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Asunto:[BoletinAndaluciaLibre] nº 78 - Especial Foro Social Mundial, Porto Alegre
Fecha:Miercoles, 14 de Febrero, 2001  23:33:32 (+0100)
Autor:Andalucía Libre <andalucialibre @.......es>

Andalucía Libre
Independencia    República    Socialismo

nº 78
Cita Nacional:
Granada, 2 de Enero de 2002
Toma NO; Viva Andalucía Libre
 
En este Correo:
 
Crónica y Balances del Foro Social Mundial
    * Ernesto Herrera, Después del suceso, los mismos dilemas.
    * E. Herrera, Un festival de pluralidad multicolor.
    * La Cuarta Internacional en el Foro...
    * Ignacio Ramonet, El consenso de Porto Alegre
    * Documento:
        Pronunciamiento de los Movimientos sociales
*Sugerencias, enlaces, directorio, música
 
 
 
Crónica y Balances del Foro Social Mundial de Porto Alegre
 
Después del suceso, los mismos dilemas
Ernesto Herrera,
Miembro del CC del PST de Uruguay
Distribuido por el Servicio de Noticias de la Cuarta Internacional

Indudable. El viento en contra queda atrás y el horizonte se despeja. Tan sólo unos años antes, cuando la contrarrevolución liberal paseaba toda su arrogancia por el planeta, hubiera sido impensable un Foro Social Mundial de tal magnitud e impacto. En este sentido, la enorme movilización popular de Porto Alegre, manifiesta tanto la amplia y radical diversidad de las resistencias a la mundialización capitalista-imperialista, como el impasse que atraviesa la hegemonía conservadora.
 
El escenario de lucha se modifica favorablemente, desarrollándose un renovado internacionalismo, solidario y combativo. Los antagonismos sociales se aceleran a igual ritmo que la ingobernabilidad política. Sobre todo en el llamado Tercer Mundo. Sin embargo,  no se termina de configurar una nueva y decisiva relación de fuerzas. Los dilemas continúan pendientes. ¿Cómo traducir las luchas y la desobediencia civil en un movimiento refundacional? ¿Cómo pasar de una alianza contra la "globalización neoliberal" a una propuesta alternativa y anticapitalista?.  Y en definitiva ¿cómo contemplar la amplitud de una composición social y política heterogénea, con la necesaria rigurosidad programática?.

En tal sentido, cualquier ilusión en una experiencia similar a la que Marx y Engels ensayaron con la Primera Internacional, no pega con la realidad del Foro Social Mundial. Entre otras cosas, porque nos separa más de un siglo de distancia.

Distintas sintonías y tensiones.

Varios Foros simultáneos. Uno en los campamentos de los campesinos, los indígenas y los jóvenes. Sensación térmica de periferia. Revoltosa y de barricada. Se hablaba de "todos los métodos de lucha" y "pasar a la acción". Predominaba la dosis de utopía. Desde la trinchera clasista del Movimiento Sin Tierra, partieron el asalto a la propiedad privada y los discursos más radicales. Los diarios y la televisión hicieron el trabajo de propaganda: la "intolerancia" expropiadora estaba de lado de los más pobres y marginados.

Otro en los talleres. Donde las discusiones y los intercambios apuntaban a las reivindicaciones  concretas y más inmediatas. Las estrellas brillaron menos y los/as activistas sociales, sindicalistas y militantes de base monopolizaban la palabra. El compromiso (y la ansiedad) por diseñar alternativas posibles suplantaba a las grandes narraciones. Al mismo tiempo, ausencia (o crítica) de lo político-partidario. Igual que en los campamentos.

Luego el de la Conferencias. Con los temas-ejes anunciados en la agenda: un nueva organización de la producción, un comercio más equitativo, la reglamentación de circulación del capital financiero, la cuestión agraria. Asistencia masiva. Exposiciones teóricamente sólidas. Debates, consensos y desacuerdos entre los panelistas, preguntas y no pocos cuestionamientos de la platea. En éste tinglado principal se expresó con mayor fuerza lo político-programático y la reflexión sobre el "proyecto alternativo". La cuestión de la democracia ocupó un lugar de privilegio. Se entiende. El Foro se realizó en la cuna de la experiencia democrática-popular del  "Presupuesto Participativo". Evidente: las sintonías y sensibilidades fueron distintas. Y éste aspecto le aportó riqueza y tensión al Foro.
 
Las demandas que alterarían el orden económico dominante -y que sonaron más movilizadoras-  fueron la cancelación total de la deuda externa de los países del Tercer Mundo y la imposición de la Tasa Tobin como un impuesto sobre las transacciones financieras internacionales (que alcanzan hoy a dos billones de dólares diarios). Reivindicaciones menos definidas, como un "comercio justo" y la "deuda ecológica" que tendrían que pagar los países ricos para "reducir la desigualdad" también estuvieron presentes. Los argumentos en favor de esas "medidas de impacto global" se basan en diagnósticos comunes y dramáticos. Los países del Sur deben hoy dos billones de dólares, cuatro veces lo que debían en 1980, aunque hayan pagado seis veces su valor inicial. En éste tema, se destacó la intervención de Eric Toussaint, presidente del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, quién no ahorró críticas a Lula y a los dirigentes y economistas de izquierda que proponen una "auditoría" en lugar de la cancelación de la deuda.

