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Asunto: FUKUSHIMA, PUNTO FINAL DE LOS MITOS NUCLEARES
Fecha:Martes, 15 de Marzo, 2016  20:29:15 (-0300)
Autor:Antonio Elio Brailovsky <antoniobrailovsky @.....com>

Im√¡genes integradas 1

‚ÄčQueridos amigos:

Ya había ocurrido el desastre de Fukushima y unos cuantos países del Norte estaban en camino de abandonar la energía nuclear cuando el anterior Gobierno argentino anunció que seguiría construyendo centrales atómicas.

Los que amaban incondicionalmente a ese Gobierno y los que lo odiaban incondicionalmente coincidieron, una vez m√¡s, en guardar silencio ante esa amenaza ambiental. ¬¿Es que la pol√≠tica no implica ninguna responsabilidad ante las personas que los votan? ¬¿O las √ļnicas discusiones que interesan son las que involucran sumas de dinero, como el debate sobre los fondos buitre?

En esta entrega ustedes reciben el informe sobre el balance de ese desastre efectuado por Pablo Palicio Lada y distribuido por la Red Nacional de Acción Ecologista.

Los hechos son suficientemente contundentes como para reclamar una urgente revisión de esos proyectos.

Un gran abrazo a todos

Antonio Elio Brailovsky

‚Äč___________________________________________________________________


RENACE INFORMA

RED NACIONAL DE ACCION ECOLOGISTA de la Argentina

15 de marzo 2016

 

REENVIAMOS informe especial

An√¡lisis e investigaci√≥n de una tragedia inconclusa.

 

FUKUSHIMA,  PUNTO FINAL DE LOS MITOS NUCLEARES *

¬†¬†¬†¬† A cinco a√Īos de la crisis nuclear

 

Esta cr√≥nica pretende ser un llamado que reafirme el rechazo a la energ√≠a de origen nuclear y que ayude a comprender los enormes peligros presentes en todo el ciclo, desde la miner√≠a a la gesti√≥n final de los residuos. Argentina no est√¡ exenta de riesgos. Un Fukushima en potencia se erige en Buenos Aires, a 100 km de capital federal. Con tres centrales construidas y la cuarta por concretarse, la amenaza at√≥mica estar√¡ siempre latente.¬† Lejos de pretender generar desasosiego, el presente trabajo es una invitaci√≥n a la denuncia y al compromiso ciudadano para impulsar un cambio en la matriz energ√©tica que inicie la urgente transici√≥n a las energ√≠as¬† limpias, renovables y descentralizadas.

 

 *Autor: Pablo Palicio Lada

Movimiento Antinuclear del Chubut

www.machpatagonia.com.ar

Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE)

  

¬†El 11 de marzo de 2011 un terremoto de magnitud 9 sacudi√≥ Jap√≥n generando el devastador tsunami que golpe√≥ la costa noreste de la isla con olas que superaron los 30¬† metros de altura. El letal maremoto arrastraba casas, destru√≠a pueblos y se llevaba 20.000 vidas. Las p√©rdidas econ√≥micas se calcularon en cientos de miles de millones de d√≥lares. El m√¡s potente terremoto jam√¡s registrado en ese pa√≠s generaba im√¡genes que recorr√≠an el mundo como escenas del Armaged√≥n. La destrucci√≥n del fen√≥meno natural impact√≥ en la audiencia medi√¡tica planetaria. Pronto nos enterar√≠amos que en Fukushima se gestaba la peor tragedia nuclear civil de la historia humana. Sus impredecibles consecuencias persistir√¡n por cientos de a√Īos y su final sigue siendo incierto. Si alg√ļn desprevenido todav√≠a cre√≠a en el mito de una industria nuclear limpia, segura y barata, y Jap√≥n lograba conservar cierta aura de eficiencia y de infalibilidad tecnol√≥gica (a pesar de un amplio historial de fugas radioactivas, incidentes y ‚Äúaccidentes‚ÄĚ[1] en sus plantas) Fukushima desterrar√≠a definitivamente esas fantas√≠as.

 

 
¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Exterior¬† del¬† edificio del reactor N¬ļ3 en ruinas. Cr√©dito:¬† Dailymail

 

La fusi√≥n del n√ļcleo de tres reactores del complejo Daiichi en las unidades 1, 2 y 3 y el casi colapso de la pileta de desechos radioactivos de la unidad 4 escaparon a cualquier escala de medici√≥n de accidentes que no contemplaban semejante situaci√≥n. Los reguladores nucleares nipones ni siquiera preve√≠an que un terremoto y un accidente nuclear pudieran ocurrir a la vez. Los peores desastres de la historia, Three Mile Island en Estados Unidos y Chernobyl en Ucrania -el m√¡s grave hasta ese momento-fueron resultado de la fusi√≥n de un solo n√ļcleo, y aun as√≠, 30 a√Īos despu√©s, la tragedia de Ucrania nos sigue recordando su vigencia, la emisi√≥n radioactiva nunca se detuvo. (Ver recuadro aparte: comparaci√≥n de casos) Imaginar el escenario de la fusi√≥n de tres reactores en la peque√Īa isla de Jap√≥n y su prolongaci√≥n en el tiempo estremece.

 

Génesis de una tragedia

 

En la d√©cada de los a√Īos sesenta la compa√Ī√≠a norteamericana General Electric comenz√≥ la construcci√≥n de la primera unidad del complejo nuclear Fukushima Daiichi compuesto por seis centrales dise√Īadas √≠ntegramente por la corporaci√≥n norteamericana. Los edificios con forma de cubo se ubican en l√≠nea¬† frente a la costa, aunque las primeras cuatro unidades se aprecian m√¡s pr√≥ximas al oc√©ano que las unidades cinco y seis, situadas tierra adentro y a mayor altura sobre el nivel del mar. La decisi√≥n de General Electric de remover grandes cantidades de suelo para que las primeras cuatro centrales queden cerca de la costa se debi√≥ a motivaciones t√©cnicas y econ√≥micas: de esta manera bombear el agua para enfriamiento de las plantas colapsadas presentar√≠a facilidades y menores costos. Las unidades cinco y seis, construidas posteriormente, subsanaron este error y se hicieron a mayor altura y distancia. Al d√≠a de hoy uno de los problemas m√¡s serios en Fukushima es el agua subterr√¡nea que fluye directo a los s√≥tanos de las centrales, transform√¡ndola en un l√≠quido altamente radioactivo que debe ser bombeado y acumulado en miles de tanques distribuidos sobre una enorme superficie.

