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Asunto:[biblia] EL MESIAS ORA POR USTED
Fecha:Viernes, 1 de Junio, 2001  23:37:43 (-0300)
Autor:Jorge Andrés Brugger <jbrugger @...net>

EL MESIAS ORA POR USTED
 
por Ray C. Stedman
 
 
Esta es la gran oración que pronunció Jesús antes de ir al Huerto de Getsemaní. Jesús deja a sus
discípulos después de haber pasado por el huerto, la traición, el juicio ante Pilato y la cruz, y
entonces dio la impresión de que les estaba abandonando, por lo que ellos se sintieron
asustados, indefensos, solos e incapaces de entender lo que estaba sucediendo. No podían
acertar a comprender que lo que estaba haciendo nuestro Señor era sencillamente introdur una
mas elevada y mejor relación con ellos.
 
¿No nos sentimos nosotros de ese modo? Dios nos coloca en una situación de cambio y nos
sentimos asustados por ello y nos preguntamos si no estaremos perdiendo todo aquello que nos
resultaba querido del pasado, a penas conscientes de que lo que Dios está haciendo es
guiándonos a una relación mas elevada, mas nueva y mucho mas profunda. Al igual que sus
discípulos, nos sentimos asustados y atemorizados.
 
Al encontrarme con estas palabras mi inquietud es saber transmitir a los corazones de los
lectores algo acerca de la poderosa realidad de estas peticiones de Jesús, algo del intenso
sentido práctico de lo que está diciendo. Me temo que escucharemos estas palabras, como si
fuese preciosa poesía o un drama conmovedor y que, fascinados por su semejanza y belleza, no
nos demos cuenta de que Jesús está aquí prácticamente orando por nosotros, puesto que lo que
ora a favor de sus discípulos también lo hace a nuestro favor. Me temo que no alcancemos a ver
tras la belleza de estas palabras las terribles y gloriosas realidades. Esta oración debiera llegar
al fondo de nuestro ser como si nos hubiesen pegado un puñetazo en la barbilla o, quizás, como
cuando una mano nos agarra cuando estamos a punto de caernos por tercera vez, cuando lo
cierto es que estas palabras deberían al mismo tiempo hacer que seamos mas sobrios y
servirnos de consuelo. No se trata de palabras blandas y bonitas, pronunciadas en una enorme
catedral. Son palabras reales, terrenales, conmovedoras, pronunciadas en el campo de batalla
en el que nuestro Señor se está enfrentando con la vida tal y como es y, por ello, deberían de
despertar en nuestro interior esa nota de realidad.
 
Lo primero que nos llama la atención es la súplica que hace Jesús a favor de sus discípulos
diciendo: "Padre santo, guárdalos (Juan 17:11b). Mas adelante dijo: "No ruego que los quites
del mundo, sino que los guardes del maligno. (Juan 17:15a). Este es el tema de su oración: que
sean guardados.
 
¿Por qué? Hay tantas cosas por las que yo oraría si estuviese en su lugar (si algún hombre
pudiese estar en su lugar). Son las cosas por las que normalmente oramos unos por otros. ¿Por
qué no pidió Jesús en oración: "úsalos o fortalécelos o enséñales o guiales? Eso sería lo que
nosotros pediríamos unos por otros en oración, pero cuando llega a este punto, en el que está a
punto de dejarles, quiere resumir en una breve frase todo cuanto representa el anhelo de su
corazón para ellos, resumiéndolo de esta manera sencilla: guardalos.
 
Al meditar en ello, me encontré con que es exactamente lo mismo que yo pido en oración
cuando me dispongo a dejar a mi familia o cuando estoy alejado de ella. Cuando estoy con mis
seres queridos puedo orar por ellos de modo mas concreto, pero cuando estoy alejado me doy
cuenta de que estoy continuamente diciendo en oración: "Señor, guardales, guardales.
 
Todo esto pone de manifiesto el hecho, enfatizado para nosotros aquí en esta oración de Jesús,
de que la relación es lo mas importante. Quiénes somos es mucho menos importante que lo que
hacemos y nuestro Señor, consciente de ello, resume todas estas peticiones en una con las
palabras "guardales, Padre, guardales. Las personas con las que nos relacionamos determinan
lo que somos, de modo que su oración es para que nuestra relación con el Padre permanezca
intacta, porque entonces todo cuanto pueda desear se convertirá en eso. De modo que ora
diciendo: "guardalos.
 
