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Asunto:[BoletinAndaluciaLibre] nº 137 - Economia sumergida - Petroleo andaluz - Estado nacional
Fecha:Jueves, 26 de Septiembre, 2002  02:49:42 (+0200)
Autor:Andalucia Libre <andalucialibre @.......es>


nº 137
 
En este Correo:
 
*Andalucía, El 21,7% del PIB andaluz en la economía sumergida - Enlace Estudio del CES
*Andalucía, El SOC prevé volver a las movilizaciones contra el "decretazo" del Subsidio
*Opinión, La lucha andaluza: en Andalucía. Andalucía Libre
*Andalucía - ¿Petróleo andaluz? - Petróleo: ¿el próximo conflicto hispanomarroquí?, Iñigo Moré 
*Opinión,¿Petroleo Andaluz?, Andalucía Libre - Enlaces Estudios y Mapas petroliferos
*Andalucía, REUNIÓN DE ESCRITORES/AS EN ANDALUZ, Una Crónica y una valoración, Ventura Salazar
*La centralidad del Estado en el mundo contemporáneo, James Petras
*Convocatorias: Manifestación en Sevilla, Paremos la Guerra contra Iraq 
*Solidaridad con Palestina,
*Directorio, Música, Suscripciones-Apoyo
 
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 Andalucía
Segun un estudio del Consejo Económico y Social (CES) de Andalucía
El 21,7% del PIB andaluz está en la economía sumergida
AGENCIAS/Córdoba
 
Un estudio elaborado por el Consejo Económico y Social (CES) de Andalucía recoge que el 21,7% del Producto Interior Bruto (PIB) andaluz corresponde a la economía sumergida, superior en más de 3 puntos a la media estatal.

El director del estudio, el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, Francisco Ferraro, explicó en conferencia de prensa que el trabajo se ha centrado entre 1980 y 2000 y una de las conclusiones obtenidas es que la economía sumergida «se acentúa en las épocas de expansión económica» y que ha ido en aumento con el transcurso de los años. Ferraro indicó que Sevilla es la provincia del Estado español con más economía sumergida, seguida de Granada, mientras que la comunidad autónoma donde más se detecta es Madrid, seguida de Andalucía y Cataluña.

Los sectores en los que más se ha detectado esta economía son el servicio doméstico, la agricultura, ganadería y pesca; textil y confección; la construcción; la hostelería; la reparación de vehículos y el comercio al por menor.

El director de este estudio hizo hincapié en que también hay otros sectores donde la economía sumergida «es muy importante pero que no tiene mucha relevancia porque el nivel de empleo que genera es muy bajo», como ocurre en el alquiler de viviendas y en la promoción inmobiliaria.

Las actividades de mayor grado de ocultación de economía se caracterizan por el tamaño reducido de las empresas, el uso intensivo del factor trabajo, la escasa cualificación laboral requerida y la baja complejidad tecnológica. Francisco Ferraro aseguró que entre las motivaciones detectadas para que no emerja la economía están el evitar el pago de las obligaciones tributarias, la facilidad para la ocultación y la permisividad y aceptación que hay, en general, en la sociedad para este tipo de actividad. Cabe citar al respecto que se observa que la temporalidad en el empleo aumentó en 2001 en un 5,7%. De esta forma, del número de contratos registrados en Andalucía en 2001 -3,23 millones- el 96,4% -3,11 millones- fueron temporales y sólo el 3,6% -117.549- indefinidos.

La economía sumergida provoca competencia desleal entre los distintos sectores productivos, ya que al no pagar los impuestos, pueden poner precios más bajos; «gorrones sociales», que son aquellas personas que disfrutan de los beneficios sociales sin contribuir; precarización laboral y «además distorsiona la realidad», según Ferraro.

El estudio del CES recomienda la puesta en marcha de algunas medidas para combatir la economía sumergida como son campañas de sensibilización, medidas de control y sanción a los infractores, sobre todo en el ámbito fiscal, así como la modificación del panorama inmobiliario. También serían necesarias reformas en la Administración y actuaciones específicas en aquellos sectores donde hay más economía sumergida.

La presidenta del Consejo Economía y Social, Rosamar Prieto-Castro, explicó que a final de 2000 se decidió poner en marcha este estudio porque «consideramos que se trata de un tema que es de interés generalizado para Andalucía» y es un fenómeno que existe en todo el mundo. Prieto-Castro resaltó la «especial» dificultad con que se han encontrado para elaborar el estudio, ya que por sus características «no es fácil obtener los datos» y por ello se han utilizado métodos de los denominados indirectos.
 
Enlace:
 
 Andalucía
El SOC prevé volver a las movilizaciones contra el "decretazo"
 
El Sindicato de Obreros del Campo (SOC) prevé romper la tregua concedida a las movilizaciones contra el decreto de reforma del sistema de prestaciones por desempleo, al considerar que "no se están produciendo avances" en las negociaciones que el sindicato inició el pasado 26 de agosto con el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales sobre el subsidio agrario y el PER.

El secretario general del SOC, Diego Cañamero, explicó que, pese a que esta decisión ha de ser adoptada esta tarde en la Asamblea Nacional del sindicato, "lo más probable" es que se acuerde romper la tregua, ya que "así lo están pidiendo los pueblos", porque "tras seis reuniones la negociación está en un punto de bloqueo y no se han producido avances por parte de quien tiene la capacidad de decisión política".

Cañamero criticó la actitud del ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, y recordó que, mientras ha habido inicialmente acercamiento de posturas entre las propuestas del SOC y los técnicos del INEM, "al final es el ministro el que decide políticamente".

Ante esta situación, el SOC analizará esta tarde en profundidad el estado de las negociaciones, y prevé acordar, en el caso de que se retomen las protestas, el diseño de un nuevo calendario de movilizaciones.

Durante el proceso de negociación, el Gobierno central se ha comprometido, según el SOC, a no endurecer el régimen de sanciones, de manera que no habría expulsiones del subsidio. Ha cedido a que a los trabajadores mayores de 52 años --que hasta la promulgación del decreto cobraban el subsidio íntegramente- se les abone el 50% del desempleo por jornada durante todos los días que trabajen. También se ha mostrado partidario de revisar la figura del fijo-discontínuo, para que estos trabajadores puedan percibir el desempleo en las épocas de inactividad. No obstante, el SOC considera estos resultados "deficientes e insatisfactorios" y entiende que la reforma acometida por el Ejecutivo "perjudica gravemente los derechos de los trabajadores para que éstos acepten unos pequeños retoques que no cambian nada la sustancia de la misma". A pesar de las medidas que se adopten en el seno de la Asamblea Nacional, el SOC mantiene su voluntad de seguir negociando con el Gobierno, señaló Cañamero. 24/09/2002

Opinión
La lucha andaluza: en Andalucía.
Andalucía Libre
 
CCOO-UGT-Patronal
en un día normal, sin marcha
Va siendo hora de afrontar una reflexión política -que no sólo sindical o sindicalista- tanto sobre las medidas gubernamentales de recorte del Subsidio Agrario-PER como, sobre todo, sobre las alternativas que hasta ahora se han ido planteando. Quizá pudiera ser esta una de esas ocasiones en las que los intereses estratégicos de la clase no coinciden necesariamente con los intereses individuales inmediatos de los trabajadores directamente afectados o al menos con la forma en que estos están siendo formulados por sus organizaciones, incluso las más combativas. Dejemos esta tarea para una próxima ocasión.
 
En el ámbito general -que acompañaba el paquete agrario- no hay dudas sin embargo sobre el alcance de la agresión y la imperiosa necesidad de revertir este ultimo ataque, a partir del cual, Gobierno español y patronal pretenden plantear una nueva oleada de restricciones de derechos y de disminución de la ya menguada capacidad de resistencia de la clase obrera.  Es evidente que un día de paro pacificocivilizado, democrático... estrictamente controlado y puntual; dirigido por los mismos aparatos sindicales que han facilitado la sobreexplotación, el desempleo y la precariedad; que se sostienen gracias a los fondos estatales  y que además -como en la cuestión nacional- ejercen de forma contundente de instrumentos de desmoralización y división españolista al servicio del Estado español, no ha sido ni es suficiente ni de lejos para modificar la situación. Por eso ha fracasado políticamente la socialmente exitosa Huelga General del 20 de Junio.
 
En esa tesitura, las burocracias de CCOO-UGT apuestan por una movilización limitada, férreamente encuadrada, que les facilite trabajar con ella para fortalecer la candidatura del PSOE a la alternancia en el Gobierno español. Fidalgo y Méndez actúan bajo un doble eje: . Que no se le desmande la gente y disminuya su capacidad de representación y dirección y que revalidando su imagen de control del movimiento obrero, recuperen fuerza interlocutora en relación al Gobierno PP; 2º. Que el PSOE aparezca, paralelamente,  como el referente político natural del malestar, traduciendo sus demandas de forma y manera que sea visto también como su solución .
 
La Marcha a Madrid de CCOO-UGT que empieza hoy en Córdoba con la presidencia de honor de su alcaldesa Rosa Aguilar y la presencia de la plana mayor del PSOE y del PCE-IU, no tiene nada que ver con la que realizó este verano el SOC. La del sindicato jornalero andaluz fue una acción propia de agitación y propaganda con la que ganar peso público y mantener viva la cuestión agraria andaluza y fue precedida de ocupaciones simbólicas de fincas. La de CCOO-UGT es una nueva entrega de la habitual y recurrente utilización de los trabajadores andaluces para relleno por parte de los aparatos sindicales españoles en Madrid. Nada se ha perdido en esta Marcha ni en la concentración del día 5 en Madrid a unos trabajadores andaluces a los que sus organizadores reducen al papel de figurantes y con cuyo numero lo único a lo que aspiran es a lustrar el pito y la pluma -el pito para dar ordenes de acción o freno; la pluma para los pactos posteriores-, instrumentos fundamentales en la concepción y practica burocráticas de la acción sindical. Dado el nivel de degradación de la situación -y no ya solamente por razones nacionales- no es el éxito sino el fracaso de la Marcha y la concentración de CCOO-UGT -y desde nuestra perspectiva, especialmente de la presencia andaluza en ambas- lo que mejor puede venir para abrir nuevas perspectivas realmente útiles y alternativas.
 
Ciertamente, hace falta otra Huelga General -sobre todo otro tipo de Huelga General- y hace falta otro tipo de acción sindical en las ramas y en las empresas. Pero esto no se consigue engrosando como extras una representación ya preestablecida -donde incluso tiene ya reservado su papel en el guión el consabido sector que se pueda desgañitar reclamando la Huelga- sino situando a las direcciones sindicales de CCOO-UGT ante el abismo, disminuyendo su autoridad; forzando a diversificar y descentralizar la movilización y favoreciendo que se legitimen de nuevo medios, tácticas y estrategias de lucha sindical que esas mismas burocracias llevan decenios acogotando y vilipendiando. Un terreno y un espacio naturalmente más favorables para quienes tienen claro que el destino de los trabajadores andaluces se juega en ultima instancia en Andalucía -en sus empresas, en sus calles y en sus campos- y no en los despachos de Madrid (ni en las calles que conducen a ellos).
 -  -  Andalucía - ¿Petróleo andaluz?
Petróleo: ¿el próximo conflicto hispanomarroquí?
Iñigo Moré - Presidente de la consultora Mercados Emergentes.
(13/9/2002)

Hay razones para pensar que el futuro de las relaciones entre España y Marruecos podría basarse en el beneficio mutuo y la cooperación, generando una razonable armonía entre ambos países. Pero esta hipótesis está lastrada por un considerable número de factores que llevan a los dos vecinos a tomar decisiones unilaterales, generando desencuentro y la confusión.

