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Asunto:[AndaluciaLibre] nº 255 - Euskadi: El efecto Ibarretxe - El efecto Oteg i (2)
Fecha:Martes, 18 de Enero, 2005  05:08:36 (+0100)
Autor:Andalucia Libre <andalucialibre @.......es>

Contra España y Europa, que nos explotan y humillan: VOTA NO A LA CONSTITUCIÓN EUROPEA

nº 255
 
En este Correo:
 
*Introducción, Andalucía Libre
*El desafío de Ibarretxe al Estado facilita el deshielo entre PSOE y PP
*Documento: Carta abierta a Zapatero, Batasuna - Enlaces
*Opinión, En cueros políticos, Javier Ramos Sánchez  
*Opinión, La difícil estrategia del PNV, Soledad Gallego-Díaz
*Documento: Comunicado de ETA (16/1/2005) Texto integro - Enlaces
*Opinión, Muchachos se acabó el recreo, Pedro J. Ramirez
*El Rey se reunió en el Palacio de la Zarzuela con Zapatero y Rajoy
*Posiciones de los partidos parlamentarios ante el Plan Ibarretxe
*Zapatero espera gestos de ETA cara a las elecciones vascas
*Cataluña: Carod-Rovira: «Un pacto PSOE-PP sería incompatible con el acuerdo Tripartito»
*Encuesta - Modelos Posibles Reforma Estatutaria - ¿Cual crees mejor reclamar para Andalucía hoy (2005)?
*Solidaridad con Palestina y la Nación Árabe - Enlaces
*Directorio de Andalucía en Internet,
*Música de fondo - Ayuda
--oOo--
Introducción.
 
Euskadi sigue produciendo novedades. De algunas de ellas damos cuenta apretadamente en este Boletín, reproduciendo crónicas, documentos, pronunciamientos y análisis (que nos aportan tanto por lo que dicen como por quien lo dice y donde lo dice). La cuestión vasca (o la cuestión española, según se mire) sigue permitiendo descubrir la naturaleza más intima del Estado español y de las fuerzas políticas y sociales de todas las naciones del Estado, Andalucía incluida y generando repercusiones de alcance. Basta un apresurado repaso a los hechos recientes -ver nuestros numeros 251 y 253- para comprobar cuan poliédricas son sus manifestaciones y cuan múltiples sus planos. Teniendo en cuenta el ritmo de sus últimos desarrollos, hemos preferido hoy optar nuevamente por la exposición de datos; dejando para un próximo numero un encuadre que los tenga en cuenta.
 
Andalucía Libre
 España
El desafío de Ibarretxe al Estado facilita el deshielo entre PSOE y PP
Aparcan las acusaciones sobre cómo afrontar el plan aunque el Ejecutivo rechaza el acuerdo de estabilidad que ofreció el PP por tenerla «garantizada» con ERC
MANUEL MARÍN/ABC 15/1/2005
 
Zapatero/Rajoy - Canovas y Sagasta
 
MADRID. El plan Ibarretxe surtió ayer su primer efecto útil. Tras dos horas y media de reunión en la Moncloa, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, suscribieron un explícito acuerdo que, como primera providencia, permitirá poner fin a las descalificaciones mutuas que PP y PSOE se han dirigido desde que el 30 de diciembre el Parlamento vasco diera luz verde al proyecto soberanista del lendakari. Ambos discrepaban -y aún lo hacen- de la estrategia más conveniente para frenar el plan Ibarretxe. Pero a juzgar por el tono empleado ayer por Rajoy y la vicepresidenta del Ejecutivo, Teresa Fernández de la Vega, tal discrepancia no será en el futuro un arma arrojadiza.

Rajoy se presentó en la Moncloa con su anunciada propuesta para un «pacto de Estado por la convivencia y el consenso constitucional en España». Zapatero había asegurado horas antes, en el Consejo de Ministros, que sería él quien ofreciera un «pacto de lealtad» al PP. Pero ninguno de los dos quiso exteriorizar que su apuesta era la ganadora. Ambos se declararon «satisfechos». Simplemente ganó el «pacto del deshielo», con basamento en un acuerdo sobre la necesidad de afrontar «juntos» las dificultades que, como el plan Ibarretxe, ponen en riesgo la «arquitectura institucional y constitucional» de España, como lo definió Rajoy.

Un «pacto de deshielo»

El «pacto del deshielo» se materializará en la constitución de una «comisión» -así la definieron tanto Fernández de la Vega como Rajoy- que, a tres bandas en un principio, PSOE, PP y Gobierno, empezará en breve a «dialogar» para alcanzar puntos de acuerdo para tres reformas: la de la Constitución, en los términos comprometidos por Zapatero durante su debate de investidura; la de los Estatutos de autonomía de las Comunidades que deseen modificarlos; y la del sistema de financiación autonómica y de la sanidad pública. Y se trata de un acuerdo a tres bandas en principio porque tanto el Gobierno como el PSOE y el PP dejaron la puerta abierta a que se puedan incorporar otros partidos. ¿En qué condiciones?. Se negociará por los tres en el seno de la comisión.

El «callejón sin salida» en el que Zapatero dijo anteayer a Ibarretxe que estaba y la reafirmación de éste en su amenaza de convocar una «consulta popular» terminaron por reconducir un acuerdo Gobierno-oposición, prácticamente roto desde que el pasado mes de septiembre Rajoy dijo haber salido de Moncloa «muy preocupado» porque el Gobierno «no sabe lo que quiere ni a dónde quiere ir».

«Imprescindible» y «conveniente»

Zapatero y Rajoy no descendieron al detalle de los procedimientos que regirán esa comisión, que quedarán detallados en una próxima reunión entre ambos, pero ambos coincidieron en que su origen, un diálogo basado en la lealtad constitucional para afrontar en común la reforma del modelo de Estado, es el idóneo. Luego, en la comisión, surgirán discrepancias, son conscientes, pero en su momento determinarán qué instrumentos utilizan para solventarlas. Ahora lo prioritario es escenificar un frente común contra el desafío de Ibarretxe y para la protección de la unidad de España y el respeto a la soberanía como premisas indiscutibles.

«Esta oferta de diálogo -argumentó De la Vega- está basada en la lealtad constitucional y es continuación de la que ha transmitido el presidente del Gobierno al líder del PP en varias ocasiones desde el mismo discurso de investidura». Y ello, para la «búsqueda de un entendimiento» en tres puntos: primero, en la reforma de la Carta Magna en lo que atañe al Senado, a la recepción de la Constitución Europea, a la denominación de las Comunidades autónomas y a la aplicación de la igualdad de sexo en la sucesión a la Corona. El Gobierno recuerda que esta reforma se «llevará a cabo en todo caso con el imprescindible apoyo del PP». Segundo, en la reforma de los Estatutos de autonomía, que deberán «concitar un amplio consenso y ajustarse a la Constitución». En ese caso, el Gobierno matiza que, si bien no es «imprescindible» el concurso del PP, sí es «absolutamente conveniente» que cuenten con su «respaldo». Y tercero, en la reforma del sistema de financiación autonómica y de la sanidad pública «como expresión esencial de solidaridad interterritorial y de la igualdad de todos los ciudadanos», según el Gobierno.

Para ello, Zapatero puso como condicionamientos a Rajoy que el proceso de «diálogo» que ahora comienza «debe asegurar» que las reformas «culminen con éxito», de forma que no se empiece nada que no se vaya a concluir; que esas reformas «gocen de la máxima estabilidad»; y que «se preserve al máximo la lealtad constitucional recíproca en el ejercicio de las funciones de gobierno y oposición». Es decir, nada de palos en las ruedas del contrario porque la comisión iría al traste.
 
Un pacto como los de 1992 y 1996

Rajoy equiparó este acuerdo a los ya firmados por PSOE y PP en 1992 y 1996 para la estabilidad del modelo autonómico, de forma que la nueva comisión debe servir para mantener «el espíritu que ha estado vigente desde 1978» y dejó claro que aún discrepa de la solución «política» y no «jurídica» que por el momento enfrenta al PP y al Gobierno para plantar cara a Ibarretxe. Mientras, Fernández de la Vega se reafirmó en que la estrategia del Gobierno es la correcta. Pero esta divergencia de estrategias queda ya en un segundo plano ante el «diálogo» aceptado por ambos. «Mantenemos diferencias respecto a los mecanismos legales, pero esto no debe ocultar u oscurecer la coincidencia de fondo sobre la inviabilidad del plan Ibarretxe», reconoció De la Vega.

De igual modo, también pareció quedar en un segundo plano el ofrecimiento hecho por Rajoy para garantizar la estabilidad y gobernabilidad en el caso de que el Gobierno decidiera romper con sus socios de ERC... o de que fueran estos los que decidieran tal ruptura escocidos por el «pacto del deshielo». Y ello, porque el Gobierno no juzga incompatible mantener el acuerdo de compartir una comisión con el PP con su pacto con los republicanos catalanes e IU. No en vano, De la Vega vino a agradecer tal ofrecimiento, pero su respuesta fue que «aquí hay una diferencia en el diagnóstico de la situación» porque el Ejecutivo ya tiene garantizada su estabilidad parlamentaria. «Para nada esto (el acuerdo de ayer) significa que este Gobierno no tiene otra salida,porque sí la tiene», dijo tajante De la Vega. «El Gobierno tiene pactos legítimos con fuerzas democráticas legítimas y eso hay que respetarlo», concluyó.

