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Asunto:[AndaluciaLibre] nº 306 - Venezuela: Votar a Chávez - México - Jale o 4D
Fecha:Viernes, 1 de Diciembre, 2006  17:45:05 (+0100)
Autor:Andalucia Libre <andalucialibre @.......es>

Porque el Estatuto reformado es neoliberal y españolista. Sólo cabe VOTAR NO
Por la Independencia Nacional de Andalucía: No a otro Estatuto de Dependencia

nº 306 - Urgente
 
En este Correo:
 
*Andalucía - Avisos y Convocatorias:
- Actos de Jaleo por el 4D, Dia Nacional de Andalucía
- Foro de Pensamiento Andaluz
*Venezuela - Elecciones 3 de Diciembre
*Llamamiento Internacional: ¡Si fueramos venezolanos, votariamos Chavez! 
*Documento - ¡Hay que profundizar la revolución! ¡Vota Chávez!, IV Internacional
*México Dossier
*Manifiesto a la Nación, Unidad contra el Usurpador, ONPP, PCM-ML, FPR, PPS-M, PRT
*Subcomandante Marcos (EZLN): López Obrador y el PRD van a vender la movilización
*México: Diez tesis sobre la situación política, Manuel Aguilar Mora
*Oaxaca: se realizó el congreso constitutivo de la APPO, Hernan Ouviña
*Las guerrillas mexicanas, Luis Hernández Navarro
*Oaxaca, soledad en llamas, Adolfo Gilly 
* Andalucía Libre es Andalucía Laica
* Directorio de Andalucía en Internet
 
--oOo--
 
 Avisos y Convocatorias
Actos de Jaleo - Sevilla por el 4 de Diciembre
 
 
Por el  4 de Diciembre, día nacional de Andalucía, la Asamblea Local de Jaleo!!! en Sevilla organiza los siguientes actos:
Viernes 1 de diciembre
Presentación del libro Andalucía como matria, fundamentos de la nación andaluza de Francisco Gamboa.
Presentación del libro 30 años del SOC de Luís Ocaña.


Sábado 2 de diciembre
Charla "10 años de jaleo!!!"
Videofórum "Andalucía 28-F" de Nonio Parejo
Los actos del día 1 y 2 serán en el Ateneo Andaluz 'Tierra y Libertad', c/ Miguel Cid, n° 45

Lunes 4 de diciembre
Mesa informativa en el Parlamento de Andalucía

Martes 5 de diciembre
Concierto de Vikingo MD + Falso Dogma + Herejes  Sala Malandar c/ Torneo, 43.- 20:30 - 5 Euros la entrada (precio único de taquilla)
 
Contacto con Jaleo:
Foro de Pensamiento Andaluz
 
Tomás Gutier nos informa del proceso de formación del Foro de pensamiento andaluz y de la reunión constituyente que se celebrará el proximo  Sábado 2 de diciembre, a las 10 de la mañana, en el Museo de la Ciudad de Carmona. En su sitio en Internet puede encontrarse amplia información detallada de los propositos e impulsores de esta iniciativa.
 
 Venezuela
Andalucia Libre adhiere LLAMAMIENTO INTERNACIONAL
¡Si fuéremos venezolanos votaríamos Chávez!
 

Venezuela vuelve a tener una cita con las urnas el próximo 3 de Diciembre. Por doce veces consecutivas, el pueblo venezolano tiene el reto de derrotar a la derecha de su país, que actúa como brazo electoral del imperialismo y pretende debilitar el proceso en curso. A pesar del mantenimiento de una estructura estatal surgida de la democracia burguesa, Hugo Chávez sigue representando un factor decisivo para el triunfo de este proceso revolucionario.

Manuel Rosales, gobernador de Zulia, es el candidato genuino de una derecha obcecada en destruir todo aquello que el proceso revolucionario, a pesar de sus límites y contradicciones, ha ido levantando desde 1998. Para esta derecha, las conquistas democráticas que el pueblo venezolano ha obtenido a través de su lucha - derrotando el golpe de estado de 2002, el boicot patronal del invierno 2002-2003, las múltiples tentativas de desestabilización armada y económica - deberían ser inmediatamente barridas para volver a una situación en que el Estado se encontraría estrictamente al servicio de las clases poseedoras.

Las tomas de posición del gobierno venezolano, su línea de oposición sin concesiones al gobierno de los Estados Unidos, la reiterada oposición a las guerras imperialistas, la retirada del embajador venezolano en Israel para protestar contra la guerra las clases poseedoras en el Líbano, la denuncia de la intervención armada en Haití, la condena sin paliativos de la política de Tony Blair en Oriente Medio, el apoyo abierto a la izquierda latinoamericana, el activismo diplomático desplegado en África, han hecho de Chávez una de las figuras más destacadas de la lucha antiimperialista a nivel mundial, a pesar de los límites y contradicciones que pueda tener la política de su gobierno. Una amplia victoria de Chávez y el pueblo venezolano supondrá un llamamiento a la lucha en todo el continente y constituirá un nuevo motivo de esperanza para la clase trabajadora y los pueblos oprimidos del mundo entero.

Estamos seguros de que el 3 de diciembre, el pueblo venezolano celebrará una nueva victoria que les permitirá continuar construyendo una sociedad más libre y más justa, asi como profundizar en el proceso revolucionario. Es por esto que nosotros reafirmamos que:

SI FUÉRAMOS VENEZOLANOS, VOTARÍAMOS POR HUGO CHÁVEZ EL 3 DE DICIEMBRE
 
Para adherirse al llamamiento escribir a:
 
Información Venezuela
 
Elecciones Presidenciales del 3 de Diciembre - Documento:
¡Hay que profundizar la revolución! ¡Vota Chávez!
Declaración del Buró Internacional de la IV Internacional
 
Por doceava ocasión desde 1998, el pueblo de Venezuela tiene una cita con las urnas el próximo 3 de Diciembre. Por doceava vez, el pueblo venezolano tiene el reto de derrotar a la derecha de su país, que actúa como brazo electoral del imperialismo y pretende debilitar el proceso en curso. He aquí pues una nueva oportunidad para poner de manifiesto que, a pesar de los límites de la acción del gobierno a favor de los trabajadores y trabajadoras y de la gente más pobre de Venezuela, a pesar del mantenimiento de una estructura estatal surgida de la democracia burguesa, Hugo Chávez sigue representando un puntal decisivo para el triunfo de este proceso revolucionario.
 
Vencer a la derecha imperialista
Zulia es la provincia que cuenta con los mayores recursos petrolíferos, está influenciada por los sectores separatistas y se ve cortejada por todas las fuerzas de la derecha venezolana y por el Departamento de Estado americano. Manuel Rosales, gobernador de dicha provincia, es el candidato genuino de una derecha obcecada en destruir todo aquello que el proceso revolucionario ha ido levantando desde 1998. Para esta derecha, las conquistas democráticas que el pueblo venezolano ha obtenido a través de su lucha - derrotando el golpe de estado de 2002, el boicot patronal del invierno 2002-2003, las múltiples tentativas de desestabilización armada y económica - deberían ser inmediatamente barridas para volver a una situación en que el Estado se encontraría estrictamente al servicio de las clases poseedoras.
 
No siempre hemos estado de acuerdo con Hugo Chávez en cuanto a determinadas opciones en materia de política internacional, donde se confundía a veces internacionalismo y diplomacia. Es el caso de los cheques en blanco firmados al gobierno de Bielorrusia, al gobierno iraní o al Partido Comunista chino. Desafiar al poder de los Estados Unidos no debería implicar que se presentara como progresistas a determinados gobiernos que actúan contra sus propios pueblos, aunque sea en el marco de una política internacional orientada a favorecer las exportaciones petrolíferas de Venezuela.
 
Sin embargo, esos desacuerdos no cuestionan en absoluto nuestro más decidido apoyo a numerosas tomas de posición del gobierno venezolano y a su línea de oposición sin concesiones al gobierno de los Estados Unidos. La reiterada oposición a las guerras imperialistas, la retirada del embajador venezolano en Israel para protestar contra la guerra en el Líbano, la denuncia de la intervención armada en Haití, la condena sin paliativos de la política de Tony Blair en Oriente Medio, el apoyo abierto a la izquierda latinoamericana, el activismo diplomático desplegado en África (Venezuela se ha convertido, junto a Cuba, en el país latinoamericano con mayor presencia en el continente africano) y en Oriente Medio han hecho de Chávez una de las figuras más destacadas de la lucha antiimperialista a nivel mundial. Una amplia victoria de Chávez supondría un llamamiento a las luchas en todo el continente. Sería, una vez más, la demostración fehaciente de que se pueden mantener posiciones intransigentes incluso desde la presidencia de un Estado.
 