Al margen de los problemas de todos conocidos, como la emigración clandestina o el tráfico de drogas, existen otros menos públicos pero tan relevantes como los anteriores. Entre ellos figuran las carencias energéticas de Marruecos. Según el Departamento de Energía de EEUU, el consumo marroquí de energía per cápita en 1999 fue de 13,6 millones Btu, frente a los 132,6 de España o los 355,8 de EEUU. Esta carencia da lugar a nuevos factores para añadir al desencuentro entre los dos países, como el programa nuclear marroquí (su primer reactor se conectará en breve) o los esfuerzos realizados por Rabat para encontrar petróleo en su territorio, todo ello rozando el límite de lo que es internacionalmente aceptable, según se recoge en un dictamen emitido por la ONU. España, por su parte, ha actuado en el terreno petrolero con igual interés, con idéntica unilateralidad, pero siempre dentro de la más estricta legalidad internacional. El autismo de los dos países en este asunto ha generando dos situaciones de riesgo, que someterán a las relaciones bilaterales a una dura prueba.

El primer problema

La primera de esas dos situaciones comenzó a gestarse en marzo de 2000, cuando  la petrolera estadounidense Conoco obtuvo de las autoridades marroquíes la "licencia de reconocimiento" petrolero de sus aguas territoriales en el Mediterráneo. Según un mapa de la zona que ofrece la marroquí Office National de Recherches et d'Exploitations Pétrolières (Onarep) esta zona, llamada “W”, incluye las aguas que circundan Ceuta, Melilla, el Peñón de Alhucemas e incluso la isla de Alborán, situada a 29  millas al Norte de Melilla y 65 al Sur de Almería y, por tanto, con indiscutible derecho a doce millas de aguas territoriales. El 23 de Marzo de 2001, Conoco obtuvo la ampliación de este permiso por un año, que le obliga a adquirir datos sísmicos de la zona en dos dimensiones y realizar estudios geológicos para determinar el potencial petrolero así como los lugares más favorables para la perforación (1)1.

El Gobierno español, lejos de expresar su desacuerdo por esta amplia interpretación del concepto "aguas territoriales", otorgó a la misma sociedad  (BOE 251 de 19 de octubre de 2001) cuatro permisos de investigación de hidrocarburos, llamados Alboraneo Bryce, Alboraneo Cristóbal, Alboraneo David y Alboraneo Eric. Todos ellos son colindantes y están situados en la parte española del mar de Alborán, frente a la costa de Marbella. Estos permisos tienen una vigencia de seis años y obligan a la empresa estadounidense a realizar una inversión total de 17,5 millones de euros entre estudios sísmicos, geológicos y perforaciones.

Fuente: elaboración propia (I. Moré)
El mapa carece de precisión cartográfica y se ha elaborado
 
Esto supone que la misma sociedad posee los derechos petroleros a ambos lados de la frontera hispano-marroquí, lo que sugiere que Conoco está tras la pista de un "sistema petrolero" que se extendería a ambos lados de la frontera marina entre los dos países. La zona, que ocupa la parte Oeste del mar de Alborán, está considerada por la industria petrolera como frontier (poco explorada y sobre la que sólo hay datos anticuados). Históricamente, ha atraído un escaso interés por la profundidad de la zona (más de 2.000 metros), lo que dificultaría la extracción de los hidrocarburos. A esto se añaden condiciones meteorológicas difíciles, donde no son extraños vientos de fuerza 6 e importantes corrientes marinas. Todo ello hace que apenas haya antecedentes para establecer la probabilidad de encontrar un yacimiento.

Da la impresión de que Conoco se ha interesado por Alborán Oeste porque era fácil obtener estos territorios. Por un lado, al no haber mucha demanda de otras compañías, Conoco ha afrontado unos bajos costes de acceso; los términos fiscales que ofrecen Marruecos y España son atractivos y, por último, ha obtenido las zonas a cambio de compromisos muy reducidos (el permiso marroquí no obliga a perforar, la parte más cara de la exploración, mientras que el español le cede el terreno por seis años a cambio de realizar solo una perforación). A priori, parece que Conoco ha decidido obtener tanto territorio "barato" como le ha sido posible. En todo caso, la empresa parece optimista sobre las posibilidades de esta zona y la conferencia “Oil and Gas in North Africa”, que se celebrará en Túnez el próximo mes de octubre recoge en su programa una ponencia a cargo de sus directivos titulada "Sistemas petroleros y potencial de exploración del Oeste del Mar de Alborán".

¿Hay petróleo en Alborán?

En el caso de que se encontraran hidrocarburos en la zona y estuvieran situados en la frontera, aproximadamente delimitada por el paralelo 36, se iniciarían negociaciones entre los propietarios de los derechos petroleros y los gobiernos español y marroquí para su explotación. Como Conoco es el propietario de los derechos en los dos lados de la frontera, las negociaciones serían mucho más simples ya que implicarían sólo a tres partes.

La situación se volvería más complicada si el hallazgo se ubicara frente a Ceuta, Melilla o Alborán, ya que Marruecos no parece reconocer aguas territoriales a estas plazas. En realidad, la Onarep tiene una idea muy amplia del territorio marroquí. En noviembre de 2001 atrajo la atención al otorgar dos permisos similares a los de Conoco que repartían las aguas del Sahara entre la petrolera de EEUU Kerr MacGee y la francesa Total Fina Elf.

Hasta el momento, Conoco ha realizado diversos trabajos preliminares en Alborán Oeste. Para valorarlos, hay que explicar que en contra de la creencia popular, los yacimientos de hidrocarburos no son "lagos subterráneos". El petróleo está infiltrado en las rocas, más o menos como el zumo está en el interior de una naranja y los yacimientos suelen tener la estructura de esta fruta; una capa de roca estanca que envuelve otra capa de roca donde el petróleo está infiltrado. Los estudios sísmicos permiten conocer dónde existen este tipo de estructuras geológicas, pero nada garantiza que alberguen hidrocarburos. Una vez identificadas, sólo perforando se puede saber lo que hay dentro. Lo más habitual es que no haya nada o que los hidrocarburos que albergue carezcan de valor comercial. Gracias a las modernas tecnologías de investigación, se pueden identificar las formaciones geológicas con tal precisión que se obtiene un éxito de cada cuatro pozos de exploración perforados.

Pues bien, hasta hoy, Conoco ha realizado casi todos los estudios previos de la zona. Contrató el estudio sísmico en 2D a la noruega Fulgro Geoteam, además de una campaña batimétrica y un estudio geoquímico encargado a TDI Brooks en octubre de 2000. Este estudio químico buscaba emanaciones de metano (gas natural) que pudieran revelar la existencia de yacimientos. Los resultados obtenidos ahora son objeto de una ampliación computerizada así como su interpretación. Una vez que Conoco los combine en un mapa, podrá identificar las zonas más favorables para albergar hidrocarburos. Aquellas más prometedoras serán objeto de un estudio detallado y, eventualmente, de una perforación para inspeccionar su contenido.

Si Conoco llega a perforar la zona, y lo hace cerca de las plazas españolas en África, caben pocas dudas de la fuerte reacción que puede tener Rabat, sobre todo tras el conflicto de Perejil. Pero los verdaderos problemas comenzarían si Conoco encontrase un yacimiento, aunque fuese modesto, similar a los que existen en el Norte del Mediterráneo español. No parece exagerado afirmar que las relaciones entre España y Marruecos dependerán de dónde se realice este pozo y de sus resultados. Eso sí, dejando aparte los otros problemas que pudiera plantear una perforación a la vista de municipios turísticos como Fuengirola o Marbella.

El segundo problema

La otra situación de riesgo para el futuro en las relaciones bilaterales que ha generado el petróleo es más conocida por el gran público. Se trata de las exploraciones que se realizan en la costa canaria y saharaui. Esta situación tiene su origen unas 1.000 millas al sudeste de las Canarias, en plena costa mauritana. Allí lleva operando desde 1997 un consorcio de petroleras en la que participa la australiana Fusion Oil. En mayo de 2001 este consorcio encontró el primer yacimiento marino de petróleo de Mauritania. El consorcio anunció el hallazgo de "una columna de petróleo de 90 metros" en el pozo Chinguetti-1, perforado 80 kilómetros mar adentro de la costa mauritana. Hasta el momento, nunca se había encontrado ningún yacimiento en el off-shore mauritano y la imaginación de los miembros del consorcio se disparó. Quizá recordando los notables yacimientos marinos de los otros países de la misma orilla de África, como Angola o Guinea, uno de ellos declaró a Reuters que era como descubrir "un nuevo Golfo de México". La publicación Magreb Negocios advirtió en junio de 2001 que "las implicaciones políticas de un gran yacimiento serán muy relevantes, ya que Mauritania limita al Norte con el Sahara".

No hizo falta confirmar las dimensiones del yacimiento.

Seis meses después, en noviembre de 2001, Marruecos concedió la "licencia de reconocimiento" petrolero sobre la costa del Sahara a la francesa Total Fina Elf y a la estadounidense Kerr Macgee. Haciendo una interpretación extensiva del concepto de aguas territoriales, Marruecos firmó un contrato de reconocimiento petrolero con KerrMacgee, llamado Bojador off-shore, que cubre un área marina de 110.400 kilómetros cuadrados, justo la mitad norte de la costa del Sahara. La francesa Total Fina se quedó con la mitad sur de la costa saharaui, adyacente a Mauritania y, por tanto, más prometedora. Su zona, llamada Dakhla off-shore, abarca 114.556 km2. Es la primera operación de Total en el país, mientras que KerrMacGee tiene seis permisos de exploración en torno al Cabo Draa junto a la sudafricana Energy Africa y a Enterprise Oil. El frente Polisario se apresuró a denunciar esta situación ante Naciones Unidas. Su dirigente, Mohammed Abdelaziz, calificó estos contratos de "provocación... que empeora un situación ya muy degradada".

Tres meses después (BOE 20 de 23 de enero de 2002) el Gobierno español concedió a Repsol nueve permisos colindantes, situados entre la costa de Marruecos y las islas de Lanzarote y Fuerteventura. Estos permisos tienen seis años de duración y comprometen a Repsol a invertir 30 millones de euros perforando dos pozos de exploración. Rabat reaccionó de forma durísima a esta concesión. En una nota diplomática entregada a la embajada de España en Marruecos calificó este hecho de "inamistoso e inaceptable", "invitando insistentemente a España a suspender su aplicación". El ministro marroquí Benaissa explicó su reacción alegando que España había delimitado de forma unilateral la frontera entre las zonas de interés de Canarias y Marruecos. Eso sí, España colocó la raya justo en la mediana entre las islas y el continente. La contundencia de la nota sugiere que Rabat quizá esperaba aplicar el modelo de Alborán a esta zona limítrofe.

Seis días después de la concesión a Repsol, el 29 de enero de 2002, la asesoría jurídica de la ONU emitió un dictamen sobre las concesiones marroquíes en el Sahara. Tras la denuncia del Polisario, este dictamen había sido solicitado por Kofi Anan para aclarar si Rabat podía o no realizar estas concesiones. Y el jurista Hans Correll afirmó que "las actividades económicas en territorios no autogobernados deben de realizarse en beneficio de la población"(pág.4). Por tanto, el simple "reconocimiento", que no implica perforaciones y no tiene capacidad para generar un rendimiento económico, sería legal, pero no un "permiso de exploración" o "concesión", que ya implican perforar y pueden generar beneficios. Este dictamen plantea la cuestión de cómo no podría hacerse nada en beneficio de la población del Sahara, en la medida en que no hay acuerdo sobre el censo de la zona.

Así, las petroleras han proseguido con sus actividades en la zona y la empresa TGS-NOPEC está realizando un estudio sísmico en 2D con su buque Northern Access. Se cree que sus clientes son Total-Fina Elf y quizá Kerr MacGee.

Ante esta situación, el Polisario ha contratado a la petrolera australiana Fusion Oil  (integrada en el consorcio que realizó el descubrimiento de Mauritania) para que evalúe el potencial petrolero de toda la plataforma marina saharaui que Marruecos ha repartido entre Total y Ker Macgee. Este "acuerdo de cooperación técnica"se ha extendido por un periodo de dieciséis meses en exclusiva, tras el que Fusion deberá de entregar un informe sobre el potencial petrolero y gasista de la zona. El pago por este estudio será una opción para perforar hasta tres zonas del territorio que tengan una superficie inferior a 20.000 km2. Los permisos serán concedidos, como muy tarde, seis meses después de que la República Árabe Saharaui Democrática "se convierta en miembro de la ONU". Al no existir infraestructura legal para este acuerdo, las partes han acordado que los royaltis y fiscalidad de esas futuras exploraciones "tendrán que ser competitivas frente a las que se ofrecen en las zonas adyacentes".

