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Asunto:[BoletinAndaluciaLibre] nº 199 - Euskadi: Plan Ibarretxe - Escocia - Bolivia
Fecha:Miercoles, 1 de Octubre, 2003  03:11:39 (+0200)
Autor:Andalucia Libre <andalucialibre @.......es>

Contra las Deslocalizaciones; por la Industrialización: VOTA NO A LA CONSTITUCIÓN EUROPEA

nº 199
 
En este Correo:
 
Euskadi - Plan Ibarretxe
*Ibarretxe descarta ejercer la libre determinación unilateralmente, GARA
*Arnaldo Otegi:"La consulta al pueblo vasco sobre su futuro es la solución al conflicto" Entrevista GARA
*El Plan Ibarretxe, un callejón sin salida, Joseba Permach
*Ruptura social, Estado español y la voluntad de Ibarretxe, Julen Madariaga, Jose Alcedo, Jon Gorrotxategi,
*Veinte años de Amejoramiento navarro: historia de una exclusión, Sabino Cuadra Lasarte
*Manifiesto "Navarra: Amejoramiento sin Soberanía" - Resultados electorales en Navarra
*¿Donde está y adonde va la Propuesta Ibarretxe?, Andalucía Libre
-Documentos-Enlaces: El Debate; Antecedentes; Posicionamientos; Opinión; Documentación 
-Bibliografía: Sobre federalismo; Sobre formulas Euskadi-España; Sobre la Constitución española; Sobre Andalucía y el Régimen
*Escocia, El SSP - Todos los partidos no son iguales, Murray Smith
*Bolivia, En lucha, MAS
*Sugerencias-Enlaces: 1. Movimiento de Liberación Nacional Andaluz; 2. La Segunda Modernización; 3. Edward Said
*Solidaridad con Palestina,
*Directorio de Andalucía en Internet, Música de fondo, Ayuda
 
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 Euskadi
Ibarretxe descarta ejercer la libre determinación unilateralmente
 
El proyecto de nuevo Estatuto adelantado ayer por Juan José Ibarretxe incorpora en su preámbulo el derecho de los vascos, como pueblo, a decidir su futuro, pero con un matiz fundamental: «Se incorpora el compromiso de no ejercer unilateralmente el derecho de autodeterminación y el reconocimiento explícito de la obligación de abrir un proceso de negociación y pacto con el Estado». Sobre esta clave se sitúa el proyecto que desarrolló el lehendakari ante una gran expectación. El reconocimiento de la nacionalidad vasca o el Poder Judicial propio aparecen como puntos más llamativos.
 
Lehendakari Ibarretxe en el Día Nacional del PNV
(dos despues del debate parlamentario)

Juan José Ibarretxe dio ayer un nuevo paso con su propuesta de nuevo Estatuto con el Estado español presentando en el Parlamento las bases y varias concreciones del texto que se aprobará el 25 de octubre. La piedra angular del mismo se puede encontrar en la «declaración política» inicial, que establece que los ciudadanos de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, «en el ejercicio de nuestra voluntad democrática y del respeto y actualización de nuestros derechos históricos recogidos en el Estatuto y en la Constitución», manifiestan su voluntad de formalizar un «pacto político de convivencia» con el Estado español «basado en la libre asociación».

El proyecto de Juan José Ibarretxe apuntala esta idea con otra que extrae de la sentencia del Tribunal Supremo de Canadá, emitida para el conflicto de Quebec y «que interpreta el derecho internacional vigente», según Lakua. El proyecto de Estatuto incorpora así «el compromiso de no ejercer unilateralmente el derecho de autodeterminación» y reconoce como obligatorio «abrir un proceso de negociación y pacto con el Estado español».

La aceptación de Euskal Herria y de la autodeterminación ocupan el «preámbulo» del texto avanzado ayer, en el que se remarca la existencia de un pueblo asentado en siete territorios, y se recuerda que el derecho a decidir ya fue aprobado en Gasteiz en 1990 y que es reconocido internacionalmente, entre otras normas, en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Político. En la práctica, sin embargo, el proyecto delimita la soberanía y la comparte con el Estado español. En su concreción, el proyecto se ajusta a algunas filtraciones conocidas en las últimas semanas. Uno de los aspectos más llamativos es el compromiso de reconocer la nacionalidad vasca, pero compartida con la española y sólo para los ciudadanos que vivan en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa o para los vascos de la diáspora que hayan tenido ahí su anterior residencia.

Por lo que respecta a las relaciones con el resto de herrialdes, se apuesta por «establecer vínculos políticos y relaciones internas a nivel municipal y territorial» con Nafarroa, sin trabas legales por parte del Estado. En este punto, Ibarretxe criticó la previsión de «incorporación» de este herrialde a la CAV a través de la Disposición Transitoria de la Constitución: «Si decidimos construir proyectos políticos o estructuras políticas conjuntas, será única y exclusivamente porque así lo habremos decidido, primero cada uno en su casa y, después, todos juntos», resumió.

Destaca también la apuesta por un Poder Judicial propio. Según explicó el lehendakari, este esquema incluiría las actuales competencias de la Audiencia Nacional, al tiempo que sí se reconocería la capacidad del Tribunal Constitucional español para asuntos de derechos fundamentales y la del Supremo para «unificación de doctrina» y «conocimiento de los conflictos de competencias».

En el ámbito competencial, la iniciativa de Ibarretxe supone un avance, pero deja al Estado español, además de las atribuciones en Defensa, moneda o relaciones internacionales, la capacidad de seguir legislando en múltiples campos, como el penal y el penitenciario.

Plantea además, como remate, articular un sistema de garantías para que nadie pueda modificar unilateralmente el pacto, lo que incluiría la creación de una «Comisión Euskadi-Estado» que gestionaría el reparto de competencias.

Llamamientos de Ibarretxe.

Al PP: «Por favor, les pido que sean coherentes. Si lo que pretenden es cercenar nuestro autogobierno, no lo hagan por la 'puerta de atrás'. Lo que deben hacer es plantear con claridad una modificación del Estatuto». Al PSOE «Deseo saludar con respeto la iniciativa del PSOE como aportación al diálogo. Sólo le pido el mismo respeto y consideración hacia nuestra propuesta». A la izquierda abertzale «No se queden en el recurso demagógico y fácil del 'no'. Sean valientes y presenten su alternativa, tienen la legitimidad de 143.139 votos»

 
Arnaldo OTEGI-Dirigente independentista*:
"La consulta al pueblo vasco sobre su futuro es la solución al conflicto"
GARA.

En el debate del pasado viernes Arnaldo Otegi se felicitó de que la izquierda abertzale había ganado. «Eso es algo evidente -­explica­- tras veintitrés años de estatutismo y partición territorial los que defendimos entonces que aquella no era la solución a los problemas estructurales que tiene el país hemos ganado ese debate. Y hoy todas las propuestas que se ponen sobre la mesa parten de la base de que la solución se tiene que construir teniendo en cuenta que Euskal Herria se compone de siete territorios. Hace veinticinco años el Estado hizo una apuesta para acabar con la izquierda abertzale y veinticinco años después sigue teniendo el mismo problema, pero agravado».

¿Por qué el PNV plantea en este momento un nuevo Estatuto?.
En el 98 el Estado ve que la izquierda abertzale está incluso más fuerte que en el 77, porque no sólo plantea una reivindicación sino el proyecto político para desarrollarla. El Estado entra a degüello contra la izquierda abertzale, al tiempo que le manda al PNV el mensaje claro de que se acabaron las concesiones de hace veintitrés años. El PNV ve que el marco estatutario se ha acabado, que el Estado empieza a recuperar competencias y se encuentra sin recorrido político, porque su base es la gestión del marco. Entonces el PNV busca una nueva oferta política que le permita seguir ostentando el poder y que encaje con los parámetros de la nueva situación política, hablando de siete herrialdes, autodeterminación... Se rompe la tregua porque el PNV no responde a los compromisos de construcción nacional adquiridos, pero surge la imagen de que la responsabilidad es de la izquierda abertzale, que afronta una situación muy difícil que se materializa el 13 de mayo de 2001 en que el PNV consigue 600.000 votos, que no son del PNV del Estatuto de Gernika, sino de la oferta política a los abertzales en clave de Euskal Herria y autodeterminación. El PNV gestiona esa situación con habilidad, porque saca el Plan Ibarretxe, mientras la izquierda abertzale sigue en una coyuntura difícil.
 
­¿Ven algún cambio en el PNV?.
Después de los 600.000 votos el plan del PNV y de Ibarretxe era conquistar la hegemonía política. El plan se concibe más como una forma de erosionar a la izquierda abertzale que de solucionar el conflicto. La segunda parte del plan era que, una vez ilegalizada la izquierda abertzale, saliera definitivamente noqueada de las elecciones municipales. Pero la izquierda abertzale mantiene una base sólida. El plan empieza a fallar. La tercera fase era que la izquierda abertzale, junto a los españoles, tumbara el proyecto de Ibarretxe, se convocaran elecciones anticipadas y la izquierda abertzale desapareciera del Parlamento. Ese era el recorrido del plan. Eso se altera porque la izquierda abertzale saca 160.000 votos. Todos los que nos votaron han mantenido abierta la puerta de la solución. Y el PNV ahora no sabe si seguir con el guión anterior o asumir que no hay cambio de marco político y solución del conflicto sin contar con la izquierda abertzale. Nuestra apuesta es que opte por lo segundo. Por eso el viernes hicimos una oferta de solución.
­Hace un año dijeron que el plan era un fraude. En este debate el tono fue más comedido y constructivo. ¿A qué se debe?.
El Plan Ibarretxe dibuja el futuro que el PNV quiere para este país: un pueblo vasco dividido en tres sujetos, y el único que le importa es en el que puede mantener la hegemonía política; si puede hacerlo con más competencias mejor. La izquierda abertzale dice que no a esa oferta, que es un fraude porque reviste ese planteamiento con conceptos como Euskal Herria, derecho de autodeterminación, etc. Eso es un fraude. Ahora bien, además de esa propuesta estratégica, Ibarretxe plantea una consulta. Y la izquierda abertzale lleva años diciendo que hay que darle la palabra al pueblo, y que ésa es la clave de la solución. Pero si hay que hacer una consulta, no vamos a hacerla para aprobar un nuevo estatuto, hay que hacer una consulta que resuelva el conflicto.
­¿Lo plantearán en el debate que se abre en el Parlamento?
Nosotros hacemos una oferta que no pretende generar un marco alternativo de debate al que propone Ibarretxe o al que ya tenemos en Lapurdi, Nafarroa Behera y Zuberoa sobre la institución para esos territorios. Hacemos una propuesta abierta: todos los que estemos de acuerdo en que la solución al conflicto político de este país pasa por preguntarle al pueblo, iniciemos un diálogo constructivo para fijar cómo se hace eso y sobre qué pregunta o preguntas. Cuando hablamos de una consulta que solucione el conflicto, hablamos de que los vascos puedan decidir su futuro. ­El tripartito plantea un debate sobre un proyecto de ley... Es que parece que ya tenemos conquistada la autodeterminación, al menos en tres territorios, y cada partido hace apuestas estratégicas. ¡Pero si no estamos en la fase de los proyectos, sino en la de resolución del conflicto! Estamos en la fase de construir condiciones democráticas para darle la palabra a los vascos. Lo que no podemos preguntarles a las vascas y vascos es si les gusta más la propuesta de Ibarretxe, la de Otegi o la de Miguel Sanz [Pte. del Gobierno autonomo de Navarra, del PP]. Lo que hay que preguntarles es algo que resuelva el conflicto. ­¿Cuál es esa pregunta?. ¿Cuál fue la que se hizo en Irlanda?. No fue si les gustaba más el proyecto de Adams o el de Hume. La pregunta fue si estaban de acuerdo en un proceso que concluía al final con la autodeterminación. Esa es la reflexión que nosotros hacemos. Una consulta que pueda resolver el conflicto tiene la suficiente envergadura como para hacer un esfuerzo y, entre todos, discutir, plantear, proponer, hablar lo que sea necesario hasta dar con una pregunta o preguntas de consenso y, a partir de ahí, afrontar ese proceso.

