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Asunto:[brisasrenovadoras] Aprendiendo de los niños
Fecha:Sabado, 16 de Junio, 2007  12:40:06 (+0100)
Autor:Armando Quintana <AROSQUI @..........net>

 
 

(Lc 2,41-51):   Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca.

Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando». Él les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?». Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.

 

 

Una escena similar a la que puede ocurrir en cualquier familia. El niño que se pierde, los padres que, a la desesperada, andan buscándole. Se ha ido sin permiso paterno. Cuando lo encuentra, a su manera, le sueltan la reprimenda familiar normal en estos casos. Los padres andaban angustiados.

 

Pero no es un hijo cualquiera. Es Jesús de Nazaret, el Mesías, y de pequeño se atreve a dar lecciones a los mayores. Casi siempre los pequeños son así, tienen una forma de pensar, de sentir y de actuar ajena al resentimiento, al rencor, a los enfados largos y duraderos, con capacidad para olvidar, para jugar con todos, para no hacer distinciones, para olvidarse rápidamente del fallo de sus amigos y volver de nuevo al juego compartido. Por ellos habla la inocencia, y dicen verdades como a puños.

 

En el caso de Jesús otras enseñanzas e historias juegan hoy un papel especial que son las cosas de su Padre. En el caso de nuestros niños sigue siempre jugando la voz de Dios que habla por los más pequeños y nosotros no lo escuchamos. Es más, que, en contra de los intereses generales, normales y comunes, a veces les enseñamos con nuestro mal ejemplo actitudes contrarias a la verdad del Evangelio, que es la fraternidad. Aprendamos hoy de los niños. Y también aprendamos de las buenas madres que “saben guardar en su corazón” de forma cuidadosa todo lo que van aprendiendo de la vida, como hacía María y nos relata el texto de este día.

 

María Consuelo Mas y Armando Quintana

16 06 07

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