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Asunto:[biblia] EL PRINCIPO DE LA ORACIÓN
Fecha:Domingo, 3 de Junio, 2001  22:26:27 (-0300)
Autor:Jorge Andrés Brugger <jbrugger @...net>

EL PRINCIPO DE LA ORACIÓN
 
por Ray C. Stedman
 
En esta mañana quiero comenzar con ustedes una serie que trata de el tema de la oración,
tomando el desarrollo de esta serie mayormente del Antiguo Testamento la verdad y enseñanza
en relación a la oración. Nuestro método seguirá siendo en forma expositoria- -entendiendo lo
que quiere decir cada pasajeöpero será centralizado en el tema de la oración.
 
Hago esto porque siento la gran necesidad en mi propia vida en esta área. Yo quiero entender
más de el ministerio, el poder, y la necesidad de la oración. Yo siento que esta carencia es un
problema común en la mayoría de los Cristianos. De hecho, yo quiero preguntarle a ústedes que
indiquen levantando su mano si usted siente que carece en algo en su vida de oración. Bueno,
con ese voto unánime, procederemos entonces a el tema de la oración.
 
Quiero comenzar con lo que yo creo es la primera oración en la biblia, se encuentra en Genesis
3 en la conversación entre Adán y Eva cuando se estaban escondiendo del Señor Dios, y le
escuharon caminando en el jardín en el fresco del día. Ahora, hay palabras de parte de Dios al
hombre antes de este acontecimiento en Génesis, pero este es el primer diálogo entre Dios y el
hombre registrado en las Escrituras. Es esencial, por lo tanto, el ver al diálogo como una parte
necesaria en la oración.
 
Oración, basicamente, es simplemente una conversación con Dios. Siempre hay dos personas
representadas en la verdadera oración, usted y Dios y nadie más. Otros pueden estar presente,
como en este relato donde habían dos personas y Dios. Pueden haber doscientas personas, o,
como aquí en esta mañana, muchos cientos de personas presentes, pero la oración verdadera es
siempre una conversación directa entre un ser humano y Dios mismo. Hay muchos tipos de
oración que podríamos hablar y vamos a hablar acerca de ellas en el transcurso de estos
estudios. Vamos a ver intercesión, acción de gracias, súplica, y varias formas de petición, etc.,
pero es fundamental en todas es que es simplemente una conversación, un diálogo entre un
individuo y Dios.
 
Esto es lo que Jesús tenía en mente en su gran enseñanza de la oración en el Sermón del Monte.
El dijo, :Cuando ustedes orenˇ" (Fijensen que el no dijo si ustedes oran. El lo toma por sentado
que, en la vida Cristiana va a ver oración. Oración, como dice en un himno, es "él respiro
natural del Cristiano." No podemos vivir sin ella. Entonces que vamos a orar en ocasiones; no
hay duda al respecto.) Jesús dijo, " Cuando ores, ve a tu ropero y cierra la puerta, y ora a tu
Padre que está en secreto." En la frase "cierra la puerta," el no quiere decir literalmente que
tenemos que orar en roperos. Yo estoy seguro que si tratamos de hacer eso nos sentiríamos tan
sofocados que no podríamos respirar, y la oración no podría durar por mucho tiempo. Además,
no siempre hay roperos disponibles. Jesús está hablando en una forma metafórica, diciendo, "
Cierra todo lo demás. Cuando ores no dejes que otras cosas interfieran. No estés envuelto en
otros pensamientos o personas, sino que hables solamente con Dios mismo."
 
Yo encuentro interesante el escuchar a otras personas orar. A veces puedes oir cosas
asombrosas. Cuando oyes puedes detectar a menudo que la gente no piensa acerca de Dios tanto
como están pensando acerca de la gente que están escuchando a su oración. Conozco a un gran
hombre, siempre que ora, casi sin variación empieza dirigiendo la oración a Dios, pero está tan
consciente de otras personas que le escuchan que comienza a predicarle a ellos en la oración.
¿Han escuhado alguna vez algo como esto? Este hombre comenzó, "Nuestro Padre Celestial, te
damos gracias que podemos ver delante de tí. Sabemos que Dios es un Dios que escucha la
oración y que aquellos que vienen a Dios en oración serán bendecidos por Él." Ante que se dé
cuenta él ha comenzado no a hablarle a Dios pero hablándole a aquellos que están presente
acerca de Dios. Eso no es oración. Oración es conversación, simple y directa, entre usted y
Dios mismo.
 