­¿Cómo se puede hacer ese proceso de consulta?

La izquierda abertzale parte de una premisa que en teoría debería ser compartida por todos cuantos quieren solucionar el conflicto: que el futuro de los vascos depende de la voluntad de todos los vascos. Otra cosa es cómo se llega a esa situación, pero ésa es la segunda parte. En el momento actual, en el que hay condiciones objetivas para iniciar un proceso de resolución del conflicto, lo que no nos vale es decir que eso es muy difícil o costoso.
 
­¿Por qué dicen que ahora hay condiciones objetivas para solucionar el conflicto?
Porque el muro de contención que construyó el Estado para imposibilitar que el conjunto de los vascos pudiésemos decidir el futuro de Euskal Herria fue el marco estatutario y eso se ha caído, lo hemos derribado. Y ahora lo fundamental no es el status político transitorio hasta el ejercicio del derecho de autodeterminación. Lo fundamental es arrancar hacia la solución con el reconocimiento de que el sujeto de decisión es el conjunto de los vascos hoy divididos administrativamente. Hay que llegar a un acuerdo sobre el punto de partida. En Araba hay mayoría española. Y en Donostia. Pero nadie pone en duda que Araba o Donostia son Euskal Herria. ¿Por qué se pone en duda eso sobre Nafarroa? En Nafarroa hay una mayoría constitucionalista española, pero la conclusión de eso no es que Nafarroa no sea Euskal Herria. Independientemente de las mayorías y minorías coyunturales, Euskal Herria es el territorio que se ha configurado históricamente. El punto de partida para un nuevo ciclo que resuelva el conflicto es que el futuro político y el status político de Euskal Herria tiene que ser definido y decidido por el conjunto del pueblo vasco y su territorio son los siete herrialdes. El punto de llegada es que los vascos ejercitamos nuestro derecho de autodeterminación nacional y decidimos si queremos la independencia, la federación o lo que sea. Y lo que hay que hacer entre el punto de partida y el de llegada es plantear un proceso en el que habrá que consensuar cómo se hace, en cuánto tiempo, a través de qué mecanismos, con qué pregunta o cuántas consultas, en qué territorios... Eso es lo que hay que acordar ahora. Pero la consulta tiene que garantizar que sobre esas bases llegamos al final a que el conjunto del pueblo vasco decide su status político. Si todos estamos de acuerdo en el punto de partida y en el de llegada, en el proceso intermedio la izquierda abertzale va a actuar con total flexibilidad. Pero sólo si lo que hay en medio garantiza ese objetivo y el Plan Ibarretxe no lo garantiza. Consultarle al pueblo vasco sobre su futuro es resolver el conflicto.

­¿Cómo encaja eso en el debate del Parlamento de Gasteiz?
El planteamiento de Ibarretxe esta hecho desde la parcialidad que le permite la legalidad española y sólo para tres territorios. Si se le quiera dar una solución global al conflicto hay que habilitar un escenario de diálogo sin exclusiones, con los agentes de todo Euskal Herria que sean capaces de hacer una propuesta que resuelva el conflicto. Lo que el PNV no puede esperar que es que la izquierda abertzale le dé luz verde a un planteamiento que no soluciona el conflicto. El planteamiento de Ibarretxe no soluciona el conflicto, pero no tiene por qué estar enfrentado a la solución. La vía que se abre en el Parlamento es parcial y, por lo tanto, habrá que habilitar mecanismos complementarios. Si hay voluntad real de diseñar un proceso de consulta que resuelva el conflicto en su globalidad, evidentemente la dinámica parcial del Parlamento puede colocarse en sintonía con ese planteamiento. El Parlamento no puede diseñar el plan global, pero puede contribuir a él.
 
­El lehendakari reitera que la consulta debe hacerse en ausencia de violencia...
Y estamos de acuerdo. Cuando a un pueblo se le hace una pregunta sobre su futuro las condiciones tienen que ser escrupulosamente democráticas. Lo que ocurre es que el lehendakari se refiere sólo a ETA. Hay que hablar de más cosas. El mayor obstáculo que tiene este país para hacer una consulta es que dos estados la impiden. Hay que hablar de las fuerzas de ocupación, hay que hablar de los prisioneros, de los represaliados, de los exiliados.
 
­¿Y de ETA?
Imaginemos un escenario en el que hemos acordado entre todas las fuerzas políticas, sociales y sindicales del conjunto de Euskal Herria un mecanismo o varios mecanismos, una pregunta o varias preguntas, para que sean sometidas a consulta popular. Imaginemos que hemos puesto la fecha para eso. ¿Alguien cree que en esa fecha el problema para votar será la lucha armada de ETA?. ¿Alguien cree que ETA puede pensar en poner obstáculos a esa consulta?.
 
­Ha hablado de que la izquierda abertzale pasó por una mala situación. ¿Cómo está ahora?
La izquierda abertzale ha atravesado un periodo desde el 99 hasta el 2002 muy delicado en el que se han conjugado varios factores como la importante pérdida electoral del 2001 y todas las agresiones del Estado nos ha planteado. La izquierda abertzale ha demostrado que es capaz de resistir, tendremos que seguir resistiendo, pero el ciclo político nuevo tiene que ser el de la resolución del conflicto. Y para eso tenemos que ser más y la izquierda abertzale va a plantear iniciativas políticas desde un terreno constructivo y positivo, siempre en la dirección de resolver el conflicto en términos democráticos para el conjunto de Euskal Herria. -
 
*Portavoz de Socialista Abertzaleak, exBatasuna, ExEuskal Herritarrok, ExHerri Batasuna.
 
Enlace:
Joseba Permach

Ruptura social, Estado español y la voluntad de Ibarretxe

Julen de Madariaga, Jose Alcedo y Jon Gorrotxategi -

Miembros de Aralar - GARA. 24/09/03

La asistencia de Ibarretxe al acto del vigésimoquinto aniversario de la Constitución española representó una imagen antagónica con lo que acontece en la realidad vasca. Aquí no hay gestos de diálogo o de acercamiento, y la defensa de la paz no pasa de ser un arma de propaganda. Por eso mismo, el gesto de Ibarretxe para mostrar su voluntad no rupturista poco puede añadir a un Estado que practica el rupturismo permanente.

 

Estamos ante dos trenes que se alejan, o en todo caso en un bloqueo al que no se le ven soluciones, y en este contexto, más que gestos hacia el Estado se precisan políticas valientes que ayuden a la participación y a impulsar el derecho a la decisión de la ciudadanía vasca. Esta sociedad sólo podremos construirla entre todas y todos.

 

Seguir mirando hacia el Estado es un camino equivocado. El mismo Arzalluz se lamentaba en Zarauz de que «hemos sido engañados», con motivo del incumplimiento del Estatuto. Se puede entender que así fuera los dos primeros años del pacto de Ajuria Enea, ¿pero cómo puede entenderse esta afirmación tras haber estado diez años anclados a los detractores de dicho Estatuto, una ley nada sospechosa de rupturismo?

 

En la intervención realizada por Ibarretxe en el Foro de Herria 2000 Eliza, manifestaba que al PNV siempre le han boicoteado desde las dos orillas, la primera vez en los pactos de Ajuria Enea y la segunda en los pactos de Lizarra. Al igual que Arzalluz, el razonamiento partía de que toda la culpa era de otros. Ibarretxe no fue capaz de presentar ningún error en los jeltzales, y no pudo explicar las raíces de la falta de un consenso que partiera de la voluntad social.

 

¿No deberíamos replantear nuestros enfoques si éstos se han revelado incorrectos, en vez de reafirmarnos en ellos? ¿No sería mejor aceptar que nos hemos dejado engañar?

 

Lo cierto es que, mientras unos miraban expectantes las reacciones de la derecha españolista, la sociedad vasca se ha ido decantado por la necesidad de buscar una salida ante un Estatuto agotado. A este fenómeno reaccionó ELA cuando todavía el PNV estaba en el desconcierto. Y de ahí surgió Lizarra-Garazi.

 

El fracaso de Lizarra muestra que, mientras el Gobierno español practica una política de ruptura, nosotros, en nuestra casa, somos incapaces de materializar una política de consenso e integración que avance a pesar del Estado y por encima de ETA.

 

Este análisis no está alejado de lo que los mismos jeltzales-peneuvistas realizan. Y como única salida a esta dinámica rupturista ofertan el «programa de Ibarretxe», cuyo reto básico es lograr el consenso.

 

La necesidad del consenso social es la cuestión de fondo. Pero Ibarretxe, al menos hasta el momento, entiende el consenso en una sola dirección: la de aceptar sumisamente su programa y su acción de gobierno. Se nos oferta un programa para todos sin haber partido de un trabajo previo de integración nacional. La legitimidad es la razón utilizada, aunque esta práctica de dirigir la sociedad desde el poder tiene mucho que ver con un «pensamiento uniformista». La sociedad es mucho más que la idea de Ibarretxe, y hay otras ideas tan legítimas como la de su propuesta.

 

Aralar tiene, como otros, la suya, y creemos que no basta con ser demócrata sobre el papel sino que las políticas deben ir unidas a prácticas reales de respeto de todos los derechos humanos y que un programa consensuado ha de responder a la voluntad de la mayoría social. En otras palabras, habría que gestionar de otro modo el rechazo de la violencia, o el derecho de todas las opciones políticas a su representación legal (en vez de practicar el silencio, la aceptación de la injusticia o el colaboracionismo indiscriminado). Sólo sobre esta base puede abordarse la cuestión de fondo, «consenso frente a ruptura». Una práctica exquisita con los derechos y un programa respetuoso con la igualdad de las personas. Y en este punto observamos las limitaciones que tiene el propio programa de Ibarretxe.

 

Ya de entrada, el programa no reconoce la igualdad de derechos en materia de elección política de los ciudadanos. Se contempla la libertad de unirse al Estado (con otro marco legal), pero no se contempla la libertad de poder optar por la separación. También es destacable que el plan haya nacido sólo en el marco institucional; dejándose al lado la necesidad de que la ciudadanía participe en la inicia- tiva o de que el proyecto tuviera una vertiente paralela, con sus diferencias, en Nafarroa e Iparralde. No vale con hacer unas pocas encuestas o unas charlas de café, es preciso contar con los sindicatos y demás organizaciones no gubernamentales para palpar las diferentes sensibilidades sociales. Y, con sus aportaciones, todavía no se ha contado.

