Inicio > Mis eListas > andalucialibre > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 151 al 180 
AsuntoAutor
nş 158 - Andalucía Andaluci
nş 159 - No a la G Andaluci
nş 160 - Andalucía Andaluci
nş 161 - La Guerra Andaluci
nş 162 - Euskadi - Andaluci
nş 163 - Andalucía Andaluci
nş 164 - Andaluces Andaluci
nş 165 - Ya pasó e Andaluci
nş 166 - Los Cient Andaluci
nş 167 - Acciones Andaluci
nş 168 -Tambores d Andaluci
nş 169 - Movilizac Andaluci
nş 170 - Vergüenza Andaluci
nş 171 - Reflexion Andaluci
nş 172 - ASESINOS Andaluci
nş 173 - Resistenc Andaluci
nş 174 - Guerra co Andaluci
nş 175 - La Nación Andaluci
nş 176 - La Guerra Andaluci
nş 177 - Estudiant Andaluci
nş 178 - Marcha a Andaluci
nş 179 - La Guerra Andaluci
nş 180 - La Guerra Andaluci
nş 181 - La Humill Andaluci
nş 182 - Especial Andaluci
nş 183 - Andalucía Andaluci
nş 184 - ¡Viva la Andaluci
nş 185 - Paro anda Andaluci
nş 186 - Tocan Ele Andaluci
nş 187 - Sondeos - Andaluci
 << 30 ant. | 30 sig. >>
 
Andalucía Libre
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 191     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[BoletinAndaluciaLibre] nş 161 - La Guerra e Iraq ¿Y ahora qué? - Bolivia - América Latina
Fecha:Miercoles, 19 de Febrero, 2003  00:56:26 (+0100)
Autor:Andalucia Libre <andalucialibre @.......es>


nş 161
 
En este Correo:
 
*Invasión de Iraq - Escenarios negros, Carlos Alonso Zaldívar
*¿Y ahora qué?, Andalucía Libre
*El giro islamista de Sadam Husein, Manuel Martorell
*Autonomía kurda en Irán: una posibilidad de guerra, Mehdi Kia - Enlaces Kurdistan
*Egipto, Activistas antiguerra detenidos y torturados, Ahmed Ben Bella, George Galloway,  John Rees
*Bolivia, El espanto ganó las calles, Movimiento al Socialismo
*Bolivia, Resoluciones del Estado Mayor del Pueblo - Enlaces Bolivia
*América LatinaAmérica Latina se levanta, Heinz Dieterich Steffan
*Solidaridad con Palestina
*Directorio de Andalucía - Música de fondo
 
--oOo--
 
 
  Invasión de Iraq -
ESCENARIOS NEGROS
Carlos Alonso Zaldívar
Diplomático español (Exdirigente del PCE y PSOE) (14/1/2003)
    
Un escenario negro es un instrumento de ayuda a la toma de decisiones consistente en la presentación de las consecuencias negativas que verosímilmente pueden derivarse de una decisión. La elaboración de un escenario negro no requiere una estimación previa de la probabilidad de que esas consecuencias se produzcan y no dice si esa probabilidad es alta o baja. Lo que hace es permitir apreciar el alcance de las consecuencias negativas que pueden derivarse de la decisión tomada y facilitar su comparación con las que se espera que se produzcan en el mejor de los casos, es decir, en un escenario rosa. En este sentido resulta útil para la toma de decisiones.
 
Ésta es la teoría, pero en la práctica al elaborar un escenario negro, el analista difícilmente puede eludir el complejo de Casandra. Casandra, hija de Príamo y de Hécuba, prometió entregarse a Apolo, que estaba  enamorado de ella. No cumplió, sin embargo, su promesa y el dios la condenó a predecir siempre la verdad pero a que nunca fuera creída. Cuando los aqueos prepararon el caballo que introduciría a los mejores de sus héroes en Troya, Casandra intento inútilmente persuadir a los troyanos de que no permitieran su acceso a la ciudad. Después del saqueo de Troya, en la división del botín, Casandra, la más bella de las hijas de Príamo, le tocó en suerte a Agamenón, al que predijo el trágico destino que le esperaba al regresar a la patria. Agamenón tampoco le creyó y tuvo dos hijos gemelos de ella durante el viaje de retorno, hijos que, como la madre, sucumbieron al hacha de Clintemestra.
 
A diferencia de Casandra, que predecía, es decir, que decía lo que iba a  ocurrir, un escenario negro no predice sino que prevé, es decir, llama la atención sobre algo que puede ocurrir. Pero, como Agamenón y los troyanos, quienes toman las decisiones suelen ignorar los escenarios negros, porque todos tendemos a creer aquello que deseamos y no lo contrario. Con lo que, si termina ocurriendo lo peor, el autor del escenario negro corre el riesgo de seguir la suerte de Casandra.
 
Aun así estas páginas están dedicadas a elaborar un escenario negro sobre las consecuencias que puede tener la decisión de invadir Irak.
 
 
Definición de los escenarios
 
Para definir los diversos escenarios que se analizarán atenderemos a cuatro variables:
  • La legitimidad de la guerra
  • La efectividad del ataque
  • La estabilidad en el resto del mundo
  • La dificultad de la pacificación y reconstrucción 
Cada una de estas variables puede adoptar valores a lo largo de una escala continua y en cada escala se puede definir un umbral a partir del cual comienzan a producirse las consecuencias negativas que van conformando el escenario negro. 
 
- Legitimidad de la guerra. La escala de esta variable mide el grado de respaldo con que cuenta la invasión en términos de su legitimación por el Derecho Internacional y por el número de países que participen en ella (es decir, que ayuden a EEUU). Esta variable influye en el estado de la opinión pública, tanto de los países atacantes como de los países que no participen en la guerra y en la actitud de sus gobiernos. El umbral crítico de la variable es: Invasión Con o Sin autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
 
- Efectividad del ataque. El ataque puede resultar eficaz si produce el colapso del régimen de Sadam Husein en un tiempo breve o puede mostrarse menos eficaz si la resistencia iraquí prolonga los combates y fuerza una dura batalla para la toma de Bagdad. Esta variable influye sobre el estado de la opinión publica de los países atacantes, sobre todo en la medida que el ataque acarree bajas propias, y en la del resto de los países porque la prolongación de la guerra se traducirá en una alta mortandad general. Dada la poca fiabilidad de las estimaciones previas sobre número de bajas, es mejor fijar el umbral crítico de esta variable en términos de duración de la guerra: La guerra dura Más o Menos de seis semanas (1) .
 
- Estabilidad en el resto del mundo. La evolución de la guerra también puede verse afectada si, por alguna razón, ésta se extiende más allá de Irak o si durante la misma se abre otra crisis en Oriente Medio u otra parte del mundo. Una situación de inestabilidad en el entorno próximo o lejano del teatro de operaciones afectara a los medios militares disponibles en Irak y hará que el factor tiempo juegue a favor de Bagdad. También puede condicionar la actitud hacia la guerra de terceros países preocupados o afectados por los nuevos focos de inestabilidad. El umbral crítico de esta variable es: la estabilidad internacional se mantiene en los términos actuales o se abren nuevos focos de crisis en Oriente Medio u otras partes del mundo.
 
- Dificultad de la pacificación y reconstrucción. Una vez concluida la guerra propiamente dicha, deberá seguir un periodo de pacificación y reconstrucción de Irak que puede resultar más o menos complicado y más o menos violento. De ello dependerá la cantidad de tropas que habrá que mantener sobre el terreno en este periodo, los costes económicos de la reconstrucción, y la relación de países que estén dispuestos a colaborar en esas tareas. El umbral crítico a este respecto se puede definir en los términos siguientes: persistencia o no de una resistencia violenta a la ocupación que siga a la guerra. 
 
El escenario rosa
 
Aunque el fin de este trabajo es ocuparse de escenarios negros, antes de entrar en ello conviene apuntar las grandes líneas del escenario rosa para tomarlo como referencia comparativa al evaluar los escenarios negros.
 
He aquí los rasgos generales del escenario rosa: la invasión se produce con autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; los aliados que se suman a EEUU son importantes y numerosos (especial importancia reviste que haya varios europeos y algún árabe); los combates discurren sin mayores dificultades, con mortandad limitada y en menos de 6 semanas el régimen de Sadam Husein sucumbe; aunque al inicio de la guerra se produce una subida del precio del petróleo, una vez que ésta concluye y desaparecen las incertidumbres que vienen pesando sobre la economía, se recupera y se relanza el crecimiento; entre tanto, Oriente Medio permanece con la estabilidad que tiene ahora y no se abre o escapa de control ninguna otra crisis en otras partes del mundo; el Consejo de Seguridad aprueba una resolución sobre pacificación y reconstrucción que permite a EEUU desplegar fuerzas militares en el país, concede legitimidad al gobierno transitorio que se establezca, y compromete a otros países a  aportar recursos económicos y humanos para las tareas de reconstrucción. 
 
De todas formas, incluso en este escenario rosa, lo más verosímil es que persistan algunas complicaciones. Así, es probable que la guerra impulse un clima favorable al proselitismo y activismo de Al-Qaida y que su actividad persista e  incluso se incremente con ataques en distintas zonas del mundo, sin descontar EEUU, y en la posguerra también en Irak cuyas fronteras estarán mal guardadas y donde encontrará abundantes objetivos en las tropas americanas desplegadas (2) . Lo más rosa que cabe pensar a este respecto es que el problema se vaya reduciendo como consecuencia de que ese clima se vea con el tiempo reemplazado por un clima de derrota entre los seguidores de Al-Qaida, tras la muestra inequívoca de que EEUU está decidido a combatir hasta el final.
 
Teniendo en cuenta las fuerzas centrífugas que alimenta la diversidad étnica, tribal y religiosa de Irak, así como los precedentes históricos a este respecto (3) , también hay que contar con que las tareas de pacificación y reconstrucción encontrarán dificultades, tanto si se apoyan en la vieja administración iraquí como si ésta se ve sustituida por las fuerzas militares de ocupación (4) . Lo que esto significa es que, aunque en un escenario rosa la guerra resulte corta, la pacificación y reconstrucción de Irak será larga, reclamará el uso de la fuerza, distando de ser un proceso democrático y requerirá importantes efectivos humanos y recursos económicos.
 
Si el cálculo de quienes deciden la invasión es que tras ésta, y una vez que EEUU haya desplegado fuerzas militares en Irak, se encontrará en condiciones de presionar directamente sobre Irán, Siria, Arabia Saudí y otros vecinos para “redibujar el mapa de Oriente Medio”, no es menos cierto que los gobiernos de algunos de estos países se encontrarán en una posición difícil soportando, por un lado, los efectos de esa presión, y por otro, movimientos populares que empujarán en el sentido contrario. Acomodar estas solicitudes contradictorias llevará en el mejor de los casos tiempo y puede que provoque cambios de régimen en algún(os) país(es), con lo que la reorganización política de la zona no será automática sino lenta y conllevará nuevos riesgos de desestabilizacion (5) . En otras palabras, un escenario rosa para la invasión no garantiza en modo alguno un escenario rosa para la posguerra en Oriente Medio, aunque el cambio de color puede llevar algún tiempo.
 
Es cierto, sin embargo, que el escenario rosa actuará como un multiplicador del poder de EEUU en Oriente Medio y en otras partes del mundo (6). Pero para los países de la Unión Europea ocurrirá lo contrario, pues verán cómo aumenta su riesgo de sufrir ataques del terrorismo suicida, cómo se desvanece su influencia en Oriente Medio y en el Mediterráneo, y cómo su abastecimiento de petróleo pasa a ser más dependiente de EEUU (7). Efectos parecidos o peores sufrirán otras potencias, y muchos árabes, musulmanes y otra gente verán al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como un organismo sometido a EEUU. Volveremos sobre esto, pero lo apuntado basta para señalar que lo que a los ojos de EEUU puede resultar rosa, para otros tendrá colores más oscuros, y este desfase cromático no dejará de producir consecuencias.
  
