Inicio > Mis eListas > andalucialibre > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 181 al 210 
AsuntoAutor
nº 188 - Inquisici Andaluci
nº 189 - ONUMierda Andaluci
nº 190 - Balance E Andaluci
nº 191 - Resaca po Andaluci
nº 192 - ¡Jodeles! Andaluci
nº 193 - Crónica v Andaluci
nº 194 - Resistenc Andaluci
nº 195 - Brasil: L Andaluci
nº 196 - Brasil: D Andaluci
nº 197 - Chile, 30 Andaluci
nº 198 - Nacional Andaluci
nº 199 - Euskadi: Andaluci
nº 200 - Bolivia e Andaluci
Ante la encerrona Andaluci
nº 201 - Cuentos, Andaluci
nº 202 - Vísperas Andaluci
nº 203 - Tensa IU Andaluci
nº 204 - Cataluña Andaluci
nº 205 - 4D - Mamp Andaluci
nº 206 - Contra la Andaluci
nº 207 - Andalucía Andaluci
nº 208 - La Burla Andaluci
nº 209 - Brasil. E Andaluci
nº 210 - Segunda M Andaluci
nº 211 - Debate Es Andaluci
nº 212 - Sumarios Andaluci
nº 213 - Elec.14M Andaluci
nº 214 - Granada Andaluci
nº 215 - Trifulca Andaluci
nº 216 - Cuentas y Andaluci
 << 30 ant. | 30 sig. >>
 
Andalucía Libre
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 251     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[BoletinAndaluciaLibre] nº 216 - Cuentas y Urnas - China - Vietnam: El Têt
Fecha:Sabado, 24 de Enero, 2004  01:51:39 (+0100)
Autor:Andalucia Libre <andalucialibre @.......es>


nº 216
 
En este Correo:
 
Andalucía
*PSOE rechaza un pacto con IU y se inclina de nuevo por el PA
*Especulaciones preelectorales
*El Remate. Camino de las urnas, Andalucía Libre
*IU urge a Chaves a exigir al Gobierno español 9.686 millones en concepto de deuda - Enlace
*Ortega (PA) critica que PSOE y PP prometan que pagarán la deuda que no abonaron González ni Aznar
*El Remate, Ajustando cuentas,Andalucía Libre
*Sindicatos y Patronal elogian Acuerdo de Concertación al final de la legislatura - Enlace
*El Remate, Raices y causas, Andalucía Libre
*China, El PCCh y la transición al capitalismo, G. Buster - Enlaces
*VietnamLa ofensiva del Têt, Pierre Rousset
*Enlaces: Historia de Vietnam; Sitios Vietnamitas en Castellano; Sitios yanquis sobre la Guerra de Vietnam
*Sugerencias Varias: Tuaregs, Patagonia-Tierra de Fuego; Pascuale Paoli
*Solidaridad con Palestina,
*Directorio de Andalucía en Internet,
*Música de fondo - Ayuda
--oOo--  
 
 Andalucía
PSOE rechaza un pacto con IU y se inclina de nuevo por el PA
Asume la propuesta de Rodríguez Zapatero de dejar que gobierne el partido con más votos y reta a Teofila a asumir la promesa

M. G..jueves, 22 de enero de 2004. Europa Sur

CÓRDOBA. El presidente de la Junta, Manuel Chaves, descartó ayer la posibilidad de alcanzar con IU un acuerdo de gobierno tras las elecciones andaluzas y mostró sus preferencias por el PA, con el que ha formado coalición desde 1996, en las dos últimas legislaturas. "Hemos gobernado en los últimos años con el Partido Andalucista", declaró Manuel Chaves, "y ese Gobierno nos ha funcionado razonablemente bien. No tengo intención ni entra dentro de mis cálculos ninguna coalición ni ningún acuerdo con IU", afirmó tajante.

Siguiendo el ejemplo del secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, el candidato a la Presidencia de la Junta también aseguró que sólo formará gobierno en Andalucía si su partido es la candidatura más votada. "Yo nunca voy a gobernar en minoría", recalcó Chaves, quien emplazó a la presidenta del Partido Popular en Andalucía, Teofila Martínez, a asumir "pública y solemnemente" ese mismo compromiso. El candidato del PSOE admitió que, "en función de lo que dicen las últimas encuestas, no parece que me vaya a encontrar en esa situación (que el PSOE no sea la lista más votada) y quizás la cuestión es si vamos o no a alcanzar la mayoría absoluta", objetivo que, apuntó, "en estos momentos es bastante difícil de lograr por el PSOE".

En relación a liquidación de las cantidades pendientes del anterior modelo de financiación, el presidente de la Junta instó al Gobierno central a no dilatar hasta después de las elecciones "el abono de la deuda que tiene contraída con esta comunidad, ya que, en ese caso, daría la impresión de que no quiere pagarla". Chaves señaló que no entendía por qué tanto la presidenta del PP en Andalucía como el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, "dicen que ahora es imposible un acuerdo entre la Junta y la Administración central, cuando aún falta más de un mes para la celebración de los comicios". Resaltó que "todo esto se debe a una serie de maniobras dilatorias del Gobierno causadas por su falta de soluciones a un problema que debería estar resuelto antes de que comenzasen las elecciones, una vez que ambas instituciones ya nos hemos puesto de acuerdo en la cantidad a pagar, que asciende a 2.500 millones de euros". Explicó que si este asunto no queda resuelto antes de los comicios, "el PP cometerá un grave error, como cuando condicionaron el pago de la deuda a que gobernasen ellos en Andalucía, aunque luego rectificaron".

En respuesta a Chaves, el coordinador regional de Izquierda Unida, Diego Valderas, advirtió ayer de que el presidente de la Junta es consciente de que "gobernar con IU es más incómodo que con el PA, puesto que lo que está claro es que nosotros no nos vendemos, mientras que los andalucistas sí". En declaraciones a Europa Press, Valderas emplazó a Chaves a "esperar a ver qué dicen las urnas el próximo 14 de marzo, ya que lo importante es lo que decidan los andaluces, que son los que tienen que decidir si quieren un Gobierno de izquierdas o no". El candidato de IU a la Presidencia de la Junta mantuvo que las manifestaciones de su contrincante son "una contradicción con la política que está desarrollando el PSOE en Cataluña y en Madrid" y apuntó que Chaves "debería recordar que su partido firmó un acuerdo con IU de cara a las elecciones municipales". "Está dejando claro que va a permitir que el Partido Popular pueda formar gobierno", sentenció.
 
Por su parte, el secretario general del PA y consejero de Turismo y Deporte, Antonio Ortega, replicó al presidente de la Junta de Andalucía y candidato a la reelección, Manuel Chaves, que los andalucistas no acuden a las elecciones del 14 de marzo con vocación de partido "bisagra", sino como una verdadera "alternativa" de gobierno que espera ganar a PSOE y PP, que defienden, a su juicio, el mismo modelo y las mismas políticas. Respecto a que Chaves descarte un pacto con IULV-CA en la Junta, Ortega consideró que lo ha dicho, consciente de que un "acuerdo con los comunistas no sería bien aceptado por el electorado del PSOE", con lo que "sabe muy bien lo que dice", mientras quiso dejar claro que "ese no es el juego" del PA. En su opinión, lo que están diciendo tanto Chaves como la candidata del PP a la Junta, Teófila Martínez, tiene el mismo sentido: "trasladar la opinión de la gente hacia el bipartidismo, de tal manera que se ponen de acuerdo a la hora de hacer las declaraciones". Ortega resaltó que los andalucistas no van a caer "en esa trampa porque nos negamos a entender que haya un bipartidismo en la comunidad, cuando el PA representa una alternativa al modelo centralista de socialistas y populares".
 
Por el lado del PP, su presidenta y candidata a la Junta, Teófila Martínez, tuvo que hacer frente a un planteamiento que ella misma trajo a Andalucía después de que el candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno central, José Luis Rodríguez Zapatero, lo situase en el centro del debate político. Martínez eludió comprometerse públicamente en un debate en el que los socialistas parecen jugar con mayores ventajas y reafirmó su convencimiento de que los populares lo tienen "muy claro": "O ganamos con una mayoría amplia o no podremos gobernar". En ese futuro hipotético la candidata popular descartó la posibilidad de llegar a pactos con IU puesto que los programas electorales de uno y otros son "diametralmente opuestos". Martínez obvió cualquier referencia al PA. Dirigiéndose a Chaves, la candidata del PP le preguntó si dejará la política en el caso de que Zapatero y Maragall le obliguen a pactar con IU y PA tras las elecciones si no es el más votado.
 
 Andalucía
Especulaciones preelectorales
M. C. ABC
 
Los resultados electorales de las elecciones andaluzas del próximo 14 de marzo se prevén mucho más reñidos de lo que cabría esperar. El PP, actualmente con 46 diputados en el Parlamento andaluz, frente a los 52 que obtuvo el PSOE en los comicios de 2000, alberga serias esperanzas de obtener un diputado más en las provincias de Córdoba, Málaga y Sevilla, en detrimento del PSOE, con lo que las dos grandes formaciones rozarían el empate técnico con 49 parlamentarios el PP frente a los 50 del PSOE, sin que ninguno consiguiera la mayoría absoluta -son precisos 55 diputados-, lo que obligaría a pactos puntuales, alianzas y acuerdos de Gobierno con las formaciones minoritarias.
 
Almería - Los 11 escaños de esta provincia se los repartieron en 2000 entre el PP, que obtuvo 6 diputados, y el PSOE, que alcanzó 5. En Almería el PP también tiene posibilidades, no descartadas, de obtener un séptimo diputado, no tanto porque los almerienses vayan a respaldar más a esta formación el 14-M, sino porque al PSOE le podría pasar factura su actitud ante el Plan Hidrológico o su respaldo a Pascual Maragall cuando aseguró que las aguas del Ebro nunca llegarían a comunidades del sur.
 
Cádiz - Los 15 escaños de Cádiz fueron en 2000 para el PP, que obtuvo 6, el PSOE que consiguió otros 6, el PA que se quedó con 2 parlamentarios y 1 IU. Entonces fue el PSOE el que estuvo a punto de conseguir su séptimo escaño. En esta ocasión los socialistas necesitarían 22.951 votos más para quitárselo al PP, o bien que los populares perdieran 19.672 sufragios. Con la división de los andalucistas, el PA podría quedarse con un solo diputado y el otro podría ser para el PSA.
 
Córdoba - Hace cuatro años el PSOE obtuvo 6, el PP 5, 1 el PA y otro parlamentario IU. En aquellos comicios autonómicos, el PP se quedó en puertas de conseguir su sexto diputado, lo que podría conseguir en esta cita electoral en el caso de que el PSOE perdiera 14.000 votos. Incluso, en los mejores augurios de los populares, si el PA perdiera a 3.000 de sus votantes, podría perder el parlamentario que consiguió hace cuatro años, escaño que podría pasar al PP. En todo caso, ésta es la provincia en la que el Foro Andaluz liderado por Manuel Pimentel tiene posibilidades de conseguir un escaño, que podría recaer en el ex ministro de Trabajo en detrimento de los andalucistas.
 
Granada - Esta provincia cuenta con 13 parlamentarios que recayeron en las últimas elecciones andaluzas entre los 6 del PSOE , los 6 del PP y 1 para IU. Con 14.238 votos más, los socialistas podrían hacerse con su diputado séptimo en detrimento del PP, que se quedaría con 5. Además, si IU pierde sólo 4.705 votos, podría perder su diputado autonómico, que ganaría el PSOE.
 
