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Asunto:[BoletinAndaluciaLibre] nº 110 - Especial Argentina: EL ARGENTINAZO
Fecha:Miercoles, 16 de Enero, 2002  19:36:56 (+0100)
Autor:Andalucia Libre <andalucialibre @.......es>


nº 110
 
EL ARGENTINAZO
 
 
 
* Duhalde reconoce que la congelación de fondos es una 'bomba de tiempo'
* COSAL, MAGA, El saqueo de Argentina
* Eric Toussaint, Argentina eslabon debil (Enlace)
* La UE critica la falta de credibilidad del Plan Duhalde
* Roberto Ramírez, Colapsó el modelo económico "neoliberal"...  pero no aparece otro
* Diego Dieguez, Congreso autoriza a Duhalde a ejecutar la mayor estafa de la historia
* Luis Zamora, "El sistema político tiene miedo" (Entrevista)
* Declaración comun de la izquierda, 22/12/2001 Firman: MST-PO-MAS-PCA-PTS-LSR-FOS-CS
* Roberto Sáenz - Isidoro Cruz Bernal, Ha empezado un proceso revolucionario.
* Col. Nvo. Proyecto Historico, Hagamos la revolución, pero preparemonos para la represión.
* Org. Socialista Libertaria, Apuntes sobre la revuelta popular en la Argentina.
* Indymedia, Asamblea de Coordinación de Asambleas populares de Buenos Aires
* La Voz de las Cacerolas, Cacerolazo en el Chaco
* Opinión: Reflexiones sobre Argentina
* Sugerencias: Enlaces Argentinos
 
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Duhalde reconoce que la congelación de fondos es una 'bomba de tiempo'
El presidente advierte de que el crédito de los políticos está 'bajo mínimos'
FRANCESC RELEA | Buenos Aires EL PAIS

Argentina está al borde de un baño de sangre al vivir amenazada por una bomba social -'millones de personas han ido a nutrir el contingente de pobres'-, y una bomba financiera llamada corralito, que afecta a más de dos millones de ahorradores que pueden perder sus depósitos en los bancos. Éste fue el dramático escenario que dibujó ayer el presidente argentino, Eduardo Duhalde, en una reunión con la prensa extranjera.

Duhalde no se anduvo por las ramas: Argentina está hoy en una ciénaga, pero todavía hay escalones hacia abajo. Lo que viene después es la anarquía, el caos y la violencia, advirtió. Duhalde recurrió al historiador Félix Luna para resumir la crítica situación de Argentina: habría que remontarse a la independencia para encontrar una situación de igual gravedad. ¿Qué quiere el presidente? 'Ser un país normal, con políticos, empresarios y periodistas normales'.

El presidente recordó el empobrecimiento de la clase media, 650.000 personas en la capital y la provincia de Buenos Aires en 2000 y una cifra superior el año pasado, llamó la atención sobre la degradación de la situación social, en la que los excluidos, los que están fuera del sistema, ven a cada persona como su enemigo, mientras aumenta de manera alarmante el número de armas en poder de los argentinos. 'Muchos excluidos ven a los incluidos como sus oponentes'. Recordó que a raíz de los saqueos del mes pasado, mucha gente tuvo miedo, y se armó en sus casas y en sus barrios cerrados. 'Los pueblos pueden tolerar muchas situaciones, Argentina es un claro ejemplo, pero no pueden tolerar la anarquía'.

La otra amenaza, la congelación de los depósitos bancarios, es lo que Duhalde describe como 'una bomba de tiempo'. 'Si no se desactiva y estalla no solamente no cobrarán los ahorristas, sino que causará graves daños a la economía'. Para evitar el estallido, el Gobierno ha ampliado las restricciones. En palabras de Duhalde, 'hemos colocado un cerrojo mayor al corralito'. Ante tanta desolación, el presidente confía en que sus conciudadanos esperen a juzgarlo a partir de sus resultados, porque, admitió, el crédito de los políticos y el suyo propio está bajo mínimos. 'Espero que me crean cuando me vean trabajar'.

La realidad ratifica día tras día los mayores temores. Mientras hablaba en el Palacio presidencial, miles de desocupados se manifestaban en el centro de Buenos Aires para reclamar planes de trabajo y alimentos. En numerosas oficinas bancarias se repetía la misma imagen: colas interminables de angustiados ciudadanos que no lograban ser atendidos o no acertaban a comprender las explicaciones que recibían sobre el paradero de sus fondos. Todo ello se desarrollaba pacíficamente.

Pero la rabia contra los bancos se palpa y se siente con violencia. Como en la capital de la provincia de Jujuy, donde al término de una manifestación de gremios estatales y desocupados, grupos totalmente fuera de control arrasaron tres oficinas bancarias. En La Plata, hubo quema de cajeros automáticos.

Duhalde insiste en que las medidas que está adoptando su Gobierno tratan de reordenar el país. Dentro de cuatro o cinco meses el dólar fluctuará libremente, vaticinó, pero al mismo tiempo reconoció lo que la inmensa mayoría de argentinos saben desde hace tiempo: 'La plata [el dinero] no está en el banco porque está prestada, a cuatro años y medio de promedio'. En estas condiciones, ¿quién tiene garantías de que recuperará sus depósitos? Nadie, ni el presidente, está en condiciones de responder a esta pregunta. Sí explicó que varios expertos asesoran al Ejecutivo 'para tomar la mejor decisión'.

Una cordial relación con España

El presidente argentino abogó ayer por una investigación sobre la fuga de capitales del último año. La juez María Servini de Cubría ha requerido información al Banco Central sobre el posible vaciamiento de los bancos en los últimos cinco meses. Se refirió Duhalde a la decisión de transformación a pesos de las tarifas de servicios públicos privatizados, que afectan directamente a empresas españolas como Telefónica, Endesa y Gas Natural, entre otras. 'Las tarifas que pagamos en Argentina son más elevadas que en otros países. Algo ha fallado. Mi obligación como presidente es poner esto en su lugar'. Y admitió que la seguridad jurídica se ve afectada, pero 'hay otras muchas seguridades afectadas en un país en crisis como la nuestra'. Confirmó que ha mantenido dos conversaciones cordiales con José María Aznar -'tengo con él un trato amistad'-, destacó la 'actitud comprensiva del presidente español y, en un ejercicio de diplomacia, negó presiones. 'Si las ha habido de empresas a mí no me han llegado', aseguró. 'Si hacemos las cosas bien, las empresas que se han ido volverán'. A su archienemigo dentro del peronismo, Carlos Menem, le recomendó guardar 'un respetuoso silencio, porque Argentina está de luto'. Y recordó que el Gobierno del ex presidente tiene una importante cuota de responsabilidad en la crisis actual. Menem ha dirigido diversos dardos envenenados contra Duhalde, a través de entrevistas en el extranjero y anuncios en los periódicos.

 
El saqueo de Argentina por el FMI y las multinacionales y bancos occidentales
Comité de Solidaridad con América Latina (COSAL) -
Movimiento Anti-Globalización Asturiano (MAGA)
 
La dictadura militar del general Videla (1976-1981) se caracterizó por una agresiva política de endeudamiento del Estado y de las empresas públicas. El endeudamiento de Argentina era una de las principales prioridades de los intereses extranjeros que estaban detrás de la dictadura: inmediatamente después del golpe militar, el Fondo Monetario Internacional (FMI) otorgó un crédito multimillonario a Argentina y declaró a los bancos occidentales que este país era un lugar privilegiado para reciclar el exceso de petrodólares [1]. La dictadura justificó el endeudamiento irracional alegando su necesidad de divisas fuertes para sostener el descabellado aumento de las importaciones, especialmente de armas (compradas a los mismos países y empresas que promovieron el golpe militar y el endeudamiento). Sin embargo, las fortunas enviadas por capitalistas argentinos a países occidentales y paraísos fiscales durante la dictadura suman más que el total de deudas contraídas por Argentina en ese periodo.

Desde el comienzo de la dictadura (marzo de 1976), la deuda externa argentina creció de menos de 8.000 millones de US$ a más de 170.000 millones [2]. Argentina reembolsó alrededor de 200.000 millones de US$ en el mismo período, pero la deuda sigue creciendo debido sobre todo a la fuerte subida de intereses decidida por Reagan y Thatcher a comienzo de los 80s.

La dictadura provocó deliberadamente la bancarrota del sector público, preparando el terreno para su privatización. Por ejemplo, la principal empresa pública argentina, la petrolera YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales, hoy perteneciente a Repsol-YPF) fue forzada a endeudarse en el exterior, pese a no necesitarlo en absoluto. En el momento del golpe militar, la deuda externa de YPF era de 372 millones de US$. Siete años mas tarde, al terminar la dictadura, esta deuda se elevaba a 6.000 millones de US$. Casi todos los créditos quedaron en manos de la dictadura, que además redujo a la mitad las comisiones que iban a YPF por la venta de combustibles para aumentar sus ingresos. YPF fue obligada a refinar el petróleo que extraía en las multinacionales privadas Shell y Esso, aunque dada su buena situación financiera al comienzo de la dictadura, podía haberse dotado de una capacidad de refinación acorde a sus necesidades, complementando la de sus tres refinerías ya existentes. Al final de la dictadura, YPF estaba asfixiada por las deudas, pese al despido de 13.000 de los 47.000 trabajadores que tenía la empresa en 1976.

De manera general, los créditos multimillonarios contratados por el Estado o las empresas públicas con los banqueros del Norte eran inmediatamente recolocados como depósitos en estos mismos bancos o en otros bancos competidores. En 1979 el 83% de estas reservas estaban fuera del país. El Banco Central argentino colocaba discrecionalmente dichos fondos en los bancos estadounidenses, apoyado por la generosa intermediación de la Reserva Federal estadounidense. En todos los casos, el interés recibido por las sumas depositadas era inferior al interés pagado por la deuda. El Banco Central argentino fue dirigido durante la dictadura de Videla por Domingo Cavallo, que luego fue ministro de economía con Carlos Menem (del partido peronista) y con De la Rúa (del partido radical). El Secretario de Estado para la Coordinación y la Programación Económica de 1976 a 1981, Guillermo Klein, dirigía al mismo tiempo una oficina privada que representaba los intereses de 22 bancos extranjeros [3].

Al final de la dictadura, el Estado asumió las deudas (reales o ficticias) de los capitalistas argentinos y extranjeros. El Banco Central argentino declaró que no tenía registro de la deuda externa pública, pese a lo cual el gobierno de Alfonsín decidió asumir el conjunto de la deuda, tanto privada como del Estado, basándose en las declaraciones de los acreedores extranjeros y en los contratos firmados por los miembros de la dictadura. El estado argentino asumió también las deudas contraídas por filiales argentinas de empresas y bancos multinacionales con sus casas matrices o con bancos internacionales, fácilmente fabricables por un juego de contratos ficticios. Sólo se mantuvieron las deudas que la dictadura impuso sobre las empresas públicas, por lo que Menem esgrimió el argumento de su endeudamiento para privatizarlas, previa transferencia de las deudas al Estado.

Cuando los militares torturadores obtuvieron la impunidad, los responsables económicos de la dictadura no sólo se beneficiaron de la misma clemencia, sino que la mayoría mantuvieron sus puestos y muchos fueron promocionados. Tras la dictadura se creó una comisión parlamentaria para investigar el saqueo del país, que fue disuelta por el mismo Alfonsín pues sus resultados hubieran desacreditado su política económica, que ya había estatizado la deuda privada. Pero una querella presentada por el periodista Alejandro Olmos en 1982 permitió que, 18 años más tarde, la Corte Suprema dictaminase que la deuda tiene por origen un mecanismo de dilapidación y desvío de fondos del que son responsables el Gobierno argentino, el Fondo Monetario Internacional, los banco privados del Norte y la Reserva Federal de EE.UU.

La sentencia (del 13 de julio del 2000) revela que el Estado asumió las deudas de 26 bancos con los que el mismo Estado argentino estaba endeudado, tales como Citibank, Deutsche Bank, Chase Manhattan Bank, Bank of America, etc. Señala que "la deuda externa (...) ha resultado groseramente incrementada a partir del año 1976 mediante la instrumentación de una política económica vulgar y agraviante que puso de rodillas el país (...) y que tendían, entre otras cosas, a beneficiar y sostener empresas y negocios privados -nacionales y extranjeros- en desmedro de sociedades y empresas del estado que, a través de una política dirigida, se fueron empobreciendo día a día" (p. 195). La Corte Suprema declaró "ilegítima" la deuda contraída por el régimen Videla y recomendó al Congreso utilizar esta sentencia para negociar su anulación. El Congreso ignoró la recomendación, pues los oligarcas que lo componen también se benefician del pillaje: los capitalistas argentinos compran en los mercados financieros norteamericanos y europeos los títulos de la deuda de su propio país con el dinero que han sacado del mismo, y reciben por tanto una parte de los reembolsos.

El régimen de Menem, que sucedió al de Alfonsín, se lanzó a una política generalizada de privatizaciones, liquidando a precios de saldo una gran parte del patrimonio colectivo por su "endeudamiento", un argumento ridículo dado que el Estado asumió esas deudas antes de privatizar las empresas públicas. Nuevamente, miles de millones de dólares fueron transferidos a manos privadas (generalmente norteamericanas y españolas) a través de la colectivización de pérdidas para privatizar beneficios y de manipulaciones que sólo pueden ser descritas como rapiña de bienes públicos. Por ejemplo, la empresa Merril Lynch, a quien Menem encargó la tasación de YPF, redujo deliberadamente en su estimación las reservas petroleras explotables por YPF en un 30%, para subestimar su valor antes de la venta. Estas reservas reaparecieron en las cuentas tras la privatización, provocando fabulosas ganancias en bolsa a sus nuevos dueños. Según el diario El País [16 febrero 2001 y 8 enero 2002], los beneficios declarados de Repsol-YPF en el año 2000 ascendieron a 404.151 millones de pesetas, de los que el 45% provienen de Argentina.

Peor aún fue el saqueo de Aerolíneas Argentinas (propiedad de SEPI, o sea, Iberia). Sus Boeing 707 fueron "vendidos" por un dólar (US$ 1,54 exactamente), y ahora la compañía privatizada debe pagar un "leasing" por utilizarlos. Los derechos de uso de las rutas aéreas de la compañía, de un valor de 800 millones de dólares, fueron estimados en 60 millones. La empresa fue cedida a Iberia por un monto líquido de 130 millones de US$, el resto lo constituyó la anulación de créditos de una deuda ficticia y odiosa sin ninguna conexión con el pueblo argentino. Iberia tomó créditos para comprar la empresa y transformó la totalidad de la deuda contraída en deuda de la nueva entidad Aerolíneas Argentinas, que se encontró de golpe al borde de la quiebra por culpa de sus nuevos propietarios, después de que el Estado argentino asumiera las deudas por las que fue privatizada.

Repsol e Iberia no son una excepción: en un alarde de entusiasmo neocolonial, los bancos y las multinacionales españolas han tomado el control de sectores estratégicos de la economía argentina. El BBVA y el BSCH son dueños de Banco Francés y Banco Río de la Plata, respectivamente, pero su poder va mucho más allá: su control del crédito les permite tener un papel dominante en múltiples sectores de la economía. Entre las multinacionales españolas que más poder tienen en Argentina se encuentran Repsol, Telefónica (que en el año 2000 declaró unos beneficios de 384.000 millones de pesetas), Iberia, Aguas de Barcelona (que posee partes de Aguas Argentinas y Aguas Cordobesas, varios centros médicos y la constructora Acsa), Endesa (EDESUR y Costanera) y Dragados y Construcciones (Aguas de Misiones y las constructoras Ausol y Dycasa). Estas empresas invierten premeditadamente en sectores estratégicos, pues en un contexto de crisis puede caer la demanda (y por tanto los precios) de todos los productos o servicios prescindibles, pero es difícil prescindir de agua, salud, energía, comunicación, vivienda y movilidad, por lo que los precios se pueden mantener o incluso subir (como quiso hacer Repsol recientemente).

Una parte creciente de la población no puede pagar estos productos y servicios vitales, pero eso forma parte de las reglas del juego capitalista, y siempre quedará gente (aunque sea poca) dispuesta a pagar. Eso explica que las cotizaciones en bolsa de las multinacionales españolas presentes en Argentina no se haya visto apenas afectada por la crisis. La de los bancos ha caído levemente, debido a la devaluación que ellos han contribuido a provocar con sus transferencias masivas de fondos a paraísos fiscales y países occidentales. Más que pequeñas caídas en bolsa, merecen ser expropiados, al igual que las multinacionales.

Un cuarto de siglo después del golpe militar y del comienzo de la era neoliberal, el país está desangrado. El 90% de los bancos y el 40% de la industria se hallan en manos de capitales internacionales, el país está desde julio de 1998 en su más grave recesión, la salud y la educación están hechas jirones, el salario medio (tras descontar la inflación) sólo alcanza a la mitad del de 1974, el desempleo es altísimo, los servicios públicos están en un estado lamentable, la pobreza se extiende a sectores cada vez mayores de la población, las cajas del Estado están vacías, una gran parte del aparato productivo está abandonado y el resto en manos extranjeras. Ya no queda gran cosa que privatizar y todos los flujos de capital (argentino y extranjero) apuntan hacia el exterior.

Las principales beneficiarias de la explotación que ha puesto al país en esta situación son los bancos y multinacionales extranjeras (especialmente estadounidenses y españolas) y las grandes instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, etc., que poseen más del 80% de la deuda externa argentina. Casi todos los países del Sur han sufrido atropellos semejantes y son dirigidos por el FMI, las multinacionales y los bancos. Rusia y otros países del Este van por el mismo camino, tras cambiar las burocracias inhumanas del marxismo autoritario por un capitalismo atroz.

El neoliberalismo fue impuesto en Argentina por un régimen dictatorial abiertamente despiadado y fascista que no dudó en asesinar, torturar y desaparecer a decenas de miles de personas para alcanzar su objetivo. Hoy día es mantenido por un sistema global centralizado de poder económico, político y militar, más sutil y menos tangible que Pinochet o Videla, pero igualmente genocida. La Unión Europea es una parte fundamental de ese sistema, y quienes más responsabilidad tienen por su política neocolonial son los ministros de economía y finanzas y los gobernadores de los bancos centrales nacionales y europeo. Estos señores se reunirán del 12 al 14 de abril en Oviedo, y les estaremos esperando.

NOTAS

[1] Tras la subida de precios del petróleo en 1973, que provocó una importante recesión en Europa Occidental y Estados Unidos, se produjo una situación paradójica: había un exceso de dinero en los bancos, pues debido a la recesión no encontraban suficientes posibilidades de inversión para los extraordinarios beneficios producidos por el petróleo (los petrodólares). Este tipo de situación puede llevar a la quiebra a los bancos, que necesitan prestar mucho más dinero del que reciben para poder pagar los intereses del dinero depositado y hacer beneficios. Por este motivo, se lanzaron a una agresiva política de rapiña en los países del Sur, dando origen (junto con muchos otros factores, como golpes militares planificados desde Washington) a la crisis de la deuda externa.
[2] Según la OCDE, la deuda externa argentina se elevaba en 1999 a 169.066 millones de US$ (Statistiques de la dette exérieure, OCDE 2001, p.20).
[3] Cinco días luego de la ocupación de las Malvinas por el ejército argentino y de declarada la guerra contra Gran Bretaña, fue designado como apoderado en Buenos Aires del banco británico Barclays Bank Limited, uno de los principales acreedores privados de la deuda pública y privada argentina.
 
Nota: Hasta el 14 de Enero de 2001, las perdidas en bolsa de las empresas españolas con inversiones en Argentina ascendían a 28.326 millones de euros.
 
 
La UE critica la falta de credibilidad del plan de emergencia de Argentina
Un documento de la Unión Europea critica de forma inusitada las medidas económicas

CÁRLOS YARNOZ | Estrasburgo EL PAIS 16/1/2002

La Comisión Europea lanzó ayer durísimas críticas a la situación que sufre Argentina al destacar que el plan económico puesto en marcha por Eduardo Duhalde no sólo arroja 'serias dudas' sobre su capacidad para calmar la situación, sino que además 'carece de algunos elementos claves para su credibilidad', como propuestas fiscales concretas, una aclaración del papel y objetivos del banco central o 'un esquema creíble' para mantener la confianza en el sector bancario. El informe señala que la grave crisis tendrá un efecto limitado en la UE, pero que sí será importante para España.

