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Asunto:[biblia] ¿TODAVIA NO ENTENDEIS?
Fecha:Lunes, 23 de Abril, 2001  23:19:29 (-0300)
Autor:Jorge Andrés Brugger <jbrugger @...net>

¿TODAVIA NO ENTENDEIS?
 
por Ray C. Stedman
 
En esta sección del Evangelio que hemos estado estudiando, Marcos está explicándo cómo
capacitaba Jesús a sus discípulos, al tiempo que les enseña quién es él. La última vez vimos
que salió de Israel para entrar en las regiones gentiles, yendo a Tiro y Sidón en la costa de
Palestina. En el pasaje que vamos a estudiar a continuación realiza un ministerio mas entre los
gentiles. Tal vez resulte sorprendente darnos cuenta de que Jesús pasó un tercio de su
ministerio, de tres años de duración, entre los gentiles. Este hecho ha quedado oculto por causa
del énfasis que se ha hecho a su ministerio entre los judíos, pero es evidente que intentaba
impartir a sus discípulos un sentido de lo que representaba su ministerio en el mundo de los
gentiles, además del ministerio entre los judíos. Comenzamos con el relato del capítulo 7, a
partir del versículo 31, sobre sus viajes en la región que se encuentra al este del mar de
Galilea:
 
    "Al salir de nuevo de los territorios de Tiro, fue por Sidón al mar de Galilea, atravesando
    el territorio de Decápolis. Entonces le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le
    pusiera la mano encima. Y tomándole aparte de la multitud, metió los dedos en sus orejas,
    escupió y tocó su lengua. Luego mirando al cielo, suspiró y le dijo: --¡Efrata!--que quiere
    decir: sé abierto. Y de inmediato fueron abiertos sus oídos y desatada la ligadura de su
    lengua y hablaba bien."
 
Marcos se asegura de decirnos que esto fue algo que sucedió en la parte llamada Decápolis, las
diez ciudades griegas que se encuentran en la parte oriental del mar de Galilea y nos dice que
Jesús fue a aquella región de una manera un tanto extraña. En lugar de regresar directamente
pasando por Galilea, se fue de Tiro y de Sidón, siguiendo la ruta norte a través de lo que es
actualmente Siria y continuó por la parte oriental del mar de Galilea hasta la parte sur de esa
región. Sería mas o menos como si saliésemos para ir a Los Angeles desde San Francisco, pero
yendo por la parte de Reno y Las Vegas. Muchos eruditos creen que este viaje le llevó ocho
meses, por lo que debió de pasar mucho tiempo en las regiones gentiles realizando su ministerio
entre personas que no eran judías. Se nos dice además que por el camino va enseñando a sus
discípulos lo que quiere que aprendan. Aquí nos encontramos con otro de esos pequeños
incidentes que representa el modo en que el Señor recuerda a los doce, y también a nosotros, lo
indispensable que es la fe. Es preciso que actuemos con fe en Dios. Ese es, por así decirlo, el
motivo principal por el que sanó a aquel hombre tartamudo.
 
Si lo pensamos, nos daremos cuenta de que el estado en que se encontraba aquel hombre era
realmente lamentable. Cuando era niño pensaba que lo peor que me podía pasar sería volverme
ciego. Sentía lástima de las personas que estaban ciegas y tenía miedo de que algún accidente
hiciese que me quedase ciego, pero con el paso de los años me he dado cuenta de que los que
más lástima merecen son las personas sordomudas, porque están aisladas de la sociedad, mucho
mas de lo que lo están los ciegos. Este hombre estaba al mismo tiempo sordo y ciego. No podía
oír y no podía hablar. Por lo tanto, no podía leer y, por eso, estaba aislado de la luz de Dios en
las Escrituras. No podía oír un testimonio, no podía hacer ninguna pregunta, estaba viviendo en
un mundo silencioso, de completo aislamiento de todos los que le rodeaban, por lo que
representa una clase de personas a las que es sumamente difícil alcanzar.
 
