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Asunto:[BoletinAndaluciaLibre] nº 162 - Euskadi - la vida - Venezuela Petrolera - Cuba
Fecha:Jueves, 20 de Febrero, 2003  21:27:16 (+0100)
Autor:Andalucia Libre <andalucialibre @.......es>


nº 162
 
En este correo:
 
*Euskadi, Estado español clausura diario vasco Egunkaria - Enlaces
*La Mochila y el Curriculum, Arturo Pérez Reverte
*Doble escala salarial gana terreno en las empresas, Raquel Pascual
*Una guerra contra el euro, Rafael Poch 
*VENEZUELA - DEBATE PETROLERO
*Petróleo Subversivo, Bernard Mommer
*Quinta columna sabotea flujo de petróleo al exteriorVenPres
*Asamblea Nacional del Pueblo Soberano Dueño de PDVSA
*Proponen Encuentro Nacional de Trabajadores Petroleros, Opción de Izquierda Revolucionaria
*¿Qué hacer con la industria petrolera en esta Etapa?, Humberto Gómez García - Enlaces     
*Cuba, Sobre globalización, desarrollo y peligro de guerra, Fidel Castro Ruz
*Sugerencias: Senderos de Gloria
*Solidaridad con Palestina
*Directorio de Andalucía - Música de fondo
--oOo--
 
 
 Euskadi
Nueva agresión contra las libertades democráticas
La Audiencia Nacional española clausura el diario en vasco Egunkaria
Diez detenidos - Registros en la Federación de Ikastolas (escuelas en vasco) y en las revistas 'Argia' y 'Jakin' - Unanimidad de las fuerzas politicas y sociales democráticas vascas al considerarla una agresión a la democracia y a la lengua vasca - Las fuerzas españolistas (PP-PSOE) aplauden la decisión.
 
 Guardia Civil española cierra el diario vasco
 
A los pocos días de celebradas las grandiosas manifestaciones antiguerra, en plena escalada belicista apoyada por el Gobierno español y pocas jornadas antes de que en Madrid se celebre este fin de semana una manifestación de protesta por la catástrofe del petrolero Prestige convocada por la Plataforma gallega Nunca Mais -que también se prevé masiva- un Juez de la Audiencia Nacional española, a partir de presuntos datos suministrados  por el Servicio de Información de la Guardia Civil sobre pretendida colaboración con ETA, ha procedido de hecho a cerrar el diario en vasco Egunkaria. Es el segundo diario que la democracia española cierra en Euskadi en poco tiempo (el anterior fue Egin).
 
Gobierno autónomo vasco, izquierda abertzale, PNV, EA, Aralar, EB-IU, Elkarri, el sindicato de campesinos vascos, los sindicatos obreros ELA y LAB, las asociaciones de periodistas y un largo etcétera de organizaciones políticas, sociales, sindicales y ciudadanas vascas han valorado la actuación estatal en muy duros términos: "injustificada", "arbitraria", "oportunista", "totalitaria"... Especial indignación ha producido que la intervención se produzca en el único diario en vasco y simultáneamente en la federación de ikastolas con lo que, como en episodios anteriores, se presenta desde órganos del Estado español una imagen que asimila la normalización lingüística y cultural vasca con la actuación de ETA.
 
Mientras trabajadores del periódico intentaban conseguir sacar a la calle mañana un diario en vasco como respuesta, se hacia publica la convocatoria para el próximo sábado de una manifestación de protesta en Donosti.
 
Enlaces Vascos para ampliar Información:
 
LA MOCHILA Y EL CURRICULUM
Arturo Pérez-Reverte
El Semanal, 9 de febrero de 2003 
Llueve a ratos, y Madrid está frío y desapacible. Pasan paraguas al otro lado del escaparate de la librería de mi amigo Antonio Méndez, el librero de la calle Mayor. Estamos allí de charla, fumando un pitillo rodeados de libros mientras Alberto, el empleado flaco, alto y tranquilo, que no había leído una novela mía en su vida ni piensa hacerlo -"ni falta que me hace", suele gruñirme el cabrón- ordena las últimas novedades.
 
En esas entra un chico joven con una mochila a la espalda, y se queda un poco aparte, el aire tímido, esperando a que Antonio y yo hagamos una pausa en la conversación. Al fin, en voz muy baja, le pregunta a Antonio si puede dejarle un currículo. Claro, responde el librero. Déjamelo. Y entonces el chico saca de la mochila un mazo de folios, cada uno con su foto de carnet grapada, y le entrega uno. Muchas gracias, murmura con la misma timidez de antes. Si alguna vez tiene trabajo para mí, empieza a decir. Luego se calla. Sonrie un poco, lo mete todo de nuevo en la mochila y sale a la calle, bajo la lluvia.
 
Antonio me mira, grave. Vienen por docenas, dice. Chicos y chicas jóvenes. Cada uno con su currículo y no puedes imaginarte con qué nivel: Licenciados en esto y aquello, cursos en el extranjero, idiomas. Y ya ves. Hay que joderse.
 
Le cojo el folio de la mano. Fulano de tal, nacido en 1976. Licenciado en Historia, cursos de esto y lo otro en París y en Italia. Tres idiomas. Lugares, empresas, fechas. Cuento hasta siete trabajos basura, de esos de tres o seis meses y luego a la calle. Miro la foto de carnet: un apunte de sonrisa, mirada confiada, tal vez de esperanza. Luego echo un vistazo al otro lado del escaparate, pero el joven ha desaparecido ya entre los paraguas, bajo la lluvia.
 
Estará, supongo, entrando en otras tiendas, en otras librerías o en donde sea, sacando su conmovedor currículo de la mochila. Le devuelvo el papel a Antonio que se encoge de hombros, impotente, y lo guarda en un cajón. El mismo tuvo que despedir hace poco a un empleado, incapaz de pagar dos sueldos tal y como está el patio. Antes de que cierre el cajón, alcanzo a ver más fotos de carnet grapadas a folios: chicos y chicas jóvenes con la misma mirada y la misma sonrisa a punto de borrárseles de la boca. España va bien y todo eso, me digo. La puta España. De pronto la tristeza se me desliza dentro como gotas frías, y el día se vuelve más desapacible y gris. Qué estamos haciendo con ellos, maldita sea. Con estos chicos. Antonio me mira y enciende otro cigarrillo. Sé que piensa lo mismo.
 
¿En qué estamos convirtiendo a todos esos jóvenes de la mochila, que tras la ilusión de unos estudios y una carrera, tras los sueños y el esfuerzo, se ven recorriendo la calle repartiendo currículums en los que dejan los últimos restos de esperanza?. Licenciados en Historia o en lo que sea, ocho años de EGB, cinco de formación profesional, cursos, sacrificios personales y familiares para aprender idiomas en academias que quiebran y te dejan tirado tras pagar la matrícula. Indefensión, trampas, ratoneras sin salida, empresarios sin escrúpulos que te exprimen antes de devolverte a la calle, políticos que miran hacia otro lado o lo adornan de bonito, sindicatos con más demagogia y apoltronamiento que vergüenza. Trabajos basura, desempleos basura, currículums basura. Y cuando el milagro se produce, es con la exigencia de que estés dispuesto a todo: puta de taller, puta de empresa, boca cerrada para sobrevivir hasta que te echen; y si tienes buen culo, a ser posible, dejar que el jefe te lo sobe. Aún así, chaval, chavala, tienes que dar las gracias por los cambios de turno arbitrarios, los fines de semana trabajados, las seiscientas horas extras al año de las que sólo ochenta figuran como tales en la nómina. Y si encima luego pretendes mantener una familia y pagar un piso, date con un canto en los dientes de que no te sodomicen gratis. Flexibilidad laboral, lo llaman. Y gracias a la flexibilidad de los cojones se han generado, dice el portavoz gubernamental de turno, tropecientos mil empleos más, y somos luz y faro de Europa. Guau. Gracias a eso, también, un chaval de veintipocos años puede disfrutar de la excitante experiencia de conocer ocho empleos de chichinabo en tres o cuatro años, y al cabo verse en la calle con la mochila, buscándose la vida bajo la lluvia. Partiendo una y otra vez de cero. Flexibilidad laboral. Rediós. Cuánto eufemismo y cuánta mierda.
 
A ver qué pasa cuando, de tanto flexionarlo, se rompa el tinglado y se vaya todo al carajo, y en vez de curriculums lo que ese chico lleve en la mochila sean cócteles molotov. 
 
La doble escala salarial gana terreno en las empresas
Raquel Pascual /MADRID (17-02-2003)
 
A igual trabajo, igual salario. Esta máxima, que parecería extraída de la primera página del manual del buen sindicalista, es, cada vez más, una utopía en el mercado laboral español.
 
Es más, los propios sindicatos están negociando desde hace algo más de cinco años en los convenios de algunos sectores (automoción, químicas, banca, eléctricas) lo que llaman la doble escala salarial. Consiste en establecer una categoría retributiva de entrada a la empresa, con salario inferior al de los empleados que ya están en plantilla, aunque estén desempeñando el mismo trabajo. Renault, Opel, Mercedes-Benz, Seat, Volkswagen Navarra, Tudor, Panrico, Autobuses de Barcelona, CASA o Repsol son algunas de las empresas de más renombre que han tenido o todavía tienen doble escala salarial en sus convenios.
 
Pero esta herramienta de negociación en los convenios que, a todas luces, supone una clara discriminación retributiva y un recorte de costes laborales, no le sale gratis al empresario. En esto se escudan los negociadores sindicales, quienes aseguran que aceptan la doble escala salarial a cambio de que la empresa se comprometa a crear empleo o a convertir contratos temporales en estables.
 
Aun cuando esto se adopta por acuerdo en un convenio colectivo, cuando se pregunta a empresarios y representantes sindicales sobre el asunto la mayoría esquiva la cuestión y prefiere no reconocer la existencia de esta doble escala en sus sectores o utilizar eufemismos como 'salario de ingreso' o 'remuneración de entrada a la empresa'. Sin embargo, hay sectores, como el de los fabricantes de componentes para el automóvil y las grandes empresas de la automoción, en los que esta práctica está tan extendida que sus negociadores sindicales hablan abiertamente de ella e incluso la defienden como 'el único medio para crear empleo en el sector', asegura un dirigente sindical. 
 
Según esta misma fuente, la jurisprudencia que hay al respecto de diferentes tribunales (hasta el Constitucional) acepta la doble escala salarial, pero con condiciones. Fundamentalmente, las sentencias exigen dos requisitos. En primer lugar, debe crearse una nueva categoría en el convenio, que recoja un salario inferior para los nuevos trabajadores, pero siempre a cambio de 'importantes compromisos en materia de creación de empleo'. En Panrico, por ejemplo, se llegó en 1999 a un acuerdo para crear 80 nuevos empleos fijos tras pactar la doble escala salarial. El segundo requisito que establecen las sentencias judiciales al respecto es que esta situación de inferior salario por igual trabajo 'debe estar claramente determinada en el tiempo'.
 
Renta inferior en un 25%
 
En el sector del automóvil, la merma retributiva para los nuevos empleados de las empresas que tienen doble escala salarial es entre un 15% y un 25% respecto a los trabajadores en plantilla. En el caso de Seat, los nuevos empleados que entran con un salario más bajo sólo pueden estar en esta categoría un máximo de dos años y en las factorías de Renault este límite está estipulado en cuatro años. Transcurrido el tiempo acordado, debe producirse la homogeneización de los salarios entre todos los empleados que desempeñen el mismo trabajo.
 
Varias empresas químicas también aplican la doble escala salarial. De hecho, el propio convenio general de la industria química recoge la figura del 'salario de ingreso', que después se ha desarrollado de distintas formas según las compañías, entre ellas Repsol. Estos ensayos en la industria química llevan aparejado un 'proceso de aprendizaje' remunerado de forma inferior y posteriormente un plan de integración salarial en la plantilla.
 
Pero la fractura salarial no se da sólo en el momento de entrada en la empresa. Otro dirigente sindical del sector químico explica que en algunas compañías de esta industria 'las diferencias salariales existen en los niveles más altos, entre los nuevos directivos y los antiguos consejeros delegados procedentes de otras épocas'. En estos casos, las soluciones que se están aplicando para evitar la doble escala salarial -ya que en este caso supone un incremento de coste para la empresa y no un ahorro- es convertir en complementos personales 'a extinguir' partes del salario de los antiguos directivos, de forma que los nuevos altos cargos no tengan derecho a cobrarlos. 
 
Algo similar ha ocurrido de forma generalizada en la negociación de todos los convenios colectivos con el complemento de antigüedad. La propia patronal CEOE admite en uno de sus informes que 'en los convenios de sector (no tanto en los de empresa) pervive una tendencia hacia la supresión o congelación del complemento de antigüedad'. Así, en el 31% de los convenios sectoriales este complemento se ha congelado y en el 20% se ha suprimido, si bien en el 19% de estos últimos la supresión afecta sólo a los nuevos trabajadores. Es ejemplo de otra clara quiebra salarial pactada y aceptada de forma generalizada por los agentes del mercado.
 
No obstante, no todo son pactos y acuerdos en esta materia, ya que se trata de una herramienta peligrosa de cara a las garantías de no discriminación. Por ello las empresas pueden caer en la tentación de adoptar este sistema a cambio de nada y no como instrumento de negociación en tiempos de crisis. Recientemente se ha conocido una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña contra la doble escala salarial en Nissan Motor Ibérica de la Zona Franca, por no recoger las garantías temporales exigidas por la jurisprudencia. También el sindicato CGT ha impugnado esta práctica en Construcciones Aeronáuticas, Seat, Volkswagen de Navarra y el Ayuntamiento de Barcelona.
 
A igual empleo, las mujeres cobran un 29% menos que los hombres
 
Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), dependiente del Ministerio de Economía, reconocen que las trabajadoras españolas cobran una media de un 29,2% menos que los hombres. Se trata de cifras difícilmente rebatibles, por la naturaleza de la fuente, que demuestran una importante y generalizada quiebra salarial del mercado laboral español. La mayor discriminación la sufren las trabajadoras de Aragón, que cobran un 41,8% menos de media que sus compañeros varones. Esta diferencia se reduce al 26,6% en el caso de las empleadas de Canarias. A diferencia de la práctica de la doble escala salarial (con remuneraciones inferiores para los nuevos trabajadores a cambio de creación de empleo), que se suele pactar en los convenios, las diferencias retributivas entre hombres y mujeres se tratan de combatir por los sindicatos. En concreto, los dos acuerdos interconfederales sobre negociación colectiva para 2001 y 2002 que han firmado la CEOE, CC OO y UGT dedican un capítulo a recomendar a los negociadores de los convenios que incluyan cláusulas contra esta discriminación hacia las mujeres.
 