La Unión, señala, está dispuesta a negociar su apoyo a Buenos Aires, pero en el marco de Mercosur. El Ejecutivo comunitario, reunido ayer en Estrasburgo, analizó de forma extraordinaria la crisis argentina, 'agravada en las últimas semanas' porque la recesión que ha sufrido en los últimos años con tasas de desempleo del 20% se ha traducido finalmente en 'una grave crisis política y social'. El documento analizado por la Comisión, de siete folios, está firmado por los comisarios Pedro Solbes, Chris Patten y Pascal Lamy, responsables de Asuntos Económicos, Exteriores y Comercio, respectivamente, y tiene un tono extraordinariamente duro al tratarse de un informe relativo a un país tercero.

Las fuertes críticas se producen, además, sólo 48 horas después de que el FMI anunciara que no estaba dispuesto a negociar nuevos préstamos a Buenos Aires porque el plan económico de Duhalde no se considera creíble, una idea que ya fue difundida previamente por el Gobierno español y en la que ahora incide abruptamente la Comisión Europea.

Para los tres comisarios, y en definitiva para todo el Ejecutivo comunitario que ayer asumió el documento, hay importantes capítulos del plan de Duhalde que escapan a cualquier ortodoxia además de ser 'intervencionistas' y entre ellos destaca 'la introducción de un doble sistema de cambio, la suspensión de pagos, la violación de cláusulas tarifarias en algunos contratos de privatización y la probable introducción de restricciones comerciales'. La puesta en marcha del corralito o la devaluación del peso que ha minado la confianza en esta moneda, junto con el elevado nivel de dolarización de la economía argentina, integran un cóctel que hace temer que la 'repesificación' se quede en intento frustrado.

Los tres comisarios recuerdan que la UE importó en el año 2000 de Argentina productos valorados en 5.400 millones de dólares (el 0,5% del total de la Unión) y que exportó a ese país por valor de 6.100 millones de dólares (0,6%). En esos capítulos, la Unión es la segunda área de importancia para el comercio argentino, pero para la propia UE el impacto de la crisis es limitado, aunque puede ser 'significativo' para países como España, especialmente 'en los sectores bancario y energético'. En ese terreno, la Comisión recuerda que España es el principal país inversor en Argentina (30.000 millones de dólares, casi el 10% del PIB español), por lo que compañías como Endesa, Telefónica, Repsol, BBVA y SCH 'no sólo están resultando perjudicadas por la caída de la demanda debida a la recesión, sino también por la devaluación, la redefinición de tarifas en pesos y la posible imposición de impuestos a las exportaciones', lo que a su vez está provocando caídas en la Bolsa de Madrid en un momento en el que también España se esfuerza por crecer al ritmo medio de la UE.

Ante semejantes datos, la UE se muestra dispuesta a echar una mano a Argentina, se deduce del informe, pero siempre en el ámbito de las negociaciones entre la Unión y Mercosur (Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay). Esas negociaciones, encaminadas a firmar un acuerdo de asociación entre la UE y Mercosur se reanudarán en marzo, precisamente en un momento en que Mercosur está predidido por Argentina y la UE, por España, lo que da a Madrid una situación más ventajosa a la hora de intentar aminorar el perjuicio para los intereses españoles.

 
Colapsó el modelo económico "neoliberal"...  pero no aparece otro
Roberto Ramírez
Socialismo o Barbarie - Revista del MAS
 
 

Aquí no sólo cayeron dos gobiernos en apenas siete días. También colapsó el llamado "modelo neoliberal" en su variante argentina. Con más precisión, estamos ante el colapso estructural de un "modo de acumulación", de "reproducción del capital", que comenzó a imponerse hace 25 años. Sus cimientos los puso la dictadura con Martínez de Hoz. Su coronación fue obra del dúo Menem-Cavallo. Luego, a De la Rúa y al retornado "Mingo" les tocó la misión imposible de apuntalarlo... y terminaron bajo sus escombros.

Ha estallado el modelo impuesto y ensalzado por el FMI y EE.UU., no sólo para Argentina sino para toda Latinoamérica y, en general, para los (mal) llamados "países en desarrollo". La prensa imperialista lo comenta con preocupación. Ya desde antes arreciaban las críticas al FMI y sus políticas. Ahora, como señala The New York Times, el ejemplo argentino va a alentar en los países latinoamericanos la resistencia a "avanzar en las reformas de mercado"... o sea avanzar hacia el abismo en que se desnucó la Argentina.

El mejor alumno

Aunque la economía mundial está pasando por una fase recesiva, la crisis argentina es de una agudeza sin comparación con la de otros países, a menos que hablemos de Afganistán o lugares parecidos. Esto ha alimentado la interesada fábula de que Argentina es "un caso único", algo "excepcional", que por lo tanto debe ser culpa del país... De esa manera, EE.UU. y el FMI se lavan las manos. Es como dijo despreciativamente el secretario del Tesoro de EE.UU.: "A los argentinos les gusta ser así". El papel que jugó la convertibilidad en este descalabro respalda las teorías de la "excepcionalidad" de Argentina, ya que se trata de un régimen monetario que existe en muy pocos países.

Cada economía nacional presenta una combinación desigual y diferente de diversos elementos y factores. La globalización de ninguna manera las ha "uniformado", sino que ha modificado esas combinaciones, especialmente sus relaciones con la economía mundial. Pero la principal "originalidad" de la Argentina es que ha sido el país latinoamericano que llevó más a fondo las recetas neoliberales. Fue el "niño modelo", el mejor alumno del FMI, el de las "relaciones carnales" con EE.UU. La convertibilidad y la "libertad" absoluta para la entrada y salida de capitales eran medidas para satisfacer al extremo los intereses de los bancos y las transnacionales, interesados en que una devaluación no bajara sus ganancias y que pudieran llevárselas cuando quisieran junto con el capital.

El colapso está mostrando, entonces, a los países latinoamericanos lo que les espera si siguen el camino por el que la Argentina avanzó raudamente, en medio de los aplausos del FMI, la Secretaría del Tesoro de EE.UU. y los miles y miles de charlatanes que trabajan de "expertos", profesores o consultores económicos.

Un colapso estructural

Como sucede en todas las crisis, sus manifestaciones más "espectaculares" son financieras (default de la deuda pública, corridas bancarias, devaluaciones, etc.). Sin embargo, no está allí el epicentro del terremoto. Y nada va a arreglar alguna cataplasma financiera, sea el "argentino" (muerto antes de nacer) o los lecop. Acá, como decíamos al principio, colapsó una estructura, un modo de reproducción y acumulación de capital. Es decir, un complejo de relaciones en las están incluidas las relaciones con la economía mundial y el capital financiero-imperialista, cómo se extrae plusvalía a los trabajadores y a dónde va a parar, cómo se estructuran las distintas clases y sus sectores, el rol del Estado y cómo éste "regula" (o no) esa totalidad, etc.

No podía ser "sustentable" (para emplear la palabreja de moda) una economía jugada a "globalizarse" (a integrarse casi sin "barreras" ni mediaciones con la economía mundial), pero al mismo tiempo con una inserción pobre, desfavorable y absolutamente sometida a la voluntad y los intereses de la banca extranjera, las multinacionales y su "inspector", el FMI.

Más en concreto: 37 millones de habitantes no pueden vivir exportando algunos productos primarios (granos, energía, siderurgia, aluminio, etc.) y algo de agroindustria, que dan empleo a un número ínfimo de trabajadores, mientras la "apertura" barre con la mayor parte de la antigua industria que ocupaba al resto de la fuerza laboral. Y no hablemos de "alta tecnología". En un país donde se dejó de fabricar casi todo, desde bombitas eléctricas hasta biromes, la mitad de sus habitantes sobran. No se puede funcionar con servicios privatizados (y mayormente en manos del capital extranjero), con tarifas más caras que en Europa o EE.UU., mientras el poder de compra de los salarios es bajísimo. Pero al mismo tiempo, convertidos a dólares, esos salarios y los precios de los insumos y tarifas son demasiado altos como para que gran parte de la producción argentina pueda competir en el mercado mundial. No es "sustentable" una economía que ha extranjerizado casi todas las antiguas empresas del Estado y gran parte de las privadas, que generan un torrente de ganancias que no se reinvierten, se van del país y nunca vuelven. No anda la extranjerización casi total de la banca, que toma dólares al 6% anual y los presta desde el 30% al 60%, y cuya principal tarea ha sido la de organizar la fuga de 40.000 millones de dólares desde que empezó la crisis. No era posible que se "sustentara" un mecanismo en el cual la principal función del Estado es recaudar (y ajustar) para pagar el servicio de la deuda que fue creciendo a un ritmo anual que duplicó y luego triplicó al del producto.

Este "modelo" se desangró por tres déficits correlacionados: 1) del comercio exterior (exportaciones–importaciones), 2) del balance de pagos (entrada–salida de capitales), 3) del presupuesto del Estado (recaudación–gastos). Cuando hubo crecimiento del producto, el déficit del comercio exterior aumentó desmesuradamente. No había ingresos "genuinos" por saldo positivo del comercio exterior, pero eso se disimulaba con la entrada de capitales. Sin embargo, esos capitales no iban a nuevas inversiones productivas. Eran capitales especulativos (que luego volaron), o capitales que se "invertían" en comprar empresas estatales o privadas ya existentes, o simplemente más deuda. Las famosas "inversiones" de los años 90 no generaron una sola rama nueva y moderna de la economía ni reconvirtieron las existentes como para competir en el mercado mundial.

Todo esto se encadenó al tercer problema: el del déficit del Estado. Este se "solucionaba" tomando deuda y más deuda. El aumento de la deuda llevó a intereses y servicios desmesurados. Esto exigió "ajustes" que bajaban el consumo y estimulaban el parate de la economía. Esta no se reactivaba ni por vía del comercio exterior (que no podían crecer con ese desastroso perfil productivo) ni por vía de inversiones productivas (que por supuesto no venían). La baja del producto hizo bajar la recaudación mientras subía el servicio de la deuda. Lo cual exigió más ajuste, lo que generó más recesión, menos recaudación, más ajuste.... y así hasta el infinito.

¿Duhalde traerá algo nuevo?

Colapsó el "modelo" neoliberal, pero por el lado de la burguesía no se ven proyectos radicalmente distintos... Aunque hoy la mayoría de los políticos peronistas, radicales y de centro-izquierda "condenan" al neoliberalismo, pero no se ven propuestas globalmente diferentes. Lo mismo vale para sectores patronales como la UIA, el Frente Productivo (industria + construcción), etc. Más que un plan integral lo que hay hasta ahora son listas de "parches", que difieren entre sí porque cada sector propone medidas para salvarse él primero.

No se trata por supuesto de reclamar a esa gente una salida anticapitalista. Pero hasta ahora tampoco han logrado presentar una alternativa global y coherente de "otro capitalismo", en el cual a la gente le pueda ir un poco mejor. Ahora, cuando se desploma el modelo neoliberal "salvaje", vamos a comprobar en los hechos en qué medida es posible "otro capitalismo" más humano.

Escribimos este artículo en momentos en que la Asamblea Legislativa está nominando a Duhalde. Este no ha presentado aún su plan económico. Se nos puede decir entonces que estamos prejuzgando... Sin embargo, hay suficientes "señales" como para ver por dónde puede ir la cosa.

Las configuraciones que adopta el capitalismo no son algo caprichoso. Tienen que ver con cambios que se dan a escala mundial, con la posición que ocupa el país en el mundo (por ejemplo, si está sometido al imperialismo como es nuestro caso), con las relaciones entre las clases en ese país, con cómo se articula el bloque dominante, etc.

Así, diez años atrás, en la época de gloria de Menem-Cavallo, se consolidó un bloque burgués que respaldó el plan. Este reunió distintos sectores capitalistas, con intereses no siempre coincidentes pero beneficiados todos por las transformaciones. Los industriales, por ejemplo, por un lado perdían competividad internacional por el 1 a 1 y por la deformada estructura de precios relativos, pero por el otro se los compensaba con un salto brutal en la explotación, la rebaja del salario, etc.

Entre los componentes de ese bloque estaban los bancos (que terminaron siendo casi 100% extranjeros), las Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensiones (AFJPs), que son los principales acreedores nacionales de la deuda pública), los acreedores extranjeros, las empresas estatales privatizadas (Telefónica, Repsol-YPF, etc), las transnacionales radicadas aquí, los distintos sectores industriales (hoy casi todos en crisis), etc. Fue el sector financiero y las privatizadas y transnacionales los que hegemonizaron el bloque.

Pero éste fue estallando a medida que la crisis hizo imposible satisfacer los intereses de todos. Ya antes de caer De la Rúa, de la división surgen dos proyectos distintos: "dolarización" (auspiciada principalmente por los bancos extranjeros y las empresas privatizadas) y "devaluación" (Unión Industrial, Frente Productivo), división que a su vez se refleja tanto en radicalismo como en el peronismo. Menem ha sido el portaestandarte de la dolarización contra el amplio sector encabezado por Duhalde, que plantea acabar con la convertibilidad. Duhalde, desde hace tiempo, se declara enemigo del "modelo neoliberal". ¿Pero no fue él, como vice de Menem, uno de sus instrumentadores? ¿Cuándo se pronunció contra las privatizaciones, la sumisión al FMI y al pago de la deuda? ¿Se cree que todos tenemos anmesia?

Ninguno de esos proyectos constituye un cambio sustancial en la configuración del capitalismo argentino ni menos habrá beneficios para los trabajadores y la clase media. Veamos esto más en concreto, tomando como ejemplo cuatro o cinco problemas:

* Deuda externa y devaluación: La cesación de pagos declarada por Rodríguez Saá fue engañosa. No se trata del "no pago". Es una suspensión que apunta a crear las condiciones para posteriormente reiniciar los pagos. En eso va a jugar un papel fundamental la eventual devaluación. Independientemente de cómo se haga (tercera moneda, "pesificación" o lecop) va a significar una violenta caída de los salarios de los trabajadores y también de los ingresos de la clase media "independiente".

La abrupta caída del consumo por un lado hace bajar las importaciones (como ya está sucediendo) y por el otro genera un excedente exportable mayor. Esto permitiría reconstituir las reservas (que hoy estarían reducidas a menos de 4.000 millones de dólares de disponibilidad inmediata) y reiniciar los pagos... En un país con poca producción (sobre todo industrial) exportable, el excedente se logra con menos consumo, menos salario y más hambre... Esta es la esencia de un plan devaluatorio.

Por lo que se conoce anteriormente de las propuestas de Remes Lenicov (asesor de Duhalde y su probable ministro), la cosa iría por ahí.

* Devaluación, inflación e ingreso de divisas: En los planes y propuestas de los devaluadores no hay medidas de fondo para tratar de impedir, por ejemplo, que se genere una espiral inflacionaria que devore los salarios En el país ha sido destruido gran parte del aparato productivo, cuya producción ha sido reemplazada por importaciones. Hay menos mediaciones, como por ejemplo en Brasil, para impedir que una devaluación del 50% no se traduzca al otro día en una inflación del 60%. Además, en el escenario de una salida de la convertibilidad con devaluación y dólar "flotante", van a empezar inmediatamente los "curros", que son la principal habilidad empresaria en Argentina. Por ejemplo, la subfacturación para no ingresar todas las divisas de las exportaciones.

La única forma seria de enfrentar esto sería nacionalizar el comercio exterior y establecer un estricto control de cambios. Ambas medidas no son en sí mismas socialistas (Perón, por ejemplo, las aplicó). Pero significarían ir al choque con los bancos y las grandes empresas en general.

* Hambre, desempleo y planes sociales: Bajo la presión popular, prometen más planes Trabajar, reparto de comida y algunos hasta un seguro de desempleo. Pero hay un "pequeño" problema: ¿de dónde sale la plata para eso? Rodríguez Saá lo resolvió fácil: imprimir moneda trucha. Si los planes sociales se van a financiar así, emitiendo, la inflación los devorará rápidamente. Pero puede haber recursos genuinos. Bastaría aumentar del 35% al 50% el impuesto a las ganancias de las grandes empresas, imponer gravámenes especiales a las privatizadas que se han llenado los bolsillos en plena crisis, como las telefónicas y Repsol-YPF, etc. Y si quiere en este aspecto lograr una solución definitiva, habría que renacionalizarlas. ¿Duhalde va a hacer eso?

* El corralito de los ahorros: Miles de ahorristas de la clase media están siendo despojados. Confiaron en los bancos, no sólo por la propaganda sobre la "fortaleza" del sistema financiero sino también porque casi todos los bancos son de capital extranjero. Les era inconcebible que si ponían la plata en el City o el Río no se la fueran a devolver. Y eso es lo que pasó. Los bancos recibieron el dinero, hoy dicen que no lo tienen y sus casas matrices de EE.UU. o España no quieren poner un dólar para devolver los depósitos. Es una estafa en el pleno sentido burgués del término. ¿Qué va a hacer Duhalde? ¿Va a intimar a las casas centrales extranjeras a que devuelvan la guita? ¿Va a intervenirlos y nacionalizarlos si no lo hacen? ¿O va a "pesificar" los depósitos para devolver a los ahorristas papel impreso?

* Déficit fiscal, AFJPs, etc.: Aquí el plan de Duhalde, si es que tiene alguno, también sigue en un cono de sombras. En este terreno se repite a gran escala lo que señalamos en un punto anterior sobre los planes sociales. Sin crédito, al déficit se lo puede cubrir de dos maneras: 1) emitiendo; 2) con recursos genuinos. Y hoy esos recursos no están en los bolsillos de los trabajadores ni de la clase media. Uno de los principales factores del déficit fiscal, después del servicio de la deuda, es el escandaloso negociado de la AFJPs. Menem-Cavallo le sacaron al Estado alrededor de 5.000 millones anuales de ingresos previsionales para dárselos a ese grupo de bandidos de las AFJPs (formadas por los bancos). Por molestarse en recibir ese dinerillo, se quedan con alrededor de 800 millones en comisiones. Bastaría nacionalizarlas para que el déficit del Estado bajara automáticamente en el monto que recaudan (ahora es menor por el desempleo). ¿Pero Duhalde se va a pelear con esa gente?

Podríamos seguir haciendo una lista interminable de problemas. Por ejemplo, ¿qué va a pasar con las tarifas escandalosamente altas de luz, gas, teléfonos, etc., que, además, están dolarizadas? ¿Qué va a pasar con las hipotecas en dólares de las viviendas? ¿Qué va a hacer con el desabastecimiento de medicamentos provocado por los laboratorios criminales? Y así sigue la lista.

Todo nos llevaría a lo mismo: las medidas más elementales (muchas de ellas que han sido tomadas por gobiernos capitalistas en situaciones de emergencia nacional) no figuran en la agenda ni de Remes Lenicov ni de los sectores burgueses que ahora se presentan como "antiliberales" y "productivistas".

No se ve un plan alternativo, porque eso significaría un violento enfrentamiento con otros núcleos más fuertes del capital: los bancos, las privatizadas, las transnacionales, etc., y más allá de ellos, un choque con el Gran Hermano de Washington. Y esto, en última instancia, es lo decisivo. Como nuevo presidente (elegido por nadie) de la colonia llamada República Argentina, Duhalde quiere ante todo la aprobación de "la voz del amo".

Conclusión: para un verdadero cambio en Argentina se necesita otro poder.

 
Los yanquis preparan otro golpe
El Congreso autoriza a Duhalde a ejecutar la mayor estafa de la historia
Diego Diéguez

Menos de tres meses atrás, el 23 de octubre del año pasado, por Radio Mitre, Francisco Macri fijó el eje central del programa económico que está aplicando Duhalde: "El gobierno debe estatizar la deuda de las empresas" (Clarín, 24/10/01). Al día siguiente, Osvaldo Cornide, de Came, agregó algo más: "Lo que hay que hacer es cambiar drásticamente la política económica y dentro de ese cambio, refinanciar los pasivos de las Pymes a tasas preferenciales" (Clarín, 25/10/01).

