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Asunto:[biblia] LO FRUCTUOSO DE LA ORACIÓN
Fecha:Lunes, 11 de Junio, 2001  22:59:47 (-0300)
Autor:Jorge Andrés Brugger <jbrugger @...net>

LO FRUCTUOSO DE LA ORACIÓN
 
por Ray C. Stedman
 
Hemos estado mirando a lo que hombres y mujeres del Antiguo Testamento nos han enseñado acerca de la oración.
Comenzamos con la historia de Adán y Eva en el Jardín del Edén. Allí aprendimos que en el principio la oración era una simple
conversación con Dios, una íntima, honesta, forma informal de serles sinceros a él. Pero el secreto de la oración es que
comienza con Dios; él la comienza. Adán y Eva simplemente la llevaron en una manera aberta e informal.
 
Después aprendimos de la vida de Abraham que la oración proviene legítimamente de el carácter y promesas de Dios. La
oración no es magia; no es una simple forma de usar a Dios para obtener lo que uno quiere. Oración si es basada en lo que
Dios ha dicho y lo que él ha prometido; y oración es clamando a esa promesa. Eso es lo que Abraham nos enseñó en su gran
oración por Sodoma y Gomorra.
 
En la vida de Jacob aprendimos que la oración requiere que tengamos conciencia de nuestras limitaciones humanas. Dios llevó
a Jacob a lo más profundo hasta que no pudo hacer nada sino agarrarse de él: entonces él contestó su oración. Por lo tanto la
oración depende de el suplemento de Dios en la actividad, o en muchos casos, ponerlo todo aparte y hacerlo todo él mismo.
 
Después aprendimos de Moisés que la oración es la confianza en los recursos de Dios y no en nosotros. Aprendimos que aún
en tiempos cuando estamos bajo presión y acosados por las demandas que nos imponen, y se las traemos a Dios, él convierte
a debiluchos en guerrilleros, los miedosos en hombres y mujeres de fé.
 
Nuestro último estudio de Jabes non enseñó que la oración es para los problemas ordinarios diarios de nuestra vida. Ofrece
esperanza al desesperado y una vía de escape para aquellos que han sido engañados, privados de sus necesidades básicas y
cargados por sus circunstancias.
 
Ahora, en esta mañana en primera de Samuel venimos a una mujer la cuál su oración fué usada por Dios para traer al
primer--y en cierta forma a el profeta más grande de Israel, un hombre que se convertiría en el guía espiritual y mentor de los
primeros dos gran reyes de Israel. Desde luego me refiero a la oración de Anna, la madre de Samuel, encontrado en primera
de Samuel 1 y 2. Se nos dice que la historia es presentada a nosotros en cuatro movimientos simples por la cuál está
centralizada: primero, el dolor de Anna, después su oración, después su paz, y finalmente su exaltación.
 
Veamos primero al problema de Anna y el dolor que le causó. Leyendo en el primer capítulo de Samuel:
 
     Hubo un varón de Ramathaim de Sophim, del monte de Ephraim, que se llamaba Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de
     Thohu, hijo de Suph, Ephrateo. Y tenía él dos mujeres; el nombre de la una era Anna, y el nombre de la otra Peninna. Y
     Peninna tenía hijos, mas Anna no los tenía. Y subía aquel varón todos los años de su ciudad, a adorar y sacrificar á Jehová de
     los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Eli, Ophni y Phinees, sacerdotes de Jehová. Y cuando venía el día, Elcana
     sacrificaba, y daba a Peninna su mujer, y a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte. Mas a Anna daba una parte
     escogida; porque amaba a Anna, aunque Jehová había cerrado su matriz. {1 Sam 1:1-5}
 
Ahí estaba el problema de Anna: ella era una mujer estéril que deseaba tener un bebé. Todas las mujeres de esta congregación
en esta mañana entienden lo que ella sintió. Aún las jovenes solteras sienten en ellas el atractivo de el misterio de la capacidad
de ser madre. He visto este deseo aumentar muy fuerte en mujeres que han alcanzado al punto de que han deseado un bebé
mas que cualquier otra cosa en la tierra. Ahora Anna era casada, y naturalmente esperaba que pronto sintiera las señales de
embarazo, pero pasaron los meses y los años y su vientre permaneció estéril. Ella sintió el dolor en sus brazos y en su corazón
al desear tener un hijo.
 
