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Asunto:[brisasrenovadoras] DIOS NO CASTIGA 11 03 07
Fecha:Domingo, 11 de Marzo, 2007  15:09:39 (+0100)
Autor:Armando Quintana <AROSQUI @..........net>

 
 

Dios no castiga

 

 

Lc 13,1-9):  En aquel tiempo, llegaron algunos que contaron a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo».

Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?’. Pero él le respondió: ‘Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas’».

 

Lo ocurrido con los galileos o los damnificados de la torre de Siloé no eran más que damnificados de una extorsión política, en el caso de Pilato, o víctimas de un desastre natural , fortuito o por mala construcción. No por eso eran pecadores. No es costumbre divina castigar de esa manera por los malos comportamientos.

 

El castigo lo lleva ya uno en si mismo, con un estilo de vida empobrecedor que solo pensando en si mismo cultiva el egoísmo y mutila el crecimiento tanto personal como comunitario.

 

Podían ser pecadores, sí. Pero no por eso fueron castigados.

 

Mucho más pecadores podían y pueden ser los que viven bien, sin necesidades externas aparentes. “¿O piensan que eran más culpables que los demás hombres que habitaban Jerusalén?”. Hemos de extirpar ese pensamiento que anida muchas veces en alguna gente cuando dice “Dios castiga”.

 

Dios solo ama. Y el castigo lo busca uno mismo con su vida, u organizando mal el mundo que nos rodea. Pensemos por ejemplo en el cambio climático, causa de tantos desastres naturales, y cada vez más y más probado que es culpa del comportamiento organizativo del hombre social.

 

Jesús pide que nos demos cuenta de eso, y también que administremos nuestra vida en función del bien. “Hace tres años que vengo a buscar fruto y no lo encuentro. Cortemos la higuera”, ¿para qué perder tiempo?

 

¿Qué hubiera pasado si el propietario de la viñano sale al paso del viñador? Solo la higuera, que no daba fruto, hubiera tenido la culpa de ser cortada. Durante tres años seguidos, defraudando las esperanzas del propietario que, con justicia, requería de sus higos. Su negligencia y no las exigencias del propietario era la única responsable.

 

Todos, sin embargo, sabemos la debilidad divina: siempre da una nueva oportunidad. Por eso , “déjala pasar este año todavía, por si da fruto en adelante”. Seguro que todos, nosotros al menos, nos vemos retratados en el viñador: “No tengas prisa, espéranos un poquito más”. Y el viñador comenzó de nuevo a cavar alrededor de la higuera, a echar nuevo abono, a dar esperanzas. Pero todo dependerá de lo que haga la higuera.

 

Pues en esa debilidad suya hacia los hombres, Dios insiste una y otra vez. Y nos deja ese generoso y terrible al tiempo regalo de la libertad. Podemos dar fruto y podemos no darlo. Lo que no podemos, es culparlo a El.

 

María Consuelo Mas y Armando Quintana

11 03 07