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Asunto:[BoletinAndaluciaLibre] nº 226 - Cuaderno de Campaña - Plebiscito Carod
Fecha:Martes, 9 de Marzo, 2004  14:08:18 (+0100)
Autor:Andalucia Libre <andalucialibre @.......es>


nº 226
 
En este Correo:
 
*Andalucía, Cuaderno de Campaña, Andalucía Libre
*La Campaña en Cataluña, El Plebiscito Carod, Andalucía Libre
*Solidaridad con Palestina,
*Directorio de Andalucía en Internet,
*Música de fondo - Ayuda
--oOo--
 
 
 Andalucía
Cuaderno de Campaña
Andalucia Libre
 
El arco parlamentario en Canal Sur
Valderas (IU), Chaves (PSOE), Teofila (PP), Ortega (PA)
 
A una semana de las elecciones, la doble campaña de las fuerzas parlamentarias va desgranando su rutina. PP, PSOE, PCE-IU y PA son las únicas fuerzas que existen para los medios públicos de comunicación, particularmente la televisión. PSA y el Foro de Pimentel -este ultimo con algún trato de favor- merecen alguna atención para algunos medios privados de prensa escrita. Las otras fuerzas extraparlamentarias son ignoradas.
 
Pasada la fase de la subasta de promesas sectoriales, PP y PSOE siguen su guión como favoritos (el PP en las españolas y el PSOE en las andaluzas).
 
La campaña española
 
El PP hace llamamientos a recibir y concentrar el voto como garante máximo de la unidad de España y de la continuidad de la política económica, presentando a su adversario como una "coalición radical de pancarteros, comunistas y separatistas", de la que el PSOE formaría parte diluida y subordinada y a la que debería someterse para desplazarle. Carod-Rovira y ERC -tanto por su encuentro con ETA como por sus declaraciones- se han convertido en la campaña del PP en el símbolo recurrente de la "antiEspaña", siendo calificados no ya sólo como "complices" sino incluso como "asesinos", directamente. En consonancia a este enfoque, el PP ha rechazado hasta el momento realizar ningun torneo bilateral con el PSOE en televisión y se ha escudado en que -segun su opinión- el debate real sería uno en que de un lado estuviera el PP y de otro la suma de PSOE, ERC e IU; algo que el PSOE no puede aceptar. El objetivo del PP es repetir la mayoría absoluta o en su caso, alcanzar un resultado que le permita formar Gobierno con el apoyo de los insularistas de Coalición Canaria y/o de los catalanes de CiU. 
 
El PSOE -para enfado de IU- ya ha pedido el "voto útil" de la izquierda: "todo el voto que no sea al PSOE es un voto a la derecha", ha dicho el exconsejero Griñan, hombre de confianza de Chaves. El PSOE está exprimiendo al extremo las reaccionarias condiciones y consecuencias políticas que acompañan a un sistema de partidos de predominio bipartidista ("Guatemala o Guatepeor"; "aqui sólo lentejas, las comes o si no las dejas").  Zapatero, muy pendiente de la opinión de la gran burguesía imperialista española y del aparato de Estado y para remarcar su moderación y su españolismo, ha reiterado hasta la saciedad que, de ganar en España, sólo piensa en un Gobierno español en solitario, sin aliados izquierdistas o no-españolistas y que no quiere gobernar si no tiene mayoría propia. Para que no quede duda del mensaje, ha anunciado que cuenta para un eventual gobierno con el presidente regional de Castilla-La Mancha, el ultraespañolista José Bono y con el responsable del programa económico del PSOE, el neoliberal Miguel Sebastián (antiguo asesor del BBVA). Así le ha roto su discurso electoral a IU que lo había estructurado -reproduciendo viejas propuestas de Nueva Izquierda- a base de defender su papel venidero en un Gobierno español de "izquierda plural" con el PSOE, poniendo como precedentes su participación en los gobiernos de Euskadi (con PNV y EA), Cataluña (con PSOE y ERC) y Asturias (con el PSOE). En Andalucía -más comedido- Chaves deja abierta la cuestión de las alianzas de Gobierno, dependiente de los resultados, aunque es notoria su preferencia por el PA en caso de necesitar asistencia, pero sin cerrarle ahora totalmente las puertas a IU, por lo que pudiera pasar. 
 
PSOE y PP alternan papeles como encarnaciones respectivas de la "estabilidad" o el "cambio", según se hable de una u otra convocatoria (andaluza o española), en simultanea y contradictoria duplicidad. 
 