Hacia una Venezuela socialista: favorecer la autoorganización, romper con el modelo capitalista.
 
En Venezuela, la situación sigue estando marcada por el desarrollo de un proceso revolucionario. Está planteada una batalla abierta entre dos corrientes. Por un lado, la de aquellos que consideran que lo más importante ya se hizo y que, de ahora en adelante, se trataría de gestionar el día a día de la mejor manera posible en el marco del capitalismo mundial realmente existente, buscando en él un hueco para Venezuela. Por otra parte, están los partidarios de una aceleración, de una profundización del proceso, que se ven apoyados muchas veces por el propio Chávez y que probablemente son mayoritarios en el país. Éstos consideran, por el contrario, que las conquistas democráticas y sociales alcanzadas constituyen tan sólo un primer paso hacia la consecución de ese objetivo designado como "el socialismo del siglo XXI". Una meta que la central sindical UNT explicita como "un socialismo sin burócratas, amos, ni latifundistas".
 
Los trabajadores y trabajadoras organizados en el seno de sus empresas desempeñan un papel cada vez más relevante en el proceso venezolano, uniéndose a la vanguardia que se organizó de forma autónoma en los barrios populares para resistir a la policía de la derecha, mejorar las condiciones de vida de la gente humilde e incluso gestionar directamente aquellos suburbios. La revuelta contra los burócratas incrustados en el aparato del Estado, tanto si proceden del régimen anterior como si se han instalado bajo el poder del bloque bolivariano, choca con numerosos obstáculos. Sin embargo, sigue avanzando bajo el empuje del movimiento sindical, del campesinado, de las comunidades populares, e incluso a través de las mismas contiendas electorales. Esa rebelión constituye un elemento esencial para el avance del proceso bolivariano.
 
Las luchas por la tierra, las movilizaciones cada vez más importantes de la gente pobre para obtener nuevos y mejores servicios públicos, para acceder a la sanidad, a la educación o, sencillamente, para disponer de un suministro de agua corriente; la aspiración a aproximar cuanto más mejor el poder respecto al pueblo… demuestran el alcance del proceso revolucionario y la disponibilidad de este pueblo para seguir peleando.
 
Los sectores más combativos, agrupados en torno a la Unión Nacional de Trabajadores, de la central campesina Frente Ezequiel Zamora, de la Asociación Nacional de medios comunitarios libres… o a través de fuerzas políticas como el Partido Revolución y Socialismo, el Proyecto Nuestra América o la asociación estudiantil Utopía, así como esos millares de militantes no afiliados a ninguna formación -pero decisivos en el proceso de autoorganización popular-, vienen diciéndolo desde hace años ya: es necesario enfrentarse a las estructuras políticas del país, hay que acabar con el aparato estatal que reproduce la burocracia, con sus conocidas secuelas de clientelismo y corrupción; hay que enfrentarse a los grandes propietarios de la tierra, la banca y la siderurgia; hay que abrir el debate nacional que están esperando los trabajadores de la industria petrolera acerca de la dirección de su empresa - PDVSA - y ponerla finalmente bajo un régimen de cogestión por parte de estos trabajadores.
 
He aquí el sentido del apoyo que brindamos a todas estas fuerzas políticas y de nuestro compromiso de secundar sus luchas en nuestros propios países, pues sólo sus luchas y las nuestras nos permitirán avanzar en la construcción de una sociedad desembarazada del capitalismo. Una vez reelegido Chávez, los trabajadores y los pobres de Venezuela tendrán que emprender nuevos combates. Cada victoria del pueblo venezolano constituirá un nuevo motivo de esperanza para la clase trabajadora y los pueblos oprimidos del mundo entero.
 
¿Qué organización política al servicio de la revolución bolivariana?
 
El prestigio de la forma organizativa del partido político ha sufrido un desgaste terrible a lo largo de medio siglo de clientelismo, corrupción generalizada y gestión del país por cuenta de los intereses de una burguesía pro-imperialista. Ahora bien, después de estos ocho años de proceso, la cuestión que hoy se plantea es la siguiente: ¿qué partido es necesario organizar y qué formas debería adoptar para seguir profundizando en la revolución bolivariana?
 
Apoyamos todas las tentativas de crear una organización política que permita la confluencia de los sectores radicalizados a que nos referíamos antes. La alianza entre la Unión Popular de Venezuela, la tendencia clasista de la UNT y el PRS, o bien la propuesta de la Liga Socialista de preparar un Congreso de Organización de los socialistas, demuestran que hay importantes sectores conscientes de la necesidad de una organización revolucionaria.
 
A una escala mucho más amplia, Chávez ha propuesto la creación de un partido capaz de federar a todas las organizaciones que apoyan el proceso bolivariano, precisando que deseaba el surgimiento de un partido "no reformista". La propuesta es sin duda interesante. No obstante, esa organización no podría construirse de la mano de esas mismas fuerzas políticas que las organizaciones populares están combatiendo día a día cuando se enfrentan con la burocracia, cuando luchan por avanzar en la reforma agraria o por extender el papel de los trabajadores y las trabajadoras en la gestión de la economía. El surgimiento de esa organización resolvería por los menos dos importantes problemas a los que se ve confrontado en estos momentos el proceso bolivariano: la centralidad de la figura de Chávez -aspecto que debilita el papel de las propias masas venezolanas- y la confusión entre diplomacia y política internacionalista. Por lo tanto, este proceso de construcción debería permitir que se desarrollasen las discusiones estratégicas sobre el camino a seguir para vencer al capitalismo y sentar las bases de una sociedad socialista.
 
París, 22 de Octubre de 2006
 
 México Dossier
Manifiesto a la Nación *
Unidad contra el usurpador
México, 29-11-06
 
El próximo Primero de Diciembre, Felipe Calderón pretenderá consumar el oprobioso fraude electoral que las "instituciones" judiciales y el IFE han convalidado o incluso ayudado a perpetrar, en contra de la voluntad popular.
 
La intención de la clase dominante y sus representantes en el gobierno es darle continuidad al proyecto neoliberal que desde hace ya más de dos décadas se ha impuesto en nuestro país, con su catastrófico saldo en el terreno social. Las administraciones neoliberales subastan el patrimonio natural, energético, cultural, económico y humano nacional al mejor postor, sin importarles la pérdida de la independencia y la soberanía nacionales. Para los neoliberales, el país es una mercancía de la cual desean obtener la mayor ganancia para ellos y sus aliados.

Los resultados del periodo neoliberal son claros para todos: una iglesia católica pederasta y cómplice de narcotraficantes, una autoridad financiera para legitimar la usura de los bancos extranjeros y nacionales, un Congreso de la Unión que avala los intereses rapaces de los monopolios de la televisión y la radio, una autoridad educativa que estrangula la escuela pública y subsidia a la privada, una política de desempleo que expulsa del país a medio millón de trabajadores hambrientos cada año hacia Estados Unidos, una política que destruye la naturaleza para beneficiar a los empresarios del turismo, una actitud soberbia y de exterminio de los pueblos indios, una justicia que criminaliza la pobreza, el hambre y la desocupación, una autoridad laboral que impone representantes sindicales a los trabajadores, una policía y fuerzas armadas represoras del pueblo, una política exterior subordinada al gobierno estadounidense, contraria a la autodeterminación de los pueblos.

Sin embargo, el sexenio foxista está llegando a su fin con una amplia movilización popular que cruza el país todo. La lucha contra el fraude electoral y de rechazo al usurpador ha congregado a millones en varias movilizaciones en la Ciudad de México; en Oaxaca, cientos de miles de personas han construido su propia organización, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), como respuesta a un gobierno ilegítimo y represor, enfrentando una de las más feroces represiones de que haya memoria en nuestro país en los últimos tiempos; y ahora en el norte del país, la Otra Campaña convocada inicialmente por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en torno a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, es otra expresión de contingentes que buscan una alternativa para enfrentar al mal gobierno, y en San Salvador Atenco, a seis meses de haber enfrentado una violenta represión, que se ensañó con mujeres que fueron violadas a manos de miembros de la PFP, el Frente de Lucha de los Pueblos por la Tierra mantiene la resistencia y se moviliza demandando la liberación de los presos injustamente detenidos.

