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Asunto:[BoletinAndaluciaLibre] nē 153 - Palestina - Kurdistan - Iraq - Venezuela
Fecha:Jueves, 9 de Enero, 2003  19:28:01 (+0100)
Autor:Andalucia Libre <andalucialibre @.......es>


nē 153
 
En este Correo:
 
*Presentación
*Las cuentas totales de la ayuda de EEUU a Israel, David R. Francis
*Israel: El arsenal nuclear que la IAEA-ONU no ha controlado nunca, Rohan Pearce
*Enlace: Informe Especial - Las armas nucleares de Israel.
*PALESTINA, Los Estados árabes y la Intifada: una carrera hacia atrás, Nassar Ibrahim y Mayed Nassar
*Opinión, Andalucía con Palestina: Boicot al Sionismo, Andalucía Libre
*ENLACES DE PALESTINA - Enlaces Datos Boicot
*KURDISTAN, El dilema de la oposición kurda de Iraq, Manuel Martorell - 
*ENLACES DE KURDISTAN - Articulos, sitios, prensa y organizaciones
*Opinión, El Enemigo de la Humanidad, Andalucía Libre
*Venezuela, Los remezones de una revolución verdadera, Jaime Ortiz Bustamante
*Solidaridad activa con la lucha de los trabajadores y el pueblo de Venezuela, IV Internacional
*ENLACES DE VENEZUELA (ACTUALIZADOS)
*Importante Nueva Encuesta
*Directorio, Musica
--oOo--  
 
Presentación
 
Comenzamos un nuevo año y nos ha parecido interesante situar los puntos calientes con que empieza el mundo 2003.
También, llamamos vuestra atención sobre una encuesta importante.
Los enlaces anexos permiten ampliar y actualizar -sea en Kurdistan, Iraq, Palestina o Venezuela- los contenidos que aportamos.
La música y con ella, la película y la figura que evoca, está escogida con toda intención como aviso simbólico de estos nuevos tiempos [que en tanto recuerdan a algunos antiguos].
En nuestro próximo numero, recuperaremos la distribución habitual, con mayor espacio para hechos y comentarios de nuestra Nación.
Que os sea util.
 
 
  Las cuentas totales de la ayuda de EEUU a Israel
David R. Francis - redactor de The Christian Science Monitor.
Traducción: Loles Oliván, CSCAweb
 
Efecto colateral - J. Kalvellido
 
Desde 1973, el mantenimiento del Estado de Israel ha supuesto un impacto global para la economía de EEUU de cerca de 1,6 billones de dólares. Si esa cantidad se divide entre la población actual de EEUU, alcanza la cifra de 5.700 dólares por persona. Israel es el mayor receptor de la ayuda exterior de EEUU. Para el año fiscal 2003 se le han asignado ya en ayudas directas 2.040 millones de dólares en asistencia militar y 720 millones en ayuda económica. Desde hace años viene recibiendo 3.000 millones de dólares por año en estos conceptos.
 
Desde 1973 Israel ha costado a EEUU unos 1,6 billones de dólares. Si esa cantidad se divide entre la población actual [de EEUU], alcanza a más de 5.700 dólares por persona. Este cálculo es una estimación de Thomas Stauffer, consultor económico de Washington [1]. Durante décadas, sus análisis de la escena de Oriente Medio han sido una espina clavada para el lobby israelí. Por primera vez en muchos años, Stauffer ha hecho cuadrar el coste total del apoyo de EEUU a Israel en su interminable y violenta disputa con los palestinos. Hasta ahora, calcula Stauffer, la suma asciende a más de dos veces el coste de la Guerra de Vietnam.
 
Y ahora Israel quiere más. En una reunión celebrada en la Casa Blanca el mes pasado, representantes del gobierno de Israel hicieron una solicitud de 4 mil millones de dólares en ayuda militar adicional para pagar los elevados costes que conlleva hacer frente a la Intifada y a las "bombas humanas" [suicidas]. Asimismo, también solicitaron un crédito garantizado de más de 8 mil millones para hacer frente a la recesión económica de Israel.
 
Teniendo en cuentas los profundos problemas económicos de Israel, Stauffer duda de que los depósitos israelíes que cubren las garantías del crédito sean reembolsados en el futuro. Los depósitos son probablemente estructurados de manera que no se pagan intereses hasta que vencen. Si Stauffer está en lo cierto, EEUU acabará pagando tanto el principal del capital concedido como los intereses, quizá durante 10 años.
 
La solicitud de Israel podría formar parte de una ley de gastos suplementarios que será aprobada probablemente a comienzos del año próximo, encubierta quizá en el coste de la guerra contra Iraq.
 
El mayor receptor
 
Israel es el mayor receptor de la ayuda exterior de EEUU [2]. Para el año fiscal 2003 se le han asignado ya 2,04 mil millones de dólares en asistencia militar y 720 millones en ayuda económica. Desde hace años viene recibiendo 3 mil millones de dólares por año.
 
Calculando la ayuda oficial al valor del poder adquisitivo del dólar del año 2000, Stauffer estima que se ha concedido a Israel 240 mil millones de dólares desde 1973. Además, EEUU ha concedido a Egipto 117 mil millones de dólares y a Jordania otros 22 mil millones de dólares de ayuda exterior a cambio de firmar tratados de paz con Israel.
 
"En consecuencia, desde el punto de vista político, si no administrativo, estos desembolsos forman parte del paquete total del apoyo a Israel", sostiene Stauffer en una intervención sobre el coste total de la política de EEUU en Oriente Medio, en el marco de una conferencia reciente en la Universidad de Maine, organizada por el US Army War College.
 
Estos costes de ayuda exterior son bien conocidos. Muchos estadounidenses dirían probablemente que se trata de un dinero gastado para poyar a una democracia cercada por ciertos intereses estratégicos. Pero Stauffer se pregunta si los estadounidenses son conscientes de lo que cuesta en su totalidad apoyar a Israel ya que algunos gastos, si no ocultados, son poco conocidos.
 
Existe un gasto descomunal que no es secreto. Es el gasto más elevado del petróleo y de los daños económicos tras las guerras israelo-árabes. En 1973, por ejemplo, los Estados árabes atacaron Israel en un intento de recuperar los territorios que Israel había conquistado en la guerra de 1967. El presidente Nixon reforzó el abastecimiento de armas estadounidenses a Israel desatando el embargo del petróleo árabe contra EEUU. La caída de la distribución de petróleo inició una profunda recesión. Como resultado, según los cálculos de Stauffer, EEUU perdió 420 mil millones de dólares (en dólares de 2001) en producción. La subida de los precios del petróleo costó otros 450 mil millones de dólares.
 
Temiendo que las naciones árabes pudieran hacer uso de su arma petrolera, EEUU puso en marcha una Reserva Estratégica de Petróleo. Stauffer ha estimado a la baja que ello ha costado 134 mil millones de dólares.
 
Otras ayudas de EEUU
 
Otras ayudas de EEUU a Israel son:  
  • Sociedades benéficas y organizaciones judías estadounidenses han enviado ayudas o comprado bonos israelíes por valor de entre 50 mil y 60 mil millones de dólares. Aunque tiene un origen privado, este dinero es un "sumidero neto" para la economía de EEUU, afirma Stauffer.
  • EEUU ha garantizado 10 mil millones de dólares en créditos comerciales a Israel y 600 mil millones en "créditos para la vivienda". Stauffer supone que es el Tesoro quien cubre tales créditos.
  • EEUU ha donado 2,5 mil millones de dólares para apoyar el proyecto militar del avión de combate Lavi Fighter y el proyecto de misiles Arrow. 
  • Israel compra a precio rebajado el "excedente" de equipamiento militar estadounidense en servicio. Stauffer considera que esos descuentos han alcanzado "varios miles de millones de dólares" en los últimos años. 
  • Israel utiliza cerca del 40% de los 1,8 mil millones de dólares anuales que recibe en concepto de ayuda militar (aparentemente destinados para la adquisición de armas de EEUU) para comprar armamento y material informático israelí. Igualmente, Israel ha adquirido el derecho de exigir al Departamento de Defensa de EEUU o a los contratistas de la industria de defensa de EEUU que compren equipamiento militar israelí o subsistemas, debiendo pagar aquellos entre 50 y 60 céntimos por cada dólar que EEUU destina a gastos de defensa concedidos a Israel.
  • La ayuda de EEUU a Israel -financiera o técnica- ha permitido a Israel convertirse en un importante proveedor de armamento. Las armas constituyen casi la mitad de las exportaciones manufacturadas de Israel. Los contratistas de la industria de defensa de EEUU se quejan con frecuencia de los requisitos de compra impuestos por Israel y de su extraordinaria competitividad por estar subsidiada con los impuestos que pagan los estadounidenses.
  • La política de EEUU y las sanciones comerciales reducen las exportaciones estadounidenses a Oriente Medio a unos 5 mil millones de dólares anuales, con un coste de unos 70.000 empleos estadounidenses, según Stauffer. El hecho de que no se exija a Israel que utilice la ayuda que le concede EEUU para comprar productos estadounidenses (como es habitual en la ayuda exterior) cuesta otros 125.000 empleos.
  • Israel ha bloqueado algunas importantes ventas de armas estadounidenses [a terceros países], como en el caso del avión de combate F-15 a Arabia Saudí a mediados de los años 80. Ello tuvo un coste mantenido durante diez años de 40 mil millones, afirma Satuffer.
La lista de Stauffer será controvertida. Para su investigación ha recibido asistencia de un número de oficiales militares y diplomáticos en su mayoría retirados quienes no se han dado a conocer por temor a ser acusados de antisemitas si critican la política de EEUU hacia Israel.
 
Notas:
 
1. Este artículo está basado en la intervención de Thomas Stauffer dedicada al coste total de la política de EEUU en Oriente Medio en una conferencia recientemente celebrada en la Universidad de Maine y organizada por el US Army War College (http://carlisle-www.army.mil). 
 
 
 Estado sionista
Israel: El arsenal nuclear que la IAEA-ONU no ha controlado nunca
Rohan Pearce
[Transcripción Sodepaz]
 
Complejo nuclear de Dimona
Foto: Mordechai Vanunu
Fuente: Mundo Árabe
 
Los inspectores en Israel, Bush y los medios de comunicación internacionales esconden, hipócritamente, que Israel es ya un país en Oriente Medio que posee armas nucleares
 
Según la Federación de Científicos Norteamericanos, la tentativa de Israel de acumular un arsenal nuclear comenzó en 1948 con la institución de un Cuerpo Científico (Hemed Gimmel) dentro del ejército israelí. En 1949 el Hemed Gimmel inspeccionó el desierto del Negev en busca de reservas de uranio. En 1952 fue creada la Comisión Israelí para la Energía Atómica. En 1956 Francia aceptó proveer a Israel de un reactor nuclear de 18 megavatios. Después de la invasión de Egipto por parte de Israel en 1956, el acuerdo fue revisado para proveer un reactor de 24 megavatios. Francia adquirió agua pesada para el reactor en Noruega, traicionando la seguridad dada al gobierno noruego de que no habría trasladado del agua a terceros países. Los funcionarios aduaneros franceses fueron engañados sobre el destino de las partes del reactor.
 
El complejo que para hospedar el reactor fue construido en Dimona, en la región septentrional del desierto del Negev. Para proteger el programa sobre las armas nucleares de Israel y mantener el secreto fue creada una organización especifica, el Buró para las Relaciones Científicas. Entre las estratagemas adoptadas por Israel para esconder la naturaleza del proyecto Dimona, fue describirlo como una "instalación de manganeso."
 
En 1960 los gobiernos israelí y francés tuvieron un enfrentamiento por el proyecto. Francia pidió a Israel que hiciera público el proyecto Dimona y autorizara inspecciones internacionales de su estructura. A pesar de esto, Francia aceptó acabar el envío de partes del reactor, e Israel aseguró a París que no construiría armas nucleares. En 1964 el reactor se puso operativo.
 
Del proyecto nuclear de Israel también fueron informados los Estados Unidos, es decir su principal fuente de ayuda militar. Según Sir Timothy Garden, docente de la Universidad de Indiana, en 1954 Israel firmó un acuerdo de cooperación nuclear con Estados Unidos. En 1958 aviones espía de Estados Unidos fotografiaron el complejo de Dimona. Israel adquirió de Estados Unidos un reactor más pequeño, que habría sido difícilmente útil en la producción de armas nucleares. Tal reactor se puso operativo en 1960.
 
El papel de Estados Unidos
 
Hacia finales de los años 60 las inspecciones de la Comisión de Estados Unidos para la Energía Atómica en las instalaciones de Dimona fueron obstaculizadas por la actitud de no-cooperación del gobierno israelí. Además de controlar el equipo de los inspectores y su alcance, Israel construyó falsos paneles de control y tapió pasillos para engañar a los inspectores.
 