Con todo el gasto de demagogia propio de estos casos, la coincidencia esencial entre PP y PSOE en política social y económica es innegable y condiciona inevitablemente la campaña. Zapatero, por supuesto, se declara "solidario" con los desfavorecidos por la política del PP; pero lo hace sin presentar nada que avale con fundamento un giro de fondo, siquiera socialdemócrata. De hecho, ha usado durante días el recurso de identificarse con el candidato demócrata yanqui Kerry (al que su victoria "le abriría camino") y es significativo que en sus anuncios televisivos de propaganda aparezcan el alemán Schroeder y el brasileño Lula. En la cuestión nacional, su discurso resumido es que el españolismo del PSOE ("ni separatistas ni separadores") es más eficaz a medio plazo que el radicalismo del PP para preservar a España.
 
La abundante publicación de encuestas y sondeos completa el panorama. Aunque han perdido bastante de su antiguo impacto -por sus sucesivos errores- los datos que muestran no dejan de influir sobre el electorado. De hecho, para eso se encargan y difunden. Su objetivo esencial es movilizar a los afines y desmotivar a los adversos.
 
La campaña andaluza
 
La campaña andaluza reincide en argumentos sabidos. Si en España, el PP patrimonializa la presunta bonanza y el crecimiento económico, en Andalucía lo hace el PSOE. Si allí el PSOE hace hincapié en algunos costes sociales sobrevenidos, aquí es el PP quien subraya que los meritos son de su Gobierno en Madrid, subraya las debilidades de la política de la Junta y enfatiza que a este ritmo -que achaca al PSOE- Andalucía no elimina su diferencial de subdesarrollo.
 
El PSOE, por su parte, hace uso abundante de la negativa del PP a abonar los 2.500 millones de euros que han admitido -rebajando sustancialmente su cuantía real- como deuda derivada de la disputa sobre el sistema de financiación autonómica y tambien de la descarada política de discriminación negativa en inversiones contra Andalucía que ha realizado el Gobierno español del PP en beneficio de las regiones donde gobierna, endosándole así la culpabilidad por los retrasos andaluces. La diferente situación de ambos -PSOE y PP- en el escenario andaluz y sus respectivas lineas de discurso, explica que en Andalucía el PSOE sí ha tenido interes en organizar un debate televisivo a cuatro para evidenciar el aislamiento andaluz del PP. En los últimos días, el PSOE exige la dimisión de la candidata del PP, Teofila Martínez, por haber nombrado y apoyado a Manuel Rodríguez de Castro al frente de la Zona Franca de Cádiz, a quien el Tribunal de Cuentas acusa de gastar indebidamente unos 100 millones de pesetas (unos 600.000 euros) que no ha podido justificar y que se emplearon fundamentalmente en viajes, comidas y contratos firmados sin ningún control por parte de los restantes organismos del Consorcio.
 
El debate cuatripartito de los candidatos de PSOE, PP, PCE-IU y PA en Canal Sur TV puso nuevamente de manifiesto -por acción y omisión- los limites políticos de las diferencias en el seno del arco parlamentario y sus acuerdos sustanciales.
 
PSOE y PP se echaron en cara los puntos flacos respectivos, discutiéndose los meritos. Cada uno presentó la botella medio llena o medio vacía, según su conveniencia. Para el PSOE, "Andalucía va bien" gracias a su Gobierno que está generando empresas y emprendedores a espuertas; para el PP, "lo que va bien, va porque Andalucía es España y en España gobierna el PP". IU, muy en su papel, hizo muy prudentes recordatorios de las coincidencias entre ambos y de algunas lacras sociales provocadas por sus políticas a base de citar evidencias incuestionables como el desmesurado índice de paro y precariedad andaluz sin plantear propuestas ni modelos alternativos y el PA ("los políticos no crean empleo, ponen las condiciones para que los creen los empresarios", Ortega dixit) se presentó como el "partido de las obras", confiriéndole a las infraestructuras de transportes papel central y prácticamente único en el desarrollo andaluz, postulándose como eje futuro de un hipotético lobby andaluz en Madrid. Lo que ninguno de los cuatro hizo (ni podía hacer) fue denunciar que las competencias constitucionales y estatutarias impiden que Andalucía disponga de instrumentos propios para imponer políticas diferenciadas realmente determinantes para el futuro andaluz y que respondan a intereses sociales distintos a los imperantes en Madrid. Bastó, a modo de ejemplo, una referencia a la precariedad laboral para que surgiera el conocido sonsonete exculpatorio: "es que eso -la legislación laboral- no es de nuestra competencia". Del mismo modo ocurrió reiteradamente en educación, sanidad, pensiones... Las diferencias se ubicaban en los diversos complementos posibles y en la presunta mejor gestión técnica de los parámetros españoles previamente establecidos en cada uno de estos ámbitos, que todos admitian.
 