Uno de los más amplios consensos fue el veto a los productos transgénicos, porque involucra tanto a los preocupados con los riesgos ambientales como a los defensores de la salud de los consumidores y a los campesinos que luchan contra la monopolización de semillas por pocas empresas transnacionales.También el libre comercio y las privatizaciones merecieron el repudio general, como factores de desempleo, más desigualdad y menos acceso a los servicios públicos. Otras propuestas contemplaron desde abrir las fronteras a los trabajadores a considerar agua y semillas como patrimonio de la humanidad, por tanto libre de privatización incluso vía compra de patente. Pero se presentaron también caminos e ideas divergentes. Se expresó un creciente clamor contra los subsidios agrícolas que bloquean los mercados de países ricos y deprimen los precios de las principales exportaciones del Sur. Sin embargo, los agricultores pobres, representados por la organización internacional Vía Campesina, decidieron actuar contra la importación de alimentos, que perjudica su actividad. La "agricultura no es un negocio" y los alimentos no deben ser tratados como mercancías, son un derecho humano, argumentaron dirigentes del movimiento, como el brasileño Egidio Brunetto, el hondureño Rafael Alegría y el francés José Bové.

La división entre radicales y moderados se manifestó, por ejemplo, entre los que proponen la extinción del FMI, del Banco Mundial y de la OMC, como el filipino Walden Bello, y los "realistas" que defienden su reforma, como el economista brasileño Luciano Coutinho. Un ejemplo de los primeros son los defensores del Ingreso Mínimo Universal, como un derecho de todos y durante toda la vida, rompiendo con la cultura dominante que considera que sólo el trabajo legitima una remuneración. Por detrás de muchos planteos, se presentó el cortocicuito entre los partidarios de una estrategia de resistencia anti o parainstitucional, de acumulación de fuerzas y desobediencia civil radical en una perspectiva de "poder popular", y los que creen en cambios graduales por la profundización de la democracia, la participación y, en definitiva, en una estrategia pragmática y realista de "cultura de gobierno".

La cuestión de los sujetos sociales tampoco estuvo ausente de la agenda. Muchos se referían a la "sociedad civil", aunque como recordó François Houtart, la sociedad sigue dividida en clases.
 
Obvio: no faltaron los abucheos y los repudios. En particular, cuando los ministros del gobierno del Partido Socialista francés se hicieron presentes en algunas conferencias y debates. Jean-Pierre Chevenement tuvo que escuchar impávido la lectura de una carta firmada por activistas y militantes  -encabezados por el eurodiputado y dirigente de la Liga Comunista Revolucionaria (sección francesa de la IV Internacional), Alain Krivine- donde se le acusaba de ser el responsable de una ley contra los inmigrantes. Francois Huwart también recibió su merecido, por ser el "representante de un país que subsidia sus productos agrícolas en contra de los del Tercer Mundo", y que "bombardea países de Africa".

La mirada utópica de unos, con metas de mediano plazo, se contrapuso con las urgencias de otros: como los movimientos contra el Plan Colombia, la aceleración del proyecto de un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Y por supuesto, la solidaridad antiimperialista con la revolución cubana.
 
La presencia de una delegación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) consitó la atención y el entusiasmo solidario de cientos de participantes, en especial jóvenes y militantes políticos. Javier Cifuentes, miembro de la Comisión Internacional de la organización insurgente insistió en la importancia del FSM: "Concordamos con su ideal. Creemos que un mundo mejor es posible. Esa es la lucha de las FARC en Colombia. Estamos presentes también para denunciar el Plan Colombia y llamar la atención sobre la cuestión de la Amazonia. Los brasileños no deben dejar que Estados Unidos se apropien de la Amazonia".
 
Mientras tanto, sindicatos y redes sociales insistieron en la necesidad de levantar una barrera al proyecto recolonizador de Estados Unidos. La Alianza Social Continental convocó a participar en la Segunda Cumbre de los Pueblos a realizarse en la ciudad de Québec, Canadá, los días 16 a 21 de abril, y a continuar debatiendo las estrategias de resistencia al ALCA, agregando que "un primer paso en esa dirección serán las movilizaciones que se realizarán en Buenos Aires a principios de abril, paralelamente a la reunión de Ministros de Comercio del ALCA".
 
No hubo una "declaración final". Decisión que parece razonable. La pluralidad de la composición política y social del FSM hubiera complicado su redacción. Y un documento único hubiera empobrecido las centenas de debates, reflexiones y propuestas. Por el contrario, se hicieron diversos pronunciamientos: de los movimientos sociales (leer abajo) del Foro Parlamentario, del taller de la Marcha Mundial de las Mujeres, etc. En todos ellos se coincide: un desafío a las elites y a la hegemonía del capital. La necesidad de construír una amplia alianza contra la "globalización neoliberal", la intención de continuar y reforzar la resistencia y la movilización organizada. Este cambio en la situación, se vió incluso expresada en la propia declaración de los parlamentarios que no sólo denuncian la "recolonización del mundo", sino que se asocian a las campañas "contra los mecanismos de la deuda inmoral y por la abolición de la deuda de los países pobres; por el establecimiento de tasas a los movimientos especulativos de los capitales con la instauración de la tasa tipo Tobin; por la eliminación de los paraísos fiscales". Es cierto, mantienen la ilusión de "una profunda reforma de la OMC y de las instituciones financieras internacionales". Pero el pronunciamiento no deja de ser favorable en términos generales.
 
Claro, habrá que ver si de vuelta en sus países, la mayoría de éstos senadores y diputados que, para el caso de América Latina y el Caribe,  pertenecen en su mayoría a partidos del Foro de Sao Paulo -y que han venido adoptando el camino de un pragmatismo institucional- se animan finalmente, a dar batalla en sus respectivos parlamentos por lo acordado en Porto Alegre.