Esto es algo que pronuncia en vista del peligro que prevé, destacado para nosotros brevemente
en los versículos 14 y 15:
 
    "Yo les he dado tu palabra, y el mundo los aborreció; porque no son del mundo, como tampoco yo soy del
    mundo. No ruego que los quites del mundo, como tampoco yo soy del mundo. (Juan 17:14-15)
 
Nuestro Señor vio con toda claridad la naturaleza de la vida, tal y como es, la naturaleza de la
realidad. Se da perfecta cuenta de que los cristianos, los creyentes, se enfrentan con un mundo
hostil, tras el cual está un ser siniestro de increíble sutileza, al que llamamos el demonio.
Nosotros no le vemos, nos sería de ayuda si así fuese pues podríamos tratar mucho mas
fácilmente con él si se hiciese visible, pero desgraciadamente no lo hace. Se mantiene oculto
tras el telón y, por ello, ha creado el mito de que ni siquiera existe, pero a los ojos de Jesús,
que veía las cosas tal y como eran, el demonio era un ser muy real. Se da cuenta de que, como
seres humanos que somos, sencillamente no vemos al demonio, sino que lo que vemos es su
apariencia, a la que Jesús llama "el mundo.
 
Los creyentes han tenido que luchar con este problema "del mundo durante los veinte siglos de
la era cristiana y se han preguntado lo que esto significaba.
 
Algunos han cometido la equivocación de creer que es el mundo de la naturaleza y que los
creyentes no deben tener nada que ver con él y con disfrutar de la belleza natural, la gloria de
las montañas, el mar y el mundo de la vida natural, pero no hay duda alguna de que esto no es
cierto.
 
Otros se han preguntado si se refiere al mundo de las relaciones naturales, a nuestra vida
familiar, a la alegría de la vida en familia, los amigos, el hogar, los padres y los hijos, así como
la relación entre ellos. No, ese no es "el mundo acerca del cual nos advierte nuestro Señor.
 
El mundo, en el sentido peyorativo, en que se usa aquí la palabra, es sobre todo las
conclusiones básicas a las que llegan los hombres y mujeres que viven sin Dios. En otras
palabras, la filosofía subyacente de la vida que aplican los hombres al enfrentarse con la vida,
ese es el mundo.
 
Resulta bastante difícil explicarlo mediante términos concretos.
 
Hace algún tiempo recibí una invitación para suscribirme a una revista nueva que resultaba, en
mi opinión, excesivamente mundana. Al leer el prospecto acerca de ella, me dio la impresión
de que sin duda era una revista que hablaría con toda franqueza según la línea de la filosofía
mundana. Me suscribí a ella por ese motivo y lo que esperaba fue totalmente confirmado. (No
voy a darles el nombre de la revista ya que no quiero aumentar su lista de suscriptores.) Al
leerla descubrí que en ella había una mundanalidad descarada, expresada abiertamente, ¡la
mundanalidad desenmascarada! De hecho, las filosofías reflejadas en esta publicación son
detectables prácticamente en cualquier revista popular publicada en la actualidad. La misma
idea se halla en la mayoría de los programas de televisión, en las retransmisiones de radio y en
otros medios de comunicación, pero rara vez se expresan con tal transparencia como lo hacía
esta hoja en particular. Leí dos temas y apunté algunas declaraciones para dar un ejemplo de lo
que quiero decir.
 
Estas palabras han sido sacadas de uno de esos artículos:
 
Son los moralistas los que son los responsables del actual nivel de crímenes sexuales y la
presente situación que ha revelado el Informe Kinsey. El mundo está harto de moralidad.
 
Ese es el problema: la moralidad y los moralistas.
 
Estas son palabras de otro artículo:
 
Los problemas de la pobreza, la injusticia racial, la corrupción política y todo lo demás son
ramificaciones de un mismo árbol de maldad y es el árbol de la autoridad. La obediencia a la
autoridad es el único principio que explica todos los males de la historia humana.
 
He aquí otro de ellos:
 
Los conceptos freudianos de la motivación sexual pueden explicar adecuadamente todos los
fenómenos humanos.
 
