Inicio > Mis eListas > andalucialibre > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 57 al 86 
AsuntoAutor
nº 64 - Informe DD Andalucí
nº 65 - Luto - Tom Andalucí
nº 66 - Carlos Can Andalucí
nº 67 Protesta - I Andalucí
nº 68 Especial con Andalucí
nº 69 -Toma 2001 - Andalucí
nº 70 -IU y Euskad Andalucí
nº 71 - Subsidio - Andalucí
nº 72 - Crónica An Andalucí
nº 73 - Polemica a Andalucí
nº 74 - EXTRA - I Andalucí
nº 75 - IU y Ardi Andalucí
nº 76 - Andalucía Andalucí
nº 77 - EXTRA - Pr Andalucí
nº 78 - Especial F Andalucí
nº 79 - Caso bocaz Andalucí
nº 80 - Campo anda Andalucí
nº 81 - España rob Andalucí
nº 82 - Cañamero - Andalucí
nº 83 - Cronica Na Andalucí
nº 84 - Marcha a R Andalucí
nº 85 - Andalucía/ Andaluci
nº 86 - Cajas Podr Andaluci
nº 87 - Especial E Andaluci
nº 88 - EPA e Indi Andaluci
nº 89 - Financiaci Andaluci
nº 90 - Especial M Andaluci
nº 91 - Solidarida Andaluci
nº 92 - Crisis PCE Andaluci
nº 93 - Estado de Andaluci
 << 30 ant. | 30 sig. >>
 
Andalucía Libre
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 72     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[BoletinAndaluciaLibre] nº 68 Especial contra la globalización capitalista
Fecha:Viernes, 5 de Enero, 2001  04:11:20 (+0100)
Autor:Andalucía Libre <andalucialibre @.......es>

Andalucía Libre
Independencia      República      Socialismo

nº 68
Cita Nacional:
Granada, 2 de Enero de 2002
Toma NO; Viva Andalucía Libre
 
 
En este Correo:
Especial contra la "globalización" capitalista
Presentación.
Peter Boyle, La desobediencia civil y el mov. antineoliberal
Lutte Ouvrière, La OMC, la LCR y nosotros
Attacc, Niza, no tan bonita
Declaraciones de Dakar, 2000
E. Toussaint, A. Zacharie, Pistas alternativas
 
 
 
Presentación
 
Incluimos en este Especial materiales diversos que, desde diferentes perspectivas políticas, afrontan lo que se ha venido en llamar "globalización" capitalista y cómo organizar y articular la lucha contra el capitalismo imperialista que nos ha tocado vivir. 
Cuando iniciamos la recopilación de textos, teníamos la intención de acompañar alguno con matizaciones criticas. Pero al engrosar el Índice y con él, las cuestiones discutibles -desde enfoques bien distintos- hemos concluido que las breves acotaciones proyectadas corrían el riesgo de dar lugar a un articulo sincopado y sobre todo, excesivamente extenso. Por tanto, nos limitamos a ofreceros hoy estas opiniones e informaciones que esperamos que resulten de vuestro interés. Por nuestra parte, concluimos esta presentación recordando que el hecho de reproducir textos ajenos no presupone identificación con todos sus contenidos. La tarea anunciada, en dimensiones y con pretensiones modestas, la llevaremos a cabo las dosis adecuadas en próximos Boletines. Saludos.
--oOo--
 
 
 Australia 
LA DESOBEDIENCIA CIVIL Y EL MOVIMIENTO ANTINEOLIBERAL
Peter Boyle*

La nueva corriente contra la mundialización neoliberal se ha construido alrededor de una serie de acciones de desobediencia civil que acosaban las cumbres de las principales instituciones del capitalismo mundial. Por ello, estas instituciones tienen dificultades para encontrar ciudades en las que reunirse al abrigo de amplios movimientos de protesta.

Consecuencia de ello, se cuenta que la Organización Mundial del Comercio (OMC),  por ejemplo, es incapaz de encontrar una ciudad que quiera acoger su próxima cumbre. Según el Financial Times de Londres, el pequeño estado de Qatar se ofreció a ello pero ahora intenta dar marcha atrás invocando la falta de hoteles suficientemente espaciosos y el hecho de que el Ramadán, el mes del ayuno musulmán, podría coincidir con la fecha probable de la reunión prevista para noviembre de 2001. Los demás candidatos no demuestran mucho entusiasmo para reemplazar a Qatar a pesar del cebo que constituyen los cerca de 5000 responsables, lobbystas y periodistas esperados. Después de todo, ¿quién quiere las lamentables situaciones vividas en Seattle en Diciembre de 1999?. Su centro urbano fue cerrado, sus comercios saqueados, el jefe de la policía tuvo que dimitir y la ciudad debe enfrentarse a las denuncias por parte de 600 manifestantes. Ya se planifican los asedios a la próxima cumbre del Fondo  Monetario Internacional (FMI), el Banco mundial y el Forum económico Mundial (FEM).

¿Pero, es la capacidad de desorganizar los encuentros de estas instituciones la base sobre la que reposa la fuerza de estos nuevos movimientos? 

¿Nueva Dirección?.

Recientemente, Michel Albert, uno de los fundadores y editores de ZMagazine (una revista de Internet influyente en el nuevo movimiento) ha abogado a favor de una reorientación del estilo de actividades de este movimiento, planteando una orientación para poner en el centro la participación de las masas. Escribe: ¿Qué es lo que no está bien, os preguntais? Miles de militantes, gente valerosa, afluye de ciudad en ciudad. ¿No acabó Praga un día antes?. ¿No se les crean problemas a los lacayos del dinero? ¿No son visibles para todos los horribles impactos de la OMC, el FMI y el Banco Mundial? Ciertamente, pero nuestro objetivo no es solo meter mucho ruido, ser visibles, o valientes, ni siquiera asustar a los peores administradores del capitalismo para que abrevien sus reuniones. Nuestro objetivo es obtener cambios para mejorar millones de vidas. Lo que cuenta no es solo lo que hemos alcanzado sino aquello hacia lo nos dirigimos.  Obtener “reformas no reformistas” para una plena justicia demanda una reflexión estratégica. ¿Pero no es esto lo que ha ocurrido?  ¿No tenemos una estrategia en estos grandes acontecimientos y no llevamos a cabo nuestros planes a pesar de la oposición?. Si , pero para abolir el FMI y el BM ahora, y obtener nuevas instituciones a largo plazo, tenemos necesidad de cada vez más partidarios con una conciencia política y un compromiso cada vez mayor, capaces de utilizar múltiples tácticas movilizadoras y simultáneamente aumentar los costes sociales que la élite no puede soportar sin ceder. Es la lógica de la “disidencia”: convertirnos en crecientes amenazas a las prioridades que las élites buscan, multiplicándonos y diversificando nuestras estrategias y tácticas hasta que nos concedan nuestras reivindicaciones y luego pedir más.
 
La ironía en todo esto es que la eficacia de la desobediencia civil y otras tácticas militantes no tiene nada de irreal ni de a priori. Reside, al contrario, en el encuentro  entre estas prácticas militantes y el movimiento creciente de los disidentes,  aunque, apoyando su lógica y marchando en esa dirección, a muchos de ellos les resulte imposible unirse a tales tácticas. Lo que da a la desobediencia civil y a las demás manifestaciones la fuerza de obligar a la élite a suscribir nuestras reivindicaciones es el miedo de que precedan a una amenazadora explosión social. Sin embargo, si ocurre un sit-in de 2.000 o de 10.000 personas, incluso repetidamente, pero sin el apoyo de una comunidad de disidentes más amplia, más visible, que pueda alimentar y aumentar las filas de los que hacen la sentada, entonces no hay seria amenaza de explosión social.

La discusión a propósito de las tácticas no debería reducirse a argumentar contra el ultraizquierdismo liberal, sobre todo cuanto más fuerzas conservadoras intentan poner un freno al radicalismo político del nuevo movimiento. En Melbourne, en Praga y en Seul, el enfrentamiento sobre las tácticas ha separado también a los radicales de quienes  buscaban satisfacer las tentativas de los empresarios mundiales de dar un rostro humano a sus instituciones predadoras.