Esto explica lo que hizo nuestro Señor con este hombre. En primer lugar, le llevó a un lado, en
privado. Algunas personas sordas me dicen que les produce vergüenza serlo porque nadie es
consciente de la dificultad que tienen. Si se tratase de una persona ciega o coja, lo tomarían en
consideración, pero si una persona está sorda, nadie se puede dar cuenta de ello y a los sordos
les da vergüenza tener que pedir a la gente que les griten o que repitan algo que han dicho. De
modo que, por consideración a este hombre y con toda la ternura de su corazón, nuestro Señor
le lleva a un lado, apartados de la multitud y le trata de una manera privada.
 
A continuación Jesús hizo algunas cosas un tanto extrañas. Metió sus dedos en las orejas de
aquel hombre y escupió en sus propios dedos y le tocó la lengua al hombre. Después, mirando
en dirección al cielo, suspiró, todo ello antes de decir aquellas maravillosas palabras "sé
abierta". Tengo que confesar que solo al llegar al actual estudio del Evangelio de Marcos ha
sido cuando he comenzado a entender por qué hizo estas cosas. Sin duda alguna fue porque
deseaba despertar e incitar la fe de aquel hombre. Y para conseguirlo, representa gráficamente
lo que le quiere transmitir. Le mete los dedos en las orejas, con lo cual le está dando a entender
que le va a curar. Se moja los dedos y toca la lengua del hombre para indicar que va a sanar su
lengua y que las palabras fluirán de ella con facilidad. Eleva la vista al cielo para indicar que
el poder para realizarlo debe venir de Dios y suspira, no tanto como si estuviese exhalando el
aire, sino para transmitir al hombre la idea de que es a través del medio invisible del poder de
Dios cómo será curado.
 
Cuando Jesús leyó la respuesta en los ojos de aquel hombre, cuando vio la fe en su mirada, la
comprensión en cuanto a lo que iba a realizar, pronunció la palabra: Ephrata, la palabra en
arameo que sin duda Pedro conservó en dicha lengua al contarle este incidente a Marcos. Esa
palabra quiere decir "sé abierta" y aquel hombre empezó a oír y a hablar de inmediato. Eso es
asombroso, porque las personas que recuperan el oído después de mucho tiempo de silencio
normalmente no pueden hablar, sino que deben aprender cómo hacerlo, pero aquel hombre
empezó a hablar en seguida. Esta era la manera cómo nos enseña el Señor, y los discípulos que
estaban contemplando lo que sucedía, que la fe es un ingrediente necesario para recibir
cualquier cosa de Dios. La fe, el creer en la actividad de un Dios invisible que, a pesar de que
no le podemos ver, está dispuesto a actuar en nuestra vida. Por eso fue por lo que Jesús
despertó la fe de aquel hombre e hizo que creyese en lo invisible. Eso es lo esencial en toda la
actividad divina entre los hombres.
 
De inmediato adopta medidas a fin de que no se abuse de esta clase de milagros, como nos dice
en los versículos 36 y 37:
 
    "Y de inmediato fueron abiertos sus oídos y desatada la ligadura de su lengua y hablaba
    bien. El les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más les mandaba, más lo
    proclamaban. Se maravillaban sin medida, diciendo: --¡Todo lo ha hecho bien! Aun a los
    sordos hace oír, y a los mudos hablar."
 
Fijémonos en el cambio de los pronombres que se usan. Hasta ese momento, Jesús había estado
tratando con aquel hombre a nivel individual, pero, de repente, se dirige a la multitud y les
manda que no se lo digan a nadie. El tiempo del verbo en griego indica que se lo mandó varias
veces, repetidamente. Es posible que les dijese una serie de veces "no vayáis contándolo por
todas partes." Pero cuanto más se lo mandaba, tanto mas lo contaban ellos. Comenzaron a salir
por el campo y a contar aquel emocionante milagro a los que encontraban. El motivo por el que
nuestro Señor hizo esto, como en ocasiones anteriores, era para evitar un énfasis equivocado
porque no quería que le conociesen como uno que realizaba maravillas. La fe de la multitud y la
fe del hombre son de dos clases diferentes. Los ojos de la multitud no podían ver mas allá de
las acciones de Dios y contemplaron el milagro. Los ojos del hombre que había sido sanado se
fijaron en el Dios que actúa. Ahí es donde debe descansar la fe. Así que cuando aquella
multitud, con su poca capacidad de comprensión, que enfatizaba lo espectacular, comenzó a
dispersarse, Jesús les mandó y les advirtió, que no fuesen contándoselo a todo el mundo, pero
no le dijo lo mismo al hombre, porque sus ojos se habían fijado en el Dios que está dispuesto a
actuar. Y cuando fijamos nuestros ojos en eso, no en lo que Dios hace, sino en quién es,
entonces no hay peligro alguno en que demos testimonio a los que nos rodean.
 
