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| Asunto: | [AndaluciaLibre] nº 316 - Vota NO - El Jano Español | | Fecha: | Sabado, 17 de Febrero, 2007 21:53:20 (+0100) | | Autor: | Andalucia Libre <andalucialibre @.......es>
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Porque el
Estatuto reformado es neoliberal y españolista.
Por Andalucía Libre,
Contra la dominación española - VOTA NO al
Estatuto de la Dependencia
nº 316
En este Correo:
*Cuaderno de
Campaña, Andalucía Libre
*Cuadro histórico de resultados electorales en
Andalucía,
*Andalucistas cierran su
campaña por el NO
*Opinión - La
Mirada de Chaves, Jose Luis Serrano
*Opinión - Consideraciones sobre el Nuevo Estatuto, Isidoro
Moreno
*Foro Social de Granada
pide el VOTO NO
*Analisis General del
Proceso de Reforma Estatutaria
*El Jano Español: PP e IU ante el
Estatuto, Andalucía Libre
*Andalucía
Libre es Andalucía Laica
*Directorio de Andalucía
en Internet
En el Referéndum del 18 de Febrero
Por Andalucía
Libre, Contra la Dominación española:
VOTA
NO AL
ESTATUTO DE LA
DEPENDENCIA
Andalucia
Cuaderno de
Campaña
Andalucía Libre
La campaña del
nuevo Estatuto andaluz ha reproducido situaciones ya vividas en Andalucía cuando
los plebiscitos sobre la ley franquista de Reforma Política, Constitución
española, Estatuto de 1981, permanencia del Estado español en la OTAN
o Constitución europea. Mentiras, manipulaciones, presiones y desigualdad a
favor del SI auspiciados desde el poder, han marcado el tono de la
campaña.

Las fuerzas
del SI contaron a su favor con abultados fondos públicos, el apoyo
desmedido de Canal Sur TV y Radio y de la prensa en Andalucía.
Sólo pudieron resentirse del desinterés de los medios escritos y
audiovisuales radicados en Madrid -que ha disminuido el nivel del bombardeo
mediático- pero no tienen motivos
para quejarse: una vez que creyeron que habían conseguido nuevamente que
Andalucía dejara de ser problema para España, no es de extrañar que -incluso en
contra de sus propios intereses- la tendencia de la Corte fuera relegar al
despreciado y despreciable Estatuto andaluz ignorado y
secundario lugar habitual en el que tienen ubicado todo lo
andaluz.
Aún así, las
fuerzas del SI no se andaron con chiquitas en lo que estuvo en su mano y donde
pudieron.
Hicieron de
entrada una campaña publicitaria institucional -formalmente
para informar y para incitar a la participación- tan rematadamente
parcial en favor del SI que, tras un recurso del PA ganado ante la Junta
Electoral, hubieron de suprimir su lema inicial: 'Muy
Nuestro'. No obstante, los 'famosos' (actores, cantantes,
locutores...) que -previo pago- amparaban el despliegue publicitario,
persistieron. Tampoco se han detenido ante la ampliación discrecional del plazo
de voto por correo, el adelanto de los actos institucionales del 28-f
-reconvertidos en mítines en favor del Estatuto- o la inclusión de llamamientos
favorables a votar el estatutoen la trama del culebrón
"Arrayán", que emite Canal Sur en hora de máxima
audiencia.
No han faltado
los predecibles llamamientos propios de estos casos, en
los que organizaciones y personas pagan favores recibidos y se aseguran de
seguir siendo bien considerados. Hubo un manifiesto sindical-patronal por el SI
y otro de organizaciones sociales, donde repitieron CCOO y UGT y coincidieron
con organizaciones afines de campesinos, "emprendedores de economía
social", consumidores, discapacitados, feministas y gays del Regimen. Y
algunos los han secuenciado para repetirlos sectorialmente por separado.
El inevitable
Manifiesto por el Si de los "culturetas progres",
con Luis García Montero ejerciendo de
capataz (sumando para su causa a las cuadras intelectuales de origen PCE y
PSOE) volvió a dejar el habitual sabor agridulce de estos casos al comprobarse
por qué parajes de profunda sumisión personal, servilismo
profesional y cretinismo político anda instalada una parte de la
intelectualidad andaluza reconocida. Nueva ocasión para, aplicando el
'criterio Vargas Llosa', recordar la conveniencia de disociar
obras -cuando se da el caso de que tienen interés y valor- de las opiniones
políticas de sus autores.
Para acabar de
completar el panorama, las fuerzas del SI -y en particular el
PSOE- al objeto de generar confusión en las filas del NO, sumaron a la
utilización recurrente del Sí del PSA de Pacheco, la difusión de otro
manifiesto de antiguos andalucistas -de la etapa de la coalición con el PSOE-
que también pedían el SI.
En lo que toca
a discursos políticos, la derecha ultraespañolista del PP ha
llamado a votar SI sin dudas y contundentemente porque -en su opinión- aunque el
Estatuto fuera innecesario, una vez iniciado el proceso, suyo es el merito de
haberlo terminado como "un estatuto español y constitucional", siempre
contrapuesto al Estatut catalán. Han hecho españolismo ultra y se han
postulado como los naturales gestionadores futuros del Estatuto en el Gobierno
andaluz. Como simbólico broche de campaña, han anunciado -vía decisión del
Ayuntamiento que controlan- la colocación permanente en la plaza del triunfo de
Granada de una inmensa bandera española. Para eso ganamos en 1936, han debido
decir...
Por lo que
afecta a PSOE-IU, el tono común de su discurso se refleja bien
en la carta que Francisco Ríos Carrégalo, exdiputado y ahora
Coordinador Local de IU de Granada, remitió a un amplio listado de direcciones
para "exigir" participación activa en la campaña del SI: "Este
Estatuto es básicamente fruto de un acuerdo entre IU y el PSOE
en el que nuestras propuestas propias y a las que hemos dado curso,
provenientes de organizaciones sociales, han posibilitado que se sume la inmensa
mayoría de la sociedad civil. El PP no ha tenido más remedio que sumarse
planteando pequeños retoques que no han afectado al contenido
básico del mismo. Sólo una parte del andalucismo se pronuncia
por el voto negativo con una visión partidista y con planteamientos nada serios
y para nada verídicos ni convincentes". Su demagogia ha sido desmedida y
desenfrenada.
PSOE y
PCE-IU -y tras ellos prensa y medios afines- han intentado
sistemáticamente ocultar el NO de izquierdas, soberanista o independentista y
sus argumentos, para "transportar el NO a la derecha" y se
han empeñado desvergonzadamente en la difícil tarea de defender un texto que
comparten con la derecha del PP y que el mismo PP respalda, acusándolo
de no hacerlo con "suficiente entusiasmo". Sin mucho éxito, han
intentado asimilar la campaña del Estatuto a la del 28-f; cuando su equivalente
real es precisamente el del Estatuto de 1981, otra estafa como la
presente.
En el lado del NO,
el Partido Andalucista optó en su propaganda por la línea más
blanda en la crítica del Estatuto -dirigiéndose preferentemente a atar al sector
socialmente más moderado y políticamente más regionalista de su electorado-
haciendo hincapié en los 60.000 millones de euros que
estima que implica de infrafinanciación para Andalucía. Durante la campaña, ha
seguido usando del agravio comparativo con Cataluña, aunque el inmenso campo de
criticas que ofrece el Estatuto y que aumentaba la demagogia del SI, ha ido
paulatinamente atenuando su centralidad, permitiéndole introducir -sobre todo a
Julián Álvarez- otros elementos. En el balance final, puede decirse que ha
emitido un discurso general más equilibrado que en etapas anteriores;
socialmente socialdemócrata y nacionalmente, regionalista fuerte (con algunos
guiños nacionalistas puntuales), de tipo federalista.
La
Plataforma Andaluces por Andalucía -aunque con
una repercusión publica y sobre todo mediática modesta- ha cumplido su
papel practico de servir durante la campaña de cobertura funcional para el
NO, sobre todo allí donde no coincidía con otras plataformas locales. Tambien ha
servido de cauce y paraguas para la expresión de CUT-BAI, fuera de sus
baluartes locales tradicionales. Los independentistas y soberanistas
-suscribieran o no su muy moderado y políticamente restrictivo manifiesto- luego
y a la hora de la verdad, han colaborado y hecho posible en parte sensible el
desarrollo de su actividad por el NO.
Finalmente, el
grueso de la extrema izquierda española en Andalucía ha pedido el NO
'cinco minutos antes de la hora', con un discurso viejo, sin
atractivo y cogido con alfileres.
