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Asunto:[biblia] LAS SEÑALES QUE LES SEGUIRAN
Fecha:Jueves, 17 de Mayo, 2001  23:18:29 (-0300)
Autor:Jorge Andrés Brugger <jbrugger @...net>

LAS SEÑALES QUE LES SEGUIRAN
 
por Ray C. Stedman
 
Supongo que uno de los mas controvertidos movimiento que existe actualmente en la iglesia es
lo que se llama el movimiento carismático. No me gusta usar la palabra "carismático para un
movimiento que enfatiza solo uno o dos de los dones del Espíritu, porque todos los dones del
Espíritu son carismáticos. En 1ª de Corintios 12 el apóstol dice claramente que todo cristiano
posee uno o mas dones carismáticos. Preferiría llamar a este grupo que observamos actualmente
en la iglesia el movimiento Pentecostal, o tal vez para ser mas exactos, el movimiento
glosolalia. El término glosolalia procede del griego (glosa, la lengua, lalia, hablar) y es el
término más exacto para definir a este grupo porque enfatiza el hablar en lenguas. Este
movimiento se basa en gran medida en los versículos finales del evangelio de Marcos para
encontrar apoyo bíblico a sus opiniones. Estos versículos se refieren a las señales que
acompañan a los que creen: el echar a los demonios, el hablar en nuevas lenguas, el sanar a los
enfermos, el coger a las serpientes, el beber veneno, etc. etc. Este es un pasaje que deseamos
examinar con todo cuidado.
 
Sin embargo, quiero comenzar recordándoles que durante la última Pascua prediqué sobre el
pasaje de la resurrección de Marcos 16:1-8, así que ya se ha enseñado ese pasaje. Seguimos
con el pasaje de Marcos 16:9-20, que concluye el capítulo. En algunas versiones,
especialmente en la RSV (en inglés), encontramos estos versículos como notas al pie de página.
Esto se debe a que muchos eruditos dudan de si estos versículos pertenecen efectivamente al
evangelio de Marcos. Es verdad que los mejores manuscritos griegos no contienen estos doce
versículos, pero también es cierto que la gran mayoría de los manuscritos griegos que tenemos
en la actualidad sí que contienen estos versículos. Y también es verdad que dos de los primeros
padres de la iglesia, que escribieron a principios del segundo siglo, citan de este pasaje. Así
que está claro que desde el principio mismo la iglesia ha aceptado estos doce versículos como
exactos, a pesar de que es posible que no procedan de la mano de Marcos.
 
En este pasaje encontramos un cambio inmediato en relación con el resto del evangelio: no se
encuentra en forma narrativa. Hasta este punto, Marcos ha estado narrando en secuencia los
acontecimientos que le sucedieron a Jesús, trayéndonos hasta estos sucesos conmovedores de la
crucifixión y de la resurrección. Sin embargo, esta última sección no narra sucesos. Resume en
corto orden los acontecimientos que tuvieron lugar durante un período de unos cuarenta días y
ese cambio a una forma de resumen indica de hecho que tal vez fuese escrito por otra persona
que no fuese Marcos.
 
La clave de este pasaje es la palabra "creer. El énfasis concuerda con el enfoque del evangelio
de Marcos porque este evangelio no presenta el Cristianismo sencillamente como una historia
bonita, como un relato fascinante de los sucesos que tuvieron lugar durante el primer siglo.
Enfatiza el hecho de que la muerte y la resurrección de Cristo es algo en lo que hay que creer y
su propósito es cambiar nuestras vidas. Al actuar conforme a lo que creemos, se produce el
cambio en nosotros. Lo que aquí se enfatiza es la creencia de estos apóstoles, a los que Jesús
iba a enviar a todo el mundo con esa gran historia.
 
Si quiere usted una división sencilla del pasaje, los primeros versículos, del 9 al 14, tratan
acerca de la base de la creencia apostólica, los versículos 15 y 16 con la predicación
apostólica y el resto del pasaje, los versículos 16 al 20, con la confirmación del testimonio
apostólico.
 
