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Asunto:[biblia] POSIBILIDADES EN LA ORACIÓN
Fecha:Jueves, 7 de Junio, 2001  23:19:21 (-0300)
Autor:Jorge Andrés Brugger <jbrugger @...net>

POSIBILIDADES EN LA ORACIÓN
 
por Ray C. Stedman
 
En esta series de estudios hemos buscado explorar los misterios de la oración y de corregir
algunos de los mitos que abundan acerca de este tema.
 
Esta es una descripción beneficial acerca de la oración, de la pluma de C. S. Lewis. En su libro
Mera Cristiandad (Mere Christianity), habla de la Trinidad, la naturaleza trinitaria de Dios y
dice:
 
    Se preguntarán, "¿Si no pueden inmaginarse a un Ser tri-personal, que de bueno hay el
    de hablar de Él?" Bueno, no hay nada bueno entonces para hablar de Él. Lo
    importante es ser atraído ante una vida tri-personal, y esa puede comenzar en
    cualquier tiempo--esta noche, si quieres. Lo que quiero decir es esto. Un Cristiano
    ordinario se arrodilla a orar.Él trata de conectarse con Dios. Pero si él es cristiano,
    él sabe que lo que lo mueve a él a orar es también Dios: Dios, en lo interior de la
    persona. Pero él también sabe que todo el conocimiento de Dios viene a través de
    Cristo, el Hombre que fué Dios--que Cristo está a su lado, ayudándole a orar, orando
    por él. Se vé lo que está pasando. Dios es el objeto por el cuál él ora- -la meta que
    está tratando de alcanzar. Dios es tambíen el objeto dentro de él moviéndole a
    continuar--el poder de el motivo. Dios es también el camino o puente a lo largo por el
    cuál él es impulsado hacia la meta. Así que la vida tri-personal completa del Ser está
    actualmente actuando en esa pequeña habitación donde una perona ordinaria está
    expresando sus oraciones. El hombre en un nivel mas alto de su vida--la cual llamo
    "Zoe" o vida espiritual: él está siendo atraído hacia Dios, por Dios, y a la misma vez
    siendo a si mismo.
 
Ahora, para nuestra lección bíblica en es tema vamos a mirar el capítulo once de Números,
comenzando con el verso 4. Esta historia de la vida de Moisés ocurrió durante los cuarenta
años que anduvieron los Israelitas por el desierto, en su largo viaje de Egipto a Canaán. El
recuento tiene que ver con las quejas de la gente sobre las condiciones que se encontraron en el
desierto. Verso 4:
 
    Y el vulgo que había en medio tuvo un vivo deseo, y volvieron, y aun lloraron los hijos de Israel, y
    dijeron: ¡Quién nos diera á comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de
    balde, de los cohombros, y de los melones, y de los puerros, y de las cebollas, y de los ajos: Y ahora
    nuestra alma se seca; que nada sino maná ven nuestros ojos. {Num 11:4-6}
 
Maná, como ustedes saben, quiere decir, "¿Que es esó?" ¿Se inmaginan comiendo "¿Que es
esó?" tres veces al día por cuarenta años? Versos del 7 al 9 describe el maná, pero pasemos al
verso 10, donde leemos:
 
    Y oyó Moisés al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno á la puerta de su tienda: y el furor de
    Jehová se encendió en gran manera; también pareció mal á Moisés. Y dijo Moisés á Jehová: ¿Por qué
    has hecho mal á tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo
    este pueblo sobre mi? ¿Concebí yo á todo este pueblo? ¿engendrélo yo, para que me digas: Llévalo en
    tu seno, como lleva la que cría al que mama, á la tierra de la cual juraste á sus padres? ¿De donde
    tengo yo carne para dar á todo este pueblo? porque lloran á mí, diciendo: Danos carne que comamos.
    No puedo yo solo soportar á todo este pueblo, que me es pesado en demasía. Y si así lo haces tú
    conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.
    {Num 11:10-15}
 
Es obvio que esta oración esta llena de un sentido de compasión por si mismo, reproche, y
petulancia. Es claramente la expresión de un hombre que se siente que ha sido puesto con una
gran carga. Aquí Moisés esta muy cerca de reprender y regañar a Dios por haberle dado la
responsabilidad de cuidar esta gente ingrata. Escogí esta oración porque creo es una de las
oraciones mas pobres en la Biblia, por lo tanto es una oración muy similar a las nuestras.
 