Los tanques con agua radioactiva se acumulan por todos lados

 

Aunque el terremoto por si mismo ya hab√≠a producido severos fallos en el complejo y √©ste (ni ning√ļn otro en el mundo) est√¡ preparado para un sismo de magnitud 9, la llegada del tsunami con una ola de 15 metros de altura super√≥ con facilidad la barrera de contenci√≥n que soportaba olas de s√≥lo seis metros. El agua aneg√≥ las centrales anulando los sistemas de suministro el√©ctrico de emergencia y otras instalaciones vitales que impidieron el enfriamiento de los reactores y provocaron la fusi√≥n en el n√ļcleo de tres de ellos. Durante los primeros d√≠as del desastre la empresa ‚ÄúTokyo Electric Power Company‚ÄĚ (Tepco) - la mayor generadora de energ√≠a de Jap√≥n y tercera del mundo- neg√≥ la fusi√≥n e intent√≥ mostrar que ten√≠a la situaci√≥n bajo control. El jefe de gobierno de entonces Naoto Kan[2] declar√≥ que la compa√Ī√≠a retace√≥ informaci√≥n y lo dej√≥ al margen de las decisiones; al punto de enterarse de la primera explosi√≥n en las centrales a trav√©s de la televisi√≥n. Cuatro d√≠as despu√©s del desastre, Tepco y la agencia reguladora nuclear japonesa, minimizaban los riesgos ante el p√ļblico pero secretamente ped√≠an autorizaci√≥n al primer ministro para que todos los trabajadores evacuen la planta porque de otro modo probablemente morir√≠an. Naoto Kan rechaz√≥ esta posibilidad, abandonar las centrales implicaba ¬†la fusi√≥n en cadena de todo el complejo y una emisi√≥n descomunal de radioactividad que hubiese hecho inhabitable a gran parte del territorio de Jap√≥n. Esta confesi√≥n, salida de la boca de quien ten√≠a el mando en Jap√≥n, ejemplifica la gravedad de lo que estaba sucediendo por esos d√≠as. Naoto Kan denunci√≥ tambi√©n la existencia de una red de poder paralelo llamada la ‚Äúaldea nuclear‚ÄĚ, un lobby at√≥mico integrado por Tepco, y por pol√≠ticos, funcionarios e investigadores de la universidad que se encargan de suprimir toda declaraci√≥n en contra de la energ√≠a nuclear y evitar adem√¡s la denuncia de sus peligros. Son responsables de financiar partidos pol√≠ticos, medios de comunicaci√≥n y tienen la capacidad de destruir carreras y realizar campa√Īas difamatorias. En Jap√≥n los barones del √¡tomo manejan en las sombras los resortes del poder.

 

Al igual que en Chernobyl fueron seres humanos an√≥nimos los que dejaron sus vidas para evitar una cat√¡strofe mayor. Los llamados ‚Äúh√©roes de Fukushima‚ÄĚ arriesgaron todo manteni√©ndose en sus puestos en los primeros momentos. Cientos de voluntarios y trabajadores de la central, con la ayuda de bomberos y militares, apagaron incendios, restablecieron la electricidad, limpiaron escombros y bombearon agua de mar para intentar enfriar los maltrechos reactores y las piscinas de combustible. Muchos de ellos sucumbieron a la radioactividad, incluido el director de la central de entonces Masao Yoshida, v√≠ctima de un c√¡ncer de es√≥fago. En cierto modo el azar¬† jug√≥ a favor del pueblo japon√©s y que la tragedia no fuera mayor: los primeros d√≠as el viento soplaba hacia el este a trav√©s del oc√©ano pac√≠fico con lo cual buena parte de la fuerte radiaci√≥n de esas primeras horas deambulaba sobre extenso mar. El 15 de marzo el viento rot√≥ hacia el noroeste contaminando Tokio[3], la ciudad m√¡s¬† poblada del planeta. La capital japonesa, de 36 millones de habitantes, qued√≥ severamente contaminada como pudo certificarlo el prestigioso ingeniero nuclear estadounidense Arnie Gundersen,[4]¬† analista de muestras al azar en distintos puntos de la megal√≥polis. Luego de examinarlas, concluy√≥ que en Estados Unidos ser√≠an consideradas como desechos radioactivos peligrosos. La otra raz√≥n azarosa es que el accidente sucedi√≥ un viernes, detalle incre√≠blemente importante porque de haber ocurrido al d√≠a siguiente -durante un fin de semana-¬† otro ser√≠a el destino de Jap√≥n. Al momento del desastre hab√≠a unos 1000 trabajadores ubicados entre Fukushima Daiichi y Fukushima Daini que pudieron llegar r√¡pidamente al lugar del siniestro. Durante los fines de semana el staff se reduce al m√≠nimo porque Tepco (como la mayor√≠a de las centrales nucleares) no quiere correr con el costo de mantener todo el equipo de trabajo en los d√≠as de descanso. Con las carreteras destruidas por el terremoto, los trabajadores habr√≠an estado demasiado lejos como para llegar a tiempo. Es dif√≠cil predecir cu√¡l hubiera sido el escenario ante esta situaci√≥n, pero hay muchas probabilidades de que hubiesen perdido el control del lugar y con esto los niveles de radiaci√≥n emitidos habr√≠an impedido acercarse a Fukushima. La corrupta industria nuclear cree que los desastres respetan¬† feriados.

 

Tepco no escapa a la conducta habitual de las corporaciones nucleares que pretenden ocultar la realidad de una actividad inviable que condena a un futuro incierto la vida de las presentes y futuras generaciones. Decenas de radiois√≥topos generados en los fusionados reactores de Fukushima infectar√¡n la tierra por miles de a√Īos. El objetivo de la empresa y del gobierno es mostrarle al p√ļblico que¬† Fukushima es un problema que puede resolverse, un error humano o una tragedia natural que se arregla con m√¡s medidas de seguridad y controles, justificando de esta manera la puesta¬† en marcha de los 48 reactores nucleares que estuvieron apagados durante cuatro a√Īos[5], permiti√©ndoles continuar por el camino nuclear en una de las regiones m√¡s s√≠smicas del planeta. Un camino que podr√≠a conducir al abismo.

 

¬†Tepco contaba con un amplio historial de mentiras, enga√Īos y corrupci√≥n. Durante d√©cadas falsific√≥ documentos que evidenciaban graves problemas: fisuras en el reactor, fugas radioactivas, violaci√≥n de medidas de seguridad. El ingeniero nuclear Yukitero Naka vio como silenciaban las advertencias sobre estos problemas. Kei Sugaoka inspeccion√≥ durante a√Īos las centrales de Fukushima y sufri√≥ la falsificaci√≥n y el ocultamiento de sus lapidarios informes. Esta es la √©tica de la corporaci√≥n nucleoel√©ctrica que sigue al frente de las operaciones para decomisar el complejo nuclear de Fukushima y poner bajo control un desastre -que a cinco a√Īos de iniciado- est√¡ lejos de lograrse.