Veamos lo que dicen los versículos 9 a 14 y examinemos la base de la creencia apostólica.
 
    "Una vez resucitado Jesús, muy de mañana, en el primer día de la semana, apareció
    primeramente a María Magdalena, de la cual había echado siete demonios. Ella fue y
    lo anunció a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. Pero cuando
    ellos oyeron que estaba vivo y que había sido visto por ella, no lo creyeron."
 
De inmediato, el escritor subraya el hecho de que estos discípulos, al oír acerca de la
experiencia de María con Jesús, no la creyeron. Recuerde que la mujer había ido al sepulcro
muy temprano, al amanecer, y se había encontrado con que la piedra había sido removida y vio
al ángel. El ángel les dijo lo que había sucedido. "Ha resucitado les dijo. Pero entonces no
vieron a Jesús. María Magdalena, según el relato de Juan, iba delante de los demás y viendo el
sepulcro vacío, salió corriendo para decírselo de inmediato a Pedro y a Juan. Es evidente que
no oyó la explicación del ángel. Tanto Pedro como Juan salieron corriendo hacia el sepulcro.
 
Pedro entró y vio los lienzos mortuorios colocados aún como si estuviesen alrededor del
cuerpo y el lienzo que había estado alrededor de la cabeza de Jesús estaba doblado y colocado
a un lado. Esto convenció a Pedro y a Juan de que, efectivamente, Jesús había resucitado, pero
no le habían visto todavía. María Magdalena regresó más despacio al sepulcro y, nos dice Juan,
al llorar en el huerto y ver al que ella creía que era el hortelano, le preguntó dónde habían
puesto el cuerpo de Jesús. El pronunció el nombre de ella y entonces supo que era Jesús y
agarrándose a sus pies, le adoró. Esta era la primera aparición del Señor resucitado a un
discípulo. A la primera que se le presentó, nos dice Marcos, fue a María Magdalena, que salió
corriendo para contárselo a los discípulos. Pero Marcos nos dice que cuando María les dijo
que Jesús estaba vivo y que ella le había visto de hecho, no la creyeron.
 
En el versículo 12, Jesús se le aparece a dos de los discípulos.
 
    "Después apareció en otra forma a dos de ellos que iban caminando hacia el campo.
    Ellos fueron y lo anunciaron a los demás, pero tampoco ellos les creyeron."
 
Aquí tenemos el relato que nos ofrece Lucas acerca de los dos discípulos que se encontraban
caminando a unas once millas de distancia del pequeño pueblo de Emmaus. Jesús se apareció
con "otra forma" nos explica Marcos, y no le conocieron. En este caso mantuvo una larga
conversación y según iban caminando empezó a hablarles de Moisés y de los profetas y les
mostró todas las cosas que estaban relacionadas con el Mesías. Pero al sentarse a la mesa con
él vieron sus manos al partir Jesús el pan, y entonces le reconocieron como el Señor
crucificado y a continuación desapareció.
 
Los dos discípulos regresaron a Jerusalén de inmediato y le contaron a los once lo que habían
visto, pero en el versículo 14 Marcos dice que los once no les creyeron.
 
    "Luego apareció a los once cuando estaban sentados a la mesa, y les reprendió por su
    incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto
    resucitado."
 