Actualmente Moisés tenía una vida de oración extremadamente saludable. Yo podría dedicarle
un año entero de mensajes acerca de sus oraciones. Algunas de ellas son magníficas. Son
expresadas con una ingenuidad que reune pensamientos majestuosos acerca de la grandeza de
Dios, que reflejan la fé de el hombre y el poder de Dios para actuar, pero esta seguramente no
es una de ellas. Esta es una oración muy pobre, expresada en un tiempo donde Moisés estaba
fuera de su clase, cuando el creyó que se le tomó ventaja. El quiso terminar--estaba dispuesto a
morir para salir de sus responsabilidades--así que se lo trae todo a Dios y dice, "¿Por qué me
distes un trabajo como este? ¿Adonde puedo yo conseguir carne para darle a toda esta gente?
¿Por qué tengo yo que cargar esto en mi corazón? Yo no los traje a existencia."
 
Escogí esta oración porque no tenemos esa parte de la vida de Moisés a menudo. Moisés fue
una figura fundamental en el Antiguo Testamento, un profeta poderoso y lider de la gente. Su
gran posición como representante del pueblo ha afectado las leyes de naciones por miles de
años, por lo tanto tendemos a pensar de él como alguien que está por encima de todos nosotros
en su relación con Dios. Moisés estuvo cuarenta días y noches en el Monte Sinaí, solo en la
presencia de Dios. El monte fué lleno de humo, todos temblaron tan siquiera al acercarse a esta
temorosa y grandiosa escena, pero este hombre fué solo a la cima del monte por cuarenta días y
oró y habló con Dios cara a cara. No una vez, pero dos veces Moisés hizo eso, por la cual la
Ley fué quebrantada y fué necesario ser renovada. El fué de nuevo al monte y regresó con un
semblante en su rostro de la luz de comunión qu él tuvo con Dios, reflejándose en él.
 
Estamos familiarizados con las historias de Moisés ejercitando el poder grandioso de
Dios--estirando su vara a las aguas del Mar Rojo para que el pueblo de Israel pudiera pasar a
través de tierra seca, dándole a la roca y el agua saliendo hacia afuera en el medio de un
desierto agullador para calmar la sed de el pueblo, y levantando su vara en victoria sobre los
enemigos de Israel, cambiando el resultado de la batalla. Es claro, en muchas de estas historias
de la Biblia de que él fué un poderoso hombre de Dios, y generalmente pensamos de él en esos
términos.
 
Pero en está oración vemos el otro lado de Moisés. Vemos a Moisés el hombre, como
realmente era. En este y otros recuentos como este obtenemos vistazos de vez en cuando de
como era Moisés en su vida diaria, y lo asombroso es que, cuando le vemos de cerca, vemos
que es una figura sopresivamente que no impreciona en si mismo. No podemos leer esta oración
sin ver que Moisés no es Charlton Heston. Aquí está un hombre enojado y disgustado sintiendo
lástima por si mismo. No hay nada de heroico en eso.
 