En Australia, la vía de las reformas ha sido tradicionalmente identificada con el ALP (Australian Labour Party, Partido laborista australiano). Si uno está a favor del cambio, habla con su diputado (laborista), hace circular una resolución en las asociaciones (ALP), hace que el Partido laborista entre en el gobierno y  uno se cruza de manos esperando que ese gobierno decrete una reforma.  Son los medios habituales de los “disidentes”, pero desde hace dos decenios mucha gente ha experimentado que estos medios no funcionaban. Los gobiernos laboristas se parecen a los gobiernos liberales. Los dos han apoyado abiertamente e implantado las medidas neoliberales en Australia. En Melbourne, cerca de 20.000 personas han votado participando masivamente en los piquetes para romper la vía tradicional de las reformas. Las tentativas del ALP de debilitar/aislar el bloqueo contra la reunión del Forum Económico Mundial no han conseguido sino subrayar la independencia política de la Alianza contra esta cumbre y hacer la victoria aún más satisfactoria.

La desobediencia civil.

Rebelarse contra el aparato político y las estructuras tradicionales es la forma preferida de este movimiento para expresar su desacuerdo: se traduce en la desobediencia civil.  Esta expresa la voluntad deliberada de romper con los medios habituales de “disidencia”. Durante la manifestación de Melbourne, la táctica de bloqueo pacífico de masas sedujo la imaginación de la gente que está harta de los medios habituales.  Probablemente muchos habrían dudado en ir si se hubiera tratado de otra manifestación convocada por burócratas sindicales o políticos laboristas que no están muy interesados en cambiar la sociedad. 

La táctica del bloqueo de masas contribuyó mucho al éxito de la movilización, incluso si algunos participantes han podido tener la ilusión de poder forzar al Forum Económico Mundial a cambiar de curso y a pesar de la presencia de pequeños grupos, algunos en atuendo de combate, que hicieron el efecto de una diversión colorista. Pero estaban también los grupos que querían demostrar que eran los más militantes incluso al precio del éxito del movimiento. Hizo falta mucho trabajo  a los militantes de izquierda más clarividentes para impedir que prevaleciera la concepción táctica de la  extrema izquierda que quería reducir el bloqueo a un enfrentamiento de una o dos horas con los policías (tal como explicaba un dirigente de la organización International Socialist).

Hubo que trabajar duramente para ganar la batalla moral contra los partidarios de los métodos violentos y mantenerse en un bloqueo no violento de masas. Por otra parte, los participantes en el bloqueo lo deseaban así.

Finalmente, el bloqueo fue un gran éxito. Hubo también que luchar en el seno de la Alianza para asegurarse de que las tácticas desesperadas para impedir la celebración del FEM no despojaran al movimiento de su victoria principal, el hecho de deslegitimar el FEM y su programa neoliberal.

El miedo a la centralización.

Sin embargo, el gran desafío del nuevo movimiento es poner a punto de una forma independiente su propia política radical. El miedo a la centralización entre numerosos militantes de izquierda impide al movimiento  plantear sus reivindicaciones, lo que deja el campo libre a las ONGs, a las burocracias sindicales y a las demás instituciones conservadoras para expresarse en su nombre.

Fue imposible concluir la discusión sobre las tácticas y los problemas de organización. Este fracaso de la Alianza, incapaz de ir más allá de su consigna ¡Eliminemos el FEM ¡ (Shut down the WEF!) , contribuyó a poner en pie una división informal y parcial del trabajo que permitió a los expertos más conservadores o a los militantes con un acceso más fácil a los medios de comunicación ser los portavoces oficiosos del movimiento.

Si, con la “desobediencia civil”, el movimiento post Seattle intenta romper con el conservadurismo de los movimientos tradicionales, significa también para ellos un innegable retroceso.  Muchos militantes del nuevo movimiento desconfían de  toda dirección o de todo centralismo a causa de su experiencia en los antiguos movimientos dominados por burócratas socialdemócratas o estalinistas. El rechazo a la jerarquía es muy aparente en el nuevo movimiento.

Algunos gustan decir que no tiene dirección. Se tiene tendencia a sacralizar el pretendido modelo organizativo de Seattle construido sobre la base de una convergencia idealizada de pequeños grupos de afinidad ligados por Internet.

Todo esto son fantasías semianarquistas. Cuando se intenta aplicar este modelo, no funciona. Cuando los militantes  de los EE.UU. llegaron a la manifestación contra el congreso del Partido Demócrata en Los Angeles, algunos decían: Aquí hay algo que falla. ¿Esto es verdaderamente democrático?. En la marcha hacia la cumbre de Praga, algunos veteranos de Seattle marcaban la línea a los militantes checos a la vez que predicaban el supuesto modelo sin dirección de Seattle. Después de Praga, muchos militantes se han expresado sobre las consecuencias antidemocráticas y desmoralizantes de los pequeños grupos por afinidad que tenían el derecho de atacar violentamente a los policías y luego salir corriendo, mientras dejaban a las masas de manifestantes pacíficos bajo los porrazos, los gases lacrimógenos y los cañones de agua. Solo un mayor funcionamiento democrático puede impedir a pequeñas facciones (o provocadores de la policía) dictar su forma de lucha y su mensaje político bajo la excusa de oponerse al centralismo.

El nuevo movimiento puede organizarse democráticamente sin sacrificar su diversidad cultural y política. No se tiene necesidad de una dirección centralizada que dicte a todos como manifestarse pero el movimiento tiene necesidad  de funcionamiento colectivo si quiere desarrollarse y guardar su independencia política.

El modelo de los grupos por afinidad no ha sido nunca la única forma de organizar las grandes manifestaciones del nuevo movimiento. La Alianza en Melbourne, por ejemplo, funcionaba sobre la base de reuniones abiertas y centralizadas de militantes en las que se tomaban las decisiones por voto mayoritario. Semejantes coaliciones ayudaron a la organización de Seattle y Washington, trabajando concertadamente y en colaboración con los representantes de los grupos por afinidad.

Melbourne nos ha permitido entrever las posibilidades que el movimiento antimundialización ofrece a un gran número de personas de hacer la experiencia de la fuerza de la democracia de base en tres días que hemos pasado en los lugares de bloqueo   alrededor del Crow Casino. Todas las decisiones clave fueron discutidas, votadas y puestas en práctica por los participantes en el bloqueo. Fue esta democracia militante participativa aliada a una coordinación centralizada de todo el bloqueo por la Alianza más que por los grupos de afinidad lo que hizo tan eficaz la manifestación.

*Peter Boyle es miembro de la ejecutiva nacional del Democratic Socialist Party-Partido Socialista Democrático (DSP) de Australia, cuyos militantes estuvieron muy activos en la organización de la manifestación contra la reunión del Forum Económico Mundial en Melbourne, los días 11-13 de septiembre 2000. 
Traducido al español de la traducción que del inglés al francés habían hecho Jacqueline Loiselle y Marc Bonhomme (Quebec).
  Francia
La OMC, la LCR y nosotros
 
El artículo que consagramos a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y a las manifestaciones contra su reunión en Seattle, en el número de febrero del Lutte de Classe, conllevó un comentario por parte de los camaradas de la LCR (Rouge del 2 de marzo de 2000).

Esto es normal: criticamos en ese artículo algunas tomas de posiciones de militantes representativos de la LCR porque adoptaban los discursos y el lenguaje de los organizadores de la manifestación y globalmente presentaban la movilización de Seattle como una "toma de conciencia de la opinión pública de las fechorías de las leyes del beneficio", incluso "una combinación peligrosa para el orden establecido".

Desgraciadamente este texto de Rouge no abre una verdadera discusión pues, aunque nos critica en su entorno, no busca responder a lo que nosotros escribimos realmente. Sus críticas podrían ser resumidas por la frase: "Laboriosa, la demostración conlleva errores de análisis de fondo, incomprensión de los resortes de la movilización e ignorancia de las posiciones presentes, para justificar la ausencia de LO en las manifestaciones".

Pasemos al aspecto formal del reproche: no parece que la LCR haya estado más presente que Lutte Ouvrière-Lucha Obrera en la manifestación de Seattle, aunque Lutte Ouvrière no ha estado en absoluto...

Sobre todo es nuestro "análisis de fondo" lo que Rouge critica, así como nuestra "incomprensión de los resortes de la movilización" y nuestra "ignorancia de las posiciones presentes"

Pero, manifiestamente, lo que se critica sobre todo, es que hayamos descrito la heterogeneidad de aquellos que fueron a impugnar la reunión de la OMC en Seattle, que iban en efecto desde militantes de extrema izquierda a "soberanistas" de todo género, partidarios del proteccionismo nacional, pasando por ciertos dirigentes sindicales americanos poco reputados por su progresismo, defensores de la naturaleza de todas clases y ecologistas de cualquier obediencia política, etc. Sin embargo, en este caso no se trata de un análisis, acertado o no, sino de una descripción de hechos que Rouge se guarda de contestar.