En cuanto a las mujeres, se reafirmó el "No a la globalización capitalista neoliberal actual...Si a las alternativas de solidaridad". Y la denuncia de una "globalización sexista" que "acentua la feminización masiva y creciente de la pobreza y exacerba las múltiples violencias contra las mujeres". De todas formas, hubo poca integración de la cuestión de la mujer a los ejes centrales del Foro. En todo caso, fueron las intervenciones de Buenaventura de Souza y Frei Betto, quienes relacionaron proyecto político emancipador a una dimensión multicultural y feminista.

Otro es mundo es posible ¿pero cuál?

Sugestivo. "ONGs avanzan sobre la izquierda". Tal el título de una nota del diario Folha de Sao Paulo (28/1/01). Los argumentos: "baja intensidad ideológica", ausencia casi completa de términos tales como "socialismo" o "revolución". ¿Las banderas políticas pulverizadas?.
 
Bernard Cassen, director de Le Monde Diplomatique y uno de los principales organizadores del FSM lo dijo de entrada: "Estamos aquí para discutir ideas. Después tenemos que buscar formas de traducirlas en luchas. En algunos años estaremos prontos para proponer medidas". (diario Zero Hora, Porto Alegre, 24/1/01). Agregaba estar "más interesado en acciones concretas de movimientos organizados de que en polarizaciones entre derecha e izquierda", lo cuál según él, "ha perdido sentido". Casi en el mismo sentido hablaba Ignacio Ramonet en su artículo "Porto Alegre" (Le Monde Diplomatique, enero 2001). El Foro Social Mundial no era para protestar "como en Seattle, Washington o Praga (...) sino para intentar, esta vez con espíritu constructivo, proponer un marco teórico y práctico que permita encarar una mundialización nueva y afirmar que es posible otro mundo nuevo, menos inhumano y más solidario".

Pero hubo protestas y propuestas de movilización en Porto Alegre. Y el inicio tan sólo eso- de una reflexión teórica y programática que, sin embargo, contó con un algunos vacíos: la referencia a la dimensión de clase, el antagonismo trabajo-capital  y la apropiación social de los medios de producción. En tal sentido, las incertidumbres se plantean en cuales son las premisas para establecer un marco teórico que permita establecer fronteras políticas y clarificar de que manera "otro mundo es posible".

En efecto, si el movimiento "antiglobalización" se redujera solamente a los efectos más detestables del intercambio comercial, a los horrores del pago de la deuda externa y a las condicionalidades que imponen instituciones como la OMC, el Banco Mundial y el FMI, quedaría rehén de aquellos problemas relativos a los desequilibrios en el "funcionamiento del mercado". La crítica al fetichismo de la mercadería y a la mercantilización de todas las relaciones humanas y sociales, perdería gran parte de su fuerza. Por lo tanto, otro de los dilemas que se le presentan al movimiento de resistencia a la mundialización capitalista-imperialista y del propio FSM, plantea, como lo afirman Francois Chesnais, Claude Serfati y Charles-André Udry,  "el de crear relaciones de nuevo tipo entre los asalariados y los campesinos de diferentes países. Relaciones que reducirían el anonimato y la exterioridad  del intercambio comercial o bien que lo suprimirían de forma tal que la división internacional del trabajo y el comercio mundial puedan transformarse en la expresión de relaciones que los productores pudieran controlar sus condiciones de existencia y de trabajo (lo que comúnmente se designa como 'medios de producción´), podrían establecer entre ellos". (El futuro del movimiento "antimundialización". Primeras  reflexiones para una consolidación de sus fundamentos teóricos. Publicado en castellano por la revista del Observatorio Social de América Latina, Buenos Aires, enero 2001). Construír entonces, "un verdadero contrapoder crítico" como dice Pierre Bourdieu, y una perspectiva de transformación radical, y autogestión, como insisten Chesnais, Serfati y Udry, "debe ser abordada a partir de la posibilidad del ´debilitamiento´ de la mercancía, de la ley del valor y del asalariado. Esta constituye la respuesta a la puesta en competencia generalizada de todos los elementos del capital (del capital variable, es decir, de los asalariados y de los sin trabajo) que impregna el conjunto de la sociedad".
 
La amplitud y radicalidad de las luchas (distintas a la setentista, politizada y con fuerte componente ideológico socialista) no sólo enfrentan los planes de ajuste del  "modelo neoliberal" y sus consecuencias de "desafiliación social". Colocan en la agenda de combate diario las relaciones de poder y propiedad: cuando se toma una fábrica, se invade un latifundio, se ocupa una vivienda o se instala una radio "pirata" que el orden establecido. Es decir, cuando los/as de abajo asumen su derecho a recuperar lo expropiado por el capital. Sin ninguna duda. Cada lucha, a su manera, pone en la agenda, a veces sólo tendencialmente, la cuestión del poder.
 
Esto hace necesario (y urgente) el contar con instrumentos de organización y estrategia política. Las resistencias a la mundialización capitalista-imperialista resultan un formidable laboratorio de experiencias de lucha, tanto como de reflexiones políticas, teóricas y programáticas para un movimiento internacional qué, como el Foro Social Mundial, pretende crear una alternativa a la mundialización del capital. Mucho más, porque existe la tentación de parte de algunos de sus componentes, de "despolitizar" el movimiento de resistencias y reducirlo a una alianza "propositiva" antineolibreal, en donde el blanco no es la burguesía y sus aparatos gubernamentales de dominación. En ciertos casos, extremos por cierto, se habla incluso de una recuperación de derechos más que de ampliarlos o crear otros nuevos. Y que éste movimiento sería "diferente" porque se manifiesta "contra el progreso", al menos el que resulta del neoliberalismo globalizado.