Ustedes recuerdan cuando Moisés comenzó su carrera. Creció como un príncipe en la casa del
Faraón, y aprendió de su madre algo de su herencia como lider de Israel y la predicción de que
él sería el libertador de su gente. Cuando tenía cuarenta años de edad el comenzó a hacer esto
en sus propias fuerzas, pero fracasó malamente. Él perdió su temperamento, mató a un egipcio y
tuvo que esconderse en la arena y huir de la ira del Faraón. Evidentemente Moisés teniá tanto
miedo por esa experiencia que se mantuvo en el desierto por cuarenta años, trabajando como
encargado de rebaños de ovejas con su suegro. Él no hizo ningún esfuerzo por regresar a
Egipto, para recuperar sus pérdidas o restaurar su liderazgo. Un fracaso fatal y ya estaba
acabado; estaba listo para terminar. Este es el espíritu que vemos aquí, así que en si mismo
Moisés no fué fuy impresivo.
 
Luego estuvo el incidente del arbusto ardiente, cuando Dios le llamó finalmente y le comisionó
a ir a Egipto, pero Moisés estaba muy renuente a ir. El tenía lo que llamaríamos hoy una imagen
muy pobre de si mismo. Él le dijo a Dios, "Yo no puedo hacer esto. Porque tan siquiera ni
puedo hablar; yo tartamudeo. No tengo habilidad para pararme ante reyes." Él se había
olvidado de que el fué tambien miembro de la casa de el Faraón y era muy reconocido como el
hijo del Faraón. Pero todo eso ya se olvidó ahora. Él tiene tanto miedo de su propia imagen de
si mismo que está renuente en ir. Finalmente, el recuento nos dice que el coraje de Dios se
incendió sobre él porque fué muy testarudo de que no iría y no cedería.
 
Ustedes recuerdan cuando los israelitas iban a través del desierto, la autoridad de Moisés fué
retada por su propio hermano y hermana, Aarón y Mirian. Ellos le preguntaron, "¿Por qué estás
con esos aires de esa manera? ¿Quién te hizo lider? Dios habla a través de nosotros como
también lo hace a través de tí. ¿Por qué tienes tu que hablar?" Solamente la intevención de Dios
mismo fué lo que restauró la autoridad de Moisés en aquel momento, porque Moisés no se
defendió él mismo.
 
Poco después Kora y Datán y sus conferedados retaron su autoridad y Dios tuvo que intervenir
otra vez. Si ustedes ponen estos dos recuentos juntos, podrán ver que Moisés es por naturaleza
temperamental, indeciso, una personalidad contraída, sin confianza de si mismo, facíl de
intimidarse, listo a renunciar y aún morir cuando la presión es pesada. Este es el instrumento
usado poderosamente por Dios en sus días de vejez.
 
Al mirar este recuento, quiero que noten algunas cosas. Noten, por ejemplo, que no todo el
mundo en Israel murmuró acerca de las condiciones. Esto comenzó, como siempre con un
grupito de descontentos que dejaron saber como se sintieron y siguieron influenciando a los
otros.
 
Verso 4: "La chusma que había entre ellos desarrolló un deseo ansioso." Esta es la forma en que
siempre pasa. Todo pastor está familiarizado con esto. Un mero grupo de personas criticando
en la congregación, diciendo como se sienten y murmurando en contra de sus condiciones,
pueden comenzar a expandir un descontento en un grupo completo de personas. Eso es lo que
está pasando aquí.
 
Siempre me maravillo de este recuento porque no me identifico con el deseo desmedido de esta
gente por esta clase de comida. Pescado puedo entenderlo, pero pepinos--doce pulgadas de
indigestión. Melones si me gustan pero ¿puerros y cebollas y ajo? ¡Esa fragancia en esos
vegetales que se quedan en la memoria de uno! ¿Por qué los querrían? Bueno, no lo sé, con
excepción de mencionar que la descripción del maná--se puede ver en vez como la comida de
desayuno que llamamos "Nueces de Uvas"--parecía indicar que uno se cansaría terriblemente
de comer eso y nada más por cuarenta años, así desearía uno comer cualquier otra cosa.
Evidentemente eso es lo que esta gente estaba sintiendo aquí cuando murmuraban en el desierto.
Pero es un grupo pequeño de descontentos quienes causaron el problema. Ellos influenciaron a
la gente que pidieran a Moisés lo imposible.
 