La vicepresidenta expresó la disposición del Gobierno a someter al criterio del PP la consulta que en las próximas semanas hará al Consejo de Estado para que determine cómo debe afrontarse la reforma constitucional y se mostró abierta a revisar en el marco de este nuevo pacto el Estatuto de Cataluña. Pero aún es precipitado hablar de ello porque esa reforma autonómica aún está en fase de elaboración y porque ni siquiera está detallado aún qué estructura y mecanismos de funcionamiento tendrá la comisión. En principio, fuentes del Gobierno manejan que pueda estar encabezada por José Blanco, del PSOE, Ángel Acebes por parte del PP, y Jordi Sevilla por el Gobierno, aunque aún es prematura cualquier afirmación diferente a que parece comenzar una etapa de deshielo entre PSOE y PP.
 
Euskadi
Documento
Carta abierta a José Luis Rodríguez Zapatero
Mesa Nacional de Batasuna
14 de enero de 2005
 
Otegi, presenta la Propuesta de Batasuna en Anoeta
 
Con ocasión de su visita a nuestro país, la Mesa Nacional de Batasuna quiere trasladarle su valoración sobre la actual situación política, al mismo tiempo que quiere hacerle un emplazamiento: hagamos todo lo que está en nuestras manos para situar el conflicto político y armado en una fase definitiva de superación.
 
Las raíces del conflicto
 
Usted, señor presidente, sabe mejor que nadie que el denominado conflicto vasco no es sino el espejo en donde se refleja la imposición de España como proyecto negador de los derechos nacionales de pueblos que, como el vasco, han sido objeto de maltrato permanente por parte del Estado que ahora usted gestiona. Usted sabe que el debate de «¿qué es España?», que se repite a lo largo de la historia, no es sino la constatación objetiva de la existencia de un falso equilibrio construido contra los pueblos del Estado desde posiciones autoritarias y militaristas.
 
La constante apelación al artículo 8 de la Constitución en los últimos días, por parte entre otros de su ministro de Defensa, no hace sino evidenciar la debilidad de un Estado que sólo es capaz de justificar su existencia desde la pura y simple amenaza militar.
 
Imágenes como las de la última Pascua Militar o la última declaración de la Conferencia Episcopal reproducen la imagen de una «España» reaccionaria y autoritaria incapaz de asumir los retos del futuro desde un esquema democrático. Esa «España» le tiene miedo a la libertad, señor Rodríguez Zapatero, esa «España» también nos hiela el corazón a los que aspiramos a construir la nación vasca desde un punto de vista socialista.
 
Represión versus solución
 
Son muchas las voces que le recuerdan a usted que su obligación es mantener engrasadas las cadenas de tracción de los mecanismos que el artículo 8 de la Constitución española pone en sus manos. Esa es la gran trampa en la que pretenden neutralizarle los amigos de Bush, los grandes manipuladores del 11 de marzo, los Legionarios de Cristo; en definitiva, los que saben que en ese escenario volverán a recuperar el poder en las próximas elecciones.
 
En este sentido, queremos mostrarle nuestra preocupación por la deriva que está tomando su actuación política cimentada en el Pacto Antiterrorista, la Ley de Partidos, la proliferación de medidas judiciales y represivas que agravan la situación del conflicto.
 
Entendemos que no es éste el camino; es pues momento para los hombres y mujeres de Estado; es momento para elegir entre el pacto con los sectores más reaccionarios o elegir el camino de la democracia asentando y fortaleciendo las bases para un proceso de superación del conflicto.
 
Es posible construir la paz
 
Hace unas semanas Batasuna hizo pública una aportación que busca la resolución definitiva del conflicto político y armado que sufren nuestros respectivos pueblos. Nuestros votos en la Cámara de Vitoria buscan también el inicio de una dinámica de diálogo multilateral que culmine en un acuerdo satisfactorio para todos y todas.
 
Batasuna quiere, en este momento trascendental, emplazarle a usted como representante del pueblo español a hacer un ejercicio de simple naturaleza democrática: el respeto escrupuloso a lo que el pueblo vasco decida.
 
Señor presidente, créanos si le decimos que podemos llegar a comprender e incluso a compartir muchas de las inquietudes que usted, su gobierno o sus compañeros de partido tienen en torno al proceso de toma de decisión que le proponemos como solución al conflicto.
 
Señor presidente del Gobierno de España: Batasuna no está planteando un escenario independentista para la solución del conflicto. Batasuna plantea acordar las reglas democráticas que hagan posible un nuevo escenario donde todos los proyectos políticos tengan cabida, también el nuestro, socialista e independentista.
 
Señor presidente del Gobierno de España: Batasuna no está planteando un frente nacionalista vasco que imponga una solución unilateral del conflicto. Batasuna plantea un acuerdo entre nacionalistas y no nacionalistas, un acuerdo que debe contar con la adhesión y el respeto de las distintas sensibilidades existentes en el pueblo vasco. Y que debe ser refrendado, inevitablemente, por todos y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas que vivimos y trabajamos en Euskal Herria.
 
Así pues, nuestro compromiso es nítido: ese proceso de decisión debe de ser acordado en tiempos, mecanismos y garantías de derechos por parte de todas o, en su defecto, la mayoría de las formaciones políticas de nuestro país.
 
Asimismo, y una vez de que dicho acuerdo sea alcanzado, se deberá abrir un proceso de negociación con el Estado que fije los términos para el respeto de dicha decisión.
 
Podemos asegurar que el día después de dicho acuerdo no supondrá ni la ruptura unilateral independentista ni la alteración de derechos básicos para ningún ciudadano o ciudadana, sea cual sea el ámbito de su adscripción nacional o identitaria.
 
Permítanos por último sugerirle que este proceso de acuerdo, para que sea integral y eficaz, debe conllevar también el inicio de conversaciones entre su Gobierno y la organización ETA para la búsqueda de un escenario de desmilitarización multilateral del conflicto, puesta en libertad de los prisioneros políticos vascos y el reconocimiento social de las víctimas.
 
Llamamiento a la responsabilidad
 
Señor Rodríguez Zapatero, tiene usted en sus manos la posibilidad real de iniciar un camino que permita solucionar definitivamente este conflicto histórico de naturaleza política. De usted depende que esa posibilidad fructifique o no. Sólo esperamos y deseamos que tenga con respecto a este tema la misma actitud decidida que ha demostrado en algunos posicionamientos en torno a la política internacional de su gobierno.
 
Sabe de sobra que en ese camino le seguirá su pueblo y sabe también que en el camino de las soluciones contará con la actitud responsable de Batasuna.
 
No necesitamos decirle que de no ser así, siempre se encontrará de frente con las ansias de existir y poder decidir del pueblo vasco y, por supuesto, de la izquierda abertzale.
 
Señor presidente, es la hora de los estadistas, es hora de reconocer a la nación vasca su derecho a decidir, pactando ese proceso de decisión entre todos y todas, sin exclusiones y sin vulneración de derechos alguna.
 
Orain herria, orain bakea (Ahora el pueblo, ahora la paz)
Euskal Herria, 14 de enero de 2005
 
Enlaces Relacionados
Texto de la Propuesta, Informaciones y reacciones políticas
 
Opinión
En cueros políticos
Javier Ramos Sánchez - Jurista
16/1/2004 GARA
Definitivamente ha estallado en toda su inmensidad política el denominado problema vasco que no es, como se sabe, sino el problema español, el de un Estado que, huérfano de nación ha pretendido, históricamente, construirse sobre la imposición de las naciones a las que gobierna por la fuerza.
 
La «jugada maestra» de la izquierda abertzale es, además de una propuesta cabal de resolución del conflicto en los únicos términos en que es posible, alrededor de una mesa y mediante el diálogo y la negociación entre todos, el daca al PNV de aquel toma que propició la ruptura de Lizarra-Garazi. Ahora el partido jeltzale tiene en sus manos la piedra de la confrontación política con el Estado. Y, a juzgar por los gestos de sofoco de sus más destacados michelines, no les llega la camisa al cuello. En fin, que sufren de un tremendo vértigo político por enfrentarse en la arena del Congreso español, como San Jorge contra el dragón, con la bestia herida en su orgullo patrio.
 
Claro que hubieran preferido que el Plan no saliera adelante. Otros cuatro años más para gestionar poder mientras se sigue engatusando a la sociedad vasca con sueños soberanistas. De ahí el acierto sin paliativos de la izquierda abertzale que consigue así visualizar su apuesta política de resolución seria del conflicto mientras deja al PNV con la patata caliente de quien jugaba de farol.
 
En realidad la izquierda abertzale ya lo había dejado claro en Anoeta el 14 de noviembre. La asignación de distintos papeles a unos y otros agentes políticos, como con reiteración han solicitado entre otros Margarita Robles y su Foro de Madrid, hace que la negociación política se traslade de la organización armada a la institucional. ¿No era eso lo que se demandaba del Sinn Féin vasco? ¿Cuál es ahora la excusa?
 