Fusion llevaba un cierto tiempo preparando su entrada en el Sahara. Fueron presentados a los responsables del Polisario en 1999 por el Foreign Office británico, que oficialmente defiende las tesis marroquíes sobre el Sahara. Esta empresa australiana parece tener muy presente el caso de Timor Oriental, donde un referéndum similar al convocado en el Sahara terminó con la dominación indonesia de la isla.

¿Hay petróleo en el Sahara?

La zona Sahara-Canarias no parece muy prometedora. Al contrario que Alborán, el Sahara ha sido objeto de una amplísima e infructuosa investigación petrolera. Mientras la zona fue una colonia española, el territorio fue detalladamente explorado antes de renunciar a su soberanía. Tras los hallazgos franceses de Hassi Mesaoud y Hassi R'mel en Argelia en 1956, España inició un sostenido esfuerzo de perforación. Se dividió el territorio saharaui en 108 cuadrículas, casi todas de 40' de paralelo por 20' de meridiano. Las más acreditadas compañías internacionales exploraron 42 de ellas. En 1964 ya se habían realizado 57 sondeos, perforándose 100.706 metros. Durante un tiempo el Sahara español fue el área del mundo por el que más interés demostraban los petroleros internacionales.

Aunque aparecieron indicios de la existencia de petróleo en algún sondeo, no se encontró ningún yacimiento cuya explotación pudiera ser rentable. En la práctica, quedó descartada la posibilidad de que hubiera yacimientos en el territorio. Eso sí, las tecnologías de la época no permitían una exploración tan detallada de la plataforma marina, que fue investigada, entre otras, por la estadounidense Union Carbide. Todo lo que se puede decir es que no hallaron indicios de petróleo en el off-shore saharaui. Respecto a la costa canaria, en 1978 y 1983 las antiguas compañías estatales Eniepsa e Hispanoil realizaron diversos estudios, sin que de ellos se derivasen datos que permitieran albergar expectativas positivas. Claro que la tecnología que utilizaron está lejos de la precisión que hoy ofrecen los actuales equipos.

La posibilidad de encontrar algo no se debe cerrar. Un posible yacimiento en la costa del Sahara, similar al de Mauritania atizaría el conflicto entre Rabat y el Frente Polisario. Un hallazgo frente a Canarias supondría la inmediata protesta de Rabat a tenor de la nota emitida por su Ministerio de Asuntos Exteriores cuando se otorgó el permiso a Repsol.

¿Por qué este conflicto?

En el mundo del petróleo tienen poco valor las previsiones, estudios e incluso la experiencia. Solo hay petróleo donde se encuentra, y sólo se encuentra si se perfora y de cada cuatro perforaciones sólo una tiene éxito. Esto significa que si las petroleras implicadas obtienen datos positivos de sus estudios y deciden perforar en Alborán Oeste o la costa del Sahara, hay un 25% de probabilidades de hallar gas o petróleo o incluso las dos cosas. Esto equivale a decir que hay un 25% de posibilidades de que esta cuestión derive en un conflicto cuya intensidad estará en función de las dimensiones del posible yacimiento (más probable en Alborán que en el Sahara).

Por otro lado, los gobiernos implicados encontrarán en estas investigaciones petroleras un freno para cambiar sus políticas en la zona. Esto supone que Marruecos se enquistará aún más en el Sahara, al menos mientras se investiga su potencial. Sin embargo, y siguiendo el ejemplo de España, será más fácil que lo abandone si dentro de varios años el territorio resulta estéril.

Esta situación es demasiado relevante como para no analizar cómo se ha llegado a ella. Da la impresión de que las partes implicadas han considerado que los hipotéticos beneficios compensarán el muy real conflicto previo además del hipotético a posteriori. Algo que no parece muy inteligente. Otros países limítrofes han preferido ahorrarse enfrentamientos creando petroleras mixtas para explorar las fronteras, tal y como han hecho Túnez y Libia. ¿Por qué España y Marruecos no han hecho lo mismo?. ¿O sí lo han hecho? La concesión del mar de Alborán a Conoco podría ser un ejemplo de este tipo de cooperación a través de un tercero. En ese caso, ¿por qué no se hizo lo mismo en el Sahara-Canarias? ¿Qué ocurrió para paralizar esta hipotética cooperación entre la concesión a Conoco (19 de octubre 2001) y la de Repsol (enero 2002)? ¿Tiene algo que ver la retirada del embajador marroquí Abdesalam Baraka el 27 de octubre de 2001? Hay que recordar que el gobierno marroquí no precisó las razones de esta iniciativa en la nota verbal con la que se la anunció al Ministerio de Asuntos Exteriores español. Claro que estas preguntas sólo son pertinentes si el gobierno español sabía que otorgaba los derechos petroleros del Alborán Oeste español al propietario de los mismos en la parte marroquí. Y el gobierno español, hasta el momento, no ha confirmado nada en este sentido.

(1) Este permiso "de investigación" debería haber sido renovado o ampliado a "de exploración", en marzo de 2002. Algo que posiblemente ocurrió ya que Conoco envió un comunicado a los autores en agosto de 2002 afirmando que  disponía de derechos petroleros en la zona marroquí de Alborán: "Conoco confirms that it has exploration rights on the Moroccan and Spanish sides of the Mediterranean area known as the Alboran Basin". No obstante, la empresa no explicó qué tipo de derechos ni cuándo los obtuvo. Tampoco Onarep ha hecho público si ha prorrogado el permiso de Conoco. Se limita a afirmar que negocia con la empresa sobre este territorio.

Enlaces:
Opinión
¿Petroleo Andaluz?
Andalucía Libre
 
 
A las zonas anteriores del Valle del Guadalquivir y el Golfo de Cádiz se suma el espacio marítimo andaluz del Mar de Alborán como área de exploración y prospección petrolifera. Los datos que se conocen dan a esta empresa una entidad significativa. Por supuesto, en asuntos de geología no cabe presuponer y sólo resulta sensato esperar a que la experiencia empírica confirme o desmienta las expectativas que, de momento, ya motivan a quienes andan enfrascados en la tarea. Se impone la prudencia y el rigor.
 
Pero en asuntos de política sí conviene -especialmente cuando hablamos de petróleo- mantenerse extremadamente alertas e ir avanzando algunos criterios, por lo que pudiera ocurrir.
 
De entrada, procede vigilar que el trabajo petrolero no afecte ni menoscabe el medio ambiente, es decir, a la pesca y el turismo.
 
Tambien procede realizar a partir de ahora un estrecho seguimiento de los resultados, en la medida que sea posible obtener valores fiables y procurar que no se instaure el secretismo tan habitual en estos asuntos. Adelantando riesgos, cabe perfectamente que las prospecciones afirmen que no hay petróleo o que existe en una cantidad que no haga rentable su explotación o que las reservas halladas sean escasas. Pero al respecto hay que exigir transparencia e incluso auditorias ajenas (especialmente recomendable sería la participación de técnicos al servicio de la Junta de Andalucía) que avalen que los datos que pueda suministrar en su día la multinacional yanqui Conoco se corresponden estrictamente con la realidad. No sería el primer caso en que este tipo de trabajos dan lugar a conclusiones falseadas en los que a determinados yacimientos se le adjudican rendimientos menores de los reales para dejarlos en reserva, bien por intereses empresariales o bien por intereses geoestratégicos, dictados desde Washington (y el estrecho de Gibraltar es una zona, como sabemos, singularmente caliente e importante).
 
Además, dado que desgraciadamente estas exploraciones comienzan cuando Andalucía todavía depende de Madrid y no dispone de Soberanía Nacional ni de un Estado nacional propio que la proteja, también conviene estar políticamente atentos a su desarrollo y derivaciones. No habría porque extrañarse de que -de darse las circunstancias apropiadas- este asunto pudiera entrar como moneda de cambio en los tratos entre Madrid y Rabat (supongamos, por ejemplo, para comprar un nuevo olvido del Majzen de la cuestión colonial de Ceuta y Melilla). Por supuesto, desde Andalucía no debemos reclamar ni una milla cuadrada más de lo que nos corresponde en el Mar de Alboran en torno a ese islote andaluz y debemos sumarnos a las reclamaciones marroquíes sobre sus legítimos derechos marítimos; pero tampoco podemos ni debemos aceptar ningún hipotético cambalache hispano-marroquí que nos prive de una sola milla o de un solo barril.
 
Si seguimos situados en esta hipótesis -que haya petróleo y sea rentable- y continuamos especulando al respecto, mucho dependería en su momento de su cantidad para fijar la modulación; pero el criterio nacional esencial, de darse el caso, sí tendría que estar meridianamente claro: el petróleo andaluz es sólo andaluz. Sólo Andalucía tiene derecho a negociar con su petróleo; sólo Andalucía tiene derecho a beneficiarse de su petróleo. Ni un céntimo de euro, ni un centavo de dólar, salido de ese supuesto petróleo andaluz podría o debería irse arriba de Despeñaperros. Los compromisos asumidos por el Estado español con empresas o potencias extranjeras nunca podrían sobreponerse al derecho del pueblo andaluz al control de sus recursos. Sería una indignidad nacional que se reprodujera con el crudo o el gas lo que ya ocurrió con nuestro cobre, nuestro plomo, nuestro hierro o nuestro vino y que volviéramos a financiar los andaluces otro despegue y enriquecimiento español o que volviéramos a repetir el sacrificio de Andalucía, como cuando la integración del Estado español en la Unión Europea. Si el sueño se confirmara y además en una cantidad significativa, es evidente que aparecería un escenario políticamente prometedor para el movimiento nacionalista andaluz (recordemos la experiencia de Escocia) y para nuestras aspiraciones de independencia nacional.
 
En cualquier caso, volviendo al presente y saliendo del sueño, las tareas primeramente apuntadas -vigilancia del impacto medioambiental, exigencia de intervención de la Junta y de información contrastada- ya son vigentes.
 
 Andalucía
REUNIÓN DE ESCRITORES/AS EN ANDALUZ
Una Crónica y una valoración 
Ventura Salazar García
Entre el 30 de agosto y el 1 de septiembre pasados tuvo lugar en la localidad de Mijas la primera Reunión de Escritores/as en andaluz, organizada con el objetivo de servir de foro de encuentro y debate para todas aquellas personas que propugnan que el andaluz ha de contar con una normalización escrita diferente de la del castellano. Aquí ofrezco, por si resulta de interés, una breve crónica de dicha reunión, con algunos comentarios y valoraciones que me ha suscitado
 
 
 
LOS HECHOS
 
El día 30 no hubo ninguna sesión propiamente dicha. Se dedicó únicamente a la recepción y acomodo de participantes llegados esa tarde, y a una primera toma de contacto informal. Hubo también otros ‘actos de convivencia’ a lo largo del foro, como fueron las comidas conjuntas y una visita guiada por la localidad.
 
El comienzo del encuentro, en sentido estricto, tuvo lugar el día 31 por la mañana. Tras la recogida de documentación (que incluía el volumen de actas), se celebró una mesa redonda sobre el “status del andalú”, en la que actuó como moderador José Miguel Marín y en la que participamos Gorka Reondo y quien redacta estas líneas. Tanto en las intervenciones iniciales como en el posterior turno de preguntas salieron a la luz varias de las cuestiones que ya en su día aparecieron en el debate que sobre esta cuestión mantuvimos varias personas en la lista de correo Andalucía-Foro de Debate Andaluz. Gorka Reondo defendió abiertamente la escritura en andalú como instrumento para la dignificación de la realidad cultural y lingüística de Andalucía. Yo, por mi parte, señalé que la escritura en andalú no aportaba nada (antes al contrario) a dicho objetivo, y argumenté en contra de la viabilidad y la validez de una ruptura con la norma general del castellano escrito. Ambos participantes eludimos entrar en la cuestión de si el andaluz es una lengua, un dialecto o un habla. Y, aunque la discusión transcurrió por cauces serenos y constructivos, quedó patente que entre ambas posturas se abre un abismo prácticamente insalvable, que no admite soluciones de compromiso.
 