El relato continua en el capítulo 8, por lo que hay que hacer caso omiso de la separación de
capítulos. No sé quién efectuaría la separación por capítulos, pero parece como si siempre
estuviesen en el lugar menos apropiado.
 
    "En aquellos días, ya que otra vez había una gran multitud y no tenían qué comer. Jesús
    llamó a sus discípulos y les dijo: --Tengo compasión de la multitud, porque ya hace tres
    días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Si les despido a sus casas en ayunas,
    se desmayarán en el camino; y algunos de ellos han venido de lejos. Sus discípulos le
    respondieron: --¿De dónde podrá alguien saciar a éstos de pan, aquí en el desierto? Y les
    preguntó: --¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: --Siete. Entonces él mandó a la multitud
    recostarse en tierra. Tomó los siete panes, y habiendo dado gracias, los partió y daba a sus
    discípulos para que ellos los sirviesen. Y ellos los sirvieron a la multitud. También tenían
    unos pocos pescaditos. Y después de bendecirlos, él mandó que también los sirviesen.
    Comieron y se saciaron y recogieron siete cestas de los pedazos que habían sobrado. Y
    eran como cuatro mil. El los despidió...."
 
Entre este relato y el de la alimentación de los cinco mil, que tuvo lugar en la parte judía de
Galilea, hay algunos parecidos, pero este es otro relato, en el que se alimenta a cuatro mil y
tiene lugar en otra región del país. Algunos comentadores han pretendido asegurar que estas son
dos versiones del mismo incidente. Pero tanto Mateo como Marcos se aseguran de que quede
claro que se produjeron dos incidentes semejantes. Jesús mismo, como veremos un poco mas
adelante, se refiere a estos dos incidentes diferentes como algo que tiene un significado
especial para las vidas de los apóstoles. Así que este es otro caso en el que alimenta a la
multitud.
 
Estos dos incidentes son muy parecidos. En ambos casos los alimentos son el pan y los peces y
nuestro Señor los multiplicó cuando se los trajeron. ¿Por qué repitió este milagro? Tal vez parte
de la respuesta sea que estaba haciendo con los gentiles lo mismo que había hecho con los
judíos, para que estos gentiles aprendiesen las mismas lecciones espirituales que habían
aprendido judíos y los discípulos se darían cuenta de que esto también era para los gentiles.
 
Sin embargo, Marcos deja claro que básicamente fue motivado por la compasión que sentía
Jesús por estas gentes. Llevaban tres días con él sin haber comido y de lo que no cabe duda
alguna es de que habían venido porque querían ver los milagros que estaba haciendo. Tal y
como había imaginado que sucedería, el que se hubiese extendido la noticia de la curación del
hombre sordomudo había hecho que acudiesen las multitudes de las ciudades, que habían
acudido para ver a aquel que realizaba maravillas, el que hacía milagros. Habían permanecido
con él durante tres días, con la esperanza de que realizase un milagro. Es muy probable que
nuestro Señor les enseñase durante ese período. No sabemos lo que les enseñaría exactamente,
posiblemente repitiese algunos de sus anteriores mensajes, como haría cualquier buen
predicador al tener a una multitud diferente ante él. Pero no se sintieron satisfechos con eso y
habían permanecido allí, con la esperanza de poder presenciar algún milagro. Finalmente, al
cabo de tres días, se dan cuenta de que es preciso regresar a sus casas, pero Jesús se muestra
reacio a dejar que se marchen sin haber comido. No quiere hacer mas milagros, para que no se
pierdan el verdadero mensaje, pero lo hace por la compasión que siente en su corazón. No
quiere dejarlos marchar y que se desmayen por el camino, de modo que decide alimentarles.
 