El partido popular -­poli malo-­ sigue en sus trece. Negar el conflicto para negarse a resolverlo. Policializarlo y reducirlo a un problema de orden público mediante la represión y la ilegalización. No interesa la foto de un Congreso español que se opone a la voluntad de los vascos residenciada en el Parlamento de Gasteiz. Por eso quiere judicializar el conflicto en un Tribunal elegido ad hoc, el Constitucional, el mismo que ha estimado conforme a la Carta Magna española la exclusión política de doscientos mil vascos. En suma, más policía y más jueces al servicio de la policía, no para resolver el conflicto, que ya son años, sino para despolitizarlo, que no es lo mismo.
 
El partido de Zapatero en cambio, ­poli bueno­ querrá llegar a un consenso in extremis entre dos planes, el Ibarretxe y el López, que desvirtúe, otra vez, el conflicto en sus parámetros políticos de respeto a la decisión del Pueblo vasco, por la senda de una fiebre sostenida pero sin peligro vital. La úlcera molesta de los últimos doscientos años. Ya lo dijo el entonces delegado del Gobierno en Murcia, Sr. Eguiagaray; que estos problemas se resuelven en todo el mundo de igual modo: pactando con los moderados y eliminando a los radicales.
 
Como quiera que la idea proviene del partido del GAL debe el lector entender el verbo eliminar en todas sus acepciones y no sólo en la del juego político.
 
Sea como fuere, y enterrado el Estatuto del 79 así como la falsa pose política del demócratas versus violentos que fuera frontispicio del Pacto de Ajuria Enea, queda al desnudo el verdadero problema político de fondo tan ansiosamente ocultado: que Euskal Herria, o la parte de ella que se puede pronunciar en un parlamento, no tiene soberanía ni capacidad para decidir su futuro político en paz y libertad por mor de un Estado, el español ­el francés calla por no afrontar la cuestión, como intentó sin éxito el primero­ que ve llegada la hora de retirar todas las caretas pseudo-democráticas para exclamar sin tapujos que sí, que es un problema de soberanía y que en su España de los derechos y las libertades, la que prevalece es la de 38 millones y medio sobre la de cerca de tres millones de vascos. Así de simple y aritmético. Para vergüenza de los Ardanza, Ibarretxe y demás funámbulos de la política vasca que nos decían una vez y otra aquello de que todos los proyectos políticos son defendibles y realizables sin violencia ­sin la de ETA, naturalmente­. ¿Todos?. Pero si ni siquiera va a poder presentar un triste plan neoestatutario para convivir en España, que es en realidad el denominado plan Ibarretxe, si no es entre insultos y llamadas al orden a un colegial: clarito y por su orden recibirá en la villa y corte la reprimenda del alumno díscolo, para enésima vergüenza del mismo Pueblo que le ha visto recoger txapelas reales y realizar entregadas genuflexiones.
 
Es verdad, pues, que el vendaval abertzale ha dejado al desnudo a más de uno: A los jeltzales sin campaña electoral, a EA con el sabor a traición que se masca en los pasillos entre PNV y PSOE para salir de la crisis. A EB diciendo sí a un plan para que sus mayores ­tutores políticos­ digan en Madrid que no al mismo plan ­¡toma esquizofrenia política y organizativa!­. Y a un PPSOE al borde de un ataque de nervios luego de la cien mil veces anunciada muerte política del MLNV que es quien, a la postre, goza de mejor salud, como aquellos muertos que vos matáis. Enhorabuena Euskal Herria. -
Opinión
La difícil estrategia del PNV
Soledad Gallego-Díaz
El País 16/01/05,
La aparente tranquilidad con la que el Partido Nacionalista Vasco (PNV) ha puesto en marcha la "hoja de ruta" del plan Ibarretxe tras su aprobación en el Parlamento de Vitoria no oculta las grandes dificultades con las que se enfrenta este partido y la perplejidad de algunos de sus miembros ante la futura estrategia del PNV.
 
"Le hemos creado un problema a los socialistas, sin duda, pero nosotros también estamos en una situación muy complicada", asegura un ex miembro de la dirección peneuvista. Algunos militantes del PNV, especialmente los que siempre han defendido una aproximación al PSOE de Euskadi, confiesan su incomodidad y, sobre todo, su desconcierto sobre los posibles nuevos pasos del Gobierno de Ibarretxe.
 
Todo el mundo da por supuesto que el plan será rechazado en bloque en el Congreso, en marzo, y nadie cree que antes de las elecciones autonómicas previstas para mayo se pueda producir algún movimiento importante, ni en el PNV, ni en los otros protagonistas políticos vascos.
 
Con una única salvedad: la decisión que pueda tomar ETA respecto a una tregua. Y aun así, los efectos podrían ser muy diferentes según se tratara de una tregua definitiva o de una sólo parcial o temporal, de una tregua con la aceptación formal de entrega de armas o sin ella. Sin descartar, por supuesto, que no haya tregua antes de las elecciones y que ETA se reserve para plantear después al PNV algún tipo de negociación cara a la "ausencia de violencia" que tiene que rodear la celebración del referéndum previsto por el lehendakari para seis meses después del rechazo de su plan en el Parlamento de Madrid. En cualquier caso, la inmensa mayoría de los cargos intermedios del PNV ignora cuáles serán los pasos a dar después de las elecciones.
 
"La mayoría, incluidos los que nos identificamos con posiciones moderadas, creemos que la estrategia seguida hasta ahora por Ibarretxe nos llevará a una mayoría absoluta en las elecciones de mayo. Pero a partir de ahí es donde ya algunos nos sentimos más confusos", explica un dirigente que se califica de "cargo intermedio". Reconoce que no tiene la menor idea de cómo piensa reaccionar el lehendakari ni la línea que seguirá la dirección del partido. "Eso es lo que me tiene inquieto, saber si vamos a intentar negociar con los socialistas en Madrid y cómo se podría hacer. La verdad, no veo cómo se puede llegar a ese punto, ni por donde se puede salir, especialmente después de la visita de Ibarretxe a La Moncloa el pasado jueves día 13", confiesa. Y acepta que ésta es la ocasión en que se ha sentido más "paralizado", incluso "algo agobiado".
 
El apoyo de tres parlamentarios de Batasuna al plan Ibarretxe fue acogido dentro del propio PNV como un apoyo claro a los más radicales dentro del partido. "Egibar está muy contento, pero sigue estando claro que Egibar no representa a la mayoría de este partido, y que por eso no consiguió ser elegido presidente del PNV", explica un ex miembro de la dirección peneuvista, para el que la discusión interna aún no se ha dilucidado por completo. Admite, sin embargo, que la aprobación del plan Ibarretxe en el Parlamento de Vitoria ha echado por tierra cualquier posibilidad de contemplar un proceso como el que se sigue en Cataluña. "En eso sí que hay que decir que Egibar ha tenido éxito: se ha cortocircuitado cualquier posibilidad de acercamiento con el PSOE aprovechando el camino del Estatut catalán". Si el plan hubiera sido rechazado, los socialistas creían que existía la posibilidad de abrir un nuevo proceso sobre la reforma del estatuto de autonomía del País Vasco.
 
La mayor inquietud la suscita la celebración del anunciado "referéndum". "El lehendakari no convocará un acto ilegal", asegura este político nacionalista, que insiste en que Ibarretxe no está hablando de "referéndum" (lo que, según la legislación vigente, tendría que ser autorizado por el Congreso de los Diputados), sino de "consulta". El referéndum exigiría, además, la constitución de mesas electorales, algo que resulta imposible en las actuales circunstancias (PSOE y PP se negarían en redondo a integrarlas), mientras que la "consulta" podría llevarse a cabo por otros mecanismos. Por último, asegura, en una consulta no se somete a aprobación nada, sino que se recaban opiniones.  Eso ayudaría a esquivar otra, quizá la mayor, de las dificultades que supondría para el PNV un auténtico referéndum: la posibilidad, casi seguridad, de que Álava votara en contra. "En cualquier caso, está claro que si el lehendakari convoca una consulta no va a ser para dar la impresión de que la pierde y de que el Parlamento vasco y la sociedad vasca van por caminos separados, sino para lo contrario. Y ahí es donde ya vuelvo a perderme: ¿que hacemos entonces?", termina el ex dirigente peneuvista.
Enlaces Relacionados
Texto definitivo del Plan Ibarretxe aprobado por el Parlamento vasco
Artículos de análisis recopilados sobre la propuesta de nuevo Estatuto político de Euskadi
Argumentario - Respuesta a Preguntas frecuentes
 
Euskadi - Documento
Texto íntegro del comunicado de ETA
EITB - 16/01/2005 -
 
Fracaso del Marco Autonómico
 
La situación política actual no es más que el fiel reflejo del marco creado hace 25 por España con el objetivo de mantener segregada a Euskal Herria y bajo su dominio. La estrategia del Estatuto basada en la fractura se encuentra agotada. La configuración que pretende ser una cárcel para todo un pueblo pequeño y minoritario se encuentra actualmente en crisis, y con ello, la Constitución española que la sostiene. Aunque no lo reconocerán, saben que el instrumento destinado a garantizar la unidad de España y la división de Euskal Herria está roto, que no tiene remiendo alguno.
 