Huelva - Los 11 escaños que corresponden a la provincia onubense se repartieron en 2000 entre los 6 del PSOE y los 5 del PP. IU fue la que se quedó en puertas de obtener un escaño que el próximo 14 de marzo podría conseguirlo en el caso de que la federación consiguiera 1.457 votos más. De ser así, el PP perdería uno de los 5 parlamentarios que actualmente tiene por esta provincia.
 
Jaén - La provincia jiennense cuenta con 12 parlamentarios que, en las elecciones de 2000, se repartieron PSOE con 6, PP con 5 e IU con 1. En aquella ocasión fue el PSOE el que se quedó a punto de conseguir su séptimo parlamentario. Si los socialistas consiguen el 14 de marzo 12.027 votos más obtendrán este diputado número 7 en detrimento de IU, que quedaría sin representación en esta provincia.
 
Málaga - Esta provincia cuenta con 16 escaños que, en las autonómicas de 2000, se repartieron entre los 7 del PSOE, los 7 del PP, 1 para el PA y otro para IU. También en Málaga el PP se quedó en puertas de conseguir su octavo parlamentario, lo que podría darse en esta ocasión en el caso de que los populares consiguieran 30.700 votos más, en detrimento de los socialistas, que quedarían con 6 parlamentarios. Sin embargo, y según estos informes, el PSOE precisaría en esta provincia de más de 44.000 sufragios para obtener el octavo diputado. Por su parte, si el PA perdiera 14.156 votos, se quedaría sin su único parlamentario que recaería en el PP. Además, si Izquierda Unida consiguiera 16.479 sufragios más, podría restarle un parlamentario a los socialistas.
 
Sevilla - Por su lado, Sevilla tendrá que repartirse 18 escaños, que en las pasadas elecciones autonómicas recayeron en los 10 del PSOE, los 6 del PP, el del PA y el de IU. También en la provincia de Sevilla el PP estuvo a punto de conseguir su séptimo parlamentario en 2000. Para conseguirlo en estas elecciones, el PP necesitaría 22.814 votos más, obtendría su escaño número 7 en detrimento del PSOE, que se podría quedar con 9. Los socialistas, por su parte, para alcanzar los 11 parlamentarios precisarían de 100.000 votos más, en el caso de que así fuera le restarían uno al PP, que podría quedar en 5, aunque parece poco probable esta posibilidad. IU y PA tiene más o menos afianzado el parlamentario que tiene cada formación en la Cámara andaluza. Aunque si Izquierda Unida se hiciera con 12.220 votos más podría conseguir su segundo diputado restándole uno a los socialistas.
 
El Remate
Camino de las urnas
Andalucía Libre
Como era previsible dada la coincidencia de fechas y desgraciadamente de protagonistas, estamos viviendo una precampaña electoral en paralelo en la que los discursos y mensajes presuntamente referidos a los comicios andaluces y a los españoles se retroalimentan y condicionan en espiral. La diferencia principal entre las dos pistas del circo radica en que en cada una cambian los favoritos: si en la andaluza, es el PSOE, en la española, ese lugar lo ocupa el PP.
 
El discurso general de la derecha españolista es simple. Se presenta como garante de la estabilidad social, el crecimiento económico y la continuidad política y como el guardián intransigente de la unidad de España. En Andalucía, le añade la agitación de la necesidad del cambio, bien en solitario -lo que es bien difícil- bien dejando abierta la puerta a una coalición con el PA a partir de una mutación de alianzas de los andalucistas. El PSOE, por su parte, asume simétricamente la alternancia en España y la continuidad en Andalucía como ejes de su oferta; reproduciendo parecidos planos de argumentación a los que defendió en 2000 (confrontación/agravio controlado en Andalucía etc). 
 
Repaso de hitos
 
En lo que llevamos de campaña, el PSOE ha anunciado ya en dos ocasiones su acuerdo con Los Verdes para que estos extiendan a las elecciones generales su inclusión en las listas del PSOE. LV tomaron la decisión tras haberle dado calabazas a las ofertas emanadas desde IU. Algunas organizaciones regionales verdes han declinado integrarse en el pacto, anunciando que concurrirán bien en solitario bien en coalición con IU, pero dado el batiburrillo habitual de grupos verdes, el impacto mediático buscado por el PSOE -la modernidad ecologista va en sus listas- ha sido globalmente obtenido. Desde el punto de vista de la claridad en la izquierda, sólo cabe agradecer que la adscripción electoral se sume aquí a la previa ubicación política.
 
Aparte de los habituales escarceos de táctica electoral y de los surtidos de promesas, el PSOE ha difundido una propuesta de reforma fiscal políticamente muy significativa. Aunque adobada con otros complementos el proyecto elaborado bajo la dirección del antiguo director del Servicio de estudios del BBVA Miguel Sebastián, tiene como columna vertebral la asunción del discurso fiscal neoliberal. Se propone reducir los tramos superiores (del 45 al 35%) del impuesto sobre la renta de las personas físicas para equipararlo al de sociedades -que también se propone reducir del 35% al 30%- con el conocido argumento derechista de que la disminución de la carga impositiva desanimará el fraude fiscal de empresas y potentados. La opción se encubre y endulza con la promesa de ampliar la exención de pago a una parte de las rentas más bajas -sin entrar en detalles- y bajar también el porcentaje en algunos objetos de imposición de impuestos indirectos como el IVA. El PSOE ha hecho énfasis en su compromiso de no subir los impuestos, cuando el porcentaje que los gastos sociales representan del PIB estatal (20,1%) es siete puntos inferior a la media de la UE (27,3%). La intencionalidad de la propuesta era tan obvia que IU, UGT y CCOO debieron manifestar, aunque fuera con contención diplomática, su desacuerdo con su contenido y su preocupación por sus implicaciones. Como guinda, el PSOE adelantó que ampliaría el periodo de prueba de los trabajadores con contrato indefinido.
Mientras aún estaban calientes las brasas provocadas por su propuesta fiscal, Rodríguez Ibarra -el ultraespañolista presidente de la región extremeña- se descolgó presentando en rueda de prensa, una enmienda al programa electoral del PSOE, que pretendía que el PSOE se comprometiera a modificar al alza el tope mínimo para la elegibilidad al Congreso de los Diputados español, situándolo en un 5% del censo de votantes estatal. Con esta propuesta, aplicada a los últimos resultados, se eliminaría por completo la representación de todas las formaciones nacionalistas y regionalistas actualmente presentes -aun cuando fueran mayoritarias en sus circunscripciones- quedando limitada la composición del Congreso a fuerzas españolas como PP, PSOE y PCE-IU (por un raspado 5,4%). El escándalo fue tan morrocotudo que Ibarra la retiró, aunque siguiera descolgándose con parrafadas españolistas.
 
Al punto, siguiendo ese hilo y para responder a las descalificaciones del PP, que acusaba al PSOE de no ser un "partido nacional español" de confianza, Zapatero declaró que sólo gobernaría si obtenía más votos que el PP, es decir, que renunciaba a asumir la presidencia a partir de una suma de apoyos de PSOE, PCE-IU, PNV, EA, ERC, etc sin una hegemonía previa. La idea era subrayar que el PSOE era el voto útil para desalojar al PP y sobre todo que se mantenía tan moderado y español como en los tiempos de Felipe González. Al PCE-IU, el anuncio de Zapatero -que echaba por tierra su argumentario sobre la "izquierda plural"- le sonó a cuerno quemado. Además, el PSOE hizo especiales esfuerzos por clarificar que sus reformas judiciales y de gestión tributaria en el ámbito de las autonomías no cuestionaban en absoluto el predominio de los correspondientes órganos e instituciones españolas. De forma coordinada, el PSOE en Andalucía revalidaba sus preferencias por reeditar coalición con el PA.
 
En otros ámbitos, el PSOE abría rendijas para reiniciar contactos con el PNV a partir del relevo de su presidente Arzalluz por su sucesor Imaz y en Cataluña, a cuenta del nombramiento por Maragall del jefe de la TV catalana sin contar con sus socios, se producía el primer encontronazo serio en el seno del nuevo Gobierno. Maragall llegó a decir que "tenia que darle clases de gobernar" a sus inexpertos acompañantes de ERC e ICV, motivando que Carod le recordará -con poco seny y mucha rauxa- que "estaba donde estaba porque así lo había querido ERC y que estaría donde estaba hasta que ERC así lo quisiera".
 
Del dicho al hecho
 
Sea como fuera y a la espera de los resultados, lo cierto es que el PSOE se ha reafirmado en su presentación y en su naturaleza como fuerza neoliberal y españolista.
 
Para valorar algunas de las implicaciones de estos pronunciamientos del PSOE, habría que recordar que el pasado 24 de Diciembre, Llamazares, el líder de IU, había llegado hasta a proponer la presentación de listas conjuntas PSOE-IU-Etc al Senado. O recuperar todas las declaraciones en que desde IU se daba por sentada su participación en un Gobierno de coalición español con el PSOE, exportando a Madrid las experiencias de Cataluña y otras regiones. O anotar el farol de Valderas al presentar como mutuamente excluyentes a IU y al PA como socios del PSOE, descartando la reedición de un tripartito aquí en Andalucía. Para que nada faltara, cuando el Tribunal Constitucional español anunció que rechazaba el recurso de Batasuna contra su ilegalización, aduciendo como justificación "que no condenaba los atentados de ETA", Llamazares declaró con desenvoltura que "la principal y única responsable de su ilegalización es la propia Batasuna, por no querer ni poder zafarse ni desmarcarse de la violencia".
 
Ciertamente, los datos del 14-M serán los que tengan la ultima palabra. Pero ahí quedan las apuestas de Zapatero y Chaves como recordatorio de lo infundado y peligroso de algunas ilusiones y esperanzas posibilistas surgidas en sectores de la izquierda española sobre la posibilidad de formar una alternativa al PP, más allá de la mera alternancia, integrando al PSOE a partir de una combinación de acuerdos gubernamentales estatales y autonómicos y de un pacto sobre la cuestión nacional que reeditara el esquema constituyente de la Transición: mantenimiento de la integridad del Estado español compensado con un trato privilegiado a Cataluña y Euskadi a costa del sacrificio expreso de los derechos y expectativas de Andalucía.
 Andalucía
IU urge a Chaves a exigir al Gobierno español 9.686 millones en concepto de deuda
SEVILLA, 19 de enero (EUROPA PRESS)

Izquierda Unida exigió hoy al presidente de la Junta, Manuel Chaves, que cumpla los acuerdos del Parlamento andaluz y reclame al Gobierno español un total de 9.686 millones de euros en concepto de deuda en vez de "rebajarla" a los 2.500 millones ofrecidos por el Ejecutivo central para liquidar el anterior sistema de financiación autonómica.
 
Propaganda para el Referéndum de 1980

El coordinador general de IULV-CA, Diego Valderas, recordó que el Parlamento andaluz aprobó el 11 de noviembre una proposición no de Ley del PSOE que cifraba la deuda que la Junta debía reclamar al Gobierno en 9.686,5 millones en concepto de liquidación del sistema de financiación 1997-2001 (4.625,6 millones) y de déficit de inversiones del Estado desde 1997 (3.951 millones), del fondo de suficiencia financiera (303,5 millones) y del Fondo de Compensación Interterritorial (806,4 millones), por lo que consideró "indecente" que Chaves esté dispuesto a "aceptar" únicamente 2.500 millones.

