Inicio > Mis eListas > abrailovsky > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 337 al 356 
AsuntoAutor
Ambiente y Derech Antonio
Fw: Antonio Elio B Antonio
Historia Ecológic Antonio
Los ritmos de la Antonio
Proyectos de Educ Antonio
LA CONTAMINACIÓN, Antonio
FUERA DEL TARRO - Antonio
COMIENZA NUESTRO Antonio
Curso-taller de " Antonio
NO TE PIERDAS NUES Antonio
Otra vez inundaci Antonio
Los ritmos de la Antonio
Aprendiendo de lo Antonio
Para empeorar el Antonio
Los ritmos de la Antonio
Un paisaje cultur Antonio
FUKUSHIMA, PUNTO F Antonio
=?UTF-8?Q?Fwd=3A_E Antonio
=?UTF-8?Q?Centros_ Antonio
La ecología y el Antonio
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Defensoría Ecológica
PŠgina principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 356     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto: =?UTF-8?Q?Centros_de_contaminaci=C3=B3n_y_para=C3=ADsos_fiscales?=
Fecha:Sabado, 30 de Abril, 2016  10:15:04 (-0300)
Autor:Antonio Elio Brailovsky <antoniobrailovsky @.....com>


Im√¡genes integradas 1¬†

Queridos amigos:

La amplia difusi√≥n de las noticias sobre los llamados Papeles de Panam√¡ nos lleva a recordar que las empresas off shore no s√≥lo sirven para evadir impuestos y blanquear dinero de origen ilegal. Tambi√©n incluyen estrategias para da√Īar la salud humana y la de los ecosistemas y lucrar con ese da√Īo. Es sugestivo que en una sociedad en la cual se valora m√¡s el dinero que la vida humana, no se mencione ese aspecto s√≥rdido de este tipo de negocios.

El capital no se mueve solamente para evadir impuestos. También lo hace para evadir los necesarios controles que hacen a la soberanía ambiental de un país.

En esta entrega ustedes reciben:

¬∑¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La actualizaci√≥n de un trabajo m√≠o sobre ‚ÄúLos centros de contaminaci√≥n, una variante de los para√≠sos fiscales‚ÄĚ. Publiqu√© su primera versi√≥n en la revista Realidad Econ√≥mica, en 1985. Como suele ocurrir cuando uno trata un tema antes que se ponga de moda, pas√≥ desapercibido.

¬∑¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El recordatorio de mi libro ‚ÄúProyectos de educaci√≥n ambiental. La utop√≠a en la escuela‚ÄĚ, publicado por Novedades Educativas y el contacto con el editor, para quienes quieran adquirirlo.

¬∑¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La obra de arte que acompa√Īa esta entrega es un detalle de El Jard√≠n de las Delicias, la obra m√¡s famosa del pintor holand√©s ¬†Hieronymus Bosch, pintada hacia el a√Īo 1500, hoy en el Museo del Prado, en Madrid. En tres tablas pintadas con detalle de miniaturista, Bosch detalla su manera de interpretar la cosmovisi√≥n cristiana sobre la creaci√≥n de los seres humanos, el Para√≠so Terrenal, el pecado y los castigos infernales. Lo que aqu√≠ tenemos es un detalle que nos recuerda que lo que es un Para√≠so para el dinero puede ser un infierno para los seres humanos.

Un gran abrazo a todos.