La sombra de las
próximas Elecciones Municipales de Mayo ha sobrevolado la
campaña. Del lado del SI, PSOE y PCE-IU se han quejado del protagonismo de
los candidatos a alcalde del PP, que la derecha ha argumentado como prueba de su
compromiso estatutario al vincular sus candidaturas a la defensa del Estatuto.
De otra, ha condicionado la campaña del NO, particularmente en el caso de
CUT-BAI, organización que -según declaraciones de Luis Carlos
Rejón- ha mantenido lo que el excoordinador general de IU
describió como un "pacto de caballeros" con el resto de IU, basado en
el reparto de territorios para la agitación y en el principio de la
no-agresión política. 'Acuerdo' que, por supuesto, IU ha vulnerado
allí donde ha podido y le ha convenido, tal y como ha ocurrido en Osuna o El
Coronil.
Previsiones
Un rasgo permanente
de la campaña del PSOE-IU ha sido la preparación política y mediática cara a los
hipotéticos resultados, tanto en lo referente al NO como a la
abstención.
En lo que afecta al
NO, habrá que tener presente -para evitar intoxicaciones- que en las ultimas
elecciones autonómicas de 2004 -que pueden servir como punto de referencia- el
PA obtuvo el 6,3% nacional y la candidatura que entonces
recibió el apoyo soberanista e independentista no llegó ni al 1%.
Por lo que se ha
visto en campaña -pese a encuestas prefabricadas y presuntas noticias y
declaraciones preventivas colocadas al efecto- no se atisba ningún fenómeno
significativo de indisciplina en el voto ultra o españolista que indicara
su pase al NO. A esos efectos, el discurso radicalmente español de Arenas
por el SI ha sido efectivo y por tanto la derecha españolista se repartirá entre
el Si y la abstención.
Todo lo cual no
evitará el empeño sistemático del PSOE e IU por endilgarle a la derecha el
máximo NO posible por razones políticas, ya que ese "no" le resulta útil y
nada problemático, en tanto el "no" andalucista, de izquierdas o independentista
si le afecta y le molesta. Por contra, todo apunta a que el NO será la suma de
andalucistas, independentistas y extrema izquierda, engrosados con elementos
desgajados de los electorados del PSOE e IU, jóvenes y
abstencionistas.
La alta
abstención previsible es eminente y esencialmente pasiva. Tiene
un potencial deslegitimador del resultado pero esta consecuencia no le es
inherente. Para que se active o no, se depende de cómo evolucione el mapa
político andaluz -en donde lo decisivo mañana es el nivel del NO- y sobre todo
-mirando a largo plazo- de si se consolidara una opción de izquierda
independentista andaluza.
Para evitarse
espejismos y lecturas mecánicas al respecto, nada mejor que recordar que el
vigente Estatuto de Galicia, fue refrendado en
1980 con una participación de sólo el 28,2% (es decir, con una
abstención del 72,8%) y de ese escuálido porcentaje, aún el No
-entonces apoyado por lo que ahora se agrupa en el BNG, más los
independentistas- obtuvo el 19,7%. Estos datos -como es evidente- no han
afectado en nada el curso y legitimación en Galicia de las instituciones
emanadas de ese estatuto
En nuestro
caso, las fuerzas del SI han ido rebajando paulatinamente sus aspiraciones
durante la campaña. La iniciaron recordando al 28 de febrero en que aprobó la
iniciativa autonómica, pese a la oposición y el boicot del Gobierno español de
la UCD. Pronto cayeron en la cuenta de que aquel 63,88% de
1980 les venia grande y pasaron muy pronto a tomar como umbral el
porcentaje del referéndum estatutario de 1981
(53,49%). A continuación, giraron a compararse con el
porcentaje del ultimo referéndum estatutario en Cataluña de 2006
(49,41%) y la han cerrado, prudentes, encastillándose en que lo
que realmente importa es que haya más síes que noes (lo que resulta una razón
adicional para votar NO).
El Estatuto vigente se aprobó con una participación del
53,6%
El 'sí' alcanzó el 89,3% frente al 6,9% del
'no' Agencias
El Estatuto de Autonomía de Andalucía
vigente se aprobó en referéndum el 20 de octubre de 1981 con una participación
del 53,68% por ciento del censo, de los que un 89,36% optó por el 'sí' y un
6,98% se decantó por el 'no', mientras que un 2,89% se decidió por el voto en
blanco y se registró un 0,77% de votos nulos.
Andalucía ha celebrado
hasta ahora seis consultas electorales desde el inicio de la democracia y
ninguna de ellas ha registrado una participación inferior a ese 53%
del censo, a excepción del referéndum celebrado en febrero de
2005 para la ratificación del tratado de la Constitución
Europea, que sólo alcanzó una participación del
40,3%.
El emblemático referéndum del 28 de febrero de
1980, en el que Andalucía optó por la vía del artículo 151 de la Constitución
para alcanzar la autonomía, registró una participación del 63,88% del censo. El
'sí' alcanzó en aquella ocasión el 86,85% frente al 5,36% del 'no', que fue
inferior al voto en blanco, que se situó en el 7,02%. Además hubo un 0,77% de
votos nulos.
Los porcentajes más elevados de participación en referéndum
en Andalucía se registraron en los primeros años de la transición, de forma que
el 81,9% del censo ejerció el derecho al voto en el
referéndum sobre la franquista Ley para la Reforma
Política, celebrado el 15 de diciembre de 1976, y el
69,5% acudió a la cita con las urnas en el
referéndum constitucional del 6 de diciembre de
1978.
Por su parte, el referéndum sobre la permanencia de España en
la OTAN, celebrado el 12 de marzo de 1986, registró una participación del
61,5%, mayor al de ratificación del vigente Estatuto andaluz,
celebrado cuatro años y medio antes.
Todos estos datos sitúan en el
último lugar al referéndum celebrado en febrero de 2005 para la ratificación del
tratado de la Constitución Europea, que sólo alcanzó una
participación del 40,6%, incluso por debajo de la registrada a
nivel estatal que se situó en el 42,3%.
Cuadro Histórico de Participación electoral en
Andalucía
-
REFERENDOS: 1976 (Reforma
Política) 81,90, 1978 (Constitución Española) 69,5.
1980, Iniciativa Autonómica,
63,88%; 1981 (ESTATUTO AUTONOMÍA) 53,49; 1986
(OTAN) 61,55, 2005 (Constitución Europea)
40,30
-
ELECCIONES GENERALES: 1977 78,48,
1979 68,65, 1982 68,75, 1986 70,67,
1989 69,32, 1993 76,20,
1996 78,00, 2000 68,77, 2004 74,77
-
ELECCIONES AUTONÓMICAS: 1982 66,3,
1986 70,55, 1990 54,78, 1994
67,28, 1996 77,94, 2000 68,71,
2004 74,66,
-
ELECCIONES MUNICIPALES (+):
1987 66,66, 1991 61.15,
1995 68,81, 1999 64,64,
2003 65,57
Fuente: Ministerio del Interior y
Parlamento de Andalucía. (+) El Ministerio del Interior no ofrece datos de las
municipales de 1979 y
1983
Andalucistas cierran su campaña por el NO
El PA se
compromete a no apoyar «ningún» Gobierno con este
Estatuto Agencias
El secretario general del
Partido Andalucista,
Julián Álvarez, condicionó ayer formar parte de «cualquier
gobierno» a la no aceptación de la «rebaja» que supone el nuevo Estatuto, así
como su modificación, y adelantó que esta posición será el «eje central» del
discurso andalucista de los próximos años. Así, Álvarez
adelantó que la reforma del nuevo Estatuto estará en el «primer documento
que presentemos al primero que quiera negociar con nosotros para formar
cualquier tipo de gobierno». El PA tiene la intención de convertir el «no»
al Estatuto en su ideario político en el «eje central» de su discurso para
«seguir trabajando» por una Andalucía de primera a partir del 18 de febrero. Y
fue a más: aseguró que será una condición a la hora de formar posibles pactos de
gobierno. «Tampoco habrá Presupuestos de Andalucía ni ninguna ley importante
pactada con el PA si no es desde la exigencia de una Andalucía de primera, pues
no aceptaremos este Estatuto a la baja».
El andalucista, que eludió hacer un
pronóstico sobre los resultados del referéndum, insistió en su objetivo de que
los noes sean más que los síes, aunque vaticinó que el respaldo al Estatuto «no
llegará» al 50% del censo.También aprovechó para hacer balance de los quince
días de campaña, de la que comentó que, a diferencia de los otros partidos, el
PA la ha centrado en explicar y desentrañar las razones del «no» al Estatuto y
en compararlo con el de Cataluña. Asimismo, anunció que su partido presentará
tras el referéndum iniciativas para que «exista una mayor claridad y limpieza»
en las campañas electorales, «frente el uso perverso de los medios públicos que
el PSOE ha hecho en esta».
