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Responder a este mensaje
Asunto:Re: [biblia] Pena de Muerte ¿Si o no?
Fecha:Miercoles, 14 de Agosto, 2002  07:40:33 (-0600)
Autor:Adrian Larin <adrian @......net>
En respuesta a:Mensaje 424 (escrito por Heriberto Brugger)

Sería bueno que respondiesemos para tratar de establecer una relación entre los que hablamos de determinado tema, creo que´estas platicas no deben ser "palabra al viento", sino establecer una relación entre los que contribuimos con opiniones para respondernos, ello nos ayudará a entendernos.
 
Soy salvadoreño, mayor de edad y he  vivido el período de la guerra en mi país.
Algunos politicos que participaron en la guerra quieren que se castigue a los "Criminales de Guerra", quienes en aquel tiempo eran militares. Quienes piden que ellos sean castigados tuvieron parte en la Guerrilla, ¿Acaso ellos no deben pagar tambien por su delíto?. Esta es la parte amoral de la "justicia humana", en nuestra Cosntitución politica no se contempla la pena de muerte y estamos contemplando el sindrome de la post-guerra, la delincuencia está creciendo de manera rápida, las leyes son  muy blandas y tenemos muertes de personas casí todos los días.
Muchos predicadores queremos mostrar al Dios que nos enseñó Juan en la primera carta: "Dios es Amor", sin mostrar a las personas la otra fase de Dios: "Dios es fuego consumidor", "Orrenda cosa es caer en manos del Dios vivo". Cuando eo Romanos 13, Pablo declaró que la autoridad era "servidor de Dios ", debemos considerar la sociedad descrita en el capitulo 1:21-28, Dios ha capacitado a las autoridades con los derechos de castigar a los impíos. yo creo que independientemente de la orientación politica, tadavía tienen esta investidura y este mismo poder, el de legislar leyes que castiguen al delincuente, aun a través de la pena capital, nuestras sociedades se caracterizan por la IMPUNIDAD. Esto vestgia la necesidad clara de leyes más drásticas. Recordemos las palabras de Pablo cuando dijo, que el servidor: "..no en vano lleva la espada".
                 Atte. Adrian.
----- Original Message -----
Sent: Tuesday, August 13, 2002 5:01 PM
Subject: [biblia] Pena de Muerte ¿Si o no?

Realmente no es sencillo abordar lo referido a la pena de muerte, y francamente  hemos  escuchado opiniones  tanto a favor como en contra de su instauración.

Sin embargo, las opiniones humanas no aportan demasiado a la hora de determinar si es justo o no la imposición de la sentencia capital, especialmente porque cada persona  considera el asunto de acuerdo con la realidad de sus propias circunstancias.

Quienes han sufrido, directa o indirectamente, consecuencias graves, cuando no irreparables, por delitos atroces, posiblemente se pronuncien a favor de ejecutar sin piedad a los culpables. 

Sin embargo, por encima de las distintas posiciones que cada uno puede adoptar al respecto, es imprescindible analizar el tema a la luz de las Escrituras.

En el Antiguo Pacto, la Ley imponía la pena de muerte por ciertos pecados o delitos graves, y hoy muchos citan la antigua ley para justificar la aplicación de la misma pena. Afirman que si en el pasado Dios ordenó esa condena, aún hoy su imposición es lícita.

Quizás de ese modo se procura simplificar el asunto, pero de ningún modo pueden pasarse por alto otras implicancias substanciales, que intentaré puntualizar, sin suponer que mi opinión es necesariamente la más autorizada.