Es evidente que Marcos quiere que entendamos el ambiente de persistente y tozuda incredulidad
que reinaba entre los discípulos después de la resurrección. Les costaba trabajo aceptar aquel
hecho asombroso, aceptar que aquel al que habían visto crucificado hubiese resucitado y se
encontrase de nuevo entre ellos. Lo significativo aquí es que el mismo Jesús esperaba que los
once creyesen antes de haberle visto. Quería y esperaba que creyesen en los informes de los
testigos que le habían visto. Eran personas dignas de confianza y estaban informando lo que
ellos mismos habían experimentado, y eso debería haber sido suficiente para convencer a estos
discípulos de que Jesús había resucitado de entre los muertos. Está tan molesto por ello que les
reprende. Como lo hiciera en sus días en la carne ahora él, como el Señor resucitado, les
reprende por su incredulidad. Les echa una bronca por negarse a creer a aquellos que le habían
visto. Vemos la importancia que concede a este tema de creer a los testigos. El evangelio de
Juan nos dice que una semana después Jesús se les apareció cuando Tomás, que no había estado
con ellos cuando apareció por primera vez, estaba presente. Jesús invita a Tomás a examinarle,
a tocar con su mano el costado de Jesús y a tocar las cicatrices dejadas por los clavos en sus
manos y en sus pies. Tomás lo hizo y cayó a sus pies llorando y diciendo: "¡Señor mío y Dios
mío! Jesús le dijo: "¿Porque me has visto, has creído? ¡Bienaventurados los que no ven y creen!
Años después, cuando Pedro está escribiendo sus epístolas a los cristianos les dice (1ª Pedro
1:8): "A él le amáis, sin haberle visto. En él creéis; y aunque no lo veáis ahora, creyendo en él
os alegráis con gozo inefable y glorioso.
 
Hay algo que está perfectamente claro basándonos en este relato de Marcos. Cuando nos
encontramos con testigos dignos de confianza, que nos informan de lo que han visto, se espera
que reaccionemos creyéndoles. Estos hombres habían visto al Señor resucitado. Se les había
concedido un privilegio que a nosotros no nos ha sido concedido; pero sin embargo, nuestra fe
puede descansar sobre un fundamento sólido. Aunque no le hemos visto, creemos gracias a los
relatos que nos ofrecen aquí los testigos. Recordemos ahora la lucha que tienen los discípulos
para creer en la resurrección porque ese es el ambiente sobre el cual el resto de este pasaje,
que trata acerca de las señales que se producen a continuación, nos ha sido dado.
 
Después de reprender a los discípulos, Jesús les da un mandamiento en el versículo 15:
 
    "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que cree
    y es bautizado será salvo, pero el que no cree será condenado."
 
Sorprendentemente, los traductores de este pasaje siempre lo han tratado como si Jesús
estuviese enfatizando la palabra "id, pero no es ese el mandamiento central que dio a estos
discípulos. Tanto en el caso de Mateo como en el de Marcos, donde tenemos la gran comisión,
lo que deberíamos enfatizar es "predicad porque ese es el mandamiento. Deberíamos leerlo de
este modo: "Al ir por todo el mundo (algo que se da por hecho) predicad las buenas nuevas a
toda la creación. El Señor da por sentado que al crecer y desarrollarse la iglesia las buenas
nuevas se extenderán por todo el mundo por lo que es justo que pensemos de qué modo
podemos alcanzar al mundo entero. No estoy restando importancia al énfasis de las misiones ni
mucho menos, pero quiero dejar claro que las instrucciones que dio nuestro Señor son que
mientras vamos, hemos de predicar y hemos de contar la buena noticia.
 
Las buenas nuevas son, evidentemente, la muerte y la resurrección de Jesús mismo. Nada puede
estar mas claro que eso. La buena noticia es que Jesús viniese al mundo, la buena noticia es que
murió y resucitó de nuevo. La implicación de esos acontecimientos y de lo que significan para
nosotros, ¡son las buenas nuevas! Porque en la muerte de Jesús tenemos la solución al terrible
problema de la maldad de la humanidad, a la fuerza que se apodera de nosotros y destruye todas
nuestras buenas intenciones. Esa fuerza queda por fin destruida, viciada por la muerte de Jesús.
La implicación de la resurrección es que Jesús mismo, el mismo Jesús que vivió, que habló y
que manifestó su vida y su poder en las colinas de Judea y de Galilea, ese mismo Jesús vive
ahora en nosotros y está a nuestra disposición. El vivirá una vez más esa nueva vida, en
términos de nuestras circunstancias, justo donde nos encontremos. Esas son las increíbles
buenas noticias del evangelio. No se menciona el hecho que al morir iremos al cielo. Eso forma
parte de las buenas nuevas y no quiero que haya ningún malentendido al respecto, pero, casi de
manera invariable, al hablar acerca de las buenas noticias la gente se cree que estamos
hablando del cielo. Creen que es alguna manera de eludir la muerte. El cielo no es la buena
noticia, sino que es el resultado de esa buena noticia. ¡Las buenas noticias son que el poder del
mal en su vida y en la mía puede ser derrotado! Ya no se apoderará de nosotros y arruinará todo
lo que intentemos hacer. Ha sido quebrantado por el poder de la resurrección de Jesús. El
mismo Señor vivo mora en nosotros y nos imparte el poder para actuar. Esas son las buenas
nuevas y eso es lo que deberíamos estar contando a todo el mundo.
 