Álvarez, junto al monumento situado en el
kilómetro 4 de la antigua carretera de Carmona donde fusilaron a Blas
Infante, hizo una declaración de principios de su partido «con todas
las de la ley», que llevará a la práctica «tanto a la hora de gobernar, de hacer
un tipo de oposición o de condicionar un tipo de gobierno». «No dejaremos jamás
de hablar del Estatuto ni de las diferencias que nos trae este texto», aseveró.
Indicó que a partir del lunes «seguiremos trabajando por una Andalucía de
primera». «Vamos a dar toda la guerra del mundo para intentar cambiar este
Estatuto en el caso de que se apruebe», reiteró Álvarez. Insistió en la idea de
que «si está en nuestra mano, no vamos a consentir que nadie gobierne Andalucía
sin exigir una igualdad absoluta» con el resto del Estado.
Álvarez pide rechazo e invita organizaciones del
"no" a crear la alternativa
Sevilla, 16 feb (EFE).- El
secretario general del PA, Julián Álvarez, pidió hoy a los ciudadanos un rechazo
"rotundo" al Estatuto con el que Andalucía "perderá todo" lo que consiguió el
28-F, e invitó a los que defienden el no a aprovechar este "momento histórico"
para construir una alternativa al PSOE. En un escenario presidido por figuras de
poliespan verde (1,5 metros de altura cada una) con los números de los 60.000
millones que según el PA pierde Andalucía con el Estatuto; otras dos columnas de
globos blancos y verdes, militantes-animadores y varios globos y pantallas
gigantes, encabezados por el lema "Así, no", el PA
afrontó su último acto de la campaña en un hotel de Sevilla.
En este
entorno festivo, plagado de banderas andaluzas, Álvarez aseguró: "Con este
Estatuto Andalucía pierde todo lo que consiguió el 28 de Febrero y es un paripé
porque nunca han tenido voluntad de hacer una reforma de primera". El líder
andalucista comenzó su alocución haciendo referencia a la "inmensa batalla" que
su partido ha realizado en la campaña, pese a las "limitaciones que nos han
impuesto", en alusión al Gobierno andaluz, al que acusó de intentar "callar
a todo el que no diga sí, señor Chaves".
En tono irónico, Álvarez dijo que el
Estatuto es un "acto de fe basado en la creencia a Chaves" con el que quieren
"montar una nueva religión con todos sus mandamientos". De los "mandamientos"
destacó: "Convocaré el 28-F cuando me dé la gana; las empresas de los hermanos
de Chaves pueden contratar con la Junta; es razonable excarcelar a De Juan
Chaos; no te mancharás con el chapapote de Algeciras y no desearás los 60.000
millones de Cataluña".
Álvarez recordó a los militantes que "no
estamos solos" para enumerar, a continuación, a todas las organizaciones que
defienden el no al Estatuto, en las que destacó a la "Plataforma de
No" y a algunos de sus miembros como Manuel
Pimentel, Luis Carlos Rejón o Diego
Cañamero, un "montón de buenos" andaluces -dijo- que "cree" en
Andalucía. A todos ellos les invitó a "aprovechar este momento histórico y a
construir la alternativa" a Chaves y al PSOE, de los que dijo que son el
"problema" de Andalucía, aunque también se mostró convencido de que "muchos
votantes autonomistas" del PSOE e IU votarán en contra.
El mitin, el más
concurrido y animado con unos 400 asistentes, comenzó con la proyección de un
vídeo resumen de la campaña andalucista de los más de 40 actos en los que ha
participado el secretario general, que en esta ocasión estuvo arropado por
dirigentes andalucistas históricos como Alejandro Rojas-Marcos
o Miguel Ángel Arredonda. Antes del secretario general,
intervinieron, entre otros, el candidato del PA a la Alcaldía de Sevilla,
Agustín Villar, y la portavoz parlamentaria, Pilar González, que, como Álvarez,
reiteraron y recalcaron el "no, no al Estatuto de la traición".
Bufanda andalucista al cuello con la
inscripción "Viva Andalucía libre", Pilar González
pidió a los asistentes que trabajen "por la utopía" y les recordó que la
formación "ha apostado" por un Estatuto "justo, con identidad como nación,
con competencias y financiación suficiente". "No, a que nos cambien el Estatuto
de Carmona por el Estatuto de Madrid; no al cambio de un Estatuto de altura por
otro del bombero torero", enfatizó la portavoz, que dijo que con la reforma
"no está garantizada" la financiación para desarrollar políticas de progreso,
algo -dijo- de lo que "ni se han enterado" el PP e IU.
Otro
vídeo, con los logros del PA cuando estaba en el Ayuntamiento de Sevilla y de
denuncia de las carencias "provocadas" por el actual gobierno municipal del PSOE
e IU, precedió la intervención de Agustín Villar, quien acusó a
"estos seudoprogresistas de salón" de haber convertido a Sevilla en la ciudad
"de los mangazos, de las facturas falsas del Distrito Macarena y del
trenecito turístico (por el Metrocentro)".
EFE
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Opinión
La mirada de
Chaves Jose Luis
Serrano* La Opinión de Granada,
16.02.2007
Prometí no volver a escribir de
política en los caoramas, porque ya sé, querido lector, que mis opiniones
sobre lo público te traen al fresco. Esta semana vuelvo a incumplir la
promesa. He visto dos noticiarios de Canal Sur. Dos. No más. Suficiente. Me
reafirmo: votaré no a este estatuto. Les cuento lo que he
visto y cómo lo he visto. Sin acritud, sin rencor, pero también sin
literatura. Lo siento, querido lector que me hablas de "la poesía
cotidiana de los caoramas". Hoy no hay poesía. Empiezo por lo menos visto
en Canal Sur, la nuestra: el Partido Andalucista pide el no, pero parece
abrumado por tener que hacerlo. El eje argumental del no andalucista es que
con este Estatuto Andalucía pierde sesenta mil millones de euros. Pero
‘60.000 millones de euros’ es un concepto no menos abstracto,
inabarcable e inimaginable que ‘Santísima Trinidad’. A veces dicen
que Andalucía es una nación y que este estatuto la trata como una región, como
si fuera La Rioja o Murcia, la región por excelencia. Pero esto lo dicen pocas
veces, sin elevar la voz y sin pasión. Un discurso neutro sería estratégico si
la inercia favoreciese al no, pero favorece al sí. De todas formas,
Julián Álvarez en formación, en inteligencia y en estrategia
no sólo está muy por encima de sus predecesores en la secretaría general
andalucista, sino también muy por encima de la media de la clase política
andaluza. Decía Hölderlin que donde reside el peligro reside
también la oportunidad. El peligro es este Estatuto, la oportunidad acaso sea
la gestión del no que pueda hacer Julián
Álvarez.
Justo al revés del Partido Andalucista,
Izquierda Unida pide el sí, pero parece pedir disculpas por hacerlo. Hay mucho
nacionalismo andaluz dentro de Izquierda Unida. De hecho, en los años en que
Ortega dirigía -por decir algo- la nave del PA, el
nacionalismo andaluz se refugió ahí. Y no sólo desde dentro, tampoco desde
fuera se entiende qué hace Concha Caballero pidiendo el sí.
Tal vez soñaban con la foto a solas con el hermano grande, el PSOE, y no han
sabido salirse del encuadre cuando han llegado las ciento cincuenta enmiendas
de la prima fea: la derecha centralista del PP.
En
tercer lugar, he visto en televisión a los hombres del PP. Algunos me
estremecen, sobre todo aquellos que no puedo dejar de asociar con el 11-M,
pero eso es una percepción subjetiva. Javier Arenas fue quien
dijo para mí la frase definitiva, la que me lleva de cabeza al no: "Este
estatuto -dijo- es nacional y constitucional". ¿Qué diferencia hay entre
los dos adjetivos? ¿Acaso no dicen en el País Vasco que no hay más nación que
la establecida en la Constitución? ¿Por qué esa diferencia entre lo nacional y
lo constitucional aquí? ¿Quieren decir que hay una España nacional
preconstitucional a la que los andaluces estamos vinculados aunque el peor
nacionalismo de corte Milosevic se imponga en
Madrid?