Para ser peor, naturalmente era que la otra esposa, Penina parecía tener un bebé cada vez que se daba vuelta. Al tanto
llegaban la epoca así venía un hijo nuevo a la familia, para que el hogar fuese llenado de niños, pero ninguno era de Anna. El
dolor de su corazón se hacía mas profundo según pasaba el tiempo. La llave final de su agonía era de hecho que Penina no se
podía quedar callada en relación a su fertílidad. Ella encontraba mil y una maneras de recordarle a Anna de su infertílidad. Ella
se mofaba de ella y se burlaba de ella por eso, y cada palabra hería profundamente a el espíritu de Anna. Ella se dolía de su
vida de infertilidad y de la mofa que le decía su rival.
 
Como punto aparte, qusiera señalar que esta agonía, la mofa y la burla es parte del precio pagado porque es un desvío de la
intención original de Dios de el matrimonio de un hombre y una mujer.
 
¡Alguien ha dicho bien que la consecuencia de la bigamia es la de dos suegras!
 
La presencia de dos mújeres en la casa, con certeza va a traer conflicto; esto es siempre un hecho probado cuando la intención
original de Dios es ignorada. Aunque la Biblia registra el polígamo de algunos patriarcas, no obstante, es nunca endosado. Aquí
hay una ocasión, por lo tanto que se vé el precio que algunas veces tiene que ser pagado porque el hombre inconsientemente
se deja llevar por las constumbres de la gente a su alrededor. Este hombre Elkana, tomó dos esposas en vez de una, por la
cual Dios había ordenado.
 
Pero lo más dificultoso que Anna enfrentó es esta palabra registrada dos veces en este recuento para nosotros, y es, porque
Dios cerró su vientre. Dos veces se nos dice que su problema viene de Dios. Ahora esto es un reconocimiento claro de una de
las lecciones más fuertes que tenemos que aprender en la vida--la lección de que incapacidades al nacer, cualquiera que fuere,
y aún las limitaciones corrientes de nuestra vida, dificultuosa como fueren y no importa lo mucho que luchemos en su contra,
son dadas a nosotros por el Señor mismo. Es Dios quién está detrás de las circunstancias de nuestras vidas. No nos gusta
creer eso. Preferimos creer que todo viene de él enemigo, pero el libro de Job nos recuerda que el enemigo no nos puede
hacer nada a menos que el Señor se lo permita hacerlo. Fué Dios quién escogió a esta mujer para ser estéril. Ahora fué Dios
quién la creó mujer. El le dió la capacidad para hacer las funciones de madre. El puso dentro de ella el deseo de tener un bebé,
el deseos de año tras año de poder tener la capacidad como mujer de ser madre, pero como este recuento nos dice
claramente, fué Dios también quién previno que ella tuviera un bebé.
 
Ahora eso puede ser extraño para nosotros y difícil de reconciliar, pero hay otros recuentos en las Escrituras que lo confirman.
Pienso en la historia de el capítulo nueve de Juan, donce Jesús y los discípulos vinieron a un hombre que nació ciego--viniendo
de su madre como un bebé pequeñito, sus ojos estaban ya cerrados. Cuando Jesús y los discípulos lo encontraron el era un
hombre desarrollado ya, sentado al lado del camino, mendingando. Los discípulos le preguntaron a Jesús, "¿Quién pecó, este
hombre o sus padres, porque nació ciego?" {Juan 9:2}. La pregunta, de hecho, refleja un malentendido común en la vida que
mucha gente comparte aun hoy día, de que todos los problemas en la vida son causados por nuestros pecados, y que si algo
no marcha bien es porque estamos siendo castigados. Pero este recuento de Anna, y muchos otros en las Escrituras indican
que ese no es el caso. Ciertamente no era el caso de el hombre ciego, ya que Jesús le contestó a los discípulos, "Ni este
hombre pecó, ni sus padres," sino, como es expuesto en la Nueva Versión Internacional, "esto sucedió para que la obra de
Dios se manifestará en su vida," {Juan 9:3}. Habiendo dicho esas palabras, nuestro Señor lo tocó y abrió sus ojos.
 