 

Tampoco se han impulsado debates serios en los medios de comunicación. Esta falta de socialización no es casual. Tiene su fundamento en el temor a abrir cauces que puedan significar, si no un rechazo, sí un reguero de opiniones favorables a la defensa de un proyecto que impulse el bienestar social y el derecho a la autodeterminación. Y esto siempre pone nervioso a quien desea un consenso de ciega aceptación.

 

Pero, además, un plan de gobierno, como se afirma en la propuesta de Ibarretxe, ha de diseñarse para que la sociedad disfrute de más bienestar. Pues bien, no hay cambio de rumbo en la propuesta respecto al grado de protección social (uno de los más bajos, en un 30%, de Europa, según se reconoce en el texto), en materia de precariedad laboral o de vivienda (la especulación más elevada desde hace años, que la administración no afronta). Tampoco podemos congratularnos de su orientación desarrollista en materia económica. Ni de su práctica. El texto defiende una economía sostenible, pero los datos aportados por los organismos oficiales muestran un saldo seriamente negativo en cuanto al consumo de recursos naturales o en emisiones de gases. Crecemos un 25% en producción de estos contaminantes cuando el acuerdo de Kioto no nos permite más del 15%. Y tampoco hay un cambio de rumbo (los vertidos de tolueno en Barakaldo y la contaminación radiactiva en ACB de Sestao tienen mucho que ver con la falta de controles y medidas del Departamento de Medio Ambiente en esta materia).

 

Pero, sobre todo, el programa de Ibarretxe carece de una vía clara para la normalización y la paz. En consecuencia, su Departamento de Interior se ha convertido en triste protagonista en esta materia. La paz exige primordialmente lucha por el diálogo sin exclusiones, una práctica por tender la mano, firmeza frente a la conculcación de derechos, la vida de las personas o las condiciones en comisarías o prisiones. Toda una política a la que se está renunciando, no sólo en el programa sino también en la acción de gobierno y que se extiende también fuera del mismo.

 

Un programa ilusionante ha de contar con la sociedad, sin confundirla con los deseos del propio Gobierno. Debe contar con la diversidad e impulsar un movimiento civil favorable a los derechos individuales y colectivos de Euskal Herria. Si no es así, más vale reconocer que «nos hemos dejado engañar» una vez más. Los responsables de la «ruptura social» dinamitan el tan necesario consenso, pero también es responsable quien, actuando desde la crítica a los «rupturistas», no apuesta por la mayoría social vasca, quedándose en puros gestos propagandísticos. Nosotros, desde Aralar, abogamos por el diálogo, pero no como trueque «diálogo por renuncia de derechos». Los derechos democráticos y nacionales son irrenunciables por más que el poder de tutela español se empecine en lo contrario. -
 
La escisión de Euskadi: el caso navarro
Veinte años de Amejoramiento: historia de una exclusión

Sabino Cuadra Lasarte

 
Mapa de Euskadi

 

Acostumbrados al fasto y boato institucional derrochado ante cualquier nimiez (el recibimiento dado a Vargas Llosa hace tres meses, pago de charlas, visitas a bodegas y castillos, comidas, etc costó a las arcas forales dos o tres riñones), sorprende la escasez de actos dedicados a conmemorar el XX aniversario de la entrada en vigor, el mes pasado, del Amejoramiento. A lo largo del año, tan sólo se ha sabido de un acto oficial en el Palacio de Navarra, la pasada primavera, y de una exposición itinerante relativa a las virtudes y milagros del amejorado texto. En resumen, parece como si se quisiera correr un tupido velo ¡por algo será! sobre esta efemérides.

 

El Amejoramiento no nació con ánimo de buscar consenso alguno en la sociedad navarra. Precedido del referéndum sobre la Constitución, que consiguió en Nafarroa un aprobado raspadísimo (50,44% a favor) y que, atendiendo al conjunto de Araba-Bizkaia-Gipuzkoa-Nafarroa, fue claramente rechazado (tan sólo un 34,94% de síes), se hacía preciso buscar vías de integración respecto a los principales problemas entonces discutidos: la propia soberanía de Nafarroa para decidir sobre su futuro y, junto a ello, la relación a mantener con el resto de «provincias» hermanas de Gipuzkoa, Araba y Bizkaia.

 

La Constitución fue, sin embargo, la cama de Procusto a la cual hubo que acomodar cualquier aspiración o proyecto: todo lo que sobresaliera del lecho debía ser cercenado en aras al mantenimiento de las dimensiones de la cama constitucional. Se admitirían, eso sí, cuantas rimbombantes palabras se quisieran («amejoramiento», «reintegración», «derechos históricos», «pacto»..), pero el marco institucional reconocido sería el de una autonomía más.

 

El pacto Amadeo Marco-Martín Villa (último virrey franquista de la Diputación y primer ministro de Interior constitucional, respectivamente), aprobado por Madrid, en enero de 1979, definió el proceso de elaboración del nuevo marco institucional. Y el recién elegido Parlamento Foral, renunciando a cualquier veleidad constituyente, debió limitarse a circular por la vía diseñada por aquellos dos insignes demócratas de toda la vida: Marco y Martín Villa.

 

Junto a ello, la propia «negociación» no fue sino una caricatura de tal. En primer lugar, el cambio repentino de postura del PSOE en relación al tema Nafarroa-Euskal Herria, impulsada aquélla por el tándem Urralburu-Arbeloa (al día de hoy, condenado el uno por fraude y rapiña varia, e ideólogo de UPN-PP, el otro), trastocó radicalmente la correlación de fuerzas parlamentarias. Paralelamente, un 30% del Parlamento Foral (21 de 70 parlamentarios) sería excluido de la Comisión «Negociadora» con el fin de borrar la presencia en ésta de quienes defendían un proyecto común para toda Euskal Herria. Por último, el texto negociado contravendría mandatos acordados por el propio Parlamento Foral (oficialidad del euskera para toda Nafarroa) y, lo que era más grave, convertía a Nafarroa en la única comunidad del Estado en que su texto «magno» no era refrendado por medio de un referéndum.

 

Desde entonces hasta acá, el asentamiento institucional de Nafarroa ha ahondado en aquel nacimiento excluyente, sometido a Madrid y que negó la voz al pueblo navarro. Con la excepción del breve «tripartito» (PSOE-CDN-EA), el Gobierno de Navarra ha repetido siempre el mismo esquema: fuera cual fuera el partido en el Gobierno (PSOE o UPN/PP), éste recibía el apoyo crítico, claro de su simétrico en la oposición, hasta que llegaban las elecciones y se escenificaba de nuevo la cansina comedia por quienes no eran sino las dos caras de la misma moneda y pretendían aparecer como diferentes.

 

A nivel sindical, UGT y CCOO han reproducido el esquema de sus padrinos políticos UPN/PP y PSOE: un 40% de la clase trabajadora navarra (ELA, LAB, ESK, STEE, CGT) han sido expulsados antidemocráticamente de todos los foros y marcos laborales y sociales existentes para evitar asimismo la presencia de proyectos y prácticas sindicales diferentes a las suyas y la compañía de testigos incómodos en el reparto de prebendas de todo tipo.

 

A otros niveles, mientras Nafarroa rechazaba la OTAN en el referéndum de 1986 (52,7% de noes), nuestras vergonzantes instituciones consentían el uso de las Bardenas como polígono de tiro al servicio de aquel marco militar. Igualmente, mientras nuestra tierra se convertía en avanzadilla estatal y mundial de la insumisión a la mili y rechazo al militarismo, nuestros próceres navarreros, arzobispo incluido, pugnaban por la defensa de una política chusquera, enfrentada al conjunto de la juventud y la sociedad navarra. La insumisión solamente sería apoyada a la hora de boicotear en la sanidad pública los tímidos derechos a la práctica del aborto reconocidos legalmente.

 

En cuanto al euskera, desde aquel acuerdo del Parlamento Foral de junio de 1980, que reconoció su oficialidad para toda Navarra, hasta hoy, el camino andado ha sido el del cangrejo: siempre hacia atrás. El Amejoramiento dividió Nafarroa en dos zonas; la Ley del Vascuence en tres; el boicot práctico a cualquier aspecto positivo de estas normas fue el norte a seguir y, por último, hoy en día, la contrarreforma de Sanz quiere reducir a cenizas los más mínimos derechos de la que, en su día, fue llamada «lingua navarrorum».

 

A nivel social, el Gobierno Foral y el Ayuntamiento de Iruñea han ganado a pulso muchas páginas del Guinness, por su olímpico desprecio a cualquier tipo de iniciativa popular. Las decenas de miles de firmas que reclamaron la oficialidad del euskera, la realización de un referéndum en el conflicto de la Plaza del Castillo o la implantación de un salario social han comprobado de cerca la voracidad de las papeleras institucionales. Igualmente, el nulo esfuerzo de interlocución para con todo tipo de agentes sociales (Itoiz, barracas sanfermineras...), representantes de cualquier iniciativa o sector situado fuera del acartonado fotomatón institucional, ha sido seña de identidad foral.

 

La ilegalización de Batasuna es el último peldaño de esta escalera de exclusión política. Se pretende así borrar del mapa a la tercera fuerza electoral navarra y segunda de Iruñea. Como la madrastra de Blancanieves, UPN-PSN no dudan en romper el espejo de la democracia que tanto les afea, sin querer ver que Batasuna, mucho más que un partido, es una realidad política y social que existe y existirá al margen de sus berrinches autoritarios.

 

Evidentemente, en este rápido repaso de veinte años de Amejoramiento, son muchas cosas las que han quedado sin comentar. A mi entender, sin embargo, la piedra angular del edificio institucional levantado y de la práctica política desarrollada no es sino el asentamiento de un poder excluyente, autoritario y antivasquista, muy cercano a la democracia orgánica y caciquil de los años franquistas. Ante ello, y sin negar el indudable papel a jugar por las distintas fuerzas políticas, las organizaciones sociales, sindicales, culturales, euskaltzales... afectadas por todo lo anterior, deberían comenzar a tejer todo un amplio movimiento encaminado a hacer frente a esta institucionalización de la exclusión y la marginación. ¿Qué mejor forma puede haber, desde un punto de vista popular, de celebrar este XX aniversario del Amejoramiento?

 

¿Donde está y adonde va la Propuesta Ibarretxe?,
Andalucía Libre
La reciente presentación actualizada de la Propuesta Ibarretxe reafirma la condición central del PNV en la política vasca. El PNV mantiene la iniciativa, ganada hace un año al plantear inicialmente la propuesta, haciendo un ejercicio espléndido de convertir a la necesidad en virtud. Ha conseguido con ello, ser quien marque la agenda política en Euskadi, situándose a la ofensiva frente a las fuerzas españolistas (PP, PSOE, IU); subrayando tanto su preeminencia sobre sus socios de Gobierno (EA, EB-IU) como su ventaja sobre la izquierda abertzale.
 
