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Asunto:[BoletinAndaluciaLibre] nș 112 - Venezuela: El Golpe - Desempleo y Subsidio agra rio
Fecha:Jueves, 18 de Abril, 2002  04:34:56 (+0200)
Autor:Andalucia Libre <andalucialibre @.......es>


nș 112
 
En este correo:
 
* Especial GOLPE EN VENEZUELA
* Opinión: Venezuela, el Golpe y el imperialismo español.
* El Golpismo de EL PAIS, Editorial Golpe a un caudillo
* Felipe Gonzalez apoya el Golpe en Venezuela.
* Nota conjunta España-EEUU apoyando el Golpe.
* Ignacio Ramonet, La conspiración contra Chavez.
* Enlaces para seguir la situación de Venezuela.
* Andalucía: Gobierno español presenta medidas contra el Desempleo y el PER
   Enlace al Texto completo del Proyecto del Gobierno
* Directorio, Musica.
 
 
 
 
Especial
GOLPE EN VENEZUELA
 
 
 
Opinión
Venezuela, el Golpe y el imperialismo español
 
 
Quedará para la historia como un momento clarificador en que pudo comprobarse de forma irrefutable que hay detrás de toda la verborrea democratera con que suelen golpearnos los más conspicuos defensores de la Constitución española.
 
Creyéndose vencedores, en expresiva coincidencia y atendiendo cada uno en sus tonos a sus peculiares circunstancias y funciones, el diario autoproclamado guardián de las esencias democráticas, el Gobierno que preside la Unión Europea y pretende ilegalizar políticamente a la izquierda abertzale vasca y un expresidente, destacado ideólogo de la II Internacional, se definieron favorables al Golpe ejecutado en Caracas y contra el Gobierno y la Constitución venezolanas, reiteradamente legitimados en la urnas por procesos electorales impecables, según su propia doctrina. En esos días, EL PAÍS (junto al resto de la prensa burguesa), Aznar y Felipe González se destaparon como golpistas.
 
A ninguno de estos se le ocurrió exigir que se respetaran los procedimientos establecidos en la Constitución venezolana para cambiar de Gobierno o reformarla; ninguno de ellos condenó el recurso a la movilización en la calle contra las instituciones vigentes o la utilización del Ejército ni tampoco el secuestro y detención de cargos públicos electos. No les provocó la menor indignación la utilización abusiva y cuasi monopolica de los medios de comunicación televisivos y escritos, ya no sólo para la difusión de mentiras sino también para la agitación y convocatoria de acciones ilegales penalmente perseguibles.
 
EL PAÍS definía a Chávez como un "autócrata peligroso para su país y para el resto del mundo", nada menos y consecuentemente llamaba a entregarlo a los tribunales golpistas para que "rindiera cuentas de sus desmanes". Si Felipe González declaraba que el pecado de Chávez era no haber respetado "las reglas del juego", EL PAÍS traducía esta condena en un llamamiento al Gobierno español y a la Unión Europea para que "contribuyeran a la instauración en Venezuela de un régimen democrático normal y estable". Es evidente que la normalidad y la estabilidad son conceptos a sus ojos inherentes a su democracia, de tal manera que convierten en antidemocrática a toda situación o a todo régimen en que los intereses que defienden no se encuentren suficientemente preservados por muchos votos que la sostengan o legitimen.
 
Por su parte, el mismo Gobierno español que recientemente ha ampliado el uso de las bases yanquis en territorio nacional andaluz y le ha dado vía libre a la CIA y al FBI para actuar a su antojo en el Estado español, publicó un comunicado conjunto con los EEUU en que denominaba eufemísticamente al Golpe "situación excepcional", mientras simultáneamente sus embajadores en Caracas se reunían a las pocas horas del Golpe con el jefe de la patronal Carmona, colocado como Presidente golpista. Más aún, Aznar llamó telefónicamente al golpista no sólo para manifestarle -por si tuviera alguna duda- su "disponibilidad y apoyo" sino también para recomendarle las acciones a tomar para consolidarse en el poder. A este ejercicio de complicidad se le denominó diplomáticamente, conducir a Venezuela a la "normalización democrática total" e incluía expresamente la recomendación de eliminar los núcleos de resistencia popular y en las FFAA y emprender su represión, lo que se convertía a la hora de las declaraciones publicas, en un "llamamiento para que cese la violencia".
 