La religión organización es un duro gallo de pelea, que ha sido tradicionalmente el primero en
atacar a la sociedad americana. La prensa puede meterse con el gobierno, el gobierno puede
atacar a la industria y ésta al trabajo y éste a los tres, pero nadie puede picotear, por así
decirlo, al gallo que puede picotear a todo el mundo en cualquier momento con toda impunidad.
 
Dicen que el problema es la iglesia. He reunido estos a fin de documentar lo que Jesús dice:
que el mundo odia a sus discípulos porque ellos no pertenecen al mundo. El mundo en el que
vivimos está dominado por la filosofía satánica, que se opone diametralmente a todo lo que
Dios representa. Cuando olvidamos este hecho e intentamos amoldarnos a este mundo y
sentirnos cómodos en él, como si fuese el lugar apropiado, con su ambiente, su clima en el que
deberíamos sentirnos como en casa, cometemos un grave error.
 
Tal vez la propaganda más efectiva del mundo es la mentira satánica que llamamos
romanticismo y son miles los que se dejan engañar por ella. Estoy seguro de que hay muchos
entre nosotros hoy que nos hemos dejado afectar por esto, a pesar de que no es mas que una
mentira. No hay duda de que muchos de nuestros jóvenes se ven profundamente influenciados
por esta idea. Es la ilusión de que el propósito de la vida es que sea toda luz de luna y rosas, la
aventura fanfarrona o los soberbios viajes a lugares lejanos. Eche un vistazo a la revista que
tenga mas a mano y verá usted lo que quiero decir. Casi todas las revistas llaman la atención
siguiendo las líneas del romance, la aventura de los aparatos de musculatura, la aventura, la
salud o hablan de los viajes y la emoción. Ahí tenemos el mundo con todo su engaño más
atractivo, atrayendo, engatusándonos con su suave música, sus luces suaves y sus nombres y
lugares exóticos; ese es el mundo. Resulta demasiado fácil perder la cabeza dejarnos arrastrar
por "la buena vida que, por desgracia, nunca descubrimos. Es la amarga ironía de nuestros días,
tal ver mas que en ninguna otra época, que entregándonos a nosotros mismos a todo lo que
nuestros sueños han imaginado, nos encontramos que nuestra vida sigue estando vacía y sin
propósito. Eso es debido a que todo eso no es mas que un sueño, una fantasía, una red de
engaño que promete mucho, pero no da nada.
 
La respuesta cristiana al romanticismo la hallamos en el versículo 13:
 
    "Pero ahora voy a ti y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo completo en sí mismos. (Juan 17:13).
 
Es en esto en lo que hallamos el gozo, la realización, el significado, el propósito y la bendición;
no en seguir las aventuras románticas que son sueños inalcanzables o en buscar la satisfacción
en las cosas materiales, sino en una vida y un corazón que han sido entregados a Jesús el
Mesías, que le conoce y que tiene comunión con él. Todos los que lo han intentado han
descubierto que es así, efectivamente, y saben que existe un gozo inexplicable que acompaña a
esto que no puede sencillamente compararse con ninguna otra cosa.
 
Hace poco dijo un hombre: "Me lo he pasado tan bien en mi vida que a penas puedo
describirlo. La vida para mi ha sido algo constantemente emocionante. ¿Quién era esa persona?
¿Era acaso una persona que se había dedicado a la búsqueda de la aventura? No, ese hombre
era el Dr. Frank Laubach que, como creyente, se había dedicado de lleno a la causa intentando
enseñar a las gentes de todo el mundo cómo aprender a leer a fin de que pudiesen leer las
palabras de vida y de verdad en las Escrituras. Su propio testimonio es que ha sido la vida mas
emocionante que podría haber deseado.
 
Un hombre dijo en mi presencia no hace mucho tiempo: "soy un radio físico, que trabaja en las
fronteras del emocionante mundo de la ciencia, explorando el universo, pero debo decir que
este emocionante campo de la ciencia en el que trabajo parece un asunto aburrido de verdad en
comparación con lo emocionante que es conocer a Jesús, el Mesías.
 
¿De dónde procede este poder que hace que nos mantengamos rectos cuando el mundo, con su
atractivo y la presión que nos rodea como un gran océano, hace que estemos sumidos en el
ambiente total del engaño? ¿Cómo podemos mantener nuestros principios? ¿Cómo podemos ser
guardados? La única respuesta posible es la autoridad con la que cuenta aquí nuestro Señor.
Aquí enfatiza dos veces "Padre santo, guardalos en mi nombre (Juan 17:11b) y mas adelante:
"cuando yo estaba con ellos, yo los guardaba en tu nombre. (Juan 17:12a).
 