La coyuntura
 
El PNV comparece capitalizando no sólo su capacidad de propuesta y condicionamiento político sino también la propia situación de Euskadi, que así resume el Lehendakari: "Según los últimos datos del propio INE español, referidos al año 2000, la Comunidad Vasca se ha situado a la cabeza del nivel de vida de todo el Estado, en términos de renta disponible por habitante, y también, según el INE, en el año 2002, Euskadi ya había alcanzado el 105% de la renta media europea. Según el Banco de España, Euskadi es la Comunidad menos endeudada de todo el Estado, con un 2,2% del PIB, cuando la media estatal se sitúa en el 6% del PIB, es decir, es tres veces mayor. Nuestro nivel de paro se sitúa en el 9%, según la Encuesta de Población Activa Española, dos puntos por debajo de la media estatal. Nos hemos situado a la cabeza de Europa en la creación de empleo desde 1995 y hemos alcanzado los niveles de ocupación más altos de toda nuestra historia, 895.000 personas en el segundo trimestre de este año, es decir 183.000 ocupados más que en 1995. Seis de cada diez familias vascas tienen a todos sus integrantes trabajando, según un informe elaborado por La Caixa, tomando como referencia datos del INE. Los sueldos medios de los trabajadores vascos están entre los más altos del Estado y la pensión de jubilación en Euskadi supera en un 30% a la española, según los datos publicados por el Instituto Nacional de la Seguridad Social. El INE confirma que Euskadi ha figurado entre las Comunidades con menos empresas en quiebra en el primer semestre de este año y que la Comunidad Vasca es la sexta del Estado por número de empresas, con un total de 154.703 compañías. La tasa de delincuencia de la Comunidad Vasca se sitúa 45 puntos por debajo de la media española, según la última memoria del Fiscal General del Estado… Bien, esta es la realidad. Y no he utilizado para describirla los datos de las Instituciones Vascas.". La entidad e implicaciones de este cuadro aparece más nítida si cabe si lo comparamos con algunos indicadores andaluces, sin entrar siquiera en el balance en cuanto a cantidad y calidad de infraestructuras y servicios públicos: Andalucía tiene un paro estimado según la EPA del 19,93% (7,2 puntos más que la media estatal y 11 puntos más que Euskadi). El 60% de los andaluces menores de 30 años están en paro o en precario y 2.078.000 andaluces viven por debajo del umbral de pobreza. El Coste salarial medio mensual en Andalucía es de 1.290 euros mientras el estatal asciende a 1.413 euros (123 euros más) y el de Euskadi sube hasta 1.603 (313 euros más).  En tanto la renta media vasca supera la de la UE, el PIB per capita en paridad de poder adquisitivo de Andalucía sólo llega al 64% de la media de la UE, siendo el estatal del 84%. Si el Gobierno andaluz ha sido ininterrumpidamente del PSOE desde 1982, el PNV por lo que le toca, ha actuado como eje permanente del Gobierno vasco, amen de ser parte principalísima en la recuperación y gestión del Concierto Económico que tanto ha contribuido a sostener el desarrollo vasco.
 
En esta coyuntura y con los antecedentes conocidos, la izquierda abertzale puede reivindicar -como ya hace- que el debate que encarna y al que pretende responder la propuesta Ibarretxe es suyo; pero a renglón seguido debería admitir que sus garrafales errores y los efectos de la represión española (singularmente su ilegalización y la relativamente débil respuesta que este hecho ha provocado) han transferido en esta etapa el protagonismo y la primacía de decisión al PNV.
 
El PNV controla, al menos de momento, el tiempo político, asegurándose la hegemonía y capacidad de maniobra durante toda esta legislatura. Acaba de anunciar que el próximo 25 de Octubre remitirá el texto articulado del nuevo Estatuto al Parlamento vasco y que este no será sometido allí a voto hasta septiembre de 2004, abriéndose a partir de entonces y hasta marzo-abril de 2005 su debate para ratificación en las Cortes españolas, para luego ser sometido a referéndum en la Comunidad Vasca (CAV). Sigue manteniendo que en ese momento se reserva plantear la consulta bien sobre el texto proveniente de Madrid, bien sobre el originalmente remitido en caso de que no les satisfagan las modificaciones introducidas en el Parlamento español. Además, para mayor margen de maniobra, dice condicionar la votación popular a que se realice "en un escenario de ausencia de violencia y sin exclusiones". El calendario le permite contar con los cambios de correlación que pudieran producirse a consecuencia de las elecciones catalanas y especialmente de las españolas e incluso, en caso de necesidad, recurrir a intercalar unas nuevas elecciones vascas para alcanzar las mayorías necesarias, sea para aprobar el texto, sea para administrar su secuencia política.
 
El modelo Ibarretxe
 
Los contenidos de la Propuesta van en continuidad con lo anunciado hace un año y en sintonía con lo recogido en el Borrador articulado filtrado en julio.
 
La novedad de este ultimo debate ha sido la inclusión de una referencia a un compromiso de asunción entre las potestades de la proyectada Comunidad Libre Asociada vasca de la doctrina del Tribunal Supremo de Canadá en su sentencia limitativa de 1998 contra el derecho a la autodeterminación de Québec. Ibarretxe adelanta que, de instaurarse el nuevo modelo, Euskadi renunciaría a su derecho a la autodeterminación unilateral, aceptando la necesidad en su caso de someterse a una posterior negociación bilateral. Esta restricción -que se suma a la previa de rechazar la misma posibilidad de opción por la independencia en este momento- pretende conferir al Plan una imagen de mayor estabilidad y renovada moderación, cara al sector más tibio y temeroso de su propia audiencia. De otra parte, es notorio que ofertas de este tipo resultan hoy claramente inutiles para influir políticamente entre las fuerzas españolistas dada su visceralidad.
 
Por lo demás, la Propuesta afirma una delimitación competencial sustancialmente más clara y definida entre Euskadi y España (restringiendo fuertemente, aunque no totalmente, la capacidad de condicionamiento exterior a través de Leyes de Bases y Códigos y eliminando las vías de leyes ordinarias, ordenes, reglamentos etc) y amplia los campos de legislación, regulación y ejecución estricta o predominantemente vascos. Le reconoce al Estado español -con alguna salvaguardia- la potestad sobre la Legislación básica penal, penitenciaria y procesal; mercantil, civil, de propiedad industrial e intelectual, farmacéutica, de tráfico y de telecomunicaciones, es decir, aquellas parcelas esenciales que se corresponden con el interés por no romper previos lazos sociales y sobre todo mantener vínculos económicos preferentes con España. Consolida sus ventajas fiscales y presupuestarias y las amplia a la Seguridad Social. Le confiere a Euskadi más amparo sobre los derechos y libertades democráticas (para evitar episodios como los derivados de la Ley de partidos) y coloca bajo su control a la administración de Justicia, aún admitiéndole al Tribunal Supremo español un resto en forma de supervisión y homogeneización de doctrina. Instaura también una formula de garantía bilateral singularizada para evitar intromisiones futuras en los ámbitos legislativos, decisorios y competenciales vascos, protegiéndose de hipotéticos embates emanados desde el Gobierno, Parlamento o Tribunal Constitucional español. Tambien le reconoce a Euskadi una capacidad de proyección exterior y de representación especifica en la UE a través del Estado español y una satisfacción identitaria interna en forma de presencia internacional a partir de selecciones deportivas propias.
 
Resumiéndolo, el proyecto Ibarretxe podría definirse como una propuesta fuerte de federalismo ejecutivo, entre competitivo y dual, sobre base asimétrica. Es decir, una articulación federal especifica y singular reservada a Euskadi que pretende doctrinalmente conciliar y asociar bilateralmente dos soberanías originarias: la vasca y la española, partiendo de una autolimitación formal de la vasca que deviene de su inexistencia como potestad real aunque no como aspiración y derecho nacional. El modelo se estructura de forma que sus competencias sean primariamente sólo suyas, de manera que pudiera desarrollar en la practica políticas propias en su ámbito territorial -dentro del contexto capitalista general de la UE y el Estado español- en defensa de su competitividad económica frente a sus vecinos y de la consolidación de un modelo de cohesión y bienestar social específico; vinculando las responsabilidades ejecutivas y administrativas a los campos de competencia legislativa asumidos. Un modelo que choca frontalmente y contrasta con el federalismo cooperativo de ejecución, propio del Estado español derivado del modelo constitucional de 1978, definido por la tutela, la mezcla competencial y la compartimentación con disociación entre importantes competencias legislativas reservadas al centro que se desarrollan o aplican ejecutivamente por las comunidades autónomas.
 
Reacciones, implicaciones y riesgos.
 
El proyecto se presentará en el Parlamento vasco  como remitido por el Gobierno para cumplir así las condiciones que establece el art. 46 del vigente estatuto y poder así cubrirse a su amparo. A la vez, sin embargo, los dos socios de Gobierno (EA y EB-IU) ya avisan que registraran también sus propias propuestas y aportaciones. EA hace énfasis en dejar expedito el camino hacia la independencia en una inconcreta etapa posterior. EB-IU se felicita de que el PNV renuncie a un Estado nacional independiente y advierte que considera necesario que cualquier modificación esencial cuente con un respaldo superior al que obtuvo el estatuto (¿quizá los 2/3 canadienses?) lo que es otra forma pospuesta de condicionarse al apoyo de PP-PSOE (y por cierto, aclara la visión de transito hacia el socialismo por unanimidad, es decir nunca, que deben sostener quienes propugnan estos corses). Ambos se disponen a defender y desarrollar articuladamente ambas posturas estratégicas, dejando nuevamente al PNV en el centro.
 
El Gobierno ultraespañolista de Aznar ha remachado su rechazo total y sin atenuantes, advirtiendo entre insultos que se dispone a someter al proyecto a los tribunales ordinarios, al Tribunal Constitucional y a lo que encarte, de manera que no llegue siquiera a votarse, en cuyo caso votaría en contra bloqueando su aprobación. Tambien ha amenazado, más o menos soterradamente, con proponer la separación de Álava de la CAV y con utilizar, de ser necesario, el Art. 155 de la Constitución española y suspender las instituciones vascas como penúltimo recurso.
 
Salvo que de antemano el PNV ya este dispuesto a proceder a muy sustanciales rebajas, es difícil que no haya tenido en cuenta las implicaciones estatales de su proyecto. Institucional y jurídicamente, su asunción conllevaría necesariamente una importante y amplia reforma constitucional ya que parece contener demasiados y llamativos asuntos que afectan a varios títulos de la Constitución como para salvar el escollo a través de interpretaciones creativas, del estilo de la que permitió el desbloqueo retroactivo de la autonomía andaluza en 1981. Políticamente, su implantación supondría acabar con la aun vigente imagen y realidad de que, en todo y para todo al final de los finales, las cuestiones se deciden en Madrid; estableciendo parcelas en donde esto dejaría de ocurrir. El efecto general de este cambio para la continuidad y legitimación del Estado español sería importante e inmediato. De hecho el tridente español (PP-PSOE e IU) son incapaces de momento de siquiera contemplar un escenario en que lo estatal no sea escalón final predominante y no simplemente parcela paralela (por importante y determinante que sea). Además, aunque el PNV parte de aceptar que en sus tratos o acuerdos con España, esta englobe y represente indistintamente a todas las otras naciones que aún se hallan bajo su jurisdicción no es creíble que no haya tenido en cuenta en algún momento las automáticas consecuencias políticas vía efecto demostración en Cataluña y la cascada consecuente que lleva implícita su propuesta de cambio desde lo nacional, aun cuando no implique una autodeterminación irrestricta.
 