Escenarios gris, negro y negrísimos
 
Teniendo en cuenta las variables y umbrales antes señalados, consideraremos que la invasión entra en escenarios negros cuando alguna de las variables cruce el umbral crítico. Esto empezará a ocurrir si EEUU inicia la guerra sin autorización expresa del Consejo de Seguridad, a lo que llamaremos escenario gris. Independientemente de cómo haya comenzado, si la guerra se prolonga más de 6 semanas entrará en un escenario negro. Y si sobrepasa las 12 semanas, se extiende en la región y/o se abren otras crisis fuera de la zona, entrará en escenarios negrísimos. Una vez concluida la guerra, el escenario continuará siendo negro o negrísimo, si el proceso de pacificación encuentra resistencia armada.
 
Para seguir la evolución de estos escenarios analizaremos sus posibles efectos sobre los siguientes factores:
  • La actividad de Al-Qaida
  • El comportamiento de la economía
  • La estabilidad en diversas zonas del mundo
  • La dificultad de la pacificación y reconstrucción 
- La actividad de Al Qaida aumenta. La guerra inevitablemente creará un clima más favorable al proselitismo de Al-Qaida e incluso puede dar lugar a que reciba apoyos con los que hasta ahora no ha contado. Por otra parte, como consecuencia de la dedicación a la guerra de medios de inteligencia y militares que venían siendo empleados contra Al-Qaida, su margen operativo se ampliará. Consecuencias previsibles de esto pueden ser un aumento de los ataques suicidas, posiblemente en orden disperso y en zonas sensibles que le resulten más accesibles que EEUU, entre ellas Europa. A no descartar que, si la guerra en Irak se prolonga, aumente la inestabilidad en Afganistán, incluyendo la reaparición de los talibanes. 
 
Todo lo anterior puede ocurrir en los tres escenarios y con mayor probabilidad e intensidad cuanto más se prolongue la guerra.  
 
- La economía empeora (salvo en el escenario gris). Las siguientes previsiones proceden del CSIS de Washington DC para una guerra que comienza en el primer trimestre de 2003 (8). 
*Escenario gris (guerra de menos de 6 semanas). El precio del petróleo experimenta un ascenso medio hasta los 42$ en las 12 primeras semanas y después retorna a valores de preguerra, inferiores a los 30$. Pese a ello, tras un efecto inicial negativo, tanto la economía de EEUU como las del resto del mundo experimentan un fuerte crecimiento antes de finales de 2003.
 
*Escenario negro (guerra de 6 a 12 semanas). El precio del petróleo alcanza valores medios de 42$ en las 12 primeras semanas; Arabia Saudí aumenta los suministros para contener los precios y estos descienden pero no se sitúan por debajo de los 30$ hasta finales de 2004. EEUU experimenta un crecimiento cero durante la primera mitad de 2003 y el resto del mundo solo crece ligeramente por encima de cero. La recuperación no se inicia hasta finales de 2003 y no alcanza el 3% de crecimiento hasta entrado 2004. 
 
*Escenario negrísimo (guerra de 12 a 24 semanas). El precio del petróleo llega a los 80$ y no desciende por debajo de los 35$ hasta finales de 2004. EEUU cae en una depresión profunda en la que su PIB decrece un 4% en el segundo trimestre 2004. El resto del mundo entra en una recesión menor que la depresión americana. 
En resumen. En el caso del escenario gris, salvado un primer momento en que los precios del petróleo ascienden, una vez que la guerra termina, desaparecen las incertidumbres que vienen pesando sobre la economía en el periodo previo a la guerra, ésta se recupera. Pero si la guerra no concluye con rapidez sus efectos negativos en la economía empiezan rápidamente a ser serios y se convierten en desastrosos si la guerra se prolonga mas de un trimestre. Esto tendrá consecuencias
  • en el curso de la propia guerra, haciendo que su prolongación juegue a favor de Bagdad;
  • en las tareas de reconstrucción en la posguerra, ya que, dado su alto costo económico, se verán tanto más dificultadas cuanto más negativo y prolongado resulte el deterioro de las economías de EEUU y del resto del mundo;
  • en la marcha general de la economía mundial, ya que, si la guerra se prolonga, se verá lastrada durante al menos un par de años;
Por otra parte, cuanto más se introduzca la guerra en un escenario negro (a medida que sobrepase las 6 semanas) más aumentará el riesgo de que la situación se desestabilice en algún otro punto de Oriente Medio. Si esto ocurre, retroalimentará la guerra y algo semejante ocurrirá si alguna de las crisis hoy planteadas en otras partes del mundo se torna violenta o escapa de control. Desgraciadamente, no faltan circunstancias que pueden dar lugar a lo uno o a lo otro. 
 
- Nuevas crisis fuera de Oriente Medio. Aprovechando la guerra en Irak y que los centros de poder mundiales tienen su atención concentrada en ese conflicto, fuerzas locales interesadas en ello puede agudizar las tensiones existentes en diversas zonas. 
  • Corea del Norte parece estar actuando en este sentido, con el fin de obtener de Washington un acuerdo de paz (EEUU y Corea del Norte continúan técnicamente en guerra) que le ofrezca garantías de seguridad y otras ventajas. Kim Yong Il puede forzar el pulso redesplegando fuerzas al Norte de la zona desmilitarizada, denunciando el Tratado de No Proliferación Nuclear, reiniciando la producción de plutonio y/o poniendo fin a la moratoria unilateral de pruebas de misiles, hasta crear una situación de crisis prebélica (9).  
  • Venezuela atraviesa una situación que no sólo tiene efectos internos sino también internacionales, ya que es uno de los principales exportadores de petróleo a EEUU. Esto ya está afectando a los precios y puede hacerlo más si la invasión de Irak se produce sin que la crisis se haya clarificado. EEUU necesita esos suministros, pero si actúa para facilitar la producción venezolana antagonizará a los adversarios de Chávez. Si no actúa, el riesgo que corre es que la crisis alcance un punto en el que ya nadie tenga capacidad de conducirla a una salida pacifica. En el orden interno, la crisis puede derivar en enfrentamientos violentos, tanto si Chávez se mantiene en el poder, como si es forzado de manera inconstitucional a abandonarlo. 
  • Colombia puede ver que su guerra civil crónica entra en una fase más virulenta y compleja si se entrelaza con una situación de inestabilidad también violenta en Venezuela. 
  • Argentina puede vivir, antes o después de las elecciones previstas, movilizaciones populares que sólo puedan ser controladas por un gobierno civil autoritario con el respaldo de los militares (10). Un gobierno así podría adoptar medidas que pongan en cuestión el mantenimiento de Mercosur.
  • Brasil, pese a contar en estos momentos con las bendiciones del FMI, continúa bajo la amenaza de una crisis financiera que podría llegar a  producirse si una recesión global, el bloqueo de Mercosur y/o la inestabilidad en Argentina alejan a los inversores del país. Lo relativo a Colombia, Argentina y Brasil no tendría por qué tener efectos inmediatos sobre el curso de la guerra en Irak, pero la evolución de la guerra sí podría afectar seriamente a Brasil y a Argentina en caso de dar lugar a una recesión económica mundial. Un subproducto de la guerra de Irak sería entonces un panorama de posguerra bastante desolador de América del Sur (11). 
  • Finalmente, esta el mal contenido y extremadamente peligroso  conflicto entre India y Pakistán. Este último país, como efecto indirecto de la guerra en Irak, puede ver que su control de la frontera con Afganistán se debilita y la India considerar que se abre una oportunidad de actuar contra la Cachemira paquistaní o más allá (12).
Acontecimientos del tipo de los señalados podrían convertir un escenario gris en negro o uno negro en otro más negro. Al margen de eso, estos procesos también podrían hacer que al final de la guerra de Irak el mapa político mundial aparezca significativamente alterado en zonas alejadas de Oriente Medio, algo que ya ocurrió durante la guerra del Golfo de 1991 cuando el proceso de desmembración de Yugoslavia adquirió una dinámica irreversible.
 
- La crisis en Oriente Medio se expande. No faltan posibilidades de que esto ocurra. Entre ellas: 
En el propio Irak, la guerra y la debilidad de Bagdad pueden abrir paso a movimientos de desmembración del país. El caso más delicado es el kurdo, pues este pueblo ya cuenta con un cuasi-Estado y, dada la posición geográfica que ocupa, tendrá una importante influencia en la guerra. Ésta ofrecerá a los kurdos la mejor oportunidad que han tenido desde el final de la Primera Guerra mundial para dotarse de un Estado independiente, si bien esto es algo inaceptable para Turquía y otros países de la zona.
 
Israel puede ser atacado por Irak y entrar en combate; o bien, respondiendo a un grave atentado, lanzar una gran ofensiva contra los palestinos que conlleve matanzas y desplazamientos de población no vistos desde 1948; o por iniciativa propia, aprovechar la situación para intervenir en Líbano con el fin de golpear a Hezbollah o para impedir el desvío de agua, lo que podría provocar una reacción de Siria.
 
Puede ocurrir que en Arabia Saudí, Egipto, Jordania u otros países del área se produzcan movimientos populares que desestabilicen a sus gobiernos actuales. 
 
En Irán, los conservadores pueden aprovechar la situación para hacerse con el control del poder e iniciar la represión de los reformistas, o unirse con estos en un frente antiamericano para prevenir un ulterior ataque contra Irán. 
 
En Turquía cabe esperar que surjan contradicciones entre los militares (sometidos a presión americana para aumentar su participación en la guerra) y el partido gobernante, Justicia y Desarrollo (bajo una fuerte demanda en sentido contrario de la población musulmana). El resultado de las pasadas elecciones podría verse en entredicho. 
 
En el Magreb, como ya pasó durante la guerra de 1991, es probable que se produzca una ola de agitación islamista y que estas corrientes políticas se fortalezcan. Resultado de ello, a medio plazo, podría ser un recrudecimiento de la violencia en Argelia, mayores dificultades de gobierno para Mohamed VI  y menores perspectivas de arreglo del tema del Sahara (13). 
Cualquier incidencia de este tipo o similar ennegrecerá el escenario, pues puede acarrear:
  • Una prolongación de la guerra, bien porque se abran nuevos frentes o porque algún país interrumpa las facilidades militares que está concediendo a EEUU y sus aliados.
  • Una elevación de los precios del petróleo si Arabia Saudí deja de introducir reservas en el mercado o si importantes instalaciones petrolíferas de la zona se ven afectadas por la guerra
  • Complicaciones ulteriores en las tareas de pacificación y reconstrucción de Irak una vez acabada la guerra, pues éstas se verán afectadas por la actitud de los países vecinos.
  • Cambios significativos en la posguerra en las relaciones de algunos países de Oriente Medio con EEUU y sus aliados.
Tanto si la guerra se extiende en Oriente Medio, como si se produce un cambio de alineación política de algún(os) país(es) de la zona, el escenario intensificará su tonalidad negra. 
 
Fin de la guerra, pacificación y reconstrucción de Irak
 
Las consecuencias más importantes de la decisión de invadir Irak no se revelarán en el curso de la guerra (que puede durar unos meses) sino en el carácter de la posguerra, que puede marcar el futuro de la zona y de la vida internacional por un periodo mucho más largo (14). Por eso se ha incluido entre los parámetros del escenario a considerar las dificultades de la pacificación y reconstrucción de Irak.  Pero para poder hacerlo es necesario apuntar previamente algunas hipótesis sobre la manera en que puede concluir la guerra, algo que resulta extremadamente arriesgado, dados los múltiples y variados factores que, como hemos visto, pueden afectar su curso. Aún así, a continuación se apuntan algunas hipótesis sobre el final de la guerra, con la advertencia de que tan solo deben ser entendidas como referencias para jalonar un espacio que incluye una infinidad posibilidades.
 