Al leer este relato debemos preguntarnos: "¿Qué era lo que quería que aprendiesen sus
discípulos de todo esto?" Porque lo que quería que aprendiesen ellos es lo mismo que quiere
que aprendamos nosotros. Por eso es por lo que ha quedado constancia de ello en estas páginas.
Algunas cosas son perfectamente evidentes. Para comenzar, quería que aprendiesen con aquello
de lo que disponían. Cuando queramos que Dios actúe, no esperemos a que Dios lo haga todo,
porque El espera que nosotros participemos en la obra que El realiza. Empecemos con lo que
tengamos. Cuando dijo que iba a alimentar a la multitud, y ellos le preguntaron cómo lo iba a
hacer allí en el desierto, sus primeras palabras fueron: "¿cuántos panes tenéis?" Ellos lo
averiguaron y le respondieron: "siete." "Eso bastará, sea la que sea la cantidad, empecemos con
lo que tenéis."
 
Muchos de nosotros queremos que Dios haga cosas en nuestras vidas y le pedimos en oración
que haga la obra de diferentes maneras. Y está bien que le pidamos que lo haga y hay cosas que
El puede hacer que nosotros no podemos hacer. Nosotros podemos traer el pan, pero El es el
que debe multiplicarlo. Podemos llenar las jarras de agua, pero es El quien debe convertirlo en
vino, pero empiece usted con lo que tiene. Hace años leí acerca de un joven que se encontraba
en esa primera etapa de la relación con Dios. Un día estaba caminando por una carretera rural y
tenía mucha hambre. Le pidió a Dios en oración que le supliese alimento. Antes de haber
acabado la oración pasó un camión cargado de pan y cayó una barra por la parte de atrás a la
carretera, pero en lugar de salir corriendo a cogerla, el joven se sentó y dijo en oración:
"¡Señor, si tu intención es que ese pan sea para mi, haz que venga volando hacia mi!" Nuestro
Señor quiere enseñarnos que hay cosas prácticas que nosotros podemos hacer por lo que es
preciso empezar con lo que tenemos. Cuando quiera usted llevar a cabo algo para Dios,
comience en el lugar en el que se encuentra.
 
Con frecuencia vienen a mi personas y me dicen: "¿Cómo se puede conseguir que una iglesia
empiece a practicar la Vida del Cuerpo y aprenda los secretos del Nuevo Pacto? ¿Cómo se
puede lograr que una iglesia cambie y se convierta en una comunidad vital, alerta, cariñosa y
que manifieste el amor?" Quieren que les dé una fórmula secreta que haga posible que algunos
ancianos aletargados y apáticos de repente se pongan en acción. Les contesto sencillamente que
vuelvan a su casa y comiencen exactamente donde están. "Comience en su propia casa. Reúna a
un grupo de personas que sientan lo mismo que usted y comience con ellas y Dios derramara su
bendición a partir de ahí."
 
La segunda lección que nuestro Señor quería que aprendiesen es que el suministro siempre es
equivalente a la demanda. Dios no dejará nunca de dar mientras exista la necesidad. Es
maravillosa la manera en que esto lo expresa el griego original. Nuestra traducción dice:
"Tomó los siete panes....los partió" pero la traducción es un tanto defectuosa, ya que el griego
original realmente dice: "...y siguió partiéndolos" y los discípulos siguieron alimentando a la
multitud. Jesús se hallaba ante la multitud, tomó los siete panes y comenzó a partirlos. No hizo
grandes montones con los panes y otro montón con los pescados y dijo a continuación "ahora
llevaos esto y distribuidlo." No, fue dando un poco a la vez, pero continuaba habiendo mas y
mas, primero el pan, y luego el pescado. Hubo de sobra para alimentar a todos, pero nada
visible como recurso del que poder ir cogiendo. Dios quiere que aprendamos que es así como
El actúa en nuestras vidas.
 