Tras un breve descanso, la sesión de la mañana continuó con dos ponencias de carácter teórico. La primera corrió a cargo de Manuel Hijano del Río, profesor de la Universidad de Málaga y miembro del CEHA. En ella se presentaron algunos avances de una investigación, todavía en curso, sobre el tratamiento de la cultura andaluza en el sistema educativo. Los datos ofrecidos son sumamente reveladores de la escasa (y, en no pocas ocasiones, nula) atención que reciben la historia y la realidad de Andalucía en los libros de texto que se manejan en nuestros centros de enseñanza. Esta ponencia ha sido distribuida con posterioridad a través de la red, ya que no llegó a tiempo de ser incluida en el volumen de actas. La segunda ponencia fue presentada por Kerión, y versó sobre el origen y devenir histórico del andaluz. La hipótesis defendida por Kerión se aleja considerablemente de la historiografía oficial en varios puntos. Por ejemplo, sostiene que el andaluz es una lengua diferenciada del castellano desde hace muchos siglos, y que la cultura castellana no fue gestada por la población del norte peninsular, sino por los mozárabes procedentes de Andalucía. Sin duda, aquí hay márgenes para la polémica, pero permitidme que no sea yo quien entre en ella.
 
Las sesiones de la tarde del sábado y de la mañana del domingo estuvieron dedicadas a la presentación de distintas matrices ortográficas. Se ofrecieron tres propuestas, a cargo de Kerión, Huan Porrah y Gorka Reondo, respectivamente. A eso hay que añadir otras dos que no llegaron a ser discutidas (por inasistencia de sus promotores), pero que figuran en el volumen de actas. No voy a entrar tampoco a comentar los detalles de cada una de ellas. Simplemente diré que todas cuentan con puntos comunes, pero también con notables diferencias (más o menos acusadas, según los casos) que hacen que no parezca previsible, al menos de momento, la adopción de una matriz única y comúnmente aceptada.
 
En la mañana del domingo intervino también Tomás Gutiérrez (conocido por el libro Sin ánimo de ofender), que ofreció una reflexión personal acerca de la dignidad de la realidad lingüística andaluza, con referencias al sentir actual de Asamblea de Andalucía respecto de esta cuestión. Hizo pública la iniciativa, aún en estudio, de organizar un “Día de la lengua andaluza”. Como posible ‘candidato’, se baraja el 28 de septiembre, día del nacimiento del poeta costumbrista almeriense (sobre el que admito mi total ignorancia) José Martínez Álvarez de Sotomayor.
 
El domingo por la tarde estaba prevista una ponencia de Huan Porrah y la presentación de diversos textos literarios escritos en andalú. Dado que yo tuve que abandonar la reunión a mediodía, no estoy en condiciones de informar de primera mano sobre dicha sesión.
 
ANECDOTARIO
 
Aunque no tienen más valor que el de meras anécdotas, quiero referir a continuación un par de circunstancias que quizá puedan servir como piedra de toque para la reflexión acerca del estatus del andaluz, y su relación con el castellano.
 
La primera tiene que ver con la presencia en la reunión de personas de fuera de Andalucía. En concreto, una mujer procedente del País Vasco, que colaboró activamente en tareas organizativas, y otra, oriunda de Puerto Rico, que asistió a la cena de convivencia del sábado. Pues bien, no tengo constancia de que ello diera lugar a ningún tipo de problemas de intercomunicación: ni ellas tuvieron que ponerse a hablar en andaluz para ser entendidas, ni los demás nos sentíamos obligados a renunciar a nuestra modalidad vernacular. Si el movimiento se demuestra andando, la unidad (diversa y variable, pero unidad al fin y al cabo) del dominio lingüístico hispánico se demuestra hablando. Todas las disquisiciones teóricas sobre si el andaluz es o no una lengua diferente del castellano tienen para mí menos valor que diez minutos de conversación con aquella joven puertorriqueña.
 
Y ahora la segunda anécdota. Uno de los ponentes presentó en su intervención el envoltorio de un determinado producto de limpieza. Y lo hizo porque en él aparecía un etiquetado en varias lenguas, entre las que figuraban, de modo separado, el ‘español’ y el ‘argentino’. Esto se esgrimía como evidencia de que ciertas empresas multinacionales empiezan a darse cuenta de que la unidad lingüística del dominio hispánico no es tal, y que algunas de sus modalidades han adquirido ya el estatus de lengua diferente. Y, claro está, si ello es válido para el argentino, ¿por qué no va a serlo para el andaluz?. Lo que ocurre es que, una vez leídos y confrontados los textos, se vio que la única diferencia apreciable entre uno y otro es que donde en ‘español’ ponía “bayeta ecológica”, en ‘argentino’ ponía “paño ecológico”. Así que, después de todo, no parece que leer el argentino sea algo muy difícil.
 
LA VALORACIÓN
 
Supongo que toda valoración que se haga de un evento como éste depende de la percepción subjetiva de cada cual, y muy particularmente de las expectativas previas. Habría que preguntar a los promotores cuáles eran las que ellos tenían depositadas en esta reunión, pero creo sinceramente que, por poco elevadas que fuesen, difícilmente puede decirse que hayan quedado siquiera mínimamente satisfechas. Es cierto que han recibido (no siempre para bien) cierta atención por parte de la prensa, en buena medida gracias a la labor de una corresponsal de la agencia Efe. Pero, más allá de esta circunstancia, lo cierto es que el poder de convocatoria ha sido bastante limitado. La asistencia a las sesiones osciló en torno a las treinta personas (en un cálculo generoso), de las cuales más de la mitad hay que situarlas como parte del círculo próximo a la organización. No hubo ninguna presencia institucional (que seguramente tampoco sería deseable) ni de colectivos. Aunque es cierto que entre los participantes había miembros de distintos grupos políticos, sindicales y culturales, todo indica que asistieron a título estrictamente individual y, como ya he indicado, en un número más bien exiguo.
 
Cabe notar varias ausencias de última hora, incluidas las de algunos ponentes. Pero más llamativa me parece la total indiferencia entre los sectores académicos dedicados a la investigación de la modalidad lingüística andaluza. Se quiera o no, éste es un indicador bastante fiable para determinar la falta de prestigio de las propuestas de escritura en andalú. Si no me equivoco, no acudimos más profesores universitarios que Manuel Hijano, con una ponencia que no guarda relación directa con la normalización lingüística, y yo mismo, que fui allí precisamente para argumentar en contra de la fragmentación de la norma común del castellano escrito (y que, como me dijo un amigo, estaba en ese foro ‘como Pilatos en el Credo’). Supongo que alguien puede achacar eso a ciertas lacras del estamento universitario, y no le faltará parte de razón. También puede apelarse a que, por lo novedoso de estas propuestas, aún resulta prematuro esperar su aceptación por parte de la comunidad científica. Pero también hay que ver en ello un claro síntoma de las inadecuaciones y deficiencias de partida que lastran las propuestas de ortografía para el andaluz. Y esto es algo que requiere una profunda reflexión, ante la que no cabe refugiarse ni en la resignación ni en el victimismo.
 
En cuanto a la organización, se vio claramente que la puesta en marcha del encuentro era fruto del empeño personal de Huan Porrah, y que el entusiasmo intentaba suplir, en la medida de lo posible, la palmaria falta de medios. Aunque en circulares previas se mencionó una subvención del ayuntamiento de Mijas, ésta no llegó a hacerse efectiva, por lo que no se contaba con ninguna financiación externa. Desde un punto de vista estrictamente político, no lamento esta circunstancia, ya que estoy en contra de que se gaste un solo euro de fondos públicos en unas iniciativas que me parecen erradas y perjudiciales para Andalucía. Pero, por otro lado, comprendo el malestar de los organizadores, ya que, al parecer, la retirada de la subvención (que ya estaba presupuestada) se debió a razones ajenas al encuentro en sí mismo. Así las cosas, casi hay que agradecer el que, al menos, se contara para la celebración de las sesiones con unas instalaciones suficientemente dignas, en un Instituto de Bachillerato. La colaboración de otras personas (en especial, de miembros del colectivo Tamiza) y el hecho de que el encuentro se mantuviera en unos márgenes nada multitudinarios hizo que las eventualidades organizativas pudieran ser superadas con las oportunas dosis de flexibilidad y comprensión. Claro que esto debe servir de aviso en el supuesto de que se desee dar continuidad en el futuro a esta clase de eventos, ya que el voluntarismo no da mucho más de sí.
 
Debo reconocer que los debates en torno a las distintas matrices ortográficas fueron bastante animados y tuvieron un indiscutible interés. Ya he hecho público repetidas veces (antes, durante y después de esta reunión) mi rechazo frontal a las propuestas de escritura en andalú. Por tanto, en este terreno yo ‘niego la mayor’. Ahora bien, una vez que se daba eso por sentado, no tuve ningún inconveniente en participar activamente en las discusiones, ya que bajo tal o cual decisión ortográfica subyace siempre un problema de análisis lingüístico ante el que, por vocación y por profesión, no puedo mostrarme indiferente. Así que, después de todo, siempre se le puede ver el lado positivo a este asunto.
 
A tenor de lo visto en la reunión de Mijas, creo que se puede concluir señalando que el futuro de la escritura en andalú es bastante incierto. O, dicho en otros términos, quienes somos contrarios a esa escritura podemos seguir tranquilos y, al menos de momento, no preocuparnos excesivamente de esta cuestión. Y es que, cuando se habla de escritura en andalú, lo primero que hay que preguntarse es ¿qué escritura?, porque ya he advertido que circulan como mínimo cinco matrices ortográficas distintas. Y eso sin contar con otras iniciativas que circulan por internet de un modo más o menos informal, como la de resucitar la tradición aljamiada por medio del uso del alefato árabe. Los promotores de las distintas matrices ortográficas son sin duda conscientes de que con tal pluralidad difícilmente podrán ampliar su implantación, ya que no harán más que generar confusión y desconcierto entre las personas o colectivos que se interesen por tales iniciativas. Pero, por otro lado, las diferencias de criterios actualmente existentes no permiten augurar la convergencia de posturas. Desde luego, el diálogo resulta inviable con quienes parten de una pretendida y delirante yenwa ‘ndalussa (que ni es lengua ni es andaluza). Pero, incluso entre quienes se basan en la oralidad contemporánea, las discrepancias son más que considerables y de hondo calado. Y ello tanto en lo relativo a la selección de las variantes de referencia para la normalización (cosa nada fácil, dada la diversidad interna del andaluz) como a la conservación o sustitución de elementos de la ortografía castellana estándar (en cuestiones tales como el grafema ñ, las normas de acentuación, etc.). En definitiva, una situación que, mientras no se resuelva, mantendrá la escritura en andalú en un callejón sin salida. Y yo, desde luego, no tengo ningún interés en que salga de ahí, ya que para mí la clave no está en la dificultad de la tarea, sino en su manifiesta e intrínseca inutilidad.
 
Como lo cortés no quita lo valiente, y viceversa, cierro este texto expresando mi más sincero agradecimiento a Huan Porrah, a Gorka Reondo y a los demás responsables de la organización del encuentro. En primer lugar, por su invitación, que ha permitido que se oiga una voz discrepante en ese foro. En segundo, y más importante, por la amabilidad y las atenciones que me dispensaron durante mi estancia en Mijas. Como era de esperar, nuestras diferencias de opinión no se han reducido ni un milímetro, y es posible que en el futuro vuelvan a hacerse patentes en otros debates. Pero, afortunadamente, el respeto y el aprecio en el terreno personal quedan al margen de esas contingencias.
 