Significativamente, un memorándum del gobierno Estados Unidos de octubre de 1969, que informó de las discusiones entre funcionarios del Departamento de Estado y un representante de la Comisión de la Energía Atómica, hizo entender que la posesión por parte de Israel de instalaciones para la fabricación de armas nucleares no constituyó un problema para el gobierno de Estados Unidos. Según el memorándum, "el equipo de la Comisión de la Energía Atómica ha llegado a la conclusión de que el gobierno de Estados Unidos no está decidido a sustentar un verdadero esfuerzo de inspección, en la cual los inspectores del equipo puedan sentirse legitimados para hacer directamente preguntas pertinentes e/o insistir que les sea permitido ver documentos y otros materiales. A los inspectores les ha sido encomendado no causar controversias, comportarse como 'caballeros' y no manifestar desacuerdo con la voluntad de los huéspedes. En una ocasión parece que los miembros del equipo han sido criticados duramente por los israelíes por haberse comportados como inspectores."
 
Al final de 1964 la instalación de Dimona produjo acerca de 8 kilogramos de plutonio al año, bastante para permitir a Israel construir una o dos armas nucleares puesto que el plutonio habría sido tratado ulteriormente. Garden (In Can Deterrente Last, Buchan & Enright, Londres, 1984,) ha escrito que "teniendo en funcionamiento un sistema estable de producción de plutonio fisible, se hizo necesaria una instalación de tratamiento que hiciera rápidamente el plutonio utilizable como arma. [...] Israel no construyó ninguno. La razón de esta omisión parece residir en el hecho de que Israel logró adquirir ilegalmente una significativa cantidad de uranio enriquecido. Informes de la CIA han revelado que Israel consiguió "grandes cantidades de uranio con medios clandestinos". A este propósito el New York Times recordó a los lectores la pérdida de uranio altamente enriquecido por el Nuclear Materials and Equipment Corporation en Apolo, Pennsylvania, en 1965.... Si Israel en 1965 logró conseguir material para armas nucleares, esto explicaría porque no ha sido construida ninguna instalación para la elaboración del plutonio. Teniendo asegurada una cantidad de uranio pudo usar el método más lento, pero no controvertido políticamente, de la separación del plutonio a través del "laboratorio en caliente" y así gradualmente aumentar su cantidad."
 
Aliados del Apartheid
 
Desde 1967 hasta los años '80 Israel ha podido contar con la Sudáfrica del apartheid para el suministro de cerca de 550 toneladas de uranio para la instalación de Dimona. Se dice que en septiembre de 1979 los dos países han realizado una prueba conjunta de armas nucleares en el océano Indico. Un artículo aparecido en el Ha'aretz el 20 de abril de 1997. sustentó que al principio de los años 80 Israel habría ayudado al gobierno de Sudáfrica a desarrollar armas nucleares. Constand Viljoen, ex jefe del Estado Mayor del ejército sudafricano, le ha dicho a Ha'aretz: "Quisimos adquirir conocimientos sobre lo nuclear de quien pudiéramos, también de Israel."
 
La confirmación pública de la producción de armas nucleares por parte de Israel llegó en 1986, cuando Mordechai Vanunu proveyó al británico Sunday Times de fotografías de instalaciones nucleares israelíes. Vanunu fue un técnico cercano a la estructura de Dimona "Machon 2" desde 1976 al 1985, antes de ser alejado por su implicación con una política de izquierda, a favor de los palestinos. "Machon 2" produce plutonio y partes para bombas nucleares.
 
Según las revelaciones de Mordechai Vanunu, en 1986 Israel ya poseía 200 armas nucleares. Antes de que The Times publicara la noticia, Vanunu fue atraído a Roma por un agente del Mossad, la policía secreta de Israel. En Roma fue secuestrado y llevado a Israel, dónde fue condenado en un proceso oculto y encarcelado. Las transcripciones del proceso de Vanunu han quedado clasificados hasta que algunas secciones han sido hechas públicas por el gobierno israelí en noviembre de 1999, después de que el periódico israelí Yediot Ahronot se dirigió al Juzgado del Distrito de Jerusalén.
 
Vanunu fue sido condenado a 18 años de cárcel. Ha transcurrido los primeros 11 años y medio en aislamiento. Según el hermano de Vanunu, Asher, de la prisión de Ashkelon dónde Mordechai está detenido no saldrá hasta el 22 de abril de 2004, sólo cinco meses antes del fin de su condena.
 
Después de haber cumplido los dos tercios de la pena, Vanunu ha pedido la libertad vigilada. Su solicitud ha sido rechazada una primera vez, y luego de nuevo cada seis meses. La corte del distrito de Be'er Sheva tuvo que examinar la solicitud de Vanunu al final del pasado octubre. Según el Ha'aretz del 9 de octubre, "[Vanunu] sustenta que en el 2001 [el ministro israelí Shimon Peres} en un documental de la red israelí Channel Two ha revelado mucho más sobre la capacidad nuclear de Israel de lo que Vanunu haya revelado nunca [Sunday Times]."
 
El debate en la Knesset
 
La controversia sobre Vanunu y el arsenal oculto de armas nucleares de Israel ha llevado, a principios del 2000, al primer debate ocurrido en el Knesset (Parlamento) sobre la política nuclear.
 
El 3 de febrero de 2000, Yediot Ahronot ha descrito así el debate que literalmente reproducimos por su importancia histórica:
"El Honorable Issam Makhoul Hadash, ha hecho historia cuando ha declarado: 'Israel posee entre 200 y 300 bombas atómicas'". El ministro Ramón, que contestó por el gobierno, ha repetido la afirmación. "Israel no será el primer país en introducir armas nucleares en Mediano Oriente".
"No es el mensajero Vanunu el problema, más bien es la política de todos los gobiernos israelíes, que han transformado esta pequeña porción de tierra en un vertedero nuclear envenenado y venenoso, que podría llevarnos a todo al cielo en un hongo nuclear" le ha reprochado ayer Issam Makhoul en el Knesset.
Makhoul ha hecho historia cuando ha conseguido permiso para discutir una propuesta sobre la política nuclear de Israel que ha llevado al primer debate abierto de este tipo. Justo cuando Makhoul ha empezado a hablar, miembros del Likud, del Partido Nacional Religioso, del Shas y otros han decidido dejar la asamblea en señal de protesta. Makhoul ha afirmado que Israel es el sexto país del mundo en lo que concierne a la cantidad de plutonio de alta calidad en su poder: "El mundo sabe que Israel es un gran depósito de armas nucleares, biológicas y químicas, que sirve como piedra angular para la carrera a las armas nucleares en Mediano Oriente", Según él, Israel tiene "200-300 bombas atómicas".
Miembros del Knesset han reaccionado gritando ante el discurso de Makhoul: "Hoy Usted está cometiendo un crimen contra los árabes israelíes" ha gritado el Honorable Ophir Pinnes, jefe de la coalición. "Si alguien necesitara una justificación para qué los miembros árabes del Knesset no deberían participar en la comisión Asuntos Exteriores y Seguridad, acaba de proporcionársela", ha concluido Yosef Pritzky (Shinui)."
 
Más Enlaces: Mundo Árabe: ESPECIAL LAS ARMAS NUCLEARES DE ISRAEL
 
 Palestina
Los Estados árabes y la Intifada: una carrera hacia atrás
Nassar Ibrahim y Mayed Nassar
Comité de Solidaridad con la Causa Árabe
Traducción: Loles Oliván, CSCAweb
"A pesar del excepcional potencial de energía del mundo árabe, la mayor parte del pueblo árabe sufre la pobreza, el desempleo, la opresión, la ausencia de democracia, pobres sistemas de seguridad social e inadecuadas visiones de desarrollo por parte de sus dirigentes. Más aún, esas sociedades sufren la desunión política. Los intereses nacionales y las decisiones nacionales pan-árabes están controladas por las compañías multinacionales y por el capital exterior que promueve una cultura consumista opuesta a los principios de progreso pan-árabes".
"La gente rica se comporta superficial, estúpida y pretenciosamente. La corrupción está extendida y se niegan los derechos de los sectores marginados de la sociedad, en particular los pobres, las mujeres y las minorías. Existe una cantidad enorme de violencia que toma diversas formas, como largas y crueles guerras civiles y movimientos de terror que echan a perder la vida de los ciudadanos y la de los visitantes extranjeros".
(Muhammad Sayyed Said, Asesor del Comité Árabe para los DDHH)
El mundo árabe parece ser una excepción a los cambios democráticos que tienen lugar en todas partes del mundo. Es una región donde reinan la opresión y el absolutismo. Los derechos humanos se violan extensamente y a diferentes niveles. La ley está ausente y la riqueza está injustamente repartida y de modo mucho más visible que en cualquier otra parte del mundo.
 
El viejo general Sharon
 
La gente aún recuerda el día en que el viejo general Sharon llegó al poder tras derrotar al joven general Barak en las últimas elecciones israelíes. La victoria de Sharon fue un rayo que golpeó a la dirección palestina y a los regímenes árabes. La reacción inicial fue de sorpresa, desesperación y depresión. La mayor parte de la gente predijo que la zona alcanzaría mayores cotas de violencia. Los gritos de protesta de todos aquellos que buscaban aislar a Sharon y proteger el proceso de paz se escucharon en todos los rincones del mundo árabe.
 
Desde la Administración de EEUU llegó una opinión distinta que hacia de la democracia israelí un modelo para el salvaje mundo árabe a pesar de las inhumanas políticas del Estado judío y de más 35 años de ocupación militar ilegal. EEUU protegió inmediatamente a Sharon y dedicó todos sus esfuerzos a fortalecer su relación con el viejo general. Parecía que EEUU estaba dispuesto a sacrificar el proceso de paz en un intento de legitimar su sesgo pro-israelí a pesar de que Sharon estaba conduciendo a la región a una confrontación aún más profunda.
 
Se dijo que los dirigentes más extremos y crueles son aquellos capaces de tomar decisiones históricas. Se señaló que Menahem Begin, del Likud, fue quien alcanzó un acuerdo de paz con Egipto. Sharon, se decía, era ahora el jefe de gobierno y no el mismo adolescente Sharon que condujo la oposición. "Darle una oportunidad", imploró Washington. Los regímenes árabes y la Autoridad Palestina (AP) aceptaron la visión de EEUU, en primer lugar porque no tenían otra elección y, en segundo, porque no tenían una propia visión independiente.
 
Mal presagio
 
En lugar de que su gobierno de derecha corriera el riesgo del aislamiento, Sharon comenzó a rodear las capitales árabes y a dictar condiciones. En unos pocos meses las armas de sus tanques estaban apuntando al dormitorio de Arafat confinándolo en su destruido recinto y aislándolo completamente del mundo exterior.
 
Sharon declaró una guerra total contra el pueblo palestino y contra sus estructuras políticas, económicas y culturales sin que nadie desafiase oponérsele o condenar sus actos. Esta situación fue posible una vez que Bush anunció que "Israel tiene el derecho a defenderse". Sharon se convirtió en el "hombre de paz" en tanto se declaraba que el movimiento de resistencia del pueblo palestino era una organización terrorista ilegal. Arafat, no Sharon, se convirtió en proscrito.
 
Aunque la primera reacción de los regímenes árabes fue hacer un llamamiento a la solidaridad con la resistencia palestina, los cambios de poder en Oriente Medio supusieron una seria prueba para los regímenes árabes que condujo a una desafortunada -pero no sorprendente- revelación de que los regímenes eran más impotentes y estaban más paralizados que nunca anteriormente, tanto interna como internacionalmente. Como consecuencia, la primera posición de los Estados árabes dio paso a otra que abruptamente adoptó la visión de EEUU de ponerse al lado de Israel con poca o ninguna distinción.
 
La pregunta es, ¿tenían los regímenes árabes alguna alternativa viable más que la retirada y el colapso ante la alianza de EEUU e Israel?
 
Dejando a un lado las simplistas -aunque persuasivas- teorías de la conspiración que atribuyen la pobre actuación de los regímenes árabes a factores "exteriores", debemos analizar sus estructuras económicas, políticas y de clase las cuales ejercen una influencia enorme en sus políticas exterior e interior. En estos términos, nos gustaría mantener que un sistema político que no adopta una política interna de respeto a los intereses individuales y nacionales de su pueblo y que no trabaja para incrementar los acuerdos democráticos y un sistema de seguridad social sólido y firme, difícilmente adoptará una política exterior que proteja los intereses nacionales de amenazas externas.
 