Chiapas, Seattle y la "Internacional rebelde".

En agosto de 1997, se realizó el Primer Encuentro Por la Humanidad y Contra el Neoliberalismo. Convocado por EZLN, buscaba construír, según el subcomandante Marcos, un movimiento donde cabieran "todos los mundos". Miles de activistas y simpatizantes del zapatismo concurrieron a Chiapas. En su mayoría movimientos sociales y ONGs. Lo político fue duramente cuestionado. Se habló de una "Internacional de la Esperanza". Se plantó una semilla, aunque el intento no prosperó. Sobre todo, porque fue un movimiento de solidaridad con una lucha localizada. El contexto internacional era el más desfavorable, y la brecha entre lo social y lo político estaba en su apogeo.

Seattle modifica el cuadro. En particular porque le dio visibilidad global a las resistencias sociales, y porque contaba con una victoria de trascendencia como antecedente: haber frenado el Acuerdo Multilateral de Inversiones.

El itinerario de las protestas y revueltas "antiglobalización" asumió una  mayor continuidad a partir de Seattle y el fracaso de la "Ronda del Milenio" en noviembre-diciembre de 1999.  Poco tiempo antes estuvieron Ginebra, Colonia. Luego vinieron Londres, Bangkok, Davos, Washington, Génova, Praga, y Niza. La cronología es impresionante y puso en aprietos a los que se había anclado en el "reflujo", las "derrotas" y el "retroceso ideológico". En ciertos casos, para justificar su desmoralización y adaptación sistémica; en otros, para esconder su propia impotencia e incapacidad política para sintonizar los cambios en la realidad y en la dinámica de la lucha de clases. En ambos casos, las piedras del muro de Berlín pesaban sobre sus espaldas.

América Latina no ha estado ausente de éste proceso de resistencias y contraofensiva. Incluso antes de Seattle. Las huelgas, levantamientos y movilizaciones populares se sucedieron unos tras otros. Cayeron gobiernos y la inestabilidad fue (y es) el rasgo distintivo de la región. La brecha entre la polarización social y la expresión política se ha venido cerrando. Lo expresa de manera inequívoca el avance político de la izquierda en Uruguay, Brasil, Ecuador, El Salvador, Nicaragua. Tanto como la lucha por los derechos humanos y contra la impunidad, la reciente y formidable victoria del movimiento indígena en Ecuador o la movilización continental contra el Plan Colombia. Los zapatistas, mientras tanto, recuperan la iniciativa y preparan su marcha sobre la ciudad de México.

En todo caso, es evidente que las condiciones para la recomposición de una izquierda radical y una reconstrucción programática anticapitalista están más presentes hoy. A condición de que se clarifiquen objetivos políticos y definiciones teóricas.

El Foro Social Mundial fue definido por algunos participantes y periodistas como la nueva "Internacional rebelde". Sus principales organizadores y promotores no están convencidos del asunto. El próximo encuentro (Porto Alegre 2002) dirá si se consiguió avanzar en esa dirección o, por el contrario, el Foro se convierte en el interlocutor "antiglobalizador" de la "globalización neoliberal".


Un festival de pluralidad multicolor...
a diferencia de Davos.

No hubo brutalidad represiva. Ni gases antidisturbios. Tampoco golpes ni arrestos como en el nevado bunker suizo de los megaempresarios, especuladores bursátiles y cortesanos indecentes. Allí, los rebeldes del "Otro Davos", chocaron con la mano dura de lo "políticamente correcto". Los dueños del poder y el dinero, que se cobijaron en el hipócrita cartel de "Bridging the divides" (reduciendo las divisiones), sólo se permitieron un momento de tolerancia virtual para conferenciar con sus críticos ....a través de la distancia. En un patético simulacro de diálogo.

Porto Alegre, por el contrario, fue una fiesta multicolor de pluralidad insolente, caótica, resistente. Todo estuvo permitido. Confluyeron movimientos sociales, ONGs, diversos grupos ATTAC, redes comunitarias, comités por la anulación de la deuda externa, coordinaciones sindicales y campesinas, ecologistas, movimientos negros y de identidad afro, organizaciones feministas y lésbico-gay, activistas de derechos humanos, medios alternativos de comunicación, punks, "moradores de la rua" (habitantes de la calle), movimientos barriales, cristianos por la liberación, bandas musicales. Partidos de izquierda y de centro-izquierda en sus diferentes variantes. Intelectuales, académicos, economistas, parlamentarios, "empresarios sociales", unos cuantos ministros. Históricos de la lucha anticolonialista como el argelino Ahmed Ben Bella. Personalidades como Danielle Mitterrand. Conocidos como Cuathemoc Cárdenas, Ricardo Alarcón, Eduardo Galeano, Frei Betto, Buenaventura de Souza, la inclaudicable Hebe de Bonafini, presidenta de las Madres de Plaza de Mayo. Antiguos jefes guerrilleros como el venezolano Douglas Bravo, algunos militares nacionalistas como el ecuatoriano Lucio Gutierrez, y radicales de Euskal Herritarrok.

También ausencias notorias: entre otras las del intelectual norteamericano  Noam Chomsky, el escritor y Premio Nobel portugués José Saramago,  el alemán Gunther Grass, el presidente del Frente Amplio de Uruguay Tabaré Vázquez. Y el pasamontañas zapatista. Sin embargo, casi nadie faltó a la cita. de la Babel antineoliberal. 
   
