Inicio > Mis eListas > andalucialibre > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 151 al 180 
AsuntoAutor
n 158 - Andalucía Andaluci
n 159 - No a la G Andaluci
n 160 - Andalucía Andaluci
n 161 - La Guerra Andaluci
n 162 - Euskadi - Andaluci
n 163 - Andalucía Andaluci
n 164 - Andaluces Andaluci
n 165 - Ya pasó e Andaluci
n 166 - Los Cient Andaluci
n 167 - Acciones Andaluci
n 168 -Tambores d Andaluci
n 169 - Movilizac Andaluci
n 170 - Vergenza Andaluci
n 171 - Reflexion Andaluci
n 172 - ASESINOS Andaluci
n 173 - Resistenc Andaluci
n 174 - Guerra co Andaluci
n 175 - La Nación Andaluci
n 176 - La Guerra Andaluci
n 177 - Estudiant Andaluci
n 178 - Marcha a Andaluci
n 179 - La Guerra Andaluci
n 180 - La Guerra Andaluci
n 181 - La Humill Andaluci
n 182 - Especial Andaluci
n 183 - Andalucía Andaluci
n 184 - ¡Viva la Andaluci
n 185 - Paro anda Andaluci
n 186 - Tocan Ele Andaluci
n 187 - Sondeos - Andaluci
 << 30 ant. | 30 sig. >>
 
Andalucía Libre
Pgina principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 216     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[BoletinAndaluciaLibre] n 184 - ¡Viva la Revolución Cubana!
Fecha:Domingo, 4 de Mayo, 2003  16:14:36 (+0200)
Autor:Andalucia Libre <andalucialibre @.......es>


n 184
 
¡Viva la Revolución Cubana!
La Habana, 1 de Mayo de 2003
 
Presentación 
Por tercera vez consecutiva dedicamos parte importante de nuestro espacio a la situación de Cuba y al debate abierto en el seno de la izquierda andaluza e internacional a partir de las ultimas acciones del Régimen revolucionario cubano. Hacerlo implica un reconocimiento por nuestra parte de que, en ocasiones como esta, la importancia subjetiva de determinadas cuestiones se sobrepone a su inicial peso objetivo y hay que afrontarlas actuando en consecuencia. No tiene caso lamentarse recordando -por poner sólo tres ejemplos- que las varias matanzas de manifestantes que ya han perpetrado en Iraq las tropas ocupantes yanquis, las constantes masacres y torturas sionistas sistemáticas en Palestina o la continua violación de derechos civiles en EEUU, no han provocado ni de lejos una convulsión proporcionalmente similar a la levantada por Cuba; aunque en pura lógica cuantitativa desde un punto de vista humanista hubieran debido, en abstracto, merecer una atención cualitativamente superior. No ha sido así.  Una buena prueba de que estamos ante una cuestión esencialmente política y no simplemente ética. Sometiendonos a este imperativo, relegamos a un proximo numero los otros temas que el limite de 300 kb por correo que nos impone el servidor nos impiden sumar aquí.
 
Plenamente conscientes de lo que se discute y dilucida, hemos titulado con toda intención este espacio "¡Viva la Revolución Cubana!". Lo hemos hecho, como adelanto, a titulo combinado de afirmación, de provocación y de desagravio. La actuación de Cuba, al margen de cual fuera la intención primera de la dirección cubana y muy posiblemente sin que estuviera en su agenda ni entre sus preocupaciones, se ha convertido en estos días en un barómetro para toda la izquierda, una espoleta, un test. Las reacciones ante los hechos cubanos -especialmente tras la espectacular defección del Nobel Saramago- han sacado a la luz múltiples debates, carencias, actitudes, prioridades, que yacian soterradas en la izquierda en general y en la de nuestra Nación en particular. No es que ahora pensemos que la posición ante Cuba sea "la piedra de toque del internacionalismo proletario", transfiriendo a La Habana el lugar que los estalinistas endilgaban al  Kremlin en sus "buenos viejos tiempos". O que de forma sobrevenida nos hayamos convertido en hinchas de Fidel Castro, considerándolo -a estas alturas y en un ataque de amnesia selectiva- "el punto de referencia de la izquierda mundial". O que compartamos al ciento por ciento las acciones, argumentos o justificaciones cubanas. Para situarnos -y para quienes aún no lo sepan- recordemos que quienes hacemos ANDALUCÍA LIBRE somos una 'singular especie' de nacionalistas andaluces 'trosquistas' (para entendernos); por nuestra trayectoria y ubicación, poco propensos y sospechosos de fidelidades ciegas y seguidismos inquebrantables. Lo que ocurre, simplemente, es  que hemos constatado que el debate sobre Cuba no sólo toca y se refiere a Cuba sino que -visto desde ojos andaluces- afecta a algunas cuestiones esenciales que nos implican directamente a quienes aquí luchamos por la Independencia y el Socialismo para nuestra Patria; asuntos y cuestiones que no pueden dejarse pasar, tampoco en Andalucía, sin riesgo para avanzar hacia ese objetivo. De ahí nuestra reincidencia.
 
Dada la  abrumadora dimensión del material producido al respecto en estas ultimas semanas, este informe se limita al articulo de  Sandels sobre el contexto de las iniciativas cubanas relacionadas con la política imperialista vigente de EEUU; a la Declaración distribuida por el PCC argumentando la postura del Gobierno cubano, que nos ha parecido obligado incluir; a una resolución de 1995 de la IV Internacional -a la que pertenecemos aunque, por supuesto, no representamos ni pretendemos representar- que publicamos como testimonio histórico de cómo se veía la situación cubana hace ocho años y cómo se analizaba desde una corriente de la izquierda revolucionaria internacional -solidaria pero critica con la Revolución cubana- y finalmente a un texto de análisis y opinión de nuestra cosecha. A todo ello, añadimos una selección de enlaces -que recomendamos explotar con sosiego pero en extenso- a partir de los cuales creemos que puede accederse a una amplia visión de los diversos aspectos implicados en el debate vigente. Nuevamente, deseamos que estos materiales os sean de alguna utilidad.
 
Ofensiva cubana: ¿Una rebelión contra la Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU?
Robert Sandels
Counter Punch - Cuba-L Analysis
Traducido para Rebelión por Marina Trillo
 
Desde su nombramiento en setiembre 2002 como principal funcionario de la Sección de Intereses de EEUU en Habana, James Cason ha potenciado las conexiones oficiales de EEUU con disidentes cubanos. Injiriendo directamente en la política interna de Cuba, Cason ayudó a lanzar el ala joven del disidente Partido Liberal Cubano. En ningún lugar del mundo, dijo el Ministro de exteriores Felipe Pérez Roque, sería legal para un extranjero participar en la formación de un partido político.

En octubre 2002, Cason invitó a un grupo de disidentes a una reunión en su residencia en la Habana con los editores de un periódico estadounidense. Aunque buscar disidentes ha llegado a ser una rutina para los jefes de la misión de EEUU, era excepcional reunirlos en la propia casa.

El 24 de febrero de este año, participó en una reunión de la disidente Asamblea para la Promoción de la Sociedad Civil en casa de la destacada disidente Marta Beatriz Roque. Presentes también en la reunión estaban varios periodistas a quienes Cason repitió sus críticas al gobierno del Presidente Fidel Castro y reafirmó el apoyo de EEUU a los disidentes.

Cason organizó otras dos reuniones similares en su domicilio en marzo aún después de recibir una queja formal del Ministerio de Exteriores.

En una reciente entrevista por televisión en Miami, Cason dijo que la ayuda que prestaba a disidentes era de naturaleza "moral y espiritual". Pero, según el testimonio de varios agentes de seguridad cubanos que se infiltraron en las organizaciones que recibían apoyo estadounidense, la Sección de Intereses llegó a convertirse en el cuartel general y en un área de oficina para disidentes. Algunos de ellos, incluida Marta Beatriz Roque, disponían de pases firmados por Cason que les permitían el libre acceso a la Sección de Intereses donde podían usar los ordenadores, teléfonos, y máquinas de oficina.

El Departamento de Estado llama a estas actividades "de alcance". Sin embargo, bajo las leyes de EEUU, semejante "alcance" por parte de un diplomático extranjero en los Estados Unidos podría tener como resultado la persecución criminal y una sentencia de 10 años de cárcel para cualquiera "que acceda a operar dentro de los EEUU sujeto a la dirección o el control de un gobierno o funcionario extranjeros" (Titulo 18, sección 951 del Código de EEUU.)