Recordemos en principio que la ley de Dios, -que entre sus normas contemplaba la pena de muerte- fue dada por medio de Moisés a Su pueblo, Israel, no a todo el mundo. Esta particularidad no es un detalle menor, pues sólo los jueces de Israel podían juzgar en lugar de Dios.  “Mirad lo que hacéis; porque no juzgáis vosotros en lugar del hombre, sino en lugar de Jehová, el cual está con vosotros cuando juzgáis. Sea, pues, con vosotros el temor de Jehová; mirad lo que hacéis, porque con Jehová nuestro Dios no hay injusticia, ni acepción de personas, ni admisión de cohecho. (2º Cr, 19:6-7)

Entre paréntesis, mencionemos que Moisés no fue el legislador o autor de la ley, como algunos erróneamente enseñan, ya que la ley no fue obra de Moisés sino de Dios mismo. “Porque Jehová es nuestro Juez, Jehová es nuestro Legislador, Jehová es nuestro Rey” (Is.33:22

 

Aquí caben algunas reflexiones:

a)     Una ley justa sólo puede ser concebida por un legislador justo.

b)     Una sentencia justa sólo puede ser impuesta por  un juez justo.

c)      En la antigua ley de Dios no se establecía diferencia de penalidad entre un criminal y un inmoral, ya que por lo general merecían igualmente la pena de muerte. ¿Se aplicaría hoy el mismo principio?

 

Cuando unos judíos quisieron lapidar a la mujer que había sido sorprendida en adulterio, invocaron la antigua ley justa, dada por un Legislador justo. Sin embargo, ¿Qué declaró el Señor al respecto? No cuestionó la ley, ni la legalidad de la condena, sino que simplemente afirmó: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella” (Jn.8:7) 

Más allá de otras circunstancias que habrán rodeado el caso, el Señor establece un principio digno de ser considerado a la hora de pretender la imposición de la pena de muerte. No se trataba de discutir allí los legítimos fundamentos de la Ley, sino de advertir sobre la corrupción de quienes pretendían aplicarla. No podemos ignorar que hoy la justicia funciona dentro del mismo contexto.

El Señor definió perfectamente el perfil de un juez corrupto: “Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre” (Lc.18:2) 

¿Nos imaginamos a semejante juez utilizando un instrumento legal como la pena de muerte?

Sin embargo, más allá de estas observaciones, hay algo mucho más trascendente, y es lo que se refiere al orden de los tiempos prefijado por Dios. (Hch.17:26) : 

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley...” (Gál.4:4)

 

“Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios..,”  (Ro.3:21)

 

El Hijo de Dios, Jesús el Salvador, murió por los impíos (Ro.5:6) y manifestó también a todos los hombres, la gracia de Dios para salvación (Tit. 2:11) 

Considero que la condena del Señor Jesús, teniendo en mira la justicia de Dios, fue quizás la última muerte justa y necesaria, ejecutada por los hombres. Nosotros la merecíamos, y por nosotros murió. Después de la muerte y resurrección de Cristo, toda otra condena a muerte impuesta por los injustos jueces de la tierra, fue tan injusta como ellos. El Autor de la vida, mientras dura el actual tiempo de Gracia, no ha delegado en juez o autoridad alguna la facultad de quitarle la vida a otro hombre. Un asesino dará cuenta de sus actos criminales a Dios el Juez de todos, pero mientras tanto no se puede condenar a muerte a quien Dios aún no condenó a morir. Nadie debe juzgar ahora en lugar de Dios.

Claro que de ningún modo estoy proponiendo desconocer la autoridad delegada en los gobernantes, pero esa autoridad está restringida a los asuntos temporales, sin derecho de disponer la muerte de ningún ser humano.  

Se ha citado el pasaje de Ro.13:1 para apoyar el principio de que Dios establece las autoridades. Pablo enseña que "no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas" . El mismo pasaje nos indica que el magistrado era servidor de Dios. Antes de considerar esto como un principio general, recordemos que el contexto del pasaje se refiere a Roma; y como castigo por la desobediencia del pueblo de Israel, Dios permitió que el Imperio Romano los subyugara. En este caso se trató de la intervención directa de Dios para corregir a su propio pueblo.

Sin embargo, aquel principio de que Dios establece todas las autoridades no es tan absoluto como se supone, porque también la Escritura afirma: "Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por mí; constituyeron príncipes, mas yo no lo supe; de su plata y de su oro hicieron ídolos para sí, para ser ellos mismos destruidos... Porque sembraron viento, y torbellino segarán... (Oseas 8:4 y 7) Aquí está presente la voluntad permisiva de Dios, pero que nadie se atreva a culpar a Dios por los "torbellinos" que provocan los gobiernos que el hombre elije a su propio arbitrio.