La agenda, apenas se vió alterada por el ridículo acto de la Policía Federal brasilera de querer expulsar del país a José Bové, por participar en la destrucción de cultivos de levadura transgénica en una plantación de la multinacional Monsanto.

Fueron 4.702 delegados de 117 países, 165 invitados especiales, 104 expositores, 2000 jóvenes y 700 indígenas que acamparon en los lugares que les fueron destinados en parques de la ciudad, hubo 764 medios de comunicación representados por 1870 periodistas. Cerca de 20 mil personas en la marcha que por las principales calles de la ciudad, abrió el evento. Más de 400 talleres, oficinas y paneles.
 
La organización del Foro Social Mundial contó con dos aliados singulares: el gobierno del estado de Río Grande del Sur con Olivio Dutra a la cabeza y la prefeitura (alcaldía) de Porto Alegre. Ambos del Partido de los Trabajadores (PT). En particular como fuera resaltado por toda la prensa- se destacó el papel de verdaderos "articuladores" que jugaron el vice-gobernador Miguel Rossetto y sus colaboradores, en su mayoría, militantes de la tendencia Democracia Socialista del PT.
La Cuarta Internacional en el Foro:
Escuchando, aprendiendo, proponiendo.
Participó con un contigente de varias decenas de militantes. Desembarcaron desde distintos países: Francia, Bélgica, Suiza, Italia, Estado español, Sudáfrica, Filipinas, Canadá, México,  Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. Además de los anfitriones de Brasil. En todos los casos, como miembros/as y activistas de organizaciones sociales, sindicatos, grupos de ATTAC redes, comités de solidaridad, radios comunitarias y como militantes políticos. Los talleres, campamentos y conferencias los/as tuvieron como animadores, coordinadores, organizadores y panelistas.

Simultáneamente, se realizaron diversas actividades. El día 26, la presentación del libro "Marxismo, Utopía y Modernidad" de Daniel Bensaid y Michael Lowy, con una concurrencia de más de 350 personas y que contó entre los panelistas a Emir Sader, Isabel Loureiro, Raúl Pont, y José Correa Leite.  El 31 al mediodía, un almuerzo de camaradería y en la noche, un encuentro donde los compañeros Alain Krivine, Pierre Rousset, Christophe Aguiton y Raúl Pont, expusieron, ante 400 personas, las primeras impresiones sobre el Foro y sus desafíos. A lo largo de los cinco días de actividades, se distribuyeron 3.000 ejemplares de la publicación "Resistencias" en tres idiomas (portugués, español, inglés) donde se incluía el proyecto de Resistencias a la Mundialización Capitalista que será puesto a votación en nuestro próximo Congreso Mundial. En el prólogo, fue presentado un texto de Michael Lowy que bajo el título de ¿Qué es la Cuarta Internacional? resumía el por qué de nuestro compromiso con el Foro Social Mundial:

"La Cuarta Internacional está presente en el Foro Social Mundial a través de sus militantes, de sus parlamentarios, de cuadros dirigentes sindicales y de activistas de varios movimientos sociales. Traemos nuestra contribución: el punto de vista marxista revolucionario internacionalista. Pero también estamos aquí para escuchar, para aprender con la experiencia y la reflexión de otros. Porque sabemos que es en los combates en las calles como Seattle y en las reuniones de reflexión como ésta en Porto Alegre que se están plantando las semillas del internacionalismo del siglo XXI".

También se distribuyeron 500 ejemplares de la revista Desde los Cuatro Puntos, que editan los compañeros mexicanos del Partido Revolucionario de los Trabajadores, y donde además de los proyectos de resolución para el Congreso Mundial, está la resolución del Comité Ejecutivo Internacional en contra del Plan Colombia y la campaña de solidaridad con las organizaciones políticas y sociales de ese país.

Por su parte, los compañeros de Democracia Socialista hicieron una edición especial de 1.500 ejemplares con la ponencia de Raúl Pont "Democracia Participativa: la experiencia de Porto Alegre". Los órganos de prensa de la Cuarta Internacional, Inprecor e International Viewpoint estaban a la venta en el stand del Partido de los Trabajadores, lo mismo que nuevas ediciones de los libros "El lugar del marxismo en la historia" de Ernest Mandel, y "Democracia, Participación, Ciudadanía" de Raúl Pont.

En todas las actividades, participó el compañero Dick Nichols, dirigente del Partido Socialista Democrático, organización revolucionaria de Australia, que mantiene relaciones fraternales con la Cuarta Internacional.
 
El consenso de Porto Alegre  
Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, fundador de ATTAC.

Con cierta discreción, desde hace más de doce años, una coalición de izquierdas que lidera el Partido de los trabajadores (PT), en Porto Alegre, capital del estado de Rio Grande do Sul, en Brasil, lleva a cabo una experiencia política singular: el presupuesto participativo. Los ciudadanos intervienen directamente en la elaboración del presupuesto del municipio. En cada barrio, un comité democráticamente elegido, decide soberanamente a qué sector debe ir el financiamiento comunal. No sólo decide sino que supervisa todo el proceso de contratación de empresas, de realización de las obras y de verificación de pagos, lo que suprime toda posibilidad de corrupción. Resultado: en doce años esa ciudad de millón y medio de habitantes ha conocido una espectacular transformación: escuelas, hospitales, pavimentación, alcantarillado, transporte, recogida de basura, museos, parques y jardines, restauración del casco antiguo, seguridad, etétera. Es hoy día, en opinion general, una de las ciudades de América Latina mejor administradas y de mayor calidad de vida. La satisfacción de los ciudadanos se manifiesta en los comicios locales: en noviembre 2000, una vez más el candidato a alcalde del PT, Tarso Genro, fue elegido con más del 60% de los votos... Todo esto en una atmósfera de debate democrático abierto, pues existe una oposición de derechas muy activa y el PT no controla ninguno de los grandes medios de comunicación de masas, ni la prensa, ni la radio y menos aún la televisión.