Eso es lo que pueden ver en el comienzo de este recuento en la Biblia. Genesis 3:8-9a:
 
        Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto al aire del día: y escondióse el hombre y
        su mujer de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Y llamó Jehová Dios al hombre,
        y le dijo {Gen 3:8-9a RVA)
 
Eso es el comienzo de la oración. Es sugerido aquí, y yo creo que es en una forma deliberada,
que esto era algo común en las vidas de Adán y Eva. Es de notar que la primera oración
registrada fué después de la caída. Aún el relato sugiere claramente que la oración había sido
una delicia continua y bendición para Adán Y Eva, y fué parte de su vida diaria. Esto deja ver
que es una acción común de parte de Dios. El viene al jardín en el fresco del día a conversar
con los dos que son creación de sus manos, y juntos hablaron en el jardín.
 
No estamos seguro como Dios se le apareció a ellos. No se nos dice en las Escrituras, pero
aparentemente el se apareció como otro ser humano. Es notable, que de hecho, es que en una
manera sutíl al menos, esto proyecta la encarnación, cuando Dios mismo vendría hacerse
hombre-- no meramente como hombre sino actualmente como uno de nosotrosöy todo el enfasís
que ha significado en términos de la oración desde la encarnación de nuestro Señor Jesús. Pero
aquí, aparentemente, Dios aparece como hombre porque ellos le oyeron caminado en el jardín.
El sónido de sus pasos le recordó a Adán y Eva que el tiempo había llegado para tener su
conversación diaria e intercambio con Dios.
 
Ahora, la cosa más notable en este incidente, es que la inciativa para empezar la oración
comienza con Dios. Es el Señor quién viene al jardín. Es el Señor que llama al hombre.
Oración, entonces, comienza con Dios. En muchas maneras, esa es la verdad mayor acerca de la
oración que podamos aprender de este incidente, porque a tráves de toda las Escrituras esa
verdad es fundamental en toda oración que es expresada de aquí en adelante. Así que siempre
debemos leer las Escrituras desde ese punto de vista.
 
Muchas enseñanzas falsas han sálido donde proyectan como algo que el hombre hace a Dios. En
los mensajes que he escuchado con relación a la oración, a veces, se vé como si fuera el
hombre quién rescata a Dios de una dificultad orando al tiempo adecuado. Mas adelante en el
rélato en Génesis, donde Abrahám está suplicando a Dios por las ciudades de Sodoma y
Gomorra después de Dios haber anunciado que el iba a destruirlas por su maldad, suena como
si Abrahám se levantara y dijese, "Señor, de seguro que tu no vas a hacer eso! Ese no es tu
manera de ser. ¿Tu no destruyes el justo con el pecador, o si?" {Gen 18:23-25}. Entonces
Abraham procede a cuestionar a Dios en cuanto a cuantas personas justas se requería que
hubieran en una ciudad para poder salvarla. El comienza con 50, después 45, y vá reduciendo
en cincos hasta que vá sintiéndose mas atrevido y comienza con diez. Finalmente el termina con
diez personas, y consigue que Dios acepte que si hubiera diez personas justas en las ciudades el
Señor les librará. Yo he escuchado mensajes en ese pasaje que suena como si Abrahám fuera
más compasivo que Dios, como si Dios tiene ira y es vengativo y ha pérdido su temperamento y
está dispuesto a destruir estas ciudades pero Abrahám interviene y pone un alto en él y dice,
"Ahora cójelo con calma. No vayas muy de prisa aquí. En esta ciudad hay personas justas."
 
Pero leemos incorrectamente este recuento si lo vemos de esa forma. El hombre nunca es más
compasivo que Dios. La compasión nace de Dios y se deja ver en los seres humanos solamente
cuando es implantado por el Espíritu de Dios. "Aquel que ama," dice Juan, "es nacido de Dios,"
{1 Jn 4:7}. Usted no puede sentir compasión y misericordia y piedad sin ser primero móvido
por el Éspiritu de Dios. Es siempre un error, pensar que somos llamados en el acto de oración
para hacer algo por Dios, o que estamos siendo llamados a perseverar en la oración a tal grado
que, como dice el dicho, "ora por medio de" y persuade a un Dios renuente a hacer o no hacer
algo que el ha puesto su corazón. Eso no es oración. Oración, es como en el primer instante en
el Jardín del Edén, comienza con Dios. Es Dios quién llama. Es Dios quién ayuda.
 