Y cuarto, he visto a los hombres del PSOE. Uno
de ellos -dicen que el que más manda- lee los discursos, habla mal y parece
más preocupado por el Atleti que por la emigración de nuestros universitarios
a Madrid. Deprimente. El presidente Chaves, en cambio, me
desconcierta. A veces parece ser consciente del tamaño histórico de su cargo.
A veces en cambio se comporta como si fuese el presidente de la región
riojana. A veces parece que sabe que España es Andalucía, otras veces parece
obsesionado con la unidad de España, eslogan que esconde hoy la centralidad de
Madrid. ¿Si el PP piensa en que no se vayan Euskadi ni Catalunya y el PSOE
piensa en cómo mantener la centralidad de Madrid, quién piensa en Andalucía?
Estoy seguro de que este estatuto nos lleva a segunda y de que el presidente
está equivocado, pero cuando observo su mirada en televisión me pregunto si es
sincero.
*Jose Luis Serrano es profesor de la
Universidad de Granada y autor de la novela
Zawi
Consideraciones ante el Nuevo Estatuto de
Autonomia
y el referendum del día
18 Isidoro
Moreno* Asumiendo modestamente,
pero sin complejos, lo que algunos consideramos un deber cívico y de
conciencia, que es inexcusable para quienes nos consideramos o somos
considerados “intelectuales” –profesores, investigadores, creadores o
críticos en el ámbito de la cultura-, me permito hacer llegar a los
miembros de la comunidad universitaria una serie de consideraciones sobre el
nuevo Estatuto de Autonomía que se nos presenta a ratificación por referéndum
el próximo 18 de febrero. Como era de esperar,
la intoxicación mediática de estos días no sólo invita a un voto afirmativo no
argumentado y ciego, sino que está plagada de falacias e inexactitudes que
pueden contribuir a que, en un futuro próximo, aumente la frustración y el
desprestigio de “lo político” cuando muchas afirmaciones que se están haciendo
ahora se muestren vacías. Por otra parte, los incesantes llamamientos públicos
de personas de muy diversa significación –entre las que, en Sevilla, no faltan
los imprescindibles Lopera y Del Nido*- y de
organizaciones empresariales, sindicales y toda una larga serie de
asociaciones del más diverso tipo a favor del Sí –por motivos y con objetivos
que cada quién es libre de interpretar- van destinados a fomentar el
“pensamiento cero”, creando una sensación de práctica unanimidad sobre las
supuestas bondades del texto y planteando implícitamente como innecesarias la
reflexión y toma de decisión consciente sobre si votar o no, y en su caso qué
votar, por parte de cada ciudadano y
ciudadana. Desde el distanciamiento respecto a
todos los partidos políticos actualmente existentes, y utilizando el medio de
comunicación que los miembros de la comunidad universitaria tenemos a nuestro
alcance para hacernos llegar no sólo noticias sino reflexiones sobre aquello
que creemos importante para la Universidad y para el conjunto de la sociedad,
me decido a enviar estas reflexiones desde el profundo respeto a todas las
opiniones que puedan ser contrarias a mis planteamientos y con el objetivo
único de contribuir a un debate que no ha estado fuera de nuestra Universidad
–ya que ha habido algunas Jornadas sobre el tema en diversos centros- pero que
estimo no ha tenido entre nosotros la envergadura que su importancia
requiere. En primer lugar, en cuanto a su forma
de elaboración, me parece necesario denunciar que en los más de cinco años
transcurridos desde el primer anuncio de la reforma del Estatuto
actualmente vigente no ha existido, ni ha sido impulsado por la Junta de
Andalucía ni por ningún partido político, el imprescindible debate social
acerca de su necesidad y sobre los logros e incumplimientos del aprobado en
1981. Todo ha sido negociado y acordado a espaldas de la ciudadanía por las
cúpulas partidistas, aunque ahora se afirme que han intervenido en su
elaboración representantes de múltiples organizaciones sociales(?). Es sólo
cuando el texto ha de cumplir el precepto de su ratificación en referéndum
–como consecuencia de que Andalucía es, gracias al 28 de Febrero de 1980, una
Comunidad Autónoma del artículo 151 de la Constitución- cuando se apela a la
participación popular, sustituyendo la información y el debate por eslóganes
publicitarios que animan, casi todos ellos, a votar afirmativamente de una
forma ciega, sin un verdadero conocimiento de lo que se vota y de las
consecuencias que tendría dicho voto para nuestro futuro
colectivo. Antes de elaborar un nuevo Estatuto
hubiera sido obligatoria una evaluación seria y rigurosa de los aspectos
cumplidos e incumplidos del aprobado en 1981 y un amplio debate sobre la
situación de Andalucía hoy: de cual es nuestra situación real, de cuáles son
nuestros principales problemas y de hacia dónde queremos caminar.
Contrariamente a esto, lo que se nos ofrece en el preámbulo del nuevo texto es
la afirmación de que “hemos pasado del subdesarrollo económico y cultural
a un panorama similar al de las sociedades más avanzadas” y que
Andalucía “se ha acercado al ideal de Andalucía libre y solidaria por la
que luchara Blas Infante”. El hecho de que Andalucía continúe ocupando
los últimos lugares entre las Comunidades Autónomas del Estado Español en
cualquier clasificación respecto al bienestar y la calidad de vida, y la
lectura de la obra de aquél descalifican estas afirmaciones triunfalistas que
tratan de enmascarar nuestra realidad y de vaciar de significación al que fue
principal luchador por una Andalucía Libre. En
segundo lugar, respecto al texto mismo que se nos presenta a referéndum, lo
consideramos radicalmente insuficiente e inserto en un modelo económico,
político y cultural cuya lógica es la contraria de la que posibilitaría a
Andalucía avanzar hacia un desarrollo humano, sostenible y solidario, centrado
en las necesidades y aspiraciones de las personas y no en los intereses de
quienes controlan el Mercado. Sin intención de
exhaustividad, y a título de ejemplos, señalamos algunos de los aspectos que
considero más negativos del texto:
-
No reconocimiento de la identidad
nacional de Andalucía. La alusión en el preámbulo a la “realidad nacional”
no supone -tras la desnaturalización del concepto en las Cortes Españolas
respecto a lo aprobado en el Parlamento Andaluz- una definición de Andalucía
con vigencia en el presente sino una mera referencia erudita a un documento
de hace casi cien años al que no se da valor alguno en el presente. Este no
reconocimiento supone rechazar la existencia de un pueblo andaluz con
derecho a decidir sobre nuestros propios asuntos y a dotarnos de las
instituciones y competencias necesarias para ello.
-
No existen instrumentos para garantizar
el reequilibrio interno de Andalucía, territorial y social, ni para
conseguir la igualdad con otros pueblos del Estado respecto al efectivo
ejercicio de derechos que, en teoría, nos son reconocidos.
-
No se reconoce de manera adecuada la
deuda histórica que el Estado Español tiene con el pueblo andaluz; deuda que
no consiste solamente en el déficit en la financiación de competencias
traspasadas a la Junta de Andalucía sino que abarca el valor de los recursos
materiales, financieros y humanos expropiados a Andalucía durante los
últimos ciento cincuenta años en beneficio de otros territorios. Y que no
debería considerarse pagada hasta que alcancemos, al menos, el nivel medio
del Estado en todos los servicios.
-
Se establece la subalternidad de las
leyes andaluzas respecto a las estatales y europeas, incluso en aquellos
ámbitos definidos como competencia exclusiva de Andalucía.
-
No se contempla el papel de los
municipios como nivel institucional fundamental y gestor de servicios más
cercano a los ciudadanos, ni se plantea resolver la financiación de los
mismos, ni su presencia en órganos de decisión política, ni su agrupamiento
necesario en comarcas.
-
Los derechos sociales que teóricamente
se reconocen –constituyendo, al decir de algunos partidos y organizaciones,
el principal logro del texto- son, en gran medida, una mera recopilación de
los ya existentes en la Constitución o reconocidos en diversas leyes; y,
además, no cuentan con verdaderas garantías para su ejercicio, ni jurídicas
ni financieras. En este último aspecto, el Estatuto no contempla una
fiscalidad redistributiva y compensatoria, social y territorialmente, ni
define una forma de financiación que haga avanzar la convergencia, en el
ejercicio de los derechos, con otras Comunidades del Estado. Seguiremos
dependiendo de la legislación que establezca el poder central del Estado y
se elabore en Bruselas sin que, en la práctica, tengamos capacidad de
decisión en esas instancias.
-
Entre los objetivos de la Comunidad
Autónoma y los principios rectores a los que deben responder las políticas
públicas –que no siempre se corresponden- están ausentes la desaparición de
las bases militares extranjeras o “de utilización conjunta” en suelo andaluz
y la aspiración de declarar Andalucía territorio
desnuclearizado.