Antonio Elio Brailovsky


Im√¡genes integradas 1

Hieronymus Bosch, (holandés): El Jardín de las Delicias, circa 1500


‚Äč_________________________________________________________‚Äč


Im√¡genes integradas 2

Ediciones Novedades Educativas . Noveduc Libros
del Centro de Publicaciones Educativas y Material Did√¡ctico SRL

Av. Corrientes 4345 - Barrio Almagro
Ciudad Aut√≥noma de Buenos Aires (C1195AAC) - Rep√ļblica Argentina
Tel.: (54 11) 5278-2200 / 4867-2020

Librer√≠a abierta al p√ļblico de Lunes a Viernes de 9 a 18 hs.
Venta minorista y mayorista - Pago con Tarjetas de Crédito y Débito
Subte Línea B, entre estaciones Medrano y Angel Gallardo

‚Äč_________________________________________________________‚Äč

Centros de contaminación, una variante de los

paraísos fiscales

Por Antonio Elio Brailovsky

LOS PARA√ćSOS FISCALES

¬†¬†¬†¬† A principios de 2016, una gran cantidad de l√≠deres pol√≠ticos del mundo aparecieron en listados que los mostraban invirtiendo en empresas radicadas en el extranjero, principalmente en Panam√¡. Muchos de esos l√≠deres estaban pidiendo grandes esfuerzos a sus pueblos para mejorar sus econom√≠as nacionales, de modo que les cost√≥ explicar por qu√© invert√≠an su propio dinero en el exterior.

¬†¬†¬†¬† Una peculiaridad de las empresas en las que nuestros pol√≠ticos invierten es que no producen nada: son carpetas que controlan a otras empresas en otros pa√≠ses, que a su vez controlan a otras tambi√©n en pa√≠ses diferentes y as√≠ sucesivamente, hasta que el rastro se pierde. Tal vez alg√ļn d√≠a sepamos si nuestros dirigentes compraron f√¡bricas o campos, centros comerciales o compa√Ī√≠as de seguros en alg√ļn territorio reconocible. Mientras tanto, s√≥lo tenemos los nombres de algunos pa√≠ses intermediarios de los que no sabemos casi nada. ¬¿D√≥nde quedan Nauru, Palaos, Isla de Saba, Herm, Tokelau o Trist√¡n de Acu√Īa, pa√≠ses a quienes llamamos para√≠sos fiscales?

     En otro lugar[1], he definido a los paraísos fiscales como "ciertos países en desarrollo, que ofrecen beneficios desusados al inversor extranjero, a cambio de la utilización de su territorio como base para operaciones comerciales y financieras varias".

     Las razones que pueden llevar a un país a elegir este camino son complejas y variadas; su comprensión puede ayudar a entender la perspectiva de los centros de contaminación[2].

‚ÄĘ En primer lugar, un para√≠so fiscal tiene habitualmente un importante desequilibrio en su dotaci√≥n de factores productivos. Al respecto, es caracter√≠stico el exceso de poblaci√≥n en relaci√≥n con el capital local disponible. Es el caso evidente de Hong Kong, a lo que se agrega su condici√≥n portuaria, que le permite abastecer de productos manufacturados a las naciones m√¡s desarrolladas. Se ofrece al inversor extranjero mano de obra barata para la radicaci√≥n de industrias intensivas en la utilizaci√≥n del factor trabajo, adem√¡s de amplias facilidades impositivas (es tambi√©n el caso de Singapur).

‚ÄĘ En segundo lugar, puede existir una posici√≥n geogr√¡fica favorable a menudo combinada con el aspecto anterior, del desequilibrio de factores productivos. El caso m√¡s notorio es el de Panam√¡ pa√≠s cuyas limitaciones resumi√≥ un ministro de Comercio e Industria local de esta manera: "En primer lugar, las alternativas de inversi√≥n est√¡n disminuidas por no contar Panam√¡ con un mercado amplio para acometer una producci√≥n en gran escala que sustituya las importaciones. Tambi√©n escasean los capitales y el financiamiento de largo plazo". Ante estas dificultades, Panam√¡ actu√≥ ofreciendo facilidades para el cruce del Canal a los buques que llevaran su bandera, con lo cual logr√≥ la inscripci√≥n de una de las principales marinas mercantes del mundo. El aporte impositivo de cada uno de estos buques es reducido, pero el del conjunto de ellos se hace elevado.