Estamos en un momento crítico de nuestro destino. Por millones, trabajadores, campesinos, indios, habitantes de colonias populares, jóvenes y mujeres nos estamos movilizando levantando banderas propias; es tiempo de juntar fuerzas contra el enemigo común, los grandes empresarios y su gobierno, que pretenden imponer a como de lugar su política y a su lacayo Calderón. Los abajo firmantes convocamos a todas las organizaciones sociales, políticas y al pueblo en general  a unirnos en una lucha común contra las pretensiones del usurpador de tomar posesión como presidente este 1 de diciembre y a redoblar esfuerzos para sacar a Ulises Ruiz y al ejército de Oaxaca, y exigimos la liberación de los presos políticos y la presentación con vida de los desaparecidos. ¡Todos al Zócalo de la Ciudad de México! ¡Unamos nuestras voces y acciones para impedir que el usurpador se imponga!
 
*Organización Nacional del Poder Popular (ONPP), Partido Comunista de México-Marxista Leninista (PCM-ML), Frente Popular Revolucionario (FPR), Partido Popular Socialista de México (PPS-M), Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT)
 
Entrevista al subcomandante Marcos
López Obrador y el PRD van a vender la movilización a la primera,
si no es que ya la vendieron
Zósimo Camacho y Nancy Flores
Contralínea y La Haine

En entrevista con Contralínea en Torreón, Coah., el jefe guerrillero del EZLN agrega que el presidente electo, resultado de “un fraude tan evidente”, llegará a la titularidad del Poder Ejecutivo con menos legitimidad que Carlos Salinas de Gortari y sólo tan espurio como Porfirio Díaz, quien intentó mantenerse en el poder mediante el fraude electoral que detonó la Revolución de 1910. Asegura que los únicos asideros en México de Calderón Hinojosa serán “los medios masivos de comunicación y las bayonetas”, pues “ni a su partido controla”.

—Dabas por hecho que el próximo presidente de la República sería López Obrador porque, decías, garantizaba la continuidad del capitalismo con una supuesta redistribución de la riqueza. Sin embargo, quien está a punto de asumir es Felipe Calderón. ¿Te equivocaste al señalar que ambas opciones representaban lo mismo?
—No son iguales. Era mejor para el capitalismo salvaje la opción de López Obrador, porque significaba mantener la política económica, lo que él llamaba “mantener las variables macroeconómicas”, con control social. Nos equivocamos en asegurar que el capital mexicano y el norteamericano eran más inteligentes de lo que son; que iban a entender lo que López Obrador les estuvo diciendo una y otra vez: que no iba a haber ningún daño para ellos; que se iban a respetar sus ganancias; simplemente se iba a redistribuir la riqueza que se estaba atorando en el sistema político. Él nunca ofreció reducir ni la tasa de ganancia ni las políticas de despojo que hay actualmente.

—¿Por qué entonces finalmente los grandes empresarios y las instituciones del sistema político mexicano se decidieron por Felipe Calderón?
—Lo que ocurrió fue que tenían miedo de que López Obrador fuera a despertar algo que no pudiera controlar y que fuera rebasado. Cuando ellos hacían la semejanza entre López Obrador y Chávez no se estaban refiriendo a que hubiera alguien con las poses de Chávez sino a que se generara un movimiento y una confrontación social que no la iba a poder controlar López Obrador ni nadie. Y ellos optaron por la línea más rápida o expedita a la destrucción de las bases materiales de la nación. O sea: las grandes reformas que están pendientes, dicen ellos, y que son la de los energéticos, la fiscal y la de la tierra, que me refiero no sólo a la tierra sino al agua, aire y recursos naturales.

Eso es lo que se necesita para acabar de destruir al país y convertirlo en un páramo sin gente y sin ninguna capacidad productiva. Lo que ellos hicieron a la hora de elegir a Calderón es elegir la forma más rápida de llevar a este país a la destrucción, suponiendo que basta con la acción represiva para controlar las cosas. A grandes rasgos, el gran capital mexicano y norteamericano optó por la vía más rápida para una revuelta nacional.

—Pero qué intereses está representando Calderón. ¿Será un gobierno más represor del que sería uno encabezado por López Obrador?
—Calderón tiene una dificultad que López Obrador no hubiera tenido: la ilegitimidad. Desde la reelección de Porfirio Díaz en 1910 ningún otro presidente, ni siquiera Carlos Salinas de Gortari, había llegado tan ilegítimo, con un fraude tan evidente. Prácticamente lo único que le queda a Calderón para empezar apenas a gobernar es, por un lado, el pie de los medios masivos de comunicación y, por otro, el de las bayonetas. Pero los propietarios de los medios masivos de comunicación tienen un problema que no alcanzan a ver, que es el de la credibilidad.

A la hora de que los grandes medios como la televisión, la radio y las grandes empresas editoriales abrazan a la clase política, abrazan también su descrédito. El repudio cada vez más grande que hay para los trabajadores de las dos más grandes televisoras, lo hace cada vez más patente. Y el hecho de que tengan que recurrir en forma lastimera a programas que son cada vez más ridículos para llamar la atención, es otro síntoma. Los ratings de los noticiarios van para abajo. Y en la mayoría de la gente está el descrédito de que lo poco que se ve, no se cree. Y todo esto ha sido compartido por los grandes periódicos y también por las revistas.

—El pasado proceso electoral, que has calificado como fraudulento, ha generado un movimiento social de apoyo a López Obrador. Sus simpatizantes lo han nombrado presidente legítimo y él ha convocado a una Convención Nacional Democrática (CND). El 20 de noviembre iniciará su gobierno en resistencia. ¿Qué podemos esperar de este movimiento que ha tenido la capacidad de convocar a millones de personas?
—Que va a ser vendido. El problema del movimiento que respalda a López Obrador en contra del fraude electoral es la dirección. Y es un ejemplo de lo que López Obrador iba a ofrecer en caso de llegar a la presidencia. Esta mentira de una nueva forma de hacer política con los viejos políticos de siempre, los que estuvieron brincando de un lado para otro. El símbolo de ese supuesto cambio que ofrecía López Obrador es Muñoz Ledo, que ya no le falta ningún partido al cual brincar, tal vez el Panal con Elba Esther Gordillo.

Y la dirección y la elite política del PRD, los dirigentes y los que tienen cargos populares, lo van a vender a la primera, si no es que ya lo vendieron. Y buena parte de la movilización social que se despertó después del fraude del 2 de julio estuvo manejada por estas personas, dejando de lado que había gente honesta y creía en lo que creía y que estaba dispuesta a todo. Y esa presión social está siendo usada por esa dirección del PRD y esos viejos políticos para negociar con el gobierno.

Y ahora también está la cabeza de López Obrador sobre la mesa de negociación, así como todo el movimiento social que estaba respaldándolo. Conforme ha avanzado el tiempo ellos han visto con beneplácito el desgaste de la parte mediática de la figura de López Obrador. El hecho de que cada vez que se presenta haya menos gente y sea menos beligerante y combativa es para ellos una ventaja, porque López Obrador se estaba convirtiendo como en Cárdenas en su tiempo, en una sombra para sus intereses. El destino del movimiento opositor que encabeza López Obrador es la venta. Van a ser vendidos. El cálculo que hacen allá arriba los del PRD, los diputados y senadores, es que pase de moda. Le van a dar la salida que le dieron a Cárdenas en su tiempo, un instituto o algo o que se pasee por el país como presidente legítimo pero que no produzca ningún efecto.

—¿Y la opción del gobierno en resistencia?
—El problema de un gobierno alternativo es que tiene que gobernar; si no, es una declaración. Y un gobierno que realmente gobierne tiene que dictar leyes y contar con la capacidad de hacerlas cumplir. Tiene que hacer un nuevo pacto social, una nueva forma de convivir. Y en el caso de López Obrador, hasta a hora, no existe eso, incluso ha dicho que no se trata de dejar de pagar impuestos o de establecer otra justicia. Ahorita el problema de la tierra es el artículo 27. Un gobierno que se plantee como opositor al gobierno de arriba tiene que definirse respecto al artículo 27, o sea tiene que darle marcha atrás [a la reforma salinista]. Si el gobierno de López Obrador planteara eso, su movimiento, que ahorita fundamentalmente es urbano y de clase media, se convertiría en un movimiento campesino; y, como ya hemos visto, el campesino ya no tiene más que irse al otro lado o luchar por la tierra. No hay una definición sobre ese punto.

En el caso de la pequeña y mediana industrias tanto agrícola como urbana, el Tratado de Libre Comercio la ha liquidado. Y no se plantea nada radical frente al TLC, que lo fundamental sería desconocerlo, que no valga unilateralmente. Eso significaría volver a proteger el mercado interno, que está completamente minado. Su única definición más o menos de izquierda era la del cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés, que era algo que no le tocaba, que necesitaba enarbolar el partido, los diputados y senadores porque corresponde a ellos esa modificación constitucional. Y a nuestra manera de ver, tenía que ver nada más con que de los movimientos que hay en México el que tiene impacto mediático es el zapatista y era la forma de montarse en eso.