Como ya hemos visto, el nombre de Dios representa toda la autoridad y los recursos de Dios.
Lo que está diciendo Jesús aquí es que el proteger a un creyente de todas las tentaciones y el
engaño de este mundo es una tarea sobrenatural. Ningún hombre es suficientemente listo como
para hacerlo por sí solo. Nada mas es suficiente, solo el poder de Dios puede guardarnos. Esto
se refleja en todas las Epístolas del Nuevo Testamento. Pablo dijo: "porque yo sé a quién he
creído, y estoy convencido de que él es poderoso. (2ª Tim. 1:12b) y no hace ninguna diferencia
si traducimos la próxima frase para guardar mi depósito para aquel día o "lo que él me ha
encomendado. Cualquiera de estas dos traducciones es posible, pero, en cualquier caso, Dios
puede guardar. Pedro habla acerca de aquellos que "son guardados diciendo "sois guardados
por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación preparada para ser revelada en el tiempo
final (1ª Ped. 1:5) y casi la última promesa de las Escrituras es la palabra de Judas: "Y aquel
que es poderoso para guardaros sin caída y para presentaros irreprensibles delante de su gloria
con grande alegría (Judas 1:24), nada mas puede ser suficiente.
 
A fin de enfatizar eso, Jesús nos muestra con toda claridad una aparente excepción diciendo:
 
    "Y los cuide y ninguno de ellos se perdió, excepto el hijo de perdición, para que se cumpliese la Escritura.
    (Juan 17:12).
 
¡Qué posibilidad tan sobria y temible se revela aquí en la persona de Judas! He aquí a un
hombre que era uno de los discípulos, llamado por Jesús el Mesías, incluido y perteneciente al
círculo intimo de los doce, un hombre profundamente religioso, evidentemente, un hombre
dedicado a la causa de Dios tal y como la entendía. Era un hombre moral en muchos sentidos,
aunque no estaba por encima de robar un poco de la bolsa de vez en cuando, un hombre sincero
y formal, de fuertes convicciones y de poderosos impulsos, pero había algo que estaba mal en
él, una sola cosa: ¡Estaba convencido de que podía guardarse a sí mismo por medio de sus
propios esfuerzos! Creía que podía hacerlo solo. Pensaba que podía seguir al Mesías con su
propia fortaleza y utilizarle para sus propios fines. Nunca había entregado su corazón ni
reconocido su absoluta debilidad poniéndose a los pies del Mesías. No había llegado nunca al
punto de decir, como cantamos en este antiguo himno:
 
    Nada en mi mano traigo,
    solo me aferro a tu cruz.
 
No había llegado nunca a eso. No había llegado nunca a ese momento en el que se colocase en
su debilidad impotente ante el Mesías como lo habían hecho los otros discípulos: "Señor, ¿a
quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. (Juan 6:68). Pedro dijo: "Eres un hombre
inquietante con el que vivir. Otros maestros pueden atraernos, pero Señor, ¿a quién podemos ir?
Ningún otro puede hacer las cosas que tú haces.
 
Judas no se convirtió en el hijo de perdición al traicionar a Jesús, lo había sido todo el tiempo
y nunca fue ninguna otra cosa. Nunca estuvo bajo el poder protector del Padre, de modo que El
no podía guardarle, pero aquellos que han aprendido a no confiar en sí mismos, que, como dice
Pablo: "no confiamos en la carne (Fil. 3:3), aquellos que son guardados en el nombre del Padre,
y que nada, dice Jesús, nada, nada puede separarles del amor del Padre. "Nadie las puede
arrebatar de las manos del Padre. (Juan 10:29), porque El les guarda.
 
Tal vez algunos de ustedes estén diciendo: "¿acaso no hay ninguna parte para nosotros? Sí,
claro que la hay, y es al mismo tiempo la cosa más sencilla y mas difícil del mundo que hacer.
Fíjese en el programa que revela en los versículos 17 a 19:
 
    "Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad. Así como tú me enviaste al mundo, también yo los he
    enviado al mundo. Por ellos yo me santifico a mi mismo, para que ellos también sean santificados [o
    consagrados] en la verdad. (Juan 17:17-19).
 