Inmigrantes, trabajadores a precio de saldo
 
La otra gran brecha salarial en España en estos momentos es la que han generado los empresarios al contratar inmigrantes con salarios microscópicos en sectores como la agricultura, la construcción, el servicio doméstico o la hostelería, donde los trabajadores extranjeros están cobrando hasta un 50% menos que lo que cobraría un español en el mismo puesto. Los sindicatos denuncian que esta situación es especialmente alarmante entre los trabajadores inmigrantes del campo y del servicio doméstico, donde además las condiciones laborales son draconianas. Así lo detectan masivamente en las asesorías jurídicas de los sindicatos, donde aseguran que 'los inmigrantes cobran bastante menos que los españoles y, generalmente, trabajan más horas' en el mismo puesto. Es más, los asesores sindicales aseguran que hay malas prácticas que se extienden entre los empresarios como la pólvora. Por ejemplo, el colectivo de inmigrantes empleados en el servicio doméstico han denunciado que 'está de moda' que se les descuente del sueldo los pequeños desperfectos que puedan causar en la casa mientras desempeñan sus trabajos. Sin embargo, en la construcción, los propios sindicalistas aseguran que 'los inmigrantes han aprendido mucho'. 'Saben -asegura un líder sindical- que el salario del convenio es un espejismo y que los salarios reales están por encima y los negocian como los españoles'. Si bien los trabajos que realizan son muy inferiores a su cualificación laboral.
 
 
  Una visión de las contradicciones interimperialistas
Una guerra contra el euro
Rafael Poch
La Vanguardia

Pekín.- El impulso de la gente común a favor de la paz está mas que claro, pero ¿cómo se explica que tras haber colaborado activamente o aplaudido tres campañas militares en los últimos 13 años (Iraq, Yugoslavia y Afganistán), la matriz de la Unión Europea se oponga, ahora, a la guerra contra Irak? ¿Qué hace "pacifistas" a los financieros de Francfort, y por qué no ven del todo clara la guerra de Bush los editorialistas de "The Economist"?

La respuesta puede ser que estamos ante un pulso decisivo, y muy significativo, entre el dólar y el euro.

MAYO DEL 2001

Javier Solana, "ministro de exteriores" de la UE, visita Moscú para la "cumbre técnica" Rusia-UE. El principal resultado de la cumbre es la creación de un "grupo mixto" para el estudio de la posibilidad de que el comercio bilateral se haga en euros en lugar de en dólares. Resulta que el 40% del intercambio comercial ruso es con la UE (Estados Unidos 8%) y el grueso de ese intercambio es gas y petróleo. Rusia ya vende la tercera parte de los carburantes consumidos en Europa y la proporción aumentará un 10% en los próximos años. Solana está radiante.

Faltan ocho meses para que la moneda europea esté en los bolsillos de la gente, explica. Cuando eso ocurra, "tendremos sorpresas positivas". Solana cita "cambios en el mundo del petróleo", que van a hacer posible el paso ruso al euro y el abandono del dólar. El petróleo se compra y se vende en el mundo en dólares, pero la mitad de las exportaciones de gas ruso ya se realizan en euros y algo parecido pasa con la madera. "Irak ya se ha pasado al euro y Argelia y Libia, lo harán en el futuro", dice Solana. (Vease L.V, 18/05/2001: "Rusia acuerda con la Unión Europea estudiar el uso del euro en sus relaciones económicas").

Efectivamente, Irak se pasó al euro en noviembre del 2000. Fue un mal negocio porque entonces el euro estaba a 80 céntimos de dólar y el cambio supuso pérdidas millonarias, pero venía dictado por consideraciones políticas. Radio Liberty, el antiguo instrumento de la CIA para el bloque soviético, explicó así la noticia aquel día: "El paso de Bagdad del dólar al euro para el comercio de su petróleo es un intento de castigar la línea dura de Washington en el asunto de las sanciones y animar a los europeos a desafiarla".

ENERO DEL 2002

Romano Prodi, presidente de la Comisión Europea, primera autoridad de la U.E., presenta el euro en la bolsa de Nueva York, capital mundial del dólar. El evento viene rodeado de un ambiente malsano. La prensa estadounidense elude el asunto. El director de la bolsa no acude al acto "por enfermedad". ¿Estados Unidos no se toma al euro en serio? Al contrario, se lo toma muy en serio. Donde no se lo toman en serio es en España; en la prensa española la introducción del euro se reduce a una sucesión de anécdotas sobre el uso popular de la moneda y los líos con el cambio. Por el contrario, en Moscú, donde junto a muchos defectos y problemas hay hábito de pensamiento global, recojo reflexiones sobre las consecuencias de la introducción del euro en la correlación de fuerzas global. Cito la competente opinión de Fabían Estapé en este diario ("el día en que el comercio de petróleo se haga en euros, creeré en el euro") y escribo mi artículo: "Abrir una brecha que desplace al dólar en asuntos energéticos es algo serio y cargado de implicaciones". "Los estadounidenses saben de qué se trata y van a ser implacables, como lo son siempre cuando se trata de dinero y de competidores".

A continuación menciono dos opiniones de expertos rusos: "Es más que probable que Estados Unidos hará uso de los numerosos medios de que dispone, incluidos los extraeconómicos, para impedir un paso masivo de la utilización del dólar a favor del euro", dice Olga Butorina, del Instituto de Europa de la Academia de Ciencias. El "debilitamiento de la eurozona", sin reparar en medios, va a ser una de las líneas maestras de la política americana, e, incluso, "la condición estratégica para la supervivencia de Estados Unidos como líder geopolítico mundial", pronostica Mijail Deliaguin, director del Instituto de problemas de la globalización de Moscú. (Véase "Euro", Diario de Moscú, 24/01/2002). La próxima guerra forma parte de esa respuesta (una respuesta de verdadero "rogue state"- estado gamberro-) y por eso es inadmisible para la Unión Europea.

HASTA EL DIA DE HOY

La economía de Estados Unidos atraviesa una fase delicada con un déficit de 6,3 billones de dólares equivalente al 60% del PNB y un regreso a los déficits presupuestarios de centenares de miles de millones. Todo eso basta y sobra para devaluar el dólar, pero, desde 1945, la moneda estadounidense dispone de las enormes "subvenciones globales" que se desprenden de su liderazgo. Cuatro quintas partes de las transacciones internacionales, la mitad de las exportaciones y dos tercios de las reservas globales en divisas se hacen y están en dólares. El comercio petrolero en dólares es un pilar básico de ese estatuto. Desde que existe el euro y la eurozona, esa situación se ha hecho aun mas anómala porque no corresponde al peso real de la economía de Estados Unidos en la economía global.

La eurozona ya tiene una mayor participación en el mercado global que Estados Unidos y sus cuentas están mas saneadas. Pero lo verdaderamente amenazante para Estados Unidos es el fuerte comercio de la Unión Europea con Oriente Medio. Después de la ampliación del 2004, la Unión Europea tendrá 450 millones de habitantes y comprará más de la mitad del crudo de la OPEP. Es una cuestión de poco tiempo que el euro sustituya al dólar en el comercio petrolero, dice el jefe del departamento de análisis de mercado de la OPEP, Javad Yarjani.

Tras Irak, también Irán ha estudiado su tránsito al euro y su banco central ya tiene sus reservas en esa divisa. El resentimiento antiestadounidense en la región podía adquirir efectos de alud. Y no sólo en la región; Corea del Norte también ha dejado de utilizar el dólar en su comercio exterior por razones políticas. La Venezuela de Chavez ve con muy buenos ojos esta perspectiva, lo que puede tener algo que ver con el aplauso de EEUU al golpe que sufrió en abril el Presidente venezolano. Venezuela, Rusia y China han diversificado las reservas de sus bancos centrales. Hasta los bonos del tesoro de Brasil se venden en euros, me explica un diplomático brasileño en Pekín…

Y detrás de todo eso aparecen palabras mayores; vacilaciones japonesas acerca de la apuesta de la mayor reserva bancaria (en dólares) del mundo, fin del monopolio global en dólares, mengua del poderío global estadounidense.

"La guerra es una estrategia de EEUU para prevenir una estampida de la OPEP hacia el euro como moneda de referencia en las transacciones de petróleo. El control (militar) del petróleo de Irak permitirá a Estados Unidos desmantelar el control de precios de la OPEP. Esta guerra no tiene que ver con ninguna amenaza de las viejas armas de destrucción masiva de Saddam, ni con terrorismo. Esta guerra será por la divisa global para el petróleo", explica el Profesor William Clark de la universidad Johns Hopkins, en un artículo bastante claro.

Y DE AQUI EN ADELANTE

Vista desde la perspectiva de la rivalidad comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea, la actual crisis de la Otan es una consecuencia lógica. ¿Puede la Unión Europea tener una política económica y exterior propia, cuando la estructura de seguridad continental está hipotecada a una superpotencia dominante que es su principal rival comercial? Si la respuesta es "no", hay que deshacerse de la Otan, esa Otan que Estados Unidos quiere convertir en instrumento de su estrategia de intervención global.

Otra reflexión es la de si la Unión Europea está dispuesta y capacitada para asumir las consecuencias de su propio impacto. Si la respuesta es "sí", éste es el calendario que citaba el año pasado en "Die Zeit" una experta de la Sociedad Alemana de Política Exterior; "2004 ampliación al este de la UE; 2007, Constitución Europea; 2010, puesta en común de la participación europea en el FMI, y, en consecuencia, traslado de la central del Fondo de Washington a Bruselas; 2012, creación de un puesto común europeo en el Consejo de seguridad de la ONU….".

Desconozco si Estados Unidos estaría dispuesto a reformular pilares tan fundamentales del actual "orden". No hay nada mas imprevisible que una superpotencia mundial apeada de su estatuto histórico. Lo acabamos de ver en la URSS, con resultados sorprendentemente pacíficos.

Una Europa más articulada y emancipada de su medio siglo de tutelas y vasallajes (la tutela soviética desapareció hace 13 años de la mitad oriental de Europa, la estadounidense sigue ahí), ¿se comportará de acuerdo al reto de los tiempos, o reeditará el viejo orden que ya la destruyó dos veces el pasado siglo?

Los actuales niveles, europeos, de consumo de recursos agotables que se niegan a las generaciones futuras y su precio "de mercado", la misma esencia de la actual fractura noratlántica, forman parte de aquel viejo orden destructor del medio y sin futuro. Estamos en el principio de un nuevo mundo y el actual militarismo de EEUU solo es un dato entre otros muchos posibles. Pase lo que pase, en la guerra del dólar contra el euro no sólo hay desastres sino también grandes oportunidades en forma de espacios autónomos; para los países en desarrollo como China, para un mundo multipolar y para la mayoría de la gente que está a favor de un mundo menos injusto, como demuestran las enormes manifestaciones contra la guerra del petróleo.

A corto plazo es probable que la propaganda de la próxima guerra ya no presente aquel bloque unido de pensamiento único de anteriores ocasiones. Puede, incluso, que los periodistas moderen su habitual propaganda de guerra e imbuidos por causas más decentes, nos informen, no de lo que desea el establishment, sino de lo que ocurre en realidad. O, por lo menos, de lo que creen que está ocurriendo desde el plural entendimiento de su ética profesional.

 Venezuela - Debate petrolero
Petróleo Subversivo
Bernard Mommer - 08/01/03
Soberania

La IV República, como el régimen político previo a 1998 ha sido bautizado póstumamente, fue desgarrada por dos movimientos subversivos, uno dentro de las fuerzas armadas y otro dentro de la industria petrolera nacional. La historia de la subversión militar es bien conocida, pero no así la historia de la subversión dentro de la compañía petrolera nacional, Petróleos de Venezuela, S.A.(PDVSA).

Después de la nacionalización de la industria petrolera en 1976, PDVSA se convirtió en algo así como un 'Estado dentro del Estado'. Sus ejecutivos venezolanos compartieron el punto de vista de las compañías petroleras internacionales, para quienes ellos habían trabajado durante muchos años.

Además, los sucesivos gobiernos de Acción Democrática (AD) y del Comité Organizativo Pro Elecciones Independientes (COPEI), durante y después de los años del auge petrolero de los años 1970, fracasaron en crear un nuevo y eficiente régimen fiscal y regulatorio, a la vez que implementaban desastrosas políticas de desarrollo, caracterizadas por una planificación pobre y por el despilfarro. Esto finalmente llevó, después de 1989, a la 'Política Petrolera de Apertura' (o simplemente 'Apertura'), que encaminó a la política petrolera venezolana hacia la re-privatización de la industria. Al mismo tiempo, la encaminó también hacia la minimización de los ingresos fiscales petroleros. El Presidente Hugo Chávez se atravesó en este camino, pero la orientación de la política petrolera sigue siendo una cuestión que no sólo divide a la sociedad venezolana, sino también al movimiento chavista.

Existen algunos paralelismos notables entre el desarrollo de ambos movimientos sub-versivos.

Chávez fundó su movimiento alrededor de 1982; los ejecutivos de PDVSA se embarcaron en su estrategia de internacionalización en 1983. La internacionalización fue ideada por PDVSA con el fin de crear un mecanismo para trasladar ganancias fuera del alcance del gobierno por medio de precios de transferencia (es decir, los precios cargados en las ventas a sus propias filiales en el exterior). Tanto los ejecutivos de PDVSA como Chávez y sus seguidores estaban convencidos de que el régimen político vigente en aquel momento, ya no tenía arreglo. A juicio de los dos grupos conspiradores, el despilfarro de los ingresos petroleros jugó un rol crucial en este continuo declive. Tanto los militares como PDVSA asumieron una actitud moralizante y culparon a la corrupción de la crisis. Los militares soñaron con salvar el país; los ejecutivos de PDVSA sólo soñaron con salvar a la industria petrolera de las manos del país.

Las secuelas de la nacionalización

La nacionalización en Venezuela, en 1976, fue la resulta de una política sostenida de maximización del ingreso fiscal recaudado por las exportaciones petroleras. En los dos años previos a la nacionalización, por cada dólar de exportación petrolera, el gobierno recaudaba 80 céntimos en rentas, regalías e impuestos. En 1970 el gobierno hizo valer su derecho a exigir impuestos a las exportaciones a su sola discreción, dejando efectivamente a las compañías sin más que con una ganancia regulada. Las compañías extranjeras estaban perdiendo el control sobre sus negocios. Ya no podían maximizar sus propias ganancias, porque el gobierno iba a recaudar los ingresos adicionales por la vía de los impuestos a las exportaciones (por el mecanismo de los valores fiscales de exportación). Así, apenas resistieron cuando el Presidente Carlos Andrés Pérez nacionalizó la industria el 1 0 de enero de 1976. Sin embargo, sólo unos pocos años después de que Pérez dejó su cargo, su plan de crear una 'Gran Venezuela' y desarrollar el país, de la noche a la mañana, por un programa de industrialización forzada, había fallado estrepitosamente. PDVSA empezó entonces a desarrollar su propia 'agenda secreta' para apartarse del control estatal.

