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Asunto:[abbacristica] CUANDO EL DIAGNÓSTICO ES CÁNCER "- R. Duprat
Fecha:Lunes, 3 de Octubre, 2005  09:22:20 (-0700)
Autor:Alejo Castro Lopez <nickloss42 @...........mx>

Un Bello Mensaje
Lleno de Amor,Coraje, Y Fe en el Amor del Padre
de los cielos
Bendiciones para ti....
Nickloss
Un Byte de Amor....
 
 
 
 
 

Adelma querida, Graciela De Filippis la persona de la foto, era una personita muy querida y conocida en distintas listas por sus reflexiones, en mi caso empecé a  conocerla en una lista que se llamaba y se llama “sensibles” y luego en varias listas mas hasta su muerte en mayo de este año. Era una mujer inteligente y por sobre todo muy valiente. Siempre la recuerdo. Y ella desde quien sabe donde sigue hablándonos…

 

 

 

CUANDO EL DIAGNÓSTICO ES CÁNCER

 

 

Estaba sentada junto a Flor mirando la televisión.

 

En un programa Martha González,

actriz argentina,

comentaba que un día había palpado un bultito en unas de sus mamas...

 

Hablaba de cáncer,

de su angustia,

de su preocupación...

 

Me quedé pensando en las víctimas de esa enfermedad.

 

En mi hogar paterno la palabra cáncer era algo así como una "mala palabra".

 

Mamá siempre decía que era a lo que más temía. . .

 

Nunca le temí,

era una enfermedad más entre tantas,

grave por cierto que cobraba muchas víctimas pero no imaginaba

que yo podría formar parte de esa lista,

no,

yo no...

 

Hiperactiva,

inquieta,

ansiosa a veces...

 

El cáncer no era para mi...

 

No...

 

¿Por qué temerle?

 

Recuerdo que me recosté una noche junto a Flor y en eso,

sentí al pasarme una mano un bulto en mi mama derecha.

 

Así de pronto,

apareció sin previo aviso,

sin ningún otro síntoma.

 

La mamografía dio BIRADS 4...

 

Microcalcificaciones...

 

Nodo Irregular en mama derecha de 10 mm de diámetro...

 

¿Qué era todo eso?

 

Sentada en la camilla,

el oncólogo solo miró las mamografías,

y desdibujó en segundos mi sonrisa y me dijo:

 

Señora...

 

Usted tiene CÁNCER,

si no se atiende muy pronto dejará de caminar y en meses morirá...

 

¿cáncer?

 

¿cáncer?

 

Recuerdo que caminé por los parques de ese hospital.

 

Sentía que la cabeza me pesaba,

no podía contener mis lagrimas...

 

Pensaba en Florencia,

en sus siete años,

en mi mamá...

 

¿Cómo decirles?

 

A los veinte días fui a retirar el resultado de la biopsia,

todavía tenia esperanzas,

creía que ese medico se había equivocado,

que no sabia...

 

¿cáncer?

 

No...

 

cáncer NO.

 

Sin embargo la equivocada era yo,

el resultado de la biopsia indicaba claramente:

 

Carcinoma Ductal Infiltrante.

 

En poco tiempo,

me detectaron una lesión en la cuarta vértebra lumbar,

comencé a tener cierta rigidez en el brazo izquierdo...

 

La enfermedad corría sin parar,

el cáncer de mamas había hecho metástasis a distancia.

 

Me esperaban seis sesiones de quimioterapia.

 

Sabia que en poco tiempo iba a perder todo mi cabello

y que la sintomatología de la quimio no era muy agradable...

 

Una carrera contra el tiempo...

 

Una carrera que nunca creí que podía formar parte de mi vida...

 

Ni siquiera estaba preparada...

 

¿Cómo decirle a Flor?

 

¿Cómo?

 

Un día le comenté que mami estaba enferma,

 que "un remedio" que para que pudiera curarme me iba a dejar "sin un pelito",

pero que eso no importaba porque como a ella le gustaba tanto dibujar,

y yo soñaba con tener un hermoso Rey León muy bien pintado en mi cabeza

había comprado ya varios marcadores indelebles para que me lo hiciera.