De seguro que eso es lo que ese gran verso en Romanos 8 nos enseña: " Nosotros no sabemos
que orar como se debe," { Rom 8:26}. ¿ Se ha sentido de esa manera ÷ abrumado por una
situación, sin poder casi analizar la razón, no sabiendo todos los factores envueltos, sintiendo
su corazón dólido, y sin saber que cosa pedir? No sabemos como orar como se supone, pero el
Espíritu nos ayuda en nuestras debilidades, el Apóstol Pablo dice, y comienza el Espíritu a orar
a tráves de nosotros para que nuestro corazón se convierta en el lugar de oración de Dios
mismo. El Espíritu de Dios ora al Padre, y el quién conoce la mente del Espíritu atiende y actúa
de acuerdo a lo que el Espíritu ora, usándonos como instrumentos.
 
Esa es la proyección correcta de la oraciónöcomienza con Dios. Eso es porque, cuando
sentimos la necesidad o el deseo de orar, o de establecer un hábito disciplinado de orar, es
Dios quien ha comenzado eso. El ha plantado ese deseo en nosotros y como resultado
respondemos. Yo espero que recordemos esto ya que es la primer gran verdad que aprendemos
en las Escrituras.
 
Noten también que la oración habitual de Adán y Eva tenían con Dios, en contraste con está
escena, fué aparentemente una conversación relajada, informal y sin restricción. Ahora, el
pecado ha entrado. La pareja culpable se esconde en los arbustos, reconociendo su desnudez,
sintiendo la culpa de lo que habían hecho. Pero el mismo rélato implica que esto es algo
diferente y nuevo, que lo opuesto a esta conducta fué verdadero antes de la introducción de la
maldad, que ellos vendrían saltando y riendo ante la presencia de Dios de saludar a su Amigo
amado al momento que el venía al jardín a platicar con ellos acerca de todo lo que tuvieran en
sus corazones. Esto es una indicación de lo que usted puede encontrar en la oración en el resto
de las Escrituras, especialmente lo que Jesús nos enseñó acerca de la oración. No venimos a un
solemene, juez severo; venimos a un Padre amante.
 
Han hábido ocasiones en mi ministerio aquí como pastor, durante estos 30 años, cuando he sido
tratado ocasionalmente con mucho respeto, especialmente cuando viajo fuera de aquíöustedes
saben que no hay honor para un profeta en su propia tierra! Eso no es verdad en mí, pero
algunas veces yo recibo mas honra cuando viajo al extranjero. La gente me llama "Doctor"
Stedman. Ellos hablan con una gran reverencia y respeto que es obvio, y eso está bien, en cierta
forma. Pero saben ustedes que cuando mis hijos eran pequeños nunca me trataron de esa forma.
Cuando yo venía a la casa de un día aquí en la iglesia, ellos no venían al garage y decían, "Oh
su gran majestad pastor de la Iglesia de Península, bienvenido a almorzar a la casa!" Ellos me
conocían mejor que eso. Ellos estaban mas relacionado intímamente conmigo que eso. Ellos
corrían y brincaban a mis brazos y me decían lo que habían hecho en el día.
 
Ese es el retrato que Jesús proyecta de la verdadera oración; y eso es lo que ustedes ven, por
implicación en el Jardín del Edén. El hecho de que esto ocurrió en el fresco del día es
indicación de que fué un tiempo relajado y sin presión. Su trabajo, o cualquier cosa que
estuviesen haciendo, fué terminado y ellos podían sentirse relajados y refrescados. Con una
soda 7-Up en la mano, yo estoy seguro que ellos caminaron por el jardín, hablando con su
querido Amigo en una conversación íntima y sin restricción acerca de cualquier cosa que
estuviese en sus corazones. Eso es la oración, esa manifestación ingenua de estar en una forma
relajada en la presencia de un Amigo fiel.
 