Aquí tenemos esa palabra tan inquietante: "santificación, santifica. ¿Qué quiere decir? No
conozco ninguna otra palabra en las Escrituras que haya sido tan mal interpretada como ésta y a
la que la gente mas le teme. Muchos tienden a considerar la santificación como una especie de
proceso de eliminación de gusanos, una especie de inmersión religiosa de ovejas, necesaria
para que nos pueda usar. No, lo que quiere decir es sencillamente "dedicar al uso indicado, eso
es todo. En este momento estoy santificando este micrófono usándolo para amplificar mi voz.
Estoy santificando el púlpito y hace un momento estaba santificando la silla y ustedes están
santificando las sillas sobre las que están sentados. Sencillamente las están utilizando para su
uso adecuado, eso es todo. Cuando Jesús le dice al Padre: "Padre, santificalos lo que está
diciendo es "Señor, haz que estoy hombres y mujeres alcancen el ideal que tú tienes para ellos.
Haz que puedan hacer lo que es mas indicado, haz que descubran la razón por la que nacieron.
Haz que lleguen al punto en el que descubran tú programa para ellos, haz que realicen aquello
para lo cual tú los creaste. ¿Cómo? Por medio de la verdad "tu palabra es verdad.
 
Esto nos trae a nuestra parte. En todo este poderoso programa de Dios, ¿qué papel
representamos nosotros? Es sencillamente creer en la verdad; eso es todo. Creer en la verdad.
Algunos de vosotros estáis suspirando y diciendo: "Ya, la misma antigua historia de siempre.
Es lo que dicen todo el tiempo. Y eso es verdad, es lo que decimos todo el tiempo, pero es
evidentemente una de las cosas más difíciles de hacer para los corazones humanos, creer
sencillamente que lo que ha escrito Dios es la verdad, sean cuales fueren nuestros sentimientos.
Pero la dura realidad es que preferimos creer a nuestros sentimientos que en la Palabra y en eso
radica nuestro problema. En mas de una ocasión últimamente, algunos creyentes me han dicho:
"ya no puedo soportarlo mas, me doy por vencido. Me da la impresión de que las Escrituras no
funcionan en mi caso. Intento cumplir las promesas, me esfuerzo por depositar mi confianza en
el Señor, me intento apropiar del Mesías, intento hacer todas estas cosas, pero no me funciona.
Puede que a usted sí le funcione, pero a mi no. No puedo soportar las presiones que siento. No
puedo aguantar las pruebas a las que me veo sometido. Y entonces les cito ese versículo de
Primera de Corintios en el que Pablo dice: "No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea
humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados mas de lo que podéis soportar... (1ª
Cor. 10:13). Les digo: "No se desanimen. No están ustedes pasando por algo por lo que otros
no hayan pasado ya. Y la reacción es casi inevitablemente: "Esto no puede ser. ¡Nadie mas ha
pasado por lo que yo estoy pasando! Sencillamente no puedo creer que lo que yo estoy pasando
sea una experiencia común. El problema es que usted no entiende lo que estoy pasando ¡nadie
me entiende, nadie!
 
¿Qué es esto? ¡Incredulidad disimulada! Es negarse a aceptar como la verdad lo que Dios dice,
he ahí el problema. Decimos que creemos, pero no creemos, porque cuando se trata de
aplicarlo como es debido, decimos: "Dios es un mentiroso. ¡Mis sentimientos son los que son
verdad! El hecho es como me siento.
 