Estatizar la deuda privada y licuar los pasivos de las empresas es el corazón del plan económico de Duhalde. Es lo que hizo en 1982 Domingo Cavallo, desatando con ello una espectacular suba del dólar y una galopante inflación. La estatización de la deuda capitalista hipotecó al Estado en unos 20.000 millones de dólares, llevó a la "crisis de la deuda" en 1982/93 y provocó una brutal caída de los salarios.

El derrumbe de la "patria productiva"

Detrás de la devaluación y de la pesificación se esconde un amplio programa de rescate de los grupos económicos que se beneficiaron con la convertibilidad, pero que con la recesión quedaron endeudados y quebrados. Entre ellos se encuentran Macri, el Grupo Exxel, Sociedad Comercial del Plata (Soldati), Gatic-Adidas, Acindar (Belgo-Mineira), Techint (Siderca-Siderar) y toda la burguesía terrateniente argentina y extranjera. La "Alianza del Capital y el Trabajo" de Duhalde no es otra cosa que un rescate de estos grupos económicos a costa de los trabajadores, la clase media y los pequeños productores.

Sólo por el Correo Argentino, que ya se encuentra en convocatoria de acreedores, Macri tiene una deuda de 740 millones con bancos nacionales, extranjeros y con el propio Estado. Un empleado de Macri y de las empresas automotrices, Jorge Todesca, es viceministro de Economía de Remes Lenicov.

Según un informe de la Fundación Capital (de Martín Redrado, asesor de Rodríguez Saá y Duhalde), el endeudamiento capitalista no financiero era a julio pasado, de 90.000 millones, cifra que ahora debe rondar los 100.000 millones, si se incluyen las "obligaciones negociables con el exterior" (Cash, 19/8/01). De ese total, los préstamos hipotecarios, prendarios y personales en dólares suman 20.000 millones y 10.000 millones en pesos. Así, hay unos 40.000 millones en deudas en dólares de empresas con el sistema financiero local y otros 30.000 millones en "obligaciones negociables" con el exterior.

Según Claudio Lozano, de la CTA, de este total "hay 17 empresas de primera línea que concentran créditos por 26.000 millones de dólares". El promedio sería de 1.500 millones de dólares por firma, un claro indicador de que no se trata de Pymes.

Además, se encuentran en convocatoria de acreedores varias empresas del Grupo Macri (Correo); de Exxel (Navarro), como Musimundo y Freddo; Lapa; Helados Massera; varias obras sociales sindicales (Smata, UOM) que tienen grandes deudas con sus proveedores o el Estado. Por ejemplo, de los 740 millones que adeuda el Correo, "276 millones son con los bancos Galicia, Río, Citi, BID, Banco Mundial y Nación" (Clarín, 24/10/01). El resto, 460 millones, es con el Estado y otros grupos privados, lo que muestra que, en algunos casos, las deudas privadas no financieras pueden superar a las financieras.

Por otro lado, el Banco Central estuvo auxiliando con pases y redescuentos a los bancos Galicia, Provincia, Nación, Credicoop, Ciudad, en 9.000 millones de pesos. Así, fácilmente, hay en juego unos 100.000 millones de dólares en deudas privadas que los grandes grupos quieren estatizar y licuar.

En México, en 1994 con el Tequila, la estatización de deudas y pérdidas de los grupos privados tuvo un costo para el Estado que pagaron los trabajadores, de 65.000 millones de dólares, equivalente al 25% del PBI (Clarín, 6/1/02). Para el caso argentino esa proporción equivaldría a unos 50.000 millones de dólares, la mitad de la deuda empresaria. Por eso es ridículo suponer que una estatización y licuación de esta magnitud pueda ser pagada exclusivamente por un impuesto al sector petrolero, esto siempre y cuando exista la intención real de ponerle un impuesto a sus exportaciones por 5 años. Las petroleras podrían aportar 700 millones de dólares por año o 3.500 millones en 5 años. Pero estas mismas petroleras tendrán el beneficio de la licuación de pasivos, de la estatización de esas deudas, y habrá que ver si además no recibirán otros beneficios, como la extensión gratuita de las concesiones petroleras.

Por el lado del pase 1 a 1 de las tarifas de servicios públicos habrá que ver su aplicación. "En el caso de las tarifas que cobran las privatizadas podría haber un tratamiento especial para las firmas telefónicas. Así lo admitió, al menos, el ministro del Interior, Rodolfo Gabrielli, quien justificó esa intención en el hecho de que existe competencia entre compañías, algo que no ocurre con la provisión de otros servicios" (La Nación, 6/1/02). Según La Nación, "las firmas de telecomunicaciones tienen deudas con el exterior por 10.000 millones de dólares", por lo que serían beneficiadas por la estatización de esa deuda.

Remes Lenicov admitió que se renegociarían los contratos con esas empresas y que se les ofrecería algún sistema de actualización de los precios o una ampliación gratuita del plazo de las concesiones.

Estatización y licuación

La devaluación del peso significa una licuación de esas deudas, en algunos casos incluso si éstas están en dólares. Esto es evidente para todos los grupos exportadores, que ven bajar sus costos en dólares (salarios, insumos nacionales, tarifas, combustible), mientras pasan a recibir 1,40 pesos por la exportación. Lo mismo pasa con Siderca, que exporta tubos, o con las exportaciones de autos.

En el caso de las empresas en convocatoria de acreedores el negocio es más espectacular aun. Porque la convocatoria les permite pagar sus deudas con quitas, pero ahora en pesos devaluados, "mientras obtendrán sus ingresos a pesos más altos por el componente inflacionario de la devaluación" (Clarín, 6/1/02). Por ejemplo, el Correo va a vender sus servicios más caros y a cancelar sus deudas en un valor en pesos previo a la devaluación y encima con quitas. Cuanto mayor es la inflación y mayor la devaluación, mayor es la licuación de las deudas.

Así pasó en 1982 y así volverá a pasar. Cuando en julio de ese año Cavallo estatizó y licuó las deudas, el valor del dólar era de 15.750 pesos. Inmediatamente pasó a 39.000 pesos; en diciembre saltó a 48.570 pesos y siguió en ascenso hasta que en 1985 el Plan Austral lo congeló en 8.010.000 pesos o 0,801 australes. Entre 1982 y 1985 el dólar había subido el ¡¡¡50.000%!!!

La ley devaluatoria autoriza al gobierno (artículo 6), precisamente, a "disminuir el eventual impacto" de la devaluación a "las personas físicas y jurídicas" (empresas) que "mantuviesen con el sistema financiero deudas o créditos denominados en dólares estadounidenses u otras divisas extranjeras". Remes Lenicov le confirmó este propósito a Clarín: "Las empresas tendrán otro sistema de refinanciación. Se bajarán las tasas de interés y se ampliarán los plazos de pagos. Pero también habrá un régimen para cancelar deudas con el exterior. En principio, se suspenderán los pagos de los privados, hasta que la Argentina refinancie su deuda externa" (Clarín, 6/1/02).

El apoyo del Grupo Clarín a Duhalde no es gratuito. Con una deuda de 2.500 millones de dólares, la suerte de este monopolio depende por entero de la estatización y licuación de sus deudas.

La ley devaluatoria permite al gobierno "la emisión de títulos del Gobierno Nacional en moneda extranjera garantizados" y a recurrir "a préstamos internacionales", es decir, a aumentar la deuda pública.

No es casual, entonces, que dos dirigentes del Frenapo, "Carlos Heller y Roberto Fe lletti, titulares respectivamente de los bancos Credicoop y Ciudad, avalaran la decisión del gobierno de abandonar el esquema de convertibilidad y también las medidas que trascendieron referidas a la pesificación de las deudas en dólares y devolución de depósitos en la moneda en que fueron hechos" (Clarín Económico, 6/1/02).

En verdad, la pesificación de las deudas de menos de 100.000 dólares es un edulcorante para la clase media, para neutralizarla frente a la estatización y licuación de los pasivos empresarios. Pero si bien la clase media va a pagar su deuda en pesos constantes, va a tener sus ingresos devaluados, con lo que finalmente el balance de este zarpazo le será al final de cuentas más gravoso. Pero el pase 1 a 1 de las deudas menores a 100.000 dólares sólo se mantiene mientras el dólar valga 1,40 pesos. Si el dólar pasa a 1,60, 2, 3 pesos o más, la deuda ahora pesificada se indexará por el aumento del valor del dólar. Así la llamada pesificación de las deudas es un engaño.

Heller y Felletti apoyaron la devaluación porque quieren licuar las deudas de sus bancos con el Banco Central, y las de sus clientes y todos los grupos económicos, tanto nativos como extranjeros.

Pelea

Pero todavía no está dicha la última por el lado del imperialismo yanqui. Porque el apoyo del Tesoro yanqui a la devaluación pretende, no rescatar a los Macri, sino hacer quebrar a los bancos públicos, privados (Galicia, Credicoop) y españoles (BBV, Santander-Río) y permitir que sean absorbidos mediante una ley de "reforma bancaria". La banca yanqui ya se había opuesto a traer fondos del exterior porque de ningún modo quería salvar al "sistema financiero", y ahora el FMI condiciona un préstamo al gobierno de Duhalde a que vaya acompañado de una reestructuración bancaria. EE.UU. y el Fondo Monetario ya le hicieron saber a Duhalde "que no se apure en pedir ayuda" (Clarín, 7/1/02).

El golpe de Estado de la Unión Industrial y el Tesoro yanqui, interesados en romper la convertibilidad y devaluar, entra en una fase de choque entre los autores. Esto se va a traducir en los próximos días en cambios de funcionarios y, sobre todo, en golpes sucesivos sobre el valor del dólar.

La crisis, lejos de declinar, ahora se disparará en flecha.
 

Entrevista al diputado Luis Zamora
"El sistema político tiene miedo”

Fue una de las voces más fuertes en los debates legislativos. Se enorgullece de poder caminar en una manifestación “sin que me escupan”. Critica las posiciones de la izquierda y avisa que de esta situación no se sale “sin rebelarse”.   

Por Luis Bruschtein

Luis Zamora fue elegido diputado por Autodeterminación y Libertad casi sin esperarlo. Su elección formó parte del voto bronca, de un clima que se fue gestando en la sociedad y que culminó con los cacerolazos de los que, de alguna manera también es una expresión. “Lo más importante que estuvo pasando el año pasado –señala– fue un cambio profundo en la forma de pensar de la gente”. Y agrega que de ese cuestionamiento han surgido “formas y propuestas de democracia directa que antes eran impensables y están en debate medidas que cuestionan el capitalismo”. Sin expectativas en los partidos tradicionales, de izquierda, centro o derecha, expresa su esperanza de que un nuevo proyecto de país surja de ese debate.

–¿Acuerda con el análisis que se hace de los últimos cacerolazos como un problema de la clase media con los fondos que quedaron atrapados en el corralito?

–A mí me parece que es un fenómeno más abarcador, un proceso donde ese tema funcionó más como detonante en sectores de clase media de la Capital y de otras ciudades. Pero teniendo en cuenta también la participación de asalariados y de jóvenes, y de jóvenes más bien empobrecidos, desocupados. Son pibes acostumbrados a enfrentar a la policía en los festivales ricoteros, o en los partidos de fútbol. Por eso fue tan difícil a la policía hacerlos retroceder. Pero también fue llamativo que junto a ellos hubiera gente de saco y corbata tirando cascotes. El jueves 20. El día 19 fue masivo de la clase media, en forma pacífica, muy espontánea... Yo no conozco otro ejemplo en el mundo. Sin referentes, sin organización, sin líderes... En el 17 de octubre Perón estaba preso, pero era un líder, había organización, estaba Evita... Acá no hubo nada, nada. Esto no tuvo nada de eso. La verdad es que ya se venía en los días previos con asaltos a los supermercados en el interior con brutal represión. Eso golpeó mucho en la clase media que siguió con atención por la televisión cómo le pegaban a los que iban a los supermercados, la represión a trabajadores en Córdoba. Era evidente que se estaba creando un clima, en una situación generalizada por el corralito y las filas de los bancos.

–¿Estos hechos concretos que funcionaron como detonante de la crisis generaron cambios en la forma de pensar de la gente?

–En mi caso lo vi cuando empezó lo de Aerolíneas, en mayo. Seguramente venía de antes, pero no lo percibí. Empecé a ver la simpatía que tenía la lucha por Aerolíneas en la población, que empezó a comparar el proceso de privatización y destrucción de Aerolíneas con la destrucción de Argentina y la pérdida de la fuente de trabajo de cada uno. En esos meses pasaron muchas cosas. Algunas corrientes de izquierda pensaban que el fenómeno más importante y trascendental eran los piqueteros. Por supuesto me parecía interesante, propio de un país con tantos excluidos. Pero para mí ese fenómeno estaba muy localizado. Lo más importante estaba pasando en la cabeza de millones y millones que no hacían acciones pero estaban repensando todo, el plan económico, el modelo, las medidas, qué habían hecho con el país, qué habían hecho con su voto, las instituciones, los dirigentes políticos.

–Un síntoma en ese proceso de cambios en la cabeza de la gente han sido los cacerolazos para echar a la Corte...

–La gente no le fue a pedir al Congreso que le haga juicio político a Fernando de la Rúa. Fueron a la Plaza y lo echaron. La Corte, en todo el mundo, nunca es objetivo de repudio o de reclamos para que se vayan. Que se los responsabilice por la crisis del país, como en este caso, fue porque hubo una memoria acumulada de la Corte menemista. La libertad de Carlos Menem fue como un colofón. Fue trabajada por De la Rúa, por Raúl Alfonsín, el voto de Belluscio... La Corte le sacó la causa a un juez para privatizar Aerolíneas y produjo despidos, la Corte avaló las privatizaciones, decenas de miles de despidos, aumentos de tarifas,rebajas salariales. La Corte se desnudó como cómplice político del plan que destruyó a la Argentina. Se vio muy claro. El cuestionamiento a la Corte es un síntoma de lo que está pasando en la cabeza de la gente, porque de la misma manera surge de la población el tema de la deuda, la nacionalización de la banca, la renacionalización de las AFJP.

–¿Esa reflexión instalada en la gente implica que se termina una cultura política? ¿hacia dónde piensa que se dirige ese proceso?

–El sistema político tiene miedo y eso los obliga a pensar en cómo maquillan las cosas. Hablan de que suspendieron los pagos de la deuda, pero están pagando o discuten cómo acumulan dólares para pagar. Adolfo Rodríguez Saá pagó 400 millones de dólares en medio de los tres días en los que dice que suspendió el pago de la deuda. El punto fundamental que incluyó Duhalde en la ley de reforma cambiaria, es que todas las modificaciones tienen que ser compatibles con la reestructuración de la deuda pública. En realidad está diciendo que todo va a ser supeditado al FMI. En los cacerolazos, la gente gritaba que se vayan todos. Era una expresión. Esos todos se juntaron para ver cómo se quedaban, radicales y justicialistas. Entonces no van a cambiar, seguirá la confrontación, el déficit cero, el ajuste. Pero esto tiene una fuerza muy grande. La gente discute medidas anticapitalistas o que si se toman significan una confrontación con Estados Unidos y el FMI, y así se abre la posibilidad de que surja un proyecto político de país. Se está cuestionando la cultura que nos penetró, la que nos dijo que esto era el único camino. El capitalismo está en discusión sin que haya un proyecto alternativo. Esta es quizás la mayor debilidad y al mismo tiempo lo más apasionante, la posibilidad de que lo construyan los pueblos sin que vengan de arriba con los planos hechos.

–¿Esta discusión se escucha en el ámbito político, además de los militantes de izquierda?

–En la Asamblea Legislativa Leopoldo Moreau dijo que iban a escuchar críticas a este acuerdo con los justicialistas para apoyar a Eduardo Duhalde, pero que provendrían de sectores minoritarios que no tienen ni tendrán responsabilidades de poder. Le contesté que no veía al radicalismo con más posibilidades de acceder al poder hoy en día que lo que tienen nuestras ideas de ser tomadas por la población y puse como ejemplo la deuda externa, para discutirlas no para concretarlas. En la izquierda también tengo dudas de que se vea así. Con los partidos no sintonizamos mucho. Siguen los viejos esquemas. Algunos dicen que la población está por tomar el poder, pero que le falta una dirección de izquierda. No lo creo. Otras organizaciones no comparten la riqueza que tiene este movimiento. Van a un encuentro vecinal y en vez de aportar al debate como otro más y respetar ese ámbito democrático, tratan de ver como ganan dos militantes. Nosotros estamos por otro camino. Nos sentimos sintonizando con esto que sucede, que es muy rico y al mismo tiempo muy duro.

–¿Usted ve alguna salida a esta crisis?

–Hay una salida, una salida dura, drástica, de confrontación, pero confrontaciones tenemos todos los días ahora y estamos cada vez peor. Las cosas no pueden cambiar si no se confronta. Por ejemplo, los análisis que hacen el ARI, la CTA o el Polo Social y algunos partidos de izquierda, que no dan este marco. Ignoran el mundo en que vivimos. En un mundo con depresión y con una política además guerrerista por parte de los Estados Unidos, es iluso creer que se pueden tomar medidas sin plantear la confrontación con esta realidad mundial e interna. Rebelarse y pelear da dignidad. Cuando uno pelea por lo suyo se pueden conseguir las cosas más a largo plazo, pero se recupera la dignidad que nos sacaron como país, como personas. En estos procesos, la gente le quitó ese poder delegativo a los políticos, se involucró, hubo una solidaridad muy fuerte con los problemas colectivos. Tiene que haber formas de revocación del mandato sin que haya treinta muertos, la gente da un mandato al político y el político terminamandando a la gente, hay que cambiar eso. Todo esto puede parir instituciones nuevas para que gobierne el pueblo, no una elite.

–¿Por qué piensa que fue tan duro el discurso de Humberto Roggero en la Asamblea?

–El enojo de Roggero conmigo fue la indignación de un dirigente que no puede caminar en una manifestación sin ser escupido, con otro dirigente que, más allá de que mis ideas no sean compartidas, me respetan como a uno más, en la Plaza de Mayo o en Congreso durante los cacerolazos. Está en crisis ese sistema político y la gente propone cosas nuevas como mandatos cortos, de un año o dos y que el funcionario vuelva a trabajar, que esté varios años sin que vuelva a tener un cargo, que tenga un sueldo igual al promedio de lo que pueda ganar la población, que su mandato sea revocable. Que la política la haga la población y que el funcionario la gestione, la política no la hace el funcionario sino la gente.

 
Declaración común de la izquierda
22 de Diciembre de 2001

La Nación argentina y su pueblo trabajador están siendo desahuciados por el poder de turno. La crisis ha tocado fondo. Con el secuestro de los depósitos y la bancarrota generalizada de las finanzas públicas. Los De la Rúa y Cavallo, los Menem, Duhalde y Ruckauf son responsables de la catástrofe social y de la desorganización económica con la vida misma de millones de argentinos.

No da para más. Por eso, el pueblo se está movilizando y organizando ante este enorme derrumbe. Ganando las calles, cortando las rutas, ocupando las fábricas, marchando a las sedes mismas del poder, autoconvocándose en asambleas populares, en comités de trabajadores ocupados y desocupados, en plenarios obreros, en coordinadoras de gremios en lucha.

Por esto mismo, repudiamos y rechazamos el estado de sitio y el intento de una gobierno en descomposición de reprimir al pueblo en lucha. La Argentina de la banca y el gran capital está fundida: nos encontramos en el año de la mayor cosecha de la historia y con multitudes de hambrientos, con un aparato productivo parado y una masa sin precedentes de desocupados.

Es el estado terminal de un sistema de explotación, de una organización económica, social y política. ¡Basta! Las organizaciones abajo firmantes declaramos que hay una salida pero esa salida es incompatible con los que promueven el caos a favor de la entrega, del capital financiero, del monopolio capitalista nacional o extranjero.

Este es el punto. Ni la dolarización ni la devaluación promovidas por los sectores dominantes nos sacarán de esta penuria sin fin. Son variantes de una nueva vuelta de tuerca a la confiscación de nuestro propio trabajo. Tienen que irse. Tenemos que terminar con los De la Rúa,. Cavallo y los gobernadores que buscan el acuerdo con los saqueadores del FMI. Ellos tienen que pagar la crisis: los banqueros, las corporaciones del gran capital, los monopolios privatizadores que se han adueñado del patrimonio estatal.