La semana pasada, durante el Congreso sobre la Familia, celebrado en St. Louis, Missouri, la
mayoría de los oradores hablaron acerca de la liberación y la libertad que se produce cuando
una familia comienza a experimentar el poder del Señor resucitado, pero algunos oradores no
fueron demasiado claros al respecto y lo expresaron de un modo muy confuso. Una mujer,
dirigiéndose al Congreso, dijo que al reunirse los cristianos primitivos alrededor de Jesús les
enseñó cómo amarse los unos a los otros. Luego, continuo diciendo, los discípulos empezaron a
enseñar a otros cómo amar y de ese modo la causa cristiana se extendió por todo el mundo,
enseñando a las gentes cómo ser una comunidad en la que se practica el amor. No se mencionó
para nada ni la muerte ni la resurrección de Jesús, y eso no son más que paparruchas. El
cristianismo sin la muerte y la resurrección de Jesús no es más que un pábulo que se entrega a
la gente como una especie de enseñanza moral, que les resulta imposible seguir y que es, por lo
tanto, inútil. Mark Twain acostumbraba a decir: "lo que me preocupa no son las partes de la
Biblia que no entiendo, son las que entiendo. Los hombres no necesitan que les digan lo que
deben de hacer, lo que necesitan es cambiar, ser transformados desde lo más hondo de su ser
para que puedan hacer lo que ya saben que está bien. Y eso es lo que llaman las Escrituras la
salvación. Por eso es por lo que Jesús dijo: "el que cree (en las buenas noticias) y es bautizado
será salvo, pero el que no cree ya ha sido condenado.
 
Hay algunas personas que se muestran evasivas ante la palabra "bautismo. En la actualidad
existen grupos que toman esta palabra, la llevan a extremos exagerados y dicen que es necesario
no solo creer, sino ser bautizados. Dicen que si una persona cree y no ha sido bautizada, no será
nunca salva. Tal exageración es, como es natural, algo que no tiene el apoyo del resto de las
Escrituras. Lo que Jesús quiere decir es la fe debe ser auténtica y la realidad de esa convicción
interior debe demostrarse mediante la acción externa del bautismo. Solo la creencia que nos
cambia y hace que actuemos es una fe verdadera y la manera como podemos demostrarlo es
siendo bautizados. Pero eso no añade a lo que la fe misma ha conseguido, solo lo demuestra. Si
por algún motivo usted no puede ser bautizado, eso no afecta para nada a la salvación. Dios
conoce y lee el corazón, pero la fe corriente se traduce en acción por medio de este ritual, que
tiene como propósito expresar la fe en Jesucristo y dice, en términos muy elocuentes, que hemos
pasado por la muerte y hemos resucitado de nuevo para caminar en novedad de vida.
 
