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Asunto:[brisasrenovadoras] Seguir a Jesús comporta cambios
Fecha:Sabado, 31 de Marzo, 2007  09:01:08 (+0200)
Autor:Armando Quintana <AROSQUI @..........net>

 
 

 
 

Seguir a Jesús comporta cambios

(Jn 11,45-56):   En aquel tiempo, muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en Él. Pero algunos de ellos fueron donde los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron consejo y decían: «¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchas señales. Si le dejamos que siga así, todos creerán en Él y vendrán los romanos y destruirán nuestro Lugar Santo y nuestra nación». Pero uno de ellos, Caifás, que era el Sumo Sacerdote de aquel año, les dijo: «Vosotros no sabéis nada, ni caéis en la cuenta que os conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación». Esto no lo dijo por su propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación —y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos—. Desde este día, decidieron darle muerte.

Por eso Jesús no andaba ya en público entre los judíos, sino que se retiró de allí a la región cercana al desierto, a una ciudad llamada Efraim, y allí residía con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua de los judíos, y muchos del país habían subido a Jerusalén, antes de la Pascua para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros estando en el Templo: «¿Qué os parece? ¿Que no vendrá a la fiesta?». Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes de que, si alguno sabía dónde estaba, lo notificara para detenerle.

La gente del pueblo, sencilla y llana, cree en Jesús. Y le acepta. Son sus jefes y autoridades los que ponen dificultades, no tanto a su mensaje, sino a lo que pueda interferir en el cambio de la sociedad, temen un cambio en los comportamientos que de alguna forma influyan en la política de la sociedad: "Si le dejamos así, creerán en El y vendrán los romanos y nos destruirán". Tenían una sociedad establecida en la que se sentían cómodos y no querían cambiar.

 

Nos guste o no el mensaje de Jesús tiene sus connotaciones sociales y de cambios en la sociedad. Todo eso del amor fraterno, de la libertad de los creyentes, de la justicia, de la fraternidad trae como consecuencia una serie de implicaciones en la organización social. Por eso los creyentes no podemos permanecer impasibles ante los problemas de la sociedad, y al menos hemos de trabajar para que las cosas se enfoquen desde el espíritu fundamental de la fraternidad.

 

Decidieron darle muerte porque convenía que muriera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación. ¿Para reunir en uno solo a los hijos de Dios dispersos por el mundo? ¿Interesaba a Caifás la salvación de la humanidad o salvar su poder y el de sus allegados? Son dudas que quedan en la mente de los lectores del Evangelio. Tenía que morir El, porque hacía muchas señales de ser Dios, y podían creer en El. Además también pensarían: ¿Y si creen en El, qué va a pasar con nuestro montaje, con esta trama que nos está proporcionando una vida fácil, de privilegio, de poder?. Así piensan abiertamente entre ellos: “¡vendrán los romanos¡”.

 

Jesús mientras tanto pensaba que hacer, meditaba en la consecuencia de sus acciones, quería estar seguro. "Se retiró de allí a la región cercana al desierto". Ya se había corrido la voz de que iban a por El. Sabía perfectamente las consecuencias de su acción. Pero, desde el paso por el desierto, quería afrontarlas con serenidad   y conciencia.

 

Para nosotros, hoy en nuestros días, la realidad es también la que se le imponía a los judíos: ¿O con Jesús o contra El?. Si con Jesús, hemos de hacerlo con el corazón abierto a todos por igual; ya no hay ni vecino ni extranjero, ni hombre ni mujer, ni esclavo ni libre. Todos iguales. Suena muy bien, muy bonito. Pero sabemos que no es fácil tener el corazón abierto de par en par, con lo que eso puede suponer de sacrificio, de renuncia a derechos, de compartir con el que menos tiene, de ceder a favor del otro, de valores interiormente iguales a todos. En estos casos hablamos de caridad, y más bien tendríamos que hacerlo de justicia.

 

 31 03 07

María Consuelo Mas y Armando Quintana