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Asunto:[abbacristica] RV: Carta 18: La meditación.
Fecha:Jueves, 30 de Junio, 2005  14:54:12 (-0400)
Autor:Gerardo Sanhueza <gerardo.sanhueza @.....com>

 

      

 

 

Somos_orden@yahoo.com

 

       

 

Análisis Carta 18: La meditación.

 

 

 


Assalamu Alaikum.

 

“Presta atención a todo. No existe nada `grande` ni nada `pequeño`. Todo es divino. Puedes hallar a Dios en todas partes.”

 

 La pregunta importante en relación a la frase anterior es ¿Cómo se hace? Como hacemos para adquirir los niveles de conciencia necesarios como para poder ver lo divino en todo. ¿Qué significa que todo sea divino?

Hace algún tiempo el Maestro Arnau Sarrá nos dio un ejemplo muy claro. No recuerdo los diálogos exactamente como fueron, pero recuerdo que había una cabeza de Ganesha puesta en el muro del departamento de un hermano. El Maestro nos hizo ver que la devoción del hermano no estaba en haber comprado la cabeza, ni en tenerla colgada del muro, la devoción está en tomar cada día la cabeza, descolgarla, limpiarla y colgarla nuevamente. ¿Lo divino ahí es la cabeza de Ganesha? Por si sola, es solo una estatuilla de yeso, probablemente, pero la actitud frente a ella la hace ser sagrada.

 

Así mismo, ¿Nuestra vida es sagrada? ¿Qué actitud tenemos frente a ella? ¿Cuantas veces a la semana nos sentamos a revisar nuestro accionar? ¿Es suficiente con eso?

 

Me llama la atención lo mucho que hoy en día rehuimos de nuestras propias vidas. Hacemos cosas impensables por escapar, por no escuchar lo que tenemos que decirnos. Hay lugares donde la radio permanece siempre encendida, personas que se desesperan con el silencio… ¿Qué cosa les dice su ser superior que no quieren escuchar? A mi me pasa con las historias, principalmente. Cuando me descubro contándome historias mentalmente, es para mí un claro indicio de que algo no quiero escuchar. Lo mismo cuando voy cantando mentalmente.

 

Tenemos miedo a escucharnos, miedo a conocernos… pero ¿Por qué tener miedo? ¿Miedo a mirar, a ver algo que no nos guste? El Maestro Arnau nos ha mostrado que para tener miedo, hay que haber visto algo, de lo contrario, no hay miedo. Un ejemplo muy bueno que usó para enseñarnos fue: “¿Le temes al fantasma que está escondido detrás de ese árbol? (La respuesta fue “no”) ¿Por qué no? (Porque no hay ningún fantasma, o yo no lo he visto al menos) Entonces, para que te de miedo, debes haber visto al fantasma, saber que está ahí

 

Entonces el decir cosas como “no se que me pasa”, “no quiero mirarme”, etc. Es equivalente a “no limpiar el Ganesha” sabiendo que está sucio. ¿En que momento perdimos el sentido de divinidad respecto a nuestras propias vidas?

 

En el Koan de esta carta, el aspirante a discípulo fue rechazado porque no era lo suficientemente meditativo. Se refiere a que no meditaba todas sus acciones. Cuando dejo el paraguas y los zapatos fuera, en realidad no estaba presente, su mente estaba en otro lugar, actuó automáticamente.

El discípulo no veía la divinidad en el paraguas ni en los zapatos, siendo que ambos eran parte de su vida. Los zapatos y el paraguas eran un reflejo de cómo el discípulo se valora a si mismo. ¿Para que entrenar a alguien que no se valora a si mismo? Sería arrojar perlas a los cerdos, en palabras del Maestro Arnau.

 

¿Recuerdan los koanes anteriores a este? “El Maestro corta el dedo del discípulo”, “El Maestro mata al discípulo”. ¿Qué pasaba con el discípulo cuando su Maestro hizo esas cosas “terribles”? En uno de los casos, el discípulo se distrajo al mirar una joven que pasaba fuera del templo, y por eso herró el golpe al gong. Cuando se distrajo, su mente se fue con la joven, dejó de estar consigo, por lo tanto, la joven se hizo más importante que él. No valoraba su vida más que a la joven. Con el golpe, el Maestro le hizo recordar que en realidad si valoraba su propia vida, y que por lo tanto, debía cuidarla, no podía perdérsela. Es un muy buen koan. ¿A cuantos les molestó el que el Maestro matara al discípulo? Si les molestó, fue porque se pusieron en el lugar del discípulo, y no quieren que se les mate. Si reclamamos que no se nos mate, aprovechemos ahora que estamos vivos.

