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Asunto:[biblia] La Contextualización de La Evangelización (III de IV)
Fecha:Jueves, 16 de Agosto, 2001  23:15:38 (-0300)
Autor:Jorge Andrés Brugger <jbrugger @...net>

La Contextualización de La Evangelización (III de IV)
"Un sermón para paganos"
     Aunque la narración de Lucas
          es simplemente un corto extracto del sermón que Pablo dio en Listra
          (14:8—20), es de gran importancia pues es el único sermón que tenemos
          dirigido a paganos analfabetos. Este pasaje nos invita a hacer comparaciones
          con el sermón dirigido a judíos educados en la sinagoga en Antioquía
          de Pisidia, durante su primer viaje misionero.
     Es admirable la flexibilidad evangelística
          que el apóstol demuestra al llevar el Evangelio a culturas tan dispares.
          Con toda seguridad, sus mensajes siempre incluyeron las buenas noticias
          acerca de Jesucristo, que nunca pueden ser cambiadas. Lucas nos dice
          que los misioneros predicaron el mensaje de salvación (v.26) y el mensaje
          de la gracia de Dios (4:3)
     Aunque la substancia de su mensaje permaneció
          invariable, sí que varió tanto su acercamiento a la audiencia pagana,
          como su énfasis. El contexto en el cual predicó en Antíoco era judío—religioso,
          basado en el Antiguo Testamento, en su historia, sus profecías y la
          ley de Moisés. Sin embargo, con los paganos en Listra el enfoque no
          se centró en las Escrituras que no conocían, sino en el mundo natural
          que les rodeaba y con el cual estaban integrados. Un mundo natural que podían experimentar y ver.
     Pablo les rogó que se volviesen de la vanidad
          de la adoración idolatra, al Dios vivo y verdadero (v.15).
     Les habló del Dios Creador del cielos, la tierra,
          el mar y todo lo que en ellos hay (v.15).
     Pero aquel que hizo todas las cosas no permaneció
          inactivo desde aquel momento, sino que aunque permitió que las naciones
          siguieran sus propios caminos durante un tiempo (v.16), núnca dejó de
          dar testimonio de sí mismo (v.17). Por el contrario, su bondad hacia
          toda la humanidad, incluyendo su audiencia, se demuestra en todo lo
          bueno que de Dios reciben diariamente. Les da lluvias y sustento, y
          aún llena sus corazones de alegría (v.17).
     Las palabras del mensaje asombraron a la audiencia
          hasta el punto que intentaron ofrecerles sacrificios (v.18).
     Tenemos que aprender de la flexibilidad de
          Pablo. No podemos cambiar el corazón del mensaje de Jesucristo, ni tampoco
          tenemos ninguna libertad para hacerlo. Pero es nuestro trabajo el comenzar
          a explicar el Evangelio al nivel donde se encuentren los oyentes a las
          cuales predicamos, y asi encontrar aquellos puntos de común contacto.
     Dentro de una cultura como la occidental, secular
          y multi—racial, podríamos crear puentes de contacto a través de un interés
          humanista genuino, en la búsqueda universal que el ser humano tiene de transcendencia, la gran necesidad que todos tenemos de ser amados,
          de compañía y de pertenecer a una comunidad libre, sana y equilibrada,
          la búsqueda incansable de libertad o el deseo de encontrar sentido a
          la vida y el valor de la persona.
     Sea cual sea el punto de origen, finalmente
          tendremos que orientar a las personas en la dirección de Jesucristo
          como el único camino a Dios y aquel que puede satisfacer todas las aspiraciones
          del ser humano.
Roberto Elvira