Durante años, la causa palestina ha sido siempre importante para el conjunto de la región y por ello ha sido fuente de una gran preocupación para los regímenes árabes. Por otro lado, la causa palestina tiene tal respaldo del público en general que cualquier aproximación que no tenga en cuenta los derechos nacionales palestinos se encontrará en confrontación permanente con las masas árabes. Por otro lado, la causa palestina ha sido siempre una razón para movilizar a las masa árabes contra los propios regímenes.
 
Principios de resistencia
 
En este marco, el movimiento de resistencia palestina -la Intifada- se ha convertido en una expresión de la conciencia palestina y árabe; se ha convertido en el modelo con el que se comparan todos los movimientos en términos de influencia sobre la conciencia colectiva de las masas árabes.
 
El movimiento de resistencia palestina alcanzó horizontes de leyenda y se hizo -junto con el modelo de la resistencia libanesa- una cuestión a comparar. Contenía el potencial para transformar la lucha de liberación nacional en una lucha de liberación social y política contra aquellos regímenes árabes que confiscan los derechos económicos y políticos del pueblo árabe. El pueblo palestino demostró con su firmeza, sacrificio y resistencia que a pesar de estar aplastada por ejércitos extranjeros y economías externas, y a pesar de sufrir un desequilibrio de poder, perseveró en su movimiento de resistencia y se aferró firmemente a sus derechos. Ello se manifiesta en claro contraste con los discursos oficiales de los regímenes árabes que se han referido a la inutilidad del movimiento de resistencia frente a la alianza de EEUU e Israel.
 
La mayor parte de los regímenes árabes reconocieron muy pronto los peligros de que se extendiera el carácter revolucionario de la Intifada; un carácter que amenaza con no detenerse en los límites del ejército de ocupación. Sus lecciones y sus valores políticos y humanos trascienden fronteras y amenazan con liberar un gran potencial enérgico de recursos humanos, poder económico, reservas naturales y liberación de la cultura y de los valores del mundo árabe.
 
Debido a su débil actuación y a su asociación política y económica con los países imperialistas, los regímenes árabes se han transformado en regímenes sumisos que, a cambio, han sometido a la sociedad árabe durante la última década, haciéndola retroceder y privándola de una visión política, social y económica para crear un futuro de esperanza. Al mismo tiempo, las actividades de resistencia contra esas dinámicas se están estableciendo en cada país del mundo árabe como un proceso natural para mejorar las condiciones individuales y sociales.
 
A pesar del excepcional potencial de energía del mundo árabe, la mayor parte del pueblo árabe sufre la pobreza, el desempleo, la opresión, la ausencia de democracia, pobres sistemas de seguridad social e inadecuadas visiones de desarrollo por parte de sus dirigentes. Más aún, esas sociedades sufren la desunión política. Los intereses nacionales y las decisiones nacionales pan-árabes están controladas por las compañías multinacionales y por el capital exterior que promueve una cultura consumista opuesta a los principios de progreso pan-árabes.
 
Trazando el mapa de Oriente Medio
 
A la vista de este panorama general, ¿cómo debemos interpretar las posiciones y los comportamientos de los regímenes árabes, y a qué dirección apuntan los vectores de sus movimientos? Resulta imperativo destacar que mientras nosotros utilizamos el término "regímenes árabes", es necesario distinguir entre cada régimen individualmente y evitar tratarlos como si fueran iguales.
 
Los regímenes nacionalistas árabes de Siria, Iraq y Líbano reivindican todavía una política de resistencia independientemente de las presiones exteriores. Tienen, en varios grados, interno y exterior, visiones políticas y económicas que no coinciden necesariamente con las de EEUU.
 
Los denominados "regímenes moderados", incluyendo a Jordania, Egipto y Arabia Saudí, se consideran aliados de EEUU y, con la excepción de Arabia Saudí, han firmado tratados con Israel. Tal y como está el equilibrio de poderes en la actualidad, el resto de los países árabes tiene muy limitada influencia en la formación de políticas pan-árabes, bien porque están geográficamente distanciados o por atender a sus problemas internos -como es el caso de Argelia, Túnez, Libia, Sudán y Yemen.
 
Hay dos corrientes que marcan la política del mundo árabe: el eje de Siria y Líbano que encuentra apoyo en Iraq, Libia, Sudán y Argelia, y el eje de Egipto, Jordania y Arabia Saudí que encuentra apoyo en Marruecos, Kuwait, y en el resto de los Estados árabes del Golfo. Existen, por supuesto, muchas contradicciones, anomalías, desacuerdos y competiciones entre los miembros del primer eje. La disputa sirio-iraquí, por ejemplo, no se ha resuelto todavía a pesar de la distensión y el acercamiento entre ambos Estados. Líbano sigue intentando minimizar la influencia y presencia de Siria.
 
Hay una clara competición entre Arabia Saudí (que se considera la cuna del Islam y que tiene unas relaciones fuertes con EEUU) y Egipto, que es un vértice del pensamiento árabe, con recursos y potencial humano, historia y cultura. Jordania detenta una posición intermedia pero tiene su importancia a pesar de su renuncia a los vínculos políticos y administrativos con Cisjordania -tal y como determinó el rey Husein en 1988- en virtud del hecho de que mas de la mitad de la población de Jordania es de origen palestino y de que Jordania tiene la frontera más larga con Israel.
 
Aunque Egipto y Jordania han firmado tratados de paz con Israel, ambos tienen problemas similares para hacer aceptar tales tratados de paz a sus pueblos. En ambos países, la oposición popular a los tratados es fuerte. La importancia del denominado eje "moderado"se evidencia significativamente en la inclusión en este eje de la AP, que igualmente sigue lo que se percibe como una línea política "pragmática" en relación a EEUU e Israel.
 
El mínimo común denominador
 
Las relaciones entre los países árabes se regulan de acuerdo al grado de incongruencias o a la cantidad de intereses que se solapan en un momento dado. Sin embargo, diferencias aparte, los siguientes rasgos distintivos son comunes a todos:  
  • Las relaciones de todos esos regímenes con sus sociedades está basada en la opresión. Los regímenes ven en el movimiento político de sus pueblos una amenaza a sus propias legitimidades y a sus privilegios.
  • Esos regímenes llegaron al poder mediante golpes militares, por designación hereditaria o por elecciones increíblemente amañadas (por ejemplo, ganando el 99% de los votos).
  • La mayoría de los regímenes manejan el problema palestino de manera que sirva a sus propios intereses y poco más. Brevemente: usan el problema palestino para legitimar su propio poder.
  • La mayoría de los regímenes son hostiles a los cambios democráticos, sean de naturaleza política, social o cultural. Consideran que la democracia es una amenaza para su estabilidad y la utilizan solo como un método para cimentar su propio poder, no para dar rienda suelta a las capacidades y potencialidades de sus pueblos.
  • La posición y la práctica cotidiana de los regímenes árabes en relación con el movimiento de resistencia palestina -la Intifada- revela constantemente niveles reducidos de entusiasmo y apoyo. La razón de esta frustrante realidad puede trazarse en las siguientes fases de la Intifada.
1. Desde el comienzo de la Intifada el 28 de septiembre de 2000 hasta la caída de Barak en febrero de 2001
 
La mayoría de los regímenes árabes consideraron la Intifada como una respuesta espontánea de los palestinos a la provocativa visita de Sharon a la explanada de Al-Haram al-Sharif. Al principio pensaron que la Intifada sería un fenómeno transitorio o limitado que se agotaría por si mismo. Vieron en la Intifada un intento de mejorar las condiciones de los Acuerdos de Oslo dentro de su propio contexto, pero nunca como un esfuerzo para crear una alternativa a Oslo.
 
Igualmente, los regímenes árabes tomaron la Intifada como una herramienta útil para mejorar su propia imagen interna. Ello se hizo evidente en muchas manifestaciones políticas en las que se saludaba a la Intifada como la realización de un derecho legítimo del pueblo palestino a resistir a la ocupación. Además, utilizaron la Intifada como un medio de agitación contra muchas políticas opresivas de Israel.
 
La masiva y violenta reacción de Barak al estallido de la Intifada produjo en esos regímenes la esperanza de un rápido final del levantamiento. Sin embargo, la capacidad del pueblo palestino y de su movimiento político de absorber los golpes israelíes, su disposición para hacer aún mayores sacrificios y la claridad de sus metas políticas de libertad e independencia comenzaron a preocupar a los regímenes árabes, especialmente cuando el movimiento masivo de los pueblos árabes comenzó a formar parte del extenso mecanismo de apoyo al pueblo palestino.
 
Los regímenes árabes, especialmente los moderados, mostraron claramente su consternación y comenzaron a presionar a la dirección palestina para que detuviera la Intifada y aceptase las condiciones que EEUU e Israel exigieron en las propuestas políticas y de seguridad durante la cumbre de Camp David y, posteriormente, de Taba.
 
Arafat rechazó la "generosa oferta de Barak" e inmediatamente comenzó a sufrir la presión no solo de EEUU sino también de varios dirigentes árabes. Arafat se mantuvo firme e insistió en los derechos nacionales del pueblo palestino para reivindicar la retirada de los soldados israelíes a las fronteras del 4 de junio [de 1962], el derecho al retorno [de los refugiados palestinos], el desmantelamiento de los asentamientos y Jerusalén. El presidente Clinton amenazó a Arafat muy abiertamente, "si no firmas, Israel lanzará la guerra contra ti con el apoyo de EEUU".
 
Las preocupaciones de los regímenes árabes comenzaron a aumentar según se hacía evidente que la situación amenazaba a extenderse sin control. El movimiento de resistencia crecía fuertemente. Por otro lado, Barak, que se estaba preparando para una guerra total, actuaba bajo dos influencias: primera, su convicción de que podría para al movimiento de resistencia palestina mediante el uso contundente de la fuerza; segundo, ante la creciente presión de la oposición del Likud y de Sharon.
 
En marzo de 2001, en la Cumbre Árabe celebrada en Amán se alcanzó un acuerdo sobre los siguientes puntos: glorificar la Intifada y su heroísmo; condenar la política israelí y sus acciones; aprobar un plan de apoyo al pueblo palestino; formar un comité de seguimiento de los incidentes en Palestina.
 
Las resoluciones de la Cumbre árabe se aprobaron a pesar de las contradicciones entre los dos ejes del mundo árabe: el eje nacionalista -Siria, Iraq y Líbano- que hizo un llamamiento al boicot cotra Israel, a la condena de la posición de apoyo de EEUU a Israel y al incondicional respaldo a la Intifada. El eje moderado -Jordania, Egipto- enfatizó su apoyo a la Intifada y a la condena de la ocupación israelí pero insistió en solicitar a EEUU que interviniera más activamente para frenar la violencia en la región. Rechazaron la idea del boicot a Israel y consideraron que sus establecidas relaciones con este Estado proporcionarían la posibilidad de influir positivamente sobre Israel.
 
En aquella conferencia, Arabia Saudí diferenció su posición por su criticismo hacia EEUU y por garantizar su apoyo financiero al pueblo palestino. Con ello, Arabia Saudí intentaba asegurarse un papel de liderazgo basado en su poder económico, en su influencia sobre el Consejo de Cooperación del Golfo y en sus viejas relaciones con EEUU.
 
Merece la pena destacar que la Cumbre árabe normalmente se reúne para discutir cuestiones pan-árabes. No obstante, las reuniones de altos dirigentes árabes, ya sean a nivel de ministros de Asuntos Exteriores o de los respectivos de la Liga Árabe, están sometidas a las rivalidades [existentes] entre los diferentes países. Por esta razón, sus decisiones son normalmente vagas y no comprometen [a sus miembros], con la posible excepción de la Cumbre mantenida por primera vez en 1964, bajo el liderazgo de Gamal Abdel Naser.
 
Poco antes de la Cumbre árabe, Barak perdió las elecciones israelíes el 6 de febrero de 2001 y Sharon llegó al poder.
 
2. De la llegada al poder de Sharon en marzo de 2001 al 11 de septiembre de 2001
 
Barak fracasó en aplastar la Intifada al igual que fracasó en las elecciones israelíes. Sharon llegó al poder como el rey de Israel, el salvador. No fue elegido porque tuviera una visión global para la paz o un plan maestro singular para resolver el conflicto de Oriente Medio. Fue elegido porque prometió al público israelí la seguridad absoluta. Era un general con una historia sangrienta. Era el héroe de la guerra de 1973 con Egipto y el comandante que dio una lección al pueblo palestino en Gaza desde 1970 hasta 1973. Su posibilidad de ganar las elecciones no disminuía por su pasado como artífice de la invasión de Líbano y Beirut y de las masacres de Sabra y Chatila.
 
La elección de Sharon no fue solo un reto para la Intifada sino que creó una situación delicada para los amigos de Israel. Ello constituiría después una seria prueba para los regímenes árabes sobre su credibilidad ante el pueblo árabe. La repugnante imagen de Sharon en el mundo árabe ayudó a los regímenes árabes a elevar el tono de su retórica política -incluida la reclamación de aislar a Sharon si ello fuese necesario.
 
