Inicio > Mis eListas > biblia > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 150 al 169 
AsuntoAutor
TERCERA JUAN: EL R Jorge An
LA REVELACION DE J Jorge An
Preguntas y Respue Heribert
TRAS EL ESCENARIO Jorge An
Nueva serie de est Jorge An
LA IGLESIA QUE PER Jorge An
ESMIRNA Y PERGAMO: Jorge An
TIATIRA: LA IGLESI Jorge An
LA IGLESIA DE LOS Jorge An
LA PEQUEÑA IGLESIA Jorge An
LA IGLESIA POBRE Y Jorge An
EL CENTRO DE OPERA Jorge An
EL GRAN AVANCE Jorge An
LOS CUATRO ESPANTO Jorge An
AL JUDIO COMO AL G Jorge An
LOS ANGELES DE LA Jorge An
SE DESENCADENA EL Jorge An
EL FINAL DEL MISTE Jorge An
Preguntas y Respue Heribert
LA ULTIMA ADVERTEN Jorge An
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Biblia
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 152     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[biblia] Preguntas y Respuestas
Fecha:Sabado, 10 de Marzo, 2001  19:29:51 (-0300)
Autor:Heriberto Brugger <hbrugger @........net>



¿Puede un creyente ser excomulgado?

Depende del significado que se le quiera asignar al término. Es verdad que
algunas organizaciones religiosas, como los romanistas, pretenden arrogarse
la facultad de salvar o condenar las almas según sus propios intereses.
Pero, como cristianos, ineludiblemente debemos analizar todo argumento a la
luz de la Palabra de Dios para verificar si realmente se sustenta en la
enseñanza bíblica o tiene origen en meros razonamientos humanos.
Consecuentemente, recordando siempre que el creyente como integrante del
Cuerpo de Cristo, está sujeto al orden del Nuevo Pacto, examinaremos este
tema  cotejándolo con las Escrituras específicas.
Consideremos en primer lugar el significado de la palabra "comunión" en el
Nuevo Testamento. Es un vocablo derivado del griego "Koinonia"=Tener en
común,  participación en lo común. En el aspecto espiritual significa
básicamente: Coparticipación de los santos (es decir, de todos los redimidos
del Señor) en los bienes espirituales.
El apóstol Juan escribe en su primera carta que la comunión se hace realidad
cuando las personas reciben el anuncio del Evangelio ( lo "tocante al Verbo
de vida") y creen en el Nombre del Hijo de Dios.  Quien verdaderamente ha
creído con fe, tiene comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo, y
consecuentemente con los demás hijos de Dios. (vs.3).
"Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo
Jesucristo, nuestro Señor." (1ª Cor.1:9).
 Pero ahora, en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos,
habéis sido hecho cercanos por la sangre de Cristo. (Efesios 2:13)
"Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido
dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó
por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos han sido dadas
preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser
participantes (koinonos) de la naturaleza divina." (2ª Pedro 1:3-4)
Empero, si alguien es un simple profesante, sin una fe genuina, anda en
tinieblas y está mintiendo cuando "dice" que tiene comunión.
Por lo tanto, la comunión con Dios es una realidad indisolublemente unida al
hecho de la salvación, y al igual que ésta, no se puede perder. De hecho, no
encontramos ningún pasaje que, refiriéndose al cristiano, confirme una cosa
tal como la "pérdida" de la comunión. En el Antiguo Testamento encontramos
la siguiente declaración divina: "Pero vuestras iniquidades han hecho
división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar
de vosotros su rostro para no oír. (Isaías 59:2). Sin embargo, la verdad del
Nuevo Pacto en la sangre del Señor Jesucristo nos confirma que, referido a
los creyentes,  ahora "el pecado no se enseñoreará de vosotros, pues no
estáis bajo la ley, sino bajo la gracia"  Inmediatamente se plantea allí el
lógico interrogante: "¿Qué pues? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley,
sino bajo la gracia?" La certera respuesta es: "En ninguna manera...  Pero
gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de
corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados, y
libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia." (Romanos
6:14-15; 17-18).
Es esencial recordar que todos los privilegios que gozamos como cristianos
nos fueron otorgados, cuando creímos, como resultado de la obra del Señor en
la cruz a nuestro favor, y no  por nuestros propios méritos.
Ahora, la pregunta obligada es: ¿qué ocurre cuando el creyente peca? ¿Se
interrumpe la comunión? Aunque muchos suponen que sí, preferimos buscar la
respuesta en las Sagradas Escrituras, antes que en las opiniones humanas.
Leemos en 1ª Co.12:12-13 :"Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos
miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo
cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos
bautizados en un cuerpo..."
El pasaje describe a la iglesia asemejándola a "un cuerpo" compuesto por