Es necesario nacionalizar la banca, liberar todos los sueldos y depósitos del trabajador y aún del pequeño productor y comerciante y congelar los fondos millonarios de los grandes ladrones que ya tienen 150.000 millones de dólares fuera del país.

Hay que reestatizar todos los servicios privatizados y dejar ya mismo de pagar la deuda externa. Sobre esta base hay que reorganizar la economía bajo un plan nacional de los trabajadores y poner así en marcha la producción paralizada.

Para esto necesitamos que el pueblo delibere y gobierne, que se multipliquen las asambleas populares, los comités de ocupados y desocupados, los plenarios y las asambleas obreras, en cada barrio, en cada provincia, que se elijan delegados, que marchamos hacia una Asamblea-Congreso popular nacional para poner en pie otra Argentina.

Un requisito ineludible para estructurar un poder que se levante frente a la descomposición del poder vigente. Otra Argentina: ni la del PJ ni la de la Alianza, ni la de los fracasados 'progresistas', la Argentina de los trabajadores, la que expropie a nuestros eternos expropiadores.

POR UNA ALTERNATIVA OBRERA Y POPULAR
FUERA EL ESTADO DE SITIO
NO AL FMI
NO AL PAGO DE LA DEUDA EXTERNA
NACIONALIZACIÓN DE LA BANCA
REESTATIZACION DE LAS AFJP
APOYO A TODAS LAS LUCHAS DE LOS TRABAJADORES
POR UN PLAN DE LUCHA NACIONAL PROGRESIVO Y ESCALONADO HASTA DERROTAR ESTE SISTEMA
LIBERTAD A ALI, CASTELLS Y DEMAS PRESOS, DESPROCESAMIENTO DE LOS LUCHADORES.

Firman:

Movimiento Socialista de los Trabajadores - Partido Obrero - Movimiento Al Socialismo - Partido Comunista de la Argentina - Partido de los Trabajadores Socialistas - Liga Socialista Revolucionaria - Frente Obrero Socialista - Convergencia Socialista

 

Buenos Aires, 10 de Enero de 2002
 
 
Después del Argentinazo
Ha comenzado un proceso revolucionario
Roberto Sáenz - Isidoro Cruz Bernal
Socialismo o Barbarie - MAS
10 de enero del 2002  

"En la historia de las revoluciones, surgen a la luz contradicciones que han madurado a lo largo de décadas y hasta de siglos. La vida adquiere una riqueza sin precedentes. Aparecen en la escena política, como combatiente activo, las masas, que siempre se mantuvieron en la sombra y que por ello pasan con frecuencia inadvertidas para los observadores superficiales (...) Estas masas aprenden en la práctica, ensayan sus primeros pasos a la vista de todos, tantean el camino, se fijan objetivos, ponen a prueba sus propias fuerzas y las teorías de todos sus ideólogos. Realizan heroicos esfuerzos para elevarse a las alturas de las tareas gigantescas, de envergadura universal que la historia les impone (...) nada puede compararse en importancia con lo que representa esta educación directa de las masas y de las clases en el transcurso de la lucha revolucionaria directa" (V. I. Lenin, 31/01/05, "Jornadas revolucionarias". Obras Completas, tomo VIII. Editorial Cartago).

La sociedad argentina explotada y oprimida, y especialmente el pueblo trabajador, estamos protagonizando una serie de hechos excepcionales, de importancia nacional e internacional: hemos derribado con nuestra movilización revolucionaria directa a un gobierno democrático burgués y también, en cierto modo, al "modelo" económico antiobrero y antipopular que se viene imponiendo en el país desde el ‘76. Todo un ciclo histórico de la Argentina capitalista ha quedado en cuestión.

Tan evidente es el carácter histórico de nuestra acción, que podemos decir que en el mismo momento en que estamos viviendo estos acontecimientos sabemos que protagonizamos jornadas que vamos a recordar siempre. Mientras actuamos en las calles, nos damos cuenta de que estos días no son como los demás. La continuidad de la vida cotidiana se ha roto y, de una forma práctica, estamos comprendiendo que la historia de la humanidad no necesariamente la hacen "los que mandan". Los trabajadores y los sectores populares, actuando colectiva y resueltamente, podemos cambiar la historia en forma decisiva. Esta es la lección más importante que se desprende de los hechos. Lección que debemos tratar de llevar y hacer consciente en las propias masas, protagonistas de este acontecimiento histórico: el comienzo de un proceso revolucionario en la Argentina, producto de la irrupción masiva de millones.

Hacer consciente la experiencia vivida

Con nuestra acción podemos cambiar la historia. Esta lección es la que más se empeña la clase dominante y sus políticos en que no podamos asumir. Llevan adelante una verdadera campaña político-ideológica cuya finalidad es que los sectores populares no puedan elaborar estas enseñanzas. Parte de esta campaña ha sido el intento de desatar "una guerra de pobres contra pobres". Las olas de pánico generadas por la propia policía en el Gran Buenos Aires, buscando oponer un barrio contra otro, son un buen ejemplo de esta orientación. O las campañas por los medios contra el "vandalismo", aprovechándose de las acciones de sectores desesperados (mayormente jóvenes), que en las movilizaciones salen a romper todo sin ton ni son. Buscan argumentos y puntos de apoyo políticos y sociales que puedan justificar, en un vuelco de la crisis, un giro ala derecha, reaccionario y represivo.

Por esta razón, ayudar a sacar las conclusiones más rigurosas y profundas posibles de lo ocurrido, construir esta reflexión con la población trabajadora, es la tarea política militante del momento. El pueblo trabajador debe hacer el balance de la verdadera "semirrevolución" que está protagonizando, del comienzo profundo de un verdadero proceso revolucionario, producto de una acción histórica independiente de las masas populares, que coloca por delante, al mismo tiempo, enormes posibilidades y profundos peligros y exige organización, programa y dirección.

Del Cordobazo al Argentinazo

Al analizar los acontecimientos que estamos viviendo, es importante describir lo que está pasando, ver los hechos tal cual son, con todos sus alcances y límites.

Este análisis, lo mismo que las principales orientaciones políticas, lo debemos ir construyendo desde "abajo", con los mismos que están siendo protagonistas de estas jornadas revolucionarias. Conceptos como "revuelta", "pueblada", "rebelión popular", "Argentinazo", están en la boca de la población, del activismo y del periodismo. Habrá que ir precisando en el diálogo con los compañeros de los distintos sectores, el verdadero carácter de los acontecimientos en curso. Este artículo no es más que una primera tentativa de reflexión sobre un acontecimiento de la lucha de clases muy rico, diverso y complejo. Reflexión que seguiremos desarrollando, para ir al contenido más profundo de la experiencia actual. Porque en la posibilidad de que la misma se haga conciencia, programa y organización, se juega mucho de las perspectivas futuras de este comienzo.

Debemos comenzar por dimensionar tentativamente el Argentinazo. Salta inmediatamente a la memoria la comparación con la gran acción histórica independiente que fue el Cordobazo. A diferencia de éste, el Argentinazo tiene su epicentro en el Gran Buenos Aires y en la Capital Federal, las dos zonas de mayor concentración poblacional del país. Esto constituye un acontecimiento histórico, llamado a tener las más profundas consecuencias en la dinámica futura, hecho que no se les ha escapado a los analistas. No todos los días se ve y se vive una verdadera lucha en las calles como ocurrió en torno de Plaza de Mayo y Congreso el jueves 20/12, los "cacerolazos" masivos que llenan con 80.000 personas la Plaza de Mayo a las 2 de la mañana, o los saqueos masivos y ampliamente extendidos en las barriadas más pobres del Gran Buenos Aires. Esto significa que como acontecimiento "objetivo" de la lucha de clases, el Argentinazo ha comenzado desde un escalón superior que el Cordobazo, aunque no sea esto así en el terreno de la conciencia, donde claramente se parte desde un nivel inferior, ante la persistencia de la crisis de alternativa socialista.

El nivel de la conciencia popular en el Argentinazo

Esto nos lleva inmediatamente a analizar el nivel de conciencia y el "programa" que se está expresando en el Argentinazo. La conciencia inicial del proceso revolucionario abierto aquí se está expresando en el rechazo a las absolutamente insoportables condiciones de vida de un capitalismo argentino en bancarrota, que lisa y llanamente no deja vivir a la inmensa mayoría de la población. En este sentido, vale el análisis de León Trotsky sobre la revolución de febrero de la Rusia del ’17: "Las masas no van a la revolución con un plan preconcebido de sociedad nueva, sino con un sentimiento claro de la imposibilidad de seguir soportando la sociedad vieja...".

Este profundísimo rechazo a un mecanismo económico-social excluyente es el que ha dado lugar a un verdadero "frente único" de la gran mayoría de los explotados y oprimidos, y el que da el carácter inmediato a las reivindicaciones: los "saqueos" motorizados por la situación de hambre de millones de trabajadores, la protesta contra la confiscación de los ahorros, la movilización contra la represión policial, los reclamos de sectores de trabajadores ocupados por los despidos, cierres masivos de plantas o no pago de los salarios, las profundos reclamos democráticos. Así, en el Argentinazo, están participado todas las capas y clases sociales populares, aunque las acciones más espectaculares, hoy por hoy, son aquellas en las que los trabajadores aparecen disueltos en la "población" general.

Este nivel de conciencia inicial es el que da el tono "político" al inicio del Argentinazo, con características clásicas de una "revolución de febrero" (categoría histórica que usamos con el debido cuidado): de la acción común de sectores sociales heterogéneos, de reivindicaciones de carácter democráticas generales, sin que se afirme aún por la positiva una salida en el terreno social, es decir anticapitalista y socialista. De ahí que lo que se levanta en las marchas a la Plaza es la "identidad nacional", se canta el himno, se rechazan indiscriminadamente las banderas políticas. En la perspectiva de la revolución socialista, las mayorías populares, seguramente, se irán delimitando de sectores de la clase media alta, que irán hacia la derecha. Deberán afirmarse en un programa de transformaciones de fondo, sociales, de afectación revolucionaria de la propiedad capitalista, esto es, en una perspectiva de revolución socialista. Y esto significa que la "crisis de alternativas" socialista abierta luego de la caída del muro de Berlín podrá empezar a ser atravesada. Por otra parte se están verificando, hace ya tiempo, verdaderos avances en el nivel de conciencia en sectores de masas. Las recientes elecciones no fueron más que uno de los indicadores de este proceso, en el que se verifican avances en la identificación del imperialismo, de las diferencias entre ricos y pobres, en los rasgos más antidemocráticos y represivos de la democracia, aunque aún está por delante un vuelco categórico y de masas hacia la izquierda, vuelco por el que hay que trabajar, esforzándonos por lograr una acción revolucionaria común de la izquierda, que supere su actual atomización y dispersión.

Acciones de lucha populares y revolucionarias

No se había visto en 30 años. Nunca en la capital del país, con la excepción de la Semana Trágica de 1919. En el Argentinazo se generalizaron métodos de lucha revolucionarios como no se había visto en esta escala e intensidad en toda esta etapa de democracia capitalista.

Para echar a De la Rúa-Cavallo y para poder comer, se han empleado métodos durísimos de pelea. Efectivamente, aunque no sea de manera consciente, pero sí de hecho, se han comenzado a retomar hilos que tienen que ver con la experiencia de las masas previas a la dictadura militar. Cacerolazos, duras luchas en las calles, afectación del derecho de propiedad por la vía de saqueos y ocupaciones de lugares de trabajo, cortes de rutas y vías ferroviarias, paros y movilizaciones, ataques a edificios emblemáticos del poder como los McDonald’s, bancos, financieras, teléfonos públicos, irrupción y asalto a sitios como la gobernación de la provincia de Buenos Aires y el Congreso Nacional. Pero incluso más: formas "semiinsurreccionales", de luchas en las calles, con barricadas en diversas avenidas en torno de las dos plazas principales del país, las dos sedes principales del poder: Plaza de Mayo y Congreso. Estas acciones determinaron, en prácticamente todos los casos, la generalización del enfrentamiento con la policía y la gendarmería en las calles.

¿Qué es esto? Acciones y métodos de lucha revolucionarios, ni más ni menos. Acciones y métodos que está planteado organizar, sistematizar (evitando la irresponsabilidad y la provocación) las formas de autodefensa de los trabajadores y los sectores populares, frente a una represión que seguramente se intentará descargar con mayor contundencia, ahora apelando al aparato del PJ.

En todas estas acciones es de destacarse la irrupción de una vanguardia básicamente juvenil. En este terreno, el "recambio" generacional es evidente: en todas las franjas de los trabajadores, las jóvenes generaciones son las más dinámicas en la pelea. Este componente juvenil muy combativo incluye estudiantes, oficinistas del centro y sectores de trabajadores muy explotados. En este ultimo grupo han cumplido un papel muy destacado los "motoqueros": jóvenes que trabajan en condiciones de superexplotación, que cotidianamente arriesgan su vida, y que han cumplido un papel de vanguardia en muchas de las batallas de calles que hemos presenciado en estas semanas, en particular la de la Plaza de Mayo del 20/12, donde cayeron varios de sus integrantes asesinados por la policía.

Una acción histórica independiente

Los explotados y oprimidos han sido protagonistas de una acción histórica independiente, que se ha caracterizado por la "heterogeneidad", propia de toda movilización auténticamente popular. Heterogeneidad que no alude meramente a la diferencia específica entre sus diversos componentes, sino también al desarrollo desigual de la conciencia, tanto en lo que tiene de progresivo como en las limitaciones que presenta.

El Argentinazo, al mismo tiempo que presentó esta heterogeneidad, se combinó con un alto grado de condensación que le otorgó una enorme fuerza política. Fuerza obtenida principalmente de un objetivo común: la caída del gobierno.

En el correr vertiginoso de esos días, hemos visto entrar en acción a diversos sectores de trabajadores. Pero no a través de sus dirigentes actuales, que en su mayoría quedaron muy por detrás del desarrollo de los acontecimientos, incluso en el caso de las direcciones "piqueteras". "Increíblemente" la Corriente Clasista Combativa, que hace años levanta la necesidad de un Argentinazo, cuando finalmente llegó, faltó a la cita. El jueves 20/12, cuando estaba planteada una movilización de trabajadores desocupados a la Plaza de Mayo, encontró excusas para desmovilizar a los compañeros, dejándolos en La Matanza.

De Moyano y de Daer no vale la pena hablar. Llamaron al paro por tiempo indeterminado más corto de la historia: por cinco minutos, porque cuando lo hicieron, De la Rúa ya estaba renunciando.

Un curso similar tuvo De Gennaro con su "consulta popular", a la que Horacio Verbitsky había definido durante el primer día de los saqueo, como la "alternativa racional a la barbarie actual". La política del Frenapo y el CTA quedó superada en toda la línea por los hechos, por la acción directa e independiente de las masas populares en las calles.

Ningún partido patronal, ninguna de las instituciones de esta democracia, se puede arrogar la menor autoría de las jornadas de movilización popular independiente y espontánea. Ni Daer, ni Moyano, ni De Gennaro movieron un dedo para echar a este gobierno. El Argentinazo se hizo sin ellos, a pesar de ellos, por encima de ellos y contra ellos.

En este marco, diversos analistas afirman que "la clase trabajadora no entró" en la pelea del Argentinazo. Esta definición es completamente unilateral y errónea. A nuestro entender, "entraron" prácticamente todas las capas de la población explotada y oprimida. Sin embargo, su carácter masivo, popular, confunde a muchos. Este viene de las transformaciones estructurales que ha sufrido el país: el carácter territorial de la lucha tiene que ver con los millones de trabajadores que están desocupados, por lo que el ámbito de "estructuración" social fundamental es el barrio en el que se vive.

Esto no quiere decir que en el desarrollo del proceso abierto no vayan a adquirir, "los trabajadores en tanto que trabajadores", una centralidad mucho más consistente y determinante. El Argentinazo también ha impactado en los lugares de trabajo, lo mismo que su carácter independiente y democrático. Por lo que hay que trabajar por el desarrollo de la tendencia, que ya se está viendo, creciente de luchas de los trabajadores estatales, docentes, de la industria, que le terminen dando un carácter social mucho más definido al sujeto.

Pero atención, el carácter territorial del proceso seguirá seguramente presente, en la medida de la transformación estructural a la que hemos aludido y que le da determinadas características a la actual clase trabajadora, muy distinta de la que caracterizó el proceso del Cordobazo, cuando el pleno empleo en las grandes industrias era la situación dominante de la clase trabajadora.

La llamada "clase media" y los cacerolazos

Durante los acontecimientos hemos podido observar cómo la percepción de algo nuevo es analizada con esquemas viejos. Un rasgo de esto es llamar "clase media" a sectores cuya mayor parte, por su ubicación al interior de la división del trabajo, su condición de asalariados y su estructuración real en subordinación al capital, correspondería caracterizarlos como una parte de la clase trabajadora. Claro que dejamos afuera de ella a los pequeños comerciantes perjudicados por la depresión económica, a los que sí se debe considerar pequeñoburguesía, en la medida en que se apoyan en la propiedad de pequeños medios de producción o de comercialización.

Sin embargo, hay que considerar que el elemento "pequeñoburgués", más allá de su peso en la estructura social objetiva en Argentina, ha sido históricamente constitutivo de ésta y ha irradiado, en un sentido principalmente cultural, a todas las clases sociales del país. En este sentido, la Argentina ha sido un país con fuerte peso "pequeñoburgués" durante la mayor parte del siglo XX. Eso fue sustantivo a pesar de que con el correr del tiempo se fue dando un avance cualitativo de las relaciones sociales subordinadas al capital, convirtiéndose la persistencia de esto en una característica más que nada cultural.

Cuando el establishment de los medios habla de "clase media" para interpelar a estos sectores que se expresan mediante los cacerolazos, lo hace utilizando una ideología que apela a un modo de vida y de ser, uno de cuyos rasgos es la "razonabilidad", la "moderación" y la "decencia". Un modo de ser supuestamente opuesto al viejo mundo obrero tradicional, ligado a una conciencia distribucionista y de paulatino progreso material, pero que contenía en su origen un horizonte de pelea y en el que el sindicato clásico devenía su representante ante el mundo "exterior". Mundo obrero que ha sufrido una transformación total en los últimos 25 años, especialmente a partir de la disminución drástica del peso relativo del sector industrial durante Martínez de Hoz, del ensanchamiento de la desocupación bajo Menem-Cavallo y de la bancarrota y vaciamiento de las organizaciones sindicales.

El retroceso social de ambos sectores, ya sea mediante la proletarización de las clases medias o la desestructuración del universo obrero tradicional, por un lado los aproxima en tanto que ambos pertenecen al lote de los perjudicados por el capitalismo local y por otro lado los mantiene separados, ya que unos se ven a sí mismos como una clase media en crisis y los otros se perciben como pobres, como caídos del ordenamiento de la vieja clase trabajadora con pleno empleo. Pero la desaparición de esa función de "colchón" de los antagonismos sociales que cumplían las clases medias, gracias a la bancarrota traída por el régimen de acumulación capitalista inaugurado en el ‘76, ha construido un terreno social común, que puede facilitar el entendimiento entre los diversos sectores que componen la actual clase trabajadora y que, insistimos, desde el poder burgués se va a intentar oponer, desunir, separar y enfrentar.

Los cacerolazos que hemos presenciado en estas ultimas semanas se deben analizar dentro de este marco. Son visibles sus límites, ejemplificados en la identificación colectiva en los símbolos nacionales. Esto coexiste con elementos democráticos bastante radicales y que entrañan un rechazo a los políticos tradicionales y a la mediación representativa, que tiene potenciales elementos de autodeterminación. La razón de esto es evidente: después de 18 años de democracia burguesa en los que las condiciones de vida de las mayorías no han dejado de retroceder, los partidos políticos son percibidos como agentes de expropiación, tanto económica como política. Esta ideología "antipolítica" ha sido un signo distintivo de la realidad de los años ’90. Pero al compás del Argentinazo, hay que tomar nota de un cambio: un elemento con rasgos conservadores, moralizantes y pasivos, parece estar pasando a revestir una forma contestaria y empíricamente cuestionadora. El desarrollo de esta dinámica dependerá de que la nueva clase trabajadora aparezca en este proceso revolucionario como claro polo social y político diferenciado.