 

¿Que cosa nos impide aprovechar nuestras vidas? Nadie nos ha matado aun. ¿Y si morimos mañana? El Maestro Arnau nos ha dicho muchas veces que nadie tiene la vida comprada. Usando sus palabras: ¿Ustedes creen que las personas que salen el obituario sabían que no amanecerían? ¿Les preguntaron para nacer? ¿Les preguntarán para morir?

 

Quien quiere un auto, trabaja por el, se esfuerza, y una vez que lo tiene, lo cuida, compra las mejores ceras, lo limpia y lo pule. Quien quiere vivir ¿Por qué no hace lo mismo con su vida? La mayoría de nosotros carga con rencores ancestrales que no hemos querido soltar. El Maestre nos enseña que eso hace daño a quien tiene el rencor, la otra persona muchas veces ni se da por enterada.

¿Qué nos impide soltar de golpe todos los patrones adquiridos, las rigieses y rencores? Solo el que no queremos: El miedo a sufrir es tan grande… Entonces tenemos la vida, no queremos dejarla, y sin embargo tampoco queremos usarla. ¿Qué hacer para valorarnos, valorar nuestras vidas? Lo primero es conocernos, porque de lo contrario no sabremos que hay para valorar, después sanarnos, mantenernos limpios (de rencores, envidias, etc.) y disfrutarnos. El Maestre Arnau Sarrá nos enseña a hacer ese proceso. A trabes del TaoZen vamos aumentando nuestra conciencia, nos conocemos, sanamos. Es el arte de vivir cada respiración.

 

¡Infinitas bendiciones a todos!

YHVH los bendiga e ilumine.

 

 

Gerardo Sanhueza Bustos

Tâleb:: Muhtadi:: Al Waliy

Iniciado en la luz, el verbo y el sonido.

Al Murid- Chellah

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Carta 18: La Meditación

 

Presta atención a todo. No existe nada `grande` ni nada `pequeño`. Todo es divino. Puedes hallar a Dios en todas partes.

Un discípulo que había estado practicando durante algún tiempo fue a ver a Ikkyu. Llovía, y al entrar, dejó sus zapatos y su paraguas afuera. Después de presentarle sus respetos, Ikkyu le preguntó en qué lado de sus zapatos había dejado su paraguas.

Pero, ¿qué tipo de pregunta...? Uno espera que los Maestros pregunten sobre Dios, sobre la elevación kundalini, sobre la apertura de chakras, sobre luces que aparecen en nuestra cabeza. Pero Ikkyu hizo una pregunta muy sencilla. ¿Qué tienen que ver los zapatos y los paraguas con la espiritualidad?

Pero hay algo enormemente valioso en ello; la pregunta tiene significado. El discípulo no podía recordar. ¿Quién recuerda dónde puso sus zapatos y sobre el lado en que puso su paraguas?

Esto bastó; el discípulo fue rechazado. Ikkyu dijo: `Entonces ve y medita durante siete años más`. `¡Siete años!`, dijo el discípulo. `¿Sólo por esta pequeña falla?`. `Las fallas no son ni grandes ni pequeñas`, dijo Ikkyu. `Aún no vives de modo meditativo, eso es todo`.

No hagas ninguna diferencia entre las cosas, que esto es trivial y que esto es muy espiritual. Presta atención, sé cuidadoso, y todo se vuelve espiritual.

Si no prestas atención, si no eres cuidadoso, todo se volverá no-espiritual. La espiritualidad es impartida por ti, es tu obsequio al mundo. Cuando un Maestro como Ikkyu toca su paraguas, el paraguas es tan divino como cualquier otra cosa puede serlo. La energía meditativa es alquímica; va transformando lo más bajo en lo más elevado. Pela una naranja como si dirigieras una sinfonía, y estarás más y más cerca. Cuanto más meditativo te hagas, más podrás ver a Dios en todas partes. En la cima suprema, todo es divino.

Tómalo con Calma
Vol. 2, pp. 488-491