Enlaces:
El Adarve-Revista de Estudios Andaluces [Pagina favorable a la normativización escrita del andaluz diferente al castellano].
Unidad dentro de la diversidad - Polémica sobre las hablas andaluzas, Ventura Salazar, [Textos desde una posición nacionalista andaluza contrarios a la normativización escrita.]
 
La centralidad del Estado en el mundo contemporáneo    
James Petras*
Investigador del departamento de Sociologia, Univ. Binghmton - Nueva York (EEUU)
Traducción:  Elisa Nieto - Campaña contra el Banco Mundial Barcelona 2001. Madrid - Junio de 2001      
 
 
 
I. Introducción
 
La idea de que vivimos en un mundo sin estados-nación es uno de los mitos más recurrentes e insidiosos de nuestros tiempos[1]. Nada más lejos de la realidad. En todas las regiones del mundo el estado –sea imperialista, capitalista o neocolonial– se ha visto reforzado, se han impulsado sus actividades y ha aumentado su intervención en la economía y en la sociedad civil. El estado en las naciones imperialistas –lo que denominamos el estado imperial– desarrolla una actividad especialmente intensa de concentración de poder en la nación para proyectarlo sobre el exterior a través de una gran variedad de instituciones, tanto económicas como políticas, y estableciendo vastas esferas de influencia y dominación. Estados Unidos lidera este fenómeno como estado imperial, seguido por la Unión Europea (UE), encabezada ésta por Alemania y Francia, y Japón. El poder del estado imperial se extiende hasta las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), el Banco Asiático (BA), la Organización Mundial del Comercio (OMC), etc. Los estados imperiales aportan la mayor parte de los fondos, nombran a los líderes de las IFI y les responsabilizan de políticas que favorecen a las corporaciones multinacionales de sus respectivos países. Los que anuncian un mundo sin estados-nación o teóricos de la globalización se niegan a comprender que las IFI no constituyen una nueva forma de gobierno por encima del estado-nación; son instituciones que obtienen su poder de los estados imperiales.
 
Este ensayo abordará la discusión y crítica de argumentos poco consistentes como los de las teorías de la globalización, así como el debate en profundidad sobre el significado del estado en el mundo contemporáneo, en las economías regionales y locales[2]. La tercera parte de este ensayo presentará una explicación sobre las causas del crecimiento de lo estatal en las economías neoliberales del mundo.
 
II. Argumentos relacionados con el mito de un mundo sin estados-nación
 
Los defensores de la tesis de un “mundo sin estados-nación”, a los que llamamos “teóricos de la globalización”, parten de presunciones bastante cuestionables. Existen ciertas discrepancias entre ellos, ya que mientras unos consideran que el estado-nación es un anacronismo, otros afirman que está en decadencia, y para un tercer grupo ya  no constituye una realidad. A pesar de que estas diferencia continúan suscitando el debate, lo más significativo son los paralelismos que se encuentran en las teorías globalizadoras. Éstas dudosas premisas son:
 
Presunción 1ª: Las corporaciones multinacionales son organizaciones globales que no localizadas en ningún lugar específico de un estado-nación concreto. Forman una nueva economía mundial ajena a los controles nacionales y son parte de una nueva clase gobernante mundial.
 
Esta idea está basada en el hecho de que grandes corporaciones operan en diferentes países, tienen gran movilidad y poder para evadir impuestos y regulaciones en muchas jurisdicciones nacionales. Esta presunción plantea varios problemas conceptuales y empíricos.
 
En primer lugar, el hecho de que las corporaciones multinacionales actúen en numerosos países no entra en contradicción con el hecho de que sus cuarteles generales, de donde surgen la mayor parte de las decisiones estratégicas, directores y beneficios, estén situados en Estados Unidos, Unión Europea y Japón[3].
 
En segundo lugar, la movilidad está basada en decisiones estratégicas tomadas por directores desde las centrales situadas en los núcleos imperiales. Estas decisiones dependen de condiciones económicas y políticas creadas por el estado imperial y sus representantes en las IFI. La movilidad es contingente respecto a las relaciones interestatales.
 
En tercer lugar, logran eludir impuestos y regulaciones gracias a decisiones políticas tomadas en el estado imperial y sus bancos multinacionales[4]. El debilitamiento de las leyes de los estados neocoloniales contra la transferencia de ganancias ilícitas de los estados imperiales es una forma de actuación estatal que favorece la concentración a gran escala de riqueza y engrosa las cuentas externas de los países imperiales. Las corporaciones multinacionales obvian las regulaciones de los estados neo-coloniales y  forman parte de un engranaje de relaciones de poder ancladas en relaciones estatales imperiales y neocoloniales.
 
Presunción 2ª: El gobierno de los viejos estados-nación ha sido sustituido por un nuevo gobierno mundial formado por los dirigentes de las IFI, la OMC, y los directores de las corporaciones multinacionales. Este es un argumento basado en un debate superficial de epifenómenos, evitando un análisis profundo de la lógica de poder. Si bien es verdad que las IFI toman decisiones muy importantes en relación con diferentes zonas geográficas, afectando así a sectores económicos y sociales significativos, estas decisiones  y los que las adoptan están fuertemente influidos por los estados imperiales y sus corporaciones multinacionales. Los miembros más poderosos de las IFI  son dirigidos desde sus gobiernos nacional-imperiales. Las líneas políticas más importantes, que guían las condiciones de los préstamos, son determinadas por los ministros de economía, finanzas y del tesoro de los estados imperiales. La inmensa mayoría de los fondos de las IFI provienen de los estados imperiales y la representación de la cúpula ejecutiva de las IFI se establece en proporción a los fondos aportados por los estados imperiales. El FMI y el BM han estado siempre liderados por individuos de Estados Unidos o la UE[5].
 
La visión globalizadora se niega a analizar el poder de las IFI como derivado de los estados imperiales; rechazan la idea de un poder internacional basado en las entidades no-supranacionales de los estados imperiales. Esta visión exagera la autonomía de las IFI e infravalora su subordinación a los estados imperiales. La verdadera significación de las IFI reside en su forma de magnificar, extender  y profundizar el poder de los estados imperiales, en cómo se convierten en terreno de competición entre estados imperiales rivales. Lejos de debilitar los viejos estados, las IFI han reforzado su posición.
 
Presunción 3ª: Uno de los argumentos más frecuentes de los teóricos de la globalización consiste en afirmar que se ha producido una revolución  informativa que ha eliminado las fronteras estatales y ha creado una nueva economía global. Consideran que esta revolución tecnológica ha transformado el capitalismo, aportando un nuevo ímpetu al desarrollo de las fuerzas productivas. Dudamos de la validez de una concepción que afirma que las tecnologías de la información  han revolucionado las economías, creando así una nueva economía global, en la que los estados-nación y las economías nacionales serían ya inútiles.
 
Un análisis comparativo del crecimiento de la productividad en Estados Unidos a lo largo de los últimos cincuenta años no corrobora este argumento globalizador. Entre 1953 y 1973, antes de la llamada revolución de la información, en Estados Unidos la productividad crecía una media del 26%; con la introducción de los ordenadores el crecimiento de la productividad entre 1972 y 1995 se redujo a la mitad[6]. Incluso en el llamado período del boom de 1995-1999, el crecimiento de la productividad fue del 2%, por debajo del período anterior a la informatización. Japón, país donde se da un uso extensivo de informática y robótica, ha sufrido una década de estancamiento y crisis. Entre los años 2000 y 2001, el sector de la información sufrió una fuerte crisis, con diez mil despidos, cien empresas en bancarrota y caída del 80% del valor de los capitales. La burbuja especulativa, que definía la llamada economía de la información, explotó. Por otro lado, los autores de la globalización sostenían que la mayor fuente de crecimiento de la productividad  se encontraba en la informatización  del área de fábrica de ordenadores. Diversos estudios han mostrado que el uso de ordenadores en las oficinas consiste fundamentalmente en el uso personal, y no potencia el intercambio de ideas, tal y como confirman algunas estimaciones de las que se extrae que hasta un 60% del uso del ordenador se dedica a temas no relacionados con la empresa. Las fábricas de ordenadores suponen el 1,2% de la economía de Estados unidos y menos del 5% del capital stock[7].
 
Por otro lado, el censo poblacional de Estados Unidos aporta una explicación diferente en relación con las fuentes de productividad, que se identificarían con los 5 millones de trabajadores en Estados Unidos, la mayor parte inmigrantes ilegales que han inundado el mercado de trabajo en los noventa. Desde el momento en que la productividad se mide en función de la producción de cada trabajador estimado, estos 5 millones de trabajadores no incluidos en la estimación engrosan los datos de productividad. Si fueran considerados, los datos sobre productividad llegarían a descender hasta situarse por debajo del 2%.
 
Con el declive de la economía de la información y las valoraciones de stock se hace patente que la revolución de la información no es el elemento explicativo esencial a la hora de entender la lógica de las economías de los grandes estados imperiales, y desde luego tampoco ha provocad la aparición de un nuevo orden mundial. El hecho de que muchísimas personas tengan acceso a ordenador e internet, o que algunas empresas tengan un mejor control sobre sus inversiones, no significa que el poder haya dejado de estar en manos del estado-nación. Mientras continúan las proclamas en relación con la revolución informativa, los inversores en los mercados mundiales de stock desvían fondos hacia la economía real alejándose de las empresas etéreas de alta tecnología que no aportan ningún beneficio y aumentan las pérdidas.
 
Presunción 4ª: En relación con la presunción anterior, los globalistas afirman que vivimos en una Nueva Economía superadora una Vieja Economía basada en fábricas, minas, agricultura y servicios sociales. Según los globalistas el mercado crea una “democracia real” en la que la “gente corriente” tiene ante sí opciones reales sobre su futuro y la nueva eficiencia aportada por las nuevas tecnologías garantiza altos niveles de crecimiento. La recesión de finales del 2000-2001 claramente refuta las bases de la Teoría de la Nueva Economía: el ciclo económico no sólo no se ha alterado sino que  resulta reforzado por la naturaleza especulativa de la “Nueva Economía”. De esta forma, la “Nueva Economía” contiene todos los elementos propios de una economía volátil y especulativa, guiada por demandas exorbitantes de altos beneficios. Ante la ausencia de estos beneficios, resulta que parte de lo que se calificaba como “Nueva Economía” consistí esencialmente en  una estafa financiera colosal, donde las altas ganancias de los primeros inversores llevaban a aquéllos que invertían con posterioridad a la ruina financiera.
 
La nueva eficiencia vaticinada por los partidarios de la  “Nueva Economía” no resistió la lógica del ciclo de negocio capitalista. La producción  “Just In Time” se estableció en función de un crecimiento estable y continuo de la demanda: la recesión de 2001, causada por la caída repentina de la demanda, conllevó una acumulación de inventarios entre productores y vendedores, provocando abundantes despidos. Con los problemas de la circulación de líquido  se multiplicaron los impagos y quiebras propias de la “Vieja Economía”.
 
Parece claro que la llamada “Nueva Economía” no sólo no evita las crisis capitalistas, sino que es aún más vulnerable y cuenta con menos recursos a la hora de recuperarse debido a que la mayor parte de su flujo de dinero depende de expectativas especulativas y de altas ganancias constantes. El fuerte declive de los ingresos por anuncios publiciatrios en los sitios web y la saturación del mercado infomático ha causado la crisis estructural de los productores de hardware y software, creando un auténtico trauma en la “industria”. El valor exorbitante del capital se ha reducido drásticamente y las grandes compañías de Internet luchan por  sobrevivir en el conjunto de la “Nueva Economía”.
 
