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Asunto: Las condiciones ambientales de la pobreza
Fecha:Martes, 28 de Noviembre, 2017  16:57:28 (-0300)
Autor:Antonio Elio Brailovsky <antoniobrailovsky @.....com>

Im√¡genes integradas 8

Queridos amigos:


El Congreso de Brasil aprobó una reforma laboral que profundiza la precariedad de las condiciones de trabajo en ese país y que se propone como modelo para acciones equivalentes en Argentina y otros países.


Algunas de ellas son de tal nivel de violencia social que resulta dif√≠cil de creer que alguien hubiera podido siquiera imaginarlas. Por ejemplo, seg√ļn la nueva ley brasile√Īa, ‚ÄĚse permite que las embarazadas trabajen en ambientes no del todo salubres si presentan un certificado m√©dico que asegure que no hay riesgo para ella o el feto‚ÄĚ. Aclaremos lo obvio: los beb√©s y los fetos son mucho m√¡s sensibles a la contaminaci√≥n que las personas adultas.


A√ļn m√¡s: un ambiente que es salubre para los adultos puede ser de muy alto riesgo para embarazadas y sus fetos. Es decir que no puede permitirse que mujeres embarazadas trabajen en ambientes ‚Äúno del todo salubres‚ÄĚ, aunque las empresas puedan comprar un certificado m√©dico irresponsable que diga que eso es inocuo.


Es s√≥lo un caso extremo de un conjunto de medidas de un extraordinario riesgo social: contempla la limitaci√≥n de horas extras, abaratamiento de las indemnizaciones por despido, reducci√≥n de las jubilaciones, debilitamiento del rol de las organizaciones sindicales, acuerdos individuales por debajo de los convenios colectivos, dificultad de realizar juicios laborales, la posibilidad de trabajar en d√≠as no laborables sin remuneraci√≥n adicional, y varias m√¡s de la misma orientaci√≥n.


Este cambio en las políticas laborales se fundamenta en argumentos de lograr una mayor competitividad internacional de la producción. No se dice por qué es mejor ahorrar en los costos laborales que en los costos financieros, por ejemplo.


Hay, sin duda, un importante antecedente que respalda esta manera de pensar. Es la extraordinaria competitividad de la industria brit√¡nica durante el siglo XIX, basada en el desarrollo de la m√¡quina de vapor y en la sobreexplotaci√≥n del proletariado ingl√©s. Podemos discutir las ventajas y desventajas de liberalizar algunas variables econ√≥micas. Pero la salud humana nunca debe estar sujeta a los vaivenes de la oferta y la demanda.


Para ver las consecuencias sociales de estos proyectos econ√≥micos tenemos que analizar c√≥mo fueron las condiciones de vida de los trabajadores ingleses en la √©poca en que la reina Victoria logr√≥ la mayor competitividad mundial de la industria brit√¡nica.


Quiero compartir con ustedes un texto del libro ‚ÄúLa situaci√≥n de la clase obrera en Inglaterra‚ÄĚ, de Federico Engels, publicado en 1845, que es quien mostr√≥ del modo m√¡s descarnado, el costo social de la expansi√≥n econ√≥mica brit√¡nica del siglo XIX. Se trata de la descripci√≥n de las condiciones de vida de los trabajadores en la ciudad de Londres, alojados en casuchas infames y en medio de basurales. Va como documento adjunto.


Es frecuente que leamos sólo aquellos autores que confirman nuestros propios puntos de vista. Así, los agnósticos no suelen leer la Biblia y los creyentes no suelen leer a los autores marxistas. Les pido entonces, que lean estos textos sin demasiados preconceptos ideológicos. Se trata, simplemente, de la descripción de aquellas partes de una ciudad que nunca figurarían en una guía turística.


Como textos complementarios, les agrego dos p√¡ginas, como estudios de caso del mismo autor sobre Manchester, la ciudad emblem√¡tica de la industria brit√¡nica. El primero se refiere a la convivencia de las familias obreras con los r√≠os contaminados:


R√ćOS CONTAMINADOS EN MANCHESTER


‚ÄúAbajo fluye, o m√¡s bien se estanca el Irk, riachuelo oscuro como la pez y de olor nauseabundo, lleno de inmundicias y detritos que deposita sobre la orilla derecha que es m√¡s baja.