El 4 de marzo, Castro advirtió que Cuba podría cerrar la Sección de Intereses: "Cuba puede prescindir fácilmente de esta oficina, una incubadora de contrarrevolucionarios y un puesto de control para las acciones subversivas más agresivas contra nuestro país," dijo. En abril, el Ministerio de Exteriores mandó una nota al Gobierno de los EEUU diciendo que el gobierno se vio forzado a actuar contra los disidentes debido al "declarado propósito" de EEUU de derrocar al gobierno de Cuba.

El 18 de marzo, el gobierno comenzó a acorralar a los disidentes incluidos miembros del Proyecto Varela de Oswaldo Payá -aunque no a Payá- periodistas independientes, y varios destacados disidentes como Marta Beatriz Roque. Las sentencias dictadas iban de 6 a 28 años. El cargo formal contra la mayor parte de los acusados fue el de crímenes contra "la independencia o la integridad territorial del estado."

En una rueda de prensa del 9 de abril, el Ministro de Exteriores Pérez Roque dio la explicación de Cuba respecto a las detenciones. "Se nos ha acabado la paciencia con el Sr. Cason y sus actos irresponsables. Es la persona  más responsable por lo que ha ocurrido."

Esa fue la explicación corta. En la exhaustiva denuncia que siguió, Pérez Roque demostró que la administración de Bush había aumentado extremadamente la hostilidad hacia Cuba para desestabilizar su gobierno.

El muy alabado Proyecto Varela es un caso especialmente interesante. Según los documentos que Pérez Roque presentó en la conferencia de prensa, el referéndum del Proyecto Varela fue financiado por los Estados Unidos y organizado con la ayuda de Carlos Alberto Montaner, un exiliado cubano radicado en España, asistido por funcionarios españoles. En una carta de 2001 a Osvaldo Alfonso, uno de los detenidos, Montaner mencionó dinero mandado a Cuba para afianzar el proyecto y dijo, "Muy pronto, algunos amigos españoles de alto nivel te llamarán para hablar acerca del Proyecto Varela." Montaner sugirió que varias personas, incluido Payá, ayudaran a montar el proyecto.

Las detenciones condenadas como represión de derechos

Las detenciones generaron condena casi universal. El portavoz del Departamento de Estado Richard Boucher dijo que los EEUU fueron "ultrajados" y el Secretario de Estado Colin Powell requirió que Cuba liberara a los "presos de conciencia." Ni Boucher ni Powell dieron explicaciones ante la evidencia de que los disidentes eran agentes pagados por los Estados Unidos.

El gobierno cubano siempre ha mantenido que los disidentes son creados y financiados por el gobierno de EEUU. Bajo esa base, la ley Cubana hace de la colaboración con la política de EEUU, especialmente la Helms-Burton Act de 1996, una ofensa criminal punible con largas condenas de prisión. En 1997, la Asamblea Nacional aprobó la Ley de Reafirmación de la Dignidad Cubana y la Soberanía como un "antídoto" para la Helms-Burton, y en 1999, la Ley de Protección de la Independencia Nacional Cubana, que criminalizaba cualquier acto de colaboración con la política de EEUU hacia Cuba. Estas leyes son semejantes a las leyes estadounidenses que rigen las actividades de agentes no registrados de gobiernos extranjeros.

Evidencias que avalan la reivindicación cubana de que los disidentes son mercenarios de los EEUU está disponible en sitios web del gobierno estadounidense. El sitio web de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID) relaciona los receptores de fondos de EEUU para apoyo a disidentes, periodistas independientes, libreros independientes, y organizaciones de derechos humanos en Cuba. Por ejemplo, en el 2000 USAID dio US$ 670.000 a tres organizaciones para apoyar "la publicación en el exterior del trabajo de periodistas independientes de la isla... y para distribuir sus escritos dentro de Cuba" (informe de USAID, Evaluación del Programa de USAID Cuba, 2001).

La revisión 2003 del Departamento de Estado del Programa Cuba, establecido para llevar a cabo la directiva de cambio de régimen prevista en el Acta Helms-Burton, observa que el Grupo de Tareas de Disidencia de Cuba "fue creado para apoyar las actividades de grupos disidentes en Cuba," especialmente el Grupo de Cuatro -el grupo dirigido por Marta Beatriz Roque-. Este grupo de tareas recibió una donación de US$ 250.000 en 1999. US$ 280.000 fueron a la Prensa Libre de Cuba entre 1998 y 2000, para "dar voz a periodistas y escritores independientes en el interior de Cuba."

CubaNet, que opera fuera de Miami, cuelga en su sitio web el trabajo de periodistas independientes. La Universidad Internacional de Florida, otro beneficiario de USAID, trabaja con CubaNet para traducir al inglés, francés y alemán, los artículos escritos por periodistas disidentes. CubaNet recibió US$ 343.000 en 1997.

EEUU admite / niega que financia a disidentes

El funcionario de USAID Adolfo Franco dijo a principios de este año que la agencia había gastado US$ 20 millones en la cumplimentación de mandatos de Helms-Burton desde 1997. No obstante, otro funcionario de USAID, Alfonso Aguilar, negó que la agencia financiara a disidentes, aunque reivindicó que era legal hacerlo. Admitió que USAID da dinero a organizaciones no gubernamentales que a su vez pagan a disidentes. Pero sostuvo que las acusaciones de Pérez Roque eran "ultrajantes", porque los pagos no provenían directamente del gobierno estadounidense.

A pesar de la tácita aceptación de USAID de que los pagos indirectos son un medio legítimo para financiar la oposición interna en países soberanos, el Departamento de Estado dijo que la acusación de Pérez Roque relativa a que los EEUU fabricaron la disidencia Cubana era "ridícula".

Parte de la causa judicial contra Héctor Palacios, un partidario del Proyecto Varela sentenciado a 25 años de cárcel, fue que había recibido US$ 3.000 en remesas de organizaciones en los Estados Unidos así como también ordenadores y otro equipo donados por la Sección de Intereses. Los investigadores encontraron US$ 5.000 en metálico escondidos en un frasco de medicinas en su casa.

Otro de los prominentes escritores detenido fue Oscar Espinosa Chepe, a quien sentenciaron a 20 años. Entrevistada en el programa de radio "Democracy now" (04/09/03) de la red Pacífica, Miriam Leyva, esposa de Chepe, negó que hubiera colaborado con los EEUU. Dijo que él había recibido solo US$ 15 por artículo de CubaNet en Miami. Durante la conferencia de prensa del 9 de abril, el Ministro de Exteriores Pérez Roque mostró recibos indicando que Espinosa Chepe había recibido US $ 7.154 de dichos pagos durante 2002. A razón de US$ 15 por artículo, Espinosa Chepe habría tenido que vender 477 artículos o 10 por cada semana de ese año. Pérez Roque dijo que los investigadores encontraron US$ 13.660 en el baño de Espinosa Chepe y que no había desempeñado ningún trabajo en 10 años.

A los disidentes se les pagaba frecuentemente con fondos de EEUU canalizados a través de un banco canadiense. El banco permite que los cubanos tengan acceso con una Transcard (tarjeta de débito) a los fondos suministrados por Estados Unidos.

La nueva iniciativa de Bush y la ofensiva cubana

Casi sin excepción, los reportajes y editoriales de los medios dijeron que Castro se había aprovechado de la guerra de Irak para ordenar la represión de la disidencia. Esa interpretación, sin embargo, omite considerar el contexto actual o la larga historia de tentativas de EEUU para derrocar al Gobierno Cubano.

Verdaderamente, la crisis actual, como otras, se ha tratado en los medios casi como otro acto al tuntún fruto de los defectos del carácter de Castro y sin que tengan conexión con ningún acontecimiento histórico relevante.

No obstante, se puede decir que la crisis actual tiene sus orígenes en la nueva iniciativa del Presidente George W Bush. En un discurso del 20 mayo 2002 en Miami, titulado "iniciativa para una nueva Cuba," Bush reinstauró la línea dura de la política de EEUU y propuso el aumento de la ayuda gubernamental estadounidense a los disidentes. Parecía que no hubiera nada realmente novedoso en ello, pero el gobierno cubano lo tomó como una amenaza nueva, especialmente a la vista de que el discurso tuvo lugar pocos días después de que el funcionario del Departamento de Estado John Bolton anunciara que Cuba estaba fabricando tecnología de armas biológicas y transfiriéndola a estados terroristas.

Desde el discurso de Bush, los EEUU han prestado creciente atención al referéndum de Varela, que propone esencialmente un enfoque reformista para la eliminación del estado y la economía revolucionarios. Los funcionarios de la Administración negaron que hubiera elementos nuevos en el discurso y hablaron acerca de confiar en la disidencia cubana en vez de en la presión externa para derrocar al régimen.

