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Asunto:[BoletinAndaluciaLibre] nş 130 - Marruecos recupera Islote Leila-Perejil
Fecha:Viernes, 12 de Julio, 2002  05:48:08 (+0200)
Autor:Andalucia Libre <andalucialibre @.......es>


nş 130
 
 
 
Ultima Hora
Crisis Estado español - Marruecos
 
 
 
 Marruecos recupera Islote Leila-Perejil
Viernes, 12 de julio de 2002 - Actualizada a las 2:59 h.
CRISIS CON MARRUECOS
Gendarmes marroquíes ocupan un islote español deshabitado cerca de Ceuta
Los militares han montado una tienda de campaña y han izado la bandera de su país.- El Gobierno español ha enviado tres fragatas armadas a la zona, donde ya hay un barco militar marroquí
 

BERNARDO MARÍN / EL PAÍS | Madrid

Un pelotón de entre siete y doce gendarmes marroquíes desembarcó ayer en la isla de Perejil, un peñón español deshabitado al oeste de Ceuta cuya soberanía discute Marruecos. Los militares, que han sido avistados por una patrullera de la Guardia Civil, han montado dos tiendas de campaña y han izado la bandera de Marruecos en el islote.

Los agentes de la Guardia Civil han desembarcado en el peñón poco después de las dos de la tarde y se han encarado con los marroquíes, que tras una breve discusión sobre a quién pertenece la roca han instando a irse a los españoles de malos modos, amenazándoles con dispararles “por equivocación”. La dotación de la patrullera, compuesta por ocho agentes, ha abandonado entonces la zona y ha informado del incidente.

El tratado hispanofrancés de 1912, que delimitaba la zona del Protectorado español de Marruecos, no hace referencia alguna a Perejil, pero tras la formalización del protectorado, la isla pasó a plena ocupación española. A comienzos de los años noventa, Marruecos protestó porque Perejil aparecía incluida en el borrador de Estatuto de Autonomía de Ceuta preparado por el Gobierno del PSOE, pero al final no fue incluido en la versión definitiva.

Cuatro barcos, frente a frente

España sigue considerando, no obstante, que la isla está bajo su soberanía, algo que defiende frente a Marruecos, como hace dos siglos mantuvo incluso con las armas frente a los designios anexionistas de Gran Bretaña. El islote se halla en aguas territoriales marroquíes.

El Gobierno español ha enviado una patrullera de la Armada y otra de la Guardia Civil a la zona, puesto que los marroquíes se niegan a retirarse y cuentan con los materiales necesarios para permanecer por un largo periodo en la isla. Marruecos, por su parte, ha mandado también una embarcación militar al islote.

La isla Perejil se llama Laila, está a 200 metros de las costas marroquíes, fue devuelta por España a Marruecos en 1956, al término del Protectorado, y desde entonces ha sido escenario de numerosas operaciones de las fuerzas de seguridad marroquíes. Éstos son los argumentos que el Gobierno de Rabat ha invocado para explicar la presencia de sus hombres en el islote, que ha calificado de permanente y necesaria para luchar “contra el terrorismo y la inmigración clandestina” en la zona del Estrecho de Gibraltar.

El incidente ha causado preocupación en el Ejecutivo, hasta el punto de que el presidente español, José María Aznar, se ha reunido con el ministro de Defensa, Defensa, Federico Trillo, y con el secretario de Estado de Exteriores, Miquel Nadal, para tratar la cuestión. La Oficina de Información Diplomática ha enviado una nota verbal a la Embajada marroquí en Madrid (cuyo titular permanece ausente desde hace nueve meses) en la que exige el “restablecimiento de la situación anterior a estos hechos” de ayer.

Fuentes diplomáticas españolas han considerado que el incidente es la “devolución” del ocurrido la semana pasada cuando el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Mohamed Benaissa, convocó al embajador de España en Rabat, Fernando Arias-Salgado, para protestar por el despliegue de cinco buques de guerra de la Armada y de un helicóptero en torno a Alhucemas.