En rueda de prensa junto a la diputada autonómica Concha Caballero, Valderas criticó que PSOE y PP se estén dedicando a "jugar al gato y al ratón" con la financiación autonómica y censuró que la Junta aborde la negociación partiendo de la exigencia de 4.616 millones de euros "cuando lo que se adeuda supera los 9.600 millones de euros", por lo que insistió en que "si indecente es la oferta del Gobierno, igual de indecente es que Chaves se muestre dispuesto a aceptarla". Junto a ello, el líder andaluz de IU denunció el "doble discurso" del PSOE al mostrarse en Andalucía dispuesto al cobro de 2.500 millones en concepto de deuda del Gobierno con la comunidad, mientras que el líder socialista y candidato a la Presidencia del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se compromete a pagar toda la deuda si gana las elecciones generales. En este sentido, Valderas garantizó que, si IU entra a formar parte del gobierno tras las elecciones generales del 14-M, "no permitirá que Andalucía pierda ni un euro". Por su parte, la viceportavoz de IULV-CA en el Parlamento andaluz, Concha Caballero, se preguntó "quién es el Gobierno andaluz para hacer una rebaja a la cuarta parte de la deuda aprobada por el Parlamento", al tiempo que dejó claro que IULV-CA no se niega al cobro de los 2.500 millones de euros ofrecidos por el Gobierno, pero sólo como "cantidades a cuenta" del montante global de la deuda, que la federación de izquierdas cifra por encima de los 9.600 millones.

AGENCIA TRIBUTARIA. Junto a ello, Caballero emplazó al PSOE a aclarar si pretende mantener el actual modelo de financiación autonómica, que calificó como "sumamente negativo para Andalucía", o tiene intención de modificarlo tras el 14-M. IU ha elaborado una propuesta de financiación autonómica en la que respalda la iniciativa del PSOE de crear una Agencia Tributaria andaluza y propone que se presente un recurso para que el gasto sanitario atienda el cien por cien del gasto real en Andalucía.  En este sentido, la federación de izquierdas propone eliminar el déficit cero y situarlo en el 3% del PIB, la participación de las cajas de ahorros en los proyectos de inversión, mayores recursos de lucha contra el fraude fiscal y reducir el gasto corriente para acabar con el "despilfarro". Junto a ello, IU plantea que el Parlamento andaluz realice en un plazo máximo de tres meses una evaluación del actual modelo de financiación para Andalucía y, en el caso de que refleje "efectos negativos" para la comunidad, proceder a su "denuncia y sustitución" por otro sistema "que garantice la suficiencia y la autonomía financiera y la igualdad de derechos de todas las comunidades". Por último, también reclama modificaciones en los fondos de nivelación de educación y sanidad, el Fondo de Compensación Interterritorial y en la asignación de los fondos europeos "sin criterios correctores" para evitar que se "detraigan fondos" a Andalucía.
 
 Andalucía
Ortega critica que PSOE y PP prometan que pagarán la deuda que no abonaron González ni Aznar
Reprocha a Chaves que pacte con el Gobierno la fecha de las elecciones y no cierre un acuerdo sobre financiación autonómica
SEVILLA, 19 Ene. (EUROPA PRESS) -
 
El secretario general del PA y candidato a la Presidencia de la Junta, Antonio Ortega, criticó hoy que el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, y la presidenta del PP-A, Teófila Martínez, "prometan a los andaluces que pagarán la deuda del Gobierno central con la comunidad en materia de financiación autonómica si ganan las elecciones del 14-M cuando no lo hicieron el ex presidente del Gobierno Felipe González durante 12 años ni el actual jefe del Ejecutivo, José María Aznar, en las dos últimas legislaturas". Ortega aseguró que estos anuncios de ambos candidatos evidencian que socialistas y populares utilizan la liquidación del anterior modelo de financiación autonómica correspondiente al quinquenio 1997-2001 como "un elemento más de campaña electoral", por lo que considera que ambas formaciones "no se merecen la confianza de los ciudadanos a los que mienten tan burdamente". "PSOE y PP están instalados en la mentira permanente a la hora de hablar de Andalucía", denunció el líder andalucista, que censuró duramente que ambos partidos sean "incapaces de llegar a un acuerdo en lo que concierne a los ciudadanos y sí sean capaces de hacerlo en lo que les conviene a ellos", en referencia a la convocatoria conjunta de elecciones generales y autonómicas. En este sentido, Ortega reprochó al presidente de la Junta, Manuel Chaves, que le resulte "imposible" llegar a un acuerdo con el Gobierno en materias como infraestructuras o financiación autonómica, "pero sí se llamen a diario para acordar hasta el día en que se hace pública la convocatoria electoral". "Cuando quieren se entienden, así que si no hay acuerdo con la financiación, es porque PSOE y PP no quieren".
 
El Remate
Ajustando cuentas
Andalucía Libre
La polémica bipartita PSOE-PP sobre la financiación autonómica tiene pinta de constituirse en culebron de campaña. La tratábamos el 18 de enero en nuestro numero 215 y entre otras consideraciones, llamábamos la atención sobre la necesidad de un mayor rigor, tanto en el concepto de la deuda española con Andalucía como en su cuantificación.
 
Afortunadamente algo vamos progresando. Al día siguiente de que editáramos nuestro ultimo Andalucía Libre, IU conseguía con un ágil regate meter baza en la disputa, sacando la cabeza a base de resucitar datos; el PA, por su parte, se quedaba congelado en su sonsonete clásico de campaña, sin aportar nada. Recordaba IU el acuerdo del Parlamento andaluz (apoyado por PSOE, IU, PA y PSA) que cifraba el debito español en un total de 9.686 millones de euros en lugar de los 2.500 millones ofrecidos por el Ejecutivo central, últimamente aceptados por Chaves en hora de rebajas. Aclaraba IU que la suma provenía de juntar "la liquidación del sistema de financiación 1997-2001 (4.625,6 millones), el déficit de inversiones del Estado desde 1997 (3.951 millones), del fondo de suficiencia financiera (303,5 millones) y del Fondo de Compensación Interterritorial (806,4 millones)".
 
Esta cantidad parece que incluye los 3.942,6 millones de euros de fondos europeos para Andalucía sustraídos por el Gobierno español (según datos de la misma Consejera de economía). En caso contrario, nos saldría ya una cuenta que se elevaría a 13.628 millones de euros. Aún si la resolución parlamentaria los subsume en la partida de déficit de inversiones, los 9.686 millones de euros ya son bastante más de los 4.625 o los 2.500 por los que ahora discuten PP y PSOE. Además, hay que tener bien presente que la estimación del fondo de suficiencia financiera está hecha dentro del marco presupuestario establecido; que en lo tocante al Fondo de Compensación Interterritorial lo que se hace es sólo cuantificar y acumular la reducción ejecutada por los Gobiernos del PP en Madrid en relación con las cantidades y proporciones arbitrarias y ya entonces ridículas que aprobaba el Gobierno español del PSOE en 1996 y que, finalmente, no se adelanta cifra alguna sobre la deuda autonómica inicial por nivelación (Disp. Adic. 2ª EA) que la misma IU estimaba en 1997 en 2.404 millones de euros. Nos movemos pues entre 9.686 y 12.090 millones (o 16.032) sólo en deuda autonómica (y sin incluir intereses de demora). Recordemos que el ultimo presupuesto de la Junta de Andalucía estima sus ingresos para 2004 en 22.774 millones de euros. Es decir, de menos a mas, tomando como base las cantidades expuestas, estamos hablando -y siempre según criterios oficiales- de una deuda que supondría entre el 42,53% y el 53.08% del presupuesto anual global.
 
Anotemos todas estas cifras en la memoria. Provienen de resoluciones y estimaciones oficiales reconocidas por el Parlamento y/o por el Gobierno andaluz y están elaboradas -como ya se ha apuntado- con criterios muy restrictivos. No son fruto de ninguna elucubración independentista. ¡Y no incluyen todavía ni un sólo céntimo de la incuantificada deuda histórica secular ni tienen en cuenta los otros conceptos derivados de la desigualdad impuesta y el expolio español que configurarían el monto total de la deuda histórica!.
 
Es obvio que estas cantidades a reivindicar no agotan en absoluto las demandas andaluzas, ni cuantitativa ni cualitativamente. La cuestión de fondo no se soluciona con que Andalucía contara hipotéticamente, por cualesquiera circunstancias, con benevolentes intermediarios en Madrid, que igual que vienen se van y que estaría por ver, además, hasta donde podrían y querrían llegar a la hora de la verdad. Lo que Andalucía tendría que exigir no es sólo que España cumpliera su propia ley sino sobre todo disponer de ley propia, es decir, de un sistema estable de devolución, obtención y gestión de recursos que no la dejara al libre albedrío de los intereses españoles. Sin este instrumento, en forma de Hacienda y Concierto Nacional, Andalucía no puede siquiera discutir con fundamento sobre sus opciones futuras -por ejemplo, elegir entre una vía de fiscalidad competitiva o por contra, de inversión y desarrollo redistributivo- porque, simplemente, carece de elementos cruciales para estar en las mínimas condiciones para poder participar autónomamente en la forja de su destino.
 
Aún así, la salida a la palestra de los miles de millones de euros adicionales evaporados evidencian hasta que punto es política la llave que nos mantiene en la dependencia y tienen la virtud de mostrar nuevamente que sólo la autoafirmación nacional y una representación propia pueden abrir el camino a la emancipación, la dignidad y el desarrollo. 
 Andalucía
Sindicatos y Patronal elogian Acuerdo de Concertación al final de la legislatura
UGT y CCOO aparcan sus críticas a la Junta, pero denuncian las posiciones "obstruccionistas" de la patronal a la prevención de riesgos laborales
D. LOZANO - Diario de Sevilla

SEVILLA. Olvidadas quedaron ayer las críticas de los sindicatos a la "relajación" de la Junta en el cumplimiento de medidas del V Acuerdo de Concertación Social, o la falta de consenso con la patronal en algunos puntos del convenio suscrito en mayo de 2001. El adiós de la consejera de Economía, Magdalena Álvarez, y del titular de Empleo, José Antonio Viera, contó con el beneplácito de empresarios y sindicatos por el desarrollo "muy positivo" del pacto.

UGT y CCOO, que pidieron a los partidos que asuman el mantenimiento del diálogo social y la concertación en sus propuestas electorales, suscribieron el elevado grado de cumplimiento de las 204 medidas del acuerdo, de las cuales sólo el 3%, según la consejera, están por desarrollarse, si bien se encuentran ya iniciadas. El vicepresidente de los empresarios, Antonio Ponce, y el secretario general, Antonio Carrillo, respaldaron también la propuesta sindical.

La prevención de riesgos laborales fue el único punto negativo que señalaron los sindicatos, culpando a la patronal de la tardanza en la aplicación de las medidas del acuerdo sobre esta materia por mostrar posiciones "obstruccionistas". Aunque sí vio la luz un plan específico, no salió adelante el Instituto de Prevención de Riesgos Laborales por la "resistencia" de la patronal CEA, aunque los sindicatos esperan consensuarlo en los próximos meses. Quedó en el tintero la regulación de la participación institucional de empresarios y sindicatos. "Es un proyecto clave que debe ser articulado en una ley, como en otras comunidades", afirmó a este diario Manuel Pastrana, número uno de UGT-A. El líder de CCOO-A, Julio Ruiz, mostró también su "preocupación" por algunos problemas que persisten en la comunidad pese al "alto grado de cumplimiento del acuerdo". Entre aquellos, el elevado índice de paro (18%), aún más preocupante en las mujeres (27%), el acceso a la vivienda o la "altísima" tasa de temporalidad, suavizada por el dato de la Junta de que el 52% de los empleos creados en estos años fueron estables. Álvarez y Viera pusieron de relieve que la valoración positiva se basa en datos como que durante la vigencia del acuerdo se crearon 304.000 puestos de trabajo, más de la mitad para mujeres, y se generó una inversión privada de 10.000 millones de euros. "La Concertación ha sido la mejor apuesta que se ha realizado desde el punto de vista de la innovación", dijo el consejero de Empleo.
 