Me he encontrado además con personas a las que les disgusta el término "salvo porque hace que
se sientan incómodas. Bueno, eso lo entiendo. En ocasiones también yo me he sentido incómodo
cuando una persona ha usado dicho término. El que alguien se te acerque apresuradamente, te
agarre por la solapa y te diga: "hermano, ¿es usted salvo? es algo que siempre me desagrada
profundamente. No es tanto el término, sino la manera de usarlo el que hace que las personas se
desanimen. Pero creo que está claro que las personas que se encuentran ante una lucha por
causa de esta palabra no han entendido realmente nunca el estado de desesperación de la
humanidad. El momento en que empezamos a ver lo absolutamente faltos de esperanza y lo
impotentes que somos para cambiar nuestra manera de vivir, para ser aceptables a Dios aparte
de la obra de Jesucristo, entenderemos lo que quiere decir ser "salvos. Y cuando le suceda a
usted se dará cuenta de que es la única palabra que se puede utilizar, que la humanidad es
realmente como un hombre que se está ahogando, que no tiene esperanza y se encuentra
impotente, a menos que alguien le rescate. Como alguien lo ha expresado muy bien:
 
Tu mejor solución debe ser totalmente descartada, tus mas elevadas ambiciones eliminadas, no
necesitas nunca pensar en ser salva hasta que no hayas descubierto que estás perdida.
 
Cuando llegue usted al punto en que se de cuenta de lo impotente que se encuentra, entonces esta
palabra de liberación llegará con un gran poder, emocionante y que le llenará de esperanza:
"cree y se salvo.
 
Debido a que la salvación es algo que reduce al hombre a no tener nada que ofrecerle a Dios,
luchamos con ella. Eso no nos gusta, por lo que con frecuencia se encuentra con resistencia,
siendo atacada y ridiculizada. Esto será especialmente cierto en lo que se refiere a la
resurrección de Jesús, sobre la cual descansa nuestra fe. Ninguna parte del cristianismo se ha
visto jamás sometida a un ridículo tan espantoso, a un ataque más inteligente, como la
resurrección. En todas las generaciones se ha visto atacada porque, como dijo Pablo: "Si
Jesucristo, pues, no resucitó de los muertos, vana es nuestra fe. Y por ello, por ser la clave del
Cristianismo, la resurrección se encuentra bajo un severo ataque. En todas las generaciones se
hacen esfuerzos por explicarla mediante términos naturales.
 
Sabiendo la presión que iría contra estos apóstoles para que negasen este acontecimiento
sobrenatural, nuestro Señor les da ahora ciertas señales que la acompañarán y les animará en la
predicación del evangelio. Este ambiente de incredulidad es el medio en el que Jesús promete
estas señales en el versículo 17.
 
    "Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios,
    hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en las manos, y si llegan a beber cosa
    venenosa no les dañará. Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán."
 
Es fácil leer esto como si Jesús quisiera decir que estas señales acompañarán a todo el que
crea y predique el evangelio. Por desgracia, el texto causa la impresión de que es de ese modo,
y así es como ha sido entendido por muchos este pasaje. Al ir predicando el evangelio, estas
señales inmediatamente confirmarán que la fe de los que creen es genuina, pero lo asombroso
es que durante veinte siglos millones de personas se han convertido y han creído en el
evangelio, y no han aparecido ninguna de estas señales. En ciertos casos se han hecho
afirmaciones de que se han manifestado estas señales, pero si es esto lo que quieren decir estas
palabras, las señales estarían por todas partes. Cada vez que una persona se hacía cristiana, se
manifestaban algunas de estas señales. Por lo tanto, debieran ser el acontecimiento más
corriente en toda la cristiandad. Pero la verdad es que son bastante excepcionales, si es que se
ven en alguna ocasión. ¿Qué quiere decir esto entonces? Bueno, quiere decir, como es lógico,
que hemos malinterpretado este pasaje si lo leemos de esta manera porque no encaja
exactamente con lo que Dios hace en realidad.
 
Creo que existe una solución bastante sencilla al problema. Si volvemos a colocar el pasaje en
su contexto, en términos del ambiente de incredulidad que prevalecía entre estos discípulos al
llegarles la noticia de que se había producido la resurrección, vemos que Jesús está dirigiendo
estas palabras no a los que creen en el evangelio, sino a estos discípulos que creían o no creían
en la resurrección. Cuando les dice: "estas señales acompañarán a los que creen está hablando
acerca de los discípulos. Creo que podemos incluso insertar estas palabras, "aquellos de entre
vosotros que creen sin violentar el texto. Jesús les está diciendo a estos discípulos, "id ahora y
predicad a toda la creación y para que os sintáis animados frente a la hostilidad con la que os
vais a tener que enfrentar, os acompañarán ciertas señales que solo Dios podría hacer. Les
daría poder para librar de los demonios, poder para librar de las influencias demoniacas y para
alabar a Dios en un lenguaje nuevo.
 
