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Asunto:[biblia] EL TERRIBLE CASTIGO
Fecha:Miercoles, 16 de Mayo, 2001  23:07:28 (-0300)
Autor:Jorge Andrés Brugger <jbrugger @...net>

EL TERRIBLE CASTIGO
 
por Ray C. Stedman
 
Marcos 15 nos trae al relato de la crucifixión. Debido a lo sagrado de este incidente,
detengámonos por un momento y orar juntos antes de examinar este pasaje.
 
Oración
 
    Padre nuestro, te pedimos que tu Espíritu Santo tome esta escena, que vamos a
    examinar esta mañana, y que la grabe profundamente en nuestros corazones y en
    nuestras mentes, y que podamos entender algo acerca de las maravillosas
    implicaciones que tiene. Sabemos que no estamos examinando sencillamente el
    martirio de un hombre de elevados ideales, sino que estamos ante el pago de un
    rescate por el pecado. Te pedimos en oración que lo podamos entender y que los ojos
    del corazón puedan iluminarse a fin de que podamos captar la verdad tal y como se
    aplica a cada uno de nosotros. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, amen.
 
El relato de Marcos sobre la crucifixión es ligeramente diferente al de los otros escritores de
los evangelios. Marcos se deja algunas cosas que los otros escritores incluyen. Por ejemplo,
incluye solo una frase pronunciada por Jesús de las siete palabras que pronunció estando en la
cruz. De hecho, la descripción en sí de las acciones y las palabras de Jesús, que nos cuenta
Marcos se limitan a tres breves pasajes en este relato. La primera de ellas la encontramos en el
versículo 22:
 
    "Y le llevaron al lugar llamado Gólgota, que traducido es lugar de la calavera."
 
Muchos de nosotros que hemos estado en Jerusalén sabemos que justo fuera de la puerta de
Damasco, en la muralla norte de la ciudad, se encuentra un montículo que tiene el aspecto de
una calavera y muchos creen que ese es el lugar donde fue crucificado Jesús. Tiene el aspecto
de una calavera y, por lo tanto, en hebreo se le llamaba "golgota, que quiere decir calavera.
Entonces Marcos nos dice:
 
    "Le dieron vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó."
 
Ese es el débil esfuerzo realizado por el hombre por aliviar el sufrimiento de la cruz, "pero él
no lo tomó. Entonces Marcos nos dice con unas breves palabras, "y le crucificaron.
 
Los escritores del evangelio muestran una gran reserva en lo que se refiere a describir la
crucifixión. Ninguno de ellos describe cómo le clavan o la agonía que debió mostrar Jesús en
aquellos momentos, sencillamente lo expresan mediante palabras muy escuetas diciendo "y le
crucificaron. Marcos se salta prácticamente las tres primeras horas que estuvo clavado en la
cruz hasta la hora novena en la que Jesús grita (versículo 33):
 
    "Cuando llegó la hora sexta, descendió oscuridad sobre toda la tierra, hasta la hora
    novena. Y en la hora novena Jesús exclamó a gran voz: --¡Eloi, Eloi! ¿Lama
    sabactani?, que traducido quiere decir, Dios mìo, Dios mío, ¿por qué me has
    desamparado?"
 
El tercer y final pasaje que describe Marcos es el que se encuentra en el versículo 37:
 
    "Pero Jesús, dando un fuerte grito, expiró. Y el velo del templo se rasgó en dos, de
    arriba abajo."
 
El resto de la historia que cuenta Marcos se centra en las personas que se reunieron alrededor
de la cruz. La visión que nos ofrece Marcos no es la de las personas que estaban allí reunidas
mirando a Jesús, sino mas bien la vista desde la cruz misma, contemplando a la multitud.
Reunidos al pie de la cruz había un gran número de personas, o grupos de personas, que trae
ante nosotros para que podamos ver la reacción de estas personas ante la crucifixión de nuestro
Señor.
 
