{\rtf1\ansi\ansicpg1252\uc1 \deff0\deflang3082\deflangfe3082{\fonttbl{\f0\froman\fcharset0\fprq2{\*\panose 02020603050405020304}Times New Roman;}{\f27\fswiss\fcharset0\fprq2{\*\panose 020b0604030504040204}Verdana;}
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{\title Los peligros profesionales del poder}{\author aa}{\operator aa}{\creatim\yr2003\mo4\dy22\hr10\min54}{\revtim\yr2003\mo4\dy22\hr10\min55}{\version1}{\edmins1}{\nofpages11}{\nofwords5570}{\nofchars31750}{\*\company a}{\nofcharsws38991}{\vern8249}}
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{\*\pnseclvl1\pnucrm\pnstart1\pnindent720\pnhang{\pntxta .}}{\*\pnseclvl2\pnucltr\pnstart1\pnindent720\pnhang{\pntxta .}}{\*\pnseclvl3\pndec\pnstart1\pnindent720\pnhang{\pntxta .}}{\*\pnseclvl4\pnlcltr\pnstart1\pnindent720\pnhang{\pntxta )}}{\*\pnseclvl5
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{\pntxtb (}{\pntxta )}}{\*\pnseclvl9\pnlcrm\pnstart1\pnindent720\pnhang{\pntxtb (}{\pntxta )}}\pard\plain \s1\qj \li0\ri0\keepn\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\outlinelevel0\adjustright\rin0\lin0\itap0 
\b\f27\fs36\cf13\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {Los peligros profesionales del poder
\par }\pard\plain \s2\qj \li0\ri0\keepn\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\outlinelevel1\adjustright\rin0\lin0\itap0 \b\f27\fs24\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {Christian Rakovsky
\par }\pard\plain \qj \li0\ri0\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\adjustright\rin0\lin0\itap0 \f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {
\par }\pard\plain \s3\qj \li0\ri0\keepn\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\outlinelevel2\adjustright\rin0\lin0\itap0 \b\f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {I
\par }\pard\plain \qj \li0\ri0\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\adjustright\rin0\lin0\itap0 \f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {
\par Querido camarada Valentinov:
\par 
\par En sus "Meditaciones sobre las masas", fechada el 8 de julio, examinando el problema de la "actividad" de la clase obrera, usted trata una cuesti\'f3n fundamental: la de la conservaci\'f3n por el proletariado de su papel dirigente en nuestro Estado. 

\par 
\par A pesar de que todas las reivindicaciones de la Oposici\'f3n tienden hacia ese fin, estoy de acuerdo con usted en que no ha sido todo dicho sobre esa cuesti\'f3n. Hasta el presente, nosotros la hemos examinado siempre en relaci\'f3
n con el conjunto del problema de la toma y la conservaci\'f3n del poder pol\'edtico, mientras que, para esclaracerlo m\'e1s, habr\'eda sido necesario tratarla separadamente, como asunto especial de valor propio. En el fon
do, los mismos acontecimientos se han encargado de colocarla en primer plano.
\par 
\par La oposici\'f3n exhibir\'e1 siempre, como uno de sus m\'e9ritos ante el partido, del cual nadie podr\'eda despojarla, el de haber dado la alarma a tiempo sobre la terrible declinaci\'f3n del esp\'ed
ritu de actividad de las masas trabajadoras, y sobre su indiferencia creciente hacia el destino de la dictadura del proletariado y del Estado sovi\'e9tico.
\par 
\par Lo que caracteriza la ola de esc\'e1ndalos que acaban de ser revelados, lo que constituye el m\'e1s grand
e peligro, es, precisamente, esta falta de actividad de las masas trabajadoras, y su indiferencia creciente hacia el destino de la dictadura del proletariado y del Estado sovi\'e9tico.
\par 
\par Lo que caracteriza la ola de esc\'e1ndalos que acaban de ser revelados, lo que constituye el m\'e1s grande peligro, es precisamente esta pasividad de las masas (pasividad superior a\'fa
n entre las masas comunistas que entre las sin partido) hacia las manifestaciones de despotismo sin precedentes que se han producido. Los obreros han sid
o testigos, y las han dejado pasar sin protesta, o bien se han contentado con murmurar un poco, por temor de aquellos que estaban en el poder, o por indiferencia pol\'edtica. Desde el asunto de Chubarovsk (para no remontarnos m\'e1
s arriba) hasta los abusos de Smolensk, de Artiemovsk, etc., Usted escucha siempre la misma canci\'f3n: "Nosotros lo sabemos ya desde hace tiempo...".
\par 
\par Robos, prevaricaciones, violencias, garrafas de vino, incre\'edbles abusos de poder, despotismo ilimitado, ebriedad, desocupaci\'f3n: se habla de todo esto como de hechos ya conocidos, no desde hace meses sino desde hace a\'f1os, y tambi\'e9
n hay cosas que todo el mundo tolera sin saber por qu\'e9.
\par 
\par S\'f3lo tengo necesidad de explicar que cuando la burgues\'eda mundial vocifera sobre los vicios del Estado Sovi\'e9t
ico, nosotros podemos ignorarla con tranquilo desprecio. Conocemos muy bien la pureza moral de los gobiernos y de los parlamentos burgueses del mundo entero. No podemos tomarlos como modelos. Entre nosotros se trata de un Estado obrero. Nadie puede ignora
r los terribles da\'f1os ocasionados por la indiferencia pol\'edtica en la clase obrera.
\par 
\par Adem\'e1s, la cuesti\'f3n de las causas de esta indiferencia y de los medios para eliminarla se revela esencial. Pero esto nos obliga a tratarla de una manera fundamental, cient\'edfica, someti\'e9ndola a un an\'e1lisis profundo. Tal fen\'f3
meno merece que le acordemos toda nuestra atenci\'f3n.
\par 
\par Las explicaciones que usted da son, sin ninguna duda, correctas. Cada uno de nosotros las ha ya expuesto en sus discursos. Ya han encontrado en parte su 
lugar en nuestra Plataforma (1). Y sin embargo, estas interpretaciones y los remedios propuestos para salir de la penosa situaci\'f3n, han tenido y tienen a\'fan un car\'e1cter emp\'ed
rico; se refieren a cada caso en particular sin ordenar el fondo de la cuesti\'f3n.
