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Asunto:[brisasrenovadoras] -La caja de ahorro que no miramos
Fecha:Jueves, 21 de Marzo, 2002  10:48:31 (-0300)
Autor:Dra. Gladys Enciso <gladys_enciso @..............ar>

 

La caja de ahorro que no miramos

Juan se encontró en la calle con un  conocido y lo saludó:
 
Cómo estás??
Mal, todo mal, cómo querés que esté con el corralito y demás?

Con quién desayunaste hoy?
Con mis hijos.

Y después?
Después fui a la  oficina.

Anoche cenaste antes de dormir?
Claro...

Y dónde dormiste? .
En mi casa, en mi cama.

Y con quién?
Con quién iba a ser? Con mi mujer, por supuesto!! 

O sea que cenaste, dormiste  en tu cama, junto con tu mujer,
desayunaste con tus hijos, fuiste a tu  trabajo.
Y todo, todo está mal, ché? Todo mal?


Este diálogo real muestra la dimensión que cobraron en nuestra vida
palabras como corralito, dólar, transferencia, caja de ahorro, plazo fijo y tipo de cambio.
Ocupan todos los espacios, están en sueños, planes y pesadillas;
hoy y aquí es imposible hablar sin mencionarlas.
Y en ese fárrago se perdió, se postergó o se olvidó un instrumento esencial para la
calidad de nuestra vida: 
la caja de ahorro afectivo.


Esta cuenta no se abre en ningún banco y tiene  la ventaja de que no puede
ser incautada ni confiscada. Una cuenta de ahorro  afectivo es la que tiene
como titulares únicos e irremplazables a aquellas  personas que conforman y
construyen un vínculo de tipo emocional (una  pareja, padres e hijos,
amigos). Los titulares depositan en ella su capital  de afecto, cariño y
amor, y se comprometen a destinar ese monto a una  finalidad común.

Esa finalidad puede ser la construcción de  puentes de confianza, o la
creación de un espacio de intimidad, o la  preservación de la armonía, o el
impulso para el desarrollo mutuo y  acompañado de las mejores
potencialidades de cada uno, o el tejido de tramas  de seguridad
psicológica, o la aceptación y la unión desde la diversidad, o  el
crecimiento espiritual compartido, o el aprendizaje vivencial y
mancomunado del respeto. En fin, hay tantas posibilidades como hay tantas
personas que construyen, sostienen y alimentan sus vínculos. Hay, además,
vínculos indirectos o de segundo grado, como los que me relacionan con mis
socios, compañeros, vecinos, conciudadanos, compatriotas, congéneres. Tanto unos como otros, por diferentes motivos, son esenciales para la
conservación  y mejoramiento de la existencia humana. En realidad, buena
parte del sentido  y de la trascendencia de la vida se asienta en ese tejido vincular. Por lo  tanto, el cuidado, la profundidad y la dedicación que brindemos a esta trama  de relaciones en las que estamos integrados
tiene incidencia directa en los  fondos que atesoran nuestras cajas de
ahorro afectivo.

Quizás hemos quedado demasiado atrapados en el  corralito de la economía
monetaria a expensas de la economía afectiva y  emocional. En la obra
Calígula , de Albert Camus (y que Immanol Arias  protagonizó hace pocos
años en Buenos Aires), el emperador dice a sus  secuaces: " Si lo más
importante es el dinero, entonces lo más importante no  es la vida. Así que
dejémonos de hipocresía, vamos por el dinero sin  respetar la vida". Si lo
más importante que cada uno de nosotros tiene está  en las cajas de ahorro
y en los plazos fijos efectivos, es probable  que nuestras cajas de ahorro
afectivo se estén vaciando  silenciosamente.

No me parece ni ingenuo ni secundario apelar, en estos días,
a las cajas de ahorro afectivo, a reforzar los lazos sentimentales,
a confiar y acudir a las redes emocionales en las que estamos involucrados.
Con pareja, hijos, padres, amigos y con todos los afectos que  nos unen con ellos,
tenemos la opción de crear otros temas de conversación, otras perspectivas de la vida
y nuevos proyectos existenciales.
Para algunos  de ellos, tal vez sea necesario el dinero, pero no sólo dinero.

Si creyésemos que la vida pasa principalmente por el dinero,
qué nos diferenciaría de quienes nos lo roban?
Tiene que  haber algo más.
Revisemos nuestras cajas de ahorro afectivo.
E invirtamos en lo que haya en ellas...