Lo que Jesús quiso decir fué que Dios había creado una condición para que cuando el la librara, nuevos entendimientos
surgirían por causa de su nombre; la gente entendería más de la misericordia, la gracia y el poder de Dios de lo que ellos
pudieran haber captado de otra manera. En este recuento se nos dá una clave de el porque este tipo de incidentes ocurren en
nuestras vidas. Dios no nos dá estas circunstancias para tormentarnos, o para llevarnor a la amargura o resentimiento. A
menudo lo convertimos en eso, pero esa no es la razón por el cuál son dadas. Nuestro Dios no es esa clase de Dios. Él nos los
dá para que se lo traigamos a él y nos guíe a la solución que nunca hubiesemos encontrado, una contestación mayor de la que
podríamos haber soñado.
 
He pensado mucho recientemente acerca de esa gran película e historia de la vida de Joni, la niña que fué paralizada en un
accidente. Como de una manera hermosa confirma lo que estamos diciendo aquí. Cuando ella fué de pronto paralizada en sus
años de juventud, ella primero lo tomó con gran resentimiento y espíritu de amargura, pero al ir tratando de enfrentar su
problema y aceptándolo como una condición que Dios le había dado, Dios le abrió una puerta en el ministerio y un testimonio
por el cuál ha sido díficil de comparar como un vehículo de comunicación con otros que tienen una condición similar a la de
ella, paralizada y viviendo en una silla de ruedas. A ella se le ha sido dado una puerta ancha de ministerio que le llena como
nada haya podido hacerlo. Eso es lo que la historia de Anna nos está diciendo. Dios le dió un problema para que ella pudiera
traerselo a él para encontrar la solución que él tenía ya en mente.
 
Vemos que este recuento nos lleva a la oración de Anna. Se nos dice en el verso 7:
 
     Y así hacía cada año: cuando subía á la casa de Jehová, enojaba así á la otra; por lo cual ella lloraba, y no comía. Y Elcana su
     marido le dijo: Anna, ¿por qué lloras? ¿y por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez
     hijos? {1 Sam 1:7-8}
 
Esto sucedió en el tiempo de la ofrenda de los diezmos anuales en Israel. Era la costumbre de los hombres de vender sus
ganados y ovejas y traer el dinero al tabernáculo. Allí ellos comprarían un animal para ofrecer como sacrificio, pagar el diezmo
al sacerdote, y depués cuando el animal era sacrificado, se reunían alrededor como familia y comían el animal en presencia de
el Señor como sus invitados en su propia mesa--muy parecido a la cena de el Señor que hacemos hoy día. Era la constumbre
de darle a cada mujer y sus niños una cierta porción de carne, pero de hecho, Penina y sus hijos recibián la porción mayor de
el sacrificio. Anna recibe una porción solamente porque ella no tenía hijos. Así que ya llegaba el tiempo cuando su infertilidad le
afectaba mas profundo que en el pasado. Su rival acostumbraba a provocarla mas severamente en esas ocasiones que en
cualquier otra ocasión, mofándose y burlándose de ella por su condición.
 
El recuento continua en el verso 9:
 
     Y levantóse Anna después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Eli estaba sentado en una silla junto á un
     pilar del templo de Jehová, Ella con amargura de alma oró á Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los
     ejércitos, si te dignares mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, mas dieres á tu
     sierva un hijo varón, yo lo dedicaré á Jehová todos los días de su vida, y no subirá navaja sobre su cabeza. Y fué que como ella
     orase largamente delante de Jehová, Eli estaba observando la boca de ella. Mas Anna hablaba en su corazón, y solamente se
     movían sus labios, y su voz no se oía; y túvola Eli por borracha. Entonces le dijo Eli: ¿Hasta cuándo estarás borracha?; digiere
     tu vino. Y Anna le respondió, diciendo: No, señor mío: mas yo soy una mujer trabajada de espíritu: no he bebido vino ni sidra,
     sino que he derramado mi alma delante de Jehová. No tengas á tu sierva por una mujer impía: porque por la magnitud de mis
     congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora. {1 Sam 1:9-16}
 