No envidio el trabajo de Moisés. Tuvo que guiar casi dos millones de personas a través de un
desierto desolado, ser responsible de establecer todas sus disputas, contestar todas sus quejas,
resolver todas sus dificultades, y suplir todas sus necesidades, y llevar toda la carga de esto
constantemente sobre él por cuarenta años.
 
Este es un trabajo que yo no tendría ningún deseo, pero Moisés lo hizo. En esta ocasión, sin
embargo, se hizo muy pesado para él. Él viene a Dios con esta petición, y en su quisquilloso
quejido dice, "¿Señor, como puedo yo suplir carne para toda esta gente?" Estoy seguro que sus
mentes corren de inmediato, como la mía, al Nuevo Testamento, cuando los discípulos vinieron
a Jesús y dijeron, "hay cinco mil personas aquí y no tenemos alimentos para ellos. ¿Que
podemos hacer? {cf Mat 14:15-21}. Moisés estaba pasando por una situación similar.
 
Bien, Dios le contestó, y es maravilloso ver su gracia y profundidad en la respuesta. Él primero
le contesta librándolo de la presión de Moisés, dividiendo la labor. Verso 16:
 
    Entonces Jehová dijo á Moisés: Júntame setenta varones de los ancianos de Israel, que tu sabes que
    son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos á la puerta del tabernáculo del testimonio, y
    esperen allí contigo. Y yo descenderé y hablaré allí contigo; y tomaré del espíritu que está en ti, y
    pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo. {Num 11:16-17}
 
Es maravilloso que Dios escogió en ambos el Antiguo y Nuevo Testamentos al usar ancianos
como solución al problema de un ministerio sobrecargado. Encontramos lo mismo en el libro de
Hechos. Cuando los apóstoles fueron asignados con la tarea de guiar una iglesia que en rápido
crecimiento, que crecía a pasos agigantados--dos mil en un día, tres mil en otro, cinco mil poco
después--la solución de el Espíritu fué la de asignar ancianos para dividir la carga entre ellos.
A través del Nuevo Testamento encontramos que la forma en que Dios asignó
responsabilidades fué el de tomar hombres dignos de confianza, hombres de respeto y honor, y
poner el espíritu de liderazgo en ellos y dejar que se distribuyera la carga, descubriendo la
mente de Dios para la gente. Siempre me impresiona el hecho de que Dios escogió hacerlo de
esta manera y que él entiende la presión que puede venir en ún solo individuo que esta a cargo
de muchas responsabilidades.
 
Yo creo que este es uno de los conceptos mas malentendidos de la iglesia hoy día. Encuentro
que la mayoría de las iglesias no piensan de los ancianos como los vemos aquí funcionando y
en el Nuevo Testamento. La mayoría de las iglesias piensan de los ancianos como miembros
ejecutivos de la junta que están simplemente encargados de tomar decisiones--la gente viene a
ellos con problemas y los ancianos deciden que hacer de acuerdo a lo que ellos crean mejor,
igual que haría una junta corporativa de ejecutivos. Pero los ancianos en la Biblia eran hombres
que entendía a la gente y entendía sus problemas. Ellos se relacionaban con la gente y se
envolvían con ellos, le ministraban a ellos, y traían el conocimiento íntimo de ese
envolvimiento con personas y problemas al grupo en general, asi que juntos, los ancianos
podían buscar la mente de Dios para saber cual debía ser la decisión. Y la decisión venía de
Dios, no de los hombres. Ese es el trabajo de el anciano, y eso es lo que Dios propone hacer
aquí con Moisés.
 
Es interesante ver dos de las funciones de los ancianos, ya que se nos dice un poco más tarde,
en el verso 26:
 
    Y habían quedado en el campo dos varones, llamado el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales
    también reposó el espíritu: estaban estos entre los escritos, mas no habían salido al tabernáculo; y
    profetizaron en el campo. Y corrió un mozo, y dió aviso á Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en
    el campo. {Num 11:26-27}
 
Este joven está alarmado por esto. El cree que Moisés se va a poner enojado de que cualquiera
tendría el atrevimiento de profetizar.
 