-
La alusión a la Reforma Agraria se
convierte en una broma al ser insertada obligatoriamente en la política
agraria comunitaria (PAC). Pero, sobre todo, no existe alusión alguna al
objetivo de que sea el logro de la Soberanía Alimentaria el eje de nuestro
desarrollo agrario, ni se realiza una prohibición y ni siquiera una política
preventiva respecto a los transgénicos, a pesar de que constituyen una grave
amenaza para los agricultores andaluces y para nuestro medio
ambiente.
-
No se contempla el suelo como
patrimonio colectivo andaluz, por lo que seguirá siendo un recurso económico
abierto a la especulación y la destrucción del entorno natural y cultural. Y
ello continuará imposibilitando la resolución del gravísimo problema de
vivienda que sufren millones de andaluces.
-
Los contenidos del “derecho al
trabajo” (artículo 26 del Estatuto) constituyen una burla a dicho
derecho y, sobre todo, a los cientos de miles de andaluces sin empleo y a
los millones con empleo precario. Lo que sí se garantizan son “las
condiciones necesarias –supongo que, sobre todo, económicas- para el
desempeño de sus funciones” a las organizaciones sindicales y empresariales
“más representativas”.
-
El texto del nuevo Estatuto es
inaceptable en su tratamiento de la cultura andaluza que debiera defender y
desarrollar. En lugar de recoger los valores humanistas y potencialmente
liberadores de esta –entre otros, la centralidad de la persona, el
igualitarismo, la solidaridad y la valoración de la dignidad por encima de
la riqueza material- asume en su artículo 1º “los valores de la Unión
Europea”, que me temo sean, aunque no se confiese, los de la globalización
neoliberal: la competitividad insolidaria, la productividad medida en
términos exclusivamente económicos, el individualismo, el consumismo
desaforado, la búsqueda ciega de beneficios sin tener en cuenta los costes
sociales y ecológicos…
-
El texto refleja una inaceptable
reducción del conjunto de valores y expresiones culturales andaluces a lo
declarado como Patrimonio por los poderes públicos. La referencia específica
al flamenco nos tememos que pueda funcionar como coartada para desatender
las obligaciones respecto a los demás elementos y valores culturales de
Andalucía y para acentuar la consideración de la cultura como un mero
recurso económico y no fundamentalmente como cimiento de la identidad
colectiva. La desvinculación de la cultura andaluza del ámbito de la
Educación refleja con claridad el sesgo reduccionista y mercantilista del
nuevo Estatuto en esta dimensión. Ante ello, el mantener el objetivo
incumplido del anterior Estatuto de conseguir “el afianzamiento de la
conciencia de la identidad y la cultura andaluza” supone una mera
declaración retórica vacía de contenido.
-
Más allá de lo anterior, las menciones
a la Educación, y especialmente a la investigación y a las universidades,
son significativamente pobres y casi inexistentes. En este sentido, el
Estatuto no agrega apenas nada ni va servir de contrapeso respecto al
conjunto de leyes y normas, incluidas diversas directrices europeas, que
están poniendo las universidades al servicio exclusivo del Mercado,
vaciándolas de otras funciones.
No se impulsa una
verdadera participación ciudadana en los debates y decisiones más allá del
derecho al voto en convocatorias electorales y referéndum convocados desde el
poder; e incluso se excluye de este derecho a quienes viven y trabajan en
Andalucía pero no poseen la nacionalidad española (salvo los ciudadanos de la
UE para las elecciones locales). Y tampoco se avanza en cuanto a evitar
situaciones que atentan contra el autogobierno y la democracia como la
reiterada coincidencia de las Elecciones Andaluzas con otros comicios
electorales y el mantenimiento de personas en unos mismos cargos públicos sin
limitación temporal alguna. Por otra parte, el
texto que fue aprobado por el Parlamento Andaluz el pasado mes de mayo –que
reflejaba ya graves limitaciones- ha sido recortado e incluso desnaturalizado
en cuestiones fundamentales tras su paso por las Cortes Generales. Más de 150
artículos han sido modificados, siempre en un sentido restrictivo y de
supeditación total al ámbito central del Estado. La machacona alusión a la
Constitución y a la legislación estatal ha sido acompañada de una labor
sistemática de poda y tala de casi todo lo que podía valorarse como
potencialmente positivo del primer proyecto. El objetivo de conseguir el
máximo consenso entre los partidos parlamentarios jamás debería haberse hecho
a costa de reducir, e incluso anular, dichos avances. Al respecto, es
escandalosa la falta de escrúpulos de quienes niegan la trascendencia de los
cambios que el texto sufrió en el Congreso de los Diputados para justificar su
apoyo al mismo como parte de estrategias partidistas o de consecución de
beneficios personales.
Caso de ser aprobado
este texto de Estatuto, considero que Andalucía se convertirá en una Comunidad
Autónoma de segunda categoría respecto a otros pueblos del Estado, anulando
casi todo lo conseguido aquel día histórico que fue el 28 de Febrero de 1980.
Y acentuará su dependencia económica, social y cultural y su subalternidad
política. Por ello, me permito invitar a todos los miembros de nuestra
comunidad universitaria a reflexionar sobre el texto que se nos ofrece, a
compararlo con otros, y a tomar una decisión consciente el próximo día
18.
En todo caso,
agradezco la atención que hayais podido prestar a estas
consideraciones.
*Isidoro Moreno Navarro, catedrático de
Antropología Social de la Universidad de Sevilla
*NOTA DE ANDALUCIA
LIBRE: Ruiz de Lopera, es presidente del Real Betis
Balompie y Jose Maria del Nido, Presidente del Sevilla Futbol
Club, los dos equipos de futbol de
Sevilla.
El Jano Español: PP e IU ante el
Estatuto
Las dos
caras de España a la hora de la doma y sujeción de Andalucía
Libre
La campaña
del referéndum de reforma del Estatuto para Andalucía ha estado repleta de
excesos retoricos. Por esto, a fin documental, hemos recuperado cara a la
historia citas extraídas de intervenciones hechas en sede parlamentaria, a las
que -en principio- cabe suponerles mayor solemnidad. De entre las posibles opciones, hemos seleccionado
hoy las provenientes del PCE-IU y del PP.
De
IU, nos ha atraído el descaro demagógico de una organización
que parece acreditar con su actuación reciente que lleva desde 1936 en su
ADN el gen de la traición férreamente implantado; tal es la desenvoltura
con que miente y con que ejerce su papel de salvaguardas español desde la
'izquierda'. Del PP, su coherencia españolista que le permite
expresar el discurso español sobre Andalucía sin reservas y provocativamente,
haciendo perceptibles los elementos de desprecio y humillación nacional que
intrínsecamente encierra, más allá incluso de lo estrictamente institucional. A
fin de cuentas, el PSOE aunque sea quien articule hoy la opresión nacional, mama
y se nutre ideológicamente de
ambos.

PCE-IU: Las miserias
del españolismo de ‘izquierdas’ Los
embustes de IU y el discurso político que los ha amparado a lo
largo de todo el proceso estatutario merecen especial recordatorio. No en balde
fue su voto el que permitió al PSOE aprobar su Proyecto del 2 de Mayo en
Andalucía y aunque cumplida su función tras el pacto tripartito con el PP en
Madrid, IU haya quedado relegada al papel secundario que le corresponde, no por
ello ha de olvidarse la desfachatez con la que se desempeñó durante sus
‘cinco minutos de gloria’. Un señor de
Logroño que ejerce de diputado por Cádiz y atiende al nombre de
Ignacio García, dio el tono españolista para las intervenciones
de IU en el debate parlamentario. No pudiéndose resistir al tópico conmemorativo
y en medio de un debate sobre el Estatuto de Andalucía, quizá para darle empaque
a sus palabras, García se engolfó en un recordatorio mitómano: “Hoy es 2 de
mayo, fecha en la que, hace casi dos siglos, resonaron gritos de libertad del
pueblo español”. De ahí saltó a reivindicar la
Constitución española de 1812: “Constitución de libertades, plasmación
jurídica de aquel grito que había surgido el 2 de mayo de 1808”. Este
español de nacimiento y convicción, se olvidó de que contra el citado texto y el
Régimen que encarnaba -que afirmaba en su Art. 1. “La Nación española es la
reunión de todos los españoles de ambos hemisferios”- se
rebelaron justamente todos los patriotas latinoamericanos en lucha por la
independencia de sus países (que por cierto el Art. 10 de esa Constitución
relacionaba como “españoles”). Siguiendo la más pura tradición
decimonónica del liberalismo español también se olvido que ese texto legitimaba
la esclavitud -“Art. 5. son españoles todos los hombres
libres nacidos y avecindados en los dominios de las Españas”-, la
discriminación racial -“Art. 22. A los españoles que por cualquier línea son
habidos y reputados por originarios del África les queda abierta la puerta de la
virtud y del merecimiento para ser ciudadanos”- o la tiranía clerical:
“Art. 12. La religión de la Nación española es y será perpetuamente la
católica apostólica romana, única
verdadera”. De vuelta al presente, pero
aplicando la misma línea, otro señor de Valladolid que dispone
de acta por Granada y que se llama Pedro Vaquero del Pozo,
también español de nacimiento y no sólo de convicción -y son ya dos de cinco
diputados que tiene IU en el Parlamento español los que tienen esa doble
condición- no encontró mejor argumento para avalar el Estatuto que afirmar en un
arrebato de españolidad: “Nuestro anticipo de modelo de financiación ha
servido ya al conjunto de las Comunidades Autónomas del Estado, a eso que
llamamos unidad de España —y no nos duelen prendas, con todas las palabras,
unidad de España”.