muchos miembros, que han sido bautizados (sumergidos) en el aludido cuerpo,
por el Espíritu Santo. Esos miembros son todos los genuinos creyentes en el
Señor Jesucristo.
Si, por analogía, consideramos el cuerpo humano, no nos será difícil
comprender que un miembro, digamos, un brazo, como consecuencia de una
enfermedad o un accidente, puede quedar  inmovilizado, quizás vendado o
enyesado,  pero no por ello deja de pertenecer al cuerpo. Ese brazo, aunque
lastimado, y por un tiempo inactivo, seguirá unido vitalmente al cuerpo. Su
"comunión" con el cuerpo no está determinada por su actividad, sino por sus
coyunturas, nervios, vasos sanguíneos, etc. que lo unen y nutren a pesar de
estar enfermo.
Un creyente, a causa del pecado -y según la actitud que tome ante su falta-
puede sufrir las mismas consecuencias. Quizás por un tiempo pueda perder la
movilidad o "función", ("Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos
miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función..."  Ro.12:4) y
es posible también que deje de disfrutar del "gozo de la salvación", pero
nunca perderá la salvación misma, ni la comunión inherente, por ser nada
menos que un miembro del cuerpo de Cristo, que sencillamente no puede ser
cortado.
A propósito, el Señor nos recuerda:  "Y habéis ya olvidado la exhortación
que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la
disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por Él;  porque el
Señor al que ama disciplina. Y azota a todo aquel que recibe por Hijo. Si
soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos, porque ¿qué hijo es
aquel a quien el padre no disciplina?. Pero si se os deja sin disciplina, de
la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos y no hijos."
(Hebreos 12:5-8).
Comprobamos aquí que en realidad la disciplina no se opone a la comunión,
¡Es parte de ella!: Dios os trata como a hijos.
Entonces, la comunión con el cuerpo no es producto de nuestro esfuerzo por
mantenerla, sino  la consecuencia de "la vida" en común que tenemos en
Cristo. "para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de
todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean
con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor,
crezcamos en todo en aquel que es la Cabeza, esto es Cristo, de quien todo
el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se
ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su
crecimiento para ir edificándose en amor." (Ef. 4:14-16)
En ocasiones suele confundirse "excomunión" con la administración de
disciplina (extrema), como si fuera lo mismo, pero en realidad se trata de
conceptos distintos. Quizás se considere a un hermano bajo disciplina como
alguien "fuera de comunión" pero eso no tiene correlato en las Escrituras.
El creyente puede ser disciplinado en determinados casos, de modo que hasta
se le prive de su participación activa en la Cena del Señor y en otras
actividades de la congregación, pero nunca será "excomulgado" pues sigue
perteneciendo a la Iglesia del Señor, de la cual una  iglesia local es tan
sólo una expresión.
Aquí vale recordar un aspecto importante: Cuando el creyente participa en la
Cena del Señor, no "comulga" -según el criterio que sostienen los romanistas
en la misa, y otros grupos religiosos-, pues la Cena no fue instituida con
el objeto de que los creyentes "reciban" la comunión. La Cena del Señor no
"genera" comunión, es decir, no es el "medio" de comunión, aunque sí puede
considerarse como una "expresión" de comunión, sin omitir que su finalidad
principal es hacer memoria de nuestro Señor.
Algunos citan 1ª Co. 10:16 : "La copa de bendición que bendecimos, ¿No es la
comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos ¿No es la comunión del
cuerpo de Cristo?" para justificar criterios similares al romanista. Pero
quienes lo hacen no disciernen que el significado  de la "Mesa del Señor" en
el Cap.10,  es distinto del de la "Cena del Señor" en el Cap,.11,. aunque
puedan asociarse en algún sentido los conceptos.(ver el estudio sobre la
Cena del Señor en www.siguiendosuspisadas.com.ar
Finalizamos diciendo que la disciplina nunca es un castigo con efecto penal
(condena) y sólo tiene por finalidad la completa restauración del creyente.
"Hijitos, estas cosas os escribo para que no pequéis, y si alguno hubiere
pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo" (1ª Juan
2:1)  Entonces, nadie puede "excomulgar" a un creyente. Y si acaso
pudiéramos pensar en quien no es un  creyente genuino,  aunque haya
pretendido "asociarse" con los cristianos, la verdad es que tampoco puede
ser "excomulgado" porque nunca tuvo comunión alguna.
                                                  Un fraternal saludo

Heriberto Brugger




_______________________________________________________________________
http://www.eListas.net/
Crea y administra tus propias listas de correo gratuitas, en español.