Está perfectamente claro que Marcos lo que pretende es presentar un contraste entre la obra
inescrutable de Dios y las maneras de hacer las cosas y de pensar de los hombres. Lo que nos
está diciendo claramente es que este acontecimiento es infinito. Si a Jesús le crucificasen hoy
en Palo Alto (California), las mismas personas estarían reunidas alrededor de la cruz; los
personajes permanecerían los mismos. Poco importa el tiempo o la época de la escena del
Calvario representada para nosotros, siempre nos encontraríamos con estas actitudes. Creo que
ese es el propósito con que Marcos describe con todo cuidado a los que estaban reunidos
alrededor de la cruz.
 
La primera descripción de uno de estos personajes es la que nos encontramos en el versículo
21, donde Marcos describe un incidente que sucedió cuando Jesús iba de camino a la cruz. A
los soldados romanos les han dado orden de que se lleven a Jesús y le crucifiquen. De camino
desde donde tenía su sala de juicios Pilato, al pasar por la Via Dolorosa, el "camino del
sufrimiento, pasando por las calles de Jerusalén, Jesús tropieza y se cae. La segunda vez que
tropieza, los soldados romanos agarran a un extraño de entre la multitud y le obligan a llevar la
cruz de Jesús. El versículo 21 dice:
 
    "Obligaron a uno que pasaba viniendo del campo, a un cierto Simón de Cirene, padre
    de Alejandro y de Rufo, a que cargara la cruz de Jesús."
 
Si tiene usted la más mínima imaginación, podrá imaginarse fácilmente los sentimientos y las
actitudes de Simón al verse tan groseramente interrumpido en lo que tenía planeado hacer aquel
día. Era de la región de Cirene, del norte de Africa, y había venido a Jerusalén para celebrar la
fiesta de la pascua. Venía de su alojamiento en las afueras de la ciudad y no tenía ni idea de que
iba a suceder aquel extraño acontecimiento, pero al observar a Jesús dar un traspie bajo el peso
de la cruz, Simón fue de repente agarrado por los soldados y obligado a llevar la cruz. Es
evidente que debió de sentirse enfadado por semejante interrupción. Sin duda, su actitud debió
de ser una de participación forzada. Marcos nos indica que esa es una actitud corriente que
muestran muchos actualmente con respecto a Dios y las cosas de Dios y especialmente en
relación con la cruz.
 
Hay muchas personas en la actualdiad que se sienten resentidas con Dios por cambiar sus
planes, por interrumpir lo que ellos habían planeado llevar a cabo. Yo mismo me he sentido de
esa manera y usted también. Nos molesta cuando alguna circunstancia sobre la que no tenemos
ningún control de repente cambia nuestros planes, en especial si implica dolor y sufrimiento.
Esa fue la actitud de Simón de Cirene al llevar la cruz de Jesús.
 
Existe en las Escrituras mucha evidencia en el sentido de que este suceso tuvo un gran efecto en
la vida de Simón. En el libro de Hechos hay una insinuación de que estaba allí en el Día de
Pentecostés y que es muy posible que se hiciese cristiano como resultado de aquella repentina
interrupción de sus planes. Marcos nos indica claramente que Simón era el padre de Alejandro
y de Rufo, que son bien conocidos para los creyentes gentiles a los que les está escribiendo
Marcos. Si lee usted lo que dice en la epístola de Pablo a los romanos, el capítulo 16, verá
usted que menciona a un tal Rufo, con el cual estaba intimamente relacionado y cuya madre
había sido muy amable con Pablo. Es evidente que se trata del mismo Rufo. Pero en este caso,
Marcos se limita a destacar la actitud de Simón, que tiene que participar involuntariamente en
la crucifixión de Jesús.
 