Del mismo modo, la lucha impulsada por la izquierda abertzale durante años está comenzando a dar sus frutos. En estos últimos 25 años, ha pagado caro su intento por mantener abierta la puerta de la libertad. Es por ello, que el debilitamiento político de la estrategia que apuesta por la división y fractura de Euskal Herria debe considerarse como una victoria política de la izquierda abertzale, habiendo derribado con ello un gran muro, un obstáculo en el camino del pueblo hacia la libertad.
 
Las posiciones políticas están siendo replanteadas, apareciendo nuevas propuestas políticas con ello. Hasta la más inmovilista de las posturas ha comenzado a caminar, intentando, de ese modo, ser creíble a ojos de la ciudadanía. En las dos últimas décadas nunca antes había sido tan clara y urgente la necesidad de un cambio de rumbo en el ámbito político actual.
 
Una vez enterrado el Estatuto de La Moncloa se nos abre una nueva oportunidad. La base de ésta, hoy como ayer, viene del reconocimiento del derecho de autodeterminación, desde un plan que tenga en cuenta a Euskal Herria en su totalidad. De la consulta sobre su futuro a todos los ciudadanos de Euskal Herria vendrá la solución. Ahí está el camino que, en consenso, todos debemos fomentar; ése es el camino propuesto por la izquierda abertzale y por el que está trabajando.
 
Angosto camino entre matorrales, pero el único que aprecia que nuestro pueblo pueda tener futuro, el único que conlleva consigo la esperanza para nuestro pueblo.
 
La opresión y los ataques no tienen fin.
 
En esta encrucijada, ¿quién hace qué?. Los Estados siguen atacando nuestro pueblo, como única respuesta contra un pueblo que anhela tomar la palabra. Con la asfixiante presencia de las fuerzas armadas, o expandiendo el terror en los cuarteles de la Guardia Civil, utilizando las más salvajes de las torturas, llegando incluso a violar a sus ciudadanos. Y todo ello con el silencio cómplice de quien tiene la vergonzosa protección de los políticos que no hacen más que mirar a otro lado. En ése estado de opresión, cobra mayor gravedad la política de dispersión que condena a muerte a los presos vascos y a sus familiares, una política que día a día sigue causando el dolor de quien la sufre, tal y como ha quedado demostrado tras los últimos accidentes, sobre todo después de la muerte de Karmele Solaguren. A pesar de que los conciudadanos vascos han alzado la voz en un millar de ocasiones -como el reciente ejemplo en las calles de Bilbao- la política vengativa que arrastra hacia la desesperación a los combatientes vascos secuestrados sigue su curso. Detrás de esa política de represión se encuentra la voluntad de chantajear y atacar a Euskal Herria. Los vascos debemos mostrarnos firmes ante esa situación; hay que proceder a la presión social, para que los derechos de los presos sean respetados. España y Francia están diseñando una estrategia conjunta en contra de Euskal Herria, tal y como nos demuestran las reuniones que ambos Estados están llevando a cabo. Dos Estados contra un pueblo. Un pueblo que lucha por su apego a la vida. Euskal Herria debe responder como pueblo, debemos avanzar uniendo nuestras fuerzas como un único pueblo. Ése es el camino que nos fortalecerá en el futuro. En octubre de 2004, los Estados opresores se apresuraron en anunciar su victoria después de años de operaciones policiales. Se han olvidado de Amaiur y Bergara, se han olvidado de Santoña. Se olvidan que este pueblo aprendió a caminar tiempo atrás, y aunque ETA no representa al pueblo, es el pueblo el que crea a ETA. Parece que no han aprendido nada del pasado y se empeñan en llevar a cabo estériles estrategias represivas. Que no se equivoquen, el conflicto no tendrá fin mientras que los derechos de nuestro pueblo no sean reconocidos y garantizados. El único modo de que los enemigos de Euskal Herria no firmen más Domuit Vascones engañosos es lograr la libertad de la propia Euskal Herria. En resumidas cuentas, siguen sin dar respuesta a las bases del conflicto. Sin embargo, el debate político abierto en relación al futuro de nuestro pueblo es significativo y de gran profundidad, ya que alberga en él los derechos pertenecientes a nuestro pueblo, tales como el derecho de autodeterminación y nuestra capacidad de decisión.
 
Nuevo marco político: ¡no más engaños!
 
Mientras tanto, la izquierda abertzale ha lanzado una propuesta para ayudar a conseguir una solución del conflicto. Del mismo modo que el Parlamento de la Comunidad Autónoma Vasca se ha mostrado dispuesto a comenzar un proceso que tiene como objetivo entregarle al pueblo la palabra. Los pasos dados desde la izquierda abertzale han dado sus frutos, han abierto un nuevo marco político enseñando una postura de gran madurez y responsabilidad política. Han intentado entrar en detalles, han sido ilegalizados, pero han respondido con la gran valentía requerida por el momento, frente a los políticos profesionales cuyas bocas llenan de la palabra democracia.
 
La respuesta recibida, la traición en clave partidista y de insulto. Insulto, porque han intentado deformar y enterrar la propuesta desde su nacimiento. En este momento clave del cual Euskal Herria es protagonista, ¿Qué intereses han promovido el desprecio recientemente mostrado? ¿A favor de quién? Los que presentan a ETA como un obstáculo para dar la palabra al pueblo son inductores de un doble engaño: engaño porque mienten al pueblo; y engaño porque con esa afirmación pretenden ocultar su nula voluntad y capacidad para resolver el conflicto. Que quede bien clara la grave responsabilidad en la que incurrirán quienes pretendan responder con un nuevo fraude a la situación que ahora se presenta. Del mismo modo que no nos sorprenden las afirmaciones de los mandatarios españoles y de los partidos sucursalistas, nos parecen escasas e irresponsables las declaraciones manifestadas por algunas instituciones políticas de Euskal Herria, ya que todas se centran en desmenuzar los objetivos abertzales, aplaudiendo dichas actuaciones. En la primera plana de esa postura se encuentra el PNV. Con su actitud no hace más que estrechar el vínculo que ata a Euskal Herria con España, guiados por un necio interés económico y político: hace poco hemos visto a Ibarretxe y a Catania de Mondragón Corporación Cooperativa mano a mano con el rey de España, para vergüenza de todos los abertzales. O a Imaz y Ariztondo, en plena postura desafiante y arrogante hacia la izquierda abertzale. La otra cara de su relación con España es la exclusión y la política de aislamiento en contra de la izquierda abertzale. Las dos caras de la misma moneda. Sin darse cuenta de que con esa postura retraída todos resultamos perdedores.
 
¿Quién hace qué? Quién abre la puerta de la ilusión y quién cae en la red de malvadas conjeturas políticas. Quién por medio del consenso y quién por medio de la puñalada en la espalda. Quién con la honesta intención de superar el conflicto político y quién buscando la mera bendición de París y Madrid. Quién construye y quién exige la redención.
 
Mientras tanto, que el humo no ciegue los ojos de los abertzales y progresistas de buena fe. Que los poderes fácticos presentes en los partidos políticos, que los perversos intereses partidistas, que las mentiras y las ofensas y que nada ni nadie hagan callar la voz del pueblo. He ahí la cuestión. El camino hacia la paz no podrá ser desviado por las quimeras policiales y por otras invenciones similares. Tarde o temprano, la sabiduría del pueblo llano acaba juzgando siempre al mentiroso.
 
Euskadi Ta Askatasuna, en relación al nuevo marco político y a la Declaración firmada en octubre, aportando su perspectiva con el fin de superar el conflicto que enfrenta a Euskal Herria con España y Francia, quiere comunicar lo siguiente:
 
- Que ve con buenos ojos la Propuesta Alternativa para una Resolución Democrática presentada en el Velódromo de Donostia-San Sebastián. ETA opina que, tras la Alternativa KAS y la Alternativa Democrática, ésta es la aportación más sólida que se ha presentado de cara a superar el enfrentamiento entre Euskal Herria y los Estados.
 
ETA, por su parte, muestra su total disposición a emprender un proceso que lleve a la solución del conflicto. ETA cree que éstas son las claves que deberían tenerse en cuenta en un proceso que conllevaría la resolución de tal:
  • - La resolución del conflicto llegará sólo como resultado de acuerdos, negociaciones y entrevistas.
  • - El único modo de superar el conflicto es el comienzo de un amplio proceso de diálogo que tenga como objetivo la firma de un acuerdo principal.
  • - Los dos principios básicos de la propuesta deberían ser los siguientes: las soluciones del presente (garantizar el respeto de todos los derechos básicos de Euskal Herria) y las oportunidades del futuro (garantizar una situación en la que sean posibles todas las opciones para Euskal Herria).
  • - Es indispensable respetar la decisión que tome Euskal Herria.
  • - Para que la palabra y la decisión de Euskal Herria sean respetadas, es imprescindible que el conjunto de la ciudadanía tenga la oportunidad de participar en un proceso como el apuntado. 
Corren tiempos en los que la palabra debe ser tomada. Ésta es la invitación que con total honestidad y respeto ofrece Euskadi Ta Askatasuna a toda la ciudadanía vasca. La decisión sobre el futuro le corresponde a cada ciudadano, sin ninguna presión ni límite. Del mismo modo, ETA emplaza a toda la izquierda abertzale y a todo Euskal Herria en general a que sigan trabajando y luchando por lograr una situación auténticamente democrática, basada en el respeto de los derechos que corresponden como pueblo a Euskal Herria. Por último, Euskadi Ta Askatasuna desea mandar el más cariñoso de sus saludos a todos los presos políticos vascos secuestrados en las cárceles de España y Francia, sobre todo en estos momentos en los que luchan por los derechos que les pertenece. La dignidad y el compromiso que día a día demuestran es ejemplo para todos nosotros.
 
