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Asunto:[BoletinAndaluciaLibre] nº 243 - Canarias - Chechenia - Venezuela
Fecha:Martes, 28 de Septiembre, 2004  17:41:10 (+0200)
Autor:Andalucia Libre <andalucialibre @.......es>

Por la Soberanía Nacional; el Trabajo Digno y la Libertad: NO A LA CONSTITUCIÓN EUROPEA

nº 243
 
En este Correo:
 
*Andalucía, El Lugar de Andalucía, Isidoro Moreno - Enlaces
*Canarias, Canarios Inferiores, Teodoro Santana
*Chechenia, El Complejo caso checheno y la maraña rusa, Carlos Taibo [Entrevista] - Enlaces
*Venezuela, Venezuela: políticas sociales para otro país posible, Víctor Ríos
*¿Ha hundido Chávez la economía venezolana?, Juan Torres López y Alberto Montero Soler
*Solidaridad con Palestina y la Nación Árabe - Enlaces
*Directorio de Andalucía en Internet,
*Música de fondo - Ayuda
--oOo--
 
 Opinión
El lugar de Andalucía
Isidoro Moreno*

Como en los años de la llamada transición a la democracia, Andalucía vuelve hoy a ser clave en lo que algunos ya denominan como segunda transición ante las modificaciones que pueden darse en la Constitución y la práctica totalidad de los Estatutos de Autonomía. Una conferencia, a primeros de agosto, del presidente de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall, y unas más recientes declaraciones del presidente de Extremadura, Rodríguez Ibarra, éste con su habitual estilo rayano en la bordería, que tan rentable le es allí electoralmente, han sido los catalizadores que han visibilizado una cuestión central que hasta ahora habían conseguido ocultar los sucesivos gobiernos socialistas que se han sucedido en la Junta.

Aunque sea obvio, conviene recordar que en la letra de la Constitución se hace una clara distinción entre aquellas comunidades que plebiscitaron en el pasado Estatutos de Autonomía –durante la legalidad republicana, Cataluña, País Vasco y Galicia– y el resto de territorios. Y también hay que tener presente, aunque ello no sea explícito, que es a las primeras a las que hace referencia el término de nacionalidades mientras que a las demás corresponde el de regiones; ambos términos contenidos en su artículo 2º.
 
Andalucía rompió este diseño pacíficamente, utilizando medios totalmente constitucionales –el famoso y casi imposible artículo 151– cuando logró, contra todo pronóstico, en el referéndum del 28 de febrero de 1980, pasar de la segunda categoría a la primera. Sólo Andalucía, de entre todas las consideradas regiones, demostró la voluntad política necesaria para colocarse en lugar diferente al previsto inicialmente en la Constitución, y por ello se constituyó en Comunidad Autónoma "como expresión de su identidad histórica y en ejercicio del derecho al autogobierno que la Constitución reconoce a toda nacionalidad" (artículo 1º del Estatuto). Lo que ocurre es que las consecuencias de esta conquista no han sido nunca asumidas, salvo muy al principio, por quienes han tenido la responsabilidad de conducir nuestra Autonomía.

Lo que señaló este verano Maragall, y por lo que tantos sin haber escuchado ni leído sus palabras han tocado a rebato, es que Andalucía, "o busca y obtiene un reconocimiento de su singularidad o se conforma con una actitud de rechazo de toda singularidad". Es decir, que Andalucía, o se reafirma y comporta como lo que es, de acuerdo con la Constitución, una nacionalidad cultural y política singular, del mismo orden que las otras tres nacionalidades "históricas", o rehúsa a serlo, traicionando aquel 28 de febrero y aceptando convertirse en cabeza de quienes niegan el derecho a la diferencia de los pueblos de España so pretexto de que ello, supuestamente, equivale a admitir desigualdades. La elección habrá que hacerla, de forma improrrogable, en los próximos meses, aunque ello sea incómodo para no pocos de nuestros políticos, y es una decisión tan importante, y va a marcar tan fuertemente nuestro futuro, que no se puede dejar solamente en manos de los políticos profesionales. La participación de la sociedad civil en el debate es de todo punto necesaria, aunque pueda ser incómoda para quienes piensen que la única participación que debemos hacer los ciudadanos en la política sea votar en las elecciones.

Hasta ahora, Chaves y todo el PSOE andaluz han practicado el dontancredismo, como si la cuestión no fuera con ellos. Ahora van a tener que definirse. Y deberían hacerlo sacando consecuencias de la historia reciente de Andalucía y analizando sin anteojeras partidistas qué es lo que más interesa al pueblo andaluz, en vez de dejarse llevar sólo por las opiniones de sus "intelectuales orgánicos", la mayoría de los cuales están anclados en un nacionalismo de Estado tan trasnochado como ciego a los cambios en las dinámicas del mundo, y siguen el neoliberalismo más ortodoxo aunque puedan no ser conscientes de ello.

Para poner un ejemplo: uno de esos orgánicos escribía hace unas fechas, en un diario madrileño de importante lectura en Andalucía, que deberíamos rehusar a lo que él mismo llama "excepcionalidad andaluza": la deuda histórica, señalada en la disposición adicional segunda de nuestro vigente Estatuto, que significa el reconocimiento por parte del Estado de una deuda con el pueblo andaluz por el papel que se le obligó a jugar a nuestra tierra en los últimos dos siglos, que le hizo subdesarrollarse para que otros territorios crecieran económicamente. El requerimiento de que esta deuda reconocida sea pagada, y se constituya la Comisión Mixta prevista hace ya más de 20 años para determinar su cuantía, es calificado como un "agravio comparativo" a otras comunidades autónomas. O sea, que debemos rehusar, en nombre de una falsa y demagógica llamada a la solidaridad, incluso a lo que ya tenemos reconocido. Y podríamos poner otros muchos ejemplos que deberían preocuparnos gravemente.

Lo que conquistó Andalucía en el último cuarto del siglo XX corre peligro de perderse e incluso de desaparecer en la reforma de nuestro propio Estatuto. Y no por la presión y el interés de los catalanes o los vascos sino por la defección, o la torpeza, de quienes gobiernan Andalucía y por la indiferencia de demasiados andaluces otra vez adormecidos.

*Isidoro Moreno es catedrático de Antropología Social de la Universidad de Sevilla
Enlaces Relacionados en ANDALUCIA LIBRE 
 
El Regimen español, la Reforma Estatutaria y las Instituciones andaluzas
Historia del proceso autonómico andaluz.
Financiación, Desigualdad, Dependencia.
 Canarias - Opinión
Canarios: inferiores
Teodoro Santana
 
Lo explicaba Marx: en cada sociedad, la ideología dominante es la de la clase dominante. Y en Canarias la clase dominante está convencida de que los canarios somos inferiores. Nuestros arquitectos son inferiores. Ni tan siquiera son dignos de competir abiertamente con los arquitectos foráneos, superiores por definición a los indígenas. Es lo que ha pasado con el proyecto del Istmo de Las Palmas de Gran Canaria (donde han quedado excluidos los arquitectos canarios, definidos como "de tercera" por José Manuel Soria, máximo dirigente del PP en las Islas).

Nuestros profesores son inferiores: por eso hay que importarlos de fuera, mediante oposiciones en las que el conocimiento de la realidad social y cultural de Canarias no cuenta para nada. Nuevos colonos que llegan con aires de superioridad, e incluso se atreven a inculcar a nuestros niños la idea de que nuestra forma de hablar es "incorrecta".

Nuestros trabajadores son inferiores. Nuestros escritores son de andar por casa. Nuestros artistas son de pega. Permitimos que en nuestra propia tierra nos traten con condescendencia, cuando no con desprecio.

Dirán ustedes que todo eso es racismo. Y tendrán razón. Añadirán, además, que es colonialismo. Y volverán a tener razón. Pero se trata de algo más. Es la endofobia, sistemáticamente inculcada a los nativos. El odio a lo propio. No es de extrañar: lo propio parece poco apetecible, cosa de perdedores.

