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Asunto:[abbacristica] Abandono del Conocimiento
Fecha:Martes, 21 de Junio, 2005  18:15:22 (-0400)
Autor:Gerardo Sanhueza <gerardo.sanhueza @.....com>



Análisis Carta trece: “Abandono del conocimiento”.

 

 

 

Assalamu’ Alaikum.

Esta carta parte diciéndonos que abandonemos el “conocimiento prestado”. Por conocimiento prestado he entendido aquel conocimiento que no es puesto en práctica, todos aquellos “principios”, “normas”… que hallamos tomado y que no hallamos probado. Con probar me refiero a mirarlas detenidamente en su funcionar.

 

Por ejemplo: Si me dicen “la estufa está caliente”, me acercaré con cuidado a ella, y si noto indicios que me apoyen esa teoría (como el calor que emana de ella), lo creeré y no me apoyaré.

 

Al leer estoy tomando cosas que otro vivió, o que otro dice que vivió. Puedo usar eso para ayudarme en mi proceso evolutivo (si me dicen que la estufa quema, seré cuidadoso al pasar junto a ella) y obtener un mayor aprendizaje ante situaciones similares.

El problema es cuando el conocimiento adquirido me impide, o se convierte en una excusa para no vivir. Usando el caso de la estufa: Si me da pánico el ver la estufa y no puedo fluir si hay estufas cerca, significa que el conocimiento (La estufa esta caliente, lo caliente quema) no lo supe manejar.

La escena anterior nos muestra un entramparse en al realidad, puesto que el que una estufa esté caliente no significa que me deba quemar en ella, y si ayer me quemé, no me quemaré necesariamente mañana…. Si he aprendido que las estufas queman… ¿Las estufas son malas? ¿Cuándo queman?

 

Me he visto entrampado en esa situación muchas veces. Entonces es cuando el Maestro Arnau Sarrá nos recuerda la dualidad. Entonces nos recuerda que existe muchos puntos de vista distintos al que yo pueda estar tomando. Por ejemplo, si hace frío, la estufa me calentará, así que será una buena estufa. “Depende de donde te pares a mirar”.

 

Entonces tenemos que el que la estufa sea una bendición o una maldición depende de la conciencia que tengamos de ella y de nosotros mismos. Si la usamos concientemente será una bendición, cerca de la cortina pudiera ser una maldición.

 

El conocimiento se mueve en relación a la voluntad. Mirando hacia atrás, en el colegio, lo más importante que enseñan es voluntad. Jajajaja. Y me acabo de acordar que el Maestro una vez me dijo, cuando yo le pregunte “¿Por qué tengo que levantarme temprano para ir al colegio, si eso no me hace feliz?”, y el me respondió “Por voluntad. La voluntad se trabaja haciendo aquello que no quieres hacer

 

El que ganemos o perdamos usando el conocimiento depende de la voluntad que tengamos a la hora de deshacernos de el. Como el Maestro Arnau nos ha recordado en varias ocasiones: “Tarde o temprano romperán todas sus rigidéses, pero primero conózcanlas muy bien”. 

 

 

¿Alguna vez se han preguntado para que leen?, ¿Para que escriben? ¿Para que ven películas? ¿Para que queremos conocimiento?

El conocimiento, si no pasa del conocer, no sirve. El Maestro Arnau Sarrá nos enseña a “ir hacia adentro”. ¿Hay alguno que valga la pena conocer y que no seamos nosotros mismos?

Entonces el conocimiento solo vale la pena si nos ayuda a auto conocernos, y en el conocernos va el liberarnos de las cadenas que hemos ido acumulando.

El Maestro nos dice que bajemos los tiempos de reacción, porque así seremos capaces de mirarnos mejor, más detalladamente en cualquier situación. Nos dice que nada nos obliga a reaccionar inmediatamente, y que al bajar los tiempos podremos irnos mirando, conociendo, aprendiendo mientras vivimos, logrando así el objetivo del conocimiento: La sabiduría.

 

Para poder vivir atento, mirar, aprender, necesitamos de cierto grado de conciencia. Sin conciencia no sabríamos, no nos daríamos cuenta de que es lo que pasa a nuestro alrededor. Entonces, mientras más conciencia, mas somos capaces de ver, mas podemos aprender y mas podemos entender. ¿Cómo aumentar los grados de conciencia? Mirando. El Maestro Arnau nos enseña a abrir nuestras percepciones a todo lo que nos rodea, a mirar todo lo que pasa en todo momento. Es todo un proceso, que comienza por mirar.