Pero ahora noten algo más es este recuento. El pecado ha entrado ya, y Adán y Eva se estaban
escondiendo de Dios. Toda la informalidad se había acabado, reemplazado con miedo, sentido
de culpa, y reacidos a venir a su presencia. Pero Dios mismo otra vez toma la iniciativa de
corregir esa condición. El comienza a hacerle preguntas a Adán y Eva.
 
Ahora, es muy, muy importante entender esto, porque es evidente en este recuento hay un golfo
de separación entre el hombre y Dios, y es Dios quién emprende conectar el puente de ese
golfo. Hay ocasiones en nuestra vida de oración cuando también sentimos ese sentir de que un
golfo nos separa de Dios. Tenemos miedo o estamos muy cansados, o desinteresados para venir
a él. Lo que me ánima en este recuento es que Dios mismo asume la responsabilidad de cambiar
eso. Él lo hace en la oración al hacer las preguntas. Prosigue con las siguentes preguntas que
salen de sus labios divinos:
 
    "¿Donde estás, Adán?" {Gen 3:9b}
    "¿Quién te dijo que estabas desnudo?" {Gen 3:11a}
    "¿Que es lo que has hecho? {Gen 3:13a}
 
Es muy importante, de hecho, entender que Dios no hace estas preguntas porque el no sabe las
respuestas. El conoce todas las respuestas a las preguntas antes de hacerlas. Él nunca hace una
pregunta para su beneficio propio; no hay recuento en las Escrituras de preguntas hechas para
satisfacer la curiosidad de Dios. Jesús estaba siempre haciendo preguntas a sus discípulos, no
porque el no sabía la respuesta, sino porque las preguntas requerían una investigación, una
búsqueda de parte del individuo, y él mismo aprendería algo en la búsqueda.
 
Recuerdan ese gran pasaje en el libro de Job, cuando en el capítulo 38, Dios llama a Job y le
dice, "Levantate ahora y ciñe tus hombros como un hombre y contestáme," {Job 38:3}. El le
recuerda a Job que él ha estado preguntando por ese privilegio por mucho tiempo, diciendo, "Si
solamente tuviera la oportunidad de hablar con Dios. Tengo una preguntas que me gustaría
hacerle acerca de lo que él me está haciendo a mí." Ahora Dios le dice, "Esta bien Job, está es
tu oportunidad. Aqui estoy. Pero dejáme hacerte algunas preguntas para saber tus credenciales,
para ver si puedes jugar en mi liga." Entonces comienza la serie de preguntas científicas más
notables que se hayan preguntado a un ser humano en la fáz de la tierra. Pero Job no pudo
contestar ninguna de ellas. Finalmente, el es encontrado de cara en el polvo, clamando, "Yo me
aborrezco, me arrepiento en el polvo y la ceniza," {Job 42:6}. Dios entonces comienza a
trabajar.
 
Algo parecido está pasando en el Jardín del Edén. Aquí están Adán y Eva escondiéndose. No
quieren conocer a Dios, hablar con él, o verle, pero Dios mismo les llama, y gentilmente, sin
rudeza, comienza a hacerles algunas preguntas. Su primer pregunta es bien importante:
 
"¿Donde estás?" {Gen 3:9a}. No sé de ninguna pregunta más importante en la vida que esa.
Dios está enseñándonos por medio de esto que, en esta tierra maldecida por el pecado en que
los seres humanos tienen que morar, es importante que frequentemente nos preguntemos,
"¿Adonde estoy yo?" y evaluemos que está pasando en nuestras vidas.
 
Si alguien que nucan hubiese estado aquí anteriormente y se dirigiera a nuestro servicio hoy
pero se perdió buscando el lugar y llama a alguien por teléfono aquí, y dice, "No sé como llegar
allá. ¿Me podrían ayudar?" ¿cual sería la primer pregunta que se le haría? Seguro que sería,
"¿Donde estás tu?" La primer cosa que el hombre o mujer, niño o niña deben hacerse asi mismo
es, "¿Donde estoy?" ¿Donde estoy en esta jornada en está vida? ¿Que me ha pasado? ¿Estoy
cerca del cumplimiento de mis sueños que tenía hace un año atrás, o estoy más lejos y estoy
encontrando que están desapareciendo en la distancia rapidamente? ¿Estoy cerca del objetivo,
el ideal, o lo que quiero ser como hombre o mujer ahora comparado con algunos años en el
pasado? ¿Donde estoy yo?" Esa es la primer pregunta importante que debemos hacernos
frequentemente. Qué maravilloso es que Dios enseña al hombre esto acerca de si mismo.
 