Al principio, los discursos de los dirigentes árabes eran agresivos. No obstante, confiaban en que el general electo acabaría con la Intifada en cien días como había prometido. Hicieron sus cálculos en dos direcciones: si Sharon tenía éxito en acabar con la Intifada, sería bueno para ellos; e, igualmente, si la Intifada triunfaba y hacía caer a Sharon, también les beneficiaría.
 
Pero las expectativas de los regímenes árabes se diluyeron ante la firmeza del pueblo palestino y ante la eficacia de su movimiento de resistencia, por el aumento de las pérdidas en el lado israelí -tanto en términos humanos como económicos- y por el incremento de las medidas opresoras del ejército israelí.
 
El dilema de los regímenes árabes se complicó más cuando el movimiento de resistencia palestino consiguió establecer un cierto aunque delicado equilibrio con las fuerzas de ocupación. Como la confusión de los regímenes no parecía resolverse, insistieron en reclamar a EEUU que interviniera más activamente. El juego se había hecho demasiado peligroso para su gusto. Siguieron apoyando la Intifada pero solo en sus discursos. El primer signo de la desviación tomó la forma de dirigir su apoyo financiero no hacia la AP sino a las ONG nacionales e internacionales. De repente, su apoyo adquirió un carácter más humanitario para evitar, de hecho, el apoyo político a la autoridad palestina.
 
Durante este periodo se hizo evidente que Sharon era incapaz de acabar con la Intifada. La opinión pública israelí comenzó a preguntarse a dónde les estaba conduciendo [Sharon]. Él contestó con una agenda que superponía el poder a las negociaciones o al compromiso. Sus discursos se fueron haciendo más radicales que antes y procedió a aplicar la política gubernamental de asesinatos hasta alcanzar su más alto apogeo.
 
La guerra abierta y global de Sharon contra los palestinos fue respondida con los cada vez más suavizados discursos de los líderes árabes. Ello culminó cuando el ministro de Asuntos Exteriores de Qatar, Hamad Ben Yasim, declaró que los árabes deberían "rogar" a EEUU para que acabase la agresión israelí contra el pueblo palestino.
 
3. Del 11 de septiembre de 2001 hasta la Cumbre árabe de Beirut, de marzo de 2002
 
EEUU declaró una guerra total contra el terrorismo. Comenzó por reorganizar su agenda y sus prioridades. Disfrazando sus acciones tras los sucesos del 11 de septiembre, EEUU empezó a pasar las cuentas a aquellos Estados contra los que tenía resentimientos porque no aceptaban su política.
 
Sharon se subió a la ola de EEUU para pasar las cuentas de Israel al pueblo palestino. Hasta ese momento, Sharon había recibido fuertes ataques no solo de la comunidad internacional sino también de la comunidad israelí por no haber sido capaz de acabar con la Intifada como había prometido. Desatendió la economía y el deterioro de todos los sectores de la sociedad israelí, especialmente el sector del turismo. Sharon no pudo dominar la Intifada con los medios que había utilizado hasta entonces. Los sucesos del 11 de septiembre le proporcionaron la oportunidad de maximizar el uso de la fuerza. Intensificó la presión militar, política y económica para aplastar al movimiento de resistencia palestino. Con el apoyo de EEUU declaró que su guerra contra el pueblo palestino formaba aparte de la campaña internacional "contra el terrorismo". Equiparó a Arafat con Bin Laden y comparó al movimiento de resistencia palestino con los Taliban.
 
A la vista de la nueva fórmula de Washington -"los que no están con nosotros están contra nosotros"- y del respaldo a la opresión israelí -"Israel se está defendiendo"-, emergieron mayores contradicciones entre los regímenes árabes y la dirección palestina y la resistencia. La posición árabe oficial perdió capacidad de maniobra y en consecuencia comenzó a reajustarse, especialmente cuando la alianza de EEUU e Israel no dejó espacio para las objeciones o las críticas. Washington empezó a exigir declaraciones políticas muy claras y consecuentes con su propia visión.
 
Al mismo tiempo, la relativamente fácil victoria de EEUU en Afganistán aumentó su apetito de influencia en Oriente Medio. Guiados por los intereses comunes de EEUU e Israel y por las medidas opresoras del general israelí bajo el lema de "la lucha contra el terrorismo internacional", Washington presionó para que se acatara su voluntad -y la de Israel- en Oriente Medio. Sin embargo, este empeño chocó con dos grandes obstáculos: primero, el movimiento de resistencia palestino resultó inquebrantable y se intensificó; segundo, Iraq rechazó con firmeza las exigencias de EEUU.
 
Al igual que la causa palestina representa una causa moral e histórica para el pueblo árabe, representa también un modelo para mejorar su propia situación. Este hecho ha forzado a EEUU a poner fin al problema palestino cuanto antes, sacándole de su silencio inicial. Para Washington resultaba difícil, si no imposible, concluir su tarea en Iraq sin arreglar antes el problema palestino.
 
A la vista de esto, la política de EEUU definió cuatro estrategias principales: 
  • Dar rienda suelta a Sharon y su maquinaria militar contra el pueblo palestino bajo el lema "Israel tiene derecho a defenderse".
  • Aislar a Arafat señalando la falta de confianza en él y describiéndole como incapaz e inútil para controlar el "terrorismo palestino". 
  • Exigir a los países del "eje moderado" ­Egipto, Jordania y Arabia Saudí- que declarasen abiertamente su voluntad de trabajar para poner fin a la Intifada y rechazar el "terrorismo palestino". 
  • Presionar a los países del "Eje del Mal" ­Siria y Líbano- mediante la amenazada de la guerra y designándolos como países del "Eje del Mal", además de declarar abiertamente la necesidad de derrocar al régimen de Sadam Husein en Iraq. 
La presión de los pueblos árabes creció tanto como la contra-presión de Washington, lo que situó a los regímenes árabes entre la espada y la pared, una situación que se ajustó a través de las resoluciones de la Cumbre Árabe de Beirut, en marzo de 2002. En ese marco, los regímenes de eje moderado y aquellos del eje nacional, aceptaron la iniciativa saudí que se había hecho pública de ante mano en diversos periódicos internacionales. Este incidente particular, enojó a varios dirigentes árabes y ciertamente pudo contribuir al boicot de Mubarak [Egipto] y del rey Abdala [Jordania] que declararon que su ausencia era un acto de solidaridad con Arafat, a quien Israel había prohibido salir del país para acudir a la Cumbre de Beirut.
 
Arabia Saudí sabía bien que Amman y El Cairo apoyarían la iniciativa no solo porque EEUU y Europa la habían aprobado sino porque también lo había hecho la dirección palestina. Ello explica porqué Arabia Saudí estuvo más preocupado por convencer a Damasco y a Beirut.
 
De camino a una reunión con Colin Powell, el príncipe saudí viajó desde Damasco hasta Marruecos sin detenerse en El Cairo ni en Amman. En general, la aceptación de la iniciativa saudí fue un intento de los regímenes árabes de postrarse ante EEUU. Trataban de hacerse visibles como si tuvieran algo con lo que contribuir. Arafat, a quien Israel había prohibido asistir a la Cumbre de Beirut, estuvo de acuerdo con la iniciativa saudí que reclama la aplicación de la fórmula de "paz por territorios" y la normalización de las relaciones entre Israel y los países árabes. El problema de los refugiados se pospondría para futuras negociaciones.
 
4. De la invasión israelí de las ciudades palestinas el 28 de marzo de 2002 al discurso del presidente Bush el 24 de junio de 2002
 
La invasión -reocupación- de las ciudades y aldeas palestinas por el ejército israelí, y la destrucción masiva que ha dejado tras de sí evidenciaron la respuesta militar y política a las resoluciones adoptadas a la Cumbre Árabe de Beirut que fueron ampliamente consideradas como una estrategia para la paz. La invasión fue una bofetada en la cara de todos los regímenes árabes.
 
Al igual que Sharon quería dar una lección a Arafat y acabar con el movimiento de resistencia palestino forzando la rendición de ambos, también quería mandar un mensaje a los dirigentes árabes. En esencia decía que el horizonte de la iniciativa saudí era todavía demasiado alta y que, a cambio, tendrían que hacer concesiones interminables. No hay que decir que la iniciativa fue rechazada de hecho por Israel cuando EEUU aligeró por un momento su perpetua justificación de Israel y aceptó una reunión con el príncipe saudí para discutir la iniciativa. Para cuando los dos dirigentes se reunieron, la iniciativa ya estaba muerta y desde entonces los regímenes árabes no han vuelto a pronunciar una palabra para defenderla.
 
El respaldo de EEUU a Israel y a su opción militar y la crueldad de la invasión causó grandes pérdidas a los palestinos que afectaron a las ciudades, a las cosechas y las viviendas palestinas. Ello reveló la última fase de impotencia de los regímenes árabes y reactivó la resistencia palestina. Los acontecimientos movilizaron por un momento a los pueblos árabes conduciendo a una explosión en las calles árabes desde Marruecos hasta el Golfo Arábigo- Pérsico. Ello reveló de nuevo el profundo foso que separa a los pueblos árabes de sus gobiernos.
 
Los regímenes árabes se encontraron sumergidos en un lodazal. Las protestas árabes se entendieron como la expresión política y social de un discurso multifacético en tres dimensiones:
 
La primera dimensión expresó la profunda frustración y desesperación de los pueblos árabes como consecuencia de su difícil realidad económica y política.
 
La segunda dimensión fue una expresión de solidaridad con el pueblo palestino, el rechazo de la política de EEUU, la condena del sesgo pro-israelí de Washington. Los pueblos árabes reafirmaron que la causa palestina sigue estando en el vértice del nacionalismo panárabe.
 
La tercera dimensión halló su expresión en la condena de la impotencia de los regímenes árabes y del consenso del rechazo general de los pueblos árabes hacia la declaración de Beirut.
 
La fusión dialéctica de estas tres dimensiones originó una cuarta dimensión. El movimiento de los pueblos árabes siguió expresando su solidaridad con el pueblo palestino, rechazando la política de EEUU y condenando la impotencia de los regímenes árabes oficiales, y este proceso comenzó a transformarse de movimiento de rabia hacia cuestiones externas a movimiento en el que emerge la conciencia de las cuestiones internas. La continuación de este movimiento pondría en peligro realmente los intereses de los regímenes árabes.
 
Esta transformación en el movimiento de la calle árabe comenzó a reflejarse a nivel social. Asimismo, comenzó a reflejar una conciencia colectiva que maduraba con la práctica. En su núcleo se encontraba la necesidad de estar firmemente al lado del pueblo palestino y de proteger los intereses nacionales árabes, y esos objetivos no eran posibles sin [que se produjeran] cambios radicales en la sociedad árabe a nivel político, social y económico.
 
El movimiento de la calle árabe ya no era una expresión espontánea de la solidaridad con el pueblo palestino y por ello, los regímenes árabes nunca más volvieron a mirar a este movimiento en términos tan simplistas. El movimiento comenzó por unir a todos los sectores de la sociedad reclamando un cambio radical que reestructurase y reconstruyese la vida política, económica y social en todo el mundo árabe y en cada uno de sus Estados miembros.
 
Este peligro inminente tenía que acabar lo más pronto posible y antes de que adquiriese mayor poder político. Para ello, los regímenes árabes comenzaron a presionar a Arafat cada vez con más intensidad para que pusiera un fin a la Intifada y tomara fuertes medidas contra los activistas. Sus posiciones empezaron a hacerse eco de las de Washington y Tel Aviv.
 
No obstante, las razones y las metas de Washington no eran las mismas que aquellas de los regímenes árabes. Los regímenes árabes deseaban una iniciativa política que acabara con el levantamiento de los pueblos árabes. EEUU tenía en mente una solución más global: fomentar entre los dirigentes árabes la competencia entre ellos para ver cuál era capaz de complacer más a EEUU. Washington quería dar a Sharon suficiente tiempo para acabar con la infraestructura del movimiento de resistencia como primer paso hacia una solución global basada en las condiciones israelíes y estadounidenses.
 
La Administración Bush era bien consciente de los peligros del movimiento de la calle árabe porque transmitía la abierta hostilidad contra EEUU. Sin embargo, la Administración Bush utilizó al mismo movimiento como medio de presión ante los regímenes árabes y consiguió mayores concesiones de éstos. El precio que han tenido que pagar a Washington ha sido guardar silencio mientras el movimiento de resistencia palestino estaba siendo machacado brutalmente y aceptar la guerra que viene contra Iraq.
 