Un gobierno alternativo debía de tomar la tierra, repartirla, dictar leyes de comercio, como hacen las juntas de buen gobierno en Chiapas o como hacen los municipios autónomos indígenas en otras partes del país. Esos sí son gobiernos alternos. En algunas partes entra en tratos mutuos de gobierno a gobierno con los gobiernos estatales o municipales, pero en su estructura interna no se modifica.

El cambio fundamental que habría en estas declaraciones de López Obrador es que se planteara la tarea de gobernar en resistencia como lo hizo Juárez. Ahí sí. Porque usa mucho la imagen de Juárez, pero Juárez sí se enfrentó al imperio de Maximiliano —y de Carlota, porque sabemos que desde entonces está la moda ésta de las parejas presidenciales—; gobernó, dictaba leyes, y sí era un gobierno itinerante que iba de un lado para otro pero estaba gobernando en resistencia y sin recursos, pero estaba dictando leyes, llamando a la gente que las hiciera cumplir, completamente en contraposición al otro.

El problema que vemos es que vaya a pasar lo mismo que pasó con la movilización postelectoral en el plantón de Reforma y el Zócalo, y es que no se genere organización, que es la diferencia con Oaxaca, que es un movimiento que sí está generando autoorganización en la gente. Y que dependa tanto del líder, de lo que él diga o deje de decir.

En el caso de nosotros como indígenas, los que asisten como representantes del movimiento indígena en la CND son los empleados de Fox. Es Marcos Matías, ahora diputado por el PRD, pero estuvo de empleado de Xóchitl Gálvez en el INI y luego desapareció y durante mucho tiempo estuvo como funcionario. Ése es el movimiento que simplemente les está dando una apariencia de imagen, de legitimidad; pero que no representan absolutamente nada. Y la parte fuerte del movimiento indígena en México ni siquiera es el EZLN. Es el Congreso Nacional Indígena. Y juegan con esto de las siglas y le ponen Convención Nacional Indígena y llama CNI, sin aclarar que es la Convención y no el Congreso para empezar a jalar esto.

El tabaco comienza a arder en la pipa y el humo constantemente envuelve la cabeza del guerrillero. Con excepción del pasamontañas, el resto de su uniforme tiene remedos sobre remedos. La gorra beige conserva, al frente, las tres estrellas que alguna vez fueron rojas; el paliacate no es más que jirones de tela anudada que casi se deshace al tacto, y las botas, cosidas hasta lo imposible, parecen agrietarse y abrirse más con cada movimiento del guerrillero.

—Hemos estado observando la lucha de la Asamblea de Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) en demanda de la salida del gobernador Ulises Ruiz. Y también hemos visto la respuesta de los gobiernos federal y estatal que tratan de mantener al mandatario a toda costa. ¿Qué lecciones puede obtener el EZLN y La Otra Campaña de estos hechos, tanto desde el punto de vista de la organización de la APPO como de la respuesta de los gobiernos?
—La primera gran lección: es un movimiento donde no hay un líder identificado, que sea salvable, porque hay unos que se identifican y dan pena ajena. El caso del movimiento de la APPO se trata de un movimiento donde sí manda la gente, por decirlo de alguna forma, y empieza a suplir con éxito las labores del gobierno. En el caso de la respuesta del gobierno federal, como siempre, es que calcula mal la respuesta de la gente.

Nos están platicando que cuando la [Policía] Federal Preventiva [PFP] tira gases, son de color amarillo. Es un químico que se supone se pega a la piel y te da pa’ bajo, o sea que te pone como si estuvieras tomando Diazepan. Y se supone que todos se deberían de ponerse tranquilos y dóciles. Por supuesto, no está funcionando. Los gringos ya lo habían probado en Irak y no funcionó. Y lo probaron en Afganistán y no funcionó. Nunca les ha funcionado. Se lo pasan a los del gobierno mexicano, que compran cualquier pendejada. Y calculan que una acción represiva va a provocar inhibición del movimiento y va implicar retroceso. Y lo que ha demostrado el movimiento de la APPO es que ocurre lo contrario.

El movimiento se empieza a desgastar y se empieza a reducir y viene un hecho represivo y la gente los apoya. Oaxaca es un punto tan sensible casi como Chiapas. Y la lección que está dando el gobierno es que en lugar de optar por el diálogo está optando por la represión. Qué mensaje le estás dando a la gente en un lugar en donde hay movimientos armados. Así los movimientos armados no necesitan reclutar a nadie. El gobierno les está haciendo el trabajo de reclutamiento: a toda esa gente golpeada y gaseada le está diciendo: ’no te queda otra opción más que alzarte’.

Nos parece absurdo, pero todo el sexenio de Fox ha sido absurdo, que el Estado mexicano apueste tanto por un criminal, que no lo quiere nadie, que es Ulises Ruiz. Ya hasta el sector empresarial dijo que se vaya; el Senado dijo que se vaya; los diputados… Entonces nada más está sostenido por la Policía Federal Preventiva y, según nos dicen, está entrando la Policía Militar y la Armada de México. Y no tiene ningún sentido a no ser que empiece a cundir el ejemplo de la APPO en el resto de los estados. Y sí. Porque ese problema se pudo haber resuelto desde meses antes con la salida de Ulises Ruiz y un gobierno de mediación. Y ahora Fox va a terminar su sexenio con ese problema y Calderón va a comenzar el suyo con ese problema, además de la falta de legitimidad, además de La Otra Campaña.

La gran lección de la APPO y del pueblo de Oaxaca es que es posible hacer esto y que es necesario que La Otra Campaña acabe ya de tejer la red porque estamos reaccionando a lo de Oaxaca, ahora sí que sobre las rodillas, ya cuando nos están golpeando. Debíamos ya de tener la capacidad en todo el país para acompañar todas sus demandas. Lo que sigue es que caiga Ulises Ruiz y que la APPO y el pueblo de Oaxaca empiecen a plantear otras cosas. Pueden reprimir, pero la organización ahí va a quedar. Aun así, aunque salga en la televisión que los están golpeando y que tomen muchos presos, el proceso de autoorganización que generó en grupos y colectivos es invaluable, y eso no va a tener vuelta de hoja.

—Flavio Sosa, uno de los líderes de la APPO, ha comentado que están en contacto con Andrés Manuel López Obrador y contigo. Que hay negociaciones para que La Otra Campaña y el movimiento de López Obrador se unieran con la APPO para derrocar al gobierno de Felipe Calderón. Cuál es tu opinión al respecto.
—No, no hay nada de eso. Lo único que sabemos que hay en La Otra Campaña es el apoyo a la APPO, incondicional, para la caída de Ulises Ruiz. Hasta ahí. En el caso del EZLN, también. Y lo que podamos hacer para frenar la represión. Pero para nosotros y el EZLN no valen ni el presidente oficial ni el legítimo. Nosotros no pensamos que arriba se vayan a resolver las cosas. Y estamos dispuestos a derrocar al oficial y al legítimo.

—Está el asunto de la APPO, de La Otra Campaña, la gente está descontenta, el narcotráfico ha sobrepasado la capacidad de las autoridades. ¿Consideras que hay gobernabilidad en México?
—No hay. Pero lo del narcotráfico es en realidad una escenografía. Es para vender que el principal problema de México es el de la seguridad. Entonces se hace mucho hincapié en el narcotráfico, los índices de criminalidad, los asaltos y la inseguridad; cuando, como hemos visto, los principales problemas son el despojo, la precariedad en el trabajo, los bajos salarios, la privatización de la educación, la destrucción del sistema de seguridad social, incluyendo todo el sistema de salud, y que se mantengan políticas de desprecio respecto a los pueblos indios.

Entonces lo que se hace es magnificar un problema que sí existe, pero no es tan grande como se está presentando si se compara con los otros, de tal forma que la opción sea para resolver el problema del país, es un aparato represivo más ostentoso, o más modernizado, dicen ellos. Quieren justificar que se arme mejor a la policía, al Ejército Federal Mexicano y que empiece a asumir labores de policía interna. Entonces mientras se planteen en ese terreno las cuestiones, la oferta que gana es la que ofrezca más mano dura. En ese sentido, Calderón es lo que está ofreciendo.

