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Asunto:[biblia] Estudios sobre el tabernáculo (5)
Fecha:Viernes, 4 de Enero, 2002  22:30:34 (-0300)
Autor:Heriberto Brugger <hbrugger @......org>

 

ESTUDIOS SOBRE EL TABERNÁCULO EN EL DESIERTO (5)

 

EL ATRIO Y LA PUERTA

(Éxodo 27:9-19; 38:9-17,20)

 

El atrio era un espacio abierto de aproximadamente 45 m. por 22,50 m. de ancho, cercado por una cortina de lino torcido, sostenida perimetralmente por 56 columnas. Cada columna se levantaba sobre una base de bronce y tenía un capitel de plata. Las columnas estaban ceñidas igualmente de plata (Vs17)  Así el atrio quedaba completamente rodeado por esa cerca continua que lo separaba del ambiente exterior.

La puerta estaba en el lado oriental, y medía aproximadamente 9 m. de ancho por 2,25 m. de alto. Tenía una cortina con los mismos colores que los velos del tabernáculo, -colores cuyo significado  consideraremos más adelante-  y estaba suspendida por cuatro columnas. Ésta era la única entrada al lugar de la morada del Dios de Israel, y el que quisiera entrar debía hacerlo por allí , sin opción. Esta verdad es muy solemne: Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Jn.14:6)

No obstante, ningún querubín impedía la entrada al atrio, como había sucedido antes en el acceso del jardín del Edén. (Gé.3:24). 

Por lo tanto, la puerta del atrio simboliza la Puerta de Salvación, y el atrio mismo aquel estado de bendición donde el pecador entra conscientemente cuando ve al Señor Jesucristo por la fe. Esos lugares santos, –figuras de las cosas celestiales- (He.9:24) ilustran la posición del creyente allí como adorador. Aún cuando quizás no llegue a una plena comprensión de todo lo que implica su privilegiada posición, sí sabe que es salvo,  librado de la ira divina, y que se halla dentro del círculo de la familia de Dios, donde la gracia y la misericordia caracterizan el ambiente. El hecho de que un hijo de Israel pudiera entrar y estar en el atrio, aún cuando sólo estuviera dando sus primeros pasos en el lugar de Dios, nos muestra simbólicamente la bendita posición y la herencia de un santo.

 No nos sorprende que David haya cantado: “Mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería  antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad. (Salmo 84:10)

Te rogamos, pecador, que no te quedes fuera de la puerta que pronto se cerrará para siempre.

Nunca hallarás el gozo verdadero en las “moradas de maldad”, que muy pronto serán destruidas. Los encantos engañosos de un mundo impío, que jamás satisfacen el alma, habrán desaparecido para siempre.

Bien puede cantar alegremente el creyente: “Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, para que habite en tus atrios; seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.”  (Salmo 65:4) 

El bronce (o cobre) simboliza la justicia de Dios actuando en  juicio. La plata de los capiteles y molduras es figura de la redención por la sangre de Cristo. Las cortinas del atrio eran de lino fino retorcido. En la tierra ha habido tan solo UNO en cuya vida y en cuyos caminos el lino fino y resplandeciente pudo contemplarse en todo su inmaculado esplendor: “Jesucristo, el justo”, el Hombre perfecto, justo para con Dios y los hombres, y en quien no se halló ningún hilo raído ni mancha de injusticia.

En Apoc.19:8 puede leerse que también a la esposa del Cordero, la Iglesia, se le concederá vestirse de “lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos

Quienes por haber creído en Cristo recibimos “el don de la justicia” (Ro.5:17) no teníamos tal privilegio antes de ser salvos Las mejores obras que un hombre sin Cristo puede hacer, son  calificadas por Dios como “trapo de inmundicia” (Is.64:6) ¡Qué notable contraste! ¡Qué enorme diferencia! Antes, en la vida antigua, todas las obras eran como trapo de inmundicia; ahora, en la vida nueva en Cristo, las acciones pueden llegar a ser justas como lino fino, limpio y resplandeciente.

                                                                                                                                                                    (Continuará)