Cada año en PBC cerramos el año añadiendo la cantidad de dinero que Dios ha enviado para
los diferentes ministerios que llevamos a cabo. Y cada año nos encontramos con unos cien o
doscientos dólares mas de lo que realmente hemos gastado, no es que lo que sobre sea una gran
cantidad, pero siempre suficiente para todo lo que necesitábamos hacer, aunque no hay un
excedente excesivo, de modo que enfoquemos equivocadamente nuestra fe apartándonos del
Dios que actúa y haciendo que nos fijemos en las acciones que realiza.
 
A continuación quiere impartirles una lección muy necesaria. Fijémonos en que todos los
milagros de nuestro Señor se realizan siempre a un nivel físico,. pero el Señor no se conforma
nunca con quedarse a ese nivel. Esto es algo que ya hemos visto antes, una y otra vez. No quiere
que la gente concentre su atención sobre lo físico, quiere que estos discípulos se den cuenta de
que les está enseñando una lección mucho mas importante que el hecho de que pueda
suministrar pan para el cuerpo. Lo que está haciendo es mostrar muy claramente la enorme
importancia que tiene lo espiritual. Es decir, existe un hambre espiritual en nuestras vidas
además de la física y existe un alimento espiritual que la satisface y sin eso, la vida humana
fallaría sin duda alguna.
 
Jesús mismo lo demuestra cuando pasa por la experiencia de ser tentado por el demonio en el
desierto. ¿Recuerda usted lo que dijo? "No solo de pan vivirá el hombre..." Eso no es suficiente
para nuestra humanidad. Si lo que a usted le interesa y lo que desea suplir no es mas que el
alimento, un lugar en el que vivir y los lujos, es decir, las cosas visibles de la vida, su
humanidad se va a encoger, se volverá débil y estará sometida a toda clase de ataques y de
fuerzas destructivas. "Es preciso que alimentéis vuestros espíritus" les dijo Jesús y esto es algo
que dejó perfectamente claro cuando alimentó a los cinco mil. Les dijo: "yo soy el pan del
cielo." Si desea usted conservar su espíritu fuerte, a fin de que pueda entender lo que le está
sucediendo y para que pueda usted afrontar los problemas que se producen debido a lo que le
está pasando, debe aprender a alimentarse del Señor Jesús. Debe aprender a tomar de él la
fortaleza que necesita usted y adorarle, regocijarse en él y mostrarle su gratitud. Eso es algo que
necesita usted a diario, de la misma manera que necesita usted el alimento para su cuerpo.
 
En muchas ocasiones he intentado ayudar a personas que luchaban contra ciertos problemas en
su vida personal o en su matrimonio. Al hablar acerca de estos problemas, se dieron cuenta de
que el motivo por el que se habían metido en ese lío era que habían perdido la perspectiva y
habían empezado a ver las cosas desenfocadas. No podían analizar o explicar lo que les estaba
pasando. De modo que reaccionaron de manera equivocada, produciendo la tragedia. Al hablar
de ello, empezaban a darse cuenta de lo que les había pasado y mediante la oración y la lectura
de la Palabra entendieron una vez mas que necesitaban perdonar, ser sanadas y reunirse de
nuevo. Estas personas mismas decían con frecuencia que reconocían que el problema consistía
en que no habían mantenido una relación espiritual con el Señor. He visto como durante un
tiempo les iba bien, pero volvían otra vez a las andadas. Y ¿como no? antes o después sonaba
el teléfono y esas personas estaban otra vez metidas en el mismo lío. Como ve, no es posible
mantener el espíritu fuerte si no se lo alimenta. Esa es la lección de este relato y eso era lo que
se esperaba que supiesen los discípulos.
 
Otra de las lecciones que el Señor deseaba que les quedase perfectamente clara era el hecho de
que los recursos eran suficientes. Esto lo implica el hecho de que quedasen siete cestas llenas
de pedazos, siete canastas, es el término, es decir cestas muy grandes llenas de pedazos.
Cuando acabó de alimentar a los cinco mil quedaron doce canastas, no la misma clase de
cestas, sino mas pequeñas. Como vimos en ese otro relato, doce es el número que se usa en las
Escrituras para simbolizar a Israel, a las doce tribus de Israel. Nuestro Señor le estaba diciendo
a los discípulos que aquella era una verdad que se aplicaba a Israel. Pero en este caso usa el
número siete. Siete es siempre el número que implica la manifestación absoluta de Dios, Dios
en toda su plenitud, de un modo absoluto. Por eso es por lo que el número siete aparece con
tanta frecuencia en el libro de Apocalipsis, porque Dios se está manifestando, dejando a un
lado el misterio para ofrecer una revelación total ante toda su creación.
 