 

Desde ese día Flor esperaba ansiosa que mamá se quedara calva.

 

Recuerdo que entré a la primera sesión de quimio con mucho miedo,

los médicos me hablaban y me tranquilizaban,

las enfermeras también,

me trataron con muchísimo cariño.

 

Extendí mi brazo y luego me dormí.

 

Al despertar,

era la misma,

nada había cambiado...

 

No sabia que en pocas horas la medicación comenzaba a actuar

y que me recorrería totalmente,

sin dejar un solo lugar sin su visita.

 

Nauseas,

dolores,

sensaciones extrañas,

medicación para esto y para aquello...

 

Controles de glóbulos,

una internación de urgencia...

 

Estaba viva,

y sabia que Flor me esperaba...

que extrañaba a mamá y ella movilizaba todo en mi,

me daba fuerzas...

 

Un día pasé por una peluquería,

me corté el cabello bien corto,

había notado que en los últimos días al peinarme muchos se caían,

la oncóloga me había comentado que entre los 13 y los 17 días perdería todo el cabello.

 

Así fue.

 

A partir de allí cada veintiún días ingresaba al hospital,

iba sola porque prefería estar allí conmigo en esas horas.

 

Un día estaba sentada en un sillón esperando que me inyecten la medicación

y miré a mi alrededor,

todos allí estábamos "conectados" con mangueritas a un frasco,

rojo,

verde,

amarillo,

todos de diferentes colores,

en sillones semejantes,

gabinetes separados,

una televisión enfrente de cada paciente,

algunos acostados,

cubiertos con frazadas.

 

En ese momento me sentí una extraterrestre...

 

¿Era eso una pesadilla?

 

¿Qué hacia ahí?

 

Sí,

estaba en una nave,

y sus capitanes nos estaban inyectando una droga para regresarnos a la vida...

 

Algunas personas tenían sus maquinas agotadas,

eran los últimos intentos,

quizás no podían ya regresar...

 

Y en mi caso ¿qué?

 

Desde ese día,

mi vida es diferente...

 

Todo cambió para mi.

 

Cada mañana despierto feliz porque un nuevo día me espera.

 

Aquellas cosas que me preocupaban,

hoy son muy pequeñas.

 

Disfruto de cada instante,

no corro tanto,

selecciono y me quedo con aquello que me beneficia y no con lo que me perjudica.

 

En ningún momento dejé de maquillarme,

ni me abandoné...

 

No...

 

El cáncer podía quitarme muchas cosas

pero no le permití en ningún momento que sea más importante que yo.

 

Si tuve miedo,

un día dejé de temerle...

 

Si me hizo temblar en un comienzo,

ya no ...

 

Si me sacudió una vez

como una guerrera me preparo para volver a enfrentarlo si quiere volver a aparecer...

 

Socialmente prefiero no nombrar la enfermedad,

porque la respuesta de la gente es dura.

 

Desde que me diagnosticaron cáncer,

vi tantas expresiones de pena,

de dolor,

de angustia en los rostros de la gente.

 

Sentí muchas veces que en sus miradas me decían íntimamente adiós...

 

¿Por qué?

 

Si supieran que necesitamos sonrisas,

fuerzas,

alegría,

estimulo,

caricias,

contención...

 

Todo eso lo encontré siempre en mi hijita,

porque me ayudó a reírme siempre,

porque no pasé un solo día del tratamiento en cama,

porque no iba a perderme ningún despertar de Flor,

porque no iba a faltar en la puerta de su colegio,

ni en sus actos,

ni iba a dejar de acompañarla,

porque hay algo mucho más fuerte y poderoso que el cáncer y es el amor...

 

No sé si viviré un año,

dos,

diez, o veinte...

 

No lo sé.

 

Sólo sé hoy más que nunca que este presente es maravilloso y me detengo en él...

 

Para Dios la vida no tiene punto final...

 

Para mi tampoco.

 

Que Dios nos lleve a todos en la palma de su mano.

 

 

 

Graciela De Filippis

 

De: hojasdoradas@speedy.com.ar [mailto:hojasdoradas@speedy.com.ar]




[Adjunto no mostrado: sound001.wav (audio/wav) ]