De cualquier manera, la Palabra nos insta claramente a sujetarnos a las autoridades (Tito3:1), pero nos recuerda, además, que "es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hch.5:29)

Algunos establecen una división entre lo concerniente a Dios y a la sociedad. Suponen que mientras la sociedad debe juzgar los delitos contra ella, Dios juzgará lo que sea de Su competencia.   

Sin embargo cuando se trata de la vida, debemos considerar que ésta  le pertenece a Dios y no a la sociedad. “...Él es quien da a todos aliento y vida y todas las cosas” (Hch.17:25) y no avala la osadía humana de imponer la muerte, desde que el Señor murió “para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo.”  (He.2:14)

Advirtamos aquí que en la “era cristiana” (por así decirlo), incluyendo el tiempo del Nuevo Testamento, la pena de muerte no se aplicó tanto a criminales como a fieles creyentes, perseguidos y muertos por su fe, sin mencionar los asesinatos en masa perpetrados en todo el mundo por regímenes totalitarios que consideraron la muerte como la "solución final".  

No quisiera ser mal interpretado en cuanto a la necesaria y justa condena de los malhechores. No estoy propiciando la absolución de un criminal, pero considero que nadie debería recibir una condena irreversible. Una cosa es que un delincuente sea condenado a reclusión, si fuera del caso aún de por vida -con oportunidad de recibir la Vida de Dios oyendo el Evangelio- y otra muy distinta es conceder a un juez la facultad de cegar una vida, avasallando un derecho que le compete exclusivamente a Dios.

Por otra parte, la historia está llena de casos de personas condenadas a muerte que luego de ejecutadas se comprobó que eran  inocentes. ¿Cómo se repara lo irreparable?

Por último, creo que adjudicar los graves males de la sociedad a la falta leyes que instrumenten la pena de muerte, es sencillamente un error de diagnóstico y una engañosa solución al problema.

La patética realidad es que cuando los hombres no tienen en cuenta a Dios y “cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres” (Sal.12:8) se manifiesta crudamente la condición de ellos en la sociedad de la que forman parte:

“Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios. Dios los entregó a una mente reprobada para hacer lo que no es debido, estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, sin afecto natural, implacables, sin misericordia” (Ro.1:28-31)

Los medios de difusión permanentemente dan cuenta de esa realidad... y esos mismos medios contribuyen a empeorar la situación, envenenando sin ninguna restricción las mentes de chicos y grandes con programas que exaltan la inmoralidad y la violencia. ¿Qué se puede esperar de esa siembra? "...Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará" (Gál.6:7)

¿Y qué podemos hacer los cristianos al respecto? Sólo cumplir la comisión del Señor de predicar el Evangelio, que es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. (Ro.1:16)

 

 “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor...”

“Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca  (Stg.5:7-8)

 

                                                                                                  Un fraternal saludo,

                                                                                                                        Heriberto Brugger

 

P.D: Por favor, no dejen de enviar sus opiniones.

...........................................................................................................................................................................................

 

Rubén Olivera escribió:

 

...Hemos propuesto a la clase una reunion especial, fuera
del horario de la clase, para debatir el tema de la pena de muerte,
reclamada por varios sectores de nuestra sociedad, cada vez más amplios ante
el gran aumento de la delincuencia, sobre todo la juvenil, y como
consecuencia, la gran inseguridad que se vive en las zonas urbanas de
nuestro país.
Todas las semanas tenemos un caso que nos conmueve, y practicamente a diario
un delincuente, un policía o una víctima de robos son abatidos. Hay quien
asegura que hay mas muertos por día en Argentina que en la franja de Gaza.
Les agradecería que manden a la lista sus opiniones, textos que ustedes
entiendan que estén a favor o en contra de la pena capital, referencias de
libros o artículos en que se haya tratado este difícil tema, o lo que crean
que pueda ser un aporte. Y si les atrae la discusión en la lista, creo que
para muchos sería muy edificante.
Les agradezco desde ya y deseo que el Señor los colme de bendiciones.
Afectuosamente.
Rubén.

 

 





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