Igualmente habíamos señalado que algunos de los dirigentes políticos del mundo imperialista, comenzando por Clinton, han manifestado su simpatía, sincera o no, con respecto a los manifestantes.

Finalmente habíamos mostrado que el fracaso de la reunión de Seattle se debe mucho más a los conflictos de intereses comerciales entre miembros de la OMC que a las manifestaciones que se desarrollaban fuera.

Pero es necesario creer que Rouge tiende a aparecer como el portavoz de los manifestantes de Seattle, hasta el punto de dejar a un lado cierto número de hechos que, sin embargo, los mismos organizadores de las manifestaciones no disimulaban especialmente.

No tenemos intención de volver a discutir aquí qué es la OMC, ni incluso la manifestación de Seattle, y más habiendo tenido lugar otras desde aquella con los mismos o no. Por nuestra parte, aparte del artículo de la Lutte de Classe en cuestión, hemos dedicado a la OMC un Cercle León Trotsky, disponible en folleto.

Pero el fondo de las críticas de Rouge se resume en esta conclusión: "En realidad, la divergencia que nos separa de Lutte Ouvrière se encuentra menos respecto a la OMC que sobre la dinámica de los movimientos sociales y el papel que los revolucionarios pueden y deben jugar. Esto no es nuevo".

En efecto, no es nuevo.

Nuestros objetivos fundamentales

En el fondo nuestra posición es simple. Nuestra razón de ser fundamental es la de construir un partido obrero revolucionario capaz de defender y hacer prevalecer los intereses políticos de la clase obrera y que tenga la competencia y la capacidad, en los periodos de lucha de clases aguda, de proponer al proletariado la política que le permita tomar y conservar el poder y comenzar la transformación revolucionaria de la economía y la sociedad.

Esta óptica distingue fundamentalmente nuestras perspectivas de todas aquellas fuerzas políticas que se sitúan en el marco de la organización actual de la sociedad, de la economía del mercado, del monopolio de una minoría capitalista sobre los medios de producción, etc. En nuestra opinión, tal partido no podría ser más que comunista en el sentido en que lo entendían Marx, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo y muchos otros, y se construirá sobre la base del marxismo. Nuestras solidaridades y alianzas se encuentran en función de esta perspectiva fundamental.

En principio, la LCR comparte con nosotros esta convicción fundamental, aunque no sea más que por su filiación trotskista. Lo precisamos porque es en función de esta perspectiva por lo que criticamos tal actitud o aspecto de la política de la LCR o algunas de sus elecciones.

No nos erigimos en jueces de las numerosas organizaciones que militan contra una u otra de la multitud de injusticias u opresiones que engendra sin cesar el capitalismo, y que no tienen como objetivo acabar con el mismo. Debemos defender, en todas las cuestiones políticas, un punto de vista que parta de los intereses de clase del proletariado.

Siendo solidarios de numerosas iniciativas de estas corrientes contestatarias diversas y variadas que no se sitúan en el terreno de la lucha de clases, incluso que la rechazan claramente, no aceptamos, sin embargo, fundirnos con estas corrientes abandonando o disimulando nuestra propia política.

Las organizaciones de este género son numerosas, unas con cierta influencia, otras sin ninguna; algunas efímeras, otras duraderas; unas, aunque provenientes de la corriente socialdemócrata o del PC, son engullidas por la servidumbre de sus dirigentes respecto al capitalismo cuando están en el poder; otras no ven contradicción entre la política de los gobiernos socialistas y la denuncia, demagógica o sincera, de ciertos aspectos del capitalismo.

La corriente ecologista, contrariamente a las dos anteriores, no ha tenido ningún lazo con el movimiento obrero, ni histórico ni lejano, pero algunas de sus preocupaciones, en particular las que conciernen a los daños al medio ambiente, la oponen a la economía del beneficio.

También son numerosas las asociaciones que militan en el campo de la defensa de los excluidos, especialmente los inmigrantes sin papeles, los sin techo, los parados, y que no sólo no se reivindican de una corriente política sino que manifiestan una desconfianza proclamada, incluyendo a este respecto a la extrema izquierda revolucionaria. También son frecuentes, igualmente, sindicatos salidos o no de confederaciones sindicales pero en ruptura con ellas, como la Confederación campesina o aún el SUD.

Podemos encontrarnos al lado de los militantes de estas asociaciones o sindicatos en bastantes circunstancias, siempre criticando el término "movimiento social", término inventado para negar las nociones de "clase" o de "lucha de clases". Pero no tenemos ninguna intención de abandonar estas nociones ni la realidad que describen para complacer a estos movimientos. No vamos a ser garantes de su proclamado apoliticismo que, sincero o no, va en contra de la necesidad de la clase obrera de defender sus intereses políticos de clase.

Los movimientos contra los "excesos" del capitalismo

Y después, desde algunos años, con lo que se ha llamado la "mundialización" o la "globalización", es decir, después de la desregulación de los mercados financieros y la dictadura cada vez más visible de las finanzas sobre la producción, se han visto aparecer movimientos, generalmente provenientes también ellos de la socialdemocracia en general, que diciéndose desconfiados ante la política, critican la evolución de la economía capitalista en términos a menudo justos, incluso radicales, y proponen respuestas a algunos de sus aspectos más repulsivos.

Es una corriente con los límites mal definidos que culpabiliza sin orden ni concierto a las desregularizaciones, al robo en el Tercer Mundo, a la especulación, presentando todo esto como excesos del capitalismo o, aún, como las consecuencias de la política ultraliberal preconizada no hace mucho por Reagan o Thatcher, antes que todos los Partidos Socialistas en el poder la hicieran suya. Esta corriente vapulea a las instituciones internacionales de la burguesía como la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Banca Mundial, etc., y reclama la reforma de estas instituciones, incluso su supresión.

Las personalidades más destacadas de este movimiento no intentan en absoluto apoyarse en la movilización de la clase obrera, pues eso sería muy peligroso, pero sí convencer -si se presenta el caso, incluso haciendo presión, pero presión solamente- a las instituciones de la sociedad actual.

Es lo mismo para gran parte de la base de este movimiento que, incluso si se rebelan sinceramente por tal o cuál aspecto del capitalismo, comparten ampliamente las perspectivas de sus dirigentes. De otro lado, su hostilidad por las instituciones internacionales de la burguesía, tanto unos como otros, coinciden en reivindicaciones como la supresión de las deudas de los países pobres o la aplicación de una tasa sobre la especulación internacional, como la "tasa Tobin", con la proposición complementaria de la distribución, a los países pobres, del producto de esta tasa.

Un reagrupamiento como Attac representa bastante bien, en Francia, las preocupaciones e ideas de este movimiento, como lo representa por ejemplo, el periódico Le Monde Diplomatique dónde numerosos redactores son miembros activos de Attac.

¿Cómo considerar este movimiento, qué política tener respecto a él?. Esta es, en efecto, una divergencia que tenemos con la LCR, que nos reprocha unas veces nuestra falta de solidaridad con respecto a este movimiento- lo cual es falso pues podemos ser solidarios con determinadas iniciativas suyas sin dejar de decir lo que pensamos de su perspectiva general-; otras veces se nos reprocha, siguiendo su expresión, el no "invertir" en ese movimiento enviando militantes, es decir, participando en su construcción en los entornos dónde no existe.

Pues bien, al menos en este último punto asumimos voluntariamente la crítica que nos hace.

Reivindicaciones parciales y perspectiva general

Precisar tan solo que no somos de aquellos que, en nombre de perspectivas revolucionarias, miran con desdén las luchas parciales que se dan. Eso sería, seguro, una forma de abandonar el terreno revolucionario pues nadie puede saber a partir de qué movilización, contra qué injusticia de la sociedad burguesa, se producirá la movilización del propio proletariado y su toma de conciencia del papel político decisivo que tiene que desempeñar. Es por ello por lo que un verdadero partido obrero revolucionario, por parafrasear a Lenin, debería invertir en todos los sectores de la vida social.

Ni Lutte Ouvrière, ni la Ligue Comuniste Révolutionnaire tienen el número de militantes, la implantación en barrios o en empresas, la influencia, para que puedan estar presentes en todos los sectores de la vida social. Es una prueba de que la construcción del partido obrero revolucionario es aún una tarea por cumplir y no una tarea ya cumplida. Y ello impone elecciones sobre lo que se hace y, sobre todo, en la manera en que se hace.

