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Asunto:[brisasrenovadoras] VALORANDO LO CERCANO Y SIENDO COHERENTES
Fecha:Lunes, 12 de Marzo, 2007  16:02:31 (+0100)
Autor:Armando Quintana <AROSQUI @..........net>

 
 

Valorando lo cercano y siendo coherentes

 

 

 (Lc 4,24-30):   En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente reunida en la sinagoga de Nazaret: «En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. Os digo de verdad: muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio».

Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. Pero Él, pasando por medio de ellos, se marchó.

 

 

Suele ocurrir con frecuencia, que los más cercanos, los que están acostumbrados a verte todos los días, a escucharte, no te hacen caso. Y de repente recibes una valoración de aquel que casi no conocías.

 

Pero también pasa al revés. Lo que vemos, sentimos, palpamos todos los días no lo apreciamos. Quien nos habla, nos dice, nos quiere cada día no lo valoramos. O sí, si lo hacemos. Pero no se lo decimos.

 

Y entre esos alguien no solo están los nuestros sino el Espíritu de Dios que cada día se nos presenta a nosotros ofreciéndonos de nuevo el sol, la luz, el aire, la salud, la vida para que la sigamos trabajando. De quienes recibimos dones a diario menos valoración expresamos, que no es lo que sentimos. Y las cosas vienen bien decirlas. Como nos gusta que nos digan su aprecio y estima, así a los demás les gusta escuchar el nuestro.

 

En una especie de  torpeza interior no llegamos a entender muy bien por qué habiendo tantas viudas y leprosos, solo uno de ambos fueron elegidos para escuchar a Elías. ¿Pertenece ello a los designios misteriosos del plan divino?

 

Saber vivir con la crítica, con los que se oponen, con los que no piensan como nosotros. Esa es también una virtud. Que no la tenían los de la sinagoga que quería despeñarle. Que sí la tenía Jesús que pasó por medio de ellos y se marchó. Y, en estos tiempos que corremos, es una virtud a tonificar con intensidad.

 

Y esto es otra lección a añadir a las enseñanzas de este trozo evangélico. Jesús, a pesar de que sabían que estaban en su contra y querían despeñarle, no por eso dejó de decir lo que pensaba.

 

El trozo evangélico en cuestión es una lección clara de cómo debemos actuar en nuestra sociedad los que somos creyentes y hasta nos llamamos “comprometidos”.

 

¿Hemos de actuar con prudencia? Sí, pero con valentía si estamos seguros de aquello que creemos y de las motivaciones de fondo que nos impulsan a la acción.

 

También es verdad que hemos de actuar sin ser temerarios. Sí, pero sin miedo. Y si lo tenemos, actuando como si no lo tuviéramos.

 

Actuando con sencillez, pero con seguridad. Sin ostentaciones, pero sin esconder cobardemente lo que pensamos y queremos decir. Somos luz que ilumina, no debemos olvidarlo. Aunque eso lleva consigo manifestar nuestra inconformidad con cuestiones legales, como por ejemplo las que van contra la vida, sean cuales fueren.

 

Y actuar es hacerlo sin callarnos en nuestros ambientes. Pensemos cuántas veces lo hemos hecho por no desentonar con lo que piensan los demás.

 

Y así incluso decimos que la política, para los políticos, sin analizar bien lo que decimos.

 

Jesús, sabiendo que nadie es profeta en su tierra, dice delante de todos, de los que le seguían y de los que le espiaban, lo que tenía que decir, de acuerdo a sus convicciones fundamentales.

 

María Consuelo Mas y Armando Quintana

 

 

12 03 07