Todos coincidían en que, una vez consolidado el poder golpista, unas próximas elecciones bajo su tutela y bajo sus condiciones limpiarían de cualquier posible mancha original al nuevo régimen, ya  convenientemente homologado, en la mejor tradición de la contrarrevolución democrática y retomando episodios constituyentes de la guerra fria.
 
Esta es la gentuza que nos da lecciones de democracia un día si y otro también y que se permite actuar a lo Torquemada, buscando inquisitorialmente personas y organizaciones que no son leales a su sistema. Su posicionamiento ante los hechos de Venezuela, demuestra -por si alguien mantuviera todavía alguna duda- que siguen absolutamente vigentes los principios de la izquierda que consideraban estúpidamente criminal atenerse a los márgenes institucionales establecidos o capitular ante el cretinismo parlamentario o constitucional. Como en tantos precedentes históricos, a la luz de estas posiciones sobre Venezuela, se ha vuelto a evidenciar que es suicida asumir la ideología e intereses adversarios y que toda fuerza que así lo haga renuncia de antemano a conseguir la liberación nacional y la emancipación social. Las tácticas o la pedagogía dependerán de las fuerzas acumuladas o de las circunstancias, ciertamente, pero los principios estratégicos han de estar claros.
 
Es evidente que el Golpe derrotado fue planificado en connivencia y directa colaboración con EEUU y que se sustentó en un ejercicio de manipulación mediática de libro, tambien. El imperialismo español no quiso arriesgarse a quedarse al margen, poniendo en peligro sus inversiones en Venezuela, e hizo un esfuerzo por subrayar que el que lo encabezara formalmente un civil y que se prometieran elecciones bajo el nuevo régimen le confería el carácter de un movimiento por la democracia.
 
Ya pudo verse el espíritu libre y democrático del facherio o la gusanera venezolana -que allá llaman, al parecer, escuálidos- durante las horas del golpe con el cerco de la Embajada cubana, con el inicio de las detenciones de las listas negras o con la predisposición -además, publica- a gobernar por decreto. No hay que confundir al pueblo venezolano (ese que votó y re-votó mayoritaria y masivamente al chavismo, depositando en Chávez sus ilusiones de cambio y mejora) con esa alicorta y temerosa clase media, que en cada entrevista que se le hacía supuraba miedo y odio de clase y que se fue de carne de cañón con la patronal y la burocracia sindical corrupta. Pueblo venezolano es quien bajó de los ranchitos (las chabolas) a Caracas a movilizarse contra el Golpe o los soldados que comenzaron a cuestionar la autoridad de sus mandos golpistas o dudosos.  No hay que confundir tampoco a la libertad de expresión con la existencia y actuación de unos medios privados de desinformación en manos oligárquicas, entregados en cuerpo y alma a la conspiración y con un tufo tal, por cierto, que incluso los medios españoles -Tele 5, Antena 3, etc- que apoyaron el golpe llamándolo "movimiento cívico" tuvieron que sustituir pronto sus crónicas -que hablaban de Chávez como de un comunista- por las propias para hacer más presentable y digerible su apoyo al Golpe entre su publico. En los momentos centrales del Golpe pudo comprobarse de nuevo el papel fundamental de la información, tanto en un sentido como en otro, dentro y fuera de Venezuela.
 
En Indymedia Argentina podía leerse en esos momentos un comentario muy apropiado sobre lo que se dilucidaba entonces en Venezuela. Contaba un debate vivido en una asamblea barrial de Buenos Aires. Allí andaban discutiendo sobre qué hacer ante el Golpe y había quien criticaba a Chávez por "corto", por pactista. Hubo entonces otro que le dijo que sí, pero que a Chávez no lo quitaban de enmedio por lo malo que hubiera hecho o por lo que no había hechosino por lo que había hecho de bueno (que puede encontrarse resumidamente, leyendo a la contra el editorial golpista de EL PAÍS y con el articulo de Ramonet -que reproducimos más abajo- que el mismo diario publica tres días más tarde para intentar lavar sus vergüenzas y fomentar la amnesia) y sobre todo por el tipo de gente -esa, la de los ranchitos- que apoyaba a Chávez y a lo que se conoce como proceso bolivariano. Por eso mismo, opinaba, había que oponerse al Golpe y solidarizarse con la Venezuela bolivariana en esos momentos cruciales. Tenía razón este ultimo.
 