Después de aceptar el Premio SaJarov de la Unión Europea (UE) para la Libertad de Pensamiento el pasado diciembre por dirigir el referéndum Varela, Payá hizo un viaje triunfal que incluyó una parada en Washington donde fue recibido cordialmente por el Secretario Powell. En Miami, ganó el apoyo de la Cuban American National Foundation (CANF). Durante el mismo período, la CANF abrazó formalmente la estrategia de trabajar para el derrocamiento de Castro por medio de disidentes, indignando a otros extremistas que apoyan acciones más agresivas desde los EEUU. Sin embargo, si uno toma el Proyecto Varela como una operación secreta de EEUU, el cambio hacia la confianza en los disidentes domésticos anunciado por el discurso, aparecería como el comienzo de una agresiva campaña encabezada por la Sección de Intereses, la "solución final" de Bush al "problema" Cuba.

Castro respondió al referéndum Varela con una enmienda constitucional convirtiendo el socialismo de Cuba en "irrevocable". Aunque esto se vio en EEUU como un tosco intento para bloquear el referéndum, su sincronización e intensidad indicaban que era la respuesta de Castro a la iniciativa de Bush para una nueva Cuba.

El anuncio de la iniciativa salió cuatro meses después de que Bush proclamara su radical doctrina de política exterior, la Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU. Los funcionarios cubanos señalan la doctrina como una amenaza más a Cuba porque anuncia "una estrategia integral" para promover una economía de libre-mercado global. De modo más amenazante, afirma el derecho a una guerra preventiva unilateral contra estados que apoyen a terroristas o se crea que tengan armas de destrucción masiva. Puesto que el Departamento del Estado ha declarado públicamente que Cuba es un estado con tecnología de armas biológicas, y sigue considerando a Cuba como uno de los estados que promueven el terrorismo junto con Iraq, Irán, Libia, Corea del Norte, Sudán y Siria, la nueva estrategia lógicamente deja a Cuba abierta a la intervención militar a discreción del presidente.

Bajo esta doctrina, el ejército de EEUU será perpetuamente dominante y puede operar al margen de las sanciones internacionales. Ellos "serán lo bastante fuertes para disuadir a potenciales adversarios de que sigan aumentando su fuerza militar con la esperanza de superar, o igualar, el poder de los Estados Unidos" y "no serán menoscabados por la posibilidad de investigación, indagación, o persecución por la Corte Penal Internacional (CPI), cuya jurisdicción no alcanza a los Americanos y que nosotros no aceptamos."

Un funcionario cubano dijo a Wayne Smith, anterior jefe de la Sección de Intereses estadounidenses, "Esta nueva política vuestra de ataques preventivos nos pone en un nuevo juego de pelota, y en ese nuevo juego, debemos dejar claro que nosotros no podemos ser intimidados."

Cuba en rebelión contra la Estrategia de Seguridad Nacional

Aparte de la perspectiva inmediata de la represión en Cuba, está la cuestión de la iniciativa de EEUU en Oriente Medio.

Llama la atención lo similar que es el guión para Iraq, a la política estadounidense para la transformación de Cuba: identificación del país-diana con armas de destrucción masiva y terrorismo; petición de cambio de régimen; selección de exiliados para formar gobiernos provisionales; control estadounidense de esos gobiernos durante el período de "transición"; arrogación del poder de determinar cuándo un gobierno se considera democráticamente elegido; y rectificación de las estructuras económicas en el país-diana para conformarlo a las directivas de libre-mercado, que han sido definidas ya como concomitantes con la democracia.

Se podría decir que la decisión de Cuba de destruir las organizaciones disidentes internas y sus vínculos con EEUU, señala a Cuba como el primer país que abiertamente se rebela contra las doctrinas post-11 de Septiembre de Bush. 
 
 A los Partidos y Organizaciones Amigas
DEPARTAMENTO RELACIONES INTERNACIONALES
COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El pueblo de Cuba libra hoy una intensa batalla por su derecho a la libre determinación y su derecho a la independencia. Se trata de defender, bajo cualquier circunstancia, el futuro de nuestro país como nación y todas las conquistas que la Revolución ha alcanzado y puesto al servicio de nuestros hombres, mujeres y niños, muchas de las cuales constituyen hoy una quimera en numerosos países del mundo.
 
La humanidad vive difíciles momentos, marcados por la agresividad de una administración norteamericana fascista que se ha empeñado en sustituir las relaciones diplomáticas y las normas jurídicas internacionales por la fuerza brutal de una superpotencia que apuesta a la imposición y a la guerra en aras de afianzar su hegemonía mundial.
 
Cuba conoce bien la agresividad del imperio: más de 40 años de férreo bloqueo económico, financiero y comercial; acciones terroristas; más de 600 planes de atentado y planes de asesinato contra nuestro Presidente; estímulo a la subversión, a la emigración ilegal, a los sabotajes, a la acción de grupos armados que han sido tolerados en su accionar terrorista contra nuestro país. Y desde el mismo año del triunfo de la Revolución -1959- la obsesión de los gobiernos de Estados Unidos de fabricar en Cuba una oposición, de fomentar la creación y fortalecimiento de grupos que respondan a sus intereses y encargados, en un supuesto escenario de derrota de la Revolución, de propiciar la anexión de Cuba a Estados Unidos.
 
Para algunos en el mundo hablar hoy de anexión puede parecer historia antigua. Pero para el pueblo cubano, que ha debido enfrentar las apetencias históricas y los planes concretos de anexar a Cuba a Estados Unidos, ese diferendo entre la voracidad imperial y nuestra voluntad de independencia se mantiene vigente y es un factor ineludible a la hora de analizar la realidad cubana.
 
La hostilidad de la administración Bush hacia Cuba ha superado la de todas las administraciones anteriores. Una veintena de cubanos procedentes de los grupos extremistas de Miami ocupan puestos claves en su gobierno, a lo que se unen los compromisos del Presidente con esos mismos grupos extremistas que jugaron un papel clave en su elección.
 
La Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana se ha convertido en el Cuartel general que pretende dirigir la subversión interna en nuestro país, con un Jefe de esa Oficina que viola constantemente las leyes que rigen el comportamiento diplomático, en abierta injerencia en los asuntos internos de Cuba y dedicado por entero a la organización y apoyo de esa "oposición" fabricada y financiada por Estados Unidos.
 
Pruebas concretas de estas afirmaciones fueron presentadas a la prensa extranjera el pasado día 9 de abril por nuestro Ministro de Relaciones Exteriores. Curiosamente, el contenido de dicha conferencia de prensa ha sido prácticamente silenciado en el exterior por los grandes medios de comunicación.
 
Por otra parte, en los últimos meses se han producido en nuestro país siete secuestros de naves aéreas y embarcaciones cubanas, propiciados por la aplicación indiscriminada de la Ley de Ajuste Cubano, la práctica de recibir en Estados Unidos a gente que comete actos terroristas, uso de armas y violencia para llegar allí y la tolerancia del gobierno con esos delincuentes, muchos de los cuales se pasean hoy libremente por las calles de Estados Unidos.
 
La experiencia de más de 40 años en el enfrentamiento a las agresiones de Estados Unidos y al modo de operar de la mafia anticubana de Miami, indicaba que ese desenfrenado estímulo a los grupos de mercenarios y traidores a su Patria y el aliento, de hecho, a esa ola de secuestros tiene propósitos de provocación y de posibles conflictos graves, incluidas la agresión y la guerra contra Cuba.
 
Ningún gobierno extranjero puede dictar nuestro destino. Estamos siendo agredidos y nuestro deber es responder a esas agresiones, como lo haría cualquier gobierno del mundo. La Revolución se ha visto obligada a adoptar medidas duras, pero ineludibles, dentro del marco estricto de las leyes.
 
Alrededor de esas medidas se ha desatado una inusitada campaña mediática de tergiversación y falseamiento de los hechos.
 
Precisaremos los que más se repiten:
 
No se juzgó y condenó a "disidentes" y supuestos activistas de derechos humanos, sino a personas que trabajaban (y cobraban) para una potencia extranjera que por ley aprobada por su Congreso (la Helms Burton) tiene el propósito declarado de destruir la Revolución.
 
En todo el proceso judicial ha habido respeto absoluto a las garantías para todos los acusados, en virtud de la legislación cubana y en virtud de principios generalmente reconocidos y aceptados en el mundo.
 