Dicen: si se desestabiliza el país, que haya mucha inseguridad, le cargamos la mano por el lado del narcotráfico y los criminales, y en esa criminalización de la sociedad metemos al movimiento social. Y entonces así ofreciendo mano dura voy a tener el respaldo de la gente. En donde se está equivocando Calderón es: primero, que no entra con el respaldo que entró Fox y ni quiera con el que tuvo Zedillo o Salinas de Gortari. Ni siquiera tiene el control del Partido Acción Nacional, porque hay ahí una fricción muy dura respecto a la cuota de poder que le reclama el yunque y la que le reclama el panismo tradicional, que es la que está representada por Calderón.

El yunque está representado por Espino. En esa disputa ni siquiera puede controlar a su partido. Es de esperar que ni siquiera pueda controlar a Congreso; ya no se diga a resto de los gobernadores y todo eso. Hay un clima de desestabilidad y desgobernabilidad —no sólo ingobernabilidad, pues ya no sólo es la incapacidad para gobernar sino la capacidad para provocar crisis de gobierno, que ése es el ejemplo de Oaxaca—. Y muchos piensan que la gente de abajo no se da cuenta. No. Lo que la gente de abajo piensa es que está sola. O que eso que le está pasando sólo le está pasando a ella. Lo que está haciendo La Otra Campaña es demostrando que está pasando en todo el país. En esta segunda parte, que estamos recorriendo, en el norte, La Otra Campaña acabó con el mito entre el norte y sur de México.

Se derrumbó completamente. Si agarras un campesino de norte, de Sonora, de Baja California, de Chihuahua o de la región lagunera, lo puedes ubicar en cualquier parte del centro o del sur de México y son los mismos problemas, la misma rabia y la misma indignación. Ese mito creado por los medios de comunicación que están clavados en la cuestión electoral y sólo ven arriba y al ver los índices de votación dicen que el norte es azul y el sur es amarillo, se derrumbó ahorita. Las bases fundamentales están tan destruidas que se necesita hacer una cosa más radical, que es la que estamos proponiendo en La Otra Campaña.

Acostumbrado a expresar alegría o enojo sólo con la mirada, deja de lado el talante jocoso y habla más pausadamente para referirse a los objetivos de La Otra Campaña.

—Has mencionado que el objetivo de La Otra Campaña es derrocar al gobierno. Constantemente has dicho que sólo traes una única promesa y es para los de arriba: que los van a tirar. Pero también has dicho que se trata de un movimiento pacífico. Cómo se logrará esto. ¿Acaso los de arriba se van a quedar con los brazos cruzados y no van a defender sus latifundios, sus fábricas?
—Lo que hemos visto en nuestra experiencia en América Latina y aquí, con la excepción de Cuba, es que los movimientos armados que llegan al poder y que desde arriba empiezan a tratar de solucionara la cosas fracasan. Dejan muchos pendientes y se crea como una elite, nada más que con bandera de izquierda, que empieza a decidir y a suplantar decisiones. En lugar de la masa, el partido; en lugar del partido, el Comité Central; en lugar del Comité Central, el secretario general y así, para usar una figura de izquierda.

Nosotros decimos que si se construye desde abajo, no importa qué pase arriba [la dirección] queda sujetada, controlada. Y las lecciones de los movimientos indígenas en Ecuador, en Bolivia y en otras partes y no sólo de indígenas es que sí es posible poner en crisis con una movilización pacífica, civil, masiva y que da buenos resultados porque genera organización abajo y el gobierno entra en otro tipo de relación con la gente que se insubordinó o que se hizo insumisa o que se rebeló. Lo que pasa es que lo que todavía está pendiente en La Otra Campaña es qué sigue. Eso que sigue debe ser el producto de una discusión muy amplia en donde estamos incorporados nosotros.

Hay una consigna que se repite mucho: “por un gobierno obrero, campesino y popular”; pero no dicen indígena. Incluso en esa propuesta de la izquierda ortodoxa, que nosotros respetamos porque tiene tiempo que está ahí y no se ha rendido, a pesar de que ha pasado lo que ha pasado sigue sin ver a los pueblos indios como pueblos indios: o somos campesinos o somos obreros, pero no somos indígenas.

—En la UNAM dijiste que ya no iba a haber sistema político mexicano para 2012. Qué es lo que va a haber entonces.
—Mira, Calderón no termina. Eso sí. No termina por los de abajo, por el descontento social que se provoque y que esté organizado. O no termina por los de arriba, porque el afán de conquista que tienen las grandes trasnacionales no se va detener ni siquiera con esta especie de cortina muy tenue que son aún las leyes mexicanas de protección. O sea, van por todo. Y lo que eso va a provocar son rebeliones espontáneas, aisladas, que van a terminar en derrotas si no nos organizamos.

Pero la derrota no es sólo que el movimiento fracase. La derrota es que esto se convierta en una guerra civil, de sálvese quien pueda. Cerrada la frontera como la están cerrando, a dónde van a ir los campesinos despojados, los estudiantes egresados de las universidades sin trabajo, la gente que se desplazada de las fábricas, todos los cinturones de miseria, que ya están tratando de disputarles a las urbes el espacio urbano, el que esté creciendo cada vez más el ambulantaje y por otro lado esté creciendo al represión para darles más espacio a los centros comerciales. Calderón no termina.

Lo que falta por definir es si a la caída de Calderón sigue otro país o sigue otro remedo de tránsito. Nosotros decimos: las crisis fundamentales no se resuelven necesariamente con un cambio, porque el de arriba tiene la capacidad de regeneración. Entonces si no hay una alternativa sí es posible que en lugar de Calderón entre otro y que haga lo mismo y trate de administrar a mediano plazo lo que es inevitable, que es la destrucción de las bases fundamentales de la nación. Lo que nosotros decimos es que cuando ese momento llegue tiene que haber una alternativa de izquierda que ponga el dedo en el punto central: lo que está aquí mal es el sistema económico y sobre él el sistema político, jurídico, ideológico, cultural que se mantiene con base en eso.

Nosotros decimos, destruyendo uno, para qué nos vamos a detener: destruyamos todo. Nosotros empezamos a plantear esto cuando se gesta la Sexta Declaración como un mecanismo de resistencia, que es nuestra especialidad. Nosotros decimos: lo que necesitamos es organizarnos para resistir el embate neoliberal. Pero para resistir el embate neoliberal necesitamos una fuerza muy grande. Si la organizamos, por qué detenernos en la resistencia. En lugar de hacer una cerca para que el lobo no robe muchas ovejas, mejor vamos por él y liquidémoslo.
 
Información México
Orozco: Zapatistas
 
México: Diez tesis sobre la situación política 
Manuel Aguilar Mora*
Correspondencia de Prensa
 
1) Estamos en un periodo de grandes y acelerados cambios políticos. El 2 de julio culminó un periodo de agitación y movilizaciones que el fraude electoral de ese día ha catapultado como consecuencia de la abierta ruptura producida en las cúpulas burguesas. Se abrió un periodo de movilizaciones sin precedente en la historia contemporánea del país. La situación de Oaxaca es ejemplar al respecto. De hecho, la APPO surgió antes del 2 de julio, pero la fecha electoral eclipsó del todo la importancia colosal que ha significado su surgimiento para la lucha de clases. Incluso los acontecimientos de Atenco de mayo parecieron revestir una importancia mayor que lo que sucedía en Oaxaca. Cierto es que la represión salvaje de los policías en Atenco horrorizó a todo el país, sin embargo la importancia política de lo que sucedía en Oaxaca aparecía en el trasfondo y no en el centro de la escena política nacional. Después del 2 de julio, en especial después del 16 de septiembre, el meridiano de la lucha en Oaxaca comenzó a marcar la hora de la lucha de clases en el país.
 
2) La ruptura burguesa entre el PRI-PAN y amplios sectores del PRD tiene por supuesto muchas causas. Pero sin duda la decisiva es el enorme descontento popular que se ha canalizado, fundamentalmente, tras la dirección de AMLO. Casi veinte años de dominio del reformismo perredista en la oposición de la izquierda de masas, en especial de los sindicatos y sectores de trabajadores que luchan contra los charros, no serán superados de un plumazo. La popularidad de AMLO, en muchos aspectos superior a la que logró Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, se explica por eso. La devastación económica del neoliberalismo llegó a niveles intolerables en el sexenio foxista, lo cual ha radicalizado fuertemente a amplios sectores de las masas. Las alternativas a esta situación lógicamnete pasarán para éstos por la CND y, en menor medida, por el PRD, ambos encabezados hoy por hoy por AMLO.
 