Chávez no es socialista, para entendernos. Es más bien políticamente un populista (aunque no pueda comparársele, para beneficio de Chávez, con personajes históricos como Perón; al menos, todavía). Y  es populista no sólo ni principalmente porque se preocupe de hablarle a la gente de los ranchitos en su estilo y cante o haga chistes por la televisión, como se han hartado de destacar las emisoras. Su proceso tiene claras contradicciones entre una parte de lo que se dice y lo que realmente se llega a hacer y debilidades evidentes. Incluso que el Golpe se produjera es consecuencia, en parte, de ellas. Ya esta abierta la pugna por el curso futuro a partir de las lecturas enfrentadas sobre lo ocurrido y las contrapuestas valoraciones sobre el peso respectivo de la movilización popular y los enfrentamientos mandos-oficiales o de las contradicciones internas dentro del entramado golpista en la derrota de la intentona. A esta fecha no está claro qué opción tomará el mismo Chávez, aunque sus primeros discursos y medidas no son precisamente tranquilizadoras (declaraciones de rectificación, llamadas al consenso y cómodo arresto domiciliario para golpistas) y queda abierta la interrogante de si la derrota del Golpe reaccionario servirá para desarrollar y radicalizar el proceso o por el contrario para derivarlo y reconducirlo. Ya se verá. En lo que acabe ocurriendo tendrá mucho que ver la actuación de la izquierda venezolana, sus propuestas concretas -empezando por el castigo efectivo a los golpistas y la depuración de sus cómplices- y su capacidad para estructurar autónomamente y desarrollar la fuerza movilizadora de quienes rodearon al Palacio de Miraflores para defender su dignidad como pueblo y como trabajadores y su esperanza como nación.
 
El Golpismo de EL PAÍS
 
 
Militares Golpistas venezolanos
 
EL PAIS, Madrid, Sábado, 13 de abril de 2002
Editorial: 
Golpe a un caudillo

Sólo un golpe de Estado ha conseguido echar a Hugo Chávez del poder en Venezuela. La situación había alcanzado tal grado de deterioro que este caudillo errático ha recibido un empujón. El ejército, espoleado por la calle, ha puesto fin al sueño de una retórica revolución bolivariana encabezada por un ex golpista que ganó legítimamente las elecciones para, convertirse desde el poder en un autócrata peligroso para su país y el resto del mundo. Las fuerzas armadas, encabezadas por el general Efraín Vásquez, han obrado con celeridad al designar como jefe de un gobierno de transición a un civil, Pedro Carmona Estanga, presidente de la patronal venezolana, a la vez que destituía a los mandos militares compañeros y amigos del depuesto presidente.

Aprovechando la ola de hartazgo de tanta gente con la corrupción del anterior sistema de partidos, Chávez arrasó en las urnas, para hacer luego un uso abusivo de ese poder, con un autoritarismo que llegó incluso a las aulas de los colegios. Su final se veía venir tras las cada vez más numerosas declaraciones de diversos militares, el deterioro de la situación económica y la marea de protesta de la clase media, que creció con la aprobación en diciembre pasado de 49 decretos-leyes de inspiración castrista. Chávez introdujo varios centenares de asesores cubanos en Venezuela, al tiempo que suministraba a La Habana petróleo gratuito, un grifo que ahora se cierra.

La gota que colmó el vaso y levantó a los militares fue la represión protagonizada por la policía y francotiradores adictos a Chávez, que causaron 15 muertos y un centenar de heridos el jueves, en la tercera jornada de una huelga general que unió paradójicamente a sindicatos y empresarios. La protesta recibió un impulso extraordinario cuando paró la estratégica compañía Petróleos de Venezuela (PDVSA) y Chávez ordenó por televisión el cese de algunos de sus directivos. El régimen chavista ha sido tan desastroso que ni siquiera ha sabido gestionar con eficacia esta riqueza nacional, que le convierte en el cuarto exportador mundial, lo que puede obligarle en los próximos meses a bombear y refinar a pleno rendimiento para llenar las cajas de su hacienda pública, en contra de la voluntad de otros países de la OPEP (Organizazión de Países Exportadores de Petróleo), temerosos de que caigan los precios.