Supongamos que uno de ustedes le preguntase a alguien: "¿Cómo se viaja en avión? No he
volado nunca con anterioridad, así que dígame cómo se hace. La persona responde: "Bueno, es
muy sencillo. Lo que se hace es llamar a las líneas aéreas que vayan al destino que quiere ir y
usted hacer la reserva. Luego hace usted los arreglos necesarios para comprar el billete y lo
presenta, en el momento apropiado, en el aeropuerto y le admitirán en el avión. ¡A continuación
sube usted a bordo, se abrocha el cinturón y el avión hace el resto! Puede que diga usted: "la
verdad es que no acabo de entender lo que quiere usted decir. Póngamelo por escrito, por favor.
--Haga una reserva, compre el billete, presentelo en el momento apropiado y suba al avión, eso
es todo. Un par de días después vuelve usted y dice: "bueno, lo he intentado, pero no funciona.
He hecho la reserva, he comprado el billete, he ido al aeropuerto y ¿sabe lo que me dijeron?
¡Me dijeron que hacía dos horas que el avión había despegado! ¡No funciona! Y la persona le
contesta: "Espere un minuto. Recuerde que le dije en las instrucciones, presente el billete en el
momento apropiado. ¿Hizo usted eso? "Oh, lo leí contesta usted, "pero no creí que fuese
importante. Después de todo, cualquier momento es tan bueno como otro. Fui cuando estuve
listo. Y esa persona le dice: "pues ese es precisamente su problema. Si va usted a actuar según
lo que le han dicho, debe de hacer absolutamente todo. No puede usted hacer caso omiso de una
parte, porque si falla en una de ellas cancela todo el programa. No fue usted en el momento
apropiado y, por lo tanto, no le funcionó.
 
Ahora bien, esta sencilla analogía por tosca que pueda ser, es un paralelismo muy exacto de lo
que sucede con frecuencia en nuestra experiencia como creyentes. Debemos de creer que Dios
nos ha dicho la verdad. La fe cristiana no tiene valor alguno si no creemos esto. Si este libro no
es mas que otra voz cualquiera entre los miles que nos chillan durante toda la semana,
aconsejándonos y diciéndonos lo que tenemos que hacer, carece de todo valor, así que
dejémosla a un lado. Pero aquí tenemos la revelación de la verdad, de las cosas tal y como son,
sin importar como nos sintamos. No avanzaremos nunca en nuestras vidas espirituales hasta que
aceptemos el hecho de que lo que Dios dice es verdad.
 
Como dice Pablo: "sea Dios veraz, aunque todo hombre sea mentiroso (Rom. 3:4). Cuando
empezamos a creer lo que él dice como la verdad, y a actuar conforme a ella, descubrimos que
todo lo que él dice queda gloriosa y maravillosamente confirmado.
 
Es verdad que Dios nos protege incluso cuando nos falla la fe. Gracias a Dios por ello, porque
él es el Autor y Consumador de nuestra fe y nuestra fe descansa sobre el fundamento de su
fidelidad, pero también es verdad que nunca llegaremos mas lejos de lo que nos lleve nuestra
fe. Puede que Dios despierte de nuevo la fe en nuestro interior, pero nunca podremos realizar
ningún progreso, no podremos nunca apropiarnos de ninguna verdad, ni de ninguna bendición
que no entre por la puerta de una confianza tranquila y real en lo que dice Dios. Por lo tanto, la
oración de Jesús es: "santifícalos, úsalos para lo que sea apropiado, permite que descubran de
qué se trata la vida, por medio de la verdad, tu palabra es verdad.
 
"Basándome en esto dice Jesús, es como yo mismo he actuado. De la misma manera que tú me
has enviado al mundo, para vivir mediante una apropiación continua del poder a mi alcance
porque creo en lo que tú has dicho, yo también les he enviado a ellos al mundo. Yo les he dado
ejemplo, me he santificado ante sus ojos, mediante este mismo proceso de creer en la verdad, a
pesar de la conflictiva evidencia de mis sentidos. Me he santificado, para que también ellos
sean santificados, consagrado en la verdad.
 
Oración
 
    Padre nuestro, te pedimos que las palabras que hemos estado leyendo aquí no sean
    sencillamente palabras hermosas, sino que nos ayuden a entenderlas y a considerarlas
    como palabras de consejo práctico, como la exposición mas práctica del camino hacia la
    experiencia que anhelamos para obtener la victoria, el poder y la bendición de Jesús el
    Mesías, nuestro Señor. Señor, ayúdanos a hacer oídos sordos a las ruidosas voces del
    mundo que quieren engañarnos, pero a que tengamos nuestro oídos bien abiertos, del todo,
    para escuchar esa voz maravillosa, la de la verdad, esa voz de la realidad de tu palabra
    que nos enseña cómo es la vida en realidad. Y al actuar basándonos en ella te damos
    gracias, Padre, porque la confirmación es un gozo increíble e inexplicable. Por ello te
    damos gracias en el nombre del Mesías, amen.