Lo que Jesús está diciendo aquí es: "Si desea usted conocer a Dios de esta manera, si su
corazón anhela realmente conocerle, como le pasaba a Pablo..." "Anhelo conocerle a él y el
poder de su resurrección, y participar en sus padecimientos, para ser semejante a él en su
muerte." , la manera de conocerle es aprender a alimentarse de él mediante la satisfacción
diaria de las necesidades de tenga usted en su corazón y contar con él. Esto implica recurrir a la
Palabra de Dios porque "no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que procede de
la boca de Dios." Y también significa creer en esta Palabra, regocijándose en él que la dio.
Esto es lo que representa alimentarse en Cristo.
 
¿Aprendieron los discípulos esta lección? Eran igual que nosotros. El relato nos dice lo que
sucedió en el versículo 10:
 
    "El los despidió; y luego, entrando en la barca con sus discípulos, se fue a la región de
    Dalmanuta."
 
    Dalmanuta se encuentra al otro lado del lago, en la parte occidental, cerca de la actual
    ciudad de Tiberias.
 
    "Salieron los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole una señal del cielo, para
    probarle. El suspiró profundamente en su espíritu y dijo: ¿Por qué pide esta generación una
    señal? De cierto os digo que a esta generación no se le dará ninguna señal."
 
¿Cómo podemos interpretar la manera en que los fariseos vuelven a invadir el ministerio de
Jesús? Es evidente que aquellos hombres estaban totalmente ciegos. Van y le piden una señal,
después de que ellos mismos habían visto cientos de señales que había realizado, pero estaban
dispuestos a no creerle. Pero para ocultar ese hecho, muestran un aparente anhelo de saber mas
acerca de su ministerio, por lo que le piden una señal. Ahora bien, es cierto que el Antiguo
Testamento dice que era preciso que cualquier profeta diese una señal a las gentes, para
demostrar que era realmente un profeta y eso es algo que es preciso que sepamos hoy. Siempre
que hablen los profetas, debería de haber alguna señal de que proceden de Dios. En el Antiguo
Testamento la señal era que podían anunciar algo por adelantado, que habría de suceder en el
futuro cercano y que se cumpliría tal y como ellos lo habían anunciado. Aquellos cuyas
predicciones no se cumplen con exactitud están dando una clara muestra de que no son profetas
enviados por Dios.
 
Pero nuestro Señor se niega a darles ninguna señal, porque conocía a aquellos hombres. Sabía
que habían endurecido sus corazones y que eran incapaces de creer en ninguna señal. Mateo nos
dice que añadió las palabras: "Una generación malvada y adúltera pide señal, pero no le será
dada ninguna señal, sino la señal de Jonás. Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches
en el vientre del gran pez, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y
tres noches." Esa sería la única señal que les sería dada a aquella gente, la señal de la
resurrección. Así que no les es dada señal alguna, Jesús se niega a hacer un milagro, y se
marcha dejándoles con su tozuda determinación a no creer.
 
    "Y dejándolos, volvió a entrar en la barca y cruzó a la otra orilla."
 
A ellos (los discípulos) se les había olvidado llevar pan y solamente tenían una barra en la
barca. Y él les advierte diciendo: "--Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de la
levadura de Herodes. Ellos discutían los unos con los otros, porque no tenían pan."
 