Marruecos dice que no se marcha

Las relaciones entre Marruecos y España viven su peor etapa en años desde que hace nueve meses, el 27 de octubre de 2001, el Gobierno marroquí retirara a su embajador en Madrid. El Ejecutivo español ha mantenido en todo momento la línea dura marcada por Aznar de que sólo el país vecino es responsable de haber retirado a su embajador y que sólo a él le corresponde el paso de devolverlo a Madrid para que las relaciones queden normalizadas.

Este razonamiento se llevó al límite hace dos semanas, cuando fuentes gubernamentales españolas hicieron saber que el Ejecutivo descartaba cualquier participación de la familia real en las celebraciones de la boda de Mohamed VI, que comienzan hoy en Rabat. De hecho, la invitación para tales fastos no llegó jamás al palacio de la Zarzuela.

Marruecos ha exigido, entre tanto, algún gesto español de asunción de parte de la responsabilidad en esta crisis, cuyos antecedentes se remontan a unas declaraciones hechas el año pasado por Aznar para advertir a Rabat de que el fracaso del acuerdo pesquero entre Marruecos y la UE no dejaría de tener consecuencias.

La diplomacia española está convencida de que el objetivo de Rabat es que España modifique su posición sobre el Sáhara, para apoyar la solución autonómica en el marco de Marruecos que Francia y Estados Unidos promueven en la ONU.

Viernes, 12 de Julio de 2002
Actualizado a las 02:41
Rabat pretende instalar un puesto de control contra el terrorismo
Marruecos invade el islote español del Perejil e iza dos banderas
 
 
Islote Taura-Perejil desde el mar
con la costa al fondo
 
MADRID.- EL MUNDO. Ocho militares marroquíes han desembarcado en el islote español del Perejil, cerca de Ceuta, y ha clavado dos banderas marroquíes en tierra. Rabat justifica esta acción invocando la necesidad de establecer en la zona "un centro de control para luchar contra la emigración ilegal y el terrorismo en Gibraltar". El Gobierno español ha pedido a Marruecos que respete el 'statu quo' y que vuelva a la situación anterior.

Un alto funcionario del Ministerio marroquí de Exteriores citado por la agencia oficial MAP, señaló que "la isla que se encuentra en las aguas territoriales marroquíes, según la legislación de Marruecos que concierne el espacio marítimo, fue liberada en el año 1956 tras la salida del protectorado español de la zona del norte, y en varias ocasiones Marruecos ha desplegado fuerzas cuando eso era necesario". Aunque existe un litigio por la territorialidad de esta isla, deshabitada, España la reconoce como parte de su territorio.

Según el Ministerio de Asuntos Exteriores, a las 16.00 horas, siete gendarmes marroquíes con un comandante al mando llegaron a la isla. Una patrullera detectó la presencia y les instó a que abandonaran el territorio. Lejos de marcharse, los soldados sacaron dos banderas y las clavaron en tierra. Después plantaron sus tiendas de campaña.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha condenado los hechos y ha solicitado al Reino de Marruecos que respete el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación de 1991, por el que se establece la cooperación y respeto mutuo entre ambos países. Asimismo ha exigido al Gobierno alauí que "tome las medidas necesarias para restablecer la situación".

Según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado, la instalación de las dos banderas marroquíes y las tiendas fue llevada a cabo por "miembros de las Fuerzas Armadas, que permanecerían en dicha isla". Según las estimaciones del Gobierno español, los hechos suponen "una modificación del statu quo actual" y, "en ningún modo, se corresponden con la voluntad manifestada de mantener unas relaciones amistosas ".

Lo que se ha considerado como una invasión se produce unas horas antes de la celebración del matrimonio del rey Mohamed VI.

Islote estratégico

Después de ser disputada por España, Francia, Portugal, Estados Unidos e Inglaterra durante siglos, en la formalización del Protectorado español de Marruecos, fijado en el tratado hispanofrancés de 1912, consta que la Isla Perejil pasó a plena ocupación española, sin ninguna objección inglesa. Estuvo ocupada por españoles hasta los años 60.

En los preparativos del Estatuto de Autonomía de la ciudad de Ceuta, se consideró que la Isla Perejil pertenecía a la zona española. Sin embargo la redacción definitiva del estatuto no contempla explícitamente esta pertenencia.