La resistencia civil contra Chávez, que atacó a los medios de comunicación y amenazó con nacionalizar las cadenas privadas de televisión, en cuyas emisiones irrumpía, se había organizado en redes que constituyen una esperanzadora semilla de desarrollo de una sociedad civil, y que utilizaron Internet como 'trinchera de la modernidad'. Esta resistencia pacífica esperaba una salida constitucional, aunque fuera para cambiarla a continuación. Por desgracia, lo ocurrido demuestra que en Venezuela el ejército sigue siendo el árbitro de última instancia. A la luz de los hechos, hay que elogiar al menos la decisión de la cúpula militar de ceder el poder a un civil, aunque resulte singular que el elegido sea el presidente de la patronal.

Vaciadas las cúpulas de los partidos políticos tradicionales, es necesario convocar elecciones cuanto antes y redactar una Constitución que restablezca el equilibrio de poderes que Chávez eliminó a su medida, como hiciera Fujimori en Perú. El nuevo presidente interino, Ricardo Carmona, se ha comprometido a nombrar un Gobierno de concentración 'con gente intachable' y a convocar elecciones en el plazo de un año. Además de preparar la transición, tendrá que abordar sin demagogia algunos de los graves problemas sociales que padece el país.

Chávez ha jugado con fuego dentro y fuera. La sombra de EE UU -que importa de Venezuela un 13% del crudo que consume y que ayer le acusó de buscar su propio final- se puede presentir detrás de lo ocurrido. Chávez no parecía haberse percatado de cómo ha cambiado el mundo tras el 11-S: evitó condenar los atentados de Nueva York y el Pentágono, viajó a Bagdad para expresar su apoyo de Sadam Hussein, apoyó la guerrilla colombiana de las FARC, estrechó sus relaciones con Castro y acogió a Montesinos, la mano negra de Fujimori. Retrospectivamente, no es la mejor muestra de acierto que Aznar, al recibirle en Madrid en 1999, subrayara su 'profunda confianza' en Chávez. Tiene ahora, como presidente del Consejo Europeo, una ocasión para que la UE contribuya a la instauración en Venezuela de un régimen democrático normal y estable. Sería bueno que Chávez y algunos de sus colaboradores detenidos rindieran cuentas de sus desmanes autoritarios y corruptos ante los tribunales de su propio país. Su experiencia, como la de Fujimori, debe servir para que se difunda la lección de que la democracia no son sólo votos, sino también usos.

 
Felipe González (PSOE), apoya al Golpe en Venezuela
EL PAIS, Madrid, Sábado, 13 de abril de 2002
El ex presidente del Gobierno Felipe González calificó ayer, en cambio, a Chávez de 'golpista' que 'liquidaba las libertades' y 'estaba montando un autogolpe al estilo Fujimori'. 'No sólo se es un autoritario cuando se llega al poder con las botas, sino cuando se tienen mayorías pero no se respetan las reglas del juego', añadió. 
 
Movilización popular contra el Golpe en Caracas
 
 
El imperialismo español apoya el Golpe en Venezuela

España y EE.UU, en una nota conjunta, piden la «normalización democrática»

ABC, Madrid, 13 de Abril de 2002 

En la primera ocasión en que se pone en práctica el mecanismo de «diálogo reforzado», posibilidad recogida en la Declaración Conjunta Hispano-Norteamericana de enero de 2001, los Gobiernos de España y Estados Unidos emitieron ayer un comunicado conjunto en el que expresan su deseo de que la «situación excepcional» que vive Venezuela conduzca lo antes posible a una «normalización democrática total» y urgen  la OEA a «asistir a Venezuela en la consolidación de sus instituciones democráticas». Por otra parte, el jefe del Gobierno español y presidente en ejercicio de la UE, José María Aznar, ofreció su «disponibilidad y apoyo» a Pedro Carmona, presidente del Gobierno provisional venezolano, para la transición política.

EE UU y España muestran su preocupación por Venezuela
EL PAIS, Madrid, Domingo 14 de Abril de 2002

AGENCIAS | Madrid. España y Estados Unidos expresaron ayer al nuevo Gobierno transitorio de Venezuela y a su presidente, Pedro Carmona, su 'interés y preocupación' por la situación actual que vive el país. Fuentes diplomáticas españolas indicaron que el embajador español, Manuel Viturro, y el norteamericano, Charles Shapiro, se entrevistaron ayer con Carmona, que el viernes juró el cargo de presidente provisional.