La discusión sobre financiación reprodujo el reparto de papeles. Chaves (PSOE) utilizó la cínica y descarada negativa del PP a abonar los 2.500 millones; Teofila (PP) intentó excusar lo inexcusable; Valderas (IU) recordó que el Parlamento andaluz había cuantificado la deuda en más de 9.000 millones y reclamó al PSOE -adoptando la función de consejero bienintencionado- que no se cediera ninguno y Ortega (PA), ejerciendo de conciliador, llamó al acuerdo y a aparcar una confrontación que sólo perjudicaba a Andalucía. Ninguno de los cuatro constató nuevamente que la ausencia de Concierto económico sitúa a Andalucía sin capacidad soberana para disponer de política económica, presupuestaria y fiscal propia e imponerle a España una devolución de recursos suficiente para sostener un desarrollo andaluz real y compensar los expolios acumulados.
 
El debate mostró a dos fuerzas (PSOE y PP) que se presentaban a si mismas como las mejor dotadas para ejercer la continuidad en el modelo dominante de Andalucía española, dependiente, alienada y sumisa y a otras dos (IU y PA) que enfatizaban sus acentos respectivos, peleándose como aspirantes a complementos de un renovado Gobierno PSOE, sin presentar ninguna alternativa de fondo. Prueba de ello es que la mayor tensión de la noche se produjo precisamente entre estos dos actores secundarios, cuando IU le recordó al PA que llevaba ocho años en el Gobierno y que por tanto no podía presentarse como si viniera de nuevas -eludiendo su responsabilidad como partido de Gobierno- provocando de inmediato la vigorosa replica de un visiblemente molesto Ortega que justificó la presencia del PA en el Gobierno como "seguro de estabilidad" y contraatacó recordándole a IU sus coqueteos con el PP de hace dos legislaturas. "Eso lo tengo superado", respondio Valderas, entre gráfico y displicente.
 
El intento postrero (y frustrado) del PP por evitar la emisión del debate previamente grabado, aduciendo como excusa que el color naranja claro del fondo de decorado situado tras su candidata era manipulador porque no sugería la misma "tranquilidad y confianza" que el de color celeste ubicado tras el del candidato del PSOE, sitúa anecdóticamente el nivel político de la campaña andaluza de las fuerzas parlamentarias.
 
Enlaces para unas Elecciones
 
Análisis y posicionamiento:
Y el 14 de Marzo...
Vota las listas de Asamblea de Andalucía
 
 Cataluña
La Campaña en Cataluña
El Plebiscito Carod
Andalucía Libre
 
El 18 de Febrero ETA anuncio en un comunicado publico que había declarado a partir del 1º de Enero una tregua unilateral en Cataluña, que la excluía en adelante como escenario de sus actuaciones. Justificaba su decisión como una muestra sobrevenida de sensibilidad ante los cambios políticos recientemente ocurridos en Cataluña.
 
Inmediatamente se desencadenó una nueva ofensiva política y mediática de extrema intensidad contra Carod-Rovira y ERC; segunda oleada realimentada de la ya acaecida en enero tras la filtración de la celebración de una entrevista entre Carod y ETA en Perpiñan (Cataluña Norte)*. La tesis constantemente repetida era que el comunicado de ETA era consecuencia de la negociación con Carod. Las reiteradas negativas de Carod y ERC sobre que en esa entrevista se hubiera pactado esa tregua fueron sistemáticamente cuestionadas o ignoradas.
 
Josep Lluis Carod-Rovira (ERC)
 
El Gobierno español y el PP exigieron la ruptura del acuerdo de Gobierno tripartito catalán (PSOE-ERC-ICV/IU) y la exclusión de ERC. El PP se negó a firmar una declaración común de todas las fuerzas parlamentarias catalanas condenando la decisión de ETA. El PP llegó a plantearle públicamente al PSOE que debía escoger entre romper el Gobierno catalán o considerarse responsable de la ruptura del llamado "Pacto antiterrorista", que vincula a PP y PSOE (propuesto en su día por el PSOE). CiU se ofreció al Presidente Maragall (PSOE) para facilitarle la transición. ICV-IU, en pleno acoso y derribo, le pidió a Carod que se retirara "dejando el primer plano de la política". En Andalucía, el PA, por boca de Ortega, se sumó a la posición del PP exigiendo al PSOE e IU que "rompan su acuerdo de Gobierno con ERC". Pacheco (PSA) se pronuncio de modo similar. El presidente del PA, Alejandro Rojas Marcos, fue más allá, instando al candidato y secretario general Ortega -para su inmenso desagrado-a deshacer la coalición PSOE-PA en el Gobierno andaluz y a condicionar futuras alianzas en Andalucía con el PSOE a esa ruptura en Cataluña.
 