 

Cinco a√Īos de constante emisi√≥n radioactiva

 

Adentrarse en el distrito de Futaba donde se encuentra la prefectura de Fukushima, sus pueblos y aldeas, es viajar en el tiempo cinco a√Īos atr√¡s. La imagen congelada de casas abandonadas, comercios cerrados y calles desiertas nos llevan al escenario de un paisaje pos apocal√≠ptico. M√¡s de 200.000 personas abandonaron sus hogares partiendo hacia otros rumbos y alrededor de 20.000 viven a√ļn en residencias temporales, en una suerte de m√≥dulos min√ļsculos en la que habitan familias enteras fuera de la zona de exclusi√≥n. Muchos de los que quedaron en los m√≥dulos son ancianos que mueren con la tristeza del desarraigo y la vana esperanza de poder regresar alguna vez a lo que fue su hogar. Alrededor de 130 personas se quitaron la vida por depresiones vinculadas al desastre nuclear, son las v√≠ctimas silenciadas de Fukushima.

 

M√≥dulos temporales preparados para usarlos durante dos a√Īos

 

Las carreteras vacías son un testimonio de la devastación causada por el desastre. Crédito: Dailymail

 

Al perder refrigeraci√≥n los n√ļcleos de los reactores 1, 2 y 3 se recalentaron a temperaturas tan elevadas que comenzaron a derretirse fundiendo todo a su paso y llevando consigo el combustible que estaba fisionando en el reactor. El zirconio (metal que recubre las barras de combustible) cuando se funde reacciona con el agua generando hidr√≥geno. Este gas es extremadamente inflamable y fue el que hizo volar por los aires los edificios de los tres reactores liberando enormes cantidades de elementos radioactivos. La reconocida¬† doctora australiana Hellen Caldicott[6] explica claramente lo sucedido: ‚ÄúSe estima que el 15 de marzo -en cuesti√≥n de horas- escaparon a la atm√≥sfera tres veces m√¡s gases nobles que los liberados en Chernobyl. Estos gases son emisores de radiaci√≥n gamma de muy alta energ√≠a, similares a los rayos x, penetran el cuerpo humano y al ser inhalados se instalan en los pulmones y en los tejidos grasos exponiendo a los √≥rganos cercanos a la radiaci√≥n gamma. El cesio y el yodo 131 son tambi√©n emisores de radiaci√≥n beta y gamma, entran en el cuerpo por inhalaci√≥n o ingesti√≥n. Otro elemento muy peligroso es el estroncio 90, t√≥xico por 100 a√Īos, an√¡logo al calcio se concentra en los huesos, los dientes y la leche materna, puede causar c√¡ncer de huesos, leucemia o c√¡ncer de mama. Pero alrededor de otros 100 elementos radioactivos fueron tambi√©n liberados durante las semanas y meses del accidente y miles de personas fueron expuestas a nubes de radiaci√≥n‚ÄĚ Esta explicaci√≥n es vital para comprender la imagen desolada del comienzo en la prefectura de Futaba, territorio entregado a las miasmas radioactivas liberadas de la caja de pandora que se abri√≥ en Fukushima.

 

El producto de la fusi√≥n del n√ļcleo de los reactores es una masa negra similar al magma de un volc√¡n. Arrastra consigo las m√¡s temibles sustancias inventadas por la industria. Uranio, plutonio y otros elementos radioactivos y metales fundidos est√¡n presentes en el magma at√≥mico llamado ‚Äúcorium‚ÄĚ en la jerga nuclear. En Chernobyl se tomaron fotograf√≠as del mismo y se lo conoce como la ‚Äúpata de elefante‚ÄĚ. Al d√≠a de hoy la pata de Chernobyl sigue siendo letal; en Fukushima matar√≠a a una persona en minutos. El ‚Äúcorium‚ÄĚ es la materia de los 6 extremos: extremadamente potente, t√≥xica, radiactiva, caliente, densa y corrosiva. Esta lava ardiente atraves√≥ la gruesa vasija de acero de contenci√≥n de los reactores y se encuentra sobre la base de hormig√≥n de los mismos, aunque nadie puede aproximarse para comprobarlo fehacientemente. Ni siquiera los famosos robots japoneses que resultan inutilizados ante la radioactividad. Esta es la raz√≥n por la que el agua que entra en los s√≥tanos de las centrales (construidas demasiado bajas para ahorrar costos) sale altamente radioactiva. Desde el comienzo del desastre una parte del agua termina en el mar a un ritmo de 300 toneladas diarias. M√¡s de 500 mil toneladas vertidas contaminaron el oc√©ano pac√≠fico y las consecuencias de la acumulaci√≥n radioactiva en los ecosistemas marinos planetarios comienzan a notarse aunque los gobiernos se empe√Īen en negarlo. La repentina muerte de focas, orcas, estrellas y leones de mar, devastados por extra√Īas enfermedades (p√©rdidas de pelo, llagas supurantes y √ļlceras en la piel) a lo largo de toda la costa del pac√≠fico, desde Alaska hasta M√©xico, no fue tenida en cuenta para profundizar las investigaciones. Daniel Madigan, investigador de la universidad estadounidense de Stanford captur√≥ atunes rojos apenas seis meses despu√©s del accidente, concluy√≥ que ‚Äúde manera inequ√≠voca los atunes rojos est√¡n transportando part√≠culas radioactivas procedentes de Fukushima‚ÄĚ. Otras 400 toneladas diarias del agua que fluye a trav√©s de los reactores son acumuladas en miles de tanques provisorios construidos a toda prisa. Sus costuras se abren, las mangueras pierden y las fugas son constantes, si hubiera un nuevo terremoto todo ese agua ir√≠a derecho al mar. En una de las filtraciones descubiertas las mediciones se contaron en¬† 2200 milisieverts por hora. Se estima que era radiaci√≥n beta incapaz de atravesar la ropa de los trabajadores, de haber sido radiaci√≥n gamma[1][7] los hubiera matado en pocas horas. Para contener el agua radioactiva Tepco y el gobierno planearon la construcci√≥n de un fara√≥nico muro de hielo de U$S 400 millones que congele los suelos para intentar impedir el contacto del agua con los reactores.¬† Aunque voces calificadas se alzaron diciendo que no servir√¡ para nada, pronto comenzar√¡ su construcci√≥n. Cient√≠ficos y personalidades de todo el mundo reclamaron la intervenci√≥n de una misi√≥n internacional de expertos que ayude para encontrar soluciones a un desastre que afectar√¡ a toda la humanidad, denuncian incapacidad t√©cnica, √©tica y econ√≥mica de la corporaci√≥n Tepco para seguir al frente de tan tit√¡nica tarea.

