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Asunto:[brisasrenovadoras] TANTRA
Fecha:Martes, 17 de Abril, 2007  10:45:26 (-0300)
Autor:marias carla sobral <mariascarlas @.........ar>

Permanece así,
 te quiero mirar,
yo te he mirado tanto pero no eras para mí,
ahora eres para mí,
no te acerques,
te lo ruego,
quédate como estás,
tenemos una noche para nosotros,
y quiero mirarte,
nunca te había visto así,
tu cuerpo para mí,
tu piel,
cierra los ojos y acaríciate,
te lo ruego,
dijo Madame Blanche,
Hervé Joncour escuchaba,
   no abras los ojos si puedes,
y acaríciate,
son tan bellas tus manos,
las he soñado tanto que ahora las quiero ver,
me gusta verlas sobre tu piel,
así, sigue,
te lo ruego,
no abras los ojos,
yo estoy aquí,
nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti,
acaríciate señor amado mío,
acaricia tu sexo,
te lo ruego despacio,
   ella se detuvo.
Continúe,
por favor,
dijo él,
es bella tu mano sobre tu sexo,
no te detengas,
me gusta mirarla y mirarte,
señor amado mío,
no abras los ojos,
no todavía,
no debes tener miedo estoy cerca de ti,
¿me oyes?,
estoy aquí,
puedo rozarte,
y esta seda,
¿la sientes?,
es la seda de mi vestido,
no abras los ojos y tendrás mi piel,
   dijo ella,
leía despacio,
con una voz de mujer niña,
tendrás mis labios,
cuando te toque por primera vez será con mis labios,
tú no sabrás dónde,
en cierto momento sentirás el calor de mis labios,
encima,
no puedes saber dónde si no abres los ojos,
no los abras,
sentirás mi boca donde no sabes,
de improviso,
él escuchaba inmóvil,
del bolsillo del traje gris asomaba un pañuelo blanco,
cándido,
tal vez sea en tus ojos,
apoyaré mi boca sobre los párpados y las cejas,
sentirás el calor entrar en tu cabeza,
y mis labios en tus ojos,
dentro,
o tal vez sea sobre tu sexo,
apoyaré mis labios allí y los abriré bajando poco a poco,
dijo ella,
tenía la cabeza pegada a las hojas,
y con una mano se acariciaba el cuello,
lentamente,
dejaré que tu sexo cierre a medias mi boca,
entrando entre mis labios,
y empujando mi lengua,
mi saliva bajará por tu piel hasta tu mano,
mi beso y tu mano,
uno dentro de la otra,
sobre tu sexo,
él escuchaba,
tenía la mirada fija en un marco de plata,
colgado en la pared,
hasta que al final te bese en el corazón,
porque te quiero,
morderé la piel que late sobre tu corazón,
porque te quiero,
y con el corazón entre mis labios tú serás mío,
de verdad,
con mi boca en tu corazón tú serás mío,
para siempre,
y si no me crees abre los ojos señor amado mío y mírame,
soy yo,
quién podrá borrar jamás este instante que pasa,
y este mi cuerpo sin más seda,
tus manos que lo tocan,
tus ojos que lo miran,
dijo ella,
se había inclinado hacia la lámpara,
la luz daba contra los folios y pasaba a través de su vestido transparente,
tus dedos en mi sexo,
tu lengua sobre mis labios,
tú que resbalas debajo de mí,
tomas mis flancos,
me levantas,
me dejas deslizar sobre tu sexo,
despacio,
quién podrá borrar esto,
tú dentro de mí moviéndote con lentitud,
tus manos sobre mi rostro,
tus dedos en mi boca,
el placer en tus ojos,
tu voz,
te mueves con lentitud,
pero hasta hacerme daño,
mi placer,
mi voz,
él escuchaba,
en determinado momento se volvió a mirarla,
la vio,
quería bajar los ojos pero no lo consiguió,
mi cuerpo sobre el tuyo,
tu espalda que me levanta,
tus brazos que no me dejan ir,
los golpes dentro de mí,
es dulce violencia,
veo tus ojos buscar en los míos,
quieren saber hasta dónde hacerme daño,
hasta donde tú quieras,
señor amado mío,
no hay fin,
no finalizará,
¿lo ves?,
nadie podrá cancelar este instante que pasa,
para siempre echarás la cabeza hacia atrás,
gritando,
para siempre echarás la cabeza hacia atrás,
gritando,
para siempre cerraré los ojos soltando las lágrimas de mis ojos,
mi voz dentro de la tuya,
tu violencia teniéndome apretada,
ya no hay tiempo para huir ni fuerza para resistir,
tenía que ser este instante,
y este instante es,
créeme,
 señor amado mío,
este instante será,
de ahora en adelante,
será,
hasta el fin,
dijo ella,
con un hijo de voz,
luego se detuvo.