Chaves con los emprendedores
 
Por su parte, el candidato y presidente del PSOE, declaró en Córdoba que "los empresarios no surgen de la nada, de forma que hemos de ser capaces de fomentar vocaciones e iniciativas empresariales, en todos los campos y sectores de la economía, pero, sobre todo, entre los jóvenes, y desde el sistema de enseñanza, sin que ello signifique que esa sea la principal finalidad de la Universidad o de la Formación Profesional (FP)". Según afirmó Chaves ante empresarios, representantes de la Universidad, de asociaciones culturales y vecinales y de ONG's, entre otros colectivos, "lo cierto es que en la Universidad reside también una determinada responsabilidad, lo mismo que en la FP, en cuanto a fomentar mentalidades emprendedoras, de forma que los jóvenes, al culminar su formación académica, no piensen sólo en buscar un trabajo por cuenta ajena, sino que el autoempleo y las iniciativas empresariales estén entre sus primeras opciones". Después de ello, esos jóvenes, continuó el candidato socialista a la Presidencia de la Junta de Andalucía, "deben contar con el apoyo preciso para hacer realidad su proyecto empresarial o de autoempleo, es decir, hemos de poner en marcha sociedades de capital-riesgo, para que la falta de dinero no sea impedimento, en el objetivo de nuestros emprendedores de crear una empresa".
 
El Remate
Raíces y causas
Andalucía Libre
Ha habido quien ha contrapuesto las movilizaciones sociales acaecidas en el ultimo periodo con la hegemonía política del PP en el Estado español y se ha interrogado por las causas de esta aparente contradicción. Planteada la incógnita en Andalucía y desde una sensibilidad andaluza, sería obvio que para resolver satisfactoriamente el enigma debiera comenzarse por incluirse también en el análisis la pregunta sobre el porqué de la permanencia del PSOE como fuerza dominante en Andalucía. Que el PP y el PSOE no son lo mismo, es tan notorio como evidente que PSOE y PP comparten lo esencial del modelo social y nacional vigente.
 
Raíces
 
Pudiera ser que la primera cuestión a resolver sería medir con mayor cuidado y ecuanimidad el calado de las protestas y su impacto sobre la realidad social. Haciendo memoria en un breve vistazo, tendría que convenirse que, por ejemplo, las protestas antiglobalización y antiguerra han sido socialmente epidermicas. Importantes especialmente por el numero de movilizados puntualmente y por la reducida pero significativa capa de nuevos sectores activos generados, especialmente entre la juventud. Desde el punto de vista de algunas de las pequeñas organizaciones implicadas estos elementos tienen su alcance y hasta pueden leerse como prometedoras para el futuro. Aún con ello, no dejan de ser secundarios y no afectan al hecho de que esas protestas resultaron ser superficiales en cuanto a su nivel de consistencia política y de efecto social estable. Lastradas por la hegemonía en su dirección (y consecuentemente en sus contenidos) por quienes ejercen de prolongaciones andaluzas de organizaciones y corrientes españolas en su amplia diversidad (que aún con múltiples referencias inspiradoras terminan produciendo similares productos y resultados) de ahí el simbólico hecho de que la Cumbre alternativa de Sevilla, por ejemplo, obviara en su día en su manifiesto y discurso cualquier referencia a la realidad nacional de Andalucía. De ahí también que, una vez que la cuestión de Iraq se había de plantear en términos de solidaridad con la Resistencia iraquí contra las tropas de ocupación (especialmente las españolas), sin amparo mediático y con las posiciones claudicantes de PSOE-IU al respecto, el eco de las convocatorias descendiera sustancialmente. Sin despreciar en absoluto sus potencialidades y resultados como espacio de actuación, no podían sustituir en las condiciones en que se desarrollaron, a otras tareas pendientes y a otras carencias. Exponente de estos limites es el hecho de que resulte claro que la posibilidad de que la implicación del Gobierno español del PP en la invasión y ocupación imperialista de Iraq le reporte costes políticos sensibles cara a las elecciones no depende hoy de las actuaciones acá sino de la decisión y efectividad de la Resistencia iraqui para propinarle al cuerpo expedicionario español golpes demoledores en el terreno militar antes de Marzo.
 
Por otro lado, la otra lucha socialmente significativa, la protesta contra el Decretazo y la reforma del Subsidio Agrario fue controlada políticamente en todo momento por el reformismo político y sindical español, sin que se planteará alternativa alguna, concluyendo de hecho en un apoyo a la perpetuación del sistema impuesto en su día por el PSOE, que tan funcional se ha demostrado para los intereses estratégicos políticos y económicos de la burguesía andaluza y el Estado español. No hay que extrañarse pues de que su conclusión en pacto no solo fuera admisible, tolerable e integrable por el PP sino que redundará sustancialmente en beneficio del PSOE.
 
Causas
 
La clave quizá se encuentre en dos factores, insuficientemente valorados por algunos. Primero, en el impacto prolongado de la estructura económica y laboral vigente; en el peso de la precariedad, la economía sumergida, los bajos salarios y las degradadas condiciones laborales... en los profundos efectos de una integración colaboracionista de las burocracias sindicales españolas que ya se prolonga decadas. Todas estas protestas citadas han pasado al lado de los tajos, las oficinas, las fábricas, sin tocarlos ni entrar en ellas. Se han detenido en sus puertas o en sus margenes. Con cerca de un 20% de desempleo oficialmente registrado, que incluye a algunos que no están parados y excluye a otros que sí lo están, vivimos en una situación de apogeo de la Construcción sostenida en la irregularidad, que a su vez genera sensaciones contrapuestas. Hay más ingresos familiares en los últimos años en algunos casos pero,  pese a todo, siguen siendo inestables. Se gana más pero no porque suban los salarios sino porque se trabaja a destajo y a mayor ritmo. Y otros no pueden siquiera trabajar. El fantasma de las ETT y los contratos basura es omnipresente y llega mucho más allá de los directamente afectados.  En la practica, la clase obrera esta desvalida, fragmentada y desarticulada como colectivo y a expensas de los llamados factores objetivos. Las luchas contra despidos colectivos o cierres se sitúan en este contexto y aún cuando tomen formas combativas no afectan al estado de animo individualista y a la sensación de impotencia e indefensión como clase. Ni siquiera, valga el ejemplo, los funcionarios con plaza -los, en principio, mejor situados para resistir- pueden percibir efectos positivos de la acción colectiva, cuando es evidente que llevan sufriendo durante años retrocesos retributivos dado el incremento real del coste de la vida (que poco tiene que ver con las tasas trucadas de inflación reconocida), tolerando el retroceso simplemente por los efectos del contexto social de precariedad que convierte a su estabilidad en el empleo (que no en el puesto de trabajo) en un bien preciado y envidiado. 
 
Segundo, a estas circunstancias objetivas se suman de forma interrelacionada otras de carácter subjetivo. Vivimos las consecuencias de una superposición de frustraciones. A la derivada de la imagen escasamente atrayente de los regímenes burocráticos cuando aún operaban en la URSS y el Este se le añaden los efectos de su implosión y caída, sintetizados en la ausencia de visibilidad y credibilidad a nivel de masas para una alternativa socialista al capitalismo como modelo de organización social. Ciertamente, en los últimos tiempos, el anticapitalismo ha renacido como discurso legitimo y legitimado pero aún manifiesta grandes debilidades cuando intenta pasar de la critica a los efectos del capitalismo a la propuesta de formulas alternativas coherentes y globales y aún mas cuando intenta esbozarlas o traducirlas en acción politica. Además, atacada por una sucesión ininterrumpida de derrotas nacionales e internacionales, la vanguardia andaluza se ha ido empobreciendo políticamente y se ha fragmentado en sus practicas y perspectivas. Hasta el punto de que una parte de ella se niega a si misma como tal; confundiendo una sana reacción contra antiguos tipos de sectarismo autoproclamativo o contra el sustitucionismo con la negativa a extraer conclusiones de los mecanismos de formación de conciencia y funcionamiento social y de la necesidad de integrar luchas y contradicciones en un proyecto político global alternativo. Los contados zombiestalinistas que sobreviven, aunque sea como anécdotas espectrales, refuerzan con su discurso y referencias mitológicas estos prejuicios. Aparte, demasiados cuadros con formación y experiencia se han agotado, pasándose al otro lado de la barricada o en el mejor de los casos retirándose a recuperar su vida. La perdida de memoria colectiva tiene como efecto paradójico facilitar el seguidismo sucursalista y dificultar la tarea de confrontar e integrar aspiraciones genéricas con realidades inmediatas. De todo ello, se desprende una especial dificultad para asumir -e incluso percibir- la tarea necesaria de construir proyectos nacionales alternativos a los existentes y dominantes. Así, la mayoría social se encuentra inerme, sin levadura organizada que la estructure y sin acceso a  discurso alguno que le permita explicarse a si misma colectivamente, facilitándole en suma resistir no sólo los efectos del orden vigente sino también el acoso ideológico de sus beneficiarios. Si el españolismo implica pasarse con armas y bagajes al enemigo, el nihilismo nacional o el cosmopolitismo conllevan un encapsulamiento que sólo puede producir manipulación extranjera, esterilidad e impotencia politicas.
 
Consecuencias
 
Puede que explorando a partir de estas raíces y causas se pueda llegar a entender no sólo el origen del emparedamiento bipartito que mantiene a Andalucía encorsetada sino, lo que tiene aún mayor interés, acercarse a las tareas necesarias para dinamitarlo.
 
Aunque no sea operativa para las elecciones inmediatas, dar pasos sostenidos para la formación de una Confederación Sindical Andaluza, que luche por erradicar el control de las burocracias españolas y aglutine de forma eficaz al sindicalismo combativo, resulta cada día que pasa más imprescindible. De igual modo, la izquierda independentista ha de afrontar honestamente sus carencias internas y heredadas si quiere estar en disposición de contribuir a la refundación de una izquierda andaluza realmente útil para su clase obrera; habilitada para articular y ampliar el movimiento nacionalista y para plantear, construir y conquistar un proyecto alternativo de Andalucía como nación independiente.
 
 China
El PCCh y la transición al capitalismo
G. Buster
"El problema de la formación de continuadores de la causa revolucionaria del proletariado se refiere, en el fondo, a si la causa revolucionaria marxista-leninista iniciada por los revolucionarios proletarios de la vieja generación contará con quienes la sigan llevando adelante, si la dirección de nuestro partido y nuestro Estado seguirá en manos de revolucionarios proletarios. Se refiere a si podremos precavernos con éxito contra la aparición del revisionismo kruschovista en China. En una palabra, se trata de un problema importantísimo que afecta al destino, a la existencia misma de nuestro partido y nuestro Estado. Basándose en los cambios operados en la Unión Soviética, los agoreros imperialistas depositan sus esperanzas de "evolución pacífica" en la tercera o cuarta generación del PCCh". Mao Zedong, El pequeño libro rojo, pág. 294.
La X Asamblea Nacional Popular, reunida en Pekin en marzo de 2003, ha sancionado el cambio en la dirección del Partido Comunista y en los Organos ejecutivos de la República Popular de China, decididos cuatro meses antes por la nomenclatura del partido en su XVI Congreso. El ascenso de la “cuarta generación” de dirigentes, con Hu Jintao a la cabeza, ha estado acompañada de la disolución de la Comisión Estatal de Planificación y Desarrollo, responsable de los planes quinquenales. El último símbolo de una economía planificada desaparece así, con la instauración definitiva del mercado como mecanismo regulador. Pero, ¿cuándo y cómo se ha hecho China capitalista?