 

 

La piscina de combustible del reactor N¬ļ 4

 

¬†Cada¬† d√≠a que pasa se estar√¡n moviendo barras de combustible agotado en alguna de las 430 centrales nucleares existentes alrededor del planeta. Computadoras especialmente dise√Īadas manipular√¡n un brazo rob√≥tico para extraerlas, manteniendo convenientemente alejados a los seres humanos. Los sistemas inform√¡ticos calculan milim√©tricamente los movimientos que se har√¡n a trav√©s de gr√ļas automatizadas. Transportar las barras de combustible agotado desde el n√ļcleo del reactor hasta la pileta para su enfriamiento es una tarea sumamente delicada, aun en las mejores condiciones. El reactor N¬ļ 4 del complejo Fukushima Daiichi se encontraba detenido por mantenimiento el d√≠a del terremoto, por lo que todo el combustible en uso estaba en la piscina. Esto significa que algunas de las barras estaban altamente irradiadas y muy calientes. La funci√≥n de la pileta es justamente contener el combustible agotado enfri√¡ndolo durante a√Īos para reci√©n despu√©s poder reutilizarlo o darle una disposici√≥n final; el combustible que m√¡s tiempo lleva estar√¡ m√¡s frio y habr√¡ deca√≠do parte de su radioactividad. La piscina del reactor cuatro conten√≠a 450 toneladas de combustible nuclear, distribuidas en 1.535 barras de las cuales 1.231¬† estaban irradiadas y en su interior hab√≠a aproximadamente 37 millones de curies de radioactividad de largo plazo. ¬¿Qu√© nos indica esto? Que si hubiera acontecido un nuevo evento s√≠smico generando una reacci√≥n en cadena dentro de la pileta, se hubiesen liberado 10 veces m√¡s cesio 137 que en el accidente de Chernobyl

 

La humanidad estuvo en peligro.

 

La pileta del reactor N¬ļ 4 fue construida entre el cuarto y el quinto piso¬† a 30 metros de altura. El potente sismo de magnitud 9 da√Ī√≥ severamente la edificaci√≥n. Como se√Īala el experto Arnie Gundersen, en las primeras horas del accidente la pileta debi√≥ haber perdido agua generando una reacci√≥n en cadena parcial que hizo saltar el techo por los aires. La integridad estructural del edificio se encontraba da√Īada y apuntalada, con un nuevo sismo la pileta habr√≠a ca√≠do al suelo, o hubiese sufrido rajaduras que habr√≠an liberado todos los elementos radioactivos presentes. Era conocido que no pod√≠a resistir un nuevo terremoto que supere el grado 7 de la escala Richter y para colmo de males los sism√≥logos m√¡s destacados de Jap√≥n predicen que existe un 98% de probabilidades de que esto ocurra en los pr√≥ximos a√Īos. ¬¿Cu√¡les ser√≠an las consecuencias del peor escenario? La destrucci√≥n de la pileta del reactor 4 o la p√©rdida total del agua refrigerante habr√≠a iniciado una serie de eventos de car√¡cter apocal√≠ptico que al decir de Gundersen y otros reconocidos cient√≠ficos implicar√≠an¬† que ‚Äúla gente abandone Jap√≥n y los residentes de la costa oeste de EEUU y Canad√¡ cierren todas sus ventanas y permanezcan al interior durante un tiempo‚ÄĚ. Si la piscina se hubiese roto quedando sin agua, el combustible se habr√≠a calentado provocando un estallido que hubiese liberado una gran cantidad de sustancias radioactivas dispers√¡ndose sobre una extensa √¡rea. La radiaci√≥n resultante habr√≠a impedido acercarse a todo el complejo disparando nuevas reacciones en cadena en todas las barras de combustible usado del resto de los reactores. No eran teor√≠as conspirativas o exageraciones para generar p√¡nico, era una terrible realidad denunciada por muchas personalidades. Existen m√¡s de 11.000 barras de combustible agotado en todo el complejo, la cantidad de Cesio 137, por nombrar uno de los peligrosos radionucleidos presentes, es alrededor de la mitad de Cs 137 liberado en todas las pruebas nucleares, accidentes como Chernobyl y plantas de reprocesamiento de todo el planeta en los √ļltimos 60 a√Īos: algo as√≠ como casi 100 Chernobyl. Muchas voces y ciudadanos independientes del mundo se alzaron denunciando esta situaci√≥n. El ex embajador de Jap√≥n ante Suiza Mitsuhei Murata declar√≥ que el derrumbe del edificio de la unidad 4 habr√≠a afectado tambi√©n a la pileta com√ļn ubicada a solo 50 metros que contiene 6.375 barras de combustible. Murata asegur√≥ en ese momento ‚Äúque esto causar√≠a una cat√¡strofe global nunca vista. La responsabilidad de Jap√≥n ante el resto del mundo es inconmensurable‚ÄĚ Akio Matsumara ex asesor en la ONU envi√≥ una desesperada carta[8] al Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki-Moon solicitando la ‚Äúintervenci√≥n de un equipo internacional de expertos independientes‚ÄĚ liderado por la ONU. Para argumentar el pedido escrib√≠a que ante la posibilidad del colapso de la piscina de combustible ‚Äúincluso en el mejor de los casos ser√≠a una cat√¡strofe mundial sin precedentes. Las posibles consecuencias son la evacuaci√≥n de 35 millones de habitantes de Tokio, el desuso permanente de la tierra de Jap√≥n, y el envenenamiento de los cultivos de alimentos en los Estados Unidos. Estas no son proyecciones fant√¡sticas, son razonablemente expectativas conservadoras‚ÄĚ, alertaba Matsumara. La consultora internacional Holophi especializada en temas de alta complejidad realiz√≥ un informe especial[9] en donde destacaba las estimaciones de estroncio, cesio y plutonio presentes en la pileta del reactor 4 y en todo el complejo, y analizaba distintos escenarios en caso de accidente. Sus conclusiones coincid√≠an con los temores de Murata y Matsumara y recomendaba a los ciudadanos¬† presionar a los gobiernos para que tomen acci√≥n.