¬†¬†¬†¬† Las ventajas vinculadas con la posici√≥n geogr√¡fica pueden llegar a ser sugestivas. Por ejemplo, varios bancos multinacionales han establecido sucursales en diversos para√≠sos fiscales teniendo en cuenta los husos horarios. Esto significa que al cerrar una sucursal, se giran inmediatamente fondos a otra, y as√≠ sucesivamente, con lo que el dinero ‚ÄĒo la imagen del dinero‚ÄĒ puede dar la vuelta al mundo mientras sus due√Īos duermen.

¬†¬†¬†¬† Una situaci√≥n similar a la anterior es la de un pa√≠s que puede ofrecer condiciones pol√≠ticas favorables. Fue el caso del L√≠bano, en el per√≠odo anterior a la guerra civil. Denominado la "Suiza del Medio Oriente", este pa√≠s pose√≠a instituciones que parec√≠an estables y ten√≠a relaciones razonablemente buenas con sus vecinos en un √¡rea altamente conflictiva. Esto posibilitaba a las entidades financieras multinacionales su utilizaci√≥n como sede regional. Al recuperarse las condiciones pol√≠ticas, el L√≠bano volvi√≥ a su antiguo rol.

‚ÄĘ Por √ļltimo, quiz√¡s el principal factor que lleve a un pa√≠s a elegir el camino de para√≠so fiscal sea la ausencia de recursos naturales. Bahamas, Bermudas, Nuevas H√©bridas, Islas Caim√¡n, Isla de Man, Antillas Holandesas, poseen una poblaci√≥n escasa, un territorio relativamente reducido, carecen de yacimientos minerales importantes, de industrias, de praderas. Su principal recurso es la existencia de un estado nacional. Es decir, la existencia de un orden pol√≠tico, que les permite ofrecer ciertas condiciones¬†¬†¬†¬†¬†¬† b√¡sicas al capital extranjero.

¬†¬†¬†¬†¬† Esas condiciones comenzaron siendo impuestos m√¡s bajos que los de otros pa√≠ses. Despu√©s agregaron lo que hizo Suiza para recibir las enormes fortunas robadas por los nazis: el secreto bancario. Con esa llave, los para√≠sos fiscales pasaron a ser pa√≠ses donde nadie pregunta qui√©n es el due√Īo del dinero ni c√≥mo se las arregl√≥ para ganarlo. El negocio funcion√≥. La Argentina lista 87 pa√≠ses con esas caracter√≠sticas.

¬†¬†¬†¬† Al respecto, Nicol√¡s Shaxson se√Īala que los ‚Äúpara√≠sos‚ÄĚ m√¡s famosos ‚ÄĒpeque√Īos islas o pa√≠ses monta√Īosos‚ÄĒ son la punta del iceberg de algo poco conocido: la existencia de todo un sistema extraterritorial de jurisdicciones confidenciales dedicado a maximizar la libertad de movimiento y acci√≥n, y los beneficios, y a minimizar el riesgo inversor y la responsabilidad legal de las fortunas personales, de los agentes financieros y las empresas transnacionales de gran magnitud, r√©gimen del que asimismo se benefician el terrorismo, el crimen organizado, los dirigentes pol√≠ticos y los altos funcionarios corruptos, y los servicios de inteligencia de todo el mundo[3].

     La casi totalidad de las grandes empresas del mundo, los políticos corruptos y los jefes del crimen organizado utilizan estos paraísos fiscales.

LOS CENTROS DE CONTAMINACI√ďN Y LA NUEVA¬†DIVISI√ďN¬†INTERNACIONAL¬†DEL TRABAJO

¬†¬†¬†¬† A medida que aumentaron los costos de control de la contaminaci√≥n en los pa√≠ses centrales, se hizo necesario introducir algunos cambios para evitar esos desembolsos crecientes. Esos cambios pasaron por una revisi√≥n del esquema de divisi√≥n internacional del trabajo. La actual fase de desarrollo de la econom√≠a internacional parece haber superado el viejo y simplificado esquema que asignaba la producci√≥n de materias primas a los pa√≠ses de la periferia y la de manufacturas a los pa√≠ses centrales. La tendencia actual parece ser mucho m√¡s compleja y no puede reduc

‚Äč√≠‚Äč
rsela a un modelo simplificado.