Hace apenas quinientos años nos invadieron. Nos derrotaron militarmente. Nos quitaron la tierra. Nos impusieron su idioma y su religión, prohibiendo los nuestros. Asesinaron a nuestros hombres. Violaron a nuestras mujeres. Nos vendieron como esclavos. Inquisición mediante, nos obligaron a borrar todo rastro de nuestros orígenes y a escondernos tras los apellidos de los invasores. Nos sojuzgaron con el "impuesto de sangre", que obligaba a embarcar a cinco familias canarias por cada cien toneladas de mercancías con destino a América.

La cosa llegó a tal extremo que tuvieron que importar mano de obra de otros lados: Madeira, Senegal, Guinea. Esclavos unos y esclavos otros. Derecho de pernada para los señores hasta bien entrado el siglo XX. Hambrunas, sometimiento, miedo.

Cuando llegó la hora de la independencia de las colonias americanas, la burguesía criolla fue comprada con las treinta monedas de los puertos francos. Más tarde sería el Régimen Económico Fiscal, las migajas del turismo o las subvenciones de la UE.

Nos han adoctrinado en la superioridad europea, y en que nunca llegaremos a nada. Los cargos administrativos y los mandos empresariales, tanto medios como altos, son todos traídos de España. A nosotros nos quedan los empleos más duros y peor pagados. Asistimos a un acelerado proceso de canarización de la pobreza y del paro. ¿Qué otra opinión podríamos tener de nosotros mismos?

Las "Islas Afortunadas" son el paraíso: pero un paraíso podrido, como lo ha definido el escritor Víctor Ramírez. Sí, tenemos una forma de hablar muy suave, pero ya va siendo hora de que los canarios hablemos fuerte. De que lleguemos a la historia.
Nota de ANDALUCIA LIBRE:
Elemento para la reflexión: ¿cuantos de los hechos y aspectos canarios reflejados en el articulo de Santana -más allá de su especificidad, su descripción polémica y su nominación- son idénticos, semejantes o recuerdan a otros presentes en la realidad nacional de Andalucía?.
 
 Chechenia 
Entrevista a Carlos Taibo, profesor de ciencia política de la Universidad Autónoma de Madrid,
El complejo caso checheno y la maraña rusa
Programa Prisma. TVE
 
Rehenes en la escuela de Beslan antes de la masacre
(Osetia del Norte)
Pregunta: ¿Qué le parece la decisión que ha tomado el gobierno ruso de atacar cualquier base terrorista esté donde esté... ataques preventivos como ellos le llaman?
Respuesta: Supongo que en el momento presente es una baladronada. No hay por qué pensar que Rusia va a poder alcanzar determinados objetivos que no están al alcance de las fuerzas armadas norteamericanas. Acaso es un mensaje inquietante para algún país limítrofe, como es el caso de Georgia. Sospecho que en este caso, lo que los dirigentes rusos quieren hacer es simplemente sumarse simbólicamente a un carro, liderado por los EEUU, que implica una entronización del "todo vale" en el escenario internacional contra el terrorismo. No creo, entonces, que tenga mayores consecuencias esta decisión.
 
P: ¿Contra el terrorismo vale todo?.
R: Con toda evidencia, no. En primer lugar debemos sopesar qué es el terrorismo. La palabra es muy conflictiva. Se utiliza interesadamente por los unos y por los otros. En segundo lugar, tenemos que analizar cuales son las razones que explican y luego justifican estos comportamientos desbocados, algo que no hacen por desgracia nuestros gobernantes. En tercer lugar, debemos analizar si no aplicamos políticas de doble rasero, que tratan diferente a nuestros amigos y a nuestros enemigos, a los poderosos y a los débiles. Y, en cuarto y ultimo termino, tenemos que garantizar que las reglas de juegos son limpias. Cuando el presidente Putin dice (y lo dice muy a menudo) "que con los terroristas no se negocia, se les extermina", tendría que dar alguna explicación sobre el sentido legal, en el marco de las reglas de juego del estado de derecho, de una declaración tan conflictiva como esa.
 
P: ¿Cuales serían las claves del conflicto?. ¿Nacionalismo, independencia, autonomía?.
R: Chechenia, es un país ubicado en una zona geográfica muy sensible, y que se ha visto desde siempre sometido a la presión del Imperio Ruso, desde finales del siglo XVlll, desde hace doscientos años. Eso se ha traducido en una presión militar muy poderosa desde el norte, que ha marcado indeleblemente la historia del país, y en último termino ha generado un movimiento nacionalista propio muy duro, de resistencia frente a Moscú. Y subrayo que esta es la matriz fundamental de la resistencia chechena: el designio de plantar cara al gigante del norte. La dimensión religiosa que a menudo acompaña a esto, entiendo que tiene un cariz secundario. Es un elemento acompañante que le da solidez a esa resistencia inicial.
 
En ese magma se han manejado muchas opciones. Simplemente afirmo que sería muy saludable que el pueblo checheno pudiera pronunciarse, y que entre las opciones del pueblo checheno sería legitimo que estuviese la de mantener a Chechenia dentro de Rusia, como sería legitimo que optase por ser un país independiente. Me parece que lo que los chechenos piensan en este caso, debe ser el elemento fundamental de criterio. No hay ninguna formula mágica.
 
En cualquier caso, la resolución pacifica de este tipo de tensiones es el fundamento principal de que las cosas van a mejor, con una Chechenia integrada a Rusia, con una Chechenia autónoma dentro de Rusia, o con una Chechenia independiente de Rusia.
 
P: Dentro de esa maraña rusa, ¿ha habido territorios de primera y segunda categoría?.
R: Esto guarda mucha relación con la trama que se uso en 1991 para encarar la desintegración de la Unión Soviética. El criterio que se aplico entonces es fácil de entender. Las quince repúblicas federadas que integraban la Unión Soviética, vieron reconocido su derecho a la autodeterminación, de tal manera que si lo deseaban, pudieron convertirse en estados independientes. Este derecho y esa posibilidad se le negaron a las unidades político organizativas de rango inferior. Fue el caso de Chechenia, que era una república autónoma dentro de Rusia.
 
Hay que preguntarse, claro, si la idea matriz era que la Unión Soviética era un estado artificial, todos los estados lo son. No sólo eso, si se trataba de un estado cuya configuración político administrativa era el resultado de decisiones caprichosas arbitradas por los dirigentes soviéticos, habrá que preguntarse ¿por qué a unas de esas republicas se les reconocen esos derechos y a otras no? Este es uno de los argumentos que la resistencia chechena ha blandido, y creo que se le debe ser escuchado como tal. Si todo es artificial y caprichoso, ¿por que unos de los efectos de los caprichos se reconocen con derechos y a otros se les niega?
 
P: ¿Cuál es el estado de la Chechenia actual?.
R: El conflicto de Chechenia, es un conflicto enquistado. Es decir que la guerra sigue. El ejército ruso ha mejorado sensiblemente sus resultados con respecto al conflicto librado entre 1994 y 1996, pero no ha conseguido doblegar a la resistencia. En este caso, por añadidura, ha aplicado, lo que yo entiendo que es una política de tierra quemada, saldada con un numero altísimo de muertes, torturas, de violaciones de los derechos humanos más básicos.
 
Hay una diferencia fundamental con el primer conflicto, y es que los medios de comunicación están ausentes, lo cual explica por qué en Rusia hay un consenso tan rotundo de apoyo a las políticas que aplica el presidente Putin.
 
Otro dato relevante es que el propio Putin afirma que toda la resistencia chechena es terrorista, por un lado, y fundamentalista islámica, por el otro. Esto lo que ha hecho es anular la perspectiva que del otro lado de la trinchera emerja un interlocutor político con el que se pueda negociar. Agreguemos, que la comunidad internacional prefiere mirar hacia otro lado, con lo cual creo que tendremos suficientes datos para concluir que no hay una solución policial-militar para el conflicto de Chechenia, por mucho que el presidente Putin se empecine en sacarla adelante. Con lo cual me temo que vamos a tener conflicto para rato, a menos que la política de Rusia se modifique abruptamente.
 
