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Asunto:[brisasrenovadoras] PRESENTE EN LA NORMALIDAD DE LA VIDA
Fecha:Viernes, 13 de Abril, 2007  15:32:48 (+0200)
Autor:Armando Quintana <AROSQUI @..........net>

 
 

 
 

Presente en la normalidad de la vida

Jn 21,1-14):   En aquel tiempo, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: «Voy a pescar». Le contestan ellos: «También nosotros vamos contigo». Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.

Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: «Muchachos, ¿no tenéis pescado?». Le contestaron: «No». Él les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor». Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se puso el vestido —pues estaba desnudo— y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos.

Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Díceles Jesús: «Traed algunos de los peces que acabáis de pescar». Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Venid y comed». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Ésta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

 ………

 

Es una imagen preciosa la de este Evangelio. Los discípulos ya han vuelto a la normalidad de la vida, a la rutina de cada día: han vivido intensamente los acontecimientos de la semana pasada y sus almas se han enriquecido, primero en el sufrimiento, después con la fortaleza en la fe, y con el conocimiento de sus propias debilidades. Algunos incluso desaparecieron, o hasta le negaron.

 

 

Se manifestó. Jesús sigue dándose a conocer. No pierde oportunidad. En cualquier lugar. Esta vez, a orillas del mar.

 

Y lo hace además ante el grupo de sus amigos, mientras estaban faenando en la pesca. Una faena que estaba resultando estéril, sin resultados. Jesús se presta a echarles una mano. Es otra forma también de hacerse presente, no solo ante un grupo sino en las faenas y trabajos de cada uno. Y a veces con esas ideas o genialidades que nos vienen de repente y nos sacan del atasco en el que estamos: "Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán pescado".

 

Le conocieron por los resultados de la pesca. Nosotros a veces ni por las genialidades que hablábamos antes que nos vienen en momentos de dificultades.

 

Sus amigos le reconocen y dejan todo por estar a solas con El, más íntimamente. Algunos tienen prisa para ello, como Pedro, que se lanza al mar. Otros esperan su momento, sin dejar por ello sus tareas normales. "Los demás vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces".

 

La forma de hacerse presente Jesús y reconocible por parte de los suyos sigue siendo desde el insertarse en la normalidad de la vida. Sin presencias aparatosas. "Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan". Les había preparado la comida. "Vengan y coman".

 

Como nosotros en muchas ocasiones, sus amigos no se atreven a hacerle muchas preguntas. Saben que es El.

 

En la orilla del mar, ante sus amigos, en momentos de faena, dando iniciativas, comiendo juntos, partiendo el pan. De cualquier manera podemos sentir la presencia de Jesús en nuestras vidas. Es en la normalidad, en las cosas diarias y casi hasta vulgares de cada día donde podemos encontrarle. Y en ocasiones buscamos milagros, teniéndolos tan cerca.

 

Y,dentro del reconocimiento que hacen los discípulos de Jesús, una nota singular que aparece en este texto es que es Juan, precisamente, quien "reconoce" a Jesús en la orilla. Y el Evangelio habla de Juan como " el discípulo a quien Jesús amaba".

 

La pregunta es de rigor: ¿Pero no amaba Jesús a todos?, ¿no había dado muestras de ello con cada uno? En realidad todos se sentían amado por el Señor, por que El les amaba.

 

Eso del “discípulo al que Jesús amaba” queremos entenderlo en que son casi como un calificativo especial que se viene a convertir en un segundo nombre propio. Sólo se entienden con otra palabra: AMISTAD.

 

Jesús conocía a todos, a todos les miró con amor y les eligió y les llamó, todos le siguieron y a todos hizo partícipe de sus planes, en aquellos "retiros", cuando se alejaba con ellos y no les hablaba en parábola (hasta a Judas). Todos fueron sus discípulos, a todos mandó a predicar... y bautizar y ser sus testigos.

 

¿Por qué entonces Juan se atreve a llamarse a si mismo como el discípulo a quien Jesús amaba...?, ¿será por que es Juan el que responde al amor de Cristo, de un modo distinto...? Todos amaban al Señor, pero El conoce el amor de cada uno e igual el de Juan era "especial"

 

Señor, no solo Juan, también nosotros nos atrevemos a decir que TU nos amas. Lo sabemos, somos aquellos a quienes TU amas...

 

13 04 07

María Consuelo Mas y Armando Quintana