El comunicado de ETA debe tener efectos políticos o bien en ERC o en el Gobierno de la Generalitat”, declaró Zapatero (PSOE). Según fuentes de la ejecutiva española del PSOE, sólo con Carod dimitido y apartado de la dirección de ERC, el PSOE podría mantener su apoyo al Ejecutivo que preside Maragall. Otros barones territoriales del PSOE -como Ibarra y Bono- apostaban públicamente directamente por echar a ERC del Gobierno catalán.
 
Reacciones y nuevo acuerdo.
 
Tras la crisis de Enero, Carod había anunciado su dimisión como Primer ministro catalán y su presentación como cabeza de lista de ERC en las elecciones españolas. Dirigentes de ERC afirmaban ahora que había un acuerdo oral con el PSOE catalán -que este, obviamente, negaba- que contemplaba la opción de una reincorporación al Gobierno y al cargo por parte de Carod, una vez superada la convocatoria electoral.
 
Ante la nueva andanada, ERC condenó el anuncio de ETA y exigió que la tregua fuera extensiva al conjunto del Estado español. No se atrevió siquiera a constatar que el hecho en sí de una tregua catalana era ya objetivamente positivo. Carod declaró "que el desarrollo de los estatutos y su posible reforma es el marco válido para resolver las aspiraciones de los pueblos del Estado; la modificación legal si así lo quiere la mayoría de la ciudadanía", reclamando también la revocación de la ley de partidos. Estos posicionamientos, pese a su objetiva entidad política y como era previsible, no detuvieron en absoluto la campaña de criminalización y linchamiento.
 
ERC, ante la evolución de los acontecimientos, tenia dos opciones en la nueva crisis. Una era plantarse y exigir al PSOE catalán que resistiese la presión chantajista del PP y el PSOE español, manteniendo la situación tal cual; aún a riesgo de que una capitulación de Maragall ante el PSOE español, llevara al fin del Gobierno tripartito catalán. Otra, ceder en lo tocante al papel de Carod, para asegurar la continuidad del Gobierno PSOE-ERC-ICV/IU y evitar ser interesadamente responsabilizada por PSOE e IU (y sus referentes catalanes) de la frustración de la experiencia de Gobierno "catalanista y de izquierdas". ERC -tras un agitado y rápido debate interno- escogió esta ultima para sostener el Tripartito y asegurar su presencia en él. Carod renuncio a sus pretensiones obvias a retornar al Gobierno y nominó a Josep Bargalló -otro ministro de ERC de su confianza- como Primer Ministro y numero 2 del Gobierno catalán. Como manifestación, no obstante, de la continuidad de su liderazgo en ERC avanzó que sería el próximo candidato de su formación a la presidencia del Gobierno catalán. Maragall (PSOE), por su parte, consiguió mantener su presidencia en estas condiciones. El PSOE español se dio por satisfecho y el PP, aún persistiendo en su ataque con toda su artillería mediática contra el Gobierno catalán y ERC, tuvo que recoger velas en cuanto a su amenaza de dar por concluido el Pacto antiterrorista con el PSOE. CiU quedó nuevamente descolocada, tocada por su clara complicidad con el PP en la operación de derribo del Gobierno catalán.
 
Objetivos
 
Los objetivos electorales de la campaña antiCarod son obvios y se han manifestado con extrema virulencia en el discurso ultraespañolista del PP y en su recurso a generar "miedo por España". Pero, además, también es evidente que tanto desde PP como desde el PSOE español existe preocupación e interés de más largo recorrido por desactivar la presión que supone la presencia de ERC en el ejecutivo catalán y disminuir su influencia; decapitándola a traves de borrar del mapa al líder que personifica su ascenso y nuevo papel en la política catalana. El PSOE catalán ha de conciliar esas aspiraciones -de las que participa- con las necesidades aritméticas y políticas surgidas de las ultimas elecciones catalanas que lo fuerzan a depender del sostén de ERC si quiere seguir con protagonismo de Gobierno (tras un cuarto de siglo de sequía en la oposición).