Se abrió una crisis revolucionaria 

Los recientes hechos son el epilogo amplificado al infinito de la crisis de marzo de 2001. A diferencia de aquella oportunidad, en este caso sí se ha abierto una crisis revolucionaria que con el pasar de los días asumió carácter crónico: días y días pasaron sin que se supiera para qué lado iría el país, a dónde lo quiere llevar su clase dominante. Al mismo tiempo, durante las "jornadas revolucionarias" se expresó, incipientemente, un poder alternativo de hecho pero para nada consciente ni muchos menos organizado o institucionalizado, en la movilización en las calles.

La irrupción del Argentinazo convirtió la crisis permanente del gobierno delarruista, atemperada por la falta de recambio burgués, en una verdadera crisis de conjunto del régimen político actual, obligando al PJ a hacerse cargo de un poder y de un gobierno contra su voluntad, algo para lo cual no estaba preparado.

Las motivaciones del peronismo se reducían a mantener un cierto poder de veto sobre De la Rúa (cosa que se ejemplificó en imponer a Puerta como presidente del Senado) pero no contemplaban acceder anticipadamente al gobierno. Querían, simplemente, que De la Rúa cargase con el gasto de acrecentar su ya rápida deslegitimación mientras ellos esperaban que el poder les cayera en una circunstancia más favorable, gracias a no se sabe cuál combinación.

Este curso político obedecía a razones de fondo. Ya desde hace meses hemos venido señalando en estas páginas la existencia de una crisis de orientación burguesa, en el sentido más profundo del termino: está en crisis total el modo de acumulación capitalista dominante en el país, y, por ende, el "bloque histórico", el agrupamiento de clases dominantes y del imperialismo que lo impulsó desde el año ’76. Por esto, a partir de la acción de masas, ese bloque "reventó" bajo la forma de una crisis revolucionaria, de un vacío de poder de hecho que terminó en la caída del gobierno radical. Pero, al mismo tiempo, hay que decir con claridad que en ningún momento los trabajadores estuvieron en condiciones de disputar ese poder.

En este marco se está viviendo la más grave crisis política, institucional y de representación de la que se tenga memoria. La crisis de dominación que estamos viviendo no tiene antecedentes históricos. La movilización de las masas y su experiencia con la "democracia" están haciendo tambalear esta forma clásica de la dominación burguesa. Uno de los más notables elementos de esta crisis es que la acción independiente de la población se desarrolló en contra de la democracia capitalista. De ahí que una de las características de este régimen político, que es la de actuar como desvío de las reivindicaciones obreras y populares, ha quedado fuera de juego. Los procesos populares que concluyeron en la caída o en la retirada de dictaduras militares contaron históricamente con la restauración democrática como desvío. En nuestra corriente, a esto se le llamo "contrarrevolución o reacción democrática". Por esto, una enorme originalidad y potencialidad revolucionaria del actual proceso es que este va de lleno en contra la democracia burguesa.

Esta crisis política e institucional es orgánica: están cuestionadas todas las instituciones (los partidos tradiciones de la burguesía, la UCR y el PJ, así como también las diversas burocracias que históricamente han dominado y expropiado la conducción y organización del movimiento de los trabajadores). Es esto lo que abre la posibilidad histórica de recomposición global de los trabajadores al calor del proceso que ha comenzado y que hoy solo puede ser revolucionaria.

Por esto mismo, en la Argentina, luego del Argentinazo, se está abriendo un desafío histórico para la izquierda revolucionaria, que se debe enfrentar, con el máximo de seriedad y responsabilidad.

El nuevo gobierno: usurpación, ilegitimidad y antidemocracia

Para cerrar la crisis revolucionaria abierta, la burguesía busca expropiar al pueblo los frutos de su victoria, con un nuevo gobierno provisorio hasta el 2003. Han archivado la idea de elecciones en marzo de este año y han nombrado a un nuevo usurpador: Eduardo Duhalde. Tienen el objetivo de que éste, de espaldas a la legitimidad que viene del terreno de la democracia burguesa, permanezca por dos años. Intentan legitimar este gobierno y este régimen afirmando simplemente la continuidad hasta el 2003, buscando cerrar o desviar el proceso revolucionario abierto, impidiendo toda posibilidad de una discusión global sobre los destinos del país. Claramente una vía de hecho, antidemocrática, lo que no quiere decir que necesariamente les vaya a resultar.

Esta "salida" es profundamente reaccionaria. Podrían haber convocado a elecciones anticipadas como quería De la Sota, o a una Constituyente como inicialmente decía querer la Carrió. Pero no. El PJ y la UCR tienen un profundo terror a que incluso en su propio terreno las cosas se les vayan de las manos y se acentúe su tremendo deterioro. Han robado así el derecho al voto popular, el que si bien ha venido siendo utilizado desde 1983 como instrumento de engaño de las masas, al mismo tiempo expresa distorsionadamente un elemental derecho de la gente a decidir. Este derecho debe ser transformado de formal en real, por medio de la democracia directa. Esa es nuestra perspectiva, aunque al mismo tiempo estamos en contra de la usurpación antidemocráatica del derecho del voto popular.

Con esta usurpación pretenden algo más importante aún: desconocer, negar, enfrentar e incluso reprimir la democracia directa y de hecho que comienzan a ejercer las masas en las calles. Esta experiencia, de profudizarse y desarrollarse, pondrá en cuestión el nuevo gobierno emergente.

Contra esta "salida" tramposa y antidemocrática debemos luchar los socialistas revolucionarios. Tratan de que el Argentinazo se reabsorba, sin cuestionar la continuidad de la propiedad capitalista y de su Estado. Intentarán por todos los medios dividir el "frente único" fáctico de los oprimidos que ha sido el motor del Argentinazo. Trataran de enfrentar a los "sectores medios" con los sectores más pobres de la sociedad, en la búsqueda de una base social para su poder.

Los revolucionarios debemos trabajar en una perspectiva opuesta. En la vía de una verdadera revolución, consciente, de los trabajadores y los sectores populares, democrática y autoorganizada, la revolución socialista, único camino por el que se podrán resolver los más urgentes problemas de las masas: el hambre, el trabajo, la salud y la educación.

Pero para esta revolución las condiciones de conciencia política y de clase y las tareas organizativas serán primordiales. La tarea central hoy, a la que deben confluir todas las reivindicaciones, es impulsar los organismos, las formas de un doble poder, los que al calor del Argentinazo, aún no han surgido en la escala de masas que es necesario. Porque este doble poder es la absoluta condición de posibilidad para que el Argentinazo verdaderamente vaya hasta el final.

Impulsar la construcción de formas de poder desde abajo

Con la caída de De la Rúa y Rodríguez Saá y la instalación del nuevo gobierno asistimos a dos posibles vías de desarrollo. La primera es la reabsorción capitalista de la crisis, en las distintas variantes políticas y económicas que puedan estar por delante. La feliz conclusión para la clase dominante tiene como premisa el entierro de las inmensas potencialidades de lucha abiertas por la rebelión popular. O, por lo menos, su regimentación hacia una senda controlada por la clase dominante. Hay que decirlo con todas las letras: si la democracia capitalista tiene un carácter general de trampa y de desvío, en las condiciones actuales de cuestionamiento del modelo económico las elecciones no pueden ser en sí mismas una salida para los sectores populares que pusieron el cuerpo para echar al gobierno. La vía que los socialistas del MAS planteamos es luchar por un Argentinazo consciente y organizado que pueda superarse a través de la perspectiva de la revolución socialista. Aunque al mismo tiempo reivindicamos los elementales derechos democráticos y denunciamos el carácter usurpador e ilegítimo del nuevo gobierno provisional. Y estamos dispuestos a luchar en primera línea contra todo zarpazo antidemocrático y reaccionario del actual gobierno y régimen político.

A riesgo de repetirnos, la primera tarea es llevar a cabo un balance de la gran rebelión popular. Años de luchas de resistencia no producen el magnífico aprendizaje que los sectores populares obtuvieron los pasados días. Debemos apoyarnos, principalmente, en la experiencia vivida para impulsar un camino anticapitalista en el que los trabajadores emerjan como polo político y social independiente.

En este marco, una limitación del Argentinazo (mirado desde otro punto de vista) es precisamente su "espontaneidad": el próximo deberá ser organizado, y deberá apuntar al cuestionamiento del capitalismo como tal. Se trata de tomar en nuestras manos la resolución de todas las tareas que el poder burgués y su estado se han demostrado incapaces de resolver. Se trata de desarrollar lo que comienza a "estar en el aire": tomar el ejemplo de los cacerolazos, donde la gente decide a mano alzada los pasos a seguir. Organizar los reclamos por comida y planes de empleo como incipientemente se comienza a hacer en los barrios populares. Seguir el ejemplo de los padres y vecinos de Floresta, que se están juntando para exigir justicia. Lo mismo que los "comités de lucha" o coordinaciones en los distintos lugares de trabajo.

Desarrollar a todos los niveles la más amplia organización independiente de los trabajadores y los sectores populares. Los plenarios, coordinadoras, comités de lucha, congresos, etc, en la perspectiva de establecer un verdadero doble poder en el país. Y es en este terreno, en el de la organización independiente, de la configuración de "doble poderes", que nos debemos empeñar con ahínco.

Trabajar en la perspectiva de la revolución socialista

"Es necesario que (...) el hombre derrotado pruebe de nuevo con el mundo de afuera. Lo que va a surgir no está todavía decidido (...) el futuro no cae sobre los hombres como destino, sino que es el hombre el que cae sobre el futuro y penetra en él con lo suyo. El saber que necesita del valor , y sobre todo de la decisión, no puede revestir, sin embargo, la forma más corriente del saber anterior: la forma contemplativa. El saber solo contemplativo se refiere necesariamente a lo concluso y, por tanto, pasado, y es impotente para el presente y ciego para el futuro (...) El saber necesario para la decisión reviste en su mismo sentido otra forma: una forma no solo contemplativa, sino mas bien una forma que va con el proceso, que se juramenta activa y partidistamente, a favor del bien que se va abriendo camino, es decir, de lo humanamente digno en el proceso (...) La actitud ante este algo no decidido, pero decidible por el trabajo y la acción mediata, se llama optimismo militante". Ernest Bloch, El Principio Esperanza, pag. 190, Biblioteca Filosofia Aguilar

Solamente el pueblo que ha puesto el cuerpo en las calles tiene derecho a disfrutar los beneficios de la victoria que su irrupción creativa y espontánea posibilitó. Ahora debe procesar políticamente su combate para poder darle una perspectiva, un programa y una dirección propia. No debe dejarse usurpar su victoria.

Hacia delante se abren y solo pueden abrirse dos alternativas: o la reabsorción capitalista del Argentinazo o un Argentinazo que vaya hasta el final. Esto es, la perspectiva de una verdadera revolución social, que transforme las estructuras económicas, políticas y sociales del país, que lleve al poder a la clase trabajadora.

Es evidente que la burguesía va a trabajar por reabsorber la crisis tanto en el terreno económico como en el político: debe superar la bancarrota económica y debe superar el inmenso deterioro que existe en su forma actual de dominación. Esto lo intentará por distintos caminos. Habrá que ir siguiéndolo mediante "el análisis concreto de la situación concreta" en medio del vértigo de los acontecimientos.

Y frente a esta realidad, frente al intento de reabsorción capitalista del Argentinazo, no puede haber más alternativa que llevarlo hasta el final. Y llevarlo hasta el final significa preparar y hacer la revolución socialista. Con ese objetivo los socialistas tenemos que aportar el contenido político preciso que se desprende de la autoactividad desplegada en esta jornada: la conquista de manera democrática y autodeterminada del poder político por parte de los trabajadores y el relanzamiento de la perspectiva del socialismo a escala nacional e internacional.

Hay que trabajar sobre todos los elementos que son condición de posibilidad para ello: las formas de organización, conciencia, programas y partidos revolucionarios. Esta recomposición revolucionaria de los trabajadores es la mediación que puede volver posible que el Argentinazo derive en revolución socialista. Y para esta perspectiva nos ponemos humilde pero firmemente a trabajar. La izquierda revolucionaria deberá probarse en la acción, buscando formas de frente único revolucionario, en la perspectiva de construir un gran partido socialista revolucionario de los trabajadores en medio de la actual situación. Este partido hoy es absolutamente imprescindible para el desenlace socialista del Argentinazo.

 
 
El método fue pre-insurreccional, pero el contenido de la lucha fue capitalista
Hagamos la revolución, pero preparemonos para la represión
Colectivo Nuevo Proyecto Histórico

(...) "una lucha de hegemonía, de una crisis de la sociedad civil. Los viejos dirigentes intelectuales y morales de la sociedad sienten que se les hunde el terreno bajo sus pies (...) piden al Estado que adopte medidas represivas, y se constituyen en un grupo de resistencia apartado del proceso histórico real, aumentando de este modo la duración de la crisis, porque el ocaso de un modo de vivir y de pensar no puede producirse sin crisis. Por otro lado, los representantes del nuevo orden en gestación (...) difunden utopías y planes descabellados". Antonio Gramsci

I.- Introducción

Es preciso desarrollar las comisiones vecinales que se crearon al calor de estas históricas jornadas del 19, 20 y 28 de diciembre. Estas comisiones son necesarias para garantizar la seguridad de cada vecino. Las fuerzas de la policía de cada barrio deben estar controladas por la comunidad. 

Sin embargo no alcanza con estas organizaciones vecinales, es preciso ir cambiando el sistema político de todo el país para que los triunfos en cada localidad no se pierdan por las políticas provinciales o nacionales. Democracia directa, jaqueo al sistema con los representantes parlamentarios y ejecutivos populares y elecciones. Cuando el balance de fuerzas sea favorable a las formas organizativas por fuera del sistema parlamentario llegará el momento de que estas nuevas formas de poder popular sustituyan al actual sistema político. No antes, porque no resultarán acompañados por las mayorías y entonces esta gesta será reprimida, ni después, porque se habrá clausurado la crisis de autoridad.

Se abren un conjunto de formas y frentes de confrontación: Cacerolazos, debate ideológico por un nuevo proyecto civilizatorio, lucha gremial por nuevas comisiones obreras, que retome la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) sus iniciativas, movilizaciones de los partidos políticos antisistémicos, propulsar un frente ciudadano por la destitución de la corte, remoción en los barrios de la policía represora, y una asamblea piquetera.

Es preciso que miles de asambleas populares, en los barrios, comunas, provincias y coordinadas en el ámbito nacional debatan sobre la renacionalización de las empresas privatizadas, la nacionalización de la banca y el comercio exterior, sobre qué planes de obras públicas deben implementarse, sobre qué sectores precisan de mayores planes de salud, educación y viviendas. Se trata de debatir en asambleas populares que decidan y lleven adelante un plan al servicio de los trabajadores y los sectores populares.

La política es el arte de la coyuntura dotado de una visión estratégica.
 
II.- La Argentina fundante del 20 de diciembre de 2001

¿Qué cambió el 19 y 20 de diciembre? Se modificaron las "certezas neoliberales", que habían colonizado hasta el absurdo el pensamiento de prominentes representantes de la intelectualidad y la política progresista. "Ya no existía el pueblo, sino la cosificada gente".

¿Esto era imprevisible? Durante años se especuló que la sociedad había incorporado, como una segunda naturaleza, que la promesa política constituía una variante hipócrita del discurso, y que había que resignarse a que se violara el mandato soberano.

¿Que significó en términos de construcción colectiva los días transcurridos?¿Habren una situación prerrevolucionaria?, ¿Es el 17 de octubre de las capas medias?

La Alianza hizo todo para desembocar en esta crisis. Pactó la impunidad con Menem, no removió a la corte suprema, profundizó el neoliberalismo, legitimó la superdesocupación y explotación de los trabajadores. Estafó a la clase media con sus ahorros, reprimió y asesinó. No juzgó a los genocidas, y despreció la autoorganización popular. El ex vicepresidente y máximo dirigente del Frepaso "Chacho Alvarez", conociendo lo que se avecinaba, abandonó el gobierno sin alertar a su pueblo.

III.- La crisis del imaginario

Con el desenvolvimiento de la crisis de representatividad se fueron produciendo acontecimientos que marcan una ruptura en el imaginario de los asalariados, los desocupados y las capas medias.

1.- Cuando el movimiento piquetero toma las calles en septiembre de 2001, la otrora ministra de trabajo de la Alianza UCR-Frepaso, busca aislar la protesta, ilegalizándola y amenazando a la propia CTA para que no brinde su legalidad a los desclazados.

Pero la propia comunidad se solidariza con los piqueteros. En los cortes se empezaron a ver codo a codo, obreros y maestros, desocupados y empleados públicos, fogoneros y estudiantes universitarios. El movimiento gana más que en cantidad, en calidad, ya que logra romper el "cerco" de inadaptados y perdedores del modelo donde el gobierno los quería recluir.

No olvidemos que el pueblo en su conjunto avaló una década de las peores políticas capitalistas. Defendió sus valores de egoísmo, despreció la participación, autorizó la privatización del patrimonio estatal y se recluyó mayoritariamente en la protesta moleculizada. Abrazó una cultura respaldatoria del neoliberalismo ó su contracara, un cinismo descomprometido. El control de la situación solo pasaba por el control remoto de su televisor. Y el zaping era su manifestación relámpago para combatir el discurso domesticador de la mayoría de los políticos.

2.- En 1999 el pueblo había dado una clara señal de que un modelo económico ortodoxamente liberal debía ser atemperado. Ahora bien, esa misma sociedad sabía que votaba al más conservador de los radicales. Es más lo votó justamente por ser el más conservador. ¿Qué queremos decir? Que la modificación de la conciencia es una camino largo y trabajoso. Que no se desarrolla linealmente, ni hacia la derecha ni hacia la izquierda. Que en un momento el pueblo haya "comprado" todo el paquete neoliberal no significaba que lo había adoptado como religión permanente. Del mismo modo, que hoy ganando las calles, todavía no respalda un proyecto anticapitalista y libertario.

3.- Las elecciones legislativas del 14 de octubre de 2001 materializa en las urnas un hartazgo indisimulable con el gobierno y el conjunto de la clase política.

Se podrá alegar que los sectores populares no producirán un cambio votando en blanco, impugnando su voto o, lisa y llanamente, no yendo a votar. Es cierto, pero lo que se pierde de vista es que una sociedad no abandona sus partidos, sus paradigmas y su imaginario de manera instantánea. No quedaba, ni queda otro camino que la lenta deconstrucción de valores y creencias para alumbrar una subjetividad original.

Ahora bien, resultaría de una miopía suicida que los partidos progresistas no comprendan que la pueblada marca un punto de inflexión. ¿Estamos presenciando la infalible caída del capitalismo? Nada es inexorable, como no lo fue tolerar eternamente a Cavallo ni someterse al Estado de sitio decretado el 19 de diciembre para aterrorizar e inmovilizar a la sociedad.

4.- Hoy más que nunca volvió la política. Aún de la mano de la política antipartidaria.

Volvió la política como ejercicio de rebeldía. Volvió la política como testimonio. Volvió la política como acto y potencia. Volvió la política y a seguir aprendiendo. 

Se alegará que el pueblo no tenía en su revuelta líderes ni partidos que la organicen. Es cierto.

Se alegará que "ser Argentino" no es un programa de gobierno. Es cierto también. Pero la movilización fue el mecanismo conque las masas empiezan a desarmar la incongruencia entre los discursos resignantes de la mayoría de la corporación política y su hartazgo económico, social y político.

Algo resulta evidente. No se conformarán nuevas representaciones mientras no sean barridas las vigentes. Este proceso es una construcción larga y penosa. Que estará signada por mártires y futuras defraudaciones.