P: ¿ La resistencia chechena es uniforme, todos quieren lo mismo? ¿Cuáles son sus características, y quiénes forma la resistencia?.
R: No hay un orden unificado. Lo que si es cierto es que en 1999, cuando se produjo la segunda invasión militar rusa, se verifico cierta operación de cierre de filas, en una resistencia que se encontraba en una situación muy precaria. Pero eso no puede conducir a la simplificación que hacen las autoridades rusas. Hay diferencias evidentes, por ejemplo, entre el presidente elegido en 1997, Aslán Masjádov, y la figura que representa el vigor del islamismo wahabí en esa resistencia, Shamil Basáyev.
 
El primero es una figura que propicia las negociaciones sin condiciones con Moscú, que ha criticado ampliamente los atentados cometidos en Osetia del Norte y que ha mantenido la puerta abierta a una perspectiva de salida negociada del conflicto.
 
El segundo se ha entregado a una lucrativa industria del secuestro y ha cometido hechos de terror que todos tenemos en mente. Las acciones de estos elementos de la resistencia chechena, desde mi punto de vista, han beneficiado de manera visible a Moscú y a sus políticas, a tal punto de que en el pasado hubo un debate muy activo sobre la posibilidad de que Basayev estuviese a sueldo de los servicios de inteligencia ruso.
 
En cualquier caso, aunque no sabemos qué es lo que piensa el checheno de a pie, mi interpretación es que la mayoría de los chechenos repudian acciones como las que comete Basayev. Lo que sucede es que sus milicias son las mejor pertrechadas, las mejor equipadas y esto a buen seguro ha generado cierto efecto de atracción sobre gentes que querían sumarse a la resistencia y que veían debilitado el plan de Masjadov.
 
P: ¿Qué tiene que ver esto con el terrorismo islámico?.
R: Esos vínculos, existen pero afectan a segmentos muy reducidos. He sugerido anteriormente que esos segmentos fueron estimulados en su momento por Moscú. Es un proceso muy similar al que se siguió en Israel con Hamas, que fue claramente alimentado por Israel, en la medida en que las autoridades israelíes entendían que su crecimiento debilitaba a la Autoridad Nacional Palestina.
 
Entre 1996 y 1999, en ese lapso de relativa pacificación en Chechenia, las autoridades rusas jugaron las mismas cartas con Basayev, procurando alimentar el crecimiento de su guerrilla para debilitar el gobierno legítimo de Masjadov. Ahora probablemente se arrepienten de las decisiones tomadas en aquel momento.
 
Pero el escenario está claramente marcado, de un lado como del otro, por un crecimiento sensible de los halcones. No es que los chechenos apoyen más a Basayev que a Masjadov. Pero el peso de las acciones de Basayev, por ejemplo la de Osetia del Norte si se la atribuimos a él (lo cual plantea dudas), es innegablemente mucho mayor que las declaraciones de Masjadov condenando este tipo de acontecimientos.
 
P: ¿Baseyev se ha atribuido muchos atentados que no ha cometido?.
R: En efecto, estos son los datos que convienen manejar a la hora de atribuir autoría, porque los datos llevan mucho a la duda. No sabemos, por ejemplo, de este comando que ha operado en Osetia del Norte, cuál es su composición nacional. Cualquier analista que analiza con mesura los hechos, está obligado a utilizar los términos de "presuntos chechenos" para describir a los integrantes de este comando, porque aun hoy no tenemos ninguna información fehaciente. De hecho se sabe que las autoridades rusas, en un primer momento, apuntaban a la presencia de ciudadanos de origen árabe, para vincular su acción con las redes del islamismo radicalizado. No parece que estos datos se confirmen. Esto nos invita a extraer la conclusión de que el conflicto de Chechenia por sí sólo aporta claves para entender comportamientos desbocados como ese.
 
P: ¿Otro de los protagonistas de todo esto sería, aparte de los servicios de inteligencia, el ejercito ruso?.
R: El ejercito ruso es protagonista al menos en dos sentidos diferentes. El primero nos recuerda que lo que respecta a la primera guerra de Chechenia, librada entre 1994 y 1996, se sugirió muy a menudo que las decisiones no las tomaba el poder civil en el Kremlin, con Yeltsin muy debilitado, sino las fuerzas armadas que querían resarcirse del fracaso en la guerra afgana, en el decenio de 1980. Este argumento ha rebrotado, con ocasión de la segunda guerra de Chechenia. En este caso, el fundamento argumentado era la tesis de que los militares rusos querían resarcirse del fracaso de la primera guerra. Esta presión de las fuerzas armadas sobre el poder civil merece ser considerada seriamente.
 
El segundo dato relevante es que, no nos engañemos, la resistencia chechena se ha abastecido en el pasado de armas (y se sigue abasteciendo) del ejercito ruso. Esto no debería ser una sorpresa en el escenario marcado por una economía mafiosa. Cuando se sugiere que los chechenos se dotan de armas de Afganistán de la mano de Al-Qaeda, me parece que se está errando drásticamente en el diagnostico. La mayoría de las armas de la resistencia chechena procedían y proceden del ejercito ruso.
 
P: ¿Yeltsin, era un blando y Putin, más duro?.
R: Yeltsin no era un blando. Lo que ocurre, es que las medidas que dictó en ese momento para hacer frente a la independencia de Chechenia, fueron dramáticamente insuficientes. Se caracterizaron por una visible imprevisión. Y en su caso es verdad que probablemente Yeltsin se mostró un tanto alejado de un conflicto que entendía que no afectaba a las grandes tramas de la vida política de Rusia en aquel momento.
 
Putin, es bien sabido, ha utilizado el conflicto de Chechenia, como su principal catapulta hacia el poder en el Kremlin. De tal manera, que por ejemplo, los hechos de terror que se han ido sucediendo a lo largo de los últimos meses, lejos de difuminar su poder, lo que han hecho es fortalecerlo.
 
No sabemos que es lo que ocurrirá en estos momentos. Pero quiero recordar que el asalto al teatro de Moscú hizo que la popularidad del presidente se acrecentase. Es algo difícil de creer desde nuestra perspectiva. Pero que en un universo mediáticamente cerrado como es Rusia, es fácil de explicar. La población apenas dispone de información alternativa que le permita calibrar.
 
P: ¿Qué saben los rusos del conflicto con Chechenia?.
R: En determinados pequeños círculos, la información llega. Digamos que en Rusia se puede publicar un libro crítico de la versión oficial de los hechos. Pero los grandes medios de comunicación, los que llegan a los ciudadanos de a pie, emiten un discurso monocorde, que se caracteriza por ocultar abruptamente a Chechenia.
 
Cuando uno discute con ciudadanos rusos, que viven allí, y les recuerda, por ejemplo, lo que indican los sucesivos informes de Amnistía Internacional en materia de violación de derechos humanos en Chechenia, se muestran absolutamente confundidos, perplejos, porque no entienden que eso pueda estar ocurriendo. Y eso, me parece, es lo que explica, la popularidad de Putin.
 
Si en Rusia se verificase la apertura de una hendidura en este edificio mediático cerrado, me temo que Putin tendría bastantes problemas. Intuyo, por cierto, que esa hendidura está empezando a aparecer. El énfasis, que en los últimos días las autoridades rusas están poniendo en transmitir determinada imagen de lo ocurrido en Osetia del Norte, refleja la preocupación de la posibilidad de que discursos alternativos calen. Estoy pensando en el designio de atribuir toda la responsabilidad a las autoridades de Osetia del Norte. Y la mención constante de que no se produjo una intervención de las fuerzas del Ministerio del Interior, sino una respuesta ante acontecimientos imprevisibles. O en ese subrayado permanente de que en el comando había gente procedente de los países árabes.
 
Creo que esto refleja cierta preocupación ante la perspectiva de que la versión oficial de los hechos, no cale en la población, y empiece a romperse ese edificio de cohesión de consenso en torno al proyecto de Putin.
 
P: ¿Este consenso a Putin le ha servido para hacer leyes más represivas?.
R: Con toda certeza. Entiendo que esta operación mediática se completa con medidas represivas contra la población, que se traducen en controles exhaustivos. Dicho sea de paso, no muy diferentes de los que recorren la vida actual de muchos países occidentales. No pensemos que este es un fenómeno privativo de Rusia. Pero el escenario de la Rusia de hoy es, en el mejor de los casos, el de tener una democracia de muy baja intensidad; y en el peor, un régimen autoritario en el que los flujos de concentración de poder, de falta de garantías, son cada vez más claras.
 