Es en el seno del proletariado, y más particularmente entre los contingentes más importantes reagrupados en las grandes empresas, dónde es prioritario defender, propagar y popularizar la política revolucionaria.

Hemos elegido dar prioridad a nuestra implantación entre los trabajadores de las grandes empresas. Por útiles y legítimas que sean muchas de las luchas parciales o defensivas llevadas a cabo por diversas categorías de oprimidos, pertenecientes o no a la clase obrera, la única fuerza social capaz de cambiar realmente la relación de fuerzas entre los mantenedores del orden capitalista y sus víctimas, es la fuerza colectiva y consciente del proletariado.

Este trabajo de implantación en las grandes empresas en sí mismo cura rápidamente de tentaciones de "ultra-izquierda" y no deja apenas lugar para posiciones únicamente propagandísticas a favor del comunismo. No es con una propaganda general, aunque sea justa, como los revolucionarios pueden ganar la confianza de los trabajadores. Las preocupaciones y luchas concretas de los trabajadores exigen una política concreta. La cuestión es saber qué política. La nuestra, sean cuales sean los resultados inmediatos, apunta en todas las circunstancias a la toma de conciencia de los trabajadores, a acrecentar su sentimiento de pertenecer a una clase que tiene sus propios intereses políticos. Por ejemplo, todas las huelgas no desembocan en perspectivas de transformación social, pero hay muchas que permiten a los que en ellas participa comprender la diferencia entre una política que se sitúa en esta perspectiva y una política al servicio del orden social existente.

Entonces, la cuestión no está de ningún modo dónde la sitúa el título del artículo de Rouge "¿Testimoniar contra el capitalismo... o combatirlo?"- pues la formulación que se quiere criticar, a nuestro parecer, no es correcta, nosotros nos contentaríamos con "testimoniar" en nombre del comunismo, a diferencia de los que lo "combaten". Este mismo título "testimonia" en sí mismo que, para el redactor de Rouge el combate es lo que hacen los de Seattle, y los defensores de las ideas comunistas están reducidos a testimoniar, a menos que se sumen a los de Seattle. No se les ocurre pensar que entre "la lucha contra el capitalismo" a la manera de ellos, que no quieren transformar el orden social sino solo mejorarlo y la posición puramente propagandística a favor del comunismo, hay un lugar para una política que se sitúe en la perspectiva de la destrucción del orden social capitalista por el proletariado revolucionario.

¿Somos organizaciones demasiado pequeñas, demasiado poco influyentes sobre el proletariado para hacer prevalecer esta política?. Cierto. Las ideas revolucionarias no pueden transformar el mundo más que si las masas se las apropian. Esto no llega más que en periodos de crisis revolucionarias, que no son frecuentes. Pero entonces es necesario que existan militantes en esos momentos, un partido fiel a esas ideas y que proponga la política resultante y que no las hayan abandonado para reemplazarlas por un sucedáneo que no pasa de reformismo. Esto nadie lo hará en nuestro lugar.

La prioridad dada al trabajo revolucionario entre los trabajadores de las grandes empresas no nos impide, sin embargo, mostrar nuestra solidaridad con muchas otras luchas útiles y legítimas que no se sitúan en la perspectiva revolucionaria. Sin querer polemizar con la LCR, a menudo nuestros camaradas han sido más numerosos que los suyos participando en manifestaciones por la defensa de los intereses de los sin papeles, por el derecho al voto de los trabajadores inmigrantes, por la liberación de Mumia Abu Jamal, para apoyar a las asociaciones de parados o la defensa de los derechos de las mujeres, participando en la movilización de los docentes de Seine-Saint-Denis o en la de la enseñanza técnica, por citar sólo las últimas acciones.

Por otra parte, que existen movimientos que contestan los "excesos" del capitalismo ¡tanto mejor!. Podemos, hasta debemos, encontrarnos a su lado en cierto número de manifestaciones sin ponerles condiciones, concretamente sin ponerles como condición el compartir nuestras perspectivas revolucionarias, lo que sería estúpido. Pero rehusamos atribuir a esos movimientos una significación revolucionaria que no tienen y que ni sus dirigentes ni su misma base quieren darle de ninguna manera.

Hemos puesto en evidencia, sistemáticamente, los lazos que existen entre tal o cual ignominia de la sociedad capitalista y su funcionamiento general. Hemos mostrado que mucho de los "excesos" del capitalismo o presentado como tales el dominio de los monopolios, el robo al Tercer Mundo, las crisis económicas, la orientación de las elecciones económicas en función del beneficio para una minoría y la misma explotación- no son precisamente "excesos" sino el modo de funcionamiento del capitalismo. Queremos mostrar que no se puede acabar con esos "excesos" sin acabar con el mismo capitalismo.

Tenemos que tomar el camino contrario de todos los que buscan canalizar las indignaciones legítimas hacia perspectivas aceptables por la burguesía o incluso hacia falsas perspectivas donde las organizaciones reformistas saben usar y abusar, al menos en tanto no están en el poder. Por ejemplo, designando falsos blancos Maastrich, la OMC, etc. que no ponen fin a la burguesía, a la patronal, para disimular las oposiciones de clase.

Una política de renuncias

Una de las formas tradicionales de la LCR de renunciar a este campo y de fundirse en los movimientos que apoyan, a los que atribuye un "dinamismo objetivamente progresista" (cuándo no revolucionario) es adoptar en nombre de este "análisis", la dinámica propia del movimiento, incluso cuándo éste no representa para nada un progreso desde el punto de vista de la toma de conciencia o de la movilización de los trabajadores o, más vulgarmente, marcar su mismo paso, tomar como suyas las preocupaciones y hasta el vocabulario de las organizaciones reformistas que en ellos participan y que los dirigen.

Tomemos como ejemplo la participación de la LCR en Attac y su actividad militante en torno a la tasa Tobin que Attac defiende. Que esta tasa, propuesta no hace mucho por el viejo consejero de economía de Kennedy y de Carter, no sea nada revolucionaria, es una evidencia que la LCR no niega... no más que Attac que, de todas formas, no tiene ninguna intención de hacerse pasar por revolucionaria.

Con rigor se puede considerar como un progreso el hecho de que la idea de tal tasa avance, aunque el que la sostenga algunas de las cabezas pensantes de las finanzas, nos debería hacer desconfiar de ella. Aún más, se puede decir que vale más que el proyecto de una tasa sobre el gran capital, aunque mínima, sea extensamente compartido, que cualquier idea de tasación sobre el capital especulativo sea rechazada en nombre del "liberalismo" ambiente.

Pero los revolucionarios tienen otro programa que defender en materia de fiscalidad sobre el gran capital, incluso en forma de "reivindicación transitoria"!. Y además no es solo esto. Si hubiera un verdadero movimiento popular en torno a esta reivindicación, los revolucionarios deberían preguntarse ¿cómo participar en ellos y cómo hacer progresar las conciencias?. Sería ciertamente, no escondiendo sus propias ideas. No dejando de oponerse a todos aquellos para los que defender la tasa Tobin no es más que una coartada. No dando al movimiento virtudes que no posee.

Pero, además, la "dinámica" actual se sitúa en una perspectiva puramente parlamentaria. La LCR se lanza a esta dinámica, estando entre los iniciadores, por ejemplo, de un Comité Attac en el Parlamento europeo. A pesar de usar un vocabulario diferente, es igualmente la trayectoria de Los Verdes. Pero en esta trayectoria, los Verdes son más lógicos cuando afirman que si los parlamentarios de derecha se suman a la tasa Tobin, tanto mejor pues eso permite constituir una mayoría para votarla.

Con esta política, el hecho de que un Bayrou se declare partidario de la Tasa Tobin es un paso adelante. También lo es cuándo en el Parlamento europeo un Pasqua vota a favor de un texto que, no pudiendo llevar a ninguna decisión concreta, puede en cierto sentido contribuir a propagar la idea. Pero, ¿dónde está el progreso para las ideas comunistas?. ¿Dónde está el paso adelante desde el punto de vista de la construcción de un partido revolucionario?