3) La Otra Campaña es la otra alternativa que ha prendido ante todo entre sectores de vanguardia y en menor medida entre sectores masivos campesinos e indígenas. El discurso sectario y ultimatista de Marcos ha sido desastrozo para su causa y se ha ganado la hostilidad de millones de hombres y mujeres que luchan contra el foxismo y sus políticas. En especial su actitud ante AMLO es la clásica de una corriente que ve amenazada su posición política. La posición de Marcos es la de un bandazo: después de confiar durante años en el PRD, al romper lo hace sin matizaciones y alejándose de amplios sectores que simpatizaban tanto con este partido como con el EZLN.
 
4) El surgimiento de la APPO es la verdadera síntesis dialéctica superadora de las alternativas de AMLO (reformista) y de Marcos (sectaria). Su convocatoria de unidad e inteligente postura ante los dos segmentos de la oposición anteriormente citados es de admirarse viniendo de un movimiento sin una dirección política socialista. La dirección de la Sección XXII del SNTE-CNTE que fungió en una primera etapa como la dirección de la APPO pronto fue rebasada por el reto de ésta, un reto de carácter político y no meramente sindical ante el gobierno de URO. La división de la Sección XXII ha sido la expresión de la política general de la CNTE, dirigida por grupos de origen maoísta, estalinista o simplemente populista que hasta hoy se han resistido a comprender que esta organización sindical debía plantearse la organización de un partido de los trabajadores. La abrumadora mayoría de los dirigentes de la CNTE están vinculados al PRD e incluso algunos al PRI y hasta al PAN, siendo insignificante la minoría de dirigentes independientes o ligados a posiciones marxistas revolucionarias.
 
5) La APPO es una expresión notable del empuje y fuerza de la espontaneidad de las masas populares, producto de décadas de opresión del caciquismo ancestral y de la corrupción y explotación priista. Es una experiencia precursora de lo que serán las luchas de las masas populares, vinculándose con la mejor tradición de los precedentes revolucionarios internacionales (Comuna, soviets, etc.). La APPO se ha constituido como el núcleo embrionario de un poder dual revolucionario y su ejemplo, sea cual sea su próximo futuro, constituye un verdadero hito de la historia de la lucha de clases en México. Es evidente que su surgimiento demuestra que los sectores masivos de vanguardia no esperarán la conformación de un partido de los trabajadores marxista revolucionario para dar sus combates y lograr sus objetivos. Desgraciadamente también es una expresión fehaciente de las limitaciones de tal espontaneidad que no logra superar el regionalismo, ni asumir todavía audazmente las tareas de un auténtico poder dual frente al del PRIAN. La dirección de la APPO incluye personajes que anteriormente estuvieron con el foxismo ente otros muchos grupos y personas del más distinto origen político. Sólo una minoría muy reducida tiene experiencia de lucha socialista proletaria. Esta heterogeneidad será típica de las futuras APPOs que seguramente irán surgiendo en el futuro en la República. Es una característica necesariamente explicable pero que de ningún modo garantiza la dirección que requiere la lucha por la transformación profunda que explica en última análisis el surgimiento y la existencia de estos organismos populares. Esta es una prueba concreta e irrefutable de la necesidad urgente de la organización marxista revolucionaria absolutamente indispensable para enfrentar con éxito los difíciles desafíos de la lucha popular en el próximo futuro.
 
6) La división existente entre las fuerzas populares de oposición al foxismo y, a partir del 1° de diciembre, al calderonismo es la principal razón que explica el margen de maniobra que dispone la burguesía y en especial el estado del PRIAN para sortear la situación. De nuevo Oaxaca es el ejemplo característico: URO este provocador siniestro sigue encabezando el gobierno del estado, burlándose incluso de quienes son sus apoyos fundamentales, es decir las autoridades federales panistas.
 
7) La política de AMLO ha consistido en mantenerse en los límites de una pugna interburguesa, sin cruzarlos. Pero la experiecia decepcionante de su antecesor Cuauhtémoc Cárdenas es la sombra que se yergue ante él y que le impide repetir crudamente una capitulación. Sin embargo, su respeto al espacio parlamentario fue remarcado claramente en la ceremonia de asunción como "presidente legítimo" del 20 de noviembre. El marco de su oposición será el que le proporcione a sus iniciativas el grupo parlamentario del Frente Amplio Progresista, integrado por el PRD, el PT y Convergencia. Estos partidos burgueses no tienen ningún interés de rebasar esos límites. Así para AMLO se abre un panorama contradictorio pues si su intención es mantenerse como candidato presidencial permanente durante los próximos seis años, la larga trayectoria que eso implica lo desgastará irremisiblemente. Su amplia base popular, por tanto, se erosionará rápidamente ante una situación que se agravará con la llegada de Calderón. La CND así está inmersa de una contradicción imposible de resolverse sin el rompimiento con el FAP o, por lo contrario, sin su absorción (y muerte) por éste. Sea cual sea el caso, se trata de la suerte de cientos de miles, incluso millones, de mexicanos y mexicanas que ya han despertado a la vida política y cuya situación los empujará a definiciones más radicales y cuya evolución no se detendrá fácilmente. Nuestra intervención en este campo es fundamental para fortalecer nuestras filas y presentar nuestra alternativa socialista, democrática, independiente e internacionalista.
 
8) Nuestra crítica al sectarismo de la Otra Campaña es más evidente y fácil de comprender ante los sectores que se radicalizan. Más difícil es nuestra intervención en los movimientos de masas influenciados por AMLO y que integran la CND. Sin embargo, el carácter masivo de esta corriente de oposición nos permitirá ir encontrando nichos para influir con nuestra crítica al caudillismo de AMLO, sus métodos absolutamente antidemocráticos de dirección y su decisión de permanecer fiel a las instituciones parlamentarias, denunciadas por él mismo innumerables veces. El enorme río humano que ha convocado, dada la situación de deterioro social que se agravará más que aliviarse ante las sombrías perspectivas económicas que se vislumbran en la etapa actual de la globalización, apuntan a que el freno que constituye la estrategia reformista perredista y/o cenedista será desbordado tarde que temprano. Más que nunca debemos ser firmes en nuestro enarbolamiento del programa socialista y al mismo tiempo flexible en nuestra aproximación táctica con los cientos y miles de trabajadores y pueblo espeso y municipal que viene de un pasado de ignorancia y prejuicios contra nuestras ideas y objetivos.
 
9) La propaganda infatigable por el programa socialista revolucionaria que hemos venido forjando en los diez años de movilizaciones con los sectores de vanguardia de masas, que culmina con nuestra lucha por un gobierno obrero, campesino, indígena y popular, debe añadir la otra consigna, agitativa y propagandística, clave del momento actual: la de un paro nacional, que en el proceso deberá convertirse en la de una HUELGA NACIONAL. El paro nacional (la huelga nacional) será el acto fundacional de la real y decisiva lucha contra el poder capitalista-imperialista en nuestro país, el acta de bautizo de millones de trabajadores en su combate por un México nuevo. Debemos convertirnos en los agitadores y propagandistas infatigables de la huelga nacional como el instrumento que reclama la orden del día de la lucha de clases en México.
 
10) La LUS es un embrión del partido socialista revolucionario que es necesario construir para garantizar el triunfo socialista de los grandes combates que están gestándose en las profundidades de las masas trabajadoras y populares en general. Como un destacamento conciente y responsable de esta tarea, nuestra vocación unitaria es fundamental en la construcción de la propia LUS, pero sobre todo de ese partido que no podrá surgir por la mera agregación de individuos a nuestra organización. La política de alianzas y posibles unificaciones con otras organizaciones socialistas, trotskistas o no, debe seguir siendo para nosotros una prioridad para avanzar en este objetivo esencial.
 
México, 23 de noviembre de 2006
 
* Director de la revista marxista "Umbral", militante de la Liga de Unidad Socialista (LUS). Autor de numerosas obras, entre ellas: El bonapartismo mexicano (Juan Pablos Editor); La Crisis de la izquierda en México (Juan Pablos Editor); La revolución mexicana contra el PRI (Fontamara). Las "Diez tesis..." fueron  presentadas al Comité Central de la LUS.
 