Ambos Gobiernos emitieron una nota conjunta, 'en el marco de su diálogo político reforzado', en la que afirman seguir 'con gran interés y preocupación' la situación que atraviesa Venezuela desde el pasado día 11, que derivó el viernes en la caída del presidente Hugo Chávez.

Asimismo, 'manifiestan su repulsa por los actos de violencia que han ocasionado varias víctimas mortales y transmiten sus condolencias a los familiares'. Y hacen 'un llamamiento para que cese la violencia'. Ambos mostraron su deseo de que la situación excepcional que vive Venezuela desemboque, en el plazo más breve posible, en una normalización democrática, y animaron a la Organización de Estados Americanos (OEA) a 'que asista a Venezuela en la consolidación de la institucionalidad democrática'.

Por su parte, el presidente del Gobierno español y presidente de turno de la Unión Europea (UE), José María Aznar, conversó el viernes telefónicamente con Carmona, al que transmitió la necesidad de que el país recupere la normalidad y logre la consolidación institucional.

 
La conspiración contra Chávez
Ignacio Ramonet
El País, miercoles 17 Abril 2002 

Por primera vez en más de diez años, un golpe de Estado militar ha intentado derrocar, el 11 de abril, en América Latina, a un presidente democráticamente elegido que trataba de poner en marcha un programa moderado de transformación social. Los Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional no pudieron disimular su alegría durante las breves horas en que parecía que Hugo Chávez había perdido el poder en Venezuela.

Chávez no había mandado disparar contra los manifestantes como lo clamaron mentirosamente algunos canales de televisión (me refiero al montaje trucado y falseado que Venevisión difundió mundialmente); las pruebas existen al contrario, que los primeros disparos partieron de francotiradores disimulados entre los manifestantes golpistas contra los partidarios de Chávez, entre los cuales se produjeron los primeros cuatro muertos.

Este gravísimo golpe a la democracia, con su aspecto caricatural (¡una junta militar presidida por el jefe de la patronal!), hizo retroceder, durante 48 horas, a todo el continente latino-americano a una era política que pensábamos superada, los años del pinochetismo y de la represión. Ha sido una terrible advertencia para todo dirigente latinoamericano que intente oponerse al modelo ultraliberal y critique la globalización. Esa advertencia se dirige, en primer lugar, a Luiz Inacio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, que los sondeos colocan en cabeza de las intenciones de voto para la próxima elección presidencial de octubre.

Toda esta conjuración se veía venir. Estaba yo en Caracas hace apenas una semana. Se percibía inmediatamente una atmósfera de tensión extrema. El golpe venía.

 Venezuela posee una estructura de la riqueza escandalosamente desigual. El 70% de la población vive en la pobreza. Durante 40 años, dos partidos -Acción Democrática (social-demócrata) y Copei (demócrata-cristiano)- se habían repartido el poder y la riqueza nacional. Los niveles de corrupción alcanzaron dimensiones inauditas.

Mientras recorríamos de noche las calles de Caracas, Hugo Chávez me decía que Venezuela había recibido, desde 1960 hasta 1998, en ingresos de divisas por venta de petróleo, el equivalente de unos 15 planes Marshall. 'Con un único Plan Marshall', me decía Chávez, 'se pudo reconstruir toda Europa destruida por la Segunda Guerra Mundial. Y con 15 planes Marshall, en Venezuela, sólo se ha conseguido que unos cuantos corruptos hayan amasado algunas de la mayores fortunas del mundo, mientras la mayoría de la población yace en la miseria'.

Ese sistema de corrupción, combatido por Chávez, acabó por derrumbarse en 1998. Los dos partidos AD y Copei fueron barridos y desaparecieron. Chávez fue elegido presidente con un programa de transformación social y con el proyecto de hacer de Venezuela un país más justo y menos desigual. Algunos pensaron que, como tantos otros, una vez establecido en el poder, Chávez se olvidaría de sus promesas y todo seguiría como siempre. Pero este comandante, de origen muy humilde, admirador de los grandes libertadores latinoamericanos, estaba decidido a no defraudar a sus electores, esos habitantes de los ranchitos que veían en él la última esperanza para salir de la pobreza, la incultura y la humillación. 'La lucha por la justicia, la lucha por la igualdad y la lucha por la libertad', me decía Chávez, 'algunos la llaman socialismo; otros, cristianismo; nosotros la llamamos bolivarismo'.