Comparación de casos: Three Mile Island (1979) y Chernobyl (1986)

Los peores accidentes de la historia, aun con su gravedad¬† y terribles consecuencias, son menores comparados con la tragedia de Jap√≥n. Fukushima triplica a esta altura las emisiones radioactivas de Chernobyl. Es importante comprender la diferencia con estos dos accidentes para dimensionar el impacto global de Fukushima. En primer lugar tanto en TMI como en Chernobyl la fusi√≥n ocurri√≥ en un solo reactor y nunca jam√¡s en la historia nuclear una pileta de combustible agotado estuvo en¬† estado cr√≠tico como se encontraba la pileta del reactor N¬ļ 4. La pileta del reactor N¬ļ 3 tambi√©n fue da√Īada, aunque en menor medida. El agua jam√¡s tom√≥ contacto con los n√ļcleos fundidos en esos dos desastres. En el caso de TMI pudieron entrar al n√ļcleo del reactor dentro del a√Īo posterior al accidente, y durante los seis a√Īos siguientes se pudo desmantelar completamente el¬† reactor fusionado en Harrisburg, Pensilvania. En Chernobyl tuvieron que construir un edificio completo encima del¬† n√ļcleo ardiente solo seis meses despu√©s de haber volado por los aires. Una vez terminado el llamado ‚Äúsarc√≥fago‚ÄĚ de hormig√≥n los rusos pudieron ingresar al edificio del reactor y determinar d√≥nde estaba el n√ļcleo fusionado. Enviaron robots y encontraron lo que se llama la ‚Äúpata de elefante‚ÄĚ, 80 toneladas de combustible fusionado, el ‚Äúcorium‚ÄĚ de Chernobyl. Se estima que el ‚Äúcorium‚ÄĚ de Fukushima ronda las 300 toneladas, con el agravante que contiene un combustible reciclado (Jap√≥n es uno de los dos lugares en el mundo donde se reprocesa combustible nuclear) llamado MOX hecho con plutonio, la sustancia creada por el hombre m√¡s t√≥xica y mortal que existe. Se estima que el reactor N¬ļ 3 contiene 300 kg de plutonio. La millon√©sima parte de un gramo de plutonio causa c√¡ncer. El costo econ√≥mico para Ucrania fue devastador. En el 25¬ļ aniversario de Chernobyl el primer ministro ucraniano reconoci√≥ que la tragedia ha costado ya m√¡s de 280.000 millones de euros, consumi√©ndose el 10% del prespuesto de Ucrania cada a√Īo. El √ļltimo presidente de la Uni√≥n Sovi√©tica, Mijail Gorbachov, reconoci√≥ en una carta p√ļblica que ‚Äúfue Chernobyl ‚Äďincluso m√¡s que la Perestroika- la verdadera causa del colapso de la URSS‚ÄĚ[10] Para fines de 2011 Jap√≥n ten√≠a su primer d√©ficit comercial en 30 a√Īos[11]. Estimaciones conservadoras calculan en un bill√≥n de d√≥lares el costo para desmantelar¬† Fukushima. Suficiente dinero como para poner de rodillas a la tercera econom√≠a mundial.

 

 

Tepco inicia la remoción de las barras de combustible de la pileta colapsada

 

En noviembre de 2013 Tepco comenz√≥ a mover las barras de combustible de la pileta del reactor N¬ļ4[12]. La tarea m√¡s peligrosa e importante realizada a la fecha. Para llevarla adelante debieron desarrollarse tecnolog√≠as nunca probadas. Recordemos que el edificio vol√≥ en pedazos y los sistemas inform√¡ticos junto con las gr√ļas automatizadas desaparecieron. Durante dos a√Īos Tepco construy√≥ un nuevo edificio que rodea y tapa la pileta, tambi√©n colocaron gr√ļas que se apoyan en estas nuevas estructuras construidas por fuera de la edificaci√≥n antigua¬† (lo que demuestra la debilidad estructural¬† del edificio de la unidad 4 que no pod√≠a soportar el peso de la gr√ļa). La tarea que antes realizaba milim√©tricamente una computadora, la hicieron manualmente¬† trabajadores expuestos a un ambiente de alt√≠sima radiaci√≥n, que trabajaban con trajes y m√¡scaras que reduc√≠an la visi√≥n, bajo estr√©s constante y que deb√≠an ser reemplazados de sus puestos regularmente debido a niveles radioactivos que superaban los l√≠mites permitidos r√¡pidamente. El plan de Tepco fue introducir una barrica de acero dentro de la pileta para luego insertar las barras de combustible, una por vez dentro de la misma. La barrica, que permanec√≠a con l√≠quido en su interior (caso contrario explotar√≠a), era elevada por otra gr√ļa que la introduc√≠a en un cami√≥n que la transportaba hasta la pileta contigua que se encuentra en buen estado. Debieron repetir esta operaci√≥n 1.535 veces. Hemos citado en este trabajo al ingeniero nuclear norteamericano Arnie Gundersen por ser una voz con autoridad. Gundersen tiene m√¡s de 40 a√Īos de experiencia en altos cargos de la industria nuclear, trabaj√≥ en la fabricaci√≥n de barras de combustible, construy√≥ y oper√≥ reactores. Como a tantos cient√≠ficos la realidad de esta industria fat√≠dica lo llev√≥ a cruzar a la vereda opuesta, hoy preside ‚ÄúFairewinds Energy Education‚ÄĚ un centro de informaci√≥n y educaci√≥n que intenta desmitificar las bondades de la energ√≠a nucleoel√©ctrica. El ingeniero nuclear cuestion√≥ los planes de Tepco para retirar las barras porque subestimaban los peligros impl√≠citos. La tarea deb√≠a realizarse con sumo cuidado, el m√¡s m√≠nimo error pod√≠a haber disparado una reacci√≥n en cadena. Al decir de Gundersen no se pod√≠a saber con exactitud el estado de las barras y varillas de combustible. Dentro de la pileta cayeron peque√Īos escombros que no pudieron ser retirados, hubo una explosi√≥n y era posible que las barras al haberse calentado estuvieran deformadas, tem√≠a Gundersen. ‚ÄúImag√≠nese que est√¡ retirando cigarrillos de un paquete lleno‚ÄĚ, ejemplifica. ‚ÄúSi el paquete no est√¡ da√Īado se podr√¡ retirar un cigarrillo sin problemas, ahora si usted aprieta el paquete y lo deforma, el cigarrillo se atascar√¡‚ÄĚ. De manera an√¡loga las barras se encuentran muy juntas en una caja, si estuvieran deformadas, el m√¡s m√≠nimo roce podr√≠a haber desatado una reacci√≥n en cadena. La riesgosa tarea en la piscina del reactor cuatro finaliz√≥ en noviembre de 2014, pero queda por delante un desaf√≠o a√ļn m√¡s dif√≠cil: retirar el combustible agotado de las piletas y de los n√ļcleos de los fusionados reactores 1, 2 y 3. Esta tarea deber√¡ realizarse a distancia debido a los altos niveles de radiaci√≥n que impiden la presencia humana. El comienzo de los trabajos en la piscina del reactor 1 fue anunciado para 2019 y del combustible de la unidad para 2025. Es imposible pensar ‚Äďen el mejor de los casos- desmantelar el complejo antes de 2050.