\par 
\par A mi juicio, esto se produce porque la cuesti\'f3n misma es una cuesti\'f3n nueva. Hasta el presente hemos sido testigos de un gran n\'famero de casos en que el esp\'ed
ritu de iniciativa de la clase obrera se ha debilitado y ha declinado hasta el punto de llegar al nivel de la reacci\'f3n pol\'edtica. Estos ejemplos no hab\'edan aparecido, tanto aqu\'ed como en el extranjero, mientras dur\'f3 el per\'ed
odo en que el proletariado segu\'eda combatiendo por la conquista del poder pol\'edtico.
\par 
\par Carecemos de ejemplos de declinaci\'f3n del ardor del proletariado una vez conquistado el poder, por la simple raz\'f3n de que el nuestro es el primer caso en la historia en que la clase obrera lo conserva durante tan largo tiempo. Sab\'ed
amos hasta ahora qu\'e9 pod\'eda ocurrirle al proletariado, cuales pod\'edan ser las oscilaciones de su estado de esp\'edritu, cuando es una clase oprimida y explotada; pero reci\'e9n ahora podemos evaluar en base a hechos los cambios de su estado de esp
\'edritu cuando toma en su manos la direcci\'f3n.
\par 
\par Esta posici\'f3n pol\'edtica como clase dirigente no est\'e1 exenta de peligros; antes bien, los encierra muy grandes. No me refiero a las dificultades objetivas que emergen del conjunto de la situaci\'f3n hist\'f3
rica (el cerco capitalista exterior y la presi\'f3n peque\'f1o burguesa en el interior del pa\'eds), sino a las que son propias de toda clase dirigente, a consecuencia de la toma y el ejercicio del poder mismo, de la capacidad o incapacidad de usarlo.

\par 
\par Usted comprende que estas dificultades continuar\'edan existiendo, hasta cierto punto, a\'fan si el pa\'eds se compusiese exclusivamente de masas proletarias, y s\'f3lo hubiera Estados Obreros en el exterior. Estas dificultades podr\'ed
an ser denominadas "los peligros profesionales" del poder.
\par 
\par }\pard\plain \s3\qj \li0\ri0\keepn\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\outlinelevel2\adjustright\rin0\lin0\itap0 \b\f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {II
\par }\pard\plain \qj \li0\ri0\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\adjustright\rin0\lin0\itap0 \f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {
\par En verdad, la situaci\'f3n de una clase que lucha por el poder difiere de la de una clase que ya lo tiene entre sus manos. Repito que, al hablar de peligros, no aludo a las relaciones con las otras clases, sino, m\'e1
s bien, a las que se crean en las filas mismas de la clase victoriosa.
\par 
\par \'bfQu\'e9 representa una clase cuando ha pasado a la ofensiva? Un m\'e1ximo de unidad y de cohesi\'f3n. Todo esp\'edritu de oficio o de grupo, sin hablar de los intereses personales, pasa a segundo plano. Toda la iniciativa est\'e1
 en manos de la masa militante misma y de su vanguardia revolucionaria, ligada a esa masa del modo m\'e1s intimo y org\'e1nico.
\par 
\par Cuando una clase toma el poder, un sector de ella se convierte en el agente de este poder. As\'ed surge la burocracia. En un Estado socialista, a cuyos miembros del partido dirigente les est\'e1 prohibida la acumulaci\'f3n capitalista, esta diferenciaci
\'f3n comienza por ser funcional y a poco andar se hace social.
\par 
\par Pienso aqu\'ed, en la posici\'f3n social de un comunista que tiene a su disposici\'f3n un autom\'f3vil, un buen departamento, vacaciones regulares y recibe el salario m\'e1ximo autorizado por el Partido; posici\'f3
n que difiere de la del comunista que trabaja en las minas de carb\'f3n y recibe un salario de 50 \'f3 60 rublos por mes. En lo que concierne a los obreros y a los empleados, usted sabe que ellos est\'e1n divididos en dieciocho categor\'ed
as diferentes ...
\par 
\par Otra consecuencia es que algunas de las funciones cumplidas en el pasado por el Partido en su conjunto y por la clase entera, se han convertido en atribuciones del poder, es decir, solamente de un cierto n\'famero de gente de ese Partido y de esa clase.

\par 
\par La unidad y la cohesi\'f3
n, que antes eran la consecuencia natural de la lucha de clases revolucionaria, no pueden conservarse ahora sino por una serie de medidas destinadas a preservar el equilibrio entre los diferentes grupos de dicha clase y del partido, subordina
ndo esos grupos al fin fundamental.
\par 
\par Pero esto constituye un proceso largo y complicado. Consiste en educar pol\'edticamente a la clase dominante, de manera de volverla capaz de manejar el aparato estatal, el Partido y los sindicatos, y de dirigir esos organismos.
\par 
\par Repito: es una cuesti\'f3n de educaci\'f3n. Ninguna clase ha venido al mundo en posesi\'f3n del arte de gobernar. Dicho arte se aprende por la experiencia \'fanicamente, como lecci\'f3n de los errores cometidos. Ninguna constituci\'f3n sovi\'e9
tica, aunque sea ideal, puede asegurar a la clase obrera el ejercicio sin obst\'e1culos de su dictadura y de su control gubernamental, si el proletariado no sabe utilizar los derechos que le acuerda esa Constituci\'f3n.
\par 
\par La falta de armon\'eda entre la capacidad pol\'edtica y la destreza administrativa de determinada clase y la forma jur\'eddica-constitucional que ella establece para su uso despu\'e9s de conquistado el poder, es un hecho hist\'f3
rico comprobable en la evoluci\'f3n de todas las clases, y en parte, tambi\'e9n, en la de la burgues\'eda. La burgues\'eda inglesa, por ejemplo, libr\'f3 varias batallas no solamente para rehacer la Constituci\'f3
n conforme a sus propios intereses, sino tambi\'e9n para colocarse en situaci\'f3n de aprovechar sus derechos y de participar plenamente del sufragio. La novela de Carlos Dickens, "El Club de Pickwick", incluye varias escenas de esta \'e9
poca del constitucionalismo ingl\'e9s, cuando el grupo dirigente, asistido de su aparato administrativo, volcaba el coche que conduc\'eda a las urnas a los electores de la oposici\'f3n para que estos no pudiesen llegar a tiempo al comicio.