Reunidos al pie de la cruz estaban los soldados que habían crucificado a Jesús, aquellos duros
soldados romanos que posiblemente habrían crucificado ya a montones de personas. Aquella
era una época de gran inquietud y de desasosiego en la tierra de Israel y durante esa misma
época hubo otros que fueron crucificados y sin duda aquellos soldados debían de tener mucha
experiencia en lo que se refiere a crucificar porque cuando acabaron su trabajo y Jesús colgaba
de la cruz, estos soldados endurecidos sacaron unos dados y comenzaron a jugar a los dados al
pie de la cruz. A nosotros nos resulta extraño que ningun hombre pudiera contemplar a Jesús
muriéndose y que se portase de ese modo, pero se trata de hombres que estaban mas interesados
en ganarse un dinero de lo que lo estaban en la sangre de Jesús. Marcos nos indica que en todas
las época ha habido personas a las que no les ha importado para nada el significado de la
muerte de Cristo y a las que lo único que les interesa es ganarse rápidamente un dinero. estos
soldados serán siempre un ejemplo de las personas endurecidas e insensibles que no tienen el
más mínimo interés en la historia de la cruz, que se encogen de hombros con una gran
indiferencia ante cualquier persona que quiera llamar su atención a lo que realmente estaba
sucediendo en aquella escena y vuelven sencillamente a su costumbre de aferrarse al dinero.
 
También están relacionados con la cruz los ladrones que estraban crucificados junto a Jesús
(versículo 27):
 
    "Y con él crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda."
 
Y mas adelante, Marcos añade en el versículo 32:
 
También los que estaban crucificados con él le injuriaban.
 
Aquí tenemos el caso de dos hombres que habían sido arrestados por su campaña de terror y de
violencia y que eran revolucionarios profesionales. Eran jóvenes que estaban furiosos, que
vivían practicando la filosofía "conseguir lo que uno quiera de cualquier forma que se pueda
lograr, sin importar quién salga perjudicado en el proceso. Estos dos consideraban a Jesús
como si hubiera sido la misma clase de hombre y pagaron sus frustraciones con él, injuriándole
porque no les podía ayudar más de lo que ellos le podían ayudar a él.
 
Hace solo una semana estaba leyendo una entrevista que le han hecho a Lynette Fromme, la
muchacha que intentó dispararle al Presidente Ford en Sacramento hace algunas semanas y que
ha sido miembro de la familia Manson. Le dijo a la persona que la estaba entrevistando que lo
que la atrajo de Charles Manson fue que cuando vino a hablarle, le dijo que su filosofía
consistía en "conseguir lo que uno quiere cuando lo desea porque ese es un derecho inspirado
por Dios.Esa es una filosofía que está actualmente muy extendida y no hay duda alguna de que si
Jesús volviese a ser crucificado de nuevo aquí en Palo Alto, habría representantes de esta
filosofía alrededor, que se burlarían de él y le injuriarían como lo hicieron los dos ladrones.
 
Marcos no nos dice lo que le sucedió a uno de estos dos hombres. Otros escritores de los
evangelios nos informan que el otro estaba contemplando todo lo que sucedía y que se
arrepintió del abuso que había cometido con Jesús. Dijo: "nosotros a la verdad padecemos con
razón, porque estamos recibiendo lo que merecieron nuestros hechos, pero éste no hizo ningún
mal. Una de las cosas más hermosas acerca del relato de la crucifixión es que antes de que
Jesús emitiese su último aliento, este hombre, viendo todo lo que había sucedido, se dio cuenta
de repente, en un momento de verdad, que Jesús era realmente un rey que estaba entrando en un
reino en el que tenía un gran poder y autoridad. Este hombre, que había sido un ladrón, se
colocó bajo la misericordia de Jesús y clamó con una gran voz, cuyo eco se ha venido
escuchando a lo largo de los siglos: "Jesús, acuérdate de mi cuando vengas en tu reino.
 
En el versículo 29, Marcos que hubo algunos viandantes que se detuvieron junto a la cruz
mientras Jesús estaba colgado de ella:
 
    "Y los que pasaban le insultaban, meneando sus cabezas y diciendo: --¡Ah! Tú que
    derribas el templo y lo edificas en tres días, ¡sálvate a ti mismo y desciende de la
    cruz!"
 