¬†¬†¬†¬† Un estudioso de los problemas de los pa√≠ses andinos se√Īal√≥ ya en 1980 que "las industrias de alta tecnolog√≠a se localizan en los pa√≠ses m√¡s desarrollados, dejando para los subdesarrollados una tecnolog√≠a atrasada y de mayor contaminaci√≥n ambiental. As√≠, hemos visto que la inversi√≥n for√¡nea con sus factor√≠as y plantas vician el medio ambiente de los r√≠os y lagos, atm√≥sfera, campos y ciudades, arrojando desperdicios que poco tiempo despu√©s producir√¡n da√Īos irreversibles. En el futuro, el desembolso econ√≥mico, por la raz√≥n anotada, ser√¡ doblemente mayor que los beneficios que se pretende recibir por impuestos y participaci√≥n de las utilidades de la inversi√≥n extranjera''[4]. En Argentina, la enorme f√¡brica de aluminio localizada en Puerto Madryn se hizo con una forma de producci√≥n que, por la contaminaci√≥n que genera, ya era obsoleta en Italia cuando la construyeran con tecnolog√≠a de ese pa√≠s.

¬†¬†¬†¬†¬† Las recomendaciones de transferir las industrias "sucias" al Tercer Mundo s√© han convertido casi en un lugar com√ļn en la literatura sobre econom√≠a internacional en las √ļltimas d√©cadas. La primera de ellas apareci√≥ en un informe de un grupo de expertos convocados por el Secretario General de las Naciones Unidas en 1972, quienes recomendaron que deb√≠a buscarse "la oportunidad de reubicar en los pa√≠ses en desarrollo las industrias que producen contaminaci√≥n''[5].

¬†¬†¬†¬†¬† M√¡s adelante, un economista como Luciano Tomassini se√Īal√≥ que "los pa√≠ses subdesarrollados deber√≠an estar, preparados para aceptar nuevas fuentes de contaminaci√≥n siempre que ello vaya acompa√Īado de nuevas inversiones adicionales y m√¡s altos niveles de desarrollo"[6]. Vemos en este p√¡rrafo la tradicional confusi√≥n entre crecimiento y desarrollo. Como si pudi√©ramos llamar desarrollo a un incremento del c√¡ncer, las malformaciones gen√©ticas o los "accidentes" como el de Bhopal.

¬†¬†¬†¬† En un estudio de CEPAL sobre Am√©rica Latina en la d√©cada del '80, se afirma que "el aumento de las necesidades de inversi√≥n y de los costos en pa√≠ses desarrollados, por pol√≠ticas de protecci√≥n ambiental aplicadas con un rigor cada vez mayor por sus gobiernos, aumentan el inter√©s de las empresas en desarrollar ciertos sectores (por ejemplo, los qu√≠micos y metal√ļrgicos) en pa√≠ses en desarrollo"[7]. Pero en vez de preguntarse por qu√© los pa√≠ses desarrollados aplican pol√≠ticas cada vez m√¡s rigurosas de control ambiental, los economistas de CEPAL s√≥lo ven la oportunidad de recibir algunas de esas inversiones rechazadas del Primer Mundo.