5.- ¿Por qué lucharon las mayorías de las clases subalternas, los desempleados y los obreros? Lucharon por una utopía. ¿Pero por cuál? Hasta el 20 de diciembre por la quimera de un capitalismo incluyente. ¿Cómo podemos sintetizar este estado de conciencia? Mayoritariamente las capas medias se movilizaron para no perder lo que les queda. Aún quieren seguir siendo capitalistas, sean comerciantes, industriales o agentes subordinados del capital ejerciendo su técnica y profesiones ¿Y los obreros? Sacando a su vanguardia clasista quieren continuar en su condición de explotados, que no le cercenen su derecho a ser un oprimido asalariado ¿Y el desocupado? Salvando a los más esclarecidos y organizados, pujan para que se les permita entrar en la condición de objetos de la beneficencia estatal o en el mejor de los casos aspiran a la esclavitud del trabajo obrero.

Pero entonces ¿Estamos muy lejos de una revolución? Seamos precisos: estos fueron los imaginarios que cierran una etapa y abren otra. Ninguna sociedad cambia de sistema mientras no agota todas las salidas dentro de él. Y sobre todo, mientras albergue creencias en el peronismo y el radicalismo. Su imaginario sigue confinado en las significancias fordistas y reformistas, y de no atravesarlas, esas fantasías los mantendrá encorcetados en los márgenes del capitalismo.

¿Péro que cambios cualitativos se notan? Hay una nueva generación de luchadores. Esa generación de adolescentes y jóvenes que parecían descomprometidos y resignados. Domesticados sin haber ofrecido resistencias en los '90 y sin haber conocido en carne propia la derrota de los años '70. La biología se constituyó en una aliado de la lucha. Estos jóvenes no conocen otra vida que en democracia y, por lo visto, ni el terror del pasado ni el estado de sitio, los amedrentó.

Una gran verdad en la historia enseña que la conciencia de los pueblos va por detrás de los hechos económicos. Cuando el modelo transformaba a partir de 1995 a la desocupación en estructural, las mayorías estuvieron a la zaga de los acontecimientos y volvieron a votar a Menen. Cuando la economía se desaceleraba no previeron la recesión. Cuando tomó conciencia de la misma, ya estábamos en depresión económica. Cuando tendrían que haber evitado la actual catástrofe, votó por De la Rúa. Y cuando el desempleo, la pobreza, y la impunidad tocó límites infranqueables de subsistencia global, dijo basta.

IV.- El debate acerca del poder

Hoy gobierna el peronismo ¿Qué nos espera? El sistema económico con su representación mayoritaria tanto del PJ como la UCR han tomado nota de la situación. Tienen que descomprimir. Deben aislar a las clases y fracciones que el capitalismo rentístico había unido. Nada ni nadie había logrado con mayor perfección poner del mismo lado contra el FMI, los Estados Unidos, el capital financiero, los grupos económicos, y las empresas privatizadas, como el fundamentalista del pensamiento único de Cavallo y el gobierno de la Alianza.

Pero desde 1983, la sociedad está incubando una tercera fuerza. A veces por derecha como la UCeDe o el Modín. A veces por izquierda como fueron el partido Intransigente, el PC y El MAS. Y a partir de los '90 del siglo pasado probó por el andarivel del centro izquierda con el Frepaso, y hoy con el ARI y el Polo Social. Teniendo en la actualidad, a su izquierda al partido de Luis Zamora; a Patria Libre; el Partido Obrero; el PTS y la coalición Izquierda Unida, solo por nombrar a las más importantes. Y organizaciones sociales, culturales y nuevos movimientos que se irán conformando al calor de las luchas.

Este es un fenómeno para el que habrá que estar preparado. Los tiempos de las masas en su marcha antisistémica son más largos que el de los militantes. Pero la crisis no resuelta y la acción directa provocarán la evolución de su conciencia.

De igual modo hay que tomar nota, que en su desarrollo, los tiempos se van haciendo cada vez más cortos. Destronar a Menen llevó una década. Terminar con la Alianza solo dos años. Derribar al nuevo gobierno peronista una semana.

Resulta prioritario redefinir la matriz de un poderoso poder popular. Aquí no habrá que quedarse limitado a las variantes de manual. Y caer en la disyuntiva de:

a) O combatir por fuera del Estado.
b) Solamente conformarse con fundar nuevos partidos que ocupen las instituciones representativas.

Cada país tendrá un desarrollo concreto, y porque no original para su construcción. No es la misma realidad la del Chiapas Mexicano, campesino y de base agraria. Que un Sao Paulo, urbano, industrial y proletarizado. No es lo mismo la caída de toda la clase política en Venezuela a manos de Chávez, que la larga lucha de los movimientos revolucionarios en Colombia. No resulta análogo la América latina con fuerte presencia indígena en Ecuador o Perú, que las sociedades europeisadas de Argentina o Uruguay.

De igual modo, para poseer una estrategia efectiva no será lo mismo combatir con una guerra de maniobras donde la institucionalidad representativa es más débil, que la utilización de las operaciones de guerra de posiciones como método hegemónico allí donde funcionan democracias más consolidadas.

En Argentina: ¿Son dicotómicas estas estrategias? Decididamente no. Los que esperan que exclusivamente una mágica huelga general por tiempo indeterminado hará caer un régimen y alumbrará otro nuevo, repiten antidialécticamente las matrices de algunas de las revoluciones exitosas del pasado. De igual forma, los que creen que con sólo la representación de un partido popular se cambia un sistema, o son unos ingenuos o unos oportunistas.

Porque si un balance resulta indispensable de ser aprendido es que entre representación y el poder constituyente desplegado en las calles; entre Estado y sociedad civil; entre partidos y movimientos sociales; entre demandas acotadas y salidas globales, no debe permitirse su desconexión. Resulta impostergable la tarea de enlazar una nueva organización de tercer grado sindical con un movimiento vigoroso de los desocupados. Los parlamentarios progresistas con la intelectualidad revolucionaria. Desarmar con un combate ideológico exhaustivo las esperanzas que aún tienen parte importante de la sociedad en un ilusorio capitalismo humanizado; al mismo tiempo que: a) Se acompañen las experiencias que haga el pueblo con b) La necesidad de organizarlas sin desautonomizarlas.

Ha llegado la hora de que las mayorías recuperen categorías, que si bien deben ser resignificadas, se tornan indispensables. Pueblo, masas, organización revolucionaria, poder popular, capitalismo dependiente, explotación y plusvalía. Incorporándole las que se han desarrollado en estas últimas décadas: antiglobalización, nuevo sujeto histórico, imperio, contrapoder y tecnoestructura.

Hasta el 19 de diciembre la hegemonía financiera del bloque dominante era claramente expresada por la dupla De la Rúa-Cavallo. A partir de ese día el peronismo retoma el control político como representación de los opresores en su conjunto. El sistema mercantil está en bancarrota, y sus representaciones políticas recorridas por una crisis ya no de representatividad, sino de legitimidad orgánica.

¿Que queremos significar con crisis orgánica? Las clases se expresan por fuera de sus partidos. Entran en conflicto los valores y creencias que parecían inconmovibles. Se produce un estado deliberativo masivo. No piden ser representadas por sus viejas organizaciones sino que se reapropian de su poder. Al haber sido desoída sus demandas, no mendigan la atención de los partidos, sino que los sobrepasan.

Los partidos mayoritarios se repliegan sobre sus intereses corporativos y van desnudando su condición de personeros de una forma política decadente. La mayoría de la clase política hará desesperados sacrificios cambiando hombres, discursos y aún otorgando algunas concesiones, por ejemplo el llamado a la moratoria de la deuda externa, porque necesitan impedir que las futuras movilizaciones cristalicen un proyecto anticapitalista.

Ahora bien, si se aplaca el fermento pre-revolucionario, el justicialismo, un gobierno de unidad o salvación nacional, los partidos que operen en el sistema, juntas cívico-militares, y demagogos fujimoristas, actuarán igual que en los últimos 25 años, como representantes de las fracción más poderosa y despótica que posee el capital mundial: la megaclase financiera imperial. Que en el caso argentino integra el bloque dominante en conjunto con las empresas de los servicios públicos, los grandes oligopolios industriales nacionales y extranjeros, y el complejo agro exportador, otrora oligarquía terrateniente.

La batalla decisiva en el bloque dominante para desarticular a un bloque social alternativo es ver de qué lado quedarán los poseedores de las clases medias. Sean estos comerciantes, pequeños industriales, arrendatarios rurales y profesionales.

Si el programa político, social y económico del campo popular y revolucionario los contiene, serán parte del cambio. Si no logra ganarlo para su lucha, será interpelado por el bloque dominante apelando a lo peor de su condición de propietaria. Para que se sienta temerosa de sus bienes conquistados en el territorio del capitalismo, y transformándolos en cómplices de un futuro régimen de puño de hierro que asolará la nación.

Se abre toda una nueva etapa. Podemos decir que las mayorías durante las jornadas del 19, 20 y 28 de diciembre lucharon con mecanismos pre-insurreccionales pero aún dentro de los márgenes de la política y la economía sistémica.

Sólo las crisis económicas extremas puede sacar de sus hogares a las mayorías. Pero hasta ahora su resultado es un método espontáneo pero no propositivo. De no avanzar, retrocederán, serán presa de las promesas o la represión y se replegarán sin perspectivas de autonomizarse del sistema político.

La falsa contradicción se establece en estos términos:

1.- Unicamente con el desarrollo de un combate ideológico permanente se despierta la conciencia transformadora. Esto es falso. La teoría sola no hace a la modificación de la realidad que proviene de la acción.

2.- Con sólo combatir en las calles se modifica el imaginario comunitario. También es falso. La práctica en si misma no es praxis. Es acción carente de reflexión, y como tal resulta incapacitada para prever las perspectivas de sus futuras tareas y carece de los mecanismos ofensivos para evitar que el poder se resitúe manteniendo su dominio.

El 20 de diciembre es para la clase dominante Argentina como lo fue la Cuba revolucionaria para los EE.UU. Los poderosos fueron tomados por sorpresa, o despreciaron la capacidad movilizadora de la población. Eso sí, si el método no supera los cacerolazos, esta forma de lucha novedosa, se agota en ser impugnadora de las medidas gubernamentales pero no supera el necesario umbral de conformar un poder constituyente, con una programa de gobierno y con la instauración de una democracia de matriz popular.

Algo cambió rotundamente ¿Se ha tomado conciencia de lo que significa para la clase media haber desoído el Estado de sitio? Los sectores medios violaron la ley, la representatividad de los políticos, impugnó al presidente que había votado y ganó las calles. Esperó una semana y retomó la iniciativa para provocar la debacle del nuevo gobierno justicialista de Rodríguez Saa.

No debemos descartar ninguna forma de sometimiento por parte de los poderosos. Si todas las representaciones capitalistas son superadas, el poder coactivo policial y militar se hará presente y estaremos en el preludio de una guerra civil. De ser derrotada la ofensiva popular, recién allí habrá que analizar un repliegue que deberá ser al interior de la sociedad. Para esto, los mejores luchadores, no deberán ser cuerpos extraños al entramado social, sino auténticos militantes populares. Reconocidos y queridos por su pueblo. De este modo, podrán ser protegidos por la comunidad por todos los medios a su alcance de los cazadores del terror. Para ello, la mejor manera de evitar su aislamiento y muerte es que desde hoy resulten visualizados como los mejores y más respetados tribunos populares.

Hay que construir solidaridades en un doble sentido: microscópico y nacional. Instaurar organismos asamblearios y resolutivos en los grandes centros barriales y urbanos, que tomen en sus manos la seguridad de su zona de influencia y pergeñen sus futuras tareas que irán: desde los cacerolazos, el control de las instituciones políticas y la discusión del presupuesto comunal; a un debate nacional acerca del poder, la producción y la distribución económica. Teniendo la posibilidad de arribar, producto de su práctica deliberativa y ejecutiva, en la necesidad de vincular los organismos locales y provinciales con otros similares. Y allí empezar a darle forma a una salida nacional a la crisis.

Para que su organización resulte difícilmente desarticulable, deberá formarse en red y no de manera celular. Empezando por lo más próximo: su cuadra, su manzana y su barrio, pasando por la comuna y la provincia, a lo mayor: una asamblea nacional deliberativa y ejecutiva. Con un funcionamiento de ida y vuelta permanente. Un poder circular, fluyendo y no cosificándose en representantes.

Se dirá que todo poder constituyente necesita momentos de representación. Es cierto. Que si no posee una mínima cristalización se disuelve. Es cierto también. El desafío se inscribe en estos términos: Toda organización corre el riesgo de burocratizarse o sus dirigentes pueden ser cooptados por el poder. Para acotar las posibilidades de defección habrá que establecer mandatos imperativos y rotación en sus cargos. Ahora bien, seamos rigurosos, sin organización popular y masiva no habrá cambio, y sin una política surgida de las entrañas de la sociedad civil consciente de los sacrificios que deberá realizar no habrá revolución. Cada participante deberá tomar conciencia de porque está luchando, y los riesgos que enfrenta. La ingenuidad no puede estar a la orden del día. Lamentablemente, el pueblo aprenderá la lección de la violencia del sistema en la práctica, y esa será su más dolorosa pero mejor escuela.

V.- El futuro económico

Si se impone la variante más reaccionaria de las corrientes del PJ y UCR, el capitalismo argentino intentará instaurar una economía de tres velocidades. Una primermundista donde la clase imperial continúe con sus privilegios y rentas. Donde reinarán los dólares, que el gobierno le proveerá vía retenciones de las exportaciones, seguro de cambio, u otros mecanismos fiscales. Con tarifas o préstamos pesificados e indexados que servirán para comprar la divisa norteamericana a valor del mercado. El neoliberalismo será su fe, el ALCA será su proyecto, y la forma política de su dominio será más democrático ó más autoritario según lo ordene la coyuntura.

Otra franja compuesta por los asalariados y las capas medias, con una moneda devaluada: sean pesos o cualquier variedad de bonos o una tercera moneda, que transferirá ganancias a los sectores dominantes. Tendrán una economía de subsistencia, confiando en que el neokeynesianismo le abrirá una etapa de recomposición. Su conciencia no estará libre de reflujos conservadores y explosiones jacobinas. Producto de las crisis irresolubles se pondrá en entredicho su subjetividad y su pertenencia al modo de producción capitalista.

La base de la nueva división tripartita de la sociedad quedará integrada por los desocupados definitivos del sistema, sin perspectiva de superar la línea de pobreza. Expulsados de los estándares civilizatorios. Y teniendo que aceptar o:

a) Ser excluidos y apaleados.
b) Sujetos miserables y meros objetos de la caridad estatal.

No resulta vano indicar que el capitalismo argentino no logrará ni siquiera estabilizar temporariamente la crisis, si los sectores de mayor concentración y hegemónicos desde el '76 hasta la fecha, no transfieren a las mayorías parte de los ingresos de los que se apropiaron. Sin este requisito no habrá compromiso de clases para estabilizar el sistema en su conjunto.

Acá no hay espacios para discursos esperanzadores del estilo "Estamos todos en el mismo barco". La disputa es política y se pelea por la porción de la renta que le corresponde a cada clase social. Insatisfechas la mayorías y, al calor de las futuras movilizaciones, que vayan contra el régimen político y tendencialmente contra el sistema económico, harán de la represión del 19 y 20 de diciembre apenas el primer acto de una tragedia mayúscula.

Las perspectivas son evidentes. Estratégicamente el capitalismo no puede estabilizar sus contradicciones insalvables. En Argentina, la fracción sistémica más lucida del justicialismo, ha comprendido que debe apelar al populismo (entendido como caridad asistencial dentro del capitalismo), y a las promesas, si no quiere que el sistema en su conjunto sea puesto en entredicho. De este modo su política apelará a la sustitución de importaciones fracasadas en el 75, un shock exportador que solo abarca el 10 por ciento del PBI, y una devaluación que agudizará el empobrecimiento de las mayorías y traerá la inflación galopante. El peronismo, limitando las importaciones y continuando en los márgenes del capitalismo opera, más que en el universo económico, como un dispositivo político beneficiando a la economía imperial globalizada e impidiendo el contagio de la bancarrota Argentina a otros países.

Con respecto a las representaciones más reaccionarias del PeJota saben que si no apelan a la dolarización, la destrucción del Mercosur y la entrada al ALCA, rompen el circuito imperial del que forma parte la Argentina y será asediada por la megaclase de los países del G8. Si estos políticos triunfan se perpetuará el modelo neoliberal y habrá contradicciones insalvables entre democracia y mercado. Pero aún triunfando su variante neokeynesiana, deberá devaluar produciendo una transferencia espectacular de ingresos de los asalariados a los rentistas, provocando la inflación y la desaparición completa de cientos de miles de comerciantes y pequeños propietarios, una desocupación definitivamente descontrolada y salarios infrahumanos. Es decir, en cualquiera de los escenarios, la lucha que desarrolla la humanidad desde que el capitalismo se ha instaurado se volverá a presentar. ¿Y cuál es esta dicotomía? Como sistema expoliador, centralizador y excluyente, el capitalismo solo tiene como categoría inexorable la permanente disputa entre el capital y el trabajo. O los trabajadores, desocupados y capas medias instauran un nuevo país o en algún tiempo la dictadura del capital asolará a la Argentina.

No apelamos a la cobardía. Sino a la seriedad de la gesta que ha comenzado. Visualicemos los riesgos que entrañan tamaño desafío. Y las tareas ofensivas y defensivas que se avecinan. Se abrió una nueva época. Y el frágil equilibrio del gobierno peronista en algún momento tendrá que dirimir la puja de intereses del bloque dominante. Y se sabe, que las élites del justicialismo, el radicalismo y la mayoría de los partidos y de la clase dirigente empresarial sistémica están incapacitados para alumbrar un país con libertad, igualitario y fraterno.

VI.- El modelo organizativo para la etapa

Afianzar la solidaridad por cuadra, manzana, barrio, y provincias. Articular una multisectorial que para las zonas urbanas deberán contener a tres categorías sociales: los asalariados, los desocupados y la pequeña burguesía (comerciantes, pequeños productores, profesionales y cooperativas). Este organismo será el catalizador social de una nueva economía no capitalista que deberá entrelazarse con las movilizaciones populares y los congresos nacionales ejecutivos y deliberativos. Y sobre todo significará la posibilidad de arrancarle a las clases dominantes su influencia sobre los sectores medios, evitando que se constituyan en la base de maniobras para un futuro gobierno fascista.

Esta etapa no deberá apelar a la construcción de la clásica vanguardia político militar de los '70. Pero ¡Cuidado! Tampoco respaldamos un armado de los movimientos populares carentes de organización militante y bases activas. Nunca es un pueblo el que se moviliza en su conjunto. Lo que desestabiliza al sistema político no son las mayorías disconformes en sus hogares, sino una minoría numerosa y bien organizada en las calles. Hoy a través de los cacerolazos, mañana con otros métodos. Pero ¿qué es a lo que le teme el modo de dominación actual? A que si en las calles hay 20.000, 50.000 o 100.000 personas, es porque en sus hogares están dando su anuencia a este método millones de argentinos. Si bien no se involucran en las movilizaciones, comparten su lucha. En todo movimiento popular que aspire al protagonismo político hay una conducción: sea esta de vanguardia o inorgánica. Con líderes comunitarios, sindicales y políticos, militantes y ciudadanos activos. Que enfrentarán a los enemigos del pueblo e intentará atraer a su campo a los indiferentes. Un gran frente no sólo compuesto desde la clásica división económica de: clases subalternas, desocupados y obreros. Sino que se vinculan por afinidades etarias, afectivas y de grupo. Un reticulado integrado por los jóvenes, las madres y los estudiantes. Todos en su conjunto en un primer momento, masiva pero desorganizadamente, motorizan las luchas. Y que, partiendo de las actuales dificultades socio económicas deberá aspirar en constituirse en el actor hegemónico de la escena política. En definitiva, un entramado compuesto por miles o cientos de miles de ciudadanos que en su accionar se constituyen en militantes audaces. Y una retaguardia popular, o bien resueltos a respaldarlos, o bien dispuestos a no combatirlos.