No eran más que espectadores, pero al ver a Jesús se acordaron de que él había sido el que
había hecho aquellas grandes declaraciones y le dijeron: "oye, te han cogido ¿verdad? Has ido
demasiado lejos. Te iba viendo enseñando a las gentes, pero cuando empezaste a hacer esas
ridículas declaraciones, diciendo que podías derrumbar el templo y reconstruirlo de nuevo has
conseguido que hiciesen contigo lo que te merecías. Fíjese que Marcos muestra la burla por
medio de esta frase "meneando sus cabezas y diciendo: --¡Ah! Te han cogido. Encima le
insultaron.
 
En nuestros días hay muchas personas que sienten de la misma manera; aquí mismo, en Palo
Alto, hay un grupo de personas que le dan una gran importancia a las enseñanzas de Jesús.
Hacen propaganda acerca de sí mismos como personas que siguen a un gran maestro y dirigente
moral y están extendiendo la idea de que las enseñanzas de Jesús tienen como fin bendecir al
hombre, pero cuando estas personas leen en las Escrituras las afirmaciones hechas por Jesús, en
el sentido de que es mucho mas que un hombre, cuando ven que afirmó ser sobrenatural o que
dijo "soy el Hijo de Dios o "soy el único camino al Padre no lo pueden aceptar. No pueden
realmente aceptar esa clase de afirmación y la arrancan de sus Biblias. Marcos deja
perfectamente claro que considerar a Jesús de ese modo es algo totalmente equivocado y se
queda corto en cuanto a reconocer y aceptar lo que Dios quiere que vean en él.
 
En los versículos 31 y 32, Marcos describe también a los sacerdotes que se encontraban junto a
la cruz.
 
    "De igual manera, burlándose de él entre ellos mismos, los principales sacerdotes
    junto con los escribas decían: --A otros salvó; a sí mismo no se puede salvar. ¡Que el
    Cristo, el rey de Israel, descienda ahora de la cruz para que veamos y creamos!"
 
Estos sumo sacerdotes se habían mostrado con anterioridad muy asustados de Jesús, pero en
esos momentos se mostraban arrogantes. Antes se habían sentido amenazados por él, dándose
cuenta de que podía guiar y dirigir a las multitudes y bendecirlas de maneras que los propios
sacerdotes eran incapaces de hacer, por lo que tenían celos de Jesús y estaban furiosos con él y
consiguieron que fuese condenado a muerte. Había llegado el momento de aquellos hombres y
estaban alrededor de la cruz, burlándose de él y mostrando su satisfacción por la impotencia del
Señor, arremetiendo contra él con estas palabras "desciende ahora de la cruz, sálvate a ti
mismo como salvastes a otros, pero a ti mismo no te puedes salvar. Si tan solo desciendes de la
cruz, veremos y creeremos. En la actualidad hay muchos dirigentes religiosos que usan el
nombre del Cristianismo, pero dicen que pueden aceptar todo acerca del cristianismo menos la
cruz. Si tan solo Jesús abandonase la cruz, se tragarían el resto. No les gusta la cruz por causa
de la violencia y la sangre. Si alguna vez escucha usted la predicación de un evangelio que no
tenga como tema central la cruz de Jesucristo, estará usted escuchando a lo que Pablo llamó
"otro evangelio, que es anatema a Dios. La cruz es el corazón mismo de las buenas nuevas de
Jesucristo.
 
Había otro individuo junto a la cruz interesado en todo lo que estaba sucediendo. No se nos
dice cómo se llamaba, solo que era uno de los espectadores, pero aparece en escena cuando
Jesús clama a Dios en los versículos 35 y 36.
 