1976-1989: ascenso y fracaso de las reformas de “socialismo de mercado”


Tras su rehabilitación en 1976, Deng Xiaoping anunció en 1978 la política de las “cuatro modernizaciones”, con la creación de un mercado agrícola controlado por el Estado tras la disolución de las comunas populares, zonas económicas especiales para la exportación con inversiones extranjeras en compañías mixtas y una liberalización parcial del comercio exterior. Tras la dimisión en 1980 de Hua Guofeng, el heredero designado por Mao, esta política se generalizó y permitió una consolidación importante de la burocracia y, dentro de ella, el resurgimiento de un ala reformista. En 1985, el III Pleno del XII Comité Central extendió las reformas al sector industrial urbano, con autonomía de la gestión empresarial, mecanismos de mercado, relaciones horizontales entre empresas, reforzamiento del sistema financiero y bancario como eje coordinador del Plan y combinación de todos los sistemas de propiedad, en un “socialismo de mercado” que recogía elementos de las reformas experimentadas en Europa del Este. Sin embargo, en 1987, las reformas se ahogaban en una importante crisis de oferta triple: un consumo agregado superior al crecimiento de la economía con una fuerte inflación; una “crisis de tijeras” por la falta de productos industriales producidos por el sector público para intercambiar con los campesinos del nuevo mercado agrícola; y una crisis de seguridad alimentaria de productos básicos como el trigo y el arroz, a pesar de la excelente cosecha de ese año. La crisis económica se convierte en crisis política tras año y medio de duras luchas fraccionales internas en el PCCh y el secretario general reformista Hu Yaobang es destituido.

El XIII Congreso, que se reunió en octubre de ese año, adopta el marco teórico de las reformas de socialismo de mercado pero también un duro plan de ajuste bajo la dirección del nuevo secretario general, Zhao Ziyang, del sector reformista. La crisis política y económica siguen imparables hasta desembocar en la crisis de Tienanmen en junio de 1989, la fractura del PCCh y el cese de Zhao Ziyang. La masacre de Tienanmen supone una crisis definitiva de las reformas de “socialismo de mercado” del sector reformista de la burocracia del PCCh. Sin embargo, la fracción conservadora no tiene ninguna otra alternativa económica, aunque corta de raíz con los “cuatro principios” y cualquier reforma política que ponga en cuestión la dictadura del PCCh. Mientras tanto se produce la caída del Muro de Berlín, el fracaso del golpe de Estado de septiembre de 1990 y el colapso final de la URSS en 1991, con las políticas de “terapia de choque” y la restauración del capitalismo en el antiguo “bloque socialista”. En enero de 1992, un Deng Xiaoping anciano y medio paralizado realiza una gira por la zona económica especial de Shenzhen, la pone como ejemplo de las reformas económicas a emprender y lanza la consigna de: ¡Enriqueceos!

1992-1997: el “arma mágica del mercado” y la restauración capitalista


En octubre de ese mismo año se celebra el XIV Congreso del PCCh. Mientras se aplica un duro plan de ajuste diseñado con la ayuda del FMI y el Banco Mundial, se generaliza la economía de mercado y la ley del valor, así como las zonas económicas especiales. Las autoridades centrales y el Plan pierden peso frente a la regulación de las autoridades provinciales que miman y protegen sus mercados frente a la competencia de otras provincias y el exterior. Se mantiene el equilibrio entre fracciones en el PCCh, pero el arbitraje final corresponde a Jiang Zemin, con predominio de la fracción reformista. Ya no se trata de un “socialismo de mercado” sino de una “economía de mercado socialista” y el cambio de adjetivos marca el inicio del cambio de naturaleza de clase del Estado, mientras el sector público comienza a ahogarse en el mar de la economía mercantil. Empieza la fase de negociaciones, tras la solicitud en 1988, para la adhesión de China a la OMC. El sector estatal de la economía ha pasado de representar el 73% de la producción industrial en 1988 al 35% en 1992.

De 1992 a 1997 cuando se celebra el XV Congreso del PCCh, pocos meses después de la muerte de Deng Xiaoping, el sector público no sólo es asediado por el crecimiento desenfrenado del sector industrial rural, de las zonas económicas especiales y de las nuevas empresas privadas urbanas, sino que también es saqueado a conciencia por las burocracias provinciales, en medio de una corrupción rampante, para mantener sus niveles de inversión del sector privado y sus presupuestos, dependientes cada vez más de los impuestos sobre el sector privado que tienen que engordar, mientras la burocracia central ve disminuir su capacidad de extracción del sobreproducto social del sector público, sometido ya a la ley del valor, y tiene que negociar con las burocracias locales sus aportaciones al presupuesto central. El desequilibrio regional es enorme, crece la desigualdad social (pasando de un índice Gini 0.2 al 0.46), en el campo la privatización de la agricultura supone el paro de 250 millones de campesinos y la emigración de otros 100 millones a las ciudades, la llamada “población flotante”, y aunque la pobreza disminuye en el campo, en las ciudades aparecen 117 millones de nuevos pobres, el 80% en las regiones del Centro y el Oeste. Se hunden progresivamente los sistemas sanitario y la educación primaria y secundaria, que pasan a ser privados.

Tras la recesión internacional de 1990-91, China se convirtió en el segundo receptor de capital extranjero después de EE UU, pasando del 20% de todas las inversiones extranjeras en Asia a suponer el 80% y el 52% de todos los países en vías de desarrollo. Durante este período, la economía china creció a una media anual del 9,7% (frente al 7,5% de los “tigres asiáticos”) y sus exportaciones un 19% anual. De ese 9,7% de crecimiento anual del PIB, un 2,7% es gracias a las inversiones extranjeras, que supusieron más del 22% de la inversión total. El 60% de todos los trabajadores de las zonas económicas especiales para la exportación del mundo son chinos, unos dieciocho millones. Según una investigación del FMI, sin embargo, si la acumulación de capital fue el factor más importante de crecimiento hasta 1994, a partir de esta fecha el crecimiento de la productividad superó el 50% (con una media del 4% anual frente al 2% de los “tigres asiáticos”) y la formación de capital cayó al 33%, lo que da una idea del alcance de la reestructuración económica.

Con este panorama, no es de extrañar que el XV Congreso intentara adaptar la ideología a los hechos y los nuevos intereses sociales. Una creciente burguesía, un 5% de la población, es decir 60 millones de personas, declaraban ingresos superiores a los 12.000 dólares per cápita, mientras aparecían unas nuevas capas medias urbanas. Una burguesía íntimamente ligada por lazos familiares a la burocracia, los capitalistas chinos de ultramar y los inversores extranjeros. Wu Jinglian, consejero del primer ministro Zhu Rongji propuso una nueva definición de “socialismo” en los estatutos del PCCh como: “justicia social y economía de mercado”, punto, sin adjetivos molestos. Y el vicepresidente de la Academia de Ciencias Sociales, Liu Ji, resumió el marxismo en dos principios: “Los beneficios del pueblo son lo más importante y el partido debe servir al pueblo de todo corazón”. En los borradores iniciales la referencia al proletariado como la “vanguardia de la revolución” fue sustituida por la de “empleados asalariados”, aunque finalmente se optó por la fórmula mas científica del “trabajo como mercancia”. El PCCh había dicho adiós definitivamente a la clase obrera en octubre de 1997. Y a continuación anunció la reforma y privatización de las empresas del sector público, con el despido de 200 millones de trabajadores en 5 años. La restauración capitalista era ya un hecho irreversible.

1997-2001: integración en la economía mundial, crisis de sobreproducción y neokeynesianismo

A pesar de ello, la herencia de los aparatos de gestión del viejo Estado obrero burocráticamente deformado de la República Popular hicieron un último y sustancial servicio a la nomenclatura china. Le permitieron escapar casi intacta de la crisis asiática de 1997-98, con la excepción de la quiebra de la Compañía Internacional de Comercio e Inversiones de Guangdong. Los grandes bancos nacionales estaban respaldados por el Estado, que garantizó las deudas de las empresas; los controles estatales impidieron la entrada de capitales especulativos a corto plazo, limitando los créditos extranjeros –aunque la deuda extranjera había pasado ya del 5,2% del PIB en 1985 al 13,8% en 1998– y las operaciones de futuros sobre la moneda nacional, el renminbi, que no era convertible; el ahorro interno superaba la inversión, que cayó del 40,8% en 1995 al 38,2% en 1997. El impacto de la crisis fue una apreciación del renminbi del 60% frente a las monedas del Sudeste asiático y un 20% frente al yen japonés, con una caída de competitividad relativa que hicieron que las exportaciones sólo crecieran un 0,5% en 1998 y un 6,1% en 1999. La inversión exterior cayó en un 11% ese mismo año.

El gobierno chino aplicó una política típicamente keynesiana para sostener la demanda, concentrada especialmente en las regiones del Centro y Oeste del país, cuyas burocracias habían protagonizado una revuelta por su falta de acceso a los beneficios del mercado en el XV Congreso. El gasto público pasó del 12% en 1997 al 16% del PIB en 1999, el déficit presupuestario del 1,8% al 3,1% en el mismo período. Se subieron los sueldos de los funcionarios un 20% y se emitieron bonos por valor de 160.000 millones de renminbis. Sin embargo, estas medidas fueron insuficientes y la contenida crisis de sobreproducción se convirtió en deflación, a medida que se levantaban además las barreras arancelarias interprovinciales y se unificaba el mercado. En 1999 el índice de precios de consumo cayó un –1,4%. La capacidad productiva no utilizada alcanzó el 40% del PIB. China experimentaba plenamente por primera vez las consecuencias de un ciclo económico capitalista.

En este escenario de crisis, el gobierno chino decidió lanzar la fase final de la reestructuración del sector público y las privatizaciones decidido en el XV Congreso del PCCh, con la consigna: “Amarrar a los grandes, dejar ir a los pequeños”. Los “pequeños” daban empleo a 200 millones de trabajadores urbanos, a los que, para evitar una explosión social, se concedió a los mayores de 35 años dos años de un salario mensual entre 200 y 250 renminbis, es decir un 35% del salario medio no especializado, a través de la contitución de un caja de pensiones tripartita gobierno-empresas-sociedad, que nunca llegó a funcionar por falta de aportaciones no estatales.

Las autoridades chinas continuaron su política de estímulos keynesianos durante el 2000, el 2001 y el 2002, sin conseguir superar la deflación. La recesión internacional hizo que las exportaciones a EE UU y Japón cayeran a un 7,5% del PIB y complicó la gestión macroeconómica. Aunque la deuda pública no ha superado el 15% del PIB, se ha multiplicado por 80 desde 1981, pasando de 870 millones a 40.000 millones de renminbis. La explicación fundamental es una crisis fiscal de las autoridades centrales que han pasado de recoger el 29,5% del PIB en 1978 a sólo el 13,3% en 1999, reduciendo su capacidad de regulación aún keynesiana, que se mantiene gracias a la emisión continua de crecientes cantidades de bonos, en un ciclo vicioso de difícil salida.