No solo me refiero a Chechenia, donde la impunidad es evidente. Creo que es muy significativo que Putin se haya negado a conformar una comisión de investigación independiente sobre lo ocurrido en Osetia del Norte. Me parece que es negar garantías fundamentales, en lo que respecta a la elaboración de información que debería interesar al ciudadano ruso de a pie.
 
P: Usted ha dicho que parecería que Putin está en guerra con Chechenia, como Bush con Irak. De por qué está Bush en Irak, ya todos sabemos las causas. ¿Pero dónde estaría la trampa en el caso de Chechenia?.
R: En Chechenia no hay ningún proyecto democrático abierto, como no lo hay en Irak de la mano de las imposiciones del ejercito norteamericano. En Chechenia lo que hay es una farsa, articulada en torno a una nueva Constitución, un fantasmagórico proyecto de autonomía, y unas elecciones fraudulentas. En esta farsa, un elemento fundamental es que el secesionismo checheno no puede participar en modo alguno, está totalmente proscrito.
 
El otro día Putin dijo que "no se negociaba con terroristas, ni con secesionistas". Interesa llamar la atención sobre este segundo elemento. Puedo entender que no negocie con terroristas. Pero el secesionismo en un estado de derecho es una opción política legal, y la libertad de expresión debe garantizarse. Me parece que Putin entiende la democracia de un modo muy sui-generis, como me parece que lo ilustra esta conflictiva declaración.
 
P: ¿Hay quienes quieran una salida negociada a este conflicto en Chechenia, por parte de quienes tienen el poder?.
R: Imagino que la mayoría del pueblo. Digo imagino, porque no sabemos qué piensan a ciencia cierta los chechenos.
 
En Rusia no. En los últimos años, ha habido voces significativas que demandaban otras vías de actuación, que implicaban la consideración de elementos políticos. Pero están prácticamente acalladas, o marginadas. Enunciar ese argumento en Rusia es quedar condenado al ostracismo.
 
Del lado de la resistencia chechena, no me canso de subrayar que formalmente el presidente electo en 1997, Masjadov, anuncia su propósito de sentarse a negociar sin condiciones. Creo que esto es interesante, por mucho que la figura de Masjadov no deje de exhibir aristas conflictivas. Pero lo importante es que no hay abierta ninguna perspectiva de negociación.
 
¿Si a Putin por lo demás le va bien, por qué va a modificar el escenario? Un compañero suyo me preguntaba que, siendo evidente que Rusia no esta sacando adelante su proyecto en Chechenia, que lo que esta ocurriendo es que va en aumento el sufrimiento de la población rusa, cómo es que Putin no cambia de perspectiva? La respuesta es sencilla: a Rusia le va mal, pero a Putin le va bien.
 
Este es un escenario planetario, podría decir literalmente lo mismo de la política norteamericana. A los EEUU no le va bien en ningún escenario del planeta. Pero al presidente Bush, al parecer, los pronósticos electorales le dibujan un panorama razonablemente saludable, con lo cual puede seguir adelante.
 
P: ¿Para qué han servido las últimas elecciones en Chechenia?.
R: Para ilustrar una vez más la condición de farsa del proyecto político que Putin alienta. Creo que es un fiel retrato del escenario. Los candidatos independentistas no han podido concurrir, los soldados integrantes de los contingentes militares rusos de ocupación han disfrutado del derecho de voto, y no ha habido observadores neutrales, con lo cual la limpieza de las elecciones ha sido puesta en un brete.
 
En el Consejo de Europa, en instancias razonablemente ecuánimes, han dudado de la limpieza de esas elecciones. Algo que por cierto no se tradujo, por desgracia, en un freno a las declaraciones realizadas hace unos días atrás por el canciller alemán Schoerder y el presidente francés Chirac, que aplaudieron las medidas políticas que Putin alienta en Chechenia. Yo me quedé absolutamente pasmado.
 
P: ¿Estados Unidos tiene intereses en esto?.
R: EEUU tiene intereses absolutamente en todas las zonas del planeta. Y singularmente en ésta, porque se dan cita dos elementos muy interesantes. Por un lado la ubicación geográfica, que permite utilizarlo como atalaya desde la cual controlar movimientos de los eventuales competidores, como es el caso de la Unión Europea, de China o de la propia Rusia. Por el otro la riqueza energética del Golfo Pérsico y de la cuenca del mar Caspio.
 
Mi interpretación es que EEUU juega aquí dos cartas distintas. Por un lado, la de estar con Rusia, que le permite el despliegue de operaciones reciprocas de silencio con respecto a las atrocidades respectivas. Y por el otro lado, el de cierta presión subterránea sobre Rusia.
 
En los últimos días, se ha recordado una declaración de Kissinger sobre la guerra de Irán–Irak en el decenio de 1980. Kissinger tiene muchos defectos, pero entre ellos no está el de ser poco claro en sus declaraciones. Sostuvo que se trataba de que los dos contendientes resultasen derrotados, y parece que la operación norteamericana subterránea resultó muy eficiente en ese caso.
 
Creo que aquí hay algo de esto. A EEUU no le interesa que emerja una Chechenia independiente, con un proyecto eventualmente vinculado con determinados discursos islamistas. Pero tampoco le interesa que Rusia dicte con claridad las reglas del juego en la región. Con lo cual la política norteamericana lanza señales a unos y a otros, pero en último término se caracteriza por una apuesta encaminada a lo debilitar a los dos contendientes, y en último término a acrecentar el control estadounidense sobre materias primas energéticas más valiosas.
 
P: ¿Y Europa?.
R: La Unión Europea es, desde mi punto de vista, extremadamente hipócrita en relación al conflicto de Chechenia.
 
En las últimas jornadas hemos asistido a cierta polémica por esa suave petición de explicación efectuada, ante las autoridades rusas, en relación a lo ocurrido en Osetia del Norte. Pero la Unión Europea debería preguntarse no sólo lo que ha ocurrido en Osetia del Norte, sino lo que sucede en Chechenia, y esto al parecer no interesa.
 
Antes del 11 de septiembre, los dirigentes europeos miraban hacia otro lado cuando se hablaba de Chechenia. Ahora le dan palmaditas en el hombro a Putin. Algo que me parece que refleja una dramática primacía de los intereses, sobre los principios. En la visión de nuestros dirigentes es preferible mantener una relación fluida con Rusia, preservar relaciones comerciales muy interesantes, antes que partirse la cara por un pequeño pueblo del Cáucaso o exigir la satisfacción de las normativas internacionales de derechos humanos.
 
P: ¿La guerra en Irak y los atentados han recrudecido el conflicto en Chechenia?.
R: Son claves diferentes, por mucho que comparten escenarios geoestratégicos y geoeconómicos. Mi interpretación es que la clave islamista, que se invoca a menudo para dar cuenta del perfil de la resistencia iraquí, tiene un vigor reducido en Chechenia, por mucho que se quiera indicar lo contrario. Es sólo una de las muchas claves que hay que invocar para dar cuenta del conflicto de Chechenia.
 
Sospecho que también es lo mismo en la textura de fondo de la resistencia iraquí. Durante mucho tiempo se nos dijo que esa resistencia se vinculaba con el viejo régimen del partido Baas. Después se nos anuncio la presencia de un sin fin de terroristas internacionales en Irak. Hoy descubrimos que esa resistencia es mucho más plural y responde a un pueblo decidido a plantar cara a un ocupante.
 
Hace unas semanas estuvo en Madrid un analista británico, Tarik Alí, de origen pakistaní, y alguien le pregunto con cierta acritud, si no era verdad que en Irak, pese a todo, no había muchos terroristas internacionales. Respondió, con muy buen criterio y cierta ironía, que había al menos 160.000, en su mayoría norteamericanos. Tarik Alí, tiene un libro estupendo, el cual recomiendo su lectura, "El choque de los fundamentalismos".
 
P: ¿Hay que darle un estatuto especial a Chechenia?.
R: Desde mi punto de vista hay que reconocerles el derecho de autodeterminación, y aguardar a que los chechenos libremente se expresen. Subrayo que en este caso como en cualquier otro la autodeterminación abre horizontes muy distintos. Los chechenos legítimamente pueden decidir seguir viviendo en Rusia, como pueden optar por un estado independiente.
 