    "Al oírle, algunos de los que estaban allí decían: --He aquí, llama a Elías. Corrió uno
    y empapó una esponja en vinagre, la puso en una caña y le dio a beber diciendo:
    --Dejad, veamos si viene Elías a bajarle."
 
A primera vista, da la impresión de que aquel hombre se había sentido movido por la
misericordia que sentía por Jesús. Corre a buscar el vinagre, una anestesia que adormece el
dolor causado por el sufrimiento, y empapa una esponja con él, acercándoselo a los labios de
Jesús. Parece como si intentase aliviar su sufrimiento y ofrecerle un poco de alivio a su dolor,
pero si nos fijamos detenidamente en el relato de Marcos, nos damos cuenta de que ese no fue
ni mucho menos el motivo. Lo hizo para ver si sucedía algo emocionante y no es la compasión
lo que le motiva, sino la curiosidad.
 
En ocasiones leemos en los períodicos acerca de algún hombre que se ha arrastrado por una
cornisa de un edificio, sobre una de las calles de la ciudad, y está a punto de suicidarse. Abajo
se reune una multitud para observarle. Tal vez se quede allí sentado, indeciso durante unos
momentos, incluso durante horas, pero la multitud se queda allí parada con la intención de ver
cuándo saltará. Al demorar su decisión, la multitud se muestra impaciente y hasta algunos le
gritan: "salta, ¿qué te pasa? Eso indica el deseo que sienten actualmente las personas de buscar
algo emocionante, intentando ver sus propias pasiones momentaneas satisfechas al precio de
una vida humana. El hombre que está junto a la cruz está diciendo "demoremos esta muerte. Le
dio a Jesús la esponja para que no se muriese tan rápidamente. "Esperad dice, "veamos si viene
Elías a bajarle.Creo que de entre todos los que estaban reunidos alrededor de la cruz de Cristo,
no hay incidente más característico de nuestra propia época que el de aquel hombre, que lo que
busca es la emoción y su propio placer.
 
En ese momento, Jesús muere. Clama con una gran voz y exhala su última aliento. Marcos nos
ofrece aún tres relatos mas acerca de las personas que están reunidas alrededor de la cruz, pero
estas personas son de una naturaleza diferente. Después de la muerte de Jesús, no se menciona
para nada que hubiera personas que se siguiesen burlando de él, que le vituperasen o que se
metiesen con él. Las personas a las que se describe a continuación son personas que le querían
y que le admiraban. La primera, se encuentra en el versículo 39 y es el centurión que era
responsable del equipo de la crucifixión.
 
    "El centurión que estaba de pie delante de él, cuando vio que había muerto de esta
    manera, dijo: --¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios!"
 
El centurión era un pagano, un hombre que seguramente creería en muchos dioses, pero la cruz
le hace sentir la sobriedad de la realidad que estaba contemplando, dándose cuenta de que no se
trataba de ninguna broma después de todo, que se había cometido una espantosa equivocación
al crucificar a aquel hombre. Ve que Jesús es verdaderamente un personaje real, el Hijo de
Dios, y este centurión, posiblemente acostumbrado a hacer acto de presencia ante la realeza, de
repente se da cuenta de la verdadera personalidad de Jesús. Fíjese que habla en pasado, este
hombre era Hijo de Dios. No hay esperanza alguna aquí, no entiende que puede haber ayuda
para él en el proceso. Creo que esto es representativo de muchas personas en nuestros días.
Muchas personas entienden que Dios está obrando por medio de la muerte de Jesús, entienden
que se están poniendo en movimiento extrañas y poderosas fuerzas en este acontecimiento
totalmente extraordinario. Entienden que era algo mas que un hombre, pero no llegan más allá
de esto. Se sienten impresionados por la cruz y por la personalidad de Jesús, pero nunca se
convierte en algo personal y no llegan nunca al fondo del valor que tiene esa muerte.
 
En el versículo 40, Marcos describe a una gran multitud de mujeres que están reunidas
alrededor de la cruz.
 