Se ha especulado reiteradamente con que el pilar de viabilidad de la propuesta -dentro de una concepción reformista y no rupturista- radicaba en la posibilidad de contar con un acuerdo con el PSOE. A trabajar por facilitar esa vía, desde el apoyo a la propuesta peneuvista, se orientaban elementos de la antigua izquierda vasca como algunos destacados militantes del sector postLKI de Zutik-Batzarre(1)  interactuando con algún sector de EB-IU. Respondiendo a la misma cuestión, desde el sector postMCE del mismo Zutik-Batzarre -situándose ahora en un terreno político intermedio entre la franja más derechista y españolista de EB-IU y el autodenominado sector vasquista del PSOE vasco- se dedicaban por su parte a argumentar condiciones que opinaban deberían exigirse para entrar incluso a negociar el Plan Ibarretxe, valorado de entrada no como mínimo democrático sino como el máximo nacionalista admisible. Ubicados en unos parámetros en confluencia ideológica con Basta Ya, sus análisis no dejaban de incluir, utilizando a ETA como percha, la asimilación entre la izquierda abertzale y Le Pen; la vinculación política de cualquier cambio al previo fin de ETA; la reivindicación de la identidad española como opción vasca; la defensa del papel central y condicionante del PSOE y en general del derecho de veto español sobre el futuro vasco; la admisión de la legitimidad de la democracia española y el rechazo a la independencia nacional leida como obligada antesala de la exclusión, sin olvidar la oposición a la autodeterminación como ejercicio de pronunciamiento y ruptura nacional, política y social unilateral(2).
 
En cualquier caso, las desfavorables expectativas electorales españolas del PSOE para marzo de 2004; la reacción y reafirmación españolista de rotundo y cerrado rechazo al Plan desde la dirección española del PSOE y especialmente el alto grado de cohesión y elaboración de su argumentario descalificador de la propuesta por el PSOE vasco (expresado primero en el documento 34 Razones y luego en el Más Estatuto) reducen la virtualidad y viabilidad de este soporte; por mucho que la sustitución de Redondo por López haya introducido cierto distanciamiento estético en relación con el PP, cambiando por instinto de autoconservación partidaria la imagen de hermanos siameses PP-PSOE por una versión españolista vasca del "marchar separados, golpear juntos" en defensa de España y de la legitimidad del Estado español. No se atisban elementos que induzcan a pensar en cambios sustantivos en el PSOE y tampoco, desde luego, puede confiar el PNV en IU al respecto como elemento de presión(3). Más allá de intentar desdramatizar el enfrentamiento para así atenuar y administrar el conflicto de imagen que le provoca a IU Federal el empeño sostenido de EB-IU por preservar sus propios intereses de representación y continuidad institucional en Euskadi, no se puede esperar con verosimilitud que desde IU -en plenas rebajas para facilitar el acoplamiento con el PSOE- se defienda siquiera la legitimidad procedimental de la propuesta Ibarretxe. Valga como barómetro que por partir de afirmar su derecho a la soberanía y formularse desde abajo y no desde Madrid ha sido tachada erróneamente por Llamazares como confederal (cual si buscara la reedición de la Confederación Germánica), buscando disociarla así de los pretendidamente respetables federalismos centralistas y españolistas de IU o Maragall.
 
A partir de esta configuración, el PNV puede aspirar razonablemente a ejercer de paraguas e imán posibilista sobre EA y el electorado de la izquierda abertzale e incluso a negociar pactos mutuamente ventajosos con EB-IU pero con ello, por mucho que pueda afianzar su hegemonía institucional en Euskadi sigue sin resolver y asegurar la salida al proceso, una vez que desde un principio asumió ubicarlo en los raíles de la legalidad española.
 
Este puede dilatarse por multitud de imponderables u operaciones propias o ajenas. Pero no hay que desconsiderar la influencia del factor de inercia acumulativa o incluso la influencia de actuaciones -como, por ejemplo, la búsqueda o proclamación de motu propio por parte de ETA de una tregua- por las que precisamente los éxitos obtenidos por el PNV le lleven paradójicamente a un momento de conflicto ineludible e irreversible, que tradicionalmente siempre se ha preocupado por evitar. Un episodio premonitorio al respecto ocurrió en el reciente debate cuando el portavoz peneuvista Egibar, ante las advertencias a gritos desde las bancas españolistas de que nunca conseguirían pasar bajo la legalidad española su proyecto, respondió que en ese caso sólo les restaría proceder a su "proclamación unilateral", abriendo paso así a una dinámica de confrontación abierta (y eso, sólo horas después de escucharle a Ibarretxe la inclusión de la referencia a la sentencia sobre Québec).
 
En cualquier caso, el PNV tiene complicado un hipotético retorno cómodo a la gestión de la vía estatutaria. Ha justificado su cambio y su propuesta precisamente por considerar no sólo incumplido sino también agotado políticamente el estatuto de Guernica. La izquierda abertzale siempre le ha negado al Estatuto no sólo legitimidad sino también utilidad. Pero PNV, EA, EB-IU... se han conducido durante años negando esas criticas y reivindicandolo. El PSOE aduce ahora que el PNV quiere cambiarlo no porque no se haya respetado (lo que es falso) sino precisamente porque atisba su culminación y se niega a admitir la necesidad de considerar cerradas y terminadas las demandas vascas. Desde luego, el PNV responde denunciando las trampas (vía aplazamientos, leyes de bases, sentencias, reglamentos...) y le suma además denuncias duras sobre la dependencia y manipulación del aparato judicial, pero con ello no puede desprenderse de la evidencia de que esas mismas incoherencias y fisuras iban incluidas desde el principio -siendo de ello plenamente consciente el PNV- en el pacto político que formalizó con Madrid durante la Transición, dejando caer la autodeterminación y abandonando Navarra a cambio del Estatuto en la CAV y el Concierto económico. De ahí la importancia dada ahora por el PNV a desvelar la necesidad crucial de contar con nuevos poderes competenciales y seguridades para afrontar los nuevos desafíos europeos y mundiales, de manera que pueda preservarse la prosperidad vasca en el futuro. Esta es una vía argumentativa de muy difícil reversión. Especialmente si sindicatos como ELA y LAB -como ya han hecho- y otras asociaciones y movimientos sociales le hincan el diente, perseveran y la desarrollan. Sin despreciar además, en caso de marcha atrás, el riesgo de reconvertir a EA de socio menor a serio competidor.
 
La izquierda aberzale
 
La izquierda independentista vasca lo tiene complicado. Su componente que persiste aún legal, Aralar, aparte de sus criticas históricas a la estrategia mayoritaria y del reconocimiento debido por los espacios conservados tiene notorios limites de determinación social y sobre todo evidentes carencias de formulación estratégica como para plantearse como alternativa sustitutiva; aparte de que en su transición particular debe hacer difíciles equilibrios y sostenidos esfuerzos para inmunizarse frente a adherencias ideológicas que le acechan naturalmente en su complejo proceso tras la separación, para evitar en multitud de campos echar al niño con el agua sucia.
 
El componente mayoritario arrastra políticamente el lastre de ETA. ETA es una organización ideológicamente agotada, militarmente impotente y políticamente ineficaz y nefasta hasta la inoperancia. De instrumento y medio ha degenerado en fin y símbolo, pervirtiendo todo aquello que le dio origen hace cuarenta años. De hecho, desde hace muchísimos años -como se demostró palmariamente antes y después de la tregua y durante el periodo de Lizarra-Garazi- la continuidad de su actuación sólo sirve como argumento justificativo del Estado español, elemento cohesionador del españolismo y baza al servicio del mantenimiento de la esfera de influencia popular en manos del PNV. Ciertamente, su origen y persistencia es consecuencia de la preexistencia de un conflicto político nacional en cuyo desarrollo también ha jugado un papel, pero su continuidad no es consecuencia mecánica de la no resolución del conflicto sino fruto de la ausencia de valentía política para considerarla periclitada y tomar la decisión de suspender su actividad. Con la ilegalización de la izquierda abertzale civil -pese a su meritoria capacidad de resistencia electoral mediante el recurso al voto nulo- todos estos efectos se han revalidado con singular nitidez y contundencia. La continuidad agónica de la acción de ETA en la Euskadi contemporánea no da ninguna fuerza adicional al independentismo vasco; justo al contrario, le resta audiencia, capacidad de maniobra, legitimidad y apoyos y le impide seriamente plantearse el disputarle la hegemonía al PNV (como nuevamente, mostró potencialmente el periodo de tregua).
 
A esta rémora hay que sumarle la confusión que persiste en la izquierda abertzale entre objetivos estratégicos, principios ideológicos y vías estratégicas que la lleva a la parálisis y a la subsidiariedad al convertir la unidad territorial vasca no en objeto de llegada sino en base de partida. Se comprende el impacto profundo y el desgarro de la escisión nacional (especialmente en lo que concierne a Navarra) pero supeditar a la negación de derrotas pasadas el avance hacia victorias futuras no es sensato ni razonable. Mientras la izquierda abertzale se encierra en un circulo retroalimentado estéril, se concede espacio de realidad al PNV (y también al españolismo) volviendo una y otra vez a encerrarse en recorrer senderos trillados y acotados que no conducen a ninguna parte. Mientras deja espacio libre sin explorar ni explotar, no es lógico ni proporcionado que además priorice la polémica ideológica en relación a corrientes que han parasitado a la izquierda abertzale, viva sobre una fijación mimética irlandesa restringida a evitar 1921 o se someta a la interminable confrontación doctrinaria con el españolismo para eludir la apreciación realista de las relaciones de fuerza, el estudio de los puntos débiles del adversario y la utilización de las palancas asequibles para alterar sustancialmente la situación.
 
Tras tanto vivido y realizado, sorprende la persistencia de ataduras a esquemas: 1. Negociación o bien construcción nacional; 2º. Referéndum de autodeterminación; 3º. Proceso constituyente nacional y negociación con los estados; 4º. Arcadia feliz... Gris es la teoría, más cuan verde es el árbol de la vida. ¡Tanto culto al empirismo para terminar aherrojados por el mantra o la retórica triunfalista!. La autodeterminación como proceso y etapa política no puede reducirse ni limitarse ni centrarse en un ejercicio refrendatario; más aún cuando el Estado que lo niega mantiene su cohesión, operatividad y no tiene atisbos siquiera de fractura. La autodeterminación se gana y se impone y previsiblemente se valida a posteriori. La autodeterminación puede ejercerse en unas elecciones o proclamarse desde un Gobierno validado incluso en sólo una parte del territorio nacional. En la escena vasca actual es suicida que un proyecto de Liberación Nacional tome la apariencia de una cátedra de derecho constitucional y se limite a enfatizar sobre cuestiones metodológicas sin disputar la hegemonía y la dirección a partir de la confrontación de reivindicaciones, proyectos, iniciativas y movilizaciones que respondan a intereses reales, articulándolas en forma que realimenten la dinámica de emancipación hasta conducir a la ruptura y la independencia nacional. Y en este caso, esto requiere también entrar en la formulación de modelos propios -no necesariamente constitucionales- que contraponer a los ajenos.
 
¿Donde va la propuesta Ibarretxe?
 