Presunción 5ª: Algunos teóricos de la globalización como Toni Negri afirman que el llamado “sistema imperial” es incompatible con un sistema de estados imperialistas – como si el uno pudiera existir sin el otro[8]. El “sistema” no tiene “centro” porque los estados se habrían diluido ante las poderosas compañías multinacionales que dominan los mercados. Esta oncepción parte de una premisa equivocada al no tener en cuenta el poder de clase e institucional de los bancos e industrias de propiedad y dirección nacional.  Y aún más grave, los teóricos de sistemas se niegan a relacionar las estructuras, operaciones, códigos legales y otros elementos de los estados imperiales con suscorporaciones multinacionales y ramificaciones en las IFI. El amplio alcance de su poder se concentra en beneficios, intereses, rentas y regalías que revierten en los estados imperiales. El “sistema” se deriva de y es sostenido por las fuerzas combinadas de los estados imperiales y sus corporaciones multinacionales. Si a la hora de describir un estado imperial no se tiene en cuenta la lógica de la propiedad y el poder de ese estado se pierden de vista las contradicciones y conflictos básicos, las rivalidades Inter.-imperiales y las luchas populares por el poder del estado. La quimera de los “imperios sin estado” conlleva los mismos problemas que la noción del “mundo sin estados-nación”; exagera la autonomía del capital respecto al estado y propaga la falacia del “libre mercado”, en la que el “mercado” (o según Negri el capitalista colectivista) domina el sistema imperialista.
 
Presunción 6ª: Los “globalistas” operan en un nivel excesivamente alto de abstracción al abordar la definición de la configuración del poder, obviando las variaciones más significativas en relación con regímenes, estados y lógicas de clase. En consecuencia, no aportan una concepción válida del cambio socio-económico. El fallo conceptual más grave se encuentra en la definición los diferentes estratos del sistema mundial[9], que denominan “centro”, semiperiferia y periferia. Este tipo de estructuración abstracta y simplista de la economía y el poder mundiales, subordina la dinámica de las relaciones de clase a una distribución estática de cuotas de mercado. Estas categorías abstractas oscurecen las diferencias fundamentales que plantean los diversos intereses de clase entre naciones en cada categoría, diferencias que determinan cómo se distribuyen las cuotas de mercado entre naciones, la estructura de propiedad, los niveles de vida, así como las diferencias entre países dinámicos y estancados. Aún más importante, al observar la situación del mercado, los globalistas no consideran  la ubicuidad del agente estatal a la hora de preservar  o cuestionar la relación entre estados y economías y la reestructuración de  la economía mundial.
 
III. La centralidad del estado
 
En el mundo contemporáneo el “estado-nación”, tanto en su variante imperial como neo-colonial, ha multiplicado y expandido su actividad. Lejos de ser un anacrónico, el estado se ha convertido en un elemento vital para la economía mundial y para el resto de los estados-nación. Con todo, las actividades de cada estado varían en función de su carácter de clase, esto es, en función de su condición imperial o colonial.
 
Estados imperiales
 
En los últimos años, la centralidad del estado imperial[10] se ha puesto de manifiesto en áreas fundamentales de la actividad política, cultural y económica. De hecho, ha sido el apoyo fundamental de la continuidad del poder imperial, en concreto en el caso de  Estados Unidos.
 
La gestión de la crisis
 
A lo largo de la última década se han producido fuertes crisis en diferentes regiones del mundo. En cada caso, los estados imperiales, sobre todo Estados Unidos, han intervenido para salvar a las corporaciones multinacionales y evitar el colapso de los sistemas financieros. Por ejemplo, en 1994, cuando el sistema financiero mejicano estaba al borde de la quiebra, el entonces presidente Clinton intervino inyectando  20 billones de dólares en Méjico, con el objetivo de tranquilizar a los inversores estadounidenses y estabilizar el peso. Durante la crisis asiática de 1998, Estados Unidos y los gobiernos europeos concedieron una ayuda de varios billones de dólares a cambio de la apertura de sus economías, en especial Corea del Sur, a la toma de sus industrias básicas por parte de extranjeros. En la crisis brasileña de 1999 y en la de Argentina de 2001, Washington presionó a las IFI para que sostuvieran estos regímenes. En EE.UU. la amenaza de quiebra de uno de los mayores bancos inversores, provocó la intervención de la Reserva Federal (banco central), que presionó a los bancos privados para que concedieran su apoyo. En otras palabras, en el manejo de las crisis el estado imperial ha jugado un papel cada vez más importante y ha contado con recursos cada vez mayores a la hora de evitar la quiebra de los grandes inversores, apuntalar  corporaciones multinacionales insolventes y prevenir el colapso de las monedas. Más que nunca, las corporaciones multinacionales y la denominada “economía global” dependen de la intervención masiva y constante  de los estados imperiales para gestionar las crisis y asegurar beneficios (compra de empresas locales).
 
Competición Inter-imperialista
 
La competición entre poderes imperiales rivales y corporaciones multinacionales ha sido espoleada por estos mismos estados imperiales. Por ejemplo, EE.UU. presiona constantemente a la UE para lograr la apertura del mercado europeo a la carne de vacuno norteamericana y a las exportaciones norteamericanas de plátanos procedentes de América central y del sur, mientras que Japón y los estados europeos negocian con EE.UU. el aumento de la cuota de una serie de exportaciones, entre ellas el acero, los textiles, etc. El comercio y los mercados vienen definidos en buena medida por acuerdos entre estados. La competición en términos capitalistas está mediatizada, influida y dirigida por el estado. Los mercados no superan al estado y  de hecho actúan dentro de fronteras definidas por éste.
 
La conquista de mercados
 
El estado tiene una función de inmensa trascendencia tanto en la conquista de mercados extranjeros como en la protección de los mercados locales. En primer lugar, proporciona ayuda directa e indirecta a los sectores de la exportación[11]. Las exportaciones agrícolas de Estados Unidos reciben subvención en forma de agua y electricidad, y ayudas a la exportación a través de reducción de impuestos. En segundo lugar, el estado imperial presiona a los estados beneficiarios de préstamos en el Tercer Mundo a través de las IFI para lograr la eliminación de las barreras al comercio así como la privatización y des-nacionalización de empresas mediante la firma de acuerdos condicionados. Esto permite a las corporaciones multinacionales estadounidenses, europeas y japonesas penetrar en los mercados y comprar empresas locales. La mayor parte de las exportaciones están financiadas por agencias estatales. La denominada “globalización” no existiría sin la intervención del estado, como tampoco los mercados permanecerían abiertos si no fuera por la intervención militar y electoral del estado, las amenazas político-económicas, la presión y el reclutamiento de los clientes locales. El imperialismo adopta muchas formas, pero siempre con objetivos similares: la conquista de los mercados del Tercer Mundo, la penetración de las economías de los competidores y la protección de los mercados nacionales. Estados Unidos, Europa y Japón han elaborado conjuntos de barreras al comercio en un amplio grupo de áreas de producción de importancia estratégica: las auto-importaciones, como el del azúcar, los textiles, el acero, etc, se encuentran  limitadas por cuotas[12]. Existen múltiples restricciones no tradicionales o bajo la forma de acuerdos informales (siempre fruto de la negociación entre estados) que limitan la entrada de países exportadores en los mercados estadounidenses. En muchos casos, al negociar con regímenes neocoloniales, como el Brasil de Cardoso, Estados Unidos rechaza el principio de reciprocidad, reclamando y garantizando la liberalización de la industria de la información, cuando paralelamente impone la restricción de las exportaciones de acero de Brasil, basándose en el falso pretexto de costes de “anti-dumping”.
 
Acuerdos comerciales
 
Cada uno de los grandes acuerdos económicos, que liberalizan el comercio y regulan  la inversión, son negociados por los estados y sometidos a modificaciones también estatales. El GATT, la OMC, Lome, etc., que establecieron las normas del comercio y el marco de las “redes comerciales globales”, fueron formulados por los estados. Además, los acuerdos comerciales bilaterales y multilaterales regionales, como el NAFTA, LAFTA, etc. fueron el resultado de iniciativas del estado imperial cuyo objetivo fue siempre la apertura de mercados a sus multinacionales. El estado imperial actúa siempre de acuerdo con su corporación multinacional. La “expansión de los mercados” no tiene nada que ver con corporaciones multinacionales superadoras de un sistema estatal anacrónico. En realidad, la mayor parte de los movimientos de capital hacia nuevos mercados depende de que el estado intervenga y destruya obstáculos económicos, o  desestabilice, en algunos casos, a los regímenes nacionalistas.
 
Acuerdos sobre inversiones
 
Los nuevos acuerdos sobre inversiones multilaterales y bilaterales son formulados en el nivel estatal con el beneplácito y la participación activa de las corporaciones multinacionales. La razón es obvia: las corporaciones multinacionales reclaman una participación estatal que  evite la expropiación de su capital o la restricción de sus beneficios y garantice la minimización de impuestos “discriminatorios”. El estado asegura el cumplimiento de las garantías sobre la inversión, elemento crucial en la expansión de la inversión corporativa. En muchos casos, los estados imperiales utilizan su representación en las IFI para imponer nuevos códigos de inversión como condiciones sobre préstamos de “estabilización” o desarrollo.
 
Protección, Subvenciones y Adjudicación
 
Los estados imperiales de la Unión Europea protegen férreamente  sus productos agrícolas. Estados Unidos y los estados europeos subvencionan fuertemente su agricultura mediante el descenso del nivel impositivo sobre el uso de electricidad y agua. La investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías obtienen abundante financiación estatal para que sus resultados sean más tarde aplicados a las multinacionales. En cada estadio, antes, durante y después, de la expansión de las corporaciones multinacionales en el mercado internacional, el estado está profundamente implicado. Más aún, allá dónde las empresas nacionales no son competitivas, los estados imperiales inventan pretextos para protegerlas de productores más eficientes. Japón protege a sus productores de arroz, a pesar de que su precio resulte finalmente diez veces más caro para el consumidor. Estados Unidos proporciona una enrome subvención  a los exportadores del “agro-business” de California en forma de investigación, impuestos leves sobre el agua y préstamos ligados a la compra de las exportaciones de grano estadounidense. La UE subvenciona la formación de sus industrias de alta tecnología, agricultura, etc.
 
La estatalidad o la neo-estatalidad es el elemento central de la “expansión global” de las corporaciones multinacionales. El estado ha crecido, su alcance se ha extendido, su función en la economía internacional es esencial. La retórica falaz del  “mercado libre”,  promovida por ideólogos conservadores, ha sido extendida y cimentada por la izquierda “globalista”. Mientras la izquierda se alarma ante el debilitamiento del rol del estado, la derecha se ha preocupado por poner en marcha una actividad dele estado orientada a la satisfacción de los intereses de las corporaciones multinacionales. Mientras la izquierda la “globalización” de los mercados, las corporaciones multinacionales de los países imperiales y sus estados se reparten  esos mismos mercados, logrando aumentar sus esferas de dominación y control.
 
Ante todo el estado imperial no es simplemente una institución económica; la expansión exterior de las corporaciones multinacionales depende intensamente del rol militar y político del estado imperial.
 
La Expansión del poder político y militar del estado imperial
 
La expansión exterior de las corporaciones multinacionales ha sido posible gracias a la expansión político-militar del imperialismo euro-americano a través de la OTAN y sus ejércitos vasallos en África del Sur, América Latina y  Asia. En Rusia (la antigua URSS) y Europa del Este, los regímenes clientelares han sido financiados e impulsados por los estados imperiales, preparando el terreno para la toma de un vasto conjunto de industrias estratégicas, fuentes energéticas, etc. El triunfo del estado imperial estadounidense  sobre la URSS proporcionó el impulso necesario para el desmantelamiento de los estados de bienestar en Europa y el llamado estado de bienestar, si es que puede ser considerado como tal, en Estados Unidos. Las guerras euro-americanas en el Golfo Pérsico y los Balcanes consolidaron la preeminencia de los estados imperiales y extendieron su control sobre los estados disidentes. La desestabilización de los antiguos regímenes comunistas y las guerras destructivas contra los regímenes nacionalistas en África del Sur o América Latina entre otros, abrieron estas regiones a las prescripciones políticas neoliberales. La expansión militar imperial, estrechamente relacionada con los aparatos militares estatales promovió la expansión exterior de las corporaciones multinacionales. La llamada globalización creció a partir de los arsenales del estado imperial. Hoy, para proteger aún más al capital en el extranjero, Estados Unidos y la UE han creado una nueva doctrina de la OTAN que legitima las guerras ofensivas  dentro y fuera de Europa y contra cualquier país que amenace intereses económicos vitales (sus corporaciones multinacionales)[13]. La OTAN se ha ampliado para incorporar nuevos estados-clientes en Europa del Este, y nuevos “socios de paz” en los estados bálticos y las antiguas repúblicas de la URSS (Georgia, Kazajstán, etc.). En otras palabras, las alianzas militares del estado imperial incorporan más estados, incluyendo más aparatos militares estatales que antes, con el objetivo de asegurar una penetración eficaz de las corporaciones multinacionales euro-norteamericanas en nuevos países y el flujo fácil de beneficios hacia sus centros de decisión en Estados Unidos y Europa occidental.
 