\par 
\par Este proceso de diferenciaci\'f3n es perfectamente natural en la burgues\'eda triunfante o que est\'e1 a punto de triunfar. En efecto, tomado en el sentido m\'e1s amplio del t\'e9rmino, ella est\'e1 constituida por una serie de agrupamientos y a\'fa
n de clases econ\'f3micas. Nosotros conocemos la existencia de la grande, de la media y de la peque\'f1a burgues\'eda industrial y de una burgues\'ed
a agraria. Sucesos como las guerras y las revoluciones producen reagrupamientos en las filas de la propia burgues\'eda. Nuevas capas aparecen y comienzan a desempe\'f1
ar su papel, por ejemplo, los propietarios, los adquirentes de bienes nacionales, los llamados "nuevos ricos", que suelen surgir tras una guerra que ha durado cierto tiempo. durante la Revoluci\'f3n Francesa, en el per\'ed
odo del Directorio, estos "nuevos ricos" constituyeron uno de los factores de la reacci\'f3n.
\par 
\par Examinada en su conjunto, la historia del triunfo del Tercer Estado en Francia, en 1789, es sumamente ilustrativa. En primer lugar, este Tercer Estado era considerablemente heterog\'e9neo. Englobaba a todos aquellos que no pertenec\'ed
an a la nobleza o al clero; no s\'f3lo a las diversas variedades de la burgues\'eda, sino tambi\'e9n a los obreros y a los campesinos pobres.
\par 
\par S\'f3lo gradualmente, tras larga lucha y sucesivas intervenciones armadas, el Tercer Estado adquiri\'f3, en 1792, grandes posibilidades de participar en la administraci\'f3n del pa\'eds. La reacci\'f3n pol\'edtica iniciada a\'fa
n antes del Thermidor consisti\'f3 en que el poder comenz\'f3 a pasar, tanto formal como materialmente, a manos de un n\'famero de ciudadanos cada vez m\'e1
s restringido. Poco a poco, primero por la fuerza de las cosas, y, en seguida, legalmente, las masas populares fueron eliminadas del gobierno del pa\'eds.
\par 
\par Verdad es que, en aquel caso, la presi\'f3n de las fuerzas 
reaccionarias se hizo sentir ante todo sobre las ligaduras que vinculaban en un gran conjunto a las diversas clases del Tercer Estado. Y es seguramente cierto que, al examinar las diferenciaciones internas de la burgues\'ed
a, no encontraremos contornos de clase tan acentuada como los que separan, por ejemplo, a la burgues\'eda y al proletariado, es decir, dos clases que juegan un papel enteramente diferente en la producci\'f3n.
\par 
\par Adem\'e1s, en la Revoluci\'f3n Francesa, durante el per\'edodo de declinaci\'f3n, el poder no intervino solamente para eliminar, siguiendo las l\'edneas de diferenciaci\'f3n, grupos sociales que, ayer a\'fa
n, marchaban juntos, unidos por un mismo fin revolucionario, sino que, adem\'e1s, desintegr\'f3 masas sociales m\'e1s o menos homog\'e9neas. Por un proceso de diferenciaci\'f3n funcional, la nueva clase dirigente destaca de su seno a los c\'ed
rculos de altos funcionarios. Tales fisuras, ante la presi\'f3n de la contrarrevoluci\'f3n, convirti\'e9ronse en verdaderos abismos. A\'f1\'e1dase a ello que la misma clase dominante engendra contradicciones en el curso de la lucha.
\par 
\par }\pard\plain \s3\qj \li0\ri0\keepn\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\outlinelevel2\adjustright\rin0\lin0\itap0 \b\f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {III
\par }\pard\plain \qj \li0\ri0\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\adjustright\rin0\lin0\itap0 \f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {
\par Los contempor\'e1neos de la revoluci\'f3n francesa, quienes participaron en ella y, m\'e1s a\'fan, los historiadores de la \'e9poca siguiente, se interesaron acerca de las causas de la degeneraci\'f3n del Partido Jacobino.
\par 
\par M\'e1s de una vez, Robespierre puso en guardia a sus partidarios sobre las consecuencias de la intoxicaci\'f3n del poder. Due\'f1os de \'e9l, los previno no volverse demasiado presuntuosos, no "inflarse", c\'f3mo \'e9l dec\'ed
a, no contagiarse de vanidad jacobina, como dir\'edamos ahora nosotros. Pero, como abajo veremos, Robespierre mismo contribuy\'f3 grandemente al desplazamiento de la peque\'f1a burgues\'eda, que gobernaba con el apoyo de los obreros parisinos.
\par 
\par Omitimos aqu\'ed los testimonios contempor\'e1neos acerca de la descomposici\'f3n del Partido Jacobino, por ejemplo, su tendencia a enriquecerse, su participaci\'f3n en los contratos, abastecimientos, etc. Mencionemos, m\'e1s bien, un hecho extra\'f1
o y conocido: la opini\'f3n de Babeuf, para qui\'e9n la ca\'edda de los jacobinos se vio grandemente estimulada por la fascinaci\'f3n que sobre ellos ejercieron las damas de la nobleza. Babeuf se dirig\'eda a los jacobinos en estos t\'e9rminos: "\'bfQu
\'e9 hac\'e9is pues, plebeyos pusil\'e1nimes? Hoy, ellas os estrechan en sus brazos, ma\'f1ana, os estrangular\'e1n". Si hubieran existido autom\'f3viles en el tiempo de la Revoluci\'f3n Francesa, habr\'edamos encontrado tambi\'e9
n el factor del "haren-automovil" indicado por el camarada Sosnovsky como uno de los que desempe\'f1an un papel de primer orden en la formaci\'f3n de la ideolog\'eda de la burocracia del Partido.
\par 
\par Lo que juega el papel m\'e1s serio en el aislamiento de Robespierre y del Club de los Jacobinos, aquello que los separa completamente de las masas de obreros y peque\'f1os burgueses, es, adem\'e1s de la liquidaci\'f3
n de todos los elementos de la izquierda, comenzando por los "rabiosos", los hebertistas y los chaumettistas, y la Comuna de Par\'eds en general, la eliminaci\'f3n gradual de todo principio electivo y su reemplazo por el de los nombramientos.
\par 
\par El env\'edo de comisarios de los ej\'e9rcitos a ciudades donde la contrarrevoluci\'f3n levantaba cabeza, no s\'f3lo era leg\'edtimo sino indispensable. Pero cuando, poco a poco, Robespierre comenz\'f3
 a reemplazar los jueces y los comisarios en las diferentes secciones de Par\'eds que, hasta entonces, hab\'edan designado mediante elecci\'f3n a dichos funcionarios, cuando lleg\'f3 a nombrar presidentes de Comisi\'f3n Revolucionarios e, incluso, lleg
\'f3 a sustituir por funcionarios a toda la direcci\'f3n de la Comuna, todas estas medidas tuvieron por resultado reforzar el poder de la burocracia y matar la iniciativa popular. As\'ed, el r\'e9
gimen de Robespierre, en lugar de impulsar la actividad revolucionaria de las masas \emdash ya oprimidas por la crisis econ\'f3mica y, ante todo, por la crisis alimenticia\emdash  agrav\'f3 el mal y facilit\'f3 el trabajo de las fuerzas antidemocr\'e1
ticas.