- Victoria cómoda para EEUU.
Corresponde a una evolución de la guerra de acuerdo con el escenario gris. Esta salida se diferencia de la del escenario rosa (descrito al principio) sobre todo en las consecuencias de que la invasión haya tenido lugar sin autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
 
Como en el escenario rosa, los combates discurren sin mayores dificultades, con mortandad limitada y en menos de 6 semanas el régimen de Sadam Husein sucumbe. Aunque al inicio de la guerra se produce una subida del precio del petróleo, una vez que ésta concluye y desaparecen las incertidumbres que vienen pesando sobre la economía mundial, ésta se recupera y relanza el crecimiento. En Oriente Medio no se desestabiliza ningún país y tampoco se abre o escapa de control alguna otra crisis en otras partes del mundo. 
 
Las diferencias con el escenario rosa empiezan cuando EEUU reclama al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que apruebe una resolución sobre pacificación y reconstrucción que le permita desplegar fuerzas  militares en el país, y pide a otros países que aporten recursos económicos y humanos para la reconstrucción y el mantenimiento del orden público. Cabe pensar que los países que hayan acompañado a EEUU en la invasión (que serán menos que en el caso de haber sido autorizada por el Consejo) secunden esta demanda. Pero ¿qué harán otros países?. ¿Que harán los países árabes –algunos vecinos de Irak- que hayan considerado la invasión ilegal en términos de Derecho Internacional?. ¿Qué harán los países europeos que se hayan mantenido al margen de la guerra?. 
 
La primera cuestión crítica puede centrarse en el reconocimiento del nuevo gobierno de Irak. Este gobierno podrá ser o un gobierno integrado por personajes locales apoyado en las fuerzas de ocupación, o tomar la forma de una administración militar de los ocupantes (15). Definir su estatus jurídico puede convertirse en una cuestión espinosa, tanto más cuando EEUU, después de haber ganado la guerra con facilidad, no es de esperar que esté muy dispuesto a que le compliquen la explotación política, militar y económica del éxito. En cuanto a la aportación de recursos económicos y humanos para la reconstrucción, aunque con una economía relanzada resultará más fácil encontrarlos, los países que no acepten o se sientan sin influencia sobre el nuevo gobierno, cabe esperar que se abstengan. EEUU no podrá contar esta vez con pagar sólo un bajo porcentaje de los costos de la guerra y de la reconstrucción, como ocurrió en 1991. ¿Intentará pagarlo con cargo al petróleo iraquí?. En todo caso, Irak es un país con unas dimensiones y una población tales que mantenerlo bajo ocupación militar es una tarea que estará más cerca de las ocupaciones de Alemania o Japón tras la Segunda Guerra Mundial que a las de Bosnia y Kosovo.  
 
Una segunda cuestión crítica surgirá cuando el nuevo gobierno tenga que recurrir a la fuerza para imponer su autoridad o para mantener la unidad del país, lo que significará enfrentarse con unos u otros iraquíes. Como ya se ha dicho, dada la diversidad étnica, tribal y religiosa de Irak, así como los precedentes históricos a este respecto, hay que contar con que las tareas de pacificación y reconstrucción encuentren dificultades, se prolonguen y requieran el uso de la fuerza, distando de ser un proceso democrático. 
 
La tercera cuestión critica se planteará si las fuerzas de ocupación deben hacer frente a una resistencia clandestina armada. Tras una guerra corta, esto tardará menos en producirse que tras una guerra prolongada. En todo caso, bajo el nuevo gobierno, ¿cuántos iraquíes se sentirán liberados, cuántos abrumados por la derrota y el temor a la fuerza americana, y cuántos dispuestos a enfrentarse con el ocupante?. EEUU y las nuevas autoridades considerarán terroristas a quienes lo hagan. Pero ¿harán lo mismo los países árabes vecinos y los europeos?. Como se ha apuntado en el escenario rosa, en un Irak de fronteras porosas y con unidades americanas desplegadas en todo el país, es fácil que grupos vinculados a Al-Qaida ataquen a las tropas de ocupación. A ojos de muchos esto les concederá una legitimidad de la que hoy carecen. 
 
En lenguaje político, todo lo anterior se puede resumir en dos ideas: 1) el gobierno que se instaure aparecerá a muchos ojos laicos como un gobierno de ocupación y a más ojos religiosos como un gobierno impuesto a los musulmanes por infieles, y 2) si para la financiación de la guerra se recurre al petróleo iraquí, ese gobierno será, además, tachado de ladrón y la guerra de operación, de rapiña. La historia no aconseja menospreciar la fuerza política de estos planteamientos.  
 
Consideremos ahora el fin de la guerra más allá de Irak. Si las tareas de pacificación no agotan la capacidad de las fuerzas que despliegue en Irak, EEUU estará en condiciones de presionar directamente sobre Irán, Siria, Arabia Saudí y otros vecinos para “redibujar el mapa de Oriente Medio”. Pero los gobiernos de estos países se verán atrapados entre esta presión y otra de signo contrario procedente de sus poblaciones. En algún caso, acomodar pacíficamente estas solicitudes contradictorias puede resultar imposible y dar lugar a represiones violentas o a cambios de régimen. EEUU puede verse empujado a intervenciones militares en países vecinos, bien sea para apuntalar a sus gobiernos o para apuntillarlos. Israel verá su posición extraordinariamente fortalecida y, si no aprovecha esta circunstancia para ofrecer un acuerdo de paz justo y digno a los palestinos, contribuirá más al malestar de los pueblos árabes (16). El punto es que, ni siquiera en este escenario de victoria cómoda, se puede contar a priori con que, una vez tomado Bagdad, la estabilización de Oriente Medio será automática. Lo probable es que sea lenta y que conlleve nuevos riesgos de desestabilización. 
 
En todo caso, como en el escenario rosa, una victoria cómoda actuará como un multiplicador del poder de EEUU en Oriente Medio y en otras partes del mundo. De hecho, si su decisión de invadir al margen del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es ampliamente aceptada (aunque lo sea tácitamente), este escenario situará a EEUU por encima del Derecho Internacional y abrirá la puerta a una situación caracterizada por lo que cabría llamar “unilateralismo imperial americano”.
 
La perspectiva de la Unión Europea será, sin embargo, muy distinta, ya que tendrá que hacer frente a:
  • Un aumento del riesgo de ataques terroristas en su territorio, como consecuencia de la radicalización de algunos de los musulmanes residentes en Europa y/o de la activación de grupos militantes ya existentes y que hasta ahora permanecen dormidos. Por motivos de distancia y de acceso, Europa puede resultar para estos grupos un campo de operaciones más accesible que EEUU.
  • Un deterioro de la influencia de la Unión y de sus países miembros en Oriente Medio y en la ribera sur del Mediterráneo, donde serán percibidos como incapaces de impedir el ataque de EEUU o como cómplices de ese ataque;
  • A una mayor dependencia de EEUU en materia de petróleo o, alternativamente, a acometer un replanteamiento de sus fuentes tradicionales de abastecimiento de energía
  • A las diferencias de actitud entre países miembros respecto al apoyo militar, político y económico a EEUU durante la guerra y en la postguerra. Estas diferencias debilitarán la frágil PESC y pueden comprometer el desarrollo de la PSDE. Alternativamente, pueden forzar a la Unión a dar pasos que todavía no ha dado para convertirse en un sujeto político independiente en la vida internacional; pero deberá hacerlo en las circunstancias más difíciles: resolviendo, vía cooperación reforzada o de modo similar, la división que existe en su seno a ese respecto, y afrontando la oposición de unos Estados Unidos que se sentirá más poderosos que nunca (17). 
Peor aún será la perspectiva de Rusia que:
  • Se vera económicamente muy debilitada en el momento en que empiecen a producirse descensos del precio del petróleo como consecuencia de la entrada en el mercado del petróleo iraquí;
  • Puede experimentar una crisis política interna si el resultado de la guerra hace aparecer a Putin como alguien que ha sido manipulado por EEUU e incapaz de resolver el problema checheno, que podría agudizarse como consecuencia de una mayor militancia de los grupos fundamentalistas islámicos
  • Internacionalmente, además de la pérdida de peso derivada de los factores anteriores, Rusia pederá también la influencia que conserva sobre Irak y otros países de Oriente Medio (18) .
Rusia, como la UE, tendría que reevaluar su trayectoria de cooperación con EEUU o aceptar una clara subordinación ante Washington. 
 
También China se verá debilitada tras una victoria cómoda de EEUU, no internamente, pero sí en su influencia internacional en Asia y como futuro competidor global de EEUU. Su reacción probable será concentrarse en garantizar su estabilidad interna y en acelerar su fortalecimiento económico y militar (19) .
 
El conjunto del sistema internacional, deberá acomodarse a la nueva situación, bien asumiendo de facto que EE.UU. goza de un estatus que lo coloca por encima del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y del derecho internacional, o bien rechazando expresamente esa posibilidad, en cuyo caso se abrirá un periodo de rivalidad entre EE.UU. y aquellos Estados que se muestren dispuestos a poner limites a su poder y a sostener la primacía del derecho internacional. 
- Victoria costosa para EEUU.
Corresponde a grandes rasgos a la salida del escenario negro, es decir, de una guerra más prolongada y costosa también para los invasores, que acarrea en la posguerra una recesión económica. 
 
En este caso, partiendo de lo ya señalado en el anterior, cabe esperar:
  • Mayores discrepancias entre los miembros del Consejo de Seguridad y entre el conjunto de países, para aceptar la legitimidad del nuevo gobierno impuesto en Irak.
  • Tendencias disgregadoras más fuertes en Irak, pues en el curso de la guerra se habrán formado feudos independentistas que intenten escapar al control de Bagdad y que deberán ser sometidos.
  • La aparición de una resistencia armada puede ser más lenta, pues aunque una guerra cruenta haya sembrado sus semillas, necesitarán más tiempo para crecer, pero la reconstrucción será mas larga y aparecerá.
  • Una mayor actividad de Al-Qaida, ya que la crueldad de la guerra espoleará a sus militantes.
  • Una reconstrucción más difícil y prolongada, pues, con las economías en crisis, EEUU tendrá dificultades mayores para allegar los recursos que reclame y la destrucción habrá sido mayor.
  • Una menor estabilidad de los gobiernos vecinos de Irak, como resultado de sentimientos inflamados por una guerra cruenta y de las dificultades económicas de la postguerra; la probabilidad de que EEUU tenga que acometer alguna nueva incursión militar en países vecinos será mayor. 
Fuera de la zona, los efectos de la guerra sobre la Unión Europea, Rusia y China, serán semejantes a los del escenario anterior con las siguientes matizaciones:
  • EEUU apreciará que la vía del unilateralismo imperial puede resultarle costosa.
  • En la Unión Europea, la recesión económica, las discrepancias entre sus miembros a que vaya dando lugar el desarrollo de la guerra, el efecto en la opinión publica de crueldades bélicas, los debates sobre la legitimidad del nuevo gobierno que se establezca en Irak, las demandas americanas de ayuda para la reconstrucción, y las dificultades de la pacificación, agudizarán el contraste entre quienes se inclinan por la subordinación de la Unión a EEUU y quienes no renuncien a que la Unión asuma un papel internacional propio, aunque con ello contraríe la voluntad de Washington (20) .
  • Algo semejante puede decirse para Rusia, que sin embargo puede ver sus problemas económicos aliviados mientras el precio del petróleo se mantenga elevado.
  • China valorará como beneficio propio todo costo que la guerra acarree a EEUU.
  • El Consejo de Seguridad saldrá igualmente malparado de su marginación en la decisión de invadir, pero las dificultades de la reconstrucción harán más necesario su concurso que en el caso anterior. 
También en este caso el sistema internacional deberá acomodarse a la nueva situación, pero serán más aquellos Estados que se muestren  dispuestos a poner límites al poder de EEUU y a sostener la primacía del derecho internacional.  
- Victoria pírrica.
Corresponde a los escenarios que hemos llamado negrísimos, es decir, con una duración de la guerra superior a tres meses, un número significativo de bajas en el campo americano, entrada de la economía mundial en recesión y otras complicaciones como:
  • La apertura o el descontrol de otras crisis en Asia o América Latina que recaben de EEUU todavía mayores esfuerzos militares y búsqueda de apoyos políticos.
  • Un empantanamiento de la pacificación, como consecuencia de la existencia en Irak de una hostilidad y violencia extendidas contra los ocupantes que impida a Washington sacar provecho de su presencia militar en Irak para “redibujar el mapa de Oriente Medio”.
  • Escasez de recursos para acometer la reconstrucción, porque la recesión ha reducido su disponibilidad y el clima internacional de la posguerra también ha reducido el número de donantes.
  • Dificultades económicas que cuestionen el apoyo de la opinión publica americana a que el país mantenga un esfuerzo militar en el exterior costoso y prolongado.
  • Un deterioro expreso o latente de las relaciones de EEUU con algunos aliados importantes que le cree problemas en la OMC, el FMI u otros foros importantes.  
En estas circunstancias, Washington descubriría que los beneficios de la guerra no compensaban el precio que estaba pagando, es decir, que su victoria era pírrica. Entonces los vendedores del escenario rosa perderían peso y lo ganarían quienes en EEUU cuestionan una política exterior centrada en la fuerza (21). Sus argumentos vienen siendo que para que el proyecto americano de globalización progrese es esencial que no se vea asociado con guerras y ocupaciones militares; que EEUU no puede llevar a cabo la remodelación de Oriente Medio sin contar con aliados árabes y europeos; que la victoria en una guerra tradicional no prueba la superioridad militar ante una amenaza irregular o asimétrica como la que plantea Al-Qaida; y que considerar a Naciones Unidas irrelevante, no sólo perjudica a la Organización, sino  también a EEUU. (22)
 