No sé si usted puede, pero yo no entiendo por qué dijeron "no tenemos pan" cuando Jesús les
dijo: "guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes," a menos que fuese
la manifestación de una mala conciencia. Se les había olvidado comprar pan y creían que Jesús
les estaba regañando por ello. El momento en que mencionó la levadura, que está remotamente
relacionada con el pan, ellos la relacionaron, debido a su mala conciencia, con el hecho de que
no habían traído suficiente pan para la comida. Vemos lo confusos y lo torpes que eran, que no
entendieron lo que él les estaba diciendo. Es muy parecido al caso del marido que le dice a su
mujer: "¿Dónde has conseguido ese vestido?" A lo que ella le contesta: "¡Es que me han hecho
una rebaja del 40 por ciento." No hay relación alguna entre la pregunta y la respuesta, a menos
que sea motivada por una mala conciencia. Creo que ese fue el caso aquí.
 
Nuestro Señor estaba intentando advertirles de lo que produce la estupidez, lo que produce la
situación que acababan de presenciar con los fariseos. ¿Qué es lo que hace que los hombres
sean tan increíblemente ciegos que, cuando Jesús estuvo ante ellos, realizando cosas tan
fantásticas y hablándoles con palabras tan maravillosas, insistiesen a pesar de ello en que les
hiciese otra señal? El les advierte de lo que puede producir esa situación porque ellos corrían
el peligro de hacer lo mismo, explicándolo con estos términos tan gráficos: "Mirad, guardaos
de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes." La levadura es una imagen de la
mala doctrina y la mala enseñanza, por lo que les estaba diciendo: "el motivo por el que los
fariseos están tan ciegos es por lo que creen y por lo que enseñan. La razón por la que Herodes
no me reconoce, es por lo que cree y por lo que enseña."
 
Los fariseos creían que Jesús solo estaba interesado en lo que pudieran hacer, en su
rendimiento y en nuestras iglesias hay muchas personas que siguen pensando así hoy en día.
Están convencidas de que lo que Dios quiere es que hagan lo correcto, desde el punto de vista
exterior, como en el caso de la obediencia externa a ciertas exigencias, la conducta adecuada en
lo que se refiere a la observancia religiosa y si cumplimos con todo ello, es lo único que le
interesará a Dios, sin que haga ninguna diferencia nuestra manera de ser interior, nuestras
actitudes, ni nuestras relaciones. Lo único que Dios quiere es que hagamos todo el tiempo lo
correcto de la manera indicada. Pero Jesús dice que si así es como vivimos, si creemos que a
Dios solo le interesa lo que hacemos, la actividad que realicemos para él, entonces nuestro
espíritu se va a apagar y nos vamos a perder todas las grandes lecciones de la vida que El
quiere que aprendamos. Eso hará que nos perdamos además la emoción de la fe y nos
volveremos letárgicos, apáticos, torpes e indiferentes.
 
O, al igual que le sucedió a Herodes, si nuestro ojos los ponemos en el hombre y en el mundo
que nos rodea y solo estamos interesados en hacer lo que hace que seamos aceptables para
otros, y no para Dios, eso también apagará nuestro espíritu. Hará que nos volvamos ciegos y
torpes en nuestra manera de actuar. Es lo que les estaba enseñando en este caso y continua con
el tema en el versículo 17:
 
    "Como Jesús lo entendió, les dijo: ¿Por qué discutis? ¿Porque no tenéis pan?"
 
    "¿Por qué hacéis eso?" les pregunta. Y a continuación les hace seis preguntas de lo mas
    perceptivas:
 
    "¿Todavía no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis endurecido vuestro corazón? Teniendo
    ojos, ¿no véis? ¿No os acordáis? Cuando partí los cinco panes entre cinco mil ¿cuántas
    canastas llenas de pedazos recogísteis? Ellos le dijeron: --Siete. El les preguntó: ¿Todavía
    no comprendéis?"
 
En esta serie de preguntas, nuestro Señor les está sugiriendo a ellos, y también a nosotros, qué
podemos hacer cuando nos sentimos espiritualmente desanimados. Este viernes pasado por la
noche, en Los Angeles, se me acercó un joven y me dijo: "Soy graduado de una facultad bíblica.
Hace un montón de años que soy cristiano, pero tengo que decirle que me siento muy
desanimado y vacío. He perdido todo interés en lo que está haciendo Dios y ni siquiera tengo
deseo de participar ya en el estudio de la Biblia. ¿Qué debo hacer?" Acababa de leer este
pasaje, por lo que hice lo que sugirió nuestro Señor en él, sin decirle al joven lo que estaba
haciendo.
 
