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Asunto:[brisasrenovadoras] Y muchos creyeron en El
Fecha:Martes, 27 de Marzo, 2007  14:23:30 (+0200)
Autor:Armando Quintana <AROSQUI @..........net>

 
 

Y muchos creyeron en El

 

Jn 8,21-30):  En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos:«Yo me voy y vosotros me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado. Adonde yo voy, vosotros no podéis ir». Los judíos se decían: «¿Es que se va a suicidar, pues dice: 'Adonde yo voy, vosotros no podéis ir'?». El les decía: «Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba. Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Ya os he dicho que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que Yo Soy, moriréis en vuestros pecados».

Entonces le decían: «¿Quién eres tú?». Jesús les respondió: «Desde el principio, lo que os estoy diciendo. Mucho podría hablar de vosotros y juzgar, pero el que me ha enviado es veraz, y lo que le he oído a Él es lo que hablo al mundo». No comprendieron que les hablaba del Padre. Les dijo, pues, Jesús: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que yo soy, y que no hago nada por mi propia cuenta; sino que, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo. Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a Él». Al hablar así, muchos creyeron en Él.

 

 

Hay personas que por mucho que les digas van a seguir igual. Esa parece ser la convicción de Jesús con los fariseos. "Ya les he dicho que morirán en sus pecados". Y les deja bien claro que tienen dos formas de pensar y de actuar: "Ustedes son de abajo, yo soy de arriba. Ustedes de este mundo, yo no".

 

No habla de si mismo. Habla del Padre y por la convicción interna de su relación personal con el mismo: "Lo que le oído a El, hablo al mundo", "no hago nada por mi cuenta, lo que el Padre me ha enseñado eso es lo que hablo. Y el que me ha enviado está conmigo, y no me ha dejado solo".

 

Algunos de ellos, de nosotros, son y somos pertinaces en nuestra cerrazón: No comprendieron que les hablaba del Padre.

 

Otros muchos son, somos más abiertos. Y "al hablar así, muchos creyeron en El". Es algo así como lo comentado de María de Nazaret: seguirle, hacerle caso, escuchar, hágase.

 

De todas formas, Jesús parece estar hablando también de su partida, y ve muy cerca la Cruz. Por eso a nosotros mismos nos cuesta entenderlo: “cuando hayan levantado al Hijo del hombre”. Aunque la Cruz para nosotros no es lo mismo que para aquellos adversarios suyos. Para nosotros no es ignominia ni fracaso, sino que es salvación y por tanto el camino seguro.

 

No obstante, como humanos, cuando la vemos de cerca en nuestras vidas le tememos. Si podemos huir, huimos. Si la podemos suavizar, la suavizamos. En esos momentos conviene de nuevo recordar aquello de “cuando levanten al Hijo del Hombre, sabrán quien soy Yo”.

 

Abrazar la cruz cuando nos toque, pero sobre todo ser capaces de hacer algo por aliviar la de los demás es toda una tarea creyente.

 

En estos días, especialmente en estos días de Semana Santa, vamos a tener permanentemente el recuerdo de la Cruz, y desde ella un lenguaje que en silencio nos habla de amor.

 

María Consuelo Mas y Armando Quintana

27 03 07