 

Nuestra vecina la Isla Perejil
Wenceslao Segura González
 
Islote Perejil, en la costa de Marruecos
 
 
   La ocupación británica de Gibraltar en el siglo XVIII y el resurgimiento de Algeciras, ha quitado en estos últimos siglos el protagonismo que histórica y geográficamente debería tener Tarifa en el Estrecho de Gibraltar, que en buena lógica se debía de llamar Estrecho de Tarifa y no de Gibraltar.

    Este abandono de nuestros intereses locales en el Estrecho nos ha hecho olvidar asuntos importantes que se han producido. Entre ellos el interés mantenido por diversas potencias internacionales por la posesión y dominio de un pequeño islote, vecino de nuestra ciudad y conocido en castellano como Isla Perejil y en árabe por Isla de Taura.

SU GEOGRAFÍA

    El islote de Perejil, también conocido por Coral, es una masa pétrea desprendida del cercano Yebel Musa, nuestra familiar Abila, el sobresaliente monte rocoso que desde la antigüedad fue considerado como una de las columnas de Hércules, y que vista desde la vecina Ceuta muestra una sorprendente silueta humana, que es conocida como la mujer muerta.

    Su nombre parece derivar de las grandes matas de perejil que crecían antiguamente en su suelo. Algunos investigadores la han identificado con la isla Ogigia, de que se habla en la Odisea, donde según el poema de Homero, Callipso, la hija de Atlas y de Tethis, amó y retuvo a su héroe Ulises, arrojado a ella por las furias de Neptuno.

    La isla está situada entre las puntas de Almanza y Leona, a una milla de ambas y a 6 de la plaza de Ceuta. Su forma es triangular y a pesar de su naturaleza pedregosa crecen bastantes arbustos, por contar con una capa de tierra vegetal.

    Su dimensión es una milla de bojeo, alcanzando en algunos sitios los 74 metros de elevación. Una estrecha separación, más bien un canal de media milla, la separa del continente. La profundidad del agua a sus pies llega a alcanzar de 20 a 30 metros. En la costa Este aparecen dos pequeñas caletas, llamadas la más septentrional del Rey y la más meridional recibe el nombre de la Reina. Cercana a esta caleta aún se perciben restos de una torre y de un aljibe, construcciones realizadas durante la ocupación portuguesa, que poseyeron la isla que desde siempre ha sido parte integrante de Ceuta.

    La Isla Perejil cuenta con una cueva de suficiente tamaño para albergar en su interior a 200 personas. Entre la isla y la tierra firme, está el fondeadero de Perejil, que puede dar cobijo a pequeñas embarcaciones, que ha sido utilizado tanto por pescadores que en mal tiempo buscaban su protección, como por contrabandistas, que encontraban resguardo ante la belicosidad de los habitantes cercanos.

    En la actualidad se encuentra deshabitada, sólo ocasionalmente visitada por submarinistas deportivos, que encuentran en sus cercanías una zona adecuada para la práctica de su afición. Su última ocupación fue española, cuyas fuerzas militares se retiraran ya comenzando los años sesenta, dentro del proceso de descolonización de Marruecos. Sus últimos inquilinos, un destacamento de la Compañía de Mar formado por un cabo y cuatro soldados, que dependían de la Capitanía Militar del Norte de África.

SU HISTORIA

    Lo que verdaderamente interesa de nuestra vecina la Isla Perejil no es su escaso interés geográfico, al que acompaña su pequeño tamaño, sino su posición estratégica, equiparable a la que posee la Isla de las Palomas, por lo que desde hace siglos ha sido apetecida por diversas potencias que han querido acrecentar o iniciar su dominio del Estrecho de Gibraltar.

    Desde 1415 hasta 1581 Ceuta y su zona de influencia que abarcaba Perejil fue portuguesa, pasando a España tras separarse Portugal. Nuestra nación devolvió al país vecino las plazas y dominios lusos, excepto Ceuta, su zona y Perejil. Esta posesión se confirmó en el Tratado Hispanoportugués de 1668.

    Desde su traspaso a España la Isla Perejil careció de ocupación efectiva, hasta que en 1746 el gobierno español estudió su defensa, y en 1779 el general Orcasitas, a la sazón gobernador de Ceuta, dispuso el reconocimiento militar en ella.