Oaxaca: se realizó el congreso constitutivo de la APPO
Hernan Ouviña
(Argentina)

"En esta nueva representación no hay jerarquías: todos tenemos las mismas obligaciones y derechos, y en todo caso, para garantizar un mejor cumplimiento de las tareas que le son necesarias al movimiento, se crearan comisiones internas para cumplir con los objetivos de la dirección colectiva"

Bajo la consigna "¡todo el poder al pueblo!", y con la asistencia de más de un millar de delegados de colonias, comunidades, sindicatos, barricadas, centros de trabajo y de estudio, ejidos, y organizaciones de base, en el Auditorio del Hotel del Sindicato de Maestros se llevó a cabo el Congreso Constitutivo de la Asamblea Popular de los Pueblos (APPO) de Oaxaca. Del 10 al 12 de noviembre, representantes de las siete regiones que componen el Estado (Valles Centrales, Costa, Cañada, Sierra, Istmo, Tuxtepec y Mixteca) debatieron en torno a tres ejes de trabajo colectivo: análisis del contexto internacional, nacional y estatal; crisis de las instituciones; y la Asamblea Popular de los Pueblos.

Con algunas críticas respecto de la escasa representación tenida por los jóvenes y activistas de las barricadas, y teniendo como antecedente la 1ª Asamblea Estatal de los Pueblos de Oaxaca (celebrada los días 27, 28 y 29 de septiembre de este año), el Congreso tuvo como uno de sus objetivos prioritarios elaborar una declaración de principios y dotar de estatutos y de una dirección permanente a la APPO. Marcos Leiva, integrante de la coordinación colectiva provisional de la Asamblea, expresó en la inauguración de las mesas de debate: "Hoy el pueblo oaxaqueño nos ha demostrado que no sólo puede luchar en las barricadas contra las fuerzas federales. Nos ha enseñado que también puede luchar con pensamiento, con propuestas, y con un ideario político. Y este congreso es la mejor muestra de ello: hoy el pueblo de Oaxaca demuestra su capacidad no sólo en la resistencia, sino también en la creación de un mundo diferente".

El primer día del Congreso, además de escuchar atentamente los emotivos saludos y mensajes dados por las organizaciones fraternas, los asistentes recibieron de la comisión provisional de la APPO un auto-crítico Informe Político sobre lo actuado hasta ese entonces. Ya por la noche, se destacó la presencia de 250 indígenas chiapanecos pertenecientes a la Asociación Civil "Las Abejas" (de las comunidades en resistencia de Acteal), que arribaron en caravana a la ciudad de Oaxaca para solidarizarse con la causa del pueblo oaxaqueño, exigiendo una paz "justa y digna".

Durante el segunda día se llevaron a cabo prolongadas discusiones en el marco de las tres mesas de debate mencionadas, mientras que en el transcurso de la tercera jornada se generó un acalorado debate en torno a ciertos puntos controvertidos, que dieron cuenta de la heterogénea composición de la APPO: frente al intento por parte de algunos coordinadores de presentar como resumen de la mesa 2 una relatoría que consideraba "importante que la APPO negocie y vaya ocupando espacios de decisión y de poder en las instituciones vigentes", afirmando incluso que el ocupar espacios en el Gobierno estatal y negociar con el Gobierno Federal no implicaba "una oposición a la búsqueda de transformación profunda", el grueso de los delegados terminó chiflando y repudiando la propuesta, lo que obligó -tras un confuso receso- a modificar sustancialmente el documento final, omitiendo la negociación por puestos gubernamentales y subrayando el carácter irrenunciable de la salida de Ulises Ruiz Ortiz. Luego de consensuar el resumen general de las tres mesas de trabajo, que sirvió de base para el documento final del Congreso, se pasó a discutir los pormenores de la forma de elección y composición del Consejo Estatal de los Pueblos de Oaxaca, eligiendo por regiones y sectores a los integrantes de esta nueva instancia de decisión colectiva, bajo el compromiso de "mandar obedeciendo", y sujetos a la revocabilidad en el cargo cuando no cumplan con las tareas encomendadas. Nuevas polémicas surgieron durante las conclusiones, en particular alrededor de si debía aceptarse o no la militancia partidaria dentro de la APPO. Más allá de ciertos puntos discordantes, hubo un acuerdo unánime en retomar la experiencia ancestral de los pueblos indígenas, basada en asambleas comunitarias.

Ya de madrugada, el Congreso resolvió continuar la resistencia a través de un Plan de Acción a corto, mediano y largo plazo, que contempla -entre otras formas de presión- el levantamiento de barricadas y la toma de palacios municipales. El inicio del plan se produjo este mismo lunes, con una masiva movilización desde la Procuraduría de la Justicia hacia la Plaza de Santo Domingo, donde integrantes de la APPO realizan desde hace semanas un "plantón" (acampe).

Al culminar la marcha, Zenón Bravo Castellanos, miembro del flamante Consejo Estatal, manifestó que "el Consejo Estatal de la APPO estará compuesto por 260 compañeros y compañeras que representan a todas y cada una de las regiones. Estamos considerando un esquema de representación tanto territorial como sectorial. En el están representados pequeños comerciantes, integrantes del sector estudiantil, trabajadores transportistas, mujeres, entidades no gubernamentales, comunidades indígenas, sindicatos, así como organizaciones sociales y políticas". Zenón aclaro que "en esta nueva representación no hay jerarquías: todos tenemos las mismas obligaciones y derechos, y en todo caso, para garantizar un mejor cumplimiento de las tareas que le son necesarias al movimiento, se crearan comisiones internas para cumplir con los objetivos de la dirección colectiva".

Cabe destacar que, de manera complementaria al Congreso, durante los días 11 y 12 de noviembre cientos de estudiantes de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca realizaron el Segundo Encuentro Nacional Juvenil. Distribuidos en talleres, jóvenes de diferentes estados mexicanos debatieron sobre su situación tanto en las instituciones educativas como en otros ámbitos de sus vidas, generando un documento y un plan de lucha que -según manifestaron- llevarán a cabo en las próximas semanas.
 
Las guerrillas mexicanas
Luis Hernández Navarro
La Jornada, México, 14-11-06
 
Los bombazos del 6 de noviembre reabrieron el debate sobre la existencia de organizaciones armadas en México. La pregunta central que anima esta discusión es: ¿existen realmente esos grupos o son un instrumento del gobierno para descalificar movilizaciones sociales legítimas y justificar una política de mano dura?

El debate deja fuera al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que ha ganado una legitimidad y un estatus legal que no poseen las otras fuerzas. Se discute, fundamentalmente, sobre las organizaciones menos conocidas.

Las guerrillas son una realidad en la vida política nacional. Existen y actúan. Cuentan con armas, campos de entrenamiento, campamentos y casas de seguridad. Realizan trabajo de masas, y activistas cercanos a ellas actúan dentro de movimientos sociales. Algunas, incluso, no se oponen a la participación electoral, sino que, en ciertas circunstancias, la estimulan.

Las organizaciones armadas de izquierda tienen una larga historia, anterior aun al movimiento estudiantil-popular de 1968. De su larga marcha han obtenido una importante experiencia. Sus dirigentes distan de ser bisoños. El levantamiento zapatista de 1994 les dio aire. Han sobrevivido a las embestidas de los aparatos represivos del Estado en su contra y a la acción de los órganos de inteligencia. Saben moverse en la clandestinidad. Algunos de sus integrantes participaron en antiguos movimientos insurreccionales en América Latina.

Varias de ellas, con implantación fundamentalmente rural, han hecho de la autodefensa el centro de su acción. Otras, con mayor implantación nacional, han efectuado acciones de propaganda armada, explotando bombas y petardos o bloqueando carreteras.

Las guerrillas mexicanas no practican el terrorismo. El terrorismo busca inducir el terror en la población civil a través de una serie de actos violentos para obtener algún fin político o religioso. Las organizaciones político-militares que actúan en el país no atacan a la población civil. Enfrentan objetivos militares y destruyen bienes materiales, no atentan contra la vida de ciudadanos de a pie. Son, sí, grupos subversivos en la medida en que promueven el derrocamiento del gobierno por medio de la fuerza y la violencia.

El archipiélago guerrillero mexicano dista de ser homogéneo. Las distintas islas que lo integran tienen diferencias importantes entre sí, tanto por los objetivos que buscan como por los medios para alcanzarlos. Su relación dista de ser pacífica. En los últimos años se han producido fuertes choques entre algunas de ellas. El asesinato de Miguel Angel Mesino Mesino, integrante de la Organización Campesina de la Sierra Sur, es apenas un botón de muestra de la forma en que han enfrentado sus desavenencias.

El hecho de que las guerrillas hayan sobrevivido más de 40 años en nuestro país es un hecho que no puede soslayarse. Por un lado muestra cierta ineficiencia de los servicios de inteligencia. Por otro, evidencia que en la vida política y en la cultura nacional existen causas objetivas que permiten su reproducción.