No hay que despreciar sino, muy por el contrario, potenciar las luchas de las amas de casa y los jóvenes. La única manera de que la policía o, mañana el ejército no decapite a la nueva vanguardia surgida de las entrañas del pueblo y que se formó en las últimas dos décadas, es que estos articuladores se muevan con soltura en sus barrios. Hay que evitar las operaciones a las que apelarán los medios de comunicación estigmatizando a los militantes como un injerto subversivo que viene a soliviantar a una comunidad pacífica. Las mayorías deben ver a los militantes como a sus mejores hijos, los más resueltos, y para ésto el rol de empatía e identificación de las madres como potenciales progenitoras de cada hijo del pueblo, conformará en los barrios el mejor escudo contra la barbarie represiva. El tiempo dirá si estos nuevos luchadores conducirán a la victoria a su pueblo. Tiempo, perseverancia, lucidez y coraje son los más valiosos insumos de esta etapa.

Resulta imperioso comenzar a utilizar a la Internet como la gran prensa de los insubordinados. Para esto hay que aprender de la rica experiencia del movimiento antiglobalización. Realizando cadenas de correos electrónicos para coordinar nacionalmente el llamado a movilizaciones y volcando propuestas.

Desde luego, la coyuntura dirá si resulta necesario pasar de la ofensiva a la resistencia. Si llega ese momento, el mejor salvoconducto para los líderes será la construcción de fidelidades políticas, pero sobre todo afectivas, que hayan construidos con la comunidad en los previos momentos de lucha. Caso contrario será demolido el movimiento popular y cerrada la crisis.

Advertimos: El sistema capitalista se defenderá con leyes, demagogia y balas. Si la futura oleada de movilizaciones aspira a un cambio de paradigma no será el clásico Estado de sitio sino la ley marcial o un gobierno Cesarista-Fujimorista el que tendrá la labor de circunscribir la rebeldía popular dentro de una democracia cada vez mas insustancial y represiva. No serán decenas los muertos sino cientos. No serán cientos los heridos sino varios miles. No serán miles los detenidos sino centenares de miles.

Una crisis orgánica inédita recorre la Argentina. Por el momento los partidos sistémicos están en mejores condiciones de capitalizarla que las masas en las calles y sus representaciones.

Observemos la estrategia desarticulante de los conflictos, y la capacidad de reabsorción del justicialismo o de un gobierno de unidad nacional de las banderas de sus adversarios.

A la izquierda le toma la moratoria de la deuda externa, propuesta por la que lucha desde la restauración de la democracia. De la CTA se apropia del seguro de desempleo ampliando a 1.000.000 los planes trabajar. De la UIA toma el shock productivo apelando a un modelo industrial y fordista extinto. A las clases medias las adormece con la promesa de la devolución de sus ahorros al precio de que pague, junto al conjunto de las clases populares, el costo de una devaluación. En definitiva debe desarmar el frente común con que se resignificó la palabra pueblo en las jornadas combativas de diciembre.

VII.- Perspectivas

Tarde o temprano, la mayoría del actual régimen político tendrá que dirimir como representación de los poseedores, su incorporación al ALCA.

Si los pueblos de América latina no se resisten a su inclusión quedaremos atados a los destinos del ala occidental hegemónica del imperio. Resignados a ser neocolonias, padeciendo autoritarismos, desintegración social y cristalizando un ciclo de dominación.

Hasta el 2001 la Argentina se movió en esta dicotomía. O tenía democracia a cambio de perpetuar la dominación financiera instaurada con la última dictadura. O no tenía democracia.

En la actualidad los poderosos no descartan de su menú las opciones autoritarias. Intentarán no romper los marcos constitucionales, y al hacerlo buscarán que el frente opositor a sus intereses sea lo más reducido posible. Eso sí, si resultan superadas las delegaciones del sistema político, por las demandas sociales, económicas y políticas del pueblo, habrá que prepararse.

Ni el pueblo en las calles impedirá un río de sangre que recorrerá la nación. La guerra por la sobrevivencia estará abierta y entonces estaremos ante los siguientes extremos: a) O triunfan las mayorías. b) O se habrá cerrado sobre sí una etapa de dominación del capital como aconteció con la dictadura de 1976.

El bloque hegemónico no puede mantener por mucho tiempo la actual situación de igualación de fuerzas entre lo progresivo y lo conservador. Equilibrio representado por un presidente justicialista carente de legitimidad, que se entrona en un modelo de cesarismo político. O vence el pueblo o será sometido, ya sea pacíficamente a través de las elecciones, ó por el brazo militarizado del terror. No puede reinar por mucho tiempo un modelo político que posee una crisis orgánica que lo recorre.

Solo cuando el pueblo tome real conciencia de su tarea; solo cuando las capas medias acepten otro sistema de producción, valores y principios se constituirá en un poderoso destacamento de avanzada del lado de los desposeídos, materializando en la lucha sus capacidades simbólicas y de abstracción y su tenacidad totalizante. Caso contrario, de no lograr superar sus costumbres sistémicas, su imaginario poseedor y su felicidad consumista, será la base de las maniobras urbanas para el neofascismo nativo.

Unicamente cuando el asalariado no aspire a ser un pequeñoburgués, cuando el obrero no emule al patrón, y el patrón al gran capitalista la sociedad estará madura para el cambio. El pueblo hasta el 20 de diciembre alumbró un camino de lucha. Si bien mayoritariamente no fracturó la utopía de un capitalismo de inclusión y ascenso social debemos acompañarlo en su lucha, dar la disputa ideológica, organizar el descontento, y de este modo estar preparados de mejor modo para los futuros conflictos. Se abre una etapa confrontativa, rica en experiencias, y donde nos deberá encontrar: Alertas como las madres de plaza de mayo. Pacientes pero resueltos como los piqueteros. Esclarecidos como los revolucionarios de antaño. Y decididos como un solo hombre.

La actual coyuntura se inscribe entre democracia o mercado. La futura será entre poder popular o dictadura capitalista.

Buenos Aires, 1 de enero de 2002

 
Asalto al Congreso, 28/12/2001
 
Apuntes sobre la revuelta popular en la Argentina
5 de enero del 2002

La insurrección del 20 de diciembre es una bisagra en la historia de las luchas populares argentinas. Con una demostración de fuerza espontánea, irreverente y valiente de un pueblo cansado de humillaciones, el día después no es para quedarse en el anecdotario de la refriega.

El gobierno de Fernando De La Rua, sumido en el desprestigio, aislado, sostenido por un sector del capital financiero, de las empresas privatizadas pero abandonado hasta por la casa blanca y enfrentado al sector industrial, los multimedios, a las centrales sindicales, al Partido Justicialista y odiado por el conjunto de la población condenada al ajuste infinito se agotó y desangró en horas.

En las calles se auto convocaron vecinos, empleados, hombres, mujeres, niños, ancianos, de a pie, en auto, con cacerolas, palos, bengalas. La Plaza de Mayo a tope. En cada barrio de la ciudad de Buenos Aires durante la noche del 19/20 de diciembre se ocuparon las esquinas, se desconoció el estado de sitio, había que echar a ese gobierno, es la voz del pueblo en la calle. El gobierno no le daba miedo a nadie.

Se ha recuperado la calle, el espacio público para hacer política. Pero curiosamente una de las señales distintivas de la manifestación fue el absoluto rechazo a las banderas de partido. Esta actitud, alentada desde los medios de comunicación de masas, jugaban a favor de la desorganización y la fragmentación, caldo de la derecha, y cerraban las puertas allí donde las organizaciones populares no habían alcanzado desarrollo ni legitimidad. La única identidad aceptada fue la bandera celeste y blanca, el único canto unánime el himno, la única consigna "argentina, argentina".

La rebelión puede leerse como el emergente de un proceso de hartazgo del "pueblo" en su conjunto. La apropiación de la Plaza de Mayo fue la conquista del espacio que representa históricamente la toma de decisiones en el país. Por eso la importancia, tanto para el gobierno (conciente) como para las fuerzas populares (instintiva) de mantener su dominio. La lucha se desarrollo entonces en el terreno de lo simbólico, pero su fuerza fue material, de cuerpo contra cuerpo. Metro a metro se defendió la Plaza de Mayo. A medida que las horas se sucedían y la represión radicalizaba las formas de lucha, los sectores medios y las personas más moderadas se fueron retirando del terreno de batalla. En ese sentido puede afirmarse sin dudas que a De La Rua lo echó la heroica resistencia de la juventud.

Ya cuando la media noche del 20 cubría con un manto de negra incertidumbre el sueño de los barrios de la periferia porteña, se advertían tiroteos en las cercanías de los centros de almacenamiento de los grandes hiper mercados (que resultaron menos afectados porque los cuido muy bien la policia provincial y sus guardias privadas). Y comenzó a correr el rumor de que los vecinos descontrolados ante el fracaso de su incursión de saqueo se dirigían a los barrios obreros a arrasar con las casas de los trabajadores. El cuadro de psicosis se completo con mensajes repetidos una y mil veces por radio y televisión que hablaban de vecinos saqueando casas de vecinos.

En todo el territorio del conurbano y por cuatro noches se armaron piquetes de vecinos armados que aguardaban la llegada de los saqueadores, que jamás se presentaron. La paranoia fue el modo de pensamiento en estos barrios alimentada por las operaciones de las policías, los servicios de inteligencia del Estado o militantes del pj que sembraban el miedo, la psicosis y el enfrentamiento de barrio contra barrio.

En la lucha del bien contra el mal, siempre es el pueblo el que pone los muertos.

La dolorosa evidencia de la muerte se siente en el exacto momento en que podemos identificar el rostro de quien ya no podrá acompañarnos. Un odio de clase con nombre y apellido. La justicia del pobre, la justicia de acá abajo, esa por la que peleaban Carlos "Pepete" Almirón y los anónimos nombres de los muertos de la insurrección en Argentina, unos muertos cada vez menos anónimos.

El pueblo vio expropiada su victoria por una banda de ladrones. Los peronistas se reparten cargos sobre los muertos del pueblo. Petete los odiaba, y los seguiría repudiando si le quedara un aliento de fuerza para volver a tirarles una piedra aunque mas no sea.

Fue un país virtualmente sin gobierno. Cualquier partisano del caos y de la anarquía mal entendida festejaría la hazaña pero lo cierto es que ninguna fuerza popular organizada, ni el "pueblo" por sí mismo han sido capaces de aportar un rumbo coherente a la vida social del país el día después de la pueblada.

Los anarquistas nos hallamos en la dispersión más absoluta. En las escaramuzas callejeras se ha visto individualidades repartiendo piedra y a nuestros militantes compartiendo la organización de barricadas con otras fuerzas, pero hablamos de expresiones mínimas de un movimiento que en Argentina tiene una deuda pendiente con su pueblo.

La revuelta en Argentina nos deja un gran aprendizaje - que aún debemos sistematizar - pero sobre todo una gran reflexión sobre nuestras propias limitaciones. No teníamos un sistema de acción ni de ruptura para casos de insurrección auto convocada. Tambien dejó en evidencia que la izquierda en general no fue considerada como interlocutor valido por el "pueblo" alzado. Y que los anarquistas como tales no pueden atribuirse responsabilidad alguna en el rumbo de los acontecimientos sencillamente porque nuestra participación fue anónima y numéricamente insignificante.

Si bien la pueblada no puede ser leída dentro del proceso de ninguna estrategia política particular, en ella confluyen experiencias de más de diez años de enfrentamientos de la clase trabajadora contra el neoliberalismo y nuevos actores, nuevas maneras y nuevos valores para entender la política. Por eso no es posible hablar de un todo, ni central ni descentralizado.

Los y las manifestantes han suprimido la palabra, sustituyéndola por el ruido ensordecedor de la cacerola. Hubo ausencia de espacios de socialización reflexión y análisis.

Presos de la dinámica de la lucha, los MTD, actores indiscutibles del proceso de resistencia en este año que se apaga, no han alcanzado el desarrollo político y la ascendencia necesaria para imprimir una dirección de clase a las fuerzas populares, orientación que corresponde a la clase trabajadora en su conjunto.

Debemos tener en cuenta que las luchas de la clase en todo este tiempo, no sólo de los desocupados han sido muy fuertes, a pesar de la lacra burocrática que continuamente frena con mayor o menor éxito la actividad de lucha de trabajadores y trabajadoras.

Se abre de todos modos una oportunidad a las fuerzas revolucionarias. Habremos de dar pelea ideológica en los mismos barrios en los que vivimos desde nuestras organizaciones populares de pertenencia. Llamar en la zona en las que tengamos presencia al resto de las organizaciones para evaluar lo sucedido y para desarrollar herramientas para enfrentar el terror Estatal y constituir organización popular o por lo menos germen de ésta, que no se retroalimente la violencia horizontal. Es una tarea de conversar, de ver, de luchar contra la desconfianza en lo colectivo, en la política y contra el miedo.

No hemos contado con un proyecto global de oposicion al capitalismo. Claro que esta propuesta no es invento de cuatro cabezas sino experiencia concreta de un pueblo. El "pueblo" en la calle ha puesto limites a los saqueos del poder. Pero el conflicto con el sistema capitalista no se resuelve en las calles: éste puede ser su escenario principal de confrontación, pero el conflicto de clases se resuelve en las oficinas, en los talleres, en las fábricas, en las empresas, en el campo, en las minas...

No se podrá borrar de la memoria colectiva el 20 diciembre pero si tratará la burguesía de otorgarle un nuevo significado a partir de las nuevas relaciones de fuerzas que abre. Debemos recordar que el PJ posee una estructura que atraviesa todo el tejido social y que la burguesía actúa como una clase aún superando sus pujas internas. Ante esta crisis orgánica queda al desnudo la orfandad de un proyecto revolucionario encarnado en un movimiento popular unificado. Se luchó contra los gobernantes y contra "los políticos, los jueces, etc" pero no contra el capital.

Hemos iniciado un proceso que recoge una rica herencia de lucha popular pero que necesita de nuevas herramientas para crecer. Debemos desarrollar una actividad común para afianzar la permanencia de resistencia.  

 
Asamblea de coordinación Popular de Buenos Aires
IMC, 13 de Enero de 2001
 
Foto: Indymedia Argentina

Por primera vez, hoy domingo se realizó en el Parque Centenario, la reunión de Coordinación de las Asambleas que vienen desarrollándose en los distintos barrios de la Capital Federal. Las asambleas, que se vienen desarrollando en distintos barrios, se congregaron por primera vez para aunar esfuerzos, unificar propuestas y comenzar a dar pasos en común. Los barrios presentes, eran Urquiza (Colegiales y Chacarita), Autoconvocados de Congreso, Asamblea de Caning y Corrientes, Almagro: Medrano y Rivadavia, Medrano y Corrientes, Plaza Almagro, Corrientes y Angel Gallardo; Villa Crespo, Plaza de Mayo, Belgrano-Nuñez, Villa del Parque, Saavedra, San Cristóbal, Villa Urquiza, Caballito (Juan B Justo y San Martín, Cid Campeador, Acoyte y Rivadavia), Villa Devoto. Además participó el Sindicato de Motoqueros, una delegada de la fábrica Renacer de Tierra del Fuego que están en conflicto, y que están en Buenos Aires para hacer una movilización el Jueves.

Entre las propuestas surgió por unanimidad convocar a una marcha con cacerolazo el Jueves 17hs contra la Corte Suprema en Tribunales, adherir a la convocatoria y participar del Festival para el fondo de huelga de la fábrica Brukman, que mantinen tomada la misma para defender sus fuentes de trabajo, y la han comenzado a producir por su propia cuenta.

La asamblea de Urquiza propuso que la marcha del jueves sea contra la injusticia y que se vayan todos. Un vecino señaló que "nadie nos representa; somos nosotros los que tenemos que generar una organización distinta para controlar, para exigir elecciones, para generar una opción y generar trabajo".

Los autoconvocados de Congreso, agregaron a la convocatoria la propuesta de que la corte suprema no solo renuncie sino también el juicio político a los nueve miembros. Propusieron hacerles escarches a los nueve miembros empezando por Nazareno, después de la marcha a Tribunales. La asamblea de Medrano y Corrientes, propuso coordinar todas las asambleas, a lo que la asamblea de Villa Crespo agregó la necesidad de hacer una comisión de coordinación, y la Asamblea de Villa del Parque propuso que sean elegidos delegados por un tiempo determinado y revocables, para no tener los mismos hábitos de los políticos actuales. El barrio de Avellaneda, trajo como propuesta no solo pelear por el corralito, sino también por otros sectores como lo Piqueteros, los jubilados, conectarse con otras luchas sociales. Villa Crespo, sumó la necesidad de luchar por subsidio a los desocupados mientras se van creando puestos de trabajo. El Cid Campeador agregó marchar a las fábricas que cierran para solidarizarnos. Los motoqueros fueron recibidos con aplausos y cantando "motoqueros carajo, motoqueros carajo", y "yo sabía a los pibes los mató la policía". Hablaron por no olvidar a los caidos, por que ellos no están con los sindicalistas y se manejan por asambleas, es que están y estuvieron presentes en la Plaza. Invitaron a participar de la marcha que están organizando para este Viernes.

El barrio de Saavedra, discutió la necesidad del no pago de la deuda externa, por que sea devuelto el 13% de descuento a jubilados y trabajadores del estado.

Surgió en la Villa del Parque la idea de que vivimos en una Dictadura Representativa, y de Belgrano la consigna de "Fuera los gobiernos ilegítimos". El Cid, propuso participar de las marchas convocadas por el asesinato de los pibes de Floresta, como parte del reclamo de justicia. Los medios que ocultaron la última movilización fueron repudiados, y los chicos que estaban sacando fotos y filmando se acercaron al micrófono para denunciarlos, y ponerse a disposición de las asambleas para mostrar lo que estamos construyendo.

De varias asambleas surgió escarchar a las Telefónicas, a las grandes cadenas de supermercados, a los medios, así como también no pagar los impuestos, pedir la reconección de los servicios que fueron cortados, la nacionalización de la banca y la expropiación del estado de las empresas privatizadas. De Villa del Parque agregaron el monopolio del comercio exterior.

Finalmente, numerosas asambleas no pudieron hablar, porque al comenzar la lluvia se decidió por unanimidad levantar la asamblea para el domingo siguiente a las 17 horas en Parque Centenario.

Actividades

Los Motoqueros convocan a marchar del Congreso a Plaza de Mayo el viernes a las 18.30hs
El jueves marcha y cacerolazo a Tribunales a las 17hs en repudio a la corte suprema
Todos los miércoles de 12 a 14hs descolgar el teléfono, marcahdo dos a cuatro números. Descolgar los teléfonos públicos
 
Relato de la Asamblea del Parque Centenario
Virus

Al principio eramos 10, despues 20, mas tarde 50 y asi aumentaba el número de personas convocadas en el Parque Centenario. Cuando alcanzó un número considerable comenzamos a aplaudir, de pronto apareció un parlante y se instaló un equipo de sonido se improvisó un “presentador”, un tipo, el nombre no importa, su profesión tampoco, sólo importaba las ganas que ponia para llevar a cabo de mejor manera la asamblea del dia. Esa asamblea no era una mas entre tantas otras, esa asamblea tenia que salir bien, tenia que ser la mejor. Espontaneamente empezaron a llamar a “voceros” de las distintas asambleas a que cuenten sus experiencias y sumen sus propuestas a la de las otras; y asi empezaron a anotarse, mientras continuaban sumandose los vecinos de Palermo, de Almagro, Chacarita, Villa Urquiza y asi tantos barrios mas que se unieron al corro. Jovenes, Adultos, Padres con hijos, algunos con el perro, dificil de precisar esa gran bolsa de gatos, pero todos ponian ganas de que la asamblea salga bien, esta vez tenia que salir bien.

Asi empezo, primero llamaron a la asamblea de Colegiales-Chacarita, rapidamente nos contaron el mito fundador que dio origen a la misma, resulta que un vecino con un pincel escribio en la esquina el Jueves a las 22hs asamblea vecinal, ese mismo Jueves el tipo llego y vio que su obra habia rendido frutos se habian autoconvocados los vecinos, y ahí nomas empezaron a conocerse, a organizarse. Despues siguio la de Congreso, la de Canning y Cordoba, Scalabrini Ortiz grito uno para dar el toque de distinción, muchos sonrieron, siguieron de Almagro y siguieron y siguieron...

Despues de cada intervención se aplaudia, los temas eran casi siempre los mismos, que renuncie la corte suprema, que liberen los ahorros, que se escrache a los medios, que se juzgue a los asesinos de los pibes, que no se page la deuda, que se vayan todos, que se vaya Duhalde, que las asambleas gobiernen, no necesitamos politicos, eran los pedidos y los aplausos legitimaban al compas.