 

Y habr√¡ que cruzar los dedos para que nada salga mal. Los antecedentes de Tepco no llaman a la confianza, en estos √ļltimos a√Īos¬† mintieron constantemente y fracasaron recurrentemente en encontrar soluciones a los problemas. Incluso situaciones tan rid√≠culas como la acci√≥n de roedores sobre los cables de alimentaci√≥n llevaron a interrupciones del suministro el√©ctrico que pusieron en peligro nuevamente -al menos en dos oportunidades-¬† al complejo Fukushima Daiichi. Inexplicablemente el gobierno hizo o√≠dos sordos a todas estas advertencias. Un periodista del diario japon√©s ‚ÄúMainichi‚ÄĚ pudo visitar la pileta del reactor 4 y cubrir lo que estaba sucediendo all√≠ dentro mientras trabajaban en la remoci√≥n de las barras de combustible. Escrib√≠a el reportero[13]: ‚Äúlas escenas reales de la devastaci√≥n ponen de relieve un duro camino por delante para desmantelar las instalaciones, una tarea desalentadora que probablemente tenga 40 a√Īos por delante‚ÄĚ ‚ÄúLas instalaciones nucleares paralizadas por el tsunami permanecen regadas de escombros tres a√Īos despu√©s del estallido de la crisis nuclear‚ÄĚ. Una frase escrita como un mantra sobre un pilar de acero donde realizaban la peligrosa tarea ejemplifica la presi√≥n a la que estaban sometidos los trabajadores: ‚Äú¬¡No caiga! ¬¡No deje caer! ¬¡No quede atrapado!‚ÄĚ si hubiese sucedido cualquiera de estas cosas mientras manipulaban las gr√ļas que retiraban las barras de la pileta, sus vidas habr√≠an tenido los minutos contados.

 

Esclavos nucleares en Fukushima

 

Las potencias occidentales aseguraban que el accidente de Chernobyl hab√≠a ocurrido porque el gobierno comunista era corrupto y no contaba con la tecnolog√≠a apropiada acusando a la antigua URSS de imponer un f√©rreo manto de silencio para ocultar aquella tragedia. El desastre de Fukushima ocurri√≥ en uno de los pa√≠ses capitalistas m√¡s organizados. Para buena parte¬† del imaginario popular Jap√≥n es sin√≥nimo de robots, honor y pujanza econ√≥mica. La antigua Uni√≥n Sovi√©tica entreg√≥ a los llamados ‚Äúliquidadores‚ÄĚ a una muerte segura, miles de ellos fueron llevados por la fuerza o bajo enga√Īo a inmolarse frente al reactor ardiente. Por el contrario en Jap√≥n poco despu√©s del accidente los ‚Äúh√©roes de Fukushima‚ÄĚ recib√≠an el premio Pr√≠ncipe de Asturias de la Concordia, por su valor y ejemplo. Tres a√Īos despu√©s una investigaci√≥n de la agencia Reuters[14] y otra del diario El Mundo[15] de Espa√Īa dejaban en evidencia que los ‚Äúh√©roes‚ÄĚ hab√≠an sido reemplazados por indigentes, desempleados sin recursos, personas endeudadas¬† y mendigos que viven en las calles. Mediante subcontrataciones de empresas que reciben fondos de Tepco son reclutados por los Yakuza, la poderosa mafia japonesa. Expuestos a altas dosis radioactivas trabajan sin m√¡scara ni traje de protecci√≥n, no tienen seguro m√©dico, no reciben formaci√≥n y una vez que enferman son desechados sin ninguna compensaci√≥n. Son los esclavos nucleares de Fukushima. Su paga: poco m√¡s que un plato de comida. Un ‚Äúempleado‚ÄĚ de la ciudad de Mito declaraba: ‚ÄúNo recibimos comidas o m√¡scaras protectoras, el trabajo de descontaminaci√≥n es como un gran campo de concentraci√≥n‚ÄĚ La necesidad de renovar constantemente el plantel de trabajadores que han recibido el m√¡ximo de radioactividad permitida puso a los Yakuza como intermediarios finales para reclutar a los que no tienen opci√≥n, a los pobres de la tierra. ‚ÄúM√¡s de 50.000 empleados pasaron por la Zona de Exclusi√≥n Nuclear y las previsiones indican que se necesitaran otros 11.000 cada a√Īo. A pesar de todo Tepco apenas cubre dos tercios de sus necesidades de mano de obra en Fukushima‚ÄĚ, asegura el demoledor informe. En Ucrania los ‚Äúliquidadores‚ÄĚ eran soldados, campesinos y bomberos, cientos de miles murieron de c√¡ncer y enfermedades, pocos llegaron a los 50 a√Īos de vida. El moderno Jap√≥n tambi√©n ofrenda sus ‚Äúliquidadores‚ÄĚ al dios del √¡tomo, en la democracia occidental el ej√©rcito de reserva es la mano de obra desempleada, los pobres; sus violentos reclutadores, la mafia. Queda claro que en los desastres nucleares la ideolog√≠a no hace diferencia.

 

En el país del fascismo naciente

 

En Jap√≥n empieza a fortalecerse¬† un Estado autoritario que parece estar dirigido por lo que el ex primer ministro Naoto Kan llam√≥ ‚Äúla aldea nuclear‚ÄĚ, a la que nos referimos al comienzo. En noviembre de 2012, coincidiendo con el inicio de los trabajos en la pileta del reactor 4, el gobierno del conservador Shinzo Abe promulg√≥ una pol√©mica ley de secretos de estado que castigar√¡ hasta con 10 a√Īos de c√¡rcel a quien divulgue secretos nacionales, llamados ‚Äúsecretos especiales‚ÄĚ, definidos de manera vaga y dando la posibilidad a que cuestiones como la difusi√≥n de lo que ocurre en Fukushima, pueda ser clasificado dentro de esta categor√≠a. Defensores de derechos humanos, periodistas y ciudadanos creen que esta ley restringir√¡ el derecho a la informaci√≥n. El gobierno de Abe se manej√≥ de manera poco transparente sobre todo respecto a la informaci√≥n sobre Fukushima, ‚Äúlos funcionarios de gobierno sistem√¡ticamente limitaron sus informes sobre las condiciones ambientales despu√©s del desastre, en detrimento de la salud de muchas personas‚ÄĚ, destaca el portal Gloval Voices.