    "También estaban allí algunas mujeres, mirando desde lejos. Entre ellas se
    encontraban María Magdalena, María la madre de Jacobo el Menor y de José y
    Salomé. Cuando Jesús estaba en Galilea, estas le seguían y le servían. También había
    muchas otras que habían subido con él a Jerusalén."
 
¿No resulta extraño que se reuniese esa multitud de mujeres alrededor de la cruz? ¿Dónde
estaban los hombres? ¿Dónde estaban Jacobo, Juan y Pedro, con toda su bravuconería en
aquella hora? El Evangelio de Juan nos dice que Juan estuvo allí, había estado allí con María,
la madre de Jesús, y estuvieron al pie de la cruz. Durante aquellas primeras tres horas, Jesús
había encontrado tiempo en medio de su sufrimiento para entregar a su madre al cuidado de
Juan, el discípulo, pero es evidente que Juan se ha marchado ya. Se había llevado a María, y
todo lo que quedaba alrededor de la cruz era la multitud de mujeres. Las mujeres habían sido
las primeras en amar a Jesús y habían sido las últimas en dejar de amarle. Eso nos dice algo
precioso que creo que es verdaderamente característico de las mujeres.
 
¿Son los hombres y las mujeres sencillamente seres humanos que se parecen mucho en el fondo,
pero que sencillamente vienen en dos modelos diferentes? Esa es una importante pregunta en la
actualidad y creo que la escena alrededor de la cruz nos ofrece una respuesta parcial. Sí, existe
una diferencia. La rigurosa revelación de la luz diáfana de la cruz pone de manifiesto
exactamente lo que está sucediendo en los corazones humanos. Revela que las mujeres, que son
las primeras en amar, que reaccionan fácilmente desde el punto de vista emocional, también son
capaces de conseguir que su amor dure mas. Este es un maravilloso tributo a la feminidad.
 
Aquellas mujeres no se reunen alrededor de la cruz con esperanza, sino que lo hacen con una
total falta de esperanza. Es una escena de una entrega totalmente carente de esperanza. Fueron
las mujeres las que permanecieron con Jesús y las que habían intentado atender a las
necesidades de su cuerpo ya muerto, trayendo las especias para ungirle. Los hombres se habían
marchado. Hay muchos hoy en día que creen en Dios, creen en lo que dicen las Escrituras, creen
que Dios está ahí y que está obrando, hasta que llega el momento de la crisis en su propia vida
y entonces desaparece su esperanza. Realmente no tienen la menor esperanza de que Dios pueda
obrar en su momento de desesperación. Mientras permanece su amor, se han desvanecido su
esperanza y su fe. Su fe sigue siendo fuerte mientras todo sale bien, pero cuando todo se viene
abajo, siguen amando, pero su fe ha desaparecido.
 
Marcos nos cuenta una escena final en los versículos 42 a 47:
 
    "Cuando ya atardecía, siendo el día de la Preparación, es decir, la víspera del
    sábado, llegó José de Arimatea, miembro ilustre del concilio, quien también esperaba
    el reino de Dios, y entró osadamente a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se
    sorprendió de que ya hubiese muerto. Y llamando al centurión, le preguntó si ya había
    muerto. Una vez informado por el centurión, concedió el cuerpo a José. Comprando
    una sábana y bajándole de la cruz, José lo envolvió en la sábana y lo puso en un
    sepulcro que había sido cavado en una peña. Luego hizo rodar una piedra a la entrada
    del sepulcro. María Magdalena y María la madre de José miraban dónde le ponían."
 
Aquí tenemos a José de Arimatea, un discípulo secreto, un miembro rico del Sanhedrín de
Jerusalén, que estaba buscando el reino de Dios. Se sentía atraido por Jesús, pero le daba
miedo hacerlo abiertamente. En todo el relato que tenemos acerca del juicio de Jesús, no hay el
menor rastro de la existencia de José. No levanta su voz en el tribunal en el que hizo acto de
presencia Jesús ante el Sanhedrín. Pero después de la muerte del Señor, cuando el cuerpo
colgaba muerto del madero, Marcos dice que José se armó de valor y finalmente se puso en pie
para ser contado.
 
