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Asunto:[brisasrenovadoras] La gente estaba llena de bulos acerca de Jesús
Fecha:Viernes, 23 de Marzo, 2007  14:39:56 (+0100)
Autor:Armando Quintana <AROSQUI @..........net>

 
 

La gente estaba llena de bulos acerca de Jesús

 Jn 7,1-2.10.14.25-30):  En aquel tiempo, Jesús estaba en Galilea, y no podía andar por Judea, porque los judíos buscaban matarle. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas. Después que sus hermanos subieron a la fiesta, entonces Él también subió no manifiestamente, sino de incógnito.

Mediada ya la fiesta, subió Jesús al Templo y se puso a enseñar. Decían algunos de los de Jerusalén: «¿No es a ése a quien quieren matar? Mirad cómo habla con toda libertad y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido de veras las autoridades que éste es el Cristo? Pero éste sabemos de dónde es, mientras que, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es». Gritó, pues, Jesús, enseñando en el Templo y diciendo: «Me conocéis a mí y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta; sino que me envió el que es veraz; pero vosotros no le conocéis. Yo le conozco, porque vengo de Él y Él es el que me ha enviado». Querían, pues, detenerle, pero nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.

 

Jesús se hace presente en los acontecimientos que vive el pueblo. Eran las fiestas judías de las Tiendas y El fue a ellas, aunque de incógnito. Expresión razonable, pues lo andaban buscando para matarle. Es también un ser humano. Y los acontecimientos adversos, le duelen. Adoptó en todo nuestra condición humana.

 

No obstante, no se esconde de su compromiso público, de forma que subió al Templo y se puso a enseñar. Hablaba con toda libertad, así lo reconocían los que le escuchaban.

 

Las autoridades, con sus mentiras y sus falsas proclamas, habían también logrado extender los bulos sobre Jesús entre el pueblo, de forma que estos se decían también: "éste sabemos de donde es, pero cuando venga el Cristo, nadie lo sabrá".

 

Jesús rechaza esos bulos que corren sobre El mismo, y les recuerda la versión verdadera: "ustedes me conocen, saben que el que me envió es veraz".

 

Y una vez más insiste en el meollo de su conducta y de su comportamiento, que no es otro que su unión íntima con Dios: "Yo le conozco, porque vengo de El y El es el que me ha enviado".

 

Es lo que le faltaba a la gente que le escuchaba. Es muy posiblemente lo que nos falta a nosotros mismos: Nuestra relación con Dios no es tan personal, tan cercana. Es una de las cosas que hemos de revisar, a fin de que nuestra vivencia creyente y nuestro testimonio funcionen.

 

No le detuvieron, porque no había llegado su hora. La vida tiene su curso. Los acontecimientos tienen su desenlace. No siempre, casi nunca dependen de nosotros. Cada uno tiene su momento y su hora.

 

Jesús sabía que no había llegado su hora, mientras a nosotros sólo se nos pide fe.

Muchas veces no sabemos cuándo es el momento de hablar ni de callar o intervenir, ni desaparecer. A veces no sabemos si debemos ayudar a esa persona ahora o Dios quiere valerse de otro, si debemos acercarnos o alejarnos. Solo se nos pide Fe. ¿Sólo? ¿Se nos puede pedir más?

 

Pues esa fe, a ciegas, es nuestra luz. Y con esa luz como antorcha debemos seguir nuestro camino, convencidos de que ha llegado en cada momento “nuestra hora”, que es siempre la que estamos viviendo.

 

Ahora, pues, es nuestra hora de hacer el bien, de amar a todos, de no reservarnos, de hacer lo que El nos diga.

 

23 03 07

María Consuelo Mas y Armando Quintana