A los países árabes, Irán, la Unión Europea, Rusia o China las cosas no les habrían ido mejor, pero el “unilateralismo imperial” se perdería en el horizonte, como el Llanero Solitario. El mundo seguiría pareciéndose algo al Far West pero de poner orden se encargarían los cinco, seis o siete magníficos sentados en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. 
Consideración final
 
Ya quedó claro al principio que parabienes es lo último que puede esperar un escritor de escenarios negros. Tampoco le cabe experimentar una satisfacción íntima en el caso de que sus tétricas conjeturas se hagan realidad. Entonces ¿por qué escribir escenarios negros? La verdad es que se escriben pocos, pero una nueva incursión en la mitología puede responder a la pregunta.
 
No sólo Casandra predecía. También lo hacían las sibilas, y entre ellas Deifobe, la sibila cumana, a quien Miguel Ángel pintó en la bóveda de la Capilla Sixtina con un rostro surcado por los años. Cuenta la leyenda que, disfrazada de anciana, la sibila se apareció a Tarquino el Soberbio, séptimo y ultimo rey de Roma, y le ofreció sus nueve libros proféticos a un precio elevado. Cuando éste rechazó la oferta, la sibila destruyó tres libros y le ofreció los seis restantes al mismo precio. Tarquino los rechazó de nuevo, la sibila destruyó otros tres y reiteró la oferta. Temiendo Tarquino que si volvía a negarse, la sibila acabase con unos libros que podían ser de interés para Roma, olvidó lo de Soberbio y aceptó la oferta. Hasta aquí la leyenda. Lo que ya es historia es que, hasta el año 83 a.C., cuando se quemaron en un incendio, los Libros Sibilinos se custodiaban en el Templo Capitolino y eran consultados en situaciones críticas para el Estado.  
 
He aquí por qué, pese a los pesares, se escriben escenarios negros. Con la esperanza de que la soberbia siga siendo más débil que el sentido del Estado.
 
 
 
 Tras la jornada antiguerra del 15 de Febrero.
Primeras reflexiones.
¿Y ahora qué?
Andalucía Libre
 
Las manifestaciones del pasado 15 de Febrero pasaran a la historia. La iniciativa del Foro Social Europeo de Florencia -revalidada en el Foro Social Mundial de Porto Alegre- de convocar una jornada mundial de protesta antiguerra se ha demostrado acertada. Ha permitido a la diversa y heterogénea izquierda política y social mundial concentrar y optimizar esfuerzos; facilitar la expresión visible del rechazo popular a la guerra y realimentar la oposición a la guerra imperialista a nivel planetario (molestando especialmente a los gobiernos europeos más proyanquis, dificultando el repliegue de los opuestos o menos entusiastas y, especialmente, rompiendo el cerco al movimiento antiguerra dentro de EEUU). Sin rebajar contenidos esenciales, ni diluir sus objetivos ni perder su independencia, la iniciativa ha tenido la virtud de facilitar el arrastre de fuerzas que -como aquí el PSOE o el PA- se oponen a esta guerra por sus propias razones de oportunidad tanto interna como exterior, aislando a los belicistas y deslegitimando la política de la Administración Bush. A diferencia de conflictos y agresiones imperialistas anteriores, se ha consolidado ampliamente a nivel social -aunque no unanimemente- la idea clave de que esta guerra es y será injusta, tenga o no el aval de la ONU. Como se ha señalado en múltiples análisis, la protesta masiva del 15 de Febrero ha tenido la singularidad de producirse antes del inicio de la agresión. Un punto a recordar es que, con excepción de Siria, Líbano y lógicamente Iraq, las protestas en la Nación árabe (Marruecos, Argelia, Egipto...) han sido muy pequeñas al estar prohibidas o fuertemente coartadas por sus respectivos gobiernos.
 
Con todo, el éxito global de la jornada no puede ocultar que el peligro de intervención yanqui sigue abierto y bien vigente. La apuesta del imperialismo yanqui (control del petróleo iraquí, orden americano en la región, consolidación de Israel y hegemonía absoluta mundial) es de demasiada envergadura como para retroceder sólo ante un día de movilización, por muy numerosa e impresionante que haya sido. El imperialismo yanqui y sus aliados saben bien, que esta sensibilidad social -por su propia génesis y configuración- carece de proyección y articulación políticas y, hasta ahora, tampoco afecta la estabilidad política de los países centrales (que es bastante más que la mera redistribución hipotética aunque previsible de algunos votos entre las fuerzas políticas del sistema a consecuencia del desgaste bélico o el cambio de algunos gobiernos).
 
Tras lo ya hecho, no sería razonable quedarse quietos a la espera del inicio de la carniceria y aún menos confiar en Chirac, Schroeder, Putin y compañía, regalándoles espacios.  El desafió lógico del movimiento antiguerra sería plantearse una acción conjunta de aún mayor envergadura como sería una Huelga General Internacional contra la guerra, al menos de un día. Una Huelga que, según los calendarios que circulan, para mayor dificultad, tendría que producirse a principios de Marzo. Una acción masiva de esta naturaleza -con todas las acciones más contundentes que inevitablemente se darían a su amparo- significaría un real avance cualitativo que, aunque tampoco eliminaría los riesgos de guerra, sí introduciría nuevos datos más preocupantes en el balance político de cuentas inmediato del imperialismo. Esta conjetura nos devuelve a los limites de la situación. ¿Quien puede y quiere convocar con credibilidad esa Huelga General Internacional?. ¿La CIOSL?. ¿La CES?. ¿Una cascada sindical consecutiva o paralela germano-franco-italiana?. ¿El FSM?. ¿Quizá el trío Pedro Almodóvar-Juan Pablo II-Susan Sarandon?. ¿La Internacional Socialista?. (perdón por las bromas, especialmente la ultima). Al plantearse esta propuesta y sus dificultades conexas surgen a la superficie las mismas limitaciones políticas de fondo que cuando -a otro nivel- se ve como conviven asambleas o foros -algunos específicamente sindicales- que producen abundantes resoluciones contra la globalización capitalista mientras que simultáneamente no ya es que persista y se incremente la precariedad sino que no haya manera siquiera de conseguir que las condiciones de trabajo y retribuciones saláriales de los trabajadores de una multinacional importante (sea Wolkswagen o General Motors o cualquier otra) sean homogéneas al alza, al menos como mínimo inicial en toda la zona euro.
 
Sea o no posible esta Huelga Internacional* el movimiento popular y democrático antiguerra (que es bastante más que los foros sociales, tomados en conjunto o a partir de sus componentes) ya ha aparecido como un actor político más en el escenario, introduciéndose como un factor con el que contar tanto por el imperialismo yanqui como por sus competidores franceses o alemanes. Se ha mandado, además, un mensaje importante a la Nación Árabe -especialmente valioso para el trabajo de la izquierda árabe- al  quedar clara la distinción entre los comportamientos e intereses de pueblos y gobiernos. Todo ello puede tener gran importancia cara al futuro, sembrando múltiples posibilidades.
 
Telón y Fondo
 
Asistimos a la preparación de una guerra por objetivos claramente imperialistas que se camufla tras el velo de la cuestión del desarme iraquí (cínicamente avalado por todas las potencias en la ONU desde 1991). Las manifestaciones del 15 han demostrado que este recurso no engaña ni paraliza ya a la opinión pública aún cuando en instituciones como la ONU, Parlamentos, OTAN o UE todavía continué funcionando a todo ritmo como percha desde la que justificar la agresión y plataforma  desde la que negociar pactos de intereses. A estos efectos de la reclamación del desarme como seguro de paz, limitándose sólo a la región, basta mirar a Israel o Turquía y recordar su actuación en la zona y su comportamiento con palestinos y kurdos para constatar su absoluta hipocresía e inmoralidad. En tocante a anexiones y agresiones a otros estados -sacrosanto principio del llamado derecho internacional- baste también citar que su más histérico vocero hasta hace poco, los EEUU, tienen tras de si un largo y abigarrado historial que empezando por México, siguiendo por Hawai o Puerto Rico, culmina últimamente con Panamá, Granada, Libia, Somalia, el mismo Iraq... sin que la ONU haya encontrado nunca desde su fundación motivos suficientes para romper su impunidad.
 
En esta coyuntura, parece que el calculo inicial del imperialismo yanqui era utilizar la resolución 1441 como excusa suficiente para la agresión**. La reacción franco-alemana, ante la clara disposición yanqui a organizar unilateralmente el Iraq de post-guerra y la protesta popular internacional parece que induce ahora a los EEUU a buscar en primera instancia una nueva resolución vaporosa que pueda ser interpretada como aval para la agresión. Chirac ha declarado que la considera innecesaria. Por su lado, Turquía negocia al alza su compromiso con EEUU utilizando como baza esa segunda resolución (con la advertencia de los kurdos de la UPK y del PDK de que consideraran a los turcos como invasores). Está por ver tanto que EEUU la termine finalmente presentando -para alivio de Blair y Aznar- como que el imperialismo francés se atreva a vetarla. De hecho las ultimas declaraciones de Chirac pueden leerse como una nueva oferta bajo mano a Washington de salidas multilaterales para el dominio de Iraq. El problema es que los sondeos franco-alemanes no parecen afectar demasiado la previa decisión de EEUU de invadir Iraq, sea con resolución o sin ella; con Sadam Hussein en Bagdad o en el exilio. Estas aperturas de Chirac cumplen la misma función amortiguadora que las facilidades que -según despacho de AFP-Turquía, Alemania, Italia, Estado español, Grecia, Eslovaquia o Chequia -al margen de sus diversas posiciones públicas- ya han concedido a EEUU y Gran Bretaña para el uso de sus bases y territorios para el despliegue militar de la agresión. Sin embargo, con todo lo ocurrido, una capitulación in extremis ante EEUU dejaría en muy mal lugar a los gobiernos de Francia y Alemania cara a sus opiniones internas y a su imagen internacional (por ejemplo, Francia debería empezar a contar con que lo de Costa de Marfil sólo habría sido un aperitivo para su expulsión de sus neocolonias de África y del Magreb). Si Paris y Berlín no se opusieran finalmente a la invasión de Iraq (incluso si se producen oportunas revelaciones de ultima hora o incluso algún atentado, al estilo de la voladura del Maine) las crisis políticas estarían servidas. Es lógico pensar que incluso limitarse a vetar sin acompañar el pronunciamiento de una propuesta de resolución en la ONU considerando agresor a EEUU tendría sus costes políticos y sociales para los franco-alemanes y para la misma credibilidad de la ONU.
 