Muchos de nosotros somos así. Estamos dispuestos a seguir con nuestro cristianismo hasta que
nos mete en problemas o hasta que se convierte en una amenaza. Entonces nos resistimos y nos
escondemos durante mucho tiempo, pero cuando ha pasado el peligro, nos ponemos en pie y
decimos: "sí, yo también estoy con él. Gracias a Dios por José, que por fin encontró el valor
necesario como para defender aquello en lo que creía.
 
Ahí tenemos los corazones de las personas alrededor de la cruz, descubiertos de toda
pretensión y encubrimiento. La cruz sirve siempre para eliminar cualquier hipocresía y nos deja
completamente desnudos ante Dios. En medio de todo esto, Marcos hace una lista de estos
destacados acontecimientos. En primer lugar, la ciudad aclama a nuestro Señor durante las tres
últimas horas, cuando una misteriosa y extraña oscuridad cubre toda la faz de la tierra. De esa
oscuridad surgió lo que se ha denominado "el grito de orfandad de Emmanuel: "¿Eloi, Eloi,
lama sabactani, Dios mío, Dios mío, por qué me has desamparado? En segundo lugar, casi
inmediatamente después de clamar Jesús a gran voz, Jesús entrega su espíritu, no se muere, sino
que entrega su espíritu. No fue muerto, entregó su espíritu, siendo obediente hasta la muerte.
Finalmente, a una media milla de distancia del patio del templo, dentro del recinto sagrado del
lugar santo, el enorme velo, que separa el lugar santísimo en el cual solo le estaba permitida la
entrada una vez al año al sumo sacerdote, ese gran velo se rasga de arriba abajo. Una mano
invisible lo ha partido y lo ha abierto de par en par, dejando al descubierto el lugar santísimo a
la vista de los sacerdotes.
 
Tal vez uno de los sacerdotes le contó a Marcos lo que pasó con el velo, pero en lo que se
refiere a una escena dramática en la historia no hay otra igual. El grito que retumbó en la
oscuridad de la cruz, el que Jesús entregue su espíritu, y el que se rasguase el velo del templo,
son cosas que Marcos menciona en orden, a fin de que podamos entender lo que significaron
aquellos sucesos. Al escucharse el grito de Jesús "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
desamparado? muchos entre la multitud debieron de reconocer que eran las palabras con las
que comenzaba el salmo 22. Si quiere usted tener una idea más exacta de los antecedentes y del
ambiente lease el salmo entero. No hay explicación adecuada en cuanto a la pregunta que hace
Jesús, solamente decir lo que nos dicen exactamente las Escrituras, especialmente en 2ª de
Corintios 5:21 donde Pablo nos dice:
 
    "Al que no conoció pecado, por nosotros Dios le hizo pecado, para que nosotros
    fuesemos hechos justicia de Dios en él. No creo que sea posible que ninguno de
    nosotros podamos ni siquiera remotamente empezar a comprender la agonía que hizo
    que se arrancase de labios de Jesús aquel terrible grito. Si nos podemos imaginar a
    una muchacha joven y preciosa, a una vírgen inocente, que está siendo violada por un
    hombre de horrible aspecto, violento y el horror que debe de sentir la muchacha en
    ese momento, ni siquiera nos acercamos a lo que debió de pasar por el alma de Jesús
    al hacerse pecado por nosotros. Usted dirá: "no lo entiendo. Pues, somos muchos los
    que sentimos lo mismo. Yo no puedo explicarle nada mas acerca de estos
    acontecimientos.
 