    Entonces respondió Josué hijo de Nun, ministro de Moisés, uno de sus mancebos, y dijo: Señor mío
    Moisés, impídelos. {Num 11:28}
 
"No podemos dejar que esto suceda. Tenemos que mantener la jerarquía aquí."
 
    Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? mas ojalá que todo el pueblo de Jehová fuesen
    profetas, que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos. {Num 11:29}
 
¡Que respuesta gentíl, y que claro Moisés entendió el proceso de Dios! En el Nuevo Testamento
esto viene a dejarse ver por completo en la iglesia cuando aprendemos que todo el pueblo de
Dios está equipado con los dones del Espíritu, ya que el Espíritu está sobre toda la
congregación. Se espera de todos nosotros el ministrar de acuerdo a el regalo que Dios nos ha
dado. Este incidente en el desierto es una anticipación de esto, cuando Dios comenzó a enseñar
cual era su método prescrito para ministrar.
 
¡Que lección es esta para nosotros! Como le habrá ayudado a Moisés a saber de que el podía
compartir la responsabilidad y la carga con hombres de fé similar que también tenían regalos
del Espíritu y que estaban llenos de el Espíritu para que así pudieran funcionar en esta manera.
 
Esa fué la división de la labor, pero ahora Dios continua contestándole la oración a Moisés con
una provisión milagrosa de abastecimiento. Miren al verso 18:
 
    Empero dirás al pueblo: Santificaos para mañana, y comeréis carne: pues que habéis llorado en oídos
    de Jehová, diciendo: ¡Quién nos diera á comer carne! ¡cierto mejor nos iba en Egipto! Jehová, pues, os
    dará carne, y comeréis. No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días; Sino
    hasta un mes de tiempo, hasta que os salga por las narices, y os sea en aborrecimiento: por cuanto
    menospreciasteis á Jehová que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿Para
    qué salimos acá de Egipto? {Num 11:18-20}
 
¡Que clase de comentario en espíritu de criticar y dar quejas! Todo esto termina siendo un
insulto a la presencia y poder de Dios, ¿no es asi? Cuando nos quejamos de lo que Dios nos ha
traído y las condiciones que el ha puesto en nosotros, hacemos exactamente lo mismo que
hicieron los que murmuraron en el pueblo de Israel. Eso despierta el coraje de Dios de que
seamos tan desagradecidos, ignorantes de quién es él, incrédulos de que él está en medio
nuestro y que puede solucionar los problemas. Seguramente que podemos al menos darle una
oportunidad a él para que demuestre su sabiduría, y su poder entre nosotros.
 
Leemos después como Dios hizo esta provisión milagrosa. Verso 31:
 
    Y salió un viento de Jehová, y trajo codornices de la mar, y dejólas sobre el real, un día de camino de
    la una parte, y un día de camino de la otra, en derredor del campo, y casi dos codos sobre la haz de la
    tierra. {Num 11:31}
 
Esto no quiere decir que las codornices se amontonaron a esa altitud. Lo que quiere decir es
que volaron a ese nivel, dos cúbicos (alrededor de tres o cuatro pies) por encima de la tierra,
para que los israelitas pudiera ir con garrotes y los golpearan al suelo y asi tomar la carne que
estaban hambrientos de comer. Y eso hicieron. Se nos dice:
 
    Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día, y toda la noche, y todo el día siguiente, y
    recogiéronse codornices: el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí á lo largo en
    derredor del campo. {Num 11:32}
 
Ellos comenzaron a comerlos, y como Dios dijo, tuvieron tanto de comer codornices que
empezaron a disgustarse de ellos. Ahora entiendo que es imposible comer codornices por más
de algunos días porque la carne de codorniz es muy rica. Después de algunas comidas de
codornices no puedes ver ninguna más, pero esta gente comió hasta que se le salieron por las
narices, Dios de verdad que le suplió su necesidad.
 
