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Asunto:[biblia] Métodos de Estudio Bíblico (III de VI)
Fecha:Martes, 10 de Julio, 2001  23:40:26 (-0300)
Autor:Jorge Andrés Brugger <jbrugger @...net>

Métodos de Estudio Bíblico (III de VI)
 
2.- ACERCÁNDOSE A LA BIBLIA
 
     Acercarse a la Biblia es el primer paso del estudio. Pero las preguntas que surgen en nuestra
mente son casi siempre las mismas: ¿Cómo debo acercarme? ¿Qué debo hacer? ¿Qué puedo llevar
en este acercamiento?. Es la propia Escritura quien nos responde los interrogantes, y nosotros
mismos los tenemos muy claros, pero falta quizás el que los pongamos en práctica. A menudo el
tiempo, nuestras prisas y horarios agotadores provocan no solo el que no nos acerquemos sino que
en cierta forma nos distanciemos. Es por ello, que después de haber considerado el valor que tiene
la Escritura, tenemos que poner las actitudes, la disciplina y los medios, para un acercamiento real,
que sea la base de nuestra vida cristiana.
 
a. Actitudes necesarias
      Reverencia. El temblor que surge del reconocer el origen, la autoridad y el dominio de la
Escritura, y que impiden acercarse a ella de cualquier manera. Dios mira a aquel "que tiembla ante
mi palabra" (la. 66:2).
      Dependencia. Actitud de aquel que se acerca a la Escritura consciente de la relación que
mantiene con ella como la Palabra do Aquel que le ha creado, y que le da la vida y sostiene hoy;
sabiendo que por la Escritura está conectado con la voluntad de su Señor.
      Deseo. Movimiento enérgico de la voluntad del creyente para conocer, poseer y disfrutar del
alimento espiritual de la Palabra, así como de la relación que por ella mantiene con el Señor
(lªP.2:2-3).
      Receptividad. Disposición pera entender, y apropiarse de aquello que se lee en la Escritura,
esta actitud abre las puertas para la intimidad con Dios (Dn. 10:12; Lc. 24:45; 2ªTi. 3:16-17).
      Humildad. Es el acercamiento a Dios conscientes de que Él puede y quiere enseñarnos.
Estudiamos la Biblia para ser humildes y no para jactamos de nuestro conocimiento. "Miraré a
aquel que es humilde de espíritu" (Is. 66:12).
      Obediencia. El acercamiento a la Escritura es para ponerla en práctica en nuestra vida en
primer lugar y no tanto para "teorizar" (Stg. 1:22). De poco sirve el acercarnos a la Escritura si no
partimos con una predisposición a la obediencia.
      Espíritu de oración. Es preciso en nuestro acercamiento hacerlo con una consciente búsqueda
de la guía de su Autor, reconociendo nuestras limitaciones en la comprensión y reconociendo que Él
es Soberano para mostrarnos cómo es aplicable a nuestra situación y condición.
      Sinceridad. La búsqueda de la dirección divina precisa de un acercamiento sin "máscaras", sin
fingimientos, sino que tal como somos nos ponemos ante la luz de la Palabra de Dios para ser
evaluados por ella.
 
b. Sugerencias prácticas.
      Lugar. La elección de un lugar determinado y fijo para el tiempo de estudio personal nos ayuda
a concentrarnos y cumplir regularmente con lo que nos hemos propuesto. Los expertos aconsejan
que se haga en un lugar donde puedas sentarte y con una mesa, porque esto facilita la
concentración, así como el uso de materiales de apoyo. También cuantas menos cosas haya sobre
la mesa mejor, porque esto evita las distracciones con diferentes cartas, notas pasadas, horarios,
etc.
      Tiempo. Debemos de marcarnos un tope mínimo de tiempo que queremos dedicar diariamente
para el estudio personal, aparte del que cada día dedicamos a la lectura de la Palabra, procurando
que este tiempo coincida a la misma hora todos los días. Es mi cita con la Palabra de Dios, tan
importante o más que cualquier otra cita y que debo colocarla entre mis prioridades.
      Disciplina. La disciplina personal es clave en cualquier empresa que iniciemos, pero es algo que
depende únicamente de la propia persona interesada. Pueden plantearse grandes resoluciones,
grandes metas de estudio, etc., pero si no hay disciplina para hacer la tarea de cada día, lo único
que espera es el fracaso. Debemos tener mucho cuidado a la hora de practicar esta disciplina, con
el tema de no marcarnos metas irracionales ("voy a dedicar 20 horas diarias al estudio bíblico").
Tenemos que considerar nuestro horario y ocupaciones, y marcamos metas posibles, concretas y
medibles.Pasajes. Es muy interesante, sobre todo si estás empezando con el estudio de la Biblia,
que lo hagas con pasajes breves, y combinando Antiguo y Nuevo Testamento. Luego cuando vayas
entrando en estudio de libros hallarás como muchos de ellos te marcan la pauta de lo que tendrás
que estudiar a continuación. (Por ejemplo, has estado estudiando Hebreos, y podrás notar como te
ayudaría mucho en su comprensión el entender un poco de Levítico).
      Ayudas. Las herramientas para el estudio de la Biblia son basicamente: la Biblia y libros que se
refieren a ella. Muchos jóvenes, y no tan jóvenes, que se deciden por estudiar la Biblia cometen uno
de los dos errores siguientes: 1) Rechazan todo elemento que no sea la Biblia en su estudio; 2) leen
tantos libros acerca de la Biblia que apenas les queda tiempo para leer la Biblia. Algunas ayudas
esenciales son:
      o Versiones de la Biblia. Es bueno tener varias versiones y alguna paráfrasis para poder
comparar el texto y obtener y una perspectiva más clara de lo que el autor quería expresar. Pero
ojo, las paráfrasis no son buenas para el estudio, sí para la lectura o consulta, pero no para estudio.
     o Diccionarios. Es importante tener a nuestra disposición un buen diccionario bíblico que pueda
ayudarnos con alguna palabra en concreto dándonos una guía de su uso en la Escritura, así como
para localizaciones de algún lugar, etc. Pero también debemos tener a nuestra disposición un buen
diccionario de la Real Academia Española, que puede sernos muy útil para entender significados de
palabras que en nuestro idioma tienen muchos matices y buscar el que sea más adecuado a un uso.
También puede ser interesante contar con algún diccionario de sinónimos y antónimos.
     o Concordancia. La concordancia es una ayuda buenísima para referencias o textos paralelos,
pues, no somos computadoras con menoría inagotable, tenemos que entender que el uso de
herramientas como la concordancia, no son enemigos del estudio o conocimiento bíblico.
      o Gramáticas. De nuevo, al igual que en el tema de los diccionarios es bueno tener una
gramática del Nuevo Testamento y sus idiomas, pero es muy necesaria una gramática castellana,
pues, la mayoría de nosotros no sabemos griego, hebreo o arameo, y si ha habido hombres de Dios
que se han esforzado por traducir las Escrituras, aprovechemos su trabajo en nuestro idioma.
(Recomendación: Curso superior de gramática y sintaxis; Samuel Gili y Gaya, ed. Vox).
      o Comentarios. Alguna doctrina sistemática, armonía de los evangelios, algunos tomos sobre
apologética, y comentarios bíblicos. De todo ello hay mucho, no todo recomendable, pero hay muy
buenos comentarios que podemos aprovechar como ayuda, no como "lata de sermones"
 
                                                             Eduardo Carnero