 

La organizaci√≥n M√©dicos por la Responsabilidad Social[16] (PSR, por sus siglas en ingl√©s) calific√≥ como normas ‚Äúsin conciencia‚ÄĚ a los niveles de radiaci√≥n permitidos en las escuelas primarias y secundarias de la prefectura de Fukushima. El gobierno declar√≥ como ‚Äúsegura‚ÄĚ la exposici√≥n a 20 milisieverts por a√Īo para los ni√Īos que utilizan los patios de recreo en la regi√≥n. PSR denunci√≥ que con esos niveles permitidos se los exponen a un riesgo de 1 en 200 de contraer c√¡ncer y si est√¡n expuestos a esta dosis durante dos a√Īos, el riesgo es de 1 en 100. Para los m√©dicos ganadores del premio nobel de la paz en 1985 ‚Äúno hay manera de que estos niveles de radiaci√≥n sean considerados como seguros‚ÄĚ.¬† Mientras estas mentiras se desparraman, en los hospitales de Jap√≥n los doctores reciben √≥rdenes de sus superiores de no decir a los pacientes que sus problemas est√¡n relacionados con la radiaci√≥n, pero recientes estudios demuestran que el c√¡ncer de tiroides en ni√Īos[17] est√¡ comenzando a dispararse mucho antes de lo esperado. En Chernobyl los impactos masivos en la salud comenzaron cuatro a√Īos despu√©s del accidente nuclear. Con los alimentos y cultivos en la zona (y en todo el pa√≠s) altamente contaminados, es de esperarse que la incidencia exponencial de todo tipo de c√¡ncer y enfermedades relacionadas con la radiaci√≥n, devaste la salud de la poblaci√≥n. El gobierno japon√©s se propone silenciar esta realidad promoviendo leyes que restringen la informaci√≥n. Pero la mayor cortina de humo es sin dudas el anuncio de la realizaci√≥n de los juegos ol√≠mpicos 2020 en Tokio, que cont√≥ con la irracional aprobaci√≥n del comit√© ol√≠mpico que no consider√≥ los riesgos a los que someter√¡n a los deportistas en una ciudad que tiene importantes niveles de contaminaci√≥n radioactiva[18].

 

 

 

Mientras tanto un r√©gimen nuclear en las sombras sue√Īa con reactivar[19] todas las centrales apagadas. Por esta raz√≥n se hace¬† lo posible para que parezca que Fukushima tiene soluci√≥n y rechazan la posibilidad de construir un sarc√≥fago como en Chernobyl. El ingeniero nuclear Arnie Gundersen sugiere ‚Äúcubrir todo con hormig√≥n y alejarse por 100 a√Īos‚ÄĚ. Creemos que la respuesta m√¡s clara al rechazo de esta posibilidad la dio el escritor japon√©s Hirose Takashi cuando dijo: ‚Äúaceptar la soluci√≥n del sarc√≥fago significa admitir que estuvieron equivocados y que no podr√¡n arreglar las cosas. Significa la derrota de la idea de la energ√≠a nuclear, una idea que sostienen con casi una devoci√≥n religiosa. Y no significa solamente la p√©rdida de esos seis (o diez) reactores, significa cerrar todos los dem√¡s tambi√©n, una cat√¡strofe financiera. Si pudieran al menos enfriarlos y ponerlos en marcha otra vez, podr√¡n decir ‚Äúven la energ√≠a nuclear no es tan peligrosa despu√©s de todo‚ÄĚ. Fukushima es un drama con el planeta entero observ√¡ndolo, que puede terminar en la derrota o la victoria¬† de la industria nuclear‚ÄĚ

 

Estamos convencidos que en estas palabras se resume el t√≠tulo de nuestro trabajo. Fukushima es el punto final a todos los mitos nucleares. El colapso del complejo nuclear Fukushima Daiichi determinar√¡ el final de la industria nuclear planetaria, ser√≠a cuesti√≥n de tiempo. Entonces se habr√¡ evitado que la pesadilla del genial cineasta japon√©s Akira Kurosawa reflejada en el corto ‚ÄúEl Fujiyma en rojo‚ÄĚ[20] de la pel√≠cula ‚ÄúLos sue√Īos de Kurosawa‚ÄĚ se haga realidad. En solo siete minutos el premonitorio film resume el espanto de la energ√≠a nuclear. El drama ronda en los di√¡logos de los √ļltimos sobrevivientes de la explosi√≥n de seis reactores nucleares en Jap√≥n (incre√≠blemente la misma cantidad del complejo Fukushima). Una mujer que carga un beb√© en su espalda entabla un dram√¡tico di√¡logo con un hombre de la industria at√≥mica:

 

-¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄúNos dijeron que las plantas nucleares eran seguras. El peligro son los errores humanos no la planta en s√≠ misma‚ÄĚ. ‚ÄúNo habr√¡ accidentes, no hay peligro. Eso fue lo que dijeron. ¬¡Qu√© mentirosos! ¬¡Si no los cuelgan por esto, los matar√© con mis propias manos!‚ÄĚ-. Grita desesperada la mujer

-¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄúNo te preocupes. La radioactividad los va a matar‚ÄĚ.- Responde el funcionario ‚ÄúLo siento‚Ķyo soy uno de esos que merece morir‚ÄĚ, finaliza.

 

Las caras se iluminan, la radioactividad se acerca. En la siguiente escena el bur√≥crata del √¡tomo se habr√¡ arrojado al mar. ¬¿Ser√¡ ese el destino de Jap√≥n? ¬¿Exageramos al pensarlo?

 

Estamos convencidos que s√≥lo el compromiso de los pueblos alrededor del mundo pondr√¡ fin alg√ļn d√≠a a esta irracional manera de obtener energ√≠a. Las plantas nucleares nos enfrentan al fantasma de la bomba at√≥mica, al drama sin soluci√≥n de los residuos radioactivos y a la posibilidad de otro Chernobyl o de otro Fuksuhima. La sola acumulaci√≥n de elementos radioactivos pululando la tierra durante milenios pone en riesgo la existencia humana. ¬¿Con qu√© derecho condenamos a decenas de generaciones?