Quizá el mismo Ibarretxe, Imaz, Arzalluz, Egibar... sepan hoy adonde quieren ir y hasta donde están dispuestos a llegar, quizá no. Aquí al respecto estamos en tinieblas. Tampoco sabemos qué circunstancias pueden impulsarles en un sentido u otro. Podemos presumir que un ascenso de la izquierda independentista catalana, un aumento sustancial de ERC acompañado de un retroceso de CiU y una bajada españolista (por no engolfarnos en ensoñaciones de sorpassos) o alguna otra combinatoria pueden ayudar. Parece claro que un cambio político profundo en la izquierda abertzale contribuiría fuertemente a desarrollar las potencialidades de la escena e incluso a alterar guiones preestablecidos, pero esto es sólo un deseo. Está claro que lo que nos gustaría, es ver a Euskadi conquistar, no el nuevo estatuto de Ibarretxe sino un Estado nacional propio independiente; esencialmente porque, por el debilitamiento que conllevaría de España, sería un buen signo para Andalucía de que su momento de emancipación nacional se acercaba; pero esto es sólo una aspiración. No vamos a ejercer de pitonisa.
 
En cualquier caso, desde la solidaridad con el derecho a decidir que no con la concreta propuesta presentada hasta el momento, seguiremos a la escucha.
Nota: Para no superar nuestro máximo, dejamos para un proximo boletin el tratamiento del apartado Andalucía ante la Propuesta Ibarretxe 
DOCUMENTOS-ENLACES
 
El Debate:
Antecedentes:
Posicionamientos:
Opinión:
*¿Qué es y qué quiere la Propuesta Ibarretxe?, Andalucía Libre (5 de noviembre de 2002)
*Textos sobre Euskadi, Recopilación - Andalucía Libre
Documentación:
*Estatutos de Autonomía (Derivados de la Constitución española de 1978)
 
BIBLIOGRAFIA
 
Sobre federalismo español:
*"Javier de Burgos"(Asociación Española de Administración Pública), España: por un Estado federal, Argos Vergara, Barcelona, 1983. [Una lectura y propuesta del federalismo como vacuna a los "excesos y peligros" autonomistas de la Constitución de 1978. Muchas de sus sugerencias han sido puestas en practica e inspirado actuaciones gubernamentales españolas]
*Luis Moreno, La federalización de España, Siglo XXI de España Editores, Madrid, 1997. [Bases políticas e ideologicas del federalismo como proyecto coherente a la alienación nacional y a las conveniencias de estabilidad del Estado español].
*Eliseo Aja, El Estado Autonómico. Federalismo y Hechos Diferenciales, Alianza Editorial, Madrid, 1999. [Historia y analisis del Estado de las Autonomias español como Estado federal desde una perspectiva dinámica y comparativa y del federalismo como proyecto de integración y estabilidad desde la desigualdad social y territorial. Libro clave.]
*Juan F. Corona, Luis M. Alonso, Pedro Puy, Hacia un Federalismo Competitivo, Circulo de Empresarios-MundiPrensa Libros, Madrid, 1998 [Al hilo del debate sobre las reformas de la financiación autonomica, expertos del C. de E. desarrollan las implicaciones y posibilidades del federalismo desde una lectura neoliberal]
Sobre formulas de articulación Euskadi-España
*Miguel Herrero de Miñon, Derechos Históricos y Constitución, Taurus-Grupo Santillana de Ediciones, Madrid, 1998. [Herrero -abogado, consultor internacional, Ponente constitucional, exdiputado UCD-PP y miembro de la Trilateral- recupera elementos de la Constitución española, su disposición adicional primera y su disposición derogatoria segunda más la disposición adicional del Estatuto de Gernika potenciados hasta el extremo, para sustentar la singularidad vasca (que extiende a Cataluña y Galicia) en un regimen de hecho parecido al de asociación legitimado desde una lectura tradicional de los llamados derechos históricos, muy del agrado del PNV.]
Sobre la Constitución española y el tratamiento del Problema Nacional.
*Soledad Gallego-Diaz y Bonifacio de la Cuadra, Crónica Secreta de la Constitución, Tecnos, Madrid, 1989. [Cronica secreta pero amable del desarrollo de la elaboración del texto constitucional español surgido del pacto político de la Reforma. Incluye especial tratamiento de cómo se abordó el caso vasco y reproduce integramente el primer borrador comparandolo con el texto resultante]
*Ignacio María Lojendio, La Disposición Adicional Primera de la Constitución Española, Instituto Vasco de Administración Pública, San Sebastian, 1988. [Detalladisima relación, primero de la visión nacionalista vasca tradicional de sus derechos historicos forales y segundo, de las sucesivas formulas usadas y defendidas al respecto por el PNV en la elaboración constitucional, sus consecuencias y sus pactos y conflictos con los partidos españoles].
Andalucía: De la discriminación a la estafa
*ANDALUCÍA LIBRE nº 165 - Ya pasó el 28 de Febrero [Cómo y porqué se llegó al referéndum de iniciativa autonómica]
*ANDALUCÍA LIBRE nº 120 - Memoria de Andalucía [El Pacto de Antequera, La elaboración estatutaria]
*José María de los Santos López, Sociología de la Transición andaluza, Ágora, Málaga-Granada, 1990. [Aunque algo desordenado, refleja la secuencia histórica de la formación autonómica, bloqueos y desbloqueos, desde la perspectiva del PA]
*CN de la LCR, Los Comunistas Revolucionarios y la lucha por la Liberación Nacional de Andalucía, 1988, [Balance de la Transición andaluza y análisis del problema nacional andaluz desde una posición de izquierda revolucionaria en los años 80]
*Antonio Jiménez-Blanco y Carrillo de Albornoz, Monografías Parlamentarias - Estatuto de Autonomía de Andalucía, Centro Estudios Municipales y Cooperación Interprovincial de las Diput. Provs. de Almería, Granada y Jaén, Granada, 1982
[Introducción y reproducción de los borradores y proyectos estatutarios y del debate en las Cortes españolas]
*Manuel Hijano del Río y Manuel Ruiz Romero, Documentos para la Historia de la Autonomía Andaluza (1883-1982). Sarriá, Málaga, 2001 [Recopilación de textos que discurren desde sus primeras reflexiones histórica hasta a principios del siglo XX, pasando por los más significativos emanados durante la transición, y culminando con el texto hoy vigente. La compilación recorre pues todo el intento autonomista andaluz de la II República española, los textos que fueron propuestas de los partidos políticos, los primeros documentos para el origen de la Junta de Andalucía, así como todos los derivados del denominado bloqueo y desbloqueo de la vía del artículo 151, para culminar con el último debate del articulado en Cortes]
 
 Escocia
Todos los partidos no son iguales
Murray Smith - Viento Sur
 
 
Las elecciones al Parlamento autónomo escocés han tenido lugar el 1 de mayo/1. Lo más importante del escrutinio ha sido la subida de los pequeños partidos y de los independientes a la izquierda del Partido Laborista, y sobre todo del Partido Socialista Escocés (SSP), formación de la izquierda anticapitalista radical. “Un choque para el sistema” titulaba el periódico The Herald. El Times de Londres estimaba que “Escocia entra en una era política nueva”. Con el 7,68% de los sufragios, el SSP obtiene seis escaños. Los Verdes, con el 6,7%, tienen 7 escaños/2. También hay cuatro independientes/3. La subida de estos candidatos muestra la deserción de los partidos tradicionales por una franja del electorado que busca una alternativa a la izquierda. Otro signo de rechazo de la crisis de representación política: sólo el 48% de los electores han ido a votar.

Desafección hacia el Labour y el SNP

El Partido Laborista, en el poder en Edimburgo y en Londres, si bien evita la catástrofe que parecía posible en el momento de la guerra contra Irak, sale debilitado de este escrutinio. La lenta erosión de su base electoral prosigue. Con 34,9% de los sufragios (39% en 1999), pierde seis escaños, y obtiene 50 (sobre 129). Pero el gran perdedor es el principal partido de oposición, el Partido Nacional Escocés (SNP, independentista). Con el 23,8% (29% en 1999) pasa de 35 a 27 escaños. Los otros dos partidos de la “banda de los cuatro” del mundo político escocés, los liberales demócratas, socios en el gobierno con los laboristas, y los conservadores, han permanecido estables con respectivamente 17 y 18 escaños.

Si el gobierno de Edimburgo presidido por Jack McConnell ha sabido desmarcarse del de Tony Blair en ciertas cuestiones (gratuidad de los estudios superiores, cuidados de las personas de edad) prosigue sin embargo una política neoliberal de privatizaciones y de ataques contra los servicios públicos. Y tanto en Escocia como en Inglaterra, el Partido Laborista ha apoyado la guerra. La coalición laborista/liberalesdemócratas conserva por los pelos la mayoría (con 67 escaños) pero los liberaldemócratas reclaman más ministerios. La prensa escocesa había especulado con una participación de los Verdes en el gobierno. Ésta ha quedado excluida, por el momento, por el dirigente del partido, Robin Harper. En efecto, tal participación podía provocar demasiadas tensiones en el grupo parlamentario verde, bastante heterogéneo, y en el partido. Pero las declaraciones de Harper dejan presagiar un apoyo externo. Sus declaraciones sobre las relaciones de su partido con el poder son, por otra parte, bastante pintorescas: “Es para nosotros una experiencia nueva. Podríamos estar navegando en aguas infectadas por tiburones. No queremos meter nuestros pies en el agua para que nos los coman en cuanto empiece el partido/4.

El SNP se encuentra ante decisiones difíciles. Al comienzo de los años 90, bajo su antiguo dirigente, Alex Salmond, el partido independentista se había posicionado claramente a la izquierda, y comenzaba a morder en la base popular del Partido Laborista. Luego se recentró a la derecha, sobre todo en la perspectiva –ilusoria– de ganar las elecciones de 1999. Ese curso se aceleró después de 2001 bajo la dirección del gris tecnócrata John Swinney, de futuro político ahora incierto. El partido ha permanecido sin embargo a la izquierda del Labour sobre ciertas cuestiones, como los servicios públicos y la guerra. Sin embargo, está fracasando, por su propia evolución y por el impacto de la subida del SSP, en presentarse como una alternativa de izquierda capaz de competir con el Partido Laborista en el electorado popular. Sin lograr tampoco convertirse, como querría su propia ala derecha, en el paladín de una Escocia neoliberal, siguiendo el ejemplo irlandés de una economía y de un mercado de trabajo desregulados, e intentando atraer capitales extranjeros.

El SNP pierde pues en este momento en los dos tableros en juego y deberá redefinir una estrategia. Por otra parte, recentrándose a la derecha sobre las cuestiones económicas y sociales, el partido de Swinney ha retrocedido también en la cuestión de la independencia, provocando la hipótesis de que estaría dispuesto a aceptar un aumento de la autonomía en el seno del Reino Unido. Lo que es completamente lógico. Un partido que renuncia a contestar el orden capitalista no puede luchar de forma consecuente por la independencia. Pues ésta es rechazada, no sólo por el gobierno de Londres y la clase dirigente británica, sino también por la gran mayoría de la burguesía escocesa, y principalmente los poderosos medios financieros de Edimburgo, sexta plaza financiera de Europa. En este terreno también, el SSP está alcanzando al SNP.