¿Cuáles son esas causas? Una enorme franja de la población mexicana ha sido excluida de los beneficios del desarrollo y no cuenta con representación política real. Los agravios del poder hacia la gente sencilla son mucho más profundos e hirientes de lo que los medios electrónicos difunden. Las genuinas aspiraciones de movilidad social y de transformación de las instituciones se encuentran mucho más bloqueadas de lo que las elites reconocen. Los fraudes electorales son más recurrentes de lo que se acepta. La violencia y corrupción con la que se comportan los cuerpos policiacos y el sistema de procuración de justicia crean para quienes las padecen situaciones exasperantes y de enorme escepticismo hacia la ley.

La existencia de guerrillas no supone un desafío constante al Estado mexicano, de manera que no son pocos los gobernadores que encontraron en el pasado la forma de coexistir con ellas sin excesivos sobresaltos. Sin embargo, su capacidad para descarrilar procesos políticos no puede ser puesta en duda.

Esas organizaciones político-militares nada tienen que ver con la revolución bolivariana ni con Hugo Chávez ni con otros gobiernos de América Latina. Responden a la realidad del país, no a los intereses diplomáticos de otras naciones. Son resultado de procesos endógenos.

En contra de lo que usualmente se cree, conocer los hechos centrales sobre ellas no es labor imposible. El investigador Jorge Lofredo ha efectuado un minucioso trabajo de reporteo, análisis, documentación y difusión de sus actividades. Sus escritos muestran qué tan trasnochados andan algunos funcionarios públicos al hacer declaraciones sobre estos grupos.

Desde la izquierda se ha optado por descalificar las acciones guerrilleras presentándolas como actos de provocación efectuados por agentes gubernamentales. En lugar de explicar lo contraproducente que para el movimiento transformador del país resulta el uso de la violencia armada en momentos en que hay un extraordinario proceso de resistencias sociales, se le quiere desautorizar haciéndolos pasar como infiltrados.

Es evidente que los bombazos del 6 de noviembre no sirvieron en nada al movimiento oaxaqueño y, por el contrario, lo perjudicaron. Fueron una acción vanguardista, autoritaria y provocadora. No educaron a nadie en las supuestas virtudes de la violencia revolucionaria. Tampoco abrieron espacios a la lucha democrática. Sin embargo, quienes pusieron los explosivos no son guerrilleros manipulados por el Estado.

Las guerrillas están aquí. No se han ido nunca a lo largo de nuestra historia reciente. Sin embargo, la represión gubernamental en Lázaro Cárdenas-Las Truchas, Atenco y Oaxaca, y el fraude electoral contra Andrés Manuel López Obrador, les han dado un aire y un impulso insospechado. Más vale que nos acostumbremos a oír de ellas.
 
Oaxaca, soledad en llamas 
Adolfo Gilly
La Jornada, México, 30-10-06

El conjunto de organizaciones políticas y sindicales institucionales, pese a sus diferencias entre sí, en la hora de la prueba están dejando a Oaxaca en la soledad. Nada de las grandes manifestaciones que salieron a detener la guerra contra el zapatismo en 1994, ni siquiera de las que se alzaron contra la masacre de Acteal. La rutina electoral, es decir, la lógica de las instituciones existentes, así sea para vituperarlas de labios para afuera, los ha ganado a todos. Declaraciones hay, protestas también, pero de movilizar fuerzas como pudieron hacer muy poco ha en la disputa electoral, nada.

El PRD está absorbido por la disputa parlamentaria. En el Congreso pidió desaparición de poderes y juicio político. Si no se pudo, ni modo, ya salvamos nuestro honor y nos vamos de puente. Los gobernadores elegidos por el PRD, todos, incluido el del Distrito Federal, firmaron en la Conago junto a Ulises Ruiz. La CND, motivo de tantas ilusiones y encandilamientos, ha demostrado su inexistencia a todos los efectos prácticos, salvo la recolección de votos y la disputa por ellos.

El viejo pacto entre el PAN y el PRI, movilizado ahora en defensa de Ulises Ruiz y contra el pueblo oaxaqueño, ya lleva 15 muertos en Oaxaca para sostener a un gobernador repudiado y oponerse a un legítimo movimiento social del pueblo oaxaqueño. Ahora han metido a la PFP y a elementos militares disfrazados de PFP, una muestra más de su impotencia y descrédito para alcanzar soluciones políticas, como en cambio solían lograrlo en el pasado.

El pacto PRI-PAN no es una novedad. Viene desde la fundación del PAN en 1939, como heredero legal del sinarquismo y voz política de la jerarquía eclesiástica y de los conservadores mexicanos. Nunca dejó de funcionar en los momentos cruciales: en la represión a la huelga ferrocarrilera de 1959, el movimiento estudiantil popular de 1968, la guerra sucia de los años 70, la restructuración neoliberal desde 1982, el fraude de 1988 (con su secuela de cientos de muertos del PRD y otros, porque la resistencia entonces no fue juego), la quema de las actas en 1991, la liquidación de los artículos 27 y 130 constitucionales, la firma del TLCAN, la represión en Chiapas desde 1994, la ruptura de los acuerdos de San Andrés y el voto contra la ley Cocopa, el Fobaproa, el pacto de bufones donde 360 diputados de ambos partidos votaron unidos el imposible desafuero de López Obrador, la negativa a que se verificara el resultado electoral de 2006 en un nuevo conteo de los votos. La lista es interminable y no registra fallas importantes.

Hoy el PRD con sus dos máscaras, la institucional llamada Frente Amplio Progresista y la parainstitucional llamada Convención Nacional Democrática, no quiere ni puede movilizar, en defensa de Oaxaca y contra la represión del gobierno federal, a las fuerzas populares que apenas en septiembre reunió en el Zócalo contra el fraude electoral. Por fortuna La Jornada y varios otros medios (uno de ellos, Indymedia, ya pagó con la vida de uno de sus reporteros), así como incontables voces individuales, mantienen la información, la protesta y la indignación (¡salud, Blanche, siempre en el lugar!). Pero su tarea no es, no puede ser, organizar la movilización. Ella corresponde a quienes tuvieron en julio 15 millones de votos y cuentan, como entonces se vio, con el aparato adecuado. Pero por este lado, nada. Repiten con Oaxaca lo mismo que hicieron con la represión sobre Atenco, que ya anunciaba cuáles serían los métodos en adelante.

La carta de Andrés Manuel López Obrador, publicada el domingo 29 de octubre en La Jornada, no es aceptable. Se limita a denunciar la acción policial, el pacto entre el PAN y el PRI y el gobierno "siniestro y represor" de Ulises Ruiz. Declara que la renuncia de éste es la única solución posible y recuerda que en la elección de julio pasado la mayoría de los oaxaqueños votó por su candidatura. Es todo.

La secuela de estas constataciones puede suponerse que sería llamar a una gran movilización en el Distrito Federal y en otros lugares de la República en defensa del movimiento oaxaqueño, contra los asesinatos de los paramilitares de Ulises Ruiz y contra la represión del gobierno federal. Un llamado así, viniendo de quien tuvo 15 millones de votos, llenaría a desbordar el Zócalo y otras muchas plazas de la República. Una mera denuncia tardía y nada más, como es el contenido de aquella carta, no sirve para nada.

Cuando escribo estas líneas, Oaxaca está siendo ocupada por las fuerzas federales que el gobierno del PAN ha lanzado en defensa de un gobernador asesino del PRI. Hoy hay dos muertos más. No pido a los dirigentes de la CND que movilicen sus fuerzas en las plazas y los centros de trabajo y estudio de la República, primero porque no lo harán, segundo porque tampoco disponen de ellas. Tampoco lo pido al jefe de la oposición, Andrés Manuel López Obrador, porque su carta dice que tampoco tiene intención de hacerlo.

Ante la indignación y el pasmo del pueblo mexicano, que contempla atónito como una vez más las fuerzas represivas del gobierno federal atacan a un movimiento popular masivo y legítimo y tratan de acorralarlo y empujarlo a los extremos y a los desmanes; y ante la protesta, las denuncias y las movilizaciones de organizaciones populares, de derechos humanos y otras, que hoy por hoy no disponen de fuerzas mayores, el silencio y la pasividad de las grandes organizaciones deja a Oaxaca librada a sus propias fuerzas, a su coraje, a su capacidad de maniobra y a su propio y antiguo entramado organizativo.

Como en el verso inolvidable del poeta de Muerte sin fin, Oaxaca es hoy la "soledad en llamas". El pueblo-pueblo de Oaxaca podrá salir de esta prueba golpeado, pero posiblemente más organizado. Los recolectores de votos, por su parte, ya tendrán ocasión de recordar otros versos: "Arrieros somos y en el camino andamos / y cada quien tendrá su merecido".
 
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