 

ERC no defiende hoy en la practica la Soberanía Nacional de Cataluña ni su derecho a la autodeterminación(tampoco lo hacen ninguno de sus dos socios: PSOE e ICV/IU). Su política social tampoco va mucho más allá de la de sus aliados de Gobierno (ni tampoco menos). Su aspiración política concreta para el periodo inmediato es conseguir un estatus privilegiado de Cataluña dentro del Estado español o al menos situar en el centro del escenario político esta aspiración, abriendo camino a posibles desarrollos políticos posteriores.

 

Simultáneamente, ERC es receptáculo de ilusiones y demandas que trascienden en parte estos limites políticos. ERC recoge y expresa electoralmente hoy al independentismo social catalán -dada la debilidad de la izquierda socialista independentista- y a buena parte de las esperanzas de un cambio de izquierda real. A diferencia del PSOE (y de su cobertura paniaguada de ICV/IU), ERC -aun con todo su etapismo legalista- no aparece como una fuerza pringada en los compromisos del Régimen; maniatada por las lealtades inconfesables gestadas desde la Transición. Carod simboliza y personifica paralelamente todas esas potencialidades de discurso y ambigüedades políticas.

 

... y consecuencias

 

Las dos crisis del Gobierno catalán que han tenido como protagonista a Carod han sido fruto de ofensivas políticas y periodísticas gestadas desde España. Las dos, han respondido a una situación y a un discurso extremadamente reaccionarios que, bajo el amparo del "antiterrorismo", pretende blindar el orden politico españolista dominante en el Estado español desde la Transición y que con el Gobierno Aznar ha tomado forma de predominio obsesivo y provocadoramente excluyente. Al tomar como objetivo y victima a Carod y ERC -al margen de cual haya sido su administración concreta de la coyuntura- los han identificado política y sobre todo socialmente a ambos con la defensa de Cataluña y de las aspiraciones populares a una política más de izquierda, que resista a los chantajes de la derecha española y sus colaboradores y cónsules en Cataluña. Si en un principio Carod ya planteo en Enero su presentación a las elecciones españolas como un plebiscito para revalidar la confianza en su persona de su electorado, la sucesión de hechos y la campaña del PP que lo ha tomado insistentemente como ejemplo de los peligros de la "antiEspaña", han acabado de confirmar ese carácter para los comicios españoles en Cataluña.

 
Tanto la CiU postpujolista como el PSOE catalán o ICV/IU se manifiestan molestos por este escenario e intentan desactivarlo en lo que pueden. Sin embargo, es su propia historia de cada uno, sus actuaciones, propuestas y prioridades las que contribuyen por reacción a realzar como polarización efectiva la contraposición de modelos que van a encarnar electoralmente el 14 de Marzo, PP y ERC respectivamente.
 
La entidad del fenómeno puede comprobarse al ver que incluso Rojos i Roges -la corriente organizada más a la izquierda de la sucursal catalana de IU, integrada entre otros por el CEA y el PRT- en su declaración política cara a las elecciones y tras una dura valoración del PSOE y de la formación en la que se integran, reconocen que, aun con sus carencias y heterogeneidades, "ERC viene a aparecer ante sectores populares y juveniles como un partido que resiste la política del PP de represión de los derechos nacionales y democráticos" concluyendo -a diferencia de sus socios españoles que piden explícitamente el voto a IU- en "llamar a votar opciones a la izquierda del PSC-PSOE"; lo que, en su misma indeterminación y por contraste, puede razonablemente leerse como una actitud favorable al voto ERC. El dato -teniendo en cuenta que proviene de sectores organizados muy marcados hasta ahora por una cultura política estatalista- puede tener interés como síntoma de la lectura predominante hoy en Cataluña entre su izquierda social más combativa; que viene a sumarse a la practica reciente de buena parte de la izquierda socialista independentista de -al margen de sus diferencias- de concentrar el voto en ERC. 
 
Puede aventurarse que los resultados que obtenga ERC -el plebiscito Carod- el 14 de Marzo serán con toda seguridad una de las variables más valoradas y analizadas del escrutinio, dentro y fuera de Cataluña. Y que cuanto mayores sean, más acuciantes serán las responsabilidades que endosaran a ERC en el inmediato futuro; más intensas y acuciantes las inquietudes que despertaran en sus hoy aliados y en sus enemigos y más intensa la presión general; contribuyendo a confrontar a ERC, no sólo con sus socios sino sobre todo con sus propias ambigüedades y contradicciones.
*Ver:
 
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Solidaridad con Palestina
Enlaces:
 
 Música de fondo: Pais Petit, Lluis Llach
 
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