    Durante la guerra de la Independencia y en el año 1808, por consejo de Inglaterra, España tomó posesión de la isla, con objeto de vigilar desde allí, el paso de las naves napoleónicas por el Estrecho, haciéndose entonces algunos trabajos de defensa y artillándola.

    Poco tiempo después, arribaron a la isla algunos soldados ingleses de la guarnición de Gibraltar para reforzar las fuerzas de ocupación española, hasta que en 1813 el rey Fernando VII pidió al gobierno de Inglaterra la evacuación de sus soldados, cosa que consiguió, quedando sólo nuestra guarnición unos años más, hasta que se dio orden que se retirase a la plaza de Ceuta, decisión motivada por razones económicas.

    Pero poco antes del comienzo de la guerra de la Independencia, Inglaterra había llevado a la isla cien infantes y algunos artilleros provenientes de Gibraltar. España reclamó contra semejante intromisión y los ingleses hubieron de abandonar su presa. Se publicó una Real Orden del presidente de la Junta de Gobierno, para que los ministros de la Guerra y Marina preparasen una expedición para recuperar la isla en aquella ocasión.

    Aún desocupada, la isla seguía siendo un atractivo, por ello no es extraño que en el año 1836 los Estados Unidos trataran de entablar negociaciones para que se les permitiese el establecimiento de una estación carbonera en tan codiciado islote. Sus pretensiones fueron abandonadas ante la negativa de Inglaterra a que la nueva potencia emergente pudiera tener influencia en el Estrecho de Gibraltar. Quedó desguarnecida y deshabitada, sin volverse más a hablar de ella hasta el año 1848, en que algunos indígenas de la kabila de Anyera, llevaron a cabo actos de hostigamiento contra la plaza de Ceuta, lo que motivó que el gobierno español presidido por Narváez, entablase una enérgica reclamación ante el sultán, exigiendo una rectificación de las fronteras. La decisión española aconseja al sultán Muley Abderrahaman a aceptar una extensión del dominio español hasta Jadú. La reacción del gobierno inglés no se hizo esperar, y al no reconocer los nuevos derechos españoles sobre la isla Perejil, trató de ocuparla con fuerzas de la guarnición de Gibraltar.

    Alertado el gobierno español de los propósitos ingleses, mandó que un batallón del regimiento de Ceuta ocupara la isla. Tras una nueva reclamación, los ingleses terminaron por reconocer los derechos de España sobre el polémico islote.

    Pero las pretensiones inglesas no habían finalizado y ante la inminencia de la guerra entre España y Marruecos de 1859, el gobierno británico le comunica al presidente del gobierno español O'donelI: no ocupar ningún punto en el Estrecho, en referencia directa a la Isla Perejil, cuya posesión diera a España una superioridad peligrosa para la navegación.

    Nada nuevo ocurrió en el cercano peñasco, hasta el año 1887, en que en uso de la soberanía reconocida a España, el gobierno español intentó establecer un faro en la Isla, a fin de aminorar los peligros de la navegación.

    El Ministerio de Fomento envió a la Isla Perejil una comisión en el vapor Katti, que tras estudiar el mejor emplazamiento, colocó para determinarlo unos piquetes de hierro con los colores de la insignia española. Esto dio lugar a que se alborotasen las autoridades marroquíes de Tánger y reclamasen ante el representante español en aquella zona, que autorizó a que fuesen arrancados por los propios delegados del gobierno marroquí aquellos signos que España había colocado, con lo que se entendía que se renunciaba a los derechos sobre la Isla Perejil.

    Por aquellos años fueron los ingleses los que quisieron colocar una estación carbonera, cosa que no lograron, aunque sí consiguen que el sultán les autorice a sacar piedra de la isla, para construir los diques y muelles de Gibraltar.

    En el año 1894 se propaló el rumor de que Marruecos había cedido a Inglaterra la Isla Perejil, mediante ciertas condiciones, lo que fue rápidamente negado por el representante del sultán. No obstante, la opinión pública se alarmó extraordinariamente, desde el Senado y el Congreso se llamó la atención del presidente del gobierno español, Mateo Sagasta, quien negó también los rumores que en la prensa habían salido.