2001-2003: ingreso en la OMC, los límites de las políticas keynesianas y el XVI Congreso del PCCh

En diciembre del 2001, la República Popular de China ingresó oficialmente en la OMC. Los cinco últimos años de negociación fueron testigo de concesiones en tarifas aduaneras superiores a las de India, al rechazar para los productos agrícolas la tarifa prevista para los países en vías de desarrollo del 10% y situarla en un 8,5%, y una completa liberalización del sector servicios en cinco años. El 60% de la industria del automóvil y el 50% de la industria alimentaria chinas no podrán sobrevivir en este nuevo “clima de negocios”. La razón de estas concesiones está en el mismo cambio de naturaleza social del Estado. La burocracia, ahogada y arrastrada por los desbordamientos de la economía mercantil, el caos de los intereses privados y la corrupción generalizada no podía confiar en otra fuerza para contener el aumento de las desigualdades regionales y el proteccionismo provincial que en la disciplina de una reestructuración impuesta desde fuera por el capitalismo internacional. El gigantesco dique de las Tres Gargantas del río Yangtze se convirtió en la imagen misma de este proceso: concebido como la solución socialista de los males perennes de China, está siendo acabado, en medio de una corrupción desbocada, con tecnología y créditos capitalistas, ahogando de paso las aldeas, monumentos y templos milenarios de su cauce. No es de extrañar que se haya convertido en el escenario mítico de todas las críticas, como se puede ver en la película “Balzac y la costurera china”.

En octubre del 2002, se comenzó a ver luz al final del túnel y la economía china volvió a recuperar débilmente su tendencia al crecimiento. Los beneficios empresariales del sector privado crecieron un 10%, aunque el sector público siguió cayendo un –4,1%. Muy lentamente, el consumo y la inversión privada empezaron a superar, según el FMI, al gasto público como motor del crecimiento y éste alcanzó a fines del 2002 el 9%, un punto más del 8% necesario para absorber el crecimiento demográfico y no crear paro.

Con cierta ironía, la historia había dado cumplimiento a la profecía de Mao sobre el peligro de una restauración capitalista en China, cuando se reunió en Pekin el 8 de noviembre del 2002 el XVI Congreso del PCCh. En él, la tercera generación representada por Jian Zemin dio el poder ejecutivo directo a la cuarta generación de Hu Jintao, aunque quedaba conservando su influencia en la sombra. La gran aportación ideológica de la tercera generación del PCCh era la teoría de las “tres representaciones”, es decir, que el PCCh representaba no a los obreros y campesinos de China, ni siquiera a los “cuadros” de su nomenclatura, sino “a las fuerzas productivas avanzadas, la cultura innovadora y los intereses de las amplias masas”. El Congreso hizo un llamamiento a reclutar capitalistas para el PCCh, con una cuota especial de un 1% de su salario anual. Xiang Shaoling, propietario de la empresa de textiles Baopu Garments Co, se quejó públicamente: “Unirse al partido es glorioso, pero la cuota es muy alta”.

Conclusión


El coste del proceso de restauración capitalista en China ha sido gigantesco desde el punto de vista humano, social, económico y ecológico. Y, sin embargo, hoy es el ejemplo más brillante de una “economía en transición” del Banco Mundial, que lo propone como ejemplo a los países en vías de desarrollo. Este cuarto de siglo de reformas, pero más precisamente desde 1992, ha tenido éxito por la terrible represión del movimiento democrático en 1979 y 1989, por la correlación de fuerzas internacional creada por el colapso del posestalinismo en Europa Oriental y la URSS, la globalización neoliberal a través de la OMC, el FMI y el BM, y el aplastamiento cruel de cualquier intento de reivindicar unas condiciones de vida más humanas para la clase obrera, sometida a una acumulación primitiva capitalista dantesca, sólo posible por la dictadura burocrática del PCCh.

El PCCh ha conseguido sobrevivir a todas sus crisis internas, especialmente a las gravísimas escisiones y purgas de 1976, 1980 y 1988-89, gracias a un pacto social interno alimentado por el “síndrome de la Revolución Cultural”. Entregó su alma política a Deng Xiaoping primero, y más tarde a Jiang Zemin, a cambio de estabilidad social y económica para la burocracia y sus hijos. Con un miedo insuperable a la actividad autónoma de las masas, el PCCh cree encontrar esa estabilidad en la dictadura del partido único y en la disciplina del mercado capitalista sin comprender que le espera la anarquía de la competencia más despiadada en esta era de globalización neoliberal. El marxismo ha sido sustituido por un nacionalismo chovinista y conservador, cuando no por las supersticiones de Fa Lungong y otras sectas.

El Ejército Popular de Liberación, el heroico instrumento de la guerra antijaponesa, de la revolución maoísta y de la lucha anti-imperialista en la guerra de Corea, fue el primero en comprender el nuevo papel de potencia regional de China en 1979 para atacar Vietnam y convertirse en una zona económica especial más, con sus fábricas y sus negocios de importación-exportación corruptos, siempre a la vanguardia del PCCh. Cuando entró en Hong Kong en 1997 no fue para acabar con 155 años de colonialismo británico, sino para asegurar que los escasos derechos de los trabajadores de Hong Kong quedaban sometidos a las leyes dictatoriales de la República Popular.

Lo peor de esta restauración capitalista está aún por venir. Y, siguiendo los patrones imperiales más clásicos de las crisis del “mandato del cielo”, comenzará tomando la forma de una crisis de seguridad alimentaria por la falta de productividad del campo y la necesidad de importaciones masivas de más de doscientos millones de toneladas, y de una crisis ecológica por la deforestación y las inundaciones. La crisis de sobreproducción no podrá ser contenida con un crecimiento de las exportaciones sobre la base de competir reduciendo costes de producción. A pesar de la falta total de derechos laborales, de la competencia despiadada entre la “población flotante” expulsada del campo y los nuevos parados de las reestructuraciones del sector público para vender su fuerza de trabajo, los conflictos industriales y las explosiones locales de protesta se han multiplicado por catorce en la década de los 90, según los datos oficiales, en una lenta, desigual, pero continua acumulación de experiencias de la clase obrera. China es uno de los eslabones débiles del capitalismo y como dijo Mao: “Rebelarse es justo”.
Bibliografía
- Liu Yufan, "A Preliminary Report on China's Capitalist Restoration", Links nº 21, agosto del 2002.
- Liu Yufan, "Will China Shake the World?", International Viewpoint, abril del 2002.
- Willy Wo-Lap Lam, The Era of Jiang Zemin, Prentice Hall 1999.
- Andrew J. Nathan y Bruce Gilley, China's New Rulers: The Secret Files, Granta Books, 2002.
- Ruan Ming, Deng Xiaoping, Cronicle of an Empire, Westview Press, 1992.
- David S. G. Goodman, Deng Xiaoping and the Chinese Revolution, Routledge, 1994.
- Minxin Pei, "China's Governance Crises", Foreign Affairs, octubre del 2002.
- Roland Lew, "Rebellion in the Rust Belt", International Viewpoint, septiembre del 2002.
- Roland Lew, "Quelle regime pour quelle Chine?" Inprecor, enero-febrero del 2003.
- Jeffrey Sachs y Wing Thye Woo, "China's Transition Experience, Reexamined", Transition Newsletter, World Bank.
- Livio Maitan, "Chine: Odissée 2001", Inprecor, febrero del 2001.
- World Bank, China Update, marzo de 2001, Washington DC. - Chen, S. y Yang, Y, "China's Growth and Poverty Reduction: Trends Between 1990 and 1999", Policy Research Working Paper, nº 2651, World Bank, 2001.
- Ianchovichina, E y Martin, W. "Trade Liberalization in China's Accession to the WTO", Policy Research Working Paper nº 2623, World Bank, 2001.
- DSP (Australia), The Class Nature of the Chinese State, Report Adopted by the Congress of the DSP, enero de 1999.
 
Enlaces Relacionados:
[Articulos de analisis sobre la situación china]
[Revista electronica de actualidad de Asia]
 Vietnam - Historia
La ofensiva del têt
Pierre Rousset*
Inprecor-francés n° 266, 23 de mayo de 1988.
Inprecor-castellano nº 61-Especial 1968, Mayo 1988

Vietnam, 1968. El 31 de enero, la ofensiva del Têt[1] comienza. Las fuerzas de liberación atacan casi simultáneamente a las posiciones enemigas en todas las grandes ciudades de la mitad sur del país[2], en 36 de las 44 capitales de provincia, así como en otros 64 centros locales. Durante tres semanas, se lucha en el corazón de Saigón, hasta en el santuario de la embajada norteamericana, parcialmente ocupada por comandos revolucionarios.
 
El General jefe de la policía de Saigón
asesina a un guerrillero del Vietcong durante el Tet
 
Los zapadores y las fuerzas armadas locales se encuentran generalmente en primera línea, en esta ofensiva sin precedentes. Las fuerzas regulares obligaron por su parte, al ejército norteamericano a un combate frontal de gran envergadura en torno a la base de Khe Sanh, cerca de la línea de demarcación entre el Sur y el Norte del país. Hué, en el centro de Vietnam, es conquistada por el Ejército popular. La batalla de Hué dura hasta el 24 de febrero. Los norteamericanos sólo consiguen retomar el control de la ciudadela imperial tras haber destruido bajo los bombardeos el 80% de esta ciudad símbolo.

Durante todo el mes de febrero prosiguen las batallas a través del país. Una segunda oleada de combates alcanza en mayo a 119 centros urbanos y bases militares. En el momento de la tercera oleada, en agosto y septiembre, las fuerzas de liberación atacan más sistemáticamente las instalaciones norteamericanas. Pero el grueso de la ofensiva del Têt tuvo lugar en febrero.

El esfuerzo realizado por las fuerzas de liberación durante este año bisagra, es considerable. Sin embargo, ante la potencia de fuego norteamericana, la oleada revolucionaria entró en reflujo. Los EEUU se benefician, en Vietnam del Sur, con el monopolio absoluto de la aviación, con una ventaja considerable en armamento pesado, artillería y blindados. Los portaviones, que flanquean las costas, están fuera de alcance. Se inicia un repliegue. La victoria no será esta vez. Harán falta siete años más, ¡y qué cantidad de pérdidas!, para que la revolución lo logre finalmente.

En EEUU, el golpe es terrible. A pesar de las informaciones recogidas ante el desencadenamiento de la ofensiva, el mando y el gobierno norteamericanos no supieron prevenirla ni prever su amplitud. El régimen survietnamita y el ejército saigonés hacen un papel lamentable. Los combates se desarrollan ante las cámaras de televisión. Las imágenes de muerte, instantáneas, penetran en los hogares. El movimiento antiguerra toma, en los EEUU, un nuevo auge. El sentimiento antiguerra se vuelve verdaderamente un factor político principal.

La hora de la solidaridad

En el mundo, es la hora de la solidaridad con el pueblo vietnamita. La juventud radicalizada denuncia, desde México a París, la intervención norteamericana. La realidad de la dominación imperialista se presenta desnuda en la realización de esta guerra destructiva, masiva y tecnológica, contra un pueblo pobre que lucha por su derecho a la autodeterminación. La resistencia es heroica, la justicia está de su lado. Es más, en adelante la victoria parece posible, aunque se aleje de nuevo en marzo. El Têt de 1968, galvaniza en muchos países a los sectores radicalizados y contestatarios de la juventud. Las movilizaciones que anuncian el Mayo del 68 francés reciben un estimulo. Muy sintomáticamente, nuestras manifestaciones  se inician a paso ligero gritando: "Ho, Ho, Ho Chi Minh - Che, Che, Che Guevara".

Comienzan las conferencias de París entre vietnamitas y norteamericanos. Pero aún no se trata más que de proseguir en la arena diplomática el combate en curso en el terreno político y militar. Las verdaderas negociaciones, que desembocarán en los Acuerdos de 1973 y la retirada de las fuerzas norteamericanas de Vietnam, se iniciarán unos años más tarde. 