El hablar en "nuevas lenguas es hablar en un idioma que no se ha aprendido. Se concedería a
los discípulos esta habilidad como medio de alabar a Dios. Pablo mismo nos dice en 1ª
Corintios 12, que el que habla en una de estas lenguas no habla al hombre. No entiendo por qué
es tan difícil para nosotros aceptar ese hecho. En todas partes las personas consideran las
lenguas como un medio para hablar a los hombres, para predicar el evangelio, o para transmitir
mensajes o profetizar acontecimientos. Y sin embargo Pablo dice que cuando una persona habla
en lenguas no está hablando a los hombres, sino a Dios. Sigue explicando que cuando se habla
en lenguas es un acto de alabanza y de gratitud a Dios por las magnificas obras que El realiza
entre los hombres, como una señal para los que no creen. Recordará usted que estas dos cosas
son fuertemente subrayadas en la manera tan fuerte que tiene Pablo de tratar el tema en 1ª de
Corintios 14. Las "nuevas lenguas no se hablan a los hombres, sino a Dios. Y no es para los
creyentes, es una señal frente a los que no creen. Por lo que estos discípulos fueron enviados
con esta señal. No creo que esta señal se limitase a los apóstoles, porque otros recibieron
también este don.
 
Es más, los discípulos tendrían el poder como para poder sobrevivir a los ataques físicos sobre
sus vidas. Si les mordía una serpiente venenosa, no morirían. Si bebían veneno
accidentalmente, no morirían. Tendrían el poder para sobrevivir, a fin de que el evangelio
pudiese ser proclamado. Esta sería una de las señales que les fue dada para concederles
autenticidad. Como ve usted, esto nada tiene que ver con las prácticas llevadas a cabo por
ciertas personas de las montañas de Kentucky, que cogen serpientes cascabel con sus manos y
beben estricnina como evidencia de su fe. De hecho, si se investigan estos hechos, se encontrará
usted con que de hecho eso no es otra cosa que afirmar una falta de fe por su parte, porque de
vez en cuando, uno o más de ellos muere como resultado de haber sido mordido por una
serpiente cascabel o por haber bebido veneno. No es esto a lo que se está refiriendo el
evangelio.
 
La cuarta señal es el poder para sanar, para imponer las manos a los enfermos para que se
recuperen. Esta debía ser la norma invariable y debía de haber un porcentaje de casos. Los
discípulos ponían las manos sobre los enfermos y se recuperaba el cien por ciento de aquellos
sobre los cuales habían impuesto sus manos. Una vez más, puede usted darse cuenta de lo
diferente que es eso de lo que estamos viendo actualmente como "cultos de sanidades que
afirman hacer esto posible.
 
Ahora bien, el apóstol Pablo hacía todas estas cosas. Echaba a los demonios en el nombre del
Señor Jesús, hablaba en nuevas lenguas mas que el resto de ellos juntos, nos dice, como
alabanza y acciones de gracias a Dios. Creo que lo hacía en la sinagoga y no era una práctica
privada que realizase en su casa. Cuando fue mordido accidentalmente por una serpiente
venenosa, tal y como se nos dice en el último capítulo de Hechos, se la quitó de encima junto a
la hoguera, sin sufrir daño alguno, ante el asombro de todos los que le observaron. Tenía poder
para poner sus manos sobre los enfermos y eran sanados, cosa que hizo una y otra vez. Eso es lo
que quiere decir cuando escribe en 2ª Corintios 12:12: "las señales de apóstol han sido
realizadas entre vosotros con toda paciencia, con señales, prodigios y hechos poderosos. Por lo
tanto, estas son las señales de un apóstol. Eran señales de autenticación y que debían de
acompañar a aquellos que primeramente salieron con el evangelio a un mundo incrédulo y
hostil. Creo que esto lo confirma el párrafo final:
 
    "Después que les habló, el Señor Jesús fue recibido arriba en el cielo y se sentó a la
    diestra de Dios. Y ellos (los discípulos) salieron y predicaron en todas partes,
    actuando con ellos el Señor y confirmando la palabra con las señales que seguían."
 
