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Asunto:[brisasrenovadoras] Hemos visto al Señor y le hemos conocido al partir el p an
Fecha:Jueves, 12 de Abril, 2007  16:23:34 (+0200)
Autor:Armando Quintana <AROSQUI @..........net>

 
 

 

Hemos visto al Señor y le hemos conocido al partir el pan

 

San Lucas 24,35-48.

Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes".
Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu,
pero Jesús les preguntó: "¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas?
Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo".
Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies.
Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: "¿Tienen aquí algo para comer?".
Ellos le presentaron un trozo de pescado asado;
él lo tomó y lo comió delante de todos.
Después les dijo: "Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos".
Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras,
y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día,
y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados.
Ustedes son testigos de todo esto.

 

Se hace presente en medio de los suyos, casi como les busca para ello, trayendo la paz: "La Paz esté con ustedes". Les ayuda a razonar, a ver las cosas de otra forma, para quitar de sus mentes los pensamientos y motivaciones que les puedan desgarrar o turbar. "Tóquenme y vean, mientras les mostraba sus manos y sus pies".

Y el Maestro se aparece a todos, cuando están juntos...

Algunos ya han tenido la gozosa  experiencia del encuentro con el Resucitado, y han ido allá, donde estaban los otros, para compartir la alegría con ellos, no podían vivirla a solas  "hemos  visto al Señor y Le hemos conocido al partir el Pan.

 

De esta manera la presencia de Jesús causa paz y alegría entre los que le acogen.

 

No pierde de vista el situarse con normalidad ante la vida. "¿Tienen algo para comer?. Tomó el pescado asado y se lo comió delante de todos".

 

Y les sigue enseñando las Escrituras. No pierde oportunidad. Recordándoles también su papel de testigos. Como quien dice "no basta con que lo sepan y me escuchen, ahora han de contárselo a los demás".

 

Los discípulos, por su parte, como nosotros mismos en la vida de cada día, pasan por todas las experiencias humanas: llenos de temor, no daban crédito a lo que veían, piden demostraciones, y del temor y la duda pasan a la alegría y al compromiso. Eso sí, como nosotros también, necesitan una y otra vez que alguien les dé a entender bien las cosas, que les abran la inteligencia.

 

Para resumir, digamos que existen dos notas importantes en el Evangelio de hoy.

Una que el Señor sale al encuentro, sí, pero los discípulos le conocen "al partir el Pan". Así sigue pasando en nuestras vidas:  Está a nuestro lado, en nuestro camino, en nuestra lucha diaria, en nuestro afán por servirle a El en los demás, en nuestras alegrías, en nuestras dificultades, en nuestras penas, pero donde realmente le encontramos es cuando nos parte el Pan y se nos da en la Eucaristía.

 

 

Y la segunda nota importantes es como termina este Evangelio: “Ustedes son testigos de ésto" .Desde que ha resucitado, Jesús urge a los suyos al apostolado.  A

ir dando la "noticia", comunicando a los demás que ha vuelto, que ha triunfado

Y hoy, después de haber comido con ellos, para que no duden, para que no crean que es una alucinación, para que esté seguros, les dice que son testigos
 María Consuelo Mas y Armando Quintana

12 04 07