Su Gobierno lanzó toda una serie de reformas sociales: escuelas en los barrios olvidados, realizaciones en favor de los indígenas, microcréditos para la pequeña empresa, ley de tierras en favor de los campesinos sin tierra, mejora de las infraestructuras en el interior del país, etcétera. 'Hemos disminuido el desempleo', me contaba Chávez. 'Hemos creado más de 450.000 nuevos puestos de trabajo. En los dos últimos años, Venezuela subió cuatro puestos en el Índice de Desarrollo Humano. El número de niños escolarizados aumentó en el 25%. Más de 1,5 millones de niños que no iban a la escuela están ahora escolarizados, y reciben ropa, desayuno, comida y merienda. Hemos hecho campañas masivas de vacunación en los sectores marginados de la población. La mortalidad infantil disminuyó. Estamos construyendo más de 135.000 viviendas para familias pobres. Estamos repartiendo tierras a los campesinos sin tierra. Hemos creado un Banco de la Mujer que otorga microcréditos. En el año 2001, Venezuela fue uno de los países con mayor crecimiento del continente, cerca del 3%... Estamos sacando al país de la postración y del retraso'.

A medida que estas reformas se ponían en práctica, muchos de los que habían sostenido a Chávez dejaban de apoyarlo. Lo trataban de 'caudillo' o de 'autócrata' cuando nunca había reinado tal libertad. No había ningún preso de opinión en el país. Pero la minúscula clase rica y la clase media alta, esencialmente blancas, como muchos intelectuales y periodistas, veían con pavor la perspectiva de ver subir en la escala social a la gente de color, cobriza o negra, que aquí, como en toda América Latina, ocupa los lugares inferiores de la sociedad. Habría que compartir privilegios, y eso parecía inaceptable. 'Hay un increíble racismo en esta sociedad', me decía Chávez. 'A mí me llaman El Mono o El Negro, no soportan que alguien como yo haya sido elegido presidente'.

Así se llegó a la situación del 11 de abril. Una situación de confrontación de clase contra clase. Por un lado, el presidente Chávez, apoyado por una parte mayoritaria del pueblo común; por el otro, una alianza neoconservadora: la burguesía que ocupaba las calles del barrio rico con cacerolas, apoyada por la patronal; los medios de comunicación (prensa, radio y televisión) ferozmente hostiles, mintiendo descomunalmente, inventando rumores y calumnias, falseando las evidencias; y la aristocracia obrera (trabajadores del petróleo) movilizados por la CTV, el sindicato considerado como más corrupto de América Latina.

Esta alianza reaccionaria declaró una guerra sin cuartel al presidente Chávez, con el apoyo de algunos medios internacionales (por ejemplo, el canal CNN en español) y con el sostén mal disimulado de los Estados Unidos. Washington, en su voluntad de dominar el mundo después del 11 de septiembre, no podía soportar, y así lo dijo Colin Powell hace unas semanas, la independencia diplomática recobrada de Venezuela, su papel en la OPEP, su falta de apoyo al Plan Colombia, sus buenas relaciones con Cuba, su actitud militante contra la globalización neoliberal.

Hace unos meses, la Administración de Bush nombró subsecretario de Estado para los Asuntos Americanos -es decir, procónsul de Estados Unidos en América Latina- a Otto Reich, antiguo colaborador de Reagan, conspirador en el asunto Irán-Contra, experto en organización de sabotajes y de atentados, especialista en las artes de la contrarrevolución. Otto Reich ha sido el arquitecto oculto de la conjuración contra Chávez.

Estas malas intenciones de Estados Unidos, la víspera del golpe, Hugo Chávez las percibía con insólita lucidez: 'Lo de la huelga general del 9 de abril es sólo una etapa de la gran ofensiva norteamericana contra mí y contra la revolución bolivariana. Y seguirán inventando cualquier cantidad de cosas. No te extrañe que mañana inventen que yo tengo a Bin Laden en Venezuela. No te extrañe que hasta saquen algún documento demostrando con datos y pruebas que Bin Laden y un grupo de terroristas de Al-Qaeda están en las montañas de Venezuela. Preparan un golpe, y si fracasan, prepararán un atentado'.