La ofensiva del Têt es uno de los más grandes acontecimientos políticos y militares de estas últimas décadas y es también uno de los más complejos. Para los "desilusionados" de 1968 y de Vietnam, como para los intelectuales de la nueva derecha, fue simplemente un producto del "mito" revolucionario o incluso una creación mediática. Si la televisión no hubiera estado en el lugar, suspira un Kissinger[3], se podría haber cambiado el curso de la guerra de Vietnam.

Sin embargo, y muy particularmente en este caso, los medios de comunicación no crearon el acontecimiento. Tan importante era en sí mismo que ni siquiera han podido amplificarlo. Simplemente lo mostraron al mundo y a la población norteamericana, -para maldición de Washington, de un gobierno llamado democrático cuya política extranjera dependía de su capacidad de mentir libremente a sus electores-. Los medios no inventaron el horror de la agresión imperialista, incluso probablemente jamás pudieron transmitirla en su realidad profunda, vivida.

Una guerra injusta

Si la opinión pública se volvió cada vez más contra la sucia guerra en Vietnam, no fue a causa de una agitación artificial, sostenida por los periodistas de televisión. Fue porque morían demasiados soldados norteamericanos; fue porque la ofensiva del Têt mostraba que después de años de intervención militar, la victoria de los EEUU estaba más lejos que nunca. Aquella guerra injusta no tenía fin.

Los acontecimientos vietnamitas de 1968 no fueron un mito; fueron reveladores. En su complejidad, ponían al descubierto los rasgos esenciales del mundo contemporáneo, mucho más allá de lo que estábamos en condiciones de comprender hace veinte años, cuando nos movilizábamos en defensa de aquella lucha de liberación ejemplar.

En aquel tiempo percibimos, aunque probablemente de forma demasiado superficial, lo que mostraba el Têt de 1968 en cuanto a los límites del poderío norteamericano y en cuanto al extraordinario potencial de una resistencia popular. La revolución vietnamita había sido ya, en los años 1950, una de las que habían puesto en jaque a las grandes potencias imperialistas clásicas, como Francia y Gran Bretaña. La victoria de la revolución cubana, en 1959, arrojó un formidable desafío al nuevo gendarme del mundo capitalista, los EEUU, incapaces de imponer su ley al régimen castrista, establecido justo frente a sus costas de Florida.

La revolución vietnamita es, en los años 60, una de las primeras en sufrir plenamente el esfuerzo de guerra contrarrevolucionaria desplegado por Washington en respuesta al desafío cubano. Trás la presencia francesa, la intervención norteamericana en Vietnam había comenzado muy pronto, mucho antes de 1954. Desde 1961, los consejeros norteamericanos llevaban a cabo su "guerra especial". Pero la escalada militar norteamericana  comienza verdaderamente en 1965 con el compromiso total de las fuerzas aéreas sobre el teatro de guerra indochino y el desembarco, en Vietnam del Sur, de un cuerpo expedicionario que alcanza rápidamente los 550.000 hombres.

Con todos los medios de los que dispone, Washington entabla en Vietnam una verdadera lucha a muerte. Se trata ante todo de restablecer la credibilidad de la potencia norteamericana, traumáticamente arruinada por la fracasada invasión de la Bahía de los Cochinos, en Cuba, en 1961. Con el paso del tiempo, la prueba vietnamita se convierte en una pieza maestra de la política mundial de los EEUU. Y es un fracaso, anunciado precisamente por la ofensiva del Têt en 1968.

El fracaso comienza en el mismo Vietnam. A pesar de la gravedad de los golpes dados a las fuerzas populares, la máquina de guerra norteamericana no logra quebrar el esqueleto de la resistencia; un Partido Comunista y un movimiento de liberación enraizados en el terreno nacional y social del país. Ayudada por décadas de experiencia, la resistencia demuestra capacidad de permanencia y de movilidad. Se adapta a las nuevas condiciones, a la vez que prosigue una lucha prolongada. Conserva la iniciativa estratégica, retomando regularmente la iniciativa táctica; y ello en todos los terrenos: en el político, en el militar y pronto en el diplomático. Para Washington no hay victoria militar posible en estas condiciones.

El imperialismo norteamericano se encuentra, por el contrario, prisionero de los mismos medios que pone en acción en Vietnam. Debe proteger su cuerpo expedicionario y al ejército saigonés, reducir sus pérdidas, políticamente insoportables, y al mismo tiempo asegurar el control del territorio a riesgo de exponerse a los golpes del enemigo. El ejército contrarrevolucionario se encuentra en posición estática. El gobierno norteamericano depende cada vez más de una tecnología pesada y de un régimen corrupto, que él alimenta y que permanece más preocupado por sus luchas fraccionales intestinas que de la dirección del combate contra el comunismo. Washington lleva a cuestas un esfuerzo de guerra cada vez más costoso y una economía survietnamita cada vez más artificial. Círculo vicioso. No hay victoria política posible frente a la revolución, en tales condiciones.

La "vietnamización"

El fracaso vietnamita se vuelve para el gobierno norteamericano, un fracaso nacional e internacional. Es con la ofensiva del Têt que la burguesía, la clase política y la casta militar norteamericanas comienzan a tomar conciencia de los límites de su poderío[4]. Los recursos norteamericanos no son inagotables. La continuidad del esfuerzo de guerra entra en contradicción con las necesidades de la economía, mientras se anuncia la crisis del dólar y el fin del período de expansión. Los medios empresariales se inquieta. La concentración de esfuerzos militares en Vietnam compromete el despliegue mundial de las fuerzas norteamericanas -desde Europa a Oriente Medio, desde el océano Indico al Pacífico Norte- y frena, a falta de medios financieros, la modernización del armamento. Cuando Corea del Norte inspecciona un navío espía norteamericano, Washington no puede reaccionar. El Pentágono se divide. El costo humano -en vidas norteamericanas, se entiende- se vuelve inaceptable para la población. El sentimiento antiguerra en los EEUU logra su punto más elevado en 1970. Los políticos se desesperan.

Ahora bien, la política de "vietnamización" de la guerra, a partir de 1968, apunta a sustituir los muertos norteamericanos por muertos vietnamitas, exige inversiones materiales masivas. De nuevo, el círculo vicioso.

Harán falta aún varios años para que la evidencia se imponga a Washington: hay que negociar, aún con la esperanza de evitar la derrota, pero sabiendo ya que la victoria es imposible. Es, sin duda, el Têt de 1968 el que comienza a revelar esta doble realidad: los límites de los recursos del más potente de los imperialismos, y la importancia de los recursos de los cuales puede beneficiarse una resistencia a la vez popular y nacional. Viejas verdades, desde luego, pero que había que reactualizar. Son los pueblos de Indochina los que supieron asestar esta demostración en la hora en que la Casa Blanca quería imponer la Pax Americana al mundo entero. Pagaron por ello un precio muy elevado.

La ofensiva del Têt mostraba también cual era este costo (y las nuevas dificultades de la lucha revolucionaria). Esto lo comprendimos peor en aquella época. Sabemos que "a la hora de la hoguera, sólo hay que mirar la luz". No es por ello menos importante reflexionar sobre los problemas de las revoluciones contemporáneas, con sus rincones oscuros y las contradicciones a las que deben enfrentarse.
 
La decisión del PCV

En enero de 1968 el Buró político del Partido Comunista del Vietnam (PCV) tomó la decisión definitiva de realizar la ofensiva del Têt. Debía ser un punto de inflexión en la guerra, que cambiase cualitativamente su curso. La dirección del Partido mantenía prudentemente un abanico bastante abierto de objetivos, que iba desde  una hipótesis "alta" (la apertura de una "grieta" que permitiese posteriormente una victoria rápida), hasta una hipótesis "baja" (próxima a lo que pasó, con la apertura de una crisis política en los EEUU, unida a duras contraofensivas militares por parte de Washington, anunciando un proceso combinado de combates y negociaciones). El resultado de la ofensiva del Têt no estaba dado de antemano. La situación cambiaba rápidamente desde 1965 y las posibilidades reales debían ser comprobadas en el curso de la lucha misma. El grueso de las fuerzas regulares debían permanecer móviles, para tener tiempo de evaluar la evolución de los combates. Para obtener el máximo efecto, los levantamientos insurreccionales debían combinarse con las ofensivas propiamente militares y esto sobre todo en las ciudades. En esta perspectiva, el papel de la infraestructura política urbana, clandestina, era decisivo.[5]

La importancia acordada a los levantamientos insurreccionales y a la combinación de todas las formas de lucha  en el pensamiento político-militar vietnamita es grande. Ello tiene que ver con las tradiciones heredadas del Komintern y, sobre todo, con la experiencia fundacional de la revolución de agosto de 1945 y el arraigo posterior de una guerrilla en zonas densas de población, a veces limítrofes de la metrópoli saigonesa misma, como en el bastión revolucionario de Cu Chi[6].
Aparecieron algunos problemas al principio de la ofensiva del Têt en 1968 (las fuerzas regulares no pudieron evolucionar tan libremente como estaba previsto en la región saigonesa). Sin embargo, numerosos objetivos asignados fueron alcanzados, salvo uno, fundamental: no hubo movimientos insurreccionales en Saigón. En cuanto al coste de la ofensiva, fue muy elevado. Las pérdidas fueron graves. El aparato político clandestino apareció a plena luz para intentar organizar a la población.

Numerosos cuadros sobrevivientes debieron abandonar sus zonas de implantación tradicional, una vez iniciado el respaldo militar, por miedo a la represión. Esta pudo golpear duramente a los militantes, en los meses y años que siguieron. La organización saigonesa, ya limitada en 1968, se encontró peligrosamente debilitada. En general, la revolución perdió temporalmente, después de la ofensiva, el control de una parte de su territorio anterior.
 
En 1969, ni la revolución ni la contrarrevolución están en condiciones de tomar verdaderamente la iniciativa, a escala nacional. Ambas debían reorganizar sus fuerzas. El balance ultimo de la ofensiva del Têt depende pues en muy buena medida de la forma en la que los adversarios van a reorganizar sus fuerzas, utilizando sus puntos fuertes y corrigiendo sus puntos débiles. A fines de 1968, el éxito o el fracaso de la ofensiva del Têt no está aún verdaderamente determinado. Será el PCV quien sabrá asimilar más rápido las lecciones de la experiencia y retomar así la iniciativa. Su pensamiento político-militar, probablemente el más rico entre los movimientos de liberación, continúa evolucionando. Las ofensivas de 1972 y 1975 lo testimonian.
 
Una dura victoria

El Têt es desde luego una victoria y una victoria clave para el futuro del combate revolucionario. Pero el costo es efectivamente muy elevado. Aún hoy se deja sentir, especialmente en el debilitamiento del aparato de cuadros enraizados y experimentados. Esto pesó evidentemente en los procesos de burocratización que se manifestaron después de la victoria de 1975.

Un debate, duro a veces, se desarrolla en el seno del PCV para saber si no habría sido posible obtener en 1968, los mismos resultados a menor costo, especialmente deteniendo mucho más pronto la ofensiva.

¿Cómo explicar la ausencia de movilizaciones de masas en Saigón, en febrero de 1968?. En primer lugar, por el diluvio de fuego. Las fuerzas norteamericanas utilizaron toda la potencia de su armamento, sin preocuparse de los civiles. Antes de una victoria militar de las fuerzas de liberación, que paralice al menos momentáneamente el fuego enemigo, ¿cómo organizar en estas condiciones un movimiento insurreccional?.