La subida electoral del SSP

Ha sido claramente la subida del SSP lo más señalado en la prensa y los medios políticos. Al día siguiente de las elecciones, The Herald titulaba: “El SSP se convierte en una fuerza política nacional”. En realidad, tanto en el terreno social como en el movimiento antiguerra, muy masivo en Escocia, el SSP era ya una fuerza nacional. Las elecciones no han hecho sino confirmarlo.

Ya en las dos primeras elecciones al Parlamento escocés en mayo de 1999, el SSP, que no había sido lanzado más que algunos meses antes, había dado la sorpresa. Con sólo el 2% a nivel nacional, el partido había obtenido el 7,25% en Glasgow y conseguido un escaño. El diputado Tommy Sheridan se ha hecho conocer rápidamente como portavoz en el Parlamento de “la Escocia de abajo” y de todas las luchas populares. La prensa y el mundo político han intentado en un primer tiempo presentar al SSP como una anomalía y un anacronismo políticos, explicables por la personalidad de Tommy Sheridan y el microclima político de Glasgow. El crecimiento del partido y sus resultados en las elecciones parciales y en las legislativas británicas de 2001 hacían este ejercicio cada vez más difícil y los ataques contra el partido redoblaban.

Wendy Alexander, dirigente laborista, ha declarado: “Conozco a Tomy Sheridan desde hace tiempo y una de las peores cosas que se pueden hacer a los trabajadores es hacerles promesas que no se pueden cumplir: es algo que caracteriza toda su carrera política”. Es cierto que la Sra. Alexander es una adepta de la socialdemocracia posmoderna, que prefiere no prometer nada antes que “decepcionar”.

En cuanto al periodista George Kerevan, ideólogo neothatcheriano de la derecha del SNP (y antiguo trotskista), se dedica en el periódico The Scotsman del 5 de mayo a una verdadera caza de brujas agitando el espantajo “trotskista”.

Los resultados electorales del SSP están llenos de enseñanzas. En el voto por las listas, a la proporcional, el SSP obtiene 128.026 votos (7,68%). Con el 15,2% en Glasgow, el partido saca un segundo escaño, y otras cuatro cabezas de lista son elegidas en las regiones del Centro, el Oeste, de los Lothianos (Edimburgo) y del Sur, con entre el 5,4% y el 7,5 % de los sufragios. A Tommy Sheridan se le unen Rosie Kane, Frances Curran, Colin Fox, Carolyn Leckie y Rosemary Byrne. Cuatro mujeres y dos hombres: no es por casualidad. El partido se había propuesto el objetivo de la paridad para sus electos/as, tras un debate en su congreso de 2002 que fue bastante vivo e incluso tenso, pero que se saldó con una clara mayoría a favor de la paridad. Ha presentado pues como cabezas de lista en las ocho regiones cuatro hombres y cuatro mujeres /5.

Hecho completamente notable, en el voto por circunscripciones el SSP obtiene 117.998 votos (6,2%). Dado que el partido no se ha presentado en tres circunscripciones/6, esto quiere decir que el total de los votos para las listas a la proporcional, donde el partido tenía oportunidades de tener electos, es casi igualado por el de las circunscripciones en las que no tenía casi ninguna. Esto contrasta con los Verdes, que no se han presentado en ninguna circunscripción, llamando –con éxito, hay que decirlo– a los electores de otros partidos a darles la segunda papeleta de voto. Sin embargo, está claro que había casos en los que, por razones diversas, los electores han votado por el SSP en las listas proporcionales y por otro partido en las circunscripciones y viceversa. Lo que se ve es una solidez del electorado del SSP mayor que lo que el propio partido había pensado.

Ya en 2001, en las elecciones británicas, en las que no hay elemento de proporcionalidad, el partido había obtenido más de 72.000 votos. Sin sorpresa, es en las circunscripciones de Glasgow donde el SSP logra sus mejores resultados –entre el 10 y el 16% (28% en la circunscripción de Tommy Sheridan). En el “cinturón obrero” del centro del país, obtiene entre el 7 y el 10% (11,76% en la circunscripción de la nueva diputada Rosemary Byrne). Ninguna región logra menos del 4%, ninguna circunscripción menos del 2%. En las elecciones municipales celebradas el mismo día, el SSP ha subido también el número de sus votos, incluso si el número de electos ha quedado limitado por el modo del escrutinio. En numerosas circunscripciones legislativas, el SSP tiene más que los liberales-demócratas y los conservadores. Tommy Sheridan queda en segundo lugar tras el Labour y antes que el SNP. En 20 de las 79 circunscripciones municipales de Glasgow el SSP está en segundo lugar antes del SNP, en 16 supera el 20%. Keith Baldassara logra guardar el escaño de consejero municipal abandonado por Tommy Sheridan.

El SSP se había fijado como objetivo establecerse como fuerza política nacional presente en todo el país, “de las islas Shetland hasta la frontera” (con Inglaterra). Apuesta ganada. El SSP tiene 80 secciones a través del país, sobre todo pero no sólo en las regiones obreras del centro. El partido ha obtenido el 9% de los votos en las islas Shetland (y el 11% en las vecinas Orcadas) y la región de la frontera tiene ahora un diputado SSP. En las tres regiones en las que el partido no tiene electos, ha fallado por muy poco: no le faltaron más que 126 votos, 900 votos y 2.000 votos. Ahora el grupo parlamentario del SSP va a ponerse a trabajar. Ya ha comenzado a señalar con gestos simbólicos cual será su actitud. Al comienzo de cada parlamento todos los diputados se dirigen a un servicio religioso solemne, en presencia esta vez del Príncipe Carlos, heredero del trono para “celebrar los lazos que unen Iglesia y Estado, Corona y Nación/7. Todos los grupos parlamentarios estaban allí presentes, salvo los seis del SSP. Luego venía lo que se está convirtiendo en una pantomima, el juramento de obediencia a la Reina/8.

Tommy Sheridan ha hecho una declaración: “Mis colegas de partido y yo hemos sido elegidos con un compromiso claro y franco por una Escocia independiente y socialista, una república socialista, una Escocia de ciudadanos y no de súbditos. Continuaremos combatiendo por esa Escocia”. En 1999 Tommy Sheridan se había distinguido prestando el juramento con el puño en alto. Esta vez Rosie Kane ha levantado la mano como había que hacerlo, pero había escrito en su mano: “Mi juramento es ante el pueblo”. En cuanto al nuevo diputado de Edimburgo Colin Fox, ha entonado en la Cámara un himno a la igualdad de la época de la Revolución francesa, escrito por el poeta nacional escocés, Robert Burns. En parte sin duda bajo la presión del SSP, los Verdes y el SNP ha hecho también declaraciones más moderadas pero afirmando la soberanía popular.

Más allá de tales actos simbólicos, que no dejan de tener importancia en un país aún marcado por esos vestigios medievales, con seis diputados el impacto del SSP en el Parlamento, su capacidad de tomar iniciativas, de amplificar las campañas del partido, de ser portavoz de todos los primidos/as será multiplicada. Como decía Frances Curran, van a “hacer entrar las luchas de la calle en el Parlamento”.

El eco que el SSP encuentra en el seno de la sociedad escocesa ha sido reflejado por al amplio apoyo en los medios artísticos y culturales, con escritores como Alasdair Gray, James Kelman, el actor-realizador Peter Mullan, los actores Gary Lewis, Dougray Scott, Davie Mckay, la comedianta Elaine C. Smith. El realizador Ken Loach ha venido de Londres a dar un mitin de apoyo. Intelectual ampliamente reconocido y decano de la Facultad de Letras en la Universidad de Glasgow, Philip Hobsbaum ha dejado el Partido Laborista (tras 51 años) en plena guerra contra Irak, para unirse al SSP.

Influencia sindical creciente

Uno de los puntos fuertes de la progresión del SSP desde 1999 es su influencia creciente en el movimiento sindical. Numerosos militantes y responsables sindicales se han presentado en las listas del SSP. El Sindicato de los Bomberos está actualmente en un duro conflicto con el gobierno de Blair. Varios miembros de ese sindicato han sido candidatos del SSP en las legislativas y otros en las municipales. Poco antes del escrutinio, un sondeo ha mostrado que sólo el 2% de los miembros de ese sindicato tenía la intención de votar laborista (69% en 1999) contra el 19% por el SSP (2% en 1999). En una de las emisiones electorales del SSP, Tommy Sheridan había atacado a quienes gastaban miles de millones “para provocar incendios y matar gente en Irak, cuando no había dinero para quienes apagan los incendios y salvan vidas en Escocia”.

Dirigentes sindicales de izquierda han venido de Londres para participar en mitines a favor del SSP. Mark Serwotka, secretario del Sindicato de los Funcionarios del Estado (PCS), ha declarado que si viviera en Escocia no sólo votaría por el SSP sino que se afiliaría. Bob Crow, secretario general del Sindicato de Ferroviarios (RMT), ha declarado a propósito del Partido laborista: “¿Por qué continuar apoyando un partido que ataca a los trabajadores? En lo que al RMT se refiere, el SSP es ahora el mejor partido”.

Hace 103 años los sindicatos británicos habían creado el Partido Laborista para defender a los asalariados. La mayor parte de los sindicatos siguen afiliados al Labour. Pero hoy los lazos con ese partido están cada vez más puestos en cuestión. Incluso antes del conflicto actual, el Sindicato de Bomberos había adoptado una resolución que autorizaba el apoyo a los candidatos cuyo programa correspondiera a los objetivos del sindicato. Otros sindicatos están reconsiderando la forma de utilizar sus fondos políticos. Incluso quienes no ponen aún en cuestión el lazo con el Labour han reducido sus subvenciones al partido. A pesar de la resistencia de ciertos aparatos sindicales, el proceso de distanciamiento entre los sindicatos y el partido laborista va a proseguir. El SSP no se contenta con comentar este proceso, busca empujarlo hacia adelante. Desde hace tres años el partido lleva una campaña con el tema de “Make the Break”, que se podría traducir por “Rompe los lazos” o por para que los sindicatos rompan con el Labour.

El SSP se ha formado en ruptura radical con el New Labour social-liberal de Tony Blair y colocando el combate por la independencia de Escocia en una perspectiva socialista. Las relaciones entre el SSP y los dos principales partidos –el Labour y el SNP– son ahora un elemento clave de la vida política escocesa. Una de las razones coyunturales para el lanzamiento de la Alianza Socialista escocesa (predecesor del SSP en 1996) y del partido dos años después era impedir que fuera el SNP quien se beneficiara de la desilusión del electorado tradicional del Labour. Este desafío está ganándose. El SSP se ha situado a menos de 4.000 votos de cara a reemplazar al SNP como segundo partido en Glasgow. Y el editorial del periódico dominical Scotland on Sunday del 4 de mayo se pregunta si el SSP no está reemplazando al SNP en el cinturón obrero central del país, empujando al partido nacionalista hacia la periferia en el campo. Se puede apostar a que el SSP podrá en los años que vienen derrotar al SNP tanto en el terreno social como en el de la cuestión nacional. Por otra parte hay un flujo regular de militantes y cuadros del ala izquierda del SNP que pasan al SSP. Pero la razón fundamental del lanzamiento del SSP era, a partir de un análisis de la transformación burguesa del Labour, reemplazar a ese partido como partido de la clase obrera en Escocia. Ése es el gran desafío. Será más largo. Pero el SSP ha hecho ya un largo camino desde su creación. Militantes de extrema izquierda, con otros venidos del Labour, del SNP, el PC o de la movida ecologista, han jugado un papel motor en su lanzamiento.