Con la nacionalización cambió el propietario de la industria petrolera, pero no su tren ejecutivo venezolano. Previo a la nacionalización, existían tres grandes concesionarias extranjeras operando en Venezuela: Exxon, Shell y Mobil. A lo largo de los años, en parte respondiendo a presiones políticas, las compañías extranjeras habían seleccionado a venezolanos para ocupar las más altas posiciones ejecutivas. Estos ejecutivos aceptaron la nacionalización en 1976 sólo porque no tenían otra opción. Una vez que estuvieron encargados de PDVSA, su primer objetivo fue desplazar el Ministerio de Energía y Minas (MEM), el tradicional asiento institucional del Estado terrateniente. La compañía ciertamente no tenía en mente la maximización de los ingresos fiscales (regalías, impuestos sobre la renta y a las exportaciones).

Al contrario, una vez que la 'Gran Venezuela' de Pérez se había estrellado, PDVSA buscó limitar sus propias obligaciones fiscales. El fracaso de la política de desarrollo sólo reforzó su determinación. ¿Para qué generar ingresos fiscales que, de todos modos, se despilfarrarían? ¿Para qué maximizar beneficios cuando éstos terminarían, inevitablemente, en las arcas del fisco nacional? Así, la compañía terminó por concentrarse en su propia agenda: el desarrollo del sector petrolero en términos reales, maximizando volúmenes, el flujo de caja y ventas - ¡pero no beneficios! - en todos los segmentos de la industria, tanto a nivel nacional como internacional, sin consideración alguna para con el fisco nacional.

PDVSA socavó así las bases de la nacionalización y allanó el terreno para el retorno de los inversionistas privados. En 1989, cuando Pérez asumió nuevamente la Presidencia e implementó el 'Gran Viraje' que incluyó la Apertura al capital extranjero, una alianza emergió entre la compañía petrolera nacional, por un lado, y las compañías petroleras extranjeras, junto a los países consumidores, por el otro. Contrariamente a lo que comúnmente se cree, la privatización no era en absoluto la principal prioridad de esta alianza. Las compañías internacionales y los países consumidores estaban preocupados, antes que nada, por desmantelar en primer lugar el marco político e institucional que había llevado a la nacionalización. Es decir, querían reducir el poder del Estado de maximizar su participación en los ingresos petroleros y de controlar los precios y la oferta. Su estrategia fue poner en juego una nueva estructura regulatoria diseñada para evitar que el gobierno (a través del MEM) pudiera volver a seguir una estrategia de maximización de ingresos fiscales. Sólo después de alcanzar este objetivo, la privatización pasaría a ocupar el primer lugar en la agenda (Mommer, 2002a). Entretanto, el capital extranjero en asociación con PDVSA se convirtió nuevamente en un importante productor en Venezuela.

Actualmente, alrededor de un 25% del petróleo venezolano es producido en esta forma. Según los contratos firmados bajo los términos de los años de Apertura, después de 1989, este porcentaje se incrementará por encima del 40% para el año 2010 (Mommer, 1998).

Cuando las compañías extranjeras controlaban la producción petrolera y fijaban los precios, el Estado vigilaba, de manera natural, sus operaciones. Después de la nacionalización, esta vigilancia pareció innecesaria. Peor aún, en respuesta al explosivo crecimiento de los precios petroleros y, por lo tanto, de los ingresos fiscales en 1973/74, el Congreso recién electo aprobó una Ley Habilitante que dio al Presidente Pérez completa libertad para gastar el dinero a su discreción, de acuerdo con su visión de la 'Gran Venezuela'. En otras palabras, el Congreso rehuyó a su más básica y esencial tarea: el control de las finanzas públicas. Pérez emprendió una serie de grandes proyectos de inversión, nacionalizó la industria del hierro, y forzó la salida del capital extranjero de muchas otras áreas económicas claves, tales como la banca y las cadenas de comercio al detal, mientras que surgía un sistema de empresas estatales en el corazón de la nueva economía. Simultáneamente, las empresas privadas venezolanas fueron marginadas. Así, FEDECÁMARAS, la mayor organización empresarial del país, en la víspera de la nacionalización ya se había convertido en un cuerpo relevante política, e incluso económicamente; pero una vez que sus miembros extranjeros dejaron la organización, entre ellos las compañías petroleras internacionales, lo que quedaba era sólo su sombra.

Durante los años posteriores a la nacionalización, el gobierno - o más precisamente, el Presidente - parecía tener todas las cartas del triunfo en sus manos. El ingreso fiscal petrolero aumentó de 1.4 miles de millones de dólares en 1970 (alrededor del 10% del PIB), a 9 miles de millones en 1974 (un impresionante 40% del PIB). Tal entrada, con relación a la estructura productiva nacional, fue más allá de la capacidad de absorción de la economía.

Peor aún, por la prisa de construir su 'Gran Venezuela', el gobierno de Pérez contrató créditos internacionales gastando así, de hecho, ingresos petroleros futuros, además de los altos ingresos petroleros corrientes. Pero, en realidad, con la salida de las empresas extranjeras, la capacidad de absorción de capital de la economía nacional decayó. Ciertamente, el país no necesitaba el dinero de los inversores extranjeros en ese momento, pero sí necesitaba sus capacidades gerenciales, para poder llevar sus ambiciosos planes de inversión a buen término. Así, finalmente, un gobierno aislado e indefenso fue ahogándose en su riqueza financiera.

Clientes políticos, no ciudadanos o socios de negocio, rodearon al Estado, que supuestamente estaba dotado de poderes mágicos para desarrollar la economía (Coronil, 1997). Ésta fue una fórmula para el desastre. El Congreso nunca más recobró el control sobre las finanzas públicas y el sector privado tampoco volvió, hasta el día de hoy, a recuperar el rol que le corresponde. Sólo los acreedores extranjeros estarían finalmente en una posición de poder forzar al gobierno y a las empresas del Estado a cambiar de rumbo, pero entonces lo harían en función de su agenda particular. Después de 1983, se mantenía en pie una sola institución fuerte y en pleno funcionamiento en toda la economía nacional: PDVSA. La falta de un marco regulador apropiado se iba a revelar entonces de mayor consecuencia para la compañía, pues le permitió seguir desarrollando su propia agenda.

La política de internacionalización de PDVSA y los precios de transferencia

La primera repuesta de PDVSA a la implementación de un control de cambio en 1983, fue la política de internacionalización (Boué, 1997). En un infructuoso esfuerzo de última hora por contener la crisis de la deuda externa y financiera, el gobierno recurrió a los fondos de reserva de la compañía, de aproximadamente US$ 5.5 mil millones, que ésta había podido acumular durante los años de precios altos con miras a inversiones futuras. Al mismo tiempo, sin embargo, los altos precios del petróleo habían llevado a una caída de la demanda y a unas cuotas de la OPEP cada vez más restrictivas, que dejaron a la compañía sin oportunidades de nuevas inversiones en Venezuela. Para impedir que el gobierno volviera a apropiarse de sus activos líquidos en el futuro, PDVSA decidió no acumular nunca más tales activos. Y como invertir en el país no era posible, las ganancias acumuladas tenían que gastarse en el exterior. Pero, ¿dónde podría gastarse el dinero en momentos en los que la producción se estaba recortando? La repuesta fue la política de internacionalización de PDVSA. En 1983, PDVSA compró su primera participación en una refinería extranjera (VEBA) en Alemania. En esa ocasión, la compañía explicó que esa refinería proveería un mercado para el petróleo pesado venezolano, difícil de colocar de otra manera. Pero hasta el día de hoy, sin embargo, la refinería alemana en cuestión nunca ha procesado un solo barril de crudo pesado. A lo largo de todos estos años PDVSA ha suplido a VEBA de crudo liviano el cual, de todos modos, podría haber sido vendido fácilmente en el mercado mundial. Además, PDVSA vendió el petróleo a sus filiales europeas a unos precios de transferencia con descuentos sustanciales, trasladando de este modo una porción de sus ganancias fuera del alcance del gobierno venezolano (Guevara, 1983).

Algunos políticos de Acción Democrática (AD) -Rafael Guevara y Celestino Armas- se dieron cuenta de la maniobra y alarmaron al Congreso, pero fue en vano. Al contrario, la cuestión de los precios de transferencia se decidió totalmente a favor de PDVSA cuando el gobierno del Presidente Jaime Lusinchi (1984-1989), siendo él también miembro de AD, decretó que la compañía podría, en lo sucesivo, establecer sus propios precios. Este Decreto dio a la política de internacionalización un nuevo espaldarazo. Posteriormente, PDVSA volcó su atención hacia el mercado estadounidense, donde opera con el nombre de CITGO.

Una vez más, PDVSA compró sistemáticamente refinerías allí, suscribiendo contratos de suministro a largo plazo y garantizando descuentos sustanciales a sus nuevos afiliados con el propósito de trasladar significativas porciones de sus ganancias hacia el exterior. Con el fin de asegurar que ese dinero estuviera definitivamente fuera del alcance del gobierno, los contratos fueron usados, además, como colaterales para garantizar créditos extranjeros. Así, antes de que Chávez o cualquier otro futuro gobierno pueda cambiar los términos contractuales entre PDVSA y sus propias subsidiarias, habrá que cancelar primero todas las deudas de PDVSA, que ahora ascienden a una suma cercana a los 10 mil millones de dólares.

Trasladar ganancias al exterior por medio de precios de transferencia, éste es el verdadero motivo para la internacionalización, lo que también explica el incontrolado crecimiento de la red internacional de refinerías de PDVSA con una capacidad, en la actualidad, para procesar alrededor de dos millones de barriles por día (b/d) y con una red de 14.000 estaciones de servicio en los Estados Unidos. En la segunda mitad de 1990, PDVSA estuvo traspasando a través de precios de transferencia, un promedio del orden de 500 millones de dólares anuales en ganancias, desde sus cuentas domésticas a sus filiales extranjeras (Mendoza Potellá, 1995; Boué, 2002). Durante los dieciocho años posteriores al inicio de la internacionalización, las filiales extranjeras de PDVSA nunca pagaron dividendos a la compañía matriz en Caracas. En realidad, generar ingresos para el país nunca fue el objeto de esta política. Pero en diciembre de 2001 el gobierno de Chávez las constriñó a pagar dividendos por primera vez.

Las cuotas OPEP y PDVSA

A principios de 1980, después de que la demanda empezó a decaer, la OPEP creó un sistema de cuotas en un intento de mantener los precios altos. PDVSA y los gobernantes venezolanos en apuros financieros, empezaron a buscar vías para minimizar el impacto de esas cuotas. Así, en 1983, Venezuela empezó a medir la producción, sujeta a las cuotas OPEP, en las puertas de las refinerías y en los puertos de exportación, y no más en los campos de producción (como es usual en cualquier parte del mundo para el cobro de regalías). De modo que la cuota, aunque sea por una sola vez, se 'incrementó' por unos cuantos millones de barriles que se encontraban en las tuberías y en los tanques de almacenamiento.

Simultáneamente, PDVSA prometió al MEM que instalaría medidores modernos automáticos en los campos. Esto nunca ocurrió, a pesar de las repetidas y formales protestas del Ministerio durante los siguientes quince años.

Consecuentemente, el efecto más duradero fue que el MEM perdió, de hecho, su capacidad para monitorear y controlar directamente los niveles de producción de petróleo crudo y gas natural, dando a PDVSA un margen de maniobra significativo para minimizar sus pagos de regalías.

PDVSA empezó a buscar otras maneras de manipular la definición de petróleo crudo sujeto a las cuotas OPEP: aumentando la producción de los crudos extra- pesados (es decir, más pesado que el agua) de la Faja del Orinoco, con creces la mayor reserva de este tipo de crudo en el mundo. La compañía sostuvo que estos extra-pesados - que se procesaban, en parte, convirtiéndolos en Orimulsión(TM) - no entraban dentro de la definición de petróleo crudo (esta afirmación es técnicamente correcta, ya que estos extra-pesados no son líquidos a temperaturas ambientales normales). En consecuencia, PDVSA argumentó que los extra-pesados deberían clasificarse como 'bitúmenes' y, por lo tanto, no estarían sujetos a las cuotas OPEP. En el 2000, PDVSA produjo aproximadamente 100 mil b/d de Orimulsión, derivados de alrededor de 70 mil b/d de petróleo extra-pesado, y planificaba triplicar esta cifra en el futuro cercano.

Después de 1989, con el inicio de la Apertura, PDVSA entró en cuatro asociaciones con compañías extranjeras en la Faja del Orinoco, para el mejoramiento de crudos extra-pesados convirtiéndolos en crudos sintéticos (syncrude). PDVSA planificaba incrementar la producción de syncrude a 1.2 millones de b/d (requiriendo alrededor de 1.5 millones b/d de crudos extra-pesados) para el año 2010. Como la Orimulsión, el crudo sintético está sujeto a bajos niveles de imposición (1% de regalías y 34% de impuesto sobre la renta). Si este petróleo fuera incluido en la cuota OPEP correspondiente a Venezuela, desplazaría de las exportaciones de PDVSA a un volumen proporcional de crudos convencionales que sí están sujetos a impuestos mucho mayores. Calculado sobre la base de los precios de la primera mitad del año 2001, la pérdida en ingresos para el gobierno sería de tanto como 10 dólares por barril.

La entrada acelerada en la Faja del Orinoco se pretendía justificar, durante los años de la Apertura, conque la producción proveniente de ella no estaría sujeta a las cuotas OPEP. Un propósito de mayor alcance fue, sin embargo, provocar que Venezuela entrara en conflicto con la OPEP, posiblemente forzándola a salirse de la Organización, para someter al país, de una vez por todas, a una política basada en altos volúmenes y bajos precios. Esta estrategia es consistente con los objetivos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) que fue fundada por los países consumidores a principios de los setenta, precisamente con la finalidad de hacer frente a la OPEP. De hecho, Andrés Sosa Pietri, Presidente de PDVSA a comienzos de los noventa, ha venido abogando sistemáticamente por la salida de Venezuela de la OPEP y por su incorporación a la AIE.

El gobierno de Chávez tuvo que enfrentar esta situación. El compromiso práctico ha sido incluir el crudo sintético en la cuota OPEP, pero no la Orimulsión. No obstante, los recientes recortes de la producción (2001) están causando muy sustanciales y desproporcionadas pérdidas de ingresos fiscales. La alternativa a las cuotas, sin embargo, serían precios mucho más bajos, los que tendrían un impacto aún peor. Abandonar la OPEP no es una opción que el gobierno de Chávez esté dispuesto a considerar.