El objetivo global de la política de EEUU ha sido conducir a la AP y a los regímenes árabes a un punto en el que solo pudieran aceptar las condiciones estadounidenses e israelíes para la resolución del conflicto de Oriente Medio. Washington podría entonces reordenar la región a su medida.
 
5. Del discurso de Bush del 24 de junio al presente
 
La zona de Oriente Medio está siendo testigo de un incremento dramático de las actividades de guerra, invasiones, reinvasiones así como del aumento del activismo de la resistencia palestina. Israel reaccionó invadiendo a gran escala, cercando muchas ciudades y aldeas palestinas, extendiendo el toque de queda e intensificando los daños económicos. Se había preparado el clima para que EEUU presentase su visión de la paz sin ninguna oposición seria por parte árabe. Los regímenes árabes eran conscientes de que no tenían otra alternativa que aceptar la visión de EEUU a pesar de la debilidad y la inconsistencia del discurso de Bush, que se concentró en lo siguiente: 
  • Aislar a Arafat y cambiar la dirección palestina.
  • Reestructurar las fuerzas de seguridad palestinas bajo la supervisión de la CIA, Egipto y Jordania. 
  • Redibujar la sociedad palestina y sus fuerzas políticas. 
  • Controlar y supervisar la economía de la AP.
Según Bush, la solución del conflicto de Oriente Medio no era tan urgente. La fórmula de "tierra a cambio de paz" podría esperar tres años más y la iniciativa árabe de la Cumbre de Beirut podía pudrirse en el foso más profundo. La lección para los monarcas y dirigentes árabes era la siguiente: si tiene que haber una solución en el horizonte, solo podrá ser una solución estadounidense -incluso aunque la iniciativa saudí no contradiga necesariamente los designios más básicos de EEUU para la resolución del conflicto de Oriente Medio.
Todas las condiciones del discurso de Bush iban contra el alivio gradual de las medidas de presión y la opresión del gobierno israelí. Bush retiró su demanda de que el gobierno israelí debería retirarse inmediatamente de las ciudades palestinas. No importa que Sharon la hubiese rechazado. En lo que se refiere a la solución final, esta cuestión podría resolverse de algún modo cuando las partes negociadoras abordasen las cuestiones como Jerusalén, fronteras, refugiados y asentamientos.
 
Los regímenes árabes, tal y como están estructurados en la actualidad y dependientes de EEUU tuvieron que aceptar la iniciativa estadounidense. También aceptaron la terminología de EEUU en relación al terrorismo. Incluso el aliado tradicional de EEUU, Arabia Saudí, estaba recibiendo ahora amenazas de Washington por su supuesto cobijo a terroristas. La actual sumisión de Arabia Saudí parece ser insuficiente. Se pide a Arabia Saudí que tenga más cuidado con sus iniciativas, que no se pronuncie tan vigorosamente en las relaciones con otros regímenes árabes. Los regímenes árabes han aceptado la reestructuración de la sociedad palestina en los niveles social, económico y político que nunca habrían aceptado para sus propios países. Pero para EEUU e Israel, esa no es la cuestión.
 
Para concluir, además, ¿porqué no deberían aceptar los regímenes árabes que se transformara a la AP en una copia de si mismos?
 
Una vez aquí, cuatro puntos caracterizan ahora el futuro de la política de EEUU en Oriente Medio: 
  • El cambio del gobierno en Palestina, Iraq e Irán.
  • El mantenimiento de la guerra a largo plazo contra el "terrorismo internacional". 
  • Acabar con las armas de destrucción masiva. 
  • Cambiar el rostro de las sociedades de Oriente Medio (democratización). 
Haciendo frente a estos objetivos -que están en su mayor parte dirigidos contra nosotros- no podemos evitar reconocer la posición permanentemente débil de los dirigentes árabes, cuyos horizontes políticos están en declive crónico. Lo que comenzó siendo su apoyo total al movimiento de resistencia palestina acabó, tras las cumbres de Aman y de Beirut, en una absoluta renuncia ante las exigencias de EEUU e Israel. Cualquier error o tumulto podría costar la cabeza de cualquier dirigente árabe.
 
Sin embargo, la vida es más rica que los campos de petróleo de Arabia Saudí y de Kuwait, y los resultados desde el punto de vista de la Historia difieren de los resultados derivados de los juicios inmediatos. Lo que sigue siendo cierto es que mientras esta realidad contradiga los intereses de la vasta mayoría de la gente, el pueblo luchará hasta el último aliento para cambiarla.
 
* Majed Nassar es subdirector de los Health Work Committees (Palestina) - * Nassar Ibrahim es miembro del Alternative Information Center (Israel). - 11 de noviembre de 2002
 
Enlaces Palestina:
 
  Opinión
Andalucía con Palestina: Boicot al Sionismo
Andalucía Libre
 
La continua riada de noticias sobre la opresión sionista sobre el pueblo palestino provoca un doble sentimiento en el que la indignación profunda va unida a una sensación de impotencia. Los hechos crueles se suceden; un día tras otro llegan referencias de nuevos ejemplos de humillación, despojo, muerte...; la solidaridad con la lucha del pueblo palestino se siente como una necesidad inexcusable pero, al margen de las concentraciones y movilizaciones puntuales realizadas, encuentra la dificultad de hallar una forma efectiva de manifestarse que tenga consecuencias, tanto como medio de agitación en nuestra Nación como instrumento eficaz de presión sobre el Estado sionista.
 
La Campaña de Boicot al Sionismo (ver enlaces) nos aporta objetivos concretos sobre los que actuar. No sólo hay empresas de Niebla o El Ejido que colaboran con Israel; casi todas nuestras ciudades tienen centros comerciales de El Corte Ingles, Zara, Mango o Cortefiel o hay agencias de turismo que trabajan con Iberia y todas las empresas citadas, trabajan con Israel. Ahí existe todo un terreno abierto para la denuncia y la actuación, reclamando el cese de todos los negocios y comercio con Israel.
 
El Estado sionista es un demostrado violador de todos los Derechos Humanos. Ha vulnerado impunemente todas las resoluciones de la ONU que ha querido. Pese a ello, mantiene un acuerdo de asociación con la Unión Europea, muy necesario para su economia. El tratado contiene un articulo que lo relaciona con el respeto a los Derechos Humanos. Resulta obvio que hay que exigir que la UE denuncie ese acuerdo y lo considere nulo hasta que el Estado de Israel respete los derechos individuales y colectivos del pueblo palestino. Aquí hay campo para la exigencia y para la propuesta de mociones al respecto en ayuntamientos e instituciones. Además, siendo notorias las torturas y crímenes del Ejército de ocupación israelí y de sus servicios de seguridad (Mossad), hay que requerir que sean investigados y detenidos en su caso, cualesquiera miembros de estos cuerpos que se encuentren en nuestro territorio. 
 
Siendo un estado asiático, Israel participa en las ligas deportivas europeas. Hay que exigir su inmediata expulsión; demandar que ningún equipo andaluz de fútbol o baloncesto acuda a Israel a jugar y reivindicar la anulación de cualquier encuentro deportivo en el que participen equipos israelíes en Andalucía, organizando su boicot. El Estado de Israel se merece el mismo trato que en su día se aprobó aplicarle a la Sudáfrica racista.
 
No se puede tolerar que se otorguen en Andalucía distinciones o premios a sionistas. Es inadmisible que departamentos y Universidades andaluzas mantengan convenios de colaboración con centros sionistas mientras se impide el estudio y la misma vida a los palestinos. Desde los órganos estudiantiles y los sindicatos de enseñanza hay que investigar que vínculos existen y organizar su anulación. No se puede invitar a ningún israelí a ningún acto académico o cultural en Andalucía -mientras persista la represión- salvo a aquellos que estén avalados por la Autoridad Nacional Palestina como israelíes antisionistas.
 
Al constatar la preocupación de los medios sionistas ante una reciente resolución similar aprobada por una Universidad de Paris, podemos tener la seguridad de que así ayudaremos a Palestina. Y ayudando a Palestina, estaremos cumpliendo una obligación política y moral central de nuestro tiempo y a la vez, contribuyendo a construir una Andalucía diferente.
 
 
 Kurdistán
El dilema de la oposición kurda de Iraq
Manuel Martorell  (12/11/2002)
 
Kurdistan
 
Las fuerzas de la oposición kurda, que administran desde la Guerra del Golfo Pérsico un Estado independiente “de facto” en la zona montañosa del Norte de Irak, están llamadas a jugar un significativo papel en la nueva crisis abierta entre Sadam Husein y Estados Unidos. La actual coyuntura internacional ha colocado a sus dos principales organizaciones –el Partido Democrático del Kurdistán (PDK) y la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK)- ante la tesitura de arriesgar este control  sobre el Kurdistán iraquí al tener que sumarse a las posiciones norteamericanas. 
 
Jamás en su historia los kurdos han estado tan cerca de alcanzar sus sueños. Ni con la coalición meda de sus antepasados indoeuropeos, ni cuando Saladino unificó Oriente Próximo bajo la bandera del Islam, ni con los principados feudales del Imperio Otomano ni siquiera durante la efímera República de Mahabad (Irán, 1946-1947) este pueblo había logrado construir un Estado como el que ahora existe “de facto” en el Norte de Irak.
 
Desde la Guerra del Golfo Pérsico de 1991, el gobierno kurdo con sede en la antigua Arbela ha vuelto a poner en funcionamiento la maquinaria administrativa de tres provincias: Arbil, que da nombre a su capital, Dahok y Suleimania, situadas junto a las fronteras de Turquía e Irán. Esta autonomía política se extiende por un territorio de aproximadamente 40.000 kilómetros cuadrados, en el que viven algo más de tres millones y medio de personas, cuenta con un “Ejército” propio, fuerzas de seguridad,  un sistema judicial y, sobre todo, un Parlamento formado tras las elecciones democráticas celebradas en mayo de 1992.
 
Aquellos comicios constataron que las dos grandes fuerzas kurdas tenían prácticamente el mismo apoyo popular; el Partido Democrático del Kurdistán (PDK)  obtuvo el 45,26% de los votos y 51 de los 105 escaños en disputa, mientras que la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) se llevaba el 43,81% y 49 diputados. Los cinco parlamentarios restantes estaban reservados a la minoría cristiana y correspondieron, concretamente, al Movimiento Democrático Asirio (MDA).
 
Estas elecciones de 1992 destaparon también la existencia de una nueva fuerza política sin apenas tradición en el Kurdistán iraquí: el Movimiento Islámico del Kurdistán (MIK) de Osmán Abdulaziz, que logró el 5% de los votos pero sin rebasar el porcentaje mínimo exigido para tener representación parlamentaria. Igualmente, supuso una sorpresa que los socialistas del PASOK  -con el 2,57%-  superaran al veterano Partido Comunista de Kurdistan, que, pese a su prestigio, solamente consiguió el 2,18% del apoyo popular. Por su parte, el Partido Democrático Popular de “Sami” Abdulrahman se quedó en quinta posición con el 1,23% de los votos.
 
El Partido Democrático del Kurdistán (PDK), la  principal fuerza político-militar del Kurdistán iraquí, fue fundado en 1946 por el general Mustafá Barzani siguiendo el modelo del PDK de Irán, a su vez influido por los “movimientos democrático populares” impulsados por la Unión Soviética. Pese a tener fama de reflejar los tradicionales vínculos clánicos de la sociedad kurda, ni siquiera en sus orígenes respondía exactamente a esa estructura tribal. Más bien, bajo la dirección de los Barzani, el PDK ha jugado hasta su derrota de 1975 una función aglutinadora de todos los elementos nacionalistas. De hecho, a comienzos de los años cincuenta absorbió a los grupos Rizgari Kurd –extrema izquierda- y al conglomerado ideológico de Hewa, se declaró “marxista-leninista” y disputaba la base social y política a la sección kurda del entonces poderoso Partido Comunista de Irak, el partido más antiguo de este país, fundado en 1934.
 
Aunque es indudable el peso de los Barzani y su “consejo familiar” en la dirección del PDK, en la actualidad solamente dos miembros de su Comité Ejecutivo pertenecen a esta familia: Masud Barzani, hijo de su fundador, y su primo Nachirvan Barzani. Tanto en este máximo organismo como en su Comité Central están presentes miembros de familias que, como los Zibari, estuvieron enfrentadas a los Barzani, o destacados representantes de la minoría cristiana, como es el caso de Franso Hariri, gobernador de Arbil, que fue asesinado por un comando islámico el año pasado.
 