Todos los acusados conocieron los cargos que se les imputaban y tuvieron oportunidad de alegar sobre ellos antes de la celebración del juicio.
 
Todos los acusados ejercieron el derecho de contar con abogado defensor. 44 abogados fueron designados directamente por los acusados y sus familias y 10 fueron de oficio.
 
Todos los acusados ejercieron su derecho de ser escuchados en juicio por tribunales previamente constituidos. No se creó ningún tribunal especial ad hoc para juzgarlos. Ha habido una vista oral donde ha intervenido el acusado, ejerciendo su derecho de volver a intervenir al final y responder preguntas tanto de la defensa como de la fiscalía. Estuvieron presentes testigos de una y otra parte, además de los peritos; los abogados de la defensa interrogaron igualmente a testigos y peritos.
 
Todos los juicios han sido públicos. En cada uno participó un promedio de 100 personas, incluidos los familiares de los acusados.
 
Todos los acusados y sus defensores han ejercido el derecho de aportar las pruebas a su favor que consideraron, además de las presentadas por la instrucción policial y la fiscalía; los abogados defensores presentaron 28 testigos. Todos tuvieron acceso previo al expediente de la acusación.
 
Todos tienen derecho, y así les fue notificado en el juicio, de recurrir las sentencias ante un tribunal superior al que fueron condenados, en este caso ante el Tribunal Supremo, lo cual es un derecho que les asiste y que la legislación cubana respeta escrupulosamente.
 
Ha habido un escrupuloso respeto a la seguridad física, a la integridad física y moral de cada uno de los acusados en todas las etapas del proceso. No se nos puede imputar el empleo de la coacción, la presión, la amenaza o el chantaje.
 
Los terroristas secuestradores que fueron condenados a la pena máxima fueron juzgados en idénticas condiciones legales a las arriba expresadas. Se trataba de delincuentes comunes con pésimos antecedentes penales y no tenían vínculo alguno con la supuesta "oposición política".
 
Somos un país amante de la paz, de la solidaridad entre los pueblos, de la amistad fraternal y sincera y siempre hemos honrado estos principios.
 
Justamente en nombre de la paz, en nombre de la seguridad de nuestro pueblo, en nombre de nuestra independencia, actuamos y actuaremos siempre.
 
Más allá de la enorme campaña que se viene desplegando contra Cuba, distorsionando y falseando nuestra realidad y nuestras acciones, hay un hecho incuestionable que trasciende incluso las fronteras de Cuba: si en las condiciones del mundo hoy, un país pequeño, cercano a una superpotencia, puede ser un país independiente, un país que siga su propio camino.
 
Nuestro pueblo ha optado por una respuesta afirmativa a esa interrogante.  
Texto sobre Cuba
Resolución del XIV Congreso Mundial de la IV Internacional*
Junio de 1995
 
 
Mural en Cuba
 
1. La crisis cubana ha entrado en su quinto año. Los efectos acumulados de la interrupción de los intercambios con la URSS y el COMECON, el refuerzo del embargo estadounidense y la centralización burocrática de la economía de comando han provocado un verdadero hundimiento económico y una crisis sin precedentes en la historia de la revolución.
 
Las penurias generalizadas del "periodo especial en tiempo de paz" (un comunismo de guerra sui generis) instaurado desde 1990 y la agravación constante de las condiciones de vida de la población han obligado a la dirección castrista a emprender un proceso de reformas económicas en 1993. La apertura a los capitales extranjeros, el desarrollo del turismo y la legalización del dólar han sido las primeras decisiones adoptadas para frenar la recesión económica generalizada y la caída brutal del nivel de vida de la población, del que fue reveladora la salida de los balseros en agosto de 1994.
 
2. El éxodo masivo y la manifestación de agosto de 1994 han representado un giro en la evolución de la situación y estimulado la aceleración de las reformas: por primera vez desde 1986, los mercados libres campesinos han sido restablecidos y los precios se han fijado en función de la oferta y la demanda. El fracaso del plan alimenticio, la degradación constante de la alimentación popular asegurada anteriormente por la libreta, el desarrollo de una economía subterránea y de un mercado negro dolarizados han obligado a la dirección castrista a revisar las decisiones que había impuesto en nombre de la lucha contra la corrupción y las desigualdades, en nombre del "proceso de rectificación de los errores y tendencias negativas" decretado en el Tercer Congreso del Partido Comunista Cubano (PCC).
 
La iniciativa privada está ya restablecida y animada, al menos para los pequeños campesinos así como para diversas actividades artesanales o de servicios. La descentralización en curso deberá suscitar el auge -en el plano municipal- de actividades autónomas y favorecer el desarrollo de un sector informal ligado principalmente al crecimiento del turismo (una de cuyas consecuencias más negativas es la prostitución)
 
Los mercados campesinos aseguran el reavituallamiento de los sectores de la población más favorecidos: los precios son muy elevados en él, pero están expresados en pesos y por tanto son accesibles -a diferencia del mercado negro- para quienes no tienen dólares.
 
3. Sin embargo. el empobrecimiento general es dramático y la aceleración del ajuste actual. bajo la presión de las instituciones financieras y de los gobiernos europeos y latinoamericanos agrava aún más las dificultades de la vida cotidiana. A las desigualdades que siguieron a las reformas, se añaden las consecuencias de la racionalización del aparato del Estado y de las empresas que va a provocar alrededor de 500.000 despidos. El mantenimiento de una parte del salario y la oferta de salidas profesionales alternativas en condiciones muy estrictas (la agricultura. esencialmente) no compensan las pérdidas de ingresos. En cuanto a las conquistas sociales en la salud y la educación. no están (por el momento) puestas en cuestión pero el deterioro de la calidad de los servicios proporcionados es considerable.
 
Las medidas tomadas para aumentar la productividad del trabajo (supresión del personal excedentario, salarios a destajo, primas en dólares, aumento de la disciplina) incrementan la presión que se ejerce sobre los salarios sin que ninguna contrapartida significativa les sea concedida en términos de control en las empresas o de participación popular en las municipalidades o los barrios.
 
En cuanto a los sindicatos, su papel consiste en estimular la producción, hacer aceptar mejor las reformas económicas en el marco de las Reuniones por la Eficacia celebradas en los lugares de trabajo, a la vez que atenúan las consecuencias del ajuste en marcha.
 
En las empresas mixtas (joint-ventures) los asalariados no tienen otra protección que la muy limitada que les conceden el sindicato o las células del PCC presentes, pero gozan de mejores salarios y de numerosas ventajas materiales en comparación con los trabajadores de las empresas del Estado, lo que explica el flujo de demandantes de empleo en este sector. La economía cubana funciona ya a dos velocidades.
 
4. La transición en curso es la resultante de proyectos políticos contradictorios. El debate que ha tenido lugar en las esferas dirigentes, entre los intelectuales, los investigadores y los universitarios hace aparecer un consenso provisional sobre la ineluctabilidad de la apertura económica. Pero las concepciones son diferentes. Para unos, la apertura económica no debe poner en cuestión el sistema político: pero el "ejemplo" chino en el que se inspiran no es aplicable a Cuba aunque sólo sea porque Washington no permite a La Habana lo que acepta a Pekín.
 
Para los otros (inspirados por la socialdemocracia), las reformas económicas deben ser el preludio de una reestructuración política radical de las instituciones. Sólo una democracia parlamentaria y una economía de mercado generalizada son capaces de permitir el levantamiento del embargo estadounidense sin el cual, según ellos, no es posible ninguna recuperación económica.
 
Sólo una minoría de responsables políticos y de investigadores considera la apertura económica actual como un mal necesario, teniendo en cuenta el aislamiento internacional de la isla, pero propone que esta "NEP" esté acompañada de cambios políticos que vayan en el sentido de una ampliación de los poderes de decisión de los asalariados, de una democracia en la base y de una lucha antiburocrática, lo que supondría modificar el funcionamiento actual de los "organismos de poder popular (OPP). Esta orientación que supone dar a la población poderes de control mayores podría permitir limitar la agravación de las condiciones de trabajo y el deterioro del nivel de vida de los asalariados, por una parte, y el enriquecimiento de los burócratas ligados al comercio o de las personas ligadas al turismo o al comercio agrícola, por otra parte.
 
5. Las reformas en curso minan la basé social del régimen. El desconcierto ideológico, la ausencia de perspectivas y, sobre todo, el cuestionamiento de los fundamentos de la legitimidad revolucionaria tienen efectos tan graves como las penurias económicas. Además, la desorientación está agravada por la ausencia de debates y de discusiones que permitirían la elaboración colectiva de un proyecto de supervivencia a medio plazo. Sin tal democratización de las instituciones políticas (las OPP), las posibilidades de salvar la Revolución están más comprometidas en la medida en que el aislamiento cubano es casi total en un contexto internacional marcado por el reflujo generalizado de las luchas revolucionarias.
 