   No había más signos sobre la hoja que tenía en la mano:
la última.
Pero cuando la volteó para dejarla vio en el reverso unas líneas adicionales,
tinta negra en el centro de la página blanca.
Alzó la mirada hacia Hervé Joncour.
Sus ojos la miraban fijamente,
y ella entendió que eran ojos bellísimos.
Bajó de nuevo la mirada al folio.
—No nos veremos más,
señor.
Dijo.
 —Lo que era para nosotros,
ya lo hemos hecho y tú lo sabes.
Créeme:
lo hemos hecho para siempre.
Conserva tu vida al margen de mí.
Y no dudes ni un segundo,
si es útil para tu felicidad,
en olvidar a esta mujer que ahora te dice,
sin remordimiento,
adiós.
   Estuvo un rato mirando la hoja,
después la puso sobre las otras,
cerca de sí,
encima de una mesita de madera clara.
Hervé Joncour no se movió.
Sólo volteó la cabeza y bajó los ojos.
Se encontró mirándose la raya de los pantalones,
apenas insinuada pero perfecta,
sobre la pierna derecha,
de la ingle a la rodilla,
imperturbable.
   Madame Blanche se levantó,
se inclinó sobre la lámpara y la apagó.
En la habitación quedó la poca luz que,
desde el salón,
llegaba hasta allí.
Se acercó a Hervé Joncour,
se quitó de los dedos un anillo de minúsculas flores azules y lo dejó cerca de él.
Después atravesó el cuarto,
abrió una pequeña puerta pintada,
escondida en la pared,
y desapareció,
dejándola entre abierta detrás de sí.
   Hervé Joncour permaneció largo rato en esa extraña luz,
girando entre los dedos un anillo de minúsculas flores azules.
Llegaron del salón las notas de un piano cansado:
disolvían el tiempo,
hasta hacerlo casi irreconocible.
   Finalmente se levantó,
se acercó a la mesita de madera clara,
recogió las siete hojas de papel de arroz.
Atravesó el cuarto,
pasó sin volverse delante de la pequeña puerta entreabierta y se marchó.
SEDA
Alessandro Baricco
 
 
Nuestra sexualidad no tiene que ser únicamente una descarga de la tensión
o un poseer al otro para disfrutar nosotros en el otro...
tiene que ser un intercambio,
un acto de conciencia.
Debemos quitarle al tantra los velos de la ignorancia
que ocultan su filosofía y su mística profunda,
enfatizar su profunda espiritualidad,
llevar a la Luz el conocimiento de los Chakras,
la energía que se transmite a través del orgasmo,
la divinización de la persona
y tener en claro que la energía sexual es una energía espiritual.
De esa manera es como aprenderemos a amarnos para poder amar,
estableceremos el principio de que el amor es dar para poder recibir,
pero hay que darlo también desde el crecimiento personal.
Entonces,
en ese sentido,
abordamos la sexualidad.
Sin duda alguna,
una cosa es utilizar el Tantra como un seminario de sexología,
lo cual estaría muy bien
si el instructor toma de los conocimientos del Tantra
lo que sabemos para poder hacer del acto sexual un buen sexo,
o cómo encontrarse bien previo a hacer un buen sexo.