\par 
\par Dumas, el presidente del Comit\'e9 Revolucionario, se quejaba ante Robespierre de no encontrar jurados para el Tribunal; nadie quer\'eda cumplir esas funciones.
\par 
\par Pero Robespierre concluy\'f3 por sufrir en carne propia esta indiferencia de las masas parisinas cuando, el 10 de Thermidor, lo llevaron por las calles de Par\'eds, herido y sangrando, sin ning\'fa
n temor de que las masas populares intervinieran en favor del dictador de la v\'edspera.
\par 
\par De toda evidencia, ser\'eda rid\'edculo atribuir la ca\'edda de Robespierre y de la democracia revolucionaria al principio de los nombramientos.
\par 
\par Sin embargo, sin ninguna duda, esto aceler\'f3 la acci\'f3n de los otros factores. De todos ellos, el decisivo fueron las dificultades de aprovisionamiento causadas, en gran parte, por 2 a\'f1os de malas cosechas. A\'f1\'e1
danse las perturbaciones originadas por el traspaso de la gran propiedad rural de la nobleza al peque\'f1
o productor campesino, y el alza constante de los precios del pan y de la carne, debido a que, al comienzo, los jacobinos no quisieron recurrir a medida
s administrativas para reprimir a los campesinos ricos y a los especuladores. Cuando, finalmente, y presionados por las masas, se resolvieron a sancionar la "Ley del M\'e1ximun", las condiciones del mercado libre y de la producci\'f3
n capitalista, impidieron que ella jugase otro papel que el de simple paliativo.
\par 
\par }\pard\plain \s3\qj \li0\ri0\keepn\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\outlinelevel2\adjustright\rin0\lin0\itap0 \b\f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {IV
\par }\pard\plain \qj \li0\ri0\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\adjustright\rin0\lin0\itap0 \f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {
\par Pasemos ahora a la realidad que vivimos. Creo, ante todo, que es necesario indicar que, cuando empleamos expresiones tales como "el Partido", "las masas", etc., no debemos perder de vista el contenido que la historia de los \'faltimos diez a\'f1
os ha puesto en estos t\'e9rminos.
\par 
\par La clase obrera y el Partido \emdash no ya f\'edsicamente, sino moralmente\emdash  ya no son lo que eran hace diez a\'f1os. No exagero cuando digo que el militante de 1917, habr\'eda tenido dificultad para 
reconocerse en la persona del militante de 1928. Un cambio profundo ha tenido lugar en la anatom\'eda y en la fisiolog\'eda de la clase obrera.
\par 
\par A mi juicio, es necesario concentrar nuestra atenci\'f3n sobre el estudio de las modificaciones de los tejidos y de sus funciones. El an\'e1lisis de los cambios sobrevenidos lograr\'e1 mostrarnos el mejor modo de salir de la situaci\'f3
n creada. No tengo la intenci\'f3n de presentar aqu\'ed este an\'e1lisis; me limitar\'e9 solamente a algunas observaciones.
\par 
\par Hablando de la clase obrera, es necesario encontrar respuestas a toda una serie de preguntas, por ejemplo:
\par 
\par \'bfcu\'e1l es la proporci\'f3n de obreros y empleados que trabaja actualmente en nuestra industria que ha entrado despu\'e9s de la revoluci\'f3n, y cu\'e1l la de aquellos que trabajaban desde antes? 
\par 
\par \'bfcu\'e1l es la proporci\'f3n de obreros y empleados de la industria que trabaja sin interrupci\'f3n? \'bfY cu\'e1l la de quienes s\'f3lo trabajan accidentalmente?
\par 
\par \'bfCu\'e1l es la proporci\'f3n en la industria de los elementos semiproletarios, semicampesinos, etc.?
\par 
\par Si descendemos y penetramos en las profundidades mismas del proletariado, del semiproletariado y de las masas trabajadoras en general, s\'f3lo encontraremos sectores enteros de la poblaci\'f3
n de los cuales nadie se ocupa entre nosotros. No quiero hablar aqu\'ed \'fanicamente de los desocupados, que constituyen un peligro siempre creciente y que, en todo caso, es un sector que ha sido claramente indicado por la Oposici\'f3
n. Pienso en las masas reducidas a la mendicidad, en los semi-pauperizados que, gracias a los subsidios irrisorios entregados por el Estado, est\'e1n en el l\'edmite del pauperismo, del robo y de la prostituci\'f3n.
\par 
\par No podemos imaginar c\'f3mo la gente vive, a veces a unos pasos apenas de nosotros. Llega la ocasi\'f3n en que enfrentamos fen\'f3menos cuya existencia no habr\'eda podido sospecharse en el Estado sovi\'e9tico y que dan la impresi\'f3n de descubrirnos s
\'fabitamente, un abismo. No se trata de defender la causa del Poder de los Soviets invocando el hecho de que no ha logrado desembarazarse de la triste herencia legada por el r\'e9gimen zarista y capitalista. No, pero en nuestra \'e9poca, bajo nuestro r
\'e9gimen, descubrimos la existencia de fisuras en el cuerpo de la clase obrera, a trav\'e9s de las cuales la burgues\'eda podr\'eda introducir una cu\'f1a.
\par 
\par En ciertos per\'edodos, bajo el r\'e9gimen burgu\'e9s, la parte conciente de la clase obrera arrastraba, detr\'e1s suyo, a esta masa numerosa, comprendida en los semivagabundos. La ca\'edda del r\'e9gimen capitalista deb\'eda llevar la liberaci\'f3
n al proletariado entero. Los elementos semivagabundos consideraban a la burgues\'eda y al estado capitalista responsables de su situaci\'f3n. Estimaban que la revoluci\'f3n deb\'eda aportar un cambio a su condici\'f3n. Estas gentes, ahora, est\'e1
n lejos de estar satisfechos; su situaci\'f3n no ha mejorado ni poco menos. Comienzan a considerar con hostilidad 
el poder de los Soviets, y a aquella parte de la clase obrera que trabaja en la industria. Se transforman, sobre todo, en los enemigos de los funcionarios de los Soviets, del Partido y de los Sindicatos. Se los escucha hablar a veces de la clase obrera co
mo de la "nueva nobleza".