La ambición era sin embargo hacer no un partido de extrema izquierda, sino un partido anticapitalista amplio con vocación de masas. Ese objetivo está si no al alcance de la mano, al menos claramente más cercano que hace cuatro años. Se puede ya decir que el SSP se está convirtiendo en un pequeño partido de masas. Pero vista la historia particular y las tradiciones del movimiento obrero en Gran Bretaña, el carácter de masas de un partido obrero depende también de sus relaciones con el movimiento sindical. No es seguro (pero es posible) que el divorcio, que puede ser prolongado y convulso, entre los sindicatos y el Partido Laborista lleve a afiliaciones sindicales al SSP. La historia no se repetirá forzosamente de esa forma. Pero el proceso ya avanzado de ganar una capa de militantes sindicales, los cuadros organizadores de la clase obrera en las empresas, será un elemento decisivo. El otro gran desafío es dirigirse al más del 50% de los electores que se han abstenido este 1 de mayo, para convencerles de que como dice el SSP, “todos los partidos no son iguales”, y que se puede hacer política de otra forma.
 
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1/ Creado en 1999, el Parlamento escocés dispone de una amplia autonomía sobre cuestiones como la educación, salud, vivienda o medio ambiente. Sin embargo Londres conserva el control de las palancas económicas y fiscales decisivas.
2/ De 129 diputados, 73 son elegidos por escrutinio uninominal mayoritario a una sola vuelta, muy desfavorable para los pequeños partidos, y 56 a la proporcional por listas regionales.
3/ Se trata de un laborista de izquierdas, Dennis Canava, ya elegido en 1999; Margo Mac Donald, figura histórica de la izquierda independentista, separado de las listas del SNP y elegida triunfalmente como independiente; Jean Turner, médico jubilado presentado por un colectivo de defensa de un hospital amenazado de cierre; y de un representante de una lista de defensa de los jubilados.
4/ BBC, News on line, 5 mayo 2003.
5/ Con 40% de mujeres, el Parlamento escocés llega ahora al tercer lugar mundial, tras Gales y Suecia (The Herald, 5 mayo 2003.).
6/ El SSP ha desistido por Dennis Canavan y Jean Turner (ver nota 2) así como por el diputado saliente laborista de izquierdas John McAllion, desgraciadamente derrotado.
7/ The Scotsman, 6 de mayo de 2003.
8/ Los diputados están obligados a hacer este juramento para no ser excluidos del Parlamento.
 Bolivia
Bolivia en Lucha

Nos parece importante compartir con ustedes los antecedentes, las circunstancias y los objetivos de esta lucha del pueblo boliviano, lo que permitirá una visión de conjunto que ayude a la integración de nuestra movilización en el plano internacional.

 

Ya a principios de este año, tres semanas de acciones de bloqueo obligaron al gobierno a aceptar la formación de mesas de trabajo para tratar los problemas estructurales del país: gas y petróleo, tierra y territorio, capitalización (forma que ha tenido en Bolivia la privatización), ALCA, coca y otros temas.

 

Pocos días después, en el intento de imponer nuevos impuestos, el gobierno enfrentó un verdadero levantamiento popular los días 12 y 13 de febrero, con una sangrienta represión que, sin embargo, debilitó hasta el mínimo la credibilidad del gobierno.

 

A lo largo del año, se han producido movilizaciones de diversos sectores, que el gobierno ha sido incapaz de solucionar.

 

Todos estos reclamos han avanzado hasta que, en la práctica, todos los sectores se encontraron altamente sensibilizados en las últimas semanas.

 

Fue entonces cuando se convocó a manifestaciones en todas las capitales del país para el 19 de septiembre. Días antes, empero, algunos sectores iniciaron bloqueos, principalmente en el altiplano.

 

Las movilizaciones del 19, en las que participó más de medio millón de personas, se realizaron sin incidentes de ningún tipo, según se había programado. El gobierno estaba deseoso de desórdenes que le permitieran arremeter contra el movimiento popular. Al no haber ocurrido esto, creó una situación conflictiva, con una “operación rescate” de un grupo de turistas (incluido un funcionario yanqui) con gran despliegue militar que, por supuesto, provocó enfrentamientos con resultado de varios muertos y heridos.

 

Estos hechos han motivado que, las organizaciones sociales preparen movilizaciones de diverso tipo que presenten una perspectiva muy tensa en las próximas semanas.

 

La Coordinadora Nacional en Defensa del Gas se reunirá en un ampliado el jueves próximo, con el propósito de dar orientaciones unitarias que posibiliten alcanzar el principal de nuestros objetivos: recuperar el gas que, en manos de las transnacionales, no beneficia al país.

 

Este es el breve resumen de la situación en nuestro país. Esperamos que les sea útil para entender la dinámica de estas movilizaciones, sobre las cuales les informaremos con la frecuencia que sea posible.

 

Con la solidaridad de ustedes y de todos los hombres y mujeres que luchan por un mundo mejor, estamos seguros de que alcanzaremos nuestros objetivos.

 

Un abrazo fraternal,

Comisión de Prensa del M.A.S.

La Paz, 29 de septiembre de 2003

 

Análisis 29-09-03

 

· El gobierno comienza una semana difícil, tanto por los conflictos sociales, que en algunos casos se mantienen y profundizan y en otros la incorporación de una variedad de sectores e intereses  los cuales también se han plegado a la demanda nacional del gas para los bolivianos. A su vez en ésta semana el gobierno debe enfrentar en el Parlamento el dar satisfacción a sus aliados de la coalición mediante la repartición de los cupos en las acefalías de la administración pública, y sobre todo enfrentar de una vez la elección del Defensor del Pueblo, con una disyuntiva a todas luces desfavorable, porque si confirma a Ana María Romero en el cargo de Defensor del Pueblo, esto será visto como un triunfo del MAS y si su opción es distinta se verá como una elección alejada y a espaldas de la voluntad popular.

 

Indudablemente el gobierno está a la espera de la definición de los grandes sectores sociales, los cuales no se sienten convencidos de la decisión unilateral de la COB de implementar un paro nacional indefinido, tal es el caso de la CSUTCB, Movimiento Cocalero, el sector Salud, Magisterio, Coordinadora del Gas, etc. El gobierno está preparando un plan destinado a ejercer un control sobre las vías de comunicación preferentemente en el eje central del país, pues sabe que en días venideros se producirán las definiciones reales.

 

El gobierno y los sectores campesinos del Altiplano en conflicto mantienen una situación de tensión más cercana a un juego de intereses compartidos que como bien expresara el compañero Evo: “juegan con la situación del país”, ya que el punto de desencuentro no está pasando por la problemática central de las demandas campesinas, sino por el lugar en donde se llevarán adelante las negociaciones.

 

· Con relación al movimiento social, vemos que éste sigue en plena efervescencia y movilizado, siendo el gas su motivación central. Es así que tenemos ad portas tres grandes convocatorias y definiciones, por un lado hoy la COB da inicio a su reciente convocatoria de Huanuni para iniciar la Huelga General Indefinida y bloqueo de caminos, por otra parte el día 6 de Octubre la CSUTCB, a la cabeza de Román Loayza, a fijado como plazo para que el gobierno responda a las demandas populares y nacionales, de lo contrario impulsarán a nivel nacional el bloqueo de caminos y movilizaciones campesinas. Y mañana martes 30 la Coordinadora Departamental del Gas ha convocado a una marcha por la defensa del gas, el cese a la represión, la desmilitarización del Altiplano y el juicio y castigo a los culpables de las masacres de Warisata y Sorata.

 

Un vistazo a las movilizaciones sociales nos mostraría el siguiente cuadro:

Lunes : - Cierre de los mercados y marcha de los Gremiales - Huelga, paro y movilización de la COB - Bloqueo de los mineros de Huanuni - Rentistas masifican Huelga de Hambre

Martes: - Marcha de la Coordinadora Departamental de la Defensa del Gas - Paro del Magisterio público - Marcha de la Coordinadora Nacional del Gas, desde Cochabamba y La Paz en dirección a Warisata - Marcha de los profesores - Ampliado del sector Salud - Ampliado de las Universidades (CUB) - Carniceros en paro indefinido - Ruptura del diálogo gobierno-campesino del Altiplano

 

En el día de ayer, retornaron a La Paz las personas bloqueadas en Luquisani, ello producto de las gestiones desarrolladas por APDHB, y la Defensoría del Pueblo y Dirigencia Campesina, mostrando así que a través de diálogo y la concertación es posible encontrar soluciones a los conflictos, quedando claro que la actitud represiva y criminal del gobierno en Sorata y Warisata pudo haberse evitado sin tener que lamentar hoy muertes y heridos.

 

El compañero Evo Morales manifestó que el MAS siempre ha estado dispuesto al diálogo y que es responsabilidad del gobierno articular un espacio que permita dicha situación, e incluso se manifestó de acuerdo con las conversaciones entre el gobierno y Felipe Quispe.

 

La continuidad y profundización de los conflictos y las movilizaciones nacionales en torno a la defensa del gas nos hacen ver la irrenunciable voluntad popular de impedir la enajenación de nuestros recursos y la demanda social de cambios estructurales profundos, para lo cual el gobierno sólo dispone de la violencia y la represión como única forma de respuesta. Tenemos que estar alertas ante la posibilidad real de un proceso represivo fuerte y sostenido, tendiente a que el Estado recupere su capacidad de conducción y control sobre el accionar político nacional, por ello es necesario que logremos dirigir, articular y cohesionar los procesos de movilización bajo las más amplias, unitarias e incluyentes formas de participación.
Enlaces Bolivia:
 
Sugerencias
 
Desde Priego de Córdoba (Subbética) se incorpora a la Red un nuevo sitio independentista andaluz, fruto de una iniciativa apartidista: Movimiento de Liberación Nacional Andaluz. Entre sus apartados pueden encontrarse diversos documentos, imágenes, canciones y enlaces. Una nueva contribución nacionalista para que nuestra Nación tenga cada día más voces propias y combativas en la Red y que merece la pena conocer, visitar y contribuir a mejorar. Un saludo fraternal desde Andalucía Libre, compañeros.
 
Tras muchos meses y muchos dineros empleados, el proyecto propagandístico de Manuel Chaves gestionado por Pezzi ya ha producido un texto que se pretende definitivo. Aquí -con paciencia- podéis descargar el documento Andalucía: La Segunda Modernización y conocer de primera mano lo que el PSOE nos quiere revender y el discurso con que nos quieren narcotizar.
 
Acaba de morir el intelectual y militante palestino, Edward Said. Aquí podréis encontrar una amplia recopilación de sus artículos (con enlaces para acceder a más) sobre la Nación Árabe, la lucha palestina, el imperialismo yanqui... El mejor reconocimiento a su persona y a su trabajo es conocerlo y utilizarlo como estimulo a la reflexión.
 
--oOo-- 
Solidaridad con Palestina
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