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Asunto:[abbacristica] Análisis carta 16: La Imitación
Fecha:Sabado, 25 de Junio, 2005  02:28:45 (-0400)
Autor:Gerardo Sanhueza <gerardo.sanhueza @.....com>



Análisis carta 16: La Imitación.

 


Bendiciones hermanos y hermanas.
Analizo hoy la carta número 16 del neo-tarot de Osho. “La Imitación”
 
Esta carta en particular es muy interesante, pues toca ciertos puntos bastante polémicos de hoy en día.
¿Dónde está el ser autentico?
Hoy en día son muy populares las llamadas “religiones del libro”, las cuales dicen ser más valiosas que las demás, porque en su libro esta la sabiduría que viene directamente de Dios.
Es menester recordar que el mundo, el universo está en permanente cambio, en permanente evolución hacia el uno. Todo evoluciona, todo se profundiza. Si queremos vivir la sabiduría puesta en el libro sagrado de nuestra elección, partamos por mirar como podemos aplicar esa sabiduría a nuestro diario vivir.
A mi visión, el adorar un libro, incluso lo que está escrito en el libro es una perdida importante. Es estancarse, perder la autenticidad. Lo valioso del libro es lo que yo hago con él, ¿como se hace para vivir el mensaje hoy en día? El Maestro Arnau Sarrá nos ha mostrado como el mundo está lleno de palabras bonitas que expresan nada real. Es mucho más valioso un texto semi-incoherente escrito desde el corazón explicando la propia experiencia que el más vello de los ordenes secuénciales de palabras aparentemente emocionales (poemasJ).
 
¿Por qué es más valioso? Porque de él puedo aprender. Si hablamos de teorías que no hemos vivido, la primera pregunta es: ¿Si tu teoría es tan buena… por que no la practicas? Si es tan bueno como decimos ¿Por qué no lo hacemos? Entonces, en algún lugar, esa teoría no nos parece lo suficientemente buena, y se tiene el descaro de mandar a otros a probar esa teoría por nosotros. Claro, si le va bien, lo hago yo, de lo contrario, cambio de teoría.
 
Está bien tener libros sagrados, sabiduría sagrada, tradiciones sagradas, pero lo realmente importante es como se vive esa “cosa” sagrada que tenemos. He leído muchos textos, muchos envíos y reenvios de mensajes escritos por personas distintas a quienes lo envían. Bueno, los invito a adjuntar a estos mensajes unos cuantos párrafos explicando como han hecho ustedes para vivir ese mensaje, en que los ha tocado, si tienen diferencias, etc. Pero siempre hablando desde su experiencia real.
 
El Maestro Arnau una vez nos dijo: “Miren, que bonita se ve la cabeza de Ganesha en la muralla. La devoción no está en la cabeza colgada a la muralla, está en descolgarla cada día, limpiarla y ponerla nuevamente. La limpieza de esa cabeza nos habla de la devoción que representa”
 
Con la sabiduría recibida pasa lo mismo. En palabras del Maestro Arnau: “Las perlas no son para los cerdos. Nunca lo han sido” Lo importante, lo que hace que un mensaje sea sabio es el que lo recibe y lo aplica en su vida.
 
En mi aprendizaje he escuchado muchas frases que parecen muy sabias, lógicas y prácticas. Pero me he dado cuenta, gracias a los ejercicios que me da el Maestro Arnau, que entre la teoría y la practica hay un abismo. La diferencia entre entender con la cabeza y entender con el corazón es la misma que la diferencia entre alguien docto y un iluminado. En  Chile hay un dicho muy sabio: “No es lo mismo con guitarra”.
 
 
A medida que vamos aumentando la conciencia nos vamos dando cuenta de los patrones adquiridos que llevamos. Cosas aprendidas que hemos de votar para poder seguir “subiendo la montaña”, pues pesan demasiado.
Hemos vivido gran parte de nuestras vidas creyendo que esos patrones o esquemas son necesarios para vivir. Son rigideses que nos dan cierta certeza, cierta seguridad y estabilidad, pero, como el Maestro Arnau nos enseña, “La pasa por el derribar todos los esquemas”. Mientras más apego tengamos a ese esquema, más resistencia pondrá nuestra mente al soltarlo, y más miedo.
Yo quedé asombrado de la diferencia radical que hay entre el antes y el después de esa ruptura. Antes de que se produzca el quiebre, hay miedo, desconfianza, incertidumbre, asombro y confusión. El segundo en que se produce el quiebre todo eso desaparece. Ya no hay dolor. Ahí entendí que no soy un esquema. Nada de eso existe en si mismo, ni tiene valor en si mismo. Solo vale porque le damos ese valor, porque permitimos que nos encierre.
 