Ciertamente, el monopolio del poder ejercido por el equipo castrista es menos absoluto, los equipos de dirección son progresivamente rejuvenecidos, el papel del PCC ha disminuido, los intelectuales pueden expresarse más libremente. Pero ninguna corriente política estructurada está permitida, ni siquiera en el seno del PCC. La expresión escrita u oral de orientaciones políticas alternativas a las del régimen sigue prohibida en la prensa y en los medios de comunicación. La represión contra los disidentes sigue actuando todavía.
 
Desde hace más de tres decenios, el pueblo cubano permanece prisionero de una contradicción que no puede resolver solo: defender una soberanía nacional y conquistas sociales duramente ganadas, soportando en silencio el poder ejercido por el mismo que encarna la legitimidad nacional y revolucionaria frente a una dominación imperial secular, o rebelarse contra Fidel Castro, padre fundador de la Nación, y poner así en peligro su independencia. Esta contradicción resulta de la relación de fuerzas geopolíticas extraordinariamente desfavorable a la Revolución cubana desde su nacimiento.
 
6. La supervivencia del régimen castrista está en primer lugar amenazada por el hostigamiento sin tregua llevado a cabo por el gobierno estadounidense. Ningún país ha sido objeto de una agresión tan prolongada. En Vietnam, el embargo ha sido levantado, China disfruta de la cláusula de nación más favorecida y la administración estadounidense no duda en negociar con el régimen norcoreano. Sin embargo, tras 35 años de embargo económico unilateral y de sanciones políticas agravadas por la ley Torriceli en 1992 y por las decisiones de Bill Clinton del verano de 1994, la nueva mayoría republicana se prepara para adoptar el proyecto de ley elaborado por el senador Jesse Helms, presidente de la Comisión de Asuntos Extranjeros del Senado, cuyo objetivo es impedir las inversiones extranjeras en la isla, única aportación de capitales y de tecnologías de que se beneficia la isla.
 
El objetivo confesado de la administración estadounidense es eliminar a cualquier precio a Fidel Castro y su régimen y demostrar así que toda Revolución Socialista en el hemisferio occidental está condenada al fracaso, una demostración ya hecha en Granada, en Nicaragua y en América Central. La suerte reservada a Cuba en caso de fracaso de la revolución castrista podría ser peor que la de Nicaragua y significaría un retroceso histórico. El pueblo cubano lo sabe: su silencio expresa también este callejón sin salida y la ausencia de perspectivas.
 
nica salida para la región, la integración económica latinoamericana corre el riesgo de realizarse bajo la tutela de Washington; un año después de la firma del TLC (Tratado de Libre Comercio), la crisis mexicana prefigura lo que podría ser una zona de libre-cambio desde Alaska a la Tierra de Fuego.
 
7. Defendemos la Revolución cubana porque estamos contra la opresión de los más débiles por los más fuertes, a favor de la independencia de un pequeño país contra la voluntad de hegemonía de la primera potencia militar del mundo.
 
El hecho de que se trate de una revolución socialista cuyo proyecto inicial fue uno de los más internacionalistas de este siglo y cuyas conquistas sociales han sido de las más importantes, nunca conquistadas por un país del Tercer Mundo, explica que esta nación haya podido hacer frente a la agresión estadounidense. Ciertamente, sin la ayuda de la URSS la isla no hubiera podido -en plena guerra fría- resistir tanto tiempo. Pero esta ayuda ha tenido contrapartidas dramáticas. La “división internacional socialista del trabajo” ha mantenido a Cuba en una situación de integración subordinada al COMECON y prohibido cualquier estrategia de desarrollo económico autónomo.
 
Prisionero de sus fronteras geopolíticas, el país fue convertido en santuario por la guerra fría sin ser verdaderamente dueño de su destino. El episodio dramático de la crisis de los mísiles recordado por el Che en su carta de adiós fue una ilustración trágica de lo anterior. Como Vietnam, Cuba ha pagado caro los zancadilleos de las grandes potencias.
 
8. Las deformaciones burocráticas, las prácticas represivas y el funcionamiento caudillesco de Fidel Castro han contribuido también al declive progresivo de la influencia de esta Revolución. Pero un país en guerra, asediado durante 35 años y sin recursos energéticos no podría ser un modelo de democracia socialista. El socialismo en una sola pequeña isla era evidentemente aún más irrealizable que en el territorio soviético. Decir esto no es absolver al 'líder máximo" cuyo caudillismo ha fracasado y que tiene la responsabilidad de no haber sabido responder a la campaña imperialista de defensa de los derechos humanos. Él es responsable de no haberse desmarcado del estalinismo tras la caída del Muro de Berlín.
 
Nuestra crítica se refiere a la falta de pluralismo político y a la represión de los derechos democráticos, pero no puede en ningún caso confundirse con quienes reclaman elecciones libres (con los partidos de Miami) y la restitución de las propiedades expropiadas a fin de asegurar la victoria "democrática" de la contrarrevolución como en Nicaragua. Una contrarrevolución que en Cuba pasaría -en las condiciones actuales- por una guerra civil. Reclamar el respeto de los derechos democráticos supone luchar por el levantamiento incondicional del embargo estadounidense -la primera de las violaciones de los derechos democráticos-, por el freno de las agresiones y de los chantajes y ello sin ninguna condición previa. En este combate estamos al lado del pueblo cubano y de la dirección castrista contra el imperialismo.
 
Pero esta solidaridad antiimperialista no implica ningún apoyo a la dirección castrista cuando priva a su pueblo de todo poder de protesta y de control. En la resistencia -por el momento silenciosa- del pueblo cubano contra la burocracia, apoyamos todas las luchas por reformas que se sitúen en la perspectiva de la defensa de las conquistas de la revolución. Las instituciones del poder popular (desde la municipal hasta la Asamblea Nacional) deben ser democratizadas y permitir la expresión pluralista de las diferentes corrientes, las organizaciones de masas y principalmente los sindicatos deben dejar de ser correas de trasmisión del partido único, las asambleas de fábrica deben disponer de un poder de control sobre la reestructuración económica en marcha.
 
La agresión estadounidense es una verdadera losa que favorece en última instancia el mantenimiento de la dominación burocrática. Sólo la detención de esta agresión puede estimular la movilización independiente de las masas cubanas, condición necesaria para la supervivencia de la Revolución. Por el contrario, el derrocamiento de Fidel Castro por las fuerzas de Miami no sería la señal de una supuesta revolución política, sino claramente la de la victoria de la contrarrevolución.
 
Inprecor para América Latina, n 50, México, Oct-Nov, 1995
[Recomendamos contrastar y comparar este texto con las otras resoluciones de la IV Internacional
citadas y enlazadas en este Boletin.- Andalucía Libre]
 
 
  Opinión
Cuba y la izquierda andaluza
Andalucía Libre 
 
Haciendo un esfuerzo de sistematización, podríamos decir que el debate sobre Cuba entre la izquierda andaluza a partir de los últimos acontecimientos en la Isla, ha versado formalmente sobre cuatro asuntos, a saber: 1. La Pena de Muerte. 2. La represión sobre los gusanos internos, llamados "disidentes". 3. La democracia en Cuba. 4. La actuación y posicionamiento general ante Cuba.
 
En la practica, sin embargo, la mayoría de las posiciones criticas realmente existentes no se han atenido a esta separación, optando por pronunciamientos globales sobre Cuba y la Revolución Cubana, en los que se han mezclado estos diversos asuntos. En muchas de ellas, ha sido perceptible, además, un marcado desinterés por conocer y valorar tanto las condiciones concretas de los casos -concluidos sea en ejecuciones o en condenas- como su tratamiento legal en Cuba y su contexto político y social. También ha predominado un tratamiento de los hechos criticados o condenados en bloque, analítica y políticamente desvinculados en relación a la presión imperialista, aún en los casos en los que a los desmarques frente al Régimen cubano se le han yuxtapuesto rutinariamente al lado referencias de rechazo al bloqueo o a alguna de las agresiones imperialistas.
 
Siendo una discusión pública motivada en principio en origen por la situación cubana, se ha enfocado y desarrollado, de hecho, como un debate en el que revalidar principios y posiciones genéricas, atemporales o principistas (si o no a la pena de muerte; si o no a la democracia, etc) tomando como excusa o asidero a Cuba, predominando además, en muchos casos, enfoques pretendidamente éticos sobre los políticos. 
 