\par 
\par No me detendr\'e9 aqu\'ed en la diferenciaci\'f3n que el poder ha introducido en el seno del proletariado, y que he calificado m\'e1s arriba de funcional. La funci\'f3n ha modificado el \'f3rgano mismo, es decir, la psicolog\'eda de aquellos que se ha
n encargado de diversas tareas de direcci\'f3n en la administraci\'f3n y la econom\'eda del Estado ha cambiado hasta tal punto que no s\'f3lo objetiva, sino tambi\'e9n moralmente, han cesado de formar parte de esta misma clase obrera.
\par 
\par As\'ed, por ejemplo, un director de f\'e1brica hace de "s\'e1trapa". A pesar del hecho de que es un comunista, a pesar de su origen proletario, a pesar de que a\'fan trabajaba en la f\'e1brica hace unos a\'f1
os, no encarna ante los ojos de los obreros las mejores cualidades del proletariado.
\par 
\par Molot\'f3v puede, con el coraz\'f3n alegre, establecer un signo de igualdad entre la dictadura del proletariado y nuestro Estado, con sus instituciones burocr\'e1
ticas, y, lo que es peor, con los brutos de Smelensk, los estafadores de Tashkent y los aventureros de Arniemovsk. Al hacer esto, no logra m\'e1s que desacreditar la dictadura sin desarmar el leg\'edtimo descontento de los obreros.
\par 
\par Si, prescindiendo de los dem\'e1s matices de la clase obrera, pasamos ahora al Partido mismo, nos encontraremos con los elementos provenientes de las otras clases sociales. La estructura social del Partido es m\'e1s heterog\'e9
nea que la del proletariado. Esto ha sido siempre as\'ed, naturalmente, con esta diferencia: que cuando el Partido ten\'eda una vida ideol\'f3gica intensa, la amalgama social se fund\'eda en una sola aleaci\'f3
n gracias a la lucha de la clase revolucionaria en movimiento.
\par 
\par }\pard\plain \s3\qj \li0\ri0\keepn\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\outlinelevel2\adjustright\rin0\lin0\itap0 \b\f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {V
\par }\pard\plain \qj \li0\ri0\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\adjustright\rin0\lin0\itap0 \f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {
\par Pero, el poder, tanto en el Partido como en la clase obrera, opera diferenciaciones sociales semejantes a las que separan a las diversas capas de la sociedad.
\par 
\par La burocracia de los Soviets y del Partido constituye, de hecho, un nuevo orden. No se trata de casos aislados, de desfallecimientos en la conducta de un camarada, sino m\'e1s bien de una nueva categor\'eda social, a la que deber\'eda consagr\'e1
rsele un estudio espec\'edfico. A prop\'f3sito del Proyecto de Programas de la Internacional Comunista, yo escrib\'eda a Le\'f3n Davidovich (Trotsky) entre otras cosas:
\par 
\par }\pard\plain \s16\qj \li708\ri0\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\adjustright\rin0\lin708\itap0 \f27\fs22\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {\fs20 "En lo que concierne al cap\'edtulo 4\'ba (el per\'ed
odo transitorio). La manera con que ha sido formulado el papel de los partidos comunistas en tal per\'edodo de la dictadura del proletariado es bastante d\'e9
bil. Sin la menor duda, esta manera vaga de hablar del papel del Partido hacia la clase obrera y el Estado no es un efecto del azar. La ant\'edtesis existente entre la democracia burguesa y la democracia obrera est\'e1
 claramente indicada; pero no se dice una sola palabra para explicar lo que el Partido debe hacer para realizar, concretamente, est\'e1 democracia proletaria. \lquote Atraer las masas y hacerlas participar en la construcci\'f3n\rquote 
, reeducar su propia naturaleza (Bujar\'edn se complac\'eda en desarrollar este \'faltimo punto, entre otros, m\'e1s especialmente en ligaz\'f3n con la revoluci\'f3
n cultural); son afirmaciones verdaderas desde el punto de vista de la historia y conocidas desde hace mucho tiempo; pero se reducen a simplezas si no introducimos la experiencia acumulada en el curso de los diez a\'f1os de dictadura del proletariado.

\par }\pard\plain \qj \li708\ri0\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\adjustright\rin0\lin708\itap0 \f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {
\par "Es aqu\'ed que se plantea el problema de los m\'e9todos de direcci\'f3n, que juegan un rol tan importante.
\par 
\par "Pero nuestros dirigentes no sienten agrado en hablar del asunto; bajo el temor de que resulte evidente que ellos mismos est\'e1n lejos a\'fan de haber \lquote reeducado\rquote  su propia naturaleza".
\par }\pard \qj \li0\ri0\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\adjustright\rin0\lin0\itap0 {
\par Si yo fuera el encargado de escribir un proyecto del programa de la Internacional Comunista, habr\'eda consagrado buen lugar, en este cap\'edtulo, a la teor\'ed
a de Lenin sobre el Estado durante la dictadura del proletariado y el rol del Partido y su direcci\'f3n en la creaci\'f3n de una democracia proletaria, tal como deber\'eda ser, y no de una burocracia de los Soviets y del Partido com
o la que existe actualmente.
\par 
\par El camarada Preobrayenski ha prometido consagrar un cap\'edtulo especial en su libro Las conquistas de la dictadura del proletariado en el a\'f1o II de la Revoluci\'f3n a la burocracia sovi\'e9tica. Espero que \'e9l no olvidar\'e1 el papel de l
a burocracia del Partido, que es mucho mayor en el Estado sovi\'e9tico que el de su hermana, la burocracia de los Soviets. He expresado la esperanza de que \'e9l estudiar\'eda este fen\'f3meno sociol\'f3gico espec\'ed
fico, bajo todos sus aspectos. No hay un folleto comunista que, relatando la traici\'f3n de la socialdemocracia alemana del 4 de agosto de 1914, no indique al mismo tiempo el papel fatal que las cumbres burocr\'e1
ticas del Partido y de los sindicatos jugaron en la historia de la ca\'edda de ese Partido. Por su parte, muy poco ha sido dicho, y esto en t\'e9rminos muy generales, sobre la funci\'f3n desempe\'f1
ada por nuestra burocracia de los Soviets y el Partido, en la disgregaci\'f3n del Partido y del Estado Sovi\'e9tico. Es un fen\'f3meno soci\'f3logico de la m\'e1xima importancia que no puede,
 sin embargo, ser comprendido y profundizado en toda su gravedad si no examinamos las consecuencias que ha tenido el cambio de la ideolog\'eda del partido de la clase obrera.