El Estado y los medios de comunicación de masas
 
Ahora que los mass media y su aparato político-cultural atraviesan más fronteras que nunca, la propiedad y el control de los mismos están claramente concentrados en las corporaciones multinacionales estadounidenses y europeas. Sus mensajes son crecientemente homogéneos, dictados y coordinados por  políticos de Washington, Berlín, Londres, etc. Flujos globales y controles imperiales: esa es la esencia de los mass media en la actualidad. Los estados imperiales fijan la línea política y definen los parámetros de discusión, que son más tarde difundidos por las corporaciones multinacionales de mass media,  garantizando así sus ingentes  beneficios.
 
En definitiva los estados imperiales, lejos de  haber sido sustituidos por la expansión del capital en el exterior, han crecido hasta convertirse en componentes esenciales en la configuración de la economía política mundial. Los teóricos globalistas banalizan el rol del estado imperial y al hacerlo parecen erigirse en defensores de los privilegios y el poder de las corporaciones multinacionales.
 
Llegado el caso de que algunos teóricos de la globalización  admitieran el peso específico del estado imperial, lo harían introduciendo un importante matiz: son ahora los estados re-colonizados los que se están marchitando ante las corporaciones globales, que minan su capacidad para tomar decisiones y regular sus economías nacionales.
 
IV.  Estados recolonizados: el estado como ámbito de lucha.
 
Debemos partir de un punto de vista histórico a la hora de analizar la situación de los Estados del Tercer Mundo (ETM), dado que la mayor parte de este grupo de estados llevaron a cabo políticas contrarias a las prescripciones del FMI y el BM  a lo largo del período 1945-1975. Detrás de esta actitud encontramos a la URSS tan sólo tangencialmente. La explicación fundamental hay que buscarla en las clases sociales, las alianzas políticas y la ideología que motivaba las decisiones de los ETM, así como en la presión ejercida por los movimientos de masas. A lo largo de este período de treinta años, los estados imperiales (fundamentalmente Estados Unidos) presionaban a los ETM para que liberalizaran sus economías, privatizaran sus empresas públicas, etc. La mayor parte de estos ETM resistieron estas presiones imperiales, las mismas que hoy se insiste en denominar globalización. Dos cambios esenciales vinieron a alterar este escenario: los poderes imperialistas, liderados por EE.UU., emprendieron una ofensiva militar, utilizando las fuerzas político-militares clientelares como mercenarias. Esta ofensiva se desplegó en África del Sur, América Central y del Sur y Asia, con el objetivo de destruir sus economías y derribar aquellos regímenes nacionalistas y socialistas que rechazaban el programa liberal. El segundo de los cambios fue el ascenso de una nueva Clase Capitalista Trasnacional en el Tercer mundo (CCT), formada fundamentalmente por altos funcionarios políticos y ligada con los circuitos financieros internacionales. Esta nueva clase cuenta con cuentas bancarias en el extranjero, inversiones y está participa activamente en los mercados de exportación. Al aceptar y compartir el programa neoliberal de los poderes imperiales, se transforma en la clase dirigente en los ETM e inicia la implementación de políticas que privilegian a los poderes imperiales. La dinámica interactiva entre la CCT y los poderes imperiales produjo lo que hoy erróneamente se describe como globalización. Lo que realmente se inició fue la recolonización del Tercer Mundo a través de la función de bisagra de la CCT en los Estados del Tercer Mundo.
 
Los ETM  son descritos por los teóricos de la globalización como agentes débiles que carecen de los atributos propios de un estado, y por lo tanto incapaces de resistir las fuerzas de la globalización. Este planteamiento conlleva diferentes problemas. En primer lugar amalgama todos los ETM bajo una misma rúbrica, sin  lograr singularizar aquellos que en el pasado adoptaron parte de los atributos de los estados neo-coloniales. En segundo lugar, no tiene en cuenta el hecho de que los ETM promovieron voluntariamente políticas  que facilitaban la liberalización  de las economías. En tercer lugar, los teóricos de la globalización ignoran las variantes que existen en las políticas de los ETM a partir de una misma agenda liberal determinada por los poderes imperiales. En cuarto lugar, prácticamente obvian la importancia de la configuración de una nueva clase, la CCT, que ha adquirido creciente influencia en el estado e impulsa la agenda liberal. Por último, los globalistas infravaloran el alcance y profundidad de la intervención del estado en la economía y la sociedad liberales, concluyendo erróneamente que la ausencia de un estado de bienestar social significa automáticamente que estemos ante un estado débil. En realidad, el estado neocolonial practica una política de regulación e intervensionismo tan activa como la del estado de bienestar o populista. La diferencia estriba en que su actividad, sus normas y su intervención están dirigidas al servicio de diferentes intereses de clase: el capital extranjero y la CCT.
 
A lo largo del proceso de adaptación de su política a los designios de los capitalistas extranjeros, banqueros, los estados recolonizados requieren y retienen recursos sustanciosos y beneficios suficientes para llevar a  cabo su función. De hecho, si no existiera un estado recolonizado fuerte los objetivos imperiales no serían alcanzados. En este contexto la fortaleza se mide en función de la capacidad de los actores estatales y sus instituciones para llevar a puerto cambios estructurales  que aseguren su estabilización frente  a la oposición que representan los movimientos sociales populares, los sindicatos y partidos políticos. El estado recolonizado es débil ante las demandas de las IFI, pero fuerte a la hora de convertir esas exigencias en política nacional. De hecho, el concepto de estado débil plantea en sí  muchas dudas, ya que desde el momento en que el estado recolonizado comparte las políticas del estado imperial y cuenta con asociados de las corporaciones multinacionales – su propia CCT – no puede ser concebido como un actor que capitula ante las IFI o está dominado por las llamadas “fuerzas globales”.
 
La centralidad del estado recolonizado en la contra-revolución liberal se pone de manifiesto en diferentes áreas políticas relacionadas entre sí.
 
Privatización
 
El estado recolonizado, tras consultar a las IFI, aplica su programa liberal a través de la privatización de empresas públicas estratégicas y lucrativas. Esta privatización requiere una intensa intervención estatal que incluye la construcción de alianzas políticas, la represión de los sindicatos del comercio y/o despido de trabajadores militantes, la socialización de  las deudas de las empresas, la garantía  del apoyo de los bancos inversores extranjeros en la organización de la venta, una intervención que garantice que los compradores obtengan ventajas en la compra, y la eliminación de cualquier control sobre el precio o tarifa en el caso de que la empresa pública funcione con cuotas fijas.
 
La imposición de Políticas de Ajuste Estructural (PAE)
 
En esencia las siglas PAE significan mucho más que un mero “ajuste” económico y “estructural”. Hacen referencia al poder, la riqueza y el control de clase[14]. En este  caso, el estado recolonizado cobra una enorme importancia ya que las PAE suponen un cambio esencial en el concepto de propiedad (de público a privado, de nacional a privado), la imposición de impuestos regresivos (aumento de los VAT contra la imposición progresiva sobre el capital rico y extranjero), reconcentración de los beneficios y la propiedad (políticas salariales regresivas, congelación de los salarios mínimos, promoción del agro-business a expensas de la agricultura campesina, etc.), descenso de las barreras arancelarias (arruinando a los productores nacionales, poniendo en manos de las corporaciones multinacionales mayores porcentajes de los mercados locales, etc.), disminución de los gastos sociales en salud y educación y aumento de las subvenciones a los exportadores. Las Políticas de Ajuste Estructural son una estrategia por y para la clase gobernante (CCT) y el capital extranjero contra la inmensa mayoría de los productores locales, trabajadores y campesinos. Aumenta la desigualdad y la pobreza. La aplicación de las PAE  requiere un estado fuerte dispuesto a imponerse a pesar de la oposición de la mayoría, un estado entregado a una ideología y dispuesto a abandonar su papel histórico como entidad independiente y rechazar la idea de soberanía popular en aras de la implementación de políticas mediante medios autoritarios,  a través de decretos del poder ejecutivo.
 
Cuando hablamos de un estado neoliberal nos referimos a un estado poderoso que impone y lleva a cabo su política.
 
Flexibilidad laboral
 
Este es un eufemismo utilizado para hacer referencia a la concentración de poder en manos de los patronos y el estado recolonizado. Las “nuevas” Reformas sobre el Trabajo y las Pensiones incrementan el poder en manos de los patronos a la hora de contratar trabajadores en precariedad y despedirlos con poca o ninguna indemnización. Representa el total sometimiento del trabajo al capital. Los trabajadores quedan privados de cualquier posibilidad de control sobre sus horas o días de trabajo, condiciones de seguridad o salud. Los contratos precarios eliminanla  seguridad en el trabajo desde el momento en que los contratos son de corta duración, sin vacaciones, pensiones, etc. La privatización de los fondos de pensiones pone billones de dólares en manos de las empresas privadas que reciben honorarios exorbitantes y acceden a fondos para especulación y fraude, enriqueciendo  a unos pocos y amenazando los ingresos por jubilación de millones. La aplicación de legislaciones laborales y de pensiones regresivas  requiere de un estado fuerte que pueda actuar contra los sectores populares de la sociedad civil, y reprimir y resistir las protestas de los sindicatos fuertes. Para lograr el cumplimiento de esta tarea es preciso que se consolide el apoyo mutuo y colaboración entre los capitalistas,  asegurándose el respaldo de las IFI, siempre disponibles. Un estado débil nunca sería capaz de resistir la presión de las clases populares, haría concesiones. Un estado fuerte  ignoraría las protestas y procedería a la aplicación de la citada legislación laboral y de pensiones.
 
Al examinar detenidamente las políticas más importantes emprendidas por el estado recolonizado, se hace patente que la intervención estatal  es más intensa que nunca. La principal diferencia se encuentra en la dirección socio-económica de la actividad estatal: el neo-estatalismo liberal viene definido por una intervensionismo que persigue poner la riqueza y la propiedad en manos del capital privado, rico, y, ante todo, extranjero. El estado recolonizado no ha desregulado la economía, sino que ha establecido nuevas normas que regulan la política de ingresos, pensiones, relaciones laborales, políticas de exportación-importación, flujo de capital, etc. Esta nueva normativa, que favorece  a la CCT y al capital extranjero, necesita un nuevo régimen regulador, en el que las dicotomías trabajo-capital, populistas-nacionalistas, son reemplazadas por un único agente: los representantes de la nueva clase liberal gobernante. Con el desmantelamiento del régimen regulador previo, la economía social, y la construcción de la nueva economía y sociedad liberal, el estado recolonizado juega un papel esencial, activo e intervencionista (aunque actue bajo la dominación  del estado imperial).
 
El porqué del papel central del estado
 
Los poderes imperiales y la CCT del Tercer Mundo tienen una visión mucho más realista y pragmática de la centralidad del estado – sea éste imperial o recolonizado – que la  de los teóricos globalistas que pretenden pertenecer a la izquierda. Los portavoces de la clase gobernante proclaman y aceptan formalmente la retórica globalista, pero en la práctica se esfuerzan por fortalecer y ampliar el poder del estado, condición necesaria y previa  a la hora de lograr la expansión y supervivencia de sus intereses. Diversos factores hacen del estado un actor esencial en el mundo contemporáneo.
 