El PDK representa un modelo político más moderado y autonomista que el de la UPK, distinguiéndose de ésta por su profundo respeto a las tradiciones, su especial implantación en zonas rurales y por gozar de una mayor democracia interna. Por el contrario, la UPK es ferviente defensora del “derecho de autodeterminación” del pueblo kurdo y se encuentra más escorada hacia posiciones de izquierda. En su forma de actuar y organización interna pesa todavía en la UPK la herencia jacobina del “centralismo democrático” que caracterizaba a dos organizaciones -el Movimiento Socialista (marxista revolucionario) y el grupo de orientación maoísta Komala- que se sumaron en 1977 a la escisión del PDK liderada en 1975 por Jalal Talabani.
 
Integrado por jóvenes de las capas más bajas de la población, intelectuales nacionalistas y profesionales de clase media, la UPK se desenvuelve mejor en los grandes centros urbanos como Arbil, Suleimania y Koisanjak y atrae a dirigentes de minorías religiosas que, como los yezidis o kakais, se sienten más cómodos en un partido profundamente laico. Las diferencias entre los dos partidos se pueden apreciar incluso en el aspecto físico de sus militantes. El miliciano del PDK suele ir vestido impecablemente a la usanza tradicional y tocado con el turbante rojo característico de la heterodoxa corriente islámica de los “naqsbandi”, de la que los Barzani son jefes espirituales; por el contrario, los militantes de la UPK generalmente visten de forma más descuidada y desenfadada, a veces al estilo europeo, y suelen llevar la cabeza al descubierto o bien cubierta por sombreros o gorras coreanas.
 
La UPK celebró su último congreso, al que asistieron 1.247 delegados, a comienzos de febrero del año 2001.  Jalal Talabani fue reelegido presidente del partido por aclamación y la decena de cargos que propuso para renovar el Comité Central también lo fueron por unanimidad. La importancia de este congreso estriba en que en sus conclusiones, la UPK admitía, de forma autocrítica, su parte de responsabilidad en los choques armados que enfrentaron a estos dos partidos mayoritarios entre 1994 y 1997.  La UPK declaró en este congreso que “sería injusto echar toda la culpa al PDK”. “No deberíamos haber recurrido a las armas bajo ninguna circunstancia”, decía expresamente la resolución final del congreso, que abogaba por resolver las disputas a través del diálogo y la negociación.
 
La UPK tiene fama de reforzar su poder político apoyándose en sus aguerridos y disciplinados “peshmergas” y eso es lo que desencadenó la guerra civil que se llevó por delante 3.000 vidas antes de que en noviembre de 1997 se decretara un alto el fuego. La ruptura de los dos partidos, que compartían paritariamente los cargos ministeriales del gobierno de Arbil, estalló por el control de algunas ciudades y, sobre todo, de los sustanciosos ingresos que aporta a las arcas kurdas la aduana del río Habur, donde el PDK cobra tasas de paso a los camiones que, procedentes de Turquía, entran cargados de bienes de consumo y salen transportando grandes depósitos de gasolina.
 
Los Acuerdos de Washington
 
Madeleine Albright consiguió sentar a los dos partidos en Washington para firmar el 27 de septiembre de 1998 un mecanismo de acuerdo. Lentamente, las dos partes fueron aplicando los llamados “Acuerdos de Washington” a través de comités sectoriales y en el verano de 2001, antes de estallar la crisis de Afganistán, ya se habían dado pasos importantes en el camino de la reconciliación. Los preparativos para derribar a Sadam Husein no han hecho más que acelerar su aplicación, logrando el pasado 4 de octubre la reunificación del Parlamento en un solemne acto presidido por Masud Barzani y Jalal Talabani.
 
Algunas posiciones críticas, como las del Partido Comunista del Kurdistán y del Partido Comunista de los Trabajadores– grupos pequeños pero con análisis muy próximos a la cultura europea-, consideran que esta reunificación se ha “cerrado en falso” al no ser el resultado del trabajo realizado por los diferentes comités “reunificadores” y que, en definitiva, responde a la presión diplomática de Estados Unidos. De todas formas, lo más probable es que la paz entre el PDK y la UPK se consolide cuando la autonomía kurda quede integrada y avalada en un nuevo marco constitucional iraquí de corte federalista.
 
Los dos partidos comunistas kurdos y el Partido Socialista Democrático –heredero del antiguo PASOK- se oponen con igual fuerza a los acuerdos establecidos por el PDK y la UPK con EEUU para derribar a Sadam Husein. Las otras fuerzas en presencia –los integristas de la Liga Islámica en la zona controlada por Barzani y del Movimiento Islámico en la administrada por Talabani- siguen, respectivamente y en este asunto, los pasos del PDK y de la UPK. Finalmente, los grupúsculos islámicos radicales que forman el movimiento Ansar al Islam (Partidarios del Islam) –arrinconados en las montañas fronterizas con Irán- coinciden con el régimen de Sadam Husein en querer desestabilizar al gobierno Kurdo, al que acusan de llevar una política “antiislámica y proisraelí”.
 
Durante estos diez años de “independencia”, el gobierno kurdo ha logrado reconstruir la mayor parte de los pueblos destruidos por el Ejército en los años ochenta, ha recuperado las principales infraestructuras, relanzado la agricultura, puesto en marcha algunas industrias y renovado el sistema educativo; todo ello, gracias al 13% que le corresponde a la región kurda de las ganancias iraquíes por la exportación de petróleo, tal y como estipula la resolución 986 de las Naciones Unidas, más conocida con el nombre “Programa Petróleo por Alimentos” (más de 3.000 millones de euros desde 1996).
 
La decisión del presidente George Bush de derribar del poder a Sadam Husein y los planes diseñados por el Pentágono para conseguir este propósito han dado a las fuerzas kurdas un inesperado protagonismo en la nueva crisis de Irak. La oposición kurda es la única que, dentro del territorio iraquí, cuenta con una capacidad militar significativa compuesta por unos 50.000 milicianos experimentados en el combate. Igualmente, el territorio montañoso que controlan hace imprescindible su colaboración si se lleva a cabo una ofensiva terrestre hacia Bagdad, ya que esta región de Irak es la única que, debido a su accidentada orografía, permitiría al Ejército iraquí plantear un sistema defensivo en condiciones.
 
Inicialmente, cuando Bush anunció, tras los atentados contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre, su determinación de acabar con Sadam Husein, los dos principales partidos kurdos mostraron abiertamente su oposición a un nuevo ataque contra Irak. La razón era bien simple, como se preguntaban los líderes kurdos: ¿por qué arriesgar todo lo conseguido en el Kurdistán iraquí en una nueva “aventura” bélica?
 
Los kurdos, además,  todavía tienen fresca en la memoria la “traición” de George Bush padre cuando los restos de la Guardia Republicana les perseguía por los montes fronterizos de Turquía e Irán, mientras las tropas estadounidenses permanecían en Basora con los brazos cruzados. Los kurdos saben perfectamente que serán los primeros en sufrir la ira de Sadam Husein y que se exponen a ser víctimas de nuevos bombardeos químicos, lo que volvería a desencadenar el pánico entre la población civil y un nuevo éxodo en masa.
 
Hoy nadie duda de que en los planes elaborados por Estados Unidos los kurdos –igual que los chiíes del sur- van a jugar un papel destacado tanto en el operativo propiamente militar como en el diseño político del Irak post-Sadam. Ésta es la razón por la que los especialistas en Oriente Medio del Departamento de Estado, del Pentágono y de la CIA han revitalizado los contactos con los partidos kurdos, incluso a costa de irritar a algunos fieles aliados –como Turquía y Arabia Saudí- que preferirían seguir teniendo como vecino a Sadam Husein antes que a un gobierno en el que kurdos federalistas y chiíes proiraníes tendrán un peso más que significativo.
 
Representantes del PDK y de la UPK han mantenido sucesivos contactos  con la Administración norteamericana y con otros grupos de la oposición para ir coordinando sus posiciones y preparar un programa de gobierno conjunto, tal y como exige Washington, antes de lanzarse a la esperada operación para defenestrar del poder a Sadam Husein. Los primeros contactos serios entre estos partidos kurdos  y representantes norteamericanos, tras el 11 de septiembre, se establecieron durante la visita de “observación” que una delegación militar norteamericana realizó al Kurdistán iraquí en el mes de diciembre de 2001. De acuerdo con las explicaciones de Greg Sullivan, portavoz del Departamento de Estado, el objetivo de aquel viaje consistía en comprobar la capacidad de autodefensa de las fuerzas kurdas.
 
El 20 de abril de este año representantes de ambas partes prepararon una “cumbre” al “máximo nivel” que se celebró a mediados de mayo. Según algunas fuentes, tuvo lugar en una base norteamericana de Frankfurt y, de hacer caso a la información facilitada por el periódico Al Sark al Ausat, la delegación kurda habría sido trasladada secretamente en avión hasta una base situada en el Estado de Virginia (EEUU).
 
A esta reunión asistieron, además de Masud Barzani y Jalal Talabani, sus hijos Mazrur Barzani y Bafil Talabani, y los respectivos “números dos” del PDK y de la UPK: Hushyar Zibari y Barham Salih. La parte norteamericana habría estado representada por George Tenet (CIA), varios expertos del Departamento de Operaciones del Pentágono y un consejero del secretario de Defensa, además de miembros del Consejo Nacional de Seguridad especializados en temas iraquíes.
 
De acuerdo con las informaciones que se han filtrado de estas conversaciones, la delegación kurda, antes de comprometerse con los planes norteamericanos, planteó las siguientes condiciones: 
  • Garantías de que la población civil seguirá estando protegida ante una hipotética contraofensiva del Ejército iraquí, incluso en el caso de que haya una “marcha atrás” en la operación para derribar a Sadam Husein o en el caso de que ésta fracase.
  • Que el sistema político que se establezca en Irak esté basado en planteamientos federales, pluralistas, democráticos y de respeto a las minorías étnicas y religiosas.
  • Que la futura autonomía kurda recupere la ciudad de Kirkuk –uno de los principales emporios petrolíferos de Irak habitado mayoritariamente por kurdos- y la región de Sinjar, que se extiende desde la ciudad de Mosul –también parcialmente kurda- hasta la frontera siria.
  • Garantías de que ni Turquía ni Irán aprovecharán la coyuntura para intervenir en los asuntos internos de Irak.
Esta última exigencia está motivada por las continuas advertencias realizadas durante los últimos años desde Ankara, Teherán y Damasco de que no permitirán la creación de un Estado kurdo o de que se ponga en cuestión la unidad de Irak. Estos tres países cuentan con importantes minorías kurdas en su territorio sobre las que el surgimiento de una entidad política kurda en Irak produciría un efecto de simpatía, reavivando sus reivindicaciones culturales y políticas. De forma más concreta, el Ejército turco ha realizado amenazas explícitas de intervenir directamente en el caso de que las ciudades de Mosul y Kirkuk caigan en manos kurdas y peligren, así, los derechos de la minoría turcómana.
 
Conclusiones
 
Las fuerzas hegemónicas del Kurdistán iraquí –el Partido Democrático del Kurdistán (PDK) y la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK)-, enfrentadas en una guerra civil desde 1994, han dejado a un lado sus disputas para sumarse a los planes de George Bush contra el régimen de Sadam Husein. Sin embargo estos dos partidos, escarmentados por la “traición” norteamericana tras la Guerra del Golfo, han puesto varias condiciones antes de implicarse en una operación militar; entre estas condiciones destacan la necesidad de proteger a la población civil en caso de nuevos bombardeos químicos y que el futuro sistema político de Irak esté basado en planteamientos federalistas.
 
Manuel Martorell es Periodista, especialista en el Kurdistán
 
 
 
ENLACES DE KURDISTAN
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Opinión
El Enemigo de la Humanidad
Andalucía Libre
 
 
El imperialismo yanqui es el enemigo de la Humanidad. No hay causa noble en el mundo que no lo tenga como adversario. EEUU es el primer responsable de la muerte cotidiana de miles de personas por hambre y enfermedad; el imperialismo yanqui es el inductor y beneficiario de la miseria de millones y su aparato de represión y seguridad  está detrás -directamente o a través de sus regímenes satélites- del asesinato, tortura, desaparición o detención de cualquiera que luche por la emancipación social o nacional en los cinco continentes. El imperialismo yanqui es un aliado del Estado español, comprometido con su preservación. EEUU usa ilegítimamente territorio andaluz para asentar bases militares agresivas en Rota y Morón (a las que hay que sumar la británica en Gibraltar).
 