¬†¬†¬† Hasta los Jefes de Estado de los pa√≠ses no alineados opinaron lo mismo, ya que declararon que "no se debe permitir que los gastos adicionales propios de los programas relativos al medio ambiente impidan la satisfacci√≥n de las necesidades m√¡s fundamentales de los pa√≠ses en v√≠as de desarrollo"[8]. Como la m√¡s fundamental de esas necesidades es la ocupaci√≥n, se infiere que f√¡bricas que puedan generar desastres ambientales son una especie de mal necesario, ya que la prioridad es la satisfacci√≥n de esas necesidades. La frecuente afirmaci√≥n de que ‚Äúla peor forma de contaminaci√≥n es la pobreza‚ÄĚ tiende a justificar otras formas de contaminaci√≥n que afecten la salud humana y la de los ecosistemas.

¬†¬†¬†¬† Del mismo modo, especialistas de la Comunidad Econ√≥mica Europea recomendaron instalar f√¡bricas en los sitios en los que se obtienen las materias primas, en vez de llevar esas materias primas para procesar en Europa. "El desarrollo del procesamiento in situ ‚ÄĒdijeron‚ÄĒ es un fen√≥meno inevitable y es mejor acompa√Īarlo que oponerse a √©l". Y agregaron que "una amplia gama de actividades de primer orden relativamente contaminantes ser√¡n, en los pa√≠ses industriales, contradictorias con las restricciones impuestas por la protecci√≥n ambiental"[9].

¬†¬†¬† En varios de estos textos, se utiliza en forma impl√≠cita o a√ļn expl√≠citamente la noci√≥n de ventaja comparativa. Usada por Adam Smith y David Ricardo para justificar el reparto de roles en el mundo a comienzos de la Revoluci√≥n Industrial, ahora aparece para definir al Tercer Mundo como lugar de localizaci√≥n de las industrias de alta peligrosidad.

¬†¬†¬†¬† A veces no se habla solamente de la contaminaci√≥n, sino tambi√©n de otros fen√≥menos como la congesti√≥n o la saturaci√≥n del espacio en las √¡reas industriales de los pa√≠ses centrales. Por ejemplo, un estudio de ONUDI se√Īala que: "Al parecer, los dos problemas analizados ‚ÄĒcontaminaci√≥n y congesti√≥n‚ÄĒ hacen aconsejable, en distinta medida, desplazar hacia los pa√≠ses en desarrollo las inversiones que hayan de efectuarse en ciertas industrias. Esta reorientaci√≥n de la corriente inversora ser√≠a m√¡s marcada en las industrias para las que pudiera resultar m√¡s ventajoso tener en cuenta los factores ambientales, por s√≠ solos o combinados con otros que tambi√©n favorecen a los pa√≠ses en desarrollo (mano de obra, materias primas)"[10]. Si √©stas son las cosas que "favorecen a los pa√≠ses en desarrollo", nos cuesta trabajo imaginar aqu√©llas que los perjudican.

¬†¬†¬†¬† En 1991, un memorando del Banco Mundial (luego desmentido por sus autores de un modo muy poco convincente) suger√≠a enviar las industrias m√¡s contaminantes a pa√≠ses del Sur, donde ayudar√≠an a paliar la pobreza y el desempleo[11].

     El hecho es que se favorece a los países periféricos proponiéndoles utilizar como ventaja comparativa un ambiente natural y humano susceptible de ser degradado. En consecuencia, se considera razonable su especialización en la producción de bienes que, en vez de ser intensivos en tierra, capital o mano de obra, tengan la particularidad de ser intensivos en contaminación. Es decir, que tengan como subproducto necesario la generación (y a menudo la difusión) de desechos tóxicos.

¬†¬†¬† Si bien la propuesta se formula en t√©rminos gen√©ricos hacia los pa√≠ses del Tercer Mundo, en realidad se trata de crear determinadas √¡reas que act√ļen como receptoras de industrias peligrosas. Sabemos que la industria no se radica en cualquier parte, que requiere una serie de condiciones en materia de infraestructura, accesibilidad, disponibilidad de mano de obra y materia prima, etc. Se trata de crear √¡reas con esas condiciones, en las que, adem√¡s, puedan ubicarse las f√¡bricas rechazadas de las naciones industrializadas. Llamaremos a esas √¡reas centros de contaminaci√≥n y nos interesa se√Īalar sus semejanzas y diferencias con el rol que cumplen en la econom√≠a internacional los llamados para√≠sos fiscales.