Primeras consecuencias antes de la invasión
 
Bush II está contribuyendo a enterrar el discurso de Wilson y Rooselvelt (asumido como propio por la socialdemocracia y luego por buena parte de los PCs europeos) con el que el imperialismo yanqui fundamentó y organizó su ascenso y consolidación como superpotencia mundial. Para desgracia de leguleyos y reformistas varios, la ideología demo-liberal trasplantada al orden internacional como mixtificación manipuladora de su realidad y funcionamiento está recibiendo un embate demoledor de la mano del que hasta ahora ha sido su principal impulsor y beneficiario. Las potencias imperialistas europeas, por su debilidad, no tienen credibilidad para reimponerlo como falsa realidad, todo lo más para mantenerlo congelado como pretendido programa. Las relaciones trasatlánticas quedan tocadas.
 
La Unión Europea, pese al ambiguo compromiso de Bruselas (que Le Monde valora flojo mientras The New York Times, The Washington Post y USA Today leen como victoria antiamericana), también queda afectada. En Paris y Berlín no olvidarán el gesto de Aznar (en cierta medida, así lo refleja en forma reactiva Zapatero diciendo en el Parlamento español que se veía más representado por el ministro francés de exteriores que por la ministra española). Londres debe ver con intimo fastidio como el fantasma de De Gaulle toma nueva consistencia. Chirac le acaba de leer la cartilla a los nuevos socios anexados del Este en un tono que les advierte que son europeos, pero menos. El europeismo papanata y bobalicón no podrá sostenerse a medio plazo.
 
En la Nación Árabe, el espectáculo patético de la impotencia servil de la Liga Árabe, de la complicidad de Mubarak, los Hashemitas, Mohamed VI, Buteflika, Ben Ali, los saudies y los jeques del Golfo, no puede ser más impactante y aleccionador.
 
Recordemos finalmente que sólo las posibles complicaciones en Oriente Próximo y Asia Central pueden retrasar (y no es posible saber hasta cuando) intervenciones imperialistas preventivas en América Latina, donde aparte de la amenaza del ALCA, un cinturón de inestabilidad política y social atraviesa ya el continente desde México a Argentina, pasando por Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia... (y donde los EEUU no tendrán enfrente a ningún Sadam Hussein sino a movimientos populares legítimos). Bien haría Lula en revisar su tardía adscripción socialdemócrata y recuperar sus antiguas convicciones socialistas porque el mundo que Washington quiere imponer no le deja mucho margen para sus pactos ni mucho tiempo para seguir con sus ilusiones.
 
Un escenario, en definitiva, donde la izquierda andaluza internacionalista tendría sobradas razones para reconocer de una vez que pensar en andaluz, es decir, asumir el objetivo y la estrategia nacionalistas liberándose de la tutela española, relacionando la situación y la condición andaluzas con el marco mundial -no sólo a nivel de sentimiento sino sobre todo de análisis y practica- es claramente una obligación y una responsabilidad nacional y una condición de victoria social. 
*Conste que motivos habría también para una Huelga Nacional en Andalucía por el uso yanqui de las bases de Rota y Morón o que no estaría tampoco mal que ELA y LAB o CIGA en sus respectivas naciones impulsaran algo similar o que se consiguieran Huelgas estatales... pero también hay que reconocer que tanto la factibilidad como el impacto de esta u otras convocatorias sería enormemente facilitadas y ampliadas de producirse al amparo de una convocatoria internacional o al menos europea.
**Carlos Ruiz Miguel, catedrático de Derecho Constitucional y destacado ideólogo del sector reaccionario del movimiento de solidaridad con el Frente Polisario, ya encontraba argumentos para justificar la agresión yanqui a Iraq desde el derecho internacional sin necesidad de nueva resolución expresa de la ONU [Ver AQUÍ
 Iraq 
El giro islamista de Sadam Husein
Manuel Martorell
Real Instituto Elcano    
Si a las doscientas personas reunidas el 4 de abril de 1947 en el Café Rachid de Damasco les hubieran dicho que un gobierno baasista colocaría la leyenda “Ala Akbar” sobre la bandera de Irak, seguramente muchos de aquellos conjurados se habrían levantado y marchado a sus casas. Ellos estaban allí para crear el Partido Socialista del Renacimiento Árabe (Baas) y precisamente uno de sus principios fundacionales consistía en no dar a la religión una posición preeminente dentro del nacionalismo árabe.
 
Para Michel Aflak, que era cristiano ortodoxo, y Salah al Din Bitar, musulmán suní, el Islam sí había contribuido histórica y culturalmente a la formación del arabismo, pero jamás podría jugar un papel central en un gobierno baasista como lo está jugando bajo el régimen de Sadam Husein. El arabismo socialista del Baas sería esencialmente laico y por eso atraía a las minorías suníes de la gran nación árabe, ya que esta ideología les aseguraba ser tratados, en pie de igualdad, como los demás ciudadanos y no en razón de seguir una u otra fe religiosa.
 
La realidad es que los fundadores del Baas difícilmente podrían verse reflejados en un sistema político que, desde hace una década, sufre un profundo proceso de islamización y cuyo máximo dirigente, Sadam Husein, se precia de tener entre sus “virtudes” que sus ancestros estuvieran emparentados con la familia del propio Mahoma. Tampoco reconocerían el Irak de hoy quienes lo hubieran visitado a mediados de los años setenta o, incluso, durante la década siguiente, en plena guerra con el Irán jomeinista.
 
Como ocurre en todos los procesos involutivos de este tipo –Irán, Turquía, Palestina, Argelia, Marruecos...- lo primero que llama la atención en las calles iraquíes es la gran cantidad de mujeres que usan el “hijab” (pañuelo que cubre la cabeza) o el “chador” (manto negro para tapar todo el cuerpo). Cuando alguien muestra ante las autoridades su sorpresa por este tipo de cambios, esta situación se justifica por el retorno temporal a costumbres indumentarias del pasado o, incluso, en lo barato que resulta, en pleno embargo internacional, no tener que cambiarse de vestido a diario, ya que así se tiene la posibilidad de ir cubierta siempre con la misma prenda.
 
Pese a este tipo de argumentaciones, que por ejemplo en Irán o en el Kurdistán iraquí asumen algunas mujeres, la evidencia resulta imposible de ocultar. En el Irak de comienzos del siglo XXI, el modelo de mujer “baasista”, elegantemente vestida a la europea –pero sin pantalones-, larga melena, carmín en los labios, sombra de ojos y llamativos pendientes, ha quedado reducido en el paisaje urbano al centro comercial de la capital. Si se tienen en cuenta las directrices emanadas en los últimos años desde el Consejo Nacional del Mando Revolucionario –máxima instancia política del Baas-, se concluirá que la forma de vestir de la mujer, más que una moda pasajera o un ingenioso recurso para economizar gastos en medio de una profunda crisis social, representa la principal exteriorización del radical giro ideológico dado por Sadam Husein tras ser humillado en la Guerra del Golfo de 1991.
 
El modelo de mujer “baasista” era todo un símbolo. Representaba a la amplia pequeña burguesía ilustrada, modernizadora y desahogada económicamente resultante del salto desarrollista dado por Irak en los años setenta bajo el liderazgo de un Baas que todavía respondía a los planteamientos originarios de este movimiento nacionalista árabe. Aquella clase media en ciernes –integrada por funcionarios, militares, técnicos de la industria petrolífera, profesionales, profesores, políticos e intelectuales-, suponía una sólida y extensa base social. Era el más claro ejemplo de que, gracias a los impresionantes ingresos obtenidos por la nacionalización del petróleo, Irak se había convertido en la principal potencia árabe de Oriente Medio, en el modelo social a seguir por el resto de la Nación Árabe y, su líder, Sadam, en el “nuevo Nasser”.
 
El nivel de vida de Irak, salvando las distancias culturales, se equiparaba con el de Grecia, Portugal o España, y en el país se impulsaba la industria, las cooperativas agrícolas, merecía ser  premiado en la UNESCO por el éxito de sus campañas alfabetizadoras, era capaz de becar a 60.000 estudiantes extranjeros, se llenaba de  lujosos complejos turísticos para disfrute de todos y hasta se podía permitir el lujo de abrir en el exterior costosos centros culturales como el que funcionaba en una céntrica calle de Madrid –editaba publicaciones en castellano, como la revista “Tigris”-. El milagro del Baas era admirado por propios y extraños e Irak no dejaba de recibir delegaciones extranjeras, sobre todo de organizaciones progresistas, como la del Partido Comunista de España, presidida por Santiago Carrillo.
 
Aquel fue el periodo dorado de Sadam Husein, que había llegado a la cúpula del poder de la mano de su primo Ahmed Hasán al Baker, el general perteneciente al mismo clan familiar de Sadam Husein –los Adu Nasir de Tikrit- que, junto a otros militares y dirigentes baasistas, dieron el golpe de Estado de 1968. Para cuando el presidente Al Baker se percató –como le ocurriera décadas antes a Lenin respecto a Stalin- del monstruo que se escondía tras la eficiencia y el dinamismo del delfín que preparaba para sucederle en el poder, ya era tarde. Ahmed Hasán al Baker, que todavía representaba los valores democráticos del Baas, ni siquiera tenía el poder suficiente para dar marcha atrás y, más que dar paso a Sadam Husein, se vio apartado por él de la Presidencia; sin conocer las consecuencias de su pasividad, se retiró el 16 de julio de 1979 con un lacónico mensaje en el que confesaba “no tener capacidad” para seguir llevando las riendas del país.
 
Lo que ocurrió en el salón Julda (Eternidad) de Bagdad solo dos días después explica, en buena parte, la evolución política del régimen iraquí hasta su actual islamización, totalmente opuesta a los fundamentos laicos del baasismo. Ese día, el 18 de julio de 1979, ante una asamblea formada por cerca de 300 delegados y dirigentes del Baas, Sadam Husein denunció una “conspiración siria” –el Baas se había dividido en una rama siria y otra iraquí- e hizo llamar en presencia de todos a Mohyi Abd al Husein Mashadi, secretario general del Consejo Nacional del Mando Revolucionario. Torturado durante días por los servicios de seguridad, ya bajo férreo control de los “tikriti”, Mohyi fue desgranando la lista de los conspiradores, muchos de ellos presentes y sin escapatoria alguna en aquel salón, convertido de forma macabra en el paso previo a lo que significaba su nombre: la Eternidad.
 
En total, los “traidores” eran 60 y, a medida que los iban nombrando, los servicios de seguridad los apresaban sin contemplaciones y los sacaban de la sala para no regresar jamás. Nadie en aquella aterrorizada audiencia sabía quién iba a ser el siguiente en ser nombrado, porque entre los “traidores” había personas tan cercanas al nuevo presidente como su amigo Adnan Hamdani. Si alguien, aprovechando la confianza personal con el líder, protestaba, Sadam Husein gritaba implacable: “¡¡Fuera, fuera!!” Cuando acabó el rosario de denuncias, los supervivientes pudieron respirar tranquilos y agradecieron haber sido excluidos de la “conspiración siria” con una gran ovación al hombre que, a partir de ese momento y además de la Presidencia, acapararía los cargos de presidente del Gobierno, presidente del Consejo Nacional del Mando Revolucionario, secretario general del Baas y jefe de las Fuerzas Armadas.
 
La purga en el corazón del régimen no se detuvo con la “encerrona” del salón Julda; en los días siguientes decenas de cuadros del Baas fueron apresados, encarcelados y ejecutados; en total, un tercio del Consejo Nacional del Mando Revolucionario y 21 altos cargos del Baas desaparecieron en esta purga al más puro estilo estalinista.
 