Eso sería sexología del Tantra,
que es un capítulo enfático sobre lo que es la sexualidad que,
a su vez,
abarca mucho en una persona,
no solo sobre las funciones sexuales.
La sexualidad siempre crea la morbosidad porque tradicionalmente,
por las tradiciones religiosas dominantes e históricas,
han negado al hombre una parte de su ser.
El por qué lo han negado,
ya se sabe,
se habla mucho.
La sexualidad,
algo tan normal,
tan evidente que lo vemos por todas partes
(hasta las flores hacen su sexo),
es para el hombre motivo de controversia.
Lo que para ningún otro ser de la creación es algo problemático,
para el hombre sí lo es.
Pero todo aquello que se prohíbe crea el afán de hacerlo,
y si se prohíbe el sexo,
se quiere hacer el sexo,
si se prohíbe hablar del sexo,
se quiere hablar del sexo,
si se tapa el cuerpo,
se quiere ver el cuerpo.
Entonces el problema de la sexualidad por el que se habla tanto,
es porque se hace menos y se busca hablar más,
porque las personas tienen problemas de relación,
no saben cómo conocer a una persona,
cómo establecer un contacto con ella,
intimar emocional y sentimentalmente e incluso,
satisfacerse sexualmente.
Entonces se habla mucho porque se desea mucho
y hay una problemática más allá del hecho de la genitalidad.
Ese es el problema,
es un problema de relación humana.
Y por esa razón después recurrimos a un objetivo como el Tantra
o cursos como Tantra,
a ver si tenemos la oportunidad de hacer lo que no somos capaces de hacer.
La energía sexual es una energía creativa que se proyecta de dos formas:
una,
para reproducir,
es decir lo material,
la parte de la materia que hay en nosotros,
la práctica y parte de lo que yo soy.
Otra,
para trascender a través del Otro,
intercambiando dicha energía.
Destaco que si en lugar de circular esa energía sexual,
la misma se retiene inconcientemente por una postura egoísta,
se produce en la mujer un bajón energético,
debilitando su aura.
La palabra sánscrita para hombre es Mánaba.
Manas significa mente y bada significa estructura de pensamiento.
Entonces mánaba es aquel ser que tiene la mente para conceptuar.
Un concepto es la definición y el entendimiento de algo.
Volviendo al tema de la energía sexual,
la misma tiene la capacidad para crear lo que yo soy:
un ser inteligente que crea un mundo inteligente.
Eso viene dentro de la fuerza sexual y la capacidad mental,
que encierra no solamente una función intelectiva,
la de comprender el mundo,
construirlo,
sino que trae un misterio más.
Y lo que viene es la divinidad:
la capacidad de ser consciente de ello,
y es ahí donde se produce la trascendencia.
El Tantra hace al hombre más espiritual,
en sus facultades físicas y psíquicas;
pero ahí viene la mística si además le hace conocer su divinidad.
Cuando hablamos de lo profano dentro del Tantra,
es constituirse como un buen ser,
psíquica,
física y energéticamente en los campos que se quiera proyectar.
Si hablamos de lo sagrado,
es que contacte con su espiritualidad,
porque solamente creciendo en lo espiritual se puede alcanzar la Sabiduría.
Yo creo que la mejor definición práctica de lo que es el Tantra,
ya sabiendo lo que hemos dicho al principio,
lo describo como lo que se perfecciona y expande;
y que Tantra es todo un conjunto de conocimientos tanto filosóficos
(pero la filosofía no es teoría, sino que es el avance del pensamiento)
como prácticos,
es decir,
métodos que permiten al ser humano ordinario ser más de lo que es,
a saber ser,
a saber hacer,
a saber estar,
a saber vivenciar...
Jorge Olguín sobre un concepto de Antonio Javier Plazas,
Profesor tradicional de Teología Védica especializado en Filosofía y Psicología


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