El mismo artículo de Rouge testimonia como, a fuerza de querer defender el movimiento, comprendidas cuestiones dónde sería mejor no silenciar sus críticas, la LCR termina por adoptar su trayectoria. Veamos el pasaje dónde el autor del artículo busca convencernos de que "los manifestantes de Seattle han jugado un papel progresista, trampolín para nuevas luchas". Admitimos el razonamiento, pero la demostración se limita a afirmar que "las firmas internacionales se preguntan acerca de la funcionalidad de los Estados; intentan elaborar nuevas reglas legales, más adecuadas a sus objetivos. Para los "trabajadores" no es indiferente que consigan o no vencer los obstáculos, especialmente las legislaciones "nacionales", que sancionan particularmente en Europa- conquistas sociales y democráticas frutos de luchas pasadas. Disipando la opacidad que conviene habitualmente a las transacciones internacionales, los manifestantes de Seattle han jugado un papel progresista, trampolín para nuevas luchas" (las comillas de las palabras trabajadores y nacionales son del redactor. Nos preguntamos qué significan).

No, no es indiferente para los trabajadores que sus conquistas sean demolidas. Pero ¿no será que por sus silencios, la demostración sugiere que la demolición de las protecciones sociales es obra de la OMC o de las organizaciones internacionales de la burguesía y sugiere que los Estados nacionales y las legislaciones nacionales protegen, en cierta medida al menos, a los trabajadores cara a la agitación de los primeros?.

Pero hay que ser ingenuo para escribir cosas del género: los truts multinacionales se preguntan sobre la "funcionalidad de los Estados". Ellos se plantean aún menos que son precisamente los Estados nacionales los principales instrumentos de dichas firmas multinacionales y de la gran patronal para demoler las protecciones sociales, para hacer saltar las famosas conquistas sociales. Si los revolucionarios tienen una lucha que conducir, es mostrando como la "mundialización", es decir, el dominio de los grandes truts sobre la economía, comienza aquí mismo; que las firmas nacionales no son una realidad virtual a la sombra de organismos lejanos como la OMC y el FMI, sino que se trata de truts donde muchos tienen aquí gran parte de sus fábricas y sus sedes sociales y que alcanzan a los trabajadores y a sus acciones colectivas.

Es una forma de abundar en el mismo sentido que los proteccionistas, y de participar en esos discursos de moda que consisten en trazar un paralelismo, es decir una relación causa-efecto, entre la pretendida disminución del papel de los Estados como instrumentos de la gran burguesía de un lado y la degradación de las condiciones de vida del proletariado por otro. Pero, en primer lugar, el papel de los Estados no ha disminuido en absoluto. Segundo, no protegen en nada a las masas laboriosas contra la patronal. Nunca los Estados nacionales han jugado un papel tan importante en el enriquecimiento de los grupos multinacionales. Nunca los Estados han recortado tanto al conjunto de la sociedad y más concretamente a las clases laboriosas, para poner las sumas recortadas a disposición de la gran patronal.

Otro capítulo tienen por título: "¿Todos proteccionistas?". Nuestro artículo de Lutte de Classe evidentemente no afirma que todos los participantes en las manifestaciones de Seattle eran proteccionistas sino señalaba que eran numerosos, que marcaban el tono y que era preferible para una organización revolucionaria desmarcarse, en lugar de integrarlos en un juicio general muy positivo- de Seattle. Pero este tipo de título sirve rápidamente al autor del artículo para desviar la discusión afirmando beatíficamente: "No se trata de negar la confusión política de algunas organizaciones presentes en Seattle, ni la existencia de tentaciones proteccionistas alimentadas por una visión poco crítica del modelo social europeo o de la excepción francesa".

¿Qué significa "la confusión política de algunas organizaciones presentes en Seattle"?. ¡Es la confusión de la LCR de lo que discutimos!. No es divertido reprochar a Chevenement, aún menos a Pasqua, ser "confusionistas". Tienen una posición política. Pero es nuestro deber llamar gato a un gato, nacionalista reaccionario a un nacionalista reaccionario, reformista a un reformista, ecologista a un ecologista, en lugar de mezclarlos, después secundando todo, decretar que el conjunto "amenaza el orden establecido"... con la bendición de Clinton.

Todas estas gentes no son para nada revolucionarias y no afirman serlo, al contrario. Y han constituido, ampliamente, la mayoría de esta manifestación. Una vez más, el problema no está en rehusar manifestarse, llegado el caso, a su lado; está en el hecho de disimular lo que son, en un artículo consagrado a analizar qué ha pasado en Seattle y, por consiguiente, en principio, para aclarar a sus militantes.

¿Por qué, también, la LCR aparenta, en este artículo, defender a la Confederación campesina que, por nuestra parte, no hemos atacado?. José Bové y su organización luchan en el terreno que han elegido. Están en su derecho. Una vez más decimos que podemos encontrarnos a su lado en ciertos aspectos de su lucha y que, entiéndase bien, hemos apoyado la defensa de José Bové cuándo estuvo preso. ¿Pero por qué diablos disimular lo que diferencia su lucha de la nuestra?

¿Por qué afirmar que "Mundializar las luchas contra el nuevo desorden mundial, es desarrollar los lazos entre los sectores de la sociedad que entran en movimiento, con el fin de hacer progresar, concretamente, un nuevo internacionalismo. ¡Hace falta estar a su lado!"? Pero ¿qué son pues ese "nuevo internacionalismo"?. ¿Qué son pues esos lazos entre "los sectores de la sociedad que entran en movimiento"?. Solo hay que la LCR presenta, este movimiento como el comienzo de una internacional, tanto por lo que dice como por lo que calla, pero utilizando prudentemente la palabra "sectores" para no hablar de clase social.

Entonces, para terminar, nosotros no sufrimos para nada la "satisfacción solitaria de ser los únicos que expedimos las verdaderas respuestas" pues, si sufrimos por algo, sería más bien por la tristeza de ver escrito esto en Rouge. Sólo decimos que hoy, al igual que el pasado, la transformación social en el sentido en que la entendemos, es decir en el sentido comunista, no podrá venir más que de la fuerza colectiva del proletariado. Afirmar esto pudiera ser, como dice el redactor del artículo, "cultivar la nostalgia impotente de los tiempos en que las corrientes revolucionarias estaban presentes en la clase obrera".

Pero hemos elegido trabajar para que las corrientes revolucionarias estén de nuevo presentes en la clase obrera, mejor que diluirnos en movimientos que, aún conduciendo luchas que pueden ser legítimas, no ambicionan dirigir la lucha a la transformación revolucionaria de la sociedad y, lo peor, desvían al mundo del trabajo de la única política que podría llevarles a realizar este objetivo.

Traducción del artículo del mismo título aparecido en el nº 51 de Lutte de Classe, revista de LO.
Mayo-Junio 2000
  
Nice: not so nice
(Juego de palabras en inglés que pierde sentido al  ser  traducido. "Niza: no tan bonita")
Declaración del Grupo Attac-Instituciones europeas
Traducción Attac-Sevilla.

Un primer balance de la Cumbre de Niza, tiene que comenzar, obligatoriamente, explicando las condiciones en las que los ciudadanos han tenido que ejercer sus derechos fundamentales, de manifestación y de reunión, así como el derecho de libre circulación dentro del territorio de la Unión.  Estos dos primeros derechos han sido ensombrecidos.

-Los  obstáculos de todo tipo que han encontrado para manifestarse.

-Represión "ejemplar" contra los parados que querían coger trenes "gratuitos".

-Negativa de las autoridades a conceder sitios públicos para albergar a los manifestantes así como espacios para las reuniones y debates.

-Recorridos reducidos al mínimo para la manifestación del 6 de Diciembre.

-Represión desmesurada de las manifestaciones del 7 de Diciembre.

-Detención durante un mes de ciudadanos españoles que no habían tomado parte en ningún acto de violencia.

-Evacuación con violencia y uso de gases lacrimógenos del gimnasio Lerys cuando estaba ocupado por una reunión de 2000 personas.

-Y para terminar la paralización en la frontera italiana de un tren que transportaba 1500 pacíficos manifestantes italianos pertenecientes al grupo Tute Bianche. Una grosera interpretación de la libre circulación de personas.