Este escenario está muy lejos. Creo que tendrían que cambiar muchas cosas. El presidente Putin, presionado por la población en Rusia, tendría que declarar un alto el fuego unilateral, someter a sus fuerzas armadas a controles exhaustivos, garantizar la presencia de observadores neutrales, promover un programa internacional de reconstrucción, y, después de todo eso abrir el camino a una formula de autodeterminación. Esto con toda evidencia no forma parte del proyecto político de Putin.
 
*Carlos Taibo es profesor de ciencia política en la Universidad Autónoma de Madrid,  especialista en Europa del Este y Rusia y autor de varios libros, entre ellos: El conflicto de Chechenia (Catarata), "La explosión soviética", "Cien preguntas sobre el nuevo desorden" y "¿Hacia donde nos lleva EEUU?".
 
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 Venezuela
Venezuela: políticas sociales para otro país posible
Víctor Ríos
 
Desde que Hugo Chávez gana las elecciones presidenciales en diciembre de 1998 hasta hoy, podemos hablar de cuatro fases distintas bajo su Presidencia. Durante la primera, en 1999, el país se halla sumido en una importante recesión económica. Dada la situación, se propone la implicación del Ejército en un programa cívico-militar para atender las mayores urgencias sociales: el Plan Bolívar 2000. Las unidades militares participan junto a la sociedad en la construcción o reconstrucción de casas y en la reparación de infraestructuras recuperando escuelas, hospitales, ambulatorios, albergues...

Tras la primera etapa, centrada en cubrir las necesidades sociales más perentorias del país, los años 2000 y 2001 pueden considerarse una nueva fase, la segunda, en la que se consolida el gobierno del presidente Chávez, se impulsan programas de reducción de la pobreza a largo y medio plazo, y se proponen importantes reformas económicas y sociales.

Entre noviembre del 2000 y noviembre del 2001, se presentan 49 leyes, llamadas habilitantes, como las de Tierras y Desarrollo Agrario, Hidrocarburos, Pesca y Acuicultura, Microfinanzas, Seguridad Social... Estas leyes van dejando clara la orientación social de las políticas públicas del gobierno de Hugo Chávez. Se trata de hacer realidad la reforma agraria, garantizar una verdadera propiedad nacional y estatal de los yacimientos de hidrocarburos, favorecer a los pescadores artesanales frente a los grandes industriales pesqueros, contribuir al combate a la pobreza facilitando el acceso al crédito para proyectos de cooperativas y asociaciones, etc.

La Ley de Seguridad Social establece un sistema único de pensiones, que garantiza una pensión mínima vital para todos a los 65 años. A su vez, se va estableciendo una red de servicios nacionales de salud pública y gratuita, y prestaciones por invalidez e incapacidad. Estas leyes acompañan el impulso a proyectos de inversión social y de medidas de incentivación selectiva de la producción. Son Proyectos de Seguridad Alimentaria -Programa Alimentario Escolar y Comedores Comunitarios-, Programa de Hogares y Multihogares de Cuidado Diario, Atención Integral a la Salud, a Mujeres Embarazadas, a las Comunidades Indígenas, Plan de Becas y Proyectos de Infraestructura Social con inversiones en infraestructuras educativas, de salud, vivienda y urbanismo, deporte y cultura.

El balance de los logros de las políticas sociales implementadas es sin duda positivo. El porcentaje destinado a educación pasa de menos del 3% en 1998 al 7% en 2001 y el de salud alcanza el 6%. Los beneficios de los programas sociales empiezan a llegar a la población rural y a los núcleos urbanos más empobrecidos. Al mismo tiempo, crece la resistencia a los cambios por parte de la gran patronal y los empresarios de la comunicación. A finales de 2001, los capitales expatriados se estiman en 100.000 millones de dólares, cinco veces el tamaño de la deuda externa del país.

Así se entra en la tercera fase, desde diciembre de 2001 hasta mayo de 2003. Es la más dura desde la llegada de Chávez a la Presidencia. La patronal convoca varias huelgas generales, se produce el intento de golpe de estado fracasado en abril del 2002 y se paraliza la industria petrolera durante varios meses. La economía acusa el golpe recibido y ello se traduce en claras dificultades para mantener los programas sociales iniciados hasta que se logra recuperar la extracción y exportación de petróleo.

Programas sociales y democracia participativa

A partir de mayo del 2003 y hasta hoy, se inicia una nueva fase caracterizada por el renovado impulso dado desde el gobierno a los programas sociales y por la creciente participación popular en el proceso de transformaciones abierto.

El programa de reforma agraria, que se había iniciado con mucha lentitud, cobra fuerza. Se entregan más de 1.500.000 de hectáreas a 130.000 familias, con una población beneficiaria total de 650.000 habitantes, se alienta la formación de cooperativas de campesinos y las granjas colectivas, y se facilitan los créditos. Al mismo tiempo se impulsa un programa gubernamental de redistribución del suelo urbano de propiedad estatal. Se otorgan títulos a familias agrupadas en comités de tierras urbanas en barrios pobres. Dichos títulos pueden usarse como avales para pequeños préstamos y facilitan la unión del vecindario para un proceso colectivo de obtener suministros de agua y electricidad, mejoras en las infraestructuras de las calles, etc.

El proyecto de fortalecer un sector de economía social y solidaria también avanza en este periodo. De las 800 cooperativas existentes al inicio de la etapa de gobierno de Chávez se ha pasado a unas 50.000 en la actualidad, muchas de ellas agrupadas en la Unión Nacional de Cooperativas y Organizaciones de la Economía Social, Participativa y Solidaria. La expansión del cooperativismo viene apoyada por el programa de microcréditos desarrollado tras la aprobación de la Ley de Creación, Estímulo, Promoción y Desarrollo del Sistema Microfinanciero, conocida como Ley de Microfinanzas, El acceso al crédito para proyectos de cooperativas y asociaciones se implementa desde diversos bancos creados al efecto: Banco de la Mujer, Banco de Desarrollo Económico y Social, Banco del Pueblo Soberano. Entre el de la Mujer y el Bandes se han otorgado más de 70.000 microcréditos en dos años.

Las dificultades y obstáculos encontrados en las mismas instituciones del Estado para hacer avanzar los programas sociales llevan al gobierno a plantear una propuesta nueva: la de desarrollar estos programas desde estructuras paralelas creadas para conseguir mayor agilidad, eficiencia y participación popular. Así surgen las Misiones, con programas específicos dirigidos a los sectores sociales más empobrecidos del país.

El reto de las Misiones

En la actualidad están en marcha las siguientes Misiones:

Misiones socio-educativas

Misión Robinson. Su objetivo es la lucha contra el analfabetismo. Empieza en julio del 2003 con la intención de alfabetizar al millón y medio de venezolanos iletrados, casi el 9 por ciento de la población mayor de 10 años. Con el método de la pedagoga cubana Leonela Relys, premiado por la UNESCO, y el asesoramiento de 70 pedagogos cubanos se despliegan por todo el país más de 100.000 maestros facilitadores. Los resultados no se hacen esperar: 1.273.000 personas alfabetizadas en poco más de seis meses. El programa continúa y se ha iniciado ya la segunda fase, Robinson II, para completar en dos años la educación primaria venezolana que normalmente se desarrolla en seis.

Misión Ribas. Su objetivo es el de dar la oportunidad de acabar la educación secundaria a quienes la habían abandonado, más de cinco millones de venezolanos. El programa prevé la obtención de la titulación secundaria en un plazo máximo de dos años. Se inició en noviembre del 2003, con 629.000 inscritos. La mayor parte de la financiación del programa corre a cargo de la compañía petrolera PDVSA y la de electricidad CADAFE, quienes ofrecerán luego puestos de trabajo en los sectores minero, eléctrico y petrolero.

Misión Sucre, para facilitar el acceso a la educación universitaria de quienes quedaron excluidos por razones económicas. En el censo realizado a partir de septiembre de 2003, se inscribieron 470.000 bachilleres interesados en volver a los estudios. Hasta ahora se han otorgado 140.000 becas y se está desarrollando el Programa de Iniciación Universitaria para facilitar el acceso a las Universidades Públicas, entre ellas la recientemente creada Universidad Bolivariana.