La Apertura en el contexto de la política neo-liberal posterior a 1989

En diciembre de 1988 Pérez fue electo Presidente por segunda vez, pero se encontró con una situación totalmente diferente a la de veinticinco años atrás.

A pesar de que los precios petroleros colapsaron en 1986, el gobierno precedente, de Jaime Lusinchi, mantuvo el ya acostumbrado alto nivel de gasto público. Así, cuando Pérez asumió la Presidencia en febrero de 1989, tuvo que enfrentarse al hecho de que el Banco Central se había quedado sin reservas de divisas. Pérez aceptó inmediatamente un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y con el Banco Mundial, que incluía un aumento en los precios de la gasolina en el mercado doméstico. Pérez entonces anunció un 'Gran Viraje' que le cayó de sorpresa al pueblo venezolano, al que nadie le había dicho, de entrada, que la economía nacional estaba en crisis. En efecto, el aumento en los precios de la gasolina, reflejado en el encarecimiento de los pasajes de transporte, desencadenó el Caracazo de la semana del 27 de febrero de 1989.

Pérez también empezó a permitir el retorno de los inversionistas privados a la industria petrolera venezolana. Como parte de la Apertura de la economía venezolana al mundo exterior en general, PDVSA fue encargada de la Apertura Petrolera. El rol del MEM, que con anterioridad a la nacionalización había sido responsable de las relaciones legales, contractuales y fiscales con las compañías extranjeras, fue reducido a un estatus de organismo refrendatario.

PDVSA predicó el evangelio de la competitividad al gobierno, alegando que las regalías y los impuestos tenían que reducirse para atraer a los inversionistas extranjeros. El gobierno siguió este consejo. Además de las asociaciones en el mejoramiento de crudos extra-pesados, ya mencionadas, PDVSA abrió a la inversión privada campos 'marginales' productores de crudos convencionales (acuerdos conocidos como 'Contratos de Servicios Operativos'), los que para 2001 llegaron a producir alrededor de 500 mil b/d. La mayor parte de esta producción no está sujeta a la cuota OPEP -es decir, se supone que PDVSA hace los ajustes del caso- además de estar sometida a bajos niveles impositivos. En este proceso, de nuevo, se recortó la producción de PDVSA sujeta a altos niveles impositivos.

Aún más, en estos contratos PDVSA actúa como un 'paraguas' protegiendo al capital privado contra el Estado, garantizando que la compañía estatal pagaría una indemnización a sus 'socios' si se produjera algún cambio legislativo en su 'detrimento'. Estos contratos, por lo demás, incluyeron el arbitraje internacional, un arreglo que Venezuela nunca había aceptado hasta entonces. Por último, pero no menos importante, en caso de disputas, las exportaciones de PDVSA -renunciando la compañía nacional contractualmente a sus privilegios de empresa pública- están sujetas a embargo. No obstante, el Congreso aprobó todos estos contratos.

Habiendo actuado a favor de los inversionistas extranjeros privados, PDVSA del mismo modo insistió en una baja imposición también para sí. Su mejor oportunidad llegó en el caótico año de 1993. El Presidente Pérez fue destituido de su cargo, principalmente como consecuencia de los dos intentos de Golpe de Estado en 1992.

Un gobierno provisional muy débil asumió el poder y aceptó una nueva Ley de Impuesto Sobre la Renta con generosas exenciones por inflación. Además, el poder discrecional del gobierno sobre el impuesto a las exportaciones, que había sido creado en 1970 para permitir la recaudación de ganancias extraordinarias en períodos de altos precios, fue suprimido progresivamente, para desaparecer por completo en 1996. Estas medidas contribuyeron a una significativa caída del ingreso fiscal petrolero.

Las estadísticas ponen en evidencia la declinación de la participación del gobierno en el ingreso petrolero. En 1981, el ingreso bruto por la producción de hidrocarburos, incluyendo la refinación, ascendió a US$ 19.7 mil millones, un máximo histórico. En 2000 se alcanzó un nuevo máximo, de US$ 29.3 mil millones. No obstante, en 1981 PDVSA pagó US$ 13.9 mil millones en ingresos fiscales, pero solamente US$ 11.3 mil millones en 2000. En otras palabras, por cada dólar de ingreso bruto, PDVSA pagó en 1981 al gobierno 71 céntimos en rentas, regalías e impuestos, pero sólo 39 céntimos en 2000. Además, el ingreso gubernamental derivado de la producción de crudo sintético, que empezará en un futuro próximo, será sustancialmente más bajo aún. Así, la tendencia a la caída del ingreso fiscal petrolero continuará con toda seguridad.

El fin de la IV República

En las elecciones generales de 1998, los dos movimientos subversivos -uno conducido por ejecutivos de PDVSA y el otro por militares- llegaron a confrontarse (Arrioja, 1998; véase también el capítulo de Hellinger en este volumen). PDVSA se había fortalecido lo suficiente como para asumir ya públicamente un rol político preponderante y sus dirigentes estaban convencidos de que había llegado el momento para implementar su agenda liberal. El liberalismo, en el contexto de las políticas petroleras internacionales, debe entenderse en su concepción revolucionaria originaria, basada en el reemplazo de las manos visibles del terrateniente por las manos invisibles del mercado.

Como sus antepasados, los liberales en la actualidad quisieran debilitar el poder de los 'terratenientes' (es decir, de los Estados Nacionales Soberanos) de restringir el acceso del capital (es decir, las compañías petroleras internacionales).

Es este poder de restringir el acceso al yacimiento lo que constituye la base del terrateniente, privado o público, para poder recaudar una renta. El objetivo para los liberales es 'la tierra para quien la trabaja' o, para ser más preciso, 'los minerales para los mineros'. Ellos desean que los recursos naturales sean considerados no sólo como un don libre de la naturaleza, sino un don libre de la naturaleza a las compañías productoras y a los consumidores. 'Libremente' se refiere así a la eliminación de la obligación de pagar renta.

¿Es el petróleo venezolano un don libre de la naturaleza para las compañías y los consumidores internacionales? La agenda liberal de PDVSA responde esta interrogante con un 'Sí' incondicionado. Esta visión es la antítesis de todo lo que ha logrado el nacionalismo petrolero en Venezuela, incluyendo la fundación de la OPEP y la nacionalización. Esto es imperialismo en su más antigua definición: la conquista de tierras extranjeras y de sus recursos minerales.

Como era de esperar, PDVSA disfrutó de un fuerte respaldo de los gobiernos de los países desarrollados y de las compañías petroleras internacionales. Sus expertos diseñaron cambios en el sistema fiscal venezolano siguiendo el ejemplo del Mar del Norte Británico, la región productora de petróleo más liberal del mundo en términos de permitir el libre acceso del capital a los recursos naturales. Así, PDVSA entró a jugar un rol importante introduciendo al país en un mundo global donde el Estado territorial está destinado a desaparecer.

Venezuela se unió a la Organización Mundial del Comercio (OMC) sin reservar ningún derecho especial con respecto a su petróleo (en contraste con México). De acuerdo a la visión adoptada por PDVSA, la única ventaja de los recursos naturales consiste en atraer inversiones, más no en constituir una palanca para la promoción del desarrollo nacional. En contraste con períodos anteriores, la nación ya no requirió a los inversionistas extranjeros la transferencia de tecnología o la compra obligatoria de equipos de producción nacional.

PDVSA argumentó que cualquier insistencia en medidas de maximización del ingreso petrolero podría obstruir el libre flujo de la muy necesitada inversión extranjera. Si la meta principalísima del Estado, como dueño del recurso natural, era atraer inversión extranjera, entonces más bajos los niveles impositivos y más flexibles los regímenes fiscales, mejor. Consecuentemente, la política fiscal de maximización del pasado fue remplazada por una política de minimización. En febrero de 1998, parecía que Irene Sáenz iba a ganar fácilmente las elecciones y que PDVSA jugaría un rol central en su gobierno. Venezuela estuvo a punto de convertirse en el pupilo modelo latinoamericano del liberalismo en materia de recursos naturales y de la globalización. Una nación que había jugado un papel clave en la fundación de la OPEP, el epítome de una organización dedicada al fortalecimiento de la soberanía nacional sobre los recursos naturales agotables, estaba por convertirse en líder del desmantelamiento de todo lo que se había logrado dentro del marco de la OPEP.

Es entonces cuando, echando a perder todo, surgió Chávez como un candidato popular.

Los pequeños grupos políticos que se habían opuesto a la política petrolera liberal de PDVSA apoyaron a Chávez, aunque éste no tenía una agenda petrolera específica más allá de un compromiso impreciso de seguir una política nacionalista. Él y sus seguidores más cercanos no estaban aún al tanto del petróleo subversivo, pero una cosa era cierta: su victoria, como mínimo, frenaría la implementación de la agenda liberal. Y no había nada que pudieran hacer al respecto los dirigentes de PDVSA y los partidos políticos tradicionales. Desesperados, AD y COPEI formaron en un último momento un frente común electoral, pero todo fue en vano. Durante la campaña electoral Chávez subió en los sondeos de opinión tan inexorablemente como los precios mundiales del petróleo bajaban. PDVSA había estado presumiendo públicamente de que nunca más cortaría ni un sólo barril de producción. Ya no se trataba de si el crudo extra-pesado estaba, o no, sujeto a las cuotas OPEP, sino de poner fin al sistema de cuotas per se. Pero incluso la formidable maquinaria de relaciones públicas de PDVSA -sosteniendo que los bajos precios asegurarían más mercado para Venezuela con un balance general positivo- no pudo convencer al país de que la caída de los precios era buena noticia, a pesar de intentarlo tanto como pudo.

La V República

Hugo Chávez asumió la Presidencia en febrero de 1999 en medio del peor colapso de los precios en los mercados petroleros mundiales en cincuenta años. La situación, sin embargo, pronto cambió radical y favorablemente; y no hay dudas sobre el rol crucial que jugó el gobierno de Chávez en esta recuperación. El último gobierno del ancien régime había llegado cerca de abandonar la OPEP.

La política de PDVSA, anunciada públicamente, de maximizar volúmenes, desatendiendo las cuotas de la OPEP y sus objetivos de precios, fue la mayor causa individual de la crisis de los precios petroleros de 1998. Incluso el gobierno de Caldera que había mostrado poca resistencia a las iniciativas de PDVSA, tuvo que echar atrás esta política y en sus últimos meses acordó nuevas cuotas con la OPEP; pero en casa, un MEM débil, fue incapaz de imponerlas a PDVSA. Si no fuera por la victoria de Chávez, PDVSA se hubiera transformado ya, en poco más que una agencia de licitación y la privatización de sus filiales hubiera sido el resultado final inevitable.

El Presidente Chávez y su Ministro de Energía, Alí Rodríguez Araque, revirtieron la política de rechazo de las cuotas OPEP y empezaron a defender los precios.

Junto a México y Arabia Saudita, Venezuela promovió exitosamente un nuevo entendimiento sobre las cuotas entre los miembros de la OPEP y otros países exportadores. Venezuela también promovió y organizó durante septiembre del 2000 la Segunda Cumbre de Jefes de Estados de la OPEP. Los precios se recuperaron.

Los ingresos brutos por exportaciones de hidrocarburos ascendieron a 29.3 miles de millones de dólares en el 2000. Sin embargo, los precios eran tan sólo un aspecto de los problemas que en materia petrolera estaba confrontando Chávez. Su otra tarea fue encontrar la forma de detener la caída de los ingresos fiscales, debido a problemas estructurales y legales de largo plazo, que por ello mismo también serían mucho más difíciles de corregir.

Recuperando el control sobre los recursos naturales nacionales

Tan pronto como Rodríguez Araque asumió el Ministerio en 1999, empezó a implementar una política dirigida a reafirmar el control sobre los recursos naturales y sobre la política fiscal. Rodríguez Araque se había opuesto a las decisiones de los gobiernos anteriores de dejar la negociación de los contratos aguas arriba a PDVSA.

En el centro de la problemática de los regímenes fiscales se encuentra la cuestión de las regalías, que representan la forma más segura de ingreso para los propietarios de los recursos naturales (Mommer, 1999). La virtud de las regalías está en la facilidad con la que pueden recaudarse, envolviendo solamente dos variables: volúmenes y precios. A diferencia del impuesto sobre la renta, éstas son inmunes contra la manipulación de los costos de producción. Por esta precisa razón PDVSA quería abolir las regalías; y, en cambio, estaba dispuesta a aceptar un aumento en las tasas del impuesto sobre la renta aplicable a los campos altamente productivos (Espinasa, 1998). El problema de esta propuesta es que la recaudación efectiva de impuestos sobre la renta es mucho más difícil, especialmente para un Estado cuyas capacidades burocráticas estaban mermando. El gobierno venezolano, como hemos visto, estuvo luchando hasta para medir y controlar aunque fuese los volúmenes y precios. Con un éxito parcial, el MEM, bajo la dirección de Rodríguez Araque, empezó a monitorear los volúmenes producidos en algunos campos y a rechazar los precios de transferencia, cargados por PDVSA a sus filiales extranjeras, como la base para el cálculo del pago de regalías. PDVSA fue así obligada a pagar regalías con base en los precios del mercado internacional. No obstante, el Ministerio de Finanzas continuó aceptando los precios de transferencia en el cálculo de lo que la compañía tenía que pagar en impuestos sobre la renta.

Con Rodríguez Araque, el MEM también rediseñó los términos de los contratos para el gas natural, que estaban en preparación cuando el nuevo gobierno asumió el mando. Una nueva Ley del Gas Natural, promulgada en 1999, estableció una tasa mínima de regalía del 20%; en la práctica, por vía de la subasta, se llegó incluso a una tasa tan alta como del 32%. Al mismo tiempo, este sector se abrió por completo a los inversionistas privados. Una nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, promulgada en el 2001 -redactada por Álvaro Silva Calderón, quien sucedió a Rodríguez Araque como Ministro (Rodríguez Araque pasó a la Secretaría General de la OPEP)- estableció una tasa mínima de regalía de un 30%(con alguna flexibilidad a la baja, hasta el 20% para crudos convencionales y hasta un sexto en el caso de crudos extra-pesados). Al mismo tiempo, la ley bajó la tasa del impuesto sobre la renta aplicada a crudos convencionales, del 59% al 50%; para los crudos extrapesados se mantuvo la tasa de 32%. En total, hubo un incremento en los niveles impositivos basado en el incremento de la tasa de regalía. La ley también reserva al Estado la mayoría accionaria en cualquier asociación para la exploración y producción de hidrocarburos líquidos. La nueva Ley de Hidrocarburos se aplicará sólo a las licencias, concesiones y contratos futuros.