De primer instancia aparenta ser que esta oración es un tipo de negocioöque ella está ofreciendo dar la vida de su hijo para
atrás al Señor solamente si el Señor se lo dá a ella primero para que ella pueda disfrutarlo. Es posible leer este recuento de esta
forma, pero si miramos de cerca, podemos ver que es lo que realmente está pasando aquí, porque estoy seguro de que esta no
es la primera vez que Anna ha orado en Silo por un hijo. Todo el tiempo ella ha soñado con tener un hijo propio, un niñito para
amarle y acariciarle, para ensenarle a caminar, para leerle historias, para verle crecer a ser hombre y llegar a ser fuerte, limpio,
joven de calibre, el orgullo de su vida. Ella le quería para ella, y oró a menudo por eso, pero su contestación no fué contestada.
 
En esta ocasión, sin embargo su oración fué diferente. Habiendo pasado por años de infertílidad y habiendo pensado
profundamente acerca de los problemas, ella realizó algo por primera vez que nunca supo antes. Ella realizó que los niños no
son solamente para padres y madres--ellos son para el Señor. Son dado a sus padres prestados por un tiempo, pero la razón
de que son dados es para ser usados por el Señor. Hay un verso en la carta de Pablo a los Corintios, Capítulo 6, en el cuál,
hablando en un contexto diferente, él dice, "Mas el cuerpo no es para fornicación sino para el Señor," {1 Cor 6:13}. Eso es
para lo que nuestros cuerpos son, para que podamos ser usados por Dios. Ciertamente este recuento indica el hecho que este
niño quién finalmente nació, Samuel, fué el hombre de Dios que provería la necesidad de una nación. Sin dudas Dios le enseño
a Anna de una manera profunda a través de estas horas de lucha sobre su infertílidad, así que en gran angustia y con seriedad
intensa ella ora para que Dios tuviera lo que él quería, un hombre para su gloria y sus propósitos, y que él le dejara ser a ella el
instrumento de esa bendición.
 
Ahora inmediatamente leemos un cambio muy notable en el corazón de Anna, el recuento dice, verso 17:
 
     Y Eli respondió, y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. Y ella dijo: Halle tu  sierva gracia
     delante de tus ojos. Y fuése la mujer su camino, y comió, y no estuvo más triste. {1 Sam 1:17-18}
 
De inmediato, "La paz que sobrepasa todo entendimiento" { Fil 4:7}, ha comenzado a cuidar de su corazón y espíritu. Ahora,
el nacimiento de el bebé no ocurrió hasta unos meses después, pero cuando el bebé nació ella lo llamó Samuel, que quiere
decir, "Pedido de Dios." Dios le concedió su petición, pero allí hubo paz en el corazón de Anna desde el mismo momento de
su oración. Esto es un comentario hermoso en ese hermoso pasaje en Filipenses 4 donde el apóstol Pablo nos dice:
 
     Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de
     gracias. {Fil 4:6}
 
Uno esperaría que leyera, "y tus oraciones serán contestadas, "pero lo que dice es lo siguiente,
 
     Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.
     {Fil 4:7}
 
Eso es lo que Anna ha experimentado aquí.
 