\par 
\par }\pard\plain \s3\qj \li0\ri0\keepn\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\outlinelevel2\adjustright\rin0\lin0\itap0 \b\f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {VI
\par }\pard\plain \qj \li0\ri0\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\adjustright\rin0\lin0\itap0 \f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {
\par \'bfUsted pregunta qu\'e9 ha sido del esp\'edritu de actividad revolucionaria del Partido y de nuestro proletariado? \'bfA d\'f3nde ha ido a parar su iniciativa revolucionaria? \'bfD\'f3nde est\'e1n sus intereses ideol\'f3
gicos, su valor revolucionario, su orgullo proletario? \'bfEst\'e1 usted sorprendido de que haya tanta apat\'eda, tanta mezquindad, pusilanimidad, arribismo y otras muchas cosas que podr\'eda a\'f1adir yo mismo?\'bfQu\'e9
 ha ocurrido para que gente que tiene un pasado revolucionario estimable, cuya honestidad personal no arroja ninguna duda y que ha dado pruebas de su devoci\'f3n a la Revoluci\'f3n en m\'e1s de un caso, se encuentren convertidos en lastimosos bur\'f3
cratas? \'bfDe d\'f3nde viene esta horrible Smerkiakovstchina (2) de la cual habl\'f3 Trotsky en su carta sobre las declaraciones de Antonov-Ovseenko?
\par 
\par Pero si se puede esperar cualquier cosa de aquellos procedentes de la burgues\'eda y de la peque\'f1a burgues\'eda, intelectuales, "individuos" en general, desde el punto de vista de las ideas y de la moralidad, \'bfc\'f3mo explicar el mismo fen\'f3
meno cuando se trata de la clase obrera? Muchos camaradas, han observado esa pasividad y no pueden disimular su decepci\'f3n.
\par 
\par Es verdad que otros camaradas han visto, en el curso de una cierta campa\'f1a llevada por la cosecha de trigo, s\'edntomas de una robustez revolucionaria, probando que los reflejos de clase viven a\'fan en el Partido. Muy recientemente, 
el camarada Ischenko me ha escrito (o, m\'e1s exactamente, ha escrito en tesis que debi\'f3 haber enviado igualmente a otros camaradas) que la cosecha de trigo y la autocr\'edtica se deben a la resistencia de la secci\'f3n proletaria de la direcci\'f3
n del Partido. Desgraciadamente, es preciso decir que esto no es exacto. Los dos hechos, resultan una combinaci\'f3n urdida en las altas esferas, y no son debidos a la presi\'f3n de la cr\'edtica de los obreros; es por razones pol\'ed
ticas, y, a veces, por razones de grupo o \emdash dig\'e1moslo\emdash  de fracci\'f3n, que una parte de las cumbres del Partido pone en pr\'e1ctica esta l\'ednea. No se puede hablar m\'e1s que de una sola presi\'f3n proletaria: la dirigida por la Oposici
\'f3n. Pero, es preciso decirlo claramente, esta presi\'f3n no ha sido suficiente para mantener la Oposici\'f3n en el interior del Partido; m\'e1s bien, ella no ha logrado modificar su pol\'edtica.
\par 
\par Le\'f3n Davidovich ha demostrado con toda una serie de ejemplos irrefutables el rol revolucionario, verdadero y positivo que ciertos movimientos revolucionarios jugaron con su derrota: la comuna de Par\'eds, la insurreci\'f3n de diciembre de 1905 en Mosc
\'fa. La primera asegur\'f3 el mantenimiento de la forma republicana de gobierno en Francia, la segunda abri\'f3 la v\'eda a la reforma constitucional en Rusia. Sin embargo, los efectos de estas derrotas conquistadoras son de corta duraci\'f3n si no est
\'e1n reforzadas por una nueva ola revolucionaria.
\par 
\par Lo m\'e1s triste es que ning\'fan reflejo se produce dentro del Partido y de la masa. Durante dos a\'f1os, se ha venido librando una lucha excepcionalmente \'e1spera entre la Oposici\'f3n y las altas esferas del Partido. En el curso de los dos \'fa
ltimos meses, se han desarrollado acontecimentos que habr\'edan debido abrir los ojos a los m\'e1s ciegos. Sin embargo, nadie hasta el presente advierte que las masas del Partido est\'e9n interviniendo.
\par 
\par }\pard\plain \s3\qj \li0\ri0\keepn\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\outlinelevel2\adjustright\rin0\lin0\itap0 \b\f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {VII
\par }\pard\plain \qj \li0\ri0\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\adjustright\rin0\lin0\itap0 \f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {
\par Tambi\'e9n es comprensible el pesimismo de algunos camaradas, que percibo igualmente a trav\'e9s de su pregunta.
\par 
\par Babeuf, al salir de la prisi\'f3n de la Abad\'eda, echando una mirada a su alrededor se preguntaba qu\'e9 hab\'eda sido del pueblo de Par\'eds, de los obreros de los barrios de Saint-Antoine y Saint-Marceu, aquellos que el 14 de julio de 1789 hab\'ed
an tomado la Bastilla, el 10 de agosto de 1792, las Tuller\'edas, que hab\'edan sitiado la Convenci\'f3n el 30 de mayo de 1793, sin hablar de tantas otras intervenciones armadas. Resum\'ed
a sus observaciones en una sola frase, donde se siente la amargura del revolucionario: "Es m\'e1s dif\'edcil reeducar al pueblo en el amor a la libertad, que conquistarla".
\par 
\par Nosotros hemos visto por qu\'e9 el pueblo de Par\'eds olvid\'f3 la atracci\'f3n de la libertad. El hambre, la desocupaci\'f3n, la liquidaci\'f3n de los cuadros revolucionarios (numerosos dirigentes hab\'edan sido guillotinados), la eliminaci\'f3
n de las masas de la direcci\'f3n del pa\'eds, todo esto llev\'f3 a tan gran lasitud moral y f\'edsica de las masas, que el pueblo de Par\'eds y del resto de Francia tuvo necesidad de 37 a\'f1os de respiro antes de comenzar una nueva Revoluci\'f3n.
\par 
\par Babeuf formul\'f3 su programa en dos palabras (me refiero a su programa de 1794): "La libertad y la Comuna elegida".
