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Le, e sigue ronda
Articulo publicado en Le Monde por Martine Silber el pasado día 3 de
enero:
GALICIA: LA MAREA CIUDADANA
Domingo, 1 de diciembre
de 2002, Santiago de Compostela. Trece días después del naufragio del
petrolero Prestige, doscientas mil personas, respondiendo a la llamada de
la asociación "Nunca Máis", se manifiestan bajo la lluvia ante la catedral
para exigir que la declaración de zona catastrófica y pedir "la aplicación
de mecanismos de prevención "denunciar "la improvisación, la falta de
coordinación, la ausencia de medios" y reclamar "la dimisión de las
autoridades". La multitud fue tal que los empleados del peaje a la salida
de la autopista levantaron las barreras. El portavoz de la asociación, el
escritor Manuel Rivas, debió leer varias veces el comunicado porque la
gente seguía llegando.
Es lo nunca visto en Galicia, región
conocida por su fatalismo y pasividad. La fórmula "Nunca máis" tiene
tal repercusión que el Presidente del gobierno, José María Aznar, lo
retoma a su vez (como lo hizo incluso el Presidente de los Estados Unidos,
George W. Bush).. Se habla siempre en Galicia, del "caciquismo", heredado
de la primera República de 1873, cuando la derecha estuvo en el poder
durante dos años."El poder aquí, explica Manuel Rivas, rescatando la
fórmula de Octavio Paz, se asemeja a un ogro filántropo. Hoy, se ejerce un
caciquismo postmoderno que sabe utilizar los medios de comunicación para
controlar la sociedad. El poder posee y concede favores." El Presidente
del Gobierno autonómico ("Xunta") de Galicia, Manuel Fraga, era el cerebro
de la propaganda de Franco: "Sabe también utilizarlo por cuenta propia,
dice Manual Rivas. Ha habido en España una transición legal, la
instauración de un régimen democrático y de un Estado de Derecho, pero en
la práctica, aquí el franquismo simplemente se transforma y mantiene sus
puntos de vista. Se ha convertido en partido constitucional, una verdadera
usurpación de la democracia."
Se dice a menudo que un joven, en las
zonas más cont! roladas, sabe que no le sirve a nada de estudiar, porque
lo que es necesario es situarse en el circuito, estar en el partido. En
provincias como Orense o Lugo, el patrón más importante, es la
administración. En Orense, se elaboró una lista de 300 funcionarios que
son familiares de unos u otros dirigentes. Además, Galicia es víctima de
una grave hemorragia social: desde hace mucho tiempo la gente emigra,
trabaja en la hostelería o la construcción en Canarias, Europa, América
Latina, en los Estados Unidos... Son los limpiacristales del
rascacielos de Nueva York que llamaron por teléfono para decir lo que
habían visto el 11 de septiembre de 2001. La mayor ciudad de Galicia es
Buenos Aires, el mayor cementerio, el de La Habana. No hay un gallego que
no tenga familia en otro país. La pirámide de demográfica se invierte, la
mayoría de la población tiene más de 40 años, lo que marca
inevitablemente los comportamientos sociales.
¿Cómo es posible que
sobre este terreno social! nocivo, pudiera surgir "Nunca Máis", que
agrupa a partidos políticos, sindicatos, a hermandades de pescadores,
asociaciones ecologistas, artistas, simples ciudadanos? Manuel Rivas
explica: "La marea negra hizo rodar el castillo de naipes." Algunos
conservadores reaccionaron con dignidad y furia. Se ha visto que el ogro
sólo funcionaba para las fiestas gastronómicas, el concurso de
la tortilla más grande. Los gallegos tienen fama de ser melancólicos,
pero Galicia es la región donde hay más fiestas y tradiciones heredadas
de la Edad Media, y el poder utiliza esta afición, según Manuel Rivas,
"para hacer de un país pobre el mejor de los mundos." Pero, esta vez, hay
una catarsis de indignación. Desde el primer día se sabía lo que iba a
pasar, se empezó a hablar en las calles, por teléfono, y todo el mundo
estaba de acuerdo en una movilización ciudadana, unitaria, más allá de
los intereses electorales. Se pensaba que habría 10.000 personas en
Santiago, no se había previsto este ma! r de fondo. La vieja política
recibió un golpe ".
Xurxo Souto, uno de los creadores del Burla Negra (alusión a la
negativa de las autoridades a hablar de marea negra), que reúne a
músicos, escritores o gente del sector audiovisual, están convencidos
de que "la gente dejó de creer en las autoridades." Se cree a los vientos
y en el servicio eteorológico. Los que saben, son los pescadores. Para
luchar contra la marea negra, fueron ellos los que tomaron las
iniciativas, inventándose los medios". Burla Negra planifica sus acciones
en solidaridad con Nunca Máis. Comenzaron llamando a un centenar de
gaiteiros, cada uno llamó a otros, y eran 20.000 el 6 de diciembre, el
día de la Constitución; el 28, en la playa de A Coruña, un velatorio
reunió a más de 10.000 personas que pusieron cruces negras sobre la arena
y efectuaron a continuación el "camino de la cruz para la mar" hasta a la
delegación del Gobierno; para el 25 de enero, anuncian una cadena humana
sobre toda la costa; e! l 1 de febrero, cientos de conciertos
simultáneos.