Sobre la base de los acuerdos existentes, las compañías privadas continuarán pagando menos, en regalías e impuestos, por el acceso a los depósitos petroleros más rentables, de lo que pagan por los arrendamientos de campos marginales en los Estados Unidos. De hecho, desde 1993, incluso PDVSA paga menos en regalías e impuestos que las compañías privadas en Alaska (Mommer, 2001b).

Controlando a PDVSA

El MEM, a cargo de Rodríguez Araque y Silva Calderón, esperaba obligar a PDVSA a gastar menos y a pagar más impuestos. Esta meta no sería fácil de alcanzar.

A finales del 2001 el Ministerio se mantenía en manos de funcionarios pertenecientes a dos pequeños partidos, Patria Para Todos (PPT) y Movimiento Electoral del Pueblo (MEP). De por sí débiles, se debilitaron aún más cuando ambos partidos perdieron su pequeña representación en la Asamblea Nacional en las elecciones generales del 2000. Por lo tanto, el Ministerio carecía de apoyo político en la Legislativa, entre tanto PDVSA continuaba haciendo su labor de cabildeo con el MVR de Chávez. En noviembre del 2000, por ejemplo, PDVSA convenció a la Comisión de Energía y Minas de la Asamblea Nacional de declarar públicamente su intención de promover una legislación a favor de bajas tasas de regalías. Ello ocurrió el mismo día en que se aprobó una Ley Habilitante, de acuerdo a la cual el gobierno estaba autorizado para hacer exactamente lo contrario: elevar las tasas de regalía. Esta última posición prevaleció a nivel gubernamental, pero no estaba claro si ésta se defendería en la Asamblea Nacional (otrora Congreso Nacional).

El Presidente de PDVSA, el General Guaicaipuro Lameda, criticó públicamente la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos precisamente por el aumento de las regalías.

En febrero del 2002, el Presidente Chávez destituyó a Lameda y nombró en su lugar a Gastón Parra, un Profesor Universitario con un fuerte trasfondo nacionalista, en línea con el MEM.

A primera vista, la nueva Constitución también se presenta reforzando, aparentemente, la propiedad soberana sobre el petróleo, pero en realidad a la agenda liberal de PDVSA no le fue nada mal en la Asamblea Constituyente. De acuerdo con la nueva Constitución Bolivariana, PDVSA, que es en realidad una sociedad de cartera, no puede ser privatizada, pero esta restricción no se aplica a sus filiales productoras. PDVSA, a diferencia de sus filiales, no produce ni un sólo barril de petróleo. La mayoría de los venezolanos cree que la Constitución Bolivariana ha fortalecido, en realidad, la nacionalización, pero irónicamente lo que ha hecho es abonar el terreno para la transformación de PDVSA, la sociedad de cartera, en una agencia liberal de licitación al servicio de la industria privatizada.

En el año 2000, los costos y gastos de la compañía aumentaron en un sorprendente 44.6%, como declaró oficialmente PDVSA. Esto se explica principalmente por los Contratos de Servicios Operativos, suscritos con las compañías privadas en los años de la Apertura, diseñados tan flexibles como para permitirle a la compañía producir petróleo a muy alto costo (y con bajos impuestos). Los costos de PDVSA ya han pasado la marca de 10 dólares por barril. PDVSA también siguió con su vieja política: siempre que las cuotas OPEP limitan las posibilidades de inversión en la producción de petróleo en Venezuela, aumenta sus gastos en el extranjero. PDVSA continua su expansión en el negocio de la refinería y de las ventas al por menor, pero ahora no sólo en los EE.UU y Europa, sino también en toda América Latina.

Los dos negocios del petróleo - el negocio del inversionista, por un lado, y el del dueño del recurso natural, por el otro- eran fáciles de distinguir, mientras que el primero estaba en manos de inversionistas extranjeros y el último estaba en manos del gobierno nacional, re-presentado por el MEM.

Con la nacionalización en 1976 los dos negocios se confundieron por completo. No hay duda de que lo que se necesitaba, más que nunca, era un control fiscal más estricto y más transparente; lo que realmente ocurrió, sin embargo, fue todo lo contrario. El control fiscal se relajó cada vez más a lo largo de los años y el control accionario de la compañía por su único accionista -el Estado- en realidad nunca funcionó. El Ministerio por sí mismo no ejerce poder alguno sobre la compañía porque el Presidente nombra a todos sus directores. Ellos son, desde este punto de vista, pares del Ministro. El único accionista verdadero es el Presidente, quien virtualmente no tiene apoyo institucional o estructural alguno para ejercer eficazmente esta función.

PDVSA siempre presentó el mismo argumento para la flexibilización del control estatal: la necesidad de fortalecer a la compañía petrolera nacional, el orgullo de la nación, aumentando su competitividad. De hecho, la compañía actuó de acuerdo con la máxima de que siempre era mejor gastar un dólar, que pagar ese dólar en impuestos. Invertir era una cuestión de principio, no una cuestión de maximizar ganancias. Mayores volúmenes de producción a precios bajos siempre se consideró una mejor opción, que defender precios limitando la tasa de explotación de un recurso natural agotable. Por lo tanto, PDVSA, contrariamente a lo que la empresa pretende públicamente, no actúa como empresa comercial.

PDVSA no maximiza ganancias (que podrían convertirse en dividendos para el gobierno) sino volúmenes a lo largo de toda la cadena, desde la producción a la refinación, al transporte y a la venta al detal. A lo largo de la cadena se diluyen las ganancias provenientes de la extracción en Venezuela, a través de la práctica de los precios de transferencia (Boué, 2002).

Para volver a un control efectivo de PDVSA, la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos exige a todas las compañías -públicas o privadas- la presentación de sus cuentas de manera separada, de acuerdo a las diferentes fases del negocio. Así se volverá a aclarar dónde se producen, efectivamente, ganancias, y dónde no; una condición sine qua non para cualquier política petrolera racional. Más por el contrario, los métodos de contabilidad opacos de PDVSA están diseñados para ocultar los descuentos en sus precios de transferencia, así como los costos deliberadamente inflados. Por ejemplo, PDVSA transfiere una importante parte de los costos de su programa de internacionalización, incluyendo el servicio de su deuda por 10 miles de millones de dólares, a su sede en Caracas. De muchas maneras PDVSA ha perdido control sobre sí misma, especialmente en lo concerniente a su política de internacionalización. La compañía se ha ido estructurando en el devenir de los años preocupada, en primer lugar, por evitar que su accionista (el Estado) pueda intervenir en ella. Actuando así, se volvió más y más difícil de dirigir.

Conclusiones

PDVSA dio la espalda a la nacionalización tempranamente, en 1983, con su política de 'internacionalización'. Para 1989, de hecho, ésta ya no pretendía más de ser una compañía petrolera nacional, sino una corporación energética global. En efecto, la esencia de este mensaje era que con la globalización los recursos naturales, como tales siempre nacionales, ya carecían de toda importancia. Por extraño que pueda parecer, este planteamiento -con el cual PDVSA se alineaba con las compañías petroleras internacionales y con los países consumidores- gozaba de un fuerte respaldo público entre los profesionales venezolanos y la clase media en general. Hasta la nacionalización, era obvio para todos los venezolanos que los altos ingresos fiscales petroleros generaban bienestar material para la población entera. Después de la nacionalización, sin embargo, la validez de esta percepción llegó a cuestionarse, debido al desastroso desempeño del sistema político y económico. Por lo tanto, sujetar a PDVSA nuevamente al control fiscal, será una tarea mucho más difícil de lo que cabría imaginar en otras circunstancias.

Una gran parte de la clase profesional venezolana apoya el razonamiento de PDVSA, de que volúmenes mayores son más importantes que la defensa de los precios. Completamente confundidos en lo que respecta a política petrolera (Baptista y Mommer, 1987) y bajo la influencia de una política eficaz de relaciones públicas de PDVSA, éstos no están dispuestos a desafiar la lógica neoliberal. Buscan un ambiente de trabajo decente y profesional en una compañía moderna (preferentemente privada) y, por supuesto, un salario satisfactorio, todo lo que la IV. República no pudo ofrecerles más; menos aún creen que la situación con respecto a la V República sea diferente. Así, están convencidos de que la privatización de PDVSA mejoraría sus perspectivas. A nivel popular, sin embargo, la situación luce muy diferente. Los sectores desfavorecidos de la población temen su exclusión, que se les dejaría atrás si la nación llegara a re-privatizar a la industria petrolera. En otras palabras, la política petrolera ha sido atrapada en el proceso de polarización general que ha caracterizado al país desde comienzos del 2002.

El país entero ha estado embelesado desde la nacionalización. Gobierno tras gobierno ha concentrado toda su atención en PDVSA olvidándose del MEM. Presidente tras Presidente ha pasado muchas horas en PDVSA y ninguno puso alguna vez el pie en el Ministerio de Energía y Minas. Éste fue desmantelado progresivamente y gran parte de su personal más capacitado se lo llevó PDVSA. El Ministerio mismo ha sido víctima de la decadencia de su infraestructura física y su personal se ha empobrecido junto con los demás empleados públicos. En pleno auge de la Apertura Petrolera PDVSA se movió incluso para reducir la brecha con el pago de un bono mensual a los empleados del Ministerio que trabajaban en la sección de hidrocarburos (práctica vigente en la actualidad), doblando así sus salarios miserables. Hoy, el presupuesto de PDVSA representa no menos del 40% del gasto público. La influencia financiera de PDVSA penetra profundamente al mundo político, periodístico y de los hacedores de opinión pública en general, siendo fácil convencer a la gente de trabajar para PDVSA como asesores de relaciones públicas a tiempo convencional, sin hablar de las compañías asesoras internacionales establecidas en Caracas desde el inicio de la Apertura Petrolera en 1989.

Resumiendo, PDVSA se transformó en un 'Estado dentro del Estado' desde hace tiempo, haciéndose más poderosa a medida de que el país se iba empobreciendo.

Bajo el gobierno de Chávez -aunque el país ha seguido empobreciéndose- esta tendencia ha sido revertida; en consecuencia, el país ha hecho progresos significativos en recuperar el control sobre su recurso natural más importante. En la consecución de este fin, sin embargo, el gobierno fracasó en atraer de su lado al tren ejecutivo de PDVSA. En la actualidad, los ejecutivos de la compañía que, de hecho, ya no estaban dispuestos a cooperar con la Cuarta República, aún menos lo están con respecto a la Quinta.

Estas conclusiones fueron confirmadas por completo por los sucesos que vivió el país en abril del 2002. El fracasado golpe de estado deja atrás una situación muy fluida y el destino final de la política petrolera no está resuelto. Alí Rodríguez Araque, quien para entonces fungía como Secretario General de la OPEP, aceptó asumir la Presidencia de PDVSA como candidato de un consenso político, al menos hasta donde pueda haber consenso en Venezuela en estos momentos. Rodríguez Araque enfrenta la tarea de promover, desde PDVSA y en estrecha cooperación con el MEM, una reforma sistemática del sector petrolero. El gobierno de Chávez tendrá que demarcar los tres roles del Estado, política e institucionalmente: como Soberano en general, como dueño de los recursos naturales y como accionista único de PDVSA. Al mismo tiempo, tendrá que definir un nuevo rol para el sector privado, nacional y extranjero. Dada la inestabilidad política venezolana, su éxito está en dudas.

 Venezuela
"Quinta columna" sabotea flujo de petróleo al exterior
Venpres Caracas, 17 Feb,.-
La acción de la "quinta columna" está golpeando áreas muy sensibles dentro de Petróleos de Venezuela como es el flujo de petróleo al exterior y el suministro de gas, denunció Guillermo García Ponce, integrante del Comando Político de la Revolución.

Según el dirigente político los recientes atentados terroristas contra las instalaciones de Pdvsa, pusieron de relieve como era de profunda la penetración de esa "quinta columna" dentro de esa institución, pero señaló que sin embargo, aún no está vencida, pues "sus agentes aún tienen importantes posiciones en sus manos y son capaces de provocar un inmenso daño a la joven revolución venezolana".

En Petróleos de Venezuela queda una red de células comprometidas con el plan terrorista de la mafia sindical y la cúpula de Fedecámaras y "no tiene nada de extraño que, por diversas presiones y mediante toda una suerte de subterfugios, intenten burlar las órdenes del presidente de la República para volver a introducir en Pdvsa, los mismos personajes culpables de atrocidades y los mismos esquemas del expresidente de ese organismo, Luis Guisti.

Denunció a sectores como el eléctrico, especialmente en Edelca y en el transporte público, donde el golpe está dirigido a paralizar el Metro, son objetivos potenciados activamente para participar en las próximas acciones desestabilizadoras. "La quinta columna controla gerencias decisivas en Edelca y Cadafe, allí desde hace mucho tiempo los escuálidos han dominado niveles claves en Guayana, donde gente de la vieja política se ha repartido los cargos directivos de las empresas del Estado como si se tratara de su feudo exclusivo", apuntó.

A juicio de García Ponce, el gobierno ha logrado pocos cambios porque las disputas y membretes partidistas han permitido infiltraciones y manipulaciones de los integrantes de esa "quinta columna". Dio a conocer como por ejemplo en el Metro de Caracas, en su opinión se mantiene aún una plantilla de gerentes, supervisores y ejecutivos, que se pronunciaron públicamente a favor de los golpistas el pasado 16 de diciembre, quienes continúan ejerciendo sus cargos y "llevan a cabo una sistemática actividad con el propósito de cerrar las puertas del Metro cuando la mafia sindical y Fedecámaras tomen la decisión".

Finalizó, señalando García Ponce que un atentado en Edelca sería catastrófico porque afectaría la energía en las principales ciudades del país y en el Metro provocaría un caos en el transporte público.
Asamblea Nacional del Pueblo Soberano Dueño de PDVSA
El próximo sábado 22 de febrero se llevará a cabo la primera "Asamblea Nacional del Pueblo Soberano Dueño de PDVSA" la cual contará con la participación de 700 delegados provenientes de todos los estados del país, con el objetivo de proponer diversos lineamientos sobre la situación actual de la industria petrolera.

Germán Ferrer, vocero oficial del evento, destacó que "la idea de esta actividad es la preocupación de la presidencia de PDVSA por vincularse con las organizaciones sociales y comunitarias, además se busca el reconocimiento de las personas que participan en la contingencia y la expresión de las comunidades en la defensa de la industria petrolera" Así mismo, Jesús Serna miembro del equipo promotor agregó que: "La idea es que a través de las mesas de trabajo pautadas dentro de la jornada se pueda desarrollar un nuevo paradigma que verdaderamente sirva a los intereses del pueblo venezolano en toda su dimensión, ya que los recursos que antes fueron distraídos hacia difusas operaciones comerciales y políticas contrarias al interés nacional sean revertidos hacia el desarrollo de la República Bolivariana de Venezuela".