No puede desconocerse tampoco que el debate se ha producido bajo la presión de una potente campaña política y mediática auspiciada desde Washington -emprendida a los pocos días de la toma de Bagdad- que en el Estado español ha sido ampliamente amparada desde el Gobierno del PP y que ha tenido amplia cobertura en prensa y televisión, llegando a ejercerse en los telediarios de convocante de la concentración organizada por la gusanera en Madrid. En esa concentración -que no llegó a 500 personas en una ciudad de varios millones-tendrían amplio protagonismo señaladas personalidades del españolismo-antiterrorista como Savater, en una obvia y descarada búsqueda de definición asimilada de afines y adversos. A ese acto, junto a una nutrida representación del PP, asistieron destacados dirigentes del PSOE (entre ellos su numero 2, Caldera), que aún así, fueron insultados por los ultras y gusanos presentes, seguramente por ser considerados demasiado izquierdistas (sic); hasta el punto de requerir escolta policial para preservar su integridad física. Con anterioridad, conocidos artistas e intelectuales -algunos de ellos con viejos lazos con Cuba- ahora del área de influencia del PSOE y también del PCE-IU (García Montero) no tuvieron empacho en alinear sus firmas con las de sujetos como Vargas Llosa o Bonino en un Manifiesto contra la Revolución Cubana, organizado por la gusanera (FNCA, Encuentro, FHC). El Parlamento español en sus dos cámaras, por su parte, ha aprobado sendas mociones intervencionistas en las que, aparte de criticar las actuaciones de Cuba, se insta al Gobierno español a que realice cuanto este en su mano "para asimilar a Cuba a los regímenes de la Unión Europea y la Comunidad Iberoamericana", es decir a contribuir a derrocar a la Revolución Cubana. La moción consensuada por la oposición (también el PCE-IU) que no fue aprobada, reproduciendo las condenas de la propuesta por el PP, incluía el rechazo del bloqueo yanqui y reclamaba para la transición en Cuba un mayor protagonismo por parte de la Unión Europea.
 
En resumen, Comisiones Obreras (a través de su secretario general Fidalgo), Los Verdes y el PSOE han hecho frente único con la gusanera contra la Revolución Cubana. El PCE-IU, aún sumando la denuncia del bloqueo y otros complementos retóricos comparativos, ha unido como si de un sólo tema fueran, las tres penas de muerte y las condenas a los gusanos, colocándose al respaldo del PSOE y del partido de Pujol, conviniendo en afirmar el carácter modélico de la democracia española frente a Cuba y negándole a la Revolución Cubana de forma indiscriminada y general su derecho de autodefensa. Espacio Alternativo (que forma parte de IU y cuyo componente fundamental es miembro de la IV Internacional) ha mantenido una posición similar a la del PCE-IU, haciendo hincapié en los efectos negativos de las actuaciones recientes para la solidaridad internacional con Cuba (coincidiendo así con una declaración parecida, aunque algo más matizada, realizada por la LCR francesa), valorando la condena a los gusanos como hecha "por lo que es fundamentalmente un delito de opinión y asociación" y manifestando "su solidaridad con aquellas gentes que dentro de Cuba siguen luchando por una sociedad socialista basada en la profundización de las libertades y de la democracia y, por tanto, en la abolición de la pena capital", lo que dicho sólo así deja abierto en la coyuntura cubana múltiples interpretaciones. Además de lo citado, la discusión ha tomado cuerpo también en algunos foros sociales; incluso con algunas propuestas de que estos se sumaran a las condenas y protestas contra la Revolución Cubana.
 
Pena de muerte y violencia
 
En su momento ya planteamos aquí (ver Seguimos con Cuba, Andalucía Libre n 182) nuestro desacuerdo con la decisión adoptada en Cuba de ejecutar a los tres secuestradores. Aún ahora, con todos los nuevos datos aportados que remarcan con nitidez la entidad y consecuencias objetivas de este delito en Cuba -plenamente conocidas además por los delincuentes- seguimos pensando que en el balance entre el debe y el haber a cuenta de esta acción, siguen predominando sus efectos negativos y que el ajusticiamiento de estos individuos ha sido un error. La eficacia revolucionaria a largo plazo aconsejaba que, sabiendo de la utilización que de este hecho se iba a hacer, se les conmutara la pena o al menos se suspendiera, lo que no hubiera afectado su efecto disuasorio. Al hilo de la cuestión, también nos parece oportuno rubricar que, en general, la pena de muerte no es una medida admisible para los cargos criminales habituales, por razones y argumentos bien conocidos en criminología y sociologia. Pero la polémica tocante a Cuba no se ha presentado restringida a este caso, en absoluto, sino que ha sido justificada, casi por todos sus animadores, como un pronunciamiento general, valido para todo tiempo y circunstancia y relacionado con la naturaleza política de la Revolución Cubana. Y ahí no estamos de acuerdo. En lo concreto, reafirmamos que "incluso tres muertes no pueden sobreponerse como elemento de juicio terminal a las millones de vidas en dignidad que protege aún la Revolución cubana." En lo general, creemos necesario también romper con pretendidos consensos.
 
La pena de muerte es un acto de violencia desde el Estado que pretende castigar delitos graves y preservar por la vía de la disuasión, el orden político y social vigente. Si bien no estamos de acuerdo en su utilización para los delitos comunes o en tiempo de paz, sí pensamos que para un Régimen revolucionario, con las debidas garantías, es un recurso legitimo para castigar actos violentos en momentos de guerra o guerra civil, como, por ejemplo, la IV Internacional afirmaba en 1979(1). Ello no afecta en absoluto nuestra oposición a su reconocimiento y aún más su uso por parte, por ejemplo, del Estado español. Esta aparente contradicción sólo es tal si se toma la violencia en tanto fenómeno abstracto, desconectado de sus raíces, motivaciones y objetivos. Si se asume, primero, que ningún orden político y social puede derribarse sin el ejercicio de alguna forma y proporción de violencia porque con violencia será defendido por sus beneficiarios de darse el caso y segundo, que la violencia de los oprimidos es una respuesta legitima frente a la de los opresores -siempre que sea discriminada, proporcionada y eficaz- y por tanto cualitativamente diferente, la pretendida contradicción se desvanece (aunque ello no evite que nuestra posición nos sitúe flagrantemente entre lo políticamente incorrecto).
 
Las ideas que encierran tópicos tan conocidos como "hay que estar contra la violencia, venga de donde venga" o "ninguna causa, por justa que sea, justifica una sola gota de sangre" sólo conducen a la pasividad o al matadero, como toda la experiencia histórica enseña, incluida la de nuestra Nación. En otras palabras, si no creemos que España reconozca algún día la independencia nacional de Andalucía -por muchas mayorías democráticas que avalaran este objetivo- sin pretender ejercer alguna violencia sobre nuestro país; si no pensamos que los privilegiados admitan perder sus privilegios frente a los humildes sin recurrir a todos los medios a su alcance, asumir estas ideas significaría políticamente renunciar de antemano a obtener algún día nuestras metas independentistas y socialistas y éticamente arrostrar la responsabilidad de ser cómplices de mayores penas y atrocidades para las mayorías. Que el recurso a la violencia no forme parte de nuestra actualidad política y siempre sea extremadamente complejo de administrar, no significa que hayamos de asumir las hipócritas argumentaciones de nuestro enemigo y entontecernos al respecto. Mirando hacia atrás, no pensamos que el Che, Lenin, Trotsky, Durruti, Bolivar, el FLN argelino o Robespierre fueran y representaran lo mismo que Batista, el Zar, Queipo de Llano, los españoles, el colonialismo francés o los Borbones, por mucho que unos y otros recurrieran a la violencia antes o después de la toma del poder. Mirando hacia Cuba en las condiciones cubanas, negarle a la Revolución su derecho de autodefensa (2) -incluido el recurso a la pena de muerte en condiciones de excepción- con el imperialismo yanqui empeñado desde hace más de cuarenta años en reocupar la isla y anexar la Nación, es tan frívolo como criminal e intentar introducir de soslayo o con calzador en esta cuestión a Stalin, Pol Pot o Mao, asimilándolos de alguna manera a la Revolución cubana, empíricamente falso, políticamente desorientador, históricamente absurdo y conceptualmente deshonesto.
 
¿Disidentes o Gusanos?
 