    El tema de la Isla Perejil seguía permanente en la política interior y exterior española, como muestra de ello, comentar como en los años 1887 y 1888 y posteriormente Groizard en 1894, hablaron de los solemnes derechos que España tenía sobre la isla, derechos que también aparecieron en la Guía General Marítima, publicada por el entonces Ministerio de Marina.

    El tratado hispanofrancés de 1912, que delimita la zona del Protectorado español de Marruecos, no hace referencia alguna a Perejil, pero tras la formalización del protectorado, la Isla Perejil pasó a plena ocupación española, sin ninguna objección inglesa, estando ocupada militarmente hasta principio de los años sesenta como ante hemos indicado.

    La historia no está concluida. Ya en periodo reciente en los preparativos del Estatuto de Autonomía de la ciudad de Ceuta, se consideró que la Isla Perejil pertenecía a la zona española. Sin embargo la redacción definitiva del estatuto no contempla explícitamente esta pertenencia.

BIBLIOGRAFÍA
  • (1) GONZÁLEZ JIMÉNEZ, E., El Túnel del Estrecho de Gibraltar, 1943.
  • (2) HISPANUS, El Estrecho de Gibraltar; Editora Nacional, 1963.
  • (3) Enciclopedia Universal Ilustrada Europa América, vol. 73, Espasa calpe, 1989.
Nota: La negrita del texto, es nuestra. A.L.
 
 
 
Enclaves coloniales españoles en el Magreb en el siglo XVIII
 
 
NOTA VERBAL DEL MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES ESPAÑOL A LA EMBAJADA DEL REINO DE MARRUECOS

El Ministerio de Asuntos Exteriores saluda atentamente a la Embajada del Reino de Marruecos en España, y tiene el honor de informarle que el Gobierno español ha tenido conocimiento de la instalación en la Isla del Perejil de dos tiendas de campaña y dos banderas del Reino de Marruecos por miembros de las Fuerzas Armadas marroquíes, que permanecían en dicha isla.

El Gobierno español rechaza estos hechos que suponen una modificación del statu quo actual y que en ningún modo se corresponden con la voluntad manifestada de mantener unas relaciones amistosas en un espíritu de cooperación y respeto mútuo sobre la base del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación de 1991.

En consecuencia, el Gobierno español reclama al Gobierno de Marruecos la adopción de las medidas necesarias en orden al restablecimiento de la situación anterior a estos hechos.

El Ministerio de Asuntos Exteriores aprovecha esta oportunidad para reiterar a la Embajada del Reino de Marruecos en España el testimonio de su más alta consideración.

Madrid, a once de julio de dos mil dos

A LA EMBAJADA DEL REINO DE MARRUECOS EN MADRID

 
 
Opinión
Marruecos mueve ficha
Tras nueve meses de crisis diplomática entre el Estado español y Marruecos, el Majzen ha movido ficha con una iniciativa sorprendente y en el momento más inesperado. Un día antes de los festejos por la boda de Mohamed VI, Marruecos ha instalado un destacamento en el Islote de Leila-Perejil, ubicado a media milla de la costa marroquí, como acto de reivindicación expresa de su soberanía sobre el peñasco, frente a las pretensiones españolas.
 
Es evidente que la razón aducida -instalar en el islote un puesto de control antiterrorista y contra la inmigración ilegal- es sólo una excusa: la costa marroquí es lo suficientemente amplia como para que en ella se encuentren múltiples ubicaciones para el propósito esgrimido infinitamente más idoneas.
 
Realmente, lo que ha hecho Marruecos es escoger de entre todos los enclaves coloniales mayores y menores que todavía conserva el Estado español en Marruecos (Ceuta, Melilla, Peñón de Alhucemas, Peñón de Velez de la Gomera y Chafarinas) precisamente aquel cuyos títulos formales sobre el que justificar la ocupación colonial española eran más débiles, por no decir inexistentes. Además, el Islote Leila-Perejil no sólo estaba abandonado desde la retirada de las tropas coloniales españolas de la zona del antiguo Protectorado sino que puede asegurarse que su misma existencia era prácticamente desconocida por la casi totalidad de la población del Estado español. Aún así, la acción marroquí implica no sólo el recurso a una fuerza militar sino también un nítido recordatorio político de la existencia del contencioso de las plazas coloniales españolas en el Norte de Marruecos. Con esta jugada, el Majzen rompe -aúnque sea de manera controlada- un doble tabú tradicional de su política hacia el Estado español.
 