No resulta pues extraño que a la hora de escoger un lugar simbólico como sede del primer Foro Social Mundial se designase a Porto Alegre.

Pero, ¿por qué organizar un Foro Social Mundial? Para comprenderlo hay que remontarse a la caída del muro de Berlín en 1989, y a la implosión de la Unión Soviética en 1991. Estos dos mega-acontecimientos, por razones no fáciles de explicar, provocaron un adormecimiento momentáneo de lo que podríamos llamar el pensamiento crítico. La aplastante victoria del campo occidental en la guerra fría y la del capitalismo sobre el comunismo de tipo soviético favorecieron una irresistible expansión de las tesis neoliberales y de la dinámica de la globalización. Hasta mediados de los años noventa, estas tesis triunfaron de manera arrolladora sin encontrar apenas resistencia. Fueron años en los que el principal esfuerzo de los oponentes críticos a estas corrientes se consagró esencialmente a identificar, describir y comprender estos fenómenos (¿Qué es el neoliberalismo? ¿Cómo funciona la globalización?).

Fue la época en la que propusimos, como concepto de identificación crítico, aquello del "pensamiento único". Una manera de designar al adversario y su ambición hegemónica. Una forma también de decir que donde algunos -los ultraliberales- afirmaban que nos hallábamos ante una pura realidad técnica y científica, otros veíamos concretamente de lo que se trataba: sencillamente de una ideología. La ideología del mercado. El mercado y sus leyes como solución total a los problemas de la sociedad. Y como mecanismo totalitario con vocación de sustituir al Estado y a todos los organismos colectivos. El mercado contra el Estado, lo privado contra lo público.

En el curso de esta primera fase de observación, de reflexión y de comprensión, se identificaron también los principales actores de la globalización. Se desenmascaró al " gobierno oculto" del planeta, constituido por cuatro organismos centrales: el Fondo monetario internacional (FMI), el Banco Mundial, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización Mundial del Comercio (OMC). En el seno de estos cuatro "ministerios" se elaboran los marcos políticos (el "ajuste estructural") que luego los gobiernos locales tienen que imponer a sus sociedades, pervirtiéndose así el sentido de la democracia y el contrato social.

Con estupor descubrimos además que la aplicación sistemática en la mayoría de las regiones de planeta de estas políticas neoliberales, había agravado las desigualdades. Que si en 1960 el 20% de la población rica tenía unos recursos 30 veces superiores a los del 20% de los más pobres, en 1995 los recursos de los ricos ¡eran 82 veces superiores! Que en más de 70 países la renta per cápita era inferior a la de hace veinte años... Que a escala planetaria, 3 mil millones de personas -¡la mitad de la humanidad!- vivían con menos de 2 dólares diarios. Finalmente, estimaciones recientes de la ONU muestran que las 225 personas de mayor fortuna del planeta poseen un patrimonio equivalente a la renta anual acumulada de 2.500 millones de personas (o sea, ¡el 40% de la población mundial !). Y que la fortuna de las 15 personas más ricas es superior al PIB total del conjunto de los países del África subsahariana...

Ante estas escandalosas revelaciones comenzó una segunda fase de protesta e insurrección. Simbólicamente, podemos decir que empieza el día uno de enero de 1994, cuando irrumpen en la escena internacional el subcomandante Marcos y su movimiento zapatista. Marcos teoriza la articulación entre globalización planetaria y marginalización de los pobres del Sur. Se produce después una ola de protestas de gran envergadura que alcanza a los países desarrollados, como el movimiento social francés de noviembre 1995. Esta fase de protesta contra las injusticias de la globalización propone nuevos héroes emblemáticos -como el propio subcomandante Marcos o el campesino francés José Bové-, organizaciones combativas de nuevo tipo -como ATTAC- y batallas insólitas, ampliamente mediatizadas: Seattle, Washington, Praga, Okinawa, Niza...

A estas dos primeras fases, de análisis y de protesta, debía inevitablemente suceder una tercera etapa de proposiciones. Fin de la rebelión en contra y principio de una acción en favor. Pero, ¿en favor de qué?

Aquí aparece el sentido del Foro Social Mundial de Porto Alegre. Concebido como la antítesis del Foro Económico Mundial de Davos. Si éste se instaló en el Norte, el de Porto Alegre se sitúa en el Sur. Si en Davos se reúnen los nuevos amos del mundo (empresarios, banqueros, gobernantes), en Porto Alegre se reunirán los ciudadanos y los pueblos del planeta. Lo único en común, por razones de eficacia mediática, las fechas: del 25 al 30 de enero en los dos casos.

Mientras un Davos fortificado y militarizado apareció sumido en la mala conciencia y en la culpabilidad, el éxito festivo de Porto Alegre salta a la vista. Unos 12.000 participantes (sólo se esperaba a 5.000), 120 países representados, 1.600 periodistas acreditados, más de 800 ONGs, 400 talleres de reflexión, decenas de intelectuales de talla internacional (de Samir Amin a Armand Mattelart, de Eduardo Galeano a Walden Bello, de Ariel Dorfman a Tarek Ali...).