Uno de los gran principios que se ven a través de las Escrituras es que Dios con frecuencia
enseña a su pueblo. ¿Ha realizado usted que peligroso puede ser, a veces, tener sus peticiones
contestadas? Dios puede darle lo que usted pida como lo hizo con esta gente, pero no durará
mucho tiempo antes de que usted no querrá lo que él le ha dado.
 
Hace algunos años que un joven de escuela superior me dijo, "Hace algunas semanas conocí a
la muchacha mas hermosa. Oré al Señor, ÎSi tu me dejaras conocer a esta muchacha, y poder
conocerla más, y salir con ella, yo sería la persona mas contenta de la tierra.â Bien, Dios
constestó mi oración. La conocí y comenzé a salir con ella, pero ahora estoy orando, ΡSeñor, si
pudieras ayudarme a salir de esta joven, yo sería la persona mas feliz de la tierra!â" Eso es lo
que sucede a veces. Esa es la forma en que Dios nos enseña como y por que orar. De su
ingratitud, y su falta de entendimiento, y falta de confianza, esta gente aquí en el desierto oró un
tipo de oración érronea pero Dios la contestó para que aprendieran de esa experiencia. Esto es
reflejado a menudo en nuestra experiencia en el presente.
 
Ahora, no fué tan solo la división de la labor, y la provisión de abastecimiento, pero también
hubo un juicio discriminado que Dios hizo, en el verso 33 se nos dice:
 
    Aun estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese mascada, cuando el furor de Jehová se
    encendió en el pueblo, é hirío Jehová al pueblo con una muy grande plaga. {Num 11:33}
 
Se piensa que la carne se dañó sin que los israelitas lo supieran. Algún tipo de botulismo,
quizás es la razón por la cuál esta plaga se manifestó entre ellos. Se nos dice:
 
    Y llamó el nombre de aquel lugar Kibroth-hattaavah [que quiere decir "las sepulturas de las codicias], por
    cuanto allí sepultaron al pueblo codicioso. {Num 11:34}
 
Ahora noten algo, no todos murieron, o todo el que murmuró y se quejó murió. Dios solamente
identificó a los autores de este descontento, ya que antes en el verso 4 se nos dice, "el canalla
que estaba entre ellos tenía una gran codicia", y aquí al teminar el pasaje leemos, "cuanto allí
sepultaron al pueblo codicioso." Asi que Dios castigó a los instigadores que había entre ellos y
contestó la oración de Moisés. Dios libró a Moisés del terrible sentir de la carga, enseñó una
gran lección de la queja y su capacidad para suplir a la gente, y al mismo tiempo, juzgó a
aquellos que causaron los problemas en el campamento.
 
Lo notable de esto es que aún la petición de Moisés, siendo de una manera quejosa y
reprochable fué sin embargo contestada. Es la oración más probre que jamás haya orado, es una
de las oraciones más débiles de la Biblia, lejos de ser una oración modelo, pero cualquiera que
fuese, esta oración fué un atento de recibir recursos divinos. Reconoció la propia insuficiencia
de Moisés, y hacía conciencia de los recursos increibles de Dios, su sabiduría, y la posiblidad
de resolver este problema; por lo tanto Dios lo honró y le contestó. Eso es la oración, una
confianza no en nosotros, pero en Dios, que trae más adelante grandes posiblidades.
 
La diferencia clara entre Moisés el hombre y Moisés el motivador de los eventos mundiales fué
la diferencia en el poder de la oración, porque fué la confianza que Moisés tuvo de que Dios
iba a hacer y resolver a través de él hizo posible lo que él alcanzó. En el Nuevo Testamento
vemos la figura asombrosa de Moisés y lo que fué en la historia. Él enseñó al pueblo de Israel a
entender algo más de la grandeza de su Dios que ellos nunca habían tenido. Él reveló a Dios
como el Soberano de toda la historia, el Creador de los cielos y la tierra, Señor de Señores,
Rey de Reyes, el Suplidor de su pueblo, el Entendedor de las necesidades de la gente. A través
de todo este recuento tenemos un retrato maravilloso de como Dios poderosamente usó a este
instrumento humano para enseñar a la gente de su grandeza y poder.
 