El comité promotor de la "Asamblea Nacional del Pueblo Soberano Dueño de PDVSA esta conformado por líderes comunitarios, representantes de sindicatos petroleros, estudiantes universitarios, círculos bolivarianos, redes sociales, ONG´s, Clase en Media en Positivo, medios alternativos, entre otros.

Igualmente, -Ferrer y Serna- explicaron que es importante consultar la opinión de las comunidades en todos los Estados y dar respuestas a las interrogantes ¿cómo Pdvsa se coloca al servicio del pueblo?, y ¿cómo el pueblo soberano defiende a PDVSA?. Se pretende lograr una serie resoluciones para lograr la construcción de la nueva Pdvsa.

Caracas será la ciudad sede donde los delegados se reunirán para hacer un ejercicio de articulación comunitaria, que pueda tener fuertes referencias y lograr que la asamblea se convierta en permanente. Además, reproducirá en varias regiones, hasta lograr una constituyente petrolera y que haya una interacción entre la industria petrolera y el pueblo venezolano".

Después de elegir a los delegados que representaran a cada uno de los estados del país, éstos tendrán que elaborar unas propuestas con la intención de hacer un único documento el cual será presentado al Presidente de PDVSA, Alí Rodríguez Araque.
La experiencia del control obrero en la industria petrolera
Proponen Encuentro Nacional de Trabajadores Petroleros
Opción de Izquierda Revolucionaria (OIR)  - APORREA
El sabotaje que ha sufrido la industria petrolera y la respuesta que ha recibido por parte de los trabajadores y el pueblo, han permitido que Venezuela conozca la importancia real de nuestra principal industria y lo clave que significa su control.
 
El pueblo trabajador ha aprendido que el control de la industria petrolera es clave para tener el control del país. Profundizar el proceso venezolano significa y pasa por el control de la industria petrolera. En este sentido revisten especial importancia las experiencias de control obrero que han experimentado los trabajadores petroleros de las refinerías de Pto. La Cruz y El Palito.
 
Pero estas experiencias no han sido vividas por el resto de los trabajadores petroleros y mucho menos por el resto de los trabajadores. Son muy importantes las movilizaciones que los trabajadores y población en general han protagonizado para tomar el control de los llenaderos, etc. Pero tienen la limitante de terminar devolviendo el control al gobierno, para su operación. En medio del lock-out patronal, también se han dado experiencias de tomas de fábricas exigiendo su reapertura y directamente control obrero de la producción, como es el caso de Texdala (textilera de Maracay) y Central Carora (Azucarera de Lara), las cuales revisten de particular importancia por ser directamente contra patronos privados, pero que lamentablemente no se han mantenido en el tiempo por diferentes causas.
 
Otro es el sentido del control obrero de las refinerías de El Palito y Pto. La Cruz el cual permitió el funcionamiento de las mismas en ausencia de gerentes y otras direcciones, con el solo concurso de los trabajadores operacionales.
 
Actualmente el gobierno ha comenzado una reestructuración de la industria petrolera desde arriba, con el concurso de gerentes y profesionales de la industria, algunos afectos al gobierno y otros oportunistas que capean el temporal. Esta reestructuración es clave en cuanto al matiz que puede imprimir al futuro político del país. En la reestructuración del gobierno existe una total ausencia de participación democrática de esos mismos trabajadores que el presidente ha elogiado por su participación clave en la reactivación de PDVSA. 
 
Los trabajadores petroleros han demostrado que es un mito la percepción de que PDVSA sólo puede ser manejada por una casta iluminada y preparada en monasterios tecnológicos. Pero aún subsiste esa especie de religión tecnócrata que ha permeado como cultura entre los mismos trabajadores petroleros. Es por ello que se hace necesaria y urgente la expansión de la experiencia del control obrero, protagonizada por los trabajadores de las refinerías de El Palito y Pto. La Cruz hacia el resto de los trabajadores de PDVSA y del país.
 
De lograrse repetir esa experiencia en todas o la mayoría de las instalaciones petroleras, podemos estar hablando de un paso importante hacia la revolución social con protagonismo de la clase trabajadora, donde la reestructuración de la industria petrolera marque el camino a tomar por el resto de los trabajadores. Este hecho, el control obrero, y reestructuración de la industria desde abajo, tratándose del sector responsable del 80% del PIB, permitiría en los hechos la toma virtual del poder por los trabajadores y establecería las condiciones para la toma del poder político. 
 
De allí que se hace necesaria y urgente la convocatoria a un Encuentro de Trabajadores Petroleros que discuta las experiencias en la recuperación de la industria y permita establecer acciones que garanticen la dirección de los trabajadores en las operaciones de PDVSA y su reestructuración desde abajo, incorporando en su control y fiscalización a las organizaciones populares y movimientos sociales. En el marco de estas acciones y el éxito de las mismas, la convocatoria a un Encuentro Nacional de Trabajadores será más fácil y la discusión de su coordinación nacional dé la posibilidad de dotarnos de una nueva dirección política y sindical, de las acciones necesarias para la profundización y consolidación de la revolución venezolana.
 
Se proponen tres encuentros: 15 de Febrero Caracas. Auditorio Azul (Carlos Marx), Faces-UCV - 08 de Marzo Pto. La Cruz, experiencia profunda de control obrero. 15 de Marzo El Palito, experiencia de control obrero. La razón de los tres encuentros es garantizar la difusión de la experiencia lo más amplia posible a través de los medios y de la participación de otras organizaciones (Caracas) y la participación de los trabajadores protagonistas del control obrero (El Palito y Pto. La Cruz).
¿Qué hacer con la industria petrolera en esta Etapa?
Notas para el debate de las Asamblea Comunitarias de las Parroquias de Caracas de los Propietarios Originarios de PDVSA
Humberto Gómez García - Correos para la Emancipación 197

¿Qué se plantea el pueblo venezolano, los vecinos y vecinas de las parroquias de Caracas, reunidos en Asambleas Comunitarias de Propietarios Originarios de PDVSA, ante la nueva industria que está por nacer después del cuantioso daño echo por la oligarquía y de sectores de la clase media fascista y ultra derechista y grupos extranjeros, transnacionales a la industria con los sabotajes y el terrorismo con el pretexto de un paro patronal?

La respuesta es unánime y contundente: NACIONALIZARLA, o renacionalizarla.

1. Reimplementarse el plan que tenía el gobierno, cuando nombró a la anterior directiva que no pudo prácticamente tomar decisiones importantes porque la Nómina Mayor se lo impidió –ese fue el pretexto para iniciar en abril el anterior golpe de Estado–, como principio de la auténtica nacionalización.
2. Reconfigurar la Junta Directiva de PDVSA para que esté más a tono con el actual proceso, incluyendo en la misma a los diferentes representantes obreros y de los trabajadores cuyo aporte fue decisivo en la recuperación de la industria.
3.Que la nueva PDVSA invierta en Venezuela un alto porcentaje de sus ganancias en partes industriales que se producen en el país y estimule la industria de toda aquella tecnología.
4. Crear, dentro del proceso de reestructuración de toda la industria, una instancia de participación comunitaria para el ejercicio, a todos los niveles de la administración y gerencia de la industria, de la Contraloría Social, como lo establece la Constitución.
5. Continuar cesanteando a TODOS los miembros de la Nómina Mayor y de cualquier otro nivel por abandono de su puesto de trabajo, con el consiguiente perjuicio para la empresa.
6. Enjuiciamiento judicial y penal y juicio por traición a la Patria para todos aquellos empleados de la Nómina Mayor de PDVSA o de cualquier otro nivel cuya conducta de sabotaje y terrorismo a la industria petrolera causó daños extremadamente graves a la misma y pérdidas por más de 10.000 millones de dólares al país por parar la producción de petróleo, gasolina, gas y derivados, dejar de vender cerca de 180 millones de barriles en dos meses; por daños a los equipos y maquinarias, buques de cabotaje, equipos de computación, transporte, pérdidas de mercados y de la confianza de sectores internacionales.
7. Dimensionar estratégicamente el petróleo como herramienta del desarrollo diversificado y soberano de Venezuela con proyección bolivariana hacia Latinoamérica y en Caribe.
8. Volver a las carreras de petróleo, petróleo y minas, geología y minas y todas aquellas que se impartían en la Escuela Técnica Industrial para preparar a los técnicos medios.
9. Crear la Universidad Venezolana del Petróleo, Alma Mater de la ciencia y la tecnología venezolana para Latinoamérica y el mundo.
10. Redimensionar todo el concepto estratégico de la educación venezolana e incluir al petróleo y la minería, entre otros, en los pensum de estudio desde la educación pre escolar, la educación básica y el bachillerato.
11. Impulsar la industria nacional de derivados del petróleo (alimentos, medicinas, tecnología, industria), aprovechando más sus potenciales beneficios, que su irracional explotación primaria.
12. Crear a mediano y largo plazo una industria pesada de producción de tecnología petrolera venezolana para el mercado internacional.
13. Sembrar el petróleo en el desarrollo de una pujante industria y agricultura, de una cultura floreciente, de la educación de nuestro pueblo en todas las carreras de la ciencia, el humanismo y las artes.
14. Nacionalizar el petróleo para fortalecer la Revolución Bolivariana, invertir en la prensa alternativa, radio y TV alternativa, en el cooperativismo y la economía social, para elevar el estándar de vida de todos los venezolanos.
15. Dedicar un porcentaje de los ingresos del PDVSA para fortalecer la cultura y la industria cultural venezolana, instrumento fundamental para el avance del proceso revolucionario de cambios bolivarianos.
16. Ir hacia la conformación de la Organización de Países Latinoamericanos y Caribeños Productores de Petróleo, de manera de conformar un bloque continental para la defensa de los precios y de los intereses de las economías de los países productores y exportadores.
17. Revisar toda la política petrolera en cuanto a las llamadas asociaciones estratégicas de manera de romper los lazos coloniales y neo coloniales con las empresas petroleras transnacionales.
18. En la parte del comercio petrolero donde participen sectores privados, privilegiar al capital venezolano auténticamente nacionalista y no al vinculado al capital extranjero. Estimular y apoyar la creación de cooperativas petroleras (transporte de gasolina, gas, derivados, etc.) de comunidades y trabajadores para la participación, en sociedad con el Estado, o concesionarios de aquellas fases del proceso productivo que puede perfectamente ser manejado por sectores populares.
19. Eliminar todos los monopolios en la distribución de gas y gasolina y abrir ese mercado a las comunidades y grupos de trabajadores organizados en cooperativas.
20. En la parte internacional de PDVSA, mantener una relación especial con los empleados extranjeros de la industria (caso Citgo) y ganarlos, en una política de nueva visión de las relaciones humanas y laborales, para el proceso de cambio que se produce en Venezuela.
21. Abrir, por fin, la Caja Negra de PDVSA, y poner al descubierto la cadena de negociados y corrupción que por años allí a privado manteniendo en secreto el derroche, despilfarro y saqueo de los dineros que han ingresado a la empresa petrolera los últimos 27 años. Hacer público los nombres, apellidos de todos y todas aquellas personas e instituciones y empresas nacionales y extranjeras, que se han enriquecido con los beneficios del petróleo y afectado la nación; publicar, igualmente, los montos de los dineros acumulados en sus ilícitas actividades. Que tanto el Ministerio de Energía y Minas como PDVSA hagan un conjunto de publicaciones ilustrativas y de denuncias sobre la Caja Negra, que las mismas lleguen a todos los sectores organizados del pueblo venezolano.
 
Enlaces de Venezuela:
 
 Cuba
Discurso en la clausura del V Encuentro sobre Globalización y Problemas del Desarrollo
Fidel Castro Ruz
La Habana, 14 de febrero del 2003
 

Muy estimados participantes en el Encuentro sobre Globalización y Desarrollo, Distinguidos invitados:

Nos hemos reunido aquí a debatir con respeto y escuchar puntos de vista diferentes. Hemos tenido el honor de contar con la presencia de eminentes y lúcidos pensadores así como representantes de organismos internacionales, que tuvieron la amabilidad de aceptar la invitación que se les hizo, a pesar de conocer que en este evento la mayoría de los que asisten tienen opiniones discrepantes de las políticas que siguen las instituciones que representan. Se ha convertido en tradición de estos encuentros la hospitalidad y el respeto para los que sostienen criterios diferentes. ¿De qué valdrían nuestros análisis si las ideas no entrasen en confrontación con otras absolutamente opuestas sostenidas con valentía por los que sustentan otra concepción del mundo? Los que no somos académicos también necesitamos una dosis de valor. Aun cuando procuremos estar lo mejor informados posible de cuanto ocurre en el mundo, escasea a veces terriblemente el tiempo con que satisfacer nuestras ansias de conocer el creciente número de hechos y opiniones relacionadas con el singular proceso histórico que estamos viviendo y tratar de adivinar el incierto porvenir que tenemos delante.

No podemos quejarnos. Nos ha tocado el privilegio de vivir lo que me atrevo a calificar como la más extraordinaria y decisiva época que ha conocido hasta hoy la especie humana. Del mismo modo que el profesor norteamericano Edmund Phelps, de la Universidad de Columbia, cuando alguien abordaba una cuestión que se apartaba del tema económico que estaba exponiendo, respondía: "ese no es mi tema", debo adelantarme a decir que la economía no es hoy mi tema. Mi tema es político. Aunque no hay economía sin política, ni política sin economía.

Todo cuanto hasta hoy existió o existe le ha sido impuesto a la humanidad. Desde las leyes naturales que la hicieron evolucionar hacia la categoría de seres pensantes, hasta el origen étnico y el color de la piel; desde la condición de grupos que vagaban por los bosques recogiendo frutas y raíces, cazando o pescando, hasta las sociedades capitalistas de consumo con que hoy esquilman a la Tierra un grupo de naciones ricas.