\par 
\par Debo hacer aqu\'ed una confesi\'f3n: no me he dejado nunca arrullar por la ilusi\'f3n de que era suficiente para los l\'edderes de la Oposici\'f3n presentarse en los m\'ed
tines del Partido y en las reuniones obreras para hacer pasar a las masas al campo de la Oposici\'f3n. Siempre he considerado tales esperanzas, que proven\'edan sobre todo de los dirigentes de Leningrado (3), como cierta sobrevivencia del per\'ed
odo en que ellos tomaban las ovaciones y los aplausos oficiales como expresi\'f3n del verdadero sentimiento de las masas, y los atribu\'edan a su popularidad imaginaria.
\par 
\par Ir\'e9 a\'fan m\'e1s lejos: esto explica, para m\'ed, el brusco viraje de su conducta.
\par 
\par Ellos pasaron a la Oposici\'f3n esperando tomar r\'e1pidamente el poder. Es con ese fin que se unieron a la Oposici\'f3n de 1923 (4). Cuando alguien del "grupo sin dirigentes" reproch\'f3
 a Zinoviev y Kamenev haber dejado caer a su aliado Trotsky, Kamenev les respondi\'f3: "Nosotros ten\'edamos necesidad de Trotsky para gobernar; para reingresar al Partido es un peso muerto".
\par 
\par Sin embargo, el punto de partida, la premisa, habr\'eda debido ser que la obra de educaci\'f3n del Partido de la clase obrera, es una tarea larga y dif\'edcil, tanto m\'e1s cuanto que los esp\'ed
ritus deben limpiarse de todas las impurezas introducidas en ellos por la pr\'e1ctica de los Soviets y del Partido, y por la burocratizaci\'f3n de esas instituciones.
\par 
\par No se ha de perder de vista que la mayor\'eda de los miembros del Partido (sin hablar de los j\'f3venes comunistas) tiene la concepci\'f3n m\'e1s err\'f3nea de las tareas, de las funciones y de la estructura del Partido, debido a la concepci\'f3
n que la burocracia les ense\'f1a con su ejemplo, su conducta pr\'e1ctica y sus f\'f3rmulas estereotipadas. Todos los obreros que ingresaron al Partido despu\'e9s de la Guerra Civil, entraron, en su mayor parte, despu\'e9s de 1923 (la promoci\'f3
n Lenin); ellos no tienen ninguna idea de lo que era en otro tiempo el r\'e9gimen del Partido. La mayor\'eda entre ellos est\'e1 desprovista de esa educaci\'f3n revolucionaria de clase, vivida durante la lucha, en la vida, en la pr\'e1
ctica conciente. En el pasado, esta conciencia de clase se adquirir\'eda en la lucha contra el capitalismo. Hoy, ella debe formarse por la participaci\'f3n en la construcci\'f3n del Socialismo. Pero nuestra burocracia ha reducido dicha participaci\'f3
n a una frase hueca, y los obreros no pueden adquirir en ninguna parte esta educaci\'f3
n. Se entiende que excluyo como medio anormal de educar a la clase el hecho de que nuestra burocracia, bajando los salarios reales, empeorando las condiciones de trabajo, favoreciendo el desarrollo de la desocupaci\'f3n, empuja
 a los obreros a la lucha que eleva su conciencia de clase; pero, entonces, ella es hostil al Estado socialista.
\par 
\par Seg\'fan la concepci\'f3n de Lenin y de todos nosotros, la tarea de la direcci\'f3n del Partido consiste, precisamente, en preservar al Partido y a la 
clase obrera de influencias corruptoras de los privilegiados, de los favores y de las tolerancias inherentes al poder, en raz\'f3n de su contacto con los restos de la antigua nobleza y peque\'f1o burgues\'eda, habr\'ed
a debido premunirse contra la influencia nefasta de la NEP (5), contra la tentaci\'f3n de la ideolog\'eda y de la moral burguesas.
\par 
\par Al mismo tiempo, nosotros ten\'edamos la esperanza de que la direcci\'f3n del Partido llegar\'eda a crear un nuevo aparato, verdaderamente obrero y campesino, nuevos sindicatos, realmente proletarios, una nueva moral en la vida cotidiana.
\par 
\par Debe reconocerse francamente, claramente, en voz alta e inteligible: el aparato del Partido no ha cumplido esa labor. En esta doble tarea de preservaci\'f3n y educaci\'f3n, ha demostrado la incompetencia m\'e1s completa; ha fracasado; es insolvente.

\par 
\par }\pard\plain \s3\qj \li0\ri0\keepn\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\outlinelevel2\adjustright\rin0\lin0\itap0 \b\f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {VIII
\par }\pard\plain \qj \li0\ri0\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\adjustright\rin0\lin0\itap0 \f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {
\par Desde hace tiempo estamos convencidos de que lo pasado en estos \'faltimos ocho meses pone en evidencia para todos que la direcci\'f3n del Partido avanza por el m\'e1s peligroso de los caminos. A\'fan hoy sigue por esa ruta.
\par 
\par Los reproches que le dirigimos no conciernen, por as\'ed decirlo, al aspecto cuantitativo de su trabajo, sino. m\'e1s bien, al cualitativo. Subrayamos esto pues, de otro modo, volver\'edamos a sumergirnos en cifras con los \'e9
xitos innumerables e integrales obtenidos por los aparatos partidario y sovi\'e9tico. Ha llegado el momento de poner fin a este charlatanerismo estad\'edstico. O\'ed
d las versiones del XV Congreso del Partido. Leed el informe de Kossior sobre la actividad organizativa. \'bfQu\'e9 se encuentra? Cito literalment
e: "El prodigioso desarrollo de la democracia del Partido ... la actividad organizativa del Partido se ha extendido grandemente".
\par 
\par Y luego, por supuesto, para reforzar todo esto: cifras, cifras y a\'fan cifras. Y esto era dicho en el momento en que hab\'eda en los expedientes del Comit\'e9 central documentos que probaban la terrible desintegraci\'f3
n de los aparatos del Partido y los Soviets, la sofocaci\'f3n de todo control de las masas, la opresi\'f3n horrible, persecuciones y un terror jugando con la vida y la existencia de militantes y obreros.
\par 
\par He aqu\'ed como la Pravda caracteriza nuestra burocracia: "Elementos arribistas, hostiles, perezosos e incompetentes, se empe\'f1an en arrojar a los mejores inventores sovi\'e9ticos m\'e1s all\'e1 de las fronteras de la URSS. Si no se lanza un g
ran golpe contra estos elementos, con toda nuestra fuerza, nuestra determinaci\'f3n, nuestro coraje, etc. ..."