Lo primero que sugiere nuestro Señor es que usemos nuestra mente. "¿No entendéis ni
comprendéis?" Deténgase a pensar dónde se encuentra, lo que le está sucediendo y por qué le
ha pasado. Analícelo y lea lo que dice la Biblia al respecto. Para eso es la mente. Estudie lo
que Dios le ha revelado y use su mente.
 
En segundo lugar, pregunta: "¿Tenéis endurecido vuestro corazón? ¿Es usted torpe o va a
responder? ¿Se ha olvidado usted de la verdad? Porque si el corazón no responde a lo que la
mente ha entendido, es porque no lo ha creído de verdad. Es posible que haya reconocido
mentalmente que es verdad, pero no ha actuado conforme a esa verdad. El problema consiste en
que no cree usted que Dios va a hacer lo que ha dicho que hará. Esto lo pone siempre de
manifiesto un corazón apático y que no reacciona. La verdad siempre nos conmueve, cuando la
creemos. Es algo que se apodera de nosotros y nos estimula y si no nos sentimos excitados, si
no sentimos el gozo es debido a que la mente lo ha entendido, pero no ha llegado al corazón.
Una de las cosas que la Palabra nos sugiere que debemos hacer al llegar a este punto es orar
para que se iluminen los ojos de nuestro corazón.
 
Jesús continua diciendo: "teniendo ojos ¿no veis? teniendo oídos, ¿no oís?" Jesús dijo estas
palabras una y otra vez a las personas a las que enseñó y cada vez quiere decir exactamente lo
mismo. No se limite usted a ver los acontecimientos que están teniendo lugar y piense que eso
es todo lo que hay. Es una parábola, un paralelismo de algo mucho más profundo y mas
importante, relacionado con el espíritu. Al alimentar a estos hombres con los panes y los peces,
les está diciendo: "no penséis que esta es solo una manera de obtener alimento bueno
rápidamente y gratuito. Recordad que os estoy diciendo que tenéis una necesidad mas profunda,
una necesidad mas perentoria, que necesita suplirse también a diario. Usad vuestros ojos para
ver mas allá de lo físico y ver lo espiritual."
 
Y por fin les pregunta: "¿No os acordáis?" ¿No le ha enseñado Dios cosas a usted en el pasado
por medio de sus circunstancias? ¿No le ha hecho pasar por situaciones que le han hecho a
usted entender algo acerca de su propia vida? ¿Cree usted que lo que le está sucediendo ahora
mismo, quien quiera que sea usted y dondequiera que se encuentre, es pura casualidad? ¿O le
está diciendo Dios algo? ¿Recuerda otras ocasiones en el pasado en que le dijo cosas por el
estilo? Pues recuérdelas ahora e interprete los acontecimientos por los que está pasando y
reconozca que se encuentra en las manos de su Padre amoroso, que le ha colocado a usted justo
donde se encuentra para enseñarle una verdad muy necesaria. ¡Aprenda a aplicarse la verdad y
regocíjese!
 
Esa es la manera indicada para mantenerse espiritualmente vivo y alerta, vital y funcionando
como creyente. Es lo que Jesús enseñó a aquellos hombres y ahora la pregunta pende sobre
cada uno de nosotros: "¿no entiende usted aun?"
 
Oración
 
    Padre perdónanos por la torpeza de nuestros corazones, por la manera en que con tanta
    frecuencia reflejamos la actitud de las personas paganas y mundanas que nos rodean, que
    no pueden ver mas allá de los acontecimientos y no piensan nunca en nada más profundo.
    Perdónanos por vivir como animales, en este sentido, y ayúdanos a recordar que somos
    hombres y mujeres, que tenemos un espíritu además de un cuerpo, y que necesitamos
    fortalecerlo, sostenerlo y alimentarlo. Señor, ayúdanos a entregarnos todos los días, de
    manea sincera y real, a Aquel que es el pan enviado de los cielos, a Aquel que puede
    fortalecernos, guardarnos y establecernos. Lo pedimos en su nombre, amen.