 

Es el momento de abjurar de la energía nuclear, el planeta no puede soportar otro Fukushima. Socializar la información es un deber que todo ciudadano comprometido con la vida debe asumir. Quedarse al margen es inmoral.

 

 www.renace.net



[1] Si bien en el texto respetaremos la palabra ‚Äúaccidente‚ÄĚ, advertimos una diferencia fundamental que nos lleva a preferir el uso del t√©rmino incidente por accidente en la actividad nuclear. Suelen presentarse como sin√≥nimos pero, en nuestra opini√≥n, la actividad nuclear provoca¬† riesgos insalvables, originados por s√≠ misma, que no deber√≠an considerarse como accidentes. Incide significa que incurre, comete, quebranta. Accidente, en cambio, lo asociamos a circunstancia, un hecho que pudo haber sido salvado. El funcionamiento de las centrales at√≥micas tiende inevitablemente a generar desastres per se que inciden en su causa.

[2] ‚ÄúLa mentira de Fukushima‚ÄĚ documental de la televisi√≥n alemana, incluye declaraciones del ex primer ministro Naoto Kan https://www.youtube.com/watch?v=AOHIv7kffFs

[3] El ex primer ministro Naoto Kan declar√≥ recientemente que si el viento hubiese venido del norte tan solo un d√≠a de esos primeros momentos, grandes √¡reas de Tokio habr√≠an sido contaminadas obligando la evacuaci√≥n de la capital.¬† Kan admiti√≥ que esto habr√≠a significado ‚Äúel colapso de nuestro pa√≠s‚ÄĚ y cit√≥ ‚Äúuna serie de coincidencias afortunadas‚ÄĚ por las que esto no ocurri√≥, a las que llam√≥ ‚Äúdivina providencia‚ÄĚ http://www.psr.org/assets/pdfs/fukushima-report.pdf

[4] ‚ÄúMuestras del suelo de Tokio deber√≠an considerarse desechos nucleares en EEUU‚ÄĚ https://vimeo.com/38995781

[5] A la fecha de este informe hay cuatro reactores funcionando. En agosto de 2015 se puso en marcha el primer reactor nuclear pos desastre. El cuarto reactor entr√≥ en funcionamiento en febrero de 2016 en la central de Takahama, pero una semana despu√©s debi√≥ detenerse nuevamente debido a una fuga de l√≠quido radioactivo. A los pocos d√≠as fue reactivado a pesar de la fuerte oposici√≥n p√ļblica.

[7] ‚ÄúLos rayos gamma son particularmente da√Īinos, porque penetran los tejidos humanos con gran eficiencia como lo hacen los rayos X.¬† En consecuencia, el da√Īo que causan no est√¡ limitado a la piel. En cambio, la piel detiene casi todos los rayos alfa, y los rayos beta solo consiguen penetrar aproximadamente 1cm m√¡s all√¡ de la superficie de la piel. Por lo tanto, ni uno ni otro son tan peligrosos como los rayos gamma a menos que la fuente de radiaci√≥n entre de alguna manera en el cuerpo. Dentro del organismo, los rayos alfa son particularmente peligrosos porque transfieren su energ√≠a al tejido circundante e inician da√Īos considerables (‚Ķ)‚Ä̬† Fuente: ‚ÄúRazones que nos permiten oponernos a la energ√≠a nucleoel√©ctrica‚ÄĚ, Javier Rodr√≠guez Pardo.

[8] Carta abierta al Secretario General de la ONU Bank i-moon: http://akiomatsumura.com/2013/05/tomemos-accion-en-fukushima-carta-abierta-para-el-secretario-general-ban-ki-moon.html

[9] ‚ÄúEstimaci√≥n del potencial impacto del fallo de la piscina de combustible agotado de la unidad 4 de Fukushima Daiichi‚ÄĚ http://web.archive.org/web/20140329180323/http://www.holophi.ch/resources/Holophi-Special-Report-on-Fukushima-SFP-4-r.pdf

 

[10] ‚ÄúChernobyl fue la causa de la ca√≠da de la Uni√≥n Sovi√©tica‚ÄĚ http://edant.clarin.com/suplementos/zona/2006/04/23/z-03503.htm

[11] ‚ÄúJap√≥n cierra 2011 con d√©ficit comercial por primera vez desde hace 30 a√Īos‚ÄĚ. http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/25/economia/1327480833.html

[12] El reactor N¬ļ 4 del complejo Fukushima Daiichi se encontraba parado por recarga, por esta raz√≥n la pileta conten√≠a una cantidad inusual de barras de combustible altamente irradiado. Los reactores 5 y 6 tambi√©n estaban detenidos por mantenimiento.¬† De haber estado en marcha los seis reactores nucleares el accidente podr√≠a haber sido mucho m√¡s grave.

[14] ‚ÄúTrabajar en Fukushima: sueldo bajo, riesgo alto, y la mafia japonesa‚ÄĚ. http://www.publico.es/internacional/477660/trabajar-en-fukushima-sueldo-bajo-riesgo-alto-y-la-mafia-japonesa

 

[15] ‚ÄúLos mendigos que limpian la nuclear por dentro‚ÄĚ. http://www.elmundo.es/cronica/2014/02/02/52ecb785268e3ec34f8b456b.html

[17] En octubre de 2011 la Universidad M√©dica de Fukushima puso a prueba a m√¡s de 300.000 ni√Īos menores de 18 a√Īos.¬† Un asombroso 50% presentaba n√≥dulos o quistes en su tiroides,¬† sin embargo solo se han confirmado oficialmente 110 casos de c√¡ncer en ni√Īos.

[18] Un grupo de vigilancia ciudadana informó sobre muchos puntos radioactivos en las futuras instalaciones olímpicas, todas ubicadas cerca de Tokio http://www.greenpeace.org/argentina/Global/argentina/graphics/2014/nuclear/Cronologia_3_aniversario_Fukushima.pdf

[19] A tres a√Īos del desastre el primer ministro japon√©s Shinzo Abe declaraba a los medios: ‚ÄúQuiero volver a poner en marcha los reactores nucleares que, seg√ļn las estrictas medidas de seguridad, hayan sido considerados seguros y me gustar√≠a contar con la comprensi√≥n de la poblaci√≥n local‚ÄĚ http://www.eluniversal.com/internacional/140310/japon-pondra-en-marcha-reactores-nucleares-3-anos-despues-fukushima

[20] Corto ‚ÄúEl Fujiyama en rojo‚ÄĚ del largometraje ‚ÄúLos sue√Īos de Akira Kurosawa‚ÄĚ. Coproducci√≥n Jap√≥n-EEUU, 1990 http://vimeo.com/21402851