Adán tuvo problemas con la respuesta. "¿Donde estoy?" Bueno, aquí estoy Señor, aquí en los
arbustos, sintiendo verguenza y desnudo y alejado de tí." Él tuvo que haber realizado en su
corazón que no estaba donde estuvo el día anterior. El comiemza, quizás por primera vez, a
entender la enormidad de lo que le ha pasado a él.
 
Yo he visto hombres y mujeres muchas veces pasar a través de esto; y ustedes también. Todas
las dificultades de nuestra vida tienden a hacer la voz de Dios gritándonos, "¿Donde estás? ¿Ha
estado usted hace poco acostado en ún hospital, por accidente o enfermedad, y allí en el
silencio del cuarto del hospital cuando nadie está presente y usted tiene algún tiempo para
pensar, y la pregunta surge en su corazón, "¿Donde estoy?"
 
Adán tartamudea la contestación a la pregunta (Verso 10),
 
    ˇ "Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí. {Gen
    3:10}
 
La segunda pregunta es de igual significado: "¿Quién te dijo que estabas desnudo?" {Gen
3:11a}.
 
Esa es una pregunta muy perceptiva. Dios implica, "Yo no te lo dije, pero en algún sitio tu has
aprendido esto. Tu nunca lo supistes antes." Es interesante imaginarse esta escena. Aquí están
Adán y Eva jugueteando alrededor del jardín, disfrutandose, y haciendo su trabajo, totalmente
desnudos, completamente ignorantes de las implicaciones de lo que pasa, ignorantes de que son
candidatos de un señalamiento en algún lugar! Ahora, de momento, sin niguna señal visible de
cambio, están llenos de verguenza por este suceso. La pregunta de Dios implica, "Alguien te
dijo eso. Tu no lo encontrastes tu mismo poque ha sido verdad por mucho tiempo y tu no lo
sabías. Alguien ha estado hablándote." De hecho, él único otro presente que apareció aquí en
esta escena es la serpiente. El debió haberle dicho que estaban desnudos. Así que Dios el Señor
en su misericordia y compasión guió a esta pareja a un entendimiento que hay una necesida
tremenda en la vida de discernir de las voces que escuchamos.
 
Debemos nosotros también prestar atención a esta alerta. Hay muchas voces gritándonos todo el
tiempo. Prendan la televisión y escuchen los anuncios comerciales. Las voces supuestamente
silenciosas están gritándonos constantemente, "Tu necesitas esto. Tu no lo tienes. Tu estás
necesitado. Tu necesitas este enjuagador de boca para que puedas resolver situaciones sociales.
Tu necesitas este crucero lujoso por el Caribe por que te lo mereces. Alguien te está
previniendo de hacerlo. Si puedes sobrepasar los obstáculos que se han presentado en tu
camino quizás por personas que no tienen la intención tu puedes ganar lo que estás necesitando
ahora y puedes tener la felicidad que estás buscando." Eso viene todo el tiempo, ¿no es así? Ese
grupo de voces que nos dice, "Tu estás desnudo. Tu no tienes nada. Tu has sido engañado. Si
solo tuvieras esto encontrarías lo que estás buscando." Aquí, en la oración, El Señor es capáz
de disipar esta ilusión, de removerla de los ojos y enseñarles que otra voz y no la de él está
hablándole a ellos. No sé de nada que sea más importante hoy día que entender que hay voces
en este mundo que debemos rechazar. Hay ruegos que se nos hacen continuamente que debemos
hechar a un lado. No debemos oirles. Debemos cerrar nuestros oídos a ellas porque son las
voces de otro y no del Señor nuestro Dios.
 