En tiempo de seca, subsiste en este r√≠o toda una serie de parches fangosos, f√©tidos, de un verde negruzco, desde el fondo de los cuales suben burbujas de gas mef√≠tico que despide un tufo que, incluso desde lo alto del puente, a 40 √≥ 50 pies sobre el agua, todav√≠a es insoportable. El propio r√≠o, adem√¡s es retenido casi a cada paso por grandes obst√¡culos detr√¡s de los cuales se depositan en masa el fango y los desperdicios que all√≠ se descomponen.

R√≠o arriba desde el puente, se levantan grandes tener√≠as m√¡s all√¡ tintorer√≠as, f√¡bricas de carb√≥n de huesos y f√¡bricas de gas, cuyas aguas usadas y desperdicios terminan todos en el Irk que recibe adem√¡s el contenido de las cloacas y retretes que all√≠ desaguan.

R√≠o abajo, desde el puente, se ve por encima de los montones de basura, las inmundicias, la suciedad y el deterioro de los patios, situados sobre la escarpada orilla izquierda: Las casas est√¡n api√Īadas las unas contra las otras y la pendiente del r√≠o permite percibir s√≥lo una fracci√≥n de ellas, todas ennegrecidas de holl√≠n, decr√©pitas, vetustas, con sus ventanas de cristales rotos‚ÄĚ.


(Federico Engels: ‚ÄúSituaci√≥n de la clase obrera en Inglaterra‚ÄĚ)


El segundo texto, también sobre Manchester, describe la cría de cerdos dentro de los patios de las viviendas populares de esa ciudad.


CR√ćA DE CERDOS EN LAS VIVIENDAS POPULARES EN MANCHESTER


‚ÄúPor lo dem√¡s, los montones de escombros y de cenizas, los charcos en las calles existen en ambos barrios y, en el distrito de que hablamos en este momento, comprobamos adem√¡s otro hecho muy desventajoso para el aseo de los vecinos: el gran n√ļmero de cerdos sueltos por las callejuelas escarbando en la basura o encerrados en los patios en peque√Īas cochiqueras. Los criadores de cerdos alquilan aqu√≠ los patios, como en la mayor√≠a de los barrios obreros de Manchester, e instalan cochiqueras.

En casi todos los patios hay uno o m√¡s rincones separados del resto, donde los vecinos del lugar arrojan toda la basura y los detritos. Los cerdos se engordan en ellos, y la atm√≥sfera de esos patios, ya cerrados por todos lados, es infestada debido a la putrefacci√≥n de las materias animales y vegetales.

Se ha abierto una calle ancha y bastante conveniente a trav√©s de ese barrio -Miller Street- y disimulado el fondo con bastante √©xito, pero si se deja uno arrastrar por la curiosidad en uno de los numerosos pasajes que conducen a los patios, podr√¡ comprobar cada veinte pasos esta cochinada, en el sentido exacto del t√©rmino‚ÄĚ.


(Federico Engels: ‚ÄúSituaci√≥n de la clase obrera en Inglaterra‚ÄĚ)


Sabemos que, con este abaratamiento de los costos laborales, las industrias brit√¡nicas lograron dominar el mercado mundial. No siempre recordamos la enorme rentabilidad de la esclavitud.

 

En esta entrega, ustedes reciben:

  • La descripci√≥n que hace Engels de las condiciones sociales en Londres, en 1845. Va como documento adjunto.

  • El recordatorio de mi libro ‚ÄúLa guerra contra el Planeta‚ÄĚ, que acaba de publicar la editorial Capital Intelectual y el contacto con el editor para quienes est√©n interesados en adquirir la obra.

  • La obra de arte que acompa√Īa esta entrega es Las Cigarreras,¬†de¬†Gonzalo Bilbao,¬†pintado en 1915. Muestra las condiciones de trabajo de las cigarreras de Sevilla, de las cuales la m√†s famosa es Carmen, la protagonista de la √≥pera del mismo nombre, de Georges Bizet. En la obra se ve a una mujer amamantando a su beb√© en el interior de la f√¡brica de tabacos, cuyas tremendas condiciones de insalubridad ya eran bien conocidas en la √©poca.¬†

Un gran abrazo a todos.

Antonio Elio Brailovsky.





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Gonzalo Bilbao: "Las Cigarreras"







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[Adjunto no mostrado: Federico Engels - LAS GRANDES CIUDADES - Londres.pdf (application/pdf) ]