Euskal Herria, enero de 2005
 
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Recopilación actualizada de Textos de análisis y opinión de ANDALUCÍA LIBRE sobre Euskadi
  
 
 España - Opinión
Muchachos, se acabó el recreo
Pedro J. Ramírez
El Mundo, 16/01/05,
Desde el 23-F nunca había estado tan justificado como hoy que el Rey ejerciera su poder moderador, instando a los dos grandes partidos nacionales a seguir aunando sus fuerzas para defender el orden constitucional. Ibarretxe no ha llegado de improviso, ni ha vociferado pistola en mano, pero nos ha conminado igualmente a que le entreguemos parte de nuestra soberanía nacional, advirtiendo a continuación que, si no lo hacemos, él se servirá por su cuenta.
 
Era la única situación límite que nos quedaba por vivir en este cuarto de siglo largo de democracia. Hemos tenido golpes de Estado, terrorismo de Estado y contra el Estado, bancarrotas de Estado, corrupción en el Estado e incluso un jaque al Estado como el del 11-M. Sólo faltaba una gran crisis de Estado, fruto de la iniciativa secesionista de parte del Estado. Debemos preocuparnos, pero no asustarnos. De la misma forma que ha resistido todos los demás embates, la España constitucional también sobrevivirá a éste, siempre y cuando recurra de nuevo al secreto de su éxito: el consenso de la gran mayoría de los ciudadanos, vertebrado por los dos grandes partidos nacionales.
 
Ese ha sido el elixir que ha dado lugar a nuestros momentos más vigorosos como joven democracia, desde los Pactos de La Moncloa hasta el Pacto Antiterrorista, pasando naturalmente por la redacción de la Constitución de todos y de los Estatutos de Autonomía más generosos de Europa. A ese remedio deben recurrir los líderes del PSOE y el PP e invitar a continuación a sumarse a ellos a todos los demás grupos que estén dispuestos a participar con lealtad institucional en un nuevo esfuerzo extraordinario destinado a estabilizar el modelo territorial.
 
Zapatero y Rajoy han demostrado anteayer que tienen las suficientes dosis de sentido común para emprender y culminar ese camino. Pero no está de más que el viejo druida de la tribu escancie en sus tazas en un momento estratégico como éste unas dosis adicionales de la legendaria poción mágica. A Don Juan Carlos no le faltan, efectivamente, arrestos para afrontar cualquier eventualidad desagradable, pero nadie mejor que él sabe que la clave de la modernización de España ha estado en el paulatino contagio de una gran epidemia de sensatez. ¿Y a quién sino al Jefe del Estado le debe corresponder poner la primera ficha de ese dominó integrador?
 
Para que el gran problema que tenemos se encauce de manera positiva, es imprescindible que tanto el PP como el PSOE abdiquen de las fantasías que de forma sucesiva les han llevado a pensar que por sí solos podían encontrar y aplicar una terapia adecuada frente a los nacionalistas. Es hora de pedir a sus máximos, y no tan máximos, dirigentes que se bajen de las nubes y aterricen en la cruda realidad. Y si alguno de ellos continúa en la inopia, que desde arriba suene la campana, con el certero mensaje de Rosa Díez: muchachos, «se acabó el recreo». Porque ni el palo del PP de la pasada legislatura, ni la zanahoria del actual PSOE tienen, por separado, el nivel de eficacia soñado por sus patrocinadores. Sólo la combinación inteligente de ambos ingredientes puede sacarnos de este atolladero.
 
Recuerdo bien la reacción de Aznar aquella noche de la primavera de 2001 en que Mayor Oreja y Redondo Terreros, pese a obtener el mejor resultado jamás cosechado por las fuerzas constitucionalistas, quedaron lejos de sus quiméricas expectativas. «La sociedad vasca todavía no está preparada para que cale nuestro mensaje», me dijo entre decepcionado y sorprendido. ¿Tendrá que recurrir Zapatero en mayo a una variante parecida de la fábula de la zorra y las uvas, tendrá que vivir un desvanecimiento similar de sus sueños de seductor, si pese a su desquiciado plan -o incluso gracias a él- Ibarretxe afianza la hegemonía de los nacionalistas en el Parlamento de Vitoria? De momento el presidente se revuelve ante el «fatalismo antropológico» de quienes dan por hecho que a la hora de la verdad será la irracionalidad del llamamiento tribal lo que una vez más decante allí el veredicto de las urnas.Pero al optimismo de su voluntad no se opone en este caso el pesimismo de la inteligencia, sino el aún más desolador de la experiencia.
 
Hace cuatro años, tras aquella ducha de agua helada, quedó claro que el PP de la mayoría absoluta no tenía otro plan B sino el de convertirse en una especie de guardián en el centeno de las incomprendidas esencias patrias, persiguiendo con el mismo brío que las propias conductas heréticas de los nacionalistas, las deserciones -en algunos casos, ciertamente, repudiables- de parte de los socialistas catalanes y vascos. De la eficacia de la concertación antiterrorista que culminó en la ilegalización de Batasuna se pasó entonces a una fase en la que el PSOE se enteraba por los periódicos de lo que el PP le pasaría a la firma al día siguiente y en la que desde La Moncloa se prefería la fraternal filtración a la prensa adicta de la entrevista entre Carod y ETA antes que la leal advertencia a Maragall sobre lo que acababa de ocurrir. Fue en ese caldo de cultivo -y sobre los castillos en el aire de la relación privilegiada con Washington- en el que se cometieron los graves errores de percepción y comunicación que antecedieron a la, por lo demás, inmerecida derrota del 14-M.
 
Ahora ha sido ZP el que ha creído que podía volar solo o, peor aún, mal acompañado por unas minorías radicales, tan vociferantes como chanchulleras. Matemáticamente a él podían salirle las cuentas, pero la ecuación para el país era desastrosa. De ahí la atmósfera sombría que ha envuelto a nuestra vida pública durante el mes que media entre la intervención del presidente en la Comisión del 11-M y su fructífera reunión de anteayer con Rajoy. Justo en su epicentro se produjo la aprobación del plan Ibarretxe y la inmediata asociación de ideas entre ese desafío y el que viene gestándose en Cataluña. Aunque exagerara en el diagnóstico, Mayor Oreja no se inventaba nada. Un día Carod decía que lo cocinado en Vitoria sólo era el «entremés» del guiso que se preparaba allí; el siguiente advertía que si a Ibarretxe se le contestaba con un «no rotundo», pues «se acabó la legislatura»; y el de más acá precisaba que eso del «estado asociado» a Cataluña le sabría a poco, porque su verdadero proyecto es separarse totalmente de España.
 
En condiciones normales, estas bravatas sólo hubieran despertado piadosas sonrisas, acompañadas de un dedo índice dirigido hacia la sien, pero en boca de quien en la encrucijada de los Presupuestos ha esgrimido la llave de la gobernabilidad, obteniendo significativos peajes políticos a costa de la identidad valenciana o del amor propio de los salmantinos, es natural que dispararan todas las alarmas. Incluso -por primera vez desde que Zapatero es presidente-, en el interior de un PSOE, en el que las pretensiones de Maragall empiezan a pesar como una losa que deja sin resuello a cualquier discurso sobre la solidaridad. No en vano, en medio de un sinfín de cínicas falacias, lo mejor argumentado de la perorata monclovita de Ibarretxe fueron los puntos en común entre su propuesta y la del Gobierno tripartito catalán, incluida la amenaza de celebrar una «consulta popular» si el Parlamento español no accede a sus pretensiones.
 
El riesgo de que un Zapatero entre iluminado y engreído pudiera pretender sustituir un cuarto de siglo de políticas basadas en la búsqueda de la centralidad por una loca excursión en pos de una mayoría social alternativa que excluyera al PP y diera todas las bazas a las minorías nacionalistas, había llevado la inquietud durante estas últimas semanas a los sectores más dinámicos de nuestra sociedad civil. Máxime cuando los principales pasos en falso que ha dado el presidente en estos meses iban todos por ahí: a ZP no le preocupaba que Cataluña se definiera como «nación», ZP se comprometía a dar por buena cualquier reforma del Estatut que obtuviera un alto consenso en Cataluña y cupiera en la Constitución, a ZP le parecía «conveniente», pero no «imprescindible» que el PP apoyara esa reforma en el Congreso de los Diputados
 
De ahí el alivio general que está impregnando la encrucijada española durante este fin de semana tras el buen clima y los mejores resultados de su entrevista con Rajoy. Es de justicia subrayar que el líder del PP llegó a La Moncloa con los deberes hechos, al haber logrado convencer en el encierro de las dos jornadas previas en Sigüenza a los dirigentes más recalcitrantes de su partido de la necesidad y conveniencia de ofrecer un pacto de estabilidad al Gobierno. Menos el detalle de comprometerse a no votar en contra de los futuros Presupuestos para liberar a Zapatero de la dependencia de los nacionalistas, todos los demás ingredientes planteados por Rajoy fueron incluidos. Lo cual tiene un mérito enorme teniendo en cuenta que el PP continúa siendo un partido en carne viva, doblemente traumatizado por las dramáticas circunstancias en las que perdió el poder y por la campaña de infamias que le persigue desde entonces. Por eso, este viraje estratégico, perfectamente compatible con el ejercicio de la oposición en todas las demás áreas, va a marcar un antes y un después en la maduración del liderazgo de Rajoy.
 