Este
destacado dirigente del PCE, aún concediendo magnánimo que “no es un
Estatuto de la izquierda y para la izquierda, sino de todos los andaluces, para
Andalucía y de Andalucía”, no tuvo empacho en declarar en la tribuna
parlamentaria entre los meritos que le encontraba al Estatuto, que “este
nuevo Estatuto establece, al máximo nivel normativo, la alianza
estratégica que significa el reconocimiento del papel del
diálogo y la concertación social, es decir, de los sindicatos y
las organizaciones empresariales como sujetos sociopolíticos que lo manifiestan
expresamente.” Tras el guiño a las burocracias sindicales españolas,
embalado en su apología de la colaboración de clases y para
pasmo de cualquier lector de Marx o Lenin que en el mundo hubiere, el mismo
diputado diagnosticó que con el estatuto a la vez “ganan los trabajadores,
ganan los autónomos, los emprendedores, ganan la economía social y las pymes,
ganan las empresas con responsabilidad social (?) con este Estatuto, y pierden
los especuladores, los rentistas, los que miran más a sus intereses y menos a
los intereses generales” y para darle un toque de irreverencia no se le
ocurrió otra cosa que argüir que “quienes desde la derecha económica y
política rechacen este nuevo Estatuto deberían ser más sinceros con los
andaluces. No es la palabra «Nación» la que más les asusta, sino precisamente el
carácter social del Estatuto, la calidad del empleo que exige este
Estatuto”. Ya se ve como tiembla la gran patronal o las
multinacionales con el Estatuto andaluz... La
portavoz Concha Caballero –esta sí andaluza de nacimiento,
aunque también española de convicción- abundó en lo mismo, sin cortarse:
“Hemos llevado al Estatuto todas las preocupaciones sociales de nuestro
tiempo”. Incluso, cuando el PSOE le dio la oportunidad de defender la
tramitación del Estatuto en el Parlamento español el 23 de
Mayo, detalló: “Hoy venimos del sur para defender en nombre del
Parlamento de Andalucía el proyecto de ley de un nuevo Estatuto de Autonomía, un
texto que resume nuestra aspiración de máximo autogobierno, máximas
competencias y nuevos derechos sociales. Nuestro Estatuto de Autonomía
es también una contribución al avance del Estado de las autonomías en el
conjunto de España (...) a decir que en nuestro país, en España,
democracia y autonomía son parte de la misma moneda. Presentamos un Estatuto
autonomista y federal ante el Estado, pero profundamente social ante la
ciudadanía. Es, señoras y señores diputados, un Estatuto que contempla un
capítulo completo dedicado al empleo, donde se afirma en más de
diez ocasiones el término calidad; calidad para que las jóvenes y los
jóvenes no estén en la precariedad; calidad y seguridad frente a los
accidentes laborales y calidad en el conjunto de las relaciones laborales”.
Lo mismo, en definitiva, que vino a decir el coordinador de IU de España,
Llamazares, en el Parlamento español a la hora de resumir su
respaldo al Estatuto: “Vamos a votar un Estatuto progresista y de máximos,
un Estatuto desde la izquierda para toda Andalucía porque agota todas las
posibilidades constitucionales dentro de la Constitución”. Palabras
todas a retener en la memoria y a recordar ante cada despido, cada carencia o
cada humillación... La diputada Caballero ya
había reconocido previamente en la sesión parlamentaria de Sevilla que “las
competencias señalan la frontera entre el querer y el poder. Tu
puedes fijar una serie de objetivos políticos pero si no le dotas de los
suficientes instrumentos para poder cumplirlos nunca podrás hacerlo. (...) Hemos
dicho que las leyes de bases tienen que regular sólo principios generales y que
el Estado no puede aprovechar su capacidad legislativa para entremeterse en el
funcionamiento y en las competencias de la autonomía”. No puede alegar pues
la ignorancia como atenuante. Y no por ser consciente de ello y de que la
letra estatutaria no cumplía en absoluto los requisitos que ella misma había
formulado, cejó en su apoyo al Estatuto. Es verdad que también había dicho
que “Nuestro estatuto actual nació huérfano de la derecha y sin embargo ha
abierto la puerta a un importante autogobierno de Andalucía”, omitiendo el
consenso estatutario con la UCD para rescribir la historia y
que había adelantado que IU “no aceptaríamos ninguna tramitación hacia las
enmiendas que plantea actualmente el PP” y a la vista está en que quedó esa
amenaza, así que no hay que extrañarse. La
diputada Caballero también afirmó que en relación con la Unión
Europea “Andalucía tiene que tener voz propia y
vincular la opinión del Gobierno central cuando son materias que
afecten especialmente a Andalucía”. Su compañero y co-portavoz
Antonio Romero –que tiene inscrito en su abultado currículo su
protagonismo durante la Transición para evitar la Reforma Agraria en Andalucía
desde la dirección de CCOO del Campo- lo reiteró así entre las razones que les
llevaban a sostener al estatuto “y hay que destacar que la postura de
Andalucía será determinante si las competencias son exclusivas
en la materia de que se trate”. Como quiera que tanto para uno como para
otro, Agricultura –aunque no lo sea realmente- figura entre estas, habrá que ver
como explican la impotencia andaluza ante las sucesivas agresiones de Bruselas,
por ejemplo, en la reordenación de las OCMs o en la apertura de su mercado a las
producciones extracomunitarias. Cuando no haya
fondos en Andalucía no ya para inversiones de desarrollo productivo sino incluso
para hacer frente a los gastos corrientes habrá que recordar la sentencia
grandilocuente sobre la financiación que el castellano
Vaquero del Pozo dejó caer en el salón de plenos: “Esta
todo atado y bien atado para los intereses de Andalucía”.
De momento,
cabe recordar, la tramitación en Madrid ya desató –por
secundario que fuera y aunque estuviera inserto dentro del esquema
dependentista- todo lo relativo al Fondo de Compensación, la envoltura de la
llamada “Deuda histórica” o acotó a la baja la promesa sobre el porcentaje de
inversiones estatales. Impasible el ademán, IU siguió sosteniendo el estatuto.
Lógica
actitud cuando sus prioridades ya eran de principio explícitamente
españolas capitalistas y neoliberales, según argumentaba el mismo
diputado: “El modelo de financiación que propone el texto del nuevo estatuto
consiste en una mezcla equilibrada entre la máxima capacidad de autonomía fiscal
y financiera y la preservación de la capacidad financiera del
Estado para armonizar y garantizar la unidad de mercado y para blindar
los intereses de Andalucía establece varias cláusulas de concreción y
salvaguardia como son el principio de multilateralidad y el
Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) para servir a esa
multilateralidad y servir de receptáculo a la misma.”. Sabiendo lo que es
realmente el CPFF y cuando –como es notorio- no existe capacidad de veto andaluz
y toda la potestad decisoria está en el lado español, las remisiones a la
‘multilateralidad’ –y más en la etérea categoría de “principio”- como “garantía”
han de anotarse –a escoger- en el capitulo de salidas humorísticas,
doctrinarismo español o en el del más cruel
cinismo. Con este nivel de deshonestidad
intelectual y desvergüenza política, no sorprende que siguiendo su tónica de
prioridades a la hora de valorar la definición de Andalucía, el mismo diputado
Romero que en junio de 2005 había declarado que "IULV-CA no
está dispuesta a 'renunciar' para Andalucía a la denominación de nación y
solicitará incluso la modificación del artículo 2 de la Constitución para que
pueda 'tener encaje'", explicitara a qué se refería entonces: “La
expresión de «Realidad Nacional» o «Nación», es hoy nuestro artículo 151 y la
garantía de que no nos descolgamos de las nacionalidades históricas”, lo
que se concretaba en la inevitable reclamación tramposa al agravio comparativo:
“No aceptaremos ni un milímetro menos de autogobierno que Cataluña y el País
Vasco. El nuevo estatuto es una garantía de solidaridad de la España Plural, sin
asimetrías ni privilegios”. Una nueva muestra de amnesia interesada y
selectiva -como resulta evidente si se mira al apartado de financiación y se
recuerda que estaban votando que Andalucía no dispusiera de Concierto ni
Convenio propio- y un nuevo alegato a favor de la subsidiariedad andaluza en
relación a España.