Aquel episodio fue el “canto del cisne” del Baas iraquí porque el delito de los conspiradores pro-sirios consistía en intentar que fueran las estructuras del partido las que decidieran el rumbo a seguir y las personas que deberían dirigirlo. El paréntesis de la guerra con Irán solamente sirvió para militarizar aún más el país y colocar bajo el directo control de los “tikriti” los poderosos servicios secretos y los principales centros de poder político y económico, como la industria pesada. Cuando acabó esta costosa sangría económica y humana, no solamente se había detenido el periodo de desarrollo sino que había desaparecido la base social que mantenía su modelo político y económico.
 
La continuación de las purgas internas y las deserciones por la aventura kuwaití de 1990 terminaron por aislar al régimen de su base social natural, convirtiendo las estructuras del partido en una caricatura esperpéntica de los proyectos originarios para encuadrar al “pueblo baasista” en organizaciones de masas. No tiene otra explicación, por ejemplo, que la en otros tiempo combativa Unión de Mujeres Iraquíes se haya prestado recientemente a aplaudir ejecuciones públicas de mujeres acusadas de prostitución, cuyas cabezas, una vez decapitadas con sables, han sido colocadas delante de sus domicilios para escarmiento general; un escenario que para sí quisieran los más recalcitrantes guardianes de la moral wahabíes o jomeinistas.
 
El Baas de Sadam Husein, el que ha decidido colocar en la enseña del arabismo laico el lema coránico “Ala Akbar”, ya no necesita a la clase media iraquí porque no existe, porque sus seguidores han tomado el camino del exilio o han desertado para unirse con armas y bagajes a la oposición: valgan como ejemplos los casos de algunos médicos  que han decidido abandonar todo en Bagdad para no tener que realizar amputaciones quirúrgicas en cumplimiento del nuevo código penal islamizado.
 
Tanto las últimas decisiones legislativas de corte islámico como la recuperación de los valores tribales del “Irak profundo” tienen como objetivo formar la nueva base social de un sistema político que ha perdido, en los últimos veinte años, la inmensa mayoría de sus “intelectuales orgánicos”. Así, los jefes de las tribus periféricas, beneficiadas también por el contrabando que logra romper el embargo internacional, han vuelto a tener competencias judiciales para dirimir conflictos locales y castigar pequeños delitos. Igualmente, en el código penal se volvieron a introducir los eximentes ancestrales en los “crímenes de honor”, una práctica que estaba en vías de desaparición precisamente debido al desarrollo cultural y al protagonismo social que, con el Baas, estaba alcanzando la mujer iraquí. De esta forma, podrían librarse de la pena capital quienes, movidos por la venganza ante la infidelidad de la mujer y la conducta inmoral de un familiar, decidieran asesinarla en cumplimiento del antiguo “código del honor”.
 
El giro islamista en Irak se inició lanzando, a mediados de la pasada década, la “gran campaña de piedad” y ha terminado su ciclo por donde comenzó, con la mujer, a la que el propio Sadam Husein, en una alocución pronunciada durante el verano del año 2000 pidió, literalmente, que retornara a su espacio natural: el hogar; una tarea poco digerible para miles de mujeres que, siguiendo las directrices del Baas, llegaron a tener importantes cargos de responsabilidad en universidades, fábricas y hospitales. A ellas, de forma especial, les planteó la posibilidad de abrir consultas particulares en sus casas o impartir clases a las mujeres en sus barrios.
 
Por el contrario, el Ministerio de Asuntos Religiosos, que ha dejado de preocuparse de las significativas minorías cristianas, ha adquirido un poder sin precedentes abriendo institutos coránicos e incentivando con buenos salarios y viviendas oficiales la formación de nuevos profesores; en 1995, dependían de este ministerio cerca de 40.000 enseñantes. En el Irak convertido en enemigo de Occidente tras la Guerra del Golfo, se convocan concursos nacionales de memorización y recitación de los versículos del Corán, se alivian las penas de los presos comunes que sigan cursos religiosos y las televisiones dedican programas específicos a la edificación de nuevas mezquitas o a la restauración de las antiguas, además de transmitir la plegaria de los viernes o de recordar a los televidentes los cinco rezos preceptivos de cada día.
 
Ni si quiera el propio partido Baas se libra de la islamización; sus cuadros están obligados a participar en seminarios dedicados al estudio del Corán. El problema, para el proyecto político del Baas, es que el trabajo directo con la población, cada vez más empobrecida, está pasando a manos de organizaciones islámicas asistenciales que se van abriendo camino en la sociedad iraquí financiadas con capital procedente de Arabia Saudí o de los Emiratos Árabes.
 
La gigantesca mezquita que Sadam Husein ha mandado construir en una antigua base aérea de Bagdad es todo un símbolo de lo que ha terminado siendo el Baas en Irak. Será la más grande del mundo y sus minaretes se levantarán a orillas de un lago artificial con la forma de la Nación Árabe, de los países que bajo la égida baasista deberían quedar unidos, desde el Océano Atlántico al Golfo Pérsico, bajo la misma filosofía laica y socialista. El propio Sadam sellará con su sangre el faraónico proyecto porque con su sangre se escribirá el emblemático Corán que simbolice al nuevo “baasismo” iraquí.
 
  Autonomía kurda en Irán: una posibilidad de guerra
Mehdi Kia - Red Pepper
Traducción de El Corresponsal,
Los cuatro millones de kurdos de Persia han soñado con la autonomía por siglos. Si los kurdos de Irak obtienen su libre determinación tras la caída del régimen de Bagdad, una consecuencia podría ser la cristalización de esa meta. Otro podría ser la pérdida abrupta de las esperanzas de Teherán de mantener su república islámica dentro de las fronteras actuales.

Los kurdos iraníes tienen más en común con su hermanos iraquíes que con los kurdos de Turquía. Ellos comparten un dialecto similar, relaciones comparables con sus gobiernos centrales y una comprensión mutua. Los grupos kurdos iraníes han tenido a menudo refugio en Irak. Por lo contrario, los kurdos turcos hablan un dialecto diferente. Y el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) que llevó una insurrección de 15 años contra Ankara, se arroga ser el único representante de todos los kurdos.

Los kurdos iraníes no los vieron de ese modo y, en cambio, han tomado el Kurdistán iraquí como modelo. Ellos comparan el abandono de sus provincias con los caminos, hospitales y edificios financiados por el programa "petróleo por ayuda humanitaria" impuesto por la ONU en Irak. La realidad de los kurdos viviendo junto a las minorías turkmenas y cristianas asirías son un modelo de la coexistencia étnica.

Los kurdos de Irán siempre se han mirado dentro del país. Desde que la República Autónoma de Kurdistán se estableció brevemente dentro de las fronteras de Irán en 1956, "autonomía para Kurdistán, democracia para Irán" ha sido su eslogan. Después de que el levantamiento de Qazi Mohammad fue suprimido sangrientamente, el Kurdistán iraní siguió siendo un remanso abandonado hasta la revolución de 1979 que acabó con el régimen despótico del sha.

Hubo una época breve de esperanza para los kurdos. Pero Teherán envió a las tropas a ocupar sus tierras, desterró a sus dirigentes, bombardeó pueblos y ciudades y asesinó consecutivamente a dos líderes de la organización kurda más importante (el Partido Democrático del Kurdistán-Irán). El líder del grupo, Mostafa Hejri, dijo recientemente que más de 5.000 peshmergas (guerrilleros) fueron asesinados en esas luchas.

Hoy, hay pocas y pequeñas industrias en el Kurdistán iraní, y las obras viales y construcción de viviendas -promesas más importantes de la revolución islámica- han sido abandonadas.

Como en otra partes de la región, se ha reprimido el idioma y la cultura kurda y la adhesión de los kurdos a la corriente sunnita del Islam (en un país mayoritariamente shiita) les ha valido ser sistemáticamente discriminados. Casi toda la burocracia estatal en las áreas kurdas es traída de otras regiones. El año pasado, los 14 diputados kurdos del Majlis (el Parlamento Iraní) renunciaron en protesta por su falta de poder.

Sin embargo, el movimiento reformista que ha avanzado en Irán en los últimos años también ha afectado el Kurdistán. Las publicaciones en idioma kurdo no contestatarias han florecido, particularmente aquéllas que promueven la literatura. Pero la situación es volátil. Hace simplemente cuatro años, las demostraciones que siguieron al secuestro del líder de PKK turco Abdullah Ocalan produjeron más de 50 kurdos muertos y miles de detenidos.

Hoy, la amenaza más inminente para los kurdos iraníes es el crecimiento de los sectores farsíes y turco-azeríes, chauvinismo animado por Ankara y Teherán. Muchos de los intelectuales ultranacionalistas farsíes de Irán que levantan el idioma farsí como el único elemento unificador de las ambiciones pan-iraníes, han tenido rienda libre para denigrar otras culturas. Simultáneamente, en Naqadeh, en la provincia de Azerbaiján Oriental, están alimentándose nuevamente las tensiones entre los kurdos y los azeríes shiitas, que ya tuvieron varios enfrentamientos interétnicos después de la revolución. Turquía e Irán están cooperando para frustrar las esperanzas de unidad pan-kurda en el Medio Oriente post Saddam.

La gente cree que debería haber un período de paz y prosperidad después de la intervención norteamericana en Irak. Pero las semillas de un conflicto mayor están siendo sembradas.
Enlaces: Kurdish Tribune(I);Kurdistan(C);Kurdistan TV; Kurdistán-Irán: Partido Democrático de Kurdistan (I)(F);Komala-PCI; Komalah (I); Kurdistán-Iraq: Partido Democrático de Kurdistan (I); Unión Patriotica de Kurdistan (I); Partido Socialista Democrático; Rizgari-Partido de la Liberación de Kurdistan (I); Unión Nacional Democrática de Kurdistán; PZKPartido Comunista de Kurdistán-PCI (I); Partido Comunista de los Trabajadores de Iraq (I); Movimiento Democrático Asirio (I); Partido Patriota Asirio (I); Kurdistán-Siria: Partido Democrático de Kurdistan ; Unión Popular Kurda en Siria (I); Partido Kurdo Unido de Siria (I); Kurdistán-Turquía: Partido Democrático de Kurdistan (I); Partido Comunista Kurdo (I);  Partido Socialista de Kurdistán (I) (F); Partido Democrático Popular-HADEP (I); Rizgari OnLine-Partido de  la Liberación del Kurdistan (I)(F); Partido de los Trabajadores del Kurdistan-PKK; Partido de la Libertad y la Democracia-PADEK; --- Paginas con secciones en (C) Castellano; (I) Ingles; (F) Francés - No se explicitan, por razones obvias, cuando además de las lenguas citadas incluyen kurdo, árabe, turco, persa, alemán, sueco, danés, griego u holandes.
 
 Egipto
Activistas antiguerra detenidos y torturados
Ahmed Ben Bella, George Galloway (MP), John Rees, Stop the War Coalition - Londres
Correo Remitido 18/2/2003 - Traducción Andalucía Libre
Al menos 13 activisrtas antiguerra egipcios contra la guerra en Iraq han sido arrestados. Diez siguen detenidos (incluido un periodista) y once de los trece han sido torturados. Grupos activistas y de derechos humanos de Egipto solicitan que se proteste ante las Embajadas egipcias por estos hechos y ante el Gobierno egipcio.
 
El 18 de Enero, la Policia de Seguridad del Estado arrestó a 11 activistas que participaban en una demostración antiguerra en El Cairo. En la madrugada del 8 de Febrero, arrestaron y dictaron orden de prision contra Ibrahim El Sahari, periodista de El Alam El Yom, miembro fundador del Centro de Estudios Socialistas y destacado activista del movimiento antiguerra egipcio. El 9 de Febrero, a las dos de la tarde, arrestaron a Sabri El Sammak, director de produccion de Aflam Misr El Alameya, productora del director egipcio Youssef Chahine.
 