El nuevo siglo empezó efectivamente en Porto Alegre. Y los fanáticos de la globalización saben que las cosas probablemente ya no serán como antes. Porque se ha comenzado a entrever que otro mundo es posible. Un mundo en el que se suprimiría la deuda externa; en el que los países pobres del Sur jugarían un papel más importante; en el que se pondría fin a los ajustes estructurales; en el que aplicaría la tasa Tobin en los mercados de divisas; en el que suprimirían los paraísos fiscales; en el que se aumentaría la ayuda al desarrollo y en el que éste no adoptaría el modelo del Norte ecológicamente insostenible; en el que se invertiría masivamente en escuelas, alojamiento y sanidad; en el que se favorecería el acceso al agua potable de la que carecen 1.400 millones de personas; en el que se obraría seriamente por la emancipación de la mujer; en el que se aplicaría el principio de precaución contra todas las manipulaciones genéticas y en el que se frenaría la actual privatización de la vida.

En suma, un mundo en el que el "consenso de Washington" sería por fin sustituido por este nuevo consenso de Porto Alegre.

Pronunciamiento de los Movimientos Sociales
Llamamiento de Porto Alegre para las próximas movilizaciones

L
os movimientos sociales, procedentes de todas partes del mundo, nos hemos reunidos aquí en el Foro Social Mundial. Construimos una gran alianza para crear una nueva sociedad, distinta a la lógica actual que coloca al mercado y al dinero como la única medida de valor. Davos representa la concentración de la riqueza, la globalización de la pobreza y la destrucción de nuestra planeta. Porto Alegre representa la lucha y la esperanza de un nuevo mundo posible donde el ser humano y la naturaleza son el centro de nuestras preocupaciones. Formamos parte de un movimiento en crecimiento a partir de Seattle. Desafiamos a las elites y sus procesos anti-democráticos, representados en el Foro Económico de Davos. Venimos a compartir nuestras luchas, intercambiamos experiencias, fortalecemos nuestra solidaridad y manifestamos nuestro rechazo absoluto a las políticas neoliberales de la presente globalización.

Somos mujeres y hombres: campesinas y campesinos, trabajadoras y trabajadores, desempleadas y desempleados, pueblos indígenas y negros, provenientes del Sur y del Norte, comprometidos a luchar por los derechos de los pueblos, la libertad, la seguridad, el empleo y la educación.
 
Estamos en contra de la hegemonía del capital, la destrucción de nuestras culturas, la degradación la naturaleza y el deterioro de la calidad de vida por las corporaciones transnacionales y las políticas anti-democráticas.
 
Al mismo tiempo, que fortalecemos nuestro movimiento, resistimos a la elite global, con el fin de mejorar la equidad, la justicia social, la democracia y la seguridad para todos, sin distinción alguna. Nuestra metodología y las alternativas constituyen un fuerte contraste a las políticas destructivas del neo- liberalismo.
 
Nuestra lucha se basa en la equidad entre mujeres y hombres. Al contrario, la globalización refuerza un sistema sexista, excluyente y patriarcal, incrementa la feminización de la pobreza y exacerba la violencia, donde las principales víctimas son las mujeres y niños.

Las políticas neo-liberales desatan el racismo como continuación del genocidio y los siglos de esclavitud y colonialismo que destruyeron sus bases civilizatorias de las poblaciones negras de África. Llamamos a todos los movimientos a solidarizase con el pueblo africano dentro y fuera del continente, en la defensa de sus derechos a la tierra, la ciudadanía, la libertad, la igualdad y la paz, mediante el rescate de la deuda histórica y social. El tráfico de esclavos y la esclavitud son crímenes contra la humanidad.

Expresamos especialmente nuestro reconocimiento y solidaridad con los pueblos indígenas en su lucha por la defensa de sus derechos, sus recursos naturales y su cultura.

La globalización neoliberal destruye el medio ambiente, la salud y las condiciones de vida del pueblo. La atmósfera, el agua, la tierra y también los seres humanos son transformados en mercancías. La vida y la salud deber ser reconocidos como derechos fundamentales y las decisiones económicas deben estar sometidas a ese principio.
 
La deuda pública externa, injusta y fraudulenta, ha sido pagada varias veces. Funciona como instrumento de dominación, privando a los pueblos de su pan y futuro, con el único fin de aumentar la usura del capital internacional. Exigimos su anulación incondicional y la reparación a las deudas históricas, sociales y ecológicas.
 
Los mercados financieros extraen los recursos y la riqueza de los pueblos y sujetan las economías nacionales a los vaivenes de los especuladores. Reclamamos el cierre de los paraísos fiscales y la introducción de impuestos sobre transacciones financieras. Las privatizaciones transfieren los bienes públicos y los recursos hacia las transnacionales. Nos oponemos a toda forma de privatización de recursos naturales y bienes públicos. Hacemos un llamado de proteger el acceso a los mismos para proporcionar una vida digna para todos.
 
Las organizaciones multinacionales organizan la producción mundial con un desempleo masivo, bajos salarios y trabajo no calificado y se niegan a reconocer los derechos fundamentales de los trabajadores tal como definidos por la OIT. Queremos el reconocimiento genuino de los derechos de los sindicatos para organizarse y negociar y para alcanzar nuevos derechos para los trabajadores.