También Zapatero dio la talla. El presidente tuvo la habilidad de aparentar que de todo lo que le proponía Rajoy lo de la «estabilidad» era lo que menos le importaba y, después de decir sí a la petición de los populares de crear una comisión para el seguimiento de la respuesta conjunta al plan Ibarretxe, casi fue quien desenfundó primero la idea clave -incluida en el documento del PP a ver si colaba- de elevar a dos tercios la mayoría necesaria para que el Congreso de los Diputados apruebe la reforma de cualquier Estatuto. Eso significa que, por marginal que pueda ser su posición en una autonomía, cualquiera de los dos grandes partidos podrá bloquear la aplicación de lo que allí se cocine. En la práctica eso significa que ni Cataluña tendrá un nuevo Estatut si el PP no forma parte del consenso, ni un hipotético acuerdo entre nacionalistas y socialistas bastaría para cambiar el statu quo en el País Vasco, pues Zapatero se ha comprometido a aplicar esa norma aún cuando, lógicamente, no pueda entrar en vigor hasta que no se reforme la Constitución.
 
Es muy alentador comprobar cómo de forma más rápida y nítida de lo que yo mismo pensaba comienza a aplicarse la terapia propuesta desde nuestras páginas para hacer frente a la gravedad del momento.Si esta colaboración cuaja, España podrá afrontar sin excesivos riesgos unas reformas moderadas de la Constitución y los Estatutos a las que terminarán sumándose, como siempre, los sectores más posibilistas del nacionalismo periférico.
 
El nuevo clima en la relación entre el PSOE y el PP ha llegado, además, justo en el momento en que la carta de Batasuna a Zapatero parece abrir una nueva ventana de oportunidad, por exigua que sea, para obtener el definitivo adiós a las armas de ETA. Si hubiera que fiarse tanto del tono como de la literalidad de la misiva que el presidente se encontró sobre la mesa justo al término del encuentro con Rajoy -acentuando así la trascendencia de la jornada-, su percepción de que se trata de algo de la «máxima importancia» sería correcta y adecuada. Sin embargo, la secuela de amagos de transigencia, empleados en realidad por la banda terrorista para engendrar las expresiones más monstruosas de su vileza, es ya suficientemente conocida y elocuente como para que la credulidad adquiera en estos casos tintes de autoengaño.
 
Dicho lo cual Zapatero tiene no ya el derecho, sino el deber de explorar la vía del diálogo con los criminales y su entorno para intentar hacerles desistir de su delirio y requerirles la entrega de las armas. Así lo hicieron todos sus antecesores y, aunque el resultado siempre haya sido el mismo, antes o después el mundo de ETA tendrá que darse cuenta de que su debilidad ante el Estado no tiene vuelta de hoja. Paradójicamente podría haber más de lo que hablar con una Batasuna que cumpliera el requisito de condenar la violencia etarra planteado por Fernández de la Vega -mucho más firme y clara que la víspera-, que con un PNV que ha llegado a Madrid con un bebé prematuro que en realidad ni el propio Ibarretxe quería que naciera.
 
«¿Y ahora qué se hace con el niño?». La pregunta burlona es de Zapatero, pero el problema es entero de Ibarretxe. Si el jueves quedó claro que debe abandonar toda esperanza de que su plan le lleve a ningún sitio, desde el viernes cuenta ya con el peligro adicional de que el verdadero padre de su criatura termine dejándole de lado en un envite en el que ofrezca al Estado más a cambio de menos.
 
La ocasión la pintan calva, pero Zapatero no puede dejarse arrastrar por el vértigo de un sucedáneo de aceleración histórica. Cada paso que dé debe contar con el conocimiento y aquiescencia de la oposición y con la sensibilidad de las víctimas. Acertó al percibir el día de Nochevieja que había llegado «la hora de los hombres de Estado» y su acercamiento al PP indica que ha urdido una estrategia más consistente de lo que inicialmente parecía.Ahora surge esta tentadora oportunidad de darle la vuelta a la tortilla y convertir al patético Ibarretxe en un burlador burlado.Explorémosla, pero sin olvidar nunca la certera frase de Callaghan que tanto le gustaba a Joaquín Garrigues: «Gobernar no es ceder». 
El Rey se reunió en el Palacio de la Zarzuela con Zapatero y Rajoy
Madrid. Agencias
 
El Rey mantuvo ayer domingo 16 una reunión en el Palacio de la Zarzuela con el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, y con el presidente del PP, Mariano Rajoy, con quienes Don Juan Carlos había despachado previamente por separado, según informaron hoy fuentes de la Casa del Rey.
 
El presidente del Gobierno acudió a la residencia del jefe del Estado para mantener el habitual despacho semanal y abordar las cuestiones políticas sucedidas durante los últimos días. La audiencia del Rey con el presidente del PP estaba prevista desde hace unos días, según las mismas fuentes, que añadieron que la coincidencia del jefe del Ejecutivo y del líder de la oposición en el Palacio de la Zarzuela fue lo que dio lugar a una posterior reunión entre los tres. Fuentes de Moncloa explicaron que la reunión de ayer se enmarca dentro de la "más absoluta normalidad", aunque no facilitaron información sobre los temas tratados debido a que las audiencias del Rey no son objeto de comentario.
 
Las reuniones se celebraron el mismo día que se conoció el comunicado de ETA apoyando la propuesta de la ilegalizada Batasuna para un proceso de "desmilitarización" en el País Vasco y dos días después de la entrevista entre Zapatero y Rajoy en Moncloa, en la que acordaron crear una comisión para abordar reformas institucionales.
 

Posiciones de los partidos parlamentarios ante el Plan Ibarretxe

ELMUNDO.ES/Andalucía Libre

 

MADRID.- La Propuesta de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi aprobada por el Parlamento vasco el pasado 30 de diciembre llega al Congreso de los diputados. A la vista de la postura adelantada por cada grupo parlamentario el rechazo del proyecto soberanista de Ibarretxe está asegurado.

 

PSOE (164 escaños). Desde el primer momento el PSOE ha dejado claro su rechazo tajante al Plan Ibarretxe, pero ha preferido templar las aguas y desdramatizar el asunto. Zapatero siempre ha mantenido que el proyecto del 'lehendakari' no será aprobado. Para ello, el presidente del Gobierno quiere afrontar el asunto por el cauce legal habitual. Por ahora ha descartado presentar recurso ante el Tribunal Constitucional y es partidario de que la Mesa del Congreso admita a trámite el plan y que sea el Pleno quien lo rechace de forma mayoritaria. [El diputado verde electo en las listas del PSOE se abstendrá.]

 

Partido Popular (148 escaños). El Partido Popular es la formación política que ha manifestado una oposición más rotunda al Plan Ibarretxe. De forma insistente, sus principales dirigentes han solicitado al Ejecutivo que presente un recurso ante el Tribunal Constitucional para frenar su tramitación cuanto antes. Durante el Gobierno de Aznar, ya fue presentado un recurso de este tipo, pero fue rechazado por los jueces.

 

En el campo parlamentario, el PP es partidario de que el Plan Ibarretxe se pare en la Mesa del Congreso, para que ni siquiera llegue a votarse en el Pleno. Además, ha ofrecido apoyo a Zapatero para que utilice "todas las medidas legales" necesarias para plantar cara de forma firme al proyecto soberanista del 'lehendakari'. Rajoy no ha dudado en aludir al polémico artículo 155 de la Constitución, que permite obligar a una Comunidad Autónoma al "cumplimiento forzoso" de sus obligaciones.

 

CiU (10 escaños). El Grupo Parlamentario catalán ha manifestado que no va a obstaculizar la discusión del Plan Ibarretxe en el Congreso, aunque no ha entrado a valorar el contenido o el fondo de la propuesta del 'lehendakari'. Por ello, va a votar a favor de la admisión en la Mesa del Congreso y también va a respaldar en el Pleno que el texto inicie un proceso de tramitación parlamentaria. La postura de este partido ante una hipotética votación final para la aprobación o rechazo será tomada en la reunión de la Ejecutiva de CiU, cuya fecha no está fijada.

 

ERC (8 escaños). El grupo de ERC es el principal apoyo para los planes de Ibarretxe en Madrid. Los dirigentes republicanos han respaldado en todo momento el proyecto del 'lehendakari' y han anunciado que votarán a su favor en el Congreso. Además, llegó a amenazar a Rodríguez Zapatero con retirarle su apoyo parlamentario, si el PSOE forma un "frente nacional" con el PP para impedir que el proyecto, por lo menos, se negocie.