Cuando Patrick Cunningham y yo estuvimos en Escosia hace unas semanas atrás, fuimos entretenidos una noche en una
hermosa casa al norte de Glasgow. Sentados en la sala con un grupo de amigos, le pregunté a él auspiciador si las grandes
ciudades escocesas fueron fuertemente bombardeadas durante la segunda guerra mundial. La señora de la familia, una persona
muy encantadora, habló y dijo, "En verdad, si, han sido bombardeadas fuertemente, especialmente Clydebank," donde estaban
los astilleros grandes escoceses, la cuál estaban cerca de las colinas donde vivían. Ella dijo que recordaba claramente como
ella y su hijo (quién tenía solo 6 años de edad en aquel tiempo) estaban en la casa solos una noche cuando escucharon los
bombardeadores alemanes llegando al lugar. "Sabíamos que estabamos en aprietos," ella dijo, "así que apagamos todas las
luces y nos juntamos en la obscuridad. Escuchamos las bombas cayendo en los astilleros, y hubo un gran ruído ensordecedor.
Estas explosiones estaban solamente unas millas cerca, y sabíamos que había la posibilidad de que uno de los bombardeadores
fallará el blanco y dejara caer bombas en nuestra casa. Al coger a mi pequeño niño, el me miró y me dijo, ÎMamá, canta
algo.â" "Bueno, ella dijo, "Yo no me sentía con ganas de cantar, pero el quería que yo cantara, y dije, οQue quieres que yo
cante?â El dijo, ÎCanta, "Dios está todavía en en teléfono." (Actualmente, las palabras son, "Dios Está Todavía En El Trono,"
pero esa fué la forma que el lo oyó.) Asi que ella cantó,
 
     "Dios está todavía en el teléfono
     El nunca abandona a los suyos
     Su promesas son verdad,
     El no se olvidará de tí,
     Dios está todavía en el teléfono."
 
Cuando ya acabaron de cantar el niñito dijo, "Ahora vamos a orar para que Dios se lleve los ruidos de aquí." Así que oraron
para que Dios pusiera un alto a las explosiones. Al ella orar, el niñito se quedó dormido, y durmió toda la noche. Aunque las
explosiones ocurrieron toda la noche, el nunca oyó ninguna de ellas. Por la mañana cuando despertó, dijo, "¿O Ma, no es
maravilloso? Dios está en el teléfono, ¿no es así? El se llevó todos los ruidos. Nunca escuché ninguno de ellos." Se regocijaron
juntos de que Dios estaba todavía en el teléfono.
 
Yo regresé con esa historia muy cerca de mi corazón como un recordatorio de la presencia, lo maravilloso, y el misterio de la
oración que está disponible para nosotros para tener paz en nuestros corazones cuando estemos tribulados por las
circunstancias de nuestras vidas. Es de verdad maravilloso el recordar que, "Dios esta todavía en el teléfono."
 
Bueno, hay otro golpe al final de este recuento, se encuentra en el capítulo 2, donde leemos de la alabanza de que Anna
expresó. No voy a leer el resto de el capítulo 1, pero el recuento nos dice de que cuando el tiempo llegó, Anna dió a luz un
niño que ella llamó por nombre Samuel. Por varios años ella no fué al templo a adorar al tiempo de la ofrenda. Ella esperó
hasta que el niño dejara de requerir de ella el alimento, que en la economía judía era cuando tenían alrededor de cinco o seis
años. Entonces ella regresó al templo con su esposo, y el último verso de el capitulo 1 dice:
 
     Y adoró allí a Jehová. {1 Sam 1:28b}
 
Y el capitúlo 2 comienza con estas palabras,
 
     Y Ann oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, Mi cuerno es ensalzado en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis
     enemigos, Por cuanto me alegré en tu salud. No hay santo como Jehová: Porque no hay ninguno fuera de ti; Y no hay refugio
     como el Dios nuestro. No multipliquéis hablando grandezas, altanerías; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque
     el Dios de todo saber es Jehová, Y á él toca el pesar las acciones. Los arcos de los fuertes fueron quebrados, Y los flacos se
     ciñeron de fortaleza. Los hartos se alquilaron por pan: Y cesaron los hambrientos: Hasta parir siete la estéril, Y la que tenía
     muchos hijos enfermó. Jehová mata, y él da vida: El hace descender al sepulcro, y hace subir. Jehová empobrece, y él
     enriquece: Abate, y ensalza. {1 Sam 2:1-7}
 
Noten como ella reconoce la mano de Dios en todo--no tan solo en las liberaciones, pero en los problemas también. Ella
reconoce que Dios cerró su vientre para que él la trajera a una contestación completa que de otra manera no lo hubiese
sabido.
 