    Vale la pena comparar estos elementos con los requisitos que aparecen como necesarios para la existencia de un centro de contaminación:

‚ÄĘ Debe mantenerse la desproporci√≥n de factores productivos que le permita ofrecer mano de obra barata. Pa√≠ses como Hong Kong y Singapur parecen cumplir ambas funciones en la econom√≠a internacional. Hasta ahora, este requisito parece necesario. Es dif√≠cil que una empresa acepte radicarse en un descampado sin mano de obra disponible, con el s√≥lo incentivo del permiso para contaminar.

‚ÄĘ ¬†La pobreza, la falta de controles y la corrupci√≥n pol√≠tica son factores significativos. Ghana ha aceptado ser el basurero de residuos electr√≥nicos de gran parte de Europa por esas razones.

‚ÄĘ A diferencia de los para√≠sos fiscales puramente financieros, los centros de contaminaci√≥n deben poseer determinados recursos naturales cuyo deterioro puedan ofrecer al capital multinacional. Tales recursos no deber√≠an ser tan abundantes como para posibilitar un desarrollo que apunte a un aprovechamiento m√¡s racional¬† de los mismos. Este esquema es v√¡lido, tanto a escala internacional, como a escala regional de un pa√≠s. Por ejemplo, determinadas zonas del Brasil pueden actuar como centros de contaminaci√≥n, pero no puede afirmarse que el modelo de industrializaci√≥n brasile√Īo se base √≠ntegramente sobre dicho esquema.

‚ÄĘ Al igual que en los para√≠sos fiscales, la ventaja comparativa de los centros de contaminaci√≥n se vincula con la existencia de un estado nacional dispuesto a efectuar a las corporaciones multinacionales determinadas concesiones que no efectuar√≠an otros estados. Ese estado aparece con algunas diferencias con respecto al de un para√≠so fiscal.

¬†¬†¬†¬†¬† En efecto, la estructura de participaci√≥n pol√≠tica de un pa√≠s parece no tener una vinculaci√≥n demasiado estrecha con su car√¡cter de para√≠so fiscal. Suiza puede ser un para√≠so fiscal para las actividades financieras, e inclusive puede ser refugio para fondos originados en cualquier operaci√≥n delictiva. Pero su estructura pol√≠tica democr√¡tica le impide convertirse en un centro de contaminaci√≥n.

      Estos centros requieren condiciones políticas fuertemente autoritarias, en la medida que la actividad contaminante genera graves consecuencias sobre la salud y la vida de la población. Países como Indonesia poseen este tipo de estructuras políticas. El modelo de expansión de China se basó en combinar un sistema político altamente represivo con la autorización a las industrias multinacionales y locales a realizar cualquier atrocidad ambiental. También China demostró la alta movilidad del capital industrial (lo que antes sólo se veía en el capital financiero) al mudar industrias contaminantes de unas a otras provincias de ese país, en función de la permisividad ambiental.

¬†¬†¬† Ambos modelos puede combinarse. Un para√≠so fiscal es el sitio ideal para ubicar la sede de empresas que contaminar√¡n otros pa√≠ses, ya que ser√¡ m√¡s dif√≠cil perseguirlos judicialmente en caso de desastre. Por ejemplo. El 15 de enero de 1999, en las costas del R√≠o de la Plata, se produce el mayor derrame de petr√≥leo sobre agua dulce ocurrido en el mundo, por la colisi√≥n del buque petrolero Estrella Pampeana, de Shell con otra embarcaci√≥n. A pesar de su nombre, de su tripulaci√≥n totalmente argentina y de llevar petr√≥leo del pa√≠s, el Estrella Pampeana ten√≠a bandera liberiana, lo que parece haber facilitado las cosas a la empresa en el post desastre.