En el capítulo once de Hebreos se dice de Moisés "él soportó el verle a él quién es
invisible."{Heb 11:27}. Eso es lo que la oración hace. Oración es la actualización de nuestra
conciencia de que Dios está allí. No podemos verle, pero él está con nosotros en los eventos de
nuestras vidas, las occurencias diarias y comunes de nuestra existencia. Eso es de lo que trata la
oración.
 
Ha sido para mi un privilegio en mi vida de haber conocido algunos de los gigantes espirituales
de nuestro día. He tenido el privilegio de acercarme a algunos de estos hombres, aún vivir con
algunos, y he encontrado invariablemente el mismo patrón--hombres que eran insignificantes en
sus alcances personales pero que habían alcanzado grandes logros espirituales por el poder de
Dios a través de su actualización en la oración. Siempre he encontrado hombres ordinarios que
sin embargo tenían un Dios extraordinario. Eso es lo que trata la oración, ¿no es asi?
 
Es ahí donde también estamos nosotros. No somos peores que Moisés, ni mejores tampoco.
Muchos de nosotros se sienten muy de cerca a lo que él hizo:
 
    "¿Como puedo hacer estas cosas que me estás pidiendo?"
    "¿Como puedo vivir esta situación?"
    "¿Como puedo continuar en los días que siguen?"
    "¿Por que me traístes a este lugar?"
    "¿Como puedo suplir estas necesidades?"
 
Nuestro grito quisquilloso es a menudo expresado, o sin expresar, a lo largo de estos mismos
términos. Que lección es esta que Dios en su gracia, no obstante, contesta y resuelve nuestros
problemas, no para que vayamos en oración en una forma reprochable, pero que podamos
aprender a como orar y como confiar y crecer en nuestra vida de oración--y entender que, debil
e inadecuado como seamos a menudo, nuestro Dios es la clase de Dios que puede escoger
vasos débiles como nosotros y usarnos en realizaciones poderosas. Quizas nunca se sepan aquí
en la tierra, pero se sabrá ampliamente en el cielo. "Dios ha escogido las cosas débiles de la
tierra" dice Pablo, "lo obscuro, lo marginado, lo pobre, para que así avergonzar a los fuertes,"
{1 Cor 1:27}.
 
Esa es la forma en que Dios obra. Es una forma muy contraria a la forma que el mundo usa para
motivar a las personas para que funcione, o aún a la iglesia mundana que glorifica a los
hombres y mujeres y los exalta como estrellas glamorosas que pueden funcionar mas allá de las
habilidades ordinarias de las personas. Esa no es la forma que Dios usa. Dios ama a gente
ordinaria como usted y como yo, y él está dispuesto a usarnos adonde estamos.
 
Eso es lo que trata la oración.
 
Oracion
 
        Señor, te damos gracias por las verdades que hemos estado mirando. Confesamos que
        a menudo nos sentimos como Moisés. Sentimos que los problemas son muy grandes
        para nosotros, nuestra vida demanda mucho, nuestras presiones son muy grandes,
        nuestras circunstancias son muy complejas, y resentimos que se nos pregunte hacerlas.
        Perdónanos Señor. Danos eso que en la oración de Moisés y de las experiencias de
        nuestras propias vidas también aprendamos de que tu eres un Dios de recursos
        infinitos, de sabiduría increíble, de paciencia infinita y entendimiento, y que tu haces
        estas cosas si confíamos. Ayúdanos en nuestra incrédulidad. Oramos en el nombre de
        Jesús, Amén.