Una guerra sucia se está preparando en la region cuyas terribles consecuencias no es facil predecir. Es el pueblo de Oriente Proximo quien va a pagarlas. El pueblo de Egipto no es una excepción y tiene derecho a que pueda escucharse su voz. Por esto se demanda la inmediata puesta en libertad de estos detenidos y el respeto a la libertad de expresión del movimiento solidario egipcio y a su derecho a organizar acciones de protesta antiguerra, reconocido incluso por los tribunales egipcios que han desautorizado la decisión del Gobierno egipcio de prohibir las manifestaciones contra la guerra en Iraq.
 
Los nombres de los detenidos son: Sabri Al Sammak, Ibrahim Al Sahari, Tamer Hindawi, Abdel Gawad Ahmed, Mohammed Khalil, Samir Al Foli, Magdi Al Kordi, Mahmoud Hassan, Mohammed Dakhli y Mohammed Hosni. El movimiento antiguerra egipcio advierte de su convicción de que, de no ser importante la solidaridad internacional con los detenidos, el Regimen egipcio procederá en proximos dias a más detenciones.
 
Por ello se solicita que se remitan protestas a
Telegrama: Presidente Hosni Mubarak, Presidente de la República Arabe de Egipto, El Cairo, Egipto. Fax: + 202 390 1998 - Correo: webmaster@presidency.gov.eg  
y al General Habib al-'Adeli, Ministro del Interior, Telegrama: Ministerio del Interior, El Cairo, Egipto. Fax: + 202 579 2031 Correo: moi@idsc.gov.eg
 
Para enviar copia de los mensajes de solidaridad y para más información contactar con Jonathan Neale, de la International Campaign against Agression against Iraq en findjonathan@hotmail.com , o al telefono 44 (0)7986-220641.
 Bolivia
El espanto ganó las calles
Movimiento al Socialismo
lunes, 17 de febrero de 2003 5:13
 

Cuando, el martes por la tarde, las guarniciones policiales se acuartelaron, protestando contra el llamado “impuestazo” y se negaron a patrullar las calles, nadie podía prever que, en las siguientes 48 horas, cinco de las ciudades más importantes del país serían escenario de una violencia popular, expresando la rabia contenida en tantos años de restricciones e impotencia, que se descargó contra varios edificios públicos y que los malhechores aprovecharon para saquear algunos comercios.

Casi 30 muertos por armas de guerra, dos centenares de heridos y destrozos irreparables como la quema del archivo histórico del Congreso Nacional, fue el saldo de esas trágicas jornadas. El viernes se asentó una tensa calma que podría romperse en cualquier momento.

El impuesto a la miseria

La protesta, que hasta los empresarios expresaron, fue la reacción generalizada ante el anuncio de que el Presupuesto General de la Nación (PGN) incluía un impuesto del 12,5% que, de hecho, suponía una reducción salarial. La protesta estaba en proceso de organización, cuando la policía se declaró acuartelada rechazando esta medida.

Los hechos se sucedieron vertiginosamente el miércoles, en la Plaza Murillo. Una asonada estudiantil que rompió las ventanas del Palacio de Gobierno fue repelida por el batallón militar que resguarda la sede de gobierno. Cuando los muchachos huían, comenzaron los disparos que provocaron varios muertos entre los policías. Estos, se encontraban en una esquina de la plaza, resguardando el cuartel del Grupo Especial de Seguridad (GES).

Fue el comienzo de la tragedia. Los policías, con armamento disuasivo, no pudieron responder los disparos de la guardia militar. Una decena de aquellos cayó en rápida sucesión, antes que pudieran hacerse con armas de fuego para responder el ataque militar.

Algunos analistas interesados trataron de explicar que, este sangriento suceso, era producto de una antigua enemistad entre los cuerpos armados. Pero, a nadie se le escapa que, para haber actuado así, la guardia militar recibió órdenes precisas.

Violencia y saqueo

A partir de esos hechos, la ciudad de La Paz fue presa de una violencia incontrolada. Varios edificios públicos fueron asaltados por grupos enardecidos y algunos comercios fueron pasto de los saqueadores, que aprovecharon las circunstancias.

Al mismo tiempo, fuerzas militares comenzaron a disparar indiscriminadamente, matando transeúntes e incluso personal de la Cruz Roja que acudía a socorrer a los heridos. Testimonios periodísticos dieron cuenta de la acción de francotiradores que, desde las azoteas de algunos edificios disparaban contra grupos de personas que se reunían en diversos lugares. En Cochabamba, también ocurrieron hechos de violencia, aunque no alcanzaron la magnitud de lo sucedido en la sede de gobierno.

El jueves, las ciudades de Santa Cruz, Oruro, Potosí y El Alto, fueron sacudidas por hechos similares, con saldos trágicos que sumaron más muertes, como en una estadística del horror.

Fuera el “impuestazo”

La tragedia de aquel miércoles no podía ser subsanada de ningún modo. Sin embargo, el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, anunció por la noche que suspendía la propuesta de aplicar el impuesto, aunque no explicó qué medidas sustitutivas aplicaría. El anuncio fue insuficiente para calmar los ánimos exaltados y, al día siguiente, se reprodujo la violencia callejera.

La Policía, que se había mantenido acuartelada durante todo el miércoles, se sentó en mesa de negociación con el gobierno, desde las últimas horas de aquella noche hasta el alba siguiente, alcanzando un acuerdo inicial que no fue aceptado por las principales guarniciones del país. Hubo que transcurrir todo el día para que se acordara un “adendum” con el que, finalmente, el gobierno logró que la policía saliera a patrullar las calles.

Francotiradores a destajo

Tanto en La Paz como en Cochabamba, la presencia de francotiradores en azoteas de edificios y hasta los techos de antiguos edificios, fue denunciada por la población, con datos que no dejan lugar a dudas sobre su procedencia. Registros de televisión y fotográficos mostraron un helicóptero distribuyendo a los expertos tiradores. Uno de ellos fue identificado y cercado por varios transeúntes que comenzaron a golpearlo, hasta que intervino la policía, la que verificó que se trataba de un oficial de aviación; sin embargo de todas las pruebas, el juez cautelar que abrió la causa, lo dejó en libertad. Los francotiradores abatieron a más de una decena de personas.

Los disparos a mansalva, se iniciaron en la mañana del jueves, contra una marcha de protesta de las organizaciones sindicales. Evo Morales, y otros diputados del MAS, encabezaron la columna que, inicialmente, intentó avanzar por una calle céntrica a dos cuadras de la Plaza Murillo, donde se hallan los Palacios Legislativo y de Gobierno. Apenas doblaron una esquina para ingresar a esa calle, fueron recibidos con una andanada de disparos, provenientes de un pelotón que se hallaba a pocos metros de distancia. Allí cayó la primera víctima de este día. Aún así, la marcha avanzó pacíficamente por otras calles, culminando en la gran plaza de San Francisco, donde se había iniciado.

Los francotiradores esperaron que se dispersaran los manifestantes, para disparar sobre los grupos rezagados. Al concluir la tarde del jueves, el recuento de víctimas fue aterrador: 29 muertos (14 civiles, 11 policías y 4 militares), 189 heridos y una cantidad indeterminada de contusos.

Que se vayan Goni y Mesa

La ola de repudio que agitó el país fue concretándose en la demanda de la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y del vicepresidente Carlos Mesa. El Movimiento al Socialismo (MAS), segunda fuerza política del país, había hecho esa exigencia durante las recientes movilizaciones de enero y, ante esta situación, la convirtió en su principal reclamación. Las organizaciones sociales y sindicales, se alinearon en el mismo sentido. Incluso Nueva Fuerza Republicana (NFR), tercera fuerza política que también es opositora al gobierno, se sumó a este reclamo.

La noche del jueves, ambos mandatarios emitieron mensajes con los que buscaron explicar la violencia acusando a la oposición y hablando de “pandillerismo político”. El presidente se mostró abatido y sin propuestas, limitándose a pedir calma.

Sólo el viernes, el gobierno comenzó a recomponerse. El canciller Saavedra Bruno reclamó, ante la OEA, apoyo al gobierno, reconociendo su fragilidad y pidiendo ayuda económica para superar la crisis.

Mientras tanto, en La Paz, se montaba una campaña acusando a la oposición, sin hacer precisiones, de haber situado a los francotiradores e, incluso, que éstos atentaron contra la vida del propio presidente de la república.

Fin de semana sin calma

La calma ha renacido, según se empeña en sostener el gobierno. Pero las tensiones no han disminuido, como puede advertirse en un cauteloso reinicio de actividades. El lunes próximo, se puede esperar que vuelva a agitarse la población. Ante esta posibilidad, el gobierno se apresuró a hacer una inusitada oferta a los productores de coca del Chapare (el sector más aguerrido en las movilizaciones sociales), que podría ser la base de un entendimiento, aunque los productores de coca dudan de la sinceridad de esta oferta.

El Congreso Nacional, que podría ser el escenario de acuerdos que superen la crisis, no parece estar en capacidad de hacerlo. El MAS y los otros partidos de oposición se alistan a presentar pliegos interpelatorios buscando la censura de los ministros, lo que hasta sería apoyado por algún sector de los partidos oficialistas. Presentarán también una demanda de juicio de responsabilidades contra el presidente y su gabinete, además de un pedido de investigación a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

A menos de siete meses de iniciado su mandato, el gobierno ha perdido totalmente credibilidad, hecho que reconocen incluso los sectores oficialistas. Su futuro, para decir lo menos, es bastante incierto.

 

Resoluciones del Estado Mayor del Pueblo
ESTADO MAYOR DEL PUEBLO 
 
 
Manifiesto y Convocatoria a la Nación
 
La crisis social y política que vive el país tiene su origen en el autoritarismo y la incapacidad del gobierno y su sometimiento a las políticas dictadas por poderes extranjeros (la embajada de los Estados Unidos, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional). Ante esta grave situación, que pone en riesgo los derechos democráticos conquistados por el pueblo, las organizaciones sociales, sindicales y políticas, conscientes de nuestro rol y compromiso con la Nación, hemos decidido:  
  1. Ratificar el pedido de renuncia inmediata del Presidente y del Vicepresidente de la República, para evitar que se siga asesinando al pueblo en las calles y como la única forma de lograr la pacificación del país.
  2. Nuestro pedido de renuncia lo hacemos en defensa de la democracia, de la vida y la dignidad de los bolivianos, porque un gobierno que ordena asesinar a ciudadanos en las calles y que se sustenta únicamente en la fuerza de las armas no es un gobierno legítimo ni democrático. 
  3. La renuncia debe dar paso, por vías constitucionales, a la conformación de un gobierno de transición cuyas principales tareas deben ser:
    • Convocar a elecciones generales o a una Asamblea Constituyente de acuerdo al ejercicio de la soberanía popular.
    • Cambiar la política económica neoliberal, implementando una nueva política en función de los intereses populares, la soberanía y dignidad nacionales.
    • Recuperar de manos de las transnacionales nuestros hidrocarburos y las empresas estatales.
    • Redistribuir las tierras y atender las demandas territoriales de las comunidades indígenas, campesinas y originarias.
    • Determinar la pausa en la erradicación de los cultivos de coca en tanto se realice un estudio por un organismo internacional sobre la demanda que determine los volúmenes de producción.
  4. Expresar nuestro reconocimiento a la Policía Nacional y compartir su duelo por sus camaradas asesinados. Pedirles al mismo tiempo que no repriman al pueblo boliviano, que eviten el vandalismo y den seguridad a la ciudadanía y la propiedad privada.
  5. Llamar a la comandancia de las Fuerzas Armadas a evitar mayor derramamiento de sangre y a no comprometerse con la masacre de bolivianos que el gobierno de Sánchez de Lozada ha ordenado.
  6. Convocar a las Centrales Obreras Departamentales y Regionales, Federaciones Departamentales de Trabajadores, Organizaciones de Campesinos y Colonizadores, Universitarios, Maestros rurales y urbanos, Juntas Vecinales, Cooperativistas y trabajadores mineros, Gremialistas, Trabajadores por cuenta propia, desocupados y a todas las organizaciones vivas del pueblo, a mantener y profundizar la movilización, los bloqueos y vigilias urbanos y rurales hasta lograr la renuncia de Sánchez de Lozada y Carlos D. Mesa. 
La Paz, 14 de febrero de 2003
MAS - Correo Remitido  

Nuevas Resoluciones del Estado Mayor del Pueblo

Las organizaciones sociales, sindicales y populares, reunidas en la sede de la Federacion de Fabriles de Cochabamba, resuelven.