     Un caso particular es el de los territorios coloniales, Muchas colonias son potencialmente utilizables como centros de contaminación, ya que la estructura de poder tiende a representar los intereses de la metrópoli antes que los de la población local. La conducta de las empresas químicas y farmacéuticas norteamericanas radicadas en Puerto Rico es un ejemplo de cómo hacer allí lo que no podrían hacer en su propio país[12].

¬†¬†¬†¬†¬† Esto nos lleva a un aspecto adicional. Un centro de contaminaci√≥n es un lugar de muy alta vulnerabilidad. Por su misma naturaleza, est√¡ siempre al borde de alguna cat√¡strofe, las que no pueden evitarse con un control de las industrias, ya que es precisamente por la ausencia de control que esas f√¡bricas est√¡n all√≠. En tales condiciones la aparici√≥n de la cat√¡strofe es s√≥lo cuesti√≥n de tiempo.



[1] Brailovsky, Antonio Elio: Los Paraísos fiscales, en revista "Competencia", Buenos Aires, agosto de 1977.

[2] ¬†Brailovsky, Antonio Elio: Los centros de contaminaci√≥n, un variante de los para√≠sos fiscales, en Realidad Econ√≥mica, N¬ļ 62, primer bimestre de 1985.

[3] Shaxson,  Nicholas: Las islas del tesoro. Los paraísos fiscales y los hombres que se robaron el mundo, Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2014

[4] Barriga L√≥pez, Leonardo: El Grupo Andino y las Transnacionales, Ed. Temis, Bogot√¡, Colombia, 1980.

[5] El Desarrollo y el Medio Ambiente, informe preparado por un grupo de expertos convocados por el Secretario General de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, Founex, Suiza, 4-12 de junio de 1972.

[6] Tomassini, Luciano: Implicaciones Internacionales del Deterioro Ambiental, en revista Estudios Internacionales, Santiago de Chile, 1973.

[7] CEPAL: Am√©rica Latina en el Umbral de los a√Īos 80 (E/CEPAL/ G. 1106), noviembre de 1979.

[8] Programa de Acci√≥n para la Cooperaci√≥n Econ√≥mica. Declaraci√≥n de la IV Conferencia de Jefes de Estado y de Gobierno de los Pa√≠ses no Alineados, Argel, 5-9 de noviembre de 1973. En revista "Pol√≠tica Internacional", 20/11/1973, N¬į 563, Belgrado, Yugoslavia.

[9] Comunidad Económica Europea: Note d'Information, P-40, Bruselas, mayo de 1980.

[10] Estudio del Desarrollo Industrial, volumen especial para la Segunda Conferencia General de la ONUDI, Lima, 12-26 de mayo de 1975.

[12] Brailovsky, Antonio Elio: El negocio de envenenar, ensayo sobre sustancias tóxicas e industrias peligrosas. Buenos Aires, Editorial Fraterna, 1988.

 

Todas mis informaciones pueden reenviarse, reproducirse o publicarse libremente sin necesidad de autorización previa. Para darse de alta en esta lista y recibir mis boletines, hacer clic aquí y seguir las instrucciones: http://www.eListas.net/lista/abrailovsky/alta

o simplemente enviarme un correo electrónico a antoniobrailovsky@gmail.com

Mis mensajes anteriores est√¡n en: http://www.elistas.net/lista/abrailovsky/archivo/indice/1¬†
Los cursos que estoy dictando est√¡n en:

http://www.ambienteacademico.com.ar

Si no desean seguir recibiendo mis informaciones, escríbanme a antoniobrailovsky@gmail.com

Mi teléfono particular es: 4957-3465. Los correos electrónicos de mi casa son: antoniobrailovsky@gmail.com   y eliobrailovsky@gmail.com