Inicio > Mis eListas > brisasrenovadoras > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 1091 al 1120 
AsuntoAutor
CAMPOS ESTERILES Armando
DOMINGO DE RAMOS: Armando
Si quieres cosech Armando
Jesus valora la a Armando
Nunca estás solo Armando
CADA DIA Armando
COMO EN LA VIDA M Armando
-EL PRINCIPIO DE Armando
Los cinco minutos Armando
MENSAJE EN UNA BOT marias c
AHORA MISMO Armando
Ya queda poco Armando
EL GOCE DIFERENTE marias c
AMAR , SIN PALABR Armando
Buen dia!!!!!!!!! Armando
nunca te rindas SI Armando
Pascua: Para un t Armando
: AUNQUE NO LO CRE Armando
DEJARNOS TOCAR P Armando
: EL SILENCIO... Armando
CUANDO NO NOS GUST marias c
Pascua: el paso d Armando
ARGENTINO... Armando
Raleluya......... Armando
CUMPLIR CON EL DEB Armando
Avisen a los dem Armando
) NO TE DEJES VENC Armando
Teresa Rodriguez - marias c
TODOS SOMOS MARIA Armando
Cuando... Armando
 << 30 ant. | 30 sig. >>
 
Brisas Renovadoras para Tu Alma
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 1116     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[brisasrenovadoras] Ya queda poco
Fecha:Miercoles, 4 de Abril, 2007  14:29:45 (+0200)
Autor:Armando Quintana <AROSQUI @..........net>

 
 

Ya queda poco

 

(Mt 26,14-25):   En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue donde los sumos sacerdotes, y les dijo: «¿Qué queréis darme, y yo os lo entregaré?». Ellos le asignaron treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregarle.

El primer día de los Ázimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: «¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer el cordero de Pascua?». Él les dijo: «Id a la ciudad, a casa de fulano, y decidle: ‘El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa voy a celebrar la Pascua con mis discípulos’». Los discípulos hicieron lo que Jesús les había mandado, y prepararon la Pascua.

Al atardecer, se puso a la mesa con los Doce. Y mientras comían, dijo: «Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará». Muy entristecidos, se pusieron a decirle uno por uno: «¿Acaso soy yo, Señor?». Él respondió: «El que ha mojado conmigo la mano en el plato, ése me entregará. El Hijo del hombre se va, como está escrito de Él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!». Entonces preguntó Judas, el que iba a entregarle: «¿Soy yo acaso, Rabbí?». Dícele: «Sí, tú lo has dicho».

 

 

No cambia las costumbres, sino que le da un nuevo significado. “¿Dónde te hacemos los preparativos para comer el cordero de Pascua?”. Era lo que hacían todos los judíos por esas fechas. No busca tampoco lugares especiales: “Vayan a casa de fulano y díganle que voy a celebrar la Pascua con mis discípulos”.

 

Anuncia claramente que su fin está próximo: “Mi tiempo está cerca”, “uno de ustedes me entregará”.

 

Siempre vienen las dudas con esta expresión de Jesús: “Ay de aquel por quien el hijo del hombre es entregado, más le valdría no haber nacido”. Expresión que no parece entrar en el contexto de su mensaje, que es de perdón y de dar siempre nuevas oportunidades. Por otra parte, aquí habría que decir también aquello de no hay mal que por bien no venga. La traición de Judas trajo la salud de la humanidad. Los sabios que estudian la Biblia nos lo tendrán más que explicado, suponemos.

 

Como se ha repetido en textos anteriores de estos días pasados, hay amigos que lo son por el interés, por egoísmo. No son amigos. Como Judas, “cuánto me darán si se los entrego?”.

 

Para muchos el dinero, antes como ahora, parece más importante que las personas. “Le asignaron treinta monedas de plata”. Es el precio que se paga por una persona. Una persona en venta, y también en compra. Y los dineros van de los poderosos a los débiles para hacer trastadas, y no para componer el mundo. Pasaba antes. Pasa hoy también.

 

Una última consideración puede venir a colación para acabar nuestra reflexión de hoy, y es sobre los otros Judas que podemos existir hoy. Porque Judas, además de traidor, era avaro - ¿qué me van a dar? ; y le prometieron treinta monedas-. Después de muchos siglos lo tenemos como el malo de la película y venimos como a preguntarle por qué, conociendo a Jesús, siendo de los suyos, disfrutando de su cariño cercano, habiendo presenciado de sus milagros, gozado de su intimidad, hizo lo que hizo. Como encarándonos con él.

 

No se nos ha ocurrido que nosotros –cada uno podemos leerlo en singular que es más comprometido- le vendemos infinidad de veces por mucho menos, prácticamente a cambio de nada.

 

Nosotros, a pesar de ser muchas veces como Judas, tenemos más suerte, porque seguimos con Jesús y El nos sigue esperando y recibiendo. Gracias, Señor, por todo ello.

 

María Consuelo Mas y Armando Quintana

04 04 07