Demandamos un sistema de comercio justo que garantice empleo pleno, soberanía alimentaria, términos de intercambio equitativos y bienestar. El "libre comercio" provoca la acumulación acelerada de riqueza y poder a las corporaciones transnacionales, a la vez que genera mayor marginalización y empobrecimiento de campesinas y campesinos, trabajadoras y trabajadores y empresas locales.

Convocamos a apoyar las movilizaciones en contra de la creación del Área de Libre Comercio de las Américas, una iniciativa que significa la reconquista de la región y la destrucción de los derechos básicos sociales, económicos, culturales y ambientales.

El FMI, el Banco Mundial y sus bancos regionales, la OMC, la OTAN y los otros acuerdos militares son algunas de las agencias multilaterales de la globalización transnacional. Exigimos el cese de su interferencia en las políticas nacionales. La legitimidad de estas instituciones está debilitada y vamos a continuar con protestas en contra de sus medidas.

La globalización neoliberal ha provocado la concentración de la tierra y promovido una agricultura transnacionalizada, destructiva en lo social y lo ambiental. Demandamos una Reforma Agraria democrática con usufructo por parte del campesinado de la tierra, del agua y de las semillas. Promovemos procesos agrícolas sustentables. Las semillas y el material genético son patrimonio de la humanidad. Exigimos la abolición del uso de transgénicos y patentes sobre la vida. El modelo económico neoliberal se basa en producción para exportación que necesita de grandes plantaciones y de construcción de represas lo que trae aparejado la expulsión de la gente de su tierra y la destrucción del medio ambiente.

El militarismo y la globalización en manos de corporaciones transnacionales se refuerzan para socavar la democracia y la paz. Nos negamos totalmente a aceptar la guerra como camino para resolver los conflictos. Estamos contra el armamentismo y el comercio de armas. Exigimos el fin de la represión y la criminalización de la protesta social. Condenamos la intervención militar extranjera en los asuntos internos de nuestros países. Rechazamos la intervención militar estadunidense a través del Plan Colombia en América Latina.
 
Llamamos a reforzar la alianza frente a estos temas principales e implementar acciones en común. Vamos a seguir movilizándonos alrededor de ellas hasta el próximo Foro que tendrá lugar en enero del 2002.
 
Reconocemos que contamos ahora con una mejor posición para emprender una lucha en favor de un mundo distinto, sin miseria, hambre, discriminación y violencia; en favor de la calidad de vida, equidad, respeto y paz. Nos comprometemos a apoyar a todas las luchas de nuestra agenda colectiva que movilice la oposición al neoliberalismo.
 
Entre las prioridades para los meses venideros, vamos a movilizarnos globalmente en contra:
*El Foro Económico Mundial en Cancún, México del 26 al 27 de febrero. 
*El Área de Libre Comercio de las Américas en Buenos Aires, Argentina del 6 y 7 de abril y en Quebec del 17-22 de abril.
*La reunión del G-8 en Génova, Italia del 15-22 de julio.
*La reunión anual del FMI y del Banco Mundial en Washington DC, del 28 de septiembre al 4 de octubre.
*La OMC del 5-9 de noviembre.
*Y nos unimos a la movilización internacional del 17 del abril en la lucha contra las importaciones de productos agrícolas baratos que generan "dumping" económico y social.
Estas propuestas formuladas forman parte de las alternativas elaboradas por los movimientos sociales en todo el mundo. Se basan en el principio que los seres humanos y la vida no son mercancías. Asimismo, afirman el compromiso hacia el bienestar y los derechos humanos de todas y todos.
 
Nuestra participación en el Foro Social Mundial ha enriquecido la comprensión de cada una de nuestras luchas y estamos más fortalecidos. Llamamos a todos los pueblos del mundo a unirse a este esfuerzo, a luchar por construir un futuro mejor. El Foro Social Mundial de Porto Alegre es un camino hacia un mundo más justo y la soberanía de los pueblos.
 
Porto Alegre, 28 Enero de 2001
 
Sugerencias
1ª. Desde Guatemala, dos paginas feministas. Tertulia, revista feminista -abierta a colaboraciones- que cuenta con un servicio informativo sobre mujeres con enfoque de género y carácter internacional, que se difunde desde Centroamérica a América Latina, EEUU y Europa. Litertulia, es otra pagina, destinada a recoger contribuciones y análisis más extensos. Ambas paginas las edita Laura E. Asturias, columnista del diario Siglo Veintiuno de Guatemala.
 
2ª. CÁDIZ REBELDE, Revista quincenal de izquierdas de la Bahía de Cádiz; con secciones dedicadas a su comarca, Andalucía, Estado español, Mundo, Derechos Humanos, Cultura, Debate... Una voz rebelde en la Red. 
 
3ª. Para ayudar a conocer nuestra Nación, dos paginas. Andalucía Turismo, pagina oficial de la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía, en castellano, francés, inglés y alemán. Aparte de toda la información necesaria para un viaje y una estancia en Andalucía, su Atlas Turístico recoge mapas, itinerarios, patrimonio artístico, resumen histórico, espacios naturales, fotografias... de todas las ciudades y pueblos andaluces.
El Legado Andalusí, una pagina incompleta -ligada a la Consejeria de Cultura- pero que hoy ya ofrece un resumen de historia andalusí en Historia, la Ruta del Califato entre Córdoba y Granada -pueblo a pueblo- y el Itinerario de los Almorávides y Almohades, en castellano, árabe, francés e ingles, recorriendo tierras de Marruecos, Andalucía, España, Portugal y los Países Catalanes.
 
 
 
 
 
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