Los datos suministrados por la Revolución cubana sobre la intima relación y vinculación entre los disidentes detenidos y condenados y el imperialismo yanqui son abrumadores. Se ha demostrado sobradamente que son sujetos que trabajan a las ordenes y a sueldo del imperialismo, es decir, gusanos. El Régimen cubano ha levantado para ello, al objeto de que no quedara ninguna duda, incluso a varios agentes que tenía trabajando dentro de los grupos subvencionados por Washington, aportando pruebas documentales irrefutables.
 
No se está pues ante personas detenidas por "delitos de opinión o asociación" sino ante traidores que colaboran activa y conscientemente con una potencia imperialista extranjera, cuya represión por sus actos es absolutamente legitima. Solidarizarse con ellos no es defender "la libertad para el que piensa diferente", como afirmaba con la mejor intención Galeano citando a Rosa Luxemburg, sino apoyar simples instrumentos en manos del imperialismo.
 
No podemos entrar a valorar las razones generales políticas, de inteligencia o seguridad que, a partir del análisis que hace el Gobierno cubano del momento presente de las perspectivas del imperialismo yanqui hacia Cuba, han motivado la iniciativa de hacerles salir precisamente ahora a la luz pública frente a la opción de seguir dándoles cuerda para seguir acumulando materiales sobre su actuación, cara al futuro. No disponemos de datos para ello. Pero sí podemos afirmar que discutir el derecho de Cuba a aplicar su legislación sobre unos individuos a los que en una circunstancia paralela que los tuviera como sujetos pacientes, los mismos EEUU detendrían y condenarían, es, como mínimo, un ejercicio de irresponsabilidad.
 
No tiene sentido lamentarse, como parece que hacen algunos hasta el punto de forzar la misma realidad, de que la gusanera cubana realmente existente no se rija por criterios abstractos o doctrinales ajenos, autorrestringiendose a actuar por sus propias fuerzas, con sus propios recursos y sin relación con el imperialismo como una oposición procapitalista interna independiente. Los gusanos reales, quieren vivir y quieren ganar y si eso les implica entrar en tratos y trabajar bajo la protección del imperialismo, lo hacen y lo haran. Ante esa realidad (que en Cuba se concreta en todo lo que rodea a la Ley Helms-Burton) la Revolución cubana tiene absoluto derecho a defenderse. Es cierto que una Revolución sana no tiene que temer que en su seno algunos quieran volver al pasado (sea social o estatal) y que frente a las opiniones la mejor defensa radica en otras opiniones contrapuestas debidamente difundidas, pero para que ello sea así han de asegurarse unas reglas de equidad, que implican asumir que en esa disputa no se admita que una parte ponga de su lado el inmenso respaldo de los medios económicos y amenazas militares del exterior (como bien mostró en negativo Nicaragua). 
 
La democracia en Cuba
 
Al convertir a los gusanos internos en presunta prueba democrática y ligar su caso al de los tres ejecutados, un sector de la izquierda andaluza ha cometido un doble error. Primero, por asimilación negativa al erigir en norma democrática universal la española u occidental, desde la que critican a Cuba. Segundo, al eludir así por incomodidad política el camino real para plantear las necesidades de democracia socialista en Cuba en particular y por extensión, reflexionar sobre el modelo de democracia republicana socialista en Andalucía y en general. Dejemos aparte la espinosa cuestión de la toma en consideración y consecuente valoración de su atribuida coherencia democrática, que podría fácilmente cuestionarse a partir de un atento examen de su trayectoria histórica interna o de su comportamiento en organizaciones más amplias.
 
Cuando fuerzas institucionales, leales al Estado español, pontifican sobre democracia apetece echarse a reír o a llorar; cuando fuerzas -aunque sean españolas- autocalificadas de alternativas o incluso revolucionarias les siguen de hecho en ese curso, situándose en sus mismos parámetros, sólo procede lamentarse. Recordemos que el Estado español niega el derecho a la autodeterminación de las naciones que lo componen; recordemos también que hoy mismo ilegaliza organizaciones políticas, como ocurre ahora con las de la izquierda abertzale vasca, a su conveniencia. Recordemos, más aún, como la actual Constitución española fue aprobada bajo permanente amenaza de golpe militar; con unas Cortes que contaban con 40 senadores designados por el Borbón como reaseguro frente a imprevistos; en un Parlamento formado tras unas elecciones que se celebraron manteniendo ilegales a todas las fuerzas situadas a la izquierda del PCE y a todos los independentistas, bajo el control del aparato estatal franquista y en unas condiciones de desigualdad leoninas. Recordemos que el sistema electoral aún vigente aquí fue decisión del ultimo Gobierno franquista, diseñado con todo cuidado para preservar al Régimen que se transmutaba. Recordemos, a modo de ejemplos, como la V República francesa es fruto de un golpe militar reconvertido o como el mismo Presidente Bush está en el cargo con un mínimo de votos, tras un fraude electoral demostrado que bien puede calificarse como de golpe de estado. Y así podríamos seguir indefinidamente.
 
La democracia occidental es una democracia con trampa anexa. Los medios de comunicación masiva -falsimedia- siempre están de forma aplastante en manos del capital y del enemigo, manipulando y ocultando. Los sistemas electorales se establecen y modifican a conveniencia para facilitar un sistema de partidos controlable. Cuando se requiere y la represión o la infiltración son insuficientes (caso del SWP en EEUU), se ilegalizan fuerzas políticas incomodas (como le ocurrió a la LCR francesa en 1970, al KPD en la RFA...) o se prohíbe legalmente reproducir sus palabras (caso del Sinn Feinn irlandés en Gran Bretaña durante décadas) o se cierran periódicos (caso de Egin o Egunkaria)... Podemos hablar -y según hasta qué punto- mientras nos escuchen pocos y según sobre qué temas. Podemos organizarnos, pero según para qué lo hagamos. Nos pueden votar, mientras no sean muchos. Podemos hacer huelga, mientras respetemos los servicios mínimos y sean inoperantes... Podemos gobernar, si lo hacemos según sus intereses...  Ahora mismo, con la utilización vigorosa y generalizada sólo de las leyes vigentes en el Estado español -incluidas las ordenanzas municipales de limpieza y ocupación de la vía publica- podría generarse una situación de restricción democrática extrema; no digamos de recurrirse a un estado de excepción. De darse la necesidad ahí están los tribunales, tanto para lo pequeño como para lo grande (como el Tribunal supremo canadiense para evitar la independencia de Québec). Se persigue al criminal pero el GAL -como antes el BVE- o la participación en las guerras de Yugoslavia o Iraq, quedan impunes. Y está el recurso a gansters y escuadrones. Y si todo esto falla, no hay que dudar que siempre les queda repetir 1936 o Chile-1973 (o amenazar con repetirlo). Y además hay que vivir y sobrevivir.
 
Reflexionando cara a una democracia socialista a construir, hace mucho tiempo que, a la luz de la experiencia acumulada, parece más adecuado para su desarrollo el pluripartidismo que el partido único. Por supuesto, siempre acompañada de convenientes y coherentes recursos como un Código penal que la proteja; una Constitución que la regule; una legislación electoral que la sustente; una estructura de representación y control territorial, sectorial y fabril que la articule y preserve; un Ejército, una policía y unos servicios de inteligencia que la defiendan; un sistema de prensa y televisión, que le den expresión y fomenten su pluralidad... Se trata de generar las condiciones que permitan que toda la sociedad sea realmente capaz de determinar colectivamente su destino en lo político, económico y social, atendiendo a sus prioridades y decisiones libremente expuestas. Es sabido que no hay naciones ni clases uniformes y monolíticas y que la selección de medios y objetivos y la identificación y rectificación de errores se beneficia de la contraposición de propuestas y el contraste de balances. La infalibilidad es un mito papal.
 
En Cuba el monopartidismo es tan consecuencia de la historia de la Revolución como el singular papel personal -en lo positivo y en lo negativo- de Fidel Castro. No hace falta remontarse a Martí para explicarlo ni mucho menos compartir esa justificación, ahora en boga en la isla, para constatar este hecho. El sistema político vigente de la Revolución Cubana es dependiente del papel histórico del Ejército Rebelde, de la influencia de los regímenes burocráticos del Este, de la presión imperialista y del marco histórico general de la evolución cubana y latinoamericana(3).  No es un calco de los que existieron en la URSS -y su mantenimiento diez años después de la caída del estalinismo en el Este, en condiciones de acoso extremas, así lo demuestra- pero es igualmente claro que resulta manifiestamente mejorable para atender con más eficacia a la defensa, preservación y desarrollo de la Revolución y la independencia cubanas y que tiene evidentes carencias como para poder ser considerado una democracia socialista ejemplar.
 