Así es natural que teniendo
tal grado de compromiso español, este diputado culminara su parlamento en nombre
del grupo de IU con el casposo grito de “¡Viva la España
plural!”.
El ultraespañolismo del PP
y el sometimiento andaluz
Durante
su paso por el Parlamento andaluz, cuando el PP se oponía al proyecto
estatutario, su diputado Salas Machuca no tuvo empacho en
declarar que “En ningún momento, la
Constitución establece una clarificación y una definición de competencias
exclusivas, compartidas, ejecutivas y mucho menos de competencias en relación
con el derecho comunitario. No es función del Estatuto la caracterización de los
tipos de competencias." Estaba haciendo lectura política
constitucional. Y ya puesto, mentía con alevosía, sin olvidar
explicitar su concepción sobre lo autonómico: "El Estatuto se configura
como un limite a la capacidad del Estado, para evitar legislación básica, que
queda reducida a una mera declaración mínima de principios orientadores y no
podemos olvidar, señorías, que en las distintas manifestaciones del Tribunal
Constitucional, las contenidas en las leyes, en los reglamentos o
incluso en simples actos administrativos constituyen un común
denominador que se tiene que respetar y que conforman la unidad fundamental para
todo el territorio español”.
Este
diputado quería que la dependencia no sólo existiera sino
que se notara: “Hay una especie de alergia a reconocer y a hacer referencia a
competencias exclusivas del estado contenidas en el Art. 149.1 y en otros
artículos. ¿Por qué en materia de educación, que es un derecho fundamental,
reservado a ley orgánica, no se contempla una cláusula sin perjuicio o en cajas
de ahorros o en empleo o en función publica o en seguridad o en comunicaciones,
donde el estatuto debe ser respetuoso con la Constitución de todos?. ¿Por qué no
se hace referencia a que el Estado tiene esas competencias¿? ¿Qué hay de malo en
ello?”. Es obvio que ahora, tras el recorte en Madrid, no tiene
razones para lamentarse ni siquiera en asuntos de
imagen. El sagaz parlamentario volvía a la carga
declarando: “El estatuto invade competencias estatales,
regula material reservadas por la Constitución a las leyes del Estado, a quien
impone modificaciones de una serie de leyes generales para dar efectividad al
elenco de preceptos del estatuto y condiciona la
voluntad soberana de las Cortes Generales a quienes se les
endosa el contenido prefijado de futuras modificaciones legales.” o
más adelante en lo tocante a las transferencias “La redacción de este proyecto suscita
esa relevancia de inconstitucionalidad, toda vez que no se limita a la previsión
constitucional de que por ley orgánica de delegación de transferencias la
Comunidad pueda ejercer tales facultades sino que ella misma realiza en el
Estatuto la transferencia, asumiendo la condición de ley de transferencia o
delegación sin serlo”. La poda estatutaria en Madrid le dio satisfacción
plena.
La
concepción instrumental y subordinada de Andalucía al servicio de España, que la
somete mientras la usa contra otros, es una constante de la derecha
ultraespañolista. Así lo expresaba su portavoz Sanz Cabello, el
del pelo engominado: “Frente a los nacionalismos emergentes e
insolidarios, Andalucía no está para aplaudirlos ni para imitarlos, Andalucía
debería ser el contrapeso frente a los que quieren la desigualdad y frente a los
que apuestan por la insolidaridad”. Y nada mejor para conseguir ambos
objetivos que auspiciar en financiación “Un estatuto que garantice
que no nos roban la cartera a los andaluces, que no apueste por la
bilateralidad. A Andalucía nos interesa la
multilateralidad”. Y ya se sabe, ¿si la derecha extrema española
apuesta por la multilateralidad... que será lo que tiene que defender
si no la izquierda andaluza?
En cuanto a
desenfreno declaratorio y talante sadomasoquista, el tal Sanz andaba bien
despachado. Véase si no lo que decía en relación al sumiso proyecto auspiciado
por PSOE-IU: “Lo que no dice la Constitución es que la
Comunidad Autónoma pueda quitarles las competencias que son de carácter
exclusivo al Estado, como se pretende desde este Estatuto. Lo que no dice la
Constitución es que pueda planteas la co-soberanía. Lo que no
dice la Constitución es que se pueda plantear la co-decisión. Lo que no se dice
en la Constitución es el blindaje de competencias”. Ahora bien,
también ejercía de augur previsor para seguir facilitando el mando español en
Andalucía: “El estatuto debía hacer referencia a
que los españoles también gozarán en Andalucía de los mismos derechos que los
andaluces, como garantía de la igualdad de derechos”
La
querencia por la subordinación andaluza de Sanz Cabello llegaba al extremo de la
generación de alucinaciones, de ahí que se inventara directamente que había que
actuar en el Estatuto andaluz “en respeto escrupuloso a la doctrina
constitucional de que los estatutos no deben abordar cuestiones reservadas a Ley
Orgánica”
El asunto lo resumió así Rajoy
cuando el PP -en mayo de 2006- voto en contra en Madrid de la toma
en consideración del proyecto estatutario andaluz: "Que no se consensuo con el PP en Parlamento andaluz
(porque PP no quiso), Que avala y reproduce términos del estatuto catalán,
Que no responde a demanda alguna. Desacuerdos con el Preámbulo y Art. 1
definición; con un Titulo especifico de derechos y deberes imponiendo un modelo
de sociedad y con planteamientos intervensionistas, Se le quitan al estado
competencias exclusivas, Se limita capacidad del estado para dictar legislación
básica, Se establece relación bilateral entre el Estado y la Junta de Andalucía,
Se establece poder judicial y UE, Se fijan criterios de inversión al
estado. Rajoy -gallego de origen y español de
convicción, como Franco y Fraga- se quejaba entonces de que "Se asume
“realidad nacional” que es sinónimo de nación y “Cuando decimos
nacionalidad, estamos diciendo autonomía”. Y luego lo
aclaraba, en cuanto a sus alcances: “La única identidad que garantiza los derechos de los
andaluces, como la de todo el mundo, es la española”. La capacidad de
embuste para quien como nacionalista español considera incuestionable la entidad
teleologica y teológica de España, se pone de manifiesto
cuando apostillaba: “Los territorios no tienen derechos. Los derechos
corresponden a las personas, a los individuos y no a las hectáreas ni a las
hierbas del campo ni a las piedras del monte”. ¿Y si las personas
reclaman el derecho de no ser españolas?.
Evidentemente
Rajoy no conoce a Andalucía Libre. Y si la
conociera tampoco lo diría; porque su discurso preventivo español es negar la
misma posibilidad de un independentismo andaluz: "¿Algún andaluz le ha pedido a alguien que este
presente en esta Cámara que se elimine la referencia a la unidad indisoluble de
la nación española?”. Su lógica antisubversiva es
aplastante.
Puesto
serio, Rajoy exponía su núcleo estratégico haciendo de paso burla de los
emigrantes andaluces expulsados precisamente de su Patria por lo que él
representa y defiende: “Andalucía
ha llevado con sus gentes el nombre de España por todas las tierras del Mundo y
es una triste paradoja que desde esa Andalucía nos pueda llegar semejante
exaltación del nacionalismo más ramplón y localista. Esto Andalucía no se lo
merece. Si hay alguna región que por su tamaño, por su
historia, por su imagen y por su influencia pueda liderar la idea de la nación
española, de la España constitucional, de la igualdad de derechos y de la
solidaridad, esa región es por derecho Andalucía y esto no se la merece.
Andalucía es la región más universal de
España”.