Todo esto ocurría mientras se proclamaba solemnemente, dentro del mayor sigilo, una Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea, que representa un retroceso en relación con las declaraciones internacionales de las que son firmantes todos los Estados miembros, y en muchos casos, con relación a las constituciones y legislaciones nacionales. Una Carta que seria el primer paso de un proceso constituyente europeo, que podría llegar a ser  el preámbulo  de una futura constitución federal, pero sobre todo porque el procedimiento seguido  para su elaboración y adopción seria el modelo para desarrollar textos más ambiciosos. Por consiguiente el método empleado para elaborar este texto es por sí mismo una amenaza para la democracia. La Carta, es en efecto, la obra de una convención cooptada por los gobiernos de los Estados miembros y por las instituciones europeas quienes, sin ningún mandato popular previo, han elaborado y negociado con instancias privadas (ONG, asociaciones, sindicatos, lobbies patronales etc..) este texto del mayor rango político.

Dentro de esta forma de decisión post-moderna, todas las transacciones están permitidas, todos los agentes de la sociedad civil pueden intervenir: solo se excluye el que una representación popular con un mandato específico pueda decir la Última palabra, como conviene en democracia.

Este orden nuevo que pretende reemplazar la democracia coincide con un refuerzo de las competencias de la Comisión: que no solamente, se parecerá cada vez mas a un gobierno, su presidente podrá de ahora en adelante remodelarla, sino que obtendrá con más facilidad amplios poderes para las negociaciones sobre los servicios (excepto, por el instante, la educación y la salud) en la medida en que el Consejo, una vez modificado el artículo 133, podrá dar mandato en esta materia y en muchas otras a la mayoría cualificada. Por otra parte, la Unión se ha dado una fuerza militar que actuará dentro del marco de la OTAN,  según las modalidades ya probadas en Bosnia y Kosovo.

Cada vez mas, las instituciones europeas se alejan de la legitimidad democrática nacional sin construir una democracia federal europea. Las Instituciones europeas se orientan hacia un poder auto-proclamado, que ignorando la soberanía popular, "dialoga" con la sociedad civil. Esta situación que en otros tiempos se calificaba como "déficit democrático", ha pasado a ser ahora un modelo político que pretende servir de base para una nueva constitución: la "gouvernance europea", sobre la que la Comisión prepara ya un Libro Blanco. La Gouvernance europea, lejos de crear un Estado Europeo, es un instrumento poderoso de la globalización en la medida en que priva a los ciudadanos de todo medio político de resistencia a la liberalización generalizada y a la transformación en mercancía de todos los aspectos de sus vidas.

El grupo ATTAC-Instituciones europeas, consciente de las amenazas que tal orientación política hace pesar sobre la democracia, llama a los ciudadanos de Europa a estar vigilantes y a hacer una defensa sin fisura de los principios democráticos. Igualmente invita  a la Comisión así como al conjunto de las instituciones de la Unión Europea a relanzar el proyecto europeo sobre una base democrática y ciudadana. El Grupo ATTAC-Instituciones europeas.

Complemento: IU y la Cumbre de Niza, Enlace AQUI

Declaraciones de Dakar 2000, de la Resistencia a las Alternativas
Fuente: CADTM; Resumen, Andalucía Libre
 
Manifestación en Dakar, Senegal -  19 de Diciembre 2000
 
Entre los días 11 y 17 de Diciembre de 2000 se celebraron en Dakar, capital de Senegal, dos conferencias internacionales por la anulación de la Deuda Externa y para la elaboración de alternativas de desarrollo.
 
Ambas han constituido auténticos éxitos para el movimiento contra la deuda. Más de 200 representantes de organizaciones de 22 países del África Subsahariana; representaciones de Europa, Estados Unidos, América Latina, Asia...
 
Teatro contra la deuda, poesía, manifestaciones, testimonios de mujeres y jóvenes; comunicaciones de las coaliciones de artistas, sindicatos, jovenes... han acompañado a los trabajos en comisión y en plenario de la Conferencia panafricana organizada conjuntamente por CONGAD, Jubileo Sur, CADTM y CNCD. Las ponencias de Mr. Kasse (Senegal), Samir Amin (Egipto), Eric Toussaint (Bélgica) y Yash Tandon (Zimbabwe) dieron lugar a cuatro talleres sobre deuda y educación, deuda y salud, economía-empleo y alternativas y estrategias. Los trabajos de estas comisiones permitieron desagregar para cada sector las constantes del impacto perverso de la deuda y las políticas del FMI y el Banco Mundial, así como las resistencias pasadas y futuras frente a esta realidad y las alternativas a apoyar para alumbrar otro modelo de desarrollo. Un amplio documento recogerá estos trabajos así como declaraciones sectoriales y un Manifiesto. El espíritu y las conclusiones de este encuentro quizá puedan ser bien resumidas por las palabras del abogado senegales Maître El Hadji Guissé: «La dette est historiquement injuste, socialement insoutenable et juridiquement infondée».
 
Por su parte, la Conferencia Estrategias Norte-Sur avanzó en los análisis y en el establecimiento de coordinaciones regionales (África occidental, central, etc) en la perspectiva de las citas pendientes: Porto Alegre, enero de 2001; Bruselas, Mayo...
 
A continuación,
ENLACES con las Declaraciones aprobadas en Dakar (en francés):
 
Jubileo Sur, Gauteng, Sudáfrica, Noviembre 1999
 Bélgica
Garantizar a todos/as la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales.
Pistas para Alternativas

Eric Toussaint y Arnaud Zacharie,(*)

Según la Declaración de los Derechos Humanos: "Toda persona tiene derecho a un nivel de vida que le permita preservar su salud, su bienestar y los de su familia, especialmente en lo referido a la alimentación, el vestido, la vivienda, los cuidados médicos así como el acceso a los servicios sociales básicos. Toda persona tiene derecho a la educación, al trabajo y a la seguridad social".

Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, serían necesarios solo 40.000 millones de dólares anuales, durante diez años para garantizar a cada uno de los habitantes de la tierra el acceso a los bienes y servicios básicos. "El costo de la provisión y el mantenimiento del acceso universal a la educación básica, a los cuidados de la salud elementales, a una adecuada alimentación, al agua potable y a infraestructuras sanitarias, así como el acceso de las mujeres a la atención ginecológica y obstétrica ha sido estimado en 40.000 millones de U$S por año, lo que representa menos del 4% de la riqueza acumulada en 225 grandes fortunas (PNUD, 1998, pág.33) y si bien no lo dice expresamente deja entender que un impuesto del 4% a las 225 personas más ricas del mundo bastaría para garantizar el acceso irrestricto a los servicios fundamentales. Una vez más, la miseria del presente enfrentada a la riqueza de lo posible. Relacionado con otros gastos la suma mencionada equivaldría al 5% de los gastos militares y al 4% de los gastos mundiales anuales en publicidad.

Es imposible esperar de la lógica del mercado y de sus beneficios que satisfagan estas esenciales necesidades. Los 1,3 mil millones de personas que no disponen de agua potable y los 2 mil millones de anémicos no disponen de poder de compra suficiente. Solo políticas públicas podrán garantizar la aplicación de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y por lo tanto es necesario que los poderes públicos dispongan de los medios políticos y financieros.

Esto no se logrará sin un poderoso movimiento social y ciudadano a favor de medidas concretas a aplicar. He aquí algunas posibilidades para resolverlas (conforman como una propuesta de plataforma minima a mejorar):

Quebrar el infernal ciclo de la deuda

Los defensores de la mundialización liberal nos explican que los países en desarrollo (incluyendo a Europa del Este) deben reembolsar su deuda externa si quieren seguir recibiendo flujos financieros desde el exterior. En realidad luego del estallido de la crisis de la deuda en 1982 los flujos se han desplazado de la Periferia hacia el Centro.

El mecanismo de reembolso de la deuda se agregó a otros preexistentes (desigual intercambio comercial, pillaje de riquezas naturales y humanas) reforzándolos poderosamente. Desde 1982 los países de la periferia han trasladado a los acreedores del Centro (dejando a los capitalistas locales sus correspondientes comisiones) importes equivalentes a varios planes Marshall.

Se justifica por lo tanto asumir la contrapartida del discurso oficial: es necesario anular la deuda pública externa del Tercer Mundo. Si se analiza la deuda del Tercer Mundo (reembolsada mas de cuatro veces desde 1982) no es tan pesada frente a la deuda histórica, ecológica y social que han contraido con éste los ricos países del Norte. La deuda de los países del Tercer Mundo (excluidos los países del ex Bloque del Este) llegaba en 1999 a alrededor de los 2060 billones de dólares (de las cuales el 75% son deudas públicas), que en realidad constituye un pequeño porcentaje de la deuda mundial que alcanza al menos los 40 mil billones de dólares (solo la suma de la deuda pública y la privada en los EEUU asciende a 21 mil billones de dólares). Si la deuda pública externa del Tercer Mundo fuera totalmente anulada, sin indemnizar a los acreedores, esto representaría una mínima pérdida de solo el 0,5% de su cartera. Mientras que, contrariamente,  los pueblos liberados del peso de la deuda dispondrían de sumas considerables que podrían ser utilizadas en mejorar la salud, la educación, crear empleos. El reembolso de la Deuda Publica del Tercer Mundo, en efecto, requiere destinar alrededor de 200 mil millones por año, es decir cinco veces la suma necesaria para satisfacer las necesidades humanas básicas definidas por el PNUD.