Ignacio Ramonet es director de Le Monde Diplomatique, fundador de Attac y uno de los promotores del Foro Social Mundial de Porto Alegre. 

Enlaces para seguir la crisis venezolana
 
 Andalucía
Gobierno español presenta medidas contra el Desempleo y el PER
DESEMPLEO: Los parados no podrán rechazar un trabajo a menos de 50 kilómetros de su hogar
EL PAIS, Jueves, 18 de abril de 2002 - Actualizada a las 1:17 h. (Hora andaluza)
 
Se establece un nuevo régimen de infracciones que supone que con un rechazo de empleo "idóneo" se recortan 3 meses de prestación, con 2 rechazos se quitan 6 meses de derecho y con 3 se pierde el derecho
 
AGENCIAS | Madrid
 
El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales ha hecho público un informe presentado por el secretario general de Empleo, Juan Chozas, en el que se considera empleo "idóneo" a cualquier colocación en la que exista un "alojamiento apropiado" y, en todo caso, cualquier oferta de empleo que se encuentre en un radio inferior a 50 kilómetros de la localidad de residencia, no supere las tres horas de desplazamiento en total y no suponga un gasto superior al 20 por ciento del salario neto.
 
Trabajo propone además en el informe un régimen de infracciones que supone que con un rechazo de empleo "idóneo" se recortan 3 meses de prestación, con 2 rechazos se quitan 6 meses de derecho y con 3 se pierde el derecho.
 
Además, en el documento de propuestas presentado por Chozas a empresarios y sindicatos en el marco de la reforma de la protección por desempleo, se propone que se entenderá también por empleo "idóneo" al que corresponde a la profesión habitual del trabajador, considerándose habituales todas las profesiones ejercidas durante seis meses a un año, las coincidentes con la actividad laboral realizada y cualquier profesión que se ajuste a las aptitudes físicas y formativas del trabajador.
 
Ahora bien, Trabajo precisa en el documento que transcurrido un periodo de tiempo desde que el parado comienza a percibir la prestación, también tendrá la consideración de empleo adecuado cualquier colocación que a juicio del INEM pueda ser ejercida por el trabajador. En el caso de que el trabajador desestime la demanda de empleo en las condiciones indicadas, perderá la prestación por desempleo.
 
El salario que percibirán los trabajadores será el equivalente al salario de convenio del sector, con independencia de la cuantía de las prestaciones a que se tenga derecho.
 
Desaparición del desempleo agrario
 
Esta es una de las "estrellas" de la reforma, que destaca también por la desaparición paulatina del desempleo agrario, que se cambia por un modelo de prestación contributiva para todos los agricultores españoles (no sólo para andaluces y extremeños como sucedía ahora).
 
A partir de la entrada en vigor de las medidas, no entrarán más jornaleros a cobrar el subsidio (el antiguo PER), mientras que sólo optarán al desempleo los agricultores que coticen para esta prestación, tanto ellos como sus empresarios. Además, los agricultores no tendrán derecho al subsidio asistencial que se recibe cuando se termina la prestación contributiva.
 
La nueva reforma establece además una serie de rentas que son incompatibles con la posibilidad de recibir el subsidio de desempleo. Como mayor novedad, establece que las indemnizaciones por extinción de contrato figurarán como renta, algo de lo que ahora están exentas de cara a cobrar el subsidio de desempleo.
 
Definición de renta
 
Además, el Gobierno incluirá en la definición de renta "en materia de prestaciones de desempleo", además de la indemnización, las derivadas del trabajo, el capital mobiliario o inmobiliario, las ganancias o plusvalías patrimoniales y todos los rendimientos que pueda tener el solicitante de la prestación. Este control se hará en colaboración con la Agencia Tributaria.
 
El borrador incluye también la imposibilidad de compaginar periodos de salario con periodos de vacaciones en los que se recibe el paro, algo muy habitual en sectores como el comercio y la construcción.
 
Los empresarios consideran que se trata de una reforma "tímida" del desempleo y los sindicatos lo tacharon de "recorte" y "trágala" que no están dispuestos ni siquiera a negociar y contra el que tomarán medidas "amplias, contundentes y unitarias".
 
Más información: Andalucía24horas
Enlace al Texto Completo de las Medidas del Gobierno español contra el Desempleo y el Subsidio Agrario: Archivo de Documentos-Carpeta Andalucía
 
Solidaridad con Palestina
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