En un momento algunos vecinos se alertaron por la gente que estaba filmando o sacando fotos, rapidamente estos se excusaron alegando que perseguian una causa noble. Algunos vecinos no les importaba que los filmaran, ¨que filmen tranquilos, que no tenemos miedo, estamos organizados ahora, no tenemos miedo¨y seguian cantando ¨los medios donde estan/ los medios donde estan/ ¿ Donde estan?/ Los medios donde estan¨.

Salieron las primeras propuestas: el Jueves 17 a las 17hs, cacerolazo en la corte suprema, para que renuncien esos corruptos que amparan a los politicos y a las empresas que saquean nuestro pais, ¨despues vamos a marchar todos a la casa de Nazareno y haremos un escrache en su domicilio¨, el Miercoles 16 y de ahora en adelante todos los miercoles, de 12 a 14hs descolgemos los telefonos y tambien los publicos, de 20 a 22hs apagemos todas las luces y desconenectemos los aparatos electricos ¨van a ver las empresas a quienes estan jodiendo¨.

Y asi seguian los escraches; futuros blancos serán los medios de comunicación y las dos cupulas sindicales.

No solo vecinos acudieron a la asamblea popular, otros sectores, acudieron , los jubilados que invitaron a su eterna marcha a las 15hs de los Miercoles en Congreso, tambien los docentes de la AGD que recordaban que las universidades son publicas y que las asambleas tenian que hacer uso de ellas, tambien llegaron de la fabrica Renacer de T. Del Fuego y por ultimo, que todos se pararon y aclamaron con grandes aplauzos y vivas, a los ¨jinetes del pueblo¨ como uno los nombro, los motoqueros del SIMECA que convocaron a una marcha el viernes 18hs de todos los sectores del pais en conmemoracion de los sucesos del 20-12, ¨tomaremos nuevamente la Plaza de Mayo y ese dia pararemos el pais¨, todos aplaudieron y el grito fue uno solo con las manos al cielo: ¨motoqueros, carajo¨, ¨motoqueros, carajo¨.

Y asi la jornada se fue pasando, el clima no ayudaba pero la gente se resistia a irse, el presentador anuncio en un momento que alrededor de la plaza se hallaban 1.500 personas, número muy grande que marcaba el animo que ahí se encontraba pero que superaba en mucho la verdad numerica que se pretendia.

Y sucedió que el tiempo (y hay que desconfiar, A. Yuipanqui ya lo decia: ¨Que Dios ayuda a los pobres, tal vez si y tal vez no, pero es seguro que almuerza en la mesa del patrón) no ayudo y empezo a llover, lejos de amedrentar a los participantes, fue la excusa perfecta para generar una nueva cita el próximo Domingo a la misma hora en el mismo canal y ahí nos quedamos hablando todos desconocidos de distintos barrios por unas cuantas horas mas y no nos moviamos y no nos moveremos...

 
Cacerolazo en el Chaco
Sebastián
La Voz de las Cacerolas - Grupo Socialista Guernica

¿Alguien lo vio en Crónica TV?

El lunes 07/01/02 unas cinco mil personas nos juntamos ante el mástil mayor de la ciudad, en la plaza 25 de Mayo de 1810, de la ciudad de Resistencia para producir el primer cacerolazo multitudinario del Chaco, hoy, esta misma noche intentaremos reproducirlo pero triplicando o cuadruplicando el numero de participantes.

Les cuento el por que, nuestro gobernador es Ángel Rozas, el mismo que preside el Comité Nacional de la UCR, este mentiroso hace seis años viene mintiendo a la gente, saqueando al estado y empeñando a la provincia.

En el Chaco la producción esta quebrada, asolada, destruida y en seis años de gobierno radical no se ha llevado a cabo una sola política de estado destinada a reorientar y apuntalar la producción primaria; la educación esta a punto de colapsar; la Salud esta "MUERTA"; el banco del Chaco, la herramienta financiera de la provincia, ha sido saqueado y quebrado por el gobernador y sus cómplices. Como colofón el gobierno provincial mediante un decreto ha estatizado la deuda incobrable(¿?) de los amigos y parientes de el gobernador, endeudando a todos los chaqueños en sesenta millones de dólares; este decreto manejado secretamente conoció la luz dos meses después de la emisión de los bonos que respaldan esta deuda llovida sobre la espalda de los chaqueños.

Las consignas del cacerolazo de esta noche: Que renuncie Rozas y que devuelva lo robado; Que renuncien los integrantes del Superior Tribunal de Justicia, apañadores y cómplices de la delincuencia de "guante blanco" en el Chaco; Que se revierta el decreto que estatiza la deuda de los 273 delincuentes que no pagarón al banco; Que se pague el aguinaldo de docentes y estatales, aun a la policía; Que cese la circulación del Quebracho, así se llama el bono basura "que tuvo que inventar nuestro gobernador" - según su propia confesión-

Gracias por brindarnos este espacio ya que nuestro sátrapa tiene amordazada a la prensa local, solo podemos contar con una FM. De nuevo Gracias. 9/1/2002

Opinión
Reflexiones sobre Argentina
 
Vaya por delante que este comentario se redacta sólo a modo de apretado repaso de hechos y breve resumen de inquietudes; como un ejercicio de testimonio solidario con el pueblo y la izquierda argentinas en una encrucijada histórica, utilizando una de las formas en que nos es asequible: dejando escritas las preguntas y reflexiones que nos hacemos día a día, mientras seguimos en la distancia el desarrollo de la crisis argentina. Que no se vea aquí, especialmente desde la Argentina, ninguna pretensión de recetario y que se nos perdonen los posibles errores o simplificaciones que podamos cometer.
Parece claro que Argentina vive una crisis nacional. El modelo de país que se ha ido configurando a lo largo de los últimos cincuenta años y especialmente desde el Gobierno de la viuda de Perón, cimentándose durante la sucesora dictadura militar genocida (el llamado Proceso), transitando las administraciones radicales (Alfonsín, de la UCR), desarrollándose en las peronistas (Menem) y pudriéndose en la nuevamente radical (De la Rua) ha acabado conduciendo a la situación actual. Mientras varias generaciones argentinas se han hecho adultas, la Argentina ha ido probando diversas políticas capitalistas que, en resumen, la han llevado a un empobrecimiento social y una dependencia económicas agudas, hasta dejarla -acogotada por la deuda y la venta corrupta del país- en quiebra. Con todo, como recordaba de forma interesada para eludir responsabilidades José Manuel Fernández -presidente del consejo superior de cámaras de comercio del Estado español- en EL PAÍS: "hay 101.000 millones de $USA en manos de argentinos depositados fuera del país y en las cajas de seguridad de dentro, se calcula que reposan otros 25.000 millones de $USA, ubicados por ello fuera del sistema financiero". O lo que es lo mismo, acompañando a los expolios imperialistas -vía deuda, FMI y compras leoninas de empresas publicas argentinas por capital español- y en tanto crecía el desempleo, la miseria y el empobrecimiento, la gran burguesía argentina durante estos años ha hecho pingües negocios sobreexplotando a la clase obrera y vendiendo la nación. No cabe extrañarse de la aparente paradoja porque el caso no es único y nos recuerda -salvando las distancias- la misma experiencia de la burguesía andaluza decimonónica, que acumulaba mientras Andalucía se desindustrializaba y construía su subdesarrollo.
 
La Pueblada de Diciembre fue espontánea y convergente a la manera de los grandes movimientos sociales. Preparada por una multitud de experiencias y luchas, llegó el día en que estalló Argentina haciendo coincidentes las necesidades inmediatas y los sentimientos colectivos en una mezcla de indignación y actividad popular diversa y autoconvocada. Unos tomaron los hipermercados para calmar el hambre y la necesidad; otros manifestaron su hartazgo y simpatía golpeando cacerolas y encontrándose en la calle y otros más dieron suelta a su rabia enfrentándose a las fuerzas represivas y golpeando los símbolos de todo lo que les explotaba o excluia. Unos casi sentían que no tenían nada que perder y otros percibían que estaban a punto de perder lo poco que tenían y sobre todo la esperanza o las ilusiones. El hecho fue que tomaron y resistieron en la expresamente simbólica Plaza de Mayo de la capital federal y se llevaron por delante un ministro, un Presidente y un Gobierno.
 
Allá y acá, ha de quedar expresa la constatación de en qué quedó y qué representaba esa legitimidad democrática representativa, que tan habitualmente nos refriegan los ideólogos liberales -lo que es, en lo que cabe, normal- y sobre todo -lo que aún también normal es mucho mas dañino- aquellos que instalados en la izquierda han asumido hace décadas las ideas y fundamentos de la derecha. De nada valió esa legitimidad electoral de origen ante una movilización popular profunda. Sin que nadie se rasgara las vestiduras -ni los de uno, ni los del otro lado de la barricada; cada uno pendiente de lo suyo y de lo por venir- De la Rua hubo de escapar en helicóptero de la Casa Rosada. Como buenos resistentes no nos resistimos al placer, que también es obligación, de llamar la atención sobre las concordancias conceptuales -dentro de sus diferencias y especificidades, por supuesto- entre el planteamiento y resolución de este conflicto de legitimidades y aspiraciones argentino de principios del siglo XXI y otro que a principios del siglo XX confrontó en una Rusia hambrienta, desangrada y exhausta a una asamblea constituyente con un Gobierno sustentado por unos consejos populares llamados en ruso soviets. Y tampoco nos resistimos a reiterar que los hechos argentinos no fueron versallescos; testimonio imperecedero de ello es el recuerdo de los asesinados, heridos y detenidos que costó.
 
Volviendo a centrarnos en Argentina, no puede pasarse por alto el hecho de que ese mismo pueblo que derribo a De la Rua, pocos meses antes, en continuidad con una tradición de decenios, había seguido concentrando amplisimamente su voto de forma reiterada en las dos formaciones -UCR y PJ, con algún retal añadido- que representaban, encarnaban y defendían todo lo que ahora en la calle y en las casas se consideraba expoliador y corrupto. Aun tomando nota de las raíces  particulares del fenómeno inscritas en la historia argentina, para que acá nadie extrapole el dato llevándolo a infundados territorios esencialistas, recordemos -también desde la diferencia- como en nuestro país ese mismo voto se vuelve a concentrar de similar manera en PSOE y PP (lo que tampoco es muy allá).
 
Ya hay textos -algunos en este boletín y otros en los enlaces que ofertamos- que describen y analizan en detalle la composición, motivaciones, comportamiento de las masas (¿como llamarlas sino, aunque suene antiguo?) que echaron a De la Rua. Ya están constatadas las heterogeneidades y las coincidencias, las pluralidades diversas y las afinidades sociales y políticas. Ni en ello ni en la definición semántica de lo que fue aquello nos vamos a detener. Quede dicho que fue principio y final; como todo acontecimiento que cierra una etapa y abre otra. Lo importante del caso es que cuando se intentó reproducir el enésimo engaño, la vieja maniobra de envolver la mercancía averiada neoliberal con envolturas menos ásperas para ganar tiempo, a través de la exaltación del cacique peronista Rodríguez Saá, la misma gente, los mismos trabajadores, jóvenes, mujeres... volvieron a tumbarlo; tomando lo que había que tomar y sin detenerse ante ninguna vaca sagrada. Por supuesto, que en la caída tanto de De la Rua como de Rodríguez Saá tuvieron también que ver las conspiraciones, ambiciones, presiones... de tales o cuales sectores económicos, políticos o de tales o cuales imperialismos -no vamos a entrar en detalles- pero es que desde siempre se ha sabido que en este juego que es la lucha de clases, cuando la mayoría social pasa de objeto a sujeto y al igual que en su seno actúan diversas fuerzas y sensibilidades, ocurre lo propio en el otro lado; aunque este claro que el gasto de cambiar de presidentes y gobiernos como de camisa, evidenciar travestimos políticos y formar unidades nacionales tan descaradas, sólo se justifica en situaciones de emergencia como la presente. También hay que decir para matizar el alcance de lo hecho que, si bien el movimiento de masas fue capaz de mandar al retiro a dos sujetos con banda presidencial, pasando por encima y neutralizando todo un Estado de Sitio en la faena, también hay que reconocer que, de momento, no tuvo ni fuerzas ni definición como para pasar del rechazo a la afirmación y que, según lo que sabemos, a lo largo de este toma y daca, el aparato de Estado burgués no mostró señales aparentes de división, parálisis o descomposición. Es esa la gestación del proceso que ha llevado a Duhalde, otro cacique peronista, a la Casa Rosada, esta vez con expreso apoyo de la UCR y satélites; contando ya con el apoyo de la Iglesia y amenazando con intentar reproducir nuevas estafas que toman como referencia a los Pactos de la Moncloa. Para mayor regodeo, un tipo que fue candidato a vice y derrotado en las ultimas presidenciales, ejerce la Presidencia nombrado por una Asamblea Legislativa a la que -con contadas y honrosas excepciones- la mayoría social considera un reducto de canallas, ladrones y/o incompetentes; lo que de si un lado manifiesta lo elástico de la vinculación entre normas constitucionales y legitimidad democrática en las democracias formales, de otra recuerda como anda la correlación política y social de fuerzas entre el campo popular y el campo burgués.
 
Tienen razón quienes afirman que si bien no es difícil proponer ni asentir en Argentina estos días a la afirmación genérica de que el capitalismo fracasó, ello no implica ni que no queden ilusiones -más o menos teñidas de desesperación- o sobre todo, que a la afirmación aceptada en negativo no le siga una conclusión socialista en positivo. No podía ser de otra manera teniendo en cuenta la historia argentina y como está el mundo. Pero también es verdad que los reconocimientos de fracaso y quiebra que se hacen desde el Poder para obtener la aquiescencia, sumados a las necesidades diarias -el paro, el corralito, la inflación, el desabastecimiento...- de personas y familias, unidos a la actuación de las vanguardias -las que arrancan de antes y las que emergen ahora- mantienen abierta la partida. Por eso hay ahora un magma de convocatorias, unas orgánicas y otras no, de autoorganizaciones de barrio -las asambleas populares- de recrudecimiento de luchas que venían de antes en fábricas y provincias; por eso se mezclan métodos o se combinan formas y conviven la cacerola con el cóctel o la barricada.
 
Pedimos perdón si hasta aquí la alegría y el respeto que siempre provoca la bella imagen de quien lucha por su dignidad ha podido derivar en una impresión de optimismo mecánico o fatalista.
 
Con seguridad, la izquierda argentina sabe de las carencias y los riesgos. Si mira atrás hacia si misma y su misma historia tiene elementos para anotarlos y actuar en consecuencia. De entrada son significativas no sólo la reaparición de agresiones organizadas de columnas de matones (el 2 de Enero) sino los intentos conscientes por generar pánicos -a la manera del Gran Miedo- y confrontaciones internas, azuzando a unos sectores populares contra otros. Tampoco puede olvidarse el efecto contradictorio a medio plazo de la lucha por la supervivencia cotidiana (ahi están, por ejemplo, las colas en los consulados...). Igualmente, acabará por resentirse el monopolio informativo en manos del sistema a nivel de masas, sólo tocado lateralmente por algunas fisuras; con todos los riesgos de desorientación, intoxicación y aislamiento que conlleva (y que Internet, desde luego, puede paliar pero no sustituir). De una parte, puede constatarse en el rechazo social a los corruptos y a la banca, en la conciencia de que se vendió Argentina o que la deuda es un robo, en el asentimiento amplio a los derechos y reivindicaciones sociales etc, bases positivas donde anclar el catalogo de reivindicaciones inmediatas y transitorias que -con un sensible grado de coincidencia- levantan no sólo las organizaciones políticas o sociales preexistentes sino también las estructuras de autoorganización que se están constituyendo. Constatamos que lo que no está tan claro  -y sobre lo que la prudencia nos impulsa a no avanzar más allá porque para medir, no solo los fondos sino las formas, hay que escuchar los acentos, las reacciones y respirar el ambiente- es cómo conseguir políticamente esas reivindicaciones. Toda la izquierda argentina -según leemos- parece reconocer la necesidad de avanzar en la participación y organización popular y estar trabajando en ello, pero la cuestión es cómo y con qué coronar ese proceso, cómo impulsarlo, como desarrollarlo, como relacionar lo nuevo y lo viejo; con qué plazos; con que ritmos, formulas, prioridades nacionales, provinciales o locales; con qué instrumentos en forma de experiencias o demandas que sean a la vez creíbles y que paralelamente no devuelvan al redil instituido el proceso en curso, frustrando sus expectativas. Palabras, conceptos, estrategias.. están ahora mismo expresándose con el desafió pendiente de evitar el peligro tanto de aislarse en un discurso ininteligible como de desvirtuar lo pretendido. 
 
En cualquier caso, la izquierda argentina ha de considerar como una tarea básica avanzar en su unidad como referente político nacional. Como no es creíble que los focos se concentren milagrosamente sólo en una organización, en forma única y centrípeta, si se hace caso estricto a lo que la propia izquierda escribe acerca de lo que pasa, el problema toma carácter fundamental. Con todo lo ocurrido últimamente y con todos los cambios acaecidos no conviene tampoco olvidarse que hace algunos meses, la misma izquierda seguía recluida en la minoría -no sólo electoral- y que el signo premonitorio de los acontecimientos actuales no radicaba precisamente en el incremento de sus apoyos sino en la exaltación del llamado voto bronca -voto nulo o en blanco-. Desde un punto de vista general, no puede pensarse en que pueda ganarse credibilidad social en una coyuntura como la presente asumiendo diferenciaciones entre programas y quienes los encarnan -conformándose con la coexistencia paradójica del eco social de unos coexistiendo con el escepticismo ante los otros- porque ambos procesos andan de la mano; porque como es sabido las ideas no existen sin organización y porque, si se tiene ambición de gobierno, ha de asumirse la lógica de que socialmente se dude de cualesquiera pretensiones, articulaciones o postulaciones ante un desafio nacional cuando no se han dado previamente muestras y pruebas de saber priorizar y por tanto resolver carencias en el ámbito doméstico más cercano. No es amnesia lo que se necesita -ni nacional ni internacionalmente- ni tampoco un mero rejunte formal sino una toma de conciencia que sepa discriminar las prioridades -lo urgente, lo útil y lo necesario; lo accesorio o aplazable- adecuar las actitudes y los discursos, articular los mecanismos de acuerdo, colaboración, coordinación y convergencia (o incluso de acotación y administración de los desacuerdos) de tal manera que puedan fermentar las nuevas militancias, trascender y multiplicar las implantaciones, reconocerse alternativa nacional y saber transitar tan complejos momentos como los presentes y aún los que pueden avecinarse (donde, siempre hay que contar, entre otros factores, con las FFAA y con el imperialismo). De verdad que deseamos apasionadamente que se este a la altura y de que la parte -incluso la legitima parte- no oculte el todo. Por Argentina y -porque no decirlo- también por nosotros y nosotras.
 
Terminamos, rogándoos nuevamente que no os toméis a mal si hemos dicho alguna tonteria.
Sugerencias
 
A continuación reproducimos Enlaces Argentinos o sobre Argentina. En ciertos casos, les añadimos una breve nota para facilitar su ubicación. Recordamos, finalmente, que en lo tocante a las organizaciones citadas la presencia en esta relación o su orden de aparición en ella no tiene relación con su implantación, dato a concluir de otros elementos.
 
*Diarios y Medios argentinos: Clarín, Pagina 12, TeleNoche investiga
*Revistas, Redes, Sitios: Herramienta, Indymedia Argentina (muy recomendable); Wayruro, Hugo Alberto de Pedro
*Informaciones sobre Argentina: Rebelión-Argentina(excelente selección de textos); Resumen Latinoamericano, Elecciones
*Organizaciones Sociales: Madres de Plaza de Mayo
 
*Organizaciones políticas:
 
- Organizaciones de referencia trostkista de otras corrientes: Partido Obrero, Partido Obrero Revolucionario
 
 
 
- Organizaciones conocidas como de izquierda nacional: Izquierda Nacional, Patria Libre, Polo Social
 
Música: Tango Cambalache,
 
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[Adjunto no mostrado: Tango - cambalache.mid (audio/mid) ]

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