Misiones socio-productivas

Misión Zamora, continuación del Plan Zamora. Incluye el proceso de entrega de tierras a los campesinos y el objetivo de garantizar la oferta alimentaria para los más desfavorecidos en una apuesta por la economía social y el desarrollo endógeno y vinculando su labor a la de la Misión Mercal.

Misión Mercal, para la comercialización y venta directa a bajo precio de productos alimenticios y otros de primera necesidad como medicinas. Con este programa, que tiene unos 2.000 puntos de abastecimiento y venta por todo el país, se ha logrado ofrecer protección alimentaria a más de siete millones de personas. Está vinculado a los Comedores Populares Bolivarianos.

Misión Miranda, destinado a los reservistas del Ejército en situación de desempleo. Los que participan en el programa, iniciado en octubre del 2003, reciben el salario mínimo, formación para el cooperativismo y facilidades para la obtención de microcréditos para proyectos de reinserción laboral.

Misión Piar, vinculada al Plan Integral de Desarrollo Sustentable de las Comunidades Mineras, para mejorar las condiciones de vida de un colectivo de 78.000 trabajadores que conforman el sector de la pequeña minería. Implica la creación de cooperativas, formación de comités de construcción de viviendas, recuperación medioambiental de áreas degradadas y otras actividades productivas y de asistencia social.

Misión Vuelvan Caras, destinada a la capacitación técnica de 1.200.000 desempleados de las zonas más humildes, que reciben becas para facilitar el estudio y la inserción laboral. El proceso de capacitación, iniciado en marzo de este año, con una duración estimada entre seis meses y dos años según el tipo de actividad a desarrollar luego, se inicia con personas que ya han participado en las Misiones socioeducativas.

Otras Misiones

De las otras Misiones actualmente en marcha cabe destacar por su planteamiento y resultados la Misión Barrio Adentro. Esta surge en abril del 2003 como Plan Barrio Adentro, fruto de una nueva concepción de las políticas de salud y en el marco del convenio de cooperación suscrito entre Venezuela y Cuba. Se trata de garantizar el acceso a los servicios de salud de la población excluida, mediante un modelo de gestión participativa de salud integral. De este modo, se fortalece la red ambulatoria con la creación de consultorios y clínicas populares y la presencia permanente de médicos en las comunidades con poco o nulo acceso a los hospitales existentes.

En una primera fase, entre abril y junio de 2003, se constituyeron los primeros Comités de Salud, se procedió a una evaluación de las enfermedades más frecuentes en cada localidad y se desarrollaron experiencias piloto. Tras un segundo periodo de extensión, a partir de septiembre de 2003 llega a todos los Estados, con la participación de más de 10.000 médicos que realizan un promedio de 26 actuaciones diarias que incluyen consultas, educación para la salud, actividades de preparación de líderes comunitarios, visitas directas a pacientes enfermos, etc.

A partir de diciembre de 2003, comienza la fase actual del Plan que pasa a llamarse Misión Barrio Adentro. A primeros de abril de 2004, las consultas realizadas se sitúan en torno a los 22 millones, con una atención directa a más de dos millones y medio de familias visitadas, lo que supone más de diez millones de personas atendidas por este programa.

Otras Misiones en marcha son la Misión Negra Matea, que tiene por objeto atender a los niños de la calle, y la Misión Guaicaipuro, que busca restituir los derechos originarios y específicos de 540.000 personas pertenecientes a los pueblos indígenas.

Un apunte final

A través de esta apretada descripción de las políticas sociales impulsadas por el gobierno de Hugo Chávez puede apreciarse la voluntad de emprender un camino de transformaciones económicas y sociales que rompe claramente con las políticas neoliberales anteriores y propone combatir la pobreza y la exclusión social mediante programas que a su vez potencien la participación popular y la organización comunitaria desde abajo. El intento de mejorar la calidad de vida del pueblo venezolano lo es también de devolver su dignidad a los más humildes. La resistencia de los sectores oligárquicos y su brazo armado mediático, y la clara injerencia del gobierno norteamericano en el proceso en curso suponen una amenaza permanente que no debe desconocerse. Es mucho lo que está en juego para todos y no sólo en Venezuela.

Que otra Venezuela, la que está naciendo con la revolución bolivariana, sea posible supone una importante contribución a la lucha de los pueblos por su emancipación. El conocimiento y la comprensión de las características de este proceso y la solidaridad internacional con él están a la orden del día y merecen ocupar un lugar relevante en la cabeza y los corazones de quienes pensamos que otro mundo es posible.

 
 Venezuela
¿Ha hundido Chávez la economía venezolana?
Juan Torres López y Alberto Montero Soler
 
Chavez en una concentración bolivariana

Hace unos días, la editorial del prestigioso diario español El País decía textualmente que el presidente de Venezuela "hasta el momento no ha hecho sino hundir la economía".

Es evidente que se trata de una exageración. El más elemental sentido común indica que, de haber ocurrido así, hubiera sido completamente imposible que Hugo Chávez lograra un éxito electoral tan extraordinario en el pasado referendum revocatorio. Contradice además lo que ese propio diario había venido informando días antes, cuando daba cuenta de que el gobierno bolivariano había realizado en los últimos meses importantes programas sociales.

Se trata, pues, del tipo de comentario infundado que tan en boga ha estado y está a la hora de analizar el proceso político venezolano.

Como cualquier otro, éste no está exento de crítica. El conflicto social es inherente a cualquier proceso de cambio, a la vida misma y, por tanto, es lógico que existan diferentes puntos de vista que se correspondan con los distintos intereses más o menos legítimos que conforman siempre cualquier cuerpo social. Pero si algo caracteriza al análisis que se hace de la política venezolana es la falta de rigor en la que se basa la crítica del proceso de transformación que ha impulsado el Presidente Chávez.

Y como lo que allí está ocurriendo nos interesa a todos, a todos nos conviene poner las cosas en su sitio.

La Venezuela que encontró Chávez

Es habitual oir, por ejemplo, que ha sido ahora y como consecuencia de la revolución cuando en Caracas se ha desatado la violencia y la inseguridad. Sin embargo, un informe de Human Rights Watch sobre Venezuela en el año 1998 ya denunciaba que en Caracas se daba una media de treinta asesinatos cada fin de semana y que tan sólo en el primer trimestre de ese año, fueron asesinadas un total de 376 personas con armas de fuego y armas blancas, en el área metropolitana de Caracas. Esa era la situación de Caracas antes de la revolución bolivariana, pero ahora muchos se empeñan en decir al mundo que ha sido ésta quien ha traído violencia e inseguridad. En el campo económico ocurre lo mismo.

Se trata de trasladar a la opinión pública de aquel país y a la de todo el planeta que experiencias como la venezolana sólo implican caos y hundimiento de la economía. Es obviamente cierto que la economía de Venezuela tiene graves problemas, que se enfrenta a dificultades extraordinarias para sacar adelante políticas de bienestar que tantas veces se le han negado a su pueblo.

Pero, ¿realmente está hundida la economía?, ¿es cierto que ha sido el régimen de Chávez, la revolución bolivariana, quien ha traído consigo el deterioro tan imponente que denuncia la oposición y los medios de comunicación que les sirven de voceros?.  

En nuestra opinión, hay varios hechos evidentes que muestran a las claras la demagogia y la falsedad en la que se basan estos alegatos.

Para tratar de contemplar las cosas de la manera más fiel podemos recurrir a algunos datos.

Es verdad que la inflación en Venezuela es hoy día elevadísima pero no se puede olvidar que en el periodo 1989-1998 los precios crecieron a una tasa promedio anual del 53%. Mientras que en el primer periodo del gobierno de Chávez que podemos fijar hasta el golpe y posterior huelga petrolera, la tasa media anual fue del 23%. Se pueden ver las cosas como se quieran, pero el hecho es que Chávez logró contener la desbocada inflación que se había producido en el periodo político anterior.

También se critica la evolución de la cotización de la moneda nacional. Pero los datos en este sentido también son testarudos, como siempre. En el periodo 1983-1998 la devaluación promedio anual fue del 795%. En el periodo 1998-2003 del 40,9%.