 

La velocidad en la que avanzaré en ese proceso depende de cada uno. Recordemos que lo importante aquí es el camino, así que moverse despacio no es sinónimo de avanzar más lento.

¿A donde nos lleva ese camino? ¿Qué es el camino? El Maestro dice que recorremos nuestro propio templo. O sea que el camino está en el descubrirNOS.

 

El Maestro nos ha recordado muchas veces que “...Al principio del camino los ríos dejan de ser ríos y las montañas dejan de ser montañas, para, al final del camino, volver a ser ríos y volver a ser montañas”

Lo primero que hace un montañista que escalará una montaña es estudiar unos cuantos mapas o por lo menos hacer un reconocimiento de la zona. Si es muy peligroso consulta las rutas sugeridas por quienes ya subieron antes, clima etc. Eso es obtener conocimiento.

Cuando se dispone a subir, se equipa con todo lo que, según su conocimiento de las circunstancias, pudiera necesitar.

En la medida en que sube se va dando cuenta de que las cosas que trae en su mochila le pesan demasiado, y se va deshaciendo de ellas.

Al llegar a la sima de la montaña estará desnudo, solo con su ser.

Y cuando descienda nuevamente podrá ir vistiéndose con lo que necesite, pues sabe que puede prescindir de todo lo que no sea el mismo y Dios.

 

Esta es más o menos la explicación del camino del Chellah que nos ha dado el Maestro Arnau, Escalando la montaña (recorriendo su propio templo)

 

 

Gerardo Sanhueza Bustos

Tâleb:: Muhtadi:: Al Waliy

Iniciado en la luz, el verbo y el sonido

Al Murid- Chellah

 

 

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Carta 13: Abandono del Conocimiento


Estás preparado para abandonar la falsedad, para abandonar el conocimiento prestado e ingresar en tu sabiduría, en tu propia comprensión.

Naropa era un gran estudioso, un gran erudito. Este relato sucedió antes que él se iluminara. Se cuenta que era el vice-canciller de una gran universidad, con diez mil discípulos propios. Un día se encontraba sentado, rodeado por sus discípulos. En torno de él se hallaban desparramados miles de textos sagrados, muy antiguos y raros.

De pronto se quedó dormido y tuvo una visión. Es tan significativa que llamarla un sueño no sería justo, fue una visión.

Vio a una anciana, horrible y fea. Era tal su fealdad que Naropa comenzó a temblar en su sueño... Ella le preguntó: `Naropa, ¿qué haces?`. El dijo: `Estoy estudiando`.

`Qué estás estudiando?`, preguntó la anciana.

El dijo: `Filosofía, religión, epistemología, lengua, lógica...` La anciana le preguntó: `¿Las entiendes?` Naropa dijo: `...Sí, las entiendo`.

La anciana preguntó nuevamente: `¿Entiendes las palabras o el sentido?` y sus ojos eran tan penetrantes que era imposible mentirle... delante de sus ojos Naropa se sentí totalmente desnudo, transparente...

Dijo: `Entiendo las palabras`.

La mujer comenzó a bailar y a reir... y su fealdad se transformó. Una belleza sutil comenzó a surgir de su ser.

Naropa pensó: `La he hecho tan feliz, ¿por qué no hacerla un poco más feliz?` Entonces añadió: `Sí, y también entiendo el sentido`. La mujer dejó de reir, dejó de bailar. Comenzó a lamentarse y a llorar y toda su fealdad volvió a aparecer, mil veces peor. Naropa preguntó: `¿Por qué?

La mujer dijo: `Estaba contenta porque un gran estudioso como tú no mentía. Pero ahora lloro porque me has mentido. Sé, y tú sabes, que no entiendes el sentido`.

La visión desapareció y Naropa se transformó. Abandonó la universidad, nunca más tocó un texto sagrado en toda su vida. Entendió...

Un hombre de sabiduría, un hombre de entendimiento, tiene una frescura que lo rodea, una vida fragante, totalmente distinta a la de un erudito, a la de un hombre de conocimiento. El que entiende el sentido se vuelve hermoso, el que sólo entiende las palabras se vuelve feo. Y la mujer era sólo una proyección del interior de Naropa, de su propio ser, que se volvía feo por el conocimiento.

Naropa comenzó su búsqueda. Los textos sagrados ya no sirven, ahora se necesita un Maestro vivo.

Yoga: El Alfa y El Omega
Vol. 5, pp. 51-53