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Asunto:[brisasrenovadoras] LAS DOS COSAS JUNTAS: PERDONAR Y PEDIR PERDON
Fecha:Martes, 13 de Marzo, 2007  16:37:31 (+0100)
Autor:Armando Quintana <AROSQUI @..........net>

 
 

Las dos cosas juntas: Perdonar y pedir perdón

 

Mt 18,21-35):   En aquel tiempo, Pedro se acercó entonces y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?». Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

»Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: 'Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré'. Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda.

»Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: 'Paga lo que debes'. Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: 'Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré'. Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: 'Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?'. Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano»

 

Dicen que el siete es el número que expresaba el infinito. Con lo cual hay que multiplicar el infinito por el mismo infinito para calcular el número de veces que hay que perdonar.

 

El tema en cuestión sale de una iniciativa de Pedro. Es una preocupación que siempre hemos tenido los humanos: ¿qué hacer ante las ofensas? Una cuestión no siempre fácil de resolver. Teóricamente está claro: perdonar. Pero ¿se puede olvidar?

 

Pedir perdón tampoco es fácil. El deudor del rey no tuvo problema en hacerlo. Y el perdón le fue concedido. Pero lleva consigo reconocer el fallo, y eso requiere humildad. O sea, aceptar nuestra debilidad. Algo que parece va contra nuestra naturaleza.

 

Pero pedir perdón y recibirlo lleva también el darlo. Si no lo doy, ¿cómo soy capaz de solicitarlo? Y eso es lo que no supo hacer el siervo de la finca. No perdonó a sus deudores.

 

¿El perdón de Dios lleva parejo nuestro perdón? Así parece:"perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden". La misma actitud que tuvo el siervo en cuestión la tendrá también el Padre del cielo "si no perdonan de corazón cada uno a su hermano". Y además, no basta cualquier perdón; es perdón de corazón.

 

Y la Iglesia además nos exige unas cuantas cosas para recibir el perdón. Entre ellas sentir lo que hemos hecho, reconocerlo, estar arrepentidos, promesa de cambio, y hasta el cumplir la penitencia. ¿Estas cosas son también exigibles para perdonar nosotros? ¿O solo perdonar de corazón?

 

Y es que perdonar también es difícil. Puede parecer como falta de personalidad. En el fondo, nos creemos tan importantes.

 

Siendo ambas cosas difíciles, lo cierto es que debemos y solemos pedir perdón muchas  veces y lo pedimos con sinceridad. A los demás porque nos duele haberles hecho sufrir o simplemente perjudicado. A Dios, porque nos sentimos sus hijos y somos conscientes de su amor para con nosotros. Por eso hemos de preguntarnos si cuando perdonamos seguimos siendo comprensivos y acogedores y solemos olvidar. Pues la vara de medir es la misma: pidiendo perdón que perdonando

 

María Consuelo Mas y Armando Quintana

13 03 07