Entonces Dios le hace la tercera pregunta. "¿Que estó que han hecho?" {Gen 3:13a}. En
respuesta Adán y Eva comienzan el juego antiguo de pasar la responsabilidad. Adán lo tomó
como un hombreöel le hechó la culpa a su esposa! Eva lo tomó como una mujeröle hechó la
culpa a los vecinos! Escondido en cada una de sus respuestas, está la implicación, "Es tu culpa,
Dios." La mujer que me diste. Ella me dió la fruta y yo la comí. "La serpiente que dejastes en el
jardín me sedujo y la comí. Los comentaristas hacen de esto un asunto grande y lo hacen
justamente. Este es el comienzo de la tendencia natural de cada uno de nosotros de minimizar el
sentido de nuestra culpa, de culpar a otros por lo que hemos hecho. Pero, de alguna manera yo
creo que eso pierde el sentido de lo que este pasaje está diciendo, poque, en cada caso, ambos
Adán y Eva son reducidos a tres palabras pequeñas que son de gran significado aquí. Ambas,
terminan su efecto débil de justificarse con estas palabras de reconocimiento, "y yo comí,"
{Gen 3:12b, 3:13b}. Ahí está la responsabilidad que ellos reconocen que es de ellos. Ellos
hicieron la decisión final. Ellos están tratando de encontrar excusas por la presión que estaban,
pero ultimamente han llegado al lugar donde lo reconocen, "Si lo hicimos. Comimos de la fruta
que nos era prohíbida."
 
Entonces todo cambia al instante. Dios ahora no los está probando; no hay más preguntas. Él
asume el papel de abogado defensor. Él cambia ahora y enfoca en la serpiente y comienza a
maldecirle, anunciándole ciertas consequencias inevitables que seguirían al hombre y la mujer
por su selección errónea. Sin embargo, Dios anuncia que el estaría con ellos en el asunto; el irá
a través de la herida y tristeza con ellos. La escena termina con el Señor Dios mismo diseñando
tiernamente de la piel de animales para vestir a Adán y Eva en su desnudés.
 
Esto es un recuento precioso del perdón de Dios. La gran lección para nosotros es que fué el
acto de oración, el comienzo de un diálogo, doloroso como haya sido, que permitió al Señor
Dios romper con la falta de entendimiento y confusión de su situación y ayudarles a ver adonde
estaban en realidad y a aceptar su gracia perdonadora y amor restaurador. Eso es lo que es la
oración. Es una forma de traernos otra vez a una relación con el Señor nuestro Dios.
 
Ahora, una palabra más acerca de esto. Este recuento indica la razón de nuestra poca
disposición para orar. Somos como Adán Y Eva, a veces con miedo a Dios, o pensamos que el
no nos cuenta o no nos ayuda, entonces ¿cuál es el uso de venir a él en oración? En nuestra
confusión y aturdimiento, muchas veces, nos encontramos renuantes a orar. Esa fué la situación
de Adán y Eva aquí. Su negativismo se puede ver en la entrada del enemigo en sus vidas. Estoy
seguro que esto explica porque a veces encontramos difícil orar; no nos sentimos inclinados a
orar. Pero la cosa maravillosa es que si traemos ese problema al Señor el nos ayudará , como
este recuento indica, es su deleite de desenlazar los enredos que nuestros pecados han hecho, a
ayudarnos a ver la realidad detrás de la confusión en que vivimos, y traernos de nuevo al lugar
de reconocimiento y restauración.
 
Vamos a dejar el recuento aquí por ahora y confiar que hayamos aprendido como El Señor y
Dios es en su gracia y que glorioso es la relación de intimidad y amistad que podamos obtener
en él, sin importar los obstáculos a la oración que cada uno de nosotros confronta y vive a
diario.
 
Oración
 
        Padre nuestro, gracias por este recuento precioso, por la gloria del hecho que tú
        tienes en control para ayudarnos en nuestras limitaciones, sabiendo que fallamos en
        orar; y somos débiles en eso. Hay ocaciones cuando nos escondemos como lo
        hicieron Adán y Eva. Gracias por esa voz que rehusa dejarnos, pero que gentilmente
        nos llama para enfrentar con nuestras limitaciones y prepararnos para encontrar el
        lugar de lavamiento y perdón y restauración. Oramos para que podamos aprender más
        acerca de la oración en el transcurso que seguimos este recuento en las escrituras.
        Enseñanos Señor, a poner en práctica este gran privilegio y gozarlo como fué la
        intención de ser gozado. Te damos gracias en el nombre de Jesús. Amén.