El capitalismo desarrollado, el imperialismo moderno y la globalización neoliberal, como sistemas de explotación mundial, les fueron impuestos al mundo, igual que la falta elemental de principios de justicia durante siglos reclamados por pensadores y filósofos para todos los seres humanos, que aún están muy lejos de existir sobre la Tierra. Ni siquiera los que en 1776 liberaron las 13 colonias inglesas de Norteamérica proclamando "como verdades evidentes" que todos los hombres nacían iguales y a todos les confería su Creador derechos inalienables como la vida, la libertad y la consecución de la felicidad, fueron capaces de liberar a los esclavos, por lo que la monstruosa institución se prolongó durante casi un siglo, hasta que, anacrónica e insostenible, una cruel guerra la sustituyó por formas más sutiles y "modernas", aunque no mucho menos crueles, de explotación y discriminación racial. Del mismo modo que los que bajo el emblema de libertad, igualdad y fraternidad proclamadas en 1789 por la Revolución Francesa no fueron capaces de reconocer la libertad de sus esclavos en Haití y la independencia de esa rica colonia en ultramar. En lugar de esto, enviaron 30 mil soldados para reprimirlos, en intento inútil de someterlos nuevamente. Por encima de los deseos o las intenciones de los hombres de la Ilustración, se iniciaba, por el contrario, una etapa colonial que durante siglos abarcó África, Oceanía y casi todo el Asia, incluidos grandes países como Indonesia, India y China.

Las puertas de Japón al comercio fueron abiertas a cañonazos de la misma forma que hoy, aun después de una guerra que costó cincuenta millones de muertos en nombre de la democracia, la independencia y la libertad de los pueblos, se abren a cañonazos las puertas para la OMC y el Acuerdo Multilateral de Inversiones, el control de los recursos financieros mundiales, la privatización de empresas de las naciones en desarrollo, el monopolio de patentes y tecnologías, y la pretensión de exigir el pago de deudas ascendentes a millones de millones de dólares, imposibles de cobrar por los acreedores e imposibles de pagar por los deudores, cada vez más pobres, más hambrientos y más alejados de los niveles de vida alcanzados por las que fueron sus metrópolis durante siglos y vendieron a sus hijos como esclavos o los explotaron hasta la muerte, como hicieron con los nativos de este hemisferio.

No podría afirmarse que en la segunda mitad del siglo xx tuvo lugar un nuevo reparto del mundo como ocurrió a finales del xix y principios del xx. El mundo hoy ya no puede repartirse por ser posesión casi exclusiva de la que al final de esta azarosa historia emerge como superpotencia única y el más poderoso imperio que jamás existió. Basta observar cómo casi todas las capitales del mundo tiemblan ante la última palabra o la última declaración que se pronuncie o esté a punto de pronunciarse en Washington. Si existió alguna vez la ilusión de que la Organización de las Naciones Unidas existía, esta fue prácticamente disuelta por decisión imperial después del fatídico 11 de septiembre, hace apenas 17 meses, y el más feroz unilateralismo ocupó enteramente su lugar.

Cuando en estos días escuchaba a nuestros distinguidos ponentes e invitados esgrimir afilados argumentos para discutir temas como la crisis económica mundial y especialmente en América Latina, el ALCA, los obstáculos para el desarrollo de los países pobres en el mundo actual, el papel de las políticas sociales y los hechos reales, muchas veces en detalle, que tales temas suscitaban sobre las causas de tantas y tales tragedias; cuando escuchaba que el PIB aumentó o se redujo, que el crecimiento sostenido se produjo y luego se detuvo, que el aumento de las exportaciones es el único camino para reducir el déficit, equilibrar balanzas, crear empleos, reducir el número de pobres, impulsar el desarrollo, cumplir obligaciones; o en otras ocasiones, cuando se afirmaba que las privatizaciones pueden ser muy útiles, crear confianza, atraer inversiones a toda costa, buscar competitividad, etcétera, etcétera, no dejaba de admirar la persistencia con que hace medio siglo se nos recomienda la forma de salir del subdesarrollo y la pobreza.

Dije anteriormente que toda opinión era respetable. Pero también pueden serlo las múltiples interrogantes y preguntas que asaltan nuestras mentes. ¿En qué mundo idílico estamos viviendo? ¿Dónde están las mínimas condiciones de igualdad que hagan posibles las soluciones que nos enseñan en las escuelas de economía para el desarrollo de los países del Tercer Mundo? ¿ Existe acaso verdaderamente la libre competencia, igual disponibilidad de recursos, libre acceso a las tecnologías pertinentes, monopolizadas por aquellos que poseen no solo los frutos del talento propio sino también del ajeno, sustraído de los países menos desarrollados, sin pagar por él un solo centavo a los que con sus magros recursos lo formaron? ¿En manos y bajo el control de quiénes están las instituciones financieras internacionales y los grandes excedentes de fondos? ¿Quiénes son los poseedores de los grandes bancos? ¿Dónde, cómo y quiénes lavan y depositan las enormes sumas derivadas de las especulaciones financieras, evasiones de impuestos, comercio de droga en gran escala y los frutos de las grandes malversaciones? ¿ Dónde están los fondos de Mobutu y otras decenas de grandes malversadores de bienes públicos, que con el beneplácito de sus tutores occidentales entregaron los recursos y las soberanías de sus países al capital extranjero? ¿Cómo, por qué vías y dónde están los cientos de miles de millones de dólares escapados de la antigua URSS y de Rusia cuando los asesores, técnicos, especialistas e ideólogos de Europa y Estados Unidos la condujeron hacia el brillante y bienaventurado camino del capitalismo, en el que una plaga de buitres salidos de todas partes se apoderó de gran parte de los recursos naturales y económicos del país? ¿Quién rinde cuenta moral de que hoy su población disminuya y sus índices de salud ?incluidos mortalidad infantil y materna? hayan empeorado, y muchos ciudadanos, entre ellos ancianos que lucharon contra el fascismo, sufran hambre y pobreza extrema, que afectan a millones de personas? ¿Quiénes destruyen las culturas nacionales de otros pueblos a través del monopolio de los medios masivos y siembran el veneno del consumismo en todos los rincones de la Tierra? ¿Cómo juzgar el gasto de un millón de millones de dólares en publicidad comercial cada año, con los cuales podrían resolverse los principales problemas de educación, salud, falta de agua potable y techo, desempleo, hambre y desnutrición que azotan a miles de millones de personas en el mundo? ¿Se trata simplemente de un problema económico y no político y ético?

La globalización neoliberal constituye la más desvergonzada recolonización del Tercer Mundo. El ALCA, como ya se reiteró aquí, es la anexión de América Latina a Estados Unidos; una unión espuria entre partes desiguales, donde el más poderoso se tragará a los más débiles, incluidos Canadá, México y Brasil. Un inmoral acuerdo para el tránsito de capitales y mercancías, y la muerte de los "bárbaros" que traten de cruzar los límites del imperio por el matadero de la frontera entre México y Estados Unidos. Para ellos no existe Ley de Ajuste que conceda derecho automático a residencia y empleo -cualesquiera que fuesen las violaciones o delitos que hayan cometido-,y que fue inventada para desestabilizar a Cuba como castigo por los cambios revolucionarios que tuvieron lugar en nuestra Patria.

Debo expresar resueltamente y sin vacilación alguna, como revolucionario y luchador que cree realmente que un mundo mejor es posible, el criterio de que la privatización de las riquezas y los recursos naturales de un país a cambio de inversión extranjera constituye un gran crimen, y equivale a la entrega barata, casi gratis, de los medios de vida de los pueblos del Tercer Mundo, que los conduce a una nueva forma de colonización más cómoda y egoísta, en la que los gastos de orden público y otros esenciales, que antaño correspondían a las metrópolis, correrían ahora a cargo de los nativos.

En sus relaciones con el capital extranjero, Cuba recurre a formas de cooperación mutuamente beneficiosas y bien calculadas que no enajenan la soberanía ni ponen a merced del capital y el poder extranjero el control de las riquezas y la vida política, económica y cultural del país.

Como norma, no regalamos absolutamente nada y, puestos en el dilema de pagar un precio, damos al César lo que es del César y al pueblo lo que es del pueblo (Aplausos). Nadie se engañe, somos un país socialista y seguiremos siendo socialistas (Aplausos). Y pese a colosales obstáculos, estamos construyendo una sociedad nueva y más humana, con más experiencia, entusiasmo, vigor y sueños que nunca. Circula el dólar y comienza a circular el euro, a las que pudieran seguir otras para facilitar el turismo, pero circulan también fundamentalmente el peso cubano normal y el peso cubano convertible. La situación monetaria está bajo control. El valor de nuestra moneda nacional se mantuvo estable durante todo el año en el 2002, algo inusual en otros países, y no hay escape de divisas.

Entre los inmensos males que agobian a este hemisferio - como es de sobra conocido- está la gigantesca deuda externa, cuyo pago de capital e intereses absorbe a veces hasta el 50% de los presupuestos nacionales, en detrimento de servicios vitales para cualquier país: la salud, la educación y la seguridad social.

Los enormes intereses que se ven obligados a pagar los gobiernos por los depósitos en los bancos, para defenderse precariamente de los asaltos especulativos y la fuga de capitales, hacen absolutamente imposible todo desarrollo con los fondos propios de cualquier país.

El libre cambio de monedas impuesto por el nuevo orden económico, constituye un instrumento mortífero para las débiles economías de los países que pretendan desarrollarse. Hace rato el dinero ha dejado de ser inevitablemente un valor en sí, como lo fuera en pasados tiempos, que podía ser guardado y enterrado dentro de una botija como piezas de oro o plata.

En Bretton Woods ?como todos los economistas conocen?, Estados Unidos, que poseía el 80% de las reservas mundiales de oro, recibió el privilegio de asumir el papel de emisor de la moneda de reserva mundial. Pero entonces, por cada papel moneda que emitía, contraía la obligación de convertir en oro su valor. La obligación se cumplió garantizando el valor del papel moneda mediante la estabilidad del precio del oro por el sencillo procedimiento aplicado por el gobierno de ese país, de comprar o vender el metal en cantidades suficientes cuando había excedentes o déficits del mismo en el mercado. Esta fórmula duró hasta 1971 en que un presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, después de colosales gastos militares y una guerra sin impuestos, adoptó la decisión unilateral de suspender la conversión en oro del papel moneda norteamericano.

Nadie podía imaginarse cuán colosal especulación se desataría después con la compraventa de monedas, que hoy asciende a cifras siderales de transacciones que superan el millón de millones de dólares cada día.

Por la credibilidad adquirida, el hábito de usar el dólar como instrumento de cambio aceptado por todos, el enorme poder económico del país que lo emitía, y la ausencia de otro instrumento, el dólar continuó ejerciendo su papel.

De ese privilegio no gozaban ni podían gozar los países latinoamericanos y otros del Tercer Mundo. Nuestras monedas son simples papeles en el mercado internacional. Su valor se limita a la cantidad de reservas en moneda externa, fundamentalmente dólares, con que cuente el país. Ninguna moneda nacional en los países de América Latina y el Caribe es ni puede ser estable. Su valor real puede equivaler hoy a 100, y en cuestión de meses, semanas o días, en dependencia de factores externos o internos, puede ser 50, 40, o el 10 por ciento del valor que tenían. Lo ocurrido con el idílico, utópico y folklórico intento en Argentina de mantener la paridad entre el peso y el dólar, terminó, como era lógico, en desastre; otro tanto ocurrió entre el real y el dólar. Países como Ecuador terminaron lanzando su moneda al basurero, adoptando el dólar directamente como única moneda de circulación interna.

En México, como norma, cada seis años el cambio de gobierno producía una fuerte devaluación que reducía considerablemente el valor de su moneda. Brasil, a raíz del último ataque especulativo y la crisis de 1998, perdió en apenas ocho semanas los casi 40 mil millones de dólares que había obtenido con la privatización de muchas de sus mejores empresas de producción y servicios.

La fuga de capitales es una de las peores formas de sangría económica que han estado sufriendo los países de América Latina en las últimas décadas. No se trata de remesas de ganancias obtenidas por inversionistas extranjeros; no se trata del saqueo que se deriva del pago de una deuda externa contraída muchas veces por gobiernos tiránicos y corruptos que despilfarraron y malversaron los fondos recibidos, o para asumir responsabilidades derivadas de deudas privadas y en ocasiones de robos o negocios turbios de la banca privada, ni tampoco de las pérdidas crecientes que ocasiona el conocido fenómeno del intercambio desigual; se trata de fondos creados dentro del país, plusvalía arrancada a los obreros mal pagados, o ahorros bien habidos de trabajadores intelectuales y profesionales, o ganancias de pequeñas industrias, comercios y servicios.

El yugo estrangulador que ata a los países latinoamericanos a la fuga de capitales, es la compra libre, sin restricción ni requisito alguno, de divisas convertibles con moneda nacional, fórmula impuesta como sagrado principio neoliberal por las organizaciones financieras internacionales. Se estima que tales fugas ascendieron, en algunos países como Venezuela, durante un período de más de 40 años, a 250 mil millones de dólares aproximadamente. Súmese a esta cifra los fondos nacionales que escaparon de Argentina, Brasil, México y el resto de América Latina.

¡Gloria al bravo pueblo venezolano y a su valiente líder, que acaban de establecer el control de cambio!, con lo cual ponen fin en su país a la tragedia que he mencionado.

Recuerdo que al triunfo de la Revolución cubana, en 1959, el conjunto de la deuda de América Latina ascendía solo a 5 mil millones de dólares. Su población, de 214,4 millones, se incrementó a 543,4 millones de habitantes ?de ellos 224 millones de pobres y más de 50 millones de analfabetos?, y su deuda a no menos de 800 mil millones de dólares, en el 2003.

¿Cuál es la causa por la cual esta región del hemisferio no hubiese alcanzado en la posguerra un desarrollo que pudiera ser similar a Canadá, Nueva Zelandia o Australia, que fueron colonias europeas en un tiempo menos ricas y desarrolladas que nosotros? ¿No se debe acaso en parte al dudoso privilegio de ser el patio trasero de Estados Unidos? ¿O será porque somos un despreciable conjunto de blancos, negros, indios y mestizos, y por tanto la negación de lo que los estudios del genoma humano y las investigaciones científicas han demostrado: que no existen diferencias de capacidad intelectual entre las distintas etnias que integran la especie humana? ¿Dónde está la culpa?

Comencé expresando que todo cuanto existió y existe ha sido impuesto a la humanidad. Coincido enteramente con Carlos Marx, quien afirmó que cuando el sistema de producción y distribución capitalista no exista, y con él desaparezca la explotación del hombre por el hombre, la sociedad humana habrá salido de la prehistoria (Aplausos). Basaba sus razonamientos en el desarrollo dialéctico de la historia de nuestra especie.

Este pensamiento puede parecer a muchos demasiado simple y demasiado distante. Marx estudió el capitalismo en su primera etapa, que coincidió con el nacimiento de una nueva clase llamada a transformar aquella sociedad, que inevitablemente devino explotadora y despiadada, y dar paso a una nueva época y a un mundo justo. Cuando tales puntos de vista sustentó, no existían siquiera la electricidad, el teléfono, los motores de combustión interna, los barcos modernos de gran velocidad y capacidad de carga, la química moderna, los productos sintéticos, los aviones que cruzan el Atlántico con cientos de pasajeros en cuestión de horas, la radio, la televisión, las computadoras. Se libró de la terrorífica visión de la forma irresponsable en que la técnica moderna ha sido utilizada por el hombre para destruir bosques, erosionar la tierra, desertificar cientos de millones de hectáreas de suelo fértil, sobreexplotar y contaminar los mares, liquidar especies vegetales y animales, envenenar el agua potable y la atmósfera.