 
El Maestro nunca actúa en vano. No desperdicia ninguna de sus acciones, es perfectamente certero. Nosotros, los Chellahs, hemos de entender por qué el hace todo lo que hace. Hasta el más mínimo gesto tiene un motivo. Una forma de saber que quiere lograr con sus acciones es hacer nosotros mismos esa acción. El problema se produce cuando repetimos como loros, sin entender el contenido del mensaje. Por eso es tan importante el hablar desde nuestra experiencia. De lo contrario estamos repitiendo como loros.
 
Todo gran cambio es un golpe. El ego exacerbado es muy fuerte, y se niega a aceptar sus errores. Entonces cuando alguien muestra alguna incongruencia, algún accionar herrado que ya no es necesario, se hace de un millón de enemigos, y normalmente, es cuando este muere que los egos se calman y se hace posible el entendimiento.
El Maestro Arnau nos ha mostrado que el ser humano avanza a besos y golpes, golpes y besos, besos y besos, golpes y golpes”. Solo besos, o solo golpes son contraproducentes. Y normalmente se queda dormido con los besos, así que los golpes han de ser más fuertes, para que despierten y avancen.
Yo soy de los que se quedan dormidos en los laureles, y les garantizo: Mientras más tiempo dormidos, más duro el golpe.
 
 
El dolor nos despierta y nos pone alerta. El dolor es parte fundamental de la iluminación. No necesariamente dolor físico, pero si no duele, hay dos opciones: el golpe no acertó, o que ya estamos muertos. Si el “golpe” lo tiró el Maestro, yo apostaría a que es la segunda opción. J
 
Cuando peor nos sentimos, cuanto más dolor tengamos, con mayor razón hemos de ir con el Maestro. Tal vez ese dolor pueda ser utilizado para nuestra iluminación.
Observar, preguntar, escuchar y practicar son parte fundamental del ejercicio de un Chellah.
 
 
Gerardo Sanhueza Bustos
Tâleb:: Muhtadi:: Al Waliy
Iniciado en la luz, el verbo y el sonido
Al Murid- Chellah
 

Orden S.O.M.O.S.

 

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Carta 16: La Imitación

Fíjate si estás imitando a otros. Con la imitación, la semilla de la autenticidad dentro de ti permanece muerta. Con la espada del darte cuenta cercena esta imitación de raíz, por más doloroso que resulte. El sufrimiento tiene que ir muy profundo, pero mediante la sacudida emergerá tu ser, tu propia autenticidad.

El Maestro Zen Gutei tenía la costumbre de levantar su dedo siempre que explicaba una pregunta sobre Zen. Un discípulo muy joven comenzó a imitarlo y siempre que alguien preguntaba al discípulo sobre qué había estado hablando el Maestro, el joven levantaba su dedo.

Esto llegó a oídos de Gutei y cuando un día vio al joven haciéndolo, lo tomó, sacó un cuchillo, le cortó el dedo y lo tiró. Mientras el joven, corriendo y gritando se alejaba, Gutei gritó: `¡Detente!`.

El joven se detuvo, giró y miró a su Maestro a través de sus lágrimas. Gutei estaba levantando su propio dedo. El joven, por costumbre, comenzó a levantar su dedo también... y cuando se dio cuenta de que no estaba allí, se inclinó. En ese instante se iluminó.

Los Maestros nunca hacen nada innecesariamente, ni siquiera levantar un dedo... Gutei no siempre levantaba un dedo, sólo cuando explicaba una pregunta sobre Zen. ¿Por qué?...

Todos tus problemas aparecen cuando estás fragmentado, porque eres una desunidad, un caos, no una armonía. ¿Y qué es la meditación? Nada más que alcanzar la unidad. Las explicaciones de Gutei eran secundarias; el simple dedo levantado era lo elemental. Estaba diciendo: `Sean uno. Y todos sus problemas serán resueltos`.

El joven comenzó a imitarlo. Pues bien, la imitación no puede llevarte a ninguna parte. La imitación significa que el ideal viene desde afuera, no es algo que está ocurriendo dentro de ti. Tienes una semilla dentro de ti, si imitas a los otros, esa semilla permanecerá muerta.

La imitación debe cortarse severamente. El dedo es sólo simbólico. El joven debe ser sacudido con mucha severidad, y el sufrimiento debe ir hasta la misma raíz de su ser.

Un momento muy intenso de darte cuenta, un gran tormento... Gutei gritó: `¡Detente!`. En el momento de detenerse, ya no había más dolor... Simplemente por costumbre, cuando el Maestro levanta su dedo, el joven levanta el suyo, que ya no está allí. Y por primera vez se da cuenta de que él no es el cuerpo, él es el darse cuenta, el ser consciente. Es un alma, y el cuerpo es sólo la casa.

Eres la luz de adentro; no la lámpara, sino la llama.

Sin Agua, Sin Luna
pp. 104-122