De este modo fue autenticado su ministerio y fue algo que estimuló la fe de ellos. Tenemos otra
referencia a este hecho en la epístola a los Hebreos, donde en el capítulo 2, el escritor nos
recuerda:
 
    "¿Cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? Esta
    salvación, que al principio fue declarada por el Señor, nos fue confirmada por medio
    de los que oyeron, dando Dios testimonio juntamente con ellos con señales,
    maravillas, diversos hechos poderosos y dones repartidos por el Espíritu Santo según
    su voluntad."
 
De manera que Marcos concluye su evangelio con el Señor en el cielo, no en alguna parte
lejana del espacio, sino en las dimensiones invisibles de la vida justo aquí entre nosotros,
viviendo como Señor en medio de su iglesia, dirigiendo sus acontecimientos, planeando su
estrategia, llevándola hasta los lugares más remotos del mundo. Y los apóstoles, dispersos por
todo el mundo conocido en aquellos tiempos, predicaron estas buenas nuevas, siendo su
testimonio confirmado por medio de estas grandes señales. De este modo, pusieron el
fundamento del gran edificio al que Pablo llama la iglesia, el cuerpo de Cristo, que ha venido
creciendo durante todos estos siglos desde entonces. Recuerde cómo en Efesios 2 Pablo dice
que el fundamento fue puesto por los apóstoles y los profetas, siendo Jesucristo mismo la
principal piedra del ángulo, sobre el cual habría de crecer todo el edificio (y ha estado
creciendo durante estos veinte siglos) convirtiéndose en habitación de Dios por medio del
Espíritu. Ese fundamento fue puesto por aquellos apóstoles, que nos hablan a nosotros la verdad
acerca de Jesús.
 
Cuando oye usted hoy todas estas afirmaciones, ¿se siente usted tentado a decir, como me siento
yo: "que por favor se ponga en pie el verdadero Jesús? Lo hace en estas Escrituras. El
verdadero Jesús es el Jesús apostólico, aquel acerca del cual dieron testimonio los apóstoles.
Y ese ministerio fue subrayado y confirmado por estas señales que les acompañaron en su
ministerio, para que nosotros pudiéramos saber que lo que ellos dijeron es la verdad. Que el
Señor nos conceda que nuestra labor descanse sobre este gran fundamento que ya ha sido puesto
y que ningún hombre puede reemplazar. Proclamemos las buenas nuevas de Jesucristo, vivo,
vital, dispuesto a vivir en aquellos hombres y mujeres que han sido hechos libres, cuyas vidas
han sido transformadas, guiándonos a la libertad, porque de eso se trata el evangelio.
 
Oración
 
    Te damos gracias, nuestro Padre celestial, por esas maravillosas y buenas noticias de
    que Jesucristo no está muerto, sino vivo y porque vive en nuestros corazones y tiene
    el poder para romper las cadenas del pecado y la esclavitud del mal, en nuestras
    vidas. Gracias Padre por los cambios que se producen como resultado de ello, por la
    diferencia que hace al entrar en los corazones de los hombres. Y gracias por estos
    apóstoles, por estos poderosos hombres que predicaron fielmente esta gran verdad a
    pesar de la persecución y el ridículo, y que con claridad y exactitud nos transmitieron
    a nosotros los hechos sobre los que descansa nuestra fe. Te pedimos que seamos
    fieles como ellos y que depositemos nuestra fe en este testimonio invariable. Te lo
    pedimos en el nombre de Jesús, amen.