Los EEUU aspiran a imponer su hegemonía mundial absoluta; pretenden decidir unilateralmente por si mismos y en su provecho el reparto de los beneficios de la explotación imperialista. Siempre que lo han considerado conveniente y posible, no han dudado en recurrir a la intervención militar directa o indirecta, tras la que imponer su predominio ante oprimidos y competidores. En el momento presente, utilizando como hipócrita excusa los acontecimientos del 11 de Septiembre, se preparan con todo cinismo a invadir Iraq para establecer allí un régimen títere, robar con descaro sus recursos petrolíferos asegurándose el suministro y el control del mercado mundial, reforzar el sometimiento de la Nación Árabe y favorecer los intereses de su socio sionista. Con su escudero británico, el imperialismo yanqui quiere también dejar clara su primacía frente a sus hipotéticos rivales -Francia, Alemania, Japon...- aprovechando su fuerza militar, disuadiéndoles de antemano de emprender cursos autónomos por la vía de mostrarles los riesgos que conllevaría. Al tiempo, la exhibición de fuerza bruta yanqui busca advertir al resto del Mundo de todo lo que implica su voluntad de hacer del siglo XXI otro siglo americano, aún recurriendo sin escrúpulos a métodos impositivos del XIX y principios del XX. No cabe mejores pruebas que los actuales acontecimientos de lo falso y vacío del llamado Derecho Internacional o de la estricta función instrumental de organismos como la ONU: con su ofensiva, el imperialismo yanqui le declara la guerra a toda la Humanidad. 
 
El imperialismo sólo entiende -como mostró en su día Vietnam- un lenguaje: el de la fuerza. Fuerza política que puede expresarse en fuerza militar, pero que no se reduce a ella.
 
De darse una invasión a Iraq toda la responsabilidad de cada una de las muertes que produzca corresponderá al imperialismo yanqui y a sus vasallos y aliados. Todos los gobiernos que apoyen la invasión serán culpables de cada uno de los muertos, mutilados, heridos, desaparecidos; del hambre y de las destrucciones que provoque. En esa guerra no cabe neutralidad. En un lado, estarán los aparatos políticos, económicos, financieros y militares del imperialismo y en el otro, los pueblos, incluido el estadounidense. De igual manera que siempre hay que distinguir entre el imperialismo yanqui y el pueblo de los EEUU, rechazando con rotundidad tanto cualquier tratamiento o acción indiscriminada -tan criminal como estúpida- como a quienes quieran camuflar su antisemitismo con un falso antisionismo; también hay que decir con claridad que en el futuro conflicto, de producirse, lo mejor para todos los pueblos es que el numero de bajas de mercenarios imperialistas sea el mayor posible.
 
El imperialismo yanqui es el agresor. El enemigo de la Humanidad es Bush y lo que representa, no Sadam. Sadam no es un peligro para el mundo, sólo para Iraq. Esta evidencia no exculpa en absoluto al régimen criminal de Sadam Hussein. Simplemente significa que la libertad para los pueblos y naciones de Iraq, no puede venir de la mano de alguien con mil veces más crímenes a la espalda, como los EEUU ni bajo nuevas situaciones bajo su tutela. Precisamente, las torpezas y traiciones de Sadam a Iraq y a la Nación Árabe (baste recordar la carnicería de la guerra contra Irán o sus masacres en Kurdistan) han facilitado enormemente la tarea imperialista. Aún conscientes de ello, desde fuera de Iraq y de la Nación Árabe sólo cabe desear que después de la derrota de la intervención imperialista, los pueblos implicados -y sólo ellos- pongan fin a la dictadura de Sadam y con ella, a los serviles y despóticos regímenes árabes que permiten el martirio de Palestina y la impunidad imperialista. En ese contexto y secuencia habría que situar el erróneo alineamiento de la mayoría de las organizaciones nacionales kurdas del Iraq (PDK y UPK), colocadas por enésima vez entre la espada y la pared.
 
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 Venezuela
Venezuela: los remezones de una revolución verdadera
Lista Bolivia-Política
Jaime Ortiz Bustamante no es venezolano, pero después de 27 años viviendo en ese país parece que lo fuera. En 1973 era director en Chile de la Cineteca de la Universidad Técnica del Estado y allí fue detenido días después del golpe. Llegó ese mismo año a vivir su exilio en Venezuela. En sus antecedentes figura haber sido profesor de los cursos de Estado Mayor y Comando de la Guardia Nacional en los años 80, hasta donde llegó en su condición de profesor titular de la Universidad de Carabobo, donde actualmente se desempeña.
Buscábamos un testimonio directo, que nos pudiera describir "en colores" el rostro cotidiano del conflicto venezolano, del paro petrolero y sus perspectivas.
Ortiz llegó a Santiago por sus propios medios y tiene un nutrido programa de entrevistas y charlas. "Aquí se están tragando todo un montaje comunicacional -comenta- y es un deber moral restablecer la verdad sobre el proceso que vive Venezuela".
 
Piquete bolivariano
 
- ¿Cuál es la perspectiva real que tiene un referéndum para que se vaya Chávez?
Lo que pasa es que Chávez responde que según la Constitución el referéndum revocatorio se puede hacer en agosto del 2003, cuando cumpla la mitad de su mandato. Chávez acepta un referéndum revocatorio, pero para llamar a todo el país a elecciones, de todos los gobernadores, de todos los diputados, de todos los alcaldes. Y con un agregado: 'si yo gano, no me voy a quedar los tres años que me faltan, porque voy a ir por seis de nuevo. La oposición quiso usar la figura del referéndum revocatorio con la complicidad del Consejo Electoral, pero el Tribunal Supremo de Justicia los paró.

- ¿Esto acentúa el camino de la ingobernabilidad?
Todos los días insisten abiertamente en que el paro sigue 'hasta que se vaya Chávez'. Ya no hablan del adelanto de las elecciones. Derrotados en la vía electoral, derrotados en el plano militar, lo que les queda es provocar la crisis petrolera para que EE.UU. intervenga. Todos los días andan buscando muertos, generando el clima de ingobernabilidad. Lo que se está moviendo es estrictamente una clase media con dinero, acomodada. Pero como tienen el control de los medios de comunicación, proyectan eso como si fuera la realidad de todo el país. Ellos no van a cruzar ni el centro ni el sur de la ciudad, porque ahí les va a ir muy mal. En ese país hay un 80% de pobreza, y no todos están con Chávez, pero tiene una absoluta mayoría. Y tampoco toda la clase media está contra Chávez. Por eso se acaba de formar el movimiento Clase Media en Positivo. Y están surgiendo también nuevos empresarios, porque el Estado venezolano tiene dinero para hacer obras, pero no con los empresarios de Fedecámara o esos empresarios corruptos. Por eso, esta respuesta furibunda y golpista.
 
La CTV y los empresarios
 
- Pero aparece una oposición con gran inserción popular y cuesta entender que la CTV sea de derecha. ¿Quién es quién, realmente?
La Central de Trabajadores de Venezuela siempre fue un apéndice de Acción Democrática. Ellos siempre estuvieron muy relacionados con los empresarios. Esa alianza, que era subterránea, cristalizó ahora".

-¿Cómo se eligen, cuáles son los sectores más influyentes?
Ellos han sido muy fuertes en el petróleo y en la administración pública, que allá es muy grande y está organizada en federaciones sindicales por rama -de la salud, la enseñanza, etc. Lo que ocurre es que copiaron un sistema de sindicalismo con mafias, con dirigentes que contratan espalderos y sicarios. Para ingresar a una empresa como PDVSA, tienes que pagarles a ellos.

Es un estilo de sindicalismo donde se compran los votos o se consiguen con un bate en la mano. Esto empieza en el tiempo de Rómulo Betancourt, que se dio cuenta de que el PC venezolano tenía una importante presencia entre los trabajadores, y los comenzó a arrinconar hasta obligarlos a irse a la guerrilla. Entonces, ellos aprovecharon ese espacio para apropiarse de los sindicatos a la fuerza. Fue una guerra sucia.

Había mucho dinero para corromper. Te portabas bien con los dirigentes de AD y conseguías un cargo en el gobierno, los contratos colectivos los vendían, llegaban grupos armados y se robaban las urnas y las actas. Por eso nunca fueron legitimadas las actas de votación ante el Consejo Electoral. Los comunistas crearon una central sindical, la CUTV, pero los correteaban de las grandes empresas y quedaron reducidos a su mínima expresión.

-¿Y por qué no se ha renovado esa dirigencia? Ahora hay una legislación y un marco diferente.
Vayamos por parte. La actual CTV está muy desacreditada en la base, allí hay un proceso interno de lucha ideológica. Te voy a poner un ejemplo: la CTV tiene Fetrasalud, y no pudo parar la salud; tiene muchas organizaciones en la zona de oriente, donde están empresas básicas del Estado como el! acero, la electricidad, y no han podido tampoco paralizar eso, porque ya han perdido el respeto. Perfectamente el gobierno podría crear otra central sindical, con elecciones libres. Pero eso está en discusión, porque la pregunta es si valdrá la pena crear una nueva división o dar la lucha desde adentro de la CTV.
 
Desgaste opositor
 
- ¿En qué graficaría que el país no está paralizado, que no atraviesa una crisis de fondo?
El transporte público funciona normalmente, incluyendo a los transportistas privados que inicialmente se habían plegado al paro. El comercio funciona en un 90%, con excepción de los barrios ricos. Los servicios básicos de luz, agua, teléfonos, funcionan regularmente. También los hospitales. En la educación los profesores van a clases, pero con la campaña del terror mucha gente ha optado por no enviar a los niños a la escuela.

El paro, en los hechos, está estrictamente centrado en el petróleo. Pretenden provocar un estado de endeudamiento de Petróleos de Venezuela con EE.UU., que es el principal comprador, impedir que lleguen los barcos hasta allá y con eso provocar que EE.UU. se reserve el derecho de ir a buscar su petróleo a Venezuela, porque no se está cumpliendo con los contratos. Esa era la gran movida, pero también ya les falló, porque no pudieron paralizar completamente la empresa, y porque de acuerdo a un decreto de la Presidencia entraron a actuar como primeros protagonistas los ministerios de Defensa y de Energía y Minas.
 
FF.AA. con otra impronta
 
-Usted llegó a hacer clases en la Guardia Nacional antes del gobierno de Chávez. ¿Cómo ocurrió eso?
Esa es una institución a donde van profesores de distintas universidades a desarrollar cátedras en Economía, Ciencias Sociales y la política contingente. Eso es clave para comprender el papel que los militares tienen en la sociedad venezolana, y que ya desde antes de Chávez era radicalmente distinto al que conocemos acá. Cuando hice esa experiencia con ellos, el coronel que era el relacionador público del instituto me pidió que llevara cortometrajes que cuestionaran la realidad venezolana. Yo iba asustado, pero la sorpresa fue que lo recibieron con mucha tranquilidad y la discusión fue riquísima. Había cerca de 200 oficiales, todos viendo la pantalla y haciendo sus anotaciones. Después todos levantaban la mano para opinar. Incluso ahí fue donde escuché las primeras diatribas contra Pinochet en una institución armada.

Las FF.AA. tienen una formación ética y profesional bastante elevada. De capitán hacia arriba ellos siguen una segunda carrera, de modo que todos además son comunicador social, médico, abogado, ingeniero, etc. Eso permite que un general sea ministro de Infraestructura o del Petróleo. Incluso, conozco a dos que son físicos nucleares. Tú hablas con ellos en el plano profesional, entonces ya no son unas Fuerzas Armadas meramente represivas, sino también desarrolladas en el plano educativo y cultural. Esa es una gran diferencia con los demás ejércitos de América Latina.
 
El ejército venezolano tiene un origen muy humilde. Allí hay gente del pueblo, campesinos, hijos de obreros, que se mezclan con hijos de pequeños empresarios y comerciantes. En toda esa gente hay un principio ético muy acentuado: no utilizar las armas contra su pueblo. Después de la época de la guerrilla en los años 60, esto ha sido en general así.

-¿Qué tan real es el liderazgo de Chávez sobre las FF.AA.?
Por análisis y por comprobación directa, ese liderazgo es absolutamente real. En el último golpe, los que actuaron eran generales sin mando de tropa. Los que tenían mando de tropas -desde coronel hacia abajo- se agrupan rápidamente y rescatan a Chávez en medio de un gran apoyo popular. Allá las dos cosas van parejas.

Esta famosa Plaza de Altamira, todos estos generales sin mando que dieron el golpe -son más de cien- se salen de las FF.AA. Adentro queda un componente militar que está por el respeto a la Constitución, que es una especie de llave maestra para poner orden en un país que históricamente nunca lo ha tenido, donde nunca se ha respetado la ley y los tribunales han sido siempre corruptos. Y esa Constitución, aprobada con el 80% de los votos válidos, es la que encarna el orden. A esto se suma que nunca al interior de las FF.AA venezolanas hubo una discusión muy abierta, y allí siempre se habló mucho sobre los problemas cívicos, del Estado y los ciudadanos. Ha surgido también un grupo de oficiales más avanzados, que están en una posición verdaderamente revolucionaria y se dan cuenta de que Chávez ha iniciado un proceso de transformación del país a partir de la honestidad, de la mejor gestión del Estado, de la democratización de la educación, del desarrollo del sistema hospitalario, la creación de puestos de trabajo. Para todos aparece como un hombre sencillo y de un alto valor moral, que no lo han comprado los ricos.