Otros datos, que seguramente son mucho más indicativos para la inmensa mayoría de las personas, muestran efectos también distintos a los que se quiere hacer creer.

En el año 1995, el gasto social en relación con el PIB se situaba alrededor del 7,6%. En 2000 ya subió al 11,3%. En dólares de 1997, el gasto social per capita en 1995 fue de 287$ y en 2001 de 402$.

El gasto público en salud, como en general todo el social, había bajado a mitad de la década en relación con el que había en 1990. Eso sí supuso un verdadero hundimiento. Pero a partir de 1999 comenzó también a subir y a superar los índices anteriores.

El porcentaje de gasto sobre el PIB dedicado a educación prácticamente se había duplicado a finales de 2001 en relación con el que había en 1995. El presupuesto dedicado a la educación en 1999 fue 2,9% del PIB y en 2001 se elevó a 6,4%. Eso permitió, entre otras cosas, escolarizar a más 1,5 millones de niños y jóvenes y alfabetizar al mismo número de adultos. La misma cantidad de personas ha tenido acceso, por primera vez, a agua potable.

En los diez años anteriores a la llegada de Chávez se habían construido con dinero público unas 65.000 viviendas y sólo de 1999 a 2002 se crearon 92.000.

El incremento del gasto sanitario y social tuvo un efecto realmente impresionante en los primeros años sobre la mortalidad infantil que se redujo en casi seis puntos en relación con la que había en 1995. Sólo hasta finales de 2001 1.150.000 niños hayan sido inmunizados de manera gratuita en hospitales y centros asistenciales. En 1999 había 194 médicos por cada 100.000 habitantes y a finales de 2001 ya había 236.

Ya en 2002 se había reducido el porcentaje de personas cuyo ingreso estaba por debajo del ingreso medio per capita del 70,8% en 1997 al 68,7%. Bajar esos niveles tan dramáticos requiere un esfuerzo ingente pero el gobierno de Chávez lo logró, si nos atenemos a la realidad de los hechos.

Desde luego que se trataba de una reducción limitada, lenta y dificultosa. Pero compare el lector esos resultados con los que ha obtenido George W. Bush en el país más rico del mundo: en los tres años de su mandato ha aumentado continuamente el número de pobres en Estados Unidos. Sólo en 2003 hubo 1,3 millones más de pobres.

Mientras que en Venezuela no ha dejado de aumentar, a pesar de todas las dificultades, la atención sanitaria a la población más pobre, 1,4 millones de personas se quedaron en Estados Unidos sin atención médica solamente en el año 2003. Pero la inmensa mayoría de los que critican al gobierno de Chávez no osan denunciar, sin embargo, la repugnante política social y económica del petrolero estadounidense que sí que ocasiona mucho más daño a sus propios compatriotas.

También el gobierno de Chávez comenzó a disminuir la vergonzosa concentración de la riqueza que se había generado en Venezuela. Así, en 1997 el 30% de los hogares más ricos disfrutaban del 61,3% de la riqueza y en 2002 ese porcentaje, más bien como resultado de ayudar por abajo que de quitar por arriba, se había reducido al 60,8%.

También se oye a menudo decir que Chávez ha destruido a la clase media venezolana. Muchos estudios, sin embargo, muestran que el deterioro de las clases medias (algo que no deja de ser un eufemismo en un país donde hay un 70% de personas bajo el umbral estadístico de la pobreza), comenzó mucho antes. Así, Patricia Máquez y Ramón Piñango afirman que entre 1975 y 1997 la clase media venezolana se redujo del 56,9% al 31,3%.

Cuando se habla de la situación de la economía venezolana es inexcusable referirse a la situación de los ingresos petroleros pues representan la principal renta con la que ese país puede hacer frente a sus necesidades.

Pues bien, si hay una historia de corruptelas, de externalizaciones y de saqueos que ha hundido a un país es la de la industria petrolera venezolana. Por un lado, porque los dirigentes políticos de sus viejos regímenes nunca supieron dejar de "sembrar petróleo" para lograr convertir su renta en fuente de desarrollo endógeno, sostenible, equitativo y equilibrado. Por otro, porque utilizaron el petróleo para hacer negocios privados que, en su inmensa mayor parte, nunca revirtieron como debía ser en el pueblo venezolano.

Tal era el tipo de malas prácticas que desarrollaban los dirigentes de la industria petrolera que, ya en 2001, resultaba que PDVSA obtenía, por ejemplo, casi la mitad de ingresos que Chevron a pesar de que comercializaba casi un millón de barriles diarios más.

La causa de eso era que, para privatizar ingresos o colocarlos fuera del país, o sencillamente para despilfarrarlos, se abultaban los costes operativos de la empresa petrolera que llegaban a ser abrumadora y sorprendentemente mucho más elevados que los de otras multinacionales, a pesar de que estas operaban en medio mundo y no sólo en un país.

Hundir la economía de un país es provocar, por ejemplo, que el ingreso petrolero por persona cayera de 310$ en 1994 a 225$ en 1998. O que entre 1990 y 1998 la producción petrolera aumentara un 50% y, a diferencia de lo que ocurre en cualquier industria, los costes se elevaran un 175%.

En definitiva, antes de hablar de lo que ha ocurrido con la economía venezolana en la etapa de Chávez debería ponerse sobre el tapete lo que había ocurrido antes. ¿Cómo puede decirse que Chávez ha hundido la economía cuando la que se encontró era un verdadero desastre desde el punto de vista del equilibrio macroeconómico y del bienestar social?

Algunos datos adicionales terminan por perfilar este panorama.

Al llegar Chávez al poder la economía tenía un crecimiento negativo del -7% y ya en 2001 se logró un crecimiento del 2,7%. Durante los años 90 el PIB por persona tuvo un crecimiento del 0%. Los registros actuales son y serán sin duda mucho mejores.

Las exportaciones no petroleras para el año de 1998 fueron de 263 millones de dólares y en el año 2001 se alcanzaron los 435 millones de dólares, lo que demostraba que aumentaba la productividad del país en sectores capaces de generar desarrollo endógeno y menos dependiente.

A finales de 2001 las reservas internacionales eran de unos 20.000 millones dólares, casi 6.000 millones más que las que había al empezar 1999.

El 70% de los puestos de trabajo creados de 1990 a 1998 lo fueron en el sector informal. En 1980 había 1,85 millones de trabajadores en el sector informal y en 2000, 4,7 millones. Pese a ello, se acusa al gobierno de Chávez de crear puestos de trabajo sólo en este sector. ¡Como si ese fenómeno no se hubiese dado antes!

Y en el plano social la Venezuela que se encontraba el gobierno de Chávez presentaba indicadores tan dramáticos como los siguientes:

  • Sólo el 25% de los trabajadores cotizantes a la seguridad social.
  • 20% de hogares sin ingreso fijo.
  • 20% de enfermedades crónicas sin control.
  • 50% de hogares sin recibir agua potable diariamente.
  • 89% de niños entre 4-15 años en situación de pobreza.
  • 70% del consumo alimentario importado.
  • Salarios reales que en 1998 eran el 56,8% de los de 1990.

Y, por último, hay que hablar de algo que los furibundos críticos del régimen bolivariano no suelen mencionar: la continuada evasión de capitales que constituyó una auténtica sangría para ese país. Aunque es difícil evaluarlo con precisión, se calcula que entre 1974 y 2000 se fugaron de Venezuela entre 80.000 y 100.000 millones de dólares, algo así como el triple de la deuda exterior venezolana.

La verdadera causa del hundimiento económico

Quien se atenga a la verdad no puede decir, por lo tanto, que el régimen bolivariano provocó el hundimiento de la economía venezolana.

Como acabamos de señalar, en los primeros años se produjeron mejoras innegables en los indicadores sociales. Y también en magnitudes macroeconómicas cuya buena marcha no siempre es compatible con políticas sociales y redistributivas porque están concebidas para evolucionar positivamente sólo a medida que la economía crezca cuantitativamente y no en virtud de que mejore cualitativamente.