El pluralismo y los debates son un hecho; se pueden reconocer, potenciar y clarificar o se pueden constreñir u ocultar, pero siempre están ahí; tanto en el seno del PCC, de la burocracia o del pueblo cubano. La Revolución Cubana tiene un largo historial de aciertos pero también lo tiene de errores (¿es necesario enumerarlos?), algunos muy graves. Las nuevas circunstancias mundiales y las especificas cubanas con toda su carga de peligros no permiten, incluso por meros criterios de eficacia y continuidad, la persistencia indefinida del modelo vigente de participación desvertebrada, ausencia de debate político contrapuesto y control y síntesis vertical y paternalista desde la cúspide. A modo de anécdota, es torpe y ridículo, que Granma publique la replica de H.D. Steffan sin haber hecho antes lo propio con los textos de Saramago o Galeano que pretende rebatir. Es preocupante que hasta el ultimo cuadro medio de la Revolución no disponga de datos y argumentos para responder abrumadora, adecuada y rigurosamente en debates como el habido sobre Cuba en el FSM de Sao Paulo(4). Es insuficiente y aún temerario confiar para la contención de la gusanera -en la Cuba y en el Mundo de hoy- sólo o esencialmente en la reafirmación de principios, recuerdos históricos o en la denuncia de sus vínculos con el imperialismo, sin afrontar seriamente la disección y discusión pública detallada de su programa, esclareciendo así todas sus consecuencias, contradicciones e implicaciones presentes y futuras para la población cubana. Cabe ante esta realidad optar bien por lo doctrinariamente optimo o por lo concretamente progresivo.
 
Siguiendo esta ultima vía, parece claro, que hay que desterrar la uniformidad discursiva de las publicaciones cubanas. No pueden ser fotocopias intercambiables. En condiciones de monopartidismo, es negativo que el PCC mantenga en sus estatutos artículos como el 8.e. que prohíbe a sus militantes la critica publica o el 18 que, con la sabida y vieja excusa de la unidad y el monolitismo, hace inviables la formación reconocida de tendencias y remite los debates reales inevitablemente a los pasillos, subterráneos o cenáculos, dejando para la organización el comentario o la ovación plebiscitaria. De igual modo resulta que estas prácticas y normas o similares se extiendan a las organizaciones sociales. La Ley electoral cubana tendría que ser profundamente modificada, permitiendo no sólo que pudieran postularse y presentarse varios candidatos por puesto de Diputado y circunscripción sino que también justificaran su presentación no sólo por su foto y biografía, sino también por sus opiniones. Eso no es partitocracia sino contraposición de propuestas y reconocimiento y representación del pluralismo revolucionario y social. Los beneficios que de todo ello pudiera extraer la gusanera (aprovechar demagógicamente una critica honesta; colar incluso algún diputado...) serían sobradamente compensados por la politización social que conllevarían estas modificaciones, sirviendo además para facilitar la detección de incompetencias, corrupciones o privilegios. Más aún, a estas alturas, mantener la estructura constitucional que concentra aún en Fidel Castro los cargos y responsabilidades esenciales, es un claro error.
 
Este ultimo enfoque y prioridades ha estado lamentablemente casi ausentes del debate sobre Cuba, como asimismo todo lo relativo al contexto económico y social vigente en la isla. Lo que denota hasta que punto es influyente la ideología del poder dominante y hasta donde ha llegado el reblandecimiento neuronal -y quizá hasta hormonal- en según qué sectores de nuestra izquierda.
 
Critica o Denuncia
 
Bien haría la dirección cubana en hacer alguna reflexión serena y honesta sobre las defecciones y silencios estruendosos protagonizados por algunos de sus antaño amigos privilegiados en estos días, especialmente de aquellos que provienen de diversas matrices estalinistas. Bien haría también en tomar nota de que en su trayectoria internacional, junto a ejemplos internacionalistas y aciertos inolvidables, hay también una buena ristra de actuaciones erróneas, egoístas o mezquinas (cara al Este, pero también en Latinoamérica e incluso aquí) que tampoco se han olvidado por las izquierdas directamente afectadas. Bien haría en ser coherente con su premisa fundacional que establecía la estrecha vinculación entre el futuro de la Revolución en Cuba con el devenir de las luchas sociales y el curso de la izquierda a escala continental y mundial y atendiera con mayor cuidado a las necesidades, preocupaciones y debates de esa izquierda.
 
La Revolución Cubana ha de entender que la solidaridad no puede ser ni muda ni castrense. Ha de asumir que la critica fraterna -y cuando es critica y solidaridad intelectualmente honestas implica que no puede ser ni cómoda ni domesticada- es un bien a preservar mil veces mejor que el desentendimiento, la retórica ritual o la frialdad diplomáticas.
 
La izquierda en general y la andaluza en particular tienen todo el derecho a debatir y criticar públicamente todas las actuaciones, instituciones o análisis producidos por la Revolución cubanas que estime oportunos; tiene derecho a formular propuestas y proponer balances. Es su derecho e incluso su obligación; así lo ha hecho y así lo hará.
 
A la vez, no se puede analizar y criticar a Cuba sin incluir con rigor en todos los aspectos de su vida y sus opciones, como un elemento estructurante la omnipresente realidad de la amenaza imperialista.
 
Pero -salvo que se haya degenerado hasta el nivel de desear el derrocamiento de la Revolución y la instauración de un régimen títere de Washington en la isla, despreciando sus efectos nefastos sobre el pueblo cubano y sus consecuencias desastrosas sobre la izquierda continental y mundial- la critica de izquierda, por furibunda que sea, no puede nunca llevar a asumir los presupuestos de la reacción, acogerse a sus banderas, avalar sus operaciones o coincidir en sus iniciativas. No se puede admitir la agenda imperialista y separar o asociar a su gusto e interés, hechos y circunstancias. No se puede enaltecer el modelo estatal vigente acá, usándolo además como ariete contra la Revolución. No se puede -como ha hecho el PCE/IU- refugiarse tras sectores de la derecha, priorizando eludir polémicas por evitar riesgos de presumibles costes electorales o competir en la puja de presentación de mociones al objeto de obtener reconocimientos bienpensantes instalados. No se puede ir junto al PP o al PSOE en este asunto -como en otros igualmente definitorios e importantes- ni a mear...
 
En conclusión, desde nuestras propias opiniones y por Cuba y por nuestra Patria, las ovejas negras de esta Nación, Seguimos con Cuba.
Notas:
(1) Ver, entre otros, el capitulo 10, La Autodefensa del Estado obrero, de la Resolución Democracia Socialista y Dictadura del Proletariado, del XI Congreso Mundial de la Cuarta Internacional, noviembre 1979 -
(2). Id.
(3). Ver, Janette Habel, Rupturas en Cuba, Universidad Veracruzana-Multimedio Edición, México, 1994
(4). Ver Enlace en Documentación - Enlaces, Apartado 5
 
 
DOCUMENTACIÓN - ENLACES
7. BIBLIOGRAFIA: Roberto Padrón Larrazabal, Manifiestos de Cuba, Universidad de Sevilla, Sevilla, 1975; Raúl Cepero Bonilla, Azucar y Abolición, Critica, Barcelona, 1977; Manuel Moreno Fraginals, Cuba/España-España/Cuba, Historia Común, Critica, Barcelona, 1998; Ramon Eduardo Ruiz, Cuba, génesis de una revolución, Noguer, Barcelona, 1977; Janette Habel, Rupturas en Cuba, Universidad Veracruzana-Multimedio Edición, México, 1994; Paco Ignacio Taibo II, Ernesto Guevara, tambien conocido como el Che, Planeta, Barcelona, 1997; Democracia Socialista y Dictadura del Proletariado - Resolución del XI Congreso de la IV Internacional, Noviembre 1979, Inprecor-Especial, Madrid, sin fecha; La Revolución Cubana, la corriente castrista y la IV Internacional, Resolución del CEI de la IV Internacional, Mayo 1981, Suplemento Inprecor, Madrid, 1981; El Balance de la Transición de la URSS a Rusia - La Caida del estalinismo y sus consecuencias generales, Borrador de Texto de debate distribuido para la discusión del XV Congreso de la IV Internacional.
 
  Sugerencia:
Alfonso Sastre
 
 --oOo-- 
Solidaridad con Palestina
Enlaces:
 
 Música de Fondo: La Oveja Negra, Silvio Rodriguez 
 
Publicidad del Servidor E-Listas:














[Adjunto no mostrado: Silvio Rodriguez - La Oveja Negra.mid (audio/mid) ]

Free Website Counter
Hit Counters