Marx, que elaboró su teoría en las condiciones de Inglaterra, el país más desarrollado de la época, no planteó la necesidad de una alianza obrero-campesina, ni pudo percibir todavía el colosal problema que sobrevendría del mundo colonial de aquel entonces, algo que Lenin, su genial discípulo, siguiendo la línea de su pensamiento en las circunstancias especiales del Imperio Ruso, descubriría y profundizaría después.

En época de Marx, que observaba el desarrollo acelerado de la revolución industrial inglesa y la incipiente industrialización de Alemania y Francia, nadie habría sido capaz de prever, salvo que asumiese una actitud de adivino, algo tan ajeno a su carácter, el papel que vendría a desempeñar Estados Unidos de Norteamérica apenas 60 años después de su muerte.

Mientras Malthus sembraba el pesimismo, él alentaba la esperanza.

En aquel tiempo la geografía del planeta y las leyes que rigen la biosfera -tierras, bosques, mares y atmósfera- eran poco conocidas. Muy poco se sabía del espacio. No existía la teoría de la relatividad ni se había escrito una palabra sobre la gran explosión, el «big bang».

Marx no podía imaginar que el teléfono celular permitiría comunicarse de un extremo a otro del mundo a la velocidad de la luz, que millones de millones de dólares en acciones, monedas, operaciones de resguardo, productos básicos que no se moverían de su sitio, y otros títulos, pasarían de mano cada día, y que el valor de las ganancias especulativas superaría el valor de la plusvalía.

Marx creía por encima de todo en el desarrollo de las fuerzas productivas y las posibilidades infinitas de la ciencia y el talento humano. Concibió un mundo cabalmente desarrollado como condición sine qua non de la existencia de un sistema social capaz de producir los bienes necesarios para la plena satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de la sociedad. No concebía la Revolución en un solo país, y vio tan lejos, que fue capaz de generar la idea de un mundo globalizado, tal como lo entendí siempre, hermanado en la paz y en el acceso al disfrute pleno de las riquezas que fuera capaz de crear. No podía pasar por su mente la idea de un mundo dividido entre pobres y ricos. "Proletarios de todos los países, uníos", proclamó, que en el mundo real de hoy podría interpretarse como un llamado a la unión de todos los trabajadores manuales e intelectuales, los campesinos y los pobres de todos los países, en busca de lo que se ha dado en llamar "un mundo mejor" (Aplausos).

Por primera vez en la historia humana, nuestra especie corre un riesgo real de extinción. La amenazan no solo la destrucción de su medio natural de vida, sino también graves riesgos políticos, armas cada vez más sofisticadas de destrucción y exterminio masivo y doctrinas extremistas que podrían apoyarse en mortales y aniquiladoras fuerzas.

La paz no vive sus mejores días de gloria y esperanzas. Una guerra está a punto de estallar. No se trataría de un enfrentamiento entre fuerzas equiparables. De un lado estaría la superpotencia hegemónica con toda su abrumadora fuerza militar y tecnológica, apoyada por un aliado principal, otro país nuclear y miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Del otro lado, un país cuyo pueblo ha sufrido más de 10 años de diarios bombardeos y la pérdida de cientos de miles de vidas, principalmente niños, por hambre y enfermedades, después de una desigual guerra provocada por la ilegal ocupación iraquí de Kuwait, que era un estado independiente y reconocido por la comunidad internacional. La inmensa mayoría de la opinión mundial rechaza con unánime oposición la nueva guerra. No acepta en primer lugar la decisión unilateral del gobierno de Estados Unidos, que ignora las normas internacionales y las facultades que corresponden a las Naciones Unidas, que ya de por sí son bastante pocas. Se trata de una guerra innecesaria, bajo pretextos nada creíbles ni probados.

Completamente debilitada por la anterior guerra que tuvo lugar en 1991 frente a Estados Unidos, Iraq -que en su conflicto con Irán fue apoyada y armada en no poca medida por Occidente- carece en absoluto de capacidad para contrarrestar el armamento ofensivo y defensivo con que cuenta Estados Unidos -capaz de anular cualquier riesgo de uso por parte de Iraq de un arma nuclear, química o biológica si ese país contara con alguna de ellas, lo cual es muy poco probable-, y sería además absurdo políticamente y suicida desde el punto de vista militar que intentara hacerlo.

El verdadero peligro radica en que tal acción bélica se convertiría para el pueblo iraquí en una guerra patriótica, y nadie podría de antemano asegurar cuál sería su reacción y su resistencia, cuánto duraría esa guerra, cuántas muertes y destrucción ocasionaría, y cuáles serían las consecuencias humanas, políticas y económicas de la misma para cada uno de los contendientes. El mundo sin duda sería sometido a colosales riesgos económicos en medio de la profunda crisis que hoy afronta. No podría calcularse lo que ocurriría en esas circunstancias con los precios del petróleo.

El pasado 28 de enero, cuando hablé en ocasión del 150 aniversario del natalicio de José Martí, recordé y analicé varios discursos pronunciados por el Presidente de Estados Unidos. Citaré en esta ocasión solo algunos párrafos que hablan por sí mismos: "Vamos a utilizar cualquier arma de guerra que sea necesaria." "Cualquier nación, en cualquier lugar, tiene ahora que tomar una decisión: o está con nosotros o está con el terrorismo." "Esta es una lucha de la civilización." "Los logros de nuestros tiempos y la esperanza de todos los tiempos dependen de nosotros." "Y sabemos que Dios no es neutral." [20 de Septiembre de 2001]. "Nuestra seguridad requerirá que transformemos a la fuerza militar que ustedes dirigirán en una fuerza militar que debe estar lista para atacar inmediatamente en cualquier oscuro rincón del mundo, [...] que estemos listos para el ataque preventivo" [...]"Debemos descubrir células terroristas en 60 o más países." "Estamos ante un conflicto entre el bien y el mal." [Discurso ante los cadetes en el 200 aniversario de West Point, 1 de junio de 2002] "Estados Unidos le pedirá al Consejo de Seguridad de la ONU que se reúna el 5 de febrero para considerar los hechos sobre los desafíos de Iraq al mundo." "Vamos a consultar, pero que no haya malos entendidos. Si Saddam Hussein no se desarma plenamente, por la seguridad de nuestro pueblo y por la paz del mundo encabezaremos una coalición para desarmarlo." "Y si nos obligan a ir a la guerra, vamos a luchar con el pleno poderío de nuestras Fuerzas Armadas." [Declaración ante el Congreso, febrero 5 del 2003]

Aunque el Presidente Bush expresa su convicción de que Dios no es neutral, lo cierto es que el Papa Juan Pablo II y casi todos los jefes religiosos del mundo están contra esa guerra. ¿Quién interpreta realmente los designios del Señor? (Aplausos.)

Aquí se discutía hace dos días cuál será el futuro de la humanidad. Algunos preguntaban qué vendría después de la globalización, si sería largo o breve el actual orden económico mundial, cuánto durará el nuevo sistema imperial. Intentaré con gran riesgo improvisar una respuesta a esas preguntas, sobre las que he meditado más de una vez.

Parto de algunas convicciones íntimas, en las cuales creo firmemente. Los hombres no hacen la historia. Los factores subjetivos pueden adelantar o retrasar los grandes acontecimientos, incluso por períodos relativamente largos, pero no constituyen el factor determinante, ni pueden impedir el desenlace final. Accidentes de gran trascendencia de origen humano o de origen natural, una guerra nuclear, la destrucción acelerada del medio ambiente y el cambio relativamente brusco del clima, pueden alterar todos los cálculos o pronósticos que hacen los más preclaros talentos de nuestra especie. Ambas cosas podrían todavía evitarse.

Los factores objetivos derivados del propio desarrollo de la sociedad humana son los que determinan los acontecimientos. La economía no es una ciencia natural, no es ni puede ser exacta; es una ciencia social. Conceptos e ideas, tendencias y leyes surgidas en una época dentro de un sistema económico y social determinado, tienden a perdurar en el tiempo, aun cuando tales sistemas estén agotados o hayan desaparecido, lo cual no pocas veces perturba la interpretación más correcta de los acontecimientos. La enorme diversidad de opiniones y teorías que se escuchan en los encuentros o reuniones de las ciencias sociales son una prueba de ello. Servirán igualmente de ejemplo los enormes errores que se cometen en cualquier proceso revolucionario profundo.

De la política me parecería mejor decir que es una mezcla de ciencia y de arte, aunque más de arte que de ciencia.

Nunca debe olvidarse que tanto en uno u otro caso, la responsabilidad de la tarea corresponde a los seres humanos, y estos son tan variados y variables como partículas llevan en las combinaciones de su mapa genético.

De la historia se puede sacar una lección en la que suelo insistir. Solo de las grandes crisis han surgido las grandes soluciones. Entiendo que de esta regla escapan muy pocas excepciones.

Nos encontramos hoy ante una gran crisis generalizada, tanto económica como política. Tal vez la primera de carácter plenamente global.

El orden económico prevaleciente ni es sostenible ni es soportable (Aplausos). No tiene solución posible sin grandes y profundos cambios. No es necesario abundar en datos, que aquí y en todas partes se repiten, para comprender la realidad. Los ejemplos de crisis locales, regionales y hemisféricas que se repiten con creciente frecuencia lo demuestran. De ellas no se libran ni países pobres ni países ricos. Muchos partidos están sumidos en total descrédito. Los pueblos se hacen cada vez más ingobernables. Los organismos financieros internacionales e instituciones afines como la OMC, o grupos de superricos como el de los 7, no encuentran ya dónde reunirse. Las organizaciones y los movimientos sociales afectados o sensibilizados por la tragedia que vive el mundo se multiplican en todas partes. Las tecnologías modernas han hecho posible la transmisión de mensajes sin acudir a la ayuda de los medios tradicionales de comunicación.

A pesar de los 800 millones de analfabetos que todavía existen, miles de millones de personas de una forma o de otra tienen acceso a determinadas informaciones y sufren a diario las calamidades del desempleo, pobreza, carencia de tierras, insalubridad, inseguridad; falta de escuelas, techos, condiciones higiénicas mínimas, autoestima y reconocimiento social. Hasta la propia publicidad comercial consumista exacerba la conciencia de sus propias carencias y desesperanzas.

No hay forma de continuar el engaño sistemático, no es posible matarlos a todos; son ya más de 6 220 millones los habitantes del planeta, que en solo un siglo se han multiplicado por más de cuatro veces. Al ejército de descontentos del Tercer Mundo se unen millones de trabajadores instruidos, y hombres y mujeres de los sectores profesionales y de las capas medias de los países desarrollados, cada vez más preocupados por su propio destino y el de sus hijos, al ver envenenarse el aire, las aguas, los suelos, las plantas y desaparecer lo agradable de cuanto los rodea, producto de la irresponsabilidad y la anarquía en el uso de los recursos naturales. La existencia de los ciudadanos en cualquier parte se convierte cada vez más en una lucha por la supervivencia.

Que la humanidad no tiene otra alternativa que cambiar de rumbo, es algo que no puede dudarse. ¿Cómo cambiará? ¿Qué nuevas formas de vida política, económica y social adoptará? Es la pregunta de más difícil respuesta, lo cual me conduce a la última idea que deseo expresar.

En esto el factor subjetivo deberá desempeñar su papel más importante, y para ello debe ser informado e incitado a pensar.

Transmitir información, alentar debates, crear conciencia, será tarea de los más avanzados. Un ejemplo alentador de nuevos métodos de lucha fue el Foro Social Mundial de Porto Alegre. Las cien mil personas que allí se reunieron a meditar y debatir han mostrado una imagen de las fuerzas emergentes e impulsoras de los cambios que objetivamente se imponen en el mundo.

En Cuba llamamos a esta lucha Batalla de Ideas. En ella estamos fuertemente enfrascados hace ya tres años y dos meses. Más de cien programas sociales han surgido de esa lucha, la mayoría consagrados a la educación, la cultura general y artística, la masificación del conocimiento, la revolución de los sistemas de enseñanza escolar, la divulgación de conceptos sobre los más variados temas políticos y económicos, el trabajo social, la multiplicación de las posibilidades de realizar estudios superiores, la búsqueda a fondo de los problemas sociales más sensibles, causas y soluciones; la meta de alcanzar una cultura general integral, sin la cual no bastaría obtener un título profesional universitario para dejar de ser analfabeto funcional.

Son ambiciosos nuestros planes, pero estamos realmente alentados por los resultados que vamos obteniendo.

A pesar de que el mundo atraviesa una gran crisis económica, nuestro país ha logrado reducir el desempleo a 3,3%; esperamos a finales de este año reducirlo a menos de 3%, con lo cual ingresaríamos a la condición de país con pleno empleo (Aplausos). Quizás lo más útil de nuestros modestos esfuerzos en la lucha por un mundo mejor será demostrar cuánto se puede hacer con tan poco si todos los recursos humanos y materiales de la sociedad se ponen al servicio del pueblo.

Ni la naturaleza debe ser destruida, ni las podridas y despilfarradoras sociedades de consumo deben prevalecer. Hay un campo donde la producción de riquezas puede ser infinita: el campo de los conocimientos, de la cultura y el arte en todas sus expresiones, incluida una esmerada educación ética, estética y solidaria, una vida espiritual plena, socialmente sana, mental y físicamente saludable, sin lo cual no podrá hablarse jamás de calidad de vida.

¿Acaso algo impide que podamos alcanzar tales objetivos?. ¡Queremos demostrar lo que todos proclamamos: que un mundo mejor es posible!. ¡Ha llegado la hora de que la humanidad comience a escribir su propia historia!

Muchas gracias.

Sugerencias
 
Esta noche, a partir de las 22 horas (conviene conectar sobre esa hora, porque ya es sabido que la RTVA tiene un peculiar sentido de la puntualidad) y bien a tono con el momento, Canal 2 Andalucía emite la pelicula de Stanley Kubrick, Senderos de Gloria (y ademas sin cortes publicitarios). Toda una obra de arte y un alegato antimilitarista de primer orden. Si teneis oportunidad no os la perdais y si ya la habeis visto, revisadla. Aprovechemonos de que, esta vez, PSOE-PA no están de "ardor guerrero" y en primer tiempo de saludo (al menos de momento).
 
 
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