También se argumenta que un importante flujo de nuevos préstamos contrabalancea el reembolso del Tercer Mundo. Falso. En 1999 el Tercer Mundo transfirió a los acreedores 100 mil millones más que lo que recibió como nuevos préstamos (que por otra parte no hicieron sino aumentar el monto de la deuda).

También es falso afirmar que el monto de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) neutraliza los efectos negativos del pago de la deuda. En 1999 la suma total de APD no superó los 50 mil millones de dólares es decir cuatro veces menos que lo que pagó el Tercer Mundo en el mismo período como servicio de la deuda pública. Según el BM, los AOD solo equivale a un 0,24% del PBI de los países donantes mientras que la ONU fijó como objetivo el 0,7%. En realidad los APD bajaron un 33% entre 1992 y 1998, en escandalosa contradicción con los compromisos asumidos por los Jefes de Estado de los países industriales en 1992, en Río de Janeiro.

Los antecedentes históricos en cuanto a anulación de deudas han mostrado los ventajosos efectos que esto puede generar, especialmente si se recuerda la anulación del 51% de la deuda de guerra alemana en 1953, lo que permitió a Alemania transformarse en la primera potencia y locomotora de la construcción europea. Existen igualmente otros antecedentes: la deuda del Estado ruso 1917, la deuda de los estados suramericanos luego de la crisis de 1929, la deuda del Japón entre 1941 y 1952, la mitad de los créditos del Club de París a Polonia en 1991, etc.  Es evidente que los países mencionados obtuvieron importante desarrollo luego de las medidas de anulación.

Algunos agregan que la anulación de la deuda llevaría a la exclusión del acceso de dichos países a los capitales internacionales. Esta afirmación no se fundamenta en ningún estudio serio de la historia de las crisis de endeudamiento. Además no tiene ningún sentido para la mayoría de los países del Tercer Mundo, pues éstos hace mucho que no tienen acceso a dichos capitales. Según el PNUD " solo 25 países en desarrollo tienen acceso a los mercados privados para las obligaciones, los préstamos de bancos comerciales y las inversiones de cartera" (PNUD, 1999, p.3). Es de destacar que el PNUD incluye entre los 25 países mencionados a los estados del Este Europeo, mientras que el conjunto total reune a 170 países.

También es importante recordar el concepto de "deuda odiosa" del Derecho internacional y que constituye una parte considerable de la deuda del Tercer Mundo. ¿De qué se trata? Una deuda es "odiosa" según el Derecho Internacional si fue contraida por un gobierno no democrático y tampoco disfrutada por las poblaciones locales. "Si un poder despótico contrae una deuda no según las necesidades y los intereses del Estado, sino para fortalecer su despotismo, para reprimir a la población que se le opone,  esta deuda resulta odiosa para toda la población de dicho Estado. Esta deuda no es obligatoria para la nación: es una deuda del régimen, una deuda personal de quienes la contrajeron y por lo tanto cae con la caída del poder que la generó" (Willame, pág. 86).

La responsabilidad es la de los acreedores en cuestión. La jurisprudencia expresa que sustancialmente las deudas estatales deben ser contraidas y utilizadas en interés público, mientras que a los ojos de los acreedores las que estamos considerando no cumplían con este requisito. De modo que los acreedores han cometido un acto ilegal con respecto a la población, de modo que no pueden esperar que una nación liberada del poder despótico asuma las deudas odiosas de carácter personal de dicho poder.

En términos generales puede decirse que los banqueros del Norte y los dirigentes del Banco Mundial que no reaccionan ante las irregularidades cometidas en materia de costos, de planes arteros, de contratos sospechosos, adoptan un comportamiento hostil con relación a la población. Y por lo tanto la deuda debe ser considerada nula y no contraida.

Para que la anulación de una deuda sea útil al desarrollo humano, es evidentemente necesario que las sumas destinadas hasta ese momento al pago de la deuda sean depositadas en un fondo de desarrollo democráticamente controlado por la población local. Pero una vez franqueado esta primer paso es indispensable sustituir esta economía de endeudamiento internacional por otro modelo de desarrollo socialmente justo y ecológicamente sustentable.

Un Fondo Internacional de reparación para el Desarrollo.

Para responder al pillaje secular sufrido por el Tercer Mundo y con el objeto de romper radicalmente con la lógica actual es necesario pensar en un Fondo Internacional de Reparación histórica. Este fondo podría conformarse de varios modos:

Restituir a los ciudadanos del Tercer Mundo los bienes mal adquiridos por las elites del Sur.  Considerables riquezas acumuladas ilícitamente por gobiernos y capitalistas locales han sido transferidas por razones de seguridad a los países más industrializados con la complacencia activa de las instituciones financieras privadas y la de los gobiernos del Norte (movimiento que no se ha detenido). Pensemos, por ejemplo, lo que representaría para la población del Congo-Kinshasa, la restitución de parte importante de los bienes de Mobutu (equivalente a diez veces el presupuesto anual del estado congoleño)

Estos fondos mal habidos deberían ser incorporados a un fondo de desarrollo democráticamente administrado por la comunidad (movimientos sociales y instituciones parlementarias). Esto desde luego requiere que se realicen investigaciones sobre los haberes de tales gobiernos depositados en los bancos del Norte y del Sur. Investigaciones que requieren la total cooperación internacional. Permitirían además no dejar impunes a los corruptos y§ a los corruptores; esta sería la única manera de poder ver un día a la democracia y a la transparencia venciendo a la corrupción (sin olvidar que un acto de corrupción implica a un corrupto pero también a un corruptor)

Establecer un impuesto a las transacciones financieras. Esta propuesta, hecha inicialmente en 1972, del Premio Nobel de Economía, James Tobin, posteriormente desarrollada por otros economistas, luego por la red internacional ATTAC (Asociación por una Tasación de las Transacciones financieras para la Ayuda a los Ciudadanos), podría aportar importantes sumas al desarrollo. Según evaluaciones realizadas por el CNUCED (Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo) 1000 mil millones de dólares por día producirían, con impuesto del 1% 720 mil millones por año.

Como hipótesis de trabajo propone además cortar la manzana en dos: 360 mil millones para un fondo social y ecológico para los países en que se originen las transacciones y los restantes 360 mil millones a distribuir entre los países del Sur (para educación, salud, etc).

La plataforma internacional de ATTAC planteaba un impuesto del 0,1% que produciría unos 100 mil millones anuales destinados a luchar contra las desigualdades en materia de educación, salud, seguridad alimentaria y desarrollo sostenido. Resulta evidentemente imposible poder determinar con exactitud los montos que podría generar dicho impuesto dado que ellos dependen del porcentaje que se establezca y del tamaño de los flujos financieros. Pero parece necesario, en vistas de la globalización operada en los mercados desde la propuesta inicial de Tobin (y especialmente por los productos derivados que generan los pases entre mercados) establecer un impuesto a todas las transacciones financieras (acciones, obligaciones, divisas y derivados) de modo que los operadores se "acostumbren" a aceptar esta tasa solidaria, sin evitarla buscando otros subterfugios.

Llevar la Ayuda Oficial al Desarrollo al menos al 0,7% del PBI: resulta intolerable que después que los gobiernos de los países ricos se comprometieron a aumentar sus AOD, en realidad estas fueron diluyéndose como nieve al sol. Con un promedio actual del 0,24%, las AOD deberían multiplicarse por tres para cumplir con los compromisos asumidos. Sabiendo que las AOD oscilan en los 50 mil millones de dólares, multiplicándolos por tres se llegaría a los 150 mil millones por año que deberían ser íntegramente donados (como reparación y no más, como sucede todavía a menudo, bajo la forma de créditos a la exportación o de créditos concesionales).

Establecer un impuesto excepcional a las grandes fortunas: en su informe de 1995 la UNCTAD propone establecer un impuesto mundial único que permitiría movilizar fondos bastante considerables.