\par 
\par No obstante, conociendo nuestra burocracia, yo no estar\'eda sorprendido de escuchar a alguien hablar nuevamente del desarrollo "enorme" y "prodigioso" de la actividad de las masas y del Partido, del trabajo organizativo del Comit\'e9
 Central implantando la democracia, etc.
\par 
\par Estoy persuadido de que la burocracia partidaria y sovi\'e9tica que hoy existe, seguir\'e1 cultivando con el mismo \'e9xito abscesos supurantes a su alrededor, a pesar de los ardientes procesos que han tenido lugar en el mes \'fa
ltimo. Esta burocracia no cambiar\'e1 por el hecho de haberse sometido a una depuraci\'f3n. No niego, quede bien claro, la utilidad relativa y la absoluta necesidad de tal depuraci\'f3n. Deseo se\'f1alar, simplemente, que no es \'fanicamente una cuesti
\'f3n de cambio personal, sino ante todo de cambio de m\'e9todos.
\par 
\par A mi juicio, la primera condici\'f3n para devolver a la direcci\'f3n del Partido la capacidad de ejercer un papel educativo, es reducir la importancia de las funciones de esa direcci\'f3n. Las tres cuartas partes del aparato deber\'ed
an ser licenciadas. Las tareas del cuarto restante deber\'edan tener l\'edmites estrictamente determinados. An\'e1logo criterio deber\'eda aplicarse a las tareas, a las funciones y a los derechos de los organismos centrales.
\par 
\par Los miembros del Partido deben recobrar sus derechos, que han sido pisoteados, y recibir garant\'edas v\'e1lidas contra el despotismo de los c\'edrculos dirigentes que ya conocemos.
\par 
\par Es dif\'edcil imaginar lo que pasa en los niveles inferiores del Partido. Es especialmente en la lucha contra la Oposici\'f3n donde se ha puesto en evidencia la mediocridad ideol\'f3gica de eso cuadros, as\'ed
 como la influencia corruptora que ejercen sobre las masas proletarias del Partido. Si en las cumbres, existe a\'fan una cierta l\'ednea ideol\'f3gica, una l\'ednea especiosa y err\'f3
nea, mezclada, es verdad, a una fuerte dosis de mala fe, en los niveles inferiores, en cambio, la demagogia m\'e1s desenfrenada se ha empleado contra la Oposici\'f3n. Los agentes del P
artido no han vacilado en utilizar el antisemitismo, la xenofobia, el odio a los intelectuales, etc. Estoy persuadido de que toda reforma del Partido que se apoye sobre la burocracia se revelar\'e1 ut\'f3pica.
\par 
\par }\pard\plain \s3\qj \li0\ri0\keepn\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\outlinelevel2\adjustright\rin0\lin0\itap0 \b\f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {IX
\par }\pard\plain \qj \li0\ri0\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\adjustright\rin0\lin0\itap0 \f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {
\par Resumo: observando, como usted, la falta de esp\'edritu de actividad revolucionaria en las masas del Partido, yo no veo nada sorprendente en este fen\'f3
meno. Es el resultado de todos los cambios que han tenido lugar en el Partido y en el proletariado mismo. Es necesario reeducar a las masas trabajadoras y a las masas del Partido, en el cuadro del Partido y de los sindicatos. Este proceso es largo y dif
\'edcil; pero es inevitable; ya ha comenzado. La lucha de la Oposici\'f3n, la lucha de centenares y centenares de camaradas, las detenciones, las deportaciones, a pesar de que no hayan hecho mucho por la educaci\'f3
n comunista de nuestro Partido tienen, en todo caso, m\'e1s efecto que todo el aparato tomado en su conjunto. En el fondo, los dos factores no pueden ser comparados. El aparato ha despilfarrado el capital del Par
tido legado por Lenin, no solamente de una manera in\'fatil sino tambi\'e9n nociva. Ha demolido, mientras la Oposici\'f3n constru\'eda.
\par 
\par Hasta ahora, he razonado por "abstracci\'f3n", a partir de los hechos de nuestra vida econ\'f3mica y pol\'edtica que han sido analizados en la Plataforma de la Oposici\'f3n. Lo he hecho deliberadamente, pues mi tarea era se\'f1
alar los cambios que se han producido en la composici\'f3n y la psicolog\'eda del proletariado y del Partido en relaci\'f3n con la toma del poder misma. Estos hechos quiz\'e1s han dado un car\'e1cter unilateral a mi exposici\'f3
n. Pero, sin proceder a este an\'e1lisis preliminar, resultar\'eda dif\'edcil comprender el origen de los errores econ\'f3micos y pol\'edticos cometidos por nuestra direcci\'f3n en lo que concierne a los campesinos y los problemas de la industrializaci
\'f3n, del r\'e9gimen interior del Partido, y, finalmente, de la administraci\'f3n del Estado.
\par }\pard\plain \s4\qr \li0\ri0\keepn\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\outlinelevel3\adjustright\rin0\lin0\itap0 \b\f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {Astrak\'e1n, 6 de agosto de 1928
\par }\pard\plain \ql \li0\ri0\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\adjustright\rin0\lin0\itap0 \f27\fs20\lang3082\langfe3082\cgrid\langnp3082\langfenp3082 {
\par }\pard \qc \li0\ri0\widctlpar\aspalpha\aspnum\faauto\adjustright\rin0\lin0\itap0 {\fs18 Direcciones \'fatiles del Bolet\'edn ANDALUC\'cdA LIBRE:\line * Correo: }{\field\fldedit{\*\fldinst {\fs18  HYPERLINK "mailto:andalucialibre-admin@eListas.net" }
}{\fldrslt {\cs15\fs18\ul\cf2 andalucialibre-admin@eListas.net}}}{\fs18 \line }{\fs18 * Alta: }{\field\fldedit{\*\fldinst {\fs18  HYPERLINK "mailto:andalucialibre-alta@eListas.net" }}{\fldrslt {\cs15\fs18\ul\cf2 andalucialibre-alta@eListas.net}}}{\fs18  
\line * Baja: }{\field\fldedit{\*\fldinst {\fs18  HYPERLINK "mailto:andalucialibre-baja@eListas.net" }}{\fldrslt {\cs15\fs18\ul\cf2 andalucialibre-baja@eListas.net}}}{\fs18  \line * Sitio: }{\field\fldedit{\*\fldinst {\fs18 
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