Las condiciones políticas también debieron influir. La organización del frente de liberación en la capital probablemente no era suficientemente fuerte como para vencer ella sola, al no poder las fuerzas regulares atravesar las defensas norteamericanas. Por ultimo, el país se estaba transformando social y políticamente, surcado por una guerra cada vez más terrible, por las deportaciones de la población, las medidas sociales contrainsurgentes, los trastornos económicos.

La ofensiva del Têt de 1968 se desencadena en un momento en el que el sur de Vietnam está en mutación, antes que la dirección del PCV haya tomado verdaderamente conciencia de la profundidad de estas transformaciones (parece, de hecho, que ella no comprenderá las dimensiones del problema plenamente hasta después de la victoria de 1975). En este país transformado por una guerra moderna de una intensidad y de una duración sin precedentes, la cohesión social de los medios populares de Saigón fue minada progresivamente, haciendo por ello más problemática la autoactividad de las masas y más difícil el trabajo de organización.

Con el correr de los años, este problema habría de agravarse; pero la experiencia del Têt en 1968 ya revelaba su importancia. La mayoría de nosotros no supo percibirla entonces. Es verdad que analizábamos con un punto de vista independiente la historia del Partido Comunista vietnamita. Pero aún había ingenuidad en nuestra mirada sobre la revolución. Percibíamos la energía casi increíble de una resistencia victoriosa como aquella, pero no comprendíamos verdaderamente lo que tenía de agotador este combate, proseguido durante varias décadas con recursos materiales tan desiguales. Todavía  no habíamos aprendido suficientemente a buscar lecciones en las dificultades y los fracasos. Sin embargo, a menudo es imposible extraer enseñanzas de los éxitos sin antes haber comprendido las raíces y los alcances de los reveses, de los limites de la acción política y militar.

Con la perspectiva que da el tiempo, el Têt y sus consecuencias, por las problemas que plantea, se muestran como una extraordinaria lección de iniciativa y de realismo revolucionarios. Un conjunto de experiencias que merecerían ser estudiadas de nuevo, con la ayuda de la documentación hoy disponible sobre Vietnam y las enseñanzas de las revoluciones posteriores.
 
A muchos de nosotros nos hizo falta, sobre todo, tiempo para comprender la importancia del terreno de la acción diplomática, abierto por la ofensiva de 1968. Sabíamos que el imperialismo norteamericano iba a utilizar la cobardía burocrática de Moscú, así como las convulsiones de la Revolución Cultural maoísta y el conflicto entre China y la URSS, para intentar aislar cada vez más a las revoluciones indochinas. Notábamos hasta qué punto el PCV buscaba preservar su independencia de acción internacional, decidido como estaba a no encontrarse más en la posición subordinada que le fue impuesta en el momento de las negociaciones de Ginebra en 1954[7].
 
Nosotros supimos evitar dos errores mayores. El primero era aquel que conducía a algunos componentes de la solidaridad a confundir su rol con el de un mediador. Personalidades del movimiento antiguerra, en los EEUU especialmente, se comprometían directamente sobre el terreno diplomático, buscando proponer fórmulas de compromiso aceptables a la vez para Washington y para los vietnamitas y esto, cuando estos últimos no querían comprometerse directamente, juzgando que la situación aún no lo permitía. Nosotros comprendimos que el rol de la solidaridad era otro: crear las mejores condiciones para una victoria lo más rápida y completa posible (sin perjuicio de, como a fines de 1972, responder activamente a un llamado de los vietnamitas para apoyar una iniciativa diplomática concreta). La determinación de eventuales compromisos (que están en el corazón de toda negociación) es efectivamente la responsabilidad única de aquellos que combaten; solo ellos pueden juzgar la realidad de las relaciones de fuerza que condicionan las elecciones diplomáticas.

Tampoco hemos seguido a aquellos que veían en la política de negociación de los vietnamitas una prueba de su voluntad de capitulación, percepción peligrosamente errónea defendida especialmente por una minoría en nuestro propio movimiento, a partir de un análisis profundamente incorrecto de la naturaleza del Partido Comunista del Vietnam. No hemos visto entonces, en el desbloqueo de las conversaciones de París en 1972-73 un signo de retroceso de la lucha, sino por el contrario, una avanzada del combate revolucionario.

Medíamos sin embargo con dificultad las sujeciones propias de la acción diplomática en un período defensivo. Escarmentados por dolorosas experiencias pasadas en el movimiento obrero, permanecíamos en este terreno un poquito ultraizquierdistas. Sólo habíamos estudiado demasiado parcialmente la experiencia fundadora de la revolución rusa. La negociación ruso-alemana de Brest-Litovsk en 1917-18 -negación deslumbrante de toda diplomacia secreta- nos ocultaba los problemas puestos de manifiesto por la de Rapallo en 1922, donde la diplomacia secreta ocupaba un lugar central. La experiencia vietnamita de 1968-73 fue para muchos de nosotros, la ocasión de estudiar por primera vez las acciones del combate en la arena internacional en toda su complejidad, lo que por ejemplo nos ayudó para analizar mejor la acción, en este dominio, de los Sandinistas, después de la victoria de la revolución nicaragüense.

Nosotros, dicho esto, no hemos sido nunca "izquierdistas" en el terreno de la solidaridad militante internacional. Estábamos ya convencidos -y lo seguimos estando- de que el encuentro entre la radicalización de la juventud y Vietnam respondía a una realidad, una necesidad recíproca, más allá de identificaciones a menudo simplistas.

La solidaridad internacional y el movimiento antiguerra en los EEUU eran indispensables para la victoria de los revolucionarios indochinos. Fortalecerlos era un deber, un imperativo. La lucha de los pueblos indochinos ha jugado, por su lado, efectivamente un papel ejemplar que ayudó a la emergencia de nuevas generaciones revolucionarias en el mundo. También abrió una brecha que facilitó las luchas de liberación, de antiguas colonias portuguesas de África hasta Nicaragua.

La solidaridad internacional ha estado siempre dentro de las exigencias de la situación y se puede decir que la Indochina revolucionaria, de hecho, ha dado más al mundo, por su lucha, que lo que ha recibido de apoyo internacional. La ayuda soviética y china han jugado por cierto un rol importante. Pero jamás estuvieron a la altura de las apuestas y las necesidades; peor aún, fueron acompañadas de presiones inaceptables. La movilización del movimiento obrero en los países imperialitas, ha sido tardía, demasiado frágil, por culpa ante todo de las direcciones reformistas. Incluso en Francia, la explosión de Mayo del 68, centrando la atención de todos sobre las luchas político-sociales nacionales, interrumpió la continuidad de las movilizaciones de solidaridad en un momento sin embargo crucial. Las organizaciones de antes de Mayo (como el Comité Vietnam Nacional, CVN) prácticamente dejaron de existir. Hubo que relanzar, a contracorriente, un nuevo movimiento, el Frente de solidaridad Indochino (FSI) en 1969-70. Estuvimos entre aquellos, los primeros, que han permitido esta renovación de la acción internacionalista, especialmente con personalidades intelectuales militantes.

Todo el tiempo perdido en el terreno de la solidaridad internacional, todas las evasivas criminales, todas las divisiones fueron pagadas caras en Indochina: con años de guerra, destrucciones, agotamientos suplementarios. ¡Los "decepcionados de Vietnam" no deberían olvidarlo!

Del mismo modo, las guerras chino-indochinas de 1978-79, de efectos desastrosos tanto en la región como en el plano internacional, no deben borrar la lección de internacionalismo que fue Indochina para la generación militante de 1968[8]. Los vietnamitas necesitaban una solidaridad que fuera la más dinámica y la más amplia, que fuera capaz de imponerse aún más allá de las rivalidades y las querellas de partidos y sectas. Lo hacían saber claramente. Prestos a trabajar en estos dominios con todos, el Frente Nacional de Liberación tenía necesidad de una solidaridad sin precondiciones, sin reservas mentales. Esto fue, para nosotros, el aprendizaje práctico de una concepción verdaderamente unitaria de la solidaridad, a contracorriente de muchos sectarismos de organizaciones: "Todo para Vietnam, todo para Indochina".

Fue un aprendizaje saludable, siempre de actualidad, para Nicaragua, El Salvador, Filipinas, Sudáfrica, aún para muchas otras luchas. Aún más allá del cinismo o la fatiga desilusionada de demasiados viejos militantes de la generación de 1968, el internacionalismo es un "estado de animo" de hace veinte años que merece ser preservado y despertado aún hoy.
 
*Militante de la LCR francesa. Autor de Le Parti communiste vietnamien, Maspero, Paris, 1975 y Communisme et nationalisme vietnamien, Galilée, Paris, 1978. La Revolución China (en francés e ingles, 6,50 euros)
[1] El Têt es el nombre del año nuevo vietnamita que se celebra alrededor de un mes después del año nuevo cristiano.
[2] Recordemos que de 1954 a 1975, Vietnam fue dividido en dos por una "línea de demarcación" separando al Norte el territorio controlado por la República democrática del Vietnam (RDVN), revolucionaria y al Sur, el territorio controlado por la República del Vietnam, régimen neocolonial. Las fuerzas norteamericanas tomaron, durante este período, la continuidad de las fuerzas francesas en la parte meridional del país.
[3] Uno de los principales artesanos de la política extranjera norteamericana durante estos años de guerra y el jefe de la delegación norteamericana en las negociaciones de París.
[4] El último libro de Gabriel Kolko presenta un análisis muy rico e interesante de la evolución global de la guerra de Vietnam y de la política norteamericana: "Vietnam, Anatomy of a War 1940-1975", Allen & Unwin, Londres, Sydney, 1986.
[5] Destacamos que ante la ausencia de una documentación suficiente, una parte de esta descripción guarda un carácter hipotético.
[6] La zona de Cu Chi se volvió célebre por su extraordinaria red de túneles que permitía a la resistencia armada actuar hasta en las retaguardias enemigas.
[7] En 1954, durante las negociaciones con Francia, Moscú y Pekín impusieron una serie de graves compromisos a las fuerzas revolucionarias vietnamitas, laosianas y camboyanas.
[8] Para una reflexión sobre la crisis chino-indochina y el período posterior a 1975, ver "La crisis chino-indochina", resolución del XI Congreso mundial de la Cuarta Internacional, noviembre de 1979, Inprecor N° 196 del 13 de mayo de 1985 y N° 197 del 27 de mayo de 1985.
Enlaces en Castellano - Historia
 
Sitios Vietnamitas en Castellano
 
Sitios yanquis sobre la Guerra de Vietnam
 
Sugerencias
 
Tiene interés visitar el sitio Tuaregs, para conocer la situación de este pueblo sahariano. Otra pagina sugerente, El Sur: Patagonia, Tierra del Fuego, una iniciación al conocimiento de esta región. Finalmente, Pasquale Paoli, sitio dedicado a la figura del padre de la nación corsa, puede servir también para introducirse en la apasionante historia y realidad de Córcega.
 
--oOo--
Solidaridad con Palestina
Enlaces:
 
 Música de fondo: Hawai 5.0
 
 Ayuda a ANDALUCÍA LIBRE
a nombre de J.G.P., en la Cuenta Corriente del BBVA: 0182  3344  24  0202889151
Contribuye, Lee y Difunde ANDALUCÍA LIBRE
Ayúdanos a que no nos callen; transfiérenos mensualmente lo que puedas (5, 10... )
Ayúdanos a trabajar por una Andalucía Independiente y Socialista
 
Publicidad del Servidor E-Listas












[Adjunto no mostrado: Hawaii 5-0.mid (audio/mid) ]

Free Website Counter
Hit Counters