1. Que le Presidente y el Vicepresidente de la Republica estan en la obligacion de renunciar, por haber ocasiondano con una medida inconsulta y altemente atentatoria a la economia popular, la muerte de 29 hermanos bolivianos.

2. Continuar con la vigilias y movilizaciones decretadas por todos los sectores. Para evitar mayor confrontacion social, exigir que las instituciones facilitadoras convoquen a un encuentro nacional y social de alto nivel. En este encuentro, debera acordarse la convocatoria, mediante una ley de la Republica, a la realizacion de una consulta nacional ciudadana sobre los temas de la exportacion de gas a EEUU, la capitalizacion de las empresas publicas y la participacion de Bolivia en el ALCA. Esta consulta debera tener caracter vinculante y estar organizada y conducida por las instituciones facilitadoras.

3. Exigir que las mesas de dialogo sean de cara al pueblo y con participacion de todos los sectores sociales. Respaldando la lucha de los trabajadores de la prensa por la libertad de expresion e informacion , exigimos que los periodistas ingresen a realizar su trabajo en estas mesas de negociacion.

4. Nos ratificamos en la idea de revertir los recursos privatizados desde 1985.

5. Convocar al pueblo Boliviano, organizaciones sociales y sindicales de todo el pais al ENCUENTRO SOCIAL para analizar los temas del GAS, CAPITALIZACION, TIERRA Y TERRITORIO, PRESUPUESTO E INCREMENTO GENERAL DE SALARIOS. Todo esto con el fin de preparar la ASAMBLEA CONSTITUYENTE POPULAR Y DE LAS NACIONES ORIGINARIAS, para cambiar estructuralmente el pais. El encuentro nacional se realizara en la ciudad de La Paz, el 25 y 26 de febrero de este año.

6. Poner al gobierno un plazo de 15 dias para resolver todos los pedidos de los trabajadores y organizaciones del pais.

7. Denunciar a la comunidad nacional e internacional la persecusion y amenaza de someter a juicios penales a dirigentes de organizaciones sindicales anti neoliberales.

Cochabamba, 16 de Febrero del 2003.
(Indymedia Bolivia)
Resolución - POR UN PRESUPUESTO EQUITATIVO PARA LOS BOLIVIANOS
 
 América Latina
Al heroico pueblo boliviano
América Latina se levanta
Heinz Dieterich Steffan
Rebelión
 
 
 
Los levantamientos populares en América Latina se multiplican y entre muertos y heridos, los gobiernos neoliberales se caen. Carlos Andrés Pérez en Venezuela, Yamil Mahuad en Ecuador y Fernando de la Rúa en Argentina, ya están fuera del poder. Gonzalo Sánchez de Losada en Bolivia y Lucio Gutiérrez en Ecuador se encuentran al borde del abismo.

Con esta coyuntura de los pueblos vuelve a la agenda del día el eterno problema latinoamericano de la condición subjetiva de la transformación. Hoy, como en los años sesenta, las condiciones objetivas para la transformación profunda de la economía y de la política están dadas. No existen, sin embargo, en la mayoría de los países, los actores sociales capaces de llevar a la praxis tan necesaria evolución democrática.

En Argentina, la rebelión de las clases populares y medias fue capaz de desalojar a un gobierno neoliberal. Sin embargo, no ha logrado construir una vanguardia que pudiera llevar el triunfo de la calle hacia la superestructura política del sistema. Los esfuerzos de las Asambleas de barrio, de los "piqueteros", de los sindicatos independientes e intelectuales críticos, no se han concretizado aún en una vanguardia que pudiera ganar las próximas elecciones y darle un viraje de 180 grados al modelo entreguista de los partidos tradicionales.

El caso más patético de la condición subjetiva es el Ecuador. El Presidente del país, Lucio Gutiérrez, prometió el jueves a Wall Street, convertir al Ecuador en "un lugar seguro para colocar capitales"; el martes había expresado al Presidente guerrerista George W. Bush su deseo de convertirse en el "mejor amigo y aliado" de Estados Unidos y en una reunión con el Fondo Monetario Internacional (FMI) firmó una carta de intención, que entrega el país virtualmente al capital transnacional.

Ya en el contexto del nombramiento de la nueva Ministra de Relaciones Exteriores, Nina Pakari, Gutiérrez había aceptado como fait accompli (hecho consumado) la base estadounidense de Manta, la dolarización a través de la Comunidad Andina y la implementación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Esa actitud ha sido caracterizada por las bases sociales en el Ecuador como una "traición". Sin embargo, no lo es. Es la práctica de una persona que nunca debió llegar a la presidencia, porque era previsible desde el inicio qué tipo de política iba a implementar.

El ascenso del coronel a la Presidencia comenzó con el mito de haber sido el héroe del levantamiento indígena-popular-militar del 21 de enero del 2001. Esto es falso. El movimiento de los militares patrióticos fue, esencialmente, un movimiento de capitanes y suboficiales, no de coroneles. Si se quisiera hablar de héroes militares en este movimiento, habría que hablar de su organizador, el Capitán de las Fuerzas Especiales, César Díaz, condecorado como Héroe de la Patria por su actividad en la Guerra del Alto Cenepa, contra el Perú.

El ascenso siguió viento en popa por el apoyo material que Lucio Gutiérrez logró de fuerzas políticas bien intencionadas, pero poco informadas, de tres países latinoamericanos. El apoyo financiero del primer país, llamémosle "A", le permitió "arrancar" tempranamente con una campaña electoral, mientras que el resto de los militares patrióticos sólo recibió apoyo limitado de sectores empresariales ecuatorianos simpatizantes.

Sin embargo, la gran ayuda financiera del coronel se perdió, cuando en el país "A" se produjo un golpe de Estado y el candidato presidencial Lucio Gutiérrez se distanció públicamente en la televisión ecuatoriana del gobierno de "A", que solidariamente le había estrechado la mano. "A" investigó el suceso, lo discutió con el coronel, lo consultó con un gobierno amigo y decidió, cancelar la ayuda.

En el país "B", militares patrióticos en retiro le ayudaron al postulante en la campaña presidencial con recursos humanos, y del país "C", le llegaron diversos tipos de ayuda material y, en forma limitada también, recursos humanos. Sin embargo, nada de esto pudo sustituir el apoyo perdido de "A", hecho por el cual el candidato enfiló sus pasos hacia una isla de Extremo Oriente, donde encontró el vital financiamiento para la campaña. Como premio adicional del viaje enriqueció su acervo político con las virtudes y la sabiduría de la Kuomintang de Chiang Kai Chek, experiencia que posiblemente le hace pensar que, Wall Street mediante, puede convertirse en un nuevo tigre asiático.

Haciendo abstracción de algunas anécdotas sobre ética y principios, la campaña electoral ya debía ser un aviso sobre lo problemático de la candidatura del pretendiente. Tanto la derecha orgánica del Ecuador, el Partido Socialcristiano del viejo oligarca costeño León Febres Cordero, como la Casa Blanca en Washington, tuvieron una actitud sumamente conciliadora, casi nazarena, con el excoronel rebelde, tratando de no interferir con su flamante carrera política.

Pese a todo este apoyo activo y pasivo, la verdadera fuerza nacional del candidato se reveló de una manera decepcionante en la primera vuelta electoral, en la cual apenas consiguió alrededor del 12 por ciento del electorado inscrito del país. Un candidato tan débil, sin proyecto nacional, sin equipo, sin partido, sin simpatía entre los generales y sin principios firmes, era, obviamente, un candidato idóneo para Washington. Y como el pragmatismo de Washington se equivoca pocas veces, hoy tiene su "mejor amigo y aliado" en el Ecuador, en una estrecha competencia con Tony Blair en Londres.

Un militar retirado del país "B" definió la situación con claridad. "Lucio Gutiérrez es para el Ecuador, lo que fue Toledo para el Perú", decía. "Una pieza de recambio." Y agregó: "Todo militar necesita un superior. El de Lucio está en Washington".

Identificar al coronel Lucio Gutiérrez con el coronel Hugo Chávez, tal como suele hacer la prensa internacional y ciertos intelectuales, es un error. El único "parentesco" que existe entre el presidente del Ecuador y el de Venezuela, es su grado y su uniforme militar.

Hugo Chávez es una persona de principios, nacionalista y democrática. No ha sabido desarrollar adecuadamente la cultura política de los cuadros y organizaciones bolivarianas; no ha sabido hacer alianzas ni desarrollar un proyecto nacional para los pequeños y medianos empresarios y la clase media venezolana; ha subestimado el poder de los medios y la necesidad de la solidaridad internacional; tiene una deficiencia gerencial en el Estado heredado; pero todas esas flaquezas están generando dialécticamente sus antítesis, sustituyendo, en parte, el proceso objetivo, las funciones del líder.

El fallido golpe de Estado militar del 11 de abril del 2001 y el fracasado golpe petrolero en PdVSA, han generado un nuevo nivel de conciencia en la sociedad venezolana. Todavía no se puede hablar de una vanguardia a la altura de los desafíos, pero es indudable que se ha generado un proceso de maduración, de mayor realismo y de menor autosuficiencia, en muchos cuadros de la revolución bolivariana.

En Bolivia, la gran crisis de los últimos días ha debilitado estructuralmente al gobierno represor de Sánchez de Losada que tiene el triste record de haber matado a más de 50 luchadores sociales en sus siete meses de gobierno, además de cientos de heridos. Sánchez de Losada es, por supuesto, sólo un testaferro de los verdaderos operadores del poder, quienes, al estilo del régimen de Fujimori, mueven el poder detrás de las fachadas.

El debilitamiento del gobierno neoliberal del "Goni", cuyos escuadrones de la muerte mataron en la modalidad de francotiradores a los manifestantes del levantamiento popular en La Paz, fortalece la condición subjetiva de la transformación boliviana, cuya esperanza descansa sobre tres actores sociales: la Central Obrera Boliviana (COB), el Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales y el movimiento indígena lidereado por Felipe Quispe Mallku.

Para que estos sujetos políticos puedan llevar el país hacia una democracia real, existen dos condiciones: a) la adaptación de un proyecto nacional-regional de cambio y, b) su unificación. Lo primero exige la integración inmediata en un Bloque Regional de Poder, que sólo puede ser el MERCOSUR ampliado, profundizado y democratizado. Lo segundo presupone la moderación de la tendencia indigenista en la política de Mallku y la superación de diferencias secundarias entre la COB y el MAS.

La maduración de los sujetos de cambio, tanto en su teoría como en sus dimensiones prácticas, es lenta. De hecho, es parte de las condiciones objetivas de la transformación y como tal, no puede violentarse su desarrollo.

Con todo, la condición subjetiva avanza en la Patria Grande. Tal como pueden atestiguar Carlos Andrés Pérez, Yamil Mahuad y Fernando de la Rúa.
 
--oOo-- 
Solidaridad con Palestina
 
Música: Erase una vez en América, Ennio Morricone
Suscripciones-ayuda a ANDALUCÍA LIBRE

a nombre de J.G.P., en la Cuenta Corriente del BBVA:

0182  3344  24  0202889151

Nos hace falta vuestra ayuda para mantenernos en la Red en 2003..  

 
Publicidad del Servidor E-Listas:




















[Adjunto no mostrado: =?iso-8859-1?Q?Ennio_Morricone=2C_Erase_una_vez_en_Am=E9rica.mid?= (audio/mid) ]

Free Website Counter
Hit Counters