Sin embargo, también es evidente que en los dos últimos años se ha producido una inversión en este proceso de mejora y que muchos de los indicadores de la economía venezolana de la actualidad han empeorado respecto a los de hace dos años.

La inflación se ha vuelto a desbocar, el bolívar sufrió una fuerte depreciación, el desempleo empeoró, se produjo el cierre de miles de empresas y sectores sociales y económicos que habían logrado al principio contribuir positivamente al desarrollo económico quebraron o sencillamente desaparecieron.

Eso es lo que se suele argumentar para afirmar que Chávez ha hundido la economía y que, en consecuencia, el experimento bolivariano es un fracaso condenable que conviene olvidar y hacer desaparecer.

Pero quienes realizan la crítica en estos términos lo hacen dando un espectacular e inaceptable salto en el vacío, como si de 2001 a aquí no hubiera sucedido nada extraordinario. No mencionan que el deterioro económico que se ha producido, la vuelta atrás en el innegable proceso de mejora económica de los primeros años, ha tenido lugar después de que Venezuela viviera la peor experiencia económica que haya podido tener un país en los últimos decenios sin estar en periodo de guerra.

Nos referimos al golpe de estado, primero, y a la huelga petrolera y a los posteriores cierres patronales que desestabilizaron al país y que provocaron el caos y la práctica paralización de los núcleos más decisivos de la actividad productiva.

Estos hechos produjeron una verdadera hecatombe económica.

Lo que parece milagroso visto desde fuera es que aquel país haya sido capaz de salir suficientemente indemne de esos golpes. Lo que sorprende desde el exterior, y lo que sin duda debe hacer pensar a los enemigos del gobierno bolivariano, es que no sólo se superasen esos golpes sino que se haya salido con más fuerza social, con más legitimidad política y con mejor salud económica. Así lo pone de relieve la mejoría que se está produciendo en casi todas las macromagnitudes económicas en los últimos meses.

Lo que estuvo a punto de hundir la economía del país fue la actuación política absolutamente inaceptable en cualquier país que disfruta de elecciones libres y libertades políticas de una minoría social muy poderosa. Por el contrario, lo que hizo el régimen que encabeza el Presidente Hugo Chávez fue, precisamente, evitar el hundimiento de la economía venezolana.

¿O es que alguien en su sano juicio puede creer de verdad que de haber triunfado el golpe o la huelga petrolera contra casi el 60% de la población se hubiera dado una situación social más proclive a la paz civil y al sosiego que requiere el mejor funcionamiento de una economía? Lógicamente, sólo quienes entiendan que sacar adelante la economía y hacerla progresar consiste en ponerla al servicio exclusivo de la minoría ya de por sí más privilegiada.

Con lo que venimos diciendo no queremos mantener una postura que pueda llevar a pensar que la Venezuela bolivariana se encuentra en el mejor de los mundos. Todo lo contrario. Es fácil detectar los problemas, los retardos, los cuellos de botella a los que se enfrenta una economía que ha sufrido una evolución tan traumática en los últimos veinte años y que se desenvuelve todavía en medio de un clima social tan enrarecido.

Para sacar adelante la economía de cualquier nación se precisa el concurso de todos sus recursos. Durante decenios se prefirió considerar que "el país" era sólo ese 20 o 30% afortunado que casi lo tenía todo. La economía estaba organizada para esa parte de la sociedad. Es natural que gran parte de ella se muestre ahora reticente a la exigencia de compartir algo con el otro 70% al que había mantenido olvidado, sencillamente, como si no existiera.

A pesar de disfrutar de tantísima riqueza, de ser un país afortunado desde ese punto de vista, sus dirigentes mantuvieron a Venezuela como el tercer país más desigual del mundo. Sus clases adineradas prefirieron guardar todo para ellas. Así lo muestra el que la recaudación del impuesto sobre la renta en Venezuela representara alrededor de un 0,2% del PIB a finales de los noventa, cuando en otros países, tan pocos ejemplares fiscalmente como Brasil o México representaba el 2,6% y el 3,2% respectivamente.

Cuando lo que se quiere es que el aparato productivo se oriente a satisfacer a todos los colectivos sociales, como pretende el Gobierno de Hugo Chávez, es necesario contar con todos los recursos y ahí aparecen las dificultades.

¿Cómo conseguirlo cuando ese 70% pobre ha sido siempre una especie de material social sobrante, cuando está en la exclusión y en el ostracismo?, ¿cómo incluir a quien no tiene formación, a quien no tiene redes sociales, a quien no tiene medios ni instrumentos para ser útiles ni a los demás ni a ellos mismos?. Por eso se dice con razón que la pobreza engendra más pobreza y empobrecimiento. Y por eso es tan díficil salir de ella.

La hipoteca del neoliberalismo

Precisamente en este punto hay que traer a colación un argumento que tampoco suelen tener en consideración quienes atacan sin descanso al gobierno de Chávez.

Hablan de la crisis de la economía venezolana y de la culpabilidad de Chávez como si el resto de las economías se encontraran en situación paradisíaca. Si fuera así, sería razonable achacar a la revolución bolivariana su incapacidad para resolver con éxito las cuestiones económicas. Pero, ¿cómo se han encontrado y se encuentran acaso otras economías sobre las que Hugo Chávez no ha movido ni un solo dedo?

Hay que ser realmente muy cínico para obviar las causas auténticas de una crisis económica estructural que afecta a todo el continente latinoamericano, para no ver la viga en el ojo de las economías que ha hundido el neoliberalismo y, sin embargo, denunciar la paja en el de las políticas que apenas si buscan un poco de justicia social

¿Acaso Chávez es el culpable también de que, según UNICEF, "el número de personas pobres en América Latina y el Caribe haya venido creciendo de manera sustancial en las últimas dos décadas" y de que "casi el 60% de todos los niños y niñas sean pobres"?, ¿O tiene también la culpa la revolución bolivariana de que de 6 millones de desempleados en 1980 se pasara a 17 millones en 2000?, ¿es Chávez también culpable del hundimiento de la economía Argentina, de la de Ecuador, de la de Perú, ... o de la crisis financiera de Méjico, o de la miseria de un país tan rico como Brasil...?. ¿Es el gobierno de Chávez el que ha puesto a trabajar a 22 millones de niños menores de 14 años en toda América Latina?, ¿o acaso es el responsable de que, según UNICEF, el 36% de los niños latinoamericanos menores de dos años estén en situación de alto riesgo alimentario?

Hay que dejarse de simplezas. Los poderosos pueden decir lo que quieran pero la evidencia es que el riego de un hundimiento global de las economías no viene de Chávez, sino del neoliberalismo, pues neoliberales han sido las políticas que de una manera indiscutible han causado crisis, pobreza y frustración social y humana en medio de una abundancia de recursos que se apropian casi en exclusiva sólo los más ricos.

Las políticas que viene realizando el gobierno de Hugo Chávez se encaminan básicamente a procurar una mejora elemental de la distribución de la renta y a lograr que sea la propia economía, sin hipotecas salvajes ni dependencias empobrecedoras, la que genere endógena y equilibradamente los recursos que se precisan. Algunos se sorprenden y afirman que apenas si tienen soporte ideológico y es que, en realidad, quizá responden solamente al deseo de poner en práctica un elemental sentido de la justicia y de la solidaridad humana. En otro contexto serían mucho más moderadas que el keynesianismo más moderado aunque son efectivamente radicales en un continente en donde las oligarquías lo han querido todo para ellas.

¿Cómo se puede decir que lo que hunde una economía son estas políticas cuando las políticas neoliberales de reducción del gasto social han hecho que en América Latina haya 218 millones de personas que carecen de protección sanitaria y 160 millones de agua potable, u 82 millones de niños que no pueden ser inmunizados?.

Cualquier opinión es respetable y debe ser respetada. Pero las acusaciones como las que hemos comentado y que cada día realizan los medios de comunicación más poderosos para socavar la posibilidad de que la riqueza se distribuya democráticamente un poco mejor en el mundo son otra cosa. Forman parte de una interminable historia universal de la infamia. Hay que combatirlas con mucha paciencia, con mucha paz y con mucha inteligencia. Pero hay que combatirlas.

*Juan Torres López y Alberto Montero Soler son profesores de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga

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