Ella continúa:
 
     El levanta del polvo al pobre, Y al menesteroso ensalza del estiércol, Para asentarlo con los príncipes; Y hace que tengan por
     heredad asiento de honra: Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él asentó sobre ellas el mundo. El guarda los pies
     de sus santos, Mas los impíos perecen en tinieblas; Porque nadie será fuerte por su fuerza. Delante de Jehová serán
     quebrantados sus adversarios, Y sobre ellos tronará desde los cielos: Jehová juzgará los términos de la tierra, Y dará fortaleza
     á su Rey, Y ensalzará el cuerno de su Mesías. Y Elcana se volvió á su casa en Ramatha; y el niño ministraba á Jehová delante
     del sacerdote Eli. {1 Sam 2:8-11}
 
Muchos siglos después, el angel Gabriel fué enviado a María de Nazaret para decirle que ella iba a tener un bebé, aunque
nunca se había casado con un hombre. Cuando ella sintió los movimientos dentro de ella, María fué a visitar a su hermana
Elizabeth (quién también fué grande con su niño, el cuál iba a ser Juan el Bautista), y ella comenzó a cantar en aquella ocasión.
Todo los estudiosos de la Biblia están de acuerdo que si uno compara esa canción cuidadosamente con esta canción de Anna,
encontrarán que María cogió prestado el tema, y aún ciertas frases, directamente de Anna. Ahora es adecuado de que esto
sucedería, porque Samuel era la contestación de parte de Dios para las necesidades de la nación en un momento de
decadencia de fé, cuando al final de el tiempo de los Jueces, la nación estaba al borde de división y disolución.
 
De la misma manera cuando Jesús vino, la nación había caído en lugar de infertílidad y desespero. De hecho todo el mundo
había caído en una condición de tinieblas. Por cuatrocientos años de silencio, Israel, la cuna de el mundo, no había tenido un
hombre de Dios para hablarles a las naciones en sanidad, y en fortaleza y vida. Las mofas jactansiosas de filosofías paganas se
burlaban de las reclamaciones de Israel de ser una nación que traería la redención a un mundo que estaba muriendo. Pero a la
hora mas negra, el angel Gabriel fué enviado a María para decirle que cuando se cumpliera el tiempo de llegada, Dios enviaría
a su Hijo, nacido de mujer, bajo la ley, para liberarnos aquellos que estabamos bajo la ley. Cuando esa ocasión llegó, como
recordamos muy bien en estos días de navidad, los angeles comenzaron a cantar en los llanos de Belén, a gran voz, "En tí es
nacido hoy en la ciudad de David, un Salvador que es Cristo Jesús," {Luc 2:11}.
 
No creo que halla nada mas hermoso en toda la Biblia que este recordatorio que
 
     Nuestros problemas son dados por el Señor;
     Nuestras circunstancias vienes de su mano;
     Nuestras dificultades son de su hechura.
 
Él nos lo dá, no para que nos dé corage, resentimientos, estemos amargados o desesperados, pero para que podamos traerlos
otra vez a él como Anna hizo, ponerlo en sus manos y dejar que él nos guíe a una solución mayor que él ha tenido en mente
todo el camino, para que también nos unamos en una gran canción de adoración, magnífica, " Mi alma magnifica a él Señor"
{Luc 1:46b}, porque él ha tenido misericordia con nosotros en tiempo de nuestra desesperación.
 
Algunos de ustedes podrían estar luchando con problemas grandes hoy. Estamos luchando con muchos de ellos en nuestras
propias familias, pero quiero decirles que esta historia de Anna ha sido de gran bendición a mi propio corazón. Yo espero sea
también para ustedes, al aprender de ella de traer nuestros problemas a él Señor en oración. Que la paz de Dios que
sobrepasa todo entendimiento nos sostenga hasta la hora de la solución, y creará en nuestras vidas el programa y el plan de
Dios y, la contestación de Dios.