De ese No
al Si del 2 de Noviembre, el mismo Rajoy explicaba así en Madrid su
cambio de postura: “Las razones de nuestro
voto afirmativo se pueden resumir en cuatro puntos: es un buen Estatuto para
Andalucía; es inequívocamente constitucional; cierra el paso a cualquier
veleidad nacionalista, y, en fin, señorías, es fruto de un consenso entre los
dos principales partidos que representan a la sociedad española, consenso básico
al que afortunadamente se han sumado otras
fuerzas.”
No se
olvidaba ni de coincidir con Pedro Vaquero en su
caracterización del estatuto: "Es bueno principalmente porque es para todos;
no divide a los ciudadanos ni los enfrenta; no es de derechas ni es de
izquierdas, y no tiene apellidos”. Y seguía embalado -demostrando
tener mucho en común con el diputado de IU- cuando remachaba, utilizando
nuevamente la negación como ejercicio de
asimilación: "en Andalucía, nunca, ha
habido un problema identitario. Nadie en esa tierra discute la nación española
ni la autonomía de Andalucía ni nuestra Constitución.”
Llegaba la
hora de otras mentiras y de las justificaciones. “Estábamos ante una
reforma inequívocamente constitucional. No lo era cuando salió del
Parlamento andaluz, pero lo es ahora. Sobre esto no me cabe ninguna
duda, la prueba es que la vamos a apoyar. Nosotros no podríamos respaldar un
documento que ofreciera dudas en este aspecto. Todo el debate de la Comisión se
ha resumido en suprimir hasta la última sospecha de inconstitucionalidad. Por lo
que se refiere al número, se han corregido 150 artículos de un total de
246, es decir, prácticamente se ha redactado un Estatuto nuevo. Por lo
que se refiere a la calidad, la mayoría de los cambios han consistido en
incluir citas expresas de la Constitución y en remitir al marco de la
legislación general. El resultado es un Estatuto ejemplar en su respeto
por la Constitución, por el Estado y por la nación de todos los
españoles.”
Su claridad
era meridiana a la hora de especificar sus razones y destacar el servilismo
de quienes representaban a los andaluces en esta hora histórica, sin ni siquiera
detenerse antes embustes de detalle: “Mérito de esta reforma que
cierra el paso a cualquier veleidad nacionalista o federalista.
Ni trae ni lleva ningún atisbo de nacionalismo, tenía que ser
así para poder contar con nuestro apoyo. Aquí no se habla de nación
andaluza ni de soberanía, ni de derechos históricos, ni de relaciones
bilaterales, se sigue definiendo Andalucía como siempre, como
nacionalidad en el seno de la unidad indisoluble de la nación
española. No cabe mayor transparencia. Es el único
Estatuto que se pronuncia tan rotunda y tan constitucionalmente, el
único que proclama con franqueza no solo que Andalucía forma parte de
España, sino —y esto es muy importante — que a los andaluces les concierne
España, que es cosa suya, que no entienden que se pueda vivir de espaldas a ella
y mucho menos contra ella. Señorías, no conciben Andalucía sin España y no
piensan que ser andaluces sea ni más ni menos que la forma que tienen ellos de
ser españoles. Esto es lo que refleja el nuevo
Estatuto”.
De donde
sacaba su convicción le interesaba planterarlo así: “lo que importa en
este asunto es que los españoles han señalado en nuestra Constitución que
no reconocen más nación que España. Punto. En consecuencia, no
cabe definir Andalucía como realidad nacional ni en términos literales ni en
sentido figurado".
Regodeándose, desgranaba con parsimonia
la victoria española sobre Andalucía:
"aparece definida como manda la Constitución, es decir, como
nacionalidad dentro de la nación española. La expresión ‘realidad nacional’l ha
quedado en el preámbulo como una referencia o una opinión particular en un
pasado remoto, es decir, poco más que una cita literaria o un adorno
retórico. Esta alambicada fórmula, que sin duda no entusiasma a nadie,
constituye el punto de encuentro que ha permitido la aprobación consensuada del
Estatuto. Ni el PP podía admitir más ni el PSOE ha querido admitir menos; pero
esto es el consenso, señorías. Hay que saber transigir con las cosas que carecen
de consecuencias. Este asunto de la ‘realidad nacional’, que para nosotros
comenzó como un problema de constitucionalidad y una indeseable concesión a la
doctrina nacionalista, se ha reconvertido en una cuestión meramente estética, es
decir, algo que podrá gustar o disgustar, pero que carece de relevancia
política porque no significa nada. Lo digo para que conste en el
«Diario de Sesiones». Y no es que lo diga yo, lo han dicho muchos, y el único
grupo nacionalista andaluz, el Partido Andalucista, rechaza esta redacción del
Estatuto precisamente porque no se reconoce en el mismo que Andalucía sea ni
nación ni realidad nacional. Por eso, me siento especialmente orgulloso de que
mi partido haya contribuido de forma decisiva a esa necesaria
rectificación.”
Tampoco omitió recordar el sentido del
acuerdo PSOE-PP, revalidado sobre las espaldas de Andalucía: “Tenemos que buscar la manera de que el PSOE y el PP se pongan
de acuerdo. ¿Por qué? Porque son los dos partidos que recogen la voluntad
mayoritaria de los ciudadanos. Así de sencillo. Son los partidos que conforman
el consenso mínimo en España. Es posible y es deseable ampliar
este consenso para incluir otras fuerzas, pero no es posible reducirlo o
reemplazarlo con pactos minoritarios. Aquí no caben los sucedáneos. Por
debajo del consenso mínimo, sencillamente no hay consenso. Con este
consenso se ha operado en España desde 1978 y así quiero que se siga haciendo en
lo que de mí dependa. Señorías, los dos grandes partidos nacionales hemos votado
juntos siempre y hemos votado juntos en cinco de las seis reformas estatutarias
que han llegado a esta Cámara en los últimos tiempos: juntos rechazamos el plan
Ibarretxe, juntos aprobamos la reforma valenciana, juntos admitimos a trámite
las reformas balear y aragonesa, juntos vamos a dar el visto bueno a la
andaluza. La única discrepancia se produjo en Cataluña y el resultado de aquel
desacierto a la vista de todos está. Es evidente que, cuando existe voluntad de
acuerdo, se produce el acuerdo, y es también evidente que, cuando se rechaza el
acuerdo, las cosas salen mal.” Ni siquiera se
privó Rajoy de hacer referencia a elementos centrales de la
ideología españolista en Andalucía sin olvidar un punto, demostrando de
donde surge y a quien sirve el agravio comparativo, que no es
comparación política e intelectualmente legitima sino desvío
asimilacionista y alienante para utilizar a Andalucía al servicio de España:
"Suelen decir ellos que Andalucía no pretende ser más que
ninguna otra comunidad autónoma, pero tampoco menos, y yo
aplaudo esa voluntad. Dicen también que quieren ser andaluces allá donde
vayan, en cualquier rincón de España donde su gusto, su trabajo o las
vueltas de la vida les sitúen, porque ser andaluces es su forma de ser
españoles y, vivan donde vivan, no quieren dejar de serlo ni
disimularlo. Yo aplaudo esa voluntad porque es legítima y porque no exige nada
que los andaluces no den a manos llenas. Ellos, que reciben a todos los
españoles por ser españoles con los brazos abiertos; ellos, que no
piden a nadie, sea gallego, como yo, mallorquín, asturiano o lo que se quiera,
que deje de serlo para vivir en Andalucía, bien pueden pedir en contrapartida
que se les aplique el mismo trato generoso, cordial y civilizado que ellos
dedican al resto de los españoles.”
Vista la
historia y el presente, no es de extrañar que así nos vaya a los andaluces. Para
empezar a recuperar una y cambiar el otro, hay que empezar votando
NO.
Análisis General del Proceso de
Reforma Estatutaria:
Andalucía Libre nº 315, 12 de Febrero de
2007
Andalucía Libre nº 266, 24 de julio de 2005
Andalucía Libre nº 284, 1 de marzo de 2006
Debate: las
características del Estatuto y el posicionamiento de la
izquierda
Andalucía Libre nº 94. 11 de Julio de
2001
--oOo--
Andalucia Libre es Andalucia
Laica
POR UN SISTEMA ANDALUZ DE ENSEÑANZA , LAICO,
PUBLICO, NACIONAL.
NINGÚN PRIVILEGIO LEGAL NI FISCAL PARA LAS ENTIDADES
RELIGIOSAS.
POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES Y LOS HOMOSEXUALES:
TOLERANCIA CERO A TODAS LAS INTROMISIONES
CLERICALES
¿Inquisiciones,
Teocracias, Integrismos...?. NUNCA MÁS
Música de fondo: En la Plaza de mi Pueblo,
popular
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