 

PNV (7 escaños). La postura del PNV es claramente favorable al Plan Ibarretxe.

 

Izquierda Verde (5 escaños). La situación de Izquierda Unida es la más comprometida del arco parlamentario. El sector vasco de la coalición (Ezker Batua-Berdeak) forma parte del Gobierno vasco y su apoyo fue decisivo para que el Plan Ibarretxe saliese aprobado en el Parlamento autonómico. Paradójicamente ahora se oponen al proyecto porque ellos defienden un modelo federal, diferente a la propuesta de los nacionalistas.

 

El grupo parlamentario de Izquierda Verde (IU+IC) en el Congreso cuenta con cinco diputados. Dos de ellos, que pertenecen a Iniciativa per Catalunya, han anunciado que se van a abstener en la votación. Los otros tres aún no han adelantado el sentido de su voto. La incógnita se despejará en el Consejo Político Federal de la coalición que se celebrará el 22 de enero. [No obstante, la mayoría de federaciones de IU (incluida su sección andaluza) y los dos candidatos a la coordinación general, Llamazares y Santiago, han defendido el voto NO. Para facilitar la negociación a la baja y  atenuar el impacto de la escenificación de sus contradicciones, desde la dirección de IU se ha propuesto que el texto no llegara a Pleno pasando directamente a la Comisión Constitucional]

 

Coalición Canaria (3 escaños) [apoyará la admisión a trámite del 'Plan Ibarretxe' en la Mesa y su consiguiente debate político, aunque a la hora de la votación rechazará la iniciativa del Parlamento vasco por "no ajustarse a lo que dice la Constitución española". El presidente de CC, Paulino Rivero, quién añadió que la posición de su formación es contraria al 'Plan Ibarretxe' porque no pueden permitir que en el Estado español pueda haber una relación privilegiada de alguna comunidad autónoma respeto al resto. En todo caso, el presidente de CC matizó que "si alguna comunidad debe gozar de privilegios ésa debe ser Canarias" por tener un estatus reconocido en la Constitución española y en la Constitución europea como zona ultraperiférica. Ademas rechazan la iniciativa del Parlamento Vasco, "al no ajustarse a lo que dice nuestra Carta Magna". "Nosotros cabemos en la Constitución española, y todo lo que signifique estar en ese ámbito cabe para nosotros", afirmó.]

 

Grupo Mixto

 

- BNG (2 diputados): [Su Ejecutiva nacional ha calificado de "legítimas" las propuestas realizadas por el Parlamento vasco porque fueron "concebidas" para la sociedad vasca. Votara que SI en el Pleno para su admisión a tramite, pronunciándose por una negociación posterior]

 

- Chunta Aragonesista (1 diputado): [En contra del Plan Ibarretxe ya que "no se ajusta al proceso y a los mecanismos que cualquier legítima aspiración de profundización y desarrollo del autogobierno debería tener en cuenta". El Consello Nazional de CHA apunta a una reforma constitucional "para poder avanzar hacia un Estado federal, evitando la adopción de decisiones unilaterales que vulneren el ordenamiento jurídico"] 

 

- Eusko Alkartasuna (1 diputada): A favor del Plan Ibarretxe.

 

- Nafarroa Bai (1 escaño): La diputada de esta formación, Uxue Barkos, se ha mostrado confiada en que el Ejecutivo permita un referéndum sobre el 'plan Ibarretxe' en el País Vasco, ya que "no es congruente dar hoy la palabra a los ciudadanos [en referencia a la consulta sobre la Constitución europea] y mañana no".
 
Zapatero espera gestos de ETA cara a las elecciones vascas
El Gobierno cree que decretará una tregua para reforzar el papel de Batasuna y debilitar al PNV
Sevilla emplaza a la organización terrorista a anunciar "dónde y cuándo abandona las armas"
ENRIC HERNÁNDEZ - SAN SEBASTIÁN - El Periódico de Cayalunya 16/1/2004
 
Ahora le toca mover ficha a ETA. Tras ofrecer diálogo a Batasuna a cambio de que condene la violencia, José Luis Rodríguez Zapatero no espera, según informan fuentes gubernamentales, una rápida respuesta de la ilegalizada formación aberzale. Pero sí augura que, cara a las elecciones vascas de la primavera, la banda terrorista hará gestos de distensión como decretar una tregua.
 
Ningún miembro del Ejecutivo ni dirigente del PSOE confirma que la oferta de paz de Batasuna sea fruto de una discreta negociación encauzada por los socialistas vascos. Tampoco lo desmienten. Más bien esbozan una sonrisa cómplice con la que dejan entrever que, si bien están al corriente de los entresijos de este proceso, su obligación es guardar silencio. Con todo, la celeridad con la que el Gobierno puso en valor el mismo viernes la carta remitida por Arnaldo Otegi sugiere que no le cogió, ni mucho menos, por sorpresa.
 
Sea como fuere, la información que maneja Zapatero le lleva a afrontar con gran optimismo lo que a todas luces empieza a vislumbrarse como un todavía incipiente proceso de paz. De ahí que el sábado, en San Sebastián, alternara mensajes de confianza -"hay argumentos para ver el fin de la violencia", "soy capaz de hacer esfuerzos por la paz"...- y de exigencia a Batasuna y a ETA, a las que emplazó a condenar y abandonar la violencia, respectivamente.
 
Porque, a juicio de las fuentes gubernamentales consultadas, tanto la oferta de paz de Batasuna como el posible alto el fuego de ETA responden a una nueva estrategia común. Si el objetivo tradicional de ambas era negociar la independencia vasca a cambio de la paz, ahora buscan el pretexto para que la banda se disuelva y la izquierda abertzale pueda volver a las instituciones e impedir así que el PNV, deliberadamente radicalizado, conquiste la hegemonía de todo el nacionalismo vasco. Interpreta el Gobierno que, debilitada ETA por los golpes policiales y el impacto moral del 11-M, y arrinconada Batasuna por su ilegalización, la izquierda aberzale se ha conjurado para remplazar al PNV y al lendakari, Juan José Ibarretxe, como interlocutores del Estado. Ése es el propósito de la carta de Otegi a Zapatero, en muchos puntos más moderada que el propio plan Ibarretxe, y también el de la tregua que el Ejecutivo espera de ETA.
 
Un gesto de distensión de la banda que, aunque insuficiente para el Gobierno, abriría un proceso de paz con tres consecuencias: desdibujar el plan soberanista del PNV, reforzar el protagonismo de Batasuna y abrir la puerta, si no a su regreso a la legalidad cara a las elecciones vascas, sí a que presente una lista a prueba de recursos o promueva el voto nulo para que Ibarretxe no capte al electorado aberzale. Su concurrencia a las urnas se pospondría entonces hasta las municipales del 2007.
 
Para concluir que la oferta de Batasuna tiene la bendición etarra, el Ejecutivo recuerda que el 30 de diciembre, cuando propició la aprobación del plan Ibarretxe para dejar al PNV sin el que iba a ser un banderín electoral, Otegi leyó en el Parlamento vasco un carta de José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, exdiputado aberzale y considerado número uno de ETA. Además, la banda abonó ayer la propuesta de diálogo que Otegi lanzó en noviembre, embrión de la formulada el viernes. A la espera de mejores noticias, ayer el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, desdeñó este comunicado de ETA y declaró que al Gobierno sólo le interesa la nota en la que "diga dónde y cuándo entrega las armas".
 
Cataluña - Reacciones al pacto PSOE-PP
Carod-Rovira: «Un pacto PSOE-PP sería incompatible con el acuerdo Tripartito»
Agencias
 
El presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, ha afirmado hoy que su partido no se opone a que el Gobierno «dialogue con el PP sobre temas autonómicos», pero ha advertido de que «un pacto» entre PSOE y PP sí sería «incompatible» con el acuerdo del Tripartito de la Generalitat.

Carod-Rovira ha indicado, tras la reunión de la ejecutiva de ERC, que su formación ve positivo el diálogo a todos los niveles y cree que el Gobierno debe hablar con todo el mundo, «desde el PP hasta Batasuna», por lo que no le parece mal que los líderes de PSOE y PP, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, se hayan reunido y hayan entablado un «diálogo».

No obstante, el líder republicano ha confirmado que en las próximas horas se reunirá con el primer secretario del PSC, José Montilla, y en las próximas semanas -en una fecha aún por concretar- con Rodríguez Zapatero, para descartar la posibilidad de que detrás del diálogo con el PP -respecto a cómo afrontar el Plan Ibarretxe- hubiese un pacto o unos compromisos concretos. Según Carod, «es perfectamente posible un diálogo simultáneo» del PSOE con el PP y otro entre PSOE y ERC, «pero evidentemente, lo que no es compatible es un pacto con el PP y otro con ERC», ya que los socialistas «o bien pactan con la derecha o con la izquierda».

«No vale, en este sentido, -ha subrayado- separar las agendas y entender que, por un lado, está la agenda nacional o estatal que la negocian con el PP, y por la otra, la agenda social que la negocian con nosotros» mediante un pacto de legislatura.
 