La historia empieza así, pero en el camino aparecen estas fuerzas reaccionarias, las mafias sindicales y las cúpulas empresariales, que controlan los medios de ! comunicación y pasan por encima de la Constitución y se sientan en la ley. Pero ahora se está imponiendo el peso de la ley. Cuando salió la famosa 'bicha', que ha sido distribuida por millones a toda la sociedad, los primeros que la habían leído eran los militares. Eso les permitió devolver a Chávez al poder porque tenían los elementos legales para hacerlo.
 
La gente de Chávez se ha parado frente a los cuarteles y ha entrado a conversar con todos, incluyendo a los oficiales. Y las respuestas de ellos son muy categóricas: 'nosotros defendemos la Constitución, y jamás vamos a disparar contra el pueblo'. Poco después del alzamiento de Chávez el año 92 hubo otro, y entonces vi un hecho en Maracaibo. Cuando falla también ese intento, sale un montón de gente a la carretera y venía un grupo de tanques, entonces el oficial ordena disparar contra ellos. Pero la gente comienza a gritar '!eh, yo te conozco, tú eres Pedro y eres de mi barrio… Entonces los mismos soldados le dicen al oficial que cómo van a disparar. Allá las cosas se resuelven al modo del trópico, le dicen 'no sea huevón, chico. No ve que ése es mi primo. ¡Te vas al coño de tu madre, aquí no dispara nadie…!' El oficial tuvo que irse y al final no pasó nada. Eso, Chávez lo tiene muy claro y frente a la nueva asonada golpista llamó a salir a la calle y defender la revolución. Y la gente se ha parado en las puertas de las empresas productoras y refinadoras de petróleo, en los muelles de salida y junto a los tanques llenaderos, como los que acá encuentras en Concón. Este domingo (23) Chávez va a hablar desde el llenadero que está en mi estado, en Yagua.
 
La base popular
 
-¿Qué papel juegan los círculos bolivarianos?
Ellos difunden el ideario, la Constitución y la labor del gobierno. Se mueven en torno al desarrollo social, organizando juntas de vecinos, centros de madres, enseñándole a la gente sus derechos. Yo diría que tienen un fuerte sello socio-cultural. Ahora están concentrados en la lucha por el abastecimiento y contra la delincuencia. Han ido creando una red de organizaciones sociales. Ellos mismos son una red, y acuérdate que las redes no son verticales, y cada círculo se mueve en el espacio territorial que le corresponde. Puede ser en la comunidad educativa, en el sindicato, en una empresa del Estado o en una calle. Ellos se definen patriotas y bolivarianos. Algunos hablan ya abiertamente de ser revolucionarios. Para la última manifestación juntaron más de tres millones de personas en Caracas, es algo así como una reacción eléctrica. Ahora se están incorporando a los consejos locales de planificación popular en todos los barrios. Ahí los vecinos se juntan y establecen las necesidades, por ejemplo, de biblioteca, pavimentación, instalaciones y equipamientos de salud, y las ordenan según prioridades e inician el proceso ante el alcalde, la gobernación y el ministerio que corresponda.
 
Nueva economía
 
- ¿De qué manera se refleja esta concepción en el plano económico?
Por ejemplo, ya existen el Banco del Pueblo, el Banco de la Mujer y el Banco Industrial, donde la gente que quiere colocar un negocio de barrio o iniciar una pequeña o mediana empresa tiene acceso al crédito. Eso también comienza a crear nuevos puestos de trabajo.

Por años, en Venezuela se han descuidando los otros aspectos del desarrollo que no tienen que ver con el petróleo. Chávez está dando un fuerte impulso a la diversificación de la economía, para irse alejando del esquema de país monoproductor. Gran parte de los recursos están apuntados hacia la pequeña y mediana empresa. Los pequeños campesinos están trancados porque cuando van a los mercados con sus productos, simplemente les compran a los precios que quieren; entonces, se está creando una nueva economía donde el camino entre el productor directo y los consumidores sea más corto. Y el ejército, junto con otros sectores, está levantando megamercados, con lo que se saltan la especulación de los intermediarios. Ganan más los productores y compran más barato los consumidores. Se está dando una lucha fuerte contra la inflación y por la distribución democrática de los alimentos.
 
Nuevo cristianismo
 
- ¿Y quién es realmente Hugo Chávez, en qué se inspira?
Chávez se nutre fundamentalmente del pensamiento de Bolívar, pero también recoge elementos de la socialdemocracia, de la teología de la liberación y del marxismo. En Venezuela nadie duda de su condición de cristiano. En una mano levanta la 'bicha' con el texto de la Constitución, y en la otra un crucifijo. Y no es demagogia, la gente sabe que es verdad. Hay un nuevo cristianismo en Venezuela, aunque la iglesia no tiene nada que ver en esto. La teología de la liberación está siempre presente en sus actos: la tolerancia, el perdón, la caridad, la amistad, el amor, la lealtad. Muchas veces Chávez termina sus discursos pidiendo la ayuda de Dios. Eso tiene un gran impacto psicológico, trae la imagen de Jesucristo junto a los oprimidos. El siempre habla de eso, y también de la experiencia chilena: 'aquí no van a hacer lo que en Chile', dice. Habla de la Revolución Cubana, de Viet Nam, de la Revolución de Octubre, y lo hace con mucha propiedad. Pero tiene claro que la historia es para revisarla, sacar lecciones y nutrirse de ella, y también que no parte con Chávez, ni con Fidel ni con Allende".
 
En Venezuela nunca hubo mayor tiempo para formar estructuras institucionales. Las asambleas constituyentes, desde comienzos del siglo pasado, giraban en torno al dictador Juan Vicente Gómez (ejerció tres veces el poder entre 1908 y 1935). Más tarde aparece un general progresista, Medina Angarita, que le da derecho a voto a las mujeres y crea el seguro social. Ya los "Adecos" -Acción Democrática, partido de la socialdemocracia - llegan a la Presidencia con el escritor Rómulo Gallegos, que es derribado por un grupo de militares que dio paso a Pérez Jiménez, hasta el año 58. Pérez Jiménez fue derribado por otro general, Wolfgan Larrazabal, que llamó a elecciones. Asumió Betancourt y después lo suceden diferentes presidentes de AD y Copei -partido social cristiano-, completando el período que Chávez denomina como la IV República.

En ese período había mucho dinero, se nacionaliza el petróleo, se construyen grandes obras de ingeniería, se invierte en mano de obra y tecnología para desarrollar el campo. Esta gente va favoreciendo con dineros del Estado a ciertos grupos empresariales, y ahí surge la derecha que está detrás de todo esto. Para desarrollar la agricultura se hicieron préstamos fabulosos, y Carlos Andrés Pérez condonó todas esas deudas. Después, en el último período de Caldera, antes de Chávez, quiebran once bancos, que estafaron a la gente como en Argentina. El Estado asumió toda esa deuda, y entonces comenzó esto a rodar cuesta abajo. Allí se vieron favorecidos los grupos económicos, que han sacado del país 200 mil millones de dólares. Entre ellos están familias como los Cisneros, que acá tienen inversiones en las comunicaciones. En los dos períodos de Carlos Andrés Pérez se hicieron inversiones faraónicas. También con Luis Herrera Camping, el presidente que devaluó el Bolívar el año 82. Ahí está una de las debilidades que ha tenido el proceso bolivariano, porque esta gente ahora se dedica a invertir en papeles, traficando con la moneda. El verdadero enemigo del desarrollo no pasa del diez por ciento de la población.
 
 
DECLARACIÓN DE LA IV INTERNACIONAL
Frenar el golpismo de la derecha y el imperialismo - No a Gaviria y la trampa de la OEA
Solidaridad activa con la lucha de los trabajadores
y el pueblo de Venezuela
 
1. La escalada derechista iniciada con la “huelga general” y profundizada con la ahora denominada “batalla final”, forman parte de la estrategia contrarrevolucionaria para derrocar al legítimo gobierno democrático de Chávez y aplastar el proceso de autoorganización obrera, estudiantil, y popular. Esta escalada asume un carácter criminal por los continuos asesinatos de militantes políticos y sociales, las provocaciones de bandas fascistas, y por el sabotaje a la producción petrolera, iniciada a principios de diciembre por las mafias de PDVSA y los corruptos dirigentes de la CTV.

Con el apoyo de los poderes mediáticos, en particular de la televisión, la operación desestabilizadora de la burguesía apunta a la manipulación política, al miedo, al caos económico, y a la división de los militares que hasta ahora sostienen al gobierno de Chávez.

2. La misma administración Bush que prepara un nuevo genocidio contra Iraq, juega un papel decisivo en esta escalada contrarrevolucionaria. No solo por su abierto apoyo político y financiero a los golpistas, sino porque a través del instrumento lacayo de la OEA impulsa -con la complicidad de la mayoría de los gobiernos neoliberales de la región, de la Unión Europea, y la Fundación Carter- el intervencionismo “diplomático” con el objetivo de poner fin al gobierno democrático de la República Bolivariana de Venezuela.

En tal sentido, las declaraciones de Richard Boucher, vocero del Departamento de Estado de los Estados Unidos no dejan lugar a dudas: "Hemos subrayado la importancia de la misión del secretario general de la OEA, César Gaviria, y que las dos partes cooperen con él para resolver sus diferencias políticas". En el lenguaje de los intereses imperialistas, esa “cooperación” solo puede entenderse como un chantaje para que el gobierno venezolano termine por aceptar un “diálogo democrático” como preámbulo a su capitulación política.

La “misión” de César Gaviria -ex-presidente de Colombia, ejecutor de la contrainsurgencia, promotor de los grupos paramilitares y responsable de la violación sistemática de los derechos humanos en su país- debe ser denunciada y condenada integralmente. La OEA pretende alcanzar por la vía de su “Carta Democrática”, lo que la contrarrevolución empresarial-imperialista no alcanzó el pasado 11 de abril.
 
Por lo tanto, como lo afirman las organizaciones populares, de izquierda, y bolivarianas, no puede haber ninguna “concertación” con la derecha golpista y los empresarios.

3. En Venezuela se libra una decisiva batalla antiimperialista. Más allá de las limitaciones y vacilaciones del gobierno de Chávez en cuanto a profundizar un proceso de ruptura con la burguesía, y en tomar medidas para desarticular la operación golpista, el pueblo bolivariano ha tomado las calles. Allí no solamente se juega el destino democrático del país, sino también y en buena medida, las relaciones de fuerzas con el imperialismo en la región.

Luego de las victorias electorales de Lula en Brasil, y Gutiérrez en Ecuador, de la prolongación del “argentinazo” como proceso de rebelión popular, del crecimiento de la resistencias antineoliberales de los movimientos sociales, y el rechazo continental tanto al Plan Colombia como al proyecto recolonizador del ALCA, Estados Unidos pretende crear un cerco preventivo” a los vientos de cambios que soplan en América del Sur.

La derrota del gobierno de Chávez y el aplastamiento del radical movimiento obrero y popular que se desarrolla, pasan a ser una prioridad en la estrategia contrarrevolucionaria de Washington. La permanencia del gobierno de Chávez -y la dinámica de lucha de clases que se ha abierto- no guardan relación con el control regional que -para el Pentágono y el Departamento de Estado- implican el Plan Colombia y el ALCA. Al mismo tiempo, una victoria del golpismo y de los intereses imperialistas en Venezuela, reduciría aún más los espacios políticos y económicos de gobiernos como el de Lula y Gutiérrez, aumentaría las condiciones desfavorables para la insurgencia armada en Colombia, y reforzaría el bloqueo contra Cuba.

 4. Es en este contexto, que la solidaridad internacionalista con la lucha popular en Venezuela, debe ser amplia, activa, y militante. La lucha de los trabajadores y estudiantes, sindicatos clasistas y organizaciones populares, partidos de izquierda y círculos bolivarianos en Venezuela, es la lucha de los pueblos latinoamericanos contra las elites gobernantes, el neoliberalismo, el FMI, el Banco Mundial, el BID, y la deuda externa.

Es una lucha democrática por la soberanía y el derecho de los pueblos a decidir su propio destino. Es una lucha antiimperialista y anticapitalista.

Las fuerzas de la IV Internacional están comprometidas en este combate. Promoviendo en diversos países actividades de solidaridad, manifestaciones públicas, marchas callejeras, y pronunciamientos políticos. Participando y apoyando de manera incondicional, campañas de firmas y de protesta organizadas por corrientes y movimientos democráticos, antiimperialistas y revolucionarios.


Secretariado Unificado de la IV Internacional - 4 de enero 2003
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