Entonces se oye el grito cuando entrega el espíritu y se rasga el velo. ¿Por qué se rasgó el velo
en dos? Era la manera dramática de decir Dios que a lo largo de todos los tiempos y para todas
las gentes el corazón de Dios está totalmente abierto. Dios no está planeando una venganza.
Todos aquellos que se reunieron alrededor de la cruz con odio y malicia en contra de Jesús, a
cada uno de ellos se les da la bienvenida para que regresen. Eso es lo que significa el velo
rasgado. El precio ha sido pagado a favor de las personas llenas de odio, de crueldad, de
ignorancia, de egoismo, de los que solo buscan insensatamente una emoción. El camino ha
quedado despejado y Dios está esperando restaurar a los que carecen de esperanza, a los
impotentes, a los temerosos.
 
Cuando yo no era mas que un cristiano joven, de poco mas de veinte años, leí un mensaje de
D.L. Moody que no he olvidado jamás. Era la descripción imaginativa del gran evangelista
sobre lo que sucedió después de que Jesús se levantase de los muertos. Moody dice que reunió
a sus discípulos en Jerusalén y les dijo: "Hombres, quiero que vayais y que busqueis a los
sacerdotes que se burlaron de mi, que me dijeron en la cara "a otros salvo, a sí mismo no puede
salvarse., Explicadles que si yo me hubiera salvado a mi mismo, ellos serían hombres
condenados, pero decidles que ahora el camino está abierto por completo. El libro de los
Hechos dice que al predicar Pedro y los otros discípulos en Jerusalén "inclusive un gran
número de sacerdotes obedecía a la fe.
 
Moody dice que Jesús les dijo a los discípulos: "id y buscad a los soldados que echaron suertes
sobre mis ropas, por mi túnica sin costuras y decidles que les espera un mayor tesoro si vienen
a mi. No tendrán una túnica sin costuras, pero sí un corazón sin mancha y toda su culpa será
lavada, toda su insensible crueldad será perdonada si vienen. Hallad al centurión que metió su
espada en mi costado y decidle que hay una manera mejor de acercarse a mi corazón si viene,
como un pecador que necesita recibir perdón.
 
En esta preciosa escena del velo que se rasga en el momento de la muerte de Jesús, Dios nos
está diciendo que el camino hacia él ha quedado despejado, a pesar de las actitudes que con
tanta frecuencia tenemos con respecto a él. Como expresó Charles Wesley en su himno:
 
¡Todo ello es un misterio! ¡Muere el inmortal! ¿Quién podrá investigar sus extraños designios?
¡En vano intenta el primer serafin nacido hallar las profundidades del amor divino! ¡Todo es
misericordia! Adore la tierra que la mente de los ángeles cese de inquirir. ¡Qué amor tan
maravilloso! Cómo pudiste, tú, mi Dios morir por mi.
 
Oración
 
    Padre nuestro, al haber contemplado esta maravillosa escena de la cruz de Jesús,
    muchos de nosotros nos hemos encontrado allí. Nos hemos reconocido a nosotros
    mismos en esas actitudes tan corrientes alrededor de la cruz; nos hemos identificado
    con ellos. Te damos gracias por la maravilla de tu gracia, por tu amor insondable,
    que llega a nosotros cuando ninguna otra cosa puede hacerlo. Pedimos que cada una
    de las personas que esta mañana se encuentra aquí llegue al punto en su vida en que
    se apropie personalmente del valor de la muerte de Jesús en la cruz a su favor. Te
    pedimos que hagan suyas esas maravillosas palabras, de manera individual y
    personal, "hizo pecado al que no conoció pecado para que nosotros fuesemos hechos
    justicia de Dios en él. No conocemos mayor misterio, ni mayor maravilla en el
    universo que ésta. Al contemplar este acto supremo en toda la historia de la
    humanidad, pedimos en oración que nunca más volvamos a ser iguales. Pero tú, Señor
    Jesús, reinarás supremo como rey de nuestras vidas y nosotros estaremos dispuestos a
    ponernos en pie y a ser contados. Lo pedimos en su nombre, amen.