Una nueva lógica de desarrollo

A la actual lógica de desarrollo que se basa en la adopción por los países del Sur, de programas de ajuste neoliberal, bajo la presión de los acreedores, es preciso sustituirla por una lógica de desarrollo endógeno e integrado.

Esta mutación requiere dos fases:

Poner fin a los planes de ajuste estructural: estos planes provocan el debilitamiento del Estado y lo vuelven dependiente de las fluctuaciones externas (baja de precios, ataques especulativos, etc), frenan todo desarrollo sociocultural (educación, desempleo, acceso a los medicamentos, etc) y condenan a los ciudadanos de la periferia a ver bajar sus remuneraciones mientras suben los precios (IVA, devaluaciones, desindexaciones,etc.). Deberían en consecuencia ser totalmente suprimidos.

Adoptar un modelo de desarrollo parcialmente autocentrado: estos modelos requieren la construcción de fundamentos económicos interiores lo suficientemente sólidos como para poder abrirse inmediatamente a los intercambios comerciales internacionales. Este tipo de desarrollo implica la creación de zonas política y económicamente integradas, el surgimiento de modelos de desarrollo endógenos, el fortalecimiento de los mercados internos, la creación de ahorro local para el financiamiento local, el desarrollo educativo y sanitario, la puesta en marcha de impuestos progresivos y de mecanismos de redistribución de la riqueza, diversificación de las exportaciones, reforma agraria que garantice el acceso de todos los campesinos a la tierra, etc.

La actual arquitectura mundial que impone a la periferia la función de aportar las materias primas y mano de obra barata a un centro que dispone de capitales y de tecnología, debe ser reemplazada por agrupaciones económicas regionales. Solo este tipo de desarrollo autocentrado permitiría el surgimiento de relaciones Sur-Sur, condición sine qua non para el desarrollo económico del Tercer Mundo (y por extensión del mundo). Estas regiones integradas podrían dotarse de poderes económicos regionales con poder de regulación económica y social.

Modificar las reglas del comercio mundial que en la actualidad consisten en el proteccionismo de los países del Norte hacia los países del Sur y una apertura total de los mercados del Sur hacia los países del Norte. Esta lógica no solo debe ser revertida, (amplio acceso de los productos del Sur a los mercados del Norte, combinada con un cierta de proteccionismo del Sur, especialmente para permitirles adquirir soberanía alimentaria) sino que, además,  las reglas comerciales mundiales deben ser subordinadas a criterios ambientales  sociales y culturales estrictos. La salud, la educación, el agua o la cultura deben ser eliminados del campo comercial internacional.

Restablecer mecanismos de control de los capitales

Controlar los movimientos de capitales, de modo que la afluencia de capitales no desemboque permanentemente en reflujos devastadores. Una medida adecuada podría ser el establecimiento de un depósito temporario y obligatorio, a toda entrada de capital, por el término de un año y por un importe equivalente al 30% de la suma invertida. Al término del año este depósito le sería reintegrado al inversor (alentado así a invertir a largo plazo). Este depósito no recibiría ninguna remuneración. Existen muchas otras medidas de control, por ejemplo el mantener las obligaciones y las acciones por lo menos durante un año antes de revenderlas, restringir la convertibilidad de la moneda solo a las operaciones comerciales (excluyendo en consecuencia los activos financieros), imponer un impuesto alto en los casos de excesivas fluctuaciones (como lo propone el economista Bernd Spahn), etc.

Volver a reglamentar los mercados financieros: la desregulación de los mercados financieros provocó un desmesurado desarrollo de la especulación financiera. La actual y absoluta ausencia de controles y de normas especialmente en operaciones sobre productos financieros complejos, inventados cada día permite especular durante determinados plazos.

Tal es el caso de los productos cotizables en los que dos inversores pueden especular, por ejemplo, sobre la correlación entre la cotización del trigo y la del petróleo durante el curso de un mes (se dirá que el trigo y el petróleo son activos subyacentes de los cuales deriva la operación). Si la correlación entre los dos se mantiene dentro de ciertos márgenes (una cotización) predefinidos por ambas partes uno de los especuladores gana ; si por el contrario la cotización supera dichos márgenes es el otro el que gana. Es evidente que ninguno de ellos se preocupa ni por el trigo ni por el petróleo sino en su carácter de variables sobre las que especular durante un mes (estas variables pueden ser reemplazadas por cualquier otro tipo de activos: acciones, divisas, indices bursátiles, etc). Y la economía real ve fluctuar estas cotizaciones en función de operaciones cuyo único objetivo es hacer dinero con el dinero mismo.

Es tiempo de reglamentar los mercados financieros comenzando por asegurar la "trazabilidad" de todas las operaciones financieras (determinar claramente qué hace quién y en qué sentido) y reglamentarlas en consecuencia.

Suprimir los paraísos fiscales que tienen por efecto inflar el globo financiero y fragilizar las economías lícitas (se blanquean anualmente entre 500 y 1500 billones de dólares).

Medidas anexas

Reducir drásticamente la producción de armas: mientras se pregona austeridad hacia los cuatro puntos cardinales, la reducción de los presupuestos militares permanece tabú. Es necesario sin embargo romper con esta lógica. La mayor responsabilidad cabe a los ricos países del Norte dado que tres países concentran el 80% de la venta de armas en el mundo: EEUU, 50%, Francia 15% y el Reino Unido 15%.

La emancipación de la mujer: como lo destaca la Marcha Mundial de las Mujeres "la situación en que se hallan las mujeres solo se explica por la fuerza conjunta de dos fenómenos mundiales: el capitalismo neoliberal y el patriarcado que se retroalimentan y se refuerzan mutuamente para mantener a la gran mayoría de las mujeres en inferioridad cultural, desvalorización social, marginación económica "invisibilización" de su existencia y de su trabajo, "mercantilización" de su cuerpo, situaciones todas que se asemejan a un verdadero apartheid”.  La Marcha propone construir un mundo de igualdad entre hombres y mujeres, un mundo donde las mujeres estén liberadas de toda forma de violencia y de explotación, incluyendo la violencia doméstica, las violaciones, la prostitución, el tráfico de mujeres, el acoso sexual, la violencia social y la violencia estatal.

La Marcha propone encarar las causas estructurales de la pobreza de y la violencia hacia las mujeres y propone precisas reivindicaciones.

Muchas otras medidas deben ser tomadas tanto en el Norte como en el Sur, pero sería demasiado extenso mencionarlas a todas.  Aquí van algunas: el derecho universal al trabajo mediante una reducción radical del horario laboral opuesto a la lógica actual en que coexisten desocupados y trabajadores sobrecargados y agobiados por el stress; la libre circulación y la libre residencia de las personas; la ruptura en el Norte con el mecanismo de la deuda pública que genera políticas de austeridad y de transferencia masiva de ingresos de los ciudadanos hacia los dueños del capital.

Como señala Ricardo Petrella "la urgencia política solo puede ser satisfecha mediante la promoción del bien común. Esto significa en primer término la salvaguardia o el restablecimiento de condiciones vitales de existencia a millares de seres humanos (aire, agua dulce, océanos, energia solar) que deben adquirir el status de bienes patrimoniales de la humanidad- Una segunda serie de tareas políticas planetarias incluye: la seguridad común (alimentaria, ambiental, financiera, sanitaria), la paz, la diversidad cultural, la represión de los crímenes contra la humanidad. En este sentido, la urgencia política reside en la definición y la puesta en marcha de un nuevo sistema financiero y monetario mundial y de nuevas normas para el comercio internacional, en ruptura con las normas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la OMC (Le Monde Diplomatique, agosto de 1999).

Correo: cadtm@skynet.be    
(*) Este texto ha sido editado en Francès en el libro: "Le Bateau Ivre de la mondialisation. Escales au sein du village planétaire" (El ebrio navío de la mundialización. Escalas en  la aldea planetaria). Co-Edition CADTM - Bruselas/ SYLLEPSE - Paris, 2000, 264pp. ISBN 2-9600254-0-7 // Bibliografia: en la pagina del CADTM
 
Dos Encuestas Abiertas:
1ª. Preferencias en Frecuencia de envíos; 2ª. ¿Adonde llega Andalucía Libre?.
Vota desde la pagina principal-Encuestas o envía un correo en blanco a tus opciones
 








[Adjunto no mostrado: Estrella Roja.bmp (image/bmp) ]

Free Website Counter
Hit Counters