Está por ver sí el Régimen marroquí cumplirá o no su aviso de que sus tropas están en ese peñasco para quedarse indefinidamente. En cualquier caso, la instalación en Leila-Perejil y su recuperación expresa para la soberanía marroquí genera una situación imprevista y extremadamente incomoda para el Gobierno español. De momento, las reacciones diplomáticas públicas de Madrid han intentado mantener un nivel bajo: nota verbal de protesta, queja formalista por no atenerse a las vías del Tratado de Amistad Marruecos-Estado español y reclamación de vuelta al status-quo anterior. El envió, según EL PAÍS, de tres fragatas españolas a la zona, sin embargo introduce otros interrogantes aun cuando parecería razonable pensar, en principio, que su misión esencial no es tanto intervenir en el islote -abriendo con ello una escalada de consecuencias imprevisibles- como tranquilizar a la población colonial española de Ceuta y Melilla. También es probable que en estos momentos se estén poniendo en practica los planes de seguridad tanto interna como externa de estas dos plazas, de especial enjundia y complejidad en una situación como esta, teniendo en cuenta la existencia en ambas ciudades de una importante población marroquí con ciudadanía española. Es lógico pensar que la primera preocupación en estas dos plazas coloniales será de forma combinada tanto prevenir hipotéticos movimientos de la parte marroquí de la población como evitar cualquier acción o represalia incontrolada sobre ella por parte de la población peninsular que abriera, a su vez, otras dinámicas peligrosas. De momento no se conoce que va a ocurrir con las fronteras entre las dos colonias y el territorio de soberanía marroquí.
 
La interpretación al uso más extendida sobre las razones de fondo de este movimiento del Régimen  marroquí es que constituye una advertencia, a la vez que una represalia, por la posición del Gobierno español de Aznar en el conflicto del Sahara en el que, hasta la fecha, no se ha sumado explícitamente a la postura favorable a la autonomía saharaui dentro del Reino de Marruecos, ya asumida públicamente por Francia, EEUU y Gran Bretaña. A diferencia de sus aliados, en este caso concreto, el Estado español mantiene una doctrina propia que articula de una parte el apoyo a los anteriores posicionamientos de la ONU sobre el referéndum de autodeterminación como salida del contencioso saharaui y de otra la apuesta por el mantenimiento indefinido del conflicto como plataforma para la intervención en la región e instrumento de balance y compensación de fuerzas entre los diversos estados y poderes actuantes en la zona. En todo caso, no se entiende bien como en Rabat han podido pensar que una acción de esta naturaleza -especialmente si se prolonga en el tiempo- va a facilitar ese objetivo de atraer a su causa al Estado español. Tras el fracaso aparente de las negociaciones con los británicos sobre Gibraltar lo ultimo que podría admitir un Gobierno español como el de Aznar es plegarse de forma clara ante una presión marroquí de esta naturaleza para modificar públicamente su postura sobre el Sahara. Implicaría un reconocimiento difícilmente digerible de la debilidad del imperialismo español,  que además ahora habría que sumar a las dificultades económicas de los bancos y multinacionales españolas en América Latina, con evidentes costes políticos y no sólo partidarios.
 
Aún a la espera de nuevos datos, acontecimientos y desarrollos sí conviene afirmar con claridad desde Andalucía, en primer lugar, que -al margen de los análisis sobre las motivaciones o intereses políticos del Majzen- los gendarmes marroquíes no están más que instalándose en un trozo -escueto- de tierra marroquí más; rechazando cualquier línea de actuación española colonialista o belicista y especialmente cualquier posible derivación racista o xenófoba que pueda generarse y afectar a la población inmigrada marroquí, magrebí, árabe o musulmana residente en nuestra Nación. En segundo lugar,  que ya va siendo hora especialmente que desde el conjunto de la izquierda andaluza se reconozca la existencia de un problema de descolonización pendiente en relación a los casos de Ceuta y Melilla, a resolver desde el respeto tanto a los derechos individuales de todos sus habitantes como al derecho de Marruecos a recuperar su integridad territorial.
 
 
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