Ha recordado, asimismo, que en el Acuerdo del Tinell del gobierno tripartito de la Generalitat (PSC, ERC e ICV-EUiA), y concretamente en la primera cláusula del anexo, los firmantes establecen el compromiso de no suscribir «ningún acuerdo de gobernabilidad» con el PP, tanto en el ámbito catalán como en el de las cámaras estatales. «Estoy seguro -ha precisado- que el PSC es el primero que no quiere incumplir el Pacto del Tinell, entre otros motivos porque sus mismas bases no se lo permitirían». «Cataluña -ha añadido- no puede tolerar ninguna tutela sobre el Parlamento catalán» por lo que «el diálogo está muy bien, pero el Estatuto lo hacemos nosotros y, por tanto, la comisión de seguimiento que han creado el PSOE y el PP no puede tener ninguna función ejecutiva, y no es quién para poner límites o frenos».

Después de apuntar que «si es preciso, haremos una comisión de seguimiento de esta comisión de seguimiento», Carod-Rovira ha anunciado que el próximo viernes habrá una reunión para abordar las cuestiones que afectan al Pacto del Tinell entre los miembros del Tripartito de la Generalitat. En su opinión, «es el PSC quien tiene que deshacer este lío» y dejar claro que el Estatuto se elaborará en Cataluña sin tutelas externas, pero ha querido quitar trascendencia al encuentro Zapatero-Rajoy y se ha mostrado confiado en que «empieza una etapa política apasionante» y «un proceso constituyente hacia un federalismo plurinacional». «En España mandan los federales, y en Cataluña el primer partido del gobierno (PSC) también lo es, pues que se note» y que «hagan avances hacia la consecución de este nuevo paisaje», ha recalcado el líder independentista catalán.

Respecto a la negociación de un pacto de estabilidad para toda la legislatura con el PSOE, Carod-Rovira ha confirmado que «trabajamos intensamente en la propuesta de un acuerdo» pero para ello los socialistas «tendrán que decidir si desean negociar pactos con el PP y se impone su visión más centralista del Estado o bien pactan con la izquierda».
 
Otras reacciones catalanas
 
Por su parte, el conseller en cap (primer ministro) y dirigente de ERC, Josep Bargalló, aseguró ayer que no le consta que haya un pacto entre el PSOE y el PP para debatir el modelo de Estado y velar por las reformas estatutarias, sino que se "ha iniciado una ronda de conversaciones", según se le ha transmitido por "personas del Gobierno". Bargalló añadió que, en el supuesto de que existiera ese pacto a escala estatal, "nadie de fuera de Catalunya podrá decir a los partidos catalanes y al Parlamento cómo tenemos que hacer nuestro Estatuto". "Como Gobierno catalán -añadió el conseller en cap-, tenemos claro que nuestro Estatuto lo hace el Parlamento desde criterios estrictamente catalanes". Y constató que "la voluntad del pueblo de Catalunya no puede ser alterada por ningún acuerdo de partidos políticos de fuera de Catalunya". A partir de ahí, "que el PP quiera dialogar es un paso adelante y es una novedad que nos ha cogido a todos por sorpresa, porque tradicionalmente no apostaba por el diálogo sino por la imposición", señaló Bargalló. Y planteó que "todos los partidos deben entender que el diálogo se hace con la voluntad de seguir adelante, no desde la voluntad de impedir que se siga adelante".

En la misma línea se pronunció el portavoz del PSOE catalán, Miquel Iceta, quien hizo hincapié en que el acuerdo alcanzado entre PSOE y PP "no vulnera ni una letra ni el espíritu del pacto del Tinell" entre los socios del Govern de la Generalitat. Iceta consideró necesario "preservar la vía catalana" de reformar el Estatut en una ponencia conjunta y advirtió que "lo hemos de hacer aquí, sabiendo que se debe aprobar allí (en el Congreso)".Y recordó el compromiso de Zapatero de acoger "favorablemente una propuesta que cuente con el apoyo de una amplia mayoría del Parlamento y se tramite siguiendo los procedimientos legales establecidos". Según dijo, "nadie puede extrañarse de que Zapatero ofrezca a Rajoy un diálogo y la posibilidad de compartir posiciones en materias de gran importancia". Iceta se refirió también a las críticas del presidente de CiU, Artur Mas, contra el acuerdo PP-PSOE, e ironizó sobre lo que dijo Mas de que algunos militantes de Convergència (CDC) le habían pedido la retirada de CiU de la ponencia sobre la reforma del Estatut. "No quiero ni pensar -dijo Iceta- qué le debería pedir esta misma gente cuando daba y recibía apoyo del PP. ¿O entonces no decían nada? Quizás la radicalización de CDC ha avanzado mucho en muy poco tiempo".

CiU insistió ayer en las críticas al acuerdo de Zapatero y Rajoy y denunció que el conseller en cap "niegue la evidencia" y sostenga que "no le consta" un pacto PSOE-PP. Felip Puig (CiU) lamentó las "contradicciones internas" en ERC y pidió a los republicanos que no se escuden en la "ignorancia" ante un escenario que requiere "la máxima fortaleza y coherencia" y "denuncien" el pacto. Puig exigió a ERC que "si ya dio la presidencia de la Generalitat al PSOE, no deje que la llave del Estatuto la tenga el PP".
 
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Textos de ANDALUCÍA LIBRE sobre la Transición y el Estatuto de Autonomía de 1981, el debate abierto sobre su Reforma;
Propuestas nacionalistas al respecto y critica al federalismo español
 
 Encuesta -
Modelos Posibles Reforma Estatutaria -
¿Cual crees mejor reclamar para Andalucía hoy (2005)?
 
Hemos abierto una encuesta bajo el titulo "Modelos Posibles Reforma Estatuto", con la pregunta ¿Cual crees mejor reclamar para Andalucía hoy (2005)? y parece oportuno proceder a algunas aclaraciones técnicas y políticas.
 
Empecemos con las tecnicas. Todas las direcciones de correo suscritas pueden participar, votando bien vía sitio aquí; bien vía correo electronico. Todas también pueden rectificar su voto mientras la encuesta siga abierta (nuestra intención es cerrarla a principios de Febrero). Tambien todos pueden seguir la evolución de la encuesta. El voto no es publico; sólo su computo final.
 
Sigamos con las políticas. La encuesta plantea escoger de entre las diversas opciones de reforma estatutaria posibles cual es la que se considera mejor para los intereses y derechos de Andalucía en las condiciones de 2005. Aun siendo independentistas, no hemos incluido la opción "independencia" porque, primero, no creemos que pueda acogerse a esa categoría politica de "reforma estatutaria" (aunque pudiera ser preparada desde algun tipo de ella, obviamente extra y anticonstitucional) y segundo y más importante, porque aun considerándola necesaria y la mejor, como es lógico, constatamos no sólo que hoy -desgraciadamente-no es de actualidad política sino también que la formula política que mejor puede expresar este proyecto de Soberanía Nacional, Autodeterminación y Recuperación nacional hoy puede hacerse con otro encuadre. A este respecto, recomendamos revisar el articulo La Propuesta Nacionalista (publicado en Andalucía Libre, nº 94, del 11 de Julio de 2001).
 
En lo tocante a las opciones planteadas, las hemos nominado en forma de modelos políticos (proyectos, programas, métodos, objetivos, discurso) lo que va más allá de unos meros textos, que además en algunos caso no existen o están infradesarrollados. Los vemos como posiciones-resumen fácilmente identificables a partir de su exposición y contraste cotidiano en la polémica política andaluza o como referencias significativas a escala estatal y por tanto conocidas, al margen de lo que pueda opinarse sobre si tienen o no credibilidad o coherencia formal.
 
Asi por ejemplo, en lo referente al "Modelo Plan Ibarretxe Euskadi" no pretendemos incluir con esta referencia una predicción sobre el nivel de mantenimiento de su contenido al que se comprometen sus autores o al éxito o fracaso inmediato que podamos augurarle sino que nos remitimos al modelo-marco de relación y competencias que apunta y a las dinámicas políticas que recoge y desarrolla. Igualmente ocurre al referirnos al "modelo Tripartito Cataluña" (PSOE-ERC-IC) o federalismo asimétrico, que es obvio que depende del mantenimiento del acuerdo de estas tres fuerzas de diversa naturaleza y objetivos. Por otra parte y en ejercicio de lo dicho, en el caso del "modelo federal simétrico" hemos incluido junto al PA y PSA a IU, porque ese es su discurso político andaluz operativo (y Andalucía es lo que nos importa) aún cuando su proyecto formal estatal no lo sea (como tampoco lo es el modelo vigente, sólo recordemos al respecto el estatus de Navarra que tan fieramente defiende el españolismo). Incluso hemos incluido el "Modelo Chaves PSOE", porque aunque haya quien piense que este se caracteriza precisamente por no ser un modelo, de hecho opera políticamente como tal.
 
Hechas estas aclaraciones, os invitamos a participar.
 
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Solidaridad con Palestina y la Nación Árabe
Enlaces:
 
Música de fondo: El Bueno, El Feo y el Malo, Ennio Morricone
 
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    [Adjunto no mostrado: Ennio Morricone. El bueno, el feo, el malo 2.mid (audio/mid) ]

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