La volatilidad de los mercados
 
La economía mundial contemporánea  está profundamente influida por los sectores financieros y la actividad especulativa, ambos altamente volátiles y necesitados constantemente de una intervención estatal que evite que  crisis financieras periódicas en regiones concretas afecten a toda la economía mundial. Los especuladores del mercado de capitales en los países imperiales dependen en gran medida de los precios de los intereses fijados por los Bancos Centrales. Los sistemas financieros y bancarios que colapsan dependen de una intervención del estado orientada a la “reestructuración” de los préstamos “malos” (en los que se paga a los prestatarios con dinero de los contribuyentes) como en el caso de Japón, Corea del Sur o Rusia. Las economías estancadas, como Japón o China,  necesitan de la intervención estatal para estimular su crecimiento. El número de ejemplos podría multiplicarse, pero la idea fundamental es que los movimientos crecientes de capital especulativo han extendido el rol del estado. Éste intenta estabilizar la anarquía del mercado, con cualquier recurso a su alcance, fundamentalmente a través del aumento de las cargas impositivas sobre los contribuyentes  con ingresos bajos.
 
Desregulación financiera
 
El fenómeno de disminución del control estatal sobre las transacciones financieras ha ido acompañado de la acentuación paralela de la intervención del estado en el manejo de las crisis y la salvaguarda de los sistemas financieros y empresas (por ejemplo en el caso de la crisis de Savings and Loan en Estados Unidos). La inexistencia de controles sobre el capital y la libre conversión han permitido la especulación monetaria y la huida masiva de capital en tiempos de pánico. La intervención del estado ha buscado la protección de las monedas o el establecimiento de reservas monetarias, acompañadas o no de la reducción de los préstamos  a través de la subida de los tipos de interés. La frecuencia y creciente intensidad de las crisis hacen que podamos hablar de un estado-bombero (ha dejado de ser esencialmente policía) que lucha contra los incendios creados por las conflagraciones financieras.
 
Competición interimperialista
 
Los estados imperiales han tomado una postura crecientemente activa en la lucha por las cuotas de mercado, defendiendo cada uno  sus propias corporaciones multinacionales. Los estados recolonizados emprenden empresas arriesgadas que unen a sus núcleos capitalistas trasnacionales con las corporaciones multinacionales. Los estados imperiales han negociado cuotas de importación, han llevado a sus competidores a la OMC, organizado boicots, etc., con el objetivo de fortalecer sus corporaciones multinacionales a expensas de sus rivales. El estado imperial norteamericano ha defendido a sus exportadores de ganado frente a la UE, amenazando con boicots y represalias, y ha limitado la importación de productos agrícolas de los países tropicales productores de azúcar. En pocas palabras, la competición entre corporaciones multinacionales nacionales ha tomado la forma de  conflictos interestatales, en los que los mismos estados acaban siendo el árbitro definitivo. Ante mercados que se hunden y una creciente recesión desde comienzos del 2001, es fácil predecir un aumento de la intervención estatal y la protección.
 
El alcance y la profundidad de las transformaciones
 
Ninguna corporación multinacional tuvo nunca el poder  suficiente como para emprender la enorme transformación de las estructuras sociales y económicas que precedió y permitió el flujo masivo de capital hacia los mercados extranjeros. Fue el estado el que creó el caparazón en el que fluyó el capital, y estableció las reglas del juego que guiaron la expansión al extranjero. Dada la fragilidad de estas estructuras el estado debe involucrarse continuamente en la salvaguarda del capital, reflotando a los regímenes recolonizados.
 
Respaldando a las IFI
 
Dado que las IFI dependen de los estados imperiales para  determinar sus líderes, programas y prioridades, el apoyo de los estados imperiales es también esencial a la hora de permitir que las IFI continúen interviniendo en los estados recolonizados. Los fondos de las IFI dependen de los estados imperiales, y sin ambos no contarían con autoridad alguna con la que imponer sus prescripciones. Las IFI sirven como nexo de unión entre los estados imperiales y los recolonizados. Las IFI obtienen su poder de los centros imperiales. Por estas razones, el estado continua y continuará siendo esencial para la economía política mundial. Lejos de ser un poder residual vestigio del pasado, la continuada relevancia del estado esta anclada estructuralmente en el sistema imperial contemporáneo.
 
V.  Conclusión.
 
Las teorías derivadas del paradigma de la globalización no logran explicar el papel central que juega el estado en las economías del mundo contemporáneo. De la misma forma, la noción de sistema imperial carece de significación si no analizamos las actividades del estado imperial y la multiplicidad de funciones que desarrolla en la apertura de mercados para la expansión de sus corporaciones multinacionales.
 
La actual configuración del poder en la economía mundial no está basada en la “ausencia de estados” o en “corporaciones globales” sino en corporaciones multinacionales que trabajan codo a codo con sus estados imperiales[15]. Las IFI, como el BM o el FMI, no conforman un nuevo estado global sino que derivan su poder y sus recursos de los estados imperiales. El concepto clave a la hora de entender los conflictos interestatales y la competición intercorporativa es imperialismo y no globalización. Estados imperiales y corporaciones multinacionales no son agentes enfrentados o contradictorios, sino que más bien actúan en un contexto de sinergias entre neo-estatalismo y neo-liberalismo. En el mundo actual, y en contra de la propia ideología neoliberal de libre mercado, los políticos de los estados imperiales y recolonizados eligen a los ganadores y a los perdedores mediante incentivos, subvenciones y aranceles, provocando la expansión de grupos capitalistas específicos y el declive de las pequeñas y medianas empresas o grandes empresas no vinculadas estrechamente con el régimen impuesto.
 
El debate entre economistas burgueses se centra en dilucidar si la intervención a gran escala, largo plazo y protección  de las corporaciones multinacionales es un “peligro moral”, es decir, si el que los directores corporativos sepan de antemano que el estado subvencionará sus pérdidas alimenta la “especulación temeraria”. Los economistas de la Nueva Economía olvidan su ideología de libre mercado, recurriendo al estado en busca de recursos financieros que eviten la quiebra, en tiempos de crisis. Estos mismos neoliberales fundamentalistas continúan afirmando que los beneficios se obtienen a partir de la base de los riesgos de inversión y, por lo tanto, si el estado elimina ese riesgo acaba con la asignación eficiente de recursos y promueve la especulación destructiva.
 
El problema central de la teoría de la globalización  es que se enfrenta al estudio de  epifenómenos, como la  expansión exterior de las corporaciones nacionales hacia muchas regiones, sin tener en cuenta sus lazos con los centros estratégicos de estas corporaciones. Las corporaciones multinacionales compran y venden globalmente pero sus decisiones estratégicas  sobre tecnología e inversión son controladas desde sus cuarteles generales en el estado imperial. Por su forma son multinacionales, pero su esencia es nacional. Esta máxima es especialmente clarificadora cuando analizamos los lazos estrechos entre los centros de las corporaciones multinacionales y sus directores principales en el estado imperial.
 
La proclama globalista de un nuevo “régimen global” basado en la supremacía de las IFI, surgida de una extrapolación superficial de las actividades del FMI y el BM  que obvia la matriz  estado imperial, de la que en realidad son un elemento subordinado. Como consecuencia, los teóricos globalistas logra magnificar el poder de las IFI  y minimizar el poder del estado, en particular el del estado imperial.
 
Los globalistas intentan enmendar sus errores interpretando el paso del activismo estatal  desde el ámbito de lo social al de la subvención de las pérdidas de las corporaciones multinacionales como “declive del estado” o “debilitamiento del estado”. Tal y como hemos demostrado, el estado sigue teniendo enormes recursos y capacidad, así como una posición estratégica entre los productores y la economía Mundial.
 
De esta forma, no se trata de globalizar la lucha sino de transformar la naturaleza de clase del estado, reconfigurando su relación con las corporaciones, multinacionales y la clase capitalista trasnacional. Esto significa que la lucha de clase dentro del país por el poder del estado es esencial a la hora de obtener los recursos económicos –centros de investigación tecnológica, medios de producción, tierra– necesarios para la redistribución de la riqueza y la reconstrucción de los mercados nacionales. La intensas actividad que el estado recolonizado o imperial lleva a cabo  en relación con las corporaciones multinacionales muestra que se trata de un centro de recursos, poder y actividad que puede llegar a transformar y mejorar las vidas de los trabajadores si se revoluciona, si se le da la vuelta. La ideología  del declive y la desaparición del estado es una falacia imperial diseñada con el fin de desviar el objetivo de los movimientos populares hacia instituciones estrictamente secundarias que además  derivan su poder del estado.
 
El internacionalismo del ala izquierda globalista está basado en eventos –encuentros contra el FMI, BM etc.– donde un amplio conglomerado de grupos se encuentran, protestan y se dispersan. A pesar de que logran una amplia cobertura mediática, estas actividades no amenazan los pilares estatales y las estructuras del poder imperial y neocolonial.
 
El internacionalismo se hará fuerte allá donde los movimientos políticos nacionales sean poderosos, donde las clases oprimidas conquisten el poder del estado y puedan intervenir para apoyar a sus camaradas en el extranjero. Movimientos nacionales fuertes construyen una solidaridad internacional poderosa. 
NOTAS:
 
[1] Los más preeminentes defensores de esta visión son Ignacio Ramonet y Bernard Cassen de Le Monde Diplomatique y sus discípulos de la organización ATTAC.
[2] Para encontrar una crítica más exhaustiva de las teorías de la globalización ver La Globalización desenmascarada  (Zed/Fernwood: Londres 2001) de James Petras y Henry Veltmeyer. Ver también Globaloney de James Petras (antídoto: Buenos Aires 2000).
[3] El mito de la corporación Global de Paul Doremus, William Kelly y Simon Reich (Princeton University Press 1999) capítulo 5.
[4] Banca privada y MONEY LAUNDERING: un estudio de caso de las Oportunidades y Vulnerabilidades, intervenciones ante el Subcomité Permanente de investigación del Comité de Asuntos Gubernamentales, Senado de los Estados Unidos, Congreso número 106, 9-10 noviembre, 1999. Ver también Report on Correspondant Banking: a Gate to Money Loundering. Personal minoritario del Subcomité Permanente de Investigación del Senado, febrero 2001.
[5] Washington tiene al  director del Banco Mundial, Europa al director del FMI. En la reciente elección del director del IMI, Estados Unidos intentó imponer su candidato, pero los europeos acabaron imponiéndose,  viéndose  forzados, eso sí, a cambiar su candidato.
[6]Ver Economía no tan nueva  de Martin Wolf, en Financial Times, 1 de agosto de 1999, página 10.
[7] Martin Wolf, op.cit.
[8] El sistema imperial de Toni Negri. 15-22 de marzo de 2001.
[9] Consultar La producción anual de Immanuel Wallerstein.
[10] Ver El estado imperial de James Petras en Review, otoño 1980, para una discusión más avanzada.
[11] En el año 2000 la exportación-importación de Estados Unidos financió más de 1,5 billones de dólares de las ventas por exportación. Actualmente, Estados Unidos ocupa el séptimo lugar en la lista que mide el nivel de subvención de exportaciones por países- detrás de Japón, Francia, Alemania, Países Bajos, Canadá y Corea del Sur. Ver el Financial Times  de 6 de marzo de 2001,l p.4.
[12] Tanto Estados Unidos como la Unión Europea manipulan las regulaciones “anti-dumping” para proteger industrias no competitivas de productores más eficientes. Ver el Financial Times del 6 de marzo de 2001, p.8.
[13] El concepto estratégico de la Alianza Atlántica en la cumbre de la OTAN, 23-24 de abril de 1999. Ratificado por los líderes estatales en Washington.
[14] Ver Neoliberalismo y conflicto de clase en América Latina  de James Petras y Steve Vieux (Londres: MacMillan 1997. Capítulo 3). 
[15] El Financial Times informa de que el 48% de las 500 corporaciones multinacionales más grandes son de EE.UU., el 35% son europeas y el 11% japonesas. Es absurdo hablar de “globalización” cuando la inmensa mayoría de los propietarios de las corporaciones multinacionales son  norteamericanas o europeas, ver Financial Times, 27 de enero de 1999.
 
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