Francisco Peña, Presidente de la asociación cultural Alexandre Bóveda
en A Coruña y miembro del Partido nacionalista gallego (BNG), estalla:
Queremos nuestros medios para salir, no hay industria, la agricultura fue
arruinada por la crisis de las vacas locas, y ahora el mar... La gente
está indignada, furiosa, no hay futuro. Cuando vienen los políticos se
esconden. Necesitamos planes de recuperación, de inversión, a cinco o diez
años, que vengan de la Unión Europea o del Papa!". Denuncia la confusión
de la Administración y la falta de soluciones: "Vivimos en una ciudad que
ya sufrió -cinco mareas negras en treinta años- y qué hicieron nuestros
dirigentes?" (.) pondera sus palabras:"Nosotros no somos un diario de
oposición, tenemos una larga tradición liberal. Pero el Prestige, no se
podía dejar escapar. Cuando el barco se partió en dos, se dijo que había
cientoveinte horas para reaccionar y no se hizo nada. La primera! semana,
cuando los políticos minimizaban las cosas, se sufrió toda clase de
presiones, e incluso de insultos del gabinete de prensa del Ministerio de
Obras Públicas. Tuvimos mucho cuidado de no publicar más que informaciones
serias, comprobadas, pero no había casi fuentes en España, no se pudo
trabajar sino gracias al Cedre en Francia y al Instituto Geográfico
portugués..". La Voz de Galicia, que distribuyó 108.000 ejemplares diarios
en 2001, gana desde el comienzo de la crisis del Prestige a 4.000 lectores
nuevos al día. De 300 periodistas, 25 trabajan diariamente sobre todos
los frentes de la catástrofe. Su sitio en Internet ha pasado de 14.000
visitas al día a 50 000.
Los voluntarios, en particular los jóvenes
y los estudiantes, fueron los primeros en llegar a Galicia por cuenta
propia. En el transcurso de las semanas, -y aún ahora- se enfrentaron a la
falta de organización y de medios, porque las autoridades estaban
desbordadas por la multitud de gente venida de t! oda la España y de
Europa. Las cosas se arreglaron un poco, la población se puso manos a la
obra para ofrecer comidas calientes y alojamientos, las empresas privadas
proporcionaron el material.
El Ejército, esperado durante largo
tiempo (se vieron soldados belgas, pero no españoles) instaló tiendas,
dormitorios y tomó su parte de la carga. El trabajo es extremadamente
penoso, raspando a mano las rocas, en la cadena humana para remontar los
cubos llenos de chapapote, de las calas hasta a la cumbre de los
acantilados, allí donde ningún vehículo puede llegar. Es necesario limpiar
a menudo de nuevo, con viento y bajo la lluvia (...).Sin contar con que
el fuel es tóxico y que cada día una veintena de personas deben ser
atendidas. Tras el entusiasmo y la indignación, el desaliento y el
cansancio se hacen sentir...
Toda esta efervescencia, todo este
hervor de ideas, iniciativas, acciones, no puede ocultar la profunda
tristeza y la inmensa desolación que afecta a to! da lapoblación. María
José Rodríguez Rodríguez, profesora de Educación Infantil, se ocupa de un
Comité de Organización de voluntarios en Malpica, una de las poblaciones
más afectadas: "Se lucha contra la marea negra, pero eso es lo inmediato.
Nadie puede decir si sirve de algo. Es un movimiento social, pero no son
la gente que tiene el poder. No se quieren limosnas, se quiere poder
seguir viviendo aquí. Se deprimen, no se ve ninguna salida, ninguna
opción, todo está muerto y esta angustia se transmite a todo el mundo. No
hay Gobierno, se siente completamente abandonado. Por otra parte, no se
les escucha".
Algo cambió en Galicia, pero Xosé Manuel Pereiro, periodista de
la televisión pública, analiza la situación no sin pesimismo: "El
Gobierno exasperó a todo el mundo." Esto me recuerda el tiempo de la
transición, cuando la mayoría de la sociedad y medios de comunicación
experimentó algo de una manera extremadamente clara: la libertad. Dicho
esto, no sé qué va a pasar. El poder dispone de numerosos medios, incluso
para presionar a los medios de comunicación. Las ayudas o las subvenciones
se asignan arbitrariamente, todo el mundo lo sabe y lo encuentra normal.
Si la opción es entre comer o no comer... ¿Una vez que las apariencias, el
efecto estético, haya desaparecido, ¿qué va a pasar? Las frustraciones no
se traducen a nivel electoral - las elecciones municipales tendrán lugar
en mayo de 2003 -(...). Quinientas personas enterraron, el 31 de
diciembre, a un extraño ermitaño alemán que había creado desde hace
treinta años en el puerto de Camelle su museo de esculturas de maderas
flotadas, piedras y otras ruinas ahora manchadas por la marea negra. Había
escrito en La Voz de Galicia una carta en la que afirmaba: "